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8 de Julio, 2006

LA MUJER Y EL DRAGÓN

Por cristianogiv - 8 de Julio, 2006, 9:57, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (46)


LA MUJER Y EL DRAGÓN



“1Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 3También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas”. Apocalipsis 12:1,3.

Segunda parte de la profecía

 Vamos a abrir el capítulo 12 del libro del Apocalipsis. A partir de este capítulo proveniente de la séptima trompeta, podríamos decir que pasamos a la segunda parte de la profecía del Apocalipsis. La primera parte va desde el capítulo 1 al 11, pero como el Ángel del Pacto en el capítulo 10 con el librito abierto que le hizo comer al apóstol Juan, le dijo que era necesario que profetizara otra vez, entonces esa segunda profecía, esa otra vez de la profecía corresponde a la segunda mitad del libro del Apocalipsis. Significa que a partir de este capítulo 12 estamos volviendo a ver la profecía. La primera profecía fue de los capítulos 1 al 11; y ahora, cuando vuelve a profetizar otra vez, retoma de nuevo asuntos que ya fueron tratados en la primera parte, y como es lógico en Apocalipsis, también asuntos que han sido tomados en toda la Biblia, y los desarrolla con más detalle; cosas que en la primera parte fueron introducidas, mencionadas, tienen que tener un desarrollo más detenido en la segunda parte. Era necesario profetizar otra vez. Ahora comenzamos, como se van a dar cuenta, en la otra profecía. Ahora empieza a hablar de señales: una señal en los cielos; ya en esta segunda parte sí habla de señales; en la primera parte habló de las siete estrellas, de los siete candeleros, de los siete sellos y de las siete trompetas; y ahora empieza aquí la segunda parte hablando de señales. Entonces voy a leer primeramente todo el capítulo 12 con el objetivo de hacer una revisión de la traducción Reina-Valera del 60 que estamos leyendo a la luz de los manuscritos más antiguos; o sea, en el idioma original, para que podamos hacer después la exégesis con base en los textos más exactos.

Consideraciones de crítica textual

Entonces, por favor, los que puedan seguir en sus Biblias, vamos a leer Apocalipsis 12:1-18. Les parecerá extraño que diga 18, pero es realmente 18, pues la primera parte del 13:1 es realmente el 18, donde termina la profecía del capítulo 12. Cuando lleguemos ahí les voy a explicar. “1Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo  de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”. Realmente dice: “Y una gran señal había en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”. Comienza como normalmente comienza Juan muchos versículos, con la palabra: “kai”, “Y”. “2Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. 3También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 4y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. 5Y ella dio a luz un hijo varón, que pastoreará (el verbo es: poimenoi, “pastorear”, no es regir, sino pastorear) con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.

7Y (la palabra que aquí se traduce “después”, es la misma palabra “kai”, la palabra “y” o “entonces”; es muy importante traducirla más exacto para que lo cronológico no se distorsione; no dice: “después”, sino “Y”) hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”.


“10Y (o “entonces”, se puede traducir igual: “kai”) oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 11Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. Fíjense en la variación en el verso 12: “12Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos.

¡Ay de los  de la tierra y del mar!” Esa palabra “los moradores”, es una frase agregada por algún escriba en algunos pocos manuscritos tardíos; no aparece en los manuscritos más antiguos, ni en muchos manuscritos; es tardío, es agregado: “los moradores”; realmente el texto dice: “12Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos.

¡Ay de los de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. 13Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. 14Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. 15Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. 16Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. 17Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús”. (Algunos pocos y tardíos manuscritos le añaden “Jesucristo”, pero lo manuscritos más antiguos dicen simplemente “el testimonio de Jesús”.


Verso 18: “Y se paró sobre la arena del mar”. El verso 18 se refiere al dragón: “Y se paró sobre la arena del mar”. Los manuscritos mayores y más antiguos, dicen: “Y se paró”, refiriéndose al dragón, “Y se paró sobre la arena del mar”; o sea, él está a punto de hacer el movimiento que va a aparecer en el capítulo 13. Es el dragón el que le da poder a la bestia, como aparece en el capítulo13; es él el que se para sobre la arena del mar, y ahí termina el capítulo 12, en el  verso 18. Así lo he revisado en el griego. Ustedes lo pueden comprobar por ustedes mismos.


La primera señal: la mujer encinta

Volvamos entonces, hermanos, hacia atrás. Vamos a detenernos por ahora primeramente en la primera señal; aquí aparece la señal de una mujer, e inmediatamente junto con ella la señal de un dragón, y esa mujer en angustia del alumbramiento para dar a luz un hijo varón, y esa guerra que después continúa hasta su culminación.

Cuando vimos la hermenéutica del Apocalipsis en el inicio de esta serie, decíamos que en el Apocalipsis están las terminales de toda la Biblia, que la Biblia sin el Apocalipsis sería un libro sin conclusión; la conclusión de toda la Biblia está en el Apocalipsis; y si tú tomas algo del Apocalipsis, inmediatamente eso está relacionado con toda la Biblia en lo anterior; de manera que para poder entender Apocalipsis, necesitamos entender la Biblia, porque las figuras que aparecen en Apocalipsis fueron introducidas a lo largo de toda la Biblia; de manera que no podemos hacer la interpretación de un verso sin acudir a la misma Biblia, que es la que se interpreta por sí misma. Como dice un dicho: La Biblia se interpreta sola. Si aquí dice: mujer, si allí dice: “dragón”, si dice: “hijo varón”, etc., en otra parte ya dio el sentido original; así que no podemos interpretar Apocalipsis sino con el resto de la Biblia.


Lo que aparece aquí en el capítulo 12, ese conflicto entre la mujer y su simiente, y el dragón y sus ángeles, ya había sido profetizado por Dios en el libro del Génesis. El Génesis es el libro donde están los orígenes; y hay una primera profecía bíblica que profetizó una constante enemistad entre la mujer y su simiente, y la serpiente. Eso que se inició en el Génesis, tiene su culminación en Apocalipsis, pero la culminación en Apocalipsis es según lo que se profetizó en Génesis; de manera que para poder interpretar bien Apocalipsis 12, tenemos que ver los términos claros de la profecía en Génesis 3:15.


Enlace entre Génesis y Apocalipsis

Para entender mejor estas figuras, vamos entonces a Génesis 3:15. Esta palabra del Señor es una profecía. Dios le habló a Adán, le habló a la mujer y le habló a la serpiente; y miren lo que Dios le habló a la serpiente; la serpiente lo sabe desde el principio; y por eso cuando Satanás cae en Apocalipsis 12, él sabe que tiene poco tiempo.

Leámoslo desde el 14, para poder, con la ayuda de Génesis, interpretar Apocalipsis 12: “Y [Yahveh Elohim] Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, (porque engañó a Eva) maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida”.

¡Cómo se engordó esta serpiente comiendo polvo!, alimentándose de nuestra carne; y llegó a engordarse tanto que llegó a parecer como un dragón con siete cabezas y diez cuernos; se engordó bastante comiendo polvo. El verso 15 es un verso muy clave: “15Y pondré (es Dios el que dice esto) enemistad entre ti...”; esa es la serpiente que aparece en el capítulo 12 de Apocalipsis, llamada la serpiente antigua; porque es la de Génesis que se llama diablo y Satanás, el acusador de los hermanos, el gran dragón; es el mismo personaje. Aquí en Génesis se le dice simplemente la serpiente; Apocalipsis dice que es esa misma serpiente, pero le añade los otros nombres. Dice Dios:

“15Y pondré enemistad entre ti (la serpiente, que es el diablo, que es Satanás, que es el dragón) y la mujer, y entre tu simiente (la descendencia de la serpiente; por eso Jesús les dijo: hijos del diablo, que queréis hacer la voluntad de vuestro padre el diablo) y la simiente suya; (la simiente de la mujer, que equivale al hijo varón que nace de la mujer de Apocalipsis 12) ésta (la simiente de la mujer, o sea el hijo varón) te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.


Las dos simientes enfrentadas

Vemos que desde el principio de la Biblia Dios mostró que había dos corrientes sobre la tierra; la línea de Dios, que aquí se le llama “la mujer”, y la línea de la serpiente o del dragón. La simiente de la mujer venciendo al dragón, aplastando su cabeza, y enemistad entre el dragón y la mujer y entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente. Toda la historia de la humanidad ha consistido de esta enemistad. Dios está llevando adelante su propósito a través de la mujer; y Satanás, el diablo, está llevando su propósito a través de su propia descendencia, o sea de los que están con él y los que le siguen a él. Eso es lo que aparece otra vez en Apocalipsis 12; no podemos tener Apocalipsis 12 sin Génesis 3. Aquí en Apocalipsis 12 vuelve a aparecer esa mujer y vuelve a aparecer esa serpiente. Y una gran señal hay o hubo en el cielo, una mujer; aquí está la mujer, la de Génesis 3; luego da algunos detalles, vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

“2Y estando encinta, (aquí está la simiente de la mujer) clamaba con dolores de parto, en la angustia de alumbramiento”. Esa es una señal.


La segunda señal: el dragón

“3También apareció otra señal en el cielo: (ahora esta es la serpiente) he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 4y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra”. Vemos aquí a este dragón con todas esas descripciones tan tremendas; es la misma serpiente, como ustedes ven que se la llama en el verso 9: “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás”. Luego cuando dice en el verso 14: “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente...”, ustedes se dan cuenta de que esta serpiente es el mismo dragón con cabezas, diademas y cola; y cuando en el verso 15 dice: “Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer”, ustedes ven que el conflicto, la enemistad, es de la mujer y la serpiente. Todo este capítulo presenta esa enemistad.

La esposa del Señor

Vamos a detenernos primeramente un poquito en la mujer. Estos dos versículo 1 y 2, son solamente dos versículos; pero como dice el dicho que una imagen habla más que muchas palabras, aquí el Señor con esta señal que le mostró a Juan, está hablando muchísimo. Una señal es un símbolo con un mensaje; Dios da un mensaje a través de esta primera señal en el cielo: Una mujer. Detengámonos primero en la expresión: Una mujer; toda la Biblia muestra el principio del matrimonio de Dios con su pueblo, de Cristo con su Iglesia, desde el Génesis, desde Adán y Eva. Romanos nos dice claramente, ustedes lo saben, que Adán es figura del que había de venir; y 2 Corintios 11 nos dice que Eva es figura de la Iglesia. Dice: “3Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros (de vosotros, de la iglesia) sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”. Aquí está comparando a Eva con la Iglesia, está comparando a Cristo con Adán; Adán es figura de Cristo y Eva es figura de la Iglesia. Siempre Dios le habló a Su pueblo, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, como a una mujer. Hay muchos versículos, que podríamos mirar algunos de ellos, quizá no alcancemos a verlos todos, pero miremos algunos importantes; referidos tanto al pueblo de Dios en el Antiguo Testamento como a su continuación en el Nuevo Testamento. Vamos a ver algunos versos.

Empecemos mirando Isaías. Miremos cómo habla Dios allí. Isaías 54:5. Primero le dice desde el 1: “1Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová”. Noten que está hablando en términos matrimoniales, de varón y hembra, de esposo y esposa; y es Dios hablándole a Su pueblo. Entonces dice en el verso 5: “5Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. 6Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo”. Aquí en todo este capítulo, el Señor es como el marido, y le habla a  su pueblo como a una esposa, como a una mujer. ¿Está claro allí?


Pasemos ahora a Jeremías. Miren cómo habla Dios en Jeremías 3:14: “14Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo”. Vemos que la mujer está formada por los hijos; todos los hijos forman la mujer; Su pueblo son los hijos rebeldes, pero les dice: “hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo”. Aquí Dios se presenta otra vez como el esposo. Jeremías 31:31-32: “31He aquí vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la  casa de Judá. 32No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová”. Dios habla como un marido, ¿amén?


Pasemos también a Oseas. Ustedes recuerdan cómo le tocó al profeta Oseas casarse con una fornicaria, porque Dios tenía que enseñarnos una lección. Dice Dios en Oseas 2:19: “19Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. 20Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová”. Entonces aquí el Señor es el que está hablando claramente en términos de casamiento.


El esposo en el Nuevo Testamento

Miremos también en el Nuevo Testamento. Vamos a Mateo 9:15; ya es el Nuevo Testamento, y Dios sigue hablando en esos términos; dice de la siguiente manera el Señor: “15Jesús les dijo: (a los fariseos) ¿Acaso pueden los que están de bodas (Él era el esposo y sus discípulos eran su esposa, la novia) tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán”. Ahora en el Nuevo Testamento el esposo es Dios el Hijo; en el Antiguo Testamento es Jehová, Yahveh, pero ya en el Nuevo Testamento aparece el Verbo de Dios encarnado, Dios hecho hombre.

Veamos también en Juan 3:29; esos son, digamos, algunos entre los principales versos. En este versículo aparece esta figura tan preciosa; dice Juan el Bautista acerca de Cristo y la Iglesia: “29El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. 30Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”. Aquí Juan el Bautista está presentando al Señor Jesús como el esposo; la Iglesia, los discípulos de Jesús, como la esposa; y él como el amigo del esposo. Entonces la figura de la mujer es una figura mística que representa el complemento de Dios.


Dios dijo de sí mismo hablando en figura –porque Adán es figura de Cristo–, cuando Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; entonces no es bueno que un creador se quede sin creación, ¿verdad? Que un esposo se quede sin esposa; le haré ayuda idónea; es como Dios revelándonos Su corazón, que Él quiere dar Su amor a una Iglesia; entonces el pueblo del Señor, ya sea del Antiguo Testamento, comenzando desde la misma Eva, los patriarcas, Moisés, el pueblo de Israel y luego la Iglesia del Señor Jesús en el Nuevo Testamento, todo el pueblo del Señor en general es comparado en la Biblia con una mujer; así es que aquí en esta visión el Señor está presentando a esta mujer; la mujer vestida del sol, que eso tiene que ver con la Iglesia; pero parada sobre la luna, que tiene que ver con el Antiguo Testamento, que era figura, porque la luna es la que refleja la luz del sol; o sea que la mujer está parada sobre la luna; quiere decir que nosotros descansamos en el Antiguo Testamento, pero estamos en el Nuevo Testamento; y coronada con doce estrellas.


Un poema matrimonial

Vamos entonces a detenernos en estos detalles de esta mujer. Primero vamos a Cantar de los Cantares 6:10; ustedes saben que Cantar de los Cantares es un poema matrimonial; el amor del esposo por la esposa y de la esposa por el esposo; sin embargo, ha sido entendido por Israel como el amor de Dios con Su pueblo, y por la Iglesia como el amor de Cristo por Su Iglesia; de manera que ese diálogo matrimonial entre el hombre, figura de Cristo, y la mujer, figura de la Iglesia o del pueblo de Dios, aparece en este poema místico del Cantar de los Cantares. Pero fíjense en cómo se habla de la esposa en Cantares 6:10. “10¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?” Esa es la descripción de la esposa, de la mujer mística, que es la creación de Dios, que ha de acompañarle y asistirle.

¿Quién es la mujer?

En el Antiguo Testamento era Israel; en el Nuevo Testamento es también el Israel espiritual, es el cuerpo de Cristo, la Iglesia, el cuerpo de Cristo que incluye a judíos y a gentiles; ese es el cuerpo de Cristo. Entonces esta mujer se refiere al pueblo de Dios, o sea, el cuerpo de la simiente de la mujer que pelearía contra el dragón y su simiente. Dos cosas están sucediendo en la tierra: los imperios son el desarrollo del dragón con sus cabezas, y la mujer está teniendo dolores de parto; los tuvo Israel para que viniera el Mesías, los tiene que tener la Iglesia para que se forme Cristo en ella.

Entonces miremos lo que dice aquí Apocalipsis 12:1: “Apareció en el cielo una gran señal; una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”.


En el Antiguo Testamento la mujer era Israel

Esto se refiere inicialmente o primeramente a Israel. Vamos a ver eso en Génesis 37:9. Hay un sueño que tuvo José, pero ustedes saben que José es una figura de Cristo. José fue desechado por sus hermanos, y él fue a Egipto y se casó con una mujer gentil, con Asenat, ¿verdad? Y llegó a reinar; es lo mismo que Cristo. José es una figura de Cristo. José fue vendido por sus hermanos, fue puesto en una cisterna como el Señor Jesús, fue vendido por casi 30 piezas de plata; José por 20, Jesús por 30; sin embargo, de la cisterna salió a la diestra del poder, como el Señor Jesús, y allí se casó con una mujer gentil. Bueno, José es una figura de Cristo; por eso tenemos que tener esto en los dos sentidos: en el sentido del Antiguo Testamento, pero eso es figura del sentido del Nuevo Testamento; entonces el 37:9 nos muestra un sueño de José, y ese sueño de José revela el propósito de Dios para con Cristo.

“9Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí”. Once, porque él era la doce; esos eran los hermanos de José y eran esas estrellas; su padre y su madre se representaban en el sol y la luna; o sea, que el pueblo de Israel estaba representado en Jacob con su esposa, que realmente aquí es Raquel, porque es la madre de José, y sus once hermanos; están representados como el sol, la luna y las estrellas; así que en primera instancia esta mujer, en el tiempo del Antiguo Testamento era Israel; Israel estaba en dolores de parto.


El Mesías es la simiente de la mujer

Dice Apocalipsis 12:2: “2Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento”. ¿Quién es el que va a nacer de esa mujer? Va a nacer  un varón que está destinado a reinar desde el trono de Dios en el cielo, sobre todas las naciones; ese varón es el Mesías, es el Señor Jesús; Él es la simiente de la mujer; esa simiente de la mujer después fue la simiente de Abraham, fue de la tribu de Judá, fue de la familia de David, y al fin de cuentas fue el Mesías. Entonces cuando dice el versículo 5: “Y ella dio a luz un hijo varón, que pastoreará con vara de hierro a todas las naciones,” eso se refiere al Señor Jesús.

Miren lo que dice el Salmo 2:9; es un Salmo precisamente mesiánico; este hijo varón es en primer lugar y principalmente como principal significado, el propio Jesucristo, el propio Mesías. Aunque todo ese Salmo es precioso, pero se dice del Mesías desde el 7: “7Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú: Yo te engendré hoy. (Ese es el Mesías) 8Pídeme, y te daré por herencia las naciones, (ahí habla de pastorear las naciones con vara de hierro) y como posesión tuya los confines de la tierra. 9Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás”. Eso se profetizó del Mesías, del Hijo de Dios, de Jesucristo. Jesucristo es en primer lugar ese hijo varón, y sólo Jesucristo, ya sea, siendo esperado por Israel; esos son los sufrimientos que tuvo Israel en su historia hasta la llegada de Cristo. Eso es en primera instancia; claro que ahora el Mesías se forma en nosotros, y continúa, pero ese hijo es Cristo; ningún otro es ese hijo. Cristo esperado por el Antiguo Testamento, y Cristo formado en la Iglesia.


Entonces veamos otro pasaje en Apocalipsis 19:15, hablando del Verbo de Dios que es Cristo: “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones; y él las pastoreará con vara de hierro”. Ese mismo lenguaje del hijo varón de la mujer lo vemos aplicado en el Antiguo Testamento en el Salmo mesiánico 2 a Cristo, y en el Nuevo Testamento en Apocalipsis 19, a Cristo: “Él las pastoreará”; esa palabra que se tradujo “regirá”, es poimenoia, es pastoreará, con vara de hierro; “y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso”. Entonces eso no se puede hablar sino exclusivamente del Señor Jesucristo; claro que Él se forma en Su cuerpo, pero el hijo varón es el Señor Jesucristo; ese es el hijo varón. Eso lo dijimos para poder enriquecer el versículo 2 de Apocalipsis 12, acerca de esta mujer: “Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento”.


El hijo primogénito es el Mesías

Vamos a ver cómo también de la Iglesia se habla de estar encinta, lo mismo que de Israel se habla de estar encinta. Vamos a Isaías 66:7-8: “7Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo. 8¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos”. Pero ¿cuál es el hijo primogénito y principal de Sion? Es el Mesías. En Isaías 9:6, se nos habla de este niño, de este hijo; es una profecía importantísima. “Porque un niño nos es nacido”; ¿a quién? a nos, a Israel, a la mujer en el Antiguo Testamento, que continúa después en el Nuevo, porque vemos que en el Nuevo la descendencia de la mujer tiene el testimonio de Jesús. “6Porque un niño nos es nacido, (este es el niño, este es el hijo varón) hijo nos es dado, (éste es el hijo varón) y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz. 7Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo (¡aleluya!) de Jehová de los ejércitos hará esto”. ¿Hará qué? hará que Israel tenga este Mesías y que este Mesías tenga este reino primero por la Iglesia, luego en el Milenio, luego en el cielo nuevo y en la tierra nueva por la eternidad, sin fin, sin límite.

Esta mujer de Apocalipsis 12 es el pueblo de Dios en general, incluidos los patriarcas, incluidas las doce tribus de Israel, incluida la Iglesia; porque fíjense en lo que se habla de ella: Vestida del sol; ¿qué representa el sol? El sol en la Biblia representa al Señor Jesucristo.


La mujer en el Antiguo y en el Nuevo Testamento

Dice en Malaquías que Él es el sol de justicia. Si esta mujer aparece vestida del sol, ese es un símbolo plenamente mesiánico; es decir, que no puede ser excluida la Iglesia, porque la Iglesia está revestida de Cristo; o sea que allí está incluida esa mujer en la parte del Nuevo Testamento. Otro detalle es: “Con la luna debajo de sus pies”; significa que ella estaba parada en la luna; la luna es la que refleja la sombra del sol; el Antiguo Testamento era la sombra del Nuevo Testamento; por lo tanto, que la mujer vestida del sol esté parada sobre la luna quiere decir que la Iglesia en el Nuevo Testamento es el cumplimiento de las profecías y de la tipología del Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento se explica con el Antiguo, y el Antiguo se explica con el Nuevo; la profecía está en el Antiguo, la tipología está en el Antiguo, y sobre ella se para la Iglesia; o sea que esta mujer incluye tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento, y mostrando la base, la tipología y la profecía en el Antiguo Testamento, pero el cumplimiento y la realidad, la vestidura del sol, en el Nuevo Testamento.

El sol tiene luz propia, es la realidad; la luna tiene la luz reflejada, es la tipología; pero ahora dice aquí: “y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”. Ya vimos que en la tipología esas doce estrellas eran los hijos de Israel; pero vemos que los doce nombres de los hijos de Israel están en la Nueva Jerusalén, que es la esposa final; la que comenzó siendo tipificada al principio de la Biblia y siguió siendo tipificada y luego edificada, tiene una conclusión en la Nueva Jerusalén; y en la Nueva Jerusalén no sólo están las doce puertas con las tribus de Israel, sino que cada tribu será juzgada por  uno de los doce apóstoles; y los doce cimientos del muro de la Nueva Jerusalén tienen los nombres de los doce apóstoles del Cordero; o sea que el número doce es un número místico, es el número de completación final del reino, es 3 x 4. Tres más cuatro es siete; al principio Dios termina con siete, pero luego 3 x 4 da doce. Cuando se refiere al Milenio es tres más cuatro, siete; pero cuando se refiere a la Nueva Jerusalén es 3 x 4, doce. Por eso 144 es 12 x 12, ¿verdad?


El número 12 es número de completación; significa que en esta mujer coronada de doce estrellas, esas doce estrellas están revelando la identidad tanto de Israel con sus patriarcas y las doce tribus, como de la Iglesia fundamentada en Cristo, con los doce apóstoles del Cordero. Vemos, pues, que todos los símbolos apuntan a la mujer: la Iglesia e Israel, Israel y la Iglesia, los dos; el pueblo de Dios, a los que Dios llama esposa. Claro, hay una ramera que no le fue fiel al Señor, que se metió con otros; entonces se le llama ramera; también es una mujer que dice ser, sin ser; o sea que es la divorciada, o la viuda, aunque el Señor no muere; es en sentido espiritual. “La viuda”, así se llaman a sí mismos los masones, digitados por israelitas apóstatas.


La Iglesia con dolores de parto

Continúa diciendo en Apocalipsis 12:2: “Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, (en relación a Israel, se trata de ellos esperando la venida del Mesías) en la angustia del alumbramiento”. Pero cuando ya vino el Mesías, ahora el Mesías tiene que formarse en la Iglesia y volver otra vez. El Señor se lo manifiesta a los discípulos allá en Juan 16:21: “21La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

22También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo”. Cristo es el niño que le nació a Israel, el Mesías; Él también decide formarse en la Iglesia; por eso decía San Pablo en Gálatas 4:19: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”;  y luego en Efesios 4:13, dice Pablo: “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.


De manera que vemos que el hijo varón que le nació a Israel, es el Mesías, que es el Señor Jesús; Él fue destinado a reinar, pero Él vino y se sentó a la diestra del Padre; fue arrebatado para el trono de Dios y de su Padre, y de ahí Dios empezó a ponerle todas las cosas bajo las plantas de los pies; y ¿quiénes somos los que nos sometemos primero? Nosotros la Iglesia. ¿Cuándo? Cuando nosotros recibimos a Cristo como María que dijo: Hágase en mí según tu palabra; nosotros recibimos a Dios como María, porque María es una figura de Israel, una figura de la Iglesia; este hijo es hijo de María, pero María en cuanto parte de Israel; María en cuanto figura de la Iglesia; no es la virgen María solamente. María es solamente una parte de Israel y un tipo de la Iglesia. Los católicos dicen que esta mujer de Apocalipsis 12 es sólo María, no; María está incluida en Israel, y es tipología de la Iglesia, pero no es sólo María; es todo el pueblo de Dios que tiene a María y que tipifica María, pero no es solo María.


El hijo varón es Cristo

Entonces ahora dice: “Hasta que Cristo sea formado en vosotros”, y dice: “hasta que lleguemos a la estatura de un varón perfecto”; o sea que el Cristo destinado a reinar, reina a través de formarse en la Iglesia; ocurre, pues, que también en la Iglesia estamos en dolores de parto hasta que Cristo sea formado en nosotros; pero este hijo varón es Cristo. Ahora, los vencedores son los que tienen a Cristo formado; entonces ¿qué dijo Cristo? “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Claro, Jesucristo es destinado al trono, pero a los vencedores se les promete sentarse con Él en el trono; pero ¿cuándo es que ese galardón será dado? Cuando el Señor venga.

 “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno, según sea su obra”. Las promesas a los vencedores se cumplen en la venida gloriosa de Cristo, en la séptima trompeta, que estudiamos la vez pasada, porque la séptima y final trompeta es el tiempo de dar los galardones. Este hijo varón, que es Cristo formado en la Iglesia, y Cristo ya tiene la recompensa, ya está a la derecha del Padre, ya está coronado de honra y gloria, pero ahora Él se está formando en la Iglesia, y la Iglesia, si somos vencedores, también nos sentaremos con Él, pero a partir de que Él venga; Él primeramente tiene que venir y darnos el galardón, y el galardón se da en la séptima trompeta, que es la final.


Un gran dragón escarlata

Sigamos acá y detengámonos en el versículo 3: “También apareció otra señal en el cielo”. Porque es que el problema no es solamente en la tierra; es también en el cielo. Satanás podía presentarse en el cielo, acusar a Job, acusar a Josué, hijo de Josadac, como en Zacarías 3; él es el acusador y nos acusa a nosotros también constantemente; su trabajo consiste en acusar a los hermanos, ese es su trabajo; eso es lo que quiere decir diablo: acusador, enlodador, tirando lodo, ensuciando; nos pone la zancadilla para que nos caigamos y después dice: mire, este caído; pero él es quien hizo la zancadilla. “Apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, (escarlata, color de sangre, color de asesinato; el diablo es llamado padre de la mentira, homicida desde el principio) que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas”. Fíjense en que éste pretende hacerse más que Cristo. Cristo aparecía con siete cuernos, mostrando la plenitud del poder, porque Él es el Todopoderoso; ahora aquí aparece el dragón teniendo siete cabezas.

Miren que hay una correspondencia, aunque no exacta, sino casi exacta entre el dragón y la bestia; las cabezas del dragón y las cabezas de la bestia; donde no está la correspondencia es en las diademas; las cabezas del dragón son siete y tiene siete diademas, en cambio las diademas de la bestia están en los diez cuernos. Vamos a comparar para hacer la correspondencia y la diferencia entre el dragón y sus cabezas y la bestia y sus cabezas. El dragón y sus cabezas se refiere a Satanás y los principados que están con él; en cambio la bestia se refiere a los imperios, a las civilizaciones gobernadas por las potestades de este siglo; por eso se corresponden.


Correspondencia entre el dragón y la bestia

Leemos en Apocalipsis 13:1: “1Y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas”; en cambio en el dragón dice: “y en sus cabezas siete diademas”; o sea, quien tenía la autoridad en el mundo espiritual; lo que en Efesios 6:12 se llama las potestades, gobernadores de las tinieblas de este siglo, los principados malignos, como por ejemplo, el príncipe de Persia que aparece en Daniel 10, que se corresponde con el imperio persa. El imperio persa es una de las cabezas de la bestia, y el príncipe de Persia es una de las cabezas del dragón; la cabeza del príncipe de Grecia de Daniel 10:20, es el espiritual; esa es una cabeza del dragón; el imperio griego es una de las cabezas de la bestia, o sea, una civilización dirigida por esa clase de espíritus; entonces las cabezas del dragón, se corresponden con las cabezas de la bestia, sólo que el poder, las diademas, en el mundo espiritual están en los principados, en cambio en el mundo político está en los diez cuernos finales que le dan su autoridad a la bestia o anticristo.

Por eso en la parte política de la bestia, es la bestia la que tiene los diez cuernos y son los diez cuernos los que tienen las diademas, porque el poder político está en esa confederación que le da su autoridad al anticristo; en cambio, en el mundo espiritual quien tiene el poder son esos príncipes: el príncipe de Persia, el príncipe de Grecia; pero antes de haber habido el príncipe de Persia, estaba el príncipe de Babilonia, y antes del de Babilonia estaba el de Asiria, y antes del de Asiria, estaba el de Egipto, porque Egipto fue un príncipe; ahí está, el príncipe espiritual es una cabeza del dragón, y el imperio Egipcio es una cabeza de la bestia. Luego el imperio espiritual asirio es la segunda cabeza del dragón, el príncipe de Asiria, el espiritual; y luego la civilización asiria es la segunda cabeza de la bestia. Luego Babilonia, el príncipe de Babilonia, que es también de Satanás.

Ustedes recuerdan que el rey de Babilonia es profetizado en Isaías 14 como siendo el diablo, porque el diablo es el que está detrás de esos príncipes. Entonces ese príncipe de Babilonia es una cabeza del dragón, y el imperio babilónico es una cabeza de la bestia; la bestia es el imperio político. Luego aparece, como dice Daniel 10, el príncipe de Persia y el imperio persa, la bestia. Luego aparece el príncipe de Grecia y luego el imperio griego. Luego aparece el príncipe de Roma y el imperio romano. Después de Roma viene el reino dividido, o sea, el mundo actual, la Europa Occidental, ¿verdad? Y aparece entonces con su respectivo príncipe, que es la séptima cabeza; pero entre las siete hay un octavo, y ese octavo es de entre los siete; ese es Satanás en lo espiritual, y el anticristo en lo político.


Satanás es el que maneja a todos los otros y es el que aparece después en el anticristo final; o sea, es de entre los siete, el octavo, pero es de entre los siete; entonces por eso es que él tiene esas cabezas, pero es el dragón mismo; el dragón mismo es el diablo, pero él tiene principados; o sea, él gobierna a través de esos principados, que son esos ángeles caídos, potestades, gobernadores de las tinieblas de este siglo.


Por eso en Apocalipsis 12:3 habla de otra señal: “un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas (ya vimos cuales son) y diez cuernos”; los diez cuernos son los finales, porque el gobierno final del dragón será el acuerdo de la confederación de estos diez que le darán su autoridad al anticristo; por eso aparece también con diez cuernos, sólo que en el caso del mundo espiritual no son esos diez  los que tienen la diademas, pero en el mundo natural sí son los diez que tienen el poder político, o sea, la bestia con los diez cuernos.


El dragón arrastra la tercera parte de los ángeles

Sigue diciendo el verso 3 del capítulo 12: “y en sus cabezas siete diademas”. Esas diademas son de las potestades malignas, de esos príncipes que están descritos en la Biblia. “4Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra”. Estos son los ángeles que siguieron a Satanás. Las estrellas representan ángeles; por ejemplo, los siete ángeles de las siete iglesias de Apocalipsis, eran las siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre; pero luego Satanás tiene ángeles, y por eso dice en Apocalipsis 12:7: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles”. Esos ángeles caídos es la tercera parte de los ángeles de Dios que siguieron a Satanás; son estas estrellas que Satanás arroja a la tierra; porque él mismo cae y sus ángeles caen con él; pero van cayendo de a poco. Primero salen de la presencia de Dios, allá del monte santo; luego caen hacia la tierra, luego caen hacia el abismo y al final caen en el lago de fuego; o sea que los tumbos de la caída de Satanás son cuatro principales; eso lo vamos a ver más adelante y con más detalle.

Dice: “Y el dragón se paró frente a la mujer”; noten que esta es una decisión del dragón; el dragón tiene un negocio principal; él siempre quiere estar ahí molestando en lo que Dios quiere hacer; siempre está ahí al frente para destruir lo que el Señor quiere hacer; está frente a la mujer. La mujer está gimiendo para dar a luz para que Cristo se forme en ella, y el diablo está ahí para atacar. ¡Ah! En el Nuevo Testamento María estaba para dar a luz, y Herodes, que era uno de los príncipes manejados por Roma, inmediatamente da la orden para matar al Mesías; y el ángel tiene que despertar a José y decirle: Levántate, apúrate; y tuvo que huir la mujer, o sea, tuvo que huir María para guardar al Hijo de Dios; huir a Egipto y luego volver a otra ciudad, antes de pasar de nuevo a Nazaret, ¿verdad? Entonces nos damos cuenta de cómo el dragón quiso matar a ese Hijo, o sea, matar a Cristo. Ahora no pueden matar a Cristo, entonces quieren destruir lo que Cristo tiene en la tierra; cualquier cosa que el Señor quiere edificar, el diablo está ahí cerca.


Josué estaba en la presencia de Dios y ahí estaba Satanás para acusarle, ahí al lado. Satanás siempre quiere destruir lo de Dios; él siempre quiere meterse cerca, él no está lejos; donde Dios está haciendo algo, él quiere destruirlo y hay que estar alerta. Por eso dice: “se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, (así como hizo con Cristo, así hace también con la Iglesia, para que Cristo no se forme en la Iglesia) a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese”. Eso es lo que quiere Satanás. “5Y ella dio a luz un hijo varón, (Israel recibió al Mesías) que pastoreará con vara de hierro a todas las etnias; y su hijo (éste que nació de la mujer, que vivió 33 años, que murió y que resucitó) fue arrebatado para Dios y para su trono”. No hay arrebatamiento para la Iglesia sino basado en el arrebatamiento de Cristo, porque Él ascendió, y en virtud de esa ascensión la Iglesia se sienta con Él en lugares celestiales y puede ser arrebatada; esto no puede separarse de Cristo. “Su hijo (el Señor Jesús) fue arrebatado para Dios y su trono”. Claro, y aquellos en quienes Cristo se ha formado, que son vencedores, también se sentarán con Él en Su trono cuando Él venga, establezca y dé los galardones, a la final trompeta.


La mujer huye al desierto

Ahora nos dice algo acá en el verso 6: “Y la mujer huyó al desierto”; este es un principio que siempre se ha repetido. Fíjense en el caso de Israel; acababa de salir de Egipto, pero no podía ir por el camino derecho a Canaán, porque en Canaán estaban los principados cananeos, aquellos gigantes; y los egipcios estaban por perseguirlos; entonces ellos tuvieron que meterse por el desierto, ir al desierto y ser preparados en el desierto. Antes de poder entrar en la tierra prometida tuvieron que estar en el desierto. Ahora, José y María huyeron con Jesús a Egipto, y el Señor Jesús tuvo que salir también al desierto y ser tentado. Cuando el Señor le dijo a la iglesia primitiva que cuando viera a Jerusalén rodeada de ejército, huyeran, ellos tuvieron que salir al desierto y fueron a Pella, ciudad incrustada en las rocas  montañosas que queda en la Transjordania, al otro lado del Jordán, lo que era Amón y Moab, lo que hoy es Jordania; y también dice la Biblia en Daniel 11:41 que esas provincias de Amón y Moab escaparán de la mano de la bestia, o sea, Jordania. Así, la iglesia primitiva huyó; el Señor le enseñó a la Iglesia. Ustedes recuerdan eso en Mateo 24 y Lucas 21: Cuando vean la abominación desoladora, huyan a los montes. Como sucedió antes, así será al final, porque Dios restaura lo que pasó.

Aquí dice: “Y la mujer huyó”; o sea que el Señor siempre a Su pueblo, en todas las partes lo hace huir; sólo que algunos no huyen, algunos se quedan en lo suyo, y a esos los ataca Satanás; porque como no puede atacar a los que huyen, entonces ataca al resto. ¿Se dan cuenta? El enemigo es terrible; si no puede contra el mismo Cristo, se va contra los vencedores; si no puede con los vencedores, se van con los que quedan por ahí; ese es el diablo. Entonces dice: “Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días”. Aquí aparece esa mención: mil doscientos sesenta días; aparece varias veces; esos son los tres años y medio de la gran tribulación, la segunda mitad de la semana setenta de Daniel. Aparece en Daniel 7, aparece en Daniel 9, aparece en Daniel 12, aparece en Apocalipsis 11 dos veces, aparece dos veces aquí en Apocalipsis 12, y una vez en el 13. Ocho veces aparece ese período de la tribulación. Entonces dice aquí: “para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días”. Significa que el Señor va a proteger a Su pueblo para que huya; el Señor dio una instrucción de huir cuando hay persecución; el Señor no dijo que vayamos a poner la cabeza así gratuitamente.


La iglesia primitiva huyó a Pella

El Señor dio una orden: “Cuando os persigan en esa ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre”. El Señor dio la orden de huir; y aquí dice que la mujer huyó al desierto; ya la iglesia primitiva, cuando vio a Jerusalén rodeada de ejércitos, huyó a Pella, huyó a Jordania, ¿verdad? Y vamos a ver unos versículos donde aparece esa huida.

Vamos a Daniel 11:41, que ya lo cité de memoria pero quiero que los hermanos lo lean, lo tengan: “Entrará a la tierra gloriosa, y muchas provincias caerán; más éstas escaparán de su mano: (aquí están las provincias que escaparán del anticristo) Edom (que es el sur de Israel, o sea el Neguev, donde está preparado para los sefarditas; dice al final de Abdías que Sefarad volverá al Neguev y el Neguev será para Sefarad; hay un judío antioqueño allá vendiendo bandeja paisa, en el Neguev, eso es al sur de Israel) y Moab, y la mayoría de los hijos de Amón”. Es decir, lo que hoy es Jordania y el sur de Israel; esos escaparán del anticristo. ¿A dónde huyeron los cristianos primitivos? Justamente a Pella, que quedaba allá en la Transjordania; en esa región al este del Jordán.


Leemos Isaías 16:3-4. Los capítulos 15 y 16 es una profecía sobre Moab. La profecía sobre Moab abarca los capítulos 15 y 16; el capítulo 17 es profecía sobre Damasco, Siria. Miren cómo Dios dice de Moab en el 15:1: “Profecía sobre Moab”. En el contexto vemos a Dios hablándole a Moab, que hoy es Jordania; dice el Señor así en 16:3: “3Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra (miren cómo le llama a Moab: sombra) en medio del día como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan errantes. 4Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero de la presencia del devastador; porque el atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador será consumido de sobre la tierra”. Vemos que el anticristo perseguirá pero no alcanzará ese lugar de la Transjordania, de Moab; y aquí dice el Señor que será refugio para Su pueblo; y ya lo fue cuando Tito, el general romano, atacó a Jerusalén en el año 70 d.C.; los cristianos huyeron a ese lugar y allí fueron protegidos; pero eso sucederá de nuevo hacia el final porque el anticristo no alcanzará esas provincias.


El arcángel Miguel y la lucha contra el dragón

Entonces volvamos a Apocalipsis 12:6: “Y la mujer huyó al desierto donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días”. Y en ese contexto, o sea en el contexto de la gran tribulación, de los tres años y medio, de los mil doscientos sesenta días, ahí es cuando se levanta Miguel; porque Miguel es el príncipe que está por Israel, así como Cristo está por la Iglesia; Miguel está por Israel, así como el príncipe de Persia estaba por su imperio; el príncipe que está por Israel es Miguel. Ya en Daniel 12 se nos había hablado de ese levantamiento de Miguel en la gran tribulación. Daniel 12:1: “1En aquel tiempo (en el tiempo del anticristo; porque eso es lo que dice en el capítulo 11 desde el 31) se levantará Miguel, (es el arcángel) el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo (de Israel); y será tiempo de angustia (esa es la gran tribulación), cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, (ahí es cuando ellos reciben al Mesías, lo reconocen, en el momento más difícil se preparan para recibir a Cristo) todos los que se hayan escritos en el libro. 2Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados”. Ese es el momento de la resurrección, pero antes de la resurrección está la batalla de Miguel; porque hay el Armagedón de las naciones en la tierra, pero la lucha de Miguel y sus ángeles contra el dragón y sus ángeles es un Armagedón que reúne todas las fuerzas: las visibles y las invisibles que están contra Dios, y las visibles e invisibles que estamos por Dios. Hermanos, no hay manera de escapar a esta guerra; estamos aquí para entender la guerra y prepararnos para la guerra.

Entonces dice Apocalipsis 12:7: “7Y hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8pero no prevalecieron”. Noten que esa guerra ocurre durante la gran tribulación. Hay primero un inicio de la tribulación, hay primero unos tres años y medio, hay primero unos principios de dolores, hay una introducción de juicio a través de las trompetas; pero hay una consumación del juicio con las copas en la gran tribulación; los principios de dolores comienzan antes de la gran tribulación, se van acentuando en la primera parte de la tribulación con las trompetas; pero a partir del primer ay, que es la quinta trompeta, aquella estrella cae a la tierra y abre el pozo del abismo; esa estrella es la caída de Satanás, ya en plena tribulación. Entonces miren lo que dice ahí; hay una lucha; nos damos cuenta de que la lucha es cuando todas las naciones se están juntando contra Israel, ¿verdad? Entonces ahí el Señor empieza a preparar una salvación para Israel. El inicio del Armagedón también tiene una batalla en los cielos; nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados; el que ayuda a Israel es Miguel.


Los tumbos o caídas del dragón

Dice: “Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, (lo dice por todos los nombres para que no lo identifiquen con otro) el cual engaña al mundo entero; (todo el mundo está engañado por el diablo, menos los escogidos; si fuere posible, incluso trataría de engañar a los escogidos, pero el Señor, porque son escogidos, los guarda) fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”. Noten que esta es la segunda caída del dragón, el segundo tumbo; el primer tumbo de la caída de Lucifer está en Ezequiel 28; allí él es echado de entre el monte santo y las piedras de fuego, pero todavía sigue en los aires. Ezequiel 28 nos dice la profecía. Leámoslo desde el versículo 14: “14Tú, querubín grande, protector, (ese es el diablo) yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 16A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, (fue el primer inicuo en los cielos) y pecaste; por lo que yo te eché (este es el primer tumbo) del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector”.

Entonces la primera echada de Lucero fue desde el monte de Dios y de entre las piedras de fuego; entonces él quedó convertido en el príncipe de la potestad del aire. Por eso en el segundo día de la creación, cuando Dios hace la expansión, no dice que era bueno; ¿por qué? porque ese era el espacio donde estaba el príncipe de la potestad del aire. Fue echado del monte santo, de entre las piedras de fuego, y tiene acceso a acusar pero no para morar; entonces él está en los aires y recorre la tierra, pero él tiene acceso a los cielos; incluso los espíritus de él dan sus opiniones delante de Dios; a veces Dios les permite hacer sus barbaridades, porque no lo harían sin  permiso de Dios; pero veamos lo que sigue diciendo aquí Ezequiel. Noten que cuando habla de este  primer tumbo de la caída de Satanás, que son cuatro tumbos, dice: “te eché (ya es algo pasado) del monte de Dios; y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 17Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría  a causa de tu esplendor; yo te arrojaré (ahora es futuro, es el segundo tumbo) por tierra; (primero fue echado del monte santo y de las piedras de fuego a los aires, y ahora será echado a la tierra) te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti”. Y luego, después de la tierra, es echado, como dice Apocalipsis 20, al abismo.


Vamos a Apocalipsis 20 a ver el tercer tumbo. Apocalipsis 20:1, dice así: “1Vi un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. 2Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás y lo ató por mil años; 3y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sellos sobre él, para que no engañase más a las naciones”. Mientras está en los aires, engaña a las naciones, pero en el Milenio es el tercer tumbo de su caída, al abismo; ahora  es al abismo por mil años; pero luego después de los mil años, él sale del abismo otra vez,  y ahí reúne a las naciones sobrevivientes contra Cristo, y ahí sí dice Apocalipsis 20:10: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaba la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”. Ya es el tumbo final de Satanás: el lago de fuego y azufre. Primero, en su caída, fue echado, arrojado del cielo; pero ¿primero de dónde? Del tercer cielo, digamos del monte santo y de las piedras de fuego, a los aires; luego de los aires es echado a la tierra; entonces durante la gran tribulación, a partir de la quinta trompeta, que es el primer ay, esa estrella cae a la tierra; sabe entonces que tiene poco tiempo, sólo le queda el resto de la tribulación, porque después de la tribulación viene el Señor, y él es echado al abismo; en el Milenio él bajará al abismo, y al final irá al lago de fuego, preparado precisamente para el diablo y sus ángeles.

Entonces la caída de Satanás va de piso en piso, del cuarto piso, al tercero, del tercero al segundo, etc. va bajando los pisos subterráneos.


El dragón arrojado de los aires a la tierra

Volvamos a Apocalipsis 12:9: “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo, y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra; (este es el segundo tumbo de su caída) y sus ángeles fueron arrojados con él”. Sus ángeles también serán sellados en el abismo y también estarán con él en el lago de fuego para siempre. “10Entonces”, (este entonces es lo mismo que “y”)  “10Y oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”.

Entonces noten, cuando el Señor Jesús ascendió, Satanás fue juzgado; ahora le dice Cristo a la Iglesia, que la Iglesia tiene que aplicar ese juicio; cuando Él envía la Iglesia, envía a los 70 –Lucas capítulo 10–, salieron los 70 y empezaron a evangelizar, y al regresar le dijeron: “17Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. 18Y él les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”. Esa caída de Satanás es progresiva, y la formación de Cristo en la Iglesia es progresiva, y son inter-relacionadas, digamos, inversamente proporcionales: mientras Cristo se forma en la iglesia, Satanás queda más arrinconado, y será echado del cielo a la tierra y de la tierra al abismo, y luego al lago de fuego. Es la autoridad de Cristo; ya Cristo tiene autoridad a la diestra del Padre, pero ahora la Iglesia tiene autoridad y luego en el Milenio, ¿verdad?


Dice el verso 11: “11Y ellos (los hermanos; esos son los que dice aquí: los hermanos, nuestros hermanos; aquí no está hablando de otra cosa sino de los hermanos) le han vencido (¿cómo se le vence al dragón?) por medio de la sangre del Cordero (cuando reconocemos nuestros pecados, no queremos permanecer en ellos, ni que ellos permanezcan en nosotros, la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, somos limpios, somos purificados; pero además de eso) y de la palabra del testimonio de ellos”; el que creyere con su corazón y confesare con su boca; tenemos que proclamar la palabra de Dios, tenemos que decir lo que el Señor ha hecho contra Satanás, lo que ha hecho a favor nuestro; tenemos que vivir y confesar lo que el Señor es y lo que el Señor ha hecho; la sangre nos limpia, las promesas nos aseguran lo que es nuestro y lo confesamos, ¿amén?


La victoria del cristiano

Confesamos con nuestra boca y en nuestro corazón creemos que Jesús es el Señor, que resucitó de los muertos, que su muerte es expiatoria, que nos ha perdonado, que nos ha regenerado, que somos los hijos de Dios; a toda gente testificamos de Cristo; ese es el arma contra Satanás, la sangre para limpiarnos, y la espada del Espíritu; es la única arma ofensiva; todas las demás partes de la armadura son defensivas; la única arma ofensiva es la espada del Espíritu, la palabra; confesar lo que Dios dice y no otra palabra.

Hermanos, nosotros no tenemos que decir otras palabras; muchos hermanos caen de la fe, si no del todo, por lo menos en parte, cuando mezclan las palabras de los hombres con las palabras de Dios; y el humanismo toma el lugar de la fe, y la gente trata de acomodarse y contemporizar con el mundo; y ahí Satanás les está quitando la espada. Hermanos, nosotros, aunque el mundo diga equis, o ye, los evolucionistas digan esto, y los filósofos aquello, y los ateos aquello, nosotros decimos lo que Dios dice; nuestra palabra es la palabra de Dios, no la palabra de los hombres. La palabra de Dios tiene que ser nuestra palabra, como Dios dice; aunque todos no concuerden, nosotros concordamos con Cristo; somos cristianos, pensamos como Él y hablamos como Él, ¿amén, hermanos?


Y la última cosa de los victoriosos: Primero para vencer: la sangre del Cordero; segundo, la palabra del testimonio; tercero: “y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. Esta palabra “vida” es la vida de su alma, de su ego, la vida de sus emociones, la vida de sus opiniones, la vida de sus ganas; esa es la vida del alma: “menospreciaron sus vidas hasta la muerte”, estuvieron dispuestos a morir. Señor, no quiero saber de nada, ni aun de mí mismo, sino de Ti, y aunque me cueste la vida, sólo confío y descanso en ti; digo lo que Tú dices, aunque me maten. Así le vencieron; y luego por eso vemos en Apocalipsis 20 a los que fueron decapitados por causa del testimonio de Jesús, por la palabra de Dios, porque dieron testimonio hasta la muerte, los vemos reinando mil años con Cristo, ¿amén?


“12Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos”; los que moran en los cielos son los ángeles y los que han muerto en Cristo; porque como Pablo dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”; “prefiero morir y estar con Cristo”. Cristo no está debajo de la tierra, Cristo está a la diestra del Padre, ¿verdad? Y Esteban no miró hacia debajo de la tierra sino que miró hacia Dios, diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu, y Jesús estaba sentado a la diestra del Padre. Entonces los que están en los cielos son los ángeles de Dios y también los espíritus de los justos hechos perfectos que están esperando la resurrección de sus cuerpos, que Dios traerá con Jesús en el día de la venida del Señor, para que tomen sus cuerpos, se unan con nosotros transformados, y lo recibamos en el aire y vengamos a reinar aquí en el Milenio.


Entonces dice así: “12Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. Hay dos iras en la tribulación: la ira de Dios y la ira del diablo contra el pueblo de Dios; como dice 2 Tesalonicenses 2:6: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan”. Entonces está la ira de Dios también. El diablo baja con ira y el Señor también baja con ira. El diablo engaña a la gente diciéndole que van a vencer, que van a recuperar el paraíso perdido; los luciferianos dicen eso; pero es mentira, él mismo sabe que le queda poco tiempo; entonces ese poco tiempo es el resto de la tribulación.


Las dos alas de la gran águila

“13Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón”. Persiguió a Israel y a los cristianos. Israel tenía al Mesías, y la Iglesia es la que recibió a Cristo para que se forme en ella, o sea, el pueblo de Dios, la civilización judeo-cristiana, odiada por la civilización draconiana. “14Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”. El Señor lo advirtió: Cuando viereis la abominación desoladora en el lugar santo, huid; y hay un lugar preparado para ella; y dice aquí que para huir se le dieron las dos alas de la gran águila. ¿Cómo vamos a interpretar esa frase: las dos alas de la gran águila? Hay una serie de interpretaciones. Algunos hermanos dicen que es Estados Unidos, otros dicen que es Brasil, otros dicen que es el Antiguo y el Nuevo Testamento, pero nada se puede interpretar sin la Biblia; hay que ver qué es lo que la Biblia dice de las dos alas del águila para saber a qué se refiere, porque la Biblia se interpreta sola.

Hay dos versículos que interpretan esta frase. El primero está en Éxodo 19:4. Por favor fíjense conmigo en el lenguaje usado aquí por el Espíritu de Dios. Allí habla Dios al pueblo: “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águila, y os he traído a mí”. Miren cómo habla Dios; para Dios haber librado providencialmente a Israel de Egipto, primero les abrió el Mar Rojo, los salvo, sepultó a los enemigos de Israel; antes hacía división entre unos y otros; luz para Israel, oscuridad para los otros; les trastornó los carros; ahora incluso la tierra abrirá la boca y tragará el río que envía la serpiente. Entonces Dios llama las alas de águila a la providencia milagrosa de Dios. Fíjense en Éxodo 19:4: “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águila, y os he traído a mí”. Algunos dicen que es en aviones; pero no necesariamente. Claro, pueden ser aviones; claro que el Señor puede usar a Estados Unidos para bien y para mal, pero aquí se refiere a la providencia de Dios.


Otro versículo está en Deuteronomio 32:11-12. Vamos a ver cómo se habla allí: “Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas, 12Jehová solo le guió y con él no hubo dios extraño”. Esta es la guianza providente de Dios; estar bajo las alas de Dios es estar bajo su cuidado; esas son las alas del águila. Esta gran águila es el propio Dios, no es Estados Unidos, es el propio Dios; las alas de águila es Su cuidado, Su providencia; así lo dice Éxodo 19, así lo dice Deuteronomio 32:11-12, dos testigos; ese es el lenguaje que usa Dios y lo sigue usando, y dice aquí en Apocalipsis 12:14: “14Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, (es decir, la protección providente de Dios) para que volase de delante (se le adelante al anticristo) de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”.


Ejércitos contra la mujer

“15Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río”. ¿Qué es esto?  La Biblia usa ese lenguaje para referirse a la persecución de los ejércitos; ese es un primer aspecto.

Vamos a ver algunos versos en Isaías. Vamos a Isaías 8:7-8: “7He aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; (se refiere a Irak) el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas; 8y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la garganta; y extendido sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel”. Estos ríos son ejércitos, ¿se dan cuenta? Vamos a ver otro verso. Isaías 17:12-13: “12¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas.

13Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas, pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino”. Estas aguas, es la invasión de pueblos.


Veamos lo mismo en Jeremías 46:7-8: “7¿Quién es éste que sube como río, y cuyas aguas se mueven como ríos? 8Egipto como río se ensancha, y las aguas se mueven como ríos, y dijo: Subiré, cubriré la tierra, destruiré a la ciudad y a los que en ella moran”. Este río de aguas son ejércitos. Jeremías 47:2-3: “2Así ha dicho Jehová: He aquí que suben aguas del norte, y se harán torrente; inundarán la tierra y su plenitud, la ciudad y los moradores de ella; y los hombres clamarán, y lamentará todo morador de la tierra. 3Por el sonido de los cascos de sus caballos, (noten esas aguas que tienen cascos) por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no cuidaron a los hijos por la debilidad de sus manos;” etc. etc.


Corrientes satánicas

Vemos lo que son esas aguas; o sea, cuando dice aquí en Apocalipsis 12:15: “Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río”, las aguas son las naciones enviadas para perseguir a Israel y a los cristianos; eso es lo que son las aguas como un río; pero hay que abrir una  ventana para otro aspecto exegético que es el que está en Efesios 2:2, que les ruego que lo tengan muy en cuenta para que no seamos arrastrados por esta corriente. Efesios 2:2 dice: “en los cuales (pecados) anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire”. Significa que el diablo dirige la corriente del mundo, no solamente los ejércitos, sino también la economía, la industria, la banca, la filosofía, el deporte, la estética, la pornografía, etc., y nosotros en vez de vivir en la fe, en la simplicidad, en la sencillez, somos arrastrados por la corriente del mundo.

Si el diablo no nos puede perseguir por medio de ejércitos, nos va a perseguir por medio de supermercados, programas de televisión y otras cositas; la corriente del mundo también son aguas para arrastrar a la mujer, para apartarnos del Señor; entonces hay que tener los dos aspectos, porque Satanás, si no puede atacar por fuera para matar el cuerpo, ataca por dentro para “matar” el alma. Cuando a la iglesia primitiva Satanás no la pudo destruir con persecuciones, sino que como decía Tertuliano: la sangre de los creyentes es como semilla de los mártires que se multiplica, entonces Constantino puso a los cristianos en los poderes del Estado, y así “mató” la vida de muchos cristianos, mezclándolos con el mundo; ataca con la corriente de la persecución o con la corriente del mundo. Si no ataca con críticas, ataca con aplausos, con adulaciones, con facilidades para tratarlos en el mundo fácil, y hay que tener cuidado.


Ahora dice aquí en Apocalipsis 12:16: “Pero la tierra ayudó a la mujer, (la tierra no es el sistema del mundo; es la tierra; ella huyó a su lugar preparado y la ayudó la tierra. Miren lo que hizo la tierra) pues la tierra abrió su boca, y tragó el río que el dragón había echado de su boca”. Habrá movimientos telúricos que destruirán ejércitos, como cuando Gog y Magog vengan contra Israel; habrá terremotos, y también los imperios comerciales y bancarios se desmoronarán; la tierra con sus movimientos, incluso abriendo su boca como en el tiempo de Datán, Coré y Abiram, ayudó a la mujer. Se trata de movimientos telúricos, así como el mismo Elías, como hablaron estos profetas: que no llueva durante el tiempo de mi profecía, y no llovió sino hasta que él quiso; y que el agua se convierta en sangre, que haya piojos y que haya oscuridad, y que haya esto; son plagas ayudando a la mujer para dificultarle a Satanás la persecución contra los judíos y los cristianos.


“17Entonces (claro, no pudo contra la mujer, ah! pero hay algunos hermanos que se quedan por allí; algunos volvieron a Babilonia, se quedaron en Babilonia en sus negocios; no pudo contra Cristo, va contra los vencedores; no pudo contra éstos, entonces se va contra los de la periferia) el dragón se llenó de ira contra la mujer; (porque se le desbarató todo su plan por los movimientos de la tierra que abrió su boca) y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, (una parte de la descendencia de la mujer, porque los hijos de Dios forman la mujer; ya no pudo con la mayoría, digamos con el núcleo principal, entonces quedó un resto por ahí) los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús”. No es solamente contra los judíos, sino contra cristianos; tienen el testimonio de Jesús; y ¿cómo va a hacer guerra?


“18Se paró sobre la arena del mar”. Satanás se coloca sobre la arena del mar para darle su poder a la bestia; el dragón le dio su poder a la bestia; en el capítulo siguiente veremos cómo sube la bestia del mar, y luego otra bestia que persigue a los santos, etc. Vemos, pues, que Satanás utiliza el poder político, comercial, económico, bancario y militar contra los hijos de Dios, contra Israel y contra la Iglesia del Señor. Y los descendientes de Abraham serían como las estrellas de los cielos, es decir, la Iglesia, y como la arena del mar, es decir, Israel. Los israelitas que no recibieron a Cristo, recibirán a otro; esa es la estrategia de Satanás, que le funcionará hasta que el Señor obre en Israel. Vamos a parar por aquí. ☐


Continúa con: La angustia del alumbramiento.

LA ANGUSTIA DEL ALUMBRAMIENTO

Por cristianogiv - 8 de Julio, 2006, 9:43, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (47)


Excursus:


L A   ANGUSTIA DEL

 ALUMBRAMIENTO



“1Apareció en el cielo una gran señal, una mujer, vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2Y estando en cinta, clamaba con dolores de parto en la angustia del alumbramiento”. Apo. 12:1.

Oración:

Querido Padre: En el nombre del Señor Jesús, gracias por concedernos esta nueva oportunidad de considerar alguna porción de Tu Palabra. Rogamos que tu Santo Espíritu sea dándonos la luz y la vida de Tu Palabra, sea Él afirmándonos, sea Él estableciéndonos, sea Él encaminándonos, en Tu nombre. Encomendamos a Ti nuestra fragilidad humana, Te damos gracias porque podemos dejarla en Tus manos. Háblanos Señor, que podamos todos desde el corazón mirarte a Ti y ser ayudados por Ti, él que habla también, en nombre del Señor Jesús. Amén.

Una Mujer Vestida de Sol

Cuando el año pasado pudimos estar con el hermano Celso Machado (del Brasil) y Alejandro Pacheco en el Valle, mencionamos algunas cosas que también en Bogotá hemos mencionado, y quisiera volver a ellas avanzando un poquitito con la ayuda del Señor. Entonces, para tomar un verso a manera de epígrafe, un verso que nos permita abarcar una panorámica un poco más general, quisiera que leamos un pasaje corto inicialmente en Apocalipsis 12, en los primeros dos versos. No es la intención hacer una exégesis de este pasaje, sino solamente valerme de una de las frases de él: “1Apareció en el cielo una gran señal...”, a la otra se le llama simplemente “otra señal”, pero a esta se la llama “gran señal”. “Apareció en el cielo una gran señal, una mujer, vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2Y estando en cinta, clamaba con dolores de parto en la angustia del alumbramiento”. No es, como les dije, la intención de entrar en todos los detalles,  solamente algo mínimo. Quisiera mencionar aquí que esta mujer que aparece con su niño frente a ese dragón con sus cabezas y cola, que aparece un poco más adelante, nos presenta algo que ya había tenido sus inicios en el libro de Génesis, donde Dios le habla a la mujer y le habla a la serpiente y habla también de la descendencia o simiente de la mujer, que aplastaría la cabeza del dragón, de la serpiente; y habla también de la descendencia de la serpiente; y eso que tuvo su comienzo en el Génesis y ha tenido su desarrollo a lo largo del período bíblico y posterior al bíblico, tiene aquí una visión final. Aparece esta mujer, creo que representando al pueblo del Señor en general, incluyendo tanto a los santos del Antiguo Testamento como a los del Nuevo Testamento, porque ella aparece vestida de sol, representando al Sol de Justicia que es el Señor Jesús; por lo tanto el Nuevo Testamento está incluido; pero ella está con los pies sobre la luna, que es la que refleja la luz del sol, que cuando no está el sol, ella nos habla del sol, y es como una especie de adelanto y de tipología; y por eso nos representa también el Antiguo Testamento; y ahí aparecen esas doce estrellas, digamos, las Doce Tribus de Israel como de los doce hijos de Jacob, pero luego también el Señor dijo que esas tribus serían juzgadas por Doce Apóstoles; y ya entramos en el Nuevo Testamento. Esta mujer simboliza el pueblo de Dios en general, incluyendo el período anterior a Israel, el período de los patriarcas y el tiempo mismo de Israel, y que continúa con la Iglesia. No quiero hablar tanto de la mujer en general, sino del aspecto que dice el verso dos (recordar eso): “y estando en cinta”, esta mujer tiene que dar a luz un niño varón destinado a reinar desde el Trono de Dios.

Ciertamente que en el Antiguo Pacto Israel estuvo teniendo dolores de parto en espera del Mesías. Pero cuando nació el Mesías, el Señor Jesús, Él vivió y murió por nosotros, resucitó y fue tomado por Dios a la gloria, y se sentó ciertamente a la Diestra de Dios Padre.


La angustia del alumbramiento

Pero Él también habló de este misterio de esta mujer. Vamos a leerlo allí en Juan 16, desde el versículo 16 en adelante. El Señor Jesús, que es el Mesías, pero que es la Cabeza de un Cuerpo, que ciertamente fue esperado con angustia y dolor por Israel, pero que vino y volverá, entonces Él dice a los suyos: “Todavía un poco, y no me veréis”; éste primer poco nos habla de un período, de una experiencia de fe incipiente, apenas naciente, donde dice: todavía... no me veréis; “todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis”; éste es un segundo poco, “…y me veréis…”, pero éste “me veréis” lo agrega con un porque, “…porque yo voy al Padre”. Dijo unas palabras que ellos no entendieron bien. Hay un período donde se le ve y un período donde no se le ve porque Él va al Padre; ciertamente que se le verá espiritualmente mientras esté con el Padre; y se le verá en Gloria cuando venga del Padre. “Entonces (ante esas palabras) se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Que es esto que nos dice: “Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla”; ellos habían recibido al Mesías, pensaban que el reino se manifestaría inmediatamente; incluso después de que resucitó todavía le dijeron:

“Señor, ¿no restaurarás el reino a Israel...?” y Él les tuvo que decir: “No os toca a vosotros saber los tiempos y las sazones que el Padre puso en Su sola potestad, pero me seréis testigos”; o sea que el Señor Jesús resucitó, ascendió a la diestra del Padre y encomendó a la Iglesia un testimonio; la Iglesia fue dejada aquí; no se fue con el Mesías. Ya había unos pocos, pero el Señor tenía que llamar muchas ovejas de Israel y también las otras ovejas de entre los gentiles para llenar las moradas celestiales. Entonces no se llevó la Iglesia todavía; le dejó dos pocos; un primer poco donde no se le vería, una primera etapa que podríamos decir: formativa, que podríamos decir: Externa, que podríamos decir: Periférica; porque no le veríamos; y después una etapa más profunda donde sí le veríamos, y entonces acerca de ese período es que le preguntan. Ellos no pensaban que habría el período de testimonio que la Iglesia tendría, y que también coincidiría con el período de formación de Cristo en la Iglesia; porque ese varón que es Cristo y que ya está a la diestra del Padre, es la cabeza de un cuerpo y está destinado a formarse a plenitud en ese cuerpo. Esa es la parte que corresponde a esta mujer después de Cristo; entonces Él habla de esta mujer ahora después de Cristo; porque Israel tuvo su tiempo, pero ahora Jesús, cuando ellos pensaban que el reino de Israel ya estaba a punto de manifestarse, Él les dice: “No, todavía hay otro poco y hay otro poco”.


Entonces dice así: “Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?”, o sea que lo que Él va a explicar aquí es esto del “poco”, de estos dos pocos. “De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis, y lamentaréis…”; ese es el primer poco: “todavía un poco”; “…y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo”; este es el segundo poco: “y aun otro poco y me veréis”. “La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora, (la hora de la mujer y el dolor van juntos; es inevitable el dolor en la hora; la hora de dar a luz es la hora del dolor) “pero después...”, ese es el segundo poco; el primer poco es el dolor: “Todavía un poco y no me veréis”. Es esta mujer en cinta y en angustia del alumbramiento es la Iglesia. La angustia precede al alumbramiento; eso es lo normal, el dolor precede al gozo, la muerte precede a la resurrección, la tarde precede a la mañana, porque el día comienza con la tarde. La Biblia dice: “tarde y mañana”; no dice “mañana y tarde”, como acostumbramos nosotros decir; no, el día empieza por la tarde.

Cuando se puso el sol se acabó el día y comenzó en la oscuridad el siguiente día; el día comienza con la oscuridad, la tarde se le llama en la Biblia a todo el período de oscuridad; la palabra es ereb, de donde viene la palabra erebo: Oscuridad; “la tarde y la mañana, un día”, el día no comienza por la mañana, el día en la Biblia comienza en la tarde, comienza con la oscuridad, y entonces ahí salen las estrellas que anuncian el día, y por fin sale el Sol de Justicia. Entonces la parte segunda es la mañana, y la parte primera es la tarde; y la tarde va desde que se pone el sol hasta que sale el sol; esa es la tarde el Erebo; y la segunda parte comienza cuando sale el sol hasta cuando se pone; esa es la mañana, el día entero es la mañana, y la noche entera es la tarde; primero es la noche y después es la mañana. Por eso dice: “Primero es el hombre natural, después es el hombre espiritual”, se necesita que haya un período para remoción del hombre natural; ese es el primer poco.


De Nuevo Un poco: El Gozo Perpetuo

“Todavía un poco, y no me veréis, pero de nuevo un poco, y me veréis”; ese “me veréis”, es ese gozo que será imposible de ser quitado a ella, porque la tristeza se convertirá en gozo; hay dolor y hay gozo, hay angustia y hay alumbramiento, pero en ese orden: primero un poco y luego el otro poco; claro que esto tiene una primera parte espiritual de la formación de Cristo. Ese “me veréis” tiene un inicio en la revelación de Cristo. Él se va revelando a nosotros, lo vamos conociendo de manera directa, y claro que después le veremos tal como Él es, cuando Él venga por nosotros y nosotros seamos recogidos a Él; y ahí ese gozo será pleno, pero ciertamente que ya hay gozo desde ahora. Entonces dice, verso 21:

“La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia”. El Señor no eximió a esta mujer de la angustia de los dolores del parto, sino que le está diciendo a la Iglesia como amanera de parábola, aunque aquí la palabra parábola no aparece, le está diciendo que esto es inevitable, que hay que pasar por aquí. “Pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros…”. Aquí la mujer está representándolos a ellos, a los apóstoles, a sus discípulos que están, como decir, representando toda la Iglesia; entonces aquí vemos que esta mujer también tiene que ver con la Iglesia. Por eso aparece vestida de sol. La parte tipológica de Israel la vemos en las estrellas, la vemos con la luna bajo sus pies, porque está parada sobre lo que era una promesa y una tipología, que nos anunciaba lo que venía, pero la luna no es la luz real; ella no tiene luz propia, ella solamente tiene luz reflejada; la verdadera luz es la del sol, y esta mujer vestida del sol es la Iglesia revestida de Cristo. Dios haciendo un pueblo con todo su pueblo anterior y haciendo un solo cuerpo con ellos y con nosotros, y dándoles a los del final algo que no dio a los anteriores, para que no sean ellos perfeccionados sin nosotros.


Entonces dice: “También vosotros ...”; esa es la mujer, la Iglesia; “también vosotros ahora tenéis tristeza”. “Un poco, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis”; y usa la palabra tristeza, como la palabra angustia, como la palabra dolor, como la palabra no vé. “Pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón”; esta frase yo pienso que no la podemos interpretar de una sola manera, porque ciertamente que cuando Él se va revelando a nosotros estamos empezando a verlo; y un día, claro, le veremos tal como Él es, y seremos semejantes a Él porque le veremos tal como Él es; pero lo del alumbramiento no es una cosa como lo de voltear una arepa de un día para otro, sino que es un proceso; se le compara a una mujer en cinta, y una mujer en cinta es un proceso largo. “Y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día, no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis…”; y empieza a decir: “hasta ahora”.Lo de pedir no es sólo a partir de que el Señor venga, no es sólo a partir de que se establezca un milenio glorioso sobre la tierra y luego un cielo nuevo y  tierra nueva y Nueva Jerusalén, no; desde ahora mismo hay que pedir para que desde ahora comience a adelantarse el gozo; por eso se habla de “gozar ahora de los poderes del siglo venidero”; todo esto tendrá una plena culminación en el siglo venidero y la eternidad, pero comienza a perfilarse, a anunciarse desde ahora; es un adelanto de los poderes del siglo venidero. “Pedid, y recibiréis para que vuestro gozo sea cumplido”. Nuestro gozo se va cumpliendo en la medida que vamos recibiendo lo que pedimos, y tendrá un pleno cumplimiento en la eternidad. Entonces, en esta mujer, en este niño formándose en ella, en este proceso a través de la angustia, a través del dolor, a través de la tristeza, a través de la espera, a través de los peligros, de las suplicas, se nos habla de un proceso.


Para Llenarlo Todo

También el apóstol Pablo habla de ese proceso a los Efesios en el capitulo 4; quisiera que lo miremos. Voy a leer desde el verso 10: “El que descendió, (“Ahora estoy con vosotros, pero no me veréis más”) es el mismo que también subió (“no me veréis más, todavía un poco”) por encima de todos los cielos para llenarlo todo”. Él vino, murió, fue a los infiernos, resucitó, ascendió, con un objetivo: “llenarlo todo”, llenarlo. O sea, lo que la Iglesia hace en ese período desde la ascensión, es llenarse. Él subió para llenarlo todo; el objetivo de la ascensión es llenarlo todo, llenarlo todo de Sí mismo. Todo aquello que es diferente a Él y que es distinto de Él y que carece de Él, es visitado por Él, para Él ser introducido, incorporado, recibido, podemos decirle gestado en el vientre de la Iglesia, para llenar a la Iglesia de Sí, y usar a la Iglesia como vehículo para tomarse la tierra y luego, claro que habrá unos que no quieren que Él reine, y  habrá una resistencia a la Iglesia, contribuirán con el dolor de la Iglesia y el mundo querrá hacer su reino a su manera, y el Anticristo se sentará, pero el Señor vendrá y los que no querían que Él reinase, que quisieron ponerse ellos como cabeza, se quedarán sin cabeza, porque Dios solo tiene una Cabeza, que es Su Hijo Jesucristo; y entonces definitivamente establecerá lo Suyo. Pero hay un proceso. Entonces dice aquí: “para llenarlo. Y (entonces Él, para llenar Él todo, Él comienza llenando a unos primero y enviándoles para ministrarle a Él, para abrirse lugar en ellos y con ellos) él mismo dio (porque esto es un don, la palabra aquí constituir, es una traducción no tan exacta, porque la palabra en el griego es edoken, que quiere decir dio) a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelista, a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar...”. Entonces el llenar está relacionado con el perfeccionar, y el perfeccionar está relacionado con la formación de Cristo, que es el varón que nace en el vientre de la Iglesia. Él ya es el varón perfecto que esperaba Israel, y ya esta sentado a la diestra del Padre, pero Él es la cabeza de un cuerpo que es la Iglesia, en la cual Él tiene que formarse, tiene que llenarlo, perfeccionarlo, configurarlo a Su propia imagen.

Entonces sigue diciendo acá: “perfeccionar (subrayo ese verbo) a los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” Aquí usa la palabra perfeccionar, que nos habla de ese proceso que nos habla de ese alumbramiento, de ese estar en cinta, de ese tener dolores de parto, de angustias; todo eso está incluido en el perfeccionar, y también en el edificar, perfeccionar a los santos, para que los santos hagan la obra del ministerio, o sea, del servicio a Dios, que es edificarle un cuerpo a Él.


La Fe Inicial y La Fe Madura

Él tiene que llenar ese cuerpo y expresarse en él. Dice: “Hasta que”; esa edificación en el objetivo de Dios es muy alto; difícilmente los hombres se pondrían un objetivo como este, pero Dios como es el que lo hace, Él sí se puede poner este objetivo: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe”. Aquí habla de la fe como en el futuro; claro que hay una fe en el pasado, claro que hay una fe en el inicio, hay una fe que si falta en el inicio, no hay inicio; esta fe es la fe mínima para que una persona reciba al Señor y nazca de nuevo. Aquí mismo en Efesios acababa de hablar de esa fe del inicio, y luego en el verso 13 y 14 habla de la fe madura. La fe del inicio aparece aquí en el verso 4 cuando dice: “un Señor, una fe, un bautismo”; esta fe mínima incluye a Dios, al Hijo de Dios, a Jesús el Hijo de Dios y el Cristo, muerto por nuestros pecados en una muerte expiatoria, resucitado y hecho Señor; y creyendo en Él somos salvos y comenzamos, pero lógicamente que ese comienzo, ese fundamento es en vista de un proceso posterior, que es el de la formación de Cristo. O sea que la edificación de la Iglesia es la formación de Cristo; y habla de una fe madura, de la fe no solo inicial, sino la fe en el sentido completo, como le dice Pablo a los Tesalonicenses.

Vamos a volver aquí a Efesios, pero para que los hermanos puedan ver ese verso especialmente si hay algunos que son más nuevos, quizás no lo recuerdan, en 1ª Tesalonicenses 3 dice en el versículo 10, de Pablo y sus compañeros: “Orando de noche y de día, con gran insistencia”; le está hablando a una iglesia nueva, sólo había podido estar tres mese en Tesalónica, y por causa de la persecución, él tuvo que irse preocupado, pero mandó a Timoteo. Timoteo llegó con buenas noticias, que ellos se mantenían en la fe, en el amor, y apreciándolos a ellos; entonces ya estaban en la fe, en esa primera parte de la fe, y les dice Pablo que él seguía orando con Silvano, con Timoteo: “...con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro y completemos lo que falte a vuestra fe”. La fe inicial tiene que ser completada, y el ministerio del apóstol Pablo aquí, el ministerio apostólico, tiene el encargo, no sólo a llevar las personas al inicio de la fe, sino ellos mismos avanzar hacia la unidad de la fe.


Cuando se habla de la unidad de la fe se coloca en el futuro; aquí en Efesios 4:12 dice: “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe”. La fe es una, es la fe del Hijo de Dios, pero nosotros tenemos que llegar a la unidad de la fe; cuando se habla de la unidad del Espíritu, no usa el verbo llegar sino el verbo guardar. Por ejemplo aquí en el capítulo 4:3 dice: “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu”. El Espíritu es uno solo; nosotros no tenemos que hacer nada para tener la unidad del Espíritu, porque todos los hijos hemos recibido el mismo Espíritu , a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu , todos los hijos de Dios tenemos el mismo Espíritu, no importa la nacionalidad,, la raza, la clase social; no importa si es hombre, si es mujer, si es rico o pobre, si es culto o inculto, a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu; por lo tanto, en cuanto a la unidad del Espíritu, no se nos pide llegar a ninguna parte, sino solamente guardarla. Ya nos fue dada. El Espíritu de hecho es y será eternamente Uno; por lo tanto, donde Él está, está la unidad del Espíritu. Cualquier persona que tiene el Espíritu del Señor, tiene la unidad del Espíritu, no se le pide que la fabrique, no se le pide que la alcance, sólo se le pide que la guarde con solicitud, en cambio, cuando se habla de la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, de la estatura del varón perfecto, este Varón, es el hijo varón de aquella mujer, este varón perfecto del versículo 13. Dice: “hasta que todos lleguemos”; llegar; ahora habla de un proceso. A partir de la unidad del Espíritu, llegamos a la unidad de la fe; es decir, crecemos, somos perfeccionados, somos edificados en la unidad de la fe, la fe del Hijo de Dios, la fe que una vez fue dada a los santos. No vamos ha añadirle nada a la fe; la plenitud de la fe esta expresada en la Palabra de Dios.


Pero una cosa es que ella esté en la Palabra de Dios y otra cosa es que nosotros la hayamos captado, o la hayamos recibido o hayamos crecido en ella; la fe fue dada una sola vez, no aparecerá ninguna otra Biblia. Cualquier otra que pretenda aparecer por ahí, el Koran, el libro del Mormón o cualquier otro, es falso. Pablo dijo que ni siquiera él, ni los apóstoles, ni ningún ángel del cielo, podían predicar un evangelio diferente que el que ya predicó Jesucristo. Jesucristo es el Amén de Dios; ya la última Palabra. ́Él es el principio y Él es el fin; por lo tanto en la Biblia ya está contenida la plenitud de la fe del Hijo de Dios; pero eso no quiere decir que nosotros por tener la Biblia en papel, la tengamos en el corazón, por revelación; eso es otra cosa.

Necesitamos profundizar en el conocimiento y en la fe, en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios.


Me veréis, os gozaréis, os alegraréis, primero en la fe, luego la realidad, en la esperanza, y luego en la plenitud. Dice acá: “...hasta que todos lleguemos (el verbo ahora es futuro, nos habla de un proceso) a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios”. Y ahora es como si la fe y el conocimiento del Hijo de Dios se sintetizaran en una persona, y es en Cristo. La fe y el conocimiento del Hijo de Dios, es un equivalente del siguiente verbo, de la siguiente frase: “a un varón perfecto.” Él está diciendo dos cosas de la misma manera: “Lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios”, es lo mismo que llegar: “a un varón perfecto” y eso es lo mismo que llegar: “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”; entonces aquí habla de una plenitud que tiene una medida y que tiene una estatura, y esa plenitud, esa medida, esa estatura, es un varón perfecto. Vemos, pues, que la Iglesia tiene que crecer a la medida del varón perfecto; y podíamos decir que el varón perfecto tiene que crecer a Su propia medida en la Iglesia, porque Él ascendió y envío su Espíritu con el objetivo de llenarlo todo, ¿de qué? de Sí mismo. Entonces la unidad del Espíritu, la unidad de la fe, la unidad del conocimiento, están relacionados con el varón perfecto. Todo comienza con el Espíritu; esas son las arras de la herencia, la primera parte. Por el Espíritu nacemos de nuevo y nacemos para crecer, para ser edificados juntos como un cuerpo, el cuerpo de Él, un organismo para Su propia vida; entonces crecemos en el Señor.


Entonces el Señor dijo que Él lo haría, porque eso es lo que la profecía decía que haría el Hijo de Dios; aunque la profecía lo dice como el hijo de David. “David, tú has derramado mucha sangre, tú no me edificarás casa, pero tú hijo que nacerá de ti”, del cual Salmón era tan sólo una figura; el templo que edifico Salomón era apenas una figura; “Salomón tú hijo, me edificara casa”. Por eso Pablo a los Efesios habla de la edificación del cuerpo de Cristo, y dice: “...para morada de Dios en el Espíritu.” Toda la edificación, toda la casa que se levante, es para ser llenada. El objetivo del Tabernáculo era ser llenado de la gloria, el objetivo del templo era ser llenado, el objetivo de la Iglesia es ser llenada. Él ascendió para llenarlo todo, y al final será “Dios todo, en todos”. Aquí este todos se refiere lógicamente a los que recibimos al Señor, porque los demás estarán en el Lago de Fuego, conociendo la justicia de Dios, puesto que no quisieron conocer la Gracia, conocerán el juicio de Dios. Como rechazaron la gracia, bueno, se quedaron sin esa mitad de la moneda de Dios, pero la otra mitad la tendrán siempre presente. Dios estará siempre presente con ellos en Su juicio; Él quiere estar presente en la vida de todos en Su gracia, pero si rechazamos Su gracia, no nos queda sino en Su presencia: Juicio.


Entonces “Yo edificaré (dice el Señor Jesús) Mi Iglesia”. La formación de Cristo en la Iglesia. La historia de la Iglesia, es la historia de la edificación de una casa que el Hijo de David le hace a su Padre; la historia de la Iglesia tiene ese objetivo, de edificar una casa para la plenitud de Dios. Es Dios en Cristo y Dios por Cristo, por el Espíritu en nosotros; es Dios el Padre quien metió Su plenitud en el Hijo, y es el Padre y el Hijo por el Espíritu que han pasado y están pasando Su plenitud a la Iglesia. Entonces la Iglesia esta siendo llenada y por lo tanto perfeccionada, y por lo tanto edificada; y todo ese proceso tiene una tarde y una mañana, tiene un dolor y un gozo, una angustia y un alumbramiento, y toda la historia de la Iglesia, es una combinación de estas dos cosas. La Iglesia pasando por dolores, por tristezas, por angustias, con el expreso objetivo de dar a luz al Hijo Varón; o sea que Cristo se forme en la Iglesia. Siempre la Iglesia enfrentará desafíos, enfrenta problemas, y esos problemas aquí tienen esas palabras que aquí mencionaba: angustia, etc.


Un poco más de Cristo

Pero la respuesta, si va a ser verdadera respuesta, siempre será un poco más de Cristo; nunca la respuesta será otra que algo más de Cristo, algo de Cristo que no habíamos conocido, un aspecto de Cristo que no habíamos captado; comprenderemos y participaremos espiritualmente de un poco más de Cristo; entonces el objetivo de esas pruebas, de estas luchas de estos conflictos, de estos combates, ha sido que Cristo sea mejor conocido. Anoche conversábamos con el hermano Jorge Iván Panesso, y otros hermanos, al hablar del proceso de la historia de la Iglesia, y cómo lo que el Señor ha ido revelando de Sí, de Su propósito, de Su Palabra, de Sus planes, de Sus obras, de la riqueza de Su obra a Su Iglesia, que ha sido dirigido todo eso por el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo está aquí en nombre de Cristo, no haciendo nada por Sí mismo, sino actuando en el nombre de Cristo, no hablando sino lo que oye, lo que recibe de Cristo, y Cristo lo que recibe del Padre. “La revelación de Jesucristo que Dios le dio”. Dios el Padre se la da al Hijo, y el Hijo al Espíritu, y el Espíritu se la ha venido dando a la Iglesia durante este largo proceso de edificación. Esta edificación es hacia un final; dice que: “mejor es el fin del negocio, que su principio”. O sea que los del fin (no los delfines, aunque somos los delfines del Señor) los del fin del negocio, somos los herederos del proceso de la formación de Cristo a lo largo de la historia de la Iglesia, la Iglesia estaba en dolores de parto, aunque ha habido cosas que no ha comprendido bien.

La Palabra, la revelación que fue propuesta por Dios, que ha sido llamada así por los teólogos: La Revelación Preposicional, La Revelación Especial que esta en la Biblia; la Palabra completa de Dios ya fue dada a la primera generación apostólica; se cerró el Canon, ya no es necesario que aparezca otra Biblia, ya todo lo que tenemos que conocer esta ahí; solamente que ahora nos corresponde beber del Espíritu, volvernos al Espíritu, para que el Espíritu nos dé la respuesta, haciendo viva por medio de Cristo Su palabra a nosotros. Cada vez la Palabra será más real, cada vez la Palabra será más rica, cada vez la Palabra tendrá mayor contenido para nosotros; quizá al principio nosotros leemos como a oscuras, pasamos por muchos versos, hasta los podemos recitar de memoria, pero no somos tocados por la realidad de esos versos, no se hacen un rhema, una palabra viva, iluminada, una iluminación, un soplo, un toque del Espíritu, sino que el Espíritu nos va capturando, y cuando estamos pasando de largo, de pronto algo nos tocó, nos hizo detenernos, nos hizo volver y volvemos sobre nuestros pasos y comenzamos a mirar de nuevo una palabra que ya habíamos leído muchas veces, y que no la habíamos entendido y que no la habíamos relacionado con otras que están también en la misma Biblia, hasta que Dios nos va trayendo luz. La historia de la Iglesia, la historia del entendimiento espiritual de la Iglesia, acerca de la Palabra plena de Dios, acerca de Cristo, Su persona, Su relación con su Padre y con Su Espíritu, con la humanidad, Su obra, Su vivir, Su morir, la profundidad de Su obra en la cruz, la resurrección, lo que nos viene de la resurrección, lo que nos viene de la crucifixión, lo que nos viene de la ascensión, lo que nos viene de la intercesión, lo que nos viene de la encarnación, todo eso la Iglesia ha estado disfrutándolo como un botín que el Valiente ganó y ahora la Iglesia queda con el botín; ya la Iglesia tiene el botín en las manos, ya es nuestro, pero todavía no lo ha disfrutado, apenas esta sacando las cosas. ¿Pero esto estaba ahí? Sí. ¿Pero esto también? Sí.

¿Y quién hace eso? El Espíritu; el Espíritu es el que  hace realidad a Cristo en nosotros, es el que hace viva y vida la Palabra de Dios en nosotros, es el que verdaderamente nos edifica. Entonces, hermanos, la historia de la Iglesia tiene ese sentido; conviene mirar lo que el Espíritu ha hecho en la historia de la Iglesia, conviene observar atentamente al Señor en Su edificación, conviene poner atención a las tónicas, a las teclas que el Espíritu Santo ha tocado en los diferentes siglos; porque ha sido una edificación; se necesitaba la luz de los primeros siglos para que se pudiera edificar algo en los siglos medios; y se necesitaba lo que fue gestado en los siglos medios para que se pudiera llegar a lo que se vio en la época de la Reforma; se necesitaba lo que fue gestado, lo que fue formado de Cristo en la época de la Reforma para que se pudiera dar lo que se dio después en los siglos XVIII, XIX y XX; y nosotros en el siglo XXI necesitamos todo el aporte del Espíritu; no digo solamente un aporte externo; claro que lo del Espíritu se puede escribir y se puede tener una biblioteca, claro que tener una biblioteca afuera es lo mismo que tener una Biblia sin leer. Le damos gracias a Dios por la Biblia y por lo que el cuerpo de Cristo ha escrito y que llena bibliotecas, pero Dios está interesado, no en que tengamos bibliotecas, aunque no las prohíbe, y si uno aprecia las cosas de Dios, pues creo que apreciará lo que Dios ha dado a los hermanos, incluso a los seres humanos; pero lo que Dios nos está dando a la Iglesia durante estos 21 siglos, es algo más del mismo Cristo, y es algo que el Espíritu hará cada vez más real; nunca la realidad puede ser independiente al Espíritu.


Espiritualidad y Ortodoxia. Únicamente por el Espíritu

Yo quisiera mirar con mis hermanos un verso que está aquí en la epístola 2ª Timoteo 1, en los versos 13 y 14 dice Pablo a Timoteo así; él se refiere a dos aspectos aquí, a uno externo, digamos ortodoxo, doctrinal, y a uno interno, espiritual, podíamos llamarle incluso carismático si se quiere, no en el sentido de carisma, de dones, sino vital; y todo este contenido de Cristo que la Iglesia ha estado recibiendo para que en ella se forme y Él lo llene todo, tiene esos dos aspectos: un aspecto vital, interno, y un aspecto ortodoxo, doctrinal, externo.

A veces nos hemos inclinado según nuestros temperamentos, a uno u otro aspecto; si somos personas racionales y si tenemos algún don de maestro, quizás nos inclinemos al aspecto ortodoxo, doctrinal; si somos unas personas un poco más místicas, al aspecto interno, espiritual, o incluso bastaría con ser emocionales, porque a veces lo emocional se parece un poco a lo místico; no es lo mismo, claro, pero como se parece, entonces a veces sustituimos lo místico, lo misterioso, lo espiritual, por lo meramente emocional. Hay personas que sólo buscan saber; otras que buscan sentir, unos se inclinan más por estar sintiendo; “es que no siento nada y yo quiero sentir, es que hace rato no siento”, y otro lo que quiere no es tanto sentir, más bien desconfía de esos sentires; él lo que quiere es saber; pero tanto el saber como el sentir pertenecen sólo al ámbito del alma, del hombre exterior, al ámbito anímico, no al más interno, al ámbito espiritual, Claro que Dios quiere que sintamos y que sepamos, pero lo que más quiere Dios es que creamos. Todavía no podemos saber ni sentir todo lo que algún día hemos de saber y de sentir, ahora es necesario creer y vivir una vida de fe, para que por esa fe, esa dependencia, ese contacto, podamos ser tocados y recibir realidad espiritual en nuestro interior; he aquí esa realidad.


Dice Pablo a Timoteo en 2 Timoteo 1 (el verso 13 habla de la ortodoxia doctrinal y el verso 14 habla de la experiencia espiritual, unos podían decir del Logos y del Rema): “Retén la forma de las sanas palabras, que de mi oíste en la fe”; porque no son sólo palabras, sino palabras reales, palabras en la fe, y en el amor; pero esta fe y este amor tampoco son reales en sí mismos, sólo en Cristo. Cristo es la realidad de la fe y del amor, y la fe y el amor en Cristo, son la realidad de esta forma de las sanas palabras. Entonces podríamos decir que la forma de las sanas palabras son el aspecto doctrinal ortodoxo de la verdad, que debe ser retenido; no podemos pretender ser tan espirituales que nos dejemos de la ortodoxia; porque así cualquier espíritu misticoide nos llevaría a fantasías pensando que es el Espíritu Santo. No voy a contar casos, creo que Manolito Urrea, tiene la carga de hablar sobre eso y puede ser que nos cuente unos casos; pero luego entonces dice el verso 14: “guarda el buen deposito (y dice aquí) por el Espíritu Santo que mora en nosotros”. Fíjate que el buen deposito, o sea, la realidad de las palabras ortodoxas, aquello a lo cual se refiere la ortodoxia, sólo lo puede guardar el propio Espíritu Santo; del cual debemos depender cada día; para que lo que sabemos, las verdades que hemos aprendido, las verdades de la ortodoxia, sean vida en nuestro ser; sólo el Espíritu Santo nos lo puede hacer vivo. Puede ser que el día que tuviste una revelación, fue muy vivo para ti, pero pasado el tiempo, empezamos a quedarnos con la cáscara, con la formula, con el formalismo, con la inercia, y se pierde la vitalidad; pero decimos las mismas cosas, el credo es el mismo, la formula es la misma, el credo de Nisea, el de Calcedonia, la confesión de Ausburgo, pueden ser verdaderas, se refieren a cosas de la Biblia; pero Dios está interesado en que por medio del Espíritu Santo mantengamos viva esa verdad; tengo que decir: “Señor, yo no quiero repetir solamente cosas que sé, claro que las tengo que decir, no voy a decir otras, pero necesito de Ti, porque sólo Tú mismo eres la verdad de esta cosas, sólo Tú mismo eres la realidad de estas palabras; necesito de Ti, me vuelvo a Ti”. Dice que si venimos a Él por la fe, “de nuestro interior correrán ríos de agua viva”. Esto dice san Juan: “esto dijo del Espíritu que recibirían los que creyesen”, o sea que el Espíritu está siempre para que nos volvamos a Él para creer; no tanto para saber, no tanto para sentir, sino para creer. “El que en mí cree, de su interior correrá el Espíritu, ...como ríos de agua viva”; son varios ríos, porque necesitamos constantemente que la sequedad de la ortodoxia, que puede llevarnos a marchitar, reverdezca; sólo el Espíritu hace reverdecer aquello a lo cual se refiere la ortodoxia, y Pablo nos manda a retener las dos cosas, el aspecto externo y el interno. “Retén la forma y guarda el buen deposito...”. El Buen Deposito es todo lo que Dios el Padre es, Su plenitud que puso en Cristo, y lo que el Padre y el Hijo, lo que ellos son y han hecho, el Espíritu lo hace real en nosotros, por medio de depender de Ellos en la fe, creer Su palabra y depender, venir al Señor, decir al Señor: “No tengo nada sin ti, no quiero ser un lorito”. Un lorito se puede aprender el credo de Calcedonia, un lorito se puede aprender la confesión de Ausburgo y la podía repetir, pero sabemos que el Señor nos dio más que palabras y que repetirlas como un lorito; necesitamos esa presencia del Espíritu que esta ahí, no porque nosotros lo merezcamos, no porque hayamos guardado la ley, sino por el haber oído la Palabra con fe; es creer la Palabra lo que abre las puertas al funcionamiento de la obra del Espíritu.


“Recibisteis el Espíritu por las obras o por el oír con fe..., aquel que hace maravillas entre vosotros...”; entonces el que hace maravillas entre nosotros es el que suministra el Espíritu y lo hace solamente por la fe; creer a Dios. Si Dios te concede sentir algo, saber algo, amén; recíbelo como un don de Dios; es un don de Dios saber algo. Saber electricidad también es un don de Dios, saber ingeniería es un don de Dios, saber agricultura también es un don de Dios; todo eso es un don de Dios; no vamos a menospreciar los dones de Dios. Dios juntamente con su Hijo nos dio todas las cosas, pero todas las cosas sin su Hijo se vuelven una distracción y un embeleco, un engaño; pero todas las cosas con su Hijo son nuestras. Dios nos dio todas las cosas, aun la muerte es nuestra, y la vida y el porvenir, todo es nuestro en Cristo Jesús; somos herederos de todo, todo nos pertenece y nos es útil si estamos en Cristo, si Cristo es el administrador, si Cristo es el que maneja todas las cosas. Las cosas nos fueron dadas, no vamos a menospreciar las cosas porque sería menospreciar al Dador, pero no vamos a idolatrar las cosas de tal manera que nos alejen del Creador.

 Gracias a Dios por todas las cosas, por todas las experiencias, por todos los haberes, por todos los conocimientos; esa no es la letra que mata, la letra que mata es la propia letra de la ley de Dios que fue escrita en tablas de piedra, para condenar al que no obedezca la ley; esa es la letra que marta, pero todo lo demás que podamos conocer, de agronomía, de medicina, de ingeniería, de astrofísica, etc., es un don de Dios; todas las cosas nos fueron dadas.  “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? Le hiciste inferior a los ángeles, sin embargo lo coronaste de honra y gloria, todas las obras de tus manos, las pusiste en las manos del hombre”; de manera que no necesitamos deshacernos de una parte de los dones de Dios, lo que necesitamos es recibirlos y administrarlos en conjunción con Cristo, en comunión con Cristo; nada de lo que es humano nos tiene que ser vedado, o nos tiene que quedar grande, ¡no! Todo lo que es humano, es humano por voluntad de Dios, menos el pecado (claro, eso fue que Dios lo permitió, pero no lo quiere), pero todo lo que nos viene de lo que es humano por creación de Dios, es algo que Dios quiere que lo tengamos como un regalo de Él, y lo administremos en unión, en comunión con su Hijo Jesucristo. Toda la historia de la Iglesia es esto, tiene un contenido interno y uno externo; digamos que a veces tenemos solo la ortodoxia, pero un día alumbró algo más de Cristo y la ortodoxia se hizo viva y se hizo visa; ahí está el Espíritu. Entonces esa es la formación de Cristo, es cuando la ortodoxia se hace viva, por causa del Espíritu.


Lo que Dios nos concede para que eso hablemos

En 1ª a los Corintios capitulo 2, también habla de estos aspectos. Dice en el verso 12 hasta el 15: “y nosotros no hemos recibido (me gusta el verbo recibir, así como el verbo creer, porque nada se puede recibir, sino creyendo) el espíritu del mundo”. ¡Ay Señor! Guarda mi corazón, guarda nuestro corazón de recibir el espíritu del mundo.

Nosotros estamos cerrados, debemos estarlo, por lo menos cerrados al mundo; en la cruz el mundo nos fue crucificado y nosotros crucificados al mundo “No hemos recibido (dice Pablo con esa seguridad) el espíritu del mundo, sino...”; esto sí hemos recibido; esto no es un premio a mucho ayuno, o un premio a algunas oraciones bien desaforadas, dándonos cabezazos contra la pared, ¡no!, es por fe que se recibe; lo que sí hemos recibido es “el Espíritu que proviene de Dios (¡Qué maravilla! eso es lo propio del Espíritu, la procedencia, el Espíritu proviene de Dios) para que sepamos (aquí está el conocimiento del Hijo de Dios. ¿Sepamos qué?) lo que Dios nos ha concedido”. Eso, lo que Dios nos ha concedido es el Buen Deposito, es la realidad, es el propio Dios, es el propio Cristo, es el propio Espíritu, es la obra efectiva; eso es lo que Dios nos ha concedido, ese es el contenido interno, pero dice que tenemos que saberlo, es decir, tomar conciencia; en esto hay que crecer: En la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios; es un conocimiento espiritual que claro que deja sus marcas y su trabajo en el natural, pero el núcleo, el meollo es espiritual, y dice acá: “lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos”; esa es la ortodoxia, esa es la verdad doctrinal, pero aquí tenemos las dos cosas, una: “lo que Dios nos ha concedido”, y la otra: “lo cual también lo hablamos”, este contenido lo expresamos según la forma de las sanas palabras, o sea, la ortodoxia bíblica; pero tenemos la ortodoxia bíblica y el Espíritu, que es la realidad lo que la Biblia habla; tenemos las dos cosas; para eso la Iglesia está acá, para que Él lo llene todo, y entonces Él lo llena así por el Espíritu; pero el Espíritu también se expresa en palabras: “Lo que Dios nos ha concedido” y “lo cual, también hablamos”; ese es el testimonio de la Iglesia, o sea que la Iglesia está aquí, estamos aquí para ser testigos de lo que el Señor está llenando; ser testigos. Ser testigo no es solamente hablar; ser testigo es ver lo que Dios está haciendo.

Cuando Dios le dijo a sus discípulos: “me seréis testigos”, no solamente quiere decir: Van hablar de mí, no, ustedes me van a ver haciendo las cosas y ustedes las van a interpretar”; como lo hacía Pedro: “Esto es lo que dijo el profeta Joel: En los postreros días, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, sobre mis siervos, sobre mis siervas, sobre mis hijos sobre mis hijas...”; esto es esto, o sea, está la realidad y está la interpretación. Ahí tenemos no sólo ortodoxia, ni sólo carisma, sino que tenemos vida y tenemos verdad, vida y verdad. El Señor es “el camino, la verdad y la vida”. El camino es todo Él. Todo el proceso es algo más de Cristo; el primer paso es: un poquito de Cristo, el segundo paso es: otro poquito de Cristo, el tercer paso es otro poquito de Cristo, el cuarto paso, todos los pasos, y todo el camino es Cristo.


Entonces Cristo tiene esas dos cosas: Verdad y Vida; la vida es el Espíritu, y la verdad es también Cristo; y es la Palabra, podríamos decir es la ortodoxia. “Tu Palabra es Verdad”. Entonces aquí vemos eso dos aspectos, ¿verdad? “Lo que Dios nos ha concedido, eso también hablamos”; el hablar de los apóstoles, el hablar del Nuevo Testamento, el hablar de la Iglesia, es la ortodoxia; pero esa ortodoxia no es una ortodoxia seca, no es una ortodoxia vacía, es una ortodoxia con su respectivo contenido espiritual que es el propio Señor. Entonces dice acá: “...también lo hablamos no con palabras enseñadas con sabiduría humana...”. Ustedes saben que hay dos clases de sabiduría, una meramente natural, pero hay una que proviene de lo alto, que es primeramente pacifica, llena de mansedumbre, llena de buenos frutos, esa es la verdadera sabiduría de Dios; no es solamente una erudición jactanciosa, sino que es mansa, humilde, o sea que tiene un carácter, una naturaleza espiritual; y entonces dice acá: “no con palabras enseñadas con sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu”; o sea que el Espíritu enseña palabras, el Espíritu enseña la expresión ortodoxa, el Espíritu enseña la forma de las sanas palabras, pero también las llena de contenido, como Jesús dijo: “mis palabras son Espíritu y vida”; entonces dice acá: “las palabras que enseña el Espíritu acomodando lo espiritual a lo espiritual”; y aquí vemos que hay dos cosas espirituales que se acomodan una a la otra, y que se corresponden. Una cosa espiritual es lo que Dios nos ha concedido. ¿Qué es? la propia vida divina, la naturaleza divina, nuestro propio Padre en su Hijo Jesucristo, en su Espíritu; y lo que el logró en su victoria sobre la muerte, el pecado, el mundo, el diablo, todo eso nos lo concedió y eso también lo hablamos; y ese hablar apostólico, ese hablar neotestamentario, ese hablar de la Iglesia, es la ortodoxia, la fe que fue dada a los santos, la fe en la que la Iglesia tiene que crecer. La Iglesia tiene que crecer en la ortodoxia viva, en la vida, en su forma correcta, forma de la sanas palabras, el buen deposito por el Espíritu, y aquí viene lo espiritual acomodándose con lo espiritual, un contenido interno, lo que Dios nos ha concedido, eso es algo espiritual, lo hablamos con palabras enseñadas por el Espíritu, acomodando, acomodando las palabras a lo que Dios nos ha concedido, acomodando las palabras. El Espíritu Santo nos da palabras que son las que están en el Nuevo Testamento; esas son las Palabras que enseñó el Espíritu; eso, el Nuevo Testamento, son las palabras que se refieren a lo que Dios nos ha concedido. Entonces la Iglesia que está en el ministerio del Nuevo Pacto, a diferencia de la sinagoga en el Antiguo Pacto, y del sacerdocio de Aarón; el sacerdocio de Aarón nos daba sólo el aspecto exterior, pero en el aspecto del Nuevo Pacto, la Iglesia administra las dos cosas, el contenido, el buen deposito, lo que Dios nos ha concedido, la realidad espiritual, a través de unas palabras, de la forma de las sanas palabras, de una ortodoxia bíblica, que es también inspirada por el Espíritu Santo, y que la Iglesia como ministerio del Nuevo Pacto debe administrar las dos cosas; siempre que nos estemos dando cuenta que nos estamos quedando sólo en la letra, bueno, nosotros solo tenemos letra, pero el Espíritu Santo tiene vida y Él nos la da, no porque merezcamos algo, vengamos más bien y digamos: “Señor, me vuelvo a Ti, necesito tu gracia, necesito tu Espíritu, con Tu sangre vengo a Ti, para que Tú hagas viva tu Palabra; no voy yo a hacer viva la palabra, no voy yo a darle manivela a las emociones para aparentar una cosa que no es. Señor, necesito Tu gracia”.


Recibimos Todo Por La Operación Del Poder De Dios

La gracia es la operación de Su poder, ese es el ministerio; dice aquí en Efesios (volveremos a Corintios) 3:7, 8: “A mí que soy menos que el más pequeño de todos los santos, a mí me fue dada esta gracia”; no dice este premio, no es porque merecí un premio, no, no; no es un premio, es un regalo. “¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieses recibido?... ¿Quién te distingue?” Todo has recibido, nadie se puede gloriar; “...esta gracia, fui hecho ministro...”, fui hecho servidor , o sea, el ministerio del Nuevo Pacto, que es el ministerio que tiene ahora el cuerpo de Cristo, así se forma. “...ministro por el don de la gracia...”, por el regalo del regalo, por el don de la gracia; ministro por el don de la gracia; y dice “que me ha sido dado”; otras vez dado, todo es un regalo. ¿Y cómo es dado? ¿Cómo es que Dios da el don de la gracia? “Según la operación de su poder”, o sea que cuando el poder de Dios opera, que no es el nuestro, aunque es a través de nosotros, cuando el poder de Dios, cuando la realidad de lo que Dios nos ha concedido, que es Dios, cuando el poder de Dios opera, esa es la manera como Dios da el don de la gracia. Dios regala el regalo del regalo, el don de la gracia; así Dios te hace servidor. “Fui hecho ministro por el don de la gracia que me fue dado, según la operación de su poder”; o sea, el poder del Señor es el contenido, es el Espíritu, es la realidad de las cosas, y ese es un don ¿dado a quién? A la Iglesia, a todo el cuerpo de Cristo, unos con un ministerio, otros con otro, en el sentido externo, pero en el fondo todos con el mismo ministerio de la reconciliación, de la Palabra, del Espíritu, del Nuevo Pacto, de la justificación; ese es el ministerio que compartimos todo el cuerpo de Cristo. El cuerpo de Cristo es el administrador de la gracia de Dios, como si la gracia fuera un paquete, una realidad espiritual que está en las manos de la Iglesia, y que las personas que se encuentran con la Iglesia reciben una realidad espiritual que es gracia, que es vida, que es luz, que es poder de Dios, que es salvación, que regenera; es una administración espiritual, una verdadera edificación que el Hijo esta haciendo para su Padre. El Hijo edificando para el Padre. Entonces aquí vimos esos dos aspectos.

Volvamos a 1 Corintios 2:14: “Pero (pero, pero) el hombre natural...”; la palabra en el griego es el hombre psíquico, o sea, el hombre meramente almático, el que está sólo en sus pensamientos humanos, en sus emociones humanas, en sus decisiones humanas, el que está tratando de producir mágicamente, chamánicamente, por sí mismo alguna cosa. Dice: “el hombre natural, no percibe...”; y aquí se usa el verbo percibir; lo espiritual, la realidad espiritual, tiene que ser percibida; pero si una persona no nace de nuevo, no puede percibir. No que no esté allí el Señor, no que no esté allí la vida, no que no esté allí la luz, no que no esté allí el poder, sólo que están ciegos, y no lo ven; pero los que lo ven, justifican la sabiduría de Dios.

¿No dijo así el Señor Jesús?  El mismo Señor Jesús que estuvo haciendo milagros en Galilea, fue el que estuvo en Nazaret, pero los de Nazaret decían: ¿Pero quién es éste? ¿No es éste el carpintero? y no pudieron percibir porque estaban en el hombre natural; y dice el Señor Jesús y después Pablo: “El que no nace de nuevo, del agua y del Espíritu, no puede percibir, no puede ver, no puede entrar en el reino de Dios”. Este ver, es este percibir; el ver de Juan 3 es el percibir de 1 Corintios 2; las cosas espirituales se tienen que percibir, y el percibir no es un fruto del trabajo del hombre, sino que es la gracia de Dios.


“Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo revelo...”, o sea que Pedro percibió algo, y no fue porque Pedro fuera mejor; no, no, era bienaventurado, porque el Padre se lo reveló, el Padre le reveló al Hijo, y sobre la roca, que es este Cristo siendo revelado y confesado por la Iglesia, es que la Iglesia es edificada. Entonces la Iglesia se edifica en una revelación que es el contenido interno, que es la luz, que es la presencia del Espíritu Santo diciendo: Esto es así. Pero ahora tú lo confiesas; entonces, la confesión de Pedro, y que tiene que ser la de la Iglesia, es la ortodoxia, la doctrina; pero la revelación que recibió Pedro es lo que Dios nos ha concedido. Eso es lo espiritual, lo interno. ¿Quién es el Hijo? y ¿Para qué vino? ¿Qué nos hizo? y ¿qué nos dio? y ¿qué somos en Él? Eso nos es revelado y también es confesado por la Iglesia. La Iglesia tiene un testimonio doble, un testimonio que es el ministerio del Nuevo Pacto, que es administrar la gracia de Dios a través de unas palabras también espirituales, enseñadas también por el Espíritu, una forma de las sanas palabras, un testimonio ortodoxo y vivo. Yo quería llamarles la atención a los hermanos, de que somos herederos de ese testimonio que tiene esas dos caras, una cara para dentro y una cara para fuera, una cara que es lo que Dios nos ha concedido, la realidad del Espíritu, el poder, la revelación, y una cara que es la confesión, la forma de las sanas palabras, la doctrina.  “Guarda la doctrina”, dice Pablo. Pablo no tenía reparos en hablar de doctrina, la doctrina de los apóstoles; he sido entregado a esta forma de doctrina; claro, también fue entregado al Señor, a las dos cosas, al Señor y a esta forma de doctrina; y esta forma de doctrina es una expresión apostólica. No debemos ya pretender ser tan carismáticos, que nos vamos a deshacer de toda doctrina.


Obedeciendo En Espíritu La Forma Sana De La Doctrina

Vamos a leer esa expresión en Romanos 6:17; aquí aparece cómo una doctrina puede producir un efecto en la persona; pero ¿por qué? Porque esa doctrina es solamente un paquete que contiene un contenido; por eso produce el efecto del verso 18; el verso 17 dice: “gracias a Dios, que aunque erais esclavos”; y Pablo lo dice con esa seguridad: “erais esclavos”, no necesariamente ahora, ahora ustedes tienen algo que es más poderoso que el pecado que hay en la carne; ustedes tienen el Don del Espíritu, como si el Señor dijese: “Nunca ustedes van a vencerse a ustedes mismos con su propio poder; reciban mi regalo, quiéranlo, cuenten conmigo”. Entonces dice: “gracias a Dios que aunque erais esclavos del pecado...”; Pablo hubiera podido decir aquí: “Habéis obedecido a Cristo”, lo cual estaría y parecería muy espiritual, pero esto también es espiritual, esto lo inspiró el Espíritu Santo: “habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina”; note que ahí habla: Forma de doctrina; esa es la ortodoxia; pero claro que Pablo no era sólo un profesor de confesiones, no; él era un ministro del Nuevo Pacto, o sea, él dependía de la ayuda del Espíritu Santo, y el Espíritu Santo operaba poderosamente en él; ese es el actuar de Dios en el ministerio. El ministerio de Nuevo Pacto es un actuar de Dios. “El que actuó en Pedro, actuó también en mí para con los gentiles”; o sea que Pablo tenía conciencia que él solo no había actuado; claro que él también dijo: “Yo he recorrido todo hasta Ilírico, y lo he llenado todo, ...no yo, sino la gracia de Dios con migo”; no yo solo, si claro, yo fui, yo hice, pero no yo solo, la gracia de Dios con migo. Entonces él dice aquí de es otro aspecto ¿Amén? ¿Competentes por nosotros mismos? ¡no!, pero sí un regalo de Dios. Entonces dice:“habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina”, eso, la doctrina de los apóstoles, tiene una forma espiritual; lo que hemos recibido también lo hablamos con palabras enseñadas por el Espíritu; esa es la forma de la doctrina, las palabras espirituales que se acomodan al contenido espiritual; esas dos cosas Dios nos la dio a nosotros, la Iglesia, para dar un testimonio, y ese testimonio es un testimonio creciente; aunque la fe fue dada una sola vez, es cada vez mejor entendida, cada vez mejor vivida, cada vez mejor representada, cada vez mejor ejemplificada; eso es, mientras el diablo está mandando su río de aguas sucias, el Señor dice: “El enemigo no levantará bandera”, “cuando el enemigo viniere como un río, el Señor levantará bandera, contra él”. O sea que en la medida que aumenta la maldad, que aumenta la configuración de la globalización del mundo para el reino del anticristo y del dragón, la Iglesia también va madurando, en ese Varón va creciendo, la Iglesia va recibiendo lo que necesita de Cristo para enfrentar cualquier situación.

Siempre Será Algo Más de Cristo

Cuando vemos las siete edades de la Iglesia, vemos en las siete edades de la Iglesia, que la Iglesia pasa por diferente citaciones; a veces cae, a veces falla, y el Señor en Su amor, a los que ama corrige e incluso castiga, porque la palabra castigo también existe de parte del amor del Señor. El Sumo Sacerdote nuestro con sus despabiladeras dice: “...pero tengo contra ti... tengo contra ti...”.

¿Qué vemos allí en esas edades de la Iglesia? Vemos que el Señor, es la respuesta para todos los desafíos de la Iglesia; la Iglesia pasa por períodos para enfrentar diferentes desafíos para que Cristo sea la respuesta a los nuevos desafíos, los desafíos del Imperio Romano, los desafíos del Judaísmo, los desafíos de la filosofía griega, los desafíos del gnosticismo, la respuesta para todos ellos fue un poco más de Cristo formándose en la Iglesia; luego vinieron los desafíos de la época del Sacro Imperio Romano, la mezcla de la política con la religión, pero la respuesta fue: Un poco más de Cristo, de la santidad, de la separación de Cristo; y había hermanos que le dieron lugar a Cristo y vencieron ese nuevo desafío; vino una nueva era de la Iglesia, nuevas circunstancias, nuevas mezclas, si no había persecuciones por fuera, había trampas por dentro. ¿Cuál era la respuesta siempre a todo? Un poco más de Cristo. “Todavía un poco y no me veréis... la mujer cuando va a dar a luz tiene dolor, tristeza, angustia”. ¿Pero qué es todo esto? ¿Para qué es todo eso? Para que la respuesta sea un poco más de Cristo; siempre la Iglesia recibirá un poco más de Cristo, para enfrentar cualquier desafío, la suma de los desafíos, las siete Iglesias, la suma de los problemas que el diablo enfrentará contra Dios, está sintetizado en los problemas de las siete eras de la Iglesia, Apocalipsis 2 y 3, y la respuesta siempre es Cristo. “...así dice el que esta en medio de los siete candeleros... El que tiene la espada... así dice el que tiene los siete Espíritus... así dice el Amén... así dice el Santo...”, así dice, así dice. Siempre en los distintos aspectos de Cristo; es un mismo Cristo que en el capítulo uno tiene todas las cosa en Él, pero a Efeso le aplica este lado de Su persona, a Esmirna le aplica este lado, a Pérgamo este, a Tiatira, a Esmirna, a Filadelfia y a Laodicea, a cada uno le responde con algo de Sí mismo; la única respuesta y la suficiente para todo desafío habido y por haber es algo más de Cristo y toda vivificación del Señor. La edificación es eso, edificar es: Un poco más de Cristo. Nunca será otra cosa la verdadera edificación sino un poco más de Cristo. Cristo dándonos salida a este nuevo desafío, y por eso el Padre nos permite diferentes desafíos, a veces complicados; ¿para qué? para dar lugar a Cristo, para que Cristo sea visto; de pronto donde no había salida, hubo una salida y ¿cuál era la salida? Algo más de Cristo. Siempre la salida será un poco más de Cristo.


Esto, habiendo sido hablado a nivel general, a nivel panorámico, sin entrar en los detalles de la mano del Señor, providente de la historia de la Iglesia, eso se podría ver también, si el Espíritu lo dirige, si lo quiere usar de una manera viva, para capacitarnos para hoy, porque la Iglesia tiene todo un deposito, tiene un deposito de municiones, pero que sólo el mismo Espíritu las vivifica. Hay que acudir al Señor, a veces sólo acudimos a la ortodoxia; eso fue lo que pasó con Israel, y Jesús les dijo: “Vosotros escudriñáis las Escrituras, pensando tener en ellas (o sea, en el aspecto externo de la ortodoxia) la vida eterna, pero (¿qué hacen las escrituras?) ellas dan testimonio de mí”. Como si dijera: “Ellas son un camino hacia mí, pero vosotros no queréis venir a mí, para tener vida; vosotros vais a las escrituras, pensando tener vida, pero desde las Escrituras no venís a mí, pero venid a mí; el que en mí cree, de su interior correrá el Espíritu”; pero no hay que ir sólo a la Escritura, hay que ir a Él con la Escritura. Cuando leemos la Escritura, la leemos en oración, no cumpliendo un deber, sino charlando con el Señor, dependiendo, queriendo encontrarlo a Él en cada frase de la Escritura. Que Él sea quien nos ilumine cada versículo, que Él sea quien nos conecte éste con aquél, y entonces así algo más de Él se forma en nosotros, y somos edificados, pero la única verdadera edificación siempre es: Algo más de Cristo; cada desafío que tenemos por delante, es una ocasión a Cristo, y nosotros podremos honrar a Cristo. Si en nuestro desafío personal y colectivo acudimos a Cristo, cada desafío que hacía la Iglesia: “Señor, mira: Se levantaron estos: Herodes y Pilatos... Y: Señor, concede a Tu Iglesia denuedo”. Ya había venido el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, y volvió a temblar y volvieron a sentir el Espíritu Santo porque el aspecto económico de la unción del Espíritu es para muchas veces. Él vino a morar una vez para siempre vitalmente en nosotros; al nacer de nuevo, tenemos el Espíritu; ese es el espiritual, habitando en nosotros; pero muchas veces necesitamos también que venga sobre nosotros: para esta vez, para esta vez, para cada vez necesitamos algo más de Él formado en nosotros, y algo más de Él sobre nosotros.

 Entonces, hermanos, no entré en detalles, sino solamente en la parte panorámica, pero confío que el Espíritu Santo nos ayudará a tratar de entender la carga de la Palabra, y a aplicarla en un ámbito aun mayor de lo que pudimos conversar.


Oración final

Padre Dios: En el nombre del Señor Jesús, cómo necesitamos honrarte y ser victoriosos en ti, Señor- Ayúdanos porque a veces somos probados en pequeñas cosas, y muchas veces Te hemos entristecido al haber sido derrotados, teniendo a nuestra mano tanta riqueza, y esa derrota se debe porque hemos amado más el pecado y a nosotros mismos que a Ti. Perdónanos, Padre, no te canses de perdonarnos; ayúdanos a levantarnos de nuevo. Ten compasión de cada uno de nosotros. Tú nos hiciste hermanos, familia; glorifica Tu nombre en nuestra vida, que no Te avergoncemos y entristezcamos, sino que Te alegremos; en el nombre del Señor Jesús. Amén.

Continúa con: La bestia.

LA BESTIA

Por cristianogiv - 8 de Julio, 2006, 9:33, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (48)


L A   B E S T I A


“1Y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo”. Apo. 13:1.
                    
Comentarios de crítica textual

Vamos, hermanos, a abrir la palabra del Señor en el libro del Apocalipsis 13:1-10. Vamos a considerar con la ayuda del Señor los primeros diez versículos en lo que corresponde a la bestia. Como solemos hacerlo, vamos primero a hacer una lectura de esta traducción que tenemos aquí la mayoría, la Reina-Valera, revisión de 1960, y vamos a ir haciendo los comentarios propios de crítica textual, para que esta lectura se ajuste un poco más al griego. Realmente es poco lo que hay que decir esta vez, pero de todas maneras vamos a decirlo. En Reina-Valera comienza el capítulo 13 diciendo: “Me paré sobre la arena del mar”; sin embargo, son muy pocos manuscritos y tardíos los que dicen: “Me paré sobre la arena del mar”; y como dice: “Me paré”, se lo aplican a Juan. La mayoría de los manuscritos, y los más antiguos dicen: “Y se paró”, hablando de lo que venía diciendo el capítulo 12 respecto al diablo: “Y el diablo se paró sobre la arena del mar”; como quien dice, él fue echado a la tierra, entonces él va a hacer en la tierra un trabajo. ¿Cuál es ese trabajo? Establecer el reino del anticristo; o sea, el dragón dando su poder y autoridad a la bestia. Entonces realmente esa frase, “Y se paró sobre la arena del mar”, podríamos decir que es el verso 18 del capítulo 12. El verso 1 del capítulo 13 comienza así: “1Y vi subir del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; (en el griego están dichos primero los diez cuernos y luego las siete cabezas) y en sus cuernos diez diademas; y sobre su cabeza, nombres blasfemos”.

Algunos versos dicen: “onoma”, en singular, y otros manuscritos dicen: “onomata”, o sea, nombres, en plural. Los eruditos no saben qué fue lo que pasó aquí; por qué unos dicen “nombre” y otros “nombres”; la mayoría se inclinó por el plural; pero lo tenemos que dejar así porque todavía no hay una razón segura; entonces lo mejor es poner la “s” entre paréntesis. La palabra “un” quitarla porque no aparece en el griego; “onoma” u “onomata”; las ediciones críticas ponen la terminación “ta”, que es el plural, entre paréntesis cuadrados para indicar  que algunos manuscritos lo dicen en plural y otros en singular; es difícil discernir cuál de los dos es; es mejor dejarlo así: “nombre[s]”, con la “s” entre paréntesis cuadrados para decir que lo dice así: “nombre[s] de blasfemia”.


“2Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. 3Y (en griego no está la palabra “Vi”; no aparece el verbo “ver”; solamente la preposición “kai”, o sea la conjunción copulativa “Y”) una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, 4y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? 5También se le dio boca que hablaba grandes cosas (la palabra más exacta es “grandezas”) y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. 6Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, de los que moran en el cielo”. Esa “y” falta en muchos manuscritos antiguos; parece que algún escriba le puso esa “y” para hacerlo más gramatical, pero no está en todos los manuscritos, sino en unos pocos, tardíos generalmente. “7Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos”. Esta primera parte del verso 7, que en Reina-Valera está bien colocada, falta en algunos manuscritos; pero falta por una razón que en el español no se nota, pero que en el griego se nota cual haya sido la razón; hay unas palabras que terminan igual al principio y al final de la frase; entonces seguramente cuando el copista estaba copiando vio el segundo final como si hubiera sido el primer final, y continuó desde el segundo final en adelante y se saltó lo que había entre el primer final y el segundo; entonces por eso algunos manuscritos no tienen esa frase: “se le permitió guerra hacer contra los santos”; sin embargo, muchos manuscritos antiguos lo tienen, o sea, que falte en algunos se explica por el error del copista al ver el final de una palabra en griego parecida al otro final, entonces creyó haber copiado lo que había entre el primer final y el segundo final; eso sucede a veces entre los copistas. “También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. 8Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado, desde el principio del mundo”. Ustedes se dieron cuenta de que me salté la “s” de nombre; también hay manuscritos que tienen el plural, pero los más antiguos lo dicen en singular; pero como había dicho “la adoraron todos los moradores de la tierra”, lo cual es plural, entonces algunos escribas quisieron adaptarlo al plural y le pusieron “cuyos nombres”; pero lo dice personalizado Juan, “cuyo nombre”, el de cada uno, “cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado, desde el principio del mundo. 9Si alguno tiene oído, oiga.

10Si alguno a cautividad...”; así lo dijo Juan; la palabra “llevar” es un verbo adicionado por el traductor y también por algunos copistas, pero no aparece en los manuscritos antiguos. “10Si alguno va en cautividad, a cautividad irá; (y fíjense en la frase siguiente que también hay manuscritos que lo dicen de otra manera; hay como doce variantes acerca de la segunda frase del verso 10) si alguno muerto a espada, a espada debe ser muerto”. Dice “muerto”, no dice “mata”; en Reina-Valera dice “si alguno mata”; entonces algunos manuscritos tratan de acomodar “Si alguno muerto”, porque el sentido puede ser diferente aquí; entonces aquí en este verbo sí tenemos que tener en cuenta que hay versículos que respaldan una interpretación, y versículos que respaldan la otra.


Dos sentidos de traducción

Por ejemplo, en Jeremías 15:2, hay una expresión muy semejante a la que mencioné; “Si alguno muerto a espada, a espada debe ser muerto”; eso parece extraño, pero miren lo que dice 15:2, que es de esa manera semejante: “Y si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? Les dirás: Así ha dicho Jehová: El que a muerte, a muerte; el que a espada, a espada; el que a hambre, a hambre; y el que a cautiverio, a cautiverio”. Entonces, si alguno a cautividad, a cautividad; si alguno muerto, muerto; entonces, una interpretación en el griego da el sentido del 15:2; es como quien dice, el que merece ir cautivo, va a ir cautivo; el que merece morir, morirá; ese es un sentido, como dice aquí el 15:2 de Jeremías, el que a muerte, a muerte, y luego dice el que a cautiverio, a cautiverio. Pero también hay otro sentido, que es el que tradujeron acá en Reina-Valera, que es semejante a Mateo 26:52; veámoslo para que podamos saber que los manuscritos se dividen en estos dos sentidos, y es bueno saber los dos; son palabras del Señor Jesús que dijo: “Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán”.

Este es otro sentido; si tú llevas cautiva a otra persona, tú vas a ser llevado cautivo; si tú matas con hierro, con hierro morirás; ese es otro sentido; entonces Reina-Valera lo tradujo en el sentido de Mateo 26:52, quizá viendo lo que decía; pero otros manuscritos, y parece que es la mayoría y los más antiguos, lo dicen de la otra manera, en el sentido de Jeremías 15:2: “Si alguno a cautiverio a cautiverio; si alguno a muerte, a muerte”; entonces se los digo para que los hermanos conozcan que existen esas dos clases de manuscritos; inclusive hay algunos que tratan de hacer arreglo entre los dos; y yo creo que si el Señor lo dejó así ambiguo, las dos cosas tienen razón: el que tenga que ir en cautividad va a ir en cautividad; el que tenga que ir a muerte, morirá; pero también, si alguno mata, a espada debe ser muerto; si alguno lleva en cautividad, va en cautividad. Esto es aquí lo que vamos a estar considerando hoy de lo relativo a la bestia. Lo relativo a la otra bestia, Dios mediante, lo consideraremos después.


La bestia del mar

Entonces vamos a volver sobre nuestros pasos y a venir considerando este personaje y este imperio. Digo las dos cosas puesto que el personaje es cabeza de un imperio y se nos habla de las dos cosas, tanto del imperio como de su cabeza. El verso 1 comienza: “1Y vi subir del mar una bestia”; la palabra “kai” “Y vi subir”, es una palabra de relación; o sea, no empieza sin la palabra “y”, sino que la palabra “y” relaciona el verso 18 del capítulo 12 con el verso 1 del capítulo 13; en el verso final había dicho: “Y se paró (el diablo) sobre la arena del mar”; es decir que el capítulo 12 nos dejó una expectativa: el diablo fue arrojado a la tierra, persiguió a la mujer, la tierra ayudó a la mujer; se fue a hacer guerra contra la descendencia, él sabe que tiene poco tiempo, y se paró sobre la arena del mar; o sea, él al caer sobre la tierra tiene un trabajo; se paró sobre la arena del mar.

Algunos intérpretes, como el hermano Watchman Nee y otros con él, piensan que se refiere a las playas del Mediterráneo frente de Israel; porque en el Antiguo Testamento, cuando se hablaba de la tierra, se refería a Israel; aunque estamos aquí en el Nuevo Testamento; lo digo para el que quiera considerarlo de esa manera. Entonces en ese contexto: “Y vi subir del mar...”; en otros pasajes dice que el dragón le dio su poder a la bestia; o sea, fue un trabajo satánico. Es lo que el apóstol  Pablo llama por el Espíritu Santo: el misterio de la iniquidad; este misterio es la operación de Satanás con sus demonios para ir preparando la plataforma de un gobierno mundial draconiano, satánico; entonces por eso esa “Y”.


El mar son las naciones del mundo

“1Y vi subir del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas”; en ese orden lo dijo Juan. Esto nos recuerda a Daniel capítulo 7; vamos a ver allí esas expresiones similares en Daniel. Ustedes saben que este mar de donde surgen las bestias, donde se sienta la ramera, se refiere a las naciones del mundo; como dice Apocalipsis 17:15: “Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, (recordemos que esta es la ramera que estaba sentada sobre estas aguas, y también sobre la bestia) son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas”. Ahí dice que esas aguas donde se sienta la ramera son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas; pero al principio había dicho que la ramera era traída por la bestia; de manera, pues, que el mar se refiere a la gentilidad, a las naciones, a los pueblos.

Leamos en Daniel 7; por eso les recomendé a los hermanos que antes de que empezáramos el Apocalipsis estudiáramos a Daniel, porque especialmente este capítulo 7 de Daniel tiene mucha relación con lo del capítulo 13 de Apocalipsis. Daniel es supremamente necesario. Daniel 7:2: “2Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. 3Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar”. Ahí comienza a describir la primera bestia, que era semejante, como dice aquí, a un león con alas de águila; la segunda semejante a un oso; ya va a aparecer el oso; la boca de león aparece en Apocalipsis 13, los pies de oso aparecen en Apocalipsis; la tercera, dice: “6Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, (también el leopardo aparece en Apocalipsis 13) con cuatro alas de ave”; ¿se dan cuenta? Estas bestias representan los imperios; esto se le interpretó a Daniel en este mismo capítulo; hay que poner atención a esto. Entonces miremos la interpretación a Daniel en 7:16:


Cuatro grandes imperios mundiales

“16Me acerqué a uno de los que asistían, (porque el vio el trono y un río de fuego, y muchos que asistían) y le pregunté la verdad acerca de todo esto. Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las cosas. 17Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. 18Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre”. Hermanos, estos dos versículos del capítulo 7 de Daniel, el 17 y el 18, son sumamente importantes para poder interpretar Apocalipsis, porque si no interpretamos Apocalipsis en los mismos términos que Daniel, podemos equivocarnos. Muchas personas han interpretado estos reyes, estas cabezas y estos cuernos poniendo nombres personales, diciendo: Nerón, Domiciano, Tiberio, Calígula y cualquiera de esos emperadores; pero si nosotros vamos a interpretar cada cuerno o cada bestia como una persona, no va a haber el cumplimiento de la palabra, porque miren lo que acabamos de leer en Daniel 7:17-18: “17Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra”. Si esta  palabra “reyes” significara cuatro personas, ya en el propio imperio babilónico hubiera tenido cumplimiento; porque Nabucodonosor fue uno, Evil-Merodak fue otro, Nabonido fue otro, Belsasar fue otro; entonces ya en el tiempo de Babilonia hubiera venido el reino de Cristo; pero fíjense en que Nabucodonosor es el rey de Babilonia, Nabonido sigue siendo el rey de Babilonia, Belsasar sigue siendo el rey de Babilonia; luego Ciro era el rey de Persia, su hijo Cambises era el rey de Persia, Esmerdis Bardilla, sucesor de Cambises, era el rey de Persia, Darío Hispastes era el rey de Persia; o sea que no se puede poner una persona sino un oficio de rey. Por ejemplo, si nosotros decimos: Juan Pablo II es el papa, Juan Pablo I es el papa, Pablo VI, Juan XXIII es el papa, Pío XII es el papa; cada uno de esos hombres ocupa una posición de rey; entonces no es una persona, sino un título de rey ocupado por muchas personas que son el mismo rey.

 Si no lo interpretamos de esa manera, no va a cuadrar Apocalipsis, no va a cuadrar Daniel; pero fíjense en lo que acabamos de leer: “Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes”; o sea, que aquí no se refiere a cuatro personas, sino que cada uno de estos reyes es la cabeza de un imperio; el imperio babilónico es un imperio gobernado por un rey que en un tiempo fue Nabucodonosor, en un tiempo fue Nabonido, en otro tiempo Belsasar, en fin, es el reino de Babilonia.

Después de que cayó el imperio babilónico, vino el imperio medo-persa, dirigido por Ciro el Persa, pero Ciro el Persa era rey de Persia, y Cambises su hijo era el rey de Persia, y Darío Hispastes fue el rey de Persia. Después vino Alejandro Magno, quien era el rey de Grecia, pero luego ese imperio fue quebrado en cuatro, entonces los generales de él se dividieron el reino; por eso no podemos tomar esta palabra “cuatro reyes” como cuatro personas, sino como cuatro imperios. ¿Cuáles son esos cuatro imperios? Primero: Babilonia; segundo: medo-persia; tercero: el imperio griego; cuarto: el imperio romano, que es el último; y luego dice en el verso 18: “Después recibirán el reino los santos del Altísimo”. Significa que éste es el Milenio; es decir, que la cuarta bestia, Roma, llega hasta el final; así tenemos que interpretar Apocalipsis, conforme a Daniel, o si no, vamos a ir a parar quién sabe a qué otro lugar. Habiendo, pues, mirado Daniel capítulo 7, ahora volvamos a Apocalipsis.


Roma, la cuarta bestia

Apocalipsis dice que esta bestia que subía del mar tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, nombres de blasfemia; y en el verso 2 describe esta bestia con los rasgos de las bestias anteriores; cada una de esas bestias, ya sea el león, ya sea el oso, ya sea el leopardo, todas son bestias, pero no son bestias iguales, tienen características diferentes. Por ejemplo, el oso es una bestia lenta pero aplastante, en cambio el leopardo es una bestia veloz; pero aquí esta última bestia, o sea el cuarto reino de Daniel 7, que es Roma, es una mezcla de las tres bestias anteriores; Recordemos lo que había descrito allí en Daniel 7 que no lo leímos, pero que ustedes lo recordarán, que a esa cuarta bestia le salieron diez cuernos, y que de entre esos diez cuernos salió un cuerno pequeño que hablaba grandezas, que es el anticristo, que es la bestia final; o sea que la última civilización, la civilización de Roma para acá, esa civilización continúa con la historia de Occidente y con influencia de Occidente en el mundo; es la misma cuarta bestia de que habla Daniel. Daniel dice que son cuatro reyes, y después del cuarto viene el reino de los santos del altísimo. Vemos que ese cuarto reino es Roma, que abarca toda la historia desde Cristo para acá; porque los Macabeos le pidieron auxilio a Roma, los romanos vencieron a los Seleucidas, a los Antíocos, a los Ptolomeos, y ellos dominaron lo que era Palestina, Siria, el norte de África, Europa; llegaron incluso hasta Inglaterra, España. Varios de los emperadores, como Adriano y Tiberio, eran españoles. Vemos, pues, que el imperio romano permanece, cambiando hacia el  final en diez cuernos; y luego de él, no de otro, sino de la cuarta bestia, surge el anticristo; de manera que no podemos dejar aquí de ver el desarrollo de la historia de la llamada civilización occidental comenzando en Europa donde estuvo el imperio romano antiguo.

El globalismo de las civilizaciones

Entonces dice Apocalipsis 13:2: “2Esta bestia que vi era semejante a un leopardo”; vimos en Daniel 7 que el leopardo se refería al imperio griego; o sea que la influencia de la civilización griega, la del leopardo, estaría en la bestia final, o sea en la civilización del tiempo del fin; fíjense, el pensamiento occidental es el pensamiento griego; el pensamiento romano absorbió el pensamiento griego, la filosofía griega, la mitología griega; entonces vemos la influencia de Grecia, de la filosofía griega. ¿Qué es lo que llaman la base de occidente, además del cristianismo? Dicen los historiadores que es Grecia. Entonces vemos que el cuerpo, la bestia en general, era semejante a un leopardo, “y sus pies como de oso,” o sea, lo que venía del dualismo persa que era aplastante. Los persas eran dualistas, el mazdeismo de Zoroastro, el bien y el mal mezclados; esa una mezcla del bien y el mal aplastante; también aparece en esta bestia final; “y su boca como boca de león”; el león corresponde a Babilonia; nos damos cuenta de que es la gran Babilonia la que constituye el hablar de la bestia final. Observamos que la civilización final es una síntesis de las civilizaciones anteriores. Babilonia dejó su influencia, Persia dejó su influencia, Grecia dejó su influencia, y todas esas influencias se van mezclando; y esas civilizaciones en el pasado eran bien definidas, pero al final es un eclecticismo, una mezcla de todas esas influencias, un humanismo, un globalismo; todo aparece mezclado en esta civilización final, en esta bestia final. Los diez cuernos que aparecen al final, son los que había profetizado Daniel. Daniel había dicho que a la cuarta bestia le iban a salir diez cuernos, y que de esos diez cuernos iba a salir el cuerno del anticristo. Ahora, la bestia es todo el imperio, pero el anticristo es su personaje gobernante final; ha habido otros gobernantes que han trabajado en función de la plataforma del anticristo; el misterio de iniquidad trabaja para entregar a la bestia el reino del mundo; el Señor lo permitirá cuarenta y dos meses, y después los reinos del mundo serán de Cristo, pero el diablo tendrá permiso, y la bestia tendrá permiso, se le dio autoridad; nadie la puede tomar por sí solo, si el Señor no se la da. Dios le dio permiso; Satanás presentó otro punto de vista distinto al de Dios, y Dios le dio permiso para que muestre su otro punto de vista, a ver qué es lo que tiene que ofrecer; y miren qué fue lo que ofreció.

Después de que Dios le permite llegar al colmo, entonces lo juzga, pero no lo juzga sin permitirle llegar al colmo. Cuando los transgresores lleguen al colmo, entonces el Señor actúa.


Los diez cuernos surgen de la cuarta bestia

Aquí dice que esta bestia tenía siete cabezas y diez cuernos. Significa que el reino mundial final de la bestia, del anticristo, será un reino globalista, que resumirá o subsumirá todas las influencias de las civilizaciones anteriores de una manera ecléctica, globalista. ¿Cuáles fueron en el pasado los imperios que estuvieron anteriores a Juan? Analicemos lo que dice Juan en Apocalipsis 17, donde vuelve a hablar de esto; veamos lo que está diciendo en el verso 3: “Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, (aquí si aparece otra vez el plural) que tenía siete cabezas y diez cuernos”. Esta es la civilización humana mundial, el globalismo humanista luciferiano, y a todos reunidos en un poder final que tiene autoridad sobre toda tribu, lengua, pueblo y nación. Entonces dice aquí que esta bestia tenía siete cabezas y diez cuernos, pero más adelante explica en el verso 7: “7Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos. 8La bestia que has visto, era, (ya fue antes de Juan) y no es; (no era todavía en tiempo de Juan) y está para subir del abismo (eso es ya cuando el anticristo por fin aparece) e ir a perdición”; luego en el verso 9, dice: “Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer”. La mujer es Roma. Roma era la ciudad que reinaba en el tiempo de Juan. En el 17:18 dice: “Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra”. Cuando Juan estaba profetizando, la ciudad que reinaba sobre los reyes de la tierra era Roma, y Roma es la cuarta bestia, y de la cuarta bestia es que surgen los diez cuernos, y de la cuarta bestia es que surge el anticristo; entonces es el imperio romano pero revivido, modificado, reacondicionado hacia el tiempo del fin.

Revelando las siete cabezas y los diez cuernos

Entonces aquí nos damos cuenta de que esta mujer es Roma. “9Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer”. Hay una ciudad en el mundo que está construida sobre siete montes que se llaman los montes palatinos; cada uno tiene su nombre propio, y esa es Roma; uno de esos es el Vaticano. Roma es una ciudad que está ubicada sobre los siete montes palatinos; pero esos montes físicos representan también montes que son imperios. Ya una vez estudiamos esos montes. “10Y son siete reyes (son siete montes y son siete reyes). Cinco de ellos han caído”; para el tiempo de Juan, cinco imperios ya habían pasado, ya no eran más imperios. ¿Cuáles eran esos imperios anteriores a Juan? El imperio egipcio, el imperio asirio, el imperio babilónico, el imperio medo-persa y el imperio griego; pero ahora estaba en el tiempo de Juan; cinco han caído, esos son los imperios antes de Juan; uno es, o sea Roma; y el otro aún no ha venido. ¿Cuál es el otro? Es el reino de los diez cuernos, el reino dividido. Ustedes saben que a la estatua que vio Nabucodonosor en dueños e interpretó Daniel, a las dos piernas, que era el imperio romano de Oriente y Occidente, le salen diez dedos, y a los diez dedos se les llamó un reino dividido, que harían alianzas pero no se juntarían, como hoy vemos que es Europa y los países bajo la influencia europea. ¿Qué idioma se habla en el resto del mundo? Si no lo que se habla en Europa. ¿Qué se habla en Indonesia? Se habla también el holandés; como en Filipinas se habla también el español, y se hablan otros idiomas, pero fueron colonizados por holandeses.

América fue colonizada por ingleses, por españoles, por portugueses, a veces también por holandeses, un poco franceses; casi todas las naciones de África hablan inglés o francés; o sea que la influencia de Europa ha estado ejerciéndose sobre el resto del mundo. Por eso, aunque el reino del anticristo comience en Europa, su influencia abarca el mundo, porque se le da autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación; entonces empieza en Europa.


A la cuarta bestia de Daniel 7 le salen diez cuernos, y de entre esos sale el anticristo; y aquí dice que uno es (Roma), cinco cayeron (Egipto, Asiria, Babilonia, Medo-persia y Grecia), y el otro aún no ha venido. ¿Cuál es este otro? Es el de los diez; ese otro reino es el reino dividido; o sea, lo que se llamaría volver otra vez a revivir a Europa.

Ustedes saben que hubo una Roma pagana que cayó por los bárbaros, pero se restauró por el catolicismo, y el imperio romano volvió a ser revivido y dominante; es el imperio romano desde Carlos Magno; y esa civilización herida volvió a levantarse; y ahora, otra vez Europa quiere volver a gobernar. ¿Saben que está proponiendo Europa a MERCOSUR? Que la moneda de MERCOSUR sea el euro; la de Paraguay, de Uruguay, de Argentina, de Chile, de Brasil; que sea el euro. ¿Qué quiere decir eso? Que el mundo europeo, donde está la sede de la bestia, está queriendo envolver a todas las naciones de la tierra; están enviando embajadores a inmiscuirse en el mundo, y todo el asunto de la apertura económica, todo el asunto de la interdependencia económica, todo eso es para unificar el mundo para Satanás y para el anticristo.


Los diez reinos del mundo

Sigue diciendo Apo. 17:10: “y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo”. ¿Por qué? porque estos diez cuernos que le salen a la bestia, que cuando estaba Juan, pues estaba Roma, pero no estaba el reino dividido de los diez cuernos; pero ellos por una hora no más ejercerán autoridad por la bestia. Si tomamos un día por mil años, una hora son como cuarenta y un días, o sea, mes y medio; es decir, breve tiempo reinarán estos diez cuernos que le darán su poder y autoridad a la bestia; pero miren lo que dice en el verso 11: “La bestia que era, y no es, es también el octavo”; o sea que sale de entre los siete; entonces esos diez cuernos que aparecen aquí en el 13:1 que estamos mirando, se refieren a los diez dedos de los pies de la estatua, o a los diez cuernos de la cuarta bestia de Daniel 7. La salida de los diez cuernos significa que se refiere al estado actual del mundo inmediatamente antes del gobierno del anticristo. Fíjense en que aunque Europa tiene muchos países, y ahora se están incorporando Eslovenia, Eslovaquia, Lituania, Letonia, Polonia y República Checa, son como 25 los que van a ser ahora la Unión Europea; sin embargo, sólo tienen diez vicepresidentes; Beneluz es Bélgica, Holanda y Luxemburgo, pero es sólo Beneluz; los países bálticos: Estonia, Letonia, Lituania, es el báltico; son diez vicepresidentes; pero la cosa no se queda en Europa porque el objetivo es el mundo entero; porque dice que se le dio autoridad sobre toda tribu, lengua, pueblo y nación.

Los que planifican el gobierno del mundo lo han subdividido ya en diez; el mundo entero en diez reinos; inclusive los llaman reinos: el número 1, lo consideran Estados Unidos con Canadá; el número 2, la Europa Occidental; el número 3, Japón y los tigres del Asia; luego siguen los países de Australia; luego los países de Europa Oriental, los países de Latinoamérica, los países de África, en fin, agrupando los países en diez bloques, una federación de diez reinos. Ya ese es el plan; yo tengo en la biblioteca el proyecto de constitución del planeta tierra donde tienen dividido el mundo en diez grandes secciones; cada sección agrupa a los países semejantes, como Latinoamérica está agrupada en uno, ciertos países del África negra agrupados en otro, los del África Árabe y musulmana agrupados en otro, y así son diez grupos de países que ellos llaman reinos, y que es el plan para el gobierno mundial. Es un documento que circula entre las élites altas, que nosotros lo obtuvimos porque nuestro hermano Fernando Eneas, que es un siervo del Señor, consiguió trabajo como traductor en la cumbre de la tierra cuando estuvo Bush allá, y allá circuló ese documento, que era el proyecto de constitución del planeta tierra; un mundo único. Él obtuvo copia, y la obtuvimos. El mundo dividido en diez. A pesar de los múltiples países, ahora hay en Europa diez vicepresidentes, o sea los diez sub del próximo gobernante; pero como ellos no van a gobernar sólo sobre Europa, sino sobre toda lengua, tribu, pueblo y nación, entonces estamos viendo que esos diez se proyectan hacia toda la humanidad, y ya ese proyecto existe. No se vayan a confundir cuando ustedes vean 23, 26 países en Europa; los vicepresidentes son sólo diez, y su influencia es mundial, y el mundo está dividido en diez partes; es una federación de porciones, y esas porciones son 10; entonces aquí aparecen los diez cuernos, una bestia que tenía diez cuernos. Las siete cabezas en el pasado se refieren a los imperios pasados, pero todos esos imperios pasados tienen su influencia ecléctica en el final, y también hoy hacia el final vemos que son siete los grandes países que dirigen el mundo. Les llaman G-7, los grandes siete; ellos están representando la civilización mundial; o sea, de la influencia anterior aparecen siete personajes representativos allí y aparecen siete con un octavo que es el Presidente de la Comisión Europea; pero él no es de ningún país. Es muy curioso, pues, que hasta la política actual está con la sombra profética.


El gobierno de la bestia

Sigamos leyendo en Apo. 13:2b: “Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad”; fue el mismo diablo; eso lo decía también Daniel 11, de donde proviene el poder de ese anticristo. En Daniel capítulo 11 ustedes pueden fijarse en cuando empieza a describir el período de la gran tribulación, el gobierno del anticristo, desde el verso 31,  que dice: “31Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio y pondrán la abominación desoladora”. Desde el verso 31 comienza la descripción del gobierno de la bestia, del anticristo. “32Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”. Eso es lo que nos toca hacer a nosotros.

“33Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo”. Eso es persecución; lo que más adelante dice: se le dio permiso de hacer guerra contra los santos y vencerlos; entonces dice aquí cuatro cosas; hay que estar con el corazón listo para soportar cualquiera de estas cuatro, dos, tres o las cuatro mismas. ¿Cuáles son esas cuatro? Espada, fuego, cautividad y despojo. “34Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; (dice que a la mujer se le dieron las dos alas de la gran águila para huir al desierto donde es sustentada por tres años y medio) y muchos se juntarán a ellos con lisonjas”. Ahí está el peligro. “35También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aún para esto hay plazo”. Son tres años y medio. “36Y el rey (éste es el anticristo) hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; (así lo decía Pablo también en 2 Tes. 2) y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; (es decir, hasta que reciban las siete copas de la ira) porque lo determinado se cumplirá. 37Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá. 38Más honrará en su lugar (note a quien) al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron; lo honrará con oro y plata, con piedras preciosas y con cosas de gran precio. 39Con un dios ajeno se hará de las fortalezas más inexpugnables, (ese dios ajeno es el dragón, es Satanás) y colmará de honores a los que le reconozcan, y por precio repartirá la tierra”. Esa es la descripción de la bestia, del anticristo. ¡Cómo coincide perfectamente esa descripción con lo que dice acá en Apocalipsis 13!


Con poderes satánicos

Miremos otras partes en Daniel. Daniel 8:24: “24Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos”. ¿Cómo dicen que los santos no pasarán la tribulación si está profetizado que el anticristo perseguirá a los santos en la tribulación? “25Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; (sin aviso, es decir, hay que estar vigilantes) y se levantará contra el príncipe de los príncipes, (¿qué decía Apocalipsis? Que se reúnen contra el Cordero) pero será quebrantado, aunque no por mano humana”; o sea, por el Señor. Daniel 7:8,20 habla de ese engrandecimiento: “8Mientras yo contemplaba los cuernos”; se refiere a los diez cuernos de la cuarta bestia, que es Roma, es decir, es la civilización que se desarrolló después de Roma, que se unirán en un acuerdo, el reino dividido para darle su poder a la bestia. “8Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; (por eso quedan sólo 7 al final) y he aquí que este cuerno (el anticristo) tenía ojos como de hombre, (o sea, que miraba) y una boca que hablaba grandes cosas”. Esa es la característica del anticristo, la jactancia, la sabiduría mundana, conociendo parapsicología, conociendo crítica de la Biblia, conociendo quién sabe cuántas cosas; la gente se quedará boba, hablará grandes cosas.

Persecución contra los santos

El versículo 20 dice: “20Asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros. 21Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía”. Se refiere a la persecución de los santos por el anticristo. Entonces cuando se lo explica aparece en el versículo 24: “24Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; (de la cuarta bestia, de Roma, se levantarán diez reyes, es decir, los líderes europeos que dirigen la economía mundial) y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. 25Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo”.

Son los tres años y medio, los 42 meses, los 1260 días de la gran tribulación. “26Pero se sentará el Juez, (ese es Cristo) y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, 27y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, (ese es el Milenio, y la nueva tierra y el nuevo cielo, la Nueva Jerusalén) cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. Entonces vimos en Daniel 7, en Daniel 8 y en Daniel 11 que se habla de este personaje blasfemo. Ahora mirémoslo en 2 Tesalonicenses 2: “1Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2que no os dejéis mover de vuestro modo de pensar, (no hay que pensar distinto) ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra (ni por profecías, ni por otras cosas), en el sentido de que el día del Señor está cerca. 3Nadie os engañe en ninguna manera”. A aquellos que les están diciendo que se van a ir, que no van a sufrir nada, los están engañando, los están desarmando.


Pedro dice que puesto que Cristo padeció por nosotros en la carne, nosotros también nos armemos  del mismo pensamiento; si no estamos armados con la disposición a sufrir, estamos desarmados; y cuando se nos dice que no vamos a sufrir nada, nos están engañando.

 “3Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá (no vendrá el Señor y nuestra reunión con el Señor no ocurrirá) sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (ese es el anticristo) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; (eso lo decía Daniel 7, 8, 11) tanto que se sienta en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios”. El mismo anticristo que describe Daniel, lo describe Pablo en 2 Tes. 2. “5¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?” Significa que Pablo les predicaba acerca de las profecías de Daniel.


El tiempo de la manifestación del hombre de pecado

“6Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene”; ahora está Roma, y mientras está Roma no pueden venir los diez cuernos y el anticristo; ahora está Roma, pero Pablo no podía decir : va a caer Roma, entonces él habla crípticamente: “vosotros sabéis lo que lo detiene, (porque conocían las profecías de Daniel) a fin de que a su debido tiempo se manifieste”. Y entonces aparecerá a su debido tiempo, no mientras está Roma; a Roma le tienen que salir diez cuernos, y después el cuerno blasfemo; mientras tanto está Roma. ¿Ustedes saben qué está deteniendo a ese hijo de perdición? Es que está Roma.

 ¿Saben que decía Tertuliano? Tertuliano decía: Tenemos que orar por el imperio romano, porque cuando él caiga, viene el anticristo; así le decía Tertuliano a los hermanos.


Continuamos en 2 Tesalonicenses 2:7: “7Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; (ya está operando, pero todavía no está el anticristo) sólo que hay quien al presente lo detiene, (mientras está Roma no pueden salir los diez cuernos y el otro cuerno) hasta que él a su vez sea quitado de en medio”. Cuando Roma sea quitado de en medio. “8Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; (¿ven? no por mano humana) 9inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, 10y con todo engaño de iniquidad (¡cuidado!) para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, 12a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la justicia”.


Tiempos de apostasía

Entonces aquí claramente Pablo lo describe: “nadie os engañe”; surgirá un personaje mundial siniestro; pero ya hay gente hablando de la posmodernidad, de la poscristiandad, la apostasía, incluso teólogos hablando de la  muerte de Dios, negando la Biblia, negando el nacimiento virginal de Cristo, negando la resurrección de Cristo; teólogos como Paul Van Buren, como Altizer, como Hamilton, hablando de la muerte de Dios; teólogos diciendo: yo soy episcopal, cristiano y ateo; episcopal porque viven de los diezmos de esa denominación; cristiano porque, bueno, Jesús más o menos tuvo una sociología útil para la sociedad, pero ateo porque no cree en Dios; confesión de ateísmo. Ya la apostasía está campeando, hermanos, la gente viviendo sin Dios; es apostasía, pero no dice sólo apostasía, dice: “venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición”; no vendrá el Señor y nuestra reunión con Él en lo alto, sin que antes venga la apostasía; que ya vino, pero hay algo más: se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición; ese es el anticristo, esa es la bestia, y el diablo es el dragón que le da su poder a la bestia, como decía en Daniel, que con un dios ajeno se hizo de las fortalezas más inexpugnables. El diablo está, a través del ocultismo, dándole autoridad al gobierno mundial; es una cosa bien terrible. De manera, pues que 2 Tesalonicenses concuerda con Daniel y con Apocalipsis.

Una cabeza herida de muerte, y sanada

Volvemos a Apocalipsis; ya estamos viendo quién es ese personaje; pero ahora dice aquí en Apocalipsis 13:3: “Vi una de sus cabezas como herida de muerte”; no dice que es el anticristo final, no dice que es la persona, dice que es una de sus cabezas; ya vimos que esas cabezas son esos imperios que al final están eclécticos. Fíjense en que el imperio romano es una de las cabezas de la bestia; son siete cabezas; ya vimos esas siete: Egipto una, Asiria otra, Babilonia otra, Medo-Persia otra, Grecia otra, Roma otra, el reino dividido otro, el séptimo, del cual sale el octavo que es de entre los siete, que es el anticristo. Esa cabeza no es Egipto, porque Egipto cayó y está caído; no es Asiria porque cayó ya y está caído; no es Babilonia porque cayó y está caído; no es Persia que también está caído; no es Grecia que cayó y está caído. Pero Roma, sí cayó, el Imperio Romano cayó en el tiempo de la edad media temprana, cuando los reinos bárbaros, los vándalos, los hunos, los godos, los visigodos, los ostrogodos y otros grupos de personajes invadieron el imperio romano; inclusive el propio emperador ya no estaba más en Roma sino que se fue para Constantinopla, y el papa tomó el lugar del gobernador; y el papa León Magno aplacó a los bárbaros; y después surgió de nuevo el sacro imperio romano a partir de Carlo Magno, y volvió a tener influencia el papado a nivel mundial.

Vemos, pues, que lo que era la Roma pagana cayó, pero surgió la Roma sacra; cayó el César pero lo reemplazó el Papa; la cabeza fue herida pero volvió a levantarse otra vez. “Pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia”. Acuérdense de que Roma es la última, Roma es la cuarta bestia de Daniel 7; es a Roma a quien le salen los diez cuernos, es a Roma a quien le sale el anticristo; del imperio romano surgió el papado y del papado surge después el gobierno mundial; el papado es la ramera; claro que es Roma, cabalga sobre la bestia, la política mezclada con la religión. “4Y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, (ese el misterio de iniquidad, Satanás trabajando, gobernando, la religión mundial, la economía mundial, la política mundial, llevando al mundo a un globalismo con un gobierno de anticristo inspirado por Satanás) y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” Miren, ¿cómo es la manera de adorarlo? Por medio de la resignación; la gente dice: Bueno, pero este mundo está así, ¿cómo podemos vivir? tenemos que ponernos la marca de la bestia, porque ¿cómo vamos a darle leche a nuestros hijos? o sea, la gente va a empezar a justificarse, a verse sometidos a ese sistema.

Miren cómo la adorarán. La adorarán, “diciendo: ¿quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” Cualquier clase de contemporización, de aceptación, de sometimiento a ese sistema, es adoración al dragón y a la bestia; y el que recibe la marca, no tiene parte con el Señor, dice en Apocalipsis 14. Esto quiere decir que no debemos ser bobos ante los engaños actuales; saber a dónde va el mundo, hacia un gobierno mundial; tenemos que estar alertas; es mejor huir al desierto bajo las alas de nuestra gran águila, Jehová de los ejércitos, y no estar tratando de vivir del sistema.


El cuerno blasfemo

“5También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; (lo que acabamos de leer en 2 Tesalonicenses 2, Daniel 7, 9 y 11, es el mismo personaje) y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses”. Son los tres años y medio de la gran tribulación; el desolador, el anticristo, el hombre de pecado, son distintos nombres de la bestia. “6Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, (ya lo leímos en Daniel y en Tesalonicenses, pero no sólo de Dios blasfema, sino) de su tabernáculo, (blasfema del pueblo de Dios, de la Iglesia, del Cristianismo y también de las cosas celestiales; él se hará Dios en la tierra) y de los que moran en el cielo”. Sí hay gente morando en el cielo, ¿serán solo los ángeles? Yo creo que también los que se fueron con el Señor, como Esteban: Señor, recibe mi espíritu; como Pablo: prefiero morir y estar con Cristo; estarán en el cielo; de ellos también blasfemará, o sea de los santos, de los apóstoles, de los profetas, de los siervos de Dios. “7Y se le permitió (noten, Dios le da permiso, por eso dice, la hora para probar el mundo entero) hacer guerra contra los santos, y vencerlos”. Quebrantará a los santos, dice también; todo esto lo dice Daniel.

Apocalipsis 12 decía que el dragón, la serpiente, arrojó de la boca agua como un río para perseguir a la mujer, pero no pudo con la mujer; la tierra ayudó a la mujer; entonces se fue al resto de la descendencia de ella; esos son los santos, otros santos que quedan. Entonces dice: “contra los santos, y vencerlos”; este vencerlos quiere decir: matarlos, decapitarlos, borrarlos. “También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación”. Aunque es una fuerza que tiene su origen en Europa, de allí ejerce autoridad sobre el mundo entero; por eso esos diez hay que verlos de una manera más amplia.


“8Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyo nombre (el de cada uno de los hombres) no estaba escrito en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado, (fíjense en la manera cómo leo esta frase; pongan atención al tono de voz: cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado,) desde el principio del mundo”. Hago un espacio entre inmolado y desde; ¿por qué? porque aquí no se refiere a que los nombres están escritos; o sea que el Cordero fue inmolado desde el principio del mundo. “Cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado”; el nombre dice, desde el principio del mundo, no se refiere al Cordero sino al nombre; que si desde el principio del mundo el nombre no estaba escito, eso se interpreta por el pasaje paralelo de Apocalipsis 17 que podemos mirar allí. Apocalipsis 17:8 es el pasaje paralelo; cada pasaje paralelo se interpreta mutuamente; no se interpretan uno de una manera y otro distinto; tiene que ser juntos. 17:8 dice: “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo (¿ven? Se trata de los nombres que no están escritos desde la fundación del mundo) en el libro de la vida, se asombrarán viendo a la bestia que era (los imperios anteriores, pero no era, todavía en tiempo de Juan) y no es, y será”; o sea el que vendría después. Ahí nos damos cuenta de que hay que interpretar el 13:8 según el 17:8, “cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado, (ahí amerita una coma) desde el principio del mundo”. Este desde el principio del mundo, se refiere a los nombres.


“9Si alguno tiene oído, oiga”. El Señor siempre usó esas palabras; es él el que usa esto. “10Si alguno a cautividad, (o en cautiverio, porque no aparece verbo allí, ningún texto tiene verbo; lo siguiente se puede traducir también) va a cautividad; si alguno muerto a espada, a espada debe ser muerto”. Eso interpretándolo según Jeremías 15:2 o algunos otros  manuscritos; dice: “si alguno mata”, no muerto, sino, “mata, a espada debe ser muerto”; es interpretándolo a la luz de Mateo 26:52. “Aquí está la paciencia y la fe de los santos”. ¿Qué le dijo el Señor a Filadelfia? Has guardado la palabra de mi paciencia. Ahora dice aquí, es decir, en el contexto de la persecución del reino del anticristo: ahí está la paciencia y la fe de los santos. Así empezó Juan, compañero vuestro en la paciencia de Jesucristo, en la tribulación y en la fe, amén. “Aquí está la paciencia y la fe de los santos”. Antes de terminar aquí voy a ver otro pasaje en el capítulo 14 donde está algo parecido. Apocalipsis 14:13: “Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”.


Ya después nos detendremos con más cuidado en Apocalipsis 14; pero ahí está diciendo el Señor que es bienaventurado morir, porque así descansamos y nuestras obras siguen. Los de la tribulación querrán morir; por cinco meses serán atormentados y no podrán morir; pero los bienaventurados podrán morir, y es una bienaventuranza morir mártir o morir como lo quiera el Señor. Vamos a parar aquí, hermanos, y dejamos lo relativo a la otra bestia de Apocalipsis 13, para la próxima vez, si Dios lo permite. Vamos a orar. ☐


Continúa con: La otra bestia.

LA OTRA BESTIA

Por cristianogiv - 8 de Julio, 2006, 9:23, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (49)


LA OTRA BESTIA


“Y vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón”. Apo. 13:11.

Comentarios de crítica textual

Vamos a abrir la palabra, hermanos. Hoy con la ayuda del Señor llegamos ya a la segunda parte del capítulo 13 de Apocalipsis. Apocalipsis 13:11-18. Vamos a hacer, como acostumbramos, una lectura inicial de esta versión de Reina-Valera, revisión de 1960, y realmente son pocos los ajustes al texto griego que hay que hacer acá; de todos modos hagámoslo. “11Y vi otra bestia que subía de la tierra”; la palabra que aquí se tradujo “después”, realmente es la palabra “kai” que quiere decir: “y” ó “también”, o “igualmente”; aquí al traducirse “después”, da la impresión como si cronológicamente fuera una continuidad; realmente la palabra es simplemente  “kai”, o sea, “y”: “11Y vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. 12Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. 13También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. 14Y engaña (la palabra se podría traducir con más exactitud: “extravía”) a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió”.

En el verso siguiente, el 15, que vamos a leer, el traductor resumió como para ser un poco más estética la traducción, porque el apóstol Juan utiliza tres veces la expresión “la imagen de la bestia”; así completa en este versículo; aquí la primera vez lo dijo completo; después dijo sólo “imagen”, después se refirió a ella a través del artículo “la adorasen”; pero Juan fue totalmente explícito; Juan citó tres veces “la imagen de la bestia”. Dice Reina-Valera de 1960: “15Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase”; lo que Juan dijo en el griego fue: “se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia”; la palabra “aliento”, más exactamente es “espíritu”, es la palabra “pneuma”; en el sentido más íntegro es “ infundir espíritu a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia hablase”; vuelve y añade “la imagen de la bestia hablase e hiciese que a todo el que no adorase a la imagen de la bestia fuese muerto”; la frase final: “e hiciese que a todo aquel que no adorase a la imagen de la bestia” (lo vuelve a mencionar por tercera vez: “la imagen de la bestia”) fuese muerto”.


“16Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 17y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.

 18Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente (la palabra es “calcule”, haga la cuenta) el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”. Así lo dicen los más antiguos y la mayoría de los manuscritos; unos poquísimos manuscritos, uno de Ticonio, otro del códice C y algunos otros minúsculos dicen: seiscientos dieciséis, pero los más antiguos todos dicen: seiscientos sesenta y seis. La razón por la cual dicen seiscientos dieciséis es por causa de Nerón; cuando se dice Nerón Kaiser; cuando se suman las letras con su valor numérico tanto en hebreo como en griego, Nerón Kaiser, o sea el cesar Nerón, da seiscientos sesenta y seis; sólo que en latín no se dice Nerón con n, sino Nero; al faltarle la letra n, da seiscientos dieciséis. Por eso algunos  de los manuscritos, muy pocos, dicen seiscientos dieciséis; ya cuando Ireneo existía se daba eso; porque él es muy inmediato a Juan, porque Ireneo fue discípulo de Policarpo, que a su vez fue discípulo de Juan; ya en el tiempo del propio Ireneo, en sus propios escritos, dice que algunas copias de manuscritos erradamente decían seiscientos dieciséis, pero él, que había hablado con los que conocieron a Juan, que fueron Policarpo y Papías, él sabía que era seiscientos sesenta y seis. Así lo dicen la mayoría de los manuscritos y los más antiguos. De todas maneras es bueno que los hermanos sepan que algunos pocos dicen seiscientos dieciséis; seguramente para adaptarlo a la codificación de cesar Nerón en latín, porque en hebreo lo da, en griego lo da; en latín da sólo seiscientos dieciséis. Como Ticonio escribió en latín, él hizo esa adaptación así. Entonces, hermanos, esto era el comentario de crítica textual, crítica baja, ¿verdad? Crítica textual, o sea, del texto.


Relación de Apocalipsis y Daniel

Ahora, pasemos a considerar la exégesis de lo que estamos viendo. Acordémonos en primer lugar de que este pasaje se encuentra en la segunda parte del Apocalipsis. La primera parte presenta el esqueleto básico, que va del capítulo 1 al capítulo 11; y luego, desde el capítulo 12 hasta el 22, que es la segunda parte, comienza a dar los detalles de lo que en la primera parte se mencionó a grandes rasgos. Ya la bestia que sube del abismo fue mencionada en el capítulo 11, en el pasaje  de los dos testigos; pero uno se queda sin saber cuál es esta bestia que sube del abismo; entonces en la segunda parte entra ya con más detalle a describir esta bestia. Yo le había recomendado a los hermanos, que para que pudiéramos entender mejor Apocalipsis, que estudiásemos el libro de Daniel, porque las figuras que aparecen en el libro del Apocalipsis tienen su inicio en Daniel. Apocalipsis es el último libro de la Biblia; no el último que se escribió, porque realmente Juan escribió primero Apocalipsis cuando estaba en Patmos, y luego, cuando regresó a Efeso, escribió el evangelio y las epístolas; pero Juan es el que termina toda la Biblia. Todos los demás escritores fueron anteriores a Juan; Juan fue el último escritor inspirado, y de hecho el Apocalipsis es el libro que culmina la Biblia. Hemos dicho que la Biblia sin Apocalipsis sería una historia sin conclusión; el Apocalipsis es el que le da la conclusión a la Biblia, y todo lo que aparece en Apocalipsis tiene su inicio en el resto de la Biblia, desde el Génesis hasta el final.

Connotaciones de la palabra “la bestia”

De manera que este asunto de las bestias, para poder entenderlo en Apocalipsis, tenemos que tener presente Daniel. Ustedes recuerdan que en Daniel capítulo 7 aparecen cuatro grandes bestias que salen del mar. Una primera bestia representando al imperio babilónico, aquel león con alas de águila, los caldeos y los asirios, las dos alas del imperio babilónico; luego vino una segunda bestia semejante a un oso que se alzaba más de un costado que del otro, que son los medos y los persas, porque los persas eran más fuertes que sus aliados los medos; una tercera bestia semejante a un leopardo, el imperio griego, al que le salieron cuatro alas, porque al morir Alejandro Magno, él dividió entre sus cuatros generales el reino; y la cuarta bestia de Daniel 7 era una bestia terrible, que se refiere al imperio romano; y dice que a esa cuarta bestia le salieron diez cuernos, y en medio de esos diez cuernos le salió un cuerno blasfemo que hablaba grandes cosas, que pensó en cambiar los tiempos y la ley, que perseguía a los santos del Altísimo; es decir, es el anticristo, el hijo de perdición, el hombre de pecado, o la bestia, como se le llama.

Solamente que cuando se habla de la palabra “la bestia”, la bestia tiene una connotación mucho más amplia; la bestia significa todo ese imperio, toda esa civilización, claro que encabezada por un personaje; entonces siempre que hablamos de la bestia tenemos que tener en cuenta esos dos aspectos: el aspecto de civilización, el aspecto del imperio, pero a la vez junto con él y necesariamente junto con él, el aspecto del encabezamiento de ese imperio; es decir, la bestia es todo el imperio.


Estas cuatro bestias son, pues, 1) el Imperio Babilónico; pero lógico, el imperio babilónico era encabezado por Nabucodonosor, luego por Nabonido, luego por Evil-Merodak o por Belsasar; entonces el rey de Babilonia encabezaba el imperio babilónico; 2) lo mismo pasaba con el Imperio Persa, Ciro encabezaba el imperio persa, después Cambises, después Esmerdis Bardilla, después Darío Hispastes, después Jerjes, después Artajerjes; pero todos ellos eran el rey de Persia; 3) lo mismo pasó con Grecia; el imperio griego es toda una civilización, pero el que encarnaba la dirección del imperio griego era Alejandro Magno, ese cuerno primero que fue quebrado y salieron cuatro en su lugar, los cuatro generales de Alejandro, que se dividieron el imperio; 4) lo mismo pasa con el Imperio Romano; el imperio romano ha sido de muchos siglos; el imperio romano ha sido el que más ha durado; la cuarta bestia de Daniel 7 era la bestia más terrible, pero los cesares: Julio César, César Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio, Nerón y todos los otros que vinieron después, son el imperio romano. Después vino el papa y ocupó el lugar que antes ocupaban los emperadores, o por lo menos pretendía la autoridad de ungirlos.


Origen del sumo pontificado de Roma

Constantino se hizo cristiano, se trasladó para Constantinopla, y uno de los sucesores de Constantino, que se llamó Graciano, él renunció a la corona imperial en el sentido del título religioso de sumo pontífice; el sumo pontificado de Babilonia lo habían heredado los reyes de Pérgamo; había llegado a la ciudad de Pérgamo donde estaba el trono de Satanás; allí se adoraba la serpiente que le llamaban Esculapio; y luego el título de sumo pontífice, el mismo que había pasado de Babilonia a Pérgamo, pasó al emperador romano, y el emperador romano era el sumo pontífice; todos lo iban heredando. Cuando el emperador Graciano, sucesor de Constantino, no inmediato, rehusó el título de sumo pontífice, entonces Dámaso, obispo de Roma, asumió ese título para sí mismo; de manera que el sumo pontificado de Babilonia, que pasó por Pérgamo y por los cesares de Roma, continuó a través del papado; y de hecho el papado romano no es hoy como lo llegó a ser en el tiempo pasado; el papado fue también político. Todos los Estados Pontificios tenían sus ejércitos, pretendía nombrar  incluso a los reyes, e incluso a un emperador, Enrique IV, de Francia, trató de quitarle la obediencia de los súbditos, hasta que el emperador se tuvo que humillar ante el papa romano, y descalzo pedirle perdón a Gregorio VII, el papa Hildebrando; o sea que Roma, por el papado y los emperadores, la ramera sobre la bestia, sigue continuando la identidad de la antigua bestia; y de esa cuarta bestia salen los diez cuernos, que es la misma situación en la estatua de Daniel 2, que son los diez dedos de la estatua. La cabeza de oro corresponde al león, la primera bestia; los pechos de plata corresponden al oso, la segunda bestia; el vientre y los muslos de bronce de la estatua, corresponden al leopardo alado, a Grecia; y las dos piernas de hierro de la estatua corresponde a Roma, una bestia horrible; pero a las dos piernas de hierro le salen diez dedos, mezcla de hierro con barro, que se llama en Daniel un reino dividido; no lo llama él; él lo recibe de Dios; un reino pero dividido, o sea, la situación de lo que antes fue el imperio romano convertido ahora en una multitud de países, pero haciendo alianzas entre sí; se le llama un reino; pero a la vez son muchos, porque se aliarán pero no se unirán; sin embargo, se le llama un reino. Esa es la situación actual, pero que se proyecta a dominar el mundo entero; y como la vez pasada decíamos, ya en el proyecto de la constitución del planeta tierra está dividido el mundo en una federación de diez sectores, y esos diez sectores conformando el gobierno del mundo; es un desarrollo.

Los Estados Unidos en la profecía

Daniel nos dice que son sólo cuatro bestias, y que después recibirán el reino los santos del Altísimo; es decir que los diez cuernos y el anticristo se consideran como la prolongación o el desarrollo de la cuarta bestia de Daniel capítulo 7. Cuando venimos a Apocalipsis 13, lo que estudiamos la vez pasada desde el verso 1 hasta el verso 10, vimos cómo todas esas cosas que caracterizaban a las bestias anteriores como el león, como el oso, como el leopardo, aparecen mezcladas y sintetizadas en la bestia final; tenía boca de león, tenía pies de oso, tenía cuerpo de leopardo; y veíamos que es la influencia y la síntesis, el eclecticismo de las civilizaciones anteriores juntas para la parte final, para el gobierno final. La bestia final será una síntesis de todo el humanismo, de todo el aporte de las civilizaciones humanas mezcladas en un gobierno mundial; pero entonces uno dice: Señor, si nosotros, por tantas cosas que están sucediendo, nos damos cuenta de que tu reino está realmente cerca, ya Israel está otra vez en  su lugar, ya el sistema del 666 está bien adelantado, ya las cosas están a punto, entonces ¿qué sucede con el resto de la civilización? ¿Qué lugar tiene en la profecía? Ya vimos que China tiene su lugar en los reyes del Oriente; allí están los reyes del Oriente, allí está China, puede ser Vietnam, puede ser Japón, Camboya, el Lejano Oriente; vemos que ya Rusia está, Europa está, el rey del sur también está, está el mundo musulmán, inclusive el tercer mundo asociado, Venezuela asociado con el mundo musulmán a través del petróleo, la OPEP; vemos el Occidente, pero y ¿qué de América? ¿Qué de los Estados Unidos? ¿Qué del mundo occidental? ¿Será que no hay lugar ninguno? Un imperio tan grande como lo que es hoy en día Estados Unidos, y ¿no tiene lugar en la profecía? ¿será que Dios no sabía nada de eso?

Pero miren lo que dice aquí. Estamos en Apocalipsis 13:11; justo en el capítulo 13. Estados Unidos de América nació con el número 13 desde el principio: 13 estados, las 13 estrellas, las 13 rayas iniciales de la bandera; si usted mira el dinero de los Estados Unidos, allí aparece el sello de los Estados Unidos; aparece aquel águila con 13 flechas, con 13 plumas; el número 13 siempre identificó a Estados Unidos; y claro que cuando Juan escribió, él, pues, escribió sin capítulos, pero cuando lo que él escribió se dividió por secciones, justo le cayó el número 13 a esta otra misteriosa bestia.


Entonces miren lo que dice acá: “11Y vi otra bestia”; aparte del imperio mundial que viene desde la antigüedad en el cercano oriente y Europa, o sea, el viejo mundo, aparte de eso, Dios le mostró otra bestia. Les dije al principio que hay que tener en cuenta los dos aspectos: el aspecto de imperio, que es el de la bestia, y el aspecto del liderazgo, que es el rey. Porque aquí vamos a ver primero el aspecto de la bestia, o sea el aspecto imperial, el aspecto político; ya más adelante veremos que esta bestia se identifica con el falso profeta.


El aspecto imperial de la bestia de la tierra

Aquí en el capítulo 13, a esta otra bestia con cuernos de cordero que habla como dragón no se le llama todavía “el falso profeta”; aquí se está hablando en el aspecto imperial; ya en el capítulo 16 aparece esa trinidad satánica: el dragón, la bestia, y el falso profeta, que de ellos salían tres espíritus inmundos para reunir a todos para la batalla del Armagedón; llevar a los reyes de la tierra para reunirlos para pelear contra Cristo. Ya en el capítulo 19 aparece otra vez el falso profeta que hacía señales delante de la primera bestia. Nos damos cuenta, pues, de que esta bestia segunda que aparece aquí en Apocalipsis 13 es el mismo falso profeta; sólo que hay un aspecto imperial, y hay también un aspecto final que será encabezado por un personaje. Así como la bestia ha sido mucha gente, pero al final será el anticristo una persona, así también esta otra bestia es un imperio pero al final será una persona; será como decir: el Juan Bautista del falso Cristo, del anticristo; como Juan el Bautista fue el que le preparó el camino a Cristo, así el anticristo que se hará pasar por el Cristo de Dios y se sentará en el templo de Dios como Dios, él también tiene su precursor, el que le prepara el camino que es el falso profeta; pero el falso profeta está identificado con esta segunda bestia que aparece aquí en Apocalipsis 13.

Entonces vamos a detenernos en lo que se nos dice de esta bestia, primero en el aspecto imperial, y miremos si no ha sido así y si ahora mismo ante nuestros ojos no es así la historia. Dice: “11Vi otra bestia que subía de la tierra”; subía ya no del mar como las otras, sino de la tierra. La gente que está en el mundo, las naciones, son consideradas el mar, pero el Señor nos saca; la Iglesia son los sacados; y aquí aparece esta otra bestia, este otro imperio, pero este otro imperio ya no es el viejo mundo, este otro imperio ya no es Babilonia, ya no es Persia, ya no es Egipto, ni Asiria, anteriores a Babilonia, ni tampoco es Grecia, ni tampoco es Roma, porque esos ya están aquí en la primera parte de Apocalipsis 13; es otro imperio que está delante de él, asociado con él, su aliado; son los Aliados de Occidente; Dios lo ve aquí: “Y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón”. Vemos que esta bestia era supuestamente cristiana; aparentemente era una civilización cristiana; las otras eran abiertamente paganas, pero aquí aparece un imperio que pareciera ser cristiano, con dos cuernos de cordero; y ¿qué es lo que ha surgido en Occidente después del desarrollo que ha habido en Europa? surgió Inglaterra y surgió Estados Unidos; eso es lo que ha venido después de la civilización occidental europea. ¿Qué ha surgido después de ellos y frente ellos, y al lado de ellos, y trabajando juntos y trabajando ahora para un gobierno mundial? ¿Qué ha surgido? El imperio anglo-americano, los ingleses y los americanos; ellos no son católico romanos; ellos son dizque protestantes, dizque cristianos, pero esa es una cristiandad nominal, no es un verdadero imperio cristiano. Los cuernos son de cordero, pero habla como dragón, o sea es pseudo-cristiano; por eso se le llama a ese personaje que encabezará la parte final “el falso profeta”. Aquí no aparece todavía como el falso profeta; aquí habla de la bestia; hay que compararlo con las otras bestias que siempre fueron imperios, fueron reinos; y claro, dirigidos por una persona.


Occidente prepara la plataforma del anticristo

“12Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella”. Aquí vemos que es otro imperio, otra civilización que surge frente a la que había; la que había, la final, era Roma; después de Roma sobreviene el reino dividido, la situación actual de Occidente, y en presencia de Occidente surge la otra; una frente a la otra, y no peleando, no; asociadas; la Alianza de Occidente, la alianza occidental con América. Note cómo dice: “Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella”. Ahí está la otra, está Europa, está la Comunidad Europea, preparándose ya para colocar su personaje, pero junto con ellos al frente, asociados, está esta otra bestia, supuestamente cristiana, pero que habla como dragón, que tiene el mismo objetivo globalista de ponerle la plataforma al anticristo; aparece ahí, “y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada”; es decir, la primera bestia. La otra bestia, la que prepara el ambiente del globalismo para el anticristo, ¿y eso no es lo que vemos con nuestros propios ojos ahora? ¿de dónde es que surge ese asunto del código de barras para controlar primeramente los alimentos, las mercancías, pero luego las personas? ¿quiénes son los que están dirigiendo todo? ¿No es Occidente? ¿No es Occidente el que lidera esto? y lo lidera en connivencia con Europa Occidental. Dice: “Y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada”. Significa que el Occidente, tanto Europa como América, es el que está preparando la plataforma del anticristo; es una preparación; primero a nivel que ya se ve muy claro, digamos, imperial, de civilización; pero aparecerá un personaje final que dirigirá esto hacia el campo religioso; esto es una mezcla de lo económico, de lo político y de lo religioso.

Antes de que pueda haber lo religioso tiene que haber un instrumento de coerción, porque Satanás no va a ser adorado a las buenas, no; el que no lo adore va a perder la cabeza; pero entonces antes de que se pueda forzar lo religioso se tiene que preparar algo político; los diez cuernos le tienen que dar autoridad a la bestia; este falso profeta le tiene que preparar, hacer que la tierra lo adore; pero antes de que se puede dar lo político, se tiene que dar lo económico; no se podrá comprar ni vender; es decir, a través de un arreglo económico forzarán una unidad política, y cuando ya la economía fuerce a la política, vendrá lo religioso; porque a través de la apertura económica, a través de las nuevas realidades económicas se necesitan entidades políticas que se adapten a la nueva realidad de la interrelación económica, de la globalización; porque ahora son naciones. Una cosa es lo internacional, otra cosa es lo global. Lo internacional pasa a lo global a través de lo económico; antes había autarquías, cada nación se bastaba para sí misma, ahora no; ahora están dependiendo la una de la otra; por lo tanto, los estados nacionales se quedaron insuficientes para controlar el gobierno mundial; se necesita una entidad mundial que se corresponda con la realidad económica, que es la que está siendo usada para crear la plataforma política y la económica; es la plataforma que va a crear la religiosa. No se va a llegar a lo religioso mientras tú todavía seas independiente económica y políticamente. Cuando ya no puedas ser independiente en el sistema globalista, ahí sí está la gente lista para ser, por coerción, obligada a adorar a este personaje mundial; él no lo hace de buenas a primeras; la primera mitad de la semana setenta son pactos internacionales.


Fuego del cielo

El Señor dijo que era necesario atar la cizaña en manojos para quemarla; ¿no dijo eso en la parábola del trigo y la cizaña? Bueno, ¿qué es todo este mundo de globalismo, de apertura económica, de interrelación, de transferencia electrónica de fondos, etc., pactos de comercio, el ALCA? Podemos poner un montón de nombres; esa es la cizaña siendo atada en manojos para ser quemada. Entonces esa es la primera parte; la primera parte es económica, la segunda parte es política; una vez que controlen la subsistencia de la gente, ya van a ser obligados a adorar religiosamente; porque el Señor es adorado voluntariamente, y Él no quiere lo que no sea voluntario; pero el diablo no, él quiere obligar a punto de la muerte, ¿no es así? Así lo está haciendo el diablo. Entonces miren lo que dice en el verso 13:

“13También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres”. Los hombres se quedan asustados por el poderío del fuego del cielo que tiene esta otra bestia, esta segunda bestia con cuernos de cordero; dizque civilización cristiana; hasta protestantes son los presidentes; pero habla como dragón; todo va, no según la Biblia, sino al globalismo del anticristo; ¿no lo ven acá? “Hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres”. ¿Quiénes son los que controlan las naciones con fuego del cielo? ¿Cómo paró la segunda guerra mundial? ¿Quién fue el que puso  bombas en Hiroshima y Nagasaki? ¿No fue América?  Y ahí vencieron; todo mundo decía, ¿qué vamos a hacer? No nos pueden dar trabajo y nos acaban. ¿Quién entró en Panamá, o en Granada, o en Libia? ¿O en Afganistán? ¿O en cualquier otra parte con fuego del cielo? Siempre es América. América es la que hace descender fuego del cielo, y todo mundo queda atemorizado. Irak, ¿quién lo hizo? ¿A Sudamérica? Si miramos a la historia ¿dónde hay otro imperio que sea pseudo-cristiano y que tenga la misma autoridad que tenga Europa, y qué haga descender fuego del cielo? ¿Dónde hay otro? Búsquelo en otra parte, ¿dónde lo hay? No hay otro; tenemos que verlo a la luz de la historia.


Antes de que las cosas sucedieran, lógico que había cumplimientos tipológicos, siempre fue así; las profecías de Daniel fueron cumplidas parcialmente, tipológicamente, por Antíoco Epífanes; pero luego Jesús las tomó y las puso para el futuro; de donde Antíoco Epífanes fue solamente una figura, la bestia que era, pero no es y será; o sea que la verdadera ya no es la tipología, sino la definitiva; viene después, al final.


Adelantos tipológicos de la bestia

De manera que siempre hay un adelanto tipológico. Fíjense en que Nabucodonosor también hizo una gran estatua de su dios Marduk, e hizo que todo el mundo la adorase, y el que no la adorase, moría; y querían que Daniel la adorase, y querían que también lo hiciesen esos tres jóvenes amigos de Daniel. Bueno, eso es una figura; ya desde el principio se quiso hacer una imagen de la bestia para ser adorada; aún en el tiempo cuando Juan escribió esto, ya ese mismo espíritu trataba de hacer eso; es decir, cuando el diablo quiere llegar a algo, cada vez que saca el bigote apunta hacia lo mismo y se cumple parcialmente algo; no es lo definitivo, es su primera intención.

Fíjense en que Nerón fue el primer 666; y como Nerón se suicidó, los historiadores de la época de Nerón, decían que no se había suicidado, y que iba a volver otra vez, y hablaban del Nerón redivivo, o sea revivido, y decían que Domiciano, que era césar en el tiempo de Juan, ese era el Nerón revivido; y así como hubo ese Nerón revivido, los emperadores colocaban una estatua de sí mismos y se hacían adorar; y el sacerdocio pagano era el que colocaba esas estatuas en todas las ciudades del imperio romano, especialmente en Asia Menor, especialmente en Esmirna, y hacían adorar al emperador a través de la estatua. Ya estamos viendo ese mismo espíritu, queriendo hacer las cosas a través de una estatua física; lo hizo primeramente Nabucodonosor, lo hizo también Nerón y Domiciano; y en esa época, Antíoco Epífanes colocó la estatua de sí mismo; él se dijo ser Theo Epífanes, o sea, él dijo que él era Júpiter Olímpico; hizo una estatua de él y la puso en el Lugar Santísimo del templo en Jerusalén e hizo sacrificar cerdos en el altar del templo santo. ¿No recuerdan que lo dice así la historia?


Los dos cuernos de cordero

Significa que lo final ya tuvo sus cumplimientos típicos; por eso cuando leemos estos capítulos podemos ver la parte tipológica; pero la parte tipológica no terminó todo. Si tú miras el tiempo actual, el tiempo actual se ajusta a la profecía, incluso más que los cumplimientos tipológicos, ¿amén, hermanos?  ¿Usted ha encontrado algún otro imperio después de los imperios europeos? Comenzaron por allá los imperios en Egipto, ese es el norte de África; Asiria, es en Asia; Babilonia es en Asia; Persia es en Asia;  cada vez se van acercando más, pero Grecia ya es Europa; Roma ya es Europa. ¿Pero después de eso usted ha visto en la historia levantarse algún otro imperio aparte de los europeos, que son los últimos? No hay otro, hermano, no hay otro, sino Inglaterra y Estados Unidos de América; dos cuernos de cordero, porque son civilizaciones que se dijeron cristianas. Los ingleses hicieron una ofrenda para comprar el códice sinaítico; es un país cristiano al que le interesa la Biblia; al principio se basaron en la Biblia, pero ahora el mismo príncipe es ocultista. Al principio Estados Unidos comenzó con los del Mayflower; el barco Mayflower. Fueron 52 familias de peregrinos, los padres peregrinos que huían de las guerras de religión en Europa, y vinieron a Estados Unidos y fundaron una nación cristiana para que hubiera libertad; pero fíjense en que después no va a haber libertad, pero creció con el cristianismo. Estados Unidos llegó a ser una potencia de Occidente por el Cristianismo; su poder ha sido cristiano; por eso sus cuernos son de cordero, pero resulta hablando como dragón, resulta en acuerdo con Satanás.

Roma: la bestia que fue herida

Apocalipsis 16 dice que de la boca del dragón, la bestia y el falso profeta salían tres espíritus inmundos para reunir a los reyes de la tierra y reunirlos para la batalla del Armagedón; ¿y quiénes dirigían esto? el dragón, la bestia y el falso profeta. Significa que el Occidente está siendo manejado por Satanás para el globalismo, para la plataforma de su hijo de perdición, el anticristo. ¿Quiénes están trabajando? América y Europa, y más América; porque si tú hablas de ti mismo ¿quién te va a creer? Pero fue Juan el Bautista el que habló de Jesús, y así es el falso profeta el que habla de la bestia, y aparece aquí en el verso 14: “14Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se la ha permitido hacer en presencia de la bestia, (no es la misma bestia, es otra bestia, es otro imperio, pero asociado, trabajando en común acuerdo; la Alianza de Occidente, la Alianza Atlántica) mandando a los moradores de la tierra (noten) que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada y vivió.” En los versos 12 y 14 dice que ahora es la bestia la que tenía la herida de espada y vivió. Cuando leímos la primera parte, era una de las cabezas que fue herida, pero ahora es la última bestia la que fue herida. ¿Por qué? porque Egipto no fue herido, ni Asiria, ni Babilonia, ni Persia, ni Grecia; pero Roma sí fue herida; la Roma pagana cayó y fue reemplazada por la Roma sacra y papal; lo que era el imperio romano pagano llegó a ser el sacro imperio romano con los emperadores cristianos con Carlo Magno, la dinastía carolingia,  Carlos V, etc. con los papas; y entonces esa bestia, al principio, cuando se le describía, era una de las cabezas; o sea, el imperio romano que era una de las partes de la civilización humana; una de esas cabezas era el imperio romano, pero ahora es la final, porque después de Roma no hay otra.

Pero Roma tiene un servidor que no nos lo había dicho Daniel, pero nos lo dijo Dios por Juan; sin quitar al otro nos mostró su servidor; ya sabemos quién está sirviendo al globalismo, y miren a dónde lleva las cosas: “engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer”. Si en lo económico y en lo político eso es así, imagínense en lo religioso; imagínese la confusión religiosa, imagínese el eclecticismo, imagínese la fusión, a través de la nueva era, de todas las religiones y todas las confesiones; imagínese eso. Porque aquí lleva no sólo a comprar y a vender, sino a adorar; pues aquí está mezclado lo religioso con lo económico y con lo político.


El papel de la ONU

“Que le hagan imagen a la bestia”. Claro que en un primer sentido una imagen puede ser algo físico; la imagen que hizo Nabucodonosor fue una imagen física de su dios Marduk; y hacía que todos los del imperio lo adorasen; fue físico; Antíoco Epífanes también hizo una imagen de sí mismo y se llamó Júpiter Olímpico y la puso en el templo de Jerusalén y lo profanó; también fue algo físico; los emperadores romanos también hacían la estatua  de ellos mismos y mandaban que fueran adoradas, pero no solamente eso es una imagen. La palabra imagen abarca muchas cosas y no hay que quedarse corto con el alcance de la palabra imagen; la palabra imagen no es sólo algo físico; sin negar que puede haber algo físico, sin negar eso, hay que dejar más espacio al entendimiento de la palabra “imagen”. ¿Qué es una imagen? Una imagen es una representación, y esta bestia mundial es el imperio mundial al que al fin se le da toda tribu, lengua y nación; por eso es mundial; tiene una representación, no sólo física, no sólo material.

¿Dónde está representada la civilización actual hoy? ¿Dónde se toman las decisiones globales hoy? En las Naciones Unidas; las Naciones Unidas son la representación de todas las naciones del mundo, y todas las medidas de tipo global se toman en las Naciones Unidas. ¿Qué son las Naciones Unidas? La representación de todo el mundo, del sistema global; por eso Estados Unidos no quiere hacer las cosas solo, siempre busca aliados a través de la ONU; si la ONU da el requisito, ellos actúan a nombre de la ONU; pero fíjense en cómo esta imagen sirve a la bestia, ¿se dan cuenta? Y cómo la otra bestia, la de cuernos de cordero, también le sirve a la bestia. Al final, toda organización económica, política, religiosa mundial, todo va a servir al diablo y al anticristo, todo. Eso es lo que está sucediendo ahora, mírelo por donde usted lo mire; en lo religioso, en lo político, en lo económico, todo se está unificando y globalizando para que haya un gobierno luciferiano mundial. Todos le sirven; le sirve el Occidente, le sirve la ONU, y quiere que todo mundo entre en ese culto.


Antes usted trabajaba y le daban su dinero, ahora no; ahora se lo ponen en un banco, y le dan una tarjeta para que otro administre lo suyo. ¿Saben qué pasó en Argentina? Con un solo decreto la gente se quedó sin derecho de usar sus ahorros; un solo decreto del Presidente hizo el corralito financiero, y todo lo que usted gana, que es suyo, no lo tiene usted, no se lo pagan a usted, se lo pagan a un sistema, y usted lo retira de a poquitos; pero realmente ellos son los que trabajan con su dinero; un solo decreto hizo que la gente no tuviera acceso a lo que era de ellos, ¿por qué? porque Satanás está creando una situación económica para controlar. De lo que él mas teme es de la gente independiente, la gente que cree en Dios, la gente que no necesita depender del sistema; eso es lo que ellos no quieren. Hacen todo lo posible para controlar, controlar y controlar cada vez más. Hay que estar alertas y no dejarnos enredar en esa red, porque dice la Biblia que habrá una red; pero que el justo pasará. Red ha sido tendida a nuestros pasos, dice la Biblia: el impío tiende la red, pero el justo pasa de largo. Ojalá pasemos de largo ante esta red que el diablo ya tiene bien adelantada.


Infusión de espíritu a la imagen de la bestia

“15Y se le permitió infundir espíritu a la imagen de la bestia”. Si lo tomamos en el sentido físico, siempre el ocultismo ha usado las estatuas, las figuras para que los demonios actúen; hasta una estatua de una virgen que llora y un montón de cosas, ¿verdad? Siempre fue lo normal en el ocultismo. ¿No dice San Pablo en 1 Corintios 10 que los que adoran los ídolos, adoran a los demonios? La mesa de los ídolos se llama mesa de los demonios; o sea que los demonios usan la idolatría; lógicamente que hay una idolatría física. Esa palabra imagen es la que aparecía en la moneda. Cuando le preguntaron al Señor si era lícito dar tributo al César, el dijo: Dadme una moneda, y preguntó: ¿De quién es esta imagen? O sea, la imagen era una imagen del emperador pero que estaba en la moneda, y aquí vemos también la moneda siendo utilizada; o sea el dinero, ya no va a ser el dinero contante. Antes era el trueque, luego se hizo que la sal fuera la moneda, o que el cobre, luego el oro, después los cheques, el papel moneda, ahora son las tarjetas de crédito, hasta que por fin va a ser la marca de la bestia; muy práctico porque ya no te pueden asaltar ni llevarte al cajero para sacar el dinero, sino que cada cual va a ser obligado a llevar esa marca en la frente, o en la mano derecha; va a ser algo físico que tiene un sentido espiritual y una aplicación más amplia.

Una mano marcada es algo físico, la frente marcada es algo físico; ¿pero qué representa esa marca? La palabra del griego que se traduce marca es karagma, con la letra con que se escribe Cristo; esa palabra se le aplicaba al sello donde aparecía el rostro del emperador; o sea que tener la frente marcada aunque sea algo físico, representa que tu pensamiento concuerda con el espíritu globalista satánico del anticristo. Que tu mano esté marcada puede que sea algo físico, que a través de una pequeña pilita te pueden seguir por satélite, y el satélite puede dar la orden de matarte; eso ya existe; entonces también significa que tu trabajo, tu labor, pertenece al anticristo; estás viviendo para el diablo, para el sistema; como los antiguos israelitas haciendo ladrillos para faraón, ahora es haciendo ladrillos para el anticristo, pensando como él y trabajando para él; ellos cada vez están dominando más la gente.


“15Y se le permitió infundir espíritu a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia hablase”. Si es, y será una parte, digamos la parte física, será un milagro ocultista como ya han sucedido milagros en otras épocas; milagros de estatuas hablando, vírgenes llorando y sangrando y todas esas cosas, pero también en el sentido más amplio, o sea en la imagen, en la representación del globo están las órdenes; allí se da la orden para que el que no se someta al globalismo, simplemente muera.


La marca de la bestia

Ya les conté la otra vez que vi una noticia en El Tiempo, de Bogotá, que traían para Colombia un barco lleno de guillotinas, pero no para cortar papel, sino para cortar cabezas. ¿Qué hacían viniendo guillotinas a Colombia? Yo creo que lo que la guerrilla pide son ametralladoras; ¿pero quién pedirá guillotinas? Las tuvieron que echar al mar porque estaban por hundirse; pero fíjense en que es una noticia que salió en El Tiempo; pequeñita, pero habla mucho. “E hiciese matar a todo el que no la adorase”; el que no adorase a la imagen de la bestia, o sea, a esa representación del imperio mundial; da la orden de matar al que no se someta.

“16Y hacía que a todos, (todos, aquí ni los grandes millonarios, inclusive ellos están colaborando) pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca (un karagma, o sea un sello de pertenencia) en la mano derecha, (en la física, pero que representa tu labor, para quién trabajas) o en la frente; (cómo piensas, y también físicamente) 17y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese (tres cosas o una de las tres) la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre”. Son tres cosas que hay que tener en cuenta: la marca, es el karagma, el sello; el nombre o el número; que ninguno pudiese comprar ni vender, ¿se dan cuenta? Es el control de la economía. Aquí primeramente vino Makro de Holanda, y al principio sólo podía comprar y vender el que tuviera la tarjeta; claro, como nadie compraba, entonces ahora abrieron venta sin tarjeta; pero eso muestra cuál es el espíritu, ¿se dan cuenta? Ahora ya están diciendo en televisión: Miren, ¿están haciendo fila? ¿por qué usted está pagando con dinero? ¿por qué no paga con tarjeta? pero con tarjeta también hay que hacer fila; eso es pura mentira; preparando totalmente a la gente para que no controle sus propias cosas, y ¿sabe qué? la gente lo acepta; ellos atropellan, y si nadie protesta, siguen atropellando.


Yo recuerdo cuando allá en los Seguros Sociales y en el INTRA empezaron a decir que ya no te van a pagar a ti, sino que van a ponerte una cuenta en el banco y te dan una tarjeta; solamente hubo dos personas que protestaron; en el Seguro fue Alejandro Pacheco, que después salió de ahí, y en el INTRA, la doctora Amparito; ella dijo: A mí me pagan con dinero como siempre, yo no tengo que ir y venir al banco, perdiendo tiempo; a mí me pagan en la oficina; y ella logró que le paguen con dinero; ella hizo eso; pero los demás, inclusive los cristianos, no lo hicieron; porque ¿qué tal que me boten, y después no me pagan? y así es que el diablo va tomando pasos atropellados; él atropella, y eso va a que nadie pueda comprar ni vender. En el mundo económico, las tienditas se están acabando, y todo es a través de grandes supermercados y de grandes cosas, y luego ya no con dinero contante y sonante, sino con transferencia electrónica de fondos que ahora está en tarjetas pero de ahí pasa a la marca; a través de la marca, simplemente pasas la mano y un scanner lo lee y aparecen todos los datos tuyos y aparece tu cuenta corriente, entonces ahí se quita de lo tuyo y se transfiere al supermercado. ¿Parece muy práctico, verdad?  Pero el que reciba la marca no tendrá reposo de día, ni de noche, y tendrá úlceras; la pila que se usa para los chips, produce úlceras, y la Biblia dice que quien tenga esa marca tendrá úlceras. Qué bueno es que el Señor nos avise de todas estas cosas; las cosas que deben suceder pronto. “Y que ninguno pudiese comprar ni vender”. Es bueno tener cositas, como arbolitos de mango, como huertecita, como pocitos, como finquitas; porque si no puedes comprar, puedes comer; eso es lo que ellos no quieren, y cada vez las leyes van a tratar de impedir que tú puedas tener algo en que puedas ser independiente de su sistema, pero nosotros ya sabemos, tenemos que procurar ser lo más independientes del sistema que podamos; que Dios nos ayude; Él nos guardará.


Su número será 666

“18Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente (hay que contar; la palabra es “calcule”, es decir, con cuentas, la palabra viene de “guijarros”; antes se contaba con guijarros, así como los chinos cuentan con bolitas, los ábacos, verdad? Entonces ese es el verbo que se usa acá; hay que contarlo, hay que hacer la cuenta, no aparece abierta, hay que calcularla) el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”. Este será el número final que identificará el nombre de esa persona. En la historia varias personas han aparecido ya con este número; son los cumplimientos típicos; no es el cumplimiento definitivo. Personas que están en esa línea; el primero: Nerón César, porque siempre el nombre de los emperadores era con César, es 666; pero los títulos que después tuvo el papado y que hasta hoy tiene el papado, también dan 666; inclusive al principio del imperio romano. Decía Ireneo que era el reino latino, porque él identificó esa cuarta bestia; es el reino latino, y la palabra latinos se dice: lateinos. Ireneo hizo el cálculo, lateinos 666; se lo aplicó a Roma, al Imperio Romano, al papado, vicarius filii dei es 666, luego también diclvx 666; ordinarius ovilis cristi pastor, todos son títulos papales también dan 666; o sea que el 666 siempre ha estado en el imperio romano; tei tan, que ese era otro nombre que ellos tenían, da 666; ahora, el código de barras da 666; esos dos numeritos más larguitos son 666, ¿por qué? porque es del sistema sexagesimal de los sumerios; los sumerios no eran decimales, ellos trabajaban con el 6, todo lo contaban en 6, y ese sistema es el que se utiliza ahora en computadores y todo, y por eso aparece el 666, es decir que el 666 está apareciendo por muchas partes, porque ciertamente hay un anticristo definitivo; pero dijo Juan: “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por eso conocemos que es el último tiempo” (1 Juan 2:18). Eso significa que hay uno definitivo final y hay otros que trabajan bajo ese mismo espíritu, que están en esa misma onda. Hay que seguir analizando los personajes finales; todo personaje que aparezca en Europa queriendo gobernar, todos los que quieran trabajar en pro de algo mundial, hay que hacerles el análisis, leyendo sus números, porque el Señor nos dio esto para con entendimiento calcular. Tenemos que estar alertas; todo lo que parezca globalista, ecuménico, interbancario, intereconómico, interpolítico; de todas las cosas que son cizaña atada en manojos, hay que huir. Dice Proverbios 1:17: “Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave”. Significa que si el ave ve que le están poniendo la trampa, no se va a meter; entonces que el Señor nos abra los ojos para que si el impío arma la red, nosotros pasemos de largo.

Valor numérico de las letras

Las letras tienen valor numérico; en el hebreo, cada letra tiene su valor numérico; por ejemplo Alef, es el número 1, Bet, es el número 2, Guimel es el número 3, Dálet es el número 4, He es el número 5. También en el griego cada letra tiene un valor: Alfa es el 1, Beta es el 2, Gama es el 3, Delta es el 4, Epsilon es el 5; tan pronto llega al 10, pasa del 10 al 20, del 30 al 40, al 50, hasta el 100; luego va del 100 al 200, al 300. Ustedes lo pueden ver aquí conmigo en el Salmo 119; el Salmo 119 es un salmo donde aparecen las letras hebreas; incluso si usted tiene un lápiz o un esferógrafo, al frente de la letra póngale el valor numérico. En el Salmo 119 usted ve que dice: Alef, entonces colóquele el 1, eso vale 1; después Bet, vale 2; después Guimel vale 3; el Salmo 119 está dividido en 22 secciones que son las 22 letras del alefato hebreo; se dice alefato porque comienza por Alef. En griego se dice alfabeto porque comienza con Alfa; en español se dice abecedario porque empieza a, b, c, d. Salmo 119: alef vale 1, bet vale 2, guimel vale 3, dálet vale 4, he vale 5, vau, la letra vau es como una coma larga, esa vale 6; y ustedes ven en el Internet www, la doble v, es la letra vau, 666; en Internet www punto tal, vau, vau, vau, 666.

Ustedes ven el baloto, está una mano así: un seis, otro seis y el otro seis. El 6 aparece por muchas partes. Zain vale 7, jet vale 8, tet vale 9; yod, esa es la jota que es como un apóstrofe, que es la letra más pequeña, esa vale 10; después de yod viene caf que es la k, vale 20; después lamed vale 30, mem 40, nun 50, sámec 60, ayin 70, pe 80, tsade 90, cof 100, resh 200, sin 300 y tau 400. La palabra Roma en hebreo se dice Romiti, y también da 666; Nerón César: 666.

Hermanos, hasta Bill Gates da 666. Esto es para estar completamente alertas.


Hermanos, hoy el hermano Richard escuchó la noticia de que hoy el primer hombre ya hizo mercado con el chip en la mano derecha, esa es la noticia de hoy. También clonaron la primera mujer y la llamaron Eva.


Vamos a hacer el ejercicio con uno: Roma se escribe en hebreo con las letras resh, vau, mem, yod, tau y yod; ahora escribamos su respectivo número: Resh, 200; vau, 6; mem, 40; yod, 10; tau, 400, y yod 10, total 666. ¿Se dan cuenta cómo se hace? Cada letra tiene un valor numérico, Roma es Romiti. Se busca cada letra con su equivalente en número, o sea que se calcula, sumando.


Hagamos otro ejercicio con Vicarius Filii Dei. Vicarius: La letra v vale 5 en latín, la i vale 1, la c vale 100, la otra i 1, la otra v, 5; eso suma 112. Filii: la primera i vale 1, la l, 50; otras dos i, 2; eso suma 53; 112 más 53 sson 165. Dei: La d vale 500, y la i, 1. Total 666. Y Diclvx es otro de los títulos que usan también en Roma, y da 666, de acuerdo al valor numérico de cada letra.


Se ha encontrado en hebreo, en caldeo, en griego, en latín, porque son las letras que tienen valor numérico; tú las cuentas y te da exactamente; hasta el nombre de Bill Gates aparece con 666. Es un personaje misterioso norteamericano que está pagando vacunas.

Hermanos, vamos a parar aquí. Oremos. ☐

Continúa con: Las primicias.

LAS PRIMICIAS

Por cristianogiv - 8 de Julio, 2006, 9:07, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (50)


LAS PRIMICIAS


“Éstos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero por doquiera que va. Éstos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero”. Apo. 14:4.

Comentarios de crítica textual

Hermanos, vamos a estudiar la palabra del Señor. Vamos a continuar con esta aproximación al Apocalipsis, y estamos llegando hoy al capítulo 14. En el día de hoy vamos a considerar, Dios mediante, los versos del 1 al 5, y algunas concomitancias, o las relaciones de este pasaje. Apocalipsis 14:1-5. Como acostumbramos a hacerlo, voy a leer esta versión de Reina-Valera 1960, que la mayoría tenemos adelante, y vamos a hacer los comentarios de crítica textual; es decir, examinando esta traducción a la luz de los manuscritos griegos más antiguos.

“Y miré”; griego kai, “y”, vi o miré; la palabra más exacta es “vi”. “1Y vi, y he aquí el Cordero que estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el nombre de su Padre escrito en la frente (la frase “el nombre” se repite dos veces; no es solamente el nombre del Cordero y el Padre, sino el nombre del Cordero y el nombre, otra vez; “onoma” aparece dos veces en el verso 1). 2Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como citaristas que citareaban sus cítaras (la palabra es “cítara” más que arpa; es literal, “cítara”; el original usa citarear y cítara). 3Y cantaban como (aquí aparece la palabra jos, como si, como que, entre la palabra cantaban y un cántico) un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatros seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. 4Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; 5y en sus bocas no fue hallada mentira; y son sin mancha”. La expresión “pues” está agregada por el traductor, lo mismo que la parte “delante del trono de Dios”; solamente aparece en dos manuscritos griegos tardíos. De los 300 manuscritos griegos del Apocalipsis, en ninguno, sino en dos tardíos, se le añadió esta parte: delante del trono de Dios; algunos otros le añaden otra cosa, pero la mayoría y los manuscritos más antiguos terminan donde dice: “y son sin mancha”.


De manera, pues, que si ninguno de los manuscritos más antiguos, sino dos muy tardíos tienen esa frase, entonces significa que es un agregado de algún escriba; porque ¿cómo puede faltar en casi los 300 manuscritos de los antiguos, y solamente son dos manuscritos tardíos en que aparece, frente a 300? Además, como el Textus Receptus se basó en estos dos tardíos, lo incluyó; y como Reina-Valera se basó en el Textus Receptus, por eso Reina-Valera los incluye. Entonces estamos haciendo el examen de la traducción de Reina-Valera a la luz de los manuscritos más antiguos, y también más numerosos. Bueno, hermanos, esto era por ahora el comentario de crítica textual acerca de este pasaje de Apocalipsis 14:1-5. Vamos, entonces, a volver sobre nuestros pasos y a analizar verso por verso esto que estamos leyendo.


Haciendo hincapié entre las dos partes de la misma profecía

En primer lugar, fíjense en dónde aparece el capítulo del pasaje; está en la segunda parte del Apocalipsis. Ya en el capítulo 10 nos dimos cuenta de que el Apocalipsis está dividido en dos grandes partes: La primera parte que va desde el capítulo 1 al 11, y la segunda parte que es cuando se vuelve a profetizar otra vez. Allí, terminando el capítulo 10, el ángel le dice a Juan: Mira, Juan, es necesario que profetices otra vez sobre las tribus, lenguas, naciones, pueblos, reyes, etc. Profetiza otra vez. ¿Qué quiere decir eso? que la segunda parte, es decir desde el capítulo 12 hasta el 22, corresponde a ese profetizar otra vez. Por lo consiguiente, hermanos, es necesario tener en cuenta otra vez esa frase, para interpretar este pasaje de Apocalipsis 14-. No podemos dar una continuidad cronológica entre la primera y la segunda parte de Apocalipsis, porque la primera parte termina con la séptima trompeta, y la séptima trompeta consuma el misterio de Dios; por lo tanto, después de la séptima trompeta, o sea desde el capítulo 12 hasta el 22, no hay continuidad cronológica con el capítulo 11, porque el capítulo 11 termina, consuma el misterio. El ángel lo que le dijo a Juan fue: profetiza otra vez; es necesario que profetices otra vez; es decir, vuelve a profetizar. Ya trataste unos asuntos aquí, ahora es necesario que vuelvas a tratarlos otra vez. No es una profecía en continuidad, sino que es profetizando otra vez sobre lo pasado.

Identificación de los 144.000 sellados de los capítulos 7 y 14

Es por eso que no podemos interpretar los 144.000 del capítulo 14 como si fuesen otros diferentes de los del capítulo 7, porque la profecía del capítulo 14 es volver a hablar otra vez de lo que ya había hablado antes. ¿Qué había hablado antes de los 144.000? en el capítulo 7 había hablado que el Señor dijo que fueran sellados sus siervos de las doce tribus de Israel, ¿recuerdan? Y de ahí vinieron esos 144.000. Un principio de hermenéutica es que no se puede hacer doctrina con un solo verso. Dios mismo se sujeta a sus propias leyes.

Dice Él en su palabra, a través de sus siervos, que en boca de dos o tres testigos conste todo negocio; es decir, que si se va a hacer una doctrina sobre los 144.000, tiene que haber, por lo menos, otro versículo que hable de lo mismo para que se pueda cumplir esa regla hermenéutica. No se puede hacer doctrina de un versículo; tiene que haber otro pasaje paralelo que hable de lo mismo; quizá con otros términos, pero más o menos de lo mismo, para que uno confirme al otro y el otro confirme al uno.


Entonces estos 144.000 de Apocalipsis 14:1-5, considero sinceramente que son los mismos de Apocalipsis capítulo 7; porque entonces ¿dónde estaría confirmado lo del capítulo 7 si fueran otros los del 14? y si los del 14 fueran unos, ¿dónde estarían confirmados los del 14, si no es con los del 7? Esa cifra se confirma en el 7 con el 14, y el 14 con el 7. Además vamos a ver otras cosas que los identifican.


Significación espiritual del monte de Sion

Primero, fíjense en el primer verso: “Y vi, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion”. Aquí estos 144.000 aparecen en el monte de Sion; tenemos que tomar todos los otros versículos de la Biblia que se refieren al monte de Sion para ver y entender a qué se refiere este monte de Sion. El monte de Sion es una palabra espiritual; es una palabra que abarca algo muy grande; no es solamente el monte físico de Jerusalén donde está una parte de la ciudad de Jerusalén, la parte más sagrada donde está el templo, sino que en la Biblia se le llama el monte de Sion al monte del reino, al futuro.

Por ejemplo, hay profecías que hablan del monte de Sion en Isaías 11, en Miqueas. Miremos, por ejemplo, Miqueas capítulo 4, donde aparece una cita típica acerca del monte de Sion. Miqueas 4:1 en adelante: “1Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. 2Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion (este Sion es el monte de Sion) saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. 3Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra. 4Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado”. Vemos que el monte de Sion se refiere al reino de los cielos. Hay una parte en la era de la iglesia y una parte en la era del Milenio. Por lo que vimos en Miqueas, una parte es en el Milenio.


Si ustedes toman los capítulos del 41 al 46 del profeta Isaías, él habla del monte de Sion; él aclara todo lo relativo al monte de Sion; y estamos viendo que el monte de Sion es el cumplimiento del reino; sin embargo, hay una parte espiritual durante la época de la Iglesia que se refiere también al monte de Sion, hablando del monte de Sion como de los cielos en un cierto sentido.


La ciudad del Dios vivo

Vamos a ver eso en Hebreos 12:22: “22Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, 23a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 24a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”. Entonces en este contexto dice que los israelitas se habían acercado al monte Sinaí con truenos y tuvieron temor; pero ahora no; ahora nosotros nos acercamos al monte de Sion; aunque esta carta está dirigida a los hebreos, se aplica también a la Iglesia, porque ahora no hay judío ni gentil en Cristo. “Os habéis acercado al monte de Sion”; pero ¿cuál es este monte de Sion de Hebreos 12:22? La ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial. Jerusalén la celestial es la esposa del Cordero; solamente que antes de que Él descienda ella está en los cielos; es después del Milenio cuando la Nueva Jerusalén desciende de los cielos a la tierra; mientras tanto está en los cielos.

Habrá un reino en el Milenio, y también la Nueva Jerusalén descenderá desde los cielos a la tierra. Aquí la palabra monte de Sion está refiriéndose a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial; es un significado espiritual; por lo tanto aquí en el capítulo 14 de Apocalipsis aparece el Cordero estando en pie sobre el monte de Sion, y con Él 144.000 que tenían el nombre de Él y el nombre de Su Padre escrito en la frente.


Los 144.000 de Apocalipsis 7 fueron sellados también en la frente con el sello del Dios vivo; ese es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo se refiere a los que han creído en Cristo; estos 144.000 de Apocalipsis 7, que son de las tribus de Israel, que son israelitas en lo natural, son el remanente de Israel que Dios había prometido que sería salvo; porque Dios prometió a Israel el reino.


El remanente de Israel

Dice Romanos capítulo 11, que ya una vez lo mencionamos, pero ahora vale la pena volverlo a considerar, allí dice que hay un remanente en Israel que será salvo. “25Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, (en parte, no es total. Algunos piensan que el endurecimiento de Israel fue total, no; fue parcial y es temporal) hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles”. Eso es cuando de los gentiles habían de formar pueblo para Su nombre, cuando ya hayan entrado; entonces es la hora del Señor volverse a Israel y tomar a Israel y salvar a Israel; no quiere decir a cada israelita, sino a la nación de Israel representada en las doce tribus, en doce mil de cada tribu. Esos 144.000 son el Israel que recibirá a Cristo en el tiempo final.

El remanente de Israel será de creyentes

Seguimos con Romanos 11: “26Y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. 27Y este será mi pacto con ellos, cuanto yo quite sus pecados. 28Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; (por ahora los judíos que no reciben a Cristo) pero en cuanto a la elección, (Dios eligió a Israel) son amados por causa de los padres. 29Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios”. Dios llamó a Israel y Dios consideró a Israel su primogénito y sus primicias; por lo tanto, aunque los Israelitas se han apartado del Señor, Él salvará un remanente. Entonces no solamente se trata de judíos individuales, sino las doce tribus; 12.000 de cada tribu formarán el Israel, el remanente de Israel que cumplirá las promesas hechas por Dios a Israel; pero ellos recibirán a Cristo, porque tienen el nombre de Dios y del Cordero escrito en su frente; eso significa que recibirán al Señor; por eso dice que todo Israel será salvo. Cuando dice que todo Israel, se refiere a la nación, no se refiere a los israelitas individuales. Si un israelita personal no recibe a Cristo, se va al infierno; si recibe a Cristo se salva; pero Dios hizo promesas no sólo a las personas, sino a la nación de Israel; y por eso Él reservó 144.000 sellados, escogidos por gracia, que recibirían al Señor y serían sellados con el sello del Dios vivo en sus frentes, que es el Espíritu Santo, y con el nombre del Cordero; o sea, serían cristianos; de ahí el nombre de Dios y del Cordero.

Vamos a ver otros pasajes donde, aunque sin mencionar el nombre, se nos habla del remanente de Israel; y vean cómo habla de ellos con lenguaje similar a este del capítulo 14 de Apocalipsis. Miremos en Sofonías 3:13; sin embargo, quiero que veamos el contexto general del capítulo 3 de Sofonías. “13El remanente de Israel (esos son los 144.000) no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice. 14Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén. 15Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal. 16En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos. 17Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos. 18Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga”.

Tuyos fueron. ¡Qué cosa!  “19He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; y salvaré a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os pondré por alabanza y por renombre en toda la tierra. 20En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová”.


Israel, primogénito y primicias de Dios

Con toda claridad, hermanos, la Palabra del Señor nos muestra que Dios restauraría a Sion; y Romanos 11 venía diciendo eso, que cuando haya entrado la plenitud de los gentiles, todo Israel, o sea, la nación como nación, los 144.000 que representarán la nación, serán salvos; y aquí en Sofonías ¿qué decía de este remanente? “El remanente de Israel no hará injusticia, ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa”. ¿Qué era lo que decía en Apocalipsis 14:4?: “4Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; 5y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha”. Exactamente lo que se profetizaba del remanente de Israel, se está profetizando de estos 144.000. ¿Por qué el Señor, además de escoger de las demás naciones una multitud que nadie puede contar, de las doce tribus de Israel escogió 12.000 de cada tribu? Porque Dios tiene también primogénito.

Vamos a encontrar aquí que la palabra “primicias” se relaciona con la palabra “primogénito”. Dios dice que Israel es Su primogénito, es Sus primicias; por lo tanto, de todas las naciones, tribus, lenguas y naciones habrá gente salva; pero ¿cuál es el hijo primogénito de Dios en cuanto a los pueblos? Es Israel; por eso aparecen estos 144.000, también llamados primicias.


Vamos a leer eso en Jeremías 2:3. Miren cómo hablaba Dios de esta nación: “Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová”. Aquí Dios, hablando por el profeta Jeremías, está diciendo que Israel era sus primicias; Dios lo dice claramente, ¿amén?


Vamos a mirar otros versículos que hablan de esto. En Romanos 11:16 podemos ver una expresión interesante: “Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz  es santa, también lo son las ramas”. Estas primicias de Romanos 11:16 se refiere al Israel primitivo, que después, pasado el tiempo, se rebeló, y Dios los castigó; temporalmente los puso a un lado; temporalmente, parcialmente fueron endurecidos; mientras tanto trabajó con los gentiles; pero Dios va a volver a trabajar con ellos; de hecho a Israel y a Jerusalén se le dieron 70 septenarios o semanas de años, en la profecía de Daniel 9; 69 de esas semanas se cumplieron con Cristo; en la cruz de Cristo la bendición de Dios pasó a los gentiles, y el tiempo de los gentiles ha sido todos estos 2000 años de historia; pero al final, Dios restaurará a Israel; por lo tanto, habrá 144.000 que recibirán al Mesías, que serán de ese remanente, que cumplirán todas estas profecías que hablan del remanente de Israel de los últimos tiempos; a ese remanente se le llaman las primicias. Los patriarcas de Israel primero fueron llamados “primicias”; aquí en Romanos 11:16 leemos: “Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas”; por eso a los 144.000 finales se les llama también “primicias para Dios y para el Cordero”.


Vamos a mirar otros versículos interesantes aquí. Joel 2:32. En el versículo 32, hablando del final, del tiempo del fin, ya para la venida del Señor, dice: “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado”. El remanente al cual Dios ha llamado, esto es el contexto del tiempo del fin; hay un remanente, hay un monte de Sion.


El capítulo 14 de Apocalipsis nos muestra, en contraste con el capítulo 13, a los adoradores de Dios y el Cordero. El capítulo 13 nos mostró a los adoradores del dragón y de la bestia; el 14 nos muestra a los adoradores de Dios y del Cordero; es un contraste, ¿amén?


Israel, cabeza de las naciones

Miremos otros versículos interesantes para confirmar esta calidad de la nación de Israel, por amor a Abraham, a Isaac, a Jacob, a David, a los profetas. Éxodo 4:22. Miren cómo Dios mismo habla aquí: “Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito”.

Entre las naciones de la tierra, el primogénito de Dios es la nación de Israel; de las demás naciones, de toda tribu, lengua, pueblo y nación, el Señor tendrá escogidos, pero Israel es el primogénito, es las primicias, es el primero que menciona. En Apocalipsis 7 mencionó primero los 144.000 y luego una multitud de todas las demás tribus; lo mismo aquí al principio de Isaías 14. Los cinco primeros versos de Apocalipsis 14 hablan de Israel; ahora miren lo que dicen los siguientes versos. “6Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo”. Vemos que después de mencionar a Israel, menciona a toda nación, tribu, lengua y pueblo; lo mismo que hizo en Apocalipsis 7, lo hizo en Apocalipsis 14, ¿amén, hermanos?


Vamos a ver otro verso en relación con esto que estamos viendo acá. Jeremías 31:7: “7Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; (miren cómo se le llama a Israel: la cabeza de naciones) haced oír, alabad, y decir: Oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel (para que vean que es el contexto del fin, vean el verso siguiente). 8He aquí yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá”. Aquí se le llama claramente a Israel, “cabeza de naciones”, se le llama “el primogénito,” se le llama “las primicias”.


Entonces no podemos interpretarlo en forma diferente a la exégesis que estamos exponiendo; por lo menos yo de mi parte no me atrevo. El hermano John Nelson Darby pone a estos israelitas en la tierra y pone a la Iglesia en el cielo; pero aquí aparecen ellos en el monte de Sion, que es o el Milenio, o por ahora el cielo. ¿Será que durante la persecución del anticristo van a ser sacrificados, como también muchos cristianos de toda tribu, pueblo y nación? y morir con Cristo es bienaventurado; el hecho es que aquí aparecen en el monte Sion y el Cordero con ellos.


Citaristas que citarean sus cítaras

Volvamos a Apocalipsis 14:2: “Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de citaristas que citareaban sus cítaras”. Estos citaristas que citareaban sus cítaras no son los 144.000; son celestiales, pero lo que el cielo canta, sólo lo pueden aprender estos 144.000; o sea, estos, como decir, la gente más preciosa de entre los seres humanos, redimidos de entre los hombres, son también cristianos, pero son del remanente de Israel ahora cristianos, que lideran y aprenden lo que otros no pueden aprender; no son ellos solos los que cantan, no; sólo ellos pueden aprender. Si ellos lo aprenden, quiere decir que el canto existía en el cielo antes de que ellos lo aprendieran. Miren lo que dice: “2Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de citaristas que citareaban sus cítaras. 3Y cantaban como (esa palabra, “como”, porque es que Juan no lo dice con toda claridad: cantaban un canto; él dice la palabra griega “jos”, “como”, es decir, él trataba como de explicar y no lo podía explicar) un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico (nadie estaba tan en sintonía en la tierra con el cielo como estos 144.000) sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra”.

Son vírgenes

Ahora, si son los mismos de Apocalipsis 7, son de las tribus de Israel, son israelitas y son varones; porque aquí en el versículo 4 dice:

“4Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes”. No solamente eran casados que no adulteraron, no; porque un casado no es virgen, aunque no adultere; son varones, ciento cuarenta y cuatro mil que no se contaminaron con mujeres; significa que son célibes para el Señor; gente del tiempo del fin que conoce lo que va a pasar con las mujeres, con los niños en Israel, que va a haber tiempo de angustia, que estrellarán los niños contra las piedras y violarán las mujeres, pero se mantuvieron célibes para el Señor en el tiempo del fin. Dice: “no se contaminaron con mujeres”. No quiere decir que tener relaciones dentro del matrimonio sea pecado; pero de ellos dice: “son vírgenes”, eso significa que son célibes; y dice más:

“Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va”. O sea, de entre todos los de la tierra, el Señor se reservó a este primogénito de entre los hombres, ciento cuarenta y cuatro mil de las tribus de Israel. “Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; 5y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha”.


Aspecto gramático-histórico de primicias

Ahora quiero detenerme un poquito en la palabra “primicias”; porque esto ha sido la causa de varias interpretaciones; entonces hay que estudiar bien lo relativo a las primicias, desde el principio hasta el fin.

Primero, hay que ver el aspecto gramático-histórico de las primicias literales, de las fiestas físicas de Israel; pero Colosenses 2:16 nos dice que aquellas fiestas, junto con los sábados, comidas, bebidas, novilunios, eran sombra del que había de venir, es decir, de Cristo.

Ciertamente aquellas fiestas fueron históricas, pero a la vez proyectan una sombra acerca de Cristo. La pascua habla de Cristo crucificado; los ácimos hablan de Cristo compartido como un pan; las primicias hablan de Cristo resucitado; Pentecostés habla de Cristo derramando su Espíritu: no os dejaré solos, vendré otra vez; ese aspecto de Cristo es Pentecostés; trompetas es Cristo anunciado; expiación Cristo abogado, porque ya hubo la pascua, pero en base al sacrificio de la pascua hay expiación, hay propiciación. Si hubiereis pecado, hijitos, abogado tenemos; Él es la propiciación; la sexta fiesta, de la propiciación habla de Cristo abogado; y la de los tabernáculos, la final del año, Cristo esperado, cuando Él vuelve y empieza el reino, el Milenio; esa es la fiesta de los tabernáculos.


Esas fiestas eran figura de Cristo; entre esas fiestas estaba la fiesta de las primicias. Aquí en Apocalipsis habla de las primicias, y aparecen como primicias los ciento cuarenta y cuatro mil; pero en la Biblia aparecen tres clases de primicias. Las primicias del Nuevo Testamento son: Cristo las primicias de los resucitados de los muertos; los ciento cuarenta y cuatro mil las primicias de los redimidos de entre los hombres, y los cristianos en general que tienen las primicias del Espíritu, que dice Romanos 8, que son primicias de sus criaturas, como dice Santiago. Entonces tenemos tres niveles de primicias:


1. Cristo: las primicias de los resucitados entre los muertos;


2. Los ciento cuarenta y cuatro mil: primicias de los redimidos entre los hombres; y


3. La iglesia, los cristianos, los que tenemos el Espíritu: primicias de las criaturas. Vamos, pues, a ver esos tres niveles en los distintos versículos. El de los ciento cuarenta y cuatro mil ya lo leímos.


Cristo, primicias de los que durmieron

Miremos el de Cristo, que es muy importante. ¿Por qué es importante mirar aquí a Cristo como primicias? Para que cuando leamos la tipología de las primicias, no apliquemos a la Iglesia lo que es de Cristo; porque algunos dicen que algunas primicias eran antes tomadas al cielo y las otras eran después, y entonces dicen que las que eran antes se refieren a unos hermanos más perfectos que otros que son raptados primero, y otros que son dejados después; pero hay que detenerse a interpretar la tipología con base en el Nuevo Testamento.

Miremos 1 Corintios 15:20: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho”. Aquí aparece Cristo como primicias; por eso la tercera fiesta de las siete de Israel era la fiesta de las primicias; y todas esas fiestas son figura de Cristo; por lo tanto, la fiesta de las primicias significa la resurrección y ascensión de Cristo para presentarse como una gavilla mecida antes de las demás. De manera, pues, que Cristo es la fiesta de las primicias, y las primicias es Cristo. Por eso en Apocalipsis 12, el varón que es arrebatado es Cristo, y las primicias son Cristo. Dice 1 Corintios 15:23: “Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias”. Se refiere al orden de la vivificación en Cristo; el verso 22 decía: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. ¿Cómo? ¿Cómo va a ser la vivificación? Dice: “cada uno en su debido orden”. Noten, ¿cuál es el debido orden que el Espíritu le dio al apóstol? este es el debido orden; no hay otro orden; este es el debido orden: “Cristo, las primicias”. Algunos leen así: Cristo coma, como si fuera uno, las primicias como si fueran otros; pero no podemos interpretar Cristo uno y las primicias otros; porque en el verso 20 había dicho: “Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho”; o sea, Cristo es las primicias. Entonces cuando dice: Cristo las primicias, quiere decir que las primicias es Cristo; Él es la primera gavilla, el primero que resucitó entre los muertos, que ascendió y fue presentado ante Dios.


El orden de la resurrección

Cincuenta días después vino el Espíritu Santo y vino sobre la Iglesia; ahora sí, la Iglesia llegó a ser primicias de sus criaturas por tener las primicias del Espíritu; pero antes es primero Cristo. Cristo las primicias primeras, el que tiene la preeminencia en todas las cosas; entonces el verso 23 se tiene que interpretar en relación con el verso 20 y en relación con Colosenses 2:16. Estas primicias del verso 23, es Cristo. Entonces el orden: “Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida”. Si lo de las primicias fuera distinto, diría: Cristo, luego las primicias, luego los que son de Cristo, luego el fin; pero no, Cristo las primicias; ese es el orden: Cristo es las primicias, luego los que son de Cristo, en su venida; aquí este es el orden del Espíritu Santo por Pablo, los que son de Cristo en su venida; aquí no hace divisiones de raptos parciales, no; los que son de Cristo en su venida.

“24Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, (el Milenio, porque cuando Él viene, establece el Milenio y luego entrega el reino) cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia”. Vemos que aun cuando el Señor entregue el reino, es decir, al final del Milenio, los demás muertos resucitan y van al juicio del gran trono blanco. Ese es el orden de la resurrección. Primero fue Cristo, luego los que son de Cristo en su venida, y luego los demás cuanto entregue el reino al Dios y Padre, o sea después del Milenio; ese es el orden. Entonces aquí aparece: Cristo las primicias; en 1 Corintios 15:20,23, y en Colosenses 2:16.


La Iglesia tiene las primicias del Espíritu

Continuamos el desarrollo de la consideración de las primicias en Romanos 8:23 y Santiago 1:18. Romanos 8:23 dice: “23Sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”. Ahora habla de las primicias del Espíritu. ¿Qué pasó? Vamos a ver ahora en la tipología que después de que se ofrecía la primera gavilla, cincuenta días después, por eso se le llamó Pentecostés, porque eran siete semanas, y el siguiente día, o sea, el día cincuenta, se ofrecían las otras primicias; y justo en el día de Pentecostés, cincuenta días después de la ascensión del Señor, viene el Espíritu Santo con las primicias del Espíritu y nos hace primicias de sus criaturas. Entonces dice aquí en el verso 23: “... también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu”. Las primicias del Espíritu se refiere a las otras primicias que son después de los cincuenta días, de lo cual vamos a ver ahora la tipología; pero no podemos interpretar la tipología sin el Nuevo Testamento; porque si vamos a leer la tipología desvinculada de los versos del Nuevo Testamento, la podemos interpretar de otra manera. Por eso leí primero el Nuevo Testamento para que controle nuestra lectura tipológica del Antiguo, ¿amén?

Santiago, el hermano del Señor Jesús, dice en 1:18: “El, (o sea Dios, el Padre de todas las luces) de su voluntad, (como dijo Juan: no por voluntad de carne, ni voluntad de varón, sino de Dios) nos hizo nacer (esta es la regeneración) por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”. Entonces Santiago ¿a quién le está llamando primicias de Sus criaturas? A todos los regenerados. Cuando recibimos las primicias del Espíritu, nacemos del Espíritu, y nos convertimos, por tener las primicias del Espíritu, en primicias de sus criaturas, ¿amén?


Ahora sí vamos a pasar a mirar la tipología de las primicias. Primero, acordémonos de que eran unas órdenes físicas; Israel tenía que dar primicias de todo lo que cosechaba; pero aquello también tenía un sentido espiritual, como lo acabamos de ver en el Nuevo Testamento, ¿amén?


Las primicias son para Dios

Pasemos ahora a mirar a Éxodo 22:29, donde comienza la primera mención de toda la Biblia, acerca de las primicias. Antes de Éxodo 22 no hay ninguna otra mención acerca de las primicias; esta es la primera mención acerca de las primicias que hay en toda la Biblia. Dice Éxodo 22:29: “No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar”. Como lo va a explicar después, Dios quería que de todo lo que cosechemos, lo mejor y lo primero se lo demos al Señor. Por eso dice en Proverbios 3:9: “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos”. Cuando cosechamos, no las primicias que se presentan antes de las siete semanas, sino las de después, de todo lo que se cosecha, de las mieses, de los productos del trigo, de la cebada, se presenta al Señor las primicias, se le dan al Señor; el Señor dijo: mías son las primicias. Cuando en Malaquías Dios habla de que me habéis robado, no dice, en vuestros diezmos y ofrendas, sino que dice en vuestros diezmos y primicias; porque las ofrendas son voluntarias; en cambio de las primicias Dios dijo: son mías. Cada primogénito es mío; los primeros frutos son míos, me los darás a mí. Entonces por eso dice: “No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar”; y en el 23:19 explica a qué clase de primicias se refería:

“Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios”.


La fiesta de las primicias

Pasemos a Éxodo 34:22: “También celebrarás la fiesta de las semanas”; desde cuando se ofrecía la primera gavilla, desde ese día se comenzaba a contar siete semanas, o sea, cuarenta y nueve días; y en el siguiente día, o sea en el día cincuenta, se ofrecía otra vez las primicias. Hay unas primicias antes de los cincuenta días y otras después. Entonces pongamos atención a la tipología en donde aparece la fiesta de las primicias. Éxodo 34:22: “También (¿por qué también? Porque las otras también, la pascua también, los ácimos también, las trompetas también, la expiación también, tabernáculos también, pero ésta, la de las primicias y la de las semanas) celebrarás la fiesta de las semanas”; y luego la fiesta de las semanas se divide en dos partes: lo que comienza las semanas y lo que termina. Miren el verso 22: “También celebrarás la fiesta de las semanas, (primera parte) la de las primicias de la siega del trigo, (segunda parte) y la fiesta de la cosecha a la salida del año”; o sea, en la fiesta de las semanas, comenzaban las semanas con la primera gavilla, que es figura de Cristo, y luego la otra parte, “la cosecha a la salida del año”, que es después de las siete semanas. Esa es la parte que corresponde con el pueblo de Dios, con la Iglesia: judíos y gentiles.

Éxodo 34:26: “Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la casa de Jehová tu Dios”. Eso se refiere a la de después, o sea, después de los cuarenta y nueve días.


Las primicias leudadas

Levítico 2:11,12. Viene hablando de que no se debe ofrecer al Señor nada leudado; solamente como ofrenda de primicias. Se debe tener en cuenta que la gavilla que se presentaba antes representa a Cristo, es totalmente pura; pero vamos a ver ahora más adelante, que las primicias que se presentan después de las semanas, sí eran con levadura, porque la iglesia tiene pecado; entonces por eso sí eran con levadura; por eso dice aquí en los versos 11 y 12: “11Ninguna ofrenda que ofreciereis a Jehová será con levadura; porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para Jehová.

12Como ofrenda de primicias las ofreceréis a Jehová; mas no subirán sobre el altar en olor grato”. Las primicias, no las de antes de las semanas, sino las de después, sí tenían levadura, porque se refiere a la Iglesia, y en la Iglesia hay pecado, y el Señor representó el pecado del pueblo de Dios en la levadura de las primicias después de los cincuenta días. Pasemos ahora al verso 14: “Si ofrecieres a Jehová ofrenda de primicias, tostarás al fuego las espigas verdes, y el grano desmenuzado ofrecerás como ofrenda de tus primicias”.


Las primicias de la siega

Pasemos al capítulo 23 de Levítico, que es supremamente importante. Levítico 23 es la principal tipología. En el capítulo 2 estaban siendo introducidas las primicias y la fiesta de las primicias; pero donde explica la tipología es aquí en Levítico 23 desde el versículo 9: “9Y hablo Jehová a Moisés, diciendo: (vamos a ver con cuidado la tipología) Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies...”; aquí no dice trigo; generalmente lo primero que se recogía de la mies era la cebada, porque el trigo representa la muerte de Cristo, la cebada representa la resurrección  de Cristo, por ser el grano de las primicias; ya no dice trigo, dice mies: “Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega”. Esta gavilla representa a Cristo, las primicias, el primero de los resucitados. ¿Qué pasó? Cristo resucitó, y para que supieran que tenía que presentarse al Padre como primicias, se apareció a María Magdalena, y cuando ella lo iba a abrazar, Él le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre. María no lo pudo tocar antes de que se presentara como primicias al Padre; después Él se presentó, porque mientras Él se desaparecía, se presentó al Padre en secreto, como primicias; después se apareció otra vez y lo pudo abrazar María Magdalena, y lo pudieron tocar; pero primero se presentó al Padre sin que nadie lo tocara. ¿Por qué? porque era primicias para el Padre.

Cristo, la gavilla por primicia

Por eso dice: “traeréis al sacerdote una gavilla por primicia (este es Cristo presentándose en resurrección y ascensión a Dios) de los primeros frutos de vuestra siega. 11Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo, la mecerá”. El día de reposo era el sábado; el día siguiente es el domingo, porque Cristo resucitó el domingo; por eso es que el día siguiente al día de reposo, o sea, el domingo, había que presentar a Dios esa gavilla, ese es Cristo, las primicias de los resucitados entre los muertos. “12Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová”. Significa que Cristo iba a presentar el sacrificio que Él hizo por nosotros; holocausto, es decir, para que la gloria, la santidad y la justicia de Dios fueran vindicadas. La expiación es para nosotros; el holocausto es para Dios.

La muerte de Cristo es para Dios; una parte, para vindicar Su justicia que fue ofendida, Su gloria que fue ofendida, Su santidad que fue ofendida; por eso el holocausto es un aspecto de la obra de Cristo. La expiación es otro aspecto; esa es para perdonarte el Señor; la ofrenda de paz es para reconciliarte, pero el holocausto es para agradar a Dios; lo otro es para salvarme a mí. Cristo murió para reconciliar a los dos, para que Dios fuera vindicado y satisfecho y nosotros fuéramos perdonados. El aspecto de holocausto es lo que debemos a Dios; el aspecto de expiación, de ofrenda de paz, es lo que recibimos nosotros de la obra  de Cristo en la cruz; por eso cuando se presentaba la gavilla había que presentar, junto con la gavilla, el cordero para holocausto, sin defecto.


Sigamos leyendo en Levítico 23:13: “Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, (Cristo fue molido por nuestros pecados; por eso fue amasado con aceite) ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin”. Sobre este holocausto se derramaba vino, que representa que Cristo dio su vida por nosotros; o sea que junto con la gavilla se presentaba todo esto, porque Cristo se presentó como abogado, pagando el precio de nuestros pecados.


Miren lo que dice Dios en el verso 14: “No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis”. Quiere decir que nadie podía comer nada hasta que no se ofreciera la gavilla de las primicias; o sea que hasta que Cristo no resucitara, ascendiese y se presentara por nosotros, no podíamos comer; no teníamos derecho a vivir, sino después de que Él pagara el precio de nuestros pecados y se presentara delante de Dios.


Esta es la primera parte de las primicias. Cristo las primicias; Cristo primicias de los que durmieron es hecho; primero en resucitar glorificado para nunca más morir. Antes resucitaron otros: cuando Eliseo y otros, pero vivieron y murieron de vuelta; Cristo es el primero en resucitar glorificado para nunca más morir.


Pentecostés: La Iglesia es el nuevo grano

Ahora, ¿cuál es el lugar de la Iglesia? Entonces ahora nos toca a nosotros. “15Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán”. Es el domingo; se empieza a contar siete semanas; cuando llegan los cincuenta días; porque dice: “16Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová”. Cristo fue el primogénito pero entre muchos hermanos. Primero se presentó Él; pero después de los cincuenta días, ahora viene el nuevo grano. Después de las siete edades de la Iglesia, el Señor recoge a Su Iglesia: judíos y gentiles para Él, pero después de las siete edades de la Iglesia; por eso, en la tipología después del día de las primicias, cincuenta días después es el Pentecostés. Cristo ascendió en el día de las primicias, y luego cincuenta días después, justo en el día de los cincuenta días, Pentecostés, ese día vino el Espíritu Santo a la Iglesia; o sea que el nuevo grano es la Iglesia; pero la Iglesia está formada por judíos y gentiles; porque miren lo que dice acá en el verso 16: “Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová”. Significa que desde el día de Pentecostés hay la Iglesia; esa fue las primicias del Espíritu, pero en resurrección y ascensión después de las siete edades de la Iglesia, al final, ¿amén? El séptimo después de Adán fue Enoc, que fue arrebatado como figura del arrebatamiento de la Iglesia después de las siete edades de la Iglesia.

Dos panes: judíos y gentiles

Entonces dice en el verso 17: “De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová”. Aquí están las otras primicias; estas otras primicias son dos panes, los gentiles e Israel en la Iglesia. Como eran dos candeleros, dos olivos, entonces son dos panes: los gentiles e Israel. Vemos los ciento cuarenta y cuatro mil como primicias y vemos la Iglesia en general como primicias; y aquí aparecen después de los cincuenta días dos panes de primicias, número de testimonio, porque hay dos testigos que Dios tiene en la tierra: Israel y la Iglesia, que después se juntan y dan un mismo testimonio; dos panes. Entonces dice: “17De vuestras habitaciones”; ¿por qué dice: de vuestras habitaciones? Porque ya no es esta primicia la de la gavilla que se presentó antes de los cincuenta días, no; esta es la del pueblo de Dios; ese es pueblo de Dios que también será llamado “primicias”. Santiago nos llama “primicias de sus criaturas”; los ciento cuarenta y cuatro mil, primicias de los redimidos de entre los hombres; Israel es un testigo, un candelero; la Iglesia es otro testigo, es otro candelero. Son dos olivos: un olivo es Israel y el otro olivo es la Iglesia.

Entonces dice: “De vuestras habitaciones”; ya todo Israel; pero el Señor tomó a los primogénitos a nombre de Israel; luego tomó a los levitas a nombre de los primogénitos; y lo mismo aparece aquí: “De vuestras habitaciones”; tomad de los primeros frutos; no aquel primero, sino lo que vino después, el grano nuevo. Entonces dice en el verso 18: “18Y ofreceréis con el pan (ya no es uno) siete corderos (porque es todo el período de las siete edades de la Iglesia cubiertas por Cristo) de un año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto a Jehová, (primero es holocausto) con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para Jehová. 19Ofreceréis además (porque no sólo hay que satisfacer a Jehová, sino que nosotros debemos ser expiados) un macho cabrío por expiación, y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz”. Todo representa lo que hizo Cristo; primero lo que hizo para el Padre, holocausto; lo que hizo para perdonarnos, expiación; lo que hizo para reconciliarnos, ofrenda de paz. Entonces dice: “20Y el sacerdote lo presentará como ofrenda mecida delante de Jehová, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada a Jehová para el sacerdote”. Vemos, pues, que Levítico 23 es una tipología perfecta del asunto de las primicias. No se pueden tomar las primeras primicias como los arrebatados antes del resto de la Iglesia, porque la primera gavilla es Cristo resucitado el primer día de la semana, antes de la era de la Iglesia. Levíticos 23:22 habla de un último rebusco que tipológicamente se refiere a los que se recogen en el Milenio de las naciones sobrevivientes.


El sacerdocio participa de las primicias

Pasemos a Números 15:21, donde, para completar, dice algo de las primicias: “De las primicias de vuestra masa (aquí ya se refiere a la Iglesia) daréis a Jehová ofrenda por vuestras generaciones”. Esta ya no es la gavilla, sino el grano nuevo con que hacemos pan para nosotros, y, bueno, los primeros y principales panes son primicias para Jehová. Números 18:2,13, dice: “Y a tus hermanos también, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, haz que se acerquen a ti y se junten contigo y te servirán; y tu y tus hijos contigo serviréis delante del tabernáculo del testimonio”. El verso 2 nos dice lo que tenían que hacer ellos; luego dicen los versos 12 y 13:  “12De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán a Jehová, para ti las he dado. 13Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traerán a Jehová, serán tuyas; todo limpio en tu casa comerá de ellas”. Significa que Dios determinó que el sacerdocio comiera de las primicias que el pueblo le daba a Dios.

Números 28:26. Estamos haciendo el seguimiento de todo lo que hay de primicias para que esto nos quedé ojalá claro. “26Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, (ese es el grano nuevo, ese es de la Iglesia) tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis”. Aquí cuando dice: el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, eso es después de las cuarenta y nueve; por eso es una ofrenda nueva; entonces, “tendréis santa convocación”; es un día especial, es un día de la recogida.


En el lugar escogido por Dios

Deuteronomio 12:6,17: “Y allí llevaréis vuestros holocaustos, (al santuario único; allí es donde se celebran las primicias, en la casa, o sea en la comunión del cuerpo de Cristo, es allí; las primicias es en el cuerpo de Cristo) vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas. 17Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias; ni las ofrendas elevadas de tus manos; (entonces ¿dónde hay qué comer?) 18sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido”; o sea, en Cristo, en el Espíritu y en el cuerpo de Cristo; ese es el santuario único; representa a Cristo, al Espíritu y  al cuerpo de Cristo; habitar en Cristo, habitar en el Espíritu y habitar en la comunión del cuerpo de Cristo; allí es donde se presentan las primicias y se vive el gozo de las primicias.

Pasemos a Deuteronomio 14:23: “Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días”. Todo lo demás se comía de manera secular, en su casa, pero el Señor decía que lo primero, lo mejor, lo comen en mi presencia, lo comen conmigo; eso quiere decir que Dios tiene el primer lugar y Cristo tiene la preeminencia en todas las cosas.


Pasemos a Deuteronomio 18:4: “Las primicias de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y las primicias de la lana, de tus ovejas, le darás”. ¿A quién? a los levitas y a los sacerdotes. Deuteronomio 26:2,10: “2Entonces tomarás de las primicias de todos los frutos que sacares de la tierra que Jehová tu Dios te da, y las pondrás en una canasta, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre. 3Y te presentarás al sacerdote que hubiere en aquellos días, y le dirás: (y ahí empieza a decir todo lo que decía y llegamos al verso 10) 10Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios”. Este es un caso normal; a veces había casos pervertidos.


Primicias de anatemas

Miremos 1 Samuel 15:21. Vemos que ellos quisieron ofrecer primicias del anatema, y esas Dios no las recibe. Cuando Saúl fue y  perdonó el anatema, y el pueblo perdonó el anatema, y vinieron a presentarle a Dios cosas inmundas, ¿qué sucede? que Dios no las recibe. Por ejemplo, una ramera va y vende su cuerpo y quiere diezmar de lo que ganó de sus clientes; o alguien por allá va y hace negocios de narcotráfico y gana dinero, y luego quiere ayudar a construir un templo con lo que ganó del narcotráfico; esas cosas son anatema, eso no lo recibe Dios. “Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová Dios en Gilgal”. Debido a eso vino el juicio de Dios, y por eso tuvo que venir Samuel y hacer lo que no quiso hacer Saúl.

Pasemos a 2 Reyes 4:42. Aquí estamos en el tiempo de Eliseo. “Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da a la gente para que coma”. Aquí tenemos un ejemplo de dar las primicias.


Primicias en tiempos de restauración

2 Crónicas 31:5,12. Aquí está la época de reforma, de restauración cuando Ezequías. Hubo un tiempo de restauración con Ezequías y otro tiempo de restauración con Nehemías. Siempre que había restauración, el pueblo daba las primicias; cuando no había restauración el pueblo se olvidaba de las cosas de Dios y abandonaba el servicio a Dios. Aquí era tiempo de restauración. 31:4: “4Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalén, que diese la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehová. 5Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas. 12Y en ellas (en aquellas cámaras que fueron preparadas) depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conanías, el principal, y Simei su hermano fue el segundo”.

El otro ejemplo de período de restauración donde vuelven a haber diezmos y primicias está en Nehemías 10:35,37. Es algo parecido a lo que decía en el tiempo de Ezequías. “35Y que cada año traeríamos a la casa de Jehová las primicias de nuestra tierra, y las primicias del fruto de todo árbol. 37Que traeríamos también de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirán las décimas de nuestras labores en todas las ciudades”.  Seguimos en Nehemías 12:44: “En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían”.

Todavía seguimos en Nehemías 13:30-31: “30Los limpié, pues, de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y levitas por sus grupos, a cada uno en su servicio; 31y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Díos mío, para bien”. Ahí termina Nehemías.


Estamos haciendo el seguimiento exhaustivo de todos los versículos que hablan de las primicias para que este asunto nos quede claro de una vez por todas; si Dios lo permite. Pasemos a los Salmos; allí vemos cómo Dios llama a los primogénitos, primicias de Israel.


Primogénitos, primicias de Israel

Salmo 78:51: “Hizo morir a todo primogénito en Egipto, las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam”. Entonces los primogénitos eran considerados las primicias; como Israel es su primogénito, es las primicias. Pasamos al Salmo 105:36: “Hirió de muerte a todos los primogénitos en su tierra, las primicias de toda su fuerza”.

Luego viene la mención de las primicias en Proverbios 3:9. Ustedes lo escucharon de memoria. Proverbios 3:9 dice: “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos”.


Pasemos al profeta Ezequiel 20:40. Esto ya es para el tiempo del fin: “Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas”. Seguimos haciendo el seguimiento del asunto de las primicias en toda la Biblia.

Ezequiel 44:30: “Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas”. Ezequiel 48:14: “No venderán nada de ello, (de las cosas santas, de la tierra reservada para Dios) ni lo permutarán, ni traspasarán las primicias de la tierra; porque es cosa consagrada a Jehová”. ¿Qué quiere decir que no se pueden traspasar las primicias? Que los primeros frutos pertenecen a Dios y no se pueden usar para otra cosa, sólo para Dios; no se traspasarán. Hasta aquí son todas las menciones acerca de la primicias que hay en la Biblia; ya después vienen las que vimos en el Nuevo Testamento de Romanos, de Santiago y las de Apocalipsis; eso es todo lo que hay sobre primicias en la Biblia, así que no podemos interpretarlo de otra manera.


Rememoricemos: antes de los 50 días, la primera gavilla, figura de Cristo primicias de los que durmieron es hecho; Cristo las primicias en su debido orden, luego los que son de Cristo en su venida; es decir, después de las siete semanas se trae las primicias de toda la tierra, ya de las que nosotros comemos; de eso lo mejor, lo primero, se le da al Señor, y de la masa se hacen dos panes; pero esos dos panes representan el testimonio ante Dios que son sus primicias; y Él tiene dos testigos en la tierra que son: Israel, que serán los ciento cuarenta y cuatro mil, primicias de entre los hombres redimidos para Jehová, y la Iglesia, los hijos de Dios que tienen las primicias del Espíritu y son primicias de sus criaturas. Entonces, hermanos, hasta aquí lo relativo a las primicias. Ese es el tema de hoy. “Las primicias”. Oremos. ☐


Continúa con: El mensaje de los tres ángeles.

EL MENSAJE DE LOS TRES ÁNGELES

Por cristianogiv - 8 de Julio, 2006, 8:55, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (51)


EL MENSAJE DE

LOS TRES ÁNGELES



“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu lengua y pueblo”. Apo. 14:6.

Consideraciones de crítica textual

Hermanos, vamos a estudiar la palabra del Señor. Abrimos el libro del Apocalipsis en el capítulo 14. Hoy llegamos a considerar con la ayuda del Señor el pasaje que va desde el versículo 6 hasta el versículo 13: El mensaje de los tres ángeles. Esa sería, con la ayuda del Señor, la porción que estaremos considerando en esta noche. El mensaje de los tres ángeles. Apocalipsis 14:6-13. Voy a hacer, como acostumbramos, la lectura de esta versión Reina-Valera de 1960, examinando su traducción a la luz de los manuscritos más antiguos, y de la mayoría de los manuscritos, para lograr el texto más auténtico:

“Y”; siempre esa palabra “kai”; todo está relacionado: “6Y vi volar por en medio del cielo a otro ángel”; algunos pocos manuscritos no dicen la palabra “otro”, pero los más antiguos y la mayoría lo dicen: “otro ángel”, porque resulta que la palabra “otro” en el griego es “alou”, y la palabra “ángel”, “angelou”; el final es parecido; por eso algunos a veces, sin darse cuenta, lo omiten. “6Y vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía evangelio eterno”; el artículo “el” no aparece en el griego; “otro ángel que tenia evangelio eterno para evangelizar (aquí no es solamente predicar, es evangelizar, es la misma raíz del verbo evangelizar) los asentados sobre la tierra y sobre toda nación, y tribu, y lengua, y pueblo”; eso no es solamente una coma, es una palabra de tres letras: “kai”, esto, esto y esto, qué palabra tremenda.

 “6Y vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía evangelio eterno para evangelizar a los asentados sobre la tierra, (epi tês gêa) y sobre toda nación, (o etnia; la palabra nación es etnia; no se refiere a los países, sino a los grupos étnicos) y tribu, y lengua y pueblo, (la palabra “toda”, califica no solamente a etnia, sino a tribu, a lengua y a pueblo) “7diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. 8Y otro segundo ángel...”; aquí aparece la palabra “deutero”; Reina Valera no lo tiene porque se basó en el Textus Receptus, que se basa en manuscritos muy tardíos; especialmente Erasmo sólo tenía el códice 1, y la palabra “deutero” se la saltaron, pero los manuscritos más antiguos y la mayoría de los manuscritos dice la palabra “segundo”. Arcadio tiene la versión de Harper Caribe, donde a pie de página tiene muchas de esas citas relacionadas con la critica textual; si consiguen esa versión de Harper, van a tener las notas sobre manuscritos a pie de página.


“8Y otro ángel segundo le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la grande, (la palabra “polis”, ciudad, no está en el griego; fue una paráfrasis del traductor) que ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación”. No es “porque”, sino “que”; “Babilonia, la grande, que ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación”.  Y el ángel, sí, tercero, dice: “y otro ángel, tercero”, es lo que dice más exactamente el griego: “9Y otro ángel, tercero, le siguió diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe marca sobre su frente, o sobre su mano, 10él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro sin diluir en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los ángeles santos y delante del Cordero; 11y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, y si alguien recibe la marca de su nombre. 12Aquí la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. 13Y oí una voz que desde el cielo me decía:

"Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, para que descansen de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”. Algunos pocos manuscritos se saltan la palabra: sí, nai, pero Juan acostumbra hablar de esta manera,  y la mayoría de los eruditos consideró que era original. Casi siempre los textos más cortos son los originales; porque la tendencia de los escribas es parafrasearlos, embellecerlos; pero a veces el estilo del autor es bien conocido; entonces Juan suele usar esta expresión, y los eruditos dejaron allí: “sí, dice el Espíritu, para que descansen de sus trabajos porque sus obras con ellos siguen”. ¡Qué tremendo pasaje!

Este pasaje es hermosísimo; este pasaje es el espíritu, la tónica de los últimos tiempos, de los tiempos finales; este pasaje es para precisamente el período más final. Dice: “la hora de su juicio ha llegado”; es decir, este énfasis, el mensaje del Espíritu, es para la hora del juicio, para los principios de dolores, y especialmente los dolores de la gran tribulación.


Los énfasis históricos del Espíritu

A veces en la historia de la Iglesia, el Espíritu ha seguido tocando teclas diferentes en un orden, según la necesidad de la edificación. Por ejemplo, al principio en la historia  de la Iglesia, el énfasis del Espíritu en el principio era reconocer quién era Jesús; bueno, es el Mesías, ok; y el Mesías ¿qué relación tiene con Dios? bueno, es Dios también con el Padre; y bueno, y Él, si es Dios, ¿cómo también es hombre? sí es Dios y también hombre, tiene dos naturalezas en Su misma persona; es decir, el Espíritu primero se detuvo en la tónica del fundamento. ¿Quién es Cristo en relación con Dios? ¿Él es también Dios con el Padre y es también hombre con los hombres? Sí. Luego, cuando fue avanzando la edificación de la Iglesia, el énfasis del Espíritu Santo fue aclarar la humanidad, no sólo la del Señor Jesús, sino también la condición humana de la Iglesia. Fue la época del pelagianismo y del agustinianismo combatiendo con el pelagianismo, que decía que el hombre por sí solo y por su propia voluntad podía agradar a Dios, sin necesidad de la gracia; en cambio, Agustín de Hipona enseñaba con Pablo que el hombre está caído y necesita de la gracia del Señor para poder hacer. No siempre en las épocas el mensaje que el Espíritu acentuaba era el mismo; sino que como es una edificación del Señor, primero Él ponía el fundamento de Cristo, luego de la obra de Cristo.

Ya llegando a los siglos medios, el énfasis del Espíritu fue la expiación. Ya sabemos quién es Cristo, ya sabemos qué hizo Cristo, entonces ahora viene la época de la Reforma; de modo que en ese momento histórico la tónica del Espíritu fue la salvación por la fe, la justificación por fe. No estaría clara la justificación por fe sin la expiación, ni la expiación sin Cristo; entonces primeramente el Espíritu aclaró en la historia de la Iglesia quién es Cristo (cristología). Cuando tú lees los escritos de la Iglesia primitiva ese era el énfasis. Luego en la época medieval, el énfasis fue cambiado por el Espíritu, porque está edificando. En la época de la Reforma, el énfasis fue diferente (soteriología). Luego, después de venir Sardis, llega Filadelfia. Aquí el énfasis empieza a ser la Iglesia, y en los últimos tiempos, la escatología.


Primicias, cosecha y vendimia

Hermanos, aquí aparece en el capítulo 14, que no es el capítulo final, y esto está incrustado entre las primicias, la cosecha y la vendimia. Este capítulo 14 no podemos separarlo, porque todas estas cosas están relacionadas. Las primicias relativas a los 144.000 de Israel, la cosecha de los gentiles y la vendimia de los que hacen que Dios pise las uvas de la ira y la sangre suba hasta los frenos de los caballos; la vendimia. Entonces existen las primicias, la cosecha y la vendimia; y en ese contexto aparece el mensaje de los tres ángeles. No podemos tomar este pasaje separado del contexto, ni tampoco podemos tomar el capítulo 14 de Apocalipsis separado del 7. Si ustedes se fijan en el 7:1-8, allí aparecen los ciento cuarenta y cuatro mil, y luego en 7:9-17, aparecen los gentiles salvados de gran tribulación por la sangre del Cordero; fue una gran multitud recogida por el Señor sobre la cual Él extiende su pabellón. Primero empieza por el primogénito, que es Israel, cabeza de naciones (7:1-8), los ciento cuarenta y cuatro mil de las doce tribus de Israel; pero no solamente a ellos el Señor salva; después aparece una gran multitud  de toda tribu, lengua y nación; no sólo de Israel, sino de toda tribu; y es una gran multitud que nadie puede contar; y aparecen salvados, aparecen limpiados por la sangre del Cordero, acogidos por el Señor, apacentados por el Señor. Entonces esto fue profetizado en la primera parte del libro.

Determinando las perícopas

La segunda parte del libro va de Apocalipsis 12 al 20. Le dijo el ángel a Juan: “Es necesario que profetices otra vez”; es decir, que él vuelve a profetizar sobre cosas introducidas en la primera parte, pero que tienen que ser completadas en la segunda parte; no hay una continuidad cronológica de la primera parte con la segunda, porque el final de la primera parte en el capítulo 11 es la séptima trompeta con la cual se consuma el misterio de Dios. Ahora vuelve a profetizar y comienza a mencionar cosas que ya había mencionado en la primera parte. Ya en la primera parte había tratado de los ciento cuarenta y cuatro mil y había tratado de los gentiles salvos y lo había tratado en el contexto del sexto sello. Hay personas que quieren usar la palabra paréntesis. Yo no me atrevo a utilizar la palabra paréntesis porque veo que son perícopas completas; cada sello es una perícopa completa, cada trompeta es una perícopa completa, cada copa es una perícopa completa, de manera que el capítulo 7 pertenece a la perícopa del sexto sello. Entonces luego viene el séptimo sello que es el que termina el libro, termina el misterio de Dios. Bueno, ahora es necesario volver a profetizar; profetiza otra vez; de manera que lo que se dice desde el capítulo 12 es contando lo que ya había sido dicho antes, pero completándolo, complementándolo.

Por ejemplo, en Génesis 1, Dios dijo: “26Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. 27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Ahí contó la creación del hombre; pero en el capítulo 2 vuelve y lo cuenta pero con más detalle; al principio la contó en general, la visión panorámica, pero sin los detalles; ya la segunda vez que contó lo mismo, la creación del hombre, varón y hembra, ya le puso detalles. Cuando Dios dio ese sueño a Nabucodonosor y la interpretación de Daniel, ahí, en el capítulo 2, le dio una panorámica de la historia universal; luego volvió a hablar de lo mismo en la visión del capítulo 7, pero con más detalles; y todavía le añadió más detalles en el capítulo 8; y todavía más en el 9; y por fin en la visión final de Daniel en los capítulos 10, 11 y 12, está llena de inmensos detalles, pero esos detalles se colocaban sobre las capas anteriores. Entonces la primera capa es la primera parte de Apocalipsis; sobre eso viene la segunda parte del 11 al 22, para añadirle más detalles. No se trata de cosas distintas, sino las mismas cosas de que había hablado antes, acrecentándolas. Los ciento cuarenta y cuatro mil y la multitud de naciones salvas que responden a la pregunta final del capítulo 6, que es, ¿quién podrá estar en pie delante del Señor en Su venida? Porque está en pleno sexto sello, y así termina el capítulo 6: “17Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” Y la respuesta es el capítulo 7, los ciento cuarenta y cuatro mil y aquella multitud incontable de gentiles salvados por Su sangre; éstos podrán estar en pie en Su venida.


Pero entonces ahora llegamos al capítulo 14. Allá nos contó primero el asunto de la mujer luchando con la serpiente; luego desarrolló el asunto de la bestia; porque la serpiente es el asunto espiritual, pero el dragón utiliza un instrumento político, una especie de civilización maligna, draconiana, que es su instrumento, el instrumento de Satanás, el mundo; entonces ahí declara la bestia, y luego la otra bestia aliada con la primera, y la imagen de la bestia. Con ello muestra la situación política mundial final. Siempre hay que tener en cuenta los acontecimientos a la luz de la Biblia. No podemos interpretar los acontecimientos sin la Biblia, ni la Biblia sin los acontecimientos, porque ¿qué le fue dicho a Daniel? Daniel, estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin; o sea que hasta que las cosas se cumplan es que la palabra tiene más sentido.


Un orden de prioridades

Ahora, Apocalipsis, como es para el tiempo del fin, no tiene que ser sellado, porque ya es la última bestia desde Roma para acá; ya es Apocalipsis, es el cumplimiento de los tiempos desde la venida de Cristo; entonces no tiene que sellarlo. Entonces aquí aparece el capítulo 14 como si fuera el complemento del capítulo 7; en el 7 presentó los ciento cuarenta y cuatro mil y las naciones; ahora vuelve a hablar otra vez, porque es: profetiza otra vez, vuelve a hablar de lo mismo, complementándolo. En los versos 1-5 habló de los ciento cuarenta y cuatro mil como primicias; hicimos el seguimiento de las primicias; y ahora va a hablar del mensaje de tres ángeles; este mensaje es sumamente importante porque, como les dije, es la tónica del mensaje del Espíritu de los últimos tiempos. ¿Cuál es el énfasis, cuál es la voz, la insistencia del Espíritu en el tiempo final? Está sintetizado en estos tres ángeles, en un orden de prioridades; por eso el original sí dice: primero, segundo ángel, tercer ángel; no sólo otro, como si pudiera ser de cualquier forma, no; Dios no podía empezar con la justificación por fe, sin tratar la expiación; no se podía tratar la expiación sin tratar la Cristología, y la Cristología sin tratar la Trinidad; primero era la Trinidad, después  la Cristología, entonces la antropología, entonces la soteriología, entonces la eclesiología, entonces la escatología, ¿verdad?

Entonces asimismo aparecen aquí tres ángeles: primero uno, enfatizando: ¿cuál es el primer énfasis del Espíritu? ¿Cuál es el mensaje final, cuál es la insistencia del cielo? tres cosas: 1) el evangelio eterno; 2) después como contraste, como telón de fondo, la caída de Babilonia, y 3) entonces la advertencia para no caer bajo la idolatría de la bestia y de la imagen de la bestia, que sería idolatría del diablo y del dragón. Aparecen, pues, tres mensajes, o sea, la tónica triple del Espíritu en los últimos tiempos. Se le llama “el mensaje de los tres ángeles”; el cielo quiere que en la tierra se tengan presente estas tres cosas. Estas son las tres cosas principales que hay que tener presentes en los últimos tiempos, en la hora de juicio. Analicemos.


El evangelio eterno

Primero: el evangelio eterno; no puede empezar por otro lado. “Y”; enfatizamos esa “y”; por eso quiero enfatizar el griego, pues no es un pasaje aislado, es un pasaje en el contexto de las primicias, la cosecha y la vendimia. “6Y vi volar por en medio del cielo a otro ángel, (porque ya había otros que habían hecho su mensaje, pero ahora estamos en la hora del juicio) que tenía evangelio eterno para evangelizar a los asentados sobre la tierra y sobre toda etnia, y tribu, y lengua, y pueblo”. En esa primera parte, el énfasis, el mensaje del Espíritu, la insistencia del Espíritu, en el contexto del fin, de la hora del juicio de la gran tribulación, de la presencia de la bestia con sus exigencias, del falso profeta con sus engaños, de la imagen de la bestia con sus exigencias de adoración, es el evangelio eterno; entonces claro, ¿cómo no va a ser prioridad el evangelio eterno?

Hermanos, la primera prioridad, la primera necesidad del mundo, es el evangelio eterno; y aquí necesito hacer un comentario. Algunos han pensado que el evangelio eterno es otro libro. Orígenes, por ejemplo, fue un gran hombre de Dios, pero él especuló que al final habría otro libro aparte de la Biblia; pero el mismo Apocalipsis ya cierra; nadie le puede quitar ni agregar. Algunos otros dicen que el evangelio eterno es diferente al evangelio de la gracia porque es solamente para los que se quedan en la gran tribulación; y así hacen un evangelio para los judíos, otro para los gentiles y otro para los que quedan en la gran tribulación; pero, hermanos, la Biblia dice que no hay sino un solo evangelio.


San Pablo dice: no hay otro evangelio, el evangelio de Dios es uno solo; y por eso se le llama “eterno”, porque no cambia con las dispensaciones, es el mismo; ya inclusive desde Génesis 3:15, que fue el primer versículo donde se anunció el evangelio y por eso se le llama el proto evangelio, dice que la simiente de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente, y que será herida en el calcañal; ahí está sintetizado el evangelio. Cristo que nació de la virgen María, fue herido en el calcañal, muriendo en la cruz, pero venció a Satanás, venció la muerte, venció al mundo, venció al pecado, venció todo lo que el diablo introdujo; en un versículo pequeñito, en el proto-evangelio de Génesis 3:15, ya está introducido el evangelio.

Todos los datos del evangelio que aparecieron en el Nuevo Testamento, ya estaban escondidos en el Antiguo; por eso, San Pablo tenía la libertad de decir: no diciendo nada fuera de las cosas que ya estaban escritas, anunciadas por los profetas; y luego al final de la epístola a los Romanos, él dice que por mandato del Dios eterno él tiene que anunciar el evangelio mediante las Escrituras del Antiguo Testamento; o sea que el evangelio estaba escondido y vino a plena luz en el Nuevo Testamento, y se cerró ya. La fe fue dada una sola vez a los santos cuando concluyó la primera generación apostólica; la verdad ya fue anunciada, una sola vez fue dada a los santos; nadie puede cambiar este mensaje, nadie puede cambiar a los apóstoles y rechazarlos; dice que los que nos oyen, esos tienen el Espíritu de la verdad; el que no nos oye, el que no oye a los apóstoles de Cristo, a Pedro, a Jacobo, a Juan, a Judas y después también a los otros, a Pablo, el que no nos oye, no es de Dios; “y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (1 Jn. 4:3); lo dijo claramente el apóstol San Juan.

Hermanos, hay un solo evangelio; no hay un evangelio para los judíos, otro para los cristianos, y otro para los que se quedan en la tribulación. Algunos dicen que en la tribulación ya no se va a ser salvo por la sangre de Cristo, sino por su propia sangre; que les tienen que cortar la cabeza para ser salvos; o sea, son salvos no por la muerte de Cristo, sino por la decapitación; eso no es verdad; el evangelio es uno solo. Un judío se salva como un gentil; y uno que se muera antes de la tribulación se salva igual que si pasa por la tribulación; lo mismo que uno que es resucitado o  arrebatado sin morir; es el mismo evangelio. Hay un solo evangelio, el evangelio eterno. Entonces el evangelio eterno, en toda su riqueza, es decir de eternidad a eternidad, el único e incambiable evangelio, es la principal necesidad del tiempo del fin, la única salida y el primer énfasis, el primer mensaje del Espíritu, la tónica del Espíritu; es decir, el cielo está interesado en que a toda tribu, lengua, pueblo y nación se le enseñe el evangelio eterno.


Ya en Mateo 24, que es llamado el Pequeño Apocalipsis Sinóptico que dejó el Señor Jesús, ahí habla de guerras, de rumores de guerra, habla de la abominación desoladora, pero dice: “6Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 11Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos. 14Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Todavía no vayáis; ese no es, ese no es todavía; ¿pero qué? será predicado este evangelio del reino en todas las naciones y entonces vendrá el fin. ¿Cuál fue el primer caballo que salió a cabalgar cuando el Cordero abrió los sellos? El caballo blanco, el caballo del evangelio, que salió venciendo y para vencer; eso es primero; ya después vienen las guerras y las hambres, pero primero viene el evangelio; entonces el primer énfasis, la tónica del Espíritu, digamos la responsabilidad que el cielo nos coloca es el evangelio eterno; primero que todo, el evangelio eterno.


Temed a Dios

“6Y vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía evangelio eterno para evangelizar (esa es la palabra exacta en el griego, “evangelizar) a los asentados sobre la tierra y sobre toda etnia, y tribu, y lengua, y pueblo”. Ahora, es lógico, ¿cuál es el efecto del evangelio eterno? ¿Qué produce el evangelio eterno? Pues el evangelio eterno produce gloria para Dios; todo es para la gloria de Dios; porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. “7Diciendo a gran voz: Temed a Dios”; porque esa es una época cuando vamos a querer tener otra cosa; la gente adorará al dragón y dirá: pero ¿quien como la bestia? ¿quién podrá luchar contra ella? Y la gente va a temer al hombre; y el que teme al hombre más que a Dios, peca contra Dios. San Pablo a los Gálatas les decía: “si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gá. 1:10). ¿Qué énfasis harán cuando la presión de la economía, cuando la presión de la religión ecuménica, de la nueva era, cuando la presión de la política y de los ejércitos? Es que todo mundo adore a la bestia y a su imagen, y así al dragón. Entonces ¿cómo no se va a decir: “Temed a Dios”? ¿Cómo no se va a decir: no temáis ni a una bestia, ni a la otra bestia, ni a la imagen de la bestia, ni al diablo? “Temed a Dios. y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado”. No piensen que esa presión final es gran cosa, no, no, no; eso no es sino poco tiempo,  breve tiempo, y ese sistema será totalmente destruido; ese es el juicio de Dios encima. “Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad (¿a quién? No a la bestia, no a su imagen) a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.

Cuando en el tiempo de Juan y de los mártires de la iglesia primitiva, los emperadores hacían hacer los bustos, sus imágenes de ellos, sus ídolos para establecer el culto al emperador y adorar al emperador; eso era lo que le exigían a todos los cristianos. Tú lees las actas de los mártires, todo lo que le pedían era hacer un homenaje al César romano, adorar la imagen del César; eso ya era un primer indicio de que al final sería peor que todo; pero ya estaba siendo introducido, y fue terrible. Hermano, cuando tú lees la historia, ves que muchos dieron su vida por el Señor, y murieron con una valentía tremenda, que uno leyendo las actas de los mártires se queda maravillado de esa entereza del Señor; porque cuando el pueblo del Señor está en prueba, el Espíritu de gloria reposa sobre él, y dice: no os preocupéis de qué responderéis, porque en aquella hora os será dada palabra que no pueden resistir; y por eso a mí me gusta leer los martirios de los santos, porque en esa hora es el Espíritu del Padre hablando por los hermanos más sencillos y dejando callados o enmudecidos a los perseguidores; y sin embargo, no podemos negar que también en la historia de la iglesia muchos han apostatado; muchos queriendo guardar su vida, negaron al Señor, hicieron una componenda para tratar de huir, y después no pudieron huir ni de su conciencia, ni de la persecución; igual fueron destruidos.


Ustedes recuerdan aquella anécdota que ya es muy conocida, de aquellos soldados rusos que llegaban donde estaba un grupo de hermanos reunidos clandestinamente, y les decían: bueno, los que son cristianos, se quedan acá, los otros, los que no quieran morir por causa de Cristo, váyanse; y salieron muchos; y a los que se quedaron, les dijeron: ustedes son los verdaderos cristianos; se quitaron las armas y dijeron: ahora vamos a orar con ustedes; o sea, oraron con los que de corazón sincero estaban por el Señor.

Hermanos, esa es la hora final; el mundo cada vez nos hace las cosas más difíciles. La vez pasada vimos cómo el mundo va tomando decisiones, va pasando por encima de nosotros, y nosotros le vamos aceptando su conquista. Dice que el anticristo conquistará rápidamente; dice: sin tiempo, es decir, prácticamente por sorpresa; y la gente va a tener que sobrevivir, adorándolo; por eso es que no quieren que tú puedas sobrevivir, porque entonces no vas a ser obligado a adorar; pero la razón de todo ese control mundial es para forzar una adoración a Satanás y a sus instrumentos: la bestia y su imagen. Entonces, hermanos, ¿cómo no va a ser una tecla, una tónica, un mensaje del Espíritu a través de los ángeles, para la tierra: adorad a Dios, temed a Dios, no al hombre, dadle gloria a Dios, no al hombre? “Adorad a aquel que hizo el cielo”; ningún otro  de estos ha hecho el cielo; cuando ellos nacieron ya el cielo estaba hecho; cuando vinimos, todo ya estaba hecho. “Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”; ese es el principal énfasis del Espíritu; claro, no solamente hay que decir la verdad, también hay que defenderla.


La caída de Babilonia

Ustedes recuerdan que Pablo habla de predicar el evangelio, de enseñar el evangelio, pero también habla de defenderlo y de confirmarlo. Por una parte tenemos que decir cuál es la verdad, pero por otra parte tenemos que mostrar la mentira; pero primero mostrar la verdad, para que con los elementos de juicio de la verdad, podamos medir la mentira con todos sus encantos, y mostrar que son fraudulentos. Entonces, en segundo lugar, no en primer lugar, después del evangelio eterno, ahora viene el contraste. ¿Quién era la que pretendía ser la señora? Como dice la Babilonia, la gran ramera: estoy sentada como reina y no veré mal. No, sí verá mal, y la Biblia dice: dadle a ella como ella os ha dado, en el cáliz  en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble; entonces este es el segundo mensaje, pero no el primero, sino el segundo.

“8Y otro ángel, segundo, (deutero dicen los manuscritos) le siguió, diciendo: Ha caído, (¡ah!  cuando el evangelio es claro, la mentira es expuesta, y después incluso hasta los mismos cuernos de la bestia aborrecerán a la ramera y la quemarán con fuego; el mundo entero aborrecerá la religión que ha vivido en deleites y que se ha hecho a sí misma señora, y ha emborrachado a la gente) ha caído Babilonia la grande”; la Palabra no dice ciudad, porque no se refiere solamente a la ciudad física de Roma sino al sistema de religión falsa que al final será un ecumenismo donde todas las cosas negativas ya están juntas. Hermanos, no piensen que esto es muy futuro, ya el B’nai B’rith, que es un brazo derecho de la sociedad luciferiana de los iluminati, ha financiado el ecumenismo, y la nueva era y todo este viaje del papa Juan Pablo II con los famosos rabinos y hasta brujos de Togo y sacerdotisas de la diosa Shiva de la destrucción, de pastores protestantes, gente de todas las religiones; fueron a Asís. Allá estaba el Dalai Lama del Tibet; van dizque a adorar a Dios. En el altar de la misa, donde está lo que los católicos llaman el sagrario y la custodia, lo quitaron y pusieron la imagen de buda, y el papa aceptó que la sacerdotisa de la diosa Shiva de la destrucción le colocara una marca en su frente, lo ungiera como adorador de Shiva, con ese puntito en la frente; yo tengo las fotos y el texto. Y luego en el libro “Signo de contradicción”, dice el papa Juan Pablo II  que todo hombre, quiéralo o no lo quiera, sépalo o no lo sepa, créalo o no, nace en un estado efectivo de redención; como quien dice, como Cristo murió por todos, entonces todos son salvos, aunque no quieran, ni sepan, ni crean. Eso es un error. Vemos, pues, que están validando todas las religiones y mezclando todo; eso es pura Babilonia, y es a instancias del Vaticano con la ayuda del B’nai B’rith, que reúne las internacionales judaicas; pero ellos están manejando estas cosas, el ecumenismo mundial. Los intereses del gobierno mundial necesitan un sacerdocio que le sirva a la causa de ellos, y lo tendrá; llegará a tener un líder, un falso profeta que hará grandes milagros, adorando a la bestia, y no sólo religiosa, sino también una bestia, un falso profeta en lo religioso, pero todo un imperio respaldando la política de integración comenzando en Occidente; la alianza occidental con cuernos de cordero sirviendo al ecumenismo mundial, al globalismo y a la adoración a Satanás.


Hermanos, el contraste, el telón de fondo del evangelio es la ruina de Babilonia; ese es el segundo mensaje. “Ha caído, ha caído Babilonia, la grande”. Jerusalén es la santa, porque a Dios lo que le importa es que sea santa; en cambio Babilonia, es la grande, porque en ella cabe todo espíritu inmundo, porque ella no es un templo santo, sino una guarida de aves inmundas, de todos los espíritus; todas las cosas caben ahí; la gente se piensa humanista, y mezcla todas las cosas en la olla; entonces ¿cuál es el siguiente mensaje? El cielo quiere que toda la tierra oiga: “Ha caído, ha caído Babilonia, la grande”. No Jerusalén la santa, no la mujer con el niño, sino el dragón con sus cabezas, la bestia con sus cabezas y la ramera sobre la bestia, y la otra bestia  con sus cuernos y la imagen de la bestia; pero empieza primero con Babilonia; porque primero es la religión. Dios le habla a los suyos; luego a los que dicen ser suyos sin serlo, y después sí habla al mundo que dice ser directamente de Satanás, o ateos; porque el anticristo también se levantará contra el pueblo de Dios; entonces aceptarán una divinidad humanística, algo político, algo sociológico; o pueden ser parapsicológicos.


Leamos Jeremías 51:7, que se relaciona aquí con el mensaje del segundo ángel. Aquí está hablando Jehová por boca del profeta Jeremías. “Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, que embriagó a toda la tierra; de su vino bebieron los pueblos; se aturdieron, por tanto, las naciones”. Babilonia es el instrumento para tener tonto a todos los pueblos; pero dice el otro ángel, el segundo, que ha caído; ya después, más adelante explica con más detalle; porque aquí lo dijo pero apenas en síntesis; ya los detalles más minuciosos están en Apocalipsis 17 y 18; allí está cuando se profetiza otra vez los detalles que aquí son introducidos; pero ya antes se había hablado de Babilonia.


Prohibición de adorar a la bestia y a su imagen

Pasamos al tercer ángel: “9Y otro ángel, tercero”; lo dice así: trítos, tercero; esa palabra “tercero” está en los manuscritos más antiguos; solamente en unos poquitos finales no está, por algún error, o le pareció superfluo a algún escriba; pero todos los antiguos lo dicen: “Y otro ángel”, otro, dice otra vez: alos, angelo, trítos; “kai alos angelo trítos”. “9Y otro ángel, tercero, (ese es el orden de prioridades, tercero) les siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe marca (karagma) sobre su frente o sobre su mano, (es “epi”, sobre, no “en”) 10él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado sin diluir”; esa palabra que dice “puro”, quiere decir “sin diluir”, porque antiguamente a las bebidas fuertes se les diluía con agua, o con soda, o con otra bebida; pero el cáliz de la ira de Dios, que son siete copas, siete tragos amargos para el mundo, es sin diluir. ¿Por qué? porque es la consumación de la iniquidad; el mundo entero unido en unidad, adorando a Satanás, rechazando a Dios, manteniendo control absoluto sobre las mentes, sobre los estómagos, sobre los bolsillos de todo el mundo, esa es la consumación de la iniquidad, por la que viene la consumación de la ira; entonces por eso dice el tercer mensaje: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen”. Del evangelio pasó a Babilonia, la gran ramera, y de ahí  pasa sobre a quien ella cabalga, la bestia y su imagen. Aquí habla de adorar no sólo el sistema, sino también la persona que lo encarna, y también el sistema que lo representa, y también la imagen que lo representa.

Los emperadores eran los personajes del imperio romano, pero había estatuas que tenían que ser adoradas; así que cuando miramos esto de la bestia, de la otra bestia, de la imagen, tenemos que ver esos distintos aspectos. Primero el aspecto del imperio, cuando dice una bestia con siete cabezas y diez cuernos; lógico que esa no es una persona, pero claro que al final es encarnada por una persona.

Cuando habla de la otra bestia con cuernos de cordero, como es bestia, tiene que interpretarse como todas las bestias; y como todas las bestias son imperios, esa otra bestia con cuernos de cordero es el imperio final, es el imperio que dirige el mundo al globalismo, el que dirige al mundo hacia la economía unificada, el que hace que la gente esté marcada con el 666; que no pueda comprar ni vender sin ese sistema; es un todo; un imperio que se dice ser cristiano, pero no es cristiano; es el imperio de los últimos tiempos. ¿Cómo podía faltar Estados Unidos de América e Inglaterra entre los mapas de la Biblia, si ya está Egipto, está Asiria, está Babilonia, está Media, está Persia, está Grecia, está Roma? Ahora está la situación actual del mundo dividido en alianzas y a la vez unido; ¿cómo va a faltar un imperio tan importante como Estados Unidos con su aliado Gran Bretaña? ¿cuál fue el imperio que vino después de que la hegemonía estaba en Europa? ¿no pasó acaso a los Estados Unidos? ¿Acaso no es Estados Unidos una bestia con cuernos de cordero, igualmente con Inglaterra? El imperio anglo-americano es una bestia también; no podemos interpretar esa bestia sólo como una persona; es un imperio; pero al fin, claro, será representado en un falso profeta final que dirigirá la religión en función de la política y la economía, para adorar a Satanás; entonces esta imagen tenemos también que interpretarla en esos dos planos: en el plano físico y en el plano espiritual de un sistema.


Ahora, ¿cómo está ahora la tecnología? Que fácilmente puede proyectarse una imagen virtual del anticristo y aparecer aquí en medio de nosotros y en medio de todos los hogares. Eso ya lo puede hacer a través simplemente de los sistemas virtuales de computación; pueden proyectar a esa persona, aparecer aquí. Ya incluso hay películas donde esas cosas están siendo promocionadas para que la gente se vaya acostumbrando; de pronto están los espías, digamos de una determinada élite, y aparece el jefe entre ellos hablando, y luego se desaparece; parecía que estaba ahí, pero era una proyección virtual. El mundo está avanzando hasta un punto que va a querer controlar todo lo posible, hasta la propia conciencia de la gente; o sea que una imagen que habla y que se hace adorar, es ciertamente un imperio mundial que está sintetizado en un sistema mundial, pero encarnado en un personaje que usa sus métodos; así que debemos dejar abierta la interpretación de estas palabras a la situación final; porque las cosas como se van a presentar al final son las que le darán el cumplimiento final, y aun cumplimientos anteriores que eran apenas primeras proyecciones; pero la cosa como está ahora va a ser terrible, tanto que no habrá más terrible que esta, porque ya viene el Señor.


Cáliz de la ira sin diluir

Por eso el tercer mensaje es un reclamo a la gente y una advertencia: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe marca sobre su frente o sobre su mano, (todo está siendo organizado para que nadie pueda comprar ni vender, sino como lo tienen ellos clasificado para control total) 10él también...”; y cuando dice “también” es que está hablando a algunos que locamente están, como ya la vez pasada salió el primero, como nos dice todo el mundo, comprando en el supermercado con su mano marcada; ya el primero lo hizo; “él también”; están los que seguramente lo harán, pero cuando dice: “él también”, es como quien dice, había otros que no debían haber caído pero cayeron; “él también beberá del vino de la ira de Dios, (¡ay Señor! miren esa palabra) que ha sido vaciado sin diluir en el cáliz de su ira”.

Veamos otros versículos que nos hablan de este cáliz. Después veremos las copas con más detalle, pero para introducir miremos primeramente un poquito en Jer. 25:15, donde hay una expresión sumamente significativa: “Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor, y da a beber de él a todas las naciones a las cuales yo te envío”; y aquí empieza a describir todas las naciones, y empezó por Jerusalén, los de las ciudades de Judá, luego pasa a Egipto, pasa a Uz, a Filistea, a Gaza, a Ecrón, Edom, Moab, Tiro, Sidón y luego los reyes de las costas que están a ese lado del mar; y luego sigue Arabia, Zimri, Elam, Media,

“26a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra, y el rey de Babilonia beberá después de ellos”.

El Señor les da de beber el cáliz de la ira a todos, a los cercanos, y empezó por Jerusalén; y los lejanos; ninguna nación quedará sin beber de las copas de la ira, del cáliz de la ira del Señor sin diluir; ¿por qué? porque todos se sometieron; dijeron: ¿quién como la bestia, quién podrá luchar contra ella? Y se le dio autoridad sobre toda tribu, lengua y nación y se le sometieron todos, excepto los santos del Altísimo y los israelitas convertidos que son destruidos a muerte, matados. Se nos dice que el anticristo vencerá a los santos y los matará; entonces descansan; es lo que viene a continuación en Apocalipsis. Pero antes de hablar del descanso de los santos habla de la falta de reposo, como contraste de los que no creen; porque es un contraste. Primero habla de los que adoran; pero sigue diciendo el verso 10: “y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y delante del Cordero”; delante de los ángeles santos y delante, vuelve a decir, delante del Cordero; es diferente; no en un mismo plano; “delante de los santos ángeles y delante del Cordero”.

Los que adoran la bestia no tendrán reposo

Este fuego y azufre aparece varias veces en la Biblia, especialmente en la Gehena, en el lago de fuego con azufre; entonces ¿cómo vamos a decir que la gente se muere y queda inconsciente, que es aniquilada para siempre? Eso no es lo que dice la Palabra; una persona aniquilada, pues, estaría reposando. ¿Muchos acaso no se suicidan para dejar de ser? Pero no es eso lo que dice la Palabra; dice aquí: “será atormentado con fuego y azufre, delante de los ángeles santos y delante del Cordero; 11y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche”. ¡Qué locura frenética! ¡Qué cosa horripilante! “No tienen reposo de día ni de noche”; porque el reposo sólo puede darlo Dios, y ellos aborrecieron al Padre, al Hijo, al Espíritu y a la Iglesia; entonces ¿cómo van a descansar? Si nadie puede descansar sino en Dios, ellos entraron en la locura de Satanás, en el peor manicomio que va a existir. “No tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”. Hermanos, entonces, las personas sí sobreviven a la muerte de manera consciente; así como aquel rico Epulón que cayó al Hades, habló que estaba atormentado en esa llama, y habló de ese lugar de tormento, pidiendo que fueran a la tierra y avisaran a sus parientes para que no fueran a ese lugar; ese lugar es sólo el Hades y es tormento; pero aquí habla de fuego y azufre, o sea, de la Gehena, el lago de fuego y azufre, donde van a ir los que queden en el Hades, en el lugar de tormento.

La paciencia y la fe de los santos

“12Aquí”; en ese contexto, en un contexto de testimonio del evangelio, de denuncia de la caída de Babilonia, de resistencia abierta y clara contra la idolatría satánica, estatal, global. “12Aquí (así como en el capítulo 13:10, al final,  cuando había descrito a la bestia) está la paciencia y la fe de los santos”; ¿dónde? “aquí”; o sea, en medio de un sistema global que está contra Dios y que persigue a los santos; ahí es donde está la paciencia; es cuando las cosas son difíciles. No dice que los santos estarán en el cielo descansando, no, no. “Aquí está la paciencia y la fe de los santos”; aquí en el contexto del anticristo; “aquí está la paciencia y la fe de los santos”. “12Aquí está la paciencia de los santos, (y describe a los santos; ¿cómo son los santos en medio de los otros? Ya sabemos como son los otros, pero ¿cómo son los santos?) los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”.

Algunos han dicho que los que guardan los mandamientos de Dios se refiere a los judíos; y los otros, bueno, son los cristianos que se quedaron en la tribulación; pero eso de guardar los mandamientos de Dios no es sólo cosa de los judíos. Claro que en el Antiguo Testamento se habla de los mandamientos de Dios, pero en el Nuevo también; los apóstoles hablan a nosotros de guardar los mandamientos de Dios, no para ser salvos; sino porque somos salvos por fe, somos criaturas nuevas, hechos para buenas obras, entonces guardamos los mandamientos de Dios; los cristianos, no los judíos solamente; los judíos cristianos, pero cualquier cristiano de cualquier nación.


Vamos a ver eso en el Nuevo Testamento. Vamos al evangelio de Juan, donde están palabras propias del Señor Jesús registradas por el apóstol Juan 14:15,21. Dice el Señor Jesús a su Iglesia: “15Si me amáis, guardad mis mandamientos. 21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”. “El que tiene mis mandamientos”...; habla a los cristianos.


Pasemos a 1 Juan 5:3: “3Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”. ¿Por qué? “4Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”. Es guardar los mandamientos por medio de la fe; esa es palabra del Señor Jesús dicha por Juan; no sólo palabra de un Juan meramente humano, no; palabra de Jesús registradas por Juan, ¿amén? y lo dice después de la resurrección de Jesús y de la venida del Espíritu Santo; porque dice aquí: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Juan 5:5). Habla de los que han nacido de nuevo; el que es nacido de Dios vence al mundo y guarda los mandamientos del Señor, que no son gravosos.


Ahora 2 Juan 6: “Y este es el amor, (a ver, ¿unas emociones muy bonitas? no; no dice que el amor son sólo emociones, no; este es el amor) que andemos según sus mandamientos (este es el amor). Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio”. Ese es el mandamiento propio del Cristianismo, que nos amemos unos a otros; pero, hermanos, no solamente Juan; nos habló Jesús por Juan; ahora nos habla Juan conforme a Jesús; y también Pablo, el gran Pablo que algunos piensan que es distinto que Juan, no; es el mismo evangelio. Pedro, Jacobo y Juan le dieron la diestra de compañerismo a Pablo, ¿amén? Es el mismo evangelio.

Dice Pablo en 1 Corintios 7:19. Noten, es Pablo el que habla: “La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, (¿qué es lo que sí es?) sino el guardar los mandamientos de Dios”. Vemos que Pablo habla igual que Juan; la circuncisión del judío nada es; ser gentil no es nada. ¿Qué es lo que sí es algo? Haber creído en Cristo, nacer de nuevo y poder cumplir sus mandamientos; esto es lo que sí es: “el guardar los mandamientos de Dios”.

Bienaventurados los muertos que mueren en Cristo

Ahora pasemos a Apo. 14:13, y con esto termina este pasaje. Recuerden que este pasaje está incrustado en todo el capítulo 14, que forma una unidad; porque primicias, cosecha y vendimia es una unidad; son distintos aspectos de una misma unidad. Entonces el versículo 13, que aparece como digamos en el corazón de este pasaje, nos dice algo interesante en este contexto; porque claro, ha hablado de la bestia, de la imagen, de la caída de Babilonia y de que hay que temer a Dios; como quien dice, no a los hombres; o sea que no va a ser fácil. El anticristo matará a los santos; habrá una persecución de las peores. Hermano, si usted ha leído lo que han sido las persecuciones de los emperadores romanos, ¡es terrible! Si ha leído las persecuciones nazis, las persecuciones del comunismo, las persecuciones de la misma inquisición del romanismo y otras de los musulmanes, son terribles; pero eso no es comparable a la que viene.

Dice que no habrá peor tribulación como esta que viene. Hay hermanos que dicen que el anticristo hará parecer como un bebé buenito a Hitler y a Nerón, a Stalin y a toda esa gente; porque este es el peor, es la consumación final; llegará a ser el colmo que completará el número final de los mártires que han de ser muertos por el Señor. Es en ese contexto que dice: “13Y oí una voz que desde el cielo me decía (¡Aleluya! Cuando en la gran tribulación las otras personas querrán morir y no podrán, los mártires tendrán el privilegio de ser mártires para descansar): Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante (en ese tiempo final, desde que la hora del juicio está comenzando y avanzando hasta el final) los muertos que mueren en el Señor”. Los otros quieren morir y no pueden; los que no tienen el sello del Dios vivo, quieren morir y no pueden, pero éstos son bienaventurados. ¿Cuáles van a ser los bienaventurados del final?

“Los muertos que mueren en el Señor. Sí”; lo repite, ya lo dijo el cielo y ahora lo dice el Espíritu en la tierra, “Sí”, como quien dice: amén; las promesas de Dios son sí y amén. “Sí, dice el Espíritu, para que descansen de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”. Esta preciosa bienaventuranza es la segunda bienaventuranza de las siete bienaventuranzas del Apocalipsis. “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” (Slm. 116:15). Ustedes saben que hay las siete bienaventuranzas de Mateo 5, las bienaventuranzas que dijo el Señor en el Sermón del Monte; pero hay otras bienaventuranzas también del Señor en el Apocalipsis, y esta es la segunda; y terminamos citando esas siete bienaventuranzas. No las vamos a explicar. ¿Cuál es la primera bienaventuranza del Apocalipsis? Apo. 1:3:

“Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, (ahora estamos siendo bienaventurados, pero sobre todo) y guardan las cosas en ella escritas; (esto no hay que dejarlo perder y hay que obedecerlo) porque el tiempo está cerca”. Esta es la primera bienaventuranza.


La segunda es 14:13: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, para que descansen de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”.

La tercera bienaventuranza está en 16:15: “He aquí, yo vengo como ladrón (lo dice todavía en plena sexta copa; en plena sexta copa todavía está anunciando la venida como ladrón; en plena sexta copa es derramada la ira; en plena tribulación; todavía anuncia que va a venir como ladrón). Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, (porque estos son tiempos de ensuciar) para que no ande desnudo, (como los laodicenses) y vean su vergüenza”.

La cuarta bienaventuranza está en el 19:9: “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”.


La quinta bienaventuranza; 20:6: “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”.


La sexta bienaventuranza está en el 22:7: “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro”. Primero era el que lee y el que oye y guarda; al final es el que guarda, porque claro, si es al final, ya ha tenido que haber leído y oído. Entonces, la primera bienaventuranza es para meterse en la cosa; la sexta es para guardarla.


La séptima es la de Apo. 22:14: “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad”.Esa es la séptima bienaventuranza.

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad”.


Entonces, hermanos, esa segunda bienaventuranza que vimos al final del mensaje de los tres ángeles, está en el contexto de estas siete bienaventuranzas del Apocalipsis. Vamos a parar aquí. Vamos a dar gracias al Señor. ☐

Continúa con: La siega y la vendimia.

LA SIEGA Y LA VENDIMIA

Por cristianogiv - 8 de Julio, 2006, 8:48, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (52)


LA SIEGA Y LA VENDIMIA


“Y vi, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda”. Apo. 14:14.

Comentario de crítica textual

Vamos, hermanos, a continuar con la palabra del Señor en el libro del Apocalipsis. Estamos en la última sección del capítulo 14; la sección que va también desde el verso 14 hasta el 20. Apocalipsis 14:14-20. Ya se habló de la primera parte de las primicias; ahora se habla de la siega y de la vendimia; que se encuentra aquí en este pasaje que vamos a analizar con la ayuda del Señor. Como acostumbramos, vamos a hacer la lectura de esta versión de Reina-Valera de 1960, pero leída a la luz de los manuscritos más antiguos; entonces voy a leer adaptándome lo más posible al griego. Son muy pocas las diferencias; es casi igual, pero de todas maneras unas pequeñas cositas vale la pena tener en cuenta. “14Y vi, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. 15Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Envía tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está seca. 16Y el que estaba sentado sobre la nube arrojó su hoz en la tierra, y la tierra fue segada. 17Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. 18Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego...”; los manuscritos se dividen con la palabra “salió”, y es difícil decidir si la palabra “salió” pertenece o no pertenece al texto, porque muchos manuscritos antiguos no la tienen y otros sí la tienen; y a los eruditos les ha quedado difícil decidir si es o no parte del texto; por lo tanto se coloca entre corchetes cuadrados en el texto para mostrar que falta en algunos y está en otros. Entonces si no lo tuviera sería: “Y del altar otro ángel, tenía poder sobre el fuego”; pero dice: “18Y [salió] del altar otro ángel [que] tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Envía tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. 19Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y las echó en el gran lagar de la ira de Dios”. Esa palabra “uvas” así explícita no está, aunque está implícita en las vides. “19Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y las echó en el gran lagar de la ira de Dios. 20Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios”. Este número, “mil seiscientos estadios”, es el mejor confirmado, el más antiguo; hay algunas variantes que dicen mil seiscientos seis estadios; otros pocos dicen mil doscientos estadios, y a algunos parece que se les olvidó poner el mil y dice seiscientos estadios; pero la más antigua y la más común y probablemente la más cierta es mil seiscientos estadios, lo cual también tiene un significado espiritual. Entonces eso hasta aquí respecto del comentario de crítica textual.

La siega en la historia del la Iglesia y del mundo

Ahora sí pasemos a la exégesis: “14Y vi, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. 15Y del templo salió otro ángel, (si este ángel no hubiera salido del templo, es decir, de parte de Dios el Padre, no hubiera podido dar una orden al Hijo del Hombre, porque el Hijo del Hombre está como siervo del Padre, el Hijo tiene como cabeza al Padre, y por lo tanto obedece lo que este ángel le dice) clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Envía tu hoz, y siega”. Si este ángel le dice al Hijo del Hombre en las nubes que siegue, es porque realmente él está transmitiendo una orden del Padre, pero que Dios quiere que sea conocida, y por eso lo hace a través de un ángel, un mensajero; y se lo muestra a Juan para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto.

Hermanos, aquí en esta primera visión que está en los versículos 14 y 15 y el 16 que la completa que dice: “Y el que estaba sentado sobre la nube arrojó su hoz en la tierra, y la tierra fue segada”, esta visión que está en estos tres versículos resume muchas otras partes de la Biblia que tenían esa conclusión. Siempre a lo largo de la Biblia se habló de las viñas, se habló de la siega, se habló del plantío. Ustedes recuerdan que San Pablo en 1 Corintios, además de llamar a la Iglesia edificio, la llama también “labranza”. Todo lo que es agricultura es una figura de las cosas celestiales; la agricultura, la labranza, ya sea la siega del trigo o ya sea también de las uvas, representa la historia. Podemos ver unos versos donde esto se puede entender. Ustedes recordarán a Mateo 13, pero es bueno tenerlo aquí bien presente, lo más textual posible. En Mateo 13 el Señor habla también de la siega, la historia de la Iglesia y del mundo, mientras la Iglesia está en él, que es comparada a una siembra y a un crecimiento de las plantas y también a una cosecha; la historia para Dios es esto. En Mateo 13:36 el Señor explica la parábola de la cizaña; no voy a leer la parábola en sí, sino la explicación; con ella es suficiente, Dice el Señor Jesús:

“36Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 39El enemigo que la sembró es el diablo; la siega (miren la explicación en las palabras del propio Señor Jesús) es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. 41Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga”. Aquí es el propio Señor Jesús quien interpreta lo que es la siega. En esta parábola, cuando fue dicha por primera vez, y que aparece en el mismo capítulo 13:24, el Señor había dicho una cuestión interesante: “24El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; (miren la siega) y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, (no dice primero el trigo, no; primero la cizaña) y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero”. Aquí el trigo representa a los hijos del reino y la cizaña a los hijos del malo; es curioso que el Señor manda primero recoger la cizaña. Hoy es muy común decir que primero se recoge el trigo, se van en el arrebatamiento y después se quedan los malos en la tribulación; pero el Señor dijo: recoged primero la cizaña. En la siega, se recoge primero la cizaña. A veces uno pensaría que la siega sería solamente algo positivo, pero también hay algo negativo en la siega; de hecho estas dos cosas, tanto la siega como la vendimia, aparecen también juntas como algo negativo en el libro de Joel.


Juicio de Dios en Armagedón

El libro de Joel es exactamente complementario, porque al hablar de la siega y de la vendimia, habla también del lagar; entonces la lectura que vamos a hacer en Joel ilustra este pasaje de la siega y la vendimia en Apocalipsis. Vamos a ver allí qué nos dice Dios por este profeta. Joel 3:9 en adelante, para tener el contexto inmediato. Joel está hablando aquí del juicio de Yahveh sobre las naciones; está hablando del juicio del fin y hablando de reunir las naciones allá en el valle de la decisión, en el valle de Josafat, en el valle de Meguido; en ese contexto habla tanto de la cosecha, como de la vendimia y del lagar. Leamos en Joel para poder, con la base de Joel, entender Apocalipsis. Joel 3:9: “9Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra”. Vengan, ¿dónde está hablando Joel? Allá en Israel. “Vengan todos los hombres de guerra. 10Forjad espadas de vuestros azadones, (como quien dice: no se ocupen más de la agricultura, mejor negocio es la guerra) lanzas de vuestras hoces; diga el débil: fuerte soy”. Hasta los países pobres están armando sus tropas. “11Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, (primero es alrededor) y congregaos; haz venir allí, (ese “allí” es el valle de la decisión, el valle de Josafat, el valle de Meguido) oh Jehová, a tus fuertes”. Aquí las grandes potencias. “12Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor”. Allí; Dios tiene un lugar donde va a pisar las uvas, y ese lugar es el valle de Josafat, allá en Israel; se llama también el valle de la decisión, se llama también el valle de Meguido; y por eso aquella batalla final donde todos convergen allí, se llama Armagedón; es la guerra de Armagedón. “Allí me sentaré”; ¿dónde? En el valle de Josafat, para juzgar a todas las naciones de alrededor.

“13Echad la hoz, porque la mies está ya madura (miren en qué contexto lo dice). Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. 14Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. 15El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor”. Entonces nos damos cuenta de cómo Joel está presentando aquí prácticamente el Armagedón, que es el fin del siglo, que es la siega, como un aspecto negativo, porque aquí está mezclando; en el contexto final aparece: “Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno”. El lagar es después de la vendimia; se juntan las uvas, los racimos y se pisotean, y sale la sangre de la uva; y dice que la sangre va a llegar hasta los frenos de los caballos. Realmente esto es Armagedón; entonces el juicio es en el valle de Josafat; y al que se le llama en el 14: el valle de la decisión, en otros lugares es el valle de Meguido. Las personas que han ido a Israel, lo conocen; no está precisamente en Jerusalén, pero sí más al norte de Jerusalén.


Primero se recoge la cizaña

Volvamos ahora a Apocalipsis, ya teniendo esta base de Joel. Aquí se habla de una siega y de una cosecha final; claro, lo que se sembró fueron dos cosas: se sembró trigo, que son los hijos del reino, pero también el enemigo sembró cizaña, y crecieron juntos. Significa que la historia es como este sembradío donde hay una semilla del mal que está creciendo; ciertamente va a ser recogida; pero antes de recogerla, el Señor va a juzgar; porque dice: “recoged primero la cizaña y entonces el trigo”. ¿Por qué dice primero la cizaña? Si el Señor no hubiera dicho esa palabra, “primero”, pues uno tendría autorización de pensar que nos iríamos antes, pero se dijo: “primero la cizaña”; así es, primero la cizaña. En el verso 14 aparece el mismo Hijo del Hombre que se presentó como el sembrador; ahora aquí es el segador. ¿Se dan cuenta? El Hijo del Hombre, cuando vino por primera vez, vino a sembrar; dijo el sembrador; el que siembra la simiente es el Hijo del Hombre; ahora el Hijo del Hombre es el cosechador, el Hijo del Hombre es el segador. De modo que tenemos al Hijo del Hombre como sembrador en los evangelios, y al Hijo del Hombre como el segador en Apocalipsis. Y estaba sentado sobre una nube blanca. ¿Por qué? porque de la venida del Señor Él dijo que vendría en las nubes. Cuando Él se fue, a Él lo recibió una nube, y aquellos ángeles que se aparecieron a los apóstoles les dijeron: ¿qué estáis mirando al cielo? Así como le habéis visto ir, asimismo vendrá como le habéis visto ir. Si él se fue en una nube, vendrá en las nubes; y por eso es que decía Juan al comenzar Apocalipsis: “He aquí que viene con las nubes y todo ojo le verá” (1:7); entonces aquí aparece Juan viendo la venida del Señor en las nubes, que es el fin del siglo para cosechar, tanto la siega como la vendimia. Ahora aquí aparece el Hijo del Hombre coronado; dice: “tenía en la cabeza una corona de oro”; ahora Él ya ha sido reconocido como Señor, ya no solamente por el Padre que lo hizo Señor y Cristo cuando Él murió, resucitó y ascendió, sino que la Iglesia ya a través de la historia lo ha reconocido como Señor; entonces Él está coronado, Él es coronado por el Padre con gloria. Vamos a leer en Hebreos 2:9 a qué se refiere esa corona de oro.

Hebreos 2:9: “Pero vemos (esto es ya desde la ascensión; por eso es Señor y Cristo) a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos”. Cuando dice “a causa del padecimiento de la muerte”, como dice Lucas aquí en Hebreos, es afín con lo que decía Pablo en Filipenses que por cuanto se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, Dios le dio un nombre que es sobre todo nombre y le hizo Señor. Aquí dice: “a causa del padecimiento de la muerte”; entonces vemos que es a partir de la ascensión que Él es hecho Señor y Cristo; se le ha dado toda potestad en los cielos y en la tierra; “coronado de gloria y de honra”. Aquí en la tierra, cuando Él era el sembrador, fue coronado de espinas; pero ahora, cuando viene como segador, Él es coronado de oro; es una corona de honra, de gloria, de parte de Dios; y también su Iglesia lo reconoce como Señor y lo recibe. Pero no sólo tenía una corona, sino también en Su mano una hoz, que es el momento de la siega, la que es aquello de que hablaban las parábolas de Mateo 13, tanto la del sembrador como la del trigo y la cizaña; ambas hablan de una siega; también Marcos habla de una siega.


Tiempo de la siega del trigo

Vamos a ver eso en Marcos; porque el cumplimiento de Mateo y de Marcos es justamente Apocalipsis. Marcos 4:26-29: “26Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 28Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 29y cuando el fruto está maduro, enseguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado”. Aquí presenta el otro aspecto de la siega. Cuando leímos Mateo 13, esa siega incluía la cizaña y, claro, también al trigo; y cuando leímos Joel, estaba la parte negativa de la siega; ahora aquí se nos presenta la parte positiva de la siega, la del trigo que es recogido en el granero. Dice que el reino de los cielos es semejante a un hombre que siembra semilla; esa semilla es la palabra de Dios; el Verbo de Dios, es Cristo mismo, formado en la Iglesia que va creciendo; al principio es como unas hojitas verdes, después unas espigas, después grano lleno; o sea, cuando Cristo se ha formado en la Iglesia. Cuando el grano está maduro es cuando Cristo se ha formado en la Iglesia. Dice que ha llegado la siega; ¿cuándo llega la siega? Cuando el grano está maduro. Aquí en Apocalipsis habíamos leído de la palabra “maduro”; dice “seco”; es decir, cuando ya está totalmente formado, se seca; cuando tú lo ves al principio, es verde; cuando es la hora de la siega es amarillo, dorado, o sea que está seco; la palabra que usa aquí en vez de maduro, es seco; entonces ahí vemos en Marcos 4 que esa siega es la parte positiva; en cambio en Joel es la parte negativa, porque hay que segar todo. Entonces dijo: “recoged primero la cizaña para atarla en manojos para quemarla, y después recoged el trigo en mi alfolí”.

Sale del templo del cielo

Apocalipsis 14:15: “Y del templo salió otro ángel”; este templo es el templo del cielo; no solamente hay templo en la tierra; ¡no! El templo de la tierra es una figura del templo del cielo; entonces este ángel sale del templo del cielo. Vamos a ver los versículos que hablan del templo del cielo. Hebreos 9:24: “24Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; 25y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año...”; aquí cuando dice “en el santuario”, no en el hecho de mano, sino en el cielo mismo, está hablando de que el cielo es el verdadero santuario, y el de acá es la figura.

Apocalipsis 3:12, donde se menciona el templo; ahí está la recompensa a los vencedores de Filadelfia: “Al que venciere, yo lo hará columna en el templo de mi Dios”. Aquí las personas vencedoras son ya el templo; pero hay que ver esa fusión del templo terrenal y el celestial; ya somos templo todos los hijos. “Vosotros sois el templo del Espíritu”, dice Pablo; pero aquí Apocalipsis dice: “lo haré columna en el templo (es algo más desarrollado) de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”.


Apocalipsis 7:15 vuelve a mencionar el templo en el aspecto celestial; por esto esa gran multitud del sexto sello, de todas las naciones que limpiaron sus ropas con la sangre del Cordero, y que salen de gran tribulación junto con los ciento cuarenta y cuatro mil de las tribus de Israel. “Por  esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo”; en el templo de Dios.

Lo mismo en Apocalipsis 11:19: “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”; ese es templo de Dios en el cielo.

Ahora el 14:17, es el que estamos viendo nosotros: “Salió del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda”; el otro ángel. Apocalipsis 15:5-6: “5Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio; (este fue el que vio Moisés y del que hizo un modelo) 6y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro”. Ese es el templo del cielo. “8Y el templo se llenó de humo”; este es el templo de Dios en el cielo; hasta que no se cumplieran las plagas derramadas, nadie podía entrar en el templo. Ahora, a los vencedores de Filadelfia se les promete ser columnas en el templo; pero ni aun los vencedores de Filadelfia pueden entrar en el templo hasta que se cumplan las siete plagas.


Apocalipsis 16:1,17; allí se habla también del templo: “1Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. 17El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo”. En la Nueva Jerusalén no habrá templo, pero en el cielo mismo hay templo. Quise leer estos versos para ver a qué templo se refiere y para que nosotros no seamos engañados en pretender que de parte de nosotros vamos a estar dirigiendo la gran tribulación y cosas parecidas; porque nosotros, en un sentido, somos el templo, pero hay que diferenciarlo del templo que está en el cielo.


Volvamos a Apocalipsis 14:15: “Y del templo (este es el templo que está en el cielo) salió otro ángel, (ya hemos visto a lo largo de Apocalipsis muchos ángeles; uno hacía una cosa, otro hacía otra cosa; por eso dice: otro ángel, otro ángel, otro ángel; sería muy bonito poder recoger todo lo que hacen estos ángeles, uno detrás del otro) clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura”. Miren esa palabra, “la mies”; siempre las visiones usando el propio lenguaje del Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo era el que decía: Orad al Padre de la viña que envíe obreros a su mies; ya la mies está madura; ¿cómo decís vosotros que aún falta tanto tiempo para la siega? Alzad los ojos y ved la mies, como los campos están blancos. Entonces esa expresión “la mies” es una expresión típica del Señor Jesús. Él nos pidió que pidiéramos al Padre que enviara obreros a la mies; la mies tiene que ser trabajada, ¿para qué? para que haya madurez al tiempo final. Ahora esta visión es la hora de la siega. Entonces dice: “Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado”. Marcos nos decía cuándo era la hora de segar; cuando el grano está maduro; lastimosamente no solamente madura el trigo, también madura la maldad en el mundo, madura la cizaña también y maduran las viñas; entonces, en Joel, la siega y la vendimia están juntas en un contexto de juicio. Pero también no solamente habrá juicio, porque en la parábola del trigo y la cizaña, claramente dijo: recoged primero la cizaña, y el trigo recogedlo en el alfolí.


Los dos aspectos de la cosecha

Entonces esta cosecha tiene dos aspectos; es el fin del siglo; vienen los ángeles y recogen a los del Señor, pero también dice que recogen a los que hacen tropiezos, y los echan en el fuego. Esta cosecha, pues, tiene esos dos aspectos; no podemos decir que solamente es un aspecto. Algunos hermanos dicen: bueno, las primicias son unos arrebatados primero, y la cosecha son otros arrebatados después; y algunos dicen que la rebusca son otros vencedores tardíos; pero aquí primero estos 144.000, como están en la segunda parte del libro, se refieren a la profecía “otra vez” de lo que ya había profetizado en la primera parte; por lo tanto son los mismos primeros ciento cuarenta y cuatro mil del capítulo 7; y los del capítulo 7 están en el sexto sello, que es la gran tribulación, y son varones, y son vírgenes, célibes. Aquí no está hablando de los vencedores de la Iglesia, sino de los israelitas que el Señor tomará, porque Él llamó a Israel “primicias”; pero aparece aquí también una cosecha, y esa cosecha tiene los dos aspectos. Tenemos que ver todos los versos que hablan de la cosecha porque no podemos interpretarlos sin conexión con los demás versículos. ¿Cuáles son los versos que hablan de la cosecha? Ahí está Mateo, Marcos, Joel; cuando los leemos juntos, nos damos cuenta de que la cosecha tiene dos aspectos: un aspecto negativo y un aspecto positivo. Para los que hacen tropiezo, para la cizaña, es negativo; la siega, en el fin del siglo, para la cizaña es negativa; pero para el trigo es positiva. Entonces aquí, yo no me atrevo a decir que esto se refiere a otros vencedores distintos de los primeros, como si hubiera varias clases de vencedores. Aquí está hablando de primicias, de lo que es Israel, porque Israel es primicias, cabeza de naciones; y luego las demás naciones; esta es la cosecha, unos para bien y otros para mal; el trigo para bien, la cizaña para mal. Y la vendimia tiene también esos dos aspectos. Por una parte el Señor Jesús dijo: Yo soy la vid y vosotros sois los pámpanos; todo pámpano que no da fruto será cortado y echado en el fuego; pero la Biblia no solamente habla de las uvas buenas, sino también de las malas. El Señor, cuando dijo: “Yo soy la vid verdadera”, está separando la vid verdadera de otras vides que no son verdaderas; esas otras vides, no la de Cristo, no la verdadera, sino las otras vides, son las vides venenosas de que la Biblia también habla. Entonces ahí llegamos a la parte de la vendimia.

“16Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada”. Esta siega es general, porque Joel habla la parte negativa; Mateo habla la parte negativa y la positiva; Marcos habla la parte positiva; esa es una siega general; esto es para concluir todas las figuras de la mies que el Señor había dado; entonces se concluyen aquí en Apocalipsis.


“17Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda”; porque el Señor dice que Él mandará a sus ángeles en el tiempo del fin del siglo, que es la siega; y como hay que recoger lo que se sembró, entonces el Señor manda a sus ángeles; algunos trabajan con los de Dios, otros trabajan con los enemigos, porque los ángeles son los que recogen a los que hacen tropiezo, pero también recogen a los escogidos. Enviará a Sus ángeles con gran voz de trompeta para recoger a Sus escogidos desde un extremo del cielo hasta el otro, también de la tierra. Entonces los ángeles recogen a los escogidos y también recogen a los que causan tropiezos. Como Él dijo en otra parábola: Se echó la red en el mar y se sacó toda clase de peces; pero cuando sacan los peces, los peces buenos van para un lado y los peces malos van para otro lado (Mt. 13:47-52); esa pesca final equivale a la siega final también.


Las uvas ponzoñosas

 Ahora, la parte negativa de la vendimia aparece ya desde el verso 17: “17Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. 18Y Salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, (aquí nos damos cuenta de que el Señor a los ángeles les da poder; a alguno sobre el fuego, a alguno sobre las aguas, a algunos sobre los vientos, en fin. Este que tenía poder sobre el fuego, fue el que llamó al primero) y llamó a gran voz al  que tenía la hoz aguda, (éste ya no es Cristo; Cristo es en la siega; ahora en la vendimia ya son los ángeles) diciendo: Envía tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras”.

Deuteronomio 32:32; aquí vemos el otro aspecto de las uvas. El aspecto positivo de las uvas es Cristo y la Iglesia. “Yo soy la vid y vosotros sois los pámpanos”; esa es la vid verdadera; la verdadera se diferencia de las otras. ¿Cuáles son las otras vides? Estas de Deuteronomio 32:32: “32Porque de la vid de Sodoma (¡ah! entonces no hay sólo la vid verdadera; hay otra vid que es de Sodoma) es la  vid de ellos, y de los campos de Gomorra; las uvas de ellos (no las de la vid verdadera, las de ellos) son uvas ponzoñosas, racimos muy amargos tienen. 33Veneno de serpientes es su vino, y ponzoña cruel de áspides”. Entonces nos damos cuenta de que hay otros racimos de uvas; hay otras viñas en la tierra. Está la del Señor: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”; pero allí hay otra viña de Sodoma y de Gomorra; Sodoma y Gomorra son figura del tiempo del fin, que fueron quemadas con fuego; así también el ángel del fuego es el que dice: Vendimia. Entonces estas vides ponzoñosas son las que son recogidas en la vendimia y pisadas en el lagar.


Por eso dice en Apocalipsis 14:18: “18Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, (aquí está el aspecto negativo también) porque sus uvas están maduras. 19Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó (a las uvas de los racimos) en el gran lagar de la ira de Dios. 20Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad”; no es en el propio Jerusalén, sino ahí en el Valle de Josafat, en el valle de la decisión, en el Valle de Meguido; ahí es donde se reúnen los ejércitos que se reúnen contra Cristo, contra la Iglesia y contra Israel.


Un río de sangre

Y dijo Dios, como habíamos leído en Joel: Reúnanse allí; allí me sentaré a juzgar; ya está lleno el lagar, reposan sus uvas. Aquí lo que está diciendo es que todos los ejércitos de los reyes de la tierra, del dragón y de la bestia, del falso profeta, de Gog y de Magog, de la otra bestia, de los reinos de Oriente, de los reinos del Sur, todos confluyen allí. ¿Qué dice acá? “20Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios”. Hermanos, el número de juicio es el número cuarenta; pero cuando es el juicio de juicios, el juicio multiplicado es cuarenta por cuarenta; eso da mil seiscientos. Justamente, si usted toma la distancia desde Bosra, donde comienza a ser pisado el lagar, hasta el Valle de Meguido, hay exactamente mil seiscientos estadios; desde Bosra en el sur, en  el Neguev, en Esaú, hasta el norte del Valle de Meguido hay mil seiscientos estadios; son casi trescientos kilómetros; no alcanza a los trescientos kilómetros, pero es más o menos trescientos kilómetros; y habrá un río de sangre entre Bosra y Meguido que llegará hasta los frenos de los caballos, porque será tanta gente, tanta gente, tanta gente que esa sangre formará un río. ¡Es terrible!

Vamos a leer acerca de ese lagar; primero en Apocalipsis 15:1,7: “1Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios”. La ira de Dios se consuma en las plagas. “7Y uno de los cuatros seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos”. Eso se refiere a la ira. Apocalipsis 16:1,19: “1Y oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.../.... 19Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira”. Fíjense en esa expresión, “el cáliz del vino del ardor de su ira”. Apocalipsis 19:15; allí vemos que ese cáliz del vino del ardor de su ira, es el lagar: “De su boca (de la del Señor Jesús, el Verbo de Dios) sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las pastoreará con vara de hierro, y él (el Señor Jesús) pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso”. Quien pisa el lagar, es el mismo Señor, ¿amén?


Porque les mencioné a Bosra, pasemos a Isaías 63; vamos a ver allí con detalles cómo el Señor Jesús va a pisar el lagar. “1¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, (fíjense en que comienza desde el sur, de sur a norte; Edom es en el sur de Israel; Bosra es una ciudad) con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? (¿quién es éste? Y miren lo que le responde a Isaías) Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar”. Fíjense en los dos aspectos: juicio y salvación al mismo tiempo; como aparece en 2 Tesalonicenses 1:7-8: “7Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, 8en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio”. Ocurrirá cuando venga en aquel día a dar retribución. Hay las dos cosas; para el trigo hay reposo, para la cizaña es retribución- Aquí aparecen las dos aspectos; Él viene de pisar el lagar, pero también dice que viene para salvar: “Yo, el que hablo en justicia, (Él fue el que pisó el lagar; por eso están rojos sus vestidos) grande para salvar.

2¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?” Cuando la persona está pisando el lagar le salpica la sangre y se ensucian sus vestidos; dice que al Señor Jesús se le enrojecerán los vestidos de la sangre. Sigue diciendo Isaías 63: “3He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo”. ¿Qué habían hecho los pueblos? Se habían reunido contra el Señor y Su Cristo; los reyes de la tierra y sus ejércitos con el dragón y la bestia reunidos para pelear contra el Señor; todos contra el Señor: “He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; (ningún pueblo era del Señor; ¡ah! de entre los pueblos hay salvos, pero los pueblos mismos son malos) los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. 4Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado”.

Allí están los dos aspectos. De los 144.000 de las tribus de Israel se dice que son redimidos de entre los de la tierra; y también Él tiene redimidos de entre los gentiles; pero al mismo tiempo que redime a unos, pisa a otros. “5Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; (como dijo el Señor Jesús: cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? siempre será una minoría la que cree, un remanente) y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira. 6Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre”. Isaías 59:16: “Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia”. La humanidad misma estaba contra el Señor, con excepción de los redimidos que aquí también menciona. El Señor mismo es el que pisa el lagar.


Volvamos a Apocalipsis 14:20: “Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad”; esto, fuera de la ciudad, ¿en dónde? En el Valle de Josafat, en el Valle de Meguido, en el Valle de la decisión, en el Armagedón, cuando todos se reúnen contra el Señor. Esa batalla está en Apocalipsis 19:11: “11Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; (una ropa teñida en sangre; ¿eso es por qué? porque Él pisó el lagar; ¿es la sangre de quién? De los hombres, de los reyes, de todos los que se aliaron con el anticristo contra el Cordero y su ejército) y su nombre es: El Verbo de Dios. 14Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las pastoreará con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso”.


Salmo 2:9. Este precioso Salmo es mesiánico; donde el Padre le dice al Hijo: “Pídeme, y te daré por herencia las naciones”. “9Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás”. ¿Quién? El Hijo. El Padre le dará las naciones al Hijo, y el Hijo aplastará, pisará el lagar, destruirá las naciones. Entonces volvamos a Joel, y allá con todo esto, Joel va a sonar mucho más claro; teniendo presente, lógico, todo lo que acabamos de ver. Joel 3:9: “9Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra”. Es cuando las uvas están siendo echadas en las cubas.

“12Despiértense las naciones, y suban al Valle de Josafat; (todas las uvas de la tierra siendo puestas allí) porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor. 13Echad la hoz, (la primera parte era la cosecha, y aquí aparece la hoz) porque la mies (ahí habla de la mies, el aspecto negativo) está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. 14Muchos pueblos en el valle de la decisión; (lo que en el 12 era el Valle de Josafat) porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. 15El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor”. Es en plena gran tribulación, para concluir la gran tribulación con  Armagedón; aquí no mencionó la palabra Armagedón, pero Armagedón tiene que ver con el Valle de Meguido, que es el mismo Valle de Josafat, que es el mismo valle de la decisión.


Entonces, hermanos, en estas dos partes del final de Apocalipsis 14 se ve el final de la historia humana; el Señor cosechando para bien a unos y para mal a otros. Siega, y esta siega tiene dos aspectos: de la cizaña que se sembró en el fin del siglo primero, para ser luego atada en manojos; los que causan tropiezo son echados en el fuego, pero el trigo es recogido en el alfolí. La vendimia; bueno, también hay una vid verdadera que son los del Señor, pero hay otras vides venenosas, cuyo vino es como veneno de serpientes, que son las naciones que han abandonado al Señor, quien no encuentra fe en la tierra, sino en unos pocos escogidos. Él pisa solo el lagar, y sus ropas se tiñen de sangre, y el lagar comienza desde Bosra, pero va hacia el Valle de Meguido; y entre Bosra y el Valle de Meguido hay mil seiscientos estadios, casi trescientos kilómetros. Imagínense, la sangre hasta los frenos de los caballos. Fue pisado el lagar fuera de la ciudad; no fue en Jerusalén, sino en el Valle de Josafat. Y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil seiscientos estadios. ¿Cuántos litros de sangre tiene cada persona? ¿cuántos millones solamente vienen del Oriente? Imagínense los demás y muriendo, y derramando su sangre allí; imagínense lo que son ríos de sangre. ¡Terrible, hermanos! Vamos a parar entonces aquí. Vamos a dar gracias al Señor.


Continúa con: Escena celestial previa a las siete copas.

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