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10 de Julio, 2006

EL TRONO Y LOS 24 ANCIANOS

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 19:12, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (22)


EL TRONO

Y LOS VEINTICUATRO ANCIANOS


“2Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. 3Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. 4Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas”. Apo. 4:2-4.

Panorama de las secciones

Con la ayuda del Señor vamos a continuar el estudio del libro del Apocalipsis que estamos siguiendo. Hoy comenzamos una nueva sección. La primera sección iba desde el capítulo 1 hasta el capítulo 3.

En el capítulo 1 está lo referido a las cosas que has visto; o sea, la glorificación del Señor Jesús; el Cristo glorificado. Luego las cosas que son, referido a la historia de la iglesia profetizada en Apocalipsis 2 y 3, en el mensaje a las siete iglesias. A partir del capítulo 4 se cambia la escena. En el capítulo 4 se nos abre el escenario de los cielos; se le pide al apóstol Juan que suba y él sube en espíritu, porque las cosas de Dios sólo pueden ser conocidas o percibidas en el Espíritu; entonces él sube en el Espíritu. También, cuando el apóstol Pablo fue llevado al tercer cielo, él no estaba seguro de si había sido en cuerpo o en espíritu, pero tenemos la certeza de que sí fue en espíritu; ahora, si también su cuerpo fue llevado o no, Pablo no lo sabe y ese registro de no saberlo fue inspirado, así que lo dejamos ahí; pero aquí sí, aquí dice que Juan subió en Espíritu y se le abrió una escena celestial; entonces él comenzó a ver las cosas desde el punto de vista de Dios, cómo son las cosas en el cielo y cómo desde el cielo se gobiernan las cosas de la tierra; o sea que el cielo gobierna a la tierra.


Aquí comienza la sección que va desde el capítulo 4 donde se nos muestra el trono de Dios con algunas cosas específicas que aparecen alrededor del trono, como revelaciones de lo que está allí. En el capítulo 5 se nos muestra también al Cordero en el trono; primero había sido Dios el Padre, y la Trinidad misma, pero en Su divinidad exclusivamente; ya en el capítulo 5 aparece el Cordero en el trono; y en el capítulo 6 comienza a abrir los sellos; y en el capítulo 8 se llega al séptimo sello; y durante el séptimo sello se anuncian las siete trompetas; o sea que hay una continuidad de los sellos con las trompetas; y la última trompeta termina en el capítulo 11. Luego en los capítulos 12 y 13 en adelante, se profetiza otra vez lo que se había profetizado; o sea, al final del capítulo 10, ustedes ven lo que dice el versículo 11: “Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”; o sea que Apocalipsis hasta el capítulo 10 había sido una primera profecía abarcando muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes; pero se le dice que es necesario que profetice otra vez. Entonces, termina con la séptima trompeta, el contexto del capítulo 11, y comienza a profetizar otra vez de los capítulos 12 y 13 en adelante; y la continuidad de las trompetas se da entonces con las copas. Cuando ustedes comparan las copas con las trompetas, se dan cuenta de que las trompetas son un inicio de los juicios, y las copas son una culminación de los juicios. Las copas vienen de las trompetas y las trompetas provienen de los sellos, y los sellos se abren desde el trono.


Entonces, aquí vemos la administración celestial del reino de Dios y también del juicio de Dios. En este pasaje, en el capítulo 4, nosotros empezamos a ver algo que en otros pasajes se nos dice de manera resumida; aquí en Apocalipsis está de manera detallada; mas para poder entender los aspectos detallados, debemos primeramente ver los aspectos sintéticos; es decir, cuando Dios habló una profecía de manera resumida que contiene todas las cosas en pocas palabras, luego Dios esa misma profecía la desarrolla de una manera más amplia en otras profecías, hasta que en Apocalipsis se culmina toda la profecía; pero entonces, para poder entender la culminación plena de la profecía de Apocalipsis, debemos primeramente ver esas mismas visiones resumidas cuando comenzaron a ser introducidas en los profetas anteriores.


Dominio del Mesías

Entonces, para entender esta sección desde el capítulo 4 de Apocalipsis, el 5, los sellos, la apertura de los sellos, etc., vamos al libro de los Salmos y vamos a ver allí el Salmo 110, que es clave. El Salmo 110 es un Salmo de David. David, por el Espíritu de Cristo, como figura del Mesías, él hace este Salmo de una manera profética; este es un Salmo mesiánico por excelencia. Podemos decir que toda la historia que culmina Apocalipsis está resumida en el Salmo 110. Vamos a hacer una primera lectura del Salmo 110 como base para el Apocalipsis, porque las cosas que se desarrollarán después en las epístolas y en el Apocalipsis tienen su base en esta profecía mesiánica.  Salmo de David. “1Jehová dijo a mi Señor (el Padre al Hijo): Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”.  Fíjense en esta primera profecía. Cuando el Hijo asciende después de haber muerto en la cruz y resucitado y la ascensión a la diestra del Padre, ¿para qué asciende? ¿Para qué el Hijo se presenta en el trono? ¿Para qué se sienta a la diestra del Padre? Eso es lo que va a explicar el programa que se desarrolla en Apocalipsis. Aquí nos dice: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. Dios le dio el juicio y el trono a su Hijo; le dice: “Siéntate”; y ¿qué va a hacer el Padre con el Hijo a Su diestra? ¿Qué va a hacer en la tierra? Dios va a comenzar un trabajo ahora desde la ascensión. Hubo un trabajo en la creación, hubo un trabajo en la revelación, hubo un trabajo en la encarnación, hubo un trabajo en la crucifixión, pero ahora resucitó y ascendió, y continua el trabajo de Dios. Ya el enemigo fue vencido en la cruz; entonces, ahora le dice: Hijo, siéntate, que tú eres el que mereces, tú eres el digno de recibir la honra, la gloria y el poder; pero hay otros que ahora llevan la gloria, hay otros que ahora llevan la alabanza, hay otros que ahora llevan el poder; ellos son tus enemigos, ellos quieren reinar ellos y no tú. Como la parábola que dijo el Señor Jesús, de aquel rey que se fue lejos (eso es a la diestra del Padre) a recibir su reino y le dejó unos talentos y unas minas a sus siervos para que trabajaran, y después de recibir el reino, él vino otra vez y tomó cuenta a sus siervos y a los que no querían que él reinase, que él fuese la cabeza, por querer ser ellos cabeza, dijo: decapitadlos delante mí. Les quitó la cabeza a los que querían ser cabeza. Desde la ascensión de Cristo, Dios no tolera otra cabeza, sino su Hijo Jesucristo; su Hijo Jesucristo es el rey que ha puesto no sólo sobre Sion y no sólo sobre la iglesia, sino que Él es el rey de reyes, el Señor de los señores, el Soberano de los reyes, de los señores, de los cielos, de la tierra. Cuando Jesús ascendió, dijo: Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra.

Hay un trabajo que Dios está realizando desde la ascensión de Cristo, y ese trabajo es: someter bajo las plantas de los pies de Cristo todos los enemigos; y Él lo hace de la manera que Él va a desarrollar en el libro de los sellos. Primeramente, el evangelio va llevando a la gente a la salvación, y la gente se va sometiendo a Cristo; pero a los que no reciben la salvación, entonces les viene el juicio de Dios, les viene guerra, les viene hambre, les viene la muerte, les viene el Hades; porque Dios dijo: Hijo, siéntate a mi diestra hasta que yo ponga a todos tus enemigos debajo de tus pies. Debemos entender la parte actual del programa de Dios. Ahora, el Hijo ya está sentado a la diestra del Padre, y lo que el Padre está haciendo es exponiendo públicamente a Sus enemigos y sometiéndolos a Cristo. Fíjense en lo que ha sido la historia. Cuántos se han levantado contra el cristianismo, pero cayeron; se levantaron otros, pero cayeron; se levantaron otros, pero cayeron; casi el último que se levantó hace poco fue el comunismo, pero también cayó. Dios está sometiendo a todas las naciones bajo las plantas de los pies de Cristo. Los que reciben al Señor entran en Su reino, y los que lo rechazan entran en Su juicio. Lo que se desarrolla en Apocalipsis es lo que en este versículo está resumido en una frase: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. Eso es lo que está haciendo Dios ahora que su Hijo está a la diestra del Padre: poniendo sus enemigos por estrado de Sus pies. Primero, nosotros mismos éramos enemigos, pero nosotros vinimos a Sus pies, por Su amor, por Su sangre; pero los que no vienen por Su sangre y por Su gracia, vendrán por Su juicio.


Salmo síntesis del Apocalipsis

Salmo 110: “2Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder; (fíjense en que desde Jerusalén se anunció el evangelio primero y también al final todas las naciones vendrán contra Jerusalén y el juicio sobre las naciones vendrá por causa de cargarse a Jerusalén) domina en medio de tus enemigos (se le dice al Hijo). 3Tu pueblo (¡aleleuya! Seamos nosotros éste) se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad, desde el seno de la aurora (desde el comienzo) tienes tú el rocío de tu juventud  (esta es la resurrección).

4Juró Jehová y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisidec (vemos aquí al rey y sacerdote). 5El Señor está a tu diestra; quebrantará a los reyes en el día de su ira.

6Juzgará entre las naciones, las llenará de cadáveres; quebrantará las cabezas en muchas tierras. (¿Qué dice del Mesías?) 7Del arroyo beberá en el camino, por lo cual levantará la cabeza”. Todas las cabezas que se levantaron, caerán; pero aquel que se humilló como Jesús, con los pobres, la vida de los pobres, que bebió del arroyo del camino, no en copas de oro en los palacios; del arroyo del camino, a ese, Dios le levantará la cabeza, a ese le hará Señor; y a los que se hicieron grandes los humillará. Entonces, hermanos, este Salmo es la síntesis de todo el Apocalipsis, del negocio que comienza aquí en Apocalipsis 4 a ser revelado. En Apocalipsis 4 y 5 aparece la llegada del Hijo del Hombre a la diestra del Padre, a recibir el derecho de abrir el libro; o sea, el programa de Dios, y en ese programa vemos de qué manera Dios le somete todas las cosas a su Hijo.


En 1 Corintios 15:25-28 también se explica en pocas palabras lo mismo que dice el Salmo 110, que se desarrolla en Apocalipsis capítulo 4. Dice Pablo, el apóstol de los gentiles, por el Espíritu Santo, en 1 Corintios 15:25: “25Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos por estrado de sus pies. 26Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 27Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 28Pero luego que todas las cosas le estén sujetos, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”. Aquí también en estos pocos versículos del 25 al 28, está resumiendo el apóstol Pablo lo que Dios está haciendo ahora. Es preciso que Él reine; ya reina, está gobernando las circunstancias del mundo, Él ya está gobernando, nada se escapa del control de Su mano. Toda potestad, dijo Él, me es dada en los cielos y en la tierra; no importa lo que nosotros estamos viendo; debemos entender que lo que está sucediendo está bajo el control de Dios; Dios está llevando al mundo a los pies de Cristo; eso es lo que está sucediendo. Qué importa cuán terribles sean las cosas que suceden, Dios sabe lo que tiene que hacer para establecer a Su Hijo; Él ya está reinando, pero ahora hay un proceso; el proceso es primero con la Iglesia; después el milenio y luego el cielo nuevo y la tierra nueva, después de echar a Satanás y a los suyos en el lago de fuego. Allá en la Nueva Jerusalén, Dios será todo en todos; es el proceso desde la ascensión; preciso es que reine. Preciso es que reine hasta la restauración de todas las cosas, como dice Pedro, para que vengan tiempos de refrigerio. Estas palabras acá se refieren también al Salmo 110. Ustedes pueden mirar otros pasajes en otros lugares; por ejemplo, al final de Marcos, al final de Lucas, que dice que el Señor subió, reinó, se sentó a la diestra del Padre, todo eso basado en el Salmo 110; lo del orden de Melquisedec se explica en la epístola a los Hebreos; pero entonces ahora sí, con este punto de vista, con esta visión general, pasemos a su desarrollo más minucioso en Apocalipsis 4.


El trono de Dios

El libro del Apocalipsis es el que completa la revelación; o sea que las cosas que se iniciaron antes en otras porciones de la Biblia, tienen su completación en Apocalipsis; pero era necesario ver por lo menos esos dos pasajes del Salmo 110 y de 1 Corintios 15, por lo menos del 25 al 28, para  que vean que eso es lo que está sucediendo, que eso es lo que se está desarrollando en estos capítulos que vamos a entrar en ellos, poco a poco, 4, 5, 6, 7, 8 que son los sellos, los cuales continúan con las trompetas. Lo primero que se revela en el cielo, es que hay autoridad. Vamos, pues, a hacer una lectura de corrido de todo el capítulo 4, aunque los detalles no sabemos hasta donde podamos verlos hoy; pero hagamos inicialmente la lectura de corrido para ver la escena celestial. Hagamos la lectura inicial y luego volvemos sobre nuestros pasos, verso por verso. Apocalipsis 4:1-11:

“1Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. 2Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. 3Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

 4Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. 5Y del trono  salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. 6Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. 7El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. 8Y los cuatros seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaba llenos de ojos; y no cesaban día y noche  de decir: Santo, santo, santo, es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. 9Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”.


Mirando este capítulo a vuelo de pájaro, a vuelo panorámico, vemos que la esfera celestial proviene de la eternidad, proviene desde Dios como el Creador. Aquí Dios es adorado por sus criaturas celestiales por Creador. En el capítulo 5 es adorado por Redentor, pero en el capítulo 4 Dios es adorado como el Creador; y aquí se nos comienza a revelar, a describir con algunos detalles todos significativos; porque no hay adornos inútiles en el cielo; incluso los hombres quieren darle sentido a los adornos y a los símbolos; todo lo que está aquí revelado, refleja cosas que se revelan de parte de Dios; no son solamente cosas que no tienen sentido; todas tienen sentido.


Una puerta abierta en el cielo

Dice aquí el 4:1: “Después de esto miré”; no está diciendo que el trono comienza cuando Juan mira, no; Juan oyó primero la Voz, y cuando él oyó la Voz como de trompeta, se volteó y vio los siete candeleros de oro y al Hijo del Hombre en medio de los candeleros; eso fue lo primero que él vio; pero luego esta misma Voz, o sea, el Hijo del Hombre que fue la voz como de trompeta que le habló al principio en la visión del Cristo glorificado del capítulo 1, dice que fue una  voz como de trompeta que le habló; y cuando él se volteó para ver la Voz que hablaba, vio los siete candeleros y al Hijo del Hombre en medio de los candeleros. Juan vio las cosas del reino de Dios como se están dando en la tierra desde que el Señor ascendió, y vio la historia de la Iglesia; pero ahora el Señor quiere mostrarle el otro lado del telón, ahora le va a mostrar lo que acontece en los cielos.

“Después de esto miré”. Hay algunos intérpretes que, con un pensamiento ya concebido, leen en este texto más de lo que está escrito. Siempre que uno tiene una idea preconcebida se la aplica al texto; pero nosotros debemos permitir que sea el texto mismo el que nos dé la idea; nunca debemos leer un texto con una idea preconcebida, sino leer el texto mismo a ver qué dice el texto; porque si no, le vamos a hacer decir al texto más de lo que dice. Algunos ven aquí en la subida de Juan, el arrebatamiento de la iglesia; pero es curioso que el arrebatamiento de la iglesia es visto aquí antes de que Cristo reciba el libro de los sellos y antes de que el caballo blanco y los demás comiencen a cabalgar; entonces ¿cómo puede representar el rapto de la iglesia? Aquí solamente es una experiencia particular de Juan; aquí no habla del arrebatamiento de la iglesia; aquí habla de algo que a Juan le sucedió: “Miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo”. No es la única vez que hay una puerta abierta en el cielo.

Cuando Jacob estaba aquí en la tierra también vio una puerta abierta en el cielo. Isaías vio una puerta abierta en el cielo y vio al Señor en un trono. Ezequiel también vio visiones de Dios, de la gloria de Dios.

Esteban, cuando estaba siendo apedreado, vio el cielo abierto; Pablo también fue arrebatado al tercer cielo, al Paraíso. El mismo Señor Jesús dijo que la Iglesia vería una puerta abierta; dijo: Natanael, de aquí en adelante verás un cielo abierto y ángeles que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre; de modo que una apertura en el cielo no significa necesariamente el rapto; hay que ver todas las veces en que una puerta abierta aparece en la historia sagrada, la Biblia, para darnos cuenta de si se refiere al rapto o no. Yo personalmente no creo que aquí se refiera al rapto. “Y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, (la misma que lo llamó cuando vio los candeleros y al Hijo del Hombre) hablando conmigo, (es algo particular con Juan) dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.


Aspectos en la descripción de Dios

El Apocalipsis revela las cosas que son, las que fueron y las que han de ser después. Las que fueron, es el Cristo glorificado; las que son es lo que sucede con la iglesia, y las que serán es la culminación del programa de Dios revelado en el trono. Claro que el trono revela el proceso y la culminación; las cosas que serán se refiere a la culminación, pero claro que el Señor presenta la culminación entendida después del proceso y revela todo el proceso hasta la culminación; entonces, esa culminación es la que se resume en estas palabras “las cosas que sucederán después de estas. (cuando dice: “estas”, está contando toda la historia de la iglesia y la experiencia del trono. El  ya está viendo el trono, y después desde el trono él va a ver la administración de la economía divina, el reino de Dios desde el trono; las cosas que serán después de éstas) “2Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí (lo primero que se ve en el cielo, lo que más llama la atención, es el trono y el que está sentado en el trono; porque es que a nosotros a veces, al acercamos al Apocalipsis, nos interesan los diez cuernos de la bestia, la cola del dragón, una serie de cosas que no son las más importantes) un trono establecido en el cielo”; como dijo el Señor Jesús: hágase tu voluntad aquí en la tierra como se hace en el cielo. En el cielo se hace la voluntad de Dios; en el cielo el trono de Dios está establecido; en el cielo quien gobierna es Dios; la voluntad que se realiza en el cielo es la de Dios; entonces eso es lo primero, la parte central de toda la Biblia, en lo que culmina todo es este trono; “un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado”. Este trono es el de Dios y este sentado es Dios. Luego comienza a tratar de describir, porque lógicamente que poder conocer a plenitud requerirá de eternidad, pero él ve el aspecto, la parte que él pudo ver, pero como dijo el Señor: la vida eterna es que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado; pero aquí el primer aspecto que él vio, es que Dios se le está revelando a Juan para nosotros y se revela con un aspecto; y cada detalle de ese aspecto representa algo importante de Dios; es un aspecto, Dios es semejante a; es un lenguaje de Dios para hablar de sí mismo a nosotros. ¿Quién es Dios? ¿Cómo es Dios? Dice: “3Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina”. Primer detalle: Dios es descrito allí, no que Él sea una piedra, sino su aspecto semejante; una piedra revela los rayos de la gloria. Aquí aparece una piedra en dos sentidos: piedra semejante a jaspe y semejante a cornalina. Cuando tú haces el seguimiento en la Biblia de estas piedras, tú ves que tanto el jaspe como el sardio simbolizan a Dios como el primero y el último.

En el original griego lo que aquí se traduce cornalina es sardio, no sardónica, que es otra piedra, sino sardio; en el griego dice jaspe (iaspidi), y sardio; algunas traducciones hablan de sardio; en otros pasajes aparece la palabra sardio; aquí el traductor puso cornalina; la palabra exacta es sardio. ¿Por qué es importante tener en cuenta la palabra exacta? Porque las piedras aparecen con significado espiritual en la Biblia. Por ejemplo, en el pectoral aparecía el jaspe y aparece el sardio y aparecían otras piedras también, el ónice, etc.; esas piedras aparecían representando las tribus de Israel; y es curioso que cuando tú vas al hebreo te das cuenta de que la primera piedra y la última piedra eran justamente, jaspe y sardio; o sea que es como si Dios estuviera diciendo: yo soy el Primero y yo soy el Último; yo soy el Principio y yo soy el Fin; yo soy el Alfa y yo soy la Omega; todo es de mí, por mí y para mí; eso está revelado en el jaspe. Algunos dicen que el jaspe no es lo que hoy le llaman jaspe; que algunos nombres de las piedras modernamente han cambiado de nombre, y que cuando tú estudias las piedras modernas, el jaspe parece una piedra que no es cristalina, no es transparente; que en cambio a lo que antiguamente se llamaba jaspe, es a lo que hoy algunos piensan que se le llama diamante; que era verde, que era una piedra de las más preciosas que refleja el color verde que es el color de la vida; y el sardio es una piedra que refleja el color rojo, el color de la redención; o sea que aquí Dios se está revelando como el Creador y el Redentor, como una piedra; es decir, como algo sólido; cuando hay algo sólido que se quiere revelar se escoge una piedra preciosa que ha pasado las peores presiones y mantiene la mejor belleza. Jaspe y cornalina; realmente pudiera ser como decir hoy: diamante y rubí; pero la palabra original de esa piedra es jaspe; entonces vamos a decirle jaspe a la que en la Biblia se le llama jaspe y sardio, en vez de cornalina o rubí. Entonces esas piedras aparecieron ya en primer y último lugar entre el pueblo de Israel; ya aparecieron representando al primero y al último, la vida, la redención, la creación, la salvación, lo que Dios es. Para hablar de sí mismo Él se presenta como esa piedra; ese era un aspecto; en aspecto semejante a, es un símbolo que está utilizando Dios para explicar algo acerca de sí mismo. ¡Qué cosa interesante estas piedras! Jaspe y sardio; aparece allí Dios hablando del Primero, del Último, del Principio, del Fin. ¡Amén! del Alfa, de la Omega, del Creador, del Salvador, del que es el Rey y Dueño de todo. Todo es de Él, por Él y para Él.


El arco iris y el carácter de Dios

Lo segundo que se revela en este trono es algo preciosísimo, más importante que todas las otras cosas: “Y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda”. El trono tenía un arco iris alrededor. La primera vez que aparece el arco iris es en el libro del Génesis, después del diluvio, y aparece como una señal de que Dios no destruirá la tierra otra vez con un diluvio de agua; por eso es que después se destruirá con fuego, no con agua. El arco iris refleja el pacto de Dios, refleja la fidelidad de Dios. Dios es el primero, Dios es el último. Uno diría: Bueno, cierto, Dios creó todo y todo es para Dios; qué tal que Dios fuera malo, qué tal que Dios creara a las criaturas para jugar con ellas y hacer de ellas cualquier cosa; pero aquí Dios revela algo más, revela Su carácter, revela Su fidelidad.

“Un arco iris alrededor del trono”. Cuando los hombres vemos el arco iris nos acordamos de ese carácter fiel de Dios. Dios es un Dios que hace pacto, Dios es un Dios que entra en contacto, en comunicación con sus criaturas y le es fiel a sus criaturas; Dios no es alguien arbitrario que nos va a sorprender con una cuestión, que vamos a ser engañados por un Dios arbitrario que nos hizo unos muñecos de trapo, que nos tira para arriba y para abajo, no; Dios no es así; Dios es un Dios que es fiel a sus criaturas; es un Dios que hace promesas y cumple esas promesas; es un Dios bondadoso. Cuando nosotros vemos el arco iris nos acordamos de que Dios lo puso para mostrar Su amor, Su misericordia, Su fidelidad; es un Dios que hace pactos; o sea, es un Dios al que le gusta ser fiel; es un Dios que es leal; entonces Él no sólo es el poderoso; el poderoso nos habla de su soberanía, pero el arco iris nos habla de su carácter. A veces, cuando en la teología se considera la soberanía de Dios, si no se considera junto con el carácter de Dios, puede presentarse una imagen de un Dios arbitrario; a veces se toman unos versículos de la Biblia que hablan de la soberanía, pero se dejan de lado otros versículos que hablan de su carácter, y de su manera de relacionarse soberanamente con sus criaturas en pacto, en alianza, dejando lugar a sus criaturas y responsabilidad a sus criaturas. Claro que Él es soberano; Él habría podido crear una criatura para hacerla sufrir simplemente, pero ese no es su carácter; si alguien sufre es por su propio pecado; es la justicia de Dios la que hace que el pecado se vuelva sufrimiento para detenerlo, para pararlo, para decirle: hasta aquí, ¡basta!


La predestinación

¿Qué ha sucedido en la teología? Por ejemplo, la predestinación. En la Edad Media Gotescaldo había hablado de la predestinación y lo encerraron en un monasterio para que no hablara más; en la época de la Reforma Juan Calvino enseñó otra vez el tema de la predestinación; la gente se perturbaba con este tema de la predestinación porque algunos imaginan la predestinación en un sentido que ha sido llamado después “hipercalvinista” o “supralapsario”, que voy a explicarles lo que eso quiere decir. Cuando murió Calvino, en la Facultad de Ginebra, que era donde él tenía la cátedra de teología, le sucedió Teodoro Beza. Teodoro Beza, que era un discípulo de Calvino, llevó el tema de la predestinación que había vuelto a traer Calvino a poner sobre la mesa. Pablo fue el que lo trató en la Biblia; lo trató después Agustín de Hipona, lo trató Gotescaldo y después lo trató Calvino; pero entonces Teodoro Beza llevó a un extremo el asunto de la predestinación. Dentro de las doctrinas de la predestinación hay una que se llama “supralapsaria” y otra que se llama la “infralapsaria”. Voy a explicar estos dos términos porque este arco iris le da la razón a los infralapsarios y no a los supralapsarios.

Dentro de la teología de la predestinación, ¿qué quiere decir los supralapsarios o los infralapsarios? ¿De dónde viene esa palabra supra, infralapsario? Viene de la palabra “lapso”; un lapso es una caída; “supralapsario”, quiere decir, antes de la caída; “infralapsario” quiere decir, después o debajo de la caída del hombre. Los supralapsarios, o llamados hipercalvinistas, dicen que antes de la caída, Dios planeó o predestinó la caída para que se condenaran algunas criaturas; o sea, algunas criaturas fueron predestinadas para caer y perecer; esa es la manera como Teodoro Beza presentaba la predestinación; o sea que él presentaba una predestinación supralapsaria, por encima de la caída. La caída fue planeada por Dios para que algunas criaturas se perdieran; eso es la teoría de la predestinación de Teodoro Beza. Contra ella, no contra Calvino, contra Teodoro Beza y su hipercalvinismo reaccionó Arminio. En Holanda, una ciudad Ámsterdam y otra ciudad Rótterdam, unos eran calvinistas y otros eran arminianos. Arminio reaccionó contra el hipercalvinismo supralapsario de Teodoro Beza; entonces por eso surgió el combate entre los calvinistas y los arminianos; pero realmente no eran calvinistas, eran teodorobezistas; entonces, en la ciudad de Dort (o Dordrecht) en Holanda se hizo como especie de un concilio para tratar ese tema; pero resulta que los hipercalvinistas, antes de que vinieran los arminianos, ellos ya en su concilio establecieron cinco puntos del hipercalvinismo que son: 1) la condición depravada del hombre, 2) la elección incondicional, 3) la expiación limitada, 4) el llamamiento eficaz del Espíritu Santo o la gracia irresistible, 5) la perseverancia de los santos. En esos puntos ellos expresaban la predestinación supralapsaria; entonces antes de que llegaran los arminianos, ellos firmaron los cánones hipercalvinistas de Dort; y los otros protestaron y se llamaron los remostrantes, donde no rechazaban la predestinación, pero sí la interpretación de la predestinación como la presentaba Teodoro Beza y los cánones de Dort. Hasta hoy esas cosas se discuten.


Ahora, ¿por qué toqué esos asuntos aquí? Porque estamos viendo el trono de Dios, el Dios que es Señor, el Dios que es el principio y el fin de las criaturas; si vemos solamente su soberanía, no estamos viendo un error porque su soberanía es verdad; Él es soberano, todo es de Él, por Él y para Él, y Él hace las cosas que Él quiere; pero Él no sólo ha revelado que Él es soberano; Él también ha revelado su carácter; Él en su soberanía es justo, Él en su soberanía es misericordioso, Él en su soberanía es leal con sus criaturas, Él en su soberanía le otorga responsabilidad a sus criaturas, Él en su soberanía permite que sus criaturas tomen decisiones y se hagan responsables por ellas; Dios no los obliga a ir al juicio sin primero darle la responsabilidad de escoger ese juicio. Entonces, ese carácter de Dios donde se ve la fidelidad de Dios, donde se ve la lealtad de Dios, donde se ve la relación justa, misericordiosa, llena de gracia y lealtad que Dios tiene con sus criaturas, eso es el carácter de Dios, que equilibra su soberanía. No negamos que Dios es soberano, pero su soberanía es ejercida según el carácter misericordioso, justo, bueno. Dios es soberano, tiene derecho a todo, pero Él no se ha revelado como arbitrario, Él no es arbitrario en su carácter; es soberano, pero no arbitrario. Es soberano pero es leal, es soberano pero es fiel; es soberano pero es misericordioso; es soberano pero es justo; es soberano pero en relación con sus criaturas, no se queda por allí arriba, el soberano, sino que Él quiso tener criaturas, tener relación con las criaturas, amar esas criaturas, hacerse uno con esas criaturas, darle Su vida y que ellas lo vivan a Él. Eso es lo que revela este arco iris aquí alrededor; no es una cosa pequeña lo que revela este arco iris. El aspecto de la piedra de jaspe y de sardio refleja su soberanía. Todo es de Él, por Él y para Él; Él es el primero y el último; Él es el que tiene derecho de dar la última palabra y todas las cosas son para Él; y aun se sufre, se sufre para Él; y si hay infierno, lo hay para que su gloria, su justicia y su santidad sean vindicadas; pero junto con su soberanía existe su carácter, y por eso alrededor del trono hay un arco iris; y ¿qué habla el arco iris de Dios? Habla precisamente de su carácter.

Todas las criaturas del cielo y de la tierra que veamos el arco iris alrededor del trono de Dios, vemos que Él puso el arco iris para hablar de su fidelidad y de su lealtad; entonces cuando vemos el arco iris nos damos cuenta de que Dios tiene un carácter bondadoso, misericordioso, justo, leal, fiel y verdadero; de eso nos habla este arco iris precioso; no es solamente un adorno luminotécnico, no, es algo precioso. “Había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda”. También la esmeralda; aquí en Colombia tenemos muchas; es una piedra preciosa también verde; el color verde es el color de la vida, es el color de las plantas, es el color de la energía del sol siendo preparada para uso nuestro; la clorofila, que es la que le da el color verde a las plantas, cumple esa función; absorbe la energía del sol y la transforma para que se convierta en energía útil para nosotros. Entonces el aspecto del arco como esmeralda, eso quiere decir que Dios se dispensa a nosotros; es la energía que nos da vida a nosotros.


Una aclaración textual

“4Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas”. Aquí aparece un concejo, o una especie de concilio celestial. Aquí aparecen veinticuatro criaturas. Voy a hacer una aclaración en el capítulo 5 que después veremos, pero es necesario hacer esa aclaración ahora, porque esta traducción que estamos usando, Reina-Valera, tiene un error en este punto y por causa de ese error de traducción se ha atribuido la interpretación de los veinticuatro ancianos a personas humanas; algunos dicen que son los doce apóstoles, y los doce hijos de Israel, pero eso no es correcto.  Vamos a hacer la corrección en esta traducción; en el capítulo 5:8-10 en esta traducción, así: “8Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; 9y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre los (aquí dice “nos”, como si ellos estuviesen incluidos en la redención de la sangre de Cristo. Cuanto tú vas al griego, allí aparece la partícula autou o sea, “les”, “los”, a ellos, no a nosotros) has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10y los (no “nos”) has hecho para nuestro Dios reino y sacerdotes, y reinarán (no dice “reinaremos) sobre la tierra”. Estas criaturas celestiales están hablando acerca de los redimidos; esta traducción Reina Valera no es exacta; el griego dice: los has redimido, los has hecho reino y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra. Cualquier hermano tiene acceso allá en la biblioteca para ver los originales en el griego y ver varias ediciones de varios escritos, de distintas fuentes, y ver exactamente que esto que les estoy diciendo es verdad; pero ya les dije al inicio de este estudio de Apocalipsis que Erasmo tenía sólo un manuscrito tardío del Apocalipsis cuando él hizo su edición del Nuevo Testamento griego, incluso incompleto, y era un texto de Apocalipsis tardío de la alta edad media, ya prácticamente el renacimiento, y ese fue el que después usó, el Textus Receptus que fue el que usó Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera en su traducción y en su revisión. Por eso aparece aquí esa traducción como una traducción teológica; el traductor tenía una idea y puso su idea en la traducción, no fue fiel al texto; pero comparando todos los textos anteriores y más antiguos, y muchas versiones actuales que se basan en los textos antiguos, ustedes van a ver que se refiere “los ha redimido, los ha hecho reino y sacerdotes, reinarán sobre la tierra”. Esto era necesario aclararlo para poder interpretar aquí a estos veinticuatro ancianos. Estos veinticuatro ancianos no son los apóstoles; uno de los veinticuatro ancianos le dijo a Juan: ¿no sabes quiénes son éstos? Si Juan fuera uno de los ancianos, si fueran los apóstoles, ¿cómo estaría uno de ellos preguntándole a Juan y Juan hablando en un nivel más bajo que ellos?

 Si uno de los veinticuatro ancianos le pregunta a Juan, Juan está mostrándose en un círculo diferente al de los veinticuatro ancianos; por eso estos veinticuatro ancianos no son terrenales.


Tronos al rededor del Trono

En Colosenses capítulo 1 miremos un pasaje que nos ayudará. Colosenses 1:16: “Porque en él (en Cristo) fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, (noten: entre las cosas del mundo invisible él menciona varias aquí: tronos) sean dominios, sean principados, sean potestades, todo fue creado por medio de él y para él”. Vemos que aquí entre los seres celestiales que tienen autoridad delegada de Dios para gobernar en el universo desde el mundo invisible, aparecen en primer lugar tronos; y luego dice dominios, y luego dice principados y luego dice potestades. Dentro de la lista de tronos, dominios, principados y potestades, el contexto de este verso muestra que estos tronos son tronos celestiales, son tronos que hay en los cielos de criaturas celestiales; esas criaturas celestiales son los veinticuatro ancianos que están en veinticuatro tronos; esos veinticuatro tronos alrededor del trono de Dios, son estos tronos de Colosenses 1:16; claro que después en el reino venidero los tronos serán para los redimidos. Los ancianos se quitan las coronas y las ponen a los pies del Señor; y el Señor después pone tronos y sienta en los tronos a los vencedores; pero antes de que haya vencedores, hay esos 24 tronos; porque Dios no sujetó el siglo venidero a los ángeles, sino a la simiente de Abraham; es decir, a los creyentes en Cristo; esa es la verdadera simiente de Abraham; para ellos son los tronos del siglo venidero; los tronos del milenio son para los creyentes. Dentro de los seres celestiales, que los hay de muchas categorías, hay ángeles, hay arcángeles, hay querubines de dos alas, seres vivientes querubines de cuatro alas, serafines de seis alas, y hay también veinticuatro tronos; estos veinticuatro tronos reflejan un sacerdocio angélico; o sea que hay sacerdotes de entre los hombres, pero Dios también tiene sacerdotes de entre los ángeles. Por eso el número veinticuatro aparece reflejado en el sacerdocio terrenal, porque las cosas celestiales se reflejan en las naturales; por ejemplo,  ustedes ven cómo le dijo Dios a Moisés: Moisés, haz el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte. En el monte le fue mostrada la realidad, él vio aquel embaldosado, vio la gloria de Dios, él no vio un símbolo, él vio la realidad, pero él hizo un modelo en la tierra. ¿Qué había? Había un arca representando al trono, había unos querubines, había un candelero con siete lámparas representando los siete espíritus; había un mar de bronce representando el mar de cristal; o sea, Moisés hizo algunas cositas como modelo de aquellas cosas allá; pero aquí había un sacerdocio y ustedes lo van a ver; y lo curioso es que aparecen los dos en el capítulo 24 de Isaías, y en el capítulo 24 de 1 Crónicas; habla de estos ancianos y de estos veinticuatro turnos sacerdotales.

Testigos de los juicios de Dios

En Isaías 24 ustedes van a ver que allí se nos habla de unos ancianos celestiales. Vamos a leer rápido todo el capítulo 24 para ver el contexto en que aparecen estos ancianos: “1He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores. 2Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta; al que toma prestado; como al que da a logro, así al que lo recibe. 3La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; (es en este capítulo que habla del terremoto mundial) porque Jehová ha pronunciado esta palabra. 4Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. 5Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. 6Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres. 7Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón. 8Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa. 9No beberán vino con cantar; la sidra les será amarga a los que la bebieren. 10Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, (miren, parecen campos de concentración ahora) para que no entre nadie. 11Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra. 12La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta. 13Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después de la vendimia. 14Estos alzarán su voz, (los rebuscos, los que quedan) cantarán gozosos por la grandeza de Jehová; desde el mar darán voces (este es el remanente que sobrevive al juicio). 15Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel. 16De lo postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria al justo (este es el Mesías). Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado, y han prevaricado con prevaricación de desleales. 17Terror, foso y red (cuídense de esa red) sobre ti, oh morador de la tierra. 18Y acontecerá que el que huyere de la voz del terror caerá en el foso; y el que saliere de en medio del foso será preso en la red; porque de lo alto se abrirán (windows) ventanas, y temblarán los cimientos de la tierra (oigan, “temblarán los cimientos de la tierra). 19Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida (no está hablando de un terremotito aquí y otro allá). 20Temblará la tierra como un ebrio y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado y caerá, y nunca más se levantará. (Oigan aquí:) 21Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, (la caída de Satanás y sus ejércitos a la tierra) y a los reyes de la tierra sobre la tierra (eso es puro juicio de tribulación). 22Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, (ahí está, atados en prisión mil años) y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días. 23La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos, sea glorioso”. Esta profecía está mostrando que Dios hará juicio, pero que ese juicio que Dios hará y que comienza a revelarse desde Apocalipsis 4 en adelante, hay unos que están viendo eso, que son ancianos. “Delante de sus ancianos, sea glorioso”. Aquí el Espíritu de Dios revela que Dios tiene unos ancianos delante de los cuales Él ejerce juicio.

Por favor, vengan conmigo a Mateo 5. Vamos al Sermón del Monte. Ustedes van a ver allí lo que dice el verso 22: “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”. Vemos aquí que se habla de un concilio en el juicio a los hermanos, porque aquí está hablando del hermano que le diga a su hermano tal cosa; habla de un concilio, amén. Ahora, Isaías habla de unos ancianos ante los cuales el Señor será glorioso, y aquí aparece en Colosenses que hay tronos celestes; y esos tronos son veinticuatro; entonces fíjense en que los veinticuatro ancianos aparecen en Isaías 24.


Ejerciendo función sacerdotal

Ahora los veinticuatro turnos sacerdotales aparecen en 1 Crónicas 24 también. Ustedes van a ver allí cómo por revelación divina se establecieron veinticuatro turnos, veinticuatro clases; por eso Abías era la octava clase; Zacarías era de la clase de Abías, o sea, el octavo turno; cada mes tenía treinta días, pero cada clase tenía quince días, porque eran veinticuatro turnos sacerdotales. En el capítulo 24 dice desde el 1: “1También los hijos de Aarón fueron distribuidos en grupos. Los hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 2Mas como Nadab y Abiú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio. 3Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar, y Ahimelec de los hijos de Itamar, los repartió por sus turnos en el ministerio. 4Y de los hijos de Eleazar había más varones principales que de los hijos de Itamar; y los repartieron así: De los hijos de Eleazar, dieciséis cabezas de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho”. O sea 16+8 , veinticuatro turnos sacerdotales. “5Los repartieron, pues, por suerte los unos con los otros; porque de los hijos de Eleazar y de los hijos de Itamar hubo príncipes del santuario, y príncipes de la casa de Dios”.

Entonces desde el verso 7 habla de la primera suerte, la segunda, la tercera; continúa hablando de las suertes hasta que llega allí al versículo 18 y dice: “18La vigésimacuarta a Maazías. 19Estos fueron distribuidos para su ministerio, para que entrasen en la casa de Jehová, según les fue ordenado por Aarón su padre, de la manera que le había mandado Jehová el Dios de Israel. 20Y de los hijos de Leví”.

Suceden también las mismas cosas; ellos también son distribuidos para trabajar bajo el orden de estos sacerdotes. Entonces, ustedes ven que esta distribución fue por veinticuatro turnos; o sea que lo que se da en la tierra refleja lo que se da en los cielos; las cosas que se ven son hechas de las que no se veían; las cosas naturales reflejan las cosas espirituales. Vemos que hay un sacerdocio terrenal distribuido en 24 turnos, pero vemos que hay un sacerdocio del mundo angelical.

 Se llaman ancianos, porque digamos que son los más antiguos, los más sabios de entre las criaturas celestiales que forman un concejo que está cerca del trono de Dios, veinticuatro tronos. Dios delega concejo a estos veinticuatro ancianos, y estos veinticuatro ancianos tienen autoridad, estos veinticuatro ancianos adoran a Dios, estos veinticuatro ancianos presentan copas de oro llenas de incienso; ese es el trabajo sacerdotal. Si tú tomas todos los versículos donde habla de las funciones, los hechos de esos veinticuatro ancianos, te vas a dar cuenta de que esos veinticuatro ancianos ejercen servicio sacerdotal; ellos son los que oran; ellos son los que presentan las copas de oro con las oraciones de los santos; o sea que los ángeles suben esas oraciones, como aparece el Señor Jesús diciendo que suben y bajan los ángeles en las oraciones; así como aparecen en Apocalipsis 8; dice que las oraciones de los santos son el incienso y que los ángeles suben ese incienso; pero ellos lo presentan a los veinticuatro ancianos. Pueden ver la descripción en Apocalipsis 5:8, donde pueden ver que las funciones de estos 24 ancianos en tronos celestiales son funciones sacerdotales.


“8Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, (están adorando a Dios; así como aquellos sacerdotes y levitas adoraban a Dios en la tierra, éstos lo hacen en el cielo; aquí abajo era Jedutún, era Asaf, eran los hijos de Coré; arriba estos veinticuatro ancianos) y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos”. Los que tenían esas copas de incienso, los que mecen el incensario, ejercían una función sacerdotal. ¿Quién era el que en la tierra presentaba el incensario? ¿No era el sacerdote? Cada uno de los 24 turnos sacerdotales eran los que presentaban el incienso del incensario allí en el altar de oro en el Lugar Santo y en el Santísimo; el sacerdote presentaba ese incienso en el Lugar Santísimo. ¿Quién mecía el incensario? El sacerdote; y ahora vemos a estos 24 ancianos ejerciendo una función sacerdotal, ofreciendo el incensario. El incensario que ofrecían los sacerdotes de Israel era físico, y este incensario es espiritual, con oraciones de los santos que son presentadas por esos 24 ancianos a Dios. Seguramente Dios conversa con estos 24 ancianos y estos 24 ancianos conversan con Dios y le presentan las oraciones de los santos. Los ángeles las llevan al cielo, pero llegan a las manos de estos 24 ancianos y éstos son los que lo presentan, y también ellos son los que proclaman la redención de Dios a los redimidos y por eso dice: “9Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre los has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10y los has hecho para nuestro Dios, reino y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra”.


Más adelante, en el verso 14, dice: “Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos”. Son sacerdotes celestiales, son los ancianos ante los cuales el Señor se hará glorioso en su juicio. No son los apóstoles, no son los hijos de Israel, no, porque los mismos hijos de Israel, algunos pecaron, sus nombres están en las puertas de la Ciudad; hay un ángel a la entrada de cada una de ellas, son solamente doce; los apóstoles tampoco son, porque el mismo Juan no se coloca en ese mismo plano; son ancianos celestiales, sacerdotes; los veinticuatro turnos sacerdotales están representados aquí por estos veinticuatro tronos, los veinticuatro ancianos que están con coronas de oro en sus cabezas. Terminemos allí porque hoy el tiempo ya no nos da para entrar con el resto de detalles. Apocalipsis 4:4: “Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas”. Estas son criaturas puras, son criaturas santas, ancianos celestiales que representan la mayor sabiduría entre las criaturas celestiales, entre las que son los más sabios, los más cercanos, “con coronas de oro en sus cabezas”. Esto representa que ellos son criaturas que reinan. En el siglo venidero, Dios no sujetó a los ángeles el mundo venidero. ¿Qué quiere decir eso? Que el mundo anterior al venidero sí fue sujetado a los ángeles; por eso los ángeles reinan sobre diferentes aspectos del mundo creado por Dios; tanto en el mundo invisible como en el visible, como tienen ingerencia en el mundo visible; inclusive se habla en Apocalipsis del ángel de las aguas, del ángel del fuego, del ángel que estaba en el sol, de cuatro ángeles que tienen poder sobre los vientos de la tierra. Dios le concede a esos ángeles tener autoridad sobre elementos de la creación y también tienen funciones allá en el mundo invisible, en el mundo espiritual; pero de todos ellos los que aparecen como ancianos son veinticuatro; sin embargo, después veremos esto; hay cuatro seres vivientes que están más cerca del trono, que son los que dirigen la adoración de estos veinticuatro, porque cuando los cuatro seres vivientes dan honra y gloria, los veinticuatro ancianos se postran y adoran a Dios. Entonces vamos a terminar por hoy y vamos a dar gracias al Señor. ☐

Continúa con: Los seres vivientes.

LOS SERES VIVIENTES

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 18:59, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (23)


LOS SERES VIVIENTES


“Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás”. Apocalipsis 4:6.

Relámpagos, truenos y voces

Vamos a continuar con el estudio del Apocalipsis y vamos al capítulo 4 donde quedamos la vez pasada. Habíamos quedado en Apocalipsis 4:4, donde hablaba de los veinticuatro ancianos; hoy vamos a continuar considerando estos versos. “5Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios”. Interesante cómo San Juan describe este primer aspecto delante del trono. “Del trueno salían relámpagos y truenos y voces”; no es la primera vez que aparece así; tenemos varios versos en la palabra donde esto se nos presenta de esta manera. Por ejemplo, en Éxodo 19:18-19. Ustedes pueden darse cuenta, precisamente un momento antes del decálogo, cuando el decálogo iba a ser dado, la ley iba a ser escrita en las tablas de piedra. “18Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego, y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. 19El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante”; o sea, truenos. Aquí Apocalipsis 8:5: “Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Por el contexto de las veces que están apareciendo estas frases vemos que es bueno tenerlas todas, para que nos demos cuenta de lo que Dios quiere representarnos; Dios es Espíritu y es necesario conocerlo en espíritu, pero fíjense que Él se revela con expresiones para dar a entender algo, qué es lo que se tiene que entender. En el 11:19 también dice algo semejante: “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”. En el capítulo 16:17,18: “17El séptimo  ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. 18Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra”. Entonces ahí aparecen de nuevo relámpagos, voces y truenos. Otro pasaje está en Ezequiel 1:13. Hoy vamos, más tarde, a estar viendo algo de Ezequiel. “Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes, y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos.” En Apocalipsis 1:4: “Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono”. Con estos versos estamos tomando otros pasajes paralelos en donde lo que se nos expresa aquí y es expresado también allí y al mirarlo en conjunto podemos entender con la ayuda del Señor mejor su lenguaje.


Un trono de juicio

El trono de Dios aparece aquí como una cosa seria, aparece revelándose la santidad de Dios; obviamente que la santidad de Dios es juicio contra el pecado. Por una parte, la vez pasada habíamos visto un aspecto del trono; habíamos visto que alrededor del trono estaba un arco iris en aspecto semejante a la esmeralda, mostrando la fidelidad de Dios, pero el Dios que es amor también es fuego consumidor. En la santidad de Dios se une el amor de Dios, la fidelidad de Dios y el juicio de Dios. El trono de Dios es también un trono de juicio, es un trono donde la santidad de Dios se pronuncia en contra del pecado de sus criaturas; por eso cuando aparecía en el monte Sinaí: No robarás, no matarás, no mentirás, eso era como truenos; era la voz de Dios oponiéndose con todo su corazón al mal; por eso el pueblo lo recibía como truenos, como relámpagos; y tiene que ser así porque nosotros los seres humanos, cuando estamos en oscuridad, si todas las cosas son agradables, si todas las cosas son fáciles, parece que no tomamos conciencia de la santidad de Dios.

Solamente Dios conoce sus criaturas; Él nos conoce, Él sabe que si todas las cosas fueran fáciles nosotros no entenderíamos a Dios y nos inclinaríamos y nos venderíamos al pecado; entonces el Señor tiene que hacer algo que nos ponga en nuestro punto, en nuestro lugar. Por eso Él a veces se revela de una manera seria, de tal forma que conozcamos el temor de Dios, que es el principio de la sabiduría.

Estas cuestiones que aparecen aquí como relámpagos, voces y truenos es con el objetivo de hacer sabias a sus criaturas, porque el principio de la sabiduría y la sabiduría misma, las dos cosas están escritas, es el temor del Señor; la reverencia. El trono de Dios es un trono de justicia, es también un trono de juicio, lo mismo que es también un trono de gracia; pero entonces aquí se nos presentan los dos aspectos: el trono de gracia, revelado en el arco iris, y el trono de juicio, revelado aquí en la santidad de Dios pronunciándose contra el pecado de las criaturas.


“Y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, los cuales son los siete espíritus de Dios”. Ya cuando estudiamos el capítulo 1 nos detuvimos un poco en esto de los siete espíritus de Dios; en otra parte dice la Escritura que el Espíritu de Dios es uno, pero aquí aparece como los siete espíritus de Dios. En el libro de Isaías, capítulo 11:2, como recordábamos la vez pasada, aparece el Espíritu de Dios en siete aspectos. Fíjense en que el modelo que hizo Moisés, habiendo visto las cosas cuando subió de aquel baldosado de zafiros, etc., él hizo un modelo, él colocó el arca en el lugar central, o sea, en el lugar del trono; colocó los querubines en lugar de los seres vivientes, y colocó también el candelero en el Lugar Santo delante del Señor, el cual tiene siete brazos y tiene siete lámparas, y las lámparas representan al Espíritu. Entonces aquí aparecen también en Isaías estos siete aspectos del Espíritu. En el candelero está la caña central y tres brazos a la derecha, y tres brazos a la izquierda; tres y tres son seis, y la caña siete; entonces aparece aquí: “Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; (ahí está como decir la caña central) espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová”; o sea, Dios revelándose de esta manera séptuple: Espíritu de Jehová que es la caña central, porque es un solo Espíritu que se revela en distintos aspectos; entonces aparecen por pares. ¿Se dan cuenta de los pares? Los brazos del candelero son pares y aparecen aquí los pares: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. El Espíritu del Señor aparece así séptuple, especialmente aquí en Apocalipsis. En Isaías se hace un pequeño adelanto, pero es en Apocalipsis cuando aparece el Espíritu del Señor manifestado de esta manera séptuple, como el hermano Witness Lee decía: intensificado, para cumplir la economía de Dios.


El trono de Dios y el tabernáculo

Vamos comparándolo con el tabernáculo: en el Lugar Santísimo estaba el arca que se corresponde con el trono; en el Lugar Santo estaba el candelero que se corresponde con las siete lámparas, los siete espíritus de Dios; y en el Atrio estaba la fuente de bronce donde ellos se veían; porque esa fuente de bronce había sido hecha con los espejos de las mujeres de Israel. Uno, cuando se acercaba a esa fuente de bronce, uno se veía a sí mismo para poder lavarse, porque uno no se puede lavar si no se ve a sí mismo; sólo cuando uno se reconoce y reconoce sus pecados y los confiesa es que uno puede lavarse. Es por eso que había una fuente de bronce hecha con los espejos de bronce de las mujeres de Israel; ellas se reflejaban en el bronce; era el bronce representando el juicio de Dios; es el juicio de Dios el que nos hace conocernos a nosotros mismos; como estábamos diciendo, a veces nosotros no nos damos cuenta de lo que somos hasta que la disciplina del Señor nos toca un poco. El objetivo de la disciplina es que nos conozcamos a nosotros mismos, que entendamos que nos estamos metiendo por un camino que no es; para poder reconocernos y limpiarnos; eso estaba en el Atrio; entonces, ese mar de bronce, que así era llamado “mar de bronce” como una pila grande, aquí se corresponde con el mar de cristal; ustedes ven aquí lo que estaba al frente. Apocalipsis 4:6: “Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal”. Este mar de vidrio semejante al cristal aparece también en otros pasajes de Apocalipsis; por ejemplo, en el capítulo 15:1,2, aparece después de haber visto la señal: “1Vi en el cielo una señal, grande y admirable”. El Señor le muestra a Juan varias señales; por ejemplo: la mujer dando a luz un niño varón es una señal; el dragón con siete cabezas y diez cuernos es otra señal; Dios a través de las señales habla, porque una imagen habla más que muchas palabras. Con una imagen uno entiende muchas cosas; por eso el Señor hablaba en parábolas, ¿verdad? Para que los entendidos puedan entender; y aquí aparece otra señal; o sea que Dios habla en señales y esta otra señal dice: “grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios”. Fíjense en qué contexto aparece aquí el mar de cristal; fíjense en qué era lo que había en el Atrio. En el Atrio era donde se reconocía el pecado y se juzgaba el pecado y se limpiaba el pecado; ese era el trabajo en el atrio. Las personas entraban, los sacerdotes entraban, se veían en la fuente, se lavaban y allí en el atrio era donde se ofrecía el sacrificio, donde los pecadores ponían sus manos encima de los animales a ser sacrificados, confesando sus pecados, y ese sacrificio era por los pecados. En el atrio es donde los hombres reconocen sus pecados para poder tener acceso a la presencia de Dios. Nosotros vimos que al comenzar a describir el trono, primero nos habló del arco iris; eso es en el Lugar Santísimo, ¿verdad? Pero se nos describe después hacia afuera que había truenos, voces y relámpagos; el trono de gracia es también el trono de juicio; la diferencia radica en nosotros; si nosotros reconocemos nuestros pecados, nosotros tenemos el oportuno socorro y acceso al trono de gracia, pero si no reconocemos nuestros pecados, entonces el trono de gracia se vuelve un trono de juicio. “Si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios” (1 Jn. 3:20). El mismo trono es trono de gracia; se le llama “trono de gracia” en Hebreos, pero también es “trono de juicio”, ¿verdad? La gracia se refleja en el arco iris, el juicio se refleja en voces, truenos, relámpagos.

La fuente de bronce y el mar de cristal

La posición de Dios es en contra del pecado; y aquí mismo entonces, cuando estamos en esta descripción de la ira de Dios, que es el juicio del pecado, ahí aparece el mar de vidrio, que es como decir lo que estaba representado por la pila de bronce, por el lavacro de bronce; eso se corresponde con el mar de vidrio; y vemos en Apocalipsis 15:2, en ese contexto de los siete ángeles a punto de hacer juicio, que estaban en el mar de vidrio. ¿Dónde se hace el juicio? ¿Dónde se reconoce el pecado y se trata el pecado? En el atrio, ¿no es así? Y aquí aparece en Apocalipsis 15:2 que dice: “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; (ese es el juicio  de Dios, esa es la pila de bronce, el mar de cristal mezclado con fuego) y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios”. Éstos son los que fueron purificados, ¿verdad? Dice que la tribulación, el juicio, es para purificación; noten ese concepto; es el mismo concepto que encontramos en Daniel. El capítulo 11 precisamente habla de la gran tribulación, que es el juicio, que es el tiempo en que se derraman las siete copas; ahí se nos describe. Leámoslo desde el versículo 31 para tener el contexto completo; aquí está hablando del período del anticristo. Daniel 11:31: “31Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora”. Esa expresión “la abominación desoladora”, es característica del tiempo del anticristo, del tiempo de la ira y del tiempo de las siete copas de la ira. Y en ese contexto final de la ira, dice: “32Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. 33Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días (aquí el juicio es para la Iglesia, como dice el apóstol Pedro: es necesario que el juicio comience por la casa de Dios; no os extrañéis de la tribulación que os ha sobrevenido; a las tribulaciones, persecuciones que sufría la iglesia, Pedro se las explica como la purificación de Dios para su pueblo; y aquí dice lo mismo) caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo. 34Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas. 35También algunos de los sabios caerán para (aquí está el objetivo) ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo”.

El juicio de Dios nos hace transparentes

Entonces, quiero llamarles la atención a eso. Dice: limpiados, purificados, depurados. ¿Cómo se llamaba ese mar? Mar de cristal; ¿y qué nos habla el cristal? Nos habla de la transparencia. ¿Qué era lo que había en el Atrio del tabernáculo? La fuente de bronce, que era con espejos, para mirarse, para reconocer el pecado, pues el juicio de Dios es lo que nos hace transparentes. Miren lo que se dice ya al final de la Nueva Jerusalén: que era diáfana como el cristal, transparente como vidrio; es decir, que no distorsiona la gloria de Dios. De eso es de lo que nos habla un mar de cristal y de fuego, del juicio de Dios, de la purificación de Dios. Ahora, ¿qué nos decía Daniel? Que algunos en ese período pasaron, fueron purificados por medio de la persecución, por medio de la misma espada, del mismo fuego, del mismo cautiverio, del mismo despojo, fueron purificados, limpiados, emblanquecidos. ¿En qué tiempo? En el tiempo en que se manifiesta el juicio de Dios, donde se consuma la ira de Dios, que son las siete tazas. Las siete tazas consuman la ira de Dios. Es en ese contexto del juicio, de la ira de Dios, que se consuma en las siete tazas. Apocalipsis 15:2: “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios”. Como decía en otro pasaje, “éstos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido con la sangre del Cordero” (Ap. 7:14) y han vencido.

Estos vencedores son aquellas personas que aplicaron el juicio de Dios a sus vidas y también la redención; es decir, reconocieron sus pecados, se humillaron, fueron limpiados, se sometieron a la disciplina de Dios, porque el juicio comienza por la casa de Dios. Por el mundo haber atribulado a la Iglesia es que el mundo va a ser atribulado, pero primero es atribulada la Iglesia. Veámoslo en 2 Tesalonicenses 1:3-8: “3Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; 4tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. 5Esto (¿qué es esto? la iglesia pasando por tribulaciones, por persecuciones, por pruebas, por situaciones difíciles) es demostración del justo juicio de Dios, (cuando pasamos pruebas es porque Dios nos está purificando) para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis”. Eso es pasar por el atrio, eso es salir airosos en el mar de cristal con fuego, mar de vidrio, ponerse encima del cristal con las arpas de Dios. “6Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan”. Primero es atribulada la Iglesia porque el juicio comienza por la casa de Dios; nuestras pruebas son para purificarnos a nosotros; pero por causa de que el mundo nos ha atribulado, Dios atribulará al mundo. “Es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, 7y a vosotros que sois atribulado, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, 8en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”. Ahí está; ese es el juicio de Dios. Dios siempre ha ejercido juicio pero no se ha consumado su ira; su ira se consuma en las siete tazas, ¿verdad? Y los que aun en las siete tazas no se arrepienten, entonces van al lago de fuego.


Cuatro seres vivientes

Volvamos a Apocalipsis 4:6: “Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal”. Eso es lo que representa ese mar de vidrio; representa a las personas que han pasado por el juicio de Dios, que se han purificado y por eso están de pie con las arpas de Dios en ese lugar. Es como los pecadores que vinieron al atrio y confesaron sus pecados; allí  murieron como decir con Cristo, al poner sus pecados sobre aquel becerro mostrando que eran ellos los que merecían morir, aceptando el juicio de Dios a su propio ego, a su propio yo, se sometieron, y al someterse aceptaron la disciplina de Dios y fueron limpiados por la sangre jurídicamente y transformados orgánicamente por el Espíritu; salvados de la ira y salvados  por la vida. El Espíritu y la sangre.  La sangre jurídicamente y el Espíritu orgánicamente. Ese es el sentido de este mar de vidrio semejante al cristal. No podíamos pasar muy rápido por encima de esto. “Y junto al trono, (¡qué cosa grande! Cómo nos habla de Dios, de su amor por las criaturas, junto al trono; así como habíamos visto los veinticuatro tronos de aquellos ancianos, ahora Dios tiene allí cuatro criaturas misteriosas que representan distintos aspectos de la naturaleza, como representando toda la creación. En la presencia de Dios están estas cuatro criaturas que dice allí) y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás”. Delante para ver a Dios y detrás para ver el resto de la creación; y en otro pasaje dice que también tienen ojos por dentro, es decir, para conocerse a sí mismos.

 Cuando uno está cerca de Dios, entonces uno conoce a Dios, se conoce a sí mismo y conoce las demás cosas; mientras más cerca de Dios estemos más ojos tenemos; las criaturas que más ojos tienen, son las que están mas cerca de Dios. Vamos a ver después en Ezequiel la descripción de los querubines y de las ruedas llenas de ojos; ¿por qué? porque la gloria de Dios está allí; es decir que la gloria de Dios está delante de los que pueden ver; porque Dios ¿para qué nos da ojos? Para conocerlo, pero no sólo conocerlo a Él, sino también conocernos a nosotros mismos; por eso tenían ojos por dentro y también para conocer el mundo. Cuando nosotros no conocemos a Dios, estamos lejos de Dios, nosotros malentendemos a Dios, y hacemos preguntas: pero ¿por qué esto? pero ¿por qué aquello? No entendemos a Dios, no nos entendemos a nosotros mismos, no entendemos el mundo, no entendemos lo que pasa; pero como dice en el Salmo, cuando llegué al Santuario de Dios, comprendí. En la presencia de Dios es que uno comprende; cuando uno está lejos de Dios, está en las tinieblas, no entiende a Dios, no se entiende uno mismo, no entiende la creación, el mundo, no entiende el juicio de Dios, no entiende nada; sólo cuando está cerca de Dios empieza a ver; y Dios es tan bueno que a las criaturas más cercanas les da más ojos; las que tienen más ojos son las que están más cerca de Dios. Llenas de ojos por delante para ver a Dios, y por detrás para ver al mundo. Pero para completar esta escena celestial, también vamos a ver en otros pasajes, pues aquí no lo contó Juan, pero lo contó Ezequiel y lo contó también Isaías, que también tenían ojos por dentro, es decir, para conocerse a sí mismos en la presencia de Dios. Uno no se puede conocer con su propia introspección; la introspección no es suficiente para conocernos; a veces ni nos examinamos a nosotros mismos; por eso Dios tiene que corregirnos para que nos examinemos. El dice que tengamos ojos para vernos a la luz de Dios.

Hay un verso que dice: “En tú luz veremos la luz” (Slm. 36:9), es decir, que no es en nuestra propia luz que nosotros vemos las cosas como son. Nosotros tenemos nuestras propias opiniones, estamos supremamente satisfechos como nosotros pensamos, pero no estamos viendo como Dios ve; sólo cuando venimos a Dios vemos las cosas desde el punto de vista de Dios, y es la presencia de Dios la que nos hace entenderle a Él y entender las cosas desde su punto de vista.

 Por eso yo me alegro mucho que Dios haya querido ser un Dios que se revela a las criaturas y le permite a las criaturas conocerlo cada vez más a Él, conocerse a sí mismas y conocer toda la realidad. Estos seres vivientes llenos de ojos delante y detrás son muy dicientes.


Diversas clases de seres vivientes

Antes de pasar a la descripción de los seres vivientes, quiero llamarles la atención a lo siguiente: en la Biblia aparecen varias clases de seres vivientes; hay seres vivientes que son serafines y hay seres vivientes que son querubines; en el caso de los serafines se describe cada uno con un solo rostro, aunque los distintos serafines tienen diferentes rostros cada uno de ellos; sin embargo, cuando se describe a los serafines se les describe con un solo rostro. Cuando se describe a los querubines, se describe querubines con cuatro rostros y querubines con un rostro. Se describen seres vivientes serafines con seis alas: dos alas para cubrir su rostro porque están viendo la gloria de Dios, de tal manera que tienen que cubrirse. No me verá hombre; ellos no son hombres, pero aún ellos también tienen que cubrirse. Con dos alas volaban y con dos cubrían sus pies; es una señal de humildad; en cambio los querubines que vamos a ver ahora, son descritos con cuatro alas: con dos alas extendidas volaban, hacían ruido como de multitud de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, y con dos cubrían sus cuerpos. Son criaturas misteriosas que Dios mostró a Ezequiel, mostró al apóstol Juan, mostró a Isaías, y no todas son iguales; y por eso debemos detenernos un poquito para poder hacer esa clasificación. Seres vivientes serafines con un rostro cada uno, diferente uno del otro, cada uno representando un aspecto distinto, cada uno viendo a Dios y glorificándolo desde su propio ángulo, desde su propia identidad, porque el número cuatro representa la amplitud de la creación. La Biblia en muchas partes, cuando se refiere a la generalidad de la creación, habla como de los cuatro ángulos de la tierra; eso está en varias partes de la Biblia; ustedes encontrarán esa expresión: los cuatro ángulos de la tierra; entonces aquí estos cuatro seres vivientes es como si representaran los cuatro ángulos de la tierra, todos viendo a Dios con un ángulo distinto y una identidad distinta; uno tiene rostro de león, representa una cosa; otro tiene rostro de becerro, representa otra cosa; otro tiene rostro de águila volando, representa otra cosa, otro tiene rostro de hombre, representa otra cosa. Un solo rostro, cuatro ángulos, mirando a Dios y santificando a Dios, viéndolo desde los cuatro ángulos; imagínense también cómo el Señor Jesús es visto desde cuatro ángulos. La historia del Señor Jesús fue una sola, pero Mateo la ve desde un ángulo; digamos Mateo habla del aspecto del Mesías, del rey de los judíos, el león de la tribu de Judá; en cambio Marcos ve al mismo Señor Jesús, lo ve como el siervo de Dios, como el Cordero de Dios, como el becerro del sacrificio; en cambio Lucas nos cuenta la historia del Señor Jesús, y Lucas comienza no como Mateo desde Abraham; Lucas comienza desde Adán, y ahí está el hombre con sus fechas, en el año tal, el rey tal, el tetrarca tal y cual; él sí es como un verdadero historiador humano; ahí aparece Lucas mirando al Señor Jesús desde otro ángulo, desde el ángulo del hombre. Luego aparece Juan con esos ojos profundos, viendo la intimidad y las cosas profundas del Señor, como si fuera el águila volando; Juan representando el águila, Mateo representando el león, Marcos representando el becerro, Lucas representando el hombre; son los cuatro rostros de estos serafines
Primero son serafines y cada uno tiene un rostro, lo cual es muy significativo; después aparecen querubines de otra categoría con cuatro alas que son los querubines que llevan el trono del Señor.

Ustedes recuerdan que el arca tenía que tener unas barras porque esas barras representan el movimiento de Dios; esas barras eran para trasladar el arca y el arca estaba con querubines; en el propiciatorio había un querubín en un extremo, otro querubín en otro extremo y por eso se habla del Señor como el que mora entre los querubines; así le dice David, así le dice Asaf; así le dice Ezequías en Isaías, en Crónicas y en Reyes. Esa era una expresión típica que se decía de Dios, que mora entre los querubines; como nosotros cantamos: te entronizamos; tú estás entronizado entre los querubines. Los querubines son descritos, y vamos a verlo ahora, como los que transportan a Dios, y por eso el arca tenía unas varas para transportarla mostrando el movimiento de Dios. ¿Qué quiere decir eso? Mostrando el interés de Dios sobre la tierra. Voy a recalcar una cosa curiosa que aparece allí en Isaías y que vamos a leer. Están los serafines adorando a Dios en el cielo, pero ellos lo que confiesan en el cielo es que la tierra está llena de la gloria de Dios. Ellos están en el cielo glorificando a Dios, pero ellos  no están hablando de los planetas, no están hablando de los lugares celestiales, ellos están diciendo que la tierra está llena de la gloria de Dios. La gloria de Dios se revela en la tierra y aun el cielo tiene como espectáculo a la tierra.

Desde Génesis se dice que Dios creó las estrellas para alumbrar sobre la tierra; claro que también alumbran al otro lado, pero la Biblia dice por inspiración del  Espíritu Santo que alumbran sobre la tierra; porque es que del otro lado hay gases, hay metales, hay muchos elementos químicos, pero aquí en la tierra, Dios escogió hacer al hombre a su imagen, Dios decidió encarnarse como un hombre de la tierra y decidió poner sus pies en la tierra, de manera que la tierra es la película que se ve en el cielo; lo que acontece en la tierra, lo que acontece en nuestros corazones, es el interés del cielo; por eso es que se mueve la gloria de Dios; la gloria de Dios de pronto se aparece aquí en Babilonia, que es lo que está pasando con Israel; a veces, decide apartarse y abandonarlos y dejarlos a juicio, después regresa; a veces cuando los querubines van a revelar el juicio de Dios, entonces llegan haciendo ese tremendo ruido con sus alas como la voz del omnipotente, y Dios viene y se levanta sobre los querubines y entra al templo, y le revela a Ezequiel todas las miserias que se están haciendo en la casa de Dios y la razón por la cual lo va a abandonar; y luego se levanta Dios sobre los querubines y se va. Esa es una intervención del juicio de Dios; Dios se mueve. Existe siempre en la historia el mover de Dios; a veces el mover de Dios es para juicio, a veces para avivamiento, para edificación; hay tiempo de edificar y hay tiempo de esparcir piedras; y ¿quién conoce el tiempo de la intervención de Dios? Dios mismo. De manera que Dios es transportado por estos querubines; llega en el momento del juicio, Dios se va con los querubines, abandona la casa, viene Nabucodonosor, destruye el templo, destruye la casa, es el tiempo de juicio; pero cuando usted lee por ejemplo, el Salmo 18 de David que está en parte citado y mezclado con otros en el segundo libro de Samuel, David presenta la intervención de Dios en querubines también para salvarlo; o sea, poder de Dios a veces para salvar, para edificar, para construir, y el mover de Dios a veces para juzgar.

Vamos a ver eso para entender el otro aspecto de ese mover de Dios sobre los querubines. El Salmo 18 está registrado mezclado con otras citas de otros Salmos en 2 Samuel 22:1-51. Se corresponde con el Salmo 18, sólo que tiene algunos pasajes de otros Salmos.


Dios voló sobre un querubín para liberación

Voy a leerles una porción del Salmo 18, ya que no tenemos el tiempo de leerlo todo para que ustedes vean cómo David percibió en su espíritu la intervención de Dios en sus querubines para salvarlo; de la misma manera que a Ezequiel le fueron abiertos los ojos para ver la intervención de Dios en juicio; esa intervención es para juicio o es para salvación; los dos aspectos. En el Salmo 18, miren como comienza allí David: “Al músico principal. Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos y de mano de Saúl.

Entonces dijo: 1Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. 2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. 3Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

 4Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad, me atemorizaron. 5Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte. 6En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. 7La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él.

8Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por el encendidos”. Estos carbones que eran los que estaban en el altar, representan la santidad de Dios. “9Inclinó los cielos, y descendió; y había densas tinieblas debajo de sus pies. 10Cabalgó sobre un querubín, y voló; voló sobre las alas del viento. 11Puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos. 12Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes. 13Tronó en los cielos Jehová y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones de fuego. 14Envió sus saetas, y los dispersó. Lanzó relámpagos, y los destruyó. 15Entonces aparecieron los abismos de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz”. Ahora, si ustedes leen todo el Salmo completo que no tenemos tiempo de leerlo ahora, se van a dar cuenta de que es un Salmo mesiánico. Miren lo que dice, por ejemplo, el versículo 49: “49Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre. 50Grandes triunfos da a su rey, y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia, para siempre”. Vemos que es Salmo mesiánico. Aquí aparece Dios en sus diferentes movimientos siendo transportado por los querubines.

“Voló sobre un querubín”; lo mismo vamos a leer ahora allí en Ezequiel.


La santidad de Dios

Pero entonces volvamos allí a Apocalipsis 4 para más o menos hacer esas clasificaciones. Hay serafines que están alrededor del trono de Dios; estos cuatro seres vivientes que aparecen aquí son serafines.

Leamos el resto del verso hasta el 8 para tener en cuenta ese contexto de las alas de ellos que los identifica con los serafines: “7El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.” Eso es lo que estamos diciendo: la creación representada en estas criaturas cerca de Dios y cada uno con un ángulo diferente, así como Jesús es visto como el arca, como el trono de Dios, por los evangelistas de manera diferente, pero cada uno representa un aspecto del Señor Jesús. “8Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro”. Al principio había dicho en el verso 6: “llenos de ojos delante y detrás”, pero aquí en el verso 8, dice: “alrededor y por dentro estaban llenos de ojos, y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir”. Estos serafines están en la presencia de Dios confesando su santidad, reconociendo a Dios en su santidad. En la santidad de Dios se reúnen los dos aspectos: tanto el aspecto de Dios como amor, como el aspecto de Dios como fuego consumidor; tanto el aspecto de la misericordia, de la gracia, como el aspecto del juicio de Dios; eso está junto en la santidad de Dios y es lo que proclaman estos serafines. Aquí no se les llama serafines, sino seres vivientes, pero en Isaías 6, se les llama serafines.


Vamos a Isaías capítulo 6. Acordémonos de que en Apocalipsis es donde se termina toda la revelación, pero la revelación comenzó en los libros anteriores. Isaías 6 describe así: “1En el año en que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo”. Si ustedes leen el resto del capítulo y lo comparan con San Juan capítulo 12, ustedes se van a dar cuenta de que San Juan explica que lo que vio Isaías fue al Señor Jesucristo, que es la teofanía especial de Dios; o sea, la expresión, la imagen del Dios invisible. Dios el Padre es invisible y sólo puede ser visto a través del Hijo; y eso lo explica San Juan en el capítulo 12, que esto que vio Isaías se refería a Cristo, que es la imagen de Dios. “2Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas”. Cuando se compara los seres vivientes querubines en Apocalipsis con los de Ezequiel, eran querubines y tenían cuatro alas y cuatro rostros cada uno, en cambio aquí los serafines son un rostro diferente cada uno y seis alas; o sea, son seres vivientes de otra categoría; por eso es que se ha hablado en la historia del cristianismo de doctores angélicos, de doctores querúbicos y doctores seráficos. Ustedes han escuchado hablar que fulano de tal, que Tomás de Aquino es doctor angélico, que Buenaventura es doctor seráfico, que fulano es doctor querúbico.

Cuando lean historia de la iglesia verán que se registra eso; pero se hablaba por el nivel de su teología, de la revelación de ellos, se hablaba de ellos como un doctor angélico, de otros hombres de Dios se hablaba como un doctor querúbico y de otros como un doctor seráfico; doctor seráfico era aquel hermano teólogo que mayor revelación y luz había mostrado en su teología; a ellos se les llama doctores seráficos, a otros querúbicos y a otros angélicos. Ahora, si Tomás de Aquino que ha sido conocido en la historia como alguien tan tremendamente filosófico, y era apenas doctor angélico, imagínense qué querían decir aquellos que los clasificaron como doctores querúbicos y seráficos. Bueno, esto es para mostrar las categorías celestiales de estas criaturas y para no confundirlas. En Apocalipsis 4:8, dice: “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos”; y ahora, lo que ellos decían es lo mismo que decían los serafines de Isaías.


Volvamos a Isaías 6:2: “2Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3Y el uno al otro (¡Qué interesante!) daba voces, diciendo: (no solamente se lo decían al Señor, sino que entre ellos mutuamente, lo reconocían al Señor: Santo es el Señor, pero ellos mismos proclamaban entre sí la santidad del Señor; complementariamente uno desde su ángulo, el otro desde el suyo, el otro desde el suyo; ellos mutuamente reconocían entre sí la santidad del Señor) Santo, santo, santo, (esto es lo que se llama el trisagio, tri de tres y agio de santo en el griego; trisagio quiere decir: Santo, santo, santo, tres veces Santo; aquí está revelada la Trinidad; Dios aquí aparece tres veces santo: el Padre, el Hijo y el Espíritu) Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”.


A eso era a lo que quería llamarles la atención; ellos están en el cielo, están glorificando al Señor, pero ven que Su gloria se revela en la tierra; es decir, si no hubiera habido encarnación, si no hubiera habido redención, difícilmente se hubiera conocido plenamente la gloria de Dios; por eso se decía que la tierra es la película que se ve en los cielos; por eso se dice que somos espectáculo a los ángeles, no solamente al mundo y a los hombres, sino a los ángeles; y dice también en Pedro que los ángeles anhelan ver las cosas que suceden en la tierra con los santos.


Los serafines y la gloria de Dios

Ellos están en el cielo, pero están hablando de la tierra; están glorificando a Dios que es Santo, pero dicen: “toda la tierra está llena de su gloria”. Ahora, no conocemos su gloria, pero está llena; ellos, desde el punto de vista de ellos, ellos que están llenos de ojos para ver a Dios, para verse a sí mismos y para ver la creación, ellos sí entienden; ellos no se preguntan: ¿por qué sucede esto? ¿por qué hay guerras? ¿Por qué los niños mueren de hambre? ¿Por qué estas minas quiebrapatas le quitaron la pierna a este niño? Ellos no preguntan eso; ellos ven las cosas desde otro punto de vista, ellos ven la tierra y ven la tierra llena de la gloria de Dios, porque ellos ven mejor que nosotros. A medida que nos acercamos a Dios vamos entendiendo por qué esto, por qué esto, por qué aquello, y vemos distinto. En la presencia de Dios se ven las cosas distintas; en el santuario de Dios se entienden las cosas; entonces ellos ven la tierra y no ven a los paramilitares solamente peleando contra los guerrilleros y los guerrilleros secuestrando, no, ellos ven toda la tierra llena de la gloria de Dios; ellos ven las cosas incluyendo a Dios, incluyendo el objetivo de Dios, incluyendo el sentido de los sufrimientos; en cambio, lejos de Dios no se ve.

Por eso dice Habacuc por el Espíritu Santo que la tierra será llena no sólo de la gloria, porque ya está llena de la gloria; será llena del conocimiento de Su gloria; o sea que en la tierra será revelada Su gloria. La tierra es muy importante; es un planeta pequeño, es un puntito pequeño alrededor de tantas galaxias, pero aquí estamos nosotros y aquí vino nuestro Dios y se hizo hombre y de aquí nos lleva a su mundo. Sigamos en Isaías 6:4: “Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.” Es lo mismo que dice después en Apocalipsis 15. “La casa se llenó de humo”; entonces cuando la casa se llenó de humo, la santidad de Dios frente a lo que están haciendo los seres libres, que nos dejó libres para probarnos y ¿qué hicimos en esta prueba? Miseria, cosas horribles, manicomios terribles, locuras; entonces se llenó de humo. “5Entonces dije: ¡Ay de mí!” Isaías era un profeta de Dios; pensaba que estaba muy bien, pero en la presencia de Dios: !Ay! como Juan. Juan se recostaba en el pecho del Señor, pero cuando vio su gloria, cayó como muerto. Job también cayó como muerto, al igual que Isaías. “¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos”. Juan dice que es Jesús; Isaías que es Jehová. ¿Ven la identidad? Ahora, fíjense en qué cosa interesante es lo que viene en el verso 6: un hombre, Isaías, pecador, que se confiesa pecador, se pone en el mismo lugar que su pueblo, es objeto de un serafín de esos cuatro; posiblemente sea el de becerro que representa la redención, viene y deja de confesar la santidad de Dios y la sigue confesando con un acto diferente, ya no de aclamación, sino miren cómo: “6Y voló hacia mi uno de los serafines”; esto no lo iba a hacer sin dirección de Dios; él estaba glorificando a Dios, pero miren lo que hace Dios; me estás alabando, pero ahora ocúpate de este pecador; éste se siente inmundo, no lo dejes hundido en ese sentimiento, ve, purifícalo. ¡Qué belleza la del Señor! “Uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, (eso es lo que representa el carbón, el fuego del altar, la santidad del Señor) tomado del altar con unas tenazas; 7y tocando con él sobre mi boca, (el querubín necesitaba tenazas, en cambio, la boca de Isaías podía recibirlo directamente; ¡qué precioso! Es porque Isaías tiene que proclamar en la tierra la gloria de Dios.

Ahora, ellos están proclamándolo en el cielo, proclaman lo que sucede en la tierra, pero Isaías va a hablar por Dios en la tierra) dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”.

Ellos, al confesar la santidad de Dios, no por eso dejan de obedecer a Dios para representar la gracia de Dios, así como los querubines a veces traen a Dios para salvar; a veces traen a Dios para juzgar. Los querubines tienen una función diferente. Tú no ves a los serafines castigando, ves a los serafines poniendo el carbón para purificar; en cambio, los querubines desde el principio, desde su primera aparición en Génesis, son puestos para guardar el camino al árbol de la vida; es decir, para hacer respetar a Dios cuando el hombre es ciego, como Balaam que no vio al ángel de Dios y pasa, y si  no lo hubiera visto, el ángel  lo hubiera matado. Estos serafines que aparecen aquí, haciendo esto, santificando a Dios, son descritos en Apocalipsis no como en Isaías, que cada uno tenía un rostro diferente; aquí eran cuatro, aunque no dice cuántos; en Isaías dice: serafines; pero en Apocalipsis sí dice que eran cuatro; ya vimos los diferentes rostros que tenían.


Los querubines

Ahora vamos a descender del nivel de lo seráfico, al nivel querúbico, a nivel de los querubines; eso se puede entender mejor en Ezequiel 1 y en Ezequiel 10. Entonces vamos a Ezequiel 1 y después a Ezequiel 10.

En Ezequiel 1, dice: “1Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones de Dios”. Aquí Ezequiel habla en primera persona; luego el editor, posiblemente Esdras, para explicar habla de la cronología, porque el año 30 era respecto de la cronología de Nabucodonosor; en cambio, el interpolador y editor, que es Esdras, dice: “2En el año quinto de la deportación del rey Joaquín, a los cinco días del mes, (ya no dijo cuál, porque ya lo había dicho que era el cuarto) 3vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él la mano de Jehová”. Luego vuelve otra vez Ezequiel en primera persona; hubo un paréntesis aclaratorio del editor para colocar la cronología en el tiempo de Judá y no en el tiempo de Caldea o Babilonia: “4Y miré, (vuelve Ezequiel hablando en primera persona) y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, (se acercaba la gloria de Dios para juzgar) 5y en medio de ella (de aquella nube refulgente) la figura de cuatro seres vivientes”. Aquí también se les llama “seres vivientes”; pero por la descripción se van a dar cuenta de que son seres vivientes querubines y no seres vivientes serafines, que hay diferentes. “Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre”. El porte digamos de su cuerpo, era como de hombre, pero tenían otras cosas ya diferentes. “6Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas”. Los serafines no; los serafines cada uno alababa a Dios por un ángulo y juntos glorificaban a Dios por su santidad y por su gloria en la tierra; pero los querubines, que son los que llevan a Dios, como si Dios trasladase su trono y lo colocase sobre los querubines, un trono de zafiro, y se mueve a distintos lugares, llevado volando como relámpago por encima de los querubines. Ustedes ven aquí a los querubines que cada uno aparece sintetizando la visión de Dios que tenían los serafines. Los serafines: uno tenía rostro de león, otro rostro de becerro, otro rostro de hombre y otro de águila volando; en cambio los querubines cada uno tenía cuatro caras, porque ellos están viendo a Dios desde su ángulo, pero ahora Dios va a ser llevado para obrar en distintas partes de la tierra, expresar Su gloria; entonces cada uno de ellos lleva consigo todo lo que confesaron los serafines, cada querubín tiene las cuatro caras, y esto es muy importante.


Los cuatro movimientos de los querubines

A veces, el Señor se mueve hacia la derecha; como vamos a leer aquí como se movían esos querubines, digamos, a la cara de león, del rey, de la palabra profética; a veces es en la dirección del becerro, en la dirección del sacrificio, de la humillación; a veces es en la dirección del hombre; a veces es en la dirección del águila; esto es muy importante conocerlo porque cada uno de estos rostros representa un aspecto del Señor, y los querubines a veces se mueven en la dirección del hombre, a veces en la dirección del águila, a veces en la dirección del becerro, a veces en la dirección del león. Asimismo en nuestra vida el Señor también se mueve en diferentes maneras; a veces el Señor nos lleva a humillarnos como animal de sacrificio, como el becerro; a veces tenemos que cantar la tabla, poner los puntos sobre las íes, como el león; a veces oramos, profetizamos y estamos en las alturas como el águila, y a veces tenemos que poner los pies sobre la tierra en los asuntos del hombre y poner en orden nuestra misión en la tierra, de señorear, la administración, ciencia y hasta política; todo eso está con los pies en la tierra, pero desde el punto de vista de Dios; a veces nosotros nos vamos para un extremo, pero los querubines están en los extremos para evitar que nos vayamos a los extremos, y por eso tienen cuatro caras mostrando los aspectos diferentes del Señor; es decir, mostrando el equilibrio, mostrando el complemento de las cosas; es necesario ver esas cuatro caras en un mismo ser. Nosotros a veces tenemos la tendencia, si somos místicos, a subirnos al trapecio y nos pasamos dando vueltas en el trapecio y nos olvidamos de las responsabilidades terrenales; entonces tenemos que bajar del trapecio y hacer nuestros negocios, nuestras cosas, comprar el mercado, proveer para la familia, etc. Poner los pies en la tierra. A veces, es momento de proclamar, como el león; a veces es momento del martirio, del trabajo duro, del sacrificio, como el becerro. Si ustedes van a ver, cuando describe aquí los querubines Ezequiel, hacia un lado está el león y al otro lado está el becerro; hacia un lado está el hombre y al otro lado está el águila, mostrando el equilibrio; porque nosotros los seres humanos nos desequilibramos; pero los querubines tienen el trabajo de mantenernos en el punto medio, en el punto del equilibrio, en el punto de la síntesis, en el punto del complemento; un querubín en un extremo, como en el arca; otro querubín en otro extremo; pero el Señor hablaba bajo las alas de los querubines en el propiciatorio, en el medio, y ese equilibrio de la vida espiritual está representado aquí en estos querubines, que son seres espirituales que ministran lo espiritual a nosotros. La espiritualidad tiene cuatro caras, no una sola cara; entonces necesitamos el equilibrio y el complemento de los distintos aspectos.

Volvamos a Ezequiel para ir viendo esas descripciones de los querubines. “6Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas”. Los serafines tenían seis alas, los querubines del tabernáculo tenían dos alas y un rostro; o sea que hay querubines diferentes: querubines de cuatro caras y cuatro alas y querubines de dos alas y un rostro como lo representaron en el arca. “7Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; (trabajo) y centelleaban a manera de bronce muy  bruñido. 8Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados. 9Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia delante”. ¿Por qué? porque como tenía cara para el frente, entonces no tenía que dar la vuelta, sino que simplemente cuando va para la derecha, o para la izquierda, no se tiene que volver porque tiene su correspondiente cara hacia ese lado; por eso es que algunos ven que los platos voladores hacen unos giros tan raros, que no tienen que dar la vuelta, siempre están de frente. Dije eso, no para decir que éstos eran platos voladores. “10Y el aspecto de sus caras; era cara de hombre, (la primera que menciona hacia el frente; aquí habla de la derecha, de la izquierda, de frente y detrás, aunque todo siempre es hacia el frente) y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en los cuatro cara de águila”. Vemos que son diferentes a los serafines de Apocalipsis y de Isaías. “11Así eran sus caras. Y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos”. Diferente a los serafines; los serafines cubrían sus rostros, sus pies y con dos volaban; en cambio éstos cubren sus cuerpos con dos y vuelan con dos. No cubrían sus rostros porque miraban a delante; en cambio los serafines lo cubrían porque miraban a Dios.


“12Y cada uno caminaba derecho hacia delante; hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvían”. Siempre iban de frente, pero para hacer tareas diferentes; a veces era en la dirección del becerro, a veces en la del águila, a veces en la del hombre, a veces en la del león. ¿Quién dirigía? No ellos mismos. El  espíritu les dirigía. “13Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos. 14Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos. 15Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados”. Es una al lado de cada ser viviente; aquí están los seres vivientes con los cuatro rostros, siempre de frente; miran para adentro, de frente, hacia afuera de frente, para la izquierda, para la derecha de frente; encima va a describir el trono de zafiro y el Hijo del Hombre arriba, la gloria de Dios como el Hijo del Hombre arriba, y luego unas ruedas dentro de la otra; cada uno tenía una rueda, y esas ruedas estaban una dentro de la otra, y siempre, para cualquier lado, iban y se movían; unos aros tremendos.


Moverse en el Espíritu

“16El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. (Crisólito es como decir: piedra de oro) Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda. 17Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban. 18Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro”. También las ruedas veían, sabían para donde iban. “19Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.”

Digamos que lo que en el arca eran aquellas barras para llevarla, aquí está representado en todo este asunto. “20Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; hacia donde les movía el espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas”. ¡Qué interesante! Ustedes han visto expresiones, por ejemplo en Efesios, donde dice: el espíritu de vuestra mente; sabemos que la mente es una esfera exterior, ¿verdad? Y el espíritu es el Lugar Santísimo; la mente es en el alma, en el Lugar Santo; pero ¿qué dice Corintios? Oraré con el espíritu, oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu y cantaré con el entendimiento; o sea que lo de Dios va de lo interior hacia lo exterior; el espíritu se comunica hacia el alma, del alma al cuerpo, del cuerpo al ambiente; y aquí vemos también que los seres vivientes eran dirigidos por el espíritu, pero el espíritu de ellos estaba también en las ruedas; o sea que ellos representan y se mueven y hacen que las cosas sucedan en el ambiente, según Dios, desde dentro hacia afuera; entonces por eso dice: “el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. 21Cuando ellas andaban, andaban ellas; y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas”. ¿Qué quiere decir esto? Si estamos haciendo la obra del Señor, la persona que no está en el mismo espíritu, no va hacia el mismo lado; si la persona no está en el mismo espíritu, toma otra dirección, hace otra cosa; pero ahí dice por qué las ruedas se levantaban cuando los seres se levantaban y porqué paraban cuando ellos paraban; la razón es porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas y así todo mover de Dios; solamente sí se transmite en espíritu, y si las personas están en el mismo espíritu, se puede avanzar, pero si no hay ese fluir del Espíritu, entonces se para y las personas agarran para otro lado; muy interesante. “22Y sobre la cabeza de los seres vivientes aparecía una expansión a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas”. Ese es el lugar del trono. “23Y debajo de la expansión las alas de ellos estaban derechas, extendiéndose la una hacia la otra; y cada uno tenía dos alas que cubrían su cuerpo. 24Y oí el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como el ruido de un ejército. Cuando se paraban, bajaban sus alas. 25Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se oía una voz de arriba de la expansión que había sobre sus cabezas”.

Cuando ellos estaban obedeciendo, no se oía la voz, estaban obedeciendo; tan pronto ellos paraban para esperar la dirección de Dios se oía la voz; a veces hay que andar y a veces hay que parar.

Parar para esperar la dirección. “25Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se oía una voz de arriba de la expansión que había sobre sus cabezas. 26Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; (ya en el Apocalipsis no se nos describió de qué era el trono; aquí se nos describe, que es de zafiro) y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él”. Esta es la imagen del Dios invisible, que es el Hijo de Dios. “27Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba, y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor. 28Como parece el arco iris (allí está el arco iris alrededor del trono) que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. (Ahí está el arco iris alrededor del trono) Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba”.


Reflejo de lo celestial en lo natural

Y comienzan a hablar de cosas de la tierra; del juicio de las naciones, de los movimientos que acontecen en las naciones; todo el cielo está trabajando en la tierra. Después, todos estos capítulos nos hablan de qué hablaron; y llegamos al capítulo 10: “1Miré, y he aquí en la expansión que había sobre la cabeza de los querubines como una piedra de zafiro, que parecía como semejanza de un trono que se mostró sobre ellos”. Lo describe de nuevo. “2Y habló el varón vestido de lino”; aquel del capítulo 9, donde Dios había mandado los verdugos de la ciudad; Dios va a juzgar la ciudad, y dice así: Ve, tú (las personas que se duelen de las abominaciones que se hacen en la ciudad, las personas que lloran, que interceden, que no están de acuerdo con la miseria que está sucediendo, vaya y márquelos, y marcó unos pocos; y los demás vayan detrás de él y destruyan a todos los que no tienen esa señal de Dios). Antes de venir el juicio sobre la ciudad, sobre la nación, Dios vino reconociendo a los que no están de acuerdo con el status quo de la tierra, con la maldad, con la destrucción, sino que están por Dios; aquellos que se duelen de lo que está pasando, aquellos que lamentan, que lloran, que interceden; esos reciben de parte de Dios una señal para no ser destruidos; pero después de que es el tiempo de reconocer a los intercesores, a los que no participan de la abominación de la tierra, entonces vienen los verdugos detrás; así se les llama: los verdugos de la ciudad. Se puede ver en Ezequiel 9:1: “1Los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir”. Ahora, esas cuestiones espirituales ¿se manifestaron en qué? en la destrucción de Jerusalén, en la invasión de Nabucodonosor y los babilonios a Israel y a Jerusalén, pues las cosas celestiales se reflejan en lo natural. ¿Qué está pasando en Colombia? Hay movimientos en los lugares celestiales que se reflejan en los lugares naturales; por eso, ojalá seamos de los que interceden, de los que lloran, de los que no están de acuerdo, de los que gimen para que seamos de los señalados por Dios y no de los destruidos. Estamos en ese tiempo ahora.

Volviendo a Ezequiel 10:2, ese era el varón vestido de lino a que se refería, el que señalaba a los intercesores: “Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, y llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y espárcelos sobre la ciudad. Y entró a vista mía”. Este ser espiritual tomó de esos carbones encendidos y los esparció sobre la ciudad, y ¿qué significó eso? El juicio de la ciudad. “3Y los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este varón entró; y la nube llenaba el atrio de adentro.

 4Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del querubín al umbral de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová. 5Y el estruendo de las alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla. 6Aconteció, pues, que al mandar al varón vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró y se paró entre las ruedas. 7Y un querubín extendió su mano de en medio de los querubines al fuego que estaba entre ellos, (así como había hecho el serafín para purificar a Isaías, ahora el querubín hace lo mismo, pero para aplicar juicio porque los querubines son guardianes que hacen respetar la gloria y santidad de Dios) y tomó de él y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual lo tomó y salió. 8Y apareció en los querubines la figura de una mano de hombre debajo de sus alas. 9Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crisólito. 10En cuanto a su apariencia, la cual era de una misma forma, como si estuviera una en medio de otra. 11Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella iban; ni se volvían cuando andaban. 12Y todo su cuerpo, (ya, hablando de ellos ) sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor en sus cuatro ruedas.

13A las ruedas, oyéndolo yo, se les gritaba: ¡Rueda! 14Y cada uno tenía cuatro caras. La primera era rostro de querubín; (aquí les quiero llamar la atención sobre algo y por eso traje aquí unos libros) la segunda, de hombre; la tercera cara de león; la cuarta, cara de águila”. Noten que cuando lo describió al principio en el capítulo 1, dijo: cara de hombre, cara de león, cara de becerro o de buey y cara de águila. Ahora dice: cara de querubín, de hombre, de león y de águila; o sea que la cara de querubín era de becerro, era de buey.


El caso de Satanás

Vemos que en Ezequiel 28 Satanás era un querubín; y miren lo que dice Dios aquí en el versículo 14 a Satanás: “14Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 16A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 17Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. 18Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió; y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. 19Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser”.

Dejará de ser lo que era, no que sea aniquilado; dejará de ser querubín santo y pasará a ser Satanás. Él era un querubín, y lo curioso es que el rostro de querubín específico era rostro de becerro, y ustedes ven que cuando los satanistas adoran a Satanás ponen una estrella de cinco puntas con dos puntas para arriba y dentro colocan un becerro. Aquí tengo justamente un libro, escrito por William Schnoebelen  que fue un satanista y un masón de alto grado que el Señor lo salvó, salió de ahí y escribió estos dos libros: La masonería, más allá de la luz, y Lucifer destronado; en este Lucifer destronado, él cuenta su propia iniciación cuando fue llevado en cuerpo astral a Saturno y se encontró con este querubín con cuatro rostros girando; él mismo en su iniciación lo cuenta; y en este otro libro, aquí en la parte visible, o sea, la parte material, la parte natural, el mundo visible, el mundo natural, político, etc. está representado por la escuadra y el compás de la masonería; esta G del gran oriente, pero allá al fondo en la parte espiritual, lo que está detrás de esto, ustedes ven allí, una estrella de cinco puntas con un becerro adelante. Es solamente curioso que el rostro de Satanás es como un becerro, siendo que rostro de querubín es de becerro, comparando Ezequiel 1 y Ezequiel 10. Ezequiel 10: “15Y se levantaron los querubines; es el ser viviente que vi en el río Quebar. 16Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la tierra, las ruedas tampoco se apartaban de ellos. 17Cuando se paraban ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se alzaban, se alzaban con ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en ellas. 18Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral de la casa, y se puso sobre los querubines. 19Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando ellos salieron, también las ruedas se alzaron al lado de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima sobre ellos. 20Estos eran los mismos seres vivientes que vi debajo del Dios de Israel, junto al río Quebar; y conocí que eran querubines. 21Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y figuras de manos de hombre debajo de sus alas. 22Y la semejanza de su rostro era la de los rostros que vi junto al río Quebar, su misma apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho hacia delante”. Por eso vemos que el rostro de querubín es rostro de becerro. El capítulo 11 se titula: “Reprensión de los príncipes malvados”. Ahí es cuando el Espíritu levanta a Ezequiel,  y le muestra lo que había, y le explica porqué el Señor abandonó su casa; por las abominaciones que se hacen en ella.


Vemos, pues, a estos seres vivientes apareciendo primero como guardianes del árbol de la vida en el Edén; luego en los extremos del propiciatorio, y luego aparecen aquí con David para mostrar la intervención y juicio de Dios para exaltar a sus siervos y a su Mesías; porque eso es figura; y vemos aquí la intervención de Dios en juicio. Los querubines hacen respetar la gloria y la santidad de Dios.


En Apocalipsis 4:9: “9Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. Aquí vemos a Dios siendo adorado por la creación.

Termino con algo importante. Dice: “Y por tu voluntad existen y fueron creadas”. Hay que entender un asunto: el panteísmo, que dice que el todo es Dios, que confunde el todo con Dios, hablando solamente de la inmanencia divina en las cosas, como si la suma de las cosas fuese Dios, ellos dicen que como Dios conocía todas las cosas, en el conocimiento de Dios las cosas existían; pero aquí la palabra de Dios nos dice que no es por el conocimiento de Dios de las cosas, que las cosas existen, sino por la voluntad. Para que una cosa tenga existencia real y  eficaz, tiene que la voluntad de Dios hacerla pasar de Su pensamiento a la existencia. Es necesario entender la trascendencia de Dios. Dios es trascendente; quiere decir que Dios es antes de la creación, superior a la creación y ulterior a la creación. De Él son todas las cosas, por Él y para Él; pero la suma de todas las cosas no es Dios, es la creación, aunque Dios está inmanente en todas las cosas, las cosas no son Dios, las cosas no son pensamientos solamente de Dios, sino criaturas que existen desde la voluntad de Dios por la Palabra. Que Dios conozca las cosas no quiere decir que ellas existan; sólo cuando del pensamiento de Dios, por el querer de Dios, por la Palabra de Dios, pasan de la nada a la existencia. Dios es trascendente e inmanente, no sólo inmanente. Dios no es las cosas. El panteísmo es un ateísmo disfrazado que aplica la palabra Dios a las cosas, pero las cosas no son Dios, son obra de Dios; pero justamente el inmanentismo es como decir la primera etapa para el satanismo; porque Satanás declara Dios a la criatura, y a todo lo que existe lo declara divino, y él se declara divino de esa manera. El inmanentismo en la filosofía comenzó a ser fuerte con Baruc de Espinosa y otros filósofos que son ateos disfrazados; hablan de Dios, usan el nombre de Dios, pero no se lo aplican al Dios real trascendente y distinto, anterior, posterior y superior a la creación, sino que le aplican esa palabra al todo de las cosas creadas. Ellos hablan de la eternidad de la materia, de una sustancia; eso es panteísmo, que es ateísmo disfrazado. Dios es anterior a la creación, posterior a ella, Dios la sostiene, la sustenta; sí, Dios es inmanente a las cosas, pero las cosas no son Dios. Somos en Él, pero no somos Él; las cosas sólo existen creadas como criaturas por la voluntad de Dios, por la palabra de Dios pasándolas de la nada al ser, a un ser contingente que depende del Ser Necesario y Eterno de Dios trascendente. Amén. Vamos entonces a parar aquí. ☐

Continúa con: La apoteosis del Cordero.

LA APOTEOSIS DEL CORDERO

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 18:51, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (24)


LA APOTEOSIS DEL CORDERO


“Y miré, y vi en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”. Apocalipsis  5:6.

Como un Hijo de hombre, El Rey de gloria

Hermanos, vamos a continuar con la ayuda del Señor en su presencia, la consideración de este libro que nos hace bienaventurados.

Bienaventurado todo aquel que oye las palabras de este libro, el Apocalipsis, y las guarda. Hoy llegamos a la consideración del capítulo 5. En el capítulo 4 vimos la descripción sumaria del apóstol Juan acerca de la escena celestial; una escena que era necesario presentar para que los siguientes capítulos de la revelación tuvieran un mayor sentido. En el capítulo 4 se nos ha descrito el trono de Dios con sus veinticuatro ancianos, los cuatro seres vivientes, la adoración de la creación a Dios por causa de la creación. En el capítulo 5 también tenemos adoración, ya no solamente a Dios, sino a Dios y al Cordero, y ya no solamente por la creación, sino también por la redención. Este capítulo 5 es sumamente importante; y para entenderlo, debemos recordar aquellos pasajes que en la introducción de esta sección estuvimos viendo; y yo quisiera que comencemos por uno, en Daniel 7, donde en pocas palabras se nos resume algo que aquí con muchos más detalles se nos describe. Hay frases que de manera sintética nos dicen el asunto central y luego se nos detallan en otros lugares como en este caso de Apocalipsis. En Daniel 7:13, dice el profeta: “13Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”. Esta visión aparece en el mismo capítulo 7 de Daniel donde Dios le muestra otros reinos, otros imperios que sucederían en la historia de la humanidad, como el de Babilonia, representado por aquel león; como el de Medo-Persia representado por aquel oso; como el de Grecia representado por aquel leopardo; como el de Roma representado por esa bestia, a la cual al final le salen diez cuernos y de entre los cuales surge un cuerno blasfemo refiriéndose al anticristo; o sea que de lo que fue el imperio romano surgiría la situación actual de los reinos de entre los cuales está gestándose un gobierno mundial. Pero luego aparece un reino establecido por Dios, un reino de los santos del Altísimo; y lo curioso es que al referirse a ese reino, Daniel no presenta solamente la segunda venida, sino que presenta la ascensión y la segunda venida en conjunción. Por eso les ruego que miren conmigo de nuevo allí el verso 13: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino (no dice hasta la tierra, no dice hasta el monte de los olivos, sino) hasta el Anciano de días, (al Padre) y le hicieron acercarse delante de él”. Cuando el señor Jesús después de muerto y resucitado ascendió a los cielos, a vista de sus testigos discípulos, una nube le cubrió y desde la nube Él fue a la diestra del Padre. Entonces aquí cuando aparece en las nubes del cielo, Él aparece viniendo hasta el Anciano de días. Claro que después de la diestra del Padre, Él también vendrá en las nubes y de las nubes recogerá a sus escogidos en las nubes y vendrá también con todos los santos a la tierra; pero esta venida en las nubes que aparece aquí en Daniel 7:13, comienza con la ascensión; el reino del Señor comienza desde la ascensión. Ya en su vida pública ya estaba el rey, pero estaba en sus pruebas; ya pasó las pruebas, entonces resucitó y ascendió, ascendió a las nubes y volverá en las nubes a continuar estableciendo su reino aquí en la tierra; pero Él ya ascendió en las nubes, ya fue a la diestra del Padre y ya se sentó, y como dijo el Señor Jesús: “Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra” (Mt.28:18); Él subió para recibir toda potestad. Como en una de las parábolas Él dijo que se fue lejos a recibir el reino (Lc. 19:12); o sea, Él recibe el reino a la diestra del Padre y desde allí ya ejerce el reino; como dice en Hebreos, ya lo vemos a Él coronado de gloria y majestad; su cuerpo está siendo preparado para seguirlo en esta posición y vencer como Él venció y sentarse con Él como Él se sentó con su Padre habiendo vencido.


Pero la cuestión clave es ésta: Él murió, resucitó y ascendió y fue presentado, dice el verso 13, y le hicieron acercarse delante del Anciano de días; el Hijo delante del Padre. Y ¿qué sucedió cuando el Hijo fue recibido en gloria? “7Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. 10¿Quién es este rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de gloria” (Sal. 24:7,10). Él recibió del Padre, gloria y honra, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. En este capítulo 5, vamos a ver cómo aquella adoración que se dirigía a Dios en cuanto divinidad, ahora es también dirigida al Cordero en cuanto Verbo encarnado, como hombre, para que todos honren al Hijo como honran el Padre.

En el capítulo 4 está cómo se honra al Padre; en el 5 está cómo se honra al Hijo como al Padre. Los versos 13 y 14 de Daniel 7 nos resumen el desarrollo de los sellos y cómo los sellos se continúan con las trompetas y las trompetas se continúan con las copas. Dice Daniel: “14Y le fue dado dominio, gloria y reino”; como dijo Jesús: toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra; y como dijo San Pedro, y como dijo San Pablo: fue hecho Señor y Cristo. Cuando el apóstol Pedro, habiendo sanado a un cojo en la puerta de la Hermosa, se reunió mucha gente y él le predicó, entre las cosas que él le dijo a la multitud dijo: es necesario que el cielo reciba, que el cielo retenga al Hijo del Hombre, al Señor Jesús, hasta que lleguen los tiempos de la restauración de todas las cosas (Hch. 3:21); o sea, Él ascendió y es necesario que se siente a la diestra del Padre, como dice el Salmo 110, hasta que todos sus enemigos le sean puestos por estrado de sus pies. Entonces, lo que vamos a ver en el desarrollo de Apocalipsis 5 y Apocalipsis 6 donde aparecen los sellos, y luego en su continuación las trompetas y las copas, es este desarrollo que aquí aparece resumido: vino uno como un Hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le fue dado reino, etc. y su reino sin fin; o como dice: fue hecho Señor y Cristo; o también: “Siéntate a mi diestra hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies”. La manera como Dios le somete al Hijo todas las cosas, es la que aparece en el desarrollo de los sellos con la continuación de las trompetas y las copas.


Vamos a leer una expresión de Pablo por el Espíritu Santo en 1 Corintios 15:22: “22Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. Viene hablando de la victoria sobre sus enemigos, donde el último enemigo es la muerte; en Adán todos mueren, en Cristo todos serán vivificados; es decir, todos los enemigos y hasta el último serán vencidos en Cristo. “23Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; (Cristo es las primicias de la resurrección, de la vivificación; fue el primero en resucitar de entre los muertos en incorrupción para nunca más morir, en gloria) luego los que son de Cristo, en su venida”. Aquí el apóstol no hace divisiones de su venida, solamente habla de su venida y que los que son de Cristo serán vivificados en su venida; se refiere a la segunda, claro. “24Luego el fin, (ahí se refiere al reino del milenio y a la Nueva Jerusalén) cuando entregue el reino al Dios y Padre, (pero ahora fíjense en las frases siguientes) cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte”. Entonces nos damos cuenta de que Él ascendió. Hijo, siéntate a mi diestra, hasta que ponga todos tus enemigos por estrado de tus pies. Entonces, el Hijo se sentó para que todos sus enemigos, y el último la muerte, le sean sometidos. Por eso Él dice: cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Por eso leemos en Daniel, que dice: se le quitó su poder y autoridad a aquellas bestias; aunque se les permitió vida por un poco más de tiempo, pero se les quitó su poder, su autoridad.

Cuando el Hijo ascendió, todo poder en los cielos y en la tierra le fue dado, y ya lo tiene. Él ya está en gloria y majestad, Él ya está reinando, a Él ya se le dio el reino, Él ya es el Señor, el rey de reyes, el Señor de señores, Él es el que mueve todos los hilos de la historia y Él está moviéndolos en este sentido. Hijo: siéntate a mi diestra, hasta que ponga todos tus enemigos por estrado de tus pies. El Señor lo que está haciendo es revelar, mostrar, exponer sus enemigos y derrotarlos. Toda la historia desde la ascensión, hasta la segunda venida de Cristo, es una exposición de sus enemigos para ser derrotados y sometidos bajo sus pies. Entonces, siéntate para esto. Es necesario que Él reine, hasta que haya sometido todos sus enemigos. Este que Él reine, se refiere a la ascensión. Él ascendió, vino en las nubes, llegó hasta el Padre, porque subió y una nube lo recibió, se presentó ante el Padre y le fue dado todo poder, toda autoridad. Eso que está en versículos resumidos tanto aquí en Daniel, como en otros pasajes que hemos mencionado, está detallado en Apocalipsis 5, Apocalipsis 6, continuado con el 7, con el 8, desarrollado con las trompetas y las copas.


Un poco de crítica textual

Con ese trasfondo, leamos Apocalipsis 5. Primeramente, hagamos una lectura de corrido para aprovechar y hacer las correcciones de crítica textual, habiendo comparado los manuscritos más antiguos, porque ustedes saben que Reina Valera se basa en el códice 1 que hizo Erasmo, que es un códice tardío. Como el Apocalipsis es tan delicado que no se le puede agregar ni quitar nada, debemos procurar ir a los códices más antiguos, más confiables. Mientras leo, pues, voy a hacer las acotaciones de crítica textual para ajustar esta traducción que es tardía, a una versión de los manuscritos más antiguos y luego volver sobre nuestros pasos y examinar lo que hemos leído: “1Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. 2Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar su sellos? 3Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. 4Y lloraba mucho”. La palabra “yo”, no aparece en los manuscritos más antiguos, pero por sobreentenderse, algunos escribas posteriores la añadieron. “4Y lloraba mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. 5Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. 6Y mire, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”. En la expresión “los siete espíritus”, la palabra [siete] la colocan los críticos textuales entre paréntesis cuadrados, puesto que al compararse los manuscritos más antiguos, unos dicen siete y otros no lo dicen; entonces no hay manera de saber cuál de los dos textos es el seguro; si el que dice: los siete espíritus o el que dice los espíritus. Los manuscritos, incluso los más antiguos se dividen; unos dicen los siete espíritus, otros dicen los espíritus, de manera que los que tienen que tratar estas cuestiones con todo cuidado pusieron la palabra siete, pero la pusieron entre paréntesis cuadrados para explicar que algunos no lo dicen y otros sí lo dicen, y no se sabe cual de los dos sea el más antiguo. “7Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. 8Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, todos tenían cítaras, (la palabra es kítaras, cítaras) y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos”. Aquí en el verso 9 y en el verso 10 es donde hay que poner más atención a la traducción, según los más antiguos manuscritos: “10Y cantaban un nuevo cántico diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre, los (con ele, a ellos, la expresión es autou [αυτου] en griego) has redimido para Dios, de todo linaje, lengua, y pueblo y nación; 10y los (con ele) has hecho para nuestro Dios reino y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra.” Es el texto más puro, repito: “porque tu fuiste inmolado y con tu sangre los has redimido para Dios, de todo linaje, lengua y pueblo y nación, y los has hecho para nuestro Dios reino y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra.

 11Y mire, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes y de los ancianos y su número era miríadas de miríadas y quilíadas de quilíadas, (aquí lo resumieron diciendo: millones de millones; en el griego dice: miríadas de miríadas y quiliadas de quilíadas) 12que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. 13Y a todo lo creado que está en el cielo y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y sobre el mar; (epi, sobre el mar) y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. 14Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos”.


La adoración al Creador y al Redentor

Como decíamos al inicio, la adoración a Dios aquí ya no es sólo por la creación, sino por la redención, y es una adoración a Dios y al Cordero, para que todos honren al Hijo así como honran al Padre.

Ustedes pueden ver la comparación, cuando vemos por ejemplo, en el capítulo 4:8, donde aparecen los seres vivientes, diciendo: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir”; y luego dice lo que decían en el versículo 11 estos ancianos: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. Ustedes ven que aquí la adoración es al Creador; la honra, el poder, porque por tu voluntad existen; tú creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron creadas; pero fíjense en que en el capítulo 5, la adoración aparece desde el verso 9: “Digno eres de tomar el libro y de abrir su sellos, porque tú fuiste inmolado”; aquí es por la redención. “Con tu sangre los has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y los has hecho para nuestro Dios reino y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra”; y luego todas aquellas multitudes en el verso 12, dicen: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la fuerza, la gloria y la alabanza”. Aquí ahora es al Cordero, al Hijo. Honrad al Hijo como se honra al Padre y se le honra por la redención.

“13Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y sobre el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, (juntamente al Padre y al Hijo, a Dios y al mediador Jesucristo hombre; conjuntamente) sea la alabanza, (igualmente, al que está sentado en el trono y al Cordero, la misma alabanza, la misma) honra, (la misma)  gloria y el (mismo)  poder, por los siglos de los siglos”.

Entonces, hermanos, ustedes pueden ver que los cuatros seres vivientes decían: Amén, o sea, los mismos seres celestiales estaban de acuerdo; todo el cielo, toda la creación representada en los seres vivientes reconociendo que al Hijo hay que darle también la gloria juntamente con el Padre. Esto fue una revelación absoluta, una cosa imposible de sufrir para los judíos y los musulmanes que no conocieron al Señor Jesús; pero, hermanos, aquí se ve la diferencia entre el capítulo 4 y el 5, y se ve cómo el Hijo es entronizado.

Volvamos ahora con más minucia, volviendo nuestros pasos desde el versículo 1 del capítulo 5. Primero en el 4 había descrito el trono, pero no había mencionado nada de un libro; había mencionado al que estaba en el trono, su semejanza, los otros ancianos, los seres vivientes, la adoración, etc., pero no había dicho nada de un libro; pero ahí había un libro; de pronto la atención de Juan le fue dirigida a un libro: “1Y vi en la mano derecha (en la diestra, o sea que significa el poder, la potencia del Señor como Todopoderoso, omnipotente, que puede hacer lo que Él quiera) del que estaba sentado en el trono, un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos”. Esos libros eran en forma de rollo, no eran libros en forma de códice, pues esto fue una modalidad que los cristianos introdujeron: el libro en el formato de códice; el formato era de rollo; entonces esos rollos se enrollaban y salía un sello que correspondía a una parte, seguía otro sello, seguía enrollándose y otro sello, había siete sellos; el libro estaba escrito por dentro y por fuera. Es muy interesante que el libro no está escrito sólo por dentro, sino que también está escrito por fuera, como aquel rollo que vio el profeta Ezequiel. No sé si ustedes recuerdan. Podemos ir allí a Ezequiel capítulo 2. Ustedes van a ver que allí también a Ezequiel le fue mostrado un libro de esa manera.

Ahí Dios le está hablando al profeta. En Ezequiel 2: 8 le dice: “8Mas tu, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca y come lo que yo te doy. 9Y mire, y he aquí una mano extendida hacia mi, y en ella había un rollo de libro.

10Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; (que es lo que dice aquí por dentro y por fuera) y había escritas en él, endechas y lamentaciones y ayes. 1Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel”. Es lo mismo que después se le dijo a Juan, que tenía que comer el rollo de la profecía de ese libro; el rollo era escrito por delante y por detrás, o sea, por dentro y por fuera. Es muy interesante eso, porque nos muestra como si fuera dos aspectos de la revelación: una primera apariencia es por fuera y un sentido místico interior, que es por dentro. El libro es escrito por dentro y por fuera; hay algo que se ve a primera vista y algo más que se ve un poco después de que se profundiza.


Un libro sellado hasta el tiempo del fin

Vemos el libro en Apocalipsis 5: “sellado con siete sellos”. En otras ocasiones Daniel no entendió lo que se le habló en las profecías; incluso en esas profecías que era toda una historia que se le contaba, la culminación del plan de Dios; Daniel no entendió, y le dijeron: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin” (Dn. 12:4). Quiere decir que lo que estaba escrito en este rollo del Apocalipsis 5, era un misterio; nadie sino Dios, lo conocía. Dios tenía en su corazón un propósito, un programa. Cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree sobre los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” (Gn. 1:26), Dios reveló un propósito eterno que Él tenía, pero el hombre cayó; ese reino que contendría y expresaría la gloria de Dios quedó detenido, y ¿cuál sería la manera para que ese reino pudiera darse y el propósito de Dios pudiera cumplirse? Entonces, Dios tuvo que adelantar a los pocos un plan de salvación, revelándoles de a poquito: sacrificó un animal, cubrió con las pieles a Adán y a Eva, y luego fue prometiendo que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente y luego resultó que la simiente de la mujer sería también simiente de Abraham, y sería también de la tribu de Judá, y sería también un descendiente de David y que moriría en la cruz, que resucitaría y que reinaría; o sea que Dios fue adelantando poco a poco, abriendo poco a poco su propósito; pero si no hubiera sido por Cristo, nadie se hubiera salvado, nadie sabría para qué existimos, nadie hubiera podido concluir con Dios el propósito que Él tenía cuando nos creó. De manera que no había nadie digno de entender el programa de Dios.

¿De qué trataba este libro? Cuando lo vemos aquí sellado con siete sellos, vamos a responder lo mismo que respondió Juan cuando miraba a todas partes; ninguno era digno de abrirlo, ni de leerlo, ni siquiera de mirarlo. Cuando nosotros vemos allí solamente un libro sellado con siete sellos, nos quedamos con la misma incógnita, con la misma desesperanza con que se quedó Juan. Gracias a Dios que Cristo trajo a luz la vida y la inmortalidad y dio a conocer el programa de Dios, el propósito de Dios, y reveló lo que estaba en el libro; y cuando nosotros vemos lo que estaba en esos sellos y vemos cómo se van desarrollando y en qué terminan, cuando todos esos sellos son abiertos, vemos que la culminación es la instauración del reino de Dios y de su Cristo; entonces lo que esos sellos contenían era el programa de Dios, o como se le llama en el Nuevo Testamento, la economía de Dios, las etapas, lo que Dios haría, lo que Cristo haría, lo que el Padre haría en los cielos y en la tierra para que al final el reino de Dios fuese plenamente establecido.


Aquí en este libro se nos empieza a mostrar cómo primero nadie era digno de abrir el libro; luego el Cordero abrió el libro; luego vamos a ver cómo fue abriendo sello por sello y vamos viendo que nos muestran esos sellos abiertos y al final vemos en qué termina todo, para llevar adelante su propósito eterno y a la economía divina, el programa de Dios, para que en el cumplimiento de los tiempos se dé el reino de Dios como Él lo quiso, con el hombre corporativo y glorificado, desde antes de la fundación del mundo, y cuando en el principio dijo: Hagamos al hombre para esto, eso va a tener cumplimiento cuando los rollos sean abiertos efectivamente por el Cordero de Dios. Entonces, la apertura del libro trata del plan de Dios, de lo que Dios hace. Cuando Dios le dijo: Hijo, siéntate a mi diestra y yo voy a hacer algo, voy a poner debajo de tus pies todos tus enemigos. Es necesario que tú reines hasta que haya suprimido toda potencia, reino y nación y hasta la muerte, aquí vemos que el Cordero es el que recibe del Padre, el dominio, el reino, la capacidad de abrir el libro y el programa de Dios comienza a desarrollarse.

Cuando leemos la historia universal a la luz de estos siete sellos abiertos por el Cordero, entendemos que el Padre tiene a su Hijo a la diestra, que ha estado trabajando, que nada se le ha escapado de su mano, que Él maneja toda la política de la tierra, todas las guerras, todos los acontecimientos, terremotos; no hay nada que se le escape de su control y que Él está utilizando todas las cosas para someter a los pies de Cristo todas las cosas para que luego su Hijo le entregue el reino al Padre. Eso es a grandes rasgos lo que significan estos sellos; después tenemos que verlos uno por uno. “2Y vi un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno?” Aquí la pregunta es sumamente seria, la pregunta es por dignidad. “¿Quién es digno de abrir el libro y desatar su sellos?”; o sea, ¿quién es digno de cooperar, ver el propósito de Dios y llevarlo a cumplimiento? ¿Quién es digno de desatar los sellos del libro, quién es digno de hacer que lo que está oculto en el plan de Dios tenga cumplimiento y se desarrolle? ¿Quién es digno? Y hubo un tiempo para que se presentase cualquier candidato y no sabemos cuánto fue ese tiempo, pero el hecho es que ninguno ni en el cielo, empieza por el cielo; en el cielo no había ninguno digno, ni en la tierra, ni debajo de la tierra. También había personas debajo de la tierra, porque la Biblia habla de personas debajo de la tierra; ninguno podía abrir el libro, es decir, traer a luz el cumplimiento del programa de Dios, para que el propósito eterno de Dios se cumpla, la economía de Dios en el cumplimiento de los tiempos, sea establecida con Dios en su reino. “4Y lloraba mucho”; claro, éste era Juan; y tuvo que haber sido un buen tiempo para tomar conciencia de la indignidad; nadie, ni ángeles, ni siquiera querubines, ni ancianos, nadie era digno de entender qué era lo que Dios tenía en su corazón y cómo Dios lo va a llevar a cabo; nadie era digno y se le dio tiempo a la creación para pronunciarse, y Juan no lloró un poquito, lloró mucho. “4Y lloraba mucho porque no se había hallado a ninguno digno (ni siquiera él, Juan) de  abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo”. ¡Ni mirarlo, Dios mío! “5Y uno de estos anciano me dijo: (ahí se prueba que Juan no era de estos ancianos, él está en otro plano) No llores”. Pero lo dejó llorar un tiempo porque era necesario tomar conciencia de la indignidad de las criaturas para traer adelante el plan de Dios; sólo uno en el cielo y en la tierra, que es su Hijo, su Verbo, es el que puede cumplir el plan de Dios.


El único digno

“He aquí que el León de la tribu de Judá, (usando la profecía de Jacob a Judá, aquí habla del León de la tribu de Judá) la raíz de David”.

Aunque a Cristo se le llama el Hijo de David, aquí en este caso no aparece como Hijo de David, porque aquí es cuestión de dignidad.

Cuando se va a hablar de profecía, sí claro, en el tiempo cronológico, Él es el Hijo de David, pero aquí se está hablando de la dignidad de Él, la raíz de David; Él es antes de David; era el Espíritu de Cristo el que hizo vivir a David lo que David vivió en victoria y profetizar lo que profetizó; era Cristo en David profetizando, por eso aquí se le llama la Raíz de David y no el Hijo de David. “La raíz de David, ha vencido”.

Para abrir el libro había que haber vencido una prueba. Hubo una prueba en los cielos y muchos ángeles cayeron, y hubo una prueba en la tierra y todos los hombres cayeron, excepto un hombre, el Verbo de Dios que vino como un niño, se hizo hombre y se llamó Jesús, el Cristo de Belén, el Nazareno. “Ha vencido (¡qué interesante!) para abrir el libro y desatar sus siete sellos”. En otra parte dice que murió y resucitó para ser Señor. Aquí dice que venció para abrir el libro y desatar sus siete sellos; o sea que hay una relación: abrir el libro y desatar sus siete sellos es señorear, es sentarse a la diestra del Padre y comenzar a ejercer desde la diestra del Padre una autoridad en los cielos y en la tierra para someter todas las cosas, derribar todo dominio, toda potestad, toda otra rivalidad, toda otra cabeza que se levante. Por eso, en aquella parábola el Señor dice que cuando aquel hombre, aquel rey, fue a recibir su reino, vino, y cuando volvió, bueno, llamó a sus siervos, pasó a sus siervos por el tribunal de Cristo, les dio su respectivo galardón o su castigo, y dijo: y los que no querían que yo reinase decapitadlos delante de mí (Lc. 19:11-27); o sea que se quedaron sin cabeza los que querían ser cabeza en lugar de la única Cabeza legítima; la única Cabeza legítima es el Señor Jesús. Él se sentó a la diestra y la historia está exponiendo la soberbia del hombre; personas que pretenden ser cabeza; ahí el último va a ser el anticristo, que va a ser el más soberbio, y Dios lo está exponiendo para entonces derribarlo; exactamente, derribarlo y hasta la muerte, hasta el último enemigo. ¿Qué está haciendo el Señor a la diestra del Padre? Exponiendo y derribando; sube un imperio y cae, sube otro imperio y cae; todos hablando contra Cristo, presentando otras ideas, presentando otras propuestas, y Dios les da permiso por un tiempo, y suben y caen; suben y caen; todos los reinos van cayendo. Sube Babilonia, cae; sube Media y Persia, cae; sube Grecia, cae; sube Roma, cae; sube este mundo actual y cae; sube la otra bestia haciendo caer fuego del cielo sobre la tierra y mandando a la gente ponerse una marca y también cae; sube el anticristo y también cae. El diablo tiene permiso después de los mil años de reunir las gentes, y cae; todos caen. Entonces viene la resurrección, primero la de los justos, luego la de todos para ser juzgados, y también todos caen; es decir, Él era el único digno de llevar a cumplimiento el propósito de Dios, la economía divina. Continúa diciendo: “ha vencido”; no fue un regalo, no, “ha vencido”; fue una lucha, fue una prueba para abrir el libro; lo que Dios quería por fin lo logró con uno, con su propio Hijo, y ahora por la gracia de su Hijo Él introduce en esa gracia a los que la reciban, les dio potestad también de ser hechos hijos de Dios y entrar en la prueba del reino para reinar con Cristo.

“6Y miré, y vi que en medio del trono (en medio del trono) y de los cuatro seres vivientes y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, (la palabra en el original griego, da la idea de ser recién inmolado, porque aquí Él acababa de morir, resucitar y ascender, y por eso no era solamente como inmolado, sino recién inmolado) que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”. Interesante que aquí es el Cordero que fue inmolado el que aparece con la plenitud del poder; los siete cuernos representan en la Biblia el poder. En el mundo aparece la bestia con diez cuernos; Alejandro Magno como un cuerno que se quebró y salieron otros cuatro cuernos; los cuernos significan autoridad, significan el poder; pero aquel a quien Dios le da la plenitud del poder, o sea que tiene siete cuernos, es el Cordero.

Dice: porque le diste potestad sobre toda carne para que le dé vida eterna a los que le diste.


Cristo tiene todo poder. Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra: siete cuernos. También su reino, que está representado por la Iglesia, apareció en siete períodos representados en siete candeleros, porque la iglesia por ahora es el ámbito del reino de Dios, del reino de los cielos; por ahora es la Iglesia. De ahí que aparezca el Cordero con siete cuernos. “Y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”. Interesante que cuando por primera vez aparecen estos siete ojos son designados como los ojos de Jehová.

Leámoslo en Zacarías 4:10: “Los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete (porque recuerden que le fue mostrado un candelabro con siete lámparas resumiendo la obra del Señor) son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra”. Recuerden que en el capítulo 3 había aparecido en el versículo 9: “He aquí aquella piedra que puse delante de Josué”; esa era una figura, Josué sumo sacerdote, una piedra que iba a ser esculpida, así como la Iglesia va a ser edificada y está delante de Cristo; Él es el Sumo Sacerdote real. El verdadero Josué es Cristo que edificará la Iglesia tipificada por esta piedra a ser esculpida delante de Josué. “9Aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura”. Dios está mirando el objetivo de Dios, que  es esculpir esa piedra. Dios tiene un objetivo y toda su atención está centrada en el objetivo de esculpir esa piedra, que es edificar la casa de Dios, el cuerpo de Cristo; “y quitaré el pecado de la tierra en un día”. Cuando la iglesia sea edificada, entonces el pecado será quitado de la tierra en un día, que para el Señor es como mil años; en el milenio será quitado el pecado de la tierra. “10En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, (ese día es el milenio) cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera”.

Estos siete ojos que aparecen aquí como de Jehová, aquí en Apocalipsis aparecen en el Cordero; como quien dice: el Cordero es el vehículo y la representación exacta que no le queda en nada pequeño al propio Dios. Jehová que es el que realiza su obra, es el que tiene los siete ojos, es el que lo ve todo, es el que entiende todo, es el que está concentrado en lo que está haciendo, en su propósito, y ahora aparece eso mismo, pero en el Cordero; el Cordero es el agente que representa perfectamente a Dios, el que entiende; por eso es el Superintendente universal; siete ojos; y dice acá que esos siete ojos son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra; es decir, Dios ve, pero no solamente para entender, sino para dirigir, para infundir; a veces con una sola mirada entendemos lo que hay que hacer; los ojos no son solamente para mirar, son para que entendamos lo que tenemos que hacer. Esos ojos son espíritus enviados por toda la tierra, el Espíritu de Dios en siete, para realizar el propósito divino.


Reconocimiento, exaltación y adoración al Cordero

Apocalipsis 5:7: “Y vino, (como decía allí en Daniel, que le hicieron acercarse delante de Él, como quien dice: pasa, eres tú el que merece hacer esto) y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono”. Ahora sí los cielos y la tierra sabrán para qué existe el universo, qué era lo que Dios quería y cómo va a llevar esto por medio de este Ungido, este Cristo, el único Cristo, su Hijo, el Cordero recién inmolado, pero resucitado, ascendido y glorificado. “Y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. 8Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes (los que representan la creación) y los veinticuatro ancianos (aquel sacerdocio angelical) se postraron delante del Cordero”. Hasta aquí durante todo el tiempo de su existencia inmemorial en la cronología celestial, ellos se habían postrado delante de Dios, el que es, el que era y que ha de venir. ¿Como que delante de un hombre? Pero aquí por primera vez se postran delante de un hombre; ya Dios lo había adelantado cuando en la visión de la gloria de Dios apareció uno como señalando al Hijo del Hombre, sentado en un trono como de zafiro sobre los querubines.

 Aquí aparece este Hombre. “8Y cuando hubo tomado el libro, (no fue cosa pequeña tomar el libro; esto es algo muy grande) los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían cítaras y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos”. Vemos aquí todas las súplicas de los santos pidiendo del Señor su gracia, pidiéndole al Señor su ayuda, que el Señor los conduzca a ser vencedores, que los conduzca a poder cooperar con el Señor; ahora todo eso tiene sentido; sin el Cordero todas las súplicas se quedaban sin respuesta, pero ahora estos ancianos que son ángeles ministradores presentan esas copas de oro llenas de incienso. Así como nos tomamos un tiempo para ver el Arca del Pacto, otro tiempo para la mesa de los panes de la proposición, otro tiempo para el candelero, necesitamos tomarnos un tiempo para el altar de oro y el incensario; quizá en un campamento si Dios permite. Pero aquí aparecen, hermanos, las oraciones como incienso.

Ustedes saben que el incienso está compuesto de varias cosas: de incienso mismo que es aparte, pero al incienso puro se le añadía estacte, que es una especie de mirra; uña aromática, que es una especie de cascarita de un animal; también gálbano, que es una resina, y todas no es que huelan muy bonito, no huelen muy bonito, huelen a muerte, representan la muerte de Cristo en nuestras oraciones; esos elementos que se le añaden al incienso son elementos sagrados. Ninguna oración viene como incienso solo; el incienso trae las especies; es decir, unidos en Cristo es que nosotros venimos a la presencia de Dios. Esos tres elementos: estacte, uña aromática y gálbano que son las especies que se le ponen al incienso, representan los tres distintos aspectos de la muerte de Cristo; pero el incienso representa la resurrección de Cristo, y es porque Él murió y resucitó que en su nombre podemos presentarnos en la presencia de Dios y recibir de Dios respuesta. Gracias a Dios que lo que Dios quería también le fue pedido por los santos y también le fue pedido en el nombre único en que se podían responder las oraciones. “Tenían cítaras y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; 9y cantaban un nuevo canto”; éste es nuevo; hasta aquí ellos no habían cantado esto; hasta aquí sabían que Dios los había creado, pero no sabían qué había empezado con esos hombres perversos; pero de pronto uno venció, el único, el Cordero que los redimió, y ahora ellos se postran ante el Cordero y cantan un cántico nuevo en el cielo; en el cielo se oye un cántico nuevo, un cántico de redención; ahora Dios es alabado y el Cordero por la redención. “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado”. Ahí está, sobre la base de su sacrificio hasta la muerte, porque se humilló hasta lo máximo, Dios también lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre para que en el nombre de Jesús el Señor, se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y aquí todo esto se inicia; ya Juan lo ve culminado después unos versos más adelante. “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tú sangre los has redimido para Dios”. Ahora Dios puede tener lo que quería. Cuando dijo: Hagamos al hombre, un hombre corporativo, a nuestra imagen, que lo porte a Él, a nuestra semejanza, y que reine, que señoree, un rey; ahora es posible gracias al Cordero. “Los has redimido para Dios, (no sólo redimidos para salvarse del infierno, sino para Dios, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos; que los sujeta después al Padre) de todo linaje (gracias a Dios, todo linaje; Dios no excluye a nadie, siempre habrá un remanente, aun en los pueblos más terribles) y lengua y pueblo y etnia; (la palabra “nación”, aquí es “etnia) 10y los has hecho para nuestro Dios...”; ya es considerado como un hecho, “reino y sacerdotes”.


Por eso Jesús dijo en la cruz: “consumado es”; ya para Dios no es sino esperar que las cosas que ya fueron hechas en lo espiritual, aparezcan en lo natural. “10Y los has hecho para nuestro Dios, reino (la palabra aquí no es aquí “reyes” en plural, sino “reino”, porque todos los reyes juntos forman un reino) y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra”. Por fin, lo que Dios había dicho: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”, al fin, “reinarán sobre la tierra. 11Y miré, y oí (lo que hemos visto y oído) la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era miríadas de miríadas y quiliadas de quiliadas, 12que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado...”.

¡Qué precioso! Todo el cielo reconociendo; el reconocimiento comienza en el cielo, pero termina también en la tierra. Padre, que se haga tu voluntad aquí en la tierra como se hace en el cielo (Mt. 6:10).

 Aquí comienza en el cielo; hasta aquí sólo el cielo, muchos ángeles, seres vivientes, ancianos, “miríadas de miríadas, quiliadas de quiliadas, 12que decían a gran voz: el Cordero que fue inmolado es digno (eso es lo que se había preguntado, ¿quién es digno?) de tomar el poder, (otros tienen el poder, el diablo se lo robó, deshonraron al Padre, pero ahora hay alguien que se lo tomará; es digno de tomar; entonces ¿qué es lo que va a hacer el Cordero cuando comienza a abrir los sellos? En cada sello que abre sucede una cosa; eso que sucede cuando abre los sellos, es la manera de Él tomar el poder) las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”.

Todo eso comenzó en el cielo, pero ahora Juan vio el efecto porque Juan está en lugares celestiales, no está en el tiempo de la cronología natural, sino en la cronología celestial. Primero vio a los seres celestiales, pero ahora él también vio la terminación de todo esto, porque esto se desarrolla por etapas, esto ya fue conseguido aquí, y las etapas culminarán en esto que fue conseguido. “13Y  a todo lo creado (ya no solamente los ángeles) que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y sobre el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: (Juan vio el cumplimiento, lo que podríamos decir en el lenguaje de los profetas y de Pedro predicando en Hechos, la restauración de todas las cosas, a todos, todas las cosas que hay en estas cosas creadas) Al que está sentado en el trono, y al Cordero, (al Padre y al Hijo juntamente) sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos (los eones de los eones). 14Los cuatro seres vivientes (aquellos que habían adorado primero y oyeron luego a las criaturas, a todas las criaturas en la restauración de todas las cosas, adorar al Señor) decían: Amén; (ellos concordaron) y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.” Juan estaba viendo lo que Él se merece; aun debajo de la tierra se confesará Su nombre, como lo dice Filipenses 2: “10Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor”.


Hermanos, el 5 es un capítulo de la apoteosis del Cordero. La única apoteosis legítima, la única que es digna de permanecer eternamente; toda apoteosis de los hombres o de los demonios está destinada a ser decapitada, a ser destruida; hasta que haya suprimido toda autoridad, potencia, todo otro nombre que se nombra y establecer el único nombre. Que todos honren al Hijo como honran al Padre, porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que hace. Sólo Él sabía eso, el Padre en cuanto Dios, pero el Cordero venció como hombre; como Dios Él sabía todo, pero como hombre Él creció, aprendió y fue digno, y se le reveló a Él la manera como someter todas las cosas. Ahora el Cordero está a la diestra del Padre; todo lo que está sucediendo es el desarrollo de estos sellos que vamos a ver, Dios mediante, la próxima ocasión; es la historia. La historia está resumida en estos sellos; la historia, sus principios básicos, desde la ascensión de Cristo está resumida. Si los historiadores estudiaran ¿cuáles son los principios de la historia? Hay grandes historiadores como Arnold Toynbé, un famoso historiador que escribió como siete volúmenes de estudios sobre la historia, tratando de descubrir cuáles eran las leyes de la historia por las cuales se desarrollaban, crecían y caían las civilizaciones; tratando de estudiar la historia y descubrir el hilo conductor; eso no lo pudieron hacer los historiadores, pero en este libro de los sellos aparecen los principios que dirigen la historia, quién es el que gobierna la historia y para dónde va la historia; a someterse al Hijo, para que el Hijo someta al Padre todas las cosas; esas son las fuerzas que se mueven en la historia y cuyos principios aparecen aquí en estos caballos en cuanto a la historia de este mundo y en lo que sucede al otro lado después. Dios mediante después vamos a detenernos más en esto, pero esto es ya la continuación y el mismo marco de la ascensión de Cristo, del reino de Cristo, del gobierno de Cristo sobre la historia, del sentido de la historia a la luz del trono del Hijo de Dios. Vamos a orar hermanos, agradecer al Señor que podamos entender la historia cristianamente, a la luz del trono de Dios y del Cordero. ☐

Continúa con: Panorámica de los sellos del Apocalipsis.

PANORÁMICA DE LOS SIETE SELLOS DEL APOCALIPSIS

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 18:39, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (25)


PANORÁMICA DE LOS

SIETE SELLOS DEL APOCALIPSIS


“He aquí el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos”. Apo. 5:5.

Una revelación en lenguaje místico

Vamos a la palabra del Señor, al Libro del Apocalipsis que estamos estudiando, y hemos llegado a aquel pasaje glorioso de la apoteosis del Cordero que vimos en el  capítulo 5, con la apertura del libro de los sellos; en este libro está resumido el programa del Señor, están las líneas maestras de la manera como Dios realiza su programa para establecer definitivamente su reino. Cuando el Señor Jesús vino a la tierra, Él oró y nos enseñó a orar así: Vosotros orad así: Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tú nombre; no se está santificando su nombre, pero santificado sea, santifíquese de aquí en adelante, venga a nosotros tu reino, y ya estaba hablando eso el rey, el rey estaba estableciendo el reino. Aquí en este Libro del Apocalipsis, en la apoteosis del Cordero, ascendido a la diestra del Padre, recibiendo el libro de la diestra del Padre, ese libro es el libro donde Dios revela la manera cómo Él tomará ese reino; cómo el Hijo toma el reino con la guía del Padre y a la vez el Hijo sujeta el reino al Padre. No es un libro pequeño, es un libro que nadie podía leer, ni mirar en los cielos, ni en la tierra, ni debajo de la tierra; no es una cosa pequeña; aunque el Cordero abrió los sellos y aparecen aquí una serie de cosas, esas cosas son más profunda; que lo que aparece a primera vista. Dios abre el libro; recuerden que el libro estaba escrito por dentro y por fuera. Ese libro donde está la economía divina, donde está el plan de Dios, podemos decir que sintetiza todo el programa de la Biblia. La Biblia tiene un Antiguo Testamento y un Nuevo Testamento, y así el libro está escrito por dentro y por fuera; lo que se ve por fuera es como la revelación que llega primeramente, es la revelación que nos introduce, correspondiente con el Antiguo Testamento; pero en el Antiguo Testamento estaba escondido el Nuevo Testamento. El libro no sólo estaba escrito por fuera, sino también por dentro; o sea que hay una revelación interior que sale de parte del Señor. Aquí cuando el Señor comienza a abrir el libro, comienza a abrirlo sello por sello e inmediatamente va saliendo una revelación de la presencia del Señor; sólo que esa revelación viene en un lenguaje místico, un lenguaje simbólico; Dios está revelando, Dios está mostrando principios claves, Dios está dando las claves de la historia del reino de Dios a partir de la ascensión de Cristo hasta el establecimiento definitivo del reino milenial y luego el cielo nuevo y la tierra nueva. Hoy con la ayuda del Señor, así como hicimos una introducción panorámica a las siete iglesias, necesitamos hacer también una introducción primero panorámica a la apertura de los sellos; después valdrá la pena con más tiempo detenernos en cada uno de ellos, lo cual es necesario para poder entenderlos mejor, para sacar un mejor provecho, porque esto que parece a la vez tan misterioso y a la vez tan simple, está revelando cosas profundas, cosas que nadie era digno de entenderlas si Jesucristo no hubiera venido; gracias a Dios que El vino, abrió el libro, abrió los sellos.

Cada sello enrolla un misterio

Cuando el Apocalipsis fue revelado le fue dicho a Juan: Mira, no selles el libro; en cambio a Daniel se le dijo: Mira, Daniel, estas palabras están selladas hasta el tiempo del fin; los entendidos entenderán, pero ninguno de los impíos entenderá (Dn. 12:3,4). El libro de Daniel es un libro de profecías, y está sellado, y sólo comienza a entenderse hasta el tiempo del fin; mientras las cosas no estén cumpliéndose ya, o a punto de cumplirse; lógicamente eso va a ser algo sellado, pero Apocalipsis no es un libro sellado. Apocalipsis dice: “No selles las palabras de la profecía de este libro” (22:10), y aun esta parte aquí de los sellos tan misteriosa y tan profunda está abierta por el Cordero. Vemos aquí, pues, que el libro tiene siete sellos; cada sello enrolla un misterio. El libro no es como uno de éstos, un códice, sino un rollo; y hay un primer rollo, dentro de ese rollo hay otro rollo, dentro de ese otro rollo hay otro rollo; y aparece un orden, un orden en número siete; el número siete es el número de completación en la Biblia; Dios completa sus cosas en siete. Siempre desde la Biblia aparece el número siete. Siete copas, siete trompetas, siete candeleros, los siete ángeles, los siete sellos; el siete, el siete, el siete, es el número con el cual Dios completa las cosas; quiere decir que cuando el Cordero abre los siete sellos, el programa de Dios se completa, se concluye; claro que en el último sello se inician las trompetas, y luego las últimas trompetas, o sea la quinta, la sexta y la séptima corresponden con los tres ayes; y luego vemos también las copas.

Vamos a ver cómo las cosas van teniendo un tinte cada vez más fuerte a medida que el programa de Dios se va desarrollando. Cuando lleguemos a uno de los sellos, vemos que se le da autoridad a aquel último jinete para que sea destruida la cuarta parte de la tierra; pero ya en las trompetas es la tercera parte; y cuando tú comparas las trompetas con las copas, ves que las copas son lo completo; las trompetas es como si fuera un tercio de las aguas, un tercio de las estrellas, un tercio de los árboles, pero las copas es todo, ya no es un tercio; o sea, vemos que los sellos van introduciendo una línea de acontecimientos, según la guianza y el control de Dios, y se van acentuando más en las trompetas y se consuman en las copas; o sea, los sellos abren, inician la cabalgada de los acontecimientos; ya las trompetas son el principio de dolores, y las copas son la consumación de la ira. Dios removiendo toda otra autoridad que se opone al reino de su Hijo para entregar a su Hijo todo el reino. Antes de que entremos en una consideración detenida y particularizada de cada uno de los siete sellos, sería bueno que miráramos de una manera panorámica algunos asuntos, para que después podamos entender mejor.


Caballos y jinetes en la revelación

En los primeros cuatro sellos aparecen cuatro caballos con sus respectivos jinetes, los cuatros cabalgando, y terminan con la muerte y el Hades. Empieza un caballo blanco, un caballo rojo, un caballo negro y un caballo amarillo; que aquí dice amarillo, pero es pálido, es lívido en el idioma griego; y luego se pasa a la otra dimensión, a la dimensión del Hades; así termina: la muerte y el Hades. Después de que aparecen los cuatro caballos, vienen tres sellos; en el quinto sello aparecen los mártires bajo el altar, luego la gran tribulación en su inicio, y luego aparece el séptimo sello que da apertura a la trompetas. Vemos, pues, un grupo de cuatro primero y luego otro de tres; luego así vemos las trompetas de la misma manera; primero hay cuatro iniciales, luego hay tres finales que se corresponden a los ayes;y también las copas son siete copas. Entonces, nos damos cuenta de que para poder entender mejor lo que leemos debemos tener en cuenta todo lo que Dios ha revelado al respecto. Aquí vemos que aparecen inicialmente los famosos cuatro jinetes del Apocalipsis.

Vamos a detenernos primero en eso. No es la primera vez que Dios revela algo en la figura del cabalgar de un jinete en un caballo; el jinete tiene unas características, su respectivo caballo tiene unas características; no es la primera vez que Dios revela algo con las figuras de los jinetes del Apocalipsis. Apocalipsis es el libro que corona toda la Biblia, que contiene y que resume toda la revelación; por lo tanto, para entender mejor esta cabalgata de los cuatro jinetes del Apocalipsis, debemos ir a otras utilizaciones del Señor de esas figuras de los caballos, que aunque no son las mismas sí revelan algo, porque Apocalipsis no es el primer libro, sino el último, y toda la revelación se contiene en él; o sea que en el Apocalipsis está subsumida, subyacente, toda la revelación de la Biblia; y debemos ir a todo el resto de la Biblia para poder entender mejor lo que leemos.


Yo les sugiero que vamos al libro de Zacarías, porque el profeta Zacarías, un profeta mesiánico, habló también de unos misteriosos caballos; así que vamos inicialmente al capítulo 1, después vamos al 6. ¿Para qué hacemos esto? para que nos vayamos interiorizando en el estilo de relaciones de Dios. Zacarías 1:7, dice: “7A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Jehová”. Aquí no es cualquier ocurrencia, no es un fenómeno onírico, no es solamente una cuestión del subconsciente, sino palabra de Dios; claro que utilizando al ser humano en su integridad, su ser íntegro, pero es Dios el que está moviéndose aquí.

“Vino palabra de Jehová”; si no hubiera sido Dios, no habría profecías cumplidas; eran simplemente imágenes del subconsciente en la mente, pero eso no va cumplir profecías como tal; es Dios que utiliza estos medios: tanto visiones, como profecías, sueños, etc. “Vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: 8Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.

9Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío?” ¡Muy interesante pregunta! Nosotros debemos hacernos una pregunta parecida a la que hizo Zacarías cuando leemos en Apocalipsis 6; eso fue lo que se preguntó: ¿qué son éstos? “Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré lo que son éstos”. El cielo revela visiones aunque sean difíciles de comprender para que no nos quedemos sin entender. Dios se reserva las cosas ocultas, pero las que Él quiere revelarnos, Él las habla, Él las enseña, aunque al principio no las entendemos. “Yo te enseñaré lo que son éstos. 10Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado a  recorrer la tierra”. Esa frase da la explicación de unos caballos cabalgando; son los que Dios ha enviado a recorrer la tierra. Dios es el Soberano, es Él el que sabe lo que debe acontecer en la tierra; entonces Él envía que en la tierra sucedan ciertas cosas. Dios envió estos caballos a recorrer la tierra; o sea que en la tierra cabalgan estos caballos y ese cabalgar se refleja en los acontecimientos en la tierra. El cielo está íntimamente interesado en la tierra; el cielo no está por allá y la tierra por acá. Los siete ojos de Jehová miran hacia la tierra, los ángeles miran hacia la tierra; ellos quieren aprender de Dios, del plan de Dios en lo que acontece en la tierra; de manera que Dios manda que estos jinetes recorran la tierra. Jehová los ha enviado a recorrer la tierra. En la tierra suceden cosas, hay corrientes que circulan en la tierra, acontecimientos que se dan en la tierra; podríamos decir: los principios que dirigen la historia detrás de bambalinas, porque la parte angélica, la parte espiritual, es la que está detrás de la natural, es la que toma dirección; el cielo está interesado en la tierra. Ustedes vieron en otras profecías cómo aparecen unos príncipes, como el de Persia, como el de Grecia, entre los príncipes de las regiones celestiales, y cómo eso tiene una repercusión en los acontecimientos en la tierra. Ustedes recuerdan el caso de Daniel capítulo 10, donde se le revela al profeta Daniel de que va a salir el príncipe de Persia, pero que va a venir el príncipe de Grecia; ese príncipe de Persia era un principado espiritual que era el que trabajaba en la tierra los acontecimientos del surgimiento del imperio persa natural. Cuando en esa lucha espiritual, con la ayuda del ángel Miguel, aquel príncipe demoníaco de Persia que controlaba la civilización persa fue echado, entonces el imperio persa cayó, pero como había profetizado el ángel a Daniel, vendría el príncipe de Grecia; otro príncipe espiritual; un príncipe que sintetiza un tipo de civilización; y vemos que después de la civilización de los persas surgió la civilización griega; o sea que los acontecimientos en el mundo espiritual tienen una repercusión en el mundo material; cuando Dios hace que cabalguen ciertos jinetes, entonces acontecen ciertas cosas; cada cabalgata tiene una dirección; los acontecimientos se desarrollan en un sentido; por eso dice aquí: “Qué son éstos? Yo te enseñaré lo que son éstos.... Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra”; esto es lo que la soberanía de Dios ha determinado que acontezca en la tierra. Cuando esos caballos están cabalgando, cosas relacionadas con el sentido de esos caballos están aconteciendo en la tierra.


“11Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra y he aquí toda la tierra está reposada y quieta”. Fíjense en la respuesta de estos personajes, digamos angelicales. Satanás también respondió así a Dios en el libro de Job. Dios le dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Él dijo: De recorrer la tierra y andar por ella; y le preguntó Dios: ¿No has visto a mi siervo Job? ¡Ah! y comenzó una discusión en los cielos acerca de las disposiciones de los hombres en la tierra. Entonces, un permiso de Dios a Satanás hizo posible acontecimientos naturales, pero dirigidos sobrenaturalmente en la vida de Job; o sea que lo que acontece en ese mundo espiritual, se refleja en el mundo natural. “Toda la tierra está reposada y quieta”; eso es lo que hacen estos seres celestiales.

“12Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?”.

Recuerden que Zacarías es quien profetiza en tiempos de Zorobabel, en tiempos de Josué hijo de Josadac, cuando estaban desanimados, para animarlos a la reconstrucción de la casa de Dios y después de la ciudad de Dios. “13Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo”. Noten, todo esto aconteció en los lugares celestiales, pero se reflejó luego en la restauración del reino de Judá, en lo natural. “14Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion. 15Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal. 16Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos y la plomada será tendida sobre Jerusalén. 17Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén”. Esto, cuando estaba detenida la reconstrucción; y a partir de ahí comenzó la reconstrucción de la casa de Dios y después de la ciudad de Dios.


Cuatro carros del juicio divino

Pasemos al capítulo 6 de Zacarías, donde hay otra visión diferente, pero en la que también aparece este mismo principio de revelación: “1De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; y aquellos montes eran de bronce. 2En el primer carro había caballos alazanes, en el segundo carro caballos negros, 3en el tercer carro caballos blancos y en el cuarto carro caballos overos rucios rodados. 4Respondí entonces al ángel que hablaba conmigo: Señor mío, ¿qué es esto?” ¿Qué es esto? Unos carros con caballos de distintos colores, yendo por distintos lugares.

“Qué es esto? 5Y el ángel me respondió y me dijo: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra”. Los cuatro vientos de los cielos. ¿Ustedes recuerdan esa expresión en otros profetas? Por ejemplo, en Ezequiel cuando Dios le dijo: Ezequiel, profetiza a los cuatro vientos del cielo y di al espíritu de los cuatro vientos, ve y sopla sobre estos muertos, sobre este valle de huesos secos (Ez. 37:9); o sea que en los acontecimientos espirituales, esos supuestos vientos, no son solamente vientos físicos. La palabra viento en el griego es pneuma, que es lo mismo que la palabra espíritu; o sea que estos vientos representan el espíritu de los acontecimientos. Por ejemplo, va a decir más adelante que aquellos carros hicieron reposar el Espíritu del Señor en la tierra del norte; o sea, unos carros llevados por determinados caballos representando los vientos del Señor es la dirección del Señor; ellos se presentan delante del Dios de la tierra, reciben órdenes de lo que deben influir desde el punto de visita espiritual sobre los acontecimientos de la tierra; entonces aquellos tenían que presentarse delante de Dios como se presentan todos los seres celestiales, como se presentó Satanás, como se presentaron estos del capítulo 1 de Zacarías, aquí también en el capítulo 6; estos vientos se presentan . “5Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra. 6El carro con los caballos negros salía hacia la tierra del norte, y los blancos salieron tras ellos, y los overos salieron hacia la tierra del sur.

7Y los alazanes salieron y se afanaron por ir a recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra. 8Luego me llamó y me habló diciendo: (fíjense en a qué se refiere ese recorrer la tierra de estos vientos, de estos espíritus que mueven las corrientes sobre la tierra) Mira, los que salieron hacia la tierra del norte hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del norte”. Notemos que no son solamente vientos comunes y corrientes, sino que hicieron reposar el Espíritu del Señor en la tierra del norte; o sea que Dios decide: Bueno, en la tierra del norte van a acontecer determinadas cosas en sentido positivo; a veces, algunos cabalgan en una dirección positiva, digamos, para restaurar, como en el caso aquí de Zacarías, y a veces cabalgan en sentido negativo para juzgar. En los sellos que vamos a ver aquí en Apocalipsis, solamente uno, el primero, es en sentido positivo; los otros tres son en sentido negativo; o sea que Dios hace que cuatro cosas cabalguen en la tierra.


Visión de los siete sellos

Entonces, vamos a hacer primero una lectura de corrido sobre estos cuatro sellos, después, Dios mediante, necesitamos con más tiempo devolvernos a cada sello, pero primero vamos a ver el panorama, es decir, desde la ascensión de Cristo hasta el culminar del reino son estos siete sellos, y comienzan en esta dimensión con cuatro caballos.

 Leámoslo primero de corrido para ver estos caballos, teniendo el trasfondo de lo que leímos en Zacarías para interpretar estos caballos: “1Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno:  Ven”; o si no “Ve”. En la crítica textual los manuscritos más antiguos dicen solamente la palabra “ercou" [ερχου], no dice nada más; a otros manuscritos posteriores, algunos escribas posteriores le agregaron en los cuatro sellos, la palabra “y mira”, pero no aparece en los manuscritos más antiguos, sino que aparece solamente la palabra “ercou” que se puede traducir: ven o que se puede traducir: ve, en el sentido de anda. Aquí estas palabras miradas en los manuscritos más antiguos, donde no aparecen estas palabras adicionadas por algunos escribas posteriores “y mira”, porque cuando se le agrega las palabras “y mira”, es como si esas palabras fueran dirigidas a Juan, que Juan tiene que mirar; pero no, aquí el Cordero está abriendo los sellos y cuando el Cordero abre los sellos, uno de los animales, dice: ve, o sea, pon a funcionar uno de estos caballos, uno de estos; la palabra ercou, acércate, que quiere decir: “ven”, en el sentido que hace venir a realidad esos caballos; lo que estaba en el plan de Dios oculto, ahora se realiza; por eso en ninguna parte de los manuscritos antiguos dice otra cosa, sino solamente “ven”, o sea, solamente “ercou”, acércate. A veces se puede traducir también “ve”, en el sentido de “anda”; como decir “comienza a cabalgar”; o sea, como aquellos allí en Zacarías 6 se presentaban delante del Señor y ahora salían a realizar su función.


“2Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer”. De los cuatro caballos, el primero, el blanco, es el único  caballo destinado a vencer.


“3Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: (“ercou”, o sea) Ven (o ve, o anda). 4Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba  le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada”.

Estamos viendo las decisiones divinas, diciendo lo que ha de suceder en la tierra a partir de la ascensión de Cristo para someter el globo al reino de Dios.


“5Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven (ercou). Y miré, y he aquí un caballo negro, y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6Y oí una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía:” Aquí esta traducción, hermanos, fue muy generosa, realmente no es fiel; y todavía es más estrecha la escasez de la que aparece aquí en esta traducción. En esta traducción de Reina Valera de 1960 aparece: “Dos libras de trigo por un denario”; pero la palabra es “koinix sitou dinariou” [χονιξ σίτου δηναρίου], que quiere decir: koinix, en el idioma griego es la medida que se le daba a un soldado, 450 gramos, o sea una libra; no son dos libras, es una libra; esas son las tres palabras griegas: koinix sitou dinariou. Koinix es la medida de una libra, es una medida antigua, una medida de capacidad que aparece en los escritos griegos desde Homero, Hesíodo, Herodoto; era en el libro VII de Herodoto donde aparece cuando se le daba un koinix a cada soldado como una ración diaria equivalente a 450 gramos. Cuando se quería decir que unos soldados estaban bien atendidos, se les daba dos koinix, dos libras, que lo normal era sólo una libra: 450 gramos. La palabra “dos” no aparece en el griego en ningún manuscrito; esta es una traducción demasiado generosa, dice “dos”, pero realmente no son dos; la palabra es “libra de trigo por un denario”, y la palabra “seis libras de cebada”, no dice seis, dice: “treis koinikes kritou dinariou” [τρες χοίνικες κριθων δηναρίου]; o sea “tres libras de cebada por un denario” Esa traducción hay que corregirla; es: una libra de trigo por un denario y tres libras de cebada por un denario; una de trigo y tres de cebada es lo que dice en el griego. Cualquier hermano que desee conferirlo después, ahí está dispuesto; “pero no dañes el aceite ni el vino”.


“7Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: (ercou) Ven. 8Miré, y he aquí un caballo (que aquí se traduce amarillo; la palabra es cloros [χλωρός], que significa verde pálido o) lívido, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, (la cuarta, todavía no es la tercera, la cuarta; ahí vamos viendo el proceso) para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra”.


El misterio de los caballos

Entonces, hermanos, aquí vemos cuatro caballos y cuatro jinetes; es algo místico; aquí Dios está dando una orden, es el Cordero el que puede abrir el libro; en el libro estaba el plan de Dios para llevar adelante su propósito eterno, establecer su reino y dar ese reino a su Hijo y que su Hijo se lo dará también a Él cuando haya sometido todas las cosas bajo sus pies; y ese programa estaba oculto en ese libro escrito por dentro y por fuera; nadie lo podía abrir, nadie podía entender cómo Dios va a llevar a cabo su programa, ni siquiera cuál es su programa, ni cuál es el plan de Dios. En las universidades y en la ciencia no se sabe cuál es el sentido de la vida; se procura saber de dónde venimos, dizque a través de la evolución, pero para dónde vamos, posiblemente para una catástrofe nuclear; eso es lo que se piensa en el mundo. No se sabe con qué propósito somos lo que somos, con qué propósito somos creados, hacia dónde se dirige la creación entera y quién está controlando todos los acontecimientos.

Cuando uno no conoce a Dios, uno está como a merced del caos, pero cuando tú conoces a Dios, tú sabes que ni una hoja de un árbol se mueve sin su voluntad; que aun nuestros cabellos están numerados y que ninguno de ellos se perderá, y que Dios tiene absoluto control de todo lo que acontece en la historia. Entonces, hermanos, jinetes de aquellos caballos salían a recorrer la tierra; o sea, el cielo está en relación con los acontecimientos de la tierra; lo que acontece en el cielo se refleja en la tierra, y vemos que Dios hace que sobre la tierra cabalguen cuatro jinetes. Antes de que después entremos más detalladamente en cada jinete, debemos comprender algo aquí para no equivocarnos en la interpretación.


Ustedes ven que los cuatro jinetes representan lo que podríamos decir la personificación de algún asunto. Por ejemplo, ustedes ven el caballo blanco; hay varias  interpretaciones acerca del caballo blanco; unos dicen que es Cristo, otros dicen que es el anticristo, otros dicen que es el evangelio. Después viene el caballo rojo; algunos dicen que es la guerra. Después viene el caballo negro, algunos dicen que es el hambre. Viene el caballo amarillo, pálido, lívido, y dice que lo cabalgaba la muerte y lo seguía el Hades; dense cuenta de que aquí la muerte y el Hades aparecen como una personificación. El hambre aparece como una personificación; la guerra aparece como una personificación. Si los tres últimos caballos son personificaciones, también el primer caballo es una personificación. Tenemos que entender a qué se refiere  este libro de los sellos, a dónde va; es traer a luz el desarrollo del plan de Dios. Entonces, lo primero que Dios hace que cabalgue, lo que va adelante, es el caballo blanco; después hay un orden; no cabalgan todos al mismo tiempo; primero cabalga el blanco, después cabalga el rojo; es decir, primero Dios permite que se realicen una serie de cosas, como por ejemplo, la evangelización; pero después, si no se recibe al Señor, y hay oposición y hay tensión, entonces viene otro caballo detrás que es la guerra. Primero, antes de cabalgar la guerra, cabalga el evangelio. Primero vino Cristo, y rechazaron a Cristo, crucificaron a Cristo, y después vino el año 70 del primer siglo, y los que crucificaron a Cristo fueron ellos crucificados, y la ciudad de Jerusalén y el santuario fueron destruidos. Después de la guerra viene el hambre. Cuando se rechaza el evangelio, se rechaza la paz, se rechaza la justicia, todo lo que está representado en el caballo blanco; entonces no queda otra cosa sino la injusticia, la guerra, la destrucción de unos a otros; y cuando hay guerra, entonces la gente en vez de estar ocupada en la agricultura, ya más bien tiene que huir de los campos, tiene que engrosar los ejércitos; entonces como consecuencia de la guerra viene el hambre; y claro, después del  hambre, entonces viene la muerte y los que se mueren se van para el Hades. Estamos viendo cómo Dios está mostrando las cosas que acontecen en la tierra. Lo primero es la historia sagrada desarrollándose; ahí está el caballo blanco, pero también hay otra historia secular que la acompaña y que consiste de guerras, de hambres y de muerte; esa es la realidad que Dios revela de lo que verdaderamente es la historia. Si no caminan con Dios, caminan a la guerra, caminan al hambre, caminan a la muerte y caminan al Hades.

 Entonces, no sólo en estos cuatro sellos, sino en todos los siete, se nos muestra el panorama desde la ascensión hasta el establecimiento definitivo del reino mostrado en estos acontecimientos que están en los siete sellos; o sea que la historia desde la ascensión de Cristo hasta que Cristo vuelva otra vez en su reino está sintetizada en estos sellos que es lo que acontece por intervención del cielo para salvar a los que reciben y para juzgar a los que rechazan.


El curso de esta era

Me gustaría que vayamos a Mateo capítulo 24, donde el Señor Jesucristo, que es el Cordero de Dios, que es el que recibió del Padre la dignidad de abrir esos sellos, Él revela los acontecimientos entre la primera venida y la segunda venida; y ustedes se van a dar cuenta en Mateo 24 que viene junto con Marcos 13 y Lucas 21, y si tomamos Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, ahí vamos a ver las profecías del Señor, el Señor abriéndonos el futuro. Le preguntaron al Señor qué señales habrían de su venida y del fin del siglo. Ustedes lo pueden ver en el capítulo 24:3: “3Y estando él sentado en el monte de los Olivos, (al monte de los Olivos es que vendrá Jehová con todos los santos) los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señales habrá de tu venida, y del fin del siglo?” La palabra siglo no es una centuria de cien años; la palabra en el griego es aion, o sea eon, o era, o edad; entonces, noten que las preguntas que le hacen al Señor es qué acontecerá cuando ya su venida esté cerca; entonces el Señor comienza a contarles el panorama de las cosas que sucederían desde que El se va; empiezan a suceder cosas hasta que Él vuelva de nuevo; o sea que existe una correspondencia entre los siete sellos y estas visiones apocalípticas de Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, porque se refieren a lo mismo: el Cordero ascendido abre los sellos mostrando el plan de Dios, la manera cómo Dios someterá todas las cosas a los pies de Cristo, como el Padre le dijo al Hijo: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a todos tus enemigos por estrado de tus pies; y como dice el apóstol Pablo: es necesario que todos los reinos le sean sometidos. Dios está trabajando en la tierra; ningún acontecimiento político se le escapa a la soberanía de Dios. Jesús dijo: Toda potestad me es dada en los cielos en la tierra. Se sentó ¿y qué dijo? Echó a andar el caballo blanco. Id y predicad a todo el mundo el evangelio, haced discípulos, etc.; pero, bueno, los que recibieren, amén; los que no recibieren ya sabemos lo que viene, ya sabemos cómo tiene que actuar Dios. Si tu a un hijo le hablas a las buenas, si el hijo entiende a las buenas no necesitas nada más; pero si no entiende a las buenas, entonces necesitas apretarle un poquito a la tuerca con una situación de inestabilidad, y si aún la inestabilidad no hace que la gente se vuelva a Dios y se someta a Dios, aprieta un poquito más la tuerca con una situación de escasez, y si la gente aún así no se somete al reino de  Dios, entonces le toca pasar al  otro lado, a la muerte y al Hades.

Dios sabe lo que está haciendo y nosotros debemos entender lo que Dios está haciendo; y esos sellos abarcan el programa de Dios para someter a su Hijo Jesucristo todas las cosas; y Mateo 24, o sea, este Apocalipsis del Señor Jesús en Mateo también recogido en Marcos y Lucas, presenta los mismos hechos que van a acontecer hasta que el Señor venga a establecer en forma definitiva su reino; porque ahora ya lo ha introducido y ahora los valientes lo arrebatan, pero cuando Él venga será plenamente manifestado y establecido.


Pero ¿qué sucede entre la ascensión de Cristo y su segunda venida? Hasta su segunda venida sucede esto que dice aquí; entonces usted va a darse cuenta de que este Apocalipsis de Mateo corroborado por Marcos y Lucas se corresponde con los sellos. Note, por ejemplo, algunas cosas que dice el Señor aquí en Mateo 24, por ejemplo: “14Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. Ahí vemos el caballo blanco; pero si tú ves aquí lo que dicen los versículos 6 y 7: “6Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin”.

Es necesario que todo esto acontezca. Noten, el cielo, Dios, considera necesario que acontezcan guerras en la tierra; una sucesión de guerras, o sea una cabalgata del caballo rojo, como está cabalgando en Colombia; ahí vemos el caballo rojo: “7Porque se levantará nación contra nación, reino contra reino, y habrá pestes y hambres, (ahí vemos el otro caballo, el negro) y terremotos en diferentes lugares.

8Y todo esto será principio de dolores”. Pero luego ustedes ven en el quinto sello que hay las almas debajo del altar esperando que el Señor juzgue la tierra y le dicen: Señor, ¿por qué no juzgas todavía  nuestra sangre, vengas nuestra sangre en la tierra? El Señor responde: descansen un poco porque todavía no se ha completado el número de los que deben morir como vosotros; la persecución ustedes la ven acá. “9Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán”, etc. Ahí vemos la persecución de los santos y también vemos a los santos esperando para ser traídos con el Señor, como se ve en Mateo 24:31: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”, porque Dios traerá con Jesús a los que durmieron en Jesús. Pero el sexto sello usted lo ve parecido aquí, como dice en el verso 29: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”; o sea que esa catástrofe de los cataclismos que sucederán en el cosmos afectando la tierra: unos antes de la tribulación y otros después de la tribulación, son dos. Veámoslo en Joel.


Profecías paralelas

Vamos al libro del profeta Joel 2:28-32; ustedes van a ver aquí sintetizado en Joel, en la profecía, los acontecimientos que profetizó el Señor y que también están en los siete sellos; dice: “32Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días”. Ahí está el caballo blanco. “30Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, (ahí está lo que es el sexto sello) sangre, (ahí está el segundo caballo, ahí están ciertas trompetas, ahí están ciertas copas) y fuego, (ahí están otras trompetas, otras copas) y columnas de humo”; ahí está la quinta trompeta, ¿se dan cuenta? Apocalipsis sintetizado en pocas palabras aquí por Joel. “31El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, (pero fíjense, en Joel dice:) antes que venga el día grande y espantoso de Jehová”; o sea que habrá un acontecimiento antes del día, pero luego dice aquí en Mateo: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor”. Joel dice de estos acontecimientos: “Antes que venga el día grande y espantoso de Jehová”; o sea, en el inicio, es decir, el sexto sello y las trompetas; pero luego Mateo dice que “inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá”, etc., o sea, ya  son las copas. Antes y después. El inicio es con el sexto sello y las trompetas y el final es con las copas.

Entonces, vemos que aquí Joel sintetiza el Apocalipsis; Jesús sintetiza el Apocalipsis; y luego el mismo Jesús, que fue el Espíritu de Cristo el que habló en Joel, fue el que habló en la tierra; ahora cuando abre los sellos, sigue la misma continuidad, porque esas profecías estaban en el Antiguo Testamento; es como la parte escrita por fuera del libro, pero luego su sentido neotestomentario es la parte  escrita por dentro, es el cumplimiento; pero las cosas empiezan por profecías, por tipología, por predicciones y luego viene el cumplimiento; y lo que estaba oculto en el Antiguo aparece después en el Nuevo. Había profecías. ¿Quién iba a pensar que aquí en estas palabras de Joel, está profetizado Apocalipsis? Pero usted ve ahí la sangre, usted ve ahí el humo, el fuego y ve también el Espíritu y ve los acontecimientos en los cielos.


También Lucas habla de estas mismas cosas que habla Mateo, solamente que en Lucas se pueden percibir dos momentos de estos acontecimientos en los cielos. Vamos allí a Lucas 21:9: “9Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, (ahí está el caballo rojo) no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero, pero el fin no será inmediatamente. 10Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; 11y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y (noten, verso 11)  habrá terror y grandes señales del cielo”. Aparece aquí las señales en los cielos en el verso 11; pero luego más adelante, desde el versículo 25 cuando habla de la venida del Hijo del Hombre, dice:
“25Entonces habrá señales en el sol, en la luna y las estrellas”.

Ustedes se dan cuenta de que hay señales antes y señales después; unas señales que aparecen introducidas en el sexto sello y las trompetas, porque las trompetas son las que convocan, las que dan inicio al juicio; pero las copas son las que consuman. Entonces Joel habla de algo antes de aquel día y luego Mateo habla de después de aquel día y Lucas habla de los dos. En el verso 11, uno y en el 25, el otro. El inicial se refiere a las trompetas y el final se refiere a las copas. Entonces Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, sintetizan los acontecimientos previos a la venida del Señor Jesucristo. Es necesario que acontezcan ciertas cosas; es necesario, pero luego viene una conclusión; entonces cuando están aconteciendo ciertas guerras, claro, está cabalgando el caballo rojo, pero el caballo rojo no es el final; hay otro que viene después que es el negro y ahí vemos que hay hambre; y después vemos que viene el otro, el amarillo, y dice que habrá mortandad, pestes; mirémoslo otra vez allí en Apocalipsis, ese cuarto caballo. Se dan, pues, cuenta de lo que dice del cuarto.

Apocalipsis 6:8: “Y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, (la guerra llevada hasta sus últimas consecuencias) con hambre, con mortandad, (algunas versiones traducen: “peste”, como aparece también en Mateo) y con las fieras de la tierra”, que Dios utilizará para comerse todo ese montón de cadáveres que quedarán. ¿Cuál es, pues, ese caballo? La Muerte, y el Hades le seguirá. En el cuarto sello habla de la Muerte y del Hades, pero cuando entra en el quinto sello, ya habla de debajo del altar, y en el sexto sello habla de ciertas señales: “12Y he aquí hubo un gran terremoto, y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre”. Lo que decía Joel y lo que decía Lucas 21:11, aquí está cumpliéndose en el sexto sello. Luego lógicamente que el sexto sello no es la terminación de todo porque después viene el séptimo, donde se desarrolla; y en el séptimo es donde empiezan las trompetas, y después de las trompetas vienen las copas.

Primeramente hay una profecía: hay un caballo cabalgando, es decir, una serie de acontecimientos que van a desembocar en esos otros acontecimientos; un principio de dolores que llevará a la gente al juicio de Dios, porque no se le llama de otra manera, sino juicio de Dios, copas de la ira de Dios; no se sometieron al reino del Señor, tuvieron la oportunidad de oír. Es necesario que se predique a todos, pero si no, entonces viene el juicio.


Antes de que hubiéramos entrado en más minucias en cada uno de los caballos y jinetes, era necesario que viéramos este panorama, digamos, para poder tener una idea mejor de lo que dicen esos sellos; pero sí es necesario después detenernos un poquito más en esos sellos, tenemos que verlos más despacio todavía; esta es la parte introductoria; como vimos la panorámica de las iglesias, ahora vemos la panorámica de los sellos, pero luego hay que entrar en cada sello de una manera más minuciosa porque aquí Dios está hablando cosas importantes, cosas que no aparecen tan fácil a primera vista, pero que toda la Biblia y toda la profecía está escondida en esas figuras; entonces no vamos a quedarnos solamente con la apariencia exterior, porque estas son cosas de suma importancia, son revelación; aquí se sintetiza toda la Biblia y todo el programa de Dios para llevar adelante su propósito eterno. Por hoy vamos a parar en esta panorámica de la apertura de los sellos. ☐


Continúa con: La apertura del primer sello.

LA APERTURA DEL PRIMER SELLO

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 18:29, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (26)


LA APERTURA DEL PRIMER SELLO


“1Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno:  Ven. 2Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer”. Apocalipsis 6:1-2.


Un caballo blanco

Apocalipsis capítulo 6. La vez pasada vimos de manera rápida y sintética una panorámica de la apertura de los sellos; pero es tan importante este libro de los sellos porque al abrirse por el Cordero se revela el programa de Dios para establecer el reino de su Hijo Jesucristo, y Cristo entregarle también el reino al Padre, que vale la pena que nos detengamos un poco más en los detalles de este libro.

La panorámica era necesaria, pero ahora es necesario detenernos un poco más en los detalles. Por hoy, vamos a concentrarnos en el primer sello, Apocalipsis 6:1-2: “1Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven (erkou es la palabra en el griego, acércate; se puede traducir ven, o ve; la parte que dice “y mira” es algo que fue añadido posteriormente por algunos escribas; los manuscritos más antiguos sólo dicen: erkou, ven o ve). 2Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer”. Esto es lo último que se dice de este jinete del caballo blanco. “Salió venciendo y para vencer”; nunca dejará de vencer. En los demás sellos, especialmente en los tres siguientes, aparecen otros caballos; ninguno de ellos, aunque son terribles, está destinado a vencer; solamente este primer caballo está destinado a vencer. Hermanos, es importante que nos detengamos un poco en este primer  jinete del caballo blanco. Ya vimos la vez pasada que estos cuatro jinetes del Apocalipsis son personificaciones de asuntos claves que dirige el cielo. Noten que el que abre el libro es el Cordero.

Si vemos, como la vez pasada de manera panorámica, de qué es lo que trata este libro, qué es lo que resulta al final cuando todo el libro y sus siete sellos han sido abiertos, vemos que la conclusión es el establecimiento final del reino. Ustedes ven que en el último sello aparecen las trompetas, ustedes ven que en la última trompeta dice: y los reinos del mundo han venido a ser del Señor y de su Cristo; eso es como decir la conclusión. El Cordero que fue inmolado, que murió por nuestros pecados hace cerca de dos milenios, ascendió después de resurrecto; como veíamos en Daniel capítulo 7: subió en las nubes y llegó al Anciano de días y se le dio el reino. Aquí vemos que nadie era digno de abrir ese libro, nadie era digno de traer a realización el propósito que Dios tenía. Cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre”, no hablaba en singular, “un hombre”, sino el hombre; o sea, el género humano; es decir, un hombre corporativo conforme a nuestra propia imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoree; o sea que aquí está hablando de un reino que debía llenar toda la tierra donde Dios sería contenido, expresado y canalizado, a través de un hombre corporativo. Cuando Dios dijo: hagamos esto, eso era lo que estaba en su corazón; por eso el apóstol Pablo, cuando veía estas palabras en Génesis 1:26 donde Dios revela su corazón, él podía decir: “a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo (Jesucristo), para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29). ¿Por qué conformes a la imagen de su Hijo Jesucristo? porque Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Gé. 1:26); o sea que el deseo de Dios es tener un reino donde Dios mismo delega su autoridad a este cuerpo glorificado que sería el hombre. Como el hombre cayó, llegó a ser un viejo hombre; la redención produce un nuevo hombre. Vino la caída y por causa de la caída nadie era digno de que lo que Dios había planeado aconteciera por medio de su intermedio; pero gracias a que el Verbo de Dios vino, Él realizó al hombre en su persona, tomó y pagó el precio de todos nosotros y murió por nosotros, resucitó y ascendió y glorificó la naturaleza humana en Él. Él dijo: “Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Jn. 17:5). Esa gloria era del Verbo de Dios en cuanto Dios con el Padre y no todavía del hombre, pero aquel Verbo se hizo hombre y cuando le pidió al Padre que le devolviera la gloria, el Padre se la devolvió ahora, cuando ya no era sólo Dios, sino Dios y hombre; de modo que la humanidad fue glorificada con la gloria de Dios en la persona del Señor Jesús, y en el Señor Jesús ahora sí vemos al hombre a su imagen, a su semejanza, señoreando, sentado a la diestra del Padre con todo poder en los cielos y en la tierra. Ahora Él sí puede derramar su Espíritu, realizar su programa y llevar a cabo su propósito juzgando todo otro reino rebelde que se levante contra su conocimiento y su plan.


Comentarios de Apocalipsis

Entonces, hermanos, en el capítulo 5 vimos la apoteosis del Cordero, y aquí abriendo el primer sello. El primer sello revela mucho. Ha habido varias interpretaciones de este sello a lo largo de la historia de la iglesia. El más antiguo comentario del Apocalipsis del que se oye es el de Melitón de Sardis. Después de que el ángel de la iglesia en Sardis recibió de la mano del Señor Jesús por Juan, aquel libro del Apocalipsis, el que sucedió a aquel primer líder de la iglesia en Sardis fue un hermano llamado Melitón de Sardis, muy usado, y él hizo el primer comentario que se conozca, la primera interpretación de este libro del Apocalipsis; desgraciadamente no nos ha llegado el comentario, solamente algunas noticias vagas. Después hubo otro comentario del Apocalipsis que llegó a ser muy famoso, escrito por un hermano del norte de Africa, llamado Ticonio, que era de la vertiente de los donatistas, y que era como decir el alter ego de Agustín de Hipona, y él escribió un famoso comentario antiguo, que fue el que marcó la pauta de interpretación en la época patrística, puesto que el de Melitón no llegó a conservarse. También el comentario de Ticonio se perdió, pero sobrevivió en otros comentarios, porque él marcó una pauta de interpretación. Después hubo otras interpretaciones patrísticas sobre el libro del Apocalipsis en general y sobre este pasaje en particular que estamos viendo. Después vinieron Cesareo de Arlés en Francia, que escribió un comentario también donde el comentario de Ticonio está incluido. Después Victorino de Petavio, Jerónimo y Apringio de Beja, también escribieron comentarios del Apocalipsis. Yo he procurado hacer un seguimiento a todos ellos de la época patrística; todos los comentarios de la época patrística se refieren a este caballo blanco como el evangelio, todos ellos. Después ya vino el surgimiento del papismo, de la época medieval, y después vino la Reforma. Por lo tanto, después de la Reforma comenzó a interpretarse el papado como el anticristo y algunos pensaron que ese caballo blanco sería el papado; incluso hasta la época de John Nelson Darby, que es con quien se sistematiza el dispensacionalismo en el siglo XIX; él menciona este caballo blanco como algún poder imperial.

 Claro, después del papado pasó al anticristo, y últimamente algunos dicen que este caballo blanco es el anticristo. Así parece que lo dice Scofield en sus notas. William Marrion Branham, que habló sobre la revelación de los siete sellos, que se basó bastante en Scofield, según él mismo lo reconoce, también lo identifica como si fuera el anticristo; otros dicen que es Cristo mismo puesto que en Apocalipsis 19 aparece Cristo en un caballo blanco viniendo; y otros autores que salieron después de la línea dispensacionalista, como el hermano Watchman Nee en “Ven, Señor Jesús”, y el hermano Witness Lee en su Estudio-Vida del Apocalipsis, y otros autores con ellos, vuelven de nuevo  a la línea anterior de interpretar que se refiere al evangelio.

Yo he analizado las distintas escuelas; lógicamente que les dejo a ustedes total libertad, porque ¿quién soy para imponer una interpretación? Ustedes tienen toda libertad de considerar  lo que les parezca más correcto; pero si ustedes me permiten decirles por cuál escuela personalmente me inclino, yo también, con los hermanos del principio y con los últimos, me inclino a pensar que realmente este primer sello habla de la expansión del evangelio, por varios motivos que quisiera que empecemos a considerar.


Expansión del Evangelio

En primer lugar, démonos cuenta de algo: “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos”. Este libro habla del programa de Dios para traer el reino de Dios a culminación. ¿Cómo podría traerse el reino de Dios a continuación sin comenzar por el Espíritu Santo, sin comenzar por la evangelización, sin comenzar por el establecimiento del reino de Dios a través de las iglesias? No podría iniciarse el programa del reino de Dios, sino con el evangelio; solamente con el evangelio. Recuerden lo que había dicho el Señor: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mt. 24:14); es decir, no habrá un fin sin que primero el evangelio prevalezca y llegue como testimonio a todas las naciones, recoja a todos los escogidos de Dios que han de participar en el reino de Dios. No habrá reino sin súbditos; entonces ¿cómo en un libro que trata del plan de Dios para establecer el reino no va a aparecer el principal método que Dios está utilizando, que es su Espíritu a través de su Iglesia, por medio de la predicación del evangelio? En primer lugar, fíjense en qué dice en el verso 1: “uno de los cuatro seres vivientes”; después ya no dice uno, sino el segundo, el tercero, el cuarto; quiere decir que este uno, es el primero; eso le da la jerarquía, es el principal, el primer instrumento de Dios para realizar su programa; aquí está personificado en este caballo blanco y su jinete el evangelio de Dios; ese es el instrumento primero que Dios utiliza para traer su reino; es el evangelio. Entonces, aquí el primer ser viviente es el que anuncia al primer jinete y al primer caballo. Es interesante que cada uno de los seres vivientes anuncia la cabalgata de un caballo diferente; o sea  que hay una relación entre el tipo de caballo que cabalga y el ser viviente que le da la orden. Porque la palabra erkou es como si de parte de Dios, por el Cordero, ahora por el ser viviente le dijera a ese caballo: Bueno, cabalga, ve; o sea, empieza a funcionar, empieza a cabalgar; porque el que tiene toda autoridad en los cielos y en la tierra es el Hijo; el Hijo es el que sentó a la diestra del Padre; y ¿qué le dijo a los apóstoles? “18Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos (predicad el evangelio a toda criatura) a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que yo os he mandado” (Mt. 28:18-20). Eso es lo primero que el Señor manda.

Claro que unos lo reciben, otros lo resisten, persiguen y entonces atribulan a la Iglesia, y Dios los atribula a ellos después; después cabalga otro, pero vamos a detenernos ahora en el primero que cabalga.


El primer ser viviente es el león

Dice aquí que el caballo era blanco; e
l color blanco en la Biblia significa la justicia, la justicia de Dios que es lo que anuncia el evangelio; y por la justicia de Dios hay la justificación; por la justificación hay la paz con Dios; hay la limpieza, hay la pureza, hay la aprobación de Dios; todas estas cosas están representadas por el color blanco. Nunca hay otro versículo en la Biblia donde el color blanco se le aplique a algo distinto que a estas cosas; entonces ¿cómo vamos en este versículo a interpretarlo de otra manera? El blanco representa eso, la justicia, la justificación, la paz, la limpieza, la purificación, la aprobación de Dios; la piedrecita que se le da a los vencedores como aprobación era blanca. Entonces, este caballo blanco representa eso, el evangelio de Dios; todos los otros caballos son personificaciones. La guerra es una personificación; el hambre está personificada; la muerte está personificada; entonces éste, el primero, es una personificación, personificación del evangelio de Dios. Uno de los cuatros seres vivientes representa al león; el león representa al rey; el león representa al León de la tribu de Judá. Lo podemos ver Apocalipsis 10:1-3: “1Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. 2Tenía en su mano un librito abierto; (antes estaba sellado, pero ahora lo trae en sus manos abierto) y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; 3y clamó a gran voz, como ruge un león; (este rugido de león, es del león de la tribu de Judá; y ¿qué hubo cuando él rugió?) y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.” Ustedes ven la relación del león y de los truenos; esa misma relación la pueden ver en Apocalipsis 19:6: “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!” Todas las veces que aparecen los truenos están relacionados con la voz de Dios; dice la Biblia que truena Dios con su voz; la voz de Dios se escucha como trueno. Cuando el Señor Jesús dijo: “Padre, glorifica tu nombre”, Dios dijo: “Lo he glorificado y lo glorificaré otra vez”; y se dice que la gente pensó que había sido un trueno (Jn. 12:28); o sea, Jesús entendió lo que decía el trueno; es decir, que la voz de Dios es la que aparece como un trueno. Ninguno de los otros caballos tiene este detalle del trueno; tú ves el segundo caballo y no aparece el trueno; tú ves el tercer caballo y no aparece el trueno; ves el cuarto caballo y no aparece el trueno; en ninguno de estos jinetes del Apocalipsis aparece el trueno, solamente en el primer sello, cuando habla el león; cuando Dios, a través de la figura del león habla, es que se oye como voz de trueno; o sea, es la palabra de Dios diciendo al evangelio: Ve; haciendo correr la palabra del Señor para llevar adelante el programa de Dios, para adelantar el reino de Dios.


Un jinete vencedor

Cuando el Cordero abrió uno de los sellos, es el primero, oí uno de los cuatro seres vivientes; o sea, es que el segundo no era, el tercero no era, el cuarto no era, sino el primero; es decir, el león; podríamos decir: oí a uno de los seres vivientes, o sea, al primer ser viviente, aquel con rostro de león, decir como con voz de trueno; es decir, él está hablando en el nombre del Señor, la palabra del Señor; fue el Cordero el que abrió este misterio, es el Cordero el que está a la diestra del Padre para poner en orden todas las cosas. Hijo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Sal. 110:1). Así comenzó; lo primero, no lo único, lo primero que Él echó a andar fue este caballo blanco, el evangelio de Dios. “Ve”, lo echó a andar, hizo venir o andar, lo puso a cabalgar. “2Y miré, y he aquí un caballo blanco, (ahí está la justicia, justificación, paz, todas estas cosas que dijimos ahora) y el que lo montaba tenía un arco”. El hermano Branham decía que por causa de que no se menciona la flecha, era un impostor porque tenía el arco pero no tenía la flecha; pero no necesariamente es así porque no se menciona la flecha, no; es que la flecha ya fue usada; el evangelio viene como dardos a nuestro corazón para someternos al Señor o para ponernos en juicio delante de Dios; o lo recibimos y nos salvamos, o lo rechazamos y quedamos sujetos a juicio. Si aquí no se mencione la flecha, no quiere decir que la flecha no esté; quiere decir que ya fue disparada porque el Señor ya venció, el Señor ya hizo todo lo necesario. “Y le fue dada una corona”; claro que todos los reyes tienen una corona, pero esa corona va a caer, aun la del anticristo va a durar poquito, va a durar menos que la de otros reyes de la tierra, 3 años y medio, cuarenta y dos meses, tiempo, tiempos y la mitad de tiempo, como dicen las Escrituras: 1260 días; pero en cambio aquí no se dice eso; dice: “salió venciendo, y para vencer”, y ahí termina; es decir, vencer es el destino de este primer caballo; ese es el único que sale para vencer; todos los demás son vencidos, pero éste sale para vencer; o sea que aquí Dios está revelando que el método que Él está usando para llevar adelante su programa, es el Espíritu Santo, el evangelio, el discipulado, la Iglesia, las iglesias; eso es lo que Dios está usando, eso es lo primero; de balde vamos a empezar por la política, de balde vamos a empezar por el comercio, por la economía, por el arte, por cualquier otra cosa; hay que empezar por donde es, por el evangelio.

San Pablo decía: “3Porque primeramente os he enseñado (ahí está lo que va primero) lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5y que apareció a Cefas...” (1 Co. 15:3-5). Ese es el comienzo de todo, ese es el fundamento de la edificación de Dios y de la obra de Dios; todo tiene que comenzar por ahí.


La restauración del reino

Miremos unos versos que nos
refuerzan esto. Inicialmente veamos Hechos de los Apóstoles 1:6. Bueno, resucitó el Señor; y ahora ¿qué va a hacer? Se va a la diestra del Padre; y ahí, cuando Él ascendió en una nube que lo tomó, ¿a dónde lo tomó la nube? Hacia la diestra del Padre, como dice Daniel 7; llegó y se presentó al Anciano de días y le fue dado reino. Y también fue dicho: así como le habéis visto ir en una nube, así vendrá otra vez en las nubes; pero Él se fue, y miren lo que hizo antes de irse: “6Entonces los que se habían reunido (ya para charlar con el resucitado, estuvo cuarenta días con ellos después de resucitado, ya Él iba a punto de subir) le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” Ellos pensaban que el reino que el Señor establecería sería un reino político; hasta hoy muchos de los judíos están esperando un reino político, un Mesías de tipo político; y así Israel esperaba un Mesías de tipo político; vendrá el Mesías y agarrará por el cogote al emperador romano y lo tirará al fondo del mar y nos pondrá a nosotros los judíos a reinar en el mundo entero, pero sin transformación de la naturaleza humana, llenos de pecado, de egoísmo. ¿Será que habrá reino? ¿Será que como tuvo que destruir a Roma no tendrá que destruir a los otros si seguimos los mismos de siempre? Dios sabe lo que tiene que hacer; no hay reino sin regeneración, no hay reino sin perdón, regeneración, renovación, transformación, edificación, glorificación. Dios es muy sabio, El sabe por dónde hay que empezar, pero ellos estaban esperando y estaban preparados, y decían: Señor, ¿en tu reino nos sentaremos a tu derecha, a tu izquierda? y tenían una expectativa política, económica, como los reyes de las naciones; ellos pensaban así; por eso Jesús les tenía que decir: “25Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad... 26mas no así entre vosotros” (Lc. 22:25,26). Él sabía cual era la manera con que iba a echar a andar su reino. Entonces, cuando ellos le preguntaron: “¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 7Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad; 8pero (ahí está, dejen que sea el Padre el que diga en qué momento pone, en qué momento quita, en qué momento cambia, en qué momento destruye; eso déjenselo al Padre; pero ustedes, de esto es de lo que tienen que preocuparse; no se tienen que preocupar de guerras; es necesario que estas cosas sean así, terremotos, esto es principio de dolores, pero aún no es el fin; esto es lo que ustedes tienen que hacer; esto es lo que nosotros tenemos que hacer, esto es lo primero y este es el primer caballo que cabalga) recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Recibiréis poder; todavía no; el programa es por acá; esto es lo primero que tiene que salir a cabalgar: el evangelio. “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”. El Espíritu Santo no había venido todavía.


Poder del Espíritu para predicar

Veamos las palabras del Señor Jesús en Juan 7:37-39: “37En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán (ahí comienza la verdadera cabalgata) ríos de agua viva. 39Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; (pero fíjense en esta otra frase) pues aún no había venido el Espíritu Santo, (¿por qué?) porque Jesús no había sido aún glorificado.” Porque todavía no había venido el Espíritu Santo en el sentido del Nuevo Testamento; claro que el Espíritu Santo vino sobre Sansón, sobre Elizabeth la madre de Juan el Bautista, etc., pero ¿por qué aquí dice: “aún no había venido el Espíritu Santo”? en el sentido de que el Espíritu tenía que traer lo que el Señor consiguió en la muerte, lo que el Señor consiguió en la resurrección, lo que el Señor consiguió en la ascensión; toda su victoria, eso todavía el Espíritu no nos lo podía comunicar. Jesús dijo: El Espíritu tomará de lo mío y os lo hará saber. ¿Cómo tomaría de lo de Él, si primero Él no completaba la glorificación de la humanidad en su persona? El tenía que ser glorificado. El Espíritu no había venido, dice Juan 7:39, “porque Jesús no había sido aún glorificado”; pero en Hechos 2, cuando vino el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, entonces ahí se levantó el apóstol Pedro a predicar, a hablar lo del Espíritu Santo.

Desde el verso 14 empieza la predicación de Pedro; él les viene citando lo de Joel, y luego, después de hablar de la muerte de Cristo, habla de la resurrección de Cristo. Luego en el versículo 32 dice: “32A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, (Él tenía que ser glorificado para que el Espíritu pudiera venir, pero habiendo sido exaltado) ha derramado esto que vosotros veis y oís”. Ahí empezó la cabalgata; ha derramado el Espíritu. “34Porque David no subió a los cielos; (cuando David profetizó esto en el Antiguo Testamento, la gente se iba para el Seol, debajo de la tierra) pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: (noten para que es derramado el Espíritu Santo, para que el Padre por el Espíritu cumpla lo que le dijo al Hijo) Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” Es lo primero que Dios hace, derramar el Espíritu Santo; una vez que el Hijo pagó el precio de nuestros pecados, resucitó, ascendió, recibió del Padre la promesa del Espíritu, ahora el Espíritu toma todo lo que es de Él, lo que es de El, el Espíritu lo trae a Él mismo. “No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros”; el Espíritu de Cristo que mora en vosotros vivificará vuestros cuerpos mortales por su Espíritu. Porque Él vive nosotros vivimos. Si no es por el Espíritu, no hay evangelio, no hay regeneración, no hay reino; esto es lo primero y esta es la principal prioridad; y por eso no debemos distraernos con otras cosas.

 Dios puso a cabalgar esto primero y esto es de lo que debemos ocuparnos primero, esto es la prioridad de Dios. No les toca a ustedes, dice el Señor, saber los tiempos, las sazones que el Padre puso en su sola potestad; ustedes no se preocupen de eso, pero preocúpense de esto: me seréis testigos cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, recibiréis poder; ahí comienza la cabalgata desde Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra. Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo para testimonio a todas las naciones y entonces vendrá el fin.


La edificación de la casa de Dios

Otro pasaje importante en este mismo contexto está en el libro de Zacarías. Vamos a ver allí una expresión clave.  En Zacarías capítulo 4 ustedes ven allí que hay una visión importante; esa visión tiene que ver con la restauración de la casa de Dios y de la ciudad de Dios.

Zacarías profetizó con Hageo cuando Zorobabel y Josué hijo de Josadac estaban reedificando la casa de Dios. Esa reedificación de la casa de Dios con Esdras y la ciudad de Dios con Nehemías tipifican la verdadera edificación de la Iglesia, la casa, el reino y la ciudad; o sea que la edificación de la casa y del reino en los tiempos de Hageo y de Zacarías son figura de la verdadera edificación de la Iglesia, de la verdadera edificación del reino. La edificación de la Iglesia es la cabalgata del caballo blanco. Entonces aquí en Zacarías 4 le muestra la visión de la iglesia, le muestra aquel candelabro, le muestra aquellos siete tubos, le muestra aquel aceite como oro que corre por los tubos para mantener las lámparas del candelabro encendidas y aquellas dos ramas de olivo que son las que proveen para el aceite, y después de que le muestra la visión, le pregunta al ángel en el versículo 4: “4Proseguí y hablé, diciendo a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, señor mío?” Es esa visión que le está mostrando de un candelero alumbrado por medio de aquel aceite como oro, etc. “5Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío. 6Entonces...” Ahora el ángel va, en una palabra, con otras palabras, a interpretar la visión.

“No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío. 6Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel.” Zorobabel es el que edifica la casa, es figura de Cristo que edifica la Iglesia; y le dice así: “Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, (ese caballo es otro; ese es el rojo; pero no es así que yo edifico; primero envío mi Espíritu) sino como mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.


El Espíritu es el que realiza la obra del Señor y lleva adelante el propósito de Dios. “7¿Quién eres tú, oh gran monte?” Así, un gran monte; esos montes representaban los reinos. ¿Recuerdan en Apocalipsis que esos siete montes eran siete reinos? Ahora está el reino del mundo, pero el Señor dijo que Él sometería bajo la planta de sus pies todos los reinos. ¿Qué es este monte? “Delante de Zorobabel será reducido a llanura; (Dios terminará con ese monte por medio de su Espíritu) él (¿quién? Aquí Zorobabel figura de Cristo ) sacará la primera piedra (eso es para edificar la casa de Dios) con exclamación de: Gracia, gracia a ella”. La casa se edifica con gracia. Usted tiene aquí las palabras claves: no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu. Gracia, gracia a ella; eso es lo que Dios utiliza para edificar: el Espíritu de gracia, ese es el evangelio. El evangelio, hermanos, es lo que Dios utiliza. Entonces, hermanos, es precioso lo que dice allí de ese caballo blanco; pero quisiera que miráramos aquí otro pasaje en Efesios, porque todos estos pasajes nos hablan de lo mismo.


El caballo blanco cabalgando

Efesios 4:9: “9Y eso de que subió...”; aquí está hablando de la ascensión del Cordero, que sube a la diestra del Padre a recibir el reino, a abrir el libro de los sellos, a poner en funcionamiento el programa de Dios para establecer su reino. “9Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?” Dice: vengo del Padre; se hizo hombre, se humilló como hombre, se humilló hasta la muerte y bajó hasta el Hades y al Tártaro; pero “no dejarás mi alma en el Hades” (en el Seol; Seol es hebreo, Hades es griego). “9Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido a las partes más bajas de la tierra? 10El que descendió, (o sea, se encarnó, se humilló, murió, fue al Hades) es el mismo que también subió por encima de todos los cielos (¿para qué? para llenarlo todo”. Subió para llenarlo todo, para que Dios sea todo en todos; tiene que ser por medio del Hijo, como acabamos de leer: reconciliar todas las cosas en los cielos y en la tierra por medio de Él; entonces Él ascendió para llenarlo todo. Ahí está El sentado a la diestra del Padre. Hijo, siéntate a mi diestra, hasta que ponga todos tus enemigos por estrado de tus pies. Ahí el Hijo del Hombre se acerca al Anciano de días y le es dado el reino. Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra; por tanto: id; y aquí es la misma cosa; fíjense en que aquí dice: “Subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11Y”; en ese contexto fíjense en la “y”; esa “y” quiere decir que la idea continúa. Él subió para llenarlo todo, ¿pero de qué manera Él va a llenarlo todo? ¿De qué manera? Entonces aquí viene la “y”, aquí viene la continuación. “11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas del suministro, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”. Ahí ustedes ven el caballo blanco cabalgando.

Subió para llenarlo todo y entonces constituyó apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros; no mandó políticos, no mandó banqueros, no mandó universitarios; aunque si se salvan sí, pero si no, no sirven para nada. Puede tener cinco títulos pero si no recibe al Señor, se lo cabalga otro, se lo lleva otro. Este es lo único que puede servir, hermanos. El Espíritu Santo, la gracia, no con ejército, no con espada, “sino con mi Espíritu”. Subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo y constituyó; ahí está, envió al Espíritu; envió apóstoles, evangelistas, profetas, pastores y maestros; ahí está el caballo blanco; los hermanos evangelizando en Judea, en Samaria, hasta lo último de la tierra; y no sólo evangelizando, sino edificando hasta la estatura del varón perfecto. Cuando la Iglesia sea una con Cristo, ese es el momento de las bodas, es el momento en que Él es coronado. ¿Cuándo es que nosotros le reconocemos su señorío? Le reconocemos su señorío cuando nos sometemos íntegramente a Él, nos sometemos poco a poco; hay cosas que no han sido sometidas, pero Dios dijo: Hijo, siéntate hasta que ponga bajo tus pies todos  tus enemigos. En esta reunión un hermano leyó en la carta a los Colosenses que éramos enemigos y nos reconcilió y nos vamos sometiendo, y Él va reinando; luego nos sometemos nosotros y vamos ayudando a discipular a otros que también se sometan y así el reino de Dios se va realizando. Ese es el caballo blanco que salió venciendo y para vencer. Como el Señor le dijo a Pedro: las puertas del hades no prevalecerán contra la iglesia edificada sobre la roca. La roca es el Señor Jesús siéndonos revelado y confesado por la Iglesia. El anuncio del evangelio, el anuncio de gracia; no con espada, no con ejército, sino con el Espíritu, con aclamaciones de gracia. Él anuncia el ministerio de la justificación, el ministerio del Espíritu, el ministerio de la reconciliación, el ministerio de la Palabra, el ministerio del Nuevo Pacto, del Nuevo Testamento; ese es el caballo blanco, ese es el que está cabalgando, y ojalá nosotros seamos vehículos de ese caballo; y ojalá estemos nosotros siendo llevados por el Espíritu en el Espíritu de gracia.


Me seréis testigos

Hermanos, esta es la primera prioridad de Dios. Dios escogió esta manera de llevar adelante su reino. Los apóstoles le dijeron: Señor, ¿tú restaurarás? es decir, nosotros te vimos andar sobre las aguas, te vimos multiplicar los panes, qué fácil es para ti soplar y se acabó Nerón, se acabó Herodes, Tiberio, Calígula, Festo, todos esos romanos; pero el Señor no obra de esa manera; no es de esa manera que Él reina. Él tuvo que venir como un niño, tuvo que crecer como un hombre, tuvo que ser tentado, tuvo que vencer la tentación, tuvo que ser probado, y cuando iba a comenzar su ministerio el Padre aprobó su vida privada, su vida escondida. Este es mi Hijo amado en el cual tengo contentamiento; la vida mejor que se ha vivido sobre la tierra; nadie vivía esa vida en secreto, pero el Padre la vio y dijo: Este es mi Hijo, cuando comenzó el ministerio; y cuando ya iba a terminar el ministerio, allá en el monte Tabor, en el monte de la transfiguración, ya no en el bautismo, sino en la transfiguración, volvió el Padre a aprobar su ministerio público; aprobó su ministerio privado y del público también dijo lo mismo: este es mi Hijo amado en el cual tengo contentamiento. Él no venía a agarrar por el cogote al emperador de Roma, no; Él vino a agarrar por el cogote fue a nuestra carne, nuestro ego, al diablo, nuestra maldad; Él no vino sólo a sanar cosas por fuera, a embadurnar la pared por fuera con lodo, no; Él vino realmente a destruir al diablo y sus obras; a deshacer las obras del diablo; Él había podido venir como Superman, pero así nadie sería salvo. Él tiene que venir como un niño, y tenía que ser probado en todo conforme a nuestra semejanza, y tenía que vencer, y después de ser declarado inocente hasta por Pilatos, el procurador romano, pasa por la cruz y vence la muerte, y ese sacrificio es acepto al Padre, y resucita victorioso, y es hecho Señor y Cristo, el Ungido; así como el óleo de la santa unción que traía canela, que traía mirra, que traía cálamo, que traía casia; o sea, los elementos de la victoria de Cristo, eso fue en su resurrección; ahora viene y lo pasa de la cabeza a la barba que es el ministerio y al borde de las vestiduras que es el resto del cuerpo de Cristo; esa es la manera de Dios, eso es lo principal que está sucediendo en la tierra. No importa que está pasando en Rusia, en Estados Unidos, en Afganistán o en Colombia, la guerrilla, los paramilitares; eso es cosa secundaria; la cosa principal que está sucediendo es el avance de este caballo blanco que salió venciendo y para vencer. Es el evangelio de Dios, el evangelio de Cristo, el Espíritu Santo, las aclamaciones de gracia, el reino de Dios. Me seréis testigos; no se preocupen por los reinos de la tierra, no se preocupen.

 Habrá todo eso, habrá guerras, rumores de guerra, es necesario que esto sea así, pero vosotros me seréis testigos cuando venga el Espíritu Santo. Él no había venido porque no había sido glorificado, pero ya fue glorificado, ya recibió, ya se sentó a la diestra del Padre; ahora abre el primer sello y envía al Espíritu Santo y comienza a evangelizar Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra para primero, por el Espíritu y la Iglesia, someter los hombres a Dios por las buenas. Primero es por las buenas; después viene otro caballo, pero eso es después; primero viene éste, primero es por las buenas; primero es el caballo blanco que salió venciendo y para vencer.


¿Qué es lo que quiere Dios con nosotros?

Entonces, hermanos, miren lo importante que es entender esto. Nosotros estamos en esto ahora; esta es la prioridad de Dios. ¡Qué bienaventurados somos por haber sido llamados por el Señor a ser sus hijos, a ser sus cooperadores! Después, un día, Él vendrá también en un caballo blanco en su segunda venida gloriosa y sus ejércitos vendrán con Él, y Dios traerá con Jesús a los que durmieron en Él; pero mientras tanto lo que nos toca a nosotros no es meternos con tiempos, con sazones, sino ser testigos, recibir el Espíritu para dar testimonio de Jesús, muerto, resucitado, ascendido, que derramó su Espíritu, que va a volver, que establecerá su reino. ¿Qué está haciendo? Sentado a la diestra del Padre, quiere decir como ordenando todas las cosas. Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra. Yo tengo toda potestad. Él maneja los acontecimientos de las naciones para facilitar la cabalgata del caballo blanco. Sí, los rusos eran comunistas y no querían saber nada de Dios; había institutos de ateísmo científico, pero Dios los sacudió y ahora hay un hambre tremenda del evangelio, y piden: Hermanos, mándennos dos millones de libros de El Evangelio de Dios, dos millones de La Vida Cristiana Normal, dos millones de La Economía Divina; los rusos están pidiendo millones de libros cristianos; los hermanos no dan abasto para suplir toda esa necesidad. Él está a la diestra del Padre; bajó al comunismo y abrió las puertas para el evangelio; allá estaban los chinos en sus idolatrías antiguas; los ingleses no habían ido a evangelizar sino a establecer el negocio del opio; entonces unos cristianos estaban en el litoral, vino Dios y permitió que los japoneses atacaran a los chinos en el litoral; entonces todos los hermanos que estaban en el litoral se vieron obligados a meterse en el interior de la China y así evangelizaron China; evangelizaron China por la guerra que hubo con los japoneses en el litoral. Cuando ya habían evangelizado bastante en China, desde el interior de la China Dios levantó a Mao Tse Tung, y les tocó ahora salir de la China e irse para Taiwán, para Hong Kong, para Singapur, y llegaron hasta América para evangelizar; o sea, Dios maneja las cosas. Ustedes creen que si aquí en Colombia las cosas estuvieran tan fáciles, ¿estarían tan llenas las congregaciones? Yo no le pido a Dios para que a Colombia le sean las cosas fáciles, oremos para que el reino de Dios avance; Él sabrá cómo; Él sabe qué es lo que va a ser más útil para que su reino avance. Oremos para la causa de Él, no para la causa nuestra. A veces miramos las cosas nuestras, como Pedro: Señor, ¡cómo vas a ir allá a Jerusalén! allá te van a matar, tú estás diciendo que los ancianos te van a escupir y todas estas cosas. ¿Qué le dijo el Señor? ¡Ah! apártate, Satanás, porque no tienes la mira en las cosas de Dios, sino en la de los hombres. Las cosas de los hombres son: salud, dinero, amor, casa, carro, beca y finca; esas son las cosas de los hombres; pero ¿qué le dijo el Señor? No pones la mira en las cosas de Dios. A veces nuestras oraciones son pidiendo que nos vaya bien a nosotros; pero debemos pedirle que el reino de Dios vaya adelante.

Cuando estaba esa guerra de los japoneses contra los chinos, el hermano Watchman Nee estaba en la Convención de Keswick, ahí en la frontera entre Inglaterra y Escocia y había hermanos de todo el mundo; había hermanos japoneses; y le piden al hermano Watcham Nee que ore. “Ahora (pensarían) ora a favor de la China contra Japón”. No, él oró: Señor, hágase tu voluntad, lo que contribuya al avance de tu reino, es lo que me importa; por eso fue que oró. ¿Me entienden, hermanos? Nuestra oración debe enfocarse en esto: qué es lo que Dios quiere, eso es lo que nosotros debemos querer. Ah tenemos que tomar una copa amarga, tenemos que llevar la cruz, pero eso es lo que conviene. ¿Amén? Lo que conviene no es que tengamos muchas cosas; a veces conviene que no tengamos tanto; entonces no pensemos en nosotros. Dios nos ama y nada nos faltará; no nos preocupemos de eso; busquemos primero el reino de Dios y lo demás será añadido; pero buscamos las añadiduras y el Señor nos ve como idólatras; si buscamos primero las añadiduras, para el Señor somos como idólatras; la avaricia es llamada idolatría; pero Él se sentó para que todas las cosas le sean puestas por estrado de sus pies. ¿Cómo lo va a hacer? Así, primero con el evangelio, derramó su Espíritu, engendró a la Iglesia, envió a la Iglesia; y ese caballo blanco de la justicia, de la justificación, de la reconciliación, de la paz, de la pureza, de la limpieza, de la aprobación de Dios está cabalgando; eso es lo que  los ojos de Dios están viendo. Él dijo que los siete ojos de Jehová están sobre aquella piedra que Él edificará; esa es la casa de Dios, ese es el reino.


San Pablo decía: éstos son los pocos hermanos de la circuncisión, fulano y zutano, que me ayudan en el reino; el reino definitivo es en el Milenio y en la Nueva Jerusalén, pero ahora se avanza el reino con el gozo, con la paz, con el amor en el Espíritu Santo; justicia, paz, gozo en el Espíritu Santo. Primero es con la Iglesia. Hermanos, lo más importante es lo que acontece en la Iglesia; lo más importante es lo que acontece en nuestros corazones, lo más importante es lo que hace el Espíritu y lo que obra la gracia de Dios; eso es lo primogénito, eso es lo que va adelante y a eso es a lo que tenemos que dedicarnos; ya después Dios sabrá que hacer con las demás cosas. Después veremos otros caballos, ya sabemos de qué hablarán. ¡Dios mío! Vamos a parar aquí. ☐


Continúa con: La apertura del segundo sello.

LA APERTURA DEL SEGUNDO SELLO

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 18:12, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (27)


LA APERTURA DEL

SEGUNDO SELLO



“3Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven. 4Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada”. Apocalipsis 6:3-4.


Un caballo bermejo

Vamos al libro del Apocalipsis capítulo 6. Con la ayuda del Señor estaremos considerando en esta noche los versículos 3 y 4, que corresponden a la apertura del segundo sello por parte del Cordero de Dios. Leamos inicialmente los dos versículos de corrido y luego nos detenemos poco a poco sobre ellos para meditar, con la ayuda del Señor, lo que El nos quiera hablar. Apocalipsis 6:3-4: “3Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven (erkou, en griego). 4Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.” Hoy vamos a considerar juntos este segundo sello, este segundo caballo, este segundo jinete. En primer lugar llamo la atención sobre quién es el que abre el sello; aunque aquí está tácito, obviamente que nadie podía abrir los sellos sino el Cordero; entonces, si lo fuéramos a explicitar, podríamos decir: cuando el Cordero abrió el segundo sello. Este libro de los sellos es el libro donde está el programa de Dios para llevar adelante su propósito eterno. Dios tiene en su corazón un plan eterno y Él desarrolla ese programa, aunque hubo una rebelión; sin embargo Dios decidió que su Hijo sea el primogénito entre muchos hermanos, que Él sea el Rey de reyes y Señor de señores; que así como en el cielo, también los reinos de la tierra vengan a ser del Señor y de su Cristo; y luego el Hijo, cuando todas las cosas le hayan sido sujetas, también Él se sujetará al que le sujetó a Él todas las cosas. Luego el Cordero muere por nosotros, resucita, asciende, recibe toda autoridad y comienza a abrir los sellos; es decir, comienza a mostrar lo que estaba en el corazón de Dios para someter todas las cosas bajo los estrados de los pies del Señor Jesús. Como lo dice en el Salmo 110:1: Hijo, “siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”.

La vez pasada nos detuvimos en el primer caballo, en el primer jinete, en el caballo blanco, mostrando qué es lo primero que Dios hace para llevar adelante su propósito y someter todas las cosas bajo las plantas de los pies de su Hijo, y lógicamente bajo los propios pies del Padre. Ahora aparece aquí un segundo sello, un segundo ser viviente. Quiero llamar la atención primeramente al hecho de que es segundo; la palabra segundo quiere decir que hay otra cosa que fue anterior, hay otra cosa que es primera. Segundo quiere decir que esto es lo que viene inmediatamente después de lo primero. En lo primero, el Señor ascendió sobre todos los cielos para llenarlo todo; envió su Espíritu Santo, envió su palabra, constituyó apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, echó a cabalgar el evangelio, para que todos los que éramos enemigos de Dios fuésemos reconciliados con Dios; eso es lo primero que Dios hace; pero como está escrito en el Nuevo Testamento, no es de todos la fe; quiere decir que no todos recibirían la fe. “11A los suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1:11,12); a los que le recibieron; pero ¿y los que no le recibieron? ¿qué harían, cómo trataría el Señor con aquellos que no lo recibieron?


Gracia antes que juicio

En el primer sello podemos entender cómo trata el Señor con la humanidad; Él ha muerto, de tal manera que dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree, no se pierda y tenga vida eterna; envió su Espíritu, envió su palabra, envió su Iglesia; pero ¿y los que no reciben, cómo van a ser sometidos al poder de Dios? Si no nos sometemos a Dios por las buenas, si no nos reconciliamos por las buenas, entonces viene otro caballo después. Después del caballo blanco viene el caballo rojo, el caballo bermejo. Llamo la atención a que es el segundo sello; esto no sucede primero, esto sucede después; no hay juicio sin primeramente haber habido rechazo de la misericordia y de la gracia; primero es gracia; ahora, si la gracia se rechaza, si el Señor no es recibido, entonces viene juicio. Recordemos aquella parábola cuando el Señor se fue lejos a recibir un reino y dejó a sus siervos con algunas municiones que Él les dio; ya sea talentos, ya sea minas, para negociar y trabajar para el Señor; y cuando Él volvió, respecto de los siervos, entonces Él tomó cuenta de ellos, según lo que le había servido cada uno, y recompensó a cada uno según su obra; pero Él añadió una frase más: y todos aquellos que no querían que Yo reinase, decapitadlos delante de mí. Dios es el que tiene el derecho legítimo, inherente, de gobernar, de establecer el reino. Si las personas no se someten al reino reconociendo la gracia del Señor, no queda otra posibilidad, otra salida, después de la longanimidad de Dios, después de esa larga cabalgata del caballo blanco que sale venciendo y para vencer; no queda otra posibilidad que someter a las personas al juicio de Dios.


Claro que Dios, en la administración de su juicio, también ejerce una especie de progresión; Dios no entra en un juicio fuerte, no. Usted no encuentra las copas al principio, sino al final. Primero usted ve los sellos, después ve las trompetas y después ve las copas. En las copas es cuando se consume la ira de Dios, pero con las trompetas apenas se inicia ese juicio definitivo de Dios; pero se consuma por las copas; por eso, si Dios nos concede verlo después, cuando estudiemos las trompetas y las copas, vamos a ver cómo las copas son el desarrollo de las trompetas. Las trompetas inician el juicio y con las copas se consuma; pero esa consumación será al final; es decir, en los tiempos escatológicos; ya cuando la segunda venida del Señor esté a punto de venir en gloria, es cuando estas copas de la ira se consuman; pero así como la Biblia habla de esos dolores del último día, también habla de unos principios de dolores; o sea que hay cosas que comienzan a suceder de una manera más leve, juicios, que tienen la intención de que los hombres reciban la gracia. Quiero llamarles la atención primeramente a eso, porque a veces nosotros vemos esos juicios y no entendemos por qué esos juicios, y no entendemos las razones de Dios. Hay muchos versículos en la Biblia en donde usted ve que Él dice, después de narrarnos varios juicios, que aún así no se arrepintieron de sus obras, ni dejaron de adorar a los demonios.

Entonces, ¿qué estaba buscando Dios con esos juicios? Estaba buscando conducir a los hombres al arrepentimiento. Primero vino la gracia, pero Dios deja que así como va cabalgando el caballo blanco tiene que venir cabalgando también otro bermejo, y veremos que viene también otro negro, y por fin el último es un amarillo, lívido, pálido, que lleva la gente a la muerte y al Hades; pero primeramente, por eso puse atención en el segundo, primero, segundo, tercero, ahí vemos una progresión en el tratamiento de Dios. Primero Dios viene con gracia, viene con misericordia; Él toma sobre sí el pecado de todos los hombres, Él está dispuesto a perdonar cualquier pecado, porque Él pagó el precio de todos los pecados, no nos cobró nada; nos lo ofrece, como lo decía el hermano al principio leyendo ese versículo, la justificación sólo por la fe; nos lo ofrece sólo por la fe; sólo hay que creérselo; y si después de todo eso que a Él tanto le costó, que a nosotros no nos cuesta nada sino creer y recibir, pero que a Él si le costó muchísimo, ¿qué sucede? Porque a Él le costó humillarse hasta lo sumo, soportar toda contradicción de pecadores, ser hecho pecado por nosotros, ser abandonado en la cruz como si fuese un pecador; nosotros nunca entenderemos lo que Él tuvo que pasar; a Él le costó mucho. Ahora, si después de eso el hombre no recibe, viene juicio; bueno, el Señor no manda las copas de una vez, la séptima copa. Él permite que cabalgue un caballo; cuando comienza a cabalgar todavía no tiene espada, no; fíjense en que la espada se le da después. Él dice: “Y salió otro caballo, bermejo; (ahí salió el caballo) y al que lo montaba le fue dado poder”; y luego: “y se le dio una gran espada”; o sea que las cosas no salieron de una vez terribles, sino que se fueron poniendo color de hormiga cada vez más; ¿entienden el proceso? Después de que ha cabalgado el caballo blanco, después que ha permitido a las personas conocer la verdad, entonces ahora sí Dios permite que cabalgue otro.


Caballo blanco cabalgando

Miremos ahora a unos versículos en la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses, desde el comienzo para tenerlo más claro. 2 Tesalonicenses 1:1. Verán ustedes cómo empieza el Señor ya a anunciar primeramente una cosa buena, y luego otra cosa más difícil.

Leemos desde el comienzo para que empecemos a verlo desde el caballo blanco: “1Pablo, Silvano y Timoteo, (tres apóstoles) a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: 2Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. Ustedes ven ahí cabalgando al caballo blanco.

“3Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, (ahí se ve el caballo blanco cabalgando) y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; (ahí está el caballo blanco cabalgando) 4tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, (ahí está el caballo blanco cabalgando) por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis”. ¡Ah! la palabra paciencia implica que hay una resistencia a este caballo blanco; la palabra paciencia indica que tienen que soportar el rechazo y a veces no sólo un rechazo débil; a veces persecuciones, y a veces no sólo persecuciones de palabras, sino a veces hasta la muerte.

Entonces nos damos cuenta de que cuando el Señor envía su palabra, el caballo blanco comienza a cabalgar; los que lo reciben entran en la corriente del Espíritu, pero los que no lo reciben comienzan primero a burlarse, luego a resistir, luego a perseguir y hasta matar. Dice el Señor Jesús: “Viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios” (Jn. 16:2); comienza una persecución.

Fíjense en que el rojo es el color de la sangre, es el color de la muerte. El ser viviente que da la orden al segundo jinete, al segundo caballo cabalgar, es el segundo ser viviente; el segundo ser viviente era semejante a un becerro, como ustedes lo pueden ver allí en Apocalipsis 4:7: “El segundo era semejante a un becerro”. El becerro es un animal de sacrificio; fíjense en que primero el Señor hace que aparezca un león; el león ruge con voz de trueno, representando la voz de Dios; sale la palabra de Dios; o sea que primeramente Dios envía su palabra, pero después viene otro que ya no es el león, sino que es el becerro. El becerro, que es un animal de sacrificio, nos muestra el aspecto de la iglesia en persecución, en tribulación; la iglesia sufre persecución, la iglesia es entregada a la muerte como ovejas de matadero por causa del Señor.


Justa retribución

“Pero por causa de ti nos matan cada día; (le dice al Señor) somos contados como ovejas para el matadero” (Sal. 44:22); entonces por causa de eso, vean lo que dice allí: El segundo ser viviente, o sea el que era como becerro, animal de sacrificio, decía: Erkou, o sea, ve; lo que aquí se traduce: ven o ve; porque algunos manuscritos a la palabra erkou le añadieron kai ide, o sea, “y mira”; otros le añadieron “kai blepe”, o sea, “y mira”; uno “ve” y otro “mira”;  o sea que son como arreglos añadidos de algunos escribas en algunos manuscritos; pero los otros manuscritos, los más anyiguos, dicen simplemente “Erkou”; no dicen “Erkou kai ide” ni “Erkou kai blepe”. No habría ninguna razón para quitarle el “ve” o el “mira” a los otros versículos; ¿por qué alguien le iba a quitar? pero es posible que alguien le agregara; entonces le agregaron; algunos le agregan de una manera, otros de otra manera, y la prueba es que los que añaden no concuerdan en lo que añaden; por eso, lo más probable, es que la razón la tengan los manuscritos más antiguos donde solamente dice: “Erkou”. Aquí este ser viviente que era animal de sacrificio delante de Dios, él, el segundo ser viviente, lo es por causa de la persecución a la Iglesia; es por causa de la persecución a los siervos de Dios que Dios le permite cabalgar al caballo rojo y se le da potestad para que los hombres se maten unos a otros; es por causa del rechazo a la Iglesia, al evangelio y  la persecución contra el Señor y contra su Iglesia. Ah, sí, el Señor primero lo anunció, como dijo: “28Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. 31Si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el árbol seco, qué no se hará?” (Lc. 23:28,31), porque vendrán días de retribución. Por favor, cuando ustedes vean este caballo rojo cabalgando, no se vayan a asustar y pensar: ¡Qué Dios tan terrible que pone a la gente en guerra! Acuérdense del significado de esta palabra “retribución”. Dios es justo; recuerden lo que más adelante va a decir un ángel: “Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre” (Ap. 16:6).

Cuando nosotros vemos a la gente bebiendo sangre nos parece terrible, pero ellos dijeron: Justo eres, Señor, porque ellos derramaron la sangre de tus siervos, de tus santos; por tanto, por eso, le diste a beber sangre. Entonces la consecuencia de no recibir el evangelio, rechazar al pueblo del Señor, ponerlo como animal de sacrificio, es ellos llamando sobre sí mismos la retribución; por eso es el segundo ser viviente que dice: “Erkou”, anda, echa a andar este caballo rojo.


 Después del caballo blanco viene el rojo

Volvamos a 2 Tesalonicenses 1; estábamos viendo cómo el caballo blanco se empieza a teñir de rojo; empieza a cabalgar uno blanco, pero le sigue otro que ya no es blanco, sino rojo. Habíamos visto ese cambio, el momento de que uno da lugar a otro, cuando empieza la palabra “paciencia”. Estábamos en el versículo 4: “Nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis”. La primera guerra es del diablo contra Dios; ahí nació la guerra. La guerra nació cuando el diablo se rebeló contra Dios; y cuando se rebeló ahora contra las criaturas de Dios; como el diablo no le puede hacer nada a Dios, entonces él trata de destruir a las criaturas de Dios. Ahora, la Iglesia no va cabalgando sola, sino en medio de una persecución contra ella; “en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis”. Ahora fíjense aquí en el versículo 5, porque aquí está el porqué después del blanco cabalga el rojo: “5Esto es demostración del justo juicio de Dios”. Cuando nosotros estamos siendo perseguidos, Dios nos está dando la gracia de purificarnos y de negarnos a nosotros mismos, juzgar nuestros propios pecados reconociendo y sometiéndonos a la disciplina del Señor. Somos perdonados por su sangre; su sangre es la que nos limpia de los pecados, pero es su disciplina la que nos trata el carácter. Pero entonces primero, Dios dice que su casa va a ser purificada primero; el juicio principia por la casa. La iglesia predica, pero la iglesia también peca, pero ¿qué dice la Biblia de aquellos santos en Daniel 7 y 11? Dice que para ser purificados, limpiados y emblanquecidos, se permite que pasen por esa persecución; por hambre, por espada, por fuego, por despojo. ¿Recuerdan eso? Esa es la razón por la cual después de juzgar a la Iglesia, juzga al mundo.

En el Antiguo Testamento trató primero con Israel; y muchos, como estaba tratando con Israel, se levantaban; los edomitas trataban de cazar a los israelitas que huían del juicio para devolverlos al juicio. Por eso, después que le tocó el turno a Israel, le tocó el turno a Edom y le tocó el turno a Gaza y a los filisteos o palestinos, y después le toca al mundo entero, a Babilonia, etc.; pero primero Dios corrige a su pueblo. 2 Tesalonicenses 1:5: “5Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. 6Porque (aquí está la razón por la que viene el caballo rojo después del blanco) es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan”. ¿Ven? ¿Por qué Dios va a atribular al mundo? Porque el mundo ha atribulado a los hijos de Dios. “Es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, 7y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, 8en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios”. Subrayo esa palabra: “retribución”. Cuando veamos esos caballos cabalgando, primero el rojo, después otro peor, el negro, y después otro peor, el pálido, recuerden esa palabra “retribución” que va viniendo de a poquito; primero con un caballo que comienza a cabalgar hacia los dolores finales, después son las trompetas que convocan al juicio; después ya es una copa que consuma el juicio; pero no comienza así.


Dios da oportunidad para arrepentimiento

Comienza la persona siendo buscada por Dios, una y otra vez tratando de salvarle, presentarle la oportunidad de ser salvo; pero la persona insiste en irse al infierno, en rechazar al Señor, y se va trayendo problemas sobre sí; primero son problemas suaves para ver si entiende con algo suave. Cuando tú lees allá en Deuteronomio el capítulo de las bendiciones y las maldiciones, tú ves que las maldiciones peores llegan al final; primero las maldiciones que vemos no son tan terribles, pero a medida que van avanzando las maldiciones y la gente no entiende que esas maldiciones son una llamada de atención, esas copas, esas trompetas, esos sellos, son para que la gente se arrepienta. Dios nos da oportunidad de arrepentimiento. “Le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación” (Ap. 2:21); y como no ha querido arrepentirse, entonces la arroja en tribulación. Eso se lo dice el Señor a Jezabel en Tiatira. ¿Recuerdan eso? El juicio va pintándose cada vez más de color de hormiga como decimos nosotros, más difícil, las cosas se van volviendo más peludas, como también se dice, ¿verdad? Ustedes entienden lo que les quiero decir. Entonces vieron acá, primero viene aquí el caballo blanco cabalgando, pero empezaron a rechazarlo; ellos tuvieron que tener paciencia y luego ser perseguidos y hasta morir, derramaron su sangre. Cuando veamos allí el quinto sello, ¿qué era lo que decían? Señor, ¿cuando vengas nuestra sangre? Esperen un poco de tiempo hasta que se complete el número de los que han de ser muertos como vosotros.

Eso significa que Dios espera acumulando ascuas de fuego sobre los enemigos del pueblo de Dios. Cuando lleguen al colmo, la ira se consuma; antes que la ira se consume empiezan unas pequeñas señales; así como nosotros si no somos sobrios en nuestra vida, de pronto tenemos un dolorcito por allí, que es como una luz rojita que te está diciendo: Como que estás exagerando en esto, como que estás descuidando esto; si uno no pone atención a ese pequeño dolorcito como que viene otro más fuerte como para llamarnos la atención de una manera más fuerte; así actúa Dios. Primero nos llama la atención de una manera más suave, y si no nos demostramos aptos para oír la voz suave, Él levanta un poco más la voz; si aún levantando la voz nos hacemos los tontos, tiene que hablar más serio; no empieza así, pero así va a ser si no se pone atención. ¿Estamos entendiendo eso, hermanos? Entonces, por eso vemos aquí: “Y salió otro caballo bermejo y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz”. Le fue dado poder. Nadie puede quitar de la tierra la paz si Dios no le da poder; pero Dios permitió que viniera la guerra; este caballo rojo personifica la guerra; la guerra como instrumento de juicio, pero no todavía un juicio definitivo, no; es necesario que vengan guerras.


Caballo de la guerra

Vamos a ver esos versículos aquí en Mateo 24:6-7, junto con Marcos 13:7-8  y Lucas 21:10. Son versículos muy conocidos. El primero, Mateo 24:6-7. Cuando vimos la panorámica de estos sellos, sin entrar en los detalles, vimos cómo las profecías de Mateo 24, que es un Apocalipsis del Señor Jesús allí, se relaciona con los sellos; veíamos el evangelio predicado como testimonio a todas las naciones. Aquí está el caballo blanco cabalgando; pero los versículos 6 y 7, dicen: “6Y oiréis de guerra y rumores de guerras; mirad que no os turbéis”. Los hijos no tienen que turbarse; el mundo es el que está siendo llamado; si no hubiere la situación de violencia que hay en Colombia, quizá no habría tantas congregaciones llenas en Bogotá y en otras ciudades. Por causa de que tienen plata, ahora los secuestran o los matan; entonces ahora no pueden exhibir su plata, no pueden hacer lo que antes hacían, porque de pronto lo secuestran para robarle la plata; parece desagradable el ambiente, pero gracias a eso, algunas personas dejan de ser imprudentes y comienzan a darse cuenta de que el dinero no es todo y que lo material no es todo, que es necesario tener en fe en Dios; porque ni siquiera el Estado sabe cómo cuidarlo, pues en vano vela la guardia si Jehová no guarda la ciudad; y que es gracias a Dios que descubren toda esa dinamita que iban a explotar y no la explotaron, porque el Señor guardó la ciudad, no la guardia. La situación difícil hace que la gente empiece a volver sus ojos a Dios. Me contaban una vez que en internet se hizo una encuesta de cuál era el país más creyente en Latinoamérica; pues resultó ser Colombia; Colombia resultó ser el país más creyente; esto hace como medio año. Claro, es que Dios sabe cómo está haciendo las cosas. ¿Se dan cuenta? Dios sabe cómo está haciendo las cosas.

Volvamos a Mateo 24:6-7: “6Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, (y aquí subrayo esto) porque es necesario (o si no Dios no iba a hacer esto, si no fuera necesario; Dios no hace cosas innecesarias, Dios es muy económico, Dios no hace cosas de balde) que todo esto acontezca; pero aún no es el fin”.


¿Por qué hay tanta guerra?

Esa guerra tras guerra, rumor de guerra tras rumor de guerra, reino contra reino, nación contra nación; esa es la cabalgata del caballo rojo. Pero ¿cuándo comienza a cabalgar? Ya comenzó a cabalgar, y no ha terminado de cabalgar; todavía no es el fin; después de las cabalgatas vienen las trompetas; eso sí es el comienzo del fin; y después vienen las copas; ese es el fin del fin. Pero mientras tanto Dios tiene que hacer uso de la guerra, Dios. El Señor dijo: Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra; Él es  el que gobierna todos los acontecimientos del mundo. ¿Por qué hay guerra? Porque la gente es injusta con Dios y la gente es injusta con los hombres, porque no se somete al reino de Dios y está en la línea del diablo, a su favor; entonces hay guerra. Dios tiene que permitir la guerra; son injustos con el pueblo de Dios, entonces Dios permite que otros sean injustos con ellos. Ah sí, aquí la oligarquía se levantó grande; Dios permitió a los comunistas y a la guerrilla; pero la guerrilla hizo sus injusticias, entonces Dios permitió a los paramilitares; ahora los paramilitares hacen de las suyas, entonces Dios va a permitir la ONU, los cascos azules o cualquier otra cosa; una cosa viene después de otra. Nadie se echa a rodar; si no se corrige, eso es como un alud que va creciendo, creciendo cada vez peor; mientras no se arrepientan sigue creciendo; lo único que puede salvar las cosas es que la gente se arrepienta, reciba al Señor y enderece su camino; si no, le va a cabalgar este caballo por encima y después viene otro peor, luego otro peor, pero por ahora es éste. “Es necesario que todo esto acontezca”; es necesario que haya guerras, rumores de guerras.

“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino”; ahí está el caballo rojo cabalgando.


Persecución a los predicadores

Leámoslo como lo dice Marcos 13:7-8, porque el Señor permitió que las palabras que Él dijo fueran recordadas por distintos testigos, y alguno recuerda un detalle, otro añade otro detalle, y por eso es bueno que los tres testigos sean leídos. Marcos 13:7-8: “7Mas cuando oigáis de guerras (Jesús sabía que vendrían guerras, Jesús sabía que el caballo rojo cabalgaría) y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin”. Si no fuera necesario, Dios no hubiera dicho: anda, cabalga, caballo bermejo. “Es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. 8Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino”. Lucas 21:10 también lo dice de manera similar; aquí en Lucas ustedes van a ver más la razón por la cual cabalga el caballo rojo; como lo vimos en 2 Tesalonicenses capítulo 1, lo vamos a ver aquí en Lucas 21; vamos a leer el verso 10: “Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino”. Ese es el caballo rojo. Luego en el versículo 11 habla de otras cosas, pero en el 12 dice: “12Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. 13Y esto os será ocasión para dar testimonio”.

¿Se dieron cuenta de esa frase? Antes de que sucedan estas cosas cabalga el caballo blanco, y después sí empieza a cabalgar el rojo, después el negro y después el amarillo; pero no cabalga el rojo primero; primero cabalga el blanco. Antes de todas estas cosas Dios dará ocasión a que se testifique y, claro, los van a llevar presos, los van a perseguir; entonces, después del blanco cabalga el rojo; ¿amén? “Se levantará nación contra nación y reino contra reino”.


La misma secuencia en Ezequiel

Fijémonos en esa misma secuencia aquí en el libro de Ezequiel, en el capítulo 9. ¿Secuencia de qué? Del segundo caballo después del primero, de por qué el rojo después del blanco, la misma secuencia; siempre esa es la secuencia de Dios. Leamos todo el capítulo 9: “1Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: (esta es una revelación que se le da) Los verdugos de la ciudad han llegado”. Noten, se llaman “verdugos de la ciudad”; estos verdugos son seres espirituales, que colocarán a la ciudad en una situación tal, preparada para el juicio de Dios. Antes de que viniera Nabucodonosor, que fue el verdugo físico y su ejército, vinieron estos verdugos espirituales primero; las cosas suceden primero en lo espiritual, después en lo natural. “Los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir. 2Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón (otro distinto) vestido de lino, (este es el blanco) el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al altar de bronce”. El altar de bronce es donde se hace el juicio. Primero fue el juicio del Cordero, pero si la gente no acepta el juicio del Cordero, entonces le queda el juicio para él mismo, ¿amén? ¿Dónde es que se toma la decisión? Junto al altar de bronce. “3Y la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y llamó Jehová (primero, antes que a los verdugos, antes que el caballo rojo, es el blanco) al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de escribano, 4y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella”. ¿A quién le habló primero? Al varón vestido de lino, para poner una señal en aquellos que no estaban de acuerdo con lo que se vivía en esa ciudad; ellos gemían, ellos oraban, ellos intercedían, ellos aborrecían el pecado de la ciudad; ellos luchaban, no concordaban con eso, y el Señor primero decidió dar la orden con esas personas: ponles a ellos una señal.

El juicio comienza por la casa de Dios

Pero después de eso ahí viene el juicio: “5Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad, en pos de él, (ahí está el segundo caballo rojo, es después del primero, del blanco) y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. 6Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario (el juicio comienza por la casa de Dios). Comenzaron, pues, desde los varones ancianos (porque no se puede empezar con los niños, sino con los ancianos) que estaban delante del templo. 7Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; (allí está esa espada) salid. Y salieron, y mataron en la ciudad. 8Aconteció que cuando ellos iban matando y quedé yo solo, (parece que sólo Ezequiel era el que intercedía y oraba, por lo menos él no vio a ningún otro) me postré sobre mi rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿destruirás a todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén? 9Y me dijo: La maldad de la casa...”.

Noten hermanos, no hay un caballo rojo si no hay primero maldad; hay que entender por qué Dios le dice al caballo rojo: “Erkou”, ve y anda, porque hay maldad. “9Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá es grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, (entonces viene más sangre; la primera sangre era de injusticia cometida por injustos contra inocentes; la otra que viene es de justicia, de retribución, la de Dios) y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: Ha abandonado Jehová la tierra, y Jehová no ve.” Ah, Jehová no ve. “10Así, pues, haré yo; mi ojo (el que sí ve) no perdonará ni tendré misericordia; (y fíjense en la segunda parte del versículo 10; aquí está la clave, la palabra retribución) haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas.” Hay guerra porque el camino de los hombres volvió sobre sus propias cabezas; esa frase es importante; retribución: “Haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas”. Primero ellos caminaron, y ahora Dios dice: eso que tú escogiste, te lo comerás enterito, con consecuencias y todo; “haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas”. El caballo rojo es consecuencia del pecado de rechazar al Señor y seguir en el pecado; y no sólo el rojo, después viene el negro, pero eso es después; mientras tanto estamos en el rojo. “11Y he aquí que el varón vestido de lino, que tenía el tintero a la cintura, respondió una palabra, diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste”. Aunque aquí pusieron el capítulo 10, la escena continúa de corrido en el capítulo 10 y en el capítulo 11. Cuando usted lo lee con cuidado en su casa se da cuenta de que esos números de capítulos se los pusieron después. El acontecimiento continúa en los capítulos 10 y 11. En el capítulo 10 habla de que Dios abandona el santuario, y el 11 de que los gobernantes impíos de la nación serán castigados; y en el verso 7 dice: “Por tanto, (fíjense en que no hay guerra, sino por tanto,  por esto, es necesario que sea esto, por causa de lo que ha sucedido y lo que Dios debe hacer para intervenir) así ha dicho Jehová el Señor: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella, (la ciudad) ellos son la carne y ella es la olla; (decían ellos) mas yo sacaré a vosotros en medio de ella. 8Espada (ahí viene la espada del caballo rojo) habéis temido, y espada traeré sobre vosotros, dice Jehová el Señor. 9Y os sacaré de en medio de ella, y os entregaré en manos de extraños, y haré juicios entre vosotros. 10A espada caeréis; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová”. Entonces, hermanos, notemos esa palabra “a espada caeréis”.


La espada afilada

Vamos a ver, ya que estamos en Ezequiel, el capítulo 21; vamos a leer desde el versículo 8 al 17: “8Vino a mi palabra de Jehová, diciendo: 9Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Di ; la espada, (ahí está la del caballo rojo) la espada está afilada, y también pulida. 10Para degollar víctimas está afilada, pulida está para que relumbre. ¿Hemos de alegrarnos? Al cetro de mi hijo ha despreciado como a un palo cualquiera. 11Y la dio a pulir para tenerla a mano; la espala está afilada, y está pulida para entregarla en mano del matador”. Se le dio una espada para que se matasen unos a otros; “está pulida para entregarla en mano del matador”; ahí está el jinete del caballo rojo. “12Clama y lamenta, oh hijo de hombre; porque ésta será sobre mi pueblo, será ella (la espada) sobre todos los príncipes de Israel; caerán ellos a espada juntamente con mi pueblo; hiere, pues, tu muslo; 13porque está probado. ¿Y qué, si la espada desprecia aun el cetro? El no será más, dice Jehová el Señor”; o sea, el rey cayó. “14Tú, pues, hijo de hombre, profetiza y bate una mano contra otra, y duplíquese y triplíquese (noten: primero uno, luego duplíquese. Primero uno, están los sellos; duplíquense, están las trompetas; triplíquense, están las copas) el furor de la espada homicida; esta es la espada de la gran matanza que los traspasará, 15para que el corazón desmaye, y los estragos se multipliquen; en todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. ¡Ah! dispuesta está para que relumbre, y preparada  para degollar.

16Corta a la derecha, hiere a la izquierda, adonde quiera que te vuelvas. 17Y yo también batiré mi mano contra mi mano, y haré reposar mi ira. Yo Jehová he hablado”. Palabra seria; no piensen que las cosas que suceden son por casualidad. Jesús tiene toda autoridad en los cielos y en la tierra. No hay ni una hoja de un árbol que se caiga sin su voluntad.


Vamos un poquito más a mirar otro versículo aquí, hermanos; vamos a Daniel capítulo 11, porque acabamos de ver lo que decía allí el Señor Jesús: Oiréis de guerra y rumores de guerra; es necesario que todo esto acontezca y entonces vendrá el fin. Cuando el Señor dijo esas palabras Él estaba resumiendo los detalles claves de esas guerras que ya Dios había revelado en el libro del profeta Daniel.


Resumen histórico de las guerras

Recuerden que cuando Él estaba hablando eso, Él dijo: el que lee entienda, y eso es respecto a lo que dijo el profeta Daniel que aparece en ese contexto del Apocalipsis de Jesucristo en Mateo 24, en Marcos 13 y en Lucas 21; ahí está Daniel. Como dijo el profeta Daniel; el que lee entienda. El Señor conocía a Daniel, el Señor había leído al profeta Daniel, por eso Él dijo: Es necesario que nación se levante contra nación: reino contra reino; oiréis de guerras, rumores de guerra; es decir, una serie de guerras. Hermanos, la historia de la humanidad es una historia de guerras cada vez más terribles: la primera guerra mundial, la segunda guerra mundial, viene el Armagedón, una tercera guerra mundial y otras guerras que ha habido en el pasado y están aconteciendo en el presente. Me puse a leer, para estudiar esto, la historia de las guerras; no les voy a contar todo lo que leí; eso fue para mí mismo. ¡Terrible! La historia es historia de guerras, ese caballo cabalgando; no es el fin todavía, pero está cada vez más cerca. Se levantará nación contra nación, reino contra reino; oiréis de guerras, rumores de guerra; es necesario que esto acontezca, pero todavía no es el fin, es apenas la cabalgata; el fin es al final de la cabalgata. Después de los sellos, cuando termine el séptimo sello ahí salen las trompetas; cuando se esté en la séptima trompeta ahí salen las copas, ¿amén? pero con los sellos ya es la cabalgata. Entonces, primero veamos en el capítulo 9 de Daniel, la profecía de las setenta semanas; vamos a leer desde la muerte del Mesías, versículo 26. En el 9 está resumido, así como está resumida la visión del caballo rojo; ahí está la síntesis de lo que cabalga, después de que rechazan el evangelio, ¿amén? Aquí en el 9 está resumido, y en el 11 está detallado; y Jesús también lo resumió; las muchas palabras con detalles  de Daniel 11 aparecen resumidas en Jesús: Habrá guerras, rumores de guerra; ya sabéis que esto tiene que acontecer así; es necesario que así sea. Él conocía que así debía ser. Primero porque Él es el Mesías, segundo porque Él es la palabra y tercero la palabra por el profeta Daniel que habló por el Espíritu de Cristo, ya había dicho eso.

Cumplimiento tipológico de la profecía

En Daniel 9:26 dice: “Y después de las sesenta y dos semanas (no voy a leer todas las profecías de Daniel porque ustedes ya estudiaron “Roma en la profecía de Daniel”) se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; (claro, mataron al Mesías, pero el resucitó y ascendió. ¿Qué sucede después? Bueno, si el Mesías murió, hay que predicar la justificación; pero ¿qué pasa si no se recibe, que viene después? Aquí está) y el pueblo de un príncipe que ha de venir (mataron al Mesías, rechazaron el evangelio; ¡ah! si el caballo blanco no fue recibido, entonces viene el rojo) destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”.
Toda una serie de devastaciones hasta el fin de la guerra es la cabalgata del caballo rojo después de que mataron al Mesías; pero Él resucitó, ascendió, recibió todo poder, abrió los sellos y envió el Espíritu, envió la Iglesia, la Palabra, pero también le dijo a la espada: ve detrás, pero ve; está cabalgando.


Pasemos ahora al capítulo 11 de Daniel. Es una visión que comienza desde el 10 y continúa hasta el 12; allí hay una serie de guerras. Es un primer cumplimiento tipológico desde Alejandro Magno hasta Antíoco Epífanes; hubo un primer cumplimiento. Cuando tú lees la historia, por ejemplo, el libro de los Macabeos, y cuando lees la historia de Herodoto, o cuando lees a otros  historiadores antiguos, tú de das cuenta de que lo que se profetizó aquí en Daniel tuvo un primer cumplimiento típico con Antíoco Epífanes; él fue como un prototipo o símbolo del anticristo y esas guerras se cumplieron con estos principios; pero luego el Señor Jesús, refiriéndose al mismo profeta Daniel, a la misma profecía que ya había sido cumplida tipológicamente con las guerras hasta Antíoco Epífanes, el Señor todavía la puso para el futuro. Cuando habló de la abominación desoladora, se la dijo a sus discípulos para el futuro; ya Antíoco Epífanes había sacrificado un cerdo en el altar, en el templo de Dios; ya había habido abominaciones; se hizo el Dios manifiesto, así se llamó él, un perfecto tipo del anticristo; sin embargo, Dios no consideró que ese cumplimiento sea el definitivo, sino que lo puso para el futuro. Dijo: “Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)...” (Mt. 24:15); o sea, como quien dice: eso que pasó con Antíoco Epífanes, que ciertamente cumplió la profecía tipológicamente, no es todavía lo definitivo.


Por eso es que Apocalipsis dice: “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo” (Ap. 17:8). Sí era, era un cumplimiento típico, no era todavía el definitivo; el definitivo está por venir. Era, no es, y será. Entonces, luego vino el general romano Vespasiano y mandó al general Tito, su hijo, y destruyeron otra vez Jerusalén y crucificaron a todo ese montón de personas que le habían dicho a Pilato respecto del Señor Jesús: Crucifícale; ellos mismos fueron crucificados después por los romanos. Las mujeres se tenían que comer sus propios hijos; los soldados olían carne quemada por doquier, y encontraron a una señora riéndose como loca, comiéndose a su propio hijo; y decía a la otra: hoy nos comemos a mi hijo, mañana nos comeremos al tuyo; eso sucedió. Eso decía Deuteronomio en las maldiciones que acontecerían si no oían a Dios, si no cumplían su palabra; las maldiciones fueron cada vez peores hasta llegar a comerse sus propios hijos; y sin embargo, ese nuevo cumplimiento que se dio en el tiempo de Juan, después aparece otra vez el Señor glorificado en el año 86, 16 años después del segundo cumplimiento, y no el segundo, sino el tercero, porque en el tiempo de Pompeyo también. En Antíoco Epífanes se cumplió; en tiempo de Pompeyo, 63 a. C. se cumplió; en el tiempo del año 70 con Tito se cumplió; con Bar Cobcha en el año 135 se cumplió en el reinado de Adriano. Son varios cumplimientos. Ahora, pasó ya el del 70; se cumplió esa parte de la profecía y vuelve otra vez el Señor en Apocalipsis a decirle a Juan: Mira, Juan, mide el templo otra vez, y mide a los que adoran en él, porque de aquí para fuera será entregado a los gentiles y hollarán la ciudad santa; vuelve otra vez la profecía de la ciudad santa a cumplirse nuevamente. Cuando ustedes estudian la historia de las cruzadas también era en relación a Jerusalén. Venía Saladino tomaba Jerusalén; venía Ricardo corazón de león y trataba de recuperar el santo sepulcro, como ellos decían; incursionaban en Egipto; el rey del sur, el norte, y van y vienen; estas profecías que están en Daniel 11 tuvieron repetidos cumplimientos. Así que cuando las leemos una sola vez tenemos que ver que el Señor la vuelve a anunciar para el futuro. Se cumplió con Antíoco Epífanes, se vuelve a cumplir con Pompeyo, se vuelve a cumplir con Tito, se vuelve a cumplir con Adriano y Bar Cobcha, se vuelve a cumplir en las cruzadas y se va cumpliendo hacia el final. Guerras y rumores de guerra; es necesario que así sea; es como un espiral. Vuelve y juega, vuelve y juega, vuelve y juega.


La última semana de Daniel

Entonces, hermanos, tengamos en cuenta que Daniel 11:31 es un versículo clave; este versículo nos habla del momento en que el anticristo establece la abominación desoladora en el templo de Jerusalén. Dice así: “Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora”. Ustedes recuerdan la última semana de las setenta semanas (Daniel 9:27); en la última semana se dice que a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda; allí aparece la última semana y lo que ocurre en la mitad de esta semana: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; (fíjense en esa palabra “un pacto”, una alianza para el fin) a la mitad de la semana (cuando comiencen los tres años y medio la gran tribulación) hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, (ese es el anticristo final, que ya tuvo sus tipos antes, pero éste es el final) hasta que venga la consumación, (las iras, las siete copas de la ira que son las que consuman esto) y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”. Este es el anticristo; pero fíjense en que hay una semana final; la semana comienza con un pacto y a la mitad de la semana se quiebra el pacto y viene el desolador.

Surge el Imperio Romano

Ahora, cuando tú vienes a Daniel 11, entonces desde el versículo 23 hasta el versículo 30, aparece lo que  acontece en la primera parte de la semana última; y desde el 31 en adelante hasta terminar Daniel 12, está la segunda parte de la semana. Si ustedes se fijan en el versículo 18 de Daniel 11, la primera interpretación tenía que ver con el cumplimiento típico de Antíoco Epífanes; dice: “Volverá después su rostro a las costas; y tomará muchas; mas un príncipe hará cesar su afrenta; y aun hará volver sobre él su oprobio” Este príncipe, cuando viene el cumplimiento típico, es cuando mataron a Antíoco Epífanes; y ¿saben quién fue que se levantó ahí? Roma; fue el imperio romano en la batalla de las Termópilas y en la batalla de Magnesia; ellos vencieron a los griegos y ahí surgió el imperio romano. Desde aquí en adelante empieza a desarrollarse el imperio romano; luego aparece el imperio romano desarrollándose hasta llegar a la época de Cristo. En el versículo 22, llegamos a la época de Cristo: “Las fuerzas enemigas serán barridas delante de él como con inundación de aguas; serán del todo destruidos, junto con el príncipe del pacto”. El príncipe del pacto es el Señor Jesús; la tipología era el sumo sacerdote Onías III, en la época de Antíoco Epífanes, que fue destruido; pero luego fue en el tiempo de Tiberio César, emperador romano, cuando mataron al Señor Jesús. ¿Amén?

Entonces fíjense, matan al Señor Jesús, y ahora llega la conclusión: “23Y después del pacto con él”; aquí aparece un pacto final, porque Jesús dijo: Oiréis de guerra, rumores de guerra; nación se levantará contra nación; reino contra reino; es necesario que estas cosas acontezcan. Él dijo esto, porque Él está resumiendo lo que sucedería desde que lo mataron a Él hasta el final; está resumiendo los cumplimientos típicos que prefiguran el cumplimiento final. Ahora vamos a leerlo acá, no sólo ya los típicos, sino en el sentido final; o sea, el de la semana final, el de la gran tribulación. La primera parte de la semana desde el pacto, que comienza en el versículo 23, hasta la segunda mitad de la semana que comienza en el verso 31; y miremos que todo es como dijo Jesús: guerra, guerra, guerra.


Entonces vamos leyendo eso: “23Y después del pacto con él, engañará y subirá, y saldrá vencedor con poca gente. 24Estando la provincia en paz y en abundancia, entrará y hará lo que no hicieron sus padres, ni los padres de sus padres; botín, despojos y riquezas repartirá a sus soldados, y contra la fortaleza formará sus designios; y esto por un tiempo.” Eso es como decir, el primer año. “25Y despertará sus fuerzas y su ardor contra el rey del sur”; noten, ya en el tiempo final, no mirando los cumplimientos típicos sino el final, el rey del sur corresponde al mundo musulmán y al tercer mundo; fíjense en que las naciones de Europa que representa la bestia final, y de América que representa la otra bestia con cuernos de cordero que habla como dragón, ellos quieren establecer un gobierno mundial y su lucha es contra el sur. El mundo musulmán es el rey del sur. Al sur de Israel está Egipto, Libia, Túnez, Arabia: es decir, el mundo musulmán como cabeza del tercer mundo y de los países no alineados.

Venezuela está unido con el mundo musulmán por medio del petróleo.

Entonces fíjense en esas guerras que vienen. “25Y despertará sus fuerzas y su ardor contra el rey del sur con gran ejército; y el rey del sur se empeñará en la guerra con grande y muy fuerte ejército; mas no prevalecerá porque le harán traición. 26Aun los que coman de sus manjares le quebrantarán; y su ejército será destruido, y caerán muchos muertos. 27El corazón de estos dos reyes (el poder del hemisferio norte y del sur) será para hacer mal, y en una misma mesa hablarán mentira; mas no servirá de nada, porque el plazo aún no habrá llegado”. Ahí está el segundo año. Tercer año: “28Y volverá a su tierra con gran riqueza, y su corazón será contra el pacto santo; (contra Israel y contra los cristianos) hará su voluntad, y volverá a su tierra. 29Al tiempo señalado volverá al sur; mas no será la postrera venida como la primera. 30Porque vendrán contra él naves de Quitim, (Quitim es Chipre, o sea que la guerra será en el mediterráneo) y él se contristará, y volverá, y se enojará contra el pacto santo, y hará según su voluntad; volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto”; es decir, con los apóstatas, con los que no creen la palabra, los que se dejan enganchar en el banquete de Baal-peor, del ecumenismo, del globalismo, y van a servir a este anticristo final.

La gran tribulación

En el verso 31 comienza ya el anticristo abierto, comienza ya la segunda mitad de la semana 70. La semana comienza con un pacto, pero a la mitad de la semana se quiebra el pacto. En el verso 31 comienza la segunda mitad de la semana 70 de Daniel; los tres años y medio finales del gobierno del anticristo. ¿Se dieron cuenta de todo lo que había? Guerra, guerra, guerra, el caballo rojo cabalgando. “31Y se levantarán de su parte tropas (otra vez tropas) que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora”. Jesús dijo: cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora puesta donde no debe estar, de la que habló el profeta Daniel, (el que lee, entienda), entonces, hermanos, es porque han llegado los tiempos de retribución final. Y dice: “32Con lisonjas (el anticristo no comienza sólo con guerra) seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”. Ese caballo blanco tiene que seguir cabalgando. “33Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo”. Esa es la persecución.

“34Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas. 35También algunos de los sabios caerán para ser depurados (ahí está la razón de la persecución, para ser depurados) y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo”. Y ahora sí, aquí está el anticristo en el verso 36: “36Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; (¿dónde se consuma la ira? En las siete copas) porque lo determinado se cumplirá”.


Y sigue describiendo a este anticristo. “37Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá. 38Mas honrará en su lugar el dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron; lo honrará con oro y plata, con piedras preciosas y con cosas de gran precio. 39Con un dios ajeno (con el diablo, porque se dice que el dragón le dará su poder a la bestia; esa es la religión de las élites, el luciferianismo) se hará de las fortalezas más inexpugnables, y colmará de honores a los que le reconozcan, y por precio repartirá la tierra”. Dios quiere que la tierra se distribuya equitativamente y gratis entre la población, pero este es por precio. “40Pero (noten, ¿habrá resistencia contra ese gobierno dictatorial? Claro que sí) al cabo del tiempo el rey del sur (el mundo musulmán y el tercer mundo) contenderá con él; y el rey del norte (Rusia) se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará”.


Ustedes ven: guerra, guerra, guerra, guerra; ese es el caballo rojo cabalgando; pero llegando ya a culminación, “41Entrará a la tierra gloriosa, (esa es Israel) y muchas provincias caerán; mas estas escaparán de su mano: Edom y Moab, y la mayoría de los hijos de Amón (Jordania). 42Extenderá su mano contra las tierras, y no escapará el país de Egipto. 43Y se apoderará de los tesoros de oro y plata; y de todas las cosas preciosas de Egipto; y los de Libia (que es Fut, Kadaffy) y de Etiopía le seguirán. 44Pero noticias del oriente (China) y del norte (Rusia; ahí está Armagedón, cabalgando todos, ahí está el mundo occidental con el anticristo y su falso profeta juntos, el rey del norte y el rey del sur, y ahora el oriente) lo atemorizarán, y saldrá con gran ira para destruir y matar a muchos. 45Y plantará las tiendas de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo; mas llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude. 1En aquel tiempo se levantará Miguel, (es el arcángel Miguel) el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, (esa es la gran tribulación) cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. 2Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Ahí vemos, pues, cómo ese caballo cabalga. Este caballo cabalga, pero ustedes se dan cuenta de que no sólo en el caballo rojo aparece la espada.


Son comienzos de retribución

Volvamos a Apocalipsis. No sólo en el caballo rojo aparece la espada; claro, este caballo rojo personifica la guerra. Es toda esta cabalgata de guerra tras guerra, guerra tras guerra que va acompañando la historia, incluso del cristianismo. Dice el versículo 4: “Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada”; pero miren que en el cuarto caballo dice a la mitad del verso 8: “y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, (o sea que la espada continúa no sólo en el segundo caballo, sino en el cuarto) con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”. Hermanos, lo que Jesús dijo del caballo rojo, son esas guerras que dijo que acontecerían; pero ese caballo cabalga, esa espada viene destruyendo; y cuando avanza el séptimo sello aparecen las trompetas. Y las trompetas inician el juicio final; pero cuando avanza la séptima trompeta aparecen las copas, y las copas son la consumación de la ira. Hermanos, debemos saber que el cielo gobierna y que el cielo dio una orden a través de ese segundo ser viviente con semejanza de becerro, animal de sacrificio; le dijo al caballo rojo: Ven; o sea, echa a andar, anda, y comienza a andar.

La historia es esto. Tú tomas un libro de historia a ver qué es la historia del hombre. Primero está la historia sagrada, la historia del pueblo de Dios; la historia de la Iglesia, que es como decir la parte central de la historia, el alma de la historia; el resto es guerra tras guerra, guerra tras guerra, cada vez peores, cada vez peores. ¿Qué está haciendo Dios a través de estas guerras? Llamando al arrepentimiento. Dios quiere que se arrepientan, antes de que vengan hambres; y si tienen hambre, que se arrepientan antes de que se mueran y se vayan al Seol, al Hades.


Hermanos, yo creo que lo que dijo Jesús, basado en lo que dijo Daniel, con lo que dice este caballo, es todo una misma cosa, es una figura perfecta que sintetiza la historia. El Señor subió a la diestra, recibió el poder, echó a cabalgar el evangelio y atrás viene la guerra para atribular a los que atribulan a la Iglesia y rechazan el reino y llamarlos al arrepentimiento. Vamos a parar aquí y vamos a orar. ☐


Continúa con: La apertura del tercer sello.

LA APERTURA DEL TERCER SELLO

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 17:59, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (28)


LA APERTURA DEL TERCER SELLO


“5Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Un celemín de trigo por un denario, y tres celemines de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino”. Apocalipsis 6:5-6.

Un caballo negro

Vamos a abrir nuestras Biblias en el libro del Apocalipsis que estamos siguiendo; estamos aproximándonos a él y vamos al capítulo 6, a la porción de los siete sellos. Con la ayuda del Señor vamos a considerar hoy la apertura del tercer sello; eso está en el capítulo 6:5-6. Leamos inicialmente los dos versos de corrido y luego entonces volvemos sobre ellos más lentamente. Apocalipsis 6:5-6: “5Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer viviente que decía: Ven. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Coinix de trigo por un denario y tres coinixes de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino”. La palabra “coinix” en griego se traduce en español, celemín; un celemín de trigo por un denario y tres celemines de cebada por un denario. Los que están leyendo la versión Reina-Valera, allí dice: dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; y en el versículo 5 donde dice: “ven y mira”; en el griego es como en todos los pasajes, “erkou”, que se puede traducir: ve; o se puede traducir: ven, en el sentido de anda o echa a andar; la palabra allí “erkou” se refiere a la orden a ese caballo de echar a andar; esta palabra no va dirigida a Juan, sino va dirigida al caballo; no es a Juan al que se le llama a ver, sino al caballo al que se le llama a andar, así como en el primero, así en el segundo, también en el tercero.

La personificación del hambre

“5Cuando abrió (ese es el Cordero de Dios) el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: erkou”. Aquí el énfasis está en la palabra “tercer”; todos estos caballos cabalgan juntos: el evangelio, la guerra, el hambre, la mortandad; cabalgan juntos; sin embargo, hay uno que prevalece sobre el otro. El primero es el blanco, que ya lo vimos, referido a una personificación del evangelio de Dios; ya lo estudiamos, y por lo tanto ahora pasamos de largo. El dos es una personificación de la guerra, que ya nos detuvimos en ello la vez pasada; y este tercero es una personificación también; lo que podríamos decir el espectro del hambre, la personificación del hambre. Entonces, hay muchas cosas que ver aquí. Cuando aparece el tercer caballo, quiere decir que le sigue al segundo; el segundo es la guerra, el tercero es el hambre; es decir, el hambre le sigue a la guerra. Cuando hay guerra la gente se dedica a destruir, la gente no se dedica a plantar; lo que se planta se vuelve escaso, se vuelve costoso, es usado, más todo lo que se produce es para la guerra; entonces, una consecuencia natural de la guerra es el hambre. Ahora, nada acontecería en la tierra si Dios no le diera permiso; pero Dios ve razones en la tierra para darle permiso al espectro del hambre cabalgar sobre la tierra. Es terrible, pero la palabra de Dios nos muestra que en varias ocasiones como juicio Dios permite cabalgar el espectro del hambre. Aquí el color del caballo es negro; en la Biblia el color negro, ese color de luto, es un color oscuro por causa del hambre.

Hambre en Judá

Vamos a ver unos versos que nos muestran eso; vamos allí a Jeremías capítulo 14, para identificar este color negro con el hambre: “1Palabra de Jehová que vino a Jeremías, con motivo de la sequía”. Cuando hay sequía faltan los productos de la tierra y el hambre viene, entonces en ese contexto dice: “2Se enlutó Judá”; ustedes ven la relación de sequía o escasez o hambre con el luto; el color del luto es el negro. “2Se enlutó Judá, y sus puertas se despoblaron; se sentaron tristes en tierra, y subió el clamor de Jerusalén”. En el verso 4 dice: “Porque se resquebrajó la tierra por no haber llovido en el país, están confusos los labradores, cubrieron sus cabezas”. Vamos a ver también dos porciones de Jeremías en Lamentaciones; vamos inicialmente al capítulo 4:4-11. Pongan atención a lo serio que es este texto. Dice así: “4La lengua del niño de pecho se pegó a su paladar por la sed; los pequeñuelos pidieron pan, y no hubo quien se lo repartiese. 5Los que comían delicadamente...”. ¡Ay, ay! En una etapa de la vida uno está comiendo manjares delicadamente; no me gusta esto, no me gusta aquello, sólo quiero esto. “5Los que comían delicadamente fueron asolados en las calles; (a comer de las basuras) los que se criaron entre púrpura se abrazaron a los estercoleros”. ¿Por qué? “6Porque se aumentó la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma, que fue destruida en un momento, sin que acamparan contra ella compañías. 7Sus nobles fueron más puros que la nieve, más blancos que la leche, más rubios eran sus cuerpos que el coral, su talle más hermoso que el zafiro. 8Oscuro más que la negrura es su aspecto; no los conocen por las calles; su piel está pegada a sus huesos, seca como un palo”.

En lo que quedaron los ricos; ahora dice aquí “oscuro más que la negrura”. Ustedes ven aquí el color negro relacionado con su piel pegándose a sus huesos. Ahora, fíjense en cómo el caballo negro es más terrible que el caballo rojo; está en el verso 9: “Más dichosos fueron los muertos a espada (que es el caballo rojo) que los muertos por el hambre”: que es el caballo negro. “9Más dichosos fueron los muertos por la espada (que es el caballo rojo, y por eso es apenas el segundo) que los muertos  por el hambre; (que es el tercer caballo, el negro, el del hambre, que viene después de la guerra; y dice por qué son más dichosos los que mueren por la espada que por el hambre; la continuidad del verso lo dice) porque éstos (los que mueren por hambre, los del caballo negro) murieron poco a poco por falta de los frutos de la tierra”. Por eso son más dichosos los que mueren a espada, que mueren de una vez; los otros mueren poco a poco.


“10Las manos de mujeres piadosas (oigan) cocieron a sus hijos; sus propios hijos les sirvieron de comida en el día del quebrantamiento de la hija de mi pueblo. 11Cumplió Jehová su enojo, derramó el ardor de su ira; y encendió en Sion fuego que consumió hasta sus cimientos”.

Entonces vemos lo que es ese caballo negro: hambre; y es tan terrible que es el tercero; es decir, si la guerra es una plaga, el hambre es una plaga doblemente más acentuada. Primero Dios permite las cosas hasta un punto para que la gente aprenda lo que ha hecho y se arrepienta y se vuelva a Dios; pero si no lo hace, entonces se aprieta más la tuerca y viene el tercer caballo; o sea, viene el hambre, que es más terrible que la guerra misma.


También aquí en Lamentaciones 5:9-10 nos dice algo interesante: “9Con peligro de nuestras vidas (noten, estaba la guerra; ahí está el caballo rojo) traíamos  nuestro pan ante la espada del desierto.

10Nuestra piel se ennegreció (otra vez el caballo negro) a causa del ardor  del hambre”. Hermanos, si Dios sabía que tenía que permitir a este caballo cabalgar, Él lo ha hecho; y le seguirá permitiendo cabalgar, de manera que nosotros debemos estar preparados para eso. Primero, siendo sobrios, y segundo siendo generosos; Dios nos ayude. “El que saciare, él también será saciado” (Pr. 11:25), dice la Palabra.


Razones de Dios para que venga el hambre

Vamos a ver allí en Deuteronomio un pasaje bastante serio que está en el capítulo 28, que es el capítulo de las maldiciones; vamos a ver los versos 47 y 48; estos dos versos están en el capítulo de las maldiciones. Primero Dios envía la bendición; envía el evangelio, está el caballo blanco cabalgando; la gente no lo recibió y comenzaron a perseguir a los hijos de Dios, y por atribularlos, Dios les trae tribulación a ellos. Como dice allá en Apocalipsis: “Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues se lo merecen” (Ap. 16:6). Pero después de la guerra viene el hambre, que es la consecuencia que sigue a la guerra; y entonces aquí aparecen las maldiciones a los que se apartan de la palabra del Señor, y los que no reciben su palabra; entonces le vienen estas maldiciones que se van agravando a medida que pasan los versículos hasta que llegamos a los versículos 47 y 48, donde Dios explica la razón del hambre, que es muy importante. ¿Por qué Dios permite el hambre? Él no  hace cosas sin razón, y allí empieza el verso 47: “47Por cuanto no (ahí está la razón) serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas”. Dios nos da abundancia; tenemos desayuno, tenemos almuerzo, tenemos comida, podemos escoger esta cosa, podemos cambiar todos los días de comida, no nos toca todos los días repollo; como en la guerra allá en Paraguay, donde a un hermano le tocó comer repollo todos los días; desayuno repollo, almuerzo repollo, cena repollo; él no quería ver el repollo en su casa, pero después no había sino repollo. Ahora dice: Por no servir a Dios con alegría en el tiempo de la abundancia; es decir, cuando era tiempo de las vacas gordas; entonces llegó el tiempo de las vacas flacas; las vacas gordas vienen primero, después vienen las vacas flacas. Uno mismo llama a las vacas flacas cuando no agradece en las vacas gordas, cuando no recibe las cosas con gratitud, cuando no hace uso de las cosas con buena voluntad, con generosidad. Miren lo que dice aquí: “47Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, (es decir, desde lo profundo) por la abundancia de todas las cosas, 48servirás, por tanto, (ahí están las razones de Dios) a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre, con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte”. Dios explica las razones. Cuando tenemos abundancia no sabemos agradecer a Dios ni servir a Dios con la abundancia que tenemos, entonces Dios permite el problema, permite el hambre.

Profecías apocalípticas del Señor

Volvamos allí a Apocalipsis; allí este caballo es definitivamente el hambre. Ustedes recuerdan cuando vimos la panorámica y asociábamos la apertura de los sellos con las profecías apocalípticas del Señor Jesús, antes de ser crucificado, en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. Vamos a verlas de nuevo. Mateo 24; allí en ese contexto aparece claramente el hambre entre las otras cosas; es algo bien conocido por los hermanos, pero es necesario tenerlo claro, especialmente para otros hermanos más nuevos o para personas que después consideren esto cuando ya aparezca escrito. Mateo 24:7; el Señor, después de decir: “7Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; (ese es el caballo rojo, la guerra, entonces dice) y habrá pestes, y hambres, (ahí aparece también el caballo negro) y terremotos en diferentes lugares”.

Lo mismo nos dice Marcos 13:8, porque estos son pasajes paralelos donde cada uno de estos testigos menciona las cosas; pero al leerlas todas juntas podemos ver cómo se enriquece el uno con el otro.

Marcos 13:8, después de decir: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, (entonces dice) y habrá hambres (aquí lo dice en plural: varias hambres, hambruna) y alborotos; principios de dolores son estos”.


Téngase en cuenta que el hambre no es todavía las copas, ni siquiera las trompetas; es principio de dolores, es un caballo que va cabalgando con el objetivo de tocar la puerta del corazón de la gente; que la gente se vuelva a Dios, se vuelva recta, no sea idólatra, sirva a Dios con lo que Dios le ha dado.


Lucas 21:11 también nos dice las mismas cosas; lo dice también muy sencillamente, casi de la misma manera: “11Y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo.” Aquí está resumiendo el Señor las distintas cosas, y entre esas aparece ésta que estamos hoy subrayando, que es la del hambre.


Espada, hambre y pestilencia

Cualquier persona que lea un poco las noticias y los informes de la FAO se da cuenta que esto está cabalgando; aquí en Colombia ya está cabalgando el caballo rojo de la guerra; los precios empiezan a subir, las cosas se tienen que importar porque ya no se pueden producir por causa de la guerra. Estas tres cosas hermanos, vamos a ver en la palabra: espada, hambre y pestilencia que representan ese caballo rojo, ese caballo negro y ese caballo amarillo, siempre son mencionadas por el Señor juntas; siempre a lo largo de toda la Biblia estas cosas están juntas. Primero  Dios le habla a Israel, porque el Señor tomó a Israel como su primogénito; y si a su propio pueblo primogénito, Israel, tuvo que corregirlo con estos tres caballos, el de la espada, el del hambre y el de la pestilencia, hay otras profecías que ya no se refieren a Israel, sino también a las naciones, donde estos mismos tres caballos, esas tres plagas: de la guerra,  del hambre y de la peste  aparecen. Vamos a ver algunos versículos; hay muchos, pero no podemos verlos todos, pero vamos a ver por lo menos algunos, para que ustedes vean cómo Dios siempre corrige con estas tres cosas los pecados de su pueblo, los pecados de las naciones.

Vamos a ver eso en Isaías. Vamos a Isaías primero para ver algunos versos. Vamos a verlos en Isaías, en Jeremías y en Ezequiel, por lo menos. Isaías capítulo 5:13: “Por tanto”; este “por tanto” ¿qué quiere decir? por lo del verso 12: “Y en sus banquetes hay arpas, (habla de banquetes con arpas) vihuelas, tamboriles, flautas y vino”; o sea, la gente está en la abundancia gozándose, divirtiéndose sin tener en cuenta a Dios. Hay que tener en cuenta porqué Dios permite hambre.

Entonces dice: “12en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos. 13Por tanto, (ahí está la razón: por esto) mi pueblo fue llevado cautivo, (era mi pueblo, tenía gloria, ahí estaba lo que Dios le había dado, el caballo blanco, no tuvo conocimiento, fue llevado cautivo, ahí está el caballo rojo) porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed”. ¿Por qué? por dedicarse a gozar del mundo sin tener en cuenta a Dios.


Miremos también en el capítulo 29:8; aquí le habló primeramente a su pueblo Israel, pero ahora vamos a ver que no le habla solamente a Israel. Isaías 29:8: “Y les sucederá como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando despierta, su estómago está vacío; o como el que tiene sed y sueña, y le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y sediento; así (noten, aquí Dios está profetizando esa cabalgata del caballo negro) será la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte de Sion”. Ustedes saben que la profecía habla que al fin todas las naciones se volverán contra Israel, y ¿entonces qué les sucederá? “Así será con la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte de Sion”; o sea, el hambre es una de las pestes que vendrán.


Pasemos a Jeremías; vamos a ver varios versos importantes en Jeremías. Empecemos por el capítulo 14:11-12: “11Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien. 12Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que lo consumiré con (aquí están los tres caballos) espada, con hambre y con pestilencia”. Dice Jeremías en el versículo18: “Si salgo al campo, he aquí muertos a espada; y si entro en la ciudad, he aquí enfermos de hambre; porque tanto el profeta como el sacerdote anduvieron vagando en la tierra, y no entendieron”. Vemos en el campo espada y en la ciudad hambre. Pasemos ahora al capítulo 16:4: “De dolorosas enfermedades morirán; no serán plañidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra; con espada y con hambre (ahí están el segundo y el tercer caballo) serán consumidos, y sus cuerpos servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra”; el cuarto caballo.


Pasemos a Jeremías 24:10, para ver algunos de estos versos; aquí están los tres caballos: “Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra que les dí a ellos y a sus padres”. Aquí lo aplicó a Israel; las naciones se quedaron tranquilas. Ahora vamos a Jeremías 27:8,13: “8Y a la nación y  al reino que no sirviere a Nabucodonosor rey de Babilonia, y que no pusiere su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, (está hablando del castigo para Israel) castigaré a tal nación con (allí están las típicas plagas) espada (caballo rojo) y con hambre (caballo negro) y con pestilencia, (caballo amarillo) dice Jehová, hasta que lo acabe yo por su mano. (Por su mano) 13¿Por qué moriréis tú y tu pueblo a espada, de hambre y de pestilencia, según ha dicho Jehová de la nación que no sirviere al rey de Babilonia?”


Desde siempre, Dios mencionando esas tres cosas: espada, hambre y pestilencia, constantemente, por muchos versículos; miremos otros. Jeremías 29:17-18:  “17Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí envío yo contra ellos (ahí está, “yo envío”, es decir: erkou, sal, comienza a cabalgar) espada, hambre y pestilencia, y los pondré como los higos malos, que de tan malos no se pueden comer.  18Los perseguiré con espada, con hambre y con pestilencia, y los daré por escarnio a todos los reinos de la tierra, por maldición y por espanto, y por burla y por afrenta para todas las naciones entre las cuales los he arrojado”.  Esas son las plagas que Dios utiliza como castigo. Por toda la Biblia aparecen siempre esos tres caballos: el rojo, el negro y el amarillo.


Jeremías 32:24: “He aquí que con arietes han acometido la ciudad para tomarla, y la ciudad va a ser entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella, a causa de la espada, del hambre y de la pestilencia; ha venido, pues, a suceder lo que tú dijiste, y he aquí lo estás viendo”. Esas tres cosas siempre. Versículo 36 del mismo capítulo: “36Y con todo, ahora así dice Jehová Dios de Israel a esta ciudad, de la cual decís vosotros: Entregada será en mano del rey de Babilonia a espada, a hambre y a pestilencia. 37He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente”; es decir, Dios, después de castigar a Israel, lo trae a su tierra, pero ahora estamos viendo cómo Dios está castigando con esos tres caballos, les permite cabalgar, el rojo, el negro y el pálido para con Israel; pero después viene también para con las naciones. Sigamos viendo otros versículos.


Estos caballos son instrumentos de Dios

Jeremías 34:17; este es muy importante porque aquí también Dios da las razones. ¿Por qué analizamos todos estos versos? porque en ellos vemos cómo Dios juzga, con qué instrumentos juzga; y segundo, porque Dios da las razones por las cuales Él le permite a ese caballo negro (y a los otros) cabalgar. “17Por tanto, así ha dicho Jehová: Vosotros no me habéis oído para promulgar cada uno libertad a su hermano”; o sea, la gente esclavizando con esclavitud; ya sea al estilo antiguo, feudal, o al estilo moderno, pagándole a la gente solamente para sobrevivir y mantenerla a raya. “Vosotros no me habéis oído para promulgar cada uno libertad a su hermano, y cada uno a su compañero; he aquí (las razones es que el hombre no promueve libertad; entonces Dios sí va a proclamar libertad, pero aquí en estos tres caballos) que yo promulgo libertad, dice Jehová, a la espada y a la pestilencia y al hambre; y os pondré por afrenta ante todos los reinos de la tierra”. Dios explica por qué permite cabalgar a esos tres jinetes, ¿amén? Por causa de que el hombre mismo es malo contra el hombre.

Miremos otros versos; pasemos ahora a Jeremías 42:17,22: “17Todos los hombres que volvieren sus rostros para entrar en Egipto para morar allí...”; noten, Israel volvió a Egipto, pero eso es figura de nosotros volvernos al mundo, confiar en el mundo; oigan esto, por confiar en el mundo: “17Todos los hombres que volvieren sus rostros para entrar en Egipto para morar allí, morirán a espada, de hambre y de pestilencia; no habrá de ellos quien quede vivo, ni quien escape delante del mal que traeré yo sobre ellos”. ¿Por qué? por volverse a Egipto; y en el versículo 22 del mismo capítulo dice: “Ahora, pues, sabed de cierto que a espada, de hambre y de pestilencia moriréis en el lugar donde deseasteis entrar para morar allí”. Cuando uno pone el mundo como ídolo, lo que hace es permitirle a Dios que mande a cabalgar esos caballos; por eso el Señor dice: yo traeré, traeré el hambre, traeré la espada; o sea, es el Señor el que abre el libro, el que dice: Ve, caballo, anda, cabalga; es Dios quien permite que estas cosas sigan.


Jeremías 44:12-13,27: “12Y tomaré el resto de Judá que volvieron sus rostros para ir a tierra de Egipto para morar allí, y en tierra de Egipto serán todos consumidos; caerán a espada, y serán consumidos de hambre; a espada y de hambre (ahí están los caballos rojo y negro) morirán desde el menor hasta el mayor, y serán objeto de execración, de espanto, de maldición y de oprobio. 13Pues castigaré a los que moran en tierra de Egipto como castigué a  Jerusalén, con espada, con hambre y con pestilencia.” Lo mismo el versículo 27: “He aquí que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que están en tierra de Egipto serán consumidos a espada y de hambre, hasta que perezcan del todo.”


Resultado del pecado de idolatría

Pasemos ahora al profeta Ezequiel y veamos unos pocos versos, para que nos demos cuenta de que estas cosas siempre están asociadas, y por eso aparecen cabalgando en la historia en ese libro de los sellos.

Ezequiel 5:17: “Enviaré, pues, sobre vosotros hambre, y bestias feroces que te destruyan; y pestilencia y sangre pasarán por en medio de ti, y enviaré sobre ti espada. Yo Jehová he hablado”. Yo he hablado, yo enviaré; ahí está: erkou, ven, caballo, cabalga, pasa sobre la tierra y realiza esto por las razones que Él ha dado, ¿amén?

Ezequiel 7:15. Ya no se refiere a Israel, se refiere a todas la naciones.

“15De fuera espada, (por eso las gentes no pueden salir a las fincas) de dentro pestilencia y hambre; el que esté en el campo morirá a espada, y el que esté en la ciudad lo consumirá el hambre y la pestilencia”. Hermanos, esos tres caballos, como ustedes se pueden dar cuenta, aparecen constantemente, verdad? Un último verso aquí.

Ezequiel 12:16: “Y haré que unos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la peste, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde llegaren; y sabrán que yo soy Jehová”.

¿Por qué hubo espada, por qué hubo hambre, por qué hubo peste? Porque antes hubo abominaciones cuando había abundancia.

Entonces, hermanos, aquí Dios muestra las razones y vemos que esos tres caballos siempre están asociados.


El yugo del hambre

Volvamos a Apocalipsis capítulo 6 para considerar otros detalles. Vamos a ver allí unas cosas. Llegamos al versículo 5. Primero decía que el caballo era negro, que es el color del luto; ennegrecidos, oscurecidos por el hombre; “tenía una balanza en la mano”. La palabra “balanza” en el griego es zugos [ζυγός], y la palabra zugos significa también “yugo”; pero ustedes se dan cuenta también de que el yugo tiene la forma de balanza; entonces esta balanza es un yugo, es el yugo del hambre.


La voz del Señor

Entonces dice el versículo 6: “Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía”. Ahora la voz ya no es la del tercer viviente. ¿Cuál era el tercer ser viviente? El que tenía rostro como de hombre. En el capítulo 4:7, en la tercera frase dice: “el tercero tenía rostro como de hombre;” o sea, el que anuncia el hambre es el hombre; entonces aquel ser viviente del tercer sello y del caballo negro es el que tiene figura de hombre, porque los animales no plantan ni siegan, ellos no necesitan preocuparse de esas cosas, ¿verdad? Y Dios le dice al hombre que confíe en el Señor, pero Dios le dijo al hombre  que sea el hombre el que plante; el hombre es el que tiene que administrar, el que tiene que cultivar, el hombre es el que tiene la economía en sus manos, el hombre es el que administra, el hombre es el que organiza; y ahora, por los pecados del hombre, miren lo que viene; es el tercer ser viviente el que anuncia este caballo que es el del hambre; pero ahora, en medio de los seres vivientes ya no es uno de esos caballos, sino que ahora es Dios, porque el que estaba en medio de los seres vivientes era el Señor. El que estaba en medio de ellos, lo describe en el capítulo 4:6. Ustedes lo pueden ver; dice: “6Y delante del trono (está el trono) había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás”, que lo ven todo, lo entienden; por eso están anunciando esto; pero ¿quién está en medio de ellos? El trono.

Entonces ¿quién es el que había en el verso 6? Dios, Dios es el que dice las medidas de las cosas, Dios es el que dice hasta dónde tiene que llegar. Qué lindo es que esto lo establece Dios; o sea que cuando Dios dice hasta aquí, no puede sobrepasar ni tampoco puede quedarse corto. Dios sabe hasta donde va a permitir que las cosas lleguen. Si Él dice tanto por tanto, no va a ser menos, ni va a ser más, va a ser eso. Ya sucedió en otras ocasiones. Vamos a ver un ejemplo ahora, después de leer este verso 6 de Apocalipsis 6: “Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, (y el único que estaba en medio de ellos era el mismo Señor) que decía: Celemín de trigo por un denario” (en griego, coinix sitou denariou, y también tres criton denarium, tres coinixes criton denarium; o sea, tres celemines de cebada por denario). Esta traducción aquí en Reina-Valera no es la exacta. La palabra dos no aparece en el griego; la palabra seis tampoco; aparece: celemín  de trigo por denario y tres celemines de cebada por denario.


Dios lo controla todo

Vamos a ver un ejemplo de estas cosas, como cuando Dios controla la situación. Hermanos, es la palabra de Dios, es el soberano Dios el que permite hasta dónde llegar; como cuando le dijo a Satanás: Mira, puedes tocar el cuerpo de Job, o sus bienes, pero a él no; bueno, puedes tocarlo a él también, pero su vida no. Dios es el que pone límites; al mar le puso límites; hasta aquí llegarás y de ahí no pasarás; o sea, a veces estamos viendo algo, pero no nos damos cuenta de quién es el que tiene el control y hasta dónde le permite llegar y hasta dónde no le permite pasar; y aun en medio de esa estrechez tiene misericordia: no hagas daño ni al vino ni al aceite.


Miremos un ejemplo en el segundo libro de Reyes para entender eso mejor; y vamos a ver allí un ejemplo interesante. 2 Reyes 7:1. En una época también difícil, Dios movió al profeta Eliseo por el Espíritu de Cristo a decir una profecía; y miren la profecía: “1Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo”; pero mañana a estas horas ¿en qué tiempo estaban? Miren, el versículo 25 del capítulo 6: “Y hubo gran hambre en Samaria , a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno (para comer cabeza de asno) se vendía por ochenta piezas de plata, (cuando hay hambre ¿de qué sirve la plata, sin con ochenta piezas de plata sólo puede comer una cabeza de asno, de burro? Ochenta piezas de plata pagaban para comerse una cabeza de burro) y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata”. Valía más la caca de paloma que la plata.


Cuando Dios permite apretar el cinturón, las cosas son serias. Entonces en ese contexto de esa tremenda escasez, de esa situación tan terrible donde pagaban por una cabeza de burro y por caca de paloma, en ese contexto dice el profeta Eliseo, capítulo 7:1: “1Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo”. “Seah”; si ustedes pasan aquí atrás en las Biblias ustedes tienen allí las medidas y van a ver lo que es un seah. Vamos allí para entender mejor esto: un seah es un tercio de efa, o sea, 12.3 litros. 12 litros y un tercio se podían comprar de harina cuando antes tenían que pagar todo ese montón de plata por una cabeza de asno, y todo ese montón de plata por caca de paloma, para comer caca de paloma, hacer sopa de eso; como tenían que hacer en Paraguay en la guerra del Paraguay; tenían que poner estiércol en un paño blanco y cocinarlo, y tomar sopa de estiércol de vaca; eso es el hambre; por eso hermanos, hay que vivir sabiamente para que el Señor nos libre de esto, ¿amén? Pero esto vendrá y ha venido muchas veces, y esto seguirá cabalgando, ¿amén?


La provisión de Dios

Entonces un seah equivale a 12.3 litros; es bastante cantidad.

“Mañana”, cuando estaban en tremenda hambre. ¿Esto para qué lo leemos? Para entender el control de Dios. “Mañana a estas horas  valdrá el seah de flor de harina un siclo”. Un siclo son 11.4 gramos de plata; o sea, una moneda pequeñita; antes tenían que dar montones de plata por caca de paloma y ahora por una monedita de plata, le dan 12.3. “Mañana a estas horas”; hoy están en plena hambruna y mañana van a tener abundancia; ¿cómo? Dios tiene el control absoluto, Él es el que tiene el libro en la mano, Él es el que manda a abrir los sellos, Él es que le dice: cabalga, y le dice hasta dónde debe cabalgar, y el que pone las medidas, y es el que dice cuánto tienen que medir las medidas; es Dios el que tiene control absoluto.

Entonces dice: “y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria”.


Ahora, ¿qué fue lo que sucedió al otro día? Vinieron los sirios; cantidad de sirios venían a atacar a Israel y Dios permitió que por la noche sintieran como unos espíritus cabalgando, como a veces la gente por allá en el monte oye que pelean, pues eso les pasó a ellos; oyeron esos espíritus y salieron corriendo y dejaron todas las provisiones; y unos leprosos que estaban con hambre dijeron: de todas maneras nos vamos a morir de hambre, vámonos donde los sirios; si nos matan nos morimos y si nos dejan la vida, comemos con ellos. Y cuando llegaron al campamento, encontraron todo vacío; se habían ido todos los sirios y habían dejado todas las provisiones; así se cumplió la palabra; y al otro día estaban vendiendo las cosas baratas; y a aquel que no creyó, Eliseo le dijo: tú lo verás, mas no comerás; y justamente, cuando él vio que todos salían a recoger, lo pisoteó la gente; vio la abundancia, pero murió. Ahora, ¿para que vemos este ejemplo? Para ver el control de Dios; la palabra de Dios controla todo.


Celemín, la ración de un soldado al día

Volvemos a Apocalipsis 6:6: “Y oí una voz de en medio de los seres vivientes, (la de Dios) que decía: Celemín de trigo por un denario y tres celemines de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino”. Hermanos, por un denario; ¿qué quiere decir esto? Vamos a Mateo 20:2 para entender a qué equivale un denario; allí nos dice lo siguiente: “Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña”. Aquí el Padre está tipificado como aquel que tiene una viña y envía a los obreros a trabajar en su viña, y el salario de un día con el cual vivía él, vivía su familia y le alcanzaba para ahorrar, es un denario. El denario es el salario del trabajo de un día con el cual alcanzaba a vivir la persona, vivir su familia, podía ahorrar y todo; sin embargo, aquí en Apocalipsis dice: “celemín de trigo por un denario”.

Esa palabra “coinix” que quiere decir “celemín”, es así usada por los escritores griegos antiguos, los historiadores  como Herodoto  y sus 9 libros de historia; en el libro 7 de la historia de Herodoto él menciona esta medida, y dice que equivale a la ración de un soldado al día.

Champlin en su comentario dice que más o menos un celemín era 450 gramos; es decir, más o menos una libra. También Tucídides en su “Historia de la guerra del Peloponeso”; también Diógenes Laercio, en sus Vidas y opiniones de los filósofos, de los sofistas; él también menciona esta medida; es una medida griega; y aquí Apocalipsis se escribió en griego; o sea que es algo menor que un litro; eso por un denario. Eso quiere decir que la gente va a trabajar todo el día solamente para comer una ración para él; no le va a quedar nada para su familia; su familia tendrá que trabajar también para su propia comida. ¡Eso es serio! Hasta dónde puede llegar? Aquí dijo Dios, hasta este punto va a llegar; la gente trabaja todo el día solamente para tener una ración al día para él. Claro que la cebada era más barata y se pueden conseguir tres celemines de cebada por un denario; entonces la gente va a comer más cebada que trigo. Hermanos, aquí Dios está midiendo; en la Biblia, cuando hay abundancia, no se mide; cuando hay escasez por castigo del Señor, se mide. Vamos a ver esa diferencia.


Tiempo de vacas gordas y vacas flacas

Vamos a Génesis para ver cuando hay abundancia. Génesis capítulo 41:49: “Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número”. Así es cuando hay abundancia; no se puede contar porque hay abundancia; eso fue en el tiempo de las vacas gordas cuando José; esas vacas gordas que después serán comidas por vacas flacas;  y en el tiempo de las vacas gordas el trigo no se podía contar, no se podía llevar la contabilidad; eso es cuando hay abundancia, cuando hay bendición del Señor; pero cuando hay reprensión del Señor, cuando no es el día del bien, sino el día de la adversidad para considerar, es diferente.

Vamos al otro; vamos a Levítico capítulo 26:26: “Cuando yo os quebrante el sustento del pan”. Nosotros vemos que hay abundancia y no nos damos cuenta de que es Dios que nos está dando; pensamos que es solamente el trabajo de los hombres; pero ¿y acaso no trabajaban en el tiempo de Ezequías, o cuando trabajan, y venía el río y se llevaba todo lo que plantaban? Trabajaban también pero no hubo bendición, porque lo que enriquece es la bendición y lo que empobrece es la maldición de Dios; no es el trabajo del hombre, es la bendición o la maldición, es la palabra de Dios la que hace la diferencia. Entonces dice aquí en Levítico 26:26: “26Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis,  y no os saciaréis. 27Si aun con esto no me oyereis...”; ¿qué quiere decir esto? que Dios está apretando la tuerca porque no le oyen a Él; entonces aprieta más la tuerca. “27Si aún con esto no me oyereis,  sino que procediereis conmigo en oposición, 28yo procederé en contra de vosotros con ira, (aquí vienen las copas de la ira) y os castigaré aún (aquí está, con ira, ahí están las trompetas) siete veces por vuestros pecados”. Ahí están las siete copas de la ira; ¿se dan cuenta? Volvamos a leerlo juntos: “27Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposición, (es por causa de la oposición a Dios que Dios aprieta la tuerca) 28yo procederé en contra de vosotros con ira”; o sea, ya el caballo negro estaba cabalgando en el verso 26; no se saciaban, había hambre, ya cabalgaba el caballo negro, pero no le oyen, entonces dice: “27Si aun con esto no me oyereis, (si aun con el caballo negro no me oyen) sino que procediereis conmigo en oposición, 28yo procederé en contra de vosotros con ira, (ahí vienen las trompetas que anuncian la ira) y os castigaré aún (después de las trompetas las copas) siete veces por vuestros pecados”; o sea, las siete copas de la ira. Es cosa seria, ¿verdad?


Comer el pan por peso

Vamos a otro verso donde también trata de esto. Ezequiel 4:16: “16Me dijo luego: Hijo de hombre, he aquí quebrantaré el sustento del pan en Jerusalén; (Yo, dice el Señor) y comerán el pan por peso y con angustia, y beberán el agua por medida y con espanto, (¿para qué?) 17para que al faltarles el pan y el agua, se miren unos a otros con espanto, y se consuman en su maldad”. Que se descubra lo que son; o sea, si Dios no permite esto, la gente no se da cuenta; pero cuando les falta todo, se descubre la verdad que ocultaban; antes decían: ¡Ah! esto no me gusta; lo tira por allá, pero después tiene que partir el pan para veinte personas, y eso una sola vez al día.

Hermanos, si el Señor ya permitió que esto suceda con Israel y otras naciones, y Él dice que esto cabalgará sobre el mundo, tenemos que saber que estas cosas se vienen encima. Si pensamos que estamos en el tiempo del fin, con mucha más razón estas cosas se vienen encima: El que saciare, él también será saciado; al que diere, también se le dará. Con la medida con que midiere le será medido; estemos preparados, hermanos, para esta cabalgata terrible, ¿verdad?


No dañes el aceite ni el vino

Una última consideración. Allí, después de haber leído lo que decía la voz en medio de los seres vivientes: Coinix, o sea celemín de trigo por  un denario y tres celemines de cebada por un denario, ahora la misma voz, o sea el mismo Dios, es misericordioso y dice, en Apocalipsis 6:6: “Pero no dañes el aceite ni el vino”. El aceite tiene su sentido natural, aceite natural; y también el vino tiene su sentido natural; pero igualmente tienen su sentido espiritual. El aceite representando el Espíritu; el vino representando el fruto de la vid,  o sea, el gozo de la salvación, la obra de la salvación. Dios, de aquello que lo representa, dice que no lo dañen; es decir, es tiempo de escasez, y la misericordia de Dios manda que no se dañe. ¿A quién se lo dice? A ese caballo negro; el hambre tiene un freno que Dios le dice: no destruyas, no dañes el vino y no dañes el aceite; es decir, así como Dios aprecia la vida de su Hijo en el Espíritu, aquello que lo representa también es apreciado por Dios, y Dios dice: No lo dañes, porque es tiempo de dificultad, es tiempo de escasez, entonces la misericordia de Dios está en el vino y el aceite; estas dos cosas representan el gozo del hombre.

Vamos a ver eso en el Salmo 104:15: “Y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace brillar el rostro, y el pan que sustenta la vida del hombre”. Aquí está hablando del cuidado de Dios con la creación; eso es lo que trata el Salmo; Dios está bendiciendo; el 14, dice: “Él hace producir el heno para las bestias, (Él, ¿se dan cuenta? Él. La gente vive ocupada sin ver a Dios, pero es Él el que hace producir el heno para las bestias) y la hierba para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra”. Es Él, como hemos leído; la gente se ocupa en la abundancia sin alegría, con egoísmo, sin generosidad, con abominación; entonces Dios tiene que decirle a este caballo: tienes permiso para cabalgar. El espectro del hambre extendiéndose sobre la tierra.


¿Qué es el vino? Alegra el corazón del hombre. ¿Qué es el aceite? Hace brillar el rostro. Aquí aparecen juntos el vino y el aceite; y al terminar el sello, dice: “Y oí una voz en medio de los cuatro seres viviente, (o sea, Dios) que decía: No dañes el vino ni el aceite.

Hermanos, yo pienso que en torno a este caballo negro que Dios está revelando aquí está su plan para establecer su reino; Él sabe como corregir las naciones; envía su palabra, el caballo blanco; la gente rechaza; entonces viene el rojo, la guerra, y como consecuencia de la guerra viene el hambre; después del hambre viene el otro que después consideraremos, pero al que ya nos hemos adelantado un poco; y luego vienen las medidas; hasta aquí llegarán, esta será la balanza. La balanza es lo mismo que el yugo; la forma de la balanza es la forma del yugo; la palabra es la misma en el griego: Zugos; aquí se tradujo balanza porque está pesando, pero es también un yugo. Si va a decir yugo dice: zugos; si va a decir balanza dice: zugos. La balanza es para medir. Ahora, si nosotros quedamos faltos, Dios nos tiene que apretar la tuerca para que nosotros nos volvamos a Dios.

Todas estas cosas que hemos visto con esa frase que dice: “Si aún con esto no me oyeren...”; ¿qué está revelando esa frase? Que Dios, cuando administra el hambre, Él está buscando la conversión del hombre.


Que el último fin del hombre sea Dios

Termino con un versículo que está en Eclesiastés 7:14; es un versículo supremamente importante. “14En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. (Ahí está, cuando está cabalgando el caballo rojo, o el negro, o el pálido, o los tres juntos, ese es el día de la adversidad) Dios hizo (¿quién? Dios) tanto lo uno como lo otro, a fin de que (cuál es el objetivo de Dios cuando tiene que administrar los días buenos y los días malos de nuestra vida? ¿Cuál es el objetivo?) el hombre nada halle después de El”; es decir, para que Dios sea el último fin del hombre, para que Dios sea el significado final del hombre, para que el hombre viva para Dios; para eso Dios administra los días buenos y los días malos. Si en los días buenos glorificamos al Señor no necesitamos llamar los días malos, pero si no glorificamos al Señor cuando las vacas son gordas, tenemos que ser llamados a glorificarlo cuando lleguen las vacas flacas.

Entonces aquí dice que las dos cosas las hizo Dios. ¿Quién fue el que le dijo al caballo que ande? Fue de parte de Dios aquel ser viviente que tenía rostro como de hombre, ¿y quién fue el que le dio las medidas a las cosas, cómo le puso medidas al diablo para con Job? Ahora, ¿quién le pone medidas a la humanidad a través de esta escasez? Es Dios, ¿verdad? Ustedes recuerdan lo que dice Hageo. En Hageo también explica Dios estas mismas cosas. En Hageo Dios explica las razones de la hambruna, de la estrechez, vamos a leerlo allí; Hageo 1:5 en adelante: “5Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: (noten, hermanos, cómo la palabra Dios nos habla; Dios nos explica por qué hay guerra, Dios nos explica por qué hay hambre, Dios nos explica por qué hay estas cosas, ¿amén?) Meditad bien sobre vuestros caminos. 6Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. 7Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. 8Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; (o sea, ustedes están ocupados en lo suyo propio; ocúpense de mi casa, ocúpense de lo mío) y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová. 9Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo (¿quién? Dios, es como cuando nosotros agarramos un conejito de indias y hacemos experimentos con él; así también Dios es soberano en nuestras vidas y Él sabe que nos pone y que nos quita, ¿se dan cuenta?) lo disiparé en un soplo”.


Ahora, Señor, tú mismo me estás molestando; no gano lo suficiente, Señor, ¿por qué? Entonces Él dice por qué: “Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa”. Es decir, ustedes se han ocupado de su vida egoísta, de su vida cómoda, pero no piensan en lo mío; pero ahí están las razones de Dios: por eso, yo disipo las cosas. ¡Ah! pero me robaron, se me acabó, se me rompió.

Hermanos, cada vez que nos suceda esto, Dios está haciéndonos una llamada de atención. Y dice: “10Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. 11Y llamé (ven, erkou) la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos”. Llamé la sequía sobre el trabajo de las manos. Hermanos, ¿qué está pasando en nuestro país? Que estamos siendo egoístas para con Dios, y por eso Dios tiene que llamarnos la atención; por eso se detuvo la lluvia, por eso llamé la sequía, por eso van a buscar 50 y no encuentran sino 30; ahí está la razón de la escasez, la razón del hambre. Dios tiene control soberano sobre todas esas cosas; estas cosas no suceden porque Dios se haya descuidado de la humanidad; al contrario, está cuidando la humanidad, llamándola al arrepentimiento, al servicio a Dios.


Ahora sí termino con un versículo que está en Romanos, que es dirigido a los cristianos. Romanos 8:35; con esto terminamos; que sea esto lo que llevemos en el corazón: “35¿Quién nos separará del amor de Cristo? (El Señor nos ama, entonces ¿quién nos separará?) ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” Nada de estas cosas, ni siquiera el hambre, el  caballo negro, ni siquiera la espada, el caballo rojo, nada nos separará del amor de Cristo. No importa lo que esté sucediendo en la tierra, no importa cómo tenga Dios que corregir las naciones, no importa cómo tenga Dios que llamar a su propio pueblo al arrepentimiento, a la reflexión; de todas maneras el amor de Cristo es fiel con nosotros y nada nos separará. Ni siquiera el hambre; aun en el hambre Dios ama a su pueblo y Cristo ama a su pueblo. “37Antes, en todas estas cosas (incluyendo el hambre) somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. ¡Oh, Señor! Bendícenos y ayúdanos. ☐


Continúa con: La apertura del cuarto sello.

LA APERTURA DEL CUARTO SELLO

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 17:36, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (29)


LA APERTURA DEL CUARTO SELLO


“7Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. 8Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”. Apocalipsis 6:7-8.


Algo de critica textual

Vamos a la palabra del Señor; vamos a abrir allí en el libro del Apocalipsis, capítulo 6, donde estamos estudiando y espero que con la ayuda del Señor podamos tener el tiempo suficiente para considerar algunas notas que tengo aquí. Hoy llegamos al cuarto jinete del Apocalipsis; se encuentra en Apocalipsis 6:7-8. Vamos a leer de corrido y luego volvemos sobre nuestros pasos. “7Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Erkou. (lo mismo que a todos los caballos anteriores) 8Y miré, (allí en Reina Valera, antes de “miré” falta la “y”; en el griego dice: kai eidou, “y miré”), y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”. Es el Cordero el que dice que el libro está abierto; Él es el que abre el libro.


Un caballo verde pálido

“Cuando abrió (ese es el Cordero) el cuarto sello”. La palabra “cuarto” nos muestra un orden; estos sellos no están en desorden; estos sellos siguen un orden. Cuando el evangelio es rechazado y el pueblo del Señor es perseguido, entonces es justo delante del Señor pagar con tribulación a los que atribulan a su pueblo y a los que se apartan de Él; entonces primero, después del blanco, aparece cabalgado el rojo, aquel caballo de la guerra; a la guerra le sucede el hambre. Cuando hay guerra, cuando la guerra prevalece, también el hambre le sigue; por eso hay un orden; no aparece el hambre primero, aparece primero la guerra y después el hambre; pero también después del hambre aparece este siguiente jinete aquí que se llama Muerte y que el Hades le sigue; y el color que aquí aparece traducida como “amarillo”, la palabra en el griego es “clorós” [χλωρός], que es una palabra que se puede traducir más exactamente verde pálido, amarillento, o pálido, o lívido, o verdoso, amarillo verdoso, ceniciento, como de cadáver. En algunos pasajes, en otros contextos, la palabra “clorós” se traduce incluso “verde”, se puede traducir “verde”; pero no es ese verde hermoso de la vida el que aparece aquí en este caballo; es ese amarillo verdoso, ese pálido, ese color cadavérico; algunos lo traducen “ceniciento”, que es lo que significa esa palabra “clorós”; no es así bonito como en la bandera de Colombia que dice que representa las riquezas del país; esto representa otra cosa, la mortandad, la peste. La vez pasada estuvimos viendo, y por eso hoy no voy a repetir esos versículos que la vez pasada leímos, acerca de esas tres plagas que siempre aparecen: la espada, el hambre y la pestilencia; siempre aparecen juntas y casi siempre aparecen en ese orden: espada, hambre y pestilencia. La espada referida al caballo rojo; el hambre referido al caballo negro, y la pestilencia referida al caballo pálido, o lívido, o amarillento; digámosle “amarillo” con ese contexto.

Un jinete llamado Tánatos

Ahora, aquí no aparece sólo la pestilencia; la pestilencia es sólo una parte de este caballo; este caballo digamos comienza con la pestilencia, llevando la espada; como ustedes lo pueden ver aquí donde hemos leído, aparece de nuevo la espada, aparece de nuevo el hambre, pero aparece la mortandad; es decir, puede haber guerra, pero la guerra lleva a la muerte; puede haber hambre, pero el hambre lleva a la muerte; puede haber pestilencia o mortandad o enfermedad y eso lleva a la muerte. Aquí la palabra que aparece como “mortandad”, se puede traducir también como “peste” como “pestilencia”. Cuando al nombre del jinete se le llama “Muerte”, en el original griego se le llama “tánatos” [θάνατος] terminada con la letra ómicron [ο] y la letra sigma [ς], pero donde dice “mortandad”, dice “tanato” [θανάτω], terminando con la letra omega (ω); entonces esta mortandad es también mortandad de muerte; la pestilencia y la mortandad están relacionadas y lo mismo la Muerte. Muerte, pestilencia, enfermedad, hasta cadáver. Aquí estamos viendo el orden de estas palabras.

Tengo una serie de versículos aquí que ojalá pudiéramos tener el tiempo para poderlos ver, pero quisiera mostrar lo que la palabra del Señor enseña del por qué hay mortandad; no sé si voy a lograr leerlos todos, pero por lo menos se los voy a decir. Aquí hay varias razones en la Biblia por las cuales aparece la mortandad; una de ellas es la siguiente: Aparece mortandad por irritar a Dios y por incredulidad; eso está en Números 14:11-12; son palabras del Señor: “11Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? 12Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos”. Entonces vemos que el Señor hiere con mortandad por causa de que Él es irritado, a veces hasta por su propio pueblo, y también no se cree en Él, a pesar de las señales que Él ha dado. Él da esas dos razones: “¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán?”


El cuarto ser viviente: Un águila volando

Entonces ese caballo que es portador aquí de mortandad, es el cuarto caballo, es el amarillo. El primer caballo que es el evangelio, fue anunciado por el primer ser viviente semejante a un león; el segundo con rostro de becerro anunció la espada; el tercero con rostro de hombre fue el que anunció el hambre, porque la economía del hombre viene a desastre; pero este cuarto caballo es anunciado por el ser viviente que es semejante a un águila volando. El águila representa a los profetas en la palabra del Señor; el águila representa la visión profética y este ser viviente que es semejante a un águila, es el cuarto ser viviente; él tiene una visión y ve más allá de aquí de esta tierra; este ser viviente ve cuál es el nombre de ese caballo, él es el que lo muestra, él es el que representa esa orden de Dios: erkou, o sea, echa a andar, anda; Dios le permite a ese jinete de la Muerte y el Hades que le sigue, andar. El cuarto ser viviente es el que anuncia la cabalgata de ese caballo; el cuarto ser viviente es el águila volando, o sea, ejerciendo su ministerio, su soberanía, ejerciendo su función, y él es el que está mostrando lo que es la Muerte, que ya se sale de esta tierra, y lo que es el Hades.

La Muerte y el Hades

Ahí aparecen dos cosas que a veces por algunas personas son confundidas como una, pero son dos, son la “Muerte y el Hades”; como también aparecen estos dos en Apocalipsis 20:13-14: “13Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda”. La Muerte y el Hades serán lanzados al lago de fuego. Había muertos en la Muerte y muertos en el Hades. La palabra del Señor nos habla de las puertas de la muerte y nos habla de las puertas del Hades, y no son la misma cosa. Cuando murió aquel Lázaro del relato de Lucas 16, del rico Epulón, que murió primero Lázaro, dice que Lázaro fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; fue llevado; quiere decir que hay una distancia entre el momento que parte y el momento que llega; no apareció en el seno de Abraham, sino que fue llevado al seno de Abraham. Y también aquel rico se encontró en el Hades; la Biblia habla de la Muerte y del Hades; siempre están juntas estas dos expresiones. El Señor tiene las llaves de la Muerte y las llaves del Hades, y aquí hay un jinete que se llama “Muerte” y el Hades le sigue; es decir, los muertos continúan hacia el Hades o van a parar al Hades, pero existen las puertas de la Muerte y las puertas del Hades.

Acerca de la Muerte, en la Biblia se habla de varias cosas; en la Biblia se habla de la Muerte, acerca de la sombra de muerte. Voy a dar los versículos porque no los puedo leer hoy, pero para que quede registrado y ustedes lo puedan revisar después. Los versículos que hablan de “sombra de muerte” son: Job 3:5, Job 10:21-22, Job 24:17, Job 28:3, Job 34:22, Salmo 23:4, Salmo 44:19, Salmo 107:10,14, Isaías 9:2, Jeremías 2:6, Jeremías 13:16, Mateo 4:16 y Lucas 1:79; todos estos versículos son los que nos hablan de la “sombra de muerte”; ese es un aspecto: sombra de muerte; otro aspecto es las “puertas de la Muerte”; habla en plural, no es una puerta, sino que la persona está en la vida, muere y pasa la primera puerta de la Muerte, pero no dice que es una puerta, sino puertas. Para pasar de la vida a la Muerte es una puerta, y para pasar de la Muerte al Hades es otra puerta; por eso se habla de las puertas de la Muerte. La Biblia también habla de las cámaras de la Muerte; por eso habla en plural: “cámaras” y “puertas”.


Donde habla de las puertas de la Muerte son los siguientes versículos:  Job 38:17, Salmo 9:13 y Salmo 107:18, esos son los versículos  que nos hablan de las puertas de la Muerte; de manera que existen “sombra de Muerte” y “puertas de la Muerte”. El versículo que nos habla de las “cámaras de la muerte” es Proverbios 7:27: “Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte”. Tenemos que hacer el estudio de todo lo que la Biblia revela acerca de la Muerte; a veces nosotros tenemos una idea simple porque no hemos seguido atentamente todos los versículos que hablan del asunto. También la Biblia habla de las “ondas de la Muerte”; eso está en 2 Samuel 22:5: “Me rodearon ondas de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron”.


La Biblia habla también de las ligaduras y de los lazos de la muerte; eso aparece en Salmo 18:4-5, Salmo 116:3, 2 Samuel 22:6, Proverbios 13:14 y Proverbios 14:27. Estos son los versículos que hablan de la ligaduras o de los lazos de la muerte. También se habla de los dolores de la muerte; eso está en Hechos 2:24; los dolores de la muerte. También se nos habla del “polvo de la muerte”. La primera vez que Dios menciona la muerte y el polvo es en Génesis: Polvo eres y al polvo volverás; eso está en Génesis 2:17 y Génesis 3:19, pero también se refiere al “polvo de la muerte” en el Salmo 22:15.

Entonces fíjense en todas las cosas relativas a la muerte: la “sombra de la muerte”, “las puertas de la muerte”, “las cámaras de la muerte”, “los dolores de la muerte”, “las sombras de la muerte”, “el polvo de la muerte”, “las ligaduras y lazos de la muerte”. También aparecen “los terrores de la muerte”; eso está en el Salmo 55:4. También en Hebreos 2:14 se nos habla del “imperio de la muerte”. En Job 18:13 se nos habla del “primogénito de la muerte”; si tú lees el contexto sabes quien es el primogénito de la muerte: los gusanos. La gente empieza a podrirse y le salen gusanos. Si lees el contexto, ese es el “primogénito de la muerte”.

También la Biblia habla de la muerte como pastor, la muerte pastoreando a la gente; eso está en el Salmo 49:14. Vale la pena con estas agrupaciones de versículos leerlos minuciosamente; yo no tengo el tiempo de hacerlo; yo lo he estudiado toda la semana, pero no lo podemos leer esta noche, pero se los voy dando para que queden registrados y después los hermanos los puedan revisar con más cuidado. De todas estas cosas habla la Biblia; al jinete de ese caballo se llama “Muerte”, pero existen “las puertas de la muerte”, “la sombra de la muerte”, “las ligaduras o lazos de la muerte,” “el primogénito de la muerte”, “los terrores de la muerte”, la muerte pastoreando.


Potestad sobre la cuarta parte de la tierra

El Cordero a la diestra del Padre, a quien el Padre le dijo: siéntate a mi diestra para que ponga a todos tus enemigos por estrado de tus pies, Él es el que abre el libro, el que desarrolla el programa para someter bajo las plantas de los pies de Cristo todas las cosas y para derribar toda potestad y señorío que se levanta contra Cristo. Lo primero que Él hace es enviar a cabalgar el caballo blanco del evangelio, pero la gente no lo recibe, entonces envía el caballo de la persecución, la muerte, y la guerra, el rojo; después entonces le sigue el caballo negro: el hambre, y a ese, al hambre le siguen las enfermedades, las debilidades, las epidemias, las mortandades; entonces todas estas cosas están incluidas aquí en ese cuarto caballo. Ustedes pueden mirar allí que aparecen todas estas cosas; en el versículo 8 del capítulo 6 dice: “y le fue dada”, o sea a la Muerte, “le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra”; gracias a Dios que no es sobre toda la tierra en este momento.

Recuérdese que los sellos son antes de las trompetas y las trompetas antes de las copas; por allá en las trompetas ya no es la cuarta parte, es la tercera parte, pero aquí es la cuarta parte. Los sellos se desarrollan en la trompetas y las trompetas se completan en las copas; por eso cuando tú lees las copas, los juicios son consumados.

Cuando lees las trompetas apenas los juicios son anunciados en el momento del juicio, pero mientras lees los sellos, estos caballos están cabalgando desde la ascensión de Cristo a lo largo de toda la historia de la Iglesia, cabalgando en esa dirección; los sellos cabalgan en dirección a las trompetas. Cuando termina el séptimo sello se abren las trompetas. Cuando estás en la séptima trompeta, se derraman las copas; o sea, los sellos cabalgan hacia las trompetas y de las trompetas se consuma su juicio anunciado en las trompetas, con las copas. Entonces, ustedes pueden ver acá que el segundo caballo era la espada, pero aparece también en el cuarto; el tercer caballo era el hambre, pero aparece en el cuarto y ya en el cuarto se le añade más, después de la palabra hambre y espada. Dice: “le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, (ese es el segundo) con hambre, (ese es el tercero, y ahora es el cuarto) con mortandad y con las fieras de la tierra”.


Razones de Dios sobre la mortandad

Ahora, voy a darles otros versículos, otras razones que Dios explica en la palabra, de por qué hay mortandad. La primera vez que aparece la palabra “mortandad” en la Biblia es en Éxodo 12:13, en el momento de la pascua; los que no estaban bajo la sangre del cordero, estaban sujetos a la mortandad; eso es muy importante entenderlo. En Éxodo 30:12 también Dios explica que el pueblo debe tener el pago del rescate para no estar sujeto a la mortandad; es el mismo principio citado del versículo anterior, bajo la sangre del cordero o bajo el rescate, el pueblo se libera de la mortandad. La mortandad viene cuando la gente no está bajo la sangre, ni ha sido rescatada o redimida; ahí están las razones primeras cuando aparece por primera vez la palabra “mortandad”; las razones primeras que aparecen en la Biblia para la mortandad es no estar bajo la sangre del cordero ni rescatado. Luego vimos ya en Números 14:11 donde Dios explica que por irritarlo a Él y por ser incrédulos, viene la mortandad. En Números 16:46; es un versículo que vale la pena leerlo; voy a leer apenas algunos, pero voy a citar todos los que tengo; sólo voy a leer algunos especiales. Números 16:46; está Israel en la jornada de Ceelata donde aconteció la contradicción de Coré, y allí en ese contexto dice el verso 46: “Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado”. Aquí vemos el mismo principio: para que la mortandad pare se necesita la expiación.

Sin  la sangre del cordero de la pascua hay mortandad, sin el rescate hay mortandad, sin la expiación hay mortandad; hay que entender por qué Dios le permite a la mortandad cabalgar sobre las páginas de la historia de la humanidad; y estamos viendo los versículos que dan las razones por las cuales Dios permite que haya mortandad. No hay que ver esa palabra “mortandad” y pasar de largo; hay que ver por qué razones Dios le deja cabalgar a la mortandad. Sigamos teniendo en cuenta entonces otros versos. Números 31:16 dice que hay mortandad por causa de la prevaricación. En Deuteronomio 28:21 en la lista de las maldiciones de los que no siguen al Señor con fidelidad aparece la mortandad; entre las maldiciones aparece la mortandad.

Primero explica Dios por qué vendrían bendiciones: si la gente recibe Su palabra y la gente lo sigue, la consecuencia son las bendiciones; si la gente se aparta, no tiene en cuenta Su palabra, entonces le vienen las maldiciones; entre esas maldiciones aparece aquí en Deuteronomio 28:21, la mortandad.


En Josué 22:17 allí dice que la mortandad vino por la maldad de Peor. Ustedes recuerdan el banquete de Baal-peor, allí cuando hubo aquel ecumenismo, cuando el pueblo del Señor se mezcló con las moabitas, comenzaron a fornicar y a ofrecer sacrificios a los ídolos de las moabitas y de las madianitas; entonces por causa de eso vino mortandad. ¿Cuándo paró la mortandad? Cuando Finees juzgó el pecado, entonces Dios paró la mortandad. Mientras el pecado no es juzgado la mortandad puede cabalgar. Erkou, o sea, ven, cabalga; no es la traducción: “ven y mira”, sino “ve, anda, echa a andar”; eso es lo que dice el griego.


En 1 Samuel 6:19 hay otra razón por la cual hay mortandad: vino mortandad a los filisteos porque fueron atrevidos en mirar el arca; es decir, cuando las cosas sagradas se toman descuidadamente, sin reverencia, sin santidad, entonces viene la mortandad; manipular las cosas santísimas de manera sucia, inmunda, natural, carnal, acarrea la mortandad; la mortandad vino sobre los filisteos porque miraron el arca descuidadamente; con su curiosidad natural metieron la mano, entonces les vino la mortandad, les vinieron tumores, les vinieron ratones que los mordían, de tal manera que echaron el arca, que se devuelva, y pusieron tumores de oro y ratones de oro como para expiar su temeridad. Por la temeridad de tratar cosas santas sin cuidado, sin reverencia, viene mortandad.


La idolatría también causa mortandad

Otra razón: 2 Crónicas 28:5; la razón que aparece allí es la idolatría; por causa de la idolatría, Dios le permite cabalgar a la mortandad. Ahora, la idolatría no es solamente adorar muñecos de palo, de yeso, de oro, muñecas, no; cualquier cosa que pongamos en primer lugar que el Señor, cualquier cosa por la que sigamos alejándonos del Señor por seguir a eso, eso llama la mortandad. Debemos volvernos siempre al Señor; que el Señor sea el primero, que no haya ningún ídolo entre el Señor y nosotros porque de otra manera la palabra muestra aquí en 2 Crónicas 28:5 que mortandad viene también por causa de la idolatría. El Salmo 106:15,28, también relacionado con el anterior, dice que la mortandad viene por los deseos desordenados; cuando tenemos un deseo que no podemos controlarlo y nos desordena la vida, es decir, nos volvemos esclavos de ese deseo, no podemos controlarlo; claro que lo natural tiene deseos naturales, pero cuando es desordenado, cuando no podemos controlarlo con dominio propio, eso es otra de las causas de la mortandad.

Amós 4:10 dice que Dios permite la mortandad con el objetivo de que la gente se vuelva a Dios. Dios permite la mortandad para que la gente se vuelva a Dios. Habacuc 3:5,8 es una profecía que habla de la segunda venida de Cristo, pero dice que antes de venir Cristo hay algo que viene delante de su rostro y dice que es la mortandad.

Leamos el contexto de Habacuc 3:3-5,8: “3Dios vendrá de Temán; y el Santo desde el monte de Parán. Su gloria cubrió los cielos, y la tierra se llenó de su alabanza. 4Y el resplandor fue como la luz; rayos brillantes salían de su mano; y allí estaba escondido su poder. (Él está mostrando la venida del Señor en gloria, pero antes de Él venir en gloria hay un precursor que viene primero) 5Delante de su rostro iba mortandad, y a sus pies salían carbones encendidos. 8Te airaste, oh  Jehová, contra los ríos? (¿recuerdan aquella trompeta que caerá sobre la tercera parte de los ríos?) ¿Contra los ríos te airaste? ¿Fue tu ira contra el mar cuando montaste en tus caballos, y en tus carros de victoria?” Aquí tú ves que en el contexto de la venida del Señor y del juicio del Señor aparecen estos caballos cabalgando. “¿Montaste en tus caballos, y en tus carros de victoria?”


Ahora, hay un versículo interesante que lo dejé para el final porque éste nos ayuda y vamos a leerlo directamente. Salmo 91; ese Salmo que el diablo usó para tentar al Señor; de todas maneras es inspirando cuando lo separamos de la intención y manipulación del diablo. El versículo 6 habla de mortandad. Miren la promesa del Señor al que mora en su presencia, aquel que vive en su presencia; dice: “4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. 5No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, 6ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya”. Este caballo es el cuarto, no es el primero; Dios envía primero el evangelio. El Señor ascendió, derramó su Espíritu, envió a su Iglesia, envió a sus siervos y la gente debía recibir al Señor, Su palabra; pero no lo recibieron, sino que persiguieron a Su pueblo; entonces viene la guerra. Por cuanto atribularon al pueblo del Señor, Dios los atribula a ellos; viene la guerra; después de la guerra viene el hambre; Dios tratando con la humanidad para derribar todo otro reino que no se sujete a su Hijo. Él está sentado a la diestra del Padre para poner a andar el programa de Dios; primero es el evangelio, pero la gente no lo recibe, entonces Dios usa la guerra no para destruir sólo, sino para llamar la atención.

Acabamos de leer que Él permite la mortandad para que la gente se vuelva a Dios; pero si no se vuelve, el caballo sigue cabalgando, el rojo se vuelve negro, digámoslo así, y el negro se vuelve amarillo; no es que se vuelva, son cuatro diferentes, pero queriendo decir la sucesión de las cosas, ¿amén?


Caminos de muerte

Ahora vamos a ver con respecto a la muerte unos versículos que son importantes. Está en Proverbios 12:28, también en este contexto para ser guardados de la mortandad. A Proverbios 12:28 lo relacionamos con el Salmo 91. “En el camino de la justicia está la vida; y en sus caminos no hay muerte”. Porque así como la Biblia habla de sombra de muerte, lazos de muerte, puertas de la muerte, ondas de la muerte, también habla de los caminos de la muerte. “Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es caminos de muerte” (Pr. 14:12). La Biblia habla de los caminos de la muerte; pero para no seguir los caminos de la muerte, dice acá que en el camino de la justicia está la vida, y en sus caminos, los de la justicia, no hay muerte; cualquier otra cosa que sigamos menos a Cristo que es la justicia de Dios, cualquier otra cosa distinta de Cristo como la justicia de Dios, es muerte.

Cristo nos libra de la muerte

Vamos al Nuevo Testamento para enriquecer esto también; al evangelio según San Juan 8:51-52; en este contexto del caballo de la muerte y de la mortandad estos dos versículos son un consuelo de Dios, y tenemos que agarrarnos de ellos porque ciertamente esos tres caballos ya están cabalgando en la tierra y cabalgarán cada vez más fuertes hacia las trompetas y las trompetas hacia las copas. Entonces en Juan 8:51-52 habla el mismo Señor Jesús, y dice: “51De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.

52Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte”. Tú dices; ¿qué dice el Señor? El que guarda mi palabra nunca sufrirá muerte. Entonces, qué hermosas estas palabras frente a este caballo, ¿no? Si seguimos al Señor no hay necesidad del otro, pero si no lo seguimos fielmente o si el mundo de ninguna manera le sigue, Dios permite que cabalgue la guerra, que cabalgue el hambre, que cabalgue la mortandad, la muerte, y le sigue el Hades; pero hay otro instrumento que Dios usa y que vamos a analizar ahora.


Las fieras de la tierra

También tengo una serie de versículos que se los voy a tener que decir así a grandes rasgos porque no tengo tiempo para leerlos. Aquí aparece en el capítulo 6 de Apocalipsis en el versículo 8 otro detalle: Con las fieras de la tierra. “Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de las tierra”.

Este libro resume todo el programa de Dios; cuando en este libro terminan de ser abierto los siete sellos, los reinos del mundo han llegado a ser de Dios y de su Cristo; o sea que el Señor se sienta a la diestra del Padre, y comienza a echar adelante su programa y comienzan a suceder estas cosas; pero una cosa que siempre Dios ha usado en el juicio junto con la espada, junto con el hambre y la pestilencia, son las fieras, las bestias feroces de la tierra, y a veces hasta los insectos. Entonces, quiero mostrarles unos versículos para que mis hermanos vean cómo Dios ha usado repetidas veces diversas clases de animales para juzgar el pecado.


No podemos pasar por estos versículos de largo. Aquí dice que Dios utiliza el caballo de la muerte con las bestias de la tierra; hoy se enfatiza mucho la ecología y se está dejando a todas las fieras libres, pero yo estoy diciendo para qué están quedando libres esas fieras.

Vamos a ver esos versículos que hablan de las fieras de la tierra. En primer lugar, vamos a ver los versículos, aparte de Génesis, donde dice que Dios en el quinto día hizo los peces del mar, los animales marinos y ciertas aves marinas; y en el sexto día, además del hombre, hizo las bestias de la tierra que se mueven sobre la tierra, las serpientes, etc. y también aves de la tierra. Hay, pues, otros versículos que sí quiero que los leamos. Por ejemplo, Jeremías 27:5; vamos a leerlo antes de ver cómo Dios utiliza los animales para juzgar. Jeremías 27:5 dice así: “Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que están sobre la faz de la tierra, con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la di (di la tierra, di la faz de la tierra) a quien yo quise”. Dios reparte la tierra a las diferentes especies, y a veces, así como para bendecir, Dios aleja las fieras, para castigar permite que las fieras vengan.


Leamos también el Salmo 50:10-11: “10Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. 11Conozco a todos las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me pertenece”. Aquí el Señor está declarando que Él es el Señor de todo, que Él hizo todo y que Él conoce todo, como dijo el Señor Jesús: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin la voluntad de vuestro Padre” (Mt. 10:29); o sea que la voluntad soberana de Dios está en el control de los animales de la tierra.


Ahora, vamos a ver unos versículos que hablan de cuando el Señor bendice a través de los animales; los versículos de la bendición, es decir que si somos fieles al Señor, el Señor nos bendice en relación con los animales.  Vamos a leer algunos de ellos en Levítico, donde aparecen las bendiciones. Levítico  26:6; en el versículo 3 dice las razones: “3Si anduvieres en mis decretos y guardaréis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, 6Yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país”. Observen: Dios aleja la espada, aleja las bestias de la tierra, si su pueblo le es fiel.


Otro verso en ese mismo sentido está en Job 5:22. Estas son palabras de Elifaz temanita; en el contexto habla de los fieles; si leen todo el capítulo ven que Elifaz temanita está hablando en el contexto de los fieles. Él dice en el verso 22: “22De la destrucción (ahí está la espada, el segundo caballo) y del hambre (tercer caballo) te reirás, y no temerás (cuarto caballo) de las fieras del campo; 23pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto, y las fieras del campo estarán en paz contigo”. Si eres fiel, Dios aun con las fieras hizo pacto. Cuando dice: “aun con las fieras”, quiere decir que no son sólo las piedras, quiere decir que aun con los animales, pero aun con las fieras. Con los seres muertos, cuánto más con los seres vivientes, ¿amén?


Leamos el Salmo 74:19; es de Asaf. Dice así una oración: “No entregues a las fieras el alma de tu tórtola, y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos”. Esta oración de Asaf inspirada por el Espíritu Santo está confesando la soberanía de Dios; es Dios el que entrega a las fieras o el que mantiene las fieras lejos; aunque esto tiene también un sentido espiritual. Un último versículo en este mismo sentido: Isaías 35:9; allí dice el Señor hablando del futuro glorioso de Sion: “No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos”. En este mismo sentido dice Ezequiel 34:25,28: “25Y estableceré con ellos pacto de paz, (viene hablando de los redimidos, de las ovejas) y quitaré de la tierra las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques.

28No serán más por despojo de las naciones, ni las fieras de la tierra los devorarán; sino que habitarán con seguridad, y no habrá quien los espante”. Esos son los versículos positivos para los fieles; el Señor echó primero a andar el caballo blanco; ¡ah! pero no quieren, entonces viene el amarillo, el pálido, el lívido, el clorós, el hippos clorós [ίππος χλωρός], caballo amarillento; entonces vienen los siguientes versículos.


Invasiones de animales

Voy a decirles los versículos donde Dios utiliza distintas clases de animales para juzgar. No tenemos tiempo de leerlos todos, pero les voy a decir los animales que Dios ha usado y usará para juzgar. Ya vimos que si somos fieles, el Señor hace pacto con nosotros manteniendo las fieras en su lugar y estando en paz con ellos, como en el Milenio; el niño jugará con la víbora, la oveja comerá pasto con el león, pero eso es en el Milenio; para los finales de la tierra es diferente. En Éxodo 23:28, Dios juzga con avispas, Dios utiliza las avispas para juzgar. En el Salmo 78:45, Dios utiliza a las moscas para juzgar, a las ranas, a las orugas y a las langostas. ¿No han visto en los noticieros que ahora hay invasión de langostas en Siberia? ¡Terrible! Dios utiliza estos animales: moscas, ranas, orugas y langostas para juzgar. Dios utiliza a las serpientes para juzgar.

Números 21:6, Zalmona  (serpientes ardientes); el pueblo se desanimó, no quiso seguir al Señor y Jehová envió serpientes ardientes que los atacaban. Dios utiliza serpientes. Dios ha utilizado los osos para juzgar. 2 Reyes 2:24; ¿recuerdan aquellos que se burlaban de Eliseo, que se mofaban de él, que le decían: calvo, calvo? Entonces ¿qué les pasó? Salieron dos osos y tomaron cuenta de ellos; osos que Dios usa para juzgar.


En 2 Reyes 17:25, Dios usa leones para juzgar; dice que con ocasión del cautiverio del reino del norte, de Israel, el pueblo del Señor fue sacado de Samaria, y el rey de Asiria trajo a los pobladores de Asiria para morar en aquellos lugares, y como ellos no seguían al Señor, venían leones y los visitaban y los devoraban de manera que empezaron a decir: ¿Qué pasa, por qué hay leones? Hasta que se les encendió la lamparita; porque esta gente que vino de Asiria, de Babilonia, no guardan las palabras del Dios de esta tierra; entonces mandaron a llamar los sacerdotes para que les enseñara la ley, y para que los dejaran en paz; fue en el tiempo del origen de los samaritanos. Dios juzga también con leones.


Jeremías 15:3. Dios juzga con perros; ahora la raza dobermann. Vamos a leerlo en Jeremías 15:3. Dice el Señor: “Y  enviaré sobre ellos cuatro géneros de castigo, dice Jehová: espada para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra para devorar y destruir”. Castigo del Señor: “perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra para devorar y destruir”. Podemos leer también sobre las aves y las fieras. Jeremías 12:9: “¿Es mi heredad para mi como ave de rapiña de muchos colores? ¿No están contra ella aves de rapiña en derredor? Venid, (dice Dios a las aves de rapiña) reuníos, vosotras todas las fieras del campo, venid a devorarla”. Dios convoca a las fieras para devorar a los infieles.

Vamos a seguir viendo Jeremías 16:4:: “De dolorosas enfermedades morirán; (ahí está el caballo amarillo) no serán plañidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra; con espada (caballo rojo) y con hambre (caballo negro) serán consumidos, y sus cuerpos servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra”. Cuarto caballo: “Sus cuerpos servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra”. Jeremías 19:7: “Y desvaneceré el consejo de Judá y de Jerusalén en este lugar, y les haré caer a espada delante de sus enemigos, y en las manos de los que buscan sus vidas; y daré  sus cuerpos para comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra”. Dios sigue hablando en ese mismo sentido.


Vamos a ver ahora a Ezequiel 5:17: “Enviaré, pues, sobre vosotros hambre, (caballo negro) y bestias feroces que te destruyan; y pestilencia (ahí está el caballo amarillo) y sangre pasarán por en medio de ti, y enviaré sobre ti espada (caballo rojo). Yo Jehová he hablado”. Sigamos en Ezequiel 14:15,21. El 15 dice: “15Y si hiciere pasar bestias feroces por la tierra y la asolaren, y quedare desolada de modo que no haya quien pase a causa de las fieras, 16y estos tres varones estuvieren en medio de ella, (¿cuáles tres? Noé, Daniel y Job) vivo yo, dice Jehová el Señor, ni a sus hijos ni a sus hijas librarían; ellos solos serán librados, y la tierra quedará desolada”. Ni a los hijos de Noé, de Job y de Daniel, Dios libraría de las fieras si no son fieles; ellos se librarían, pero no sus familias si son infieles. ¡Cosa delicada! El versículo 21 también dice lo mismo: “Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: ¿Cuánto más cuando yo enviare contra Jerusalén mis cuatro juicios terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia, para cortar de ella hombres y bestias?”


Países afectados por el juicio de las fieras

Ahora, voy a llamarles la atención a algo. Ustedes lo pueden volver a ver aquí en Apocalipsis 6:8: “Y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra”. Dios no le dio potestad a este caballo sobre toda la tierra, sino sobre la cuarta parte; o sea que hay una cuarta parte de la tierra donde se concentrará mayormente el juicio de espada, de mortandad, de hambre, de pestilencia y de estas fieras de la tierra; en cualquier parte puede suceder, pero Dios mencionó algunos lugares específicos, porque aquí mencionó en general el juicio; primeramente para con el Israel infiel; pero Dios mencionó algunas naciones específicas proféticamente a las cuales el juicio de las fieras les vendría; aunque este caballo cabalga en general en la historia de la Iglesia, en toda la historia de la humanidad, desde Cristo para acá; claro que antes también, pero ahora Cristo dice de qué manera las cosas van a ser sometidas a sus pies; dice que la cuarta parte será azotada; entonces vamos a ver cuáles son las regiones específicas donde Dios les enviará juicio específico de fieras. Claro que eso puede suceder en cualquier parte; ¿cuánto más sucederá especialmente donde Dios lo mencionó de manera específica?

Además del Israel infiel, Dios mencionó específicamente a Egipto, a Etiopía y a Gog; esos son los tres lugares que están destinados a la mayor proliferación de fieras: Egipto, Etiopía y Gog. Claro que cuando la Biblia llama Etiopía, no es lo que hoy es el país de Etiopía, que está dividido en Eritrea, Sudan, sino que se refiere al Africa negra, que es lo que se llama Cus de Etiopía; de ahí surgieron las otras naciones, y justamente allí hay muchas fieras, ¿verdad? Y allá justamente es donde están los mayores parques naturales. Bueno, los están criando para el tiempo del fin.


Profecías contra Egipto

Vamos a ver cuáles son esos versículos de Egipto, Etiopía y Gog. Con respecto a Jerusalén y Judá, que fueron infieles, pero eso ya lo hizo.

Segundo Egipto, y entonces Etiopía o el África negra y Gog, o sea Rusia; los países del norte de Europa y del Norte de Asia. El de Egipto lo podemos ver en Ezequiel 29; todo el capítulo 29 son profecías contra Egipto. En el versículo 5 dice: “5Y te dejaré en el desierto a ti y a todos los peces de tus ríos; (¿saben ustedes que la nueva era proviene de Egipto? Exactamente es la religión de Isis y Osiris, que es la base de la nueva era) sobre la faz del campo caerás; no serás recogido, ni serás juntado; a las fieras de la tierra y a las aves del cielo te he dado por comida. 6Y sabrán todos los moradores de Egipto que yo soy Jehová, por cuanto fueron báculo de caña a la casa de Israel”. Ahí explica las razones: fueron báculo de caña a Israel. Israel en vez de apoyarse en Dios se quiso apoyar en Egipto como en una caña; se quebró la caña y se enterró la caña. “A las fieras de la tierra y a las aves del cielo te he dado por comida”.


También en Ezequiel 32:4, habla Dios a Egipto. Todas las profecías de los capítulos 29, 30, 31, 32 de Ezequiel, son profecías contra Egipto; y en el capítulo 32:4, Dios sigue hablándole a Egipto. Para constatar que es de Egipto que habla, miren lo que dice el verso 2: “Hijo de hombre, levanta endechas sobre Faraón rey de Egipto”. Todo, desde el 29 hasta el 32, son profecías sobre Egipto; pero en el 4 dice: “Y te dejaré en tierra, (noten, confirmando la otra profecía) te echaré sobre la faz del campo, y haré posar sobre ti todas las aves del cielo y saciaré de ti a las fieras de toda la tierra”. Egipto, de manera específica, es mencionado para juicio con fieras.


Profecías contra Etiopía

El de Etiopía podemos verlo en Isaías 18:6; cuando la Biblia habla de Etiopía se refiere a aquella raza de los negros fuertes, de los etíopes, de los cusitas que ahora son varias naciones; en aquel tiempo se llamaban los etíopes. Dice el versículo 6: “Y serán dejados todos para las aves de los montes y para las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el verano las aves, e invernarán todas las bestias de la tierra”. ¡Cosa delicada! Pero ¿quién está hablando aquí? Dios; por eso no podemos pasar esas frases de las bestias de la tierra así tan rápido, tenemos que seguirlas con cuidado.

Profecías contra Gog

Y el de Gog. Vamos a Ezequiel 39. Gog es como decir el líder de Rusia y los países asociados con Rusia. Tienen un plan para venir contra Israel; entonces Dios tiene un castigo por haber planeado ese plan; y vamos a ver eso aquí en el capítulo 39:4,17. En el 1 dice: “1Tú, pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog”. Ya saben que Gog es la cabeza de los reinos del norte; Magog es uno de los hijos de Jafet que poblaron lo que hoy es Rusia; los hermanos de Magog fueron Mesec, que hoy es Moscú, y Tubal, que hoy es Tobolks. Entonces dice acá en el verso 4: “Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida”. No para que ellos coman fieras, sino para que las fieras se los coman a ellos; y en el versículo 17 sigue hablando la misma profecía, así: “17Y tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Di a las aves (Ezequiel tenía que hablar a las aves: aves, en nombre de Dios; Ezequiel, tú, tú di a las aves) de toda especie, y a toda fiera del campo: Juntaos, y venid; reuníos de todas partes a mi víctima que sacrifico para vosotros, un sacrificio grande sobre los montes de Israel; y comeréis carne y beberéis sangre. 18Comeréis carne de fuertes, y beberéis sangre de príncipes de la tierra; de carneros, de corderos, de machos cabríos, de bueyes y de toros, engordados todos en Basán. 19Comeréis grosura hasta saciaros, y beberéis hasta embriagaros de sangre de las víctimas que para vosotros sacrifiqué. 20Y os saciaréis sobre mi mesa, de caballos y de jinetes fuertes y de todos los hombres de guerra, dice Jehová el Señor”. Cosa bastante seria, ¿verdad, hermanos? Profecías del Señor.


Convocación en Isaías

Veamos esta convocación de Dios en Isaías 56:9, que dice: “Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar”. Eso lo está diciendo Dios. Ahora, ustedes dicen: Hermano Gino, pero usted está leyendo todo del Antiguo Testamento. Bueno, entonces vamos a ver en el Nuevo. Vamos a Apocalipsis; no es este que estamos leyendo del 6, sino más adelante; porque todo el Apocalipsis consuma la Biblia. Apocalipsis 19:17,18,21: “17Y vi un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz”. ¡Qué cosa! Un ángel en el sol; parece que fuera una cuestión ecológica, ¿verdad? Calor, úlceras; claro, eso tiene repercusiones en la naturaleza, en la ecología “Un ángel que estaba de pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, 18para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes”. Después de hablar de la destrucción de la bestia y del falso profeta, dice el verso 21: “Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”. Qué cosa seria, ¿verdad, hermanos?

Vamos a leer Oseas 13:8: “Como osa que ha perdido los hijos los encontraré, y desgarraré las fibras de su corazón, y allí los devoraré como león; fiera del campo los despedazará”. Entonces, noten cómo Dios explica sobre las fieras devorando; es un lenguaje de Dios tratando con las fibras del corazón de la gente. Vuelvo a leer el versículo para que vean que ese permiso que Dios le da a estos animales para destruir es un lenguaje que Dios está utilizando para convertir nuestro corazón. Vuelvo y leo: “Como osa que ha perdido los hijos (el Señor se compara como  una osa que  perdió sus hijos; Él creó y la gente se le fue; como dijo Juan de Jesús: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” [Jn. 1:11]; entonces ¿qué hace la osa?) los encontraré, y desgarraré las fibras de su corazón, y allí los devoraré como león; (el Señor se compara Él como una osa y como un león) fiera del campo los despedazará”. Cuando las fieras despedazan, eso quiere decir que Dios está actuando como una osa que le quitaron sus hijos, ¿amén?  o como lo que dice aquí, como león que desgarra las fibras de su corazón. El corazón es duro; no está con Dios, Dios perdió sus hijos como la osa perdió los suyos; entonces Dios tiene que actuar de esta manera para tratar con las fibras de nuestro corazón; hay que entender a Dios, por qué Dios permite estas cosas tan terribles,

Salmo 79:2; allí hay otra razón divina; también está en el Salmo 80:13, vamos a leer los dos juntos porque están relacionados. En el 79:2 Dios dice lo que hicieron estas naciones; desde el 1: “1Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad; han profanado tu santo templo; redujeron a Jerusalén a escombros. 2Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos, la carne de tus santos a las bestias de la tierra. 3Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén, y no hubo quien los enterrase”. Aquí Dios está diciendo lo que las naciones hicieron con su pueblo; antiguamente con Israel y también en el Nuevo Testamento con la Iglesia. En los jardines de Nerón quemaban a los santos vivos como antorchas, alumbraban los jardines del emperador con antorchas vivas; santos quemados y luego dejaban que las aves se los comieren; los hombres hicieron esto primero; entonces Dios les pagará con la misma moneda.

Miremos en Salmo 80:13; estos dos versos tienen que ir juntos. Viene hablando de la viña del Señor, y dice: “La destroza el puerco montés, y la bestia del campo la devora”. Por cuanto hicieron esto con sus pequeñitos, entonces Dios le dice a ese caballo amarillo: Erkou, anda, cabalga; y por eso cabalga; Dios da razones en la Biblia.

Voy a terminar con un verso, porque no puedo leerlos todos.

Deuteronomio 32:24,25, que aparece en esa oración final de Moisés; aparece en el cántico de Moisés. Dice: “24Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente y de peste amarga; diente de fieras enviaré también sobre ellos, con veneno de serpientes de la tierra. 25Por fuera desolará la espada, y dentro de las cámaras el espanto; así al joven como a la doncella, al niño de pecho como al hombre cano”. Dios da las razones en el contexto del pasaje, y es la infidelidad.


Un rápido recuento

Hagamos un rápido recuento para terminar. ¿Qué animales envía Dios? Avispas, moscas, ranas, orugas, langostas, serpientes, tábanos, que no lo leímos y está en Josué 24:12, osos, leones, perros, aves, bestias feroces; todo eso envía el Señor; y luego otra cosa que debemos tener en cuenta: ¿porqué Dios permite mortandad? ¿Por qué razones? Por irritarlo, por no creerle, por prevaricar, por llamar la maldición, por la maldad de Baal-peor, por mirar en el arca, por la idolatría, por los deseos desordenados. ¿Para qué la permite? Para que la gente se vuelva a Dios. Esas son las cosas que necesitamos tener claras.

Otro resumen: la cuarta parte de la tierra será juzgada principalmente con eso; esto puede venir en cualquier parte, pero Dios mencionó cuatro naciones específicas a las que les sucedería: primero, Israel mismo; Dios trató con Israel así por serle infiel.

Segundo, con Egipto; tercero con Etiopía; cuarto con Gog. Entonces cuando dice aquí: la cuarta parte de la tierra, ya sabemos a que se está refiriendo. Entonces, leamos el versículo para terminar ya con todos los versos que leímos; van a quedar con más sentido estos dos versículos. Apocalipsis 6:7-8: “7Cuando abrió el cuarto sello, (cuando el Cordero lo abrió) oí la voz del cuarto ser viviente, (aquel que era como un águila volando, aquel que ve más allá de lo que se ve a primera vista) que decía: Ven (o ve, o anda, o echa a andar, erkou). 8Y miré, y he aquí un caballo clorós, (verde pálido, amarillento, lívido) y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, (tánatos) y el Hades le seguía; (eso será, Dios mediante, tema del próximo capítulo) y le fue dada potestad (a este caballo de la muerte) sobre la cuarta parte de la tierra, (durante los sellos es apenas la cuarta parte; en las trompetas es la tercera parte, y si usted ve ya para las copas, que está también en Zacarías, las dos terceras partes de la tierra; sólo un tercio sobrevivirá; y aquí dice que al cuarto caballo le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra) para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra”.


Yo pienso que todos estos versos que leímos, aunque saltamos algunos, después ustedes los que tomaron nota revísenlos en sus casas, porque es necesario ver todas las cosas juntas para entender al Señor y para entender la palabra y no estar dormidos. El Señor los bendiga. Gracias, Señor. ☐


Continúa con: Y el Hades le seguía.

Y EL HADES LE SEGUÍA

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 14:37, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (30)


Y EL HADES LE SEGUÍA

CONTINUACIÓN DE

LA APERTURA DEL CUARTO SELLO


“Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”. Apo. 6:8.

La Muerte y el Hades asociados

Hermanos, con la ayuda del Señor vamos a continuar considerando la palabra del Señor, de la que Él dijo que si la leemos, la oímos y la guardamos, somos bienaventurados. Estamos estudiando el Apocalipsis y habíamos llegado la vez pasada al cuarto sello, pero no tuvimos el tiempo de poder considerar todos los versos necesarios; incluso algunos versos apenas fueron citados para ser investigados personalmente por cada uno después. Hoy vamos a ver otro aspecto dentro del mismo cuarto sello. Entonces leamos allí de nuevo ese cuarto sello, en Apocalipsis 6:7-8:

“7Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven. 8Y miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra”.


Esto se refiere al jinete llamado “Muerte”; pero hoy vamos a detenernos en una frase necesaria, la que viene a continuación de esa palabra: “Y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía”. “El Hades le seguía”, ese es el tema de hoy. Interesante que aquí el apóstol Juan por el Espíritu Santo, por la revelación que el Señor le muestra, aunque relaciona la muerte con el Hades, no necesariamente los identifica; porque si no,  no lo diría como lo está diciendo: un jinete llamado “Muerte, y el Hades le seguía”; o sea, el Hades le seguía a la muerte. Siempre el Hades y la Muerte aparecen íntimamente asociados. Cuando estudiamos Apocalipsis 1, donde el Señor dice que Él tiene las llaves de la Muerte y del Hades, ahí también aparecen relacionadas estas dos cosas: la Muerte y el Hades.

 En Apocalipsis 20 vuelven a aparecer estas dos cosas juntas; y yo les ruego que esta vez me acompañen con más detenimiento a Apocalipsis 20:13, en el contexto de la perícopa relativa al juicio del trono blanco, al gran juicio final. Aquí no está hablando del tribunal de Cristo ni del juicio a las naciones en el Milenio, sino del juicio final del trono blanco; y allí dice: “Y el mar entregó los muertos que había en él”; o sea que para el día del juicio el mar entregará sus muertos.

Había muertos que estaban en el mar. El mar en la Biblia es asociado al abismo también; no es que sea lo mismo, pero está asociado; a veces se habla del mar como abismo y a veces se habla del abismo como la prisión de los ángeles que se llama “abismo”, que se llama Abadón, y que también puede llamarse Tártaro (prisión de los ángeles); pero como vamos a ver en Isaías 14, dice que el Seol estaba cerca del abismo; son lugares donde están espíritus; y aquí dice: “13Y el mar entregó los muertos que había en él; y (fíjense en que no dice “o”) la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos”; o sea que el Hades no es lo mismo que la Muerte, aunque están íntimamente relacionados; por eso habla de “ellos”, la muerte uno y el Hades otro; había muertos en el mar, muertos en la muerte y muertos en el Hades; y dice: “y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego”. El Hades uno y la muerte otro.


El tráfico de ultratumba

En Apocalipsis 6 aparece esa expresión de que después de ese jinete llamado “Muerte”, le seguía “el Hades”; primero es la muerte y después es “el Hades”; no es lo mismo, sino que está relacionado. Las personas para ir al Hades, normalmente entran por la muerte. En el caso de Coré, Datán, Abiram y aquellas gentes que estaban con ellos, en el caso de ellos, ellos entraron vivos al Seol, porque Moisés dijo: si el Señor hace una cosa diferente; pues lo normal es que las personas entren muertas al Hades; primeramente las personas mueren, entran en la muerte, cruzan las puertas de la muerte y cruzan las puertas del Hades y entran al Hades. El Hades es después de la muerte, está relacionado con la muerte, pero la palabra nos muestra que aunque están relacionados no son la misma cosa; hay muertos que entran en la muerte y muertos que de la muerte pasan al Hades y en el día del juicio habría muertos que estarían en el mar y serían llamados al juicio; otros muertos estarían en la muerte. En la Biblia también se llama “región de sombra de muerte”; así se le llama en Isaías y usa la palabra “región de sombra de muerte”. También la palabra usa, como veíamos la vez pasada, la expresión “puertas de la muerte” y “puertas del Hades” y “llaves de la muerte y del Hades”. Cuando dice puertas, habla en plural; o sea que no es una sola puerta; hay una puerta para entrar de la vida a la muerte y también una puerta para pasar de la muerte al Hades; hay una puerta que va de la muerte al Hades; entonces se habla también de “las puertas del Hades”. No es una sola puerta, mínimo son dos. Dice la Escritura que en la muerte hay cámaras de la muerte y hay muertos en la muerte, pero también hay muertos en el Hades. Dice la Escritura que el Señor nos conducirá más allá de la muerte. La palabra habla muchas cosas acerca del Hades. La palabra “Hades”, es la misma palabra “Seol”; y necesitamos hacer un seguimiento minucioso, si es posible, de todos los versículos que nos hablan del Seol y del Hades para que podamos entender lo que Dios nos quiere decir. También hubo acontecimientos especiales en el Hades que causaron una modificación en la situación allá; fue cuando el Señor Jesús descendió al Hades y predicó a los muertos para que sean juzgados en la carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios; estas cosas acontecieron en el Hades; entonces necesitamos hacer un estudio minucioso del Hades porque en la historia de la Iglesia, y aun en la historia del judaísmo, ha habido varias escuelas acerca del Hades. El Señor es el que determina quién está dónde y quién puede pasar, quién puede volver, quién no puede volver, quién va a resucitar, quién se va a quedar ahí, quién puede pasar de un lado al otro, quién no puede pasar, etc. El Señor es el que tiene las llaves; o sea, el Señor controla, como decíamos la otra vez, el tráfico de ultratumba; El tiene la llave del poder y de la muerte y del Hades.

El Señor y el Hades

En el sermón del apóstol Pedro en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, los hermanos pueden ver que Hades es lo mismo que Seol. Lo dice San Pedro citando un Salmo de David, el Salmo 16; allí Pedro está citando del verso 8 al 11 del Salmo 16, así que los hermanos que puedan tener a mano también el Salmo 16 ténganlo a mano para leer estos dos pasajes simultáneamente.

Leamos en Salmo 16:10, simultáneamente con Hechos 2:25-28, que es una cita que el apóstol Pedro hace del Salmo. Entonces el Salmo 16 es un Salmo mesiánico donde está profetizado el Señor Jesús, su muerte, su descenso al Hades, su resurrección; dice en Salmos 16:10-11: “10Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción”. Corrupción relativa al cuerpo en el sepulcro y alma en el Hades. No permitirás que tu santo vera corrupción; no dejarás mi alma en el Hades. “11Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”.

 Él fue resucitado de la muerte, levantado desde el Hades a resurrección y sentado a la diestra del Padre. Ahora, ese Salmo que dice aquí: “No dejarás mi alma en el Seol”, lo cita Pedro en Hechos 2:25-28 de la siguiente manera, ya no en hebreo sino en griego:

“25Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. 26Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, y aun mi carne descansará en esperanza; 27porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. 28Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia”.

San Pedro cita el Salmo 16, donde el Padre no dejaría el alma de su Hijo en el Seol, pero aquí Pedro lo traduce: “el Hades”, “no dejarás mi alma en el Hades”. En la Septuaginta, que es una traducción del Antiguo Testamento con algunos otros libros apócrifos al griego hecha unos 200 años antes de Cristo en tiempos de Ptolomeo II Filadelfo, en todas las partes del Antiguo Testamento donde dice Seol, lo traduce “Hades”; de manera que Seol y Hades son la misma cosa. Entonces, como dice aquí que el Hades le sigue a la muerte, significa que las personas mueren y pasan por la muerte hacia el Hades. Vamos ahora a hacer el seguimiento de lo que la palabra de Dios nos revela acerca del Seol o del Hades, que es la misma cosa, distinto de la Gehena, distinto del abismo, del Tártaro, prisión de los ángeles.


El seno de Abraham

Vamos a comenzar haciendo el seguimiento; los hermanos tomen nota de esos versos para que puedan tener en cuenta todos los versos juntos que nos hablan de ese lugar. Si tomamos un verso aislado entendemos poco; cuando hacemos el ramillete de todas las florecitas que vamos recogiendo, se arma el ramillete y entendemos mejor qué es este asunto del Seol o del Hades. Vamos a empezar por el libro del Génesis, que es el libro de las primeras semillas, y vamos a ver allí las primeras menciones acerca del Hades. Pasamos al capítulo 25 que refiere la muerte de Abraham, que es el padre de la fe y es aquel que aparece en el seno de Abraham. No se llama el seno de Taré, el seno de Serug, ni el seno de Enoc, ni el seno de Adán; se llama el seno de Abraham; y justamente comienza la primera mención con Abraham.

Miren lo que se nos dice en Génesis 25:7-8: “7Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años. 8Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y (noten, no dice: murió y punto) y fue unido a su pueblo”. En el Antiguo Testamento vemos que todos descendían al Seol, ya sea Samuel el profeta, ya sea Saúl el rey, ya sea Datán, Coré y Abiram, ya sea Abraham; todos descendían al mismo Seol. Vamos a ver cómo todos ellos nos hablan de descender al Seol; sin embargo, por Jesús según Lucas 16, vemos que en el Seol, en el Hades, había una distinción; un lugar donde estaban los que estaban en castigo, en tormento, conscientes y esperando el juicio, y otro lugar donde estaban los que descansaban en el seno de Abraham. Vamos a ver que el seno de Abraham quedaba en el Seol, o sea en el Hades.


Pasemos a Génesis 25:17, donde se nos cuenta la muerte de Ismael: “Y estos fueron los años de la vida de Ismael, ciento treinta y siete años; y exhaló el espíritu Ismael, y (noten, exhaló el espíritu, entonces ahí entró en la muerte) murió, y fue unido a su pueblo”. Ese “fue unido a su pueblo” fue en el Seol; después lo vamos a ver. Pasemos a Génesis 35:28,29; aquí se nos habla también de la muerte de Isaac: “28Fueron los días de Isaac ciento ochenta años. 29Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fue recogido a su pueblo”. La palabra es: “recogido a su pueblo”. Cuando murió Lázaro el mendigo, dice que los ángeles lo llevaron al seno de Abraham; esa palabra, “lo llevaron”, quiere decir que hubo una región por la cual vinieron los ángeles, tomaron el alma de él y lo transportaron; ese espacio por el cual fue transportado Lázaro por los ángeles o fue recogida el alma de Isaac, eso se llama la muerte; pero no quedó en el camino; fue a un lugar que se llama el Seol, en el cual una parte era donde estaba el seno de Abraham, pues este patriarca estaba en ese lugar con su pueblo, o sea con su padre Taré, su hermano Nacor, su esposa Sara que había ya muerto, con los abuelos, con Serug, con Reu, con todos aquellos que aparecen allí; se encontró allí con sus antepasados; allí estaba Abraham con sus antepasados porque Abraham fue unido a su pueblo; Ismael también, Isaac también.


Ubicación del Hades: debajo de la tierra

Pasemos a Génesis 37:35; vamos a ver allí la consciencia que tenía Jacob de lo que acontecería con él cuando él muriera; claro que Jacob también sería unido a su pueblo, Jacob también se encontraría con su padre Isaac, con su abuelo Abraham, con su abuela Sara, etc; sin embargo, miren dónde es que él sabía que él iba a ir. Dice aquí Jacob en Génesis 37:35: “Y se levantaron todos su hijos y todas sus hijas para consolarlo; (porque le habían mentido diciendo que José había sido devorado por las fieras, entonces miren cuál era el concepto que tenía Jacob) mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol”. Noten la palabra descender; o sea, descender es bajar de sobre la tierra a debajo de la tierra; por eso la Escritura habla de los que están en los cielos, los que están en la tierra y los que están debajo de la tierra; entonces aquí se habla de Jacob así: “Descenderé  enlutado a mi hijo”; él esperaba encontrarse con José, aunque José todavía no había muerto, pero él pensaba que sí; entonces él decía: “Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol”.

Eso significa que Jacob sabía que él descendería al Seol, y habla de “descender”, es decir, debajo de la tierra. “Y lo lloró su padre”. Pasemos entonces a Génesis capítulo 49 y vamos a ver allí dos versículos: el 29 y el 33; aquí sigue hablando Jacob. Entonces Jacob, ya a punto de morir, reunió a sus hijos y les bendijo, y después que ha bendecido a sus hijos, profetizó, y después de profetizarles, les dice Jacob en Génesis 49:29: “Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo”. Ahí se dan cuenta de que el descender al Seol era encontrarse con su pueblo en el Seol. “Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo”. En cuanto al yo, a su alma, su personalidad, él va a descender al Seol con su pueblo, va a ser reunido con él; pero en cuanto a su cuerpo que lo entierren en una sepultura y que luego lo transporten allá; y por eso José junto con los egipcios hicieron toda una procesión funeral y lo llevaron hasta esa cueva. El versículo 33 de ese mismo capítulo dice: “Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres”. ¿Amén, hermanos? Aquí tenemos entonces lo que nos habla la palabra del Señor.


Ahora pasemos un poco más adelante a Números. Ahora sí aparece ese caso misterioso que está en el capítulo 16 de Números donde Coré, Datán y Abiram descienden vivos al Seol. Estamos en Números 16:30,33; allí está hablando Moisés, y dice Moisés: “30Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas,  y  descendieren vivos al Seol...”; esa es la cosa distinta.

Generalmente se desciende al Seol muerto, pero aquí dice: “Si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová. 33Y ellos, (o sea, Coré con todo su séquito) con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron en medio de la congregación”. Esto quiere decir que el Seol está debajo de la tierra. Por eso la Biblia habla de los que están debajo de la tierra. En Apocalipsis 5 hay esa adoración de los que están en el cielo cuando pregunta: ¿Quién puede abrir el libro? Y no había ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, ninguno digno de abrir el libro; y cuando dicen también de los que adoraban al Señor: Oí  a todos los que estaban en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra adorando al Cordero; y Filipenses 2 también dice que Dios hizo a Jesús Señor, para que la boca de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra, confiese que Jesús es el Señor.


Pasemos a Deuteronomio 32:22, que es una parte del cántico de Moisés. Aquí está ese famoso cántico que Moisés compuso con Josué por testigo para su pueblo; el pueblo se aprendió el cántico y el pueblo le fue infiel a Dios, pero el cántico le servía de testigo a Dios de que Él se había revelado a ellos, pero que ellos se habían apartado. En el contexto del cántico de Moisés, Deuteronomio 32:22 dice algo donde se nos muestra que por la ira de Dios para los pecadores, hay fuego en el Seol. No solamente en Lucas 16 aparece fuego en el Hades; aquí aparece fuego en el Seol, que es lo mismo que el Hades. “Porque fuego se ha encendido en mi ira, y arderá hasta las profundidades del Seol”; o sea que por la ira de Dios hay fuego en el Seol y en las profundidades del Seol; no solamente en el Seol; ustedes saben que cerca al Seol está el Tártaro, donde también están los ángeles caídos en prisión.


El poder del Señor para meter y sacar del Seol

Pasemos ahora a 1 Samuel 2:6. Este es ahora el cántico de Ana. Vimos las propias palabras de Jacob, las palabras de Moisés acerca de Abraham, Ismael e Isaac; vimos el cántico de Moisés donde Dios habla por Moisés proféticamente; ahora vamos a otro cántico, el de Ana. En el cántico de Ana este versículo es sumamente importante; ojalá lo subrayen y lo tengan en cuenta porque aquí se muestra que el Señor tiene el poder de introducir en el Seol y de sacar del Seol; no sólo meter sino sacar. Si solamente pudiera meter y no sacar, no tendría las llaves, pero sí tiene las llaves y puede hacer bajar al que quiere y hacer salir al que quiere cuando quiera. En la resurrección lo hace de una manera general; cuando le permitió subir a Samuel eso fue un permiso de Dios. Entonces dice aquí en el cántico de Ana, en 1 Samuel capítulo 2:6: “Jehová mata, y él da vida; él hace descender al Seol, y hace subir”. El Señor no solamente hace descender, y noten los verbos: descender y subir; o sea, desde donde comienza el descenso a donde termina el descenso hay un intermedio que se llama la muerte, y donde comienza el ascenso hasta donde se llega hay un intermedio. Él hace descender al Seol, y hace subir también del Seol; este verso es muy importante, hermanos, porque esto nos explica aquí que ya se está preparando el terreno para aquella cautividad que iba a ser tomada por el Señor que llevó cautiva la cautividad; ya desde acá se está preparando el terreno: “Jehová mata, y él da vida; él hace descender al Seol, y hace subir”. Después encontraremos en los profetas otro verso que hay que unir con éste; mientras tanto veamos unos intermedios.


Pasemos a 2 Samuel 22:6; este es un cántico de David que aparece también en la colección del libro I de los Salmos, el 18, donde David, así como en otros lugares se habla de las ligaduras de la muerte, aquí habla de las ligaduras del Seol; ligaduras quiere decir que es una prisión de la que nadie puede salir por sí mismo; sólo Dios puede sacar, pero nadie puede salir; por eso se llama “ligaduras”. Allí dice:

“Ligaduras del Seol me rodearon; tendieron sobre mí lazos de muerte”; esas son palabras de David cuando él se sintió cerca de la muerte; o sea que los lazos de la muerte y las ligaduras del Seol lo habían rodeado, pero el Señor lo libró, ¿amén?


Descender las canas al Seol

Ahora vamos a pasar a 1 Reyes 2:6,9; aquí David le está dando unas directrices serias de gobierno a su hijo Salomón; ya David va a morir.

 Durante el tiempo de David, a mucha gente rebelde, incluso asesinos, David los perdonó, los toleró, les dio la palabra de que él mismo no los iba a castigar; hubo un general que mató a otro general; David no lo juzgó, pero le dice a Salomón que él sí lo haga; hubo uno que le tiró piedras a David y lo insultó; David lo perdonó, pero Salomón tiene una instrucción de David que aparece aquí. Le dice David a Salomón aquí en el capítulo 2:6: “6Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría; no dejarás descender sus canas al Seol en paz”. O sea, lo juzgarás; Joab mató por sí mismo a un general, ahora Salomón tiene que aplicar la pena de muerte, que era la que Dios había establecido desde el Diluvio. Cuando ya había pasado el Diluvio universal, Dios le apareció a Noé, con ocasión cuando le ofrecieron aquel sacrificio; entonces Dios le dijo que por el hombre será derramada la sangre de aquel que derramare sangre de hombre; Dios estableció esa ley universal, que aquel que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre sería derramada; esa fue una ley general a toda la humanidad; la pena de muerte fue establecida por Dios en la generalidad de la humanidad. Al que mata, dice después Dios en la ley: no aceptarás rescate por aquel que mató, debe pagar por muerte; no aceptar rescate ni fianza; sólo la muerte expiará la muerte; eso es lo que Dios dice. Por eso el Señor tuvo que morir por nuestros pecados, no sólo enfermarse de un dolor de muela; morir.

También respecto a Simei, le dice David a Salomón ya en el verso 9 de 1 Reyes 2: “9Pero ahora no lo absolverás; pues hombre sabio eres; y sabes cómo debes hacer con él; y harás descender sus canas con sangre al Seol. 10Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en su ciudad”. Aquí se usa la palabra “dormir” y no estaba el solo, estaba con sus padres; o sea, David estaba con Isaí, con Booz, con Rut, etc., con todos sus antepasados. “Y durmió David con sus padres”.


El Seol, un lugar transitorio

Pasemos ahora al libro de Job donde aparecen bastantes expresiones serias acerca del Seol. Primeramente vamos a Job 7:9; estas palabras son de Job, están en la sección en la que habla Job en los capítulos 6 y 7, que le está respondiendo en este caso a Elifaz temanita. Job viene hablando de la vida pasajera del hombre; Job le está hablando a Dios, y le dice: “8Los ojos de los que me ven, no me verán más; fijarás en mí tus ojos,  y dejaré de ser. 9Como la nube se desvanece y se va, así el que desciende al Seol no subirá”; eso es porque hay ligaduras en el Seol que no dejan subir a nadie por sí mismo, a menos que Dios lo haga subir, que Dios le dé permiso; si no, ahí se queda. “El que desciende al Seol no subirá; 10no volverá más a su casa, ni su lugar le conocerá más”. Eso es lo normal del Seol; alguien que salga es solamente algo extraordinario. Pasemos a Job 11:8. Ahora el que habla es Zofar naamatita; esas son palabras de Zofar naamatita; él viene hablando de los secretos de Dios y viene hablando de la perfección del Todopoderoso y dice. “8Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás?” Ahí dice que la perfección de Dios es más profunda que el Seol, es difícil de conocerla por sí misma, a menos que Dios nos vaya revelando progresivamente quién es Él. Pasemos a Job 14:13; aquí el que está hablando es Job mismo, está deseando morir, y dice: “¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol, que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira. Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!” Noten, aquí habla de Seol y plazo, o sea que el Seol se muestra como algo transitorio; por eso es que se dice que los del Seol serán presentados en el juicio del trono blanco y después el Seol será echado con la muerte al lago de fuego; o sea que el Seol, o el Hades, no es lo definitivo; es un lugar transitorio de los muertos donde están las almas de los muertos. Y aquí él habla de eso: ¡Quién me diera que me escondieses  en el Seol! Ese estar en el Seol no es eterno; dice: “me escondieses en el Seol”; luego es como un escondite; dice: “¡Que me encubrieres hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!”, es decir, me sacaras del Seol. Déjame esconder en el Seol y después me sacas otra vez. O sea que aquí Job tiene una conciencia de que el Seol no es definitivo, sino que es transitorio.
Nadie puede salir de allí por sí mismo, pero Dios sí lo puede sacar.


Pasemos a Job 17:13,16; aquí sigue hablando Job; dice Job: “13Si yo espero, el Seol es mi casa; haré mi cama en las tinieblas. 16A la profundidad del Seol descenderán, y juntamente descansarán en el polvo”. Ese polvo y juntamente quiere decir: el cuerpo en el polvo y la persona al Seol. “A la profundidad del Seol descenderán, y juntamente descansarán en el polvo”.


Gentes buenas y malas al Seol

Pasemos a Job 21:13; aquí viene hablando Job de gente que vive mal y sin embargo se muere tranquila; él dice desde el verso 11: “11Salen sus pequeñuelos como manada, y sus hijos andan saltando. 12Al son de tamboril y de cítara saltan, y se regocijan  al son de la flauta.

13Pasan sus días en prosperidad, y en paz descienden al Seol”. Aquí está quejándose Job de algunos, como dice también Salomón en Eclesiastés: Hay justos a quienes acontecen cosas de injustos como a Job, y hay injustos, quienes viven como si fueran justos; es decir, parece que viven en prosperidad, no tienen dificultades, hasta se mueren tranquilos; claro, hasta ahí; ya de ahí para adelante las cosas cambian.


Seguimos en Job 24:19; éstas siguen siendo palabras de Job: “La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; así también el Seol a los pecadores”. Cuando dice que la sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve, ahí vemos que la nieve tiene las aguas, pero el calor le arrebata las aguas a la nieve; la nieve por el calor se derrite y libera las aguas y ahora dice así: “así también el Seol a los pecadores”; o sea que así como el calor arrebata las aguas a la nieve, el Seol arrebata a los pecadores. ¡Cosa seria! Nos vamos dando cuenta de que cuando se habla del Seol, que en el Seol hay gente buena; o sea, hablando de la gente en el tiempo del Antiguo Testamento; hay gente buena y hay gente mala; hay pecadores pero también está Abraham, ¿amén?


Job 26:6; estas son también palabras de Job: “El Seol está descubierto delante de él”; significa que Dios ve todo lo que pasa en el Seol; aunque ellos están a oscuras, Dios lo ve todo: “El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura”. Abadón es donde están esos espíritus que tienen el rey del abismo, el Abadón. El abismo se llama en hebreo Abadón; son espíritus malvados; entonces él aquí habla de las dos cosas: “El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura”; o sea, Dios ve todo lo que está pasando en el Seol y todo lo que está pasando en el Abadón; y por eso en Apocalipsis, cuando habla de los que son atormentados, dice que “será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero” (Ap. 14:10b); o sea que Dios sabe todo lo que está aconteciendo. Hay un Salmo que llegaremos a él que dice que nada se esconde de Su presencia y que Su Espíritu está en todas partes; aún en el Seol está el Espíritu de Dios; entonces es el lugar de la muerte donde unos esperan para juicio y otros esperaban al Mesías que los sacara del Seol, los hiciera subir, como una profecía decía que sucedería; vamos a llegar allí.


Pasemos ahora al libro de los Salmos; primero al Salmo 6:5, que dice: “Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, quien te alabará?” Esa era la pregunta y la opinión de David, porque dice David: En la muerte nadie te alabará; en el Seol, ¿quién te alabará?.

En el Salmo 9:17, que también es un Salmo de David, él dice así: “Los malos serán trasladados al Seol, (y vuelvo a subrayar el verbo trasladar) todas las gentes que se olvidan de Dios”. Pasemos al Salmo 16:10; este es el versículo que acabamos de leer, donde aparece la profecía en que también el Señor Jesús mismo descendería al Hades: “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción”. Esta es una profecía mesiánica, del Espíritu de Cristo por David. Pasemos al Salmo 18:5; allí también sigue hablando David cuando estaba a punto de que lo mataran; el Salmo comienza así:

“1Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos y de  mano de Saúl (que querían matarlo). Entonces dijo: (entre las cosas que dijo está ésta del versículo 5) 5Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte”. David estaba a punto de morir, pero el Señor lo libró.


Dios puede hacer subir al alma del Seol

Salmo 30:3; este también es un Salmo de David que, después de que ya lo había compuesto David, se cantaba en la dedicación de la casa de Dios, y dice: “Oh, Jehová, hiciste subir mi alma del Seol”.

¡Interesante! Dios puede hacer subir el alma del Seol, no solamente a David, sino a Lázaro; no sólo a Lázaro el mendigo que se sentaba a la puerta del rico de Epulón, sino a Lázaro el hermano de Marta y de María. Pasemos al 31:17. Miren estas palabras misteriosas de lo que acontece en el Seol cuando las personas quedan mudas por el juicio de Dios; este Salmo también es de David; él viene hablando desde el 14: “14Mas yo en ti confío, oh Jehová; digo: Tú eres mi Dios. 15En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. 16Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu misericordia. 17No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado; (no yo, Jehová, los impíos, esos sí) sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol”; o sea, mudos de vergüenza en el Seol. Daniel también habla de vergüenza perpetua.

La vergüenza perpetua hace que la gente se quede muda, ya no hay tiempo de otra cosa. Pasemos al Salmo 49:14-15. Este Salmo ya no es de David, es de los hijos de Coré; o sea, Coré con su séquito pereció, pero una minoría de hijos sobrevivió como dice allí en el Pentateuco, y esos aprendieron la lección y llegaron a ser Salmistas del Señor y adoradores del Señor, y hay varios Salmos de los hijos de Coré, y este Salmo, el 49, es de los hijos de Coré; ellos que vieron y supieron lo que le pasó a su propia familia; y dicen los hijos de Coré hablando en el versículo 14: “Como a rebaños que son conducidos al Seol, la muerte los pastoreará”. Noten la palabra: la muerte pastoreando o conduciendo al Seol. La muerte es primero y el Hades le seguía; entonces la muerte los pastorea; o sea, una vez que entran en la muerte, de la muerte son conducidos o pastoreados al Seol como rebaños. “14Como a rebaños que son conducidos al Seol, la muerte los pastoreará, y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; (¿por qué? ellos son los que resucitaron) se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada”. Eso en cuanto a ellos.

“15Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol”; noten la esperanza de la resurrección; “redimirá mi vida del poder del Seol, porque él me tomará consigo”; es decir, me sacará del Seol y me tomará consigo; esto era lo que esperaban los justos.


El pozo de la perdición

Pasemos al Salmo 55:15; este Salmo es de David, es un Salmo pidiendo la destrucción de los amigos traicioneros. Estas palabras son imprecaciones de David contra los que lo traicionan, y dice: “Que la muerte les sorprenda; desciendan vivos al Seol”. En el verso 23 del mismo Salmo dice: “Mas tú, oh Dios, harás descender aquellos al pozo de  perdición”; así le llama, “pozo de perdición”. El Salmo 86:13; éste ya está en el tercer libro de los Salmos; esta es una oración de David, y dice: “Porque tu misericordia es grande para conmigo, y has librado mi alma de las profundidades del Seol”. Pasemos al 88:3, éste es de Hemán ezraita. ¿Recuerdan que cuando se mencionaba la sabiduría de Salomón se dice que incluso era más sabio que este Hemán? Este fue un gran hombre sabio que hubo en la misma época de Salomón, que era amigo de Salomón y que fue considerado de los hombres más sabios junto con Salomón, y de él sobrevivió este Salmo 88; este Salmo es de Hemán ezraita y el siguiente es de Etán ezraita, dos sabios; y dice Hemán ezraita en el Salmo 88:3: “Porque mi alma está hastiada de males, y mi vida cercana al Seol”. Este gran sabio también esperaba ir al Seol como Jacob, como Abraham. Salmo 89:48; este otro Salmo es el de Etán ezraita, o sea de aquel sabio; él se hace una pregunta; miren la pregunta de este sabio Etán ezraita:

“¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? Librarás su vida del poder del Seol?” El hombre por sí mismo no puede detener la muerte; Dios fue quien se llevó a Enoc y que levantó a Elías, y el que resucitará a los muertos, ¿amén? y el que llevó cautiva la cautividad; pero este Etán ezraita no conocía todavía todo lo que vendría en el futuro, aunque era muy sabio preguntaba: “¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol?”


Pasemos al Salmo 116:3. Estamos haciendo el seguimiento para que nos quede claro este asunto del Seol, teniendo todos los versos juntos. Este es un Salmo anónimo, pero inspirado por el Espíritu Santo como los demás. Este es un hombre grato; dice: Acción de gracias por haber sido librado de la muerte; de eso trata este Salmo; en ese contexto dice: “3Me rodearon ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del Seol; (y aquí ya relaciona la palabra “angustias” con el Seol) angustia y dolor había yo hallado. 4Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma”; o sea, acción de gracias por haber sido librado de la muerte y de las ligaduras del Seol.


Pasemos al Salmo 139:7,8; éste es el que habíamos adelantado mencionándolo, donde se habla de la omnipresencia del Espíritu del Señor, como aquel otro hablaba que el Seol y el Abadón estaban delante del Señor; este Salmo que es de David, dice: “7¿A dónde mi iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? 8Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás”. Significa que el Espíritu del Señor está en el Seol también, porque Dios es omnipresente; no hay lugar donde Él no esté. Y la Palabra enseña por David que no podemos huir de Su Espíritu, que aun en el Seol Él está; y si se escondiere allá en el Seol, dice el Salmo, “allí tu estás”.


La boca del Seol

Pasemos al 141:7; aquí se nos habla de una cosa curiosa, se nos habla de la boca del Seol. Hay lugares donde se habla de las puertas, pero aquí se habla de la boca y parece que habla en relación con el cuerpo, porque dice ese Salmo de David: “Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca del Seol”. No era sólo el Seol, era la boca del Seol.

Ahora, vamos a considerar qué nos habla del Seol el libro de Proverbios, que es de Salomón y también de algunos sabios que hablan allí, recopilados por Salomón. Proverbios 1:11,12; allí están hablando unos bandidos que quieren hacer comunidad de bandidos para robar y para matar; ellos ya tenían el recuerdo de que el Seol tragaba viva a la gente de vez en cuando; entonces ellos están diciendo en el verso 11: “11Pongamos asechanza para derramar sangre, asechemos sin motivo al inocente; 12los tragaremos vivos como el Seol, y enteros, como los que caen en un abismo”. Estas palabras son palabras de bandidos que sabían que la gente alguna vez, como en el caso de Coré, habían caído vivos al Seol, y como quería David que los traidores entraran vivos al Seol; entonces ahora estos bandidos hablan así de los inocentes: “Los tragaremos vivos como el Seol”; no que el Seol los tragara vivos, sino ellos, los bandidos, pero ellos van a hacerse como el Seol. Proverbios 5:5; éste es bastante serio, especialmente para los varones; aunque aquí habla a los varones, claro que supongamos que aquí no le habla a las hermanas, porque creo que las hermanas no van a actuar así, pero si las mujeres actúan de la manera que estos hombres que son conducidos al Seol, ellas también irán al Seol. Entonces dice aquí en el contexto de las amonestaciones contra la impureza, y que habla de la mujer extraña que destila miel: “Sus pies descienden a la muerte; sus pasos conducen al Seol”; o sea, el adulterio, la prostitución y cosas semejantes conducen a la muerte y al Seol. Entonces, “hijo mío, está atento a mi sabiduría”.


Pasamos a Proverbios 7:27, donde también se sigue hablando de las artimañas de la ramera, y dice respecto de la ramera: “Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte”. Entonces, noten, la casa de ella conduce a las cámaras de la muerte y camino al Seol. Proverbios 9:16-18, sigue hablando en el mismo contexto de la mujer insensata; dice que es alborotadora, etc. etc. “16Dice a cualquier simple: Ven acá. A los faltos de cordura dijo: 17Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en oculto es sabroso. 18Y no saben que allí están los muertos; que sus convidados están en lo profundo del Seol”. ¡Qué cosa! No sólo en el Seol, sino en lo profundo del Seol. Proverbios 15:11,24; allí dice: “11El Seol y el Abadón están delante de Jehová”. Como lo decía el Salmo, aquí lo dice Proverbios, lo dice Salomón: “El Seol y el Abadón”, son cosas diferentes, el Seol es el Hades y el Abadón es el Tártaro. En el Seol están las almas de los muertos y en el Abismo o en el Tártaro están los ángeles aprisionados; entonces son dos cosas: El Seol y el Abadón, los dos están delante de Jehová. El versículo 24 dice: “El camino de la vida es hacia arriba (hacia los cielos) al entendido, para apartarse del Seol abajo”. El Seol es abajo y el camino de la vida es hacia arriba.


El Seol es insaciable

Proverbios 23:13,14; aquí habla de la necesidad de corregir a los hijos, y dice porqué; dice: “13No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. 14Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol”. No quiere decir que no vaya al Seol en el Antiguo Testamento, pero no va a las profundidades del Seol, a la parte negativa del Seol; irá como Abraham al Seol, pero no a esa parte terrible; entonces por eso dice: Corregirás con vara al muchacho; no rehúses corregirlo con vara, no morirá; corrígelo con vara y apartarás o librarás su alma del Seol. En Proverbios 27:20 dice otra cosa terrible, dice: “El Seol y el Abadón nunca se sacian; así los ojos del hombre nunca están satisfechos”; el hombre siempre está queriendo ver más y más, y ver esto y ver aquello; dice que así el Seol y el Abadón no se sacian. La palabra Seol tiene unas raíces que significan en hebreo: “insaciable”; y aquí dice: El Seol y el Abadón nunca se sacian. Pasemos ahora a Proverbios 30:15,16, también relacionado con la insaciabilidad del Seol; leemos el contexto: “15La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: ¡Dame! ¡dame! Tres cosas hay que nunca se sacian; aún la cuarta nunca dice: ¡Basta!”. La primera que menciona es el Seol, la primera cosa que no se sacia: “16El Seol, (después menciona) la matriz estéril, la tierra que no se sacia de aguas, y el fuego que jamás dice: ¡Basta!”; pero allí menciona el Seol.

El Seol en Eclesiastés y Cantares

Seguimos con Salomón, en Eclesiastés 9:3,10. Leamos los dos versículos para tener el contexto más completo; allí está hablando Salomón; dice: “3Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que un mismo suceso acontece a todos, y también que el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez  en su corazón durante su vida; y después de esto se van a los muertos”.

¿Cuál es el consejo? “10Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, (y aquí le está hablando Salomón incluso al pueblo para que sea justo) no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría”; allí se habla del Seol.

Otro pasaje donde se habla del Seol es Cantar de los Cantares 8:6, también de Salomón; allí habla la amada y habla de la dureza del amor; pero también al hablar de la dureza del amor, habla de la dureza de los celos y del Seol; dice: “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos”. Aquí se habla del Seol como duro.

Las sillas del Seol

Ahora, pasamos a considerar a Isaías. Estamos haciendo el seguimiento de toda la Biblia. Isaías 5:14. Isaías también habla pero terrible del Seol; aquí habla de los malvados; el pasaje es ayes sobre los malvados; dice el versículo 8: “¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?” Es la avaricia de querer tener todo para sí mismo, las casas y las tierras, sin dejar nada para los demás; entonces dice Isaías en el verso 14: “Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se regocijaba”; se regocijaba en el fausto, en las riquezas, y se ensanchó el Seol; dice: ensanchó su boca, su interior y allá descenderán.

Pasemos al capítulo 14:9-12,15. Aquí Dios está hablando nada menos que a Babilonia; es una profecía hacia el rey de Babilonia, y le dice así Dios: “9El Seol abajo se espantó de ti”. Noten esa palabra, “se espantó”, quiere decir que las gentes estaban en el Seol conscientes, se espantaron cuando también el rey de Babilonia que los había conquistado a todos y que se creía divino, también él cayó al Seol; entonces  miren este pasaje que es interesante porque nos retrata una escena en el Seol, una escena con personas conscientes; dice así:

“El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida (o sea, la venida para abajo) saliesen a recibirte; (o sea que la gente en el Seol decía: ¡uy! hoy está cayendo acá también el rey de Babilonia: vamos a recibirlo) hizo levantar de sus sillas (o sea que en el Seol hay sillas y en esas sillas estaban estos príncipes) a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones”. Todos ellos, noten, todo ese montón de  reyes de la antigüedad que habían muerto y que el rey de Babilonia había dominado, “10Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? 11Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán”. Y después de hablar al rey de Babilonia, le habla al que está detrás, porque Babilonia era una de las cabezas de la bestia dirigida por una de las cabezas del dragón, y detrás del rey de Babilonia está el dragón; por eso después de que le habla al de Babilonia, le habla también al dragón: “12¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!”

Entonces le habla a los dos: primero al hombre y luego le habla al otro; pero entonces cuando le habla, le dice así: “15Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo”.


Ahí vemos, pues, al abismo cerca del Seol y Satanás es echado al Seol, a los lados del abismo, pero no todavía al abismo, porque él será echado al abismo después de la venida del Señor; va a ser sellado en el abismo para que venga el Milenio, y después recién sale del abismo; o sea, Satanás no está todavía en el abismo; hay otros espíritus que están en el abismo; Satanás no bajó todavía al abismo; él bajará al abismo para el Milenio, mientras tanto bajó hasta el Seol, cerca del abismo, pero todavía se mueve.


Pasemos a Isaías 28:15,18; aquí está en el contexto de las profecías a Jerusalén, aquí habla de cosas misteriosas en Jerusalén. Dios, en otro pasaje, le mostraba al profeta Ezequiel las abominaciones que algunos cometían en Jerusalén, cómo participaban en idolatrías, en hechicerías y todas esas cosas; incluso, aquí aparece por primera vez el pacto de la gente con la muerte y con el Seol; la gente pensando hacer pacto con la muerte.


Pacto con el Seol

Hay gente que hace pacto hasta con el diablo pensando que cuando se muera va a tener su reino con el diablo, le creen al mentiroso, y miren, aquí lo dice el Señor de gente de Jerusalén, pero que se apartó del Señor. Isaías 28:14-15,18: “14Por tanto, varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén, oíd la palabra de Jehová. (Noten, son burladores, gente incrédula) 15Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira; y en la falsedad nos esconderemos”. Entonces dice el Señor en el 18: “Y será anulado vuestro pacto con la muerte, (porque Él es el que tiene las llaves) y vuestro convenio con el Seol no será firme; (no que no lo hicieron, lo hicieron, pero el Señor lo invalidará) cuando pase el turbión del azote, seréis de él pisoteados”. Ellos pensaban que con la ayuda de ultratumba iban a estar felices en este mundo y en el otro, pero el Señor les dijo que no.

Las puertas del Seol

Pasemos a Isaías 38:9-10,18; esta parte aparece en la escritura de Ezequías; el rey Ezequías escribió una escritura, y es esa escritura de Ezequías la que se menciona en el verso 9: “9Escritura de Ezequías rey de Judá, de cuando enfermó y sanó de su enfermedad: (el que habla aquí es Ezequías) 10Yo dije: (decía Ezequías) A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol”. Esta es la primera vez, en la Escritura de Ezequías, donde aparecen las puertas del Seol; la primera vez en el Antiguo Testamento; después el Señor habla de las puertas del Hades; pero esa mención del Señor en Mateo, ya la había introducido Ezequías en su Escritura, su testimonio, cuando estaba a punto de morir: “A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol; privado soy del resto de mis años”. Y luego en su oración decía Ezequías en el verso 18: “Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte”.

Parece que Ezequías leía los Salmos de David; de hecho Ezequías mandó a recopilar Salmos de David y Asaf y los Proverbios de Salomón, y él había leído esos Salmos; ahora con las mismas palabras de David dice allí: “El Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad”.


Isaías 57:9; aquí está hablando Dios contra la idolatría y los idólatras; dice: “Y fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del Seol”. Ahora, aunque les parezca raro, el profeta Jeremías no mencionó el Seol; Jeremías no lo mencionó.


Vamos a Ezequiel 31:15-17. Desde el capítulo 29 de Ezequiel es una colección de profecías contra Egipto. El 29, el 30, el 31 y el 32 son profecías acerca de Egipto; y miren lo que Dios dice por boca del profeta Ezequiel en el 31:2 dice: “2Hijo de hombre, di a Faraón rey de Egipto, y a su pueblo”. Dios le está hablando a Egipto; ¿qué le habla en los versos 15 al 17? Lo siguiente: “15Así ha dicho Jehová el Señor: El día que descendió al Seol, (está hablando de Faraón cuando Faraón cayó al Seol) hice hacer luto, hice cubrir por él el abismo, y detuve sus ríos, y las muchas aguas fueron detenidas; al Líbano cubrí de tinieblas por él, y todos los árboles del campo se desmayaron. 16Del estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando las hice (a las naciones) descender al Seol con todos los que descienden a la sepultura; (o sea, descienden primero a la sepultura y luego pasan al Seol) y todos los árboles escogidos  del Edén, y los mejores del Líbano; todos los que beben aguas, fueron consolados en lo profundo de la tierra”. Noten, allá algunos fueron consolados, ¿de qué? de que fue juzgado Faraón; entonces por eso fueron consolados algunos; ¿dónde fueron consolados? En las profundidades de la tierra, que allí está el Seol. “17También ellos descendieron con él al Seol, con los muertos a espada, los que fueron su brazo, los que estuvieron a su sombra en medio de las naciones”.


Poderosos en el Seol

Pasemos a Ezequiel 32:21,27; allí dice: “21De en medio del Seol hablarán a él los fuertes”; entonces están conscientes, estaban los fuertes y le hablarán al Faraón; antes el Faraón era el que decía lo que quería y los otros le obedecían, como el de Babilonia decía lo que quería, pero ahora le dicen: Tú también, y lo mismo pasará con el de Egipto. “21De en medio del Seol hablarán a él los fuertes de los fuertes, con los que le ayudaron, que descendieron y yacen con los incircuncisos muertos a espada”. Ahora, no solamente allí en el Seol está Egipto con sus naciones; también dice el 22: allí está Asiria; los asirios también están en el Seol; el 24: “Allí Elam”; los elamitas también en el Seol; el versículo 26: “Allí Mesec y Tubal, y toda su multitud”; también los rusos en el Seol; y en el verso 27 dice: “Y no yacerán con los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al Seol con sus armas de guerra, y sus espadas puestas debajo de sus cabezas; mas sus pecados estarán sobre sus huesos, por cuanto fueron terror de fuertes en la tierra de los vivientes”. El verso 29 dice quién está también allí: “Allí Edom, sus reyes y todos sus príncipes”, en el Seol. En el 30: “Allí los principes del norte, todos ellos, y todos los sidonios”, o sea los fenicios. Dice el 31: “A éstos”, o sea, a los de Asiria, los de Elam, sus propios amigos, los de Mesec y Tubal, ¿amén? los del norte, los de Edom, “31A éstos verá Faraón, (¡ay! cuando Faraón se dé cuenta de que allá están todos esos otros) y se consolará sobre toda su multitud”. Cuando vea a los otros muertos; dice: “A éstos verá Faraón, (allá en el Seol) y se consolará de toda su multitud; Faraón muerto a espada, y todo su ejército dice Jehová el Señor”. Entonces, hermanos, el Seol es muy amplio; ¡Cuántas naciones caben allá!

Ahora pasemos a Oseas 13:14. Después de Ezequiel está Daniel, que tampoco menciona el Seol. Oseas 13:14. Hermanos, este capítulo es sumamente importante; éste ojalá lo subrayen, porque aquí como aquel otro que mencionamos, está preparando la resurrección y también preparando la llevada de la cautividad por parte del Señor.


Profecía sobre la llevada cautiva de la cautividad

Leamos este verso; en Oseas es donde se profetiza la resurrección del Señor al tercer día, como ustedes lo pueden ver en el capítulo 6 de Oseas; allí aparece la resurrección, en el verso 2: “Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él”. Allí profetiza la resurrección del Señor al tercer día, para darnos vida. Y en el capítulo 13:14, dice: “De la mano del Seol los redimiré”. Noten, Dios que hace subir del Seol. Es importante este verso tenerlo presente para entender luego Efesios y lo demás. “De la mano del Seol los redimiré y los libraré de la muerte. Oh, muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol”; por eso el Seol es echado al lago de fuego, “y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será escondida de mi vista”; se trata de cuando Dios mande a la muerte y al Hades al lago de fuego.


Amós  9:2; dice el Señor: “Aunque cavasen hasta el Seol, (o sea, que realmente está debajo de la tierra) de allá los tomará mi mano; y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender”. Nadie se puede esconder de Dios.


Pasemos a Jonás 2:2; noten que Jonás fue tirado al mar, se sintió muerto y lo tragó el pez; ésta es la señal de Jonás; esto que le pasó a Jonás es una señal; Jesús habló que esta es una señal, la señal de Jonás, que así como Jonás estuvo tres días en el vientre del pez, así el Señor estaría también y sería liberado. Dice aquí en Jonás 2:2: “Desde el Seol clamé, y mi voz oíste”.


Habacuc 2:4,5: “4He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. 5Y también el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos”. Ese es el soberbio; digamos, el anticristo es el prototipo del hombre soberbio. Dice: “ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte”.


El Hades en el Nuevo Testamento

Ahora sí llegamos al Nuevo Testamento. Primero Mateo 11:23; ahora ya en el Nuevo Testamento la palabra Seol se traduce Hades, pero es exactamente lo mismo; estamos siguiendo todos los versos que hablan del Seol y el Hades para que tengamos claro qué es eso del Hades, que le sigue a la muerte.

Dice Dios a una ciudad, oigan, a una ciudad: “Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades, serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy”. La misma cosa está profetizada en Lucas 10:15, que es exactamente lo mismo, la profecía sobre que Capernaum se había exaltado a sí misma, y sería derribada hasta el Seol. Noten que aquí el Señor dice: Hades.


Puertas del Hades

Pasemos ahora a Mateo 16:18, uno de los pasajes más conocidos, donde el Señor hace una promesa a la Iglesia; noten qué preciosa es esta promesa; así como Ezequías habló de las puertas del Seol, aquí el Señor habla de las puertas del Hades; son puertas, plural; dice el Señor a Pedro: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, (y no dice sobre ti, sino sobre esta roca, lo que él acababa de confesar acerca de quién era Jesús; de parte de Dios le fue revelado y él confesó que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, y esa es la roca y el Señor dice aquí:) y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”; o sea que las puertas del Hades no pueden retener a los que creen en el Señor ni tampoco pueden impedir el avance de la Iglesia; las puertas del Hades no prevalecerán contra la Iglesia, ¡Qué precioso es esto!

El Seol es diferente del sepulcro

Pasemos a Lucas 16:23, que ésta es la mejor descripción del Seol hecha por el Señor Jesús; esta es la mejor descripción porque aquí no dice que es una parábola; aquí el Señor está contando un suceso, éstas son palabras del Señor Jesús, no hay palabras más autorizadas que éstas; el Padre dijo: Este es mi Hijo amado, a Él oíd. Tenemos que leer todo esto porque muchos andan diciendo que el Seol es el sepulcro, que la gente se muere y ya no es más consciente de nada, pero todo lo que hemos leído nos muestra otra cosa, ¿verdad? Y este pasaje muchísimo más; allí es donde el Señor muestra que había esa división en el Seol, que es el Hades. Leamos desde el verso 19, palabras del Señor Jesús: “19Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.

20Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, 21y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado (no sabemos por cuántas regiones) al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23Y en el Hades alzó sus ojos, (o sea que no era un cadáver inconsciente; el cuerpo fue sepultado, pero él, el rico, su alma, su corazón) estando en tormentos, (noten, Jesús describe tormentos transitorios, pero tormentos en el Seol, en el Hades) y vio de lejos a Abraham y a Lázaro en su seno”.


Por eso, también Abraham estaba en el Hades, pero en otra sección, y Lázaro en su seno. “24Entonces él, dando voces, dijo: (o sea, se podían comunicar de lejos) Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama”. Hay llama y tormento consciente en el Seol, en la sección de los perdidos.

“25Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que tu recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26Además de todo esto, una gran sima ( son palabras del Señor Jesús) está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento”. Así le llamó: “lugar de tormento”. “29Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30Él entonces dijo; No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, (o sea, estaba entre los muertos) se arrepentirán. 31Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos”.


Pasemos a Hechos 2:27,31. En el 27 está la cita con la que iniciamos: “No dejarás mi alma en el Hades”; y en el 31: “Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción”.


Jesús tiene las llaves del Hades

La otra mención que aparece del Hades es Apocalipsis 1:18, que la estuvimos viendo cuando  vimos al Hijo del Hombre glorificado; allí dice: “El que vivo y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos,  amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”. El Señor resucitado tiene las llaves de la muerte y del Hades.
Apocalipsis 6:8, que es el que leímos hoy: y el Hades le seguía a la muerte, y Apocalipsis 20:13,14, que son los finales, los que les dije al principio: “13Y el mar entregó los muertos que había en él”. Noten, esto es para el juicio del trono blanco; todavía había muertos en el mar después del Milenio y después de la soltada de Satanás y de la rebelión de las naciones, y había muertos en el mar; o sea, personas que habían muerto, no sólo cadáveres, muertos en el mar; eso es muy misterioso, pero hay que aceptarlo como está escrito. “Y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos”; todavía había muertos que habían durado todo el tiempo del Milenio en la muerte y también en el Hades; son dos cosas distintas; la Biblia habla de muertos en el mar, muertos en la muerte y muertos en el Hades. Algo misterioso, por eso ahí Elifaz temanita habla en Job que le apareció un fantasma y le habló unas cosas misteriosas, ¿recuerdan? Elías temanita cuando habla con Job, en su primera respuesta a Job, allí habla de un fantasma que le dio unas palabras, que si acaso el hombre podía justificarse, si el hombre no era nada, etc.


Entonces dice aquí: “Y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos”. No todos estaban en el Hades; eso es lo misterioso que quiero resaltarles, no todos los muertos estaban en el Hades; unos estaban en la muerte y otros estaban en el mar. Muertos en el mar, muertos en la muerte y muertos en el Hades; entonces dice: “la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego”.


Estos son los versos, todos, que nos hablan del Seol y del Hades. Después, el Señor Jesús, cuando Él bajó, dice Pedro, predicó en el Hades, pero ya el tiempo no nos da para entrar en eso; entonces vamos a parar aquí. ☐


Continúa con: El descenso de Cristo al Hades y al Tártaro.

EL DESCENSO DE CRISTO AL HADES Y AL TÁRTARO

Por cristianogiv - 10 de Julio, 2006, 14:22, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (31)

EL DESCENSO DE CRISTO

AL HADES Y AL TÁRTARO


“Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía”. Apocalipsis 6:8.

Escuelas de interpretación

Vamos a continuar estudiando la palabra del Señor en esta noche. Estamos siguiendo la serie del libro del Apocalipsis y hemos llegado al cuarto sello donde vimos aquel jinete pálido cuyo nombre era “Muerte” y que el Hades le seguía. Consideramos ya lo relativo al jinete “muerte” y aquellos instrumentos con los cuales mata, y luego nos detuvimos en la frase “y el Hades le seguía”, y estuvimos haciendo un seguimiento de todos los versículos de la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, donde la palabra Seol y Hades, que es lo mismo, una en hebreo y otra en griego, aparecía en la Escritura; pero aunque leímos todos los versículos que hablan del Seol o Hades, sin embargo, necesitamos considerar otras cositas más para que no nos quede incompleta la visión acerca del Hades que es el Seol también.

Vimos que antes de la venida del Señor Jesucristo, la Biblia nos revela ciertas cosas acerca del Hades, debajo de la tierra; pero también el Señor Jesús descendió al Hades, y hay otros versículos que nos dicen qué hizo el Señor en su descenso al mundo inferior. Necesitamos también tener presentes esos versos porque tenemos que ver qué aconteció en el Hades a partir del descenso del Señor; sin embargo, tenemos que reconocer que en este asunto del descenso del Señor al Hades hay en la historia del cristianismo varias escuelas; de mi parte yo no quiero ser dogmático porque uno siempre puede equivocarse; no somos los únicos que tenemos el Espíritu Santo, ni somos los únicos ni los primeros en leer la Biblia; por lo tanto, no debemos ser tan dogmáticos; debemos respetar las otras escuelas, tenerlas en cuenta, y cada uno claro, definirse, si puede definirse todavía, por aquella escuela que le parezca más cercana.


Agustín de Hipona. Respecto del descenso del Señor al Hades, tenemos la escuela católico-romana, tenemos la escuela ortodoxa oriental, tenemos la escuela luterana, tenemos la escuela de los reformadores radicales, tenemos la escuela calvinista reformada, tenemos la escuela arminiana y tenemos la escuela de los llamados estudiantes de la Biblia que siguen siendo los llamados testigos de Jehová y los adventistas; entonces hay varias escuelas. Yo quisiera resumirles por lo menos a grandes rasgos; darles unos pequeños datos y unas pequeñas diferencias que hay entre esas escuelas; y lógicamente que a la luz de la Palabra tengo que tomar una decisión que no la tomo de manera dogmática, sino siempre abierta al consejo del resto del cuerpo de Cristo. Dentro de la escuela católica permaneció durante 1000 años el pensamiento de Agustín de Hipona; Agustín de Hipona fue un gran líder del siglo IV, del norte de África, de lo que hoy es Argelia, y él escribió sobre muchos temas, fue muy valorado lo que él enseñó porque realmente fue un hermano muy serio y que abarcó muchos asuntos; por lo tanto, aunque otros también hablaron y escribieron, lo que él escribió tuvo como mayor peso; eso no quiere decir que sea infalible; hay cosas en las cuales, a pesar de respetarlo mucho, no concordamos con él; podemos tener un punto de vista diferente; de todos modos el Espíritu Santo ha ido enseñando a la Iglesia y ha ido aclarando cosas con el tiempo, aunque la Escritura es siempre la misma; sin embargo, el entendimiento de ella ha ido siendo más esclarecido por el Espíritu Santo; pero fueron necesarios los primeros pasos, inclusive las primeras especulaciones, las primeras cuestiones, para que las cosas se estuvieran aclarando. Agustín escribió una obra que es considerada en la literatura universal como una obra maestra que se llama “La Ciudad de Dios”, donde él trata de estos asuntos, principalmente en esa obra. Él escribió muchísimas obras, pero en esta obra que consta de 22 libros, 22 rollos, en el libro 21 él se ocupa del asunto del infierno; incluso estuvimos leyendo con algunos hermanos ayer algunos pasajes de esa obra donde el hermano casi llega a la conclusión del ínterin que hay entre la venida del Señor y luego el reino, digamos, no confundiendo lo que es el cielo con el Milenio, no confundiendo lo que es el infierno; pero las cosas no quedaron claras. El dijo: es posible que los que dicen esto, es posible que esa sea la verdad, decía él; de todas maneras nos damos cuenta de que para esa época las cosas no estaban esclarecidas. Agustín era muy sincero; cuando él tenía una cosa en la cual no tenía claridad, él mandaba consultar a otros hermanos ancianos, especialmente a Jerónimo; iba y consultaba a Jerónimo a ver que decía Jerónimo, porque él no entendía y él simplemente decía que no entendía; explicaba las cosas y dejaba sin entender, especialmente en cuanto a la formación del alma; eso fue algo que él dejó inconcluso; consultó a Jerónimo; Jerónimo tampoco concluyó; así es que la Iglesia sigue con preguntas.


Gregorio Magno. Después Gregorio Magno se basó en las enseñanzas de Agustín y dio un paso más adelante en estos asuntos y él fue uno de los que prácticamente sistematizó la doctrina del purgatorio, basado en algunas cosas que dijo Agustín; después Gregorio Magno le añadió otras cosas; parece que él tuvo como una especie de visiones; entonces a ese período intermedio de castigo dispensacional transitorio, él lo llamó “purgatorio”, y después surgió el asunto de las indulgencias, y eso se fue por otro lado; originalmente no tenía esa connotación, sino que con el tiempo se fue desviando.


Tomás de Aquino. Después en la Edad Media vino uno de los grandes escolásticos que fue Tomás de Aquino; él en su “Suma Teológica”, sistematizó este asunto del descenso de Cristo al infierno y prácticamente en el occidente se trató de manera muy a la ligera, muy de pasada la confesión de que el Señor después de muerto descendió al Hades; esa es una confesión que se hace muy a la ligera; los credos más antiguos unos decían: fue sepultado; otros decían: descendió al Hades; y entonces algunos decían: quiere decir que fue sepultado y descendió al Hades es lo mismo; pues algunos pensaban que descender al Hades era solamente ser enterrado, o ser sepultado.

 En occidente hubo esa falta de claridad durante mucho tiempo.

Juan Damasceno. La iglesia en oriente, los ortodoxos griegos, los ortodoxos de Siria, de Rusia, ellos sí trataron un poco más de este asunto y ellos sí hablaron del descenso de Cristo al infierno; especialmente uno de los líderes orientales muy famoso, Juan Damasceno o Juan de Damasco, él tiene un libro que escribió sobre la fe ortodoxa; él trató sobre el descenso de Cristo al infierno; de manera que en el oriente se hablaba más del descenso de Cristo al infierno que en el occidente.

Martín Lutero. Incluso, cuando llegó la época de la reforma, Lutero, si uno toma todos los versículos que dice él sobre el tema en sus distintos escritos, parece que es ambiguo en lo que habla; a veces lo toma como en un sentido alegórico; a veces lo toma como en un sentido literal; de manera que doctrinalmente no se puede saber de Lutero qué quería decir, si era literal o era alegórico; de todas maneras, después de Lutero, uno de los más insignes luteranos, que fue Felipe Melanchton, él en los Loci comunes, que es una especie de teología sistemática de la Reforma, él sí presentó una visión bien clara. Yo personalmente me inclino más a la manera como presentó Melanchton el descenso de Cristo al Hades; pero eso no quiere decir que todos en el protestantismo tuvieran ese mismo punto de vista.


Los reformadores radicales, contemporáneos a Lutero, discutieron también sobre este asunto y hubo varias escuelas de entre los reformadores radicales; había uno llamado Gaspar Schwenfeldt; él sostenía que Cristo había descendido al Hades en su divinidad, pero no en su humanidad. Luego otros dos reformadores radicales, los dos de nombre Johanes, el uno llamado Johanes Schlaffer y el otro Johanes Spitelmaier, estos dos reformadores radicales sostenían que no, que Cristo había descendido en su humanidad y en su humillación; entonces había entre los reformadores radicales unos que decían que había descendido en su divinidad y otros en su humanidad; Lutero y Melanchton sí decían que en su divinidad y en su humanidad; o sea, en su persona divino humana; unos decían que había descendido a ser humillado y a sufrir la muerte; o sea que era como un descenso humillante; otros decían que era como un descenso de gloria para tomar el poder y las llaves del infierno y de la muerte; o sea, unos veían un ángulo y otros, otro; puede ser que los dos tienen una parte y que los dos aspectos tienen sentido. Eso fueron los reformadores radicales, contemporáneos de Lutero.


Juan Calvino. Después de Lutero y los radicales vino Calvino; Calvino realmente era un gran lector de la patrística, especialmente de Agustín, y él mantuvo un punto de vista semejante a que era simplemente enterrado, que el descenso al Hades era como decir ser simplemente sepultado; y me puse a leer los comentarios de Calvino en aquellos pasajes, porque él comentó de casi todos los libros de la Biblia, no de todos, pero de casi todos escribió comentarios; y me puse a ver qué comentaba acerca de aquellos pasajes claves y realmente parece que él como que le da media vuelta y no da a entender qué realmente hubo; como dice 1ª de Pedro, que Cristo bajó y predicó a los espíritus encarcelados y que el evangelio fue predicado a los muertos. Calvino prácticamente da a entender que era Cristo en Noé, predicándole a los hombres de la época; es una interpretación un poco extraña, no es muy exacta. Pienso que Melanchton tenía más razón que Calvino en eso; Calvino fue muy seguido, y hasta el día de hoy, las llamadas “iglesias reformadas”, “los presbiterianos” y los “calvinistas” de las distintas denominaciones, sostienen el punto de vista de Calvino; entonces cuando tú consultas las teologías sistemáticas de los reformados, como la de Charles Hodge, como la de Luis Berkhof, tú te das cuenta de que todos ellos transmiten ese mismo punto de vista calvinista; o sea que la denominación llamada “Iglesia Reformada”, sostiene que el descenso al Hades fue simplemente a la sepultura, y que unas experiencias de Cristo fueron en la cruz, no realmente en ultratumba; personalmente yo no estoy de acuerdo con Calvino y con los reformados en este punto; concuerdo más con Melanchton; de todas maneras es necesario que los hermanos conozcan esos puntos, los examinen y luego se definan.

Miguel Servet. Contemporáneo con Juan Calvino fue otro reformador radical, que fue unicista, uno de los grandes unicistas o unitarios, llamado Miguel Servet, que murió en la hoguera en Ginebra. Este Miguel Servet tenía otro punto de vista; él decía que Cristo había descendido al infierno, pero decía que en el descenso al infierno, Cristo todavía no había vencido a Satanás, sino que Satanás todavía del infierno había hecho salir al anticristo que era el Papa de Roma, y ahora los cristianos tenían que morir también con Cristo; y de hecho Servet murió de una manera muy valiente; tenían que morir, dizque porque recién en 1585 iba a descender el arcángel Miguel e iba definitivamente a enlazar al diablo; él puso fechas y cosas raras; tuvo herejías; él escribió una obra muy famosa llamada “Christianismi Restitutio”, o sea “Restitución del Cristianismo”, donde él sostiene conceptos contra la Trinidad y algunas doctrinas erradas. Él fue un gran hombre en lo secular, él fue el que descubrió la circulación de la sangre en los pulmones; Miguel Servet fue un hombre muy serio; estuvo dispuesto a poner la vida por su pensamiento; él pensaba que los demás reformadores todavía le seguían al Papa en sus doctrinas; él se fue al otro lado; él no tuvo seguidores en toda la generalidad de su doctrina, pero en el punto de vista antitrinitario sí ha tenido seguidores pero que no empezaron con él; comenzaron con Noeto, con Sabelio, Cleómenes, Teógono, y luego Miguel Servet y los hoy llamados unitarios o iglesia pentecostal unida, los unitarios, en contra de la Trinidad; ese fue el punto de vista de Servet; pero en cuanto al descenso al infierno, a diferencia de Calvino, él sí habló de un descenso de Cristo en espíritu y alma al infierno, pero que no venció, sino que esperaba la victoria cuando el ángel Miguel atara a Satanás y lo sellara en el abismo; sin embargo, la palabra del Señor nos dice que Él, Cristo, tiene las llaves del infierno y de la muerte ahora, sólo que Él mismo es el que deja andar por un poco de tiempo al enemigo ya vencido; lo deja dar vueltas y lo deja probarnos; y el que va a mandar a Miguel es Él; pero ¿en qué puede vencer Miguel? en base a la victoria definitiva de Cristo; entonces en ese punto no puedo concordar con Servet. Esos fueron los principales puntos de vista.

Los arminianos. Después vinieron los arminianos; los arminianos fueron más parecidos al punto de vista de Melanchton, solamente que a algunos de ellos, especialmente a De Wette, a él se le fue un poco la cuenta. Como los arminianos enfatizan mucho la salvación y la salvación universal, aunque no son universalistas, algunos sí, pero abren mucho la puerta para la salvación de todos a diferencia de los particularistas, del calvinismo, que habla de la expiación limitada, ellos hablan de la expiación por todo el mundo, entonces en la línea arminiana dijeron que no solamente hay oportunidad para ser salvo aquí, sino que así como Cristo predicó allá en el Hades, así también los apóstoles y los creyentes tenemos un ministerio de predicar también en el Hades para que se salven los muertos y los muertos tengan otra oportunidad; o sea que un versículo que reconocía que Cristo predicó a los muertos, ellos dicen que así como Él lo hizo, lo hicieron también los apóstoles y lo tenemos que hacer nosotros; se les fue un poco la mano; ya hubo especulación que no lo dice la Escritura.


Adventistas y Testigos de Jehová. Yo quería mencionar así a grandes rasgos estas principales escuelas. La última ya ustedes la conocen, que es la de los estudiantes de la Biblia, que en el origen, en el siglo XIX, en 1848, de allí surgieron los llamados “adventistas” y los “testigos de Jehová”, que niegan la existencia del infierno y dicen que el infierno se refiere solamente al sepulcro; esa es una escuela bastante común, especialmente por los llamados “testigos de Jehová” y “los adventistas”; niegan la existencia del infierno y dicen que es solamente el sepulcro; que la persona muere y no queda consciente de ella, sino que simplemente espera la resurrección. Nosotros ya vimos la vez pasada los versículos que hablan del Seol y del Hades, pero tenemos que ver otros versos que acabamos de mencionar; mi sugerencia es: digamos lo que dice la Biblia, no digamos más, ni digamos menos, oigamos lo que otras escuelas tienen que decir, pero juzguemos el decir de las escuelas a la luz de la Palabra y cada uno tome su decisión; mi sugerencia es que nos quedemos con la Biblia, aunque oigamos a todos, pero quedémonos con lo que puede ser comprobado con la Biblia; lo que no, lo dejamos de lado.


La doctrina bíblica

Pedro es el apóstol que dice algunas cosas que otros no dicen con tanta claridad; claro que ya la vez pasada, cuando vimos algunos versículos del Seol, habíamos visto las promesas que el Señor redimiría del Seol a los redimidos. Ustedes recuerdan que vimos esos versículos y también la promesa de que el alma de Cristo no sería dejada en el Hades. Vamos entonces a 1 Pedro, capítulos 3 y 4, a revisar más lentamente estos versos, los cuales todas estas escuelas han mirado de alguna manera. 1 Pedro 3:18-20: “18Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, (o sea, Cristo murió en la cruz, su carne) pero vivificado en espíritu”. Esta frase es la que puso a discutir a los teólogos de las distintas escuelas; por eso Schwenfeldt, decía que “vivificado en espíritu”, se refería al Espíritu Santo y que Él había descendido en divinidad; otros decían, este espíritu es con minúscula y se refiere al espíritu humano, así que fue la humanidad la que descendió; pero realmente la persona del Hijo de Dios, el Verbo que estaba con el Padre fue el que se hizo carne y el mismo personaje divino, la segunda persona de la Trinidad, fue la que se hizo también hombre, así es que Él es hombre y es Dios; Él es Dios y es hombre, o sea, su persona es la del Verbo divino que es a la vez hombre pero es primeramente Dios, Dios y hombre. Por eso yo creo que Lutero y Melanchton tenían razón al decir que el descenso fue del Cristo divino-humano, no sólo una de las dos naturalezas, sino las dos; claro, como hombre aparece allí en minúscula: “vivificado en espíritu”; allí la palabra “vivificado” fue la que hizo decir a Schwenfeldt que era la vida divina; pero ¿quién fue vivificado? Cristo en espíritu; ahora, no es sólo el espíritu de Cristo, sino que su alma, o sea su persona, descendió; por eso dice: “no dejarás mi alma en el Hades”; entonces vemos que Hechos 2 con Salmos 16 hablan del alma de Cristo descendiendo al Hades; y también aquí Pedro habla de descender en espíritu porque ese espíritu es de esa persona, así como el cuerpo es de esa persona. ¿De quién es el espíritu de Cristo? De la persona de Cristo. ¿De quién es el cuerpo de Cristo? De la persona de Cristo; el alma de Cristo que es el yo de Cristo, es el dueño de su cuerpo que quedó en la tumba de José de Arimatea, y el dueño de su espíritu; o sea, el descendió en espíritu y alma; por eso aquí dice: “vivificado en espíritu” fue; pero ¿quién fue vivificado? Él, o sea, su alma, su persona; en su alma, vivificado en espíritu fue y por eso dice: mi alma no fue dejada en el Hades.

Donde hay diferencia de interpretación es en los versos 19 y 20: “19En el cual (o sea en el espíritu) también fue (o sea Él, su persona, su alma) y predicó a los espíritus encarcelados, 20los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua”. Como les decía, la escuela calvinista y reformada, ellos dicen que esta predicación fue la predicación del Espíritu de Cristo en Noé en aquella época; pero ¿será que eso puede ser así? Volvamos a leerlo; dice que Cristo murió en la carne, o sea que fue después de muerto, no antes de la encarnación, porque ciertamente la Biblia dice que el Espíritu de Cristo operó en los profetas; ciertamente que el Espíritu de Cristo obró en Noé, pero está hablando aquí de que después de que Él murió en la carne, en espíritu fue y predicó; pero como Calvino dice que Él fue a la tumba y dice que esta predicación fue la del espíritu de Cristo en Noé antes del diluvio, esto no concuerda en este caso. Ustedes son libres de examinar esto; me parece que por lo que dice el contexto es que después de su muerte en la cruz, Él descendió, Él personalmente, ¿verdad? Porque dice: “fue y predicó a los espíritus encarcelados”.


La mayoría de las escuelas de los que aceptan el descenso de Cristo en espíritu y alma, no todos, pero la mayoría, incluido Melanchton, piensa que estos espíritus encarcelados son los mismos muertos de que se habla en el capítulo 4; pero si leemos con cuidado nos damos cuenta de que de los que habla en el capítulo 4, y lo vamos a estudiar ahora, son las almas de los muertos en el Hades; pero estos espíritus del 3:19 no se refiere a los muertos, sino que se refiere a unos determinados espíritus que pecaron antes del diluvio; no está hablando de los muertos en general. Mirémoslo otra vez: “Predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua”; o sea que aquí se está refiriendo a unos espíritus específicos que están en prisiones porque pecaron antes del diluvio con un pecado específico; no está hablando de los muertos en general; aquí no está hablando de los muertos, pero en cambio en 1 Pedro 4:6, dice “predicó a los muertos”; el evangelio fue predicado a los muertos; aquí en 3:19 no dice que es el evangelio, ni tampoco dice que son los muertos; dice: espíritus que desobedecieron en los días de Noé, antes del diluvio, mientras se preparaba el arca; son unos espíritus específicos que fueron encarcelados por haber pecado de una cierta manera antes del diluvio.


Ángeles prisioneros en el Tártaro

Hay otros pasajes de la Biblia que nos hablan de esos espíritus. Por ejemplo, en 2 Pedro 2:4 identificamos estos espíritus: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al Tártaro los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”. Esta es la única vez que aparece la palabra “tártaro”; aquí se tradujo “infierno”, como Gehena se traduce infierno, a veces Seol se traduce “infierno”, pero no, Seol y Hades es una misma cosa; Gehena, que es el lago de fuego, es otra cosa, y tártaro es la prisión de los ángeles; aquí esta traducción “infierno” no es correcta; la traducción exacta es “tártaro”; hay una cosa que es Hades y otra que es tártaro; aun en las religiones de los griegos y la mitología griega había diferencia entre el Hades y el tártaro; aun los griegos decían que el tártaro estaba debajo del Hades; y dividían el Hades como una parte negativa y una parte positiva que llamaban los Campos Elíseos; ese era el punto de vista de la mitología griega desde Homero y Hesíodo; ellos hablaban del Hades, de los Campos Elíseos, que era como un paraíso; y el Hades era el lugar de los muertos; Hades estaba casado con Perséfone o Proserpina, que es otra pronunciación, que es considerada la diosa de la muerte; y el Tártaro, decían ellos, estaba debajo del Hades: y Hesíodo que escribió en su Teogonía el origen de los “dioses”, él habla de los titanes que quedaron presos en el tártaro; entonces cuando Pedro usa la palabra “tártaro”, es la única vez que la usa el Nuevo Testamento, y no la vamos a interpretar a la luz de los griegos, sino a la luz inspirada del Espíritu, de lo que dijo Pedro; él dice “el tártaro” en relación con las prisiones de los ángeles.

Entonces dice en 2 Pedro 2:4: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al tártaro los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”. Ustedes se están dando cuenta de que aquí habla de unos ángeles específicos que pecaron y que por causa de ese pecado fueron trasladados a prisiones; los ángeles son espíritus. Hebreos nos dice que los ángeles son espíritus; por lo tanto, no sólo los muertos son espíritus; los ángeles, incluso los caídos, son espíritus y espíritus malignos, espíritus inmundos, son espíritus.


Tártaro: prisión de ángeles caídos

Vamos a ver en la epístola de Judas que también identifica estos mismos ángeles que pecaron; San Judas 6,7: “6Y a los ángeles que no guardaron su dignidad”; o sea que se está refiriendo a un acontecimiento en el pasado cuando hubo unos ángeles que pecaron de una manera específica y por causa de esa clase de pecado tuvieron que ir a prisiones, o sea, al tártaro, que es una prisión de ángeles caídos. “6Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada...”; ellos dejaron de vivir en su esfera angélica y se introdujeron en una esfera diferente, en la esfera natural de los hombres, de las mujeres, entonces ellos fornicaron con mujeres antes del diluvio; a eso es que se refiere acá cuando dice: “que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas”; estas prisiones no son todavía la Gehena; la Gehena, que es el lago de fuego, fue preparado para el diablo y sus ángeles, pero eso es después del juicio. Antes, dice que ellos están en prisiones que se llaman el Tártaro; esas prisiones no son todavía lo definitivo, porque dice aquí: “para el juicio del gran día”. Vemos, pues, que el Tártaro es una prisión transitoria hasta que ellos sean sometidos a juicio; son espíritus peligrosos; entonces Dios no los dejó seguir circulando, los mandó presos al Tártaro; y dice por qué, cómo; fíjense en la palabra “como”, es decir, estos ángeles pecaron como luego se pecó en Sodoma y Gomorra. ¿Cuál fue el pecado de los sodomitas? Fue relaciones sexuales contra natura. “7Como Sodoma y Gomorra y las naciones vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, (o sea que el pecado de aquellos ángeles fue pecado de fornicación contra natura como los sodomitas) habiendo exfornicado...”; la palabra que aquí dice fornicado, no es porneia, sino ekporneuo [έκπορνεύω], o sea una fornicación fuera del contexto del mismo sexo. Ekporneuo quiere decir fornicación contra natura; no sólo es fornicación la palabra; tiene un prefijo ex; o sea es fornicación contra natura. “Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo exfornicado...”; o sea que aquellos ángeles fornicaron contra natura y lo mismo hicieron los sodomitas; e incluso los sodomitas querían violar hasta a aquellos ángeles que vinieron a visitar a Lot. ¿Recuerdan en Génesis? Entonces dice: “habiendo exfornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”.

Pecaron antes del diluvio

Nos damos cuenta de que la Palabra, tanto en Judas como en Pedro, nos dice que unos ángeles pecaron con un tipo de fornicación contra natura; esa es la que encontramos en Génesis capítulo 6; vamos a ver eso donde habla de la época antes del diluvio, porque Pedro nos habla precisamente de un período específico antes del diluvio; no es otro período; es antes del diluvio. En aquella época, si ustedes leen la mitología de los pueblos antiguos, hay cosas raras; dicen que el dios tal tuvo un hijo con la mujer del rey tal, y esas cosas de la mitología antigua provienen, como lo dice aquí Moisés, de aquellas experiencias de ángeles que no guardaron su propia morada ni su dignidad, sino que exfornicaron o fornicaron contra natura; eso lo dice aquí Génesis.

“1Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2que viendo los hijos de Dios...”; aquí no se refiere a los cristianos; estamos hablando del diluvio, estos hijos de Dios se refiere a los ángeles. Para ver eso, ustedes pueden ir al libro de Job; vean conmigo el libro de Job y después volvemos a Génesis para que se den cuenta de que los hijos de Dios en el Antiguo Testamento, se refiere a los ángeles. Job 1:6:

“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás”. Aquí aparece Satanás entre los hijos de Dios; no se refiere a seres humanos, sino a aquellos ángeles; vino Satanás entre los hijos de Dios a presentarse ante Dios, como los espíritus se presentan. Y hay un diálogo entre Dios y Satanás: ¿De dónde vienes? De recorrer la tierra, de andar por ella.

¿No viste a mi siervo Job? ¿Quiénes eran estos hijos de Dios? De la categoría de Satanás, porque Satanás vino entre ellos; y para que vean que estos hijos de Dios no se refiere a hombres, sino a ángeles, Dios le hace unas preguntas a Job en el capítulo 38 del libro de Job, y noten, es palabra de Dios, Dios es el que habla con estas palabras, es Dios el que usa estas palabras. Job 38:4: “4¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?” Todavía cuando Dios estaba fundando la tierra no había nacido ni Adán, entonces Dios le pregunta respecto de antes de ser creado el hombre, o sea, cuando la tierra estaba siendo fundada: “4¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 5¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿O quién puso su piedra angular, 7cuando (noten, está en el contexto de la creación) alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?” Estos hijos de Dios eran los ángeles que eran testigos de la creación de Dios, la formación, la constitución y el establecimiento de la tierra. Entonces, la palabra “hijos de Dios” en el Antiguo Testamento, se refiere a los ángeles.


Volviendo a Génesis 6:2, dice: “2que viendo los hijos de Dios (ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada) que los hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 3Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. 4Había gigantes en la tierra en aquellos días”. De esos gigantes hablan también las religiones antiguas y las mitologías antiguas, incluso los mismos conquistadores españoles; los cronistas hablan aquí de noticias y algunos vieron gigantes en América cuando llegaron. Dice el verso 4: “Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos”; como quien dice, la raza de los gigantes proviene de la unión de los caídos, de los nefilim, que quiere decir “los caídos”, con las hijas de los hombres; éstos son los ángeles que pecaron. El libro de Enoc da más detalles acerca de eso y el libro de Enoc dice cómo fueron encerrados en prisiones de oscuridad. Cuando Judas y Pedro hablan, lo hacen con el lenguaje del libro de Enoc; incluso una profecía de Enoc la cita Judas; no es todo el libro parte del texto sagrado, aunque los coptos lo incluyen en su Antiguo Testamento; ellos dan más detalles de lo que aquí aparece resumido; claro que la doctrina no la podemos hacer basados en el libro de Enoc, sino basados en la Escritura, pero el libro de Enoc ayuda a entender la Escritura, no para agregarle. Vemos que hubo antes del diluvio un fenómeno, pero sigue diciendo el verso 4: “Estos (estos gigantes, hijos de los hijos de Dios y de las hijas de los hombres) fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”. Esta frase de Moisés, muestra que Moisés era consciente de las historias de la antigüedad, y que en la antigüedad se decía que Gilgamesh había nacido de un dios con una mujer, y que por eso era un gigante y gobernaba en la ciudad de Uruk, y no sólo Gilgamesh, sino todas las otras mitologías antiguas de los sumerios, de los acadios, de los asirios, de los caldeos, tenían estas cosas, incluso los heteos, los heveos, los griegos, la Teogonía de Hesíodo, la Ilíada, la Odisea de Homero, hablan de todas estas cosas misteriosas; por eso cuando uno lee la historia antigua, uno dice: Pero aquí habla de una mezcla de la historia real con mitologías, ¿por qué? porque antes del diluvio hubo un fenómeno que fue el descenso de estos ángeles que dice San Judas, ángeles que no guardaron su dignidad, sino que pecaron, fornicando contra naturaleza, como después hicieron igual que ellos, los sodomitas, ¿ven? Entonces Pedro dice que a esos ángeles, Dios no los perdonó, sino que los guardó en prisiones de oscuridad esperando el día del gran juicio. Ahí nos damos cuenta de que hubo unos espíritus que pecaron diferente del resto de la historia de la humanidad en la época antediluviana.


Cristo predicó a los espíritus encarcelados

Entonces volvamos a la primera epístola de Pedro 3. Ya teniendo en cuenta esos detalles, vemos que dice que Cristo “18vivificado en espíritu; 19en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados”. ¿Cuáles espíritus encarcelados? ¿Cuáles? ¿Se refiere a los muertos? No, a los muertos los llamó muertos; aquí dice cuáles.

Habla de unos espíritus específicos y de una generación específica donde hubo algo misterioso como lo hemos visto en Génesis, 2 Pedro y Judas. Dice en 2 Pedro 3:19: “19... los espíritus encarcelados; 20los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé”; o sea que se refiere a unos espíritus específicos antediluvianos que fueron encarcelados por causa de un pecado específico antediluviano. De eso nos habla Génesis 6, nos habla 2 Pedro 3, nos habla Judas y también lo ilustra el libro de Enoc; el libro de los jubileos también lo ilustra y lo ilustran también varios de los documentos que fueron desenterrados de las cuevas del Qumram; aunque no hacemos doctrinas con ellos, sino sólo con la Biblia, sin embargo, esa documentación paralela de la historia del judaísmo, ayuda a ilustrar, a entender, no a hacer doctrina con base en ellos, pero sí confirma lo que la Biblia dice y lo ilustra.


Dice acá que esos espíritus encarcelados, en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca; o sea, son espíritus antediluvianos, ángeles que pecaron, hijos de Dios que tomaron hijas de los hombres, engendraron gigantes, hubo un desastre y vino el diluvio y estos espíritus, como lo dice Pedro, los ángeles que pecaron, se refería a esos, fueron encarcelados; porque no se refiere a los otros que están con Satanás; esos no están todavía encarcelados; esos están aún  molestando; a veces se te suben, a veces te hacen dormir, a veces te producen accidentes, a veces te producen enfermedades; no son esos, fueron aquellos antediluvianos específicos, se refiere a esos: “cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca”; o sea que aquí se refiere a un descenso de Cristo al Tártaro, porque esta prisión es llamada en la 2ª de Pedro, “tártaro”, y la palabra “tártaro” ya existía en el contexto de la civilización griega, porque Pedro escribió en griego, y los griegos decían que el Tártaro quedaba debajo del Hades, y que allá estaban aquellos titanes, dicen los griegos; entonces la Biblia nos muestra que Cristo descendió a las partes más bajas de la tierra, y cuando dice “partes”, no habla sólo del Hades, sino también del “Tártaro”, que también en otras partes es llamado “abismo”, donde hay unos espíritus. Por eso cuando veamos una de las trompetas, vemos que se abre la llave del abismo y sale una clase de espíritus que están encarcelados allá y que salen para atormentar a los hombres por cinco meses; eso lo vamos a ver un poco más adelante, pero nos damos cuenta de que hay unos espíritus que no están libres como los otros, sino que están encarcelados, unos hasta el día del juicio, y a algunos se les da permiso para atormentar a los hombres durante la gran tribulación. ¡Cosa terrible! Estos del capítulo 3, me inclino a pensar que son esos ángeles que pecaron, hijos de Dios, antes del diluvio. Calvino dice que era la gente del diluvio, la gente de esa época; otros dicen que son los mismos muertos del capítulo 4, pero si lo analizamos bien, ustedes van a ver si concuerdan conmigo, que realmente se refiere a aquellos espíritus.


Cristo predicó a los muertos

Ya en el capítulo 4 de 1ª de Pedro, se refiere a algo que aconteció allá. Yo no me atrevo a ir tanto como algunos arminianos, a pensar que así como Cristo predicó, también los apóstoles predicaron y también nosotros predicamos; eso ya me parece especulación, porque no hay un texto claro que lo diga; son deducciones especulativas que algunos hermanos y teólogos se animan a hacer, pero hasta dónde les podemos seguir, juzgue cada uno. Entonces, para entender a qué muertos se refiere, para que no digan  que son muertos espirituales pero que están vivos en la carne, miren el contexto en que habla de qué muertos, en 1 Pedro 4:5: “5Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos”. Cuando dice a los vivos y a los muertos, nos damos cuenta de que estos muertos no son los que están vivos, sino que son los que ya pasaron por la primera muerte; y después de decir eso entonces entra en el 6: “6Porque (y este porque está relacionando el verso 5 con el 6) por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero que vivan en espíritu según Dios”.

Porque Dios va a juzgar a los vivos y también a los muertos; por eso, porque Dios va a juzgar a los muertos, Dios le dio una oportunidad a aquellos muertos que estaban muertos hasta que descendió Cristo.

Muchos como Abraham, estaban en el Hades; Sara estaba en el Hades, Jacob estaba en el Hades, José estaba en el Hades, Samuel estaba en el Hades, Saúl estaba en el Hades; lo dice la Escritura claramente, y la familia de ellos con los cuales ellos se reunieron estaba en el Hades, pero en el Hades, en aquella sección que se llama el seno de Abraham, que es una sección positiva, que los griegos llaman los Campos Elíseos, pero que aquí se llama el Seno de Abraham, “Por esto (porque va a haber un juicio) también ha sido predicado...”, y lo dice en pasado, por eso no me atrevo a decir como algunos arminianos que esto lo vivirían los apóstoles e incluso nosotros; yo eso lo dejo sin decir, porque aquí habla en pasado, aquí dice: ha sido, no dice es, ni será, “ha sido predicado el evangelio a los muertos”; o sea que cuando Cristo descendió, todos aquellos que habían esperado al Mesías, ahora supieron quién es el Mesías: Jesús de Nazaret, pues, ha predicado el evangelio a los muertos. ¿Qué habíamos estudiado la vez pasada en aquellas profecías del Antiguo Testamento? Que el Señor redimiría sus almas del Seol. ¿No dice así? Bueno, cuál momento sino éste: el descenso de Cristo a las partes más inferiores de la tierra; y cuando llegó al Hades su alma no fue dejada en el Hades; pero entonces la Palabra nos muestra que Él fue al Tártaro y también al Hades. Él tiene las llaves del infierno y de la muerte, Él tiene la autoridad. Ahora dice que Él predicó el evangelio a los muertos; no podemos negar eso; algo sucedió en el Seol, en el Hades, cuando el Señor descendió; hubo un cambio desde la venida de Cristo al Seol; ¿por qué? porque antes ellos habían esperado que el Mesías venía, pero no había venido. Cuando Cristo murió, en espíritu fue y predicó a los espíritus encarcelados, y como alma en el Hades predicó el evangelio a los muertos; aquí lo dice claramente.


Entre los libros apócrifos, especialmente uno que se llama el evangelio de Nicodemo, que se colecciona con el ciclo de Pilato entre los apócrifos dice, aquí no se los cuento a manera de doctrina, sino como simplemente una ilustración y no para ponerlo al nivel de la Palabra; lo digo que es una ilustración, una noticia que quedó en los apócrifos; no la pongo al nivel de la Biblia, pero se los cuento. Dice el evangelio de Nicodemo, apócrifo, subrayo apócrifo, es decir, reservado, leído con cuidado, apócrifo, que no está al nivel de los canónicos, que Simeón, aquel que había recibido al Señor Jesús y que dijo: Ahora han visto mis ojos al rey, ahora puedo morir tranquilo, ese Simeón tuvo dos hijos: el uno se llamaba Leucio y el otro se llamaba Carino; entonces Simeón murió y Leucio murió unos poquitos días antes de que el Señor Jesús muriera en la cruz; entonces cuando el Señor Jesús murió, ustedes recuerdan lo que dice allá en Mateo 27; leámoslo en Mateo 27:51, cuando el Señor Jesús murió, entregó el espíritu y dice: “51Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, (o sea, Él fue el primero, pero después de que resucitó, santos que habían muerto, también despertaron) vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”. Vemos que no sólo el Señor se apareció, sino santos que habían muerto también se aparecieron; entonces dice la tradición que está en los apócrifos que entre esos que se levantaron estaban Simeón y los hijos de Simeón que habían muerto un poquito antes. Cuando hubo estas cosas raras, le dijeron a los sacerdotes lo que había pasado y les dijeron que Leucio y Carino, los hijos de Simeón, estaban en una tal ciudad vivos, siendo que ellos los habían enterrado; entonces mandaron una comisión para conversar con ellos y que les preguntarán: ¿Cómo es que están aquí? ¿Qué fue lo que pasó? Ellos cuentan que estaban en el Hades, cuando de pronto entró el Señor con una luz luminosa, y ellos empiezan a contar la experiencia que ellos tuvieron en el Hades cuando el Señor descendió al Hades. Esa historia está en el evangelio apócrifo de Nicodemo; no sabemos si sea un invento; no lo puedo poner en el nivel canónico; o puede ser una tradición basada en estos santos que se aparecieron; ellos cuentan de Simeón y de los hijos de Simeón cuando el Señor descendió, y el terror que tenía Satanás cuando el Señor descendió. Esta anécdota apócrifa, la dejo en ese nivel, ¿amén? No digo que es canónica; de lo canónico digo: fue; de lo apócrifo digo: pudo ser, quién sabe, tal vez, no sabemos.


Cristo lleva cautiva la cautividad

Vamos a la epístola a los Efesios donde allí también hay unas palabras de Pablo que no podemos dejar de considerar con cuidado. Nos dice Efesios 4:8: “8Por lo cual dice: (porque Cristo dio dones a los hombres; en ese contexto dice, es una profecía) Subiendo a lo alto, (eso se refiere a la ascensión de Cristo) llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. 9Y eso de que subió, ‘qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?” Es una frase que no podemos eludir; algo aconteció en la ascensión de Cristo que no tiene que ver sólo con Cristo mismo, sino con los que estaban cautivos, los que estaban cautivos esperando; se refería incluso a los muertos; en Hebreos lo identifica así. Miren lo que dice Hebreos capítulo 2, una expresión en cuanto a la palabra cautividad; dice en los versos 14 y 15: “14Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, (y ¿qué más?) 15y librar a todos (es decir, morir y después) los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. 16Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham”. Claro que eso incluye a los que están vivos, pero también incluye a los que están muertos.

Por eso en Efesios 4:8 habla de la ascensión: “Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad”; esa frase no la podemos pasar por alto; algún cambio hubo en el Seol, que es el Hades, cuando el Señor descendió.

Cuando el Señor descendió nos dice la palabra claramente, que Él predicó el evangelio a los muertos, o sea que tuvieron la oportunidad de oír el evangelio los muertos que estaban en el Seol, y ahí explica Pedro y dice: para que sean juzgados en carne, según los hombres, pero vivan en espíritu, según Dios; o sea, los hombres dirán: este fue tal y tal cosa, cuando estaba en la carne, sí, pero luego recibió el evangelio y por eso en espíritu vive según Dios. Ustedes recuerdan ese pasaje, entonces no lo leo. Luego dice: predicó el evangelio; después dice otra cosa más, es inspirada, es de Dios, que cuando Él murió, se abrieron los sepulcros y que después de la resurrección de Él, muchos santos que habían muerto antes, resucitaron; quiere decir que sus almas regresaron a su cuerpo y aparecieron en una ciudad.

Eso lo dice Mateo por el Espíritu Santo; o sea, para que esos santos pudieran haber resucitado quiere decir que el Señor les dio la capacidad desde donde estaban, o si no, no hubiera sucedido. Se predicó el evangelio y fue tomada cautiva la cautividad; como dice: librarás nuestra alma del Seol. El Señor lo haría, está profetizado allá en Oseas; ¿lo recuerdan? Lo leímos. Aquí vemos algo que se llamaba la cautividad y que fue cautivada, es decir, el Señor la tomó; los libró. Llevó cautiva la cautividad. ¿Cuándo? Cuando subió a los cielos.


Ubicación del Paraíso

No todos los hermanos entienden estas cosas; no estamos hablando de manera dogmática, estamos tratando de ver todo lo que nos dice la Biblia. Por ejemplo, los hermanos Witness Lee y Delcio Meireles con él, a quienes yo respeto mucho, ellos dicen que no, que no hubo esa tal ascensión de los santos que estaban cautivos; piensan que el Paraíso se refiere al Seol, al seno de Abraham en el Seol; pero hay entonces la diferencia de interpretación del texto de 2 Corintios 12:1-4, donde se menciona en un mismo pasaje, el tercer cielo y el paraíso juntos; allí dice el apóstol Pablo: “1Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. 2Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3Y conozco al tal hombre (viene hablando del hombre que fue arrebatado al tercer cielo, ese fue él, pero él por humildad, dice: conozco al tal) (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), 4que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no es dado al hombre expresar”. Pablo está contando una experiencia, pero la cuenta de manera doble; al principio dice que subió al tercer cielo, luego dice que fue arrebatado al paraíso. Yo creo que los arrebatamientos no son para abajo, sino para arriba, “fue arrebatado al paraíso”. Los que piensan que el paraíso queda debajo de la tierra, lógico que dicen que son dos: uno es el tercer cielo, otro es el paraíso. Ahora, yo me pregunto si Pablo quería decir dos cosas distintas o una cosa con dos palabras para simbolizar una con la otra. Yo me inclino por esa, sin ser dogmático; otros hermanos muy serios, piensan otra; los respeto; ¿verdad? Ahora dice aquí: “fue arrebatado hasta el tercer cielo”,y otra vez, “fue arrebatado al paraíso”; pareciera que interpreta paraíso por tercer cielo, tercer cielo por paraíso. Entonces, si el paraíso después de la ascensión de Cristo está debajo de la tierra, ¿cómo se usa la palabra “arrebatado” y cómo se usa casi como sinónimo, el tercer cielo? Cuando Esteban estaba siendo apedreado, él vio al Hijo del Hombre, no en el paraíso debajo de la tierra, sino a la diestra del Padre en pie, y le dijo: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Ahora, ¿dónde estaba el Señor Jesús para recibir el espíritu de Esteban? Estaba a la diestra del Padre. San Pablo en Filipenses dice que él prefiere morir y estar con Cristo porque para él es mucho mejor; o sea que Pablo tenía la certeza de que si él moriría estaría con Cristo. Ahora, ¿dónde está Cristo? Sentado a la diestra de Dios; o sea que Pablo tenía la confianza de que al morir se iría con Cristo. Hay más versículos donde se habla otras cosas así; por ejemplo, en Mateo.

En Mateo capítulo 24, el Señor está hablando de la segunda venida de Él, y cuando está hablando de la segunda venida dice en los versos 30 y 31: “30Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y  entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”. ¿De dónde recogerá a sus escogidos? Desde un extremo del cielo hasta el otro.


Entonces 1ª a los Tesalonicenses capítulo 4:13, para relacionarlo con esto, dice de la siguiente manera: “13Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús, a los que durmieron en él”. O sea que los que durmieron en Cristo vendrán con Jesús; son escogidos de los cuatro extremos del cielo, y vienen a resucitar, a tomar sus cuerpos para recibir al Señor en el aire; pero ¿dónde estaban ellos? Estaban con el Señor. Pablo si moría ¿dónde iba a estar? Con Cristo. Esteban miraba hacia el cielo y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu; o sea, si Cristo estaba a la diestra del Padre y Esteban le pide que lo reciba, es porque Esteban esperaba que su espíritu iba a ser llevado por el Señor Jesús. Por esa razón es que me inclino a pensar esto. Después, cuando veamos las almas bajo el altar en el próximo sello, les voy a decir cuáles son los argumentos de los hermanos, cuál es el principal versículo que ellos usan, pero eso corresponde al otro sello. Mientras tanto ya estamos ahora mismo espiritualmente sentados con Cristo en lugares celestiales.


Volvemos a Efesios 4:8,9: “8Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. 9Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?”. Interesante que le llama “partes” y no parte, porque está el Seol y está el Tártaro; entonces Él predicó a los espíritus encarcelados que desobedecieron en los tiempos de Noé y también predicó el evangelio a los muertos que esperaban el desenlace para la venida del Mesías, y luego dice que Él fue a las partes más bajas de la tierra, y dice acá: “y llevó cautiva la cautividad”; ¿pero desde dónde? Desde aquí desde las partes más bajas de la tierra. Ciertamente este verso faltaba que habla del descenso al Hades. Estos versos nos enriquecen los otros versos que vimos la vez pasada. Aquí no menciona la palabra “Hades”; dice: predicó a los muertos, predicó a los espíritus, descendió a las partes más bajas de la tierra, y por eso no los ubicamos dentro de los que hablan del Seol o Hades, pero sí había que tenerlos hoy en cuenta para completar esa visión de la vez pasada y para entender que sí hubo un acontecimiento allá en el mundo inferior cuando Cristo descendió. Ahora, si el paraíso al que se refiere aquí 2ª a los Corintios capítulo 12, es el mismo tercer cielo, ciertamente está en el tercer cielo. También el Señor al apóstol Juan le dice en Apocalipsis: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en el paraíso de Dios” (Ap. 2:7), ¿verdad? ¿Será que el árbol de la vida está en el Hades? Pues, es difícil, ¿verdad? Entonces esa cuestión de si el Paraíso se trasladó del seno de Abraham al cielo, sólo sería una especulación. En cuanto al uso de la palabra paraíso para el seno de Abraham, la Biblia no lo dice, sí la tradición judía. Cuando Jesús le dijo al malhechor: Hoy estarás conmigo en el paraíso, es porque el Señor fue a ultratumba y seguramente que estuvo en el paraíso, y estuvo en el Tártaro, y estuvo en el Hades. Cuando Él apareció a María le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; pero después lo tocaron; quiere decir que en ese ínterin subió al Padre en secreto porque después sí se dejó tocar; o sea que el Señor puede moverse en todas las dimensiones porque Él es el Señor de los cielos y de la tierra; todo poder le fue dado en los cielos y en la tierra; por eso apareció y desapareció. Hermanos, Vamos a dar gracias al Señor; vamos a parar por aquí. ☐


Continúa con: La apertura del quinto sello.

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