El Blog

Calendario

<<   Julio 2006  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31       

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

11 de Julio, 2006

PANORÁMICA DE LAS SIETE IGLESIAS

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 14:45, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (13)


PANORÁMICA DE

LAS SIETE IGLESIAS


“20El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”. Apocalipsis 1:20.

Tiempo de arrepentimiento

Vamos a continuar estudiando el Libro del Apocalipsis. Hoy vamos a ver sólo en forma panorámica los capítulos 2 y 3, sin entrar en forma detenida en ellos. En el capítulo 1:19, el Señor le presenta en tres etapas el Apocalipsis a Juan el apóstol. Dice: “Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas”. Las cosas que has visto, se refieren a la visión del Cristo glorificado con todo lo que ello revela y que era que lo que acaba de ver el apóstol Juan. Las cosas que son, como lo dice el mismo Señor en el verso 20: “Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”; entonces las cosas que son, es lo que corresponde a los siete ángeles de las siete iglesias y a las siete iglesias; o sea, las siete estrellas y los siete candeleros.

El misterio de las siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre y de los siete candeleros de oro, es las cosas que son. Luego dice: “Las cosas que han de ser después de estas”. Entonces en el capítulo 4, dice: “Después de esto miré”; ahí corresponde a las cosas que han de ser después. Las cosas que has visto, son, pues, de esencia cristológica; las cosas que son, lo que es ahora, son de esencia eclesiológica; y las cosas que han de ser después de éstas, son de esencia escatológica. De manera que en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, tenemos las cosas que son. Tenemos la vida y prueba de la Iglesia en el mundo, antes de la venida del Señor y para la venida del Señor.


En estos dos capítulos, Dios nos muestra la victoria de la Iglesia, el discernimiento que el Señor tiene de los problemas de la Iglesia; ahí están las advertencias del Señor a la Iglesia y el llamamiento al arrepentimiento; es tiempo de arrepentimiento. Las cosas que son, son tiempo de arrepentimiento. Esa palabra de arrepentirse aparece en todo el capítulo 2 y en el capítulo 3; solamente a la iglesia en Esmirna y a la iglesia en Filadelfia, el Señor no les reprocha nada, no les pide que se arrepientan; pero el llamado de arrepentimiento del Señor a las iglesias durante toda la historia de la Iglesia es constante.

En las cosas que son hay una demanda del Señor permanente, que es arrepentimiento. Hermanos, estas son palabras directas del Señor Jesús a las iglesias, palabras del Espíritu a las iglesias; y tenemos mucho que aprender de estos dos capítulos.


El aspecto de arrepentirse, quisiera que ustedes lo vean conmigo, por ejemplo, en el capítulo 2, cuando le habla a la iglesia en Efeso, en el verso 5, dice: “Recuerda, por tanto, de donde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras”. Vemos un llamado al arrepentimiento a la iglesia en Efeso, tanto en lo histórico como en lo profético, representando un período específico de la historia eclesiástica. Como les dije, a Esmirna el Señor no le reprocha nada, entonces no le pide arrepentirse; la iglesia más bien está en persecución y el Señor la anima a ser fiel hasta la muerte. En la carta a Pérgamo, en 2:16, después de haberle dicho lo que el Señor tiene en contra de la iglesia en Pérgamo, le dice: “Por tanto, arrepiéntete, pues si no, vendré a ti, pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. El Señor sigue llamando al arrepentimiento; o sea, es tiempo de arrepentimiento. Desde la historia de la Iglesia es tiempo de arrepentimiento. En el mensaje a Tiatira, ustedes pueden ver lo mismo, después de hablar de Jezabel, etc., dice en 2:21: “21Y le he dado tiempo para que se arrepienta, (¿para qué ha dado tiempo? Para que se arrepienta) pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

 22He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella”. Aquí estamos viendo al Señor insistiendo en el arrepentimiento.

En el capítulo 3, cuando le habla a Sardis, también  dice: “3Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a que hora vendré sobre ti”; o sea, recuerda lo que has recibido y oído; y guárdalo y arrepiéntete. A Filadelfia el Señor no le reprocha nada, por lo tanto, tampoco le pide que se arrepienta. Pero a Laodicea, que es la última de estas siete iglesias y que representa la iglesia moderna, el Señor le dice en el versículo 19: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”; o sea que el mensaje del llamamiento al arrepentimiento de parte del Señor es de principio a fin durante toda la historia de la iglesia.

Credenciales del Señor

El Señor con estos dos capítulos está retratando los problemas típicos de la Iglesia, sus pecados, sus caídas, y el Señor le llama al arrepentimiento y le da la solución; también el Señor, según el problema, se presenta a la iglesia  con unas credenciales diferentes.

En el capítulo 1, las cosas que has visto: la visión del Cristo glorificado, se nos presenta la visión integrada del Señor Jesús; pero cuando el Señor comienza a hablarle a las iglesias, como las condiciones de cada iglesia son diferentes, entonces el Señor se presenta a cada iglesia, digamos, con una cara distinta; no que Él tenga muchas caras; lo que quiero decir es que si el problema es equis, Él tiene que presentarse a la iglesia con una porción de Su ser para enfrentar esa situación. La situación en Esmirna era diferente a la de Efeso; entonces Él se presenta de manera diferente, aunque es el mismo Señor. A cada iglesia Él se presenta de manera diferente porque cada iglesia representa una situación diferente; entonces el Señor tiene las distintas credenciales para tratar los problemas de la iglesia.


Éfeso. Por ejemplo, si ustedes siguen conmigo (hoy sólo estamos viendo la panorámica), en el capítulo 2, a la iglesia en Efeso, que corría el peligro de que su candelero fuera removido, el Señor se le presenta a ella conforme a la necesidad de la iglesia en Efeso y le dice: “El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto”; o sea, el Señor se presenta como el que está entre los siete candeleros, como el que vela para que cada candelero esté en su lugar; las estrellas están en su diestra y Él es el Sumo Sacerdote, y el Sumo Sacerdote tiene el trabajo de mantener los candeleros en Su templo. Efeso tenía el problema de que el candelero fuera quitado; por eso, es el Sumo Sacerdote el que tiene que tener esos candeleros delante del Señor; entonces, le habla a Efeso lo necesario y se le presenta en ese mismo sentido, según su necesidad.


Esmirna. En cambio la iglesia en Esmirna estaba en otro problema; la iglesia en Esmirna estaba pasando por persecución, estaba pasando por pobreza, por tribulación, e iba a pasar mucho más de la que estaba pasando; entonces el Señor se le presenta con otra credencial. Le dice a la iglesia en Esmirna: “El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto”. Él le va a pedir a la iglesia en Esmirna que sea fiel hasta la muerte, pero la iglesia ¿cómo va a ser fiel hasta la muerte, sin la ayuda del Señor? Entonces el Señor se presenta como que Él estuvo muerto: Yo estuve muerto primero, yo no te estoy diciendo que hagas alto tú por lo cual yo no haya pasado; yo pasé por la muerte y yo sé lo que estoy haciendo; mira, he aquí que vivo por los siglos de los siglos; yo soy no sólo el primero, soy también el último; me mataron, pero fíjense en que vencí la muerte; por lo tanto, tengo autoridad para decirte que tú también seas fiel hasta la muerte, y yo el que vivo, el que vencí la muerte, te daré la corona de la vida y no sufrirás daño de la segunda muerte; no te preocupes de la primera; la segunda es la peligrosa.


Pérgamo. El caso de Pérgamo era diferente; en Pérgamo había una mezcla de lo puro con lo impuro: estaban los nicolaítas, estaba la doctrina de Balaam, y el Señor se le presenta como el que tiene la espada de dos filos. ¿Se dan cuenta? La situación de Pérgamo requería que el Señor se le presentara de una manera diferente a como se le presentó a Esmirna. El Señor a Pérgamo, que estaba mezclado, Pérgamo: muy casado con el mundo, tenía el Señor que presentársele como aquel que separa lo santo de lo profano, lo puro de lo vil, lo celestial de lo terrenal, lo carnal de lo espiritual; el que tiene la espada de dos filos, porque el caso de Pérgamo era de mezcla.


Tiatira. En el caso de Tiatira estaba nada menos que Jezabel siendo tolerada por la iglesia y enseñando la fornicación y enseñando la idolatría, y ellos lo estaban tolerando; entonces el Señor no lo tolera y se presenta como el Hijo de Dios que tiene ojos como llama de fuego; o sea que penetra hasta lo último para juzgar el pecado de la iglesia.


Sardis. En Sardis, lo que pasaba con Sardis era que tenía la tendencia a dejar perder las cosas. El Señor le dice a Sardis de que no he hallado tus obras perfectas, que guarde las cosas que están para morir; entonces la necesidad de Sardis es diferente y el Señor se le presenta a Sardis como: “El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas”; el Señor representa la plenitud como remedio a su  situación de parcialidad, de pérdida, de nominalismo; Sardis tiene nombre de que vive pero no tiene realmente vida; o sea que aparece la respuesta para la condición de Sardis.


Filadelfia. A Filadelfia, que es a quien el Señor no le reprocha nada y le va a abrir una puerta, entonces se presenta como: “el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”.


Laodicea. Ahora, la iglesia de Laodicea, que es la iglesia final, es la iglesia tibia, entonces el Señor se le presenta como el Amén, como el último, como el que sí cumple y se le presenta como: “el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios”. Vemos, pues, que cada manifestación del Señor, cada cara que el Señor presenta a la iglesia, se corresponde con la necesidad de la iglesia.


Dos grandes grupos de iglesias

Otra cosa que debemos ver en esta panorámica, es las dos maneras como están agrupadas las iglesias aquí; aunque en el siglo XII, el arzobispo de Cantorbery Robert Landon dividió la Biblia en capítulos, y un siglo después otro arzobispo, sucesor de él en Cantorbery la dividió en versículos, originalmente cuando la Biblia fue escrita no tenía ni versículos ni capítulos; claro que son útiles porque rápidamente uno encuentra las cosas; solamente que a veces las separaciones no siempre coinciden con las separaciones intrínsecas de la Palabra. Aquí por ejemplo, en el capítulo 2, agruparon cuatro iglesias, y en el capítulo 3, agruparon tres iglesias. En el 2 agruparon: Efeso, Esmirna, Pérgamo y Tiatira, y en el 3 agruparon: Sardis, Filadelfia y Laodicea. Ahora, si ustedes hacen un estudio detenido y minucioso, se dan cuenta de que la agrupación más correcta sería en el capítulo 2 solamente Efeso, Esmirna y Pérgamo; y en el capítulo 3: Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea, por lo siguiente: Fíjense en cómo las tres iglesias primeras tienen unas características, y las cuatro iglesias finales tienen otras características. El Señor se dirige de manera diferente a las tres primeras y a las cuatro últimas, y vamos a ver esa diferencia en la manera como el Señor les habla. Fíjense conmigo en cómo le habla a las tres primeras. En el capítulo 2, en el versículo 7, lo mismo en el versículo 11 y lo mismo en el versículo 17, el Señor coloca algo primero y algo después, pero luego cambia el orden en las otras cuatro iglesias; eso es por algo.

Entonces fíjense en cómo le habla a las tres primeras; en 2:7 dice: “El que tiene oído, (le dice a la iglesia) oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Luego dice: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”. Este mismo orden, primero: “el que tiene oído, oiga” y segundo: “al que venciere”, aparece en las tres primeras iglesias. A Esmirna le dice en el verso 11: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Y luego dice: “El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”.

El mismo orden aparece en la tercera iglesia, en Pérgamo, en el versículo 17: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Y luego dice: “Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”.

De esta manera, llamando primero a los que tienen oído para oír y luego prometiendo recompensa a los vencedores, en ese orden, le habla el Señor a estas tres primeras iglesias:  A Efeso, Esmirna y Pérgamo.


Pero fíjense en que a partir de Titatira y siguiendo con Sardis, Filadelfia y Laodicea, el Señor cambia el orden, el Espíritu Santo cambia el orden. A Tiatira le dice en el capítulo 2, versículo 26, y empieza diciendo primero el Señor: “26Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 27y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero, como yo también la he recibido de mi Padre; 28y le daré la estrella de la mañana. 29El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Ahora, a partir de Tiatira, primero el Señor menciona el galardón a los vencedores y luego hace el llamamiento a los que tienen oído para oír. Lo mismo en Sardis en los versículos 5 y 6 del capítulo 3; dice: “5El que venciere (y se habla primero del que venciere) será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 6El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Primero mencionó ahora al que venciere. Lo mismo en Filadelfia, en el capítulo 3, versículos 12 y 13: “12Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. 13El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Lo mismo sucede en el mensaje a Laodicea, en el versículo 21 del capítulo 3: “21Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 22El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.


Vemos, pues, que en las tres primeras iglesias, el Señor le habla primero a las iglesias y luego a los vencedores; pero en las cuatro últimas iglesias, el Señor le habla primero a los vencedores y luego a las iglesias; eso es muy interesante, porque a las cuatro últimas iglesias desde Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea, no solamente se habla primero a los vencedores, sino que a estas iglesias se les menciona la venida de Cristo; o sea que estas cuatro iglesias, las condiciones reveladas en estas cuatro iglesias, van a encontrarse así en la venida del Señor Jesucristo; por eso el Señor llama primero a los vencedores a vencer esas condiciones. Fíjense en que en el primer capítulo, cuando le habla el Señor a Efeso, no le menciona de manera clara la segunda venida del Señor, aunque el versículo 5 sí dice: “pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”, pero ese vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero, debe referirse no precisamente a la venida del Señor, sino al juicio del Señor a una iglesia local que no se arrepintió de los pecados que el Señor le mostró; entonces el Señor removerá su candelero; o sea que no necesariamente allí se refiere a la venida del Señor; luego si usted ve el mensaje a Esmirna allí no se menciona la segunda venida del Señor; si ve el mensaje a Pérgamo, ahí sí en el versículo 16, dice: “vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”; claro que en la segunda venida de Cristo, Él vendrá con la espada de su boca; pero aquí en el contexto de Pérgamo, es la visita al pecado de la iglesia, en el tiempo de la iglesia; como también a Tiatira le dice: le he dado tiempo a Jezabel que se arrepienta; no quiere arrepentirse, he aquí la arrojo en cama y a los que con ella adulteran; a sus hijos heriré de muerte; esa es una visitación anterior a la segunda venida de Cristo.


A Tiatira sí le dice las cosas de una manera más seria. Luego le dice en el versículo 25: “pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga”. O sea que aquellos vencedores de la condición caída de Tiatira, de la que el Señor dice: a los que están entre vosotros que no tienen esa doctrina de los caídos de Tiatira, no les pondré otra carga; entonces les dice el Señor que retengan eso hasta que el Señor venga; o sea que habrá vencedores de la condición de Tiatira que estarán hasta la venida del Señor; de manera que lo que representa Tiatira en la historia de la iglesia es la condición católico romana; después estaremos viendo con más detalles los versos; va a durar así hasta la venida del Señor, pero el Señor va a tener algunos vencedores aquí. Luego en el mensaje a Sardis, también el Señor menciona la segunda venida de Cristo ya con propiedad y dice en el verso 3, del capítulo 3: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás qué hora vendré sobre ti”; o sea que de esta iglesia de Sardis, que en lo profético representa al protestantismo, posterior al catolicismo, muchos estarán en esa condición; serán sorprendidos en esa condición cuando el Señor venga, porque el Señor le habla a la iglesia de Sardis que representa al protestantismo diciéndole: “vendré sobre ti como ladrón”; o sea que el Señor menciona la segunda venida de Cristo a Sardis. Le menciona la segunda venida de Cristo a Tiatira; quiere decir que habrá situaciones de cristianismo representadas por Tiatira cuando el Señor venga, en esa condición; lo mismo personas representadas en la condición de Sardis serán encontradas en esa condición cuando el Señor venga. Ahora lo mismo dice a Filadelfia, en el capítulo 3, dice el verso 11: “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”; o sea que aquellos hermanos que están en la condición representada por Filadelfia, el Señor quiere que continúen así, reteniendo lo que tienen; a Filadelfia el Señor no le reprocha nada, hasta que el Señor venga: “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”.


En el caso de Laodicea, que es la última, el Señor menciona su venida, cuando le dice en el verso 20: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”; puede que estar a la puerta no es sólo ahora en la vida privada, sino también a la puerta de la venida del Señor. Entonces, las cuatro últimas iglesias, por la palabra del Señor nos muestran que serán encontrados cristianos en estas diferentes condiciones: cristianos en el estado de Tiatira, lo que representa la iglesia en Tiatira, cristianos en el estado que representa la iglesia en Sardis, cristianos en el estado que representa la iglesia en Filadelfia y cristianos en el estado que representa la iglesia en Laodicea.


Un llamado a los vencedores

En las primeras tres iglesias, el Señor primeramente le habla a la iglesia en general y luego le habla a los vencedores; representa aquellos períodos antiguos de la historia de la Iglesia. Efeso representando aquel período inmediatamente subsiguiente al período apostólico, Esmirna representando el período de las persecuciones, Pérgamo representando aquel período desde Constantino en adelante, de la iglesia mezclada ya con lo mundano. Luego Tiatira representando el estado ya católico romano, absolutista, desde la época de aquellos Papas como Julio II, Inocencio III, Nicolás I, pero en el caso de la iglesia católica habrá cristianos en ese estado cuando el Señor venga, pero el Señor llama a vencer ese estado; lo que el Señor reprende de la condición de Tiatira, debe ser vencido por algunos; luego lo mismo sucede cuando después del período católico, viene la Reforma representada por Sardis; el Señor también le dice que vendrá como ladrón; o sea que habrá personas viviendo el protestantismo, algunos viviendo la situación que el Señor reprende a Sardis; entonces serán sorprendidos; es decir, el Señor busca que las personas que están en el catolicismo sean vencedoras para recibir al Señor, los que están en el protestantismo sean vencedores, los que han superado el período protestante y entraron en Filadelfia, que quiere decir el amor fraternal, la acción de la unidad del cuerpo de Cristo, cristocéntrica, basada en la Palabra, que ha guardado Su nombre, cristocéntrica, Su  palabra y la paciencia, representa una etapa superior al protestantismo; el Señor a ella no le pide que se arrepienta, sino que retenga lo que tiene, que mantenga su fidelidad porque Él viene pronto; o sea que muchos hermanos estarán en esta condición cuando el Señor venga. Es decir, que la cristiandad va a ser sorprendida en muchas condiciones: en la condición de Tiatira: catolicismo romano; la condición de Sardis: protestantismo; la condición de Filadelfia: la visión del cuerpo de Cristo; y la condición caída de Laodicea que quiere decir: los derechos humanos, el laicismo, la teología de la prosperidad; muchos serán hallados en esa condición sin vencer. El Señor llama a todos a vencer.

Las recompensas a los vencedores

De la misma manera como las condiciones son diferentes y las condiciones se tienen que vencer, entonces también según son las condiciones a vencer, son también las recompensas; por eso el Señor no se presenta a todas las iglesias de la misma manera, aunque es el mismo Señor, sino que a cada una se presenta según lo que necesita esa iglesia; pero también a cada uno el Señor le ofrece una recompensa que se corresponde con lo que tiene que vencer la iglesia. Por ejemplo, si ustedes ven la recompensa a Efeso, ¿cuál era el problema más grave de Efeso? Que había perdido el primer amor, es decir, tenía obras, esfuerzos, pero ya no estaba en la comunión íntima con el Señor, ya no estaba en el fluir de vida en el Espíritu; entonces el Señor ¿qué le dice a los que venzan? Te daré a comer del árbol de la vida que está en medio del paraíso de Dios. En cambio, ¿cuál era el problema que tenía la iglesia en Esmirna? La iglesia en Esmirna estaba en persecuciones, estaba sufriendo, estaba en pobreza, estaba en aflicción; entonces la recompensa tiene que ver justamente con eso; ellos van a morir la primera muerte; el diablo va a matar a algunos de vosotros, pero el Señor les dice: al que venciere no sufrirá daño de la segunda muerte. Vemos que la recompensa se corresponde con lo que ellos tuvieron que vencer; ellos tuvieron que vencer el temor a la muerte, tuvieron que pasar por la persecución y por la muerte misma, por el martirio, entonces la recompensa de ellos es que no sufrirán daño de la segunda muerte. Muchos pasarán por la primera y después por la segunda, pero los que venzan y pongan su vida a muerte por el Señor no sufrirán daño de la segunda muerte, que es la que separa del Señor.

En el caso de la iglesia en Pérgamo que era una iglesia mezclada, a la cual el Señor se presentó como el que tenía la espada de dos filos, el Señor a esta iglesia le ofrece otra recompensa; dice allí: “Al que venciere, daré a comer del maná escondido”; lo que es escondido es lo que es reservado, de lo cual no pueden comer todos; solamente quien está separado puede comer de lo escondido; los que están mezclados no pueden comer de lo escondido. Segundo, dice que le daría una piedrecita blanca y en ella un nombre escrito que ninguno conoce. Cuando la iglesia se mezcló con la política, la política de la época tenía la costumbre de votar por balotas que eran piedrecitas blancas, justamente; pero aquellos que sean vencedores de esa condición de mezcla, el Señor vota por ellos. ¿Se dan cuenta? Le daré una piedrecita blanca, le daré mi voto; te escogeré a ti, eres un vencedor, entonces tu nombre estará allí. Después entraremos en más detalles, hoy solamente estamos viendo la panorámica general.


En el caso de Tiatira, ustedes ven cuál era la condición terrible de Tiatira; entonces era el período nada menos que del absolutismo papal cuando los Papas coronaban los emperadores, y si los emperadores no se sometían al Papa, entonces los Papas liberaban a los súbditos de la obediencia al emperador, y por eso todos tenían que someterse; y ese era el tiempo de ese gobierno,  esa mujer dominante, Jezabel, que enseñaba la idolatría, enseñaba la fornicación espiritual, como la gran ramera que fornica con los reyes de la tierra. Al que venciere esto, el Señor le dice lo siguiente: “Yo le daré autoridad sobre las naciones”, porque allá en esa época todos querían estarse codeando con el conde tal, con el príncipe tal; fue la época no sólo del feudalismo de los reyes, duques y archiduques, sino de los obispos y arzobispos; pero a los que vencieren eso, el Señor sí les dará verdadera autoridad en el milenio para reinar sobre las naciones, “y las regirá con vara de hierro, .... y le daré la estrella de la mañana”, que es el Señor mismo; Él es la estrella de la mañana. En el caso de Sardis, que estaba como perdiendo lo que había recibido, el Señor le dice: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida”. Sobre esto vamos a tener toda una enseñanza larga porque esto necesita mucho cuidado; y dice: “Será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré mi nombre delante de mi Padre”. Fíjense en que lo que el Señor le reprocha a Sardis es de que tiene nombre de que vive, pero está muerto; es decir, tiene nombre que no es; Si vence, el Señor le va a dar el nombre que sí es, y lo va a vestir de vestiduras blancas, mostrando que realmente está separado y vive para Dios, y que no ha dejado perder lo que el Señor reprocha que han perdido.


Ahora veamos el caso de la iglesia en Filadelfia. Filadelfia quiere decir amor fraternal, que es la comunión del cuerpo de Cristo. Filadelfia es cristocéntrica y bíblica, y con paciencia; entonces los otros, los que habían menospreciado a éstos, diciendo: nosotros somos judíos, nosotros tenemos algo que ustedes no tienen; la sinagoga de Satanás que decían ser judíos y no lo eran, que tenían pretensiones en cuanto a ellos, menospreciándolos a ellos, el Señor dice que hará que aquellos vengan y reconozcan a los que habían menospreciado; y a éstos que realmente vivieron la realidad del cuerpo de Cristo, los hará columna en el templo del Dios vivo y nunca saldrán de allí; y pondrá sobre él, el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén; o sea, los reconocerá como la esposa del Cordero. Por eso es muy importante realmente, hermanos, entender esto de Filadelfia; porque la iglesia en Esmirna, la de las persecuciones de aquella época de los cesares, ya pasó; no le reprochó nada el Señor, pero tampoco les abrió una puerta. A la única iglesia a la cual el Señor no le reprocha nada y el Señor le abre la puerta, es a Filadelfia; o sea que el Señor en el contexto de todos estos capítulos está mostrando lo que Él no quiere que sea la iglesia y lo que Él sí quiere que sea la iglesia; lo que Él aprueba; es como el sacerdote echándole aceite al candelero, a las lámparas; y lo que Él reprueba, es como el sacerdote con la despabiladera quitando las partes secas de la mecha para que no humeen, ni enrarezcan el ambiente, ¿verdad?


Entonces a Laodicea, que es la gente de la última época, que es quizá
la iglesia más acusada, donde el Señor dice que a los tibios, que no se arrepintieren, los vomitaría de su boca, el vencer la condición de Laodicea tiene una recompensa altísima; dice: “Al que venciere, se sentará conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono”; es decir, vencer la tibieza, vencer esa vida solamente de comodidades y de decires, pero sin realidad espiritual, vencer eso, tiene una recompensa altísima; el Señor ofrece la recompensa según la condición que los vencedores venzan. Cada época tiene sus cosas malas que tienen que ser vencidas por la iglesia en nombre de Cristo.


Jesucristo es el vencedor

Cristo es la victoria sobre todos los problemas del diablo, sobre todos los problemas del mundo; y la lucha del diablo y del mundo contra la Iglesia se da en la historia de la Iglesia; y Cristo es el que tiene las credenciales para vencer cualquier situación de la Iglesia en el mundo; por lo tanto, el Señor dejó espacio para que la Iglesia viva Su vida, enfrente al mundo y al príncipe de este mundo en todas las situaciones, pero Cristo es la respuesta y Cristo es la suficiencia de la Iglesia para vencer cualquier situación.

Cada época tiene su espíritu, cada época tiene sus males y Cristo venció al mundo y lo demuestra a través de los vencedores de la iglesia en cualquier época. Unos vencedores fueron escogidos para mostrar la victoria de Cristo en unas condiciones; después el Señor permitió que el diablo cambiara las condiciones. Primero, las condiciones fueron de persecución y el diablo quiso demostrarle al Señor de que va a vencer al Señor y trajo persecución, como le dijo respecto de Job: Déjame que toque su carne y vas a ver como blasfema delante de ti; y asimismo el diablo pidió permiso, porque no va a poder tocar a la iglesia en Esmirna sin permiso, para demostrarle a Dios que con persecución no hay iglesia;  y el Señor, que es el vencedor, que estuvo muerto y vivió, le dio vida a los vencedores, para vencer al diablo. El diablo dijo: como con persecución no me funcionó la cosa, entonces ahora les voy a dar con la política, les voy a dar los templos de los paganos, ahora van a ser encargados de la tesorería del Estado, van a ser los jueces y los probó por otro lado, por el lado de Pérgamo y de Tiatira; entonces el Señor que es también el vencedor, que se presentó con esa credencial específica para esa necesidad específica, concedió demostrar Su victoria sobre ese otro aspecto contra el diablo y el mundo a través de los vencedores de esa época.


Comodidad o revolución

Pero el diablo cada vez sale con cosas nuevas y Dios deja que venga con ese cuento a la iglesia, y la iglesia tiene que vencer todos los cuentos del diablo, con los que el diablo venga. La iglesia ha pasado por muchas situaciones. Ahora en la iglesia de los tiempos finales, la que vive en otras condiciones, ahora el diablo ha dado prosperidad a muchos y revolución a otros: Laodicea. Laodicea son los derechos humanos, los derechos del pueblo, de los laicos; por un lado es revolución y por  otro lado es prosperidad; somos ricos, enriquecidos y no tengo necesidad de nada. La gente vive pensando en la comodidad o en la revolución; y esa condición también tiene que ser vencida por la iglesia. El Señor es el Amén, es el testigo fiel; el Señor no se ladea para la izquierda ni para la derecha. El Señor venció al mundo, y dice a Su iglesia: Confiad en mí, yo he vencido al mundo.

San Juan dice: y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe; y esa victoria de Cristo sobre el mundo y de la iglesia en Cristo sobre el mundo, es demostrada por los vencedores en todo ese abanico de situaciones mundiales con que el diablo le resiste a la Iglesia, a Dios y a la Iglesia. El Señor deja al diablo hacer de las suyas. El que venciere.


Entonces, hermanos, debemos entender respecto a nuestra época que también a nosotros nos correspondió, en unión con la vida de Cristo todo suficiente, vencer las condiciones que el diablo nos ha puesto en esta época. Hoy no estamos en la época de la iglesia primitiva, en la época de la Reforma, en la época medieval; hoy estamos en estos últimos tiempos, en esa iglesia así como la de Laodicea y tenemos que vencer, tenemos que entender a qué somos llamados a vencer.

Unos fueron puestos por Dios para vencer unos aspectos, otros, otros; otros, otros; unos tuvieron que vencer el temor a la muerte, al martirio, pero otros tienen que vencer la prosperidad, la comodidad que lleva a la tibieza. Son cosas distintas; todo es la riqueza de Cristo, que Su plenitud se exprese en el cuerpo de Cristo, y el Cuerpo de Cristo está representado en estos siete candeleros; pero estos siete candeleros tienen al Hijo del Hombre en medio; por lo tanto, es la riqueza del Hijo del Hombre en el cuerpo de Cristo en toda clase de situaciones habidas y por haber que al diablo se le puedan ocurrir. El Señor deja que el diablo haga su propuesta, le deja que tiente a Job, le da permiso para que tiente a Pedro. Simón, Satanás te ha pedido para zarandearte; y el Señor dice: es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino. A veces las pruebas vienen por donde uno no se imagina; está uno preparado para éstas y le vienen por otro lado, y el Señor quiere a la Iglesia preparada en todo para vencer cualquier condición, cualquier situación.


El Señor es suficiente; Él tiene todas las credenciales para eso, para esto, para aquello, para lo otro, y entonces nosotros, en unión con Cristo, debemos vencer todo para recibir los galardones que Él tiene; Él es el mejor galardón, la estrella de la mañana es un galardón; estar con Él sentado cerca de Él en su trono es un gran galardón; no tanto cosas exteriores que también son añadidas. Lo importante es el Señor mismo, la plenitud de Dios, poder ser uno con Él, poder ser como Él, poder representarlo fielmente a Él; pero para eso, para ser facultados para eso, tenemos que pasar por todos estos hornos.


Digamos que cada una de estas etapas es como un horno; aquí somos probados en esta situación, allí en otra, allí en otra; son siete situaciones, representando la plenitud de las situaciones que el diablo pudiere presentar. La iglesia tiene que vencer; ya después entonces, Dios mediante, entraremos una por una a las siete iglesias, pero era importante antes ver esta panorámica de las iglesias. ☐


Continúa con: Mensaje a la iglesia en Éfeso.

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN EFESO

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 14:32, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (14)


EL MENSAJE A LA IGLESIA EN


ÉFESO


"Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto". Apocalipsis 2:1.

En medio de los siete candeleros

Hermanos, vamos a la palabra del Señor, al Libro del Apocalipsis.

Vamos a iniciar el capítulo 2 con el mensaje a la iglesia en Efeso. Esta es la segunda carta que se le dirige a los Efesios; la primera por el apóstol San Pablo y esta segunda del Señor Jesús mismo, por mano del apóstol Juan. Vamos a leer inicialmente de corrido toda esta carta a los Efesios, a la iglesia en Efeso de Apocalipsis capítulo 2, desde los versículos 1 al 7; y después, entonces, Dios mediante, volveremos sobre nuestros pasos; pero para tener completa la visión, leamos toda la carta:


"1Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: 2Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

6Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. 7El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios".


¡Qué palabra hermosa. Qué palabra bella! ¿Verdad, hermanos? Muy bello que el Señor hable y que el Señor hable con amor y que el Señor hable porque Él quiere tenernos cerca de Él; pareciera que habla con celo, con celo santo; Él nos quiere cerca de Él, Él no es indiferente a nuestra lejanía, Él siente nuestra lejanía y nos quiere acercar; por eso Él nos habla, Él nos habla con mucha rectitud, Él quiere que entre nosotros hablemos. Él dice: si tu hermano pecare contra ti, ve tú y él solo, reprende a tu hermano, y si te oye, has ganado a tu hermano; si no te oye, toma dos o tres testigos, etc. Fíjense en que el Señor quiere que hablemos, Él no quiere que las cosas se dejen estar, que los males continúen, que seamos indiferentes a los males, no; Él es el Sumo Sacerdote que se presenta en medio de los candeleros, porque uno de los  trabajos de los sacerdotes era mantener encendidos esos candeleros delante de Dios, y aquello era una figura del trabajo de nuestro Señor Jesucristo, de su trabajo sacerdotal; y Él se presenta aquí como el que está en medio de los candeleros. La primera presentación de Él, tanto en la visión gloriosa, cuando presentó en forma general muchos detalles, lo primero que aparece de Él es: y vuelto vi siete candeleros de oro y en medio de los siete candeleros a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro. La primera cosa que se reveló en la visión del Cristo glorificado fue Su posición de sacerdote en medio de las iglesias; y la primera credencial que Él presenta cuando va a hablar a la iglesia en Efeso y a las iglesias por el Espíritu es eso: el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro; o sea, como quien dice: yo me muevo entre las iglesias, yo conozco todo lo que pasa en las iglesias, yo tengo la responsabilidad de que cada una de las iglesias sea un candelero limpio, que esté alumbrando delante de mi Padre, delante de Dios; entonces por eso el Señor habla y no sólo habla, porque a veces lo que se habla se olvida, sino que dice: escribe; porque el Señor no sólo le quiere hablar a ellos, sino que nos quiere a hablar a todos; al hablarle a la iglesia en Efeso, le quiere hablar a todas las iglesias de todos los lugares y de todas las épocas; por eso la orden del cielo: escribe. Luego dice: "Escribe al ángel de la iglesia en Efeso". Cuando le escribe al ángel, claro que le escribe a toda la iglesia, pero aquí está representando el espíritu de la iglesia, la autoridad espiritual de la iglesia; entonces por eso primero se dirige al ángel de la iglesia, pero obviamente, por lo que dice más abajo, dice: "oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias", aunque al principio dice: "Escribe al ángel de la iglesia", le habla a las iglesias; entonces la primera credencial con la que Él se presenta, específicamente en este caso de Efeso, que es la primera iglesia, Él se presenta como el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto. Efeso es la primera iglesia a la cual el Señor se presenta.


La importancia de Éfeso

En la historia de la Iglesia, el Espíritu Santo comenzó a moverse en Jerusalén, como estaba prometido; de Jerusalén saldrá la palabra de Jehová; y el Espíritu Santo descendió inicialmente en Jerusalén. Luego vemos que pasado un tiempo, cuando el Espíritu Santo empezó a trabajar con los gentiles, levantó el Señor otro centro de la obra que fue en Antioquia; allí vemos que Antioquía es el inicio del trabajo para con los gentiles de una manera más profunda; claro que ya en Cesarea de Filipo, en la casa de Cornelio, el Espíritu Santo había iniciado con Pedro, a quien le dio las llaves para abrir el reino; entonces Él inició con los gentiles en casa de Cornelio, pero es desde Antioquía, donde el ministerio de Pablo, que es el apóstol específico para los gentiles, donde comienza a desarrollarse. Luego aparece la fundación de la iglesia de Efeso; y con el tiempo, pasando el tiempo, Efeso llegó a ser el centro principal del cristianismo, avanzada ya la edad primitiva y apostólica de la Iglesia. En Efeso Pablo estuvo tres años; luego Pablo en sus viajes dejó en Efeso a Aquila y a Priscila; después dejó a Timoteo; después el apóstol Juan fue enviado por el Señor Jesús a Efeso y él vivió en Efeso; y como el Señor Jesús le había encomendado a María, a Juan, entonces Juan llevó a María a Efeso. Hasta hoy hay una casa en donde se dice que vivió Juan con María en Efeso. Felipe, el que tenía cuatro hijas que profetizaban, también vivió en Efeso, y las tumbas de ellos están en Efeso. Efeso llegó a ser como un centro de la obra, hacia finales del siglo I; Efeso fue como decir la primera de las iglesias en ser mencionada, la que representa la iglesia en sus primeros tiempos, en sus primeras etapas; la iglesia en Efeso representa a la iglesia apostólica y a la iglesia que continuó después de los apóstoles, inmediatamente; es decir, la iglesia del primer siglo principalmente allí está representada en Efeso. Efeso era una ciudad ya bastante antigua, y es interesante conocer un poco la historia de la ciudad, porque cuando se funda una ciudad se abren puertas a ciertos espíritus, y cuando se fundan iglesias, la iglesia se funda en un contexto específico para introducir el reino de Dios en ese contexto específico donde otros espíritus habían reinado, que se les dio reino desde la fundación de la ciudad; y luego viene el Señor a fundar Su iglesia, Su reino, y a enfrentar los espíritus que hay. Por eso no sobra conocer un poquito la historia de la ciudad de Efeso.

Trasfondo histórico de Éfeso

La ciudad de Efeso fue fundada más o menos unos 1200 años antes de Cristo. Se trata de un hombre que se llamaba Andrópulos, hijo de un rey de Atenas que se llamaba Probo; entonces este Andrópulos hijo de este rey de Atenas fundó una colonia de jonios en la ciudad de Efeso y ahí comenzó la adoración de una diosa llamada Artemisa, en griego, y que después los romanos le llamaron Diana; el nombre de ella en griego era Artemisa y ella era el centro de la vida religiosa de esa ciudad; y ustedes recuerdan lo que aconteció cuando Pablo llegó a Efeso, cómo se levantaron los plateros de Artemisa dirigidos por Demetrio, el líder de los artífices, porque fue una guerra no sólo religiosa, sino también económica, porque la religión derivaba en la economía, el negocio; siempre alrededor de los santuarios están los comercios relacionados con la religión; entonces eso fue así durante mucho tiempo en Efeso. Más o menos en el siglo VI antes de Cristo, la ciudad fue tomada por los persas, después fue tomada por los árabes; la ciudad fue tomada también por un rey de Pérgamo que después se la regaló, no sólo la ciudad de Efeso, sino la provincia de Lidia donde estaba Efeso, se la regaló al emperador romano. De modo, pues, que pasó por muchas situaciones esa ciudad de Efeso y llegó a ser precisamente por todo eso una ciudad que era considerada la ciudad principal del Asia Menor; aunque el procónsul, digamos, a veces la parte del gobierno estaba en Pérgamo, realmente la ciudad de Efeso fue la ciudad fuerte; era un puerto, fue una ciudad comercial, fue una ciudad religiosa; toda Asia dependía de la religión de esa ciudad, que era el centro religioso; de manera que ustedes se dan cuenta de que lo que hizo el Señor en esa ciudad fue muy importante.

La iglesia que está en su casa

Pablo comenzó por ahí; las iglesias tienen el orden de las manecillas del reloj, es decir, comienza por Efeso; luego sube a Esmirna, sube a Pérgamo y va pasando para Tiatira y va bajando después hacia Sardis y sigue bajando a Filadelfia y llega abajo a Laodicea; y para ir de Laodicea a Efeso se cierra otra vez el círculo; o sea, era un círculo prácticamente geográfico, claro, no exacto, pero más o menos un círculo siguiendo las manecillas del reloj; tenían más o menos ese orden; las iglesias no son mencionadas en desorden, sino en un orden específico, haciendo un círculo comenzando por Efeso. Ustedes recuerdan la fundación, cómo Pablo llegó y encontró allí unos discípulos de Juan el Bautista que creían, habían sido bautizados con el bautismo de Juan; pero entonces Pablo les completa el evangelio y ellos recibieron al Señor y fueron bautizados en el nombre del Señor; Pablo puso sobre ellos sus manos y recibieron el Espíritu Santo y eran por todos como unos doce hombres y Pablo se quedó tres años en esa ciudad, y en esa ciudad fue la escuela de la obra de Pablo, que tuvo influencia en toda la región del Asia Menor, a partir de Efeso. Pero como les dije, quedó allí Aquila y Priscila; ustedes recuerdan eso en una carta. Esa carta es 1ª a los Corintios; allí podemos ver unos contextos necesarios hacia el final de la carta. La primera carta a los Corintios fue escrita precisamente desde Efeso; entonces dice Pablo en  el capítulo 16, verso 19: "Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa"; o sea, en la casa de Aquila y Priscila fue donde empezó a reunirse la iglesia en Efeso; "Aquila y Priscila"; fíjense en que él escribe desde Efeso, pero escribe a nombre de las iglesias de Asia; ahí se ve la relación que tenía toda la región entre sí y el lugar preponderante de Efeso. Las iglesias de Asia, éstas son de Asia Menor, lo que hoy es Turquía: "Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor".

Yo quisiera que fuéramos un poquito a Hechos de los Apóstoles. La fundación de la iglesia está en el capítulo 19 de los Hechos; Apolos llegó a Efeso después de que había llegado Pablo. Vamos a Hechos de los Apóstoles 18:18: "18Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto. 19Y llegó a Efeso, (ahí está la llegada de Pablo a Efeso) y los dejó allí; (a Priscila y a Aquila; en la casa de ellos fue donde comenzó la iglesia en Efeso) y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos, 20los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, 21sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere". Y Dios quiso, porque después volvió y fue cuando se quedó tres años; o sea que Pablo llegó a Efeso, comenzó a predicar el evangelio en Efeso; al llegar dejó a Aquila y a Priscila y él viajó, y mientras él viajo llegó Apolos a Efeso. Eso está en Hechos 18:24: "24Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. 25Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. 26Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. 27Y queriendo él pasar a Acaya...";  ahí fue cuando después Apolos pasó a Acaya y llegó a Corinto; es lo que dice ese verso. Ahora el 19:1 dice: "1Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, (él había querido ir a Jerusalén, pero el Señor le cambió la ruta y lo mandó para las regiones superiores, como lo dice el versículo 22 del mismo capítulo 18) vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, 2les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. 3Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. 4Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. 5Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban. 7Eran por todos unos doce hombres. 8Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. 9Pero endureciéndose algunos...". Ahí viene aquel asunto de Demetrio y Artemisa, el jefe de los artífices del templo de la diosa Artemisa; entonces hubo aquella discusión, hubo todos aquellos problemas, hubo aquel alboroto en la ciudad de Efeso; entonces, todo eso lo podemos ver para entender cómo fue la historia de la ciudad, por qué cosas pasó la ciudad.

Primero lo vimos hasta la época de la fundación de la iglesia; después de esta carta del Apocalipsis tenemos que ver lo que fue la historia posterior de la ciudad.


Profecía de Pablo al presbiterio de Éfeso

Ahora vimos cuáles fueron las puertas que se abrieron, cuál era el espíritu de religiosidad de Artemisa que prevalecía en la ciudad; lo curioso fue que en esa ciudad después va a vivir María con Juan, y allí murió María y allí está la casa de María en Efeso, y en Efeso fue donde se hizo el concilio que llamó a María "Teotocos" o "Madre de Dios"; es una cosa muy curiosa ver todas estas cosas. La religión que había era una religión de Artemisa; negocios, puertos; y luego llegó Pablo y encontró esta situación que acabamos de ver y ahí empezó la iglesia.

Luego el Nuevo Testamento nos dice que Pablo duró tres años en la iglesia; él hizo visitas esporádicas y estuvo en esa iglesia. Después Pablo, cuando iba hacia Jerusalén, llamó a los ancianos de la iglesia en Efeso; ya había ancianos en Efeso; ustedes pueden ver eso también en Hechos de los Apóstoles; ahí en el capítulo 20 verso 17, dice: "Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia". ¿Ven? Ya la iglesia en Efeso tenía ancianos, y ahí es cuando Pablo se despide y les da unas instrucciones, y en estas instrucciones ya Pablo está prácticamente profetizando lo que acontecería en Efeso, que como 20 años después, el Señor les recrimina a los de Efeso alguna cosa que comenzó a suceder. Entonces por eso es bueno tener esta historia para entender mejor el capítulo 20; porque hay que ver cómo empezó la ciudad, cómo empezó la iglesia, cómo se desarrolló la iglesia, qué pasó en la iglesia y por qué entonces esa carta dice lo que dice; no podemos entender bien la carta sin comprender todo el proceso histórico. Por eso estamos aquí viendo el último mensaje de Pablo a los Efesios; Pablo llamó a los ancianos de Efeso, los llamó a Mileto y les dijo que esa era la última vez que iban a ver su rostro; el que fundó la iglesia, Pablo, le está hablando a los responsables de la iglesia de la siguiente manera; no voy a leer todo, pero voy a leer desde el versículo 26.

Hechos 20:26: "26Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios". Esta palabra es muy importante tenerla presente para entender después cuando el Señor dice: Recuerda, de donde has caído; hay que ver cómo fue la iglesia en su origen, qué recibió la iglesia y cómo cayó la iglesia y por qué cayó.

Entonces aquí en Hechos 20, dice: "27porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios"; o sea, Pablo está diciéndoles que prácticamente él cumplió el trabajo que tenía con ellos; era la última vez que veían su rostro, él ya cumplió su palabra, él sabía que el Espíritu Santo le dijo: hasta aquí vas a trabajar en Efeso. Ahora, fíjense en lo que dice después en el versículo 28: "28Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, (aquí vemos cómo Pablo llama obispos a los ancianos, no haciendo diferencia) para apacentar la iglesia de Dios, (dice el original griego) la cual él ganó por su propia sangre". La sangre de Dios; claro, entonces el traductor prefirió decir Señor que Dios, pero el griego dice Dios. "29Porque yo sé (aquí está lo que el Espíritu Santo había puesto con claridad en el corazón de Pablo) que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, (ahí está el asunto de los nicolaítas) que no perdonarán al rebaño. 30Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos". ¡Qué cosa terrible que entre los mismos líderes acontecería esto! "31Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. 32Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, la cual es poderosa para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. 33Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. 34Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. 35En todo os he enseñado que, trabajando, así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Mas bienaventurado es dar que recibir". Este es un dicho de Cristo que sólo se recuerda por una cita de Pablo; no aparece en los evangelios: "36Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos. 37Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban, 38doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco." Entonces aquí vemos cómo Pablo trabajó por tres años, todos los días, enseñando, amonestando, haciendo milagros, etc., y esto fue lo que quedó de lo que hizo Pablo.

La madurez espiritual en Éfeso

Realmente lo que hizo Pablo comenzó a prevalecer en Efeso. En Efeso estaban los paganos, estaban también los judíos y ahora comenzaba el cristianismo; realmente la iglesia en Efeso comienza a crecer; llegó a ser una gran iglesia. Si ustedes se dan cuenta, la carta a los Efesios que escribe Pablo ha sido considerada una de las cosas más profundas que se han escrito en toda la historia de la humanidad; en esta epístola se habla del propósito eterno de Dios, se habla de la predestinación, se habla de la profunda obra de Cristo, se habla del misterio del cuerpo de Cristo; o sea, ésta es una de las cartas más profundas; eso quiere decir que la iglesia en Efeso había alcanzado realmente un gran nivel, algo muy alto. Yo pienso que cuando el Señor dice a otras iglesias: Acuérdate de lo que has recibido, o recuerda de donde has caído, a Sardis le dice lo que ha recibido, que era también de ese mismo círculo; y a Efeso le dice recuerda de dónde has caído; al leer la carta a los Efesios de Pablo, nos damos cuenta de qué profunda revelación había recibido esa iglesia y cómo esa iglesia había vivido por mucho tiempo una vida elevada. El Señor mismo lo reconoce, le dice: yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y paciencia, y que no puedes soportar a los malos; fíjate que Pablo les había dicho exactamente eso, y has probado a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos. Fue una iglesia madura, fue una iglesia que recibió una revelación profunda, fue una iglesia que no estaba ingenua a todos los avatares que Satanás quería traerles. Pablo mismo por el Espíritu Santo les había dicho que vendrían lobos rapaces y por eso la iglesia no soportaba los malos, probaba a los que se decían ser apóstoles y los hallaba mentirosos.

Cuando uno empieza a ver todo esto que dice aquí esta carta: has sufrido y has tenido paciencia y has trabajado arduamente por amor de mi nombre y no has desmayado, uno se da cuenta de que realmente la iglesia en Efeso fue una iglesia importante, una iglesia fuerte; fue realmente el centro de la obra que sirvió para fortalecer a toda Asia.


Cuando se deja el primer amor

Sin embargo, aquí dice: "Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor". Esto es lo único que el Señor le reprocha a la iglesia en Efeso; trabaja, pero fíjense que se puede trabajar sin el primer amor, se puede sufrir, se puede trabajar y sin embargo, sin el primer amor; ahí es donde uno ve cómo al Señor le interesa no lo que hacemos, sino lo que somos y cómo somos con Él y cómo somos con otros por causa de Él; no es tanto el activismo, aunque el Señor le reconoce todo ese trabajo y el asunto del trabajo se lo dice dos veces, no sólo una vez; fíjense en que en el verso 2 le dice: "conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia"; en el versículo 3, le dice: "has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente"; dos veces el Señor le reconoce un trabajo arduo por amor de Su nombre; sin embargo, fíjense en que el Señor busca algo más, el Señor busca un trabajo con el primer amor. Hermanos, ¿para quién habla esto el Señor? Para nosotros; no es suficiente hacer algo inclusive por amor, si no es el primer amor. El Señor es un novio que quiere todo el amor de Su novia; eso tenemos que entenderlo; y a veces es posible hacer muchas cosas, trabajar arduamente, sufrir, tener paciencia, probar, resistir a los malos, no soportar las cosas malas, probar a los falsos apóstoles y hallarlos mentirosos, y el Señor se lo abona como algo positivo, el Señor le abona como positivo aborrecer lo que él aborrece, pero hay una cosita que el Señor quiere, que Él reclama; o sea que para Él es de  mucho valor el primer amor; eso es lo único que Él le reprocha a Efeso; es posible todo eso habiendo perdido el primer amor. El Señor le dice a la iglesia que se arrepienta; o sea que si ese punto central, porque el Señor lo considera central, que es el primer amor, si ese punto se pierde, por ese agujero se va a ir colando la destrucción, hasta que el candelero sea quitado. Si no te arrepientes, vendré pronto, porque eso sucede pronto, vendré pronto a ti y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

El pronto quiere decir que la cosa es urgente, que las cosas más preciosas se pueden desbaratar de un día para otro si se pierde el primer amor.


Problemas de doctrinas

Yo quisiera que vayamos a la carta que Pablo le escribió a Timoteo, donde se explica por dónde comenzó el agujerito por donde se empezó a degradar el primer amor. Vemos cómo fue la fundación de la iglesia, vemos la profundidad de la carta dirigida a ellos, el depósito encomendado a ellos, vemos las advertencias de Pablo cuando se fue, y ahora vamos a las epístolas de Pablo a Timoteo; él tiene dos epístolas y yo quiero leer en la primera Epístola, 1:3; aquí ya no estaba Pablo; ahora quien estaba al frente de la iglesia en Efeso era Timoteo; ya Pablo había estado, luego había dejado a Aquila y a Priscila, luego él volvió, luego se quedó un tiempo allí; la iglesia se reunía en casa de ellos; luego se quedó Timoteo y eso lo dice aquí en el capítulo 1: "3Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, 4ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. 5Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, 6de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, 7queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman". Aquí nos damos cuenta de qué fue lo que empezó a suceder en Efeso, por dónde se empezó a degradar la condición de la iglesia en Efeso. Comenzó por doctrinas; no era que habían dejado la doctrina, fue que se centraron en doctrinas, en discusiones acerca de la ley, en genealogías, en fábulas; el diablo fue muy sutil; ellos no empezaron con pecados groseros; aquí no habla de pecados groseros. ¿Qué fue lo que Pablo había dicho? Se levantarán lobos rapaces que no perdonarán el rebaño, y llevarán tras sí a los discípulos; y empezaron con doctrinas, con cosas, es decir, con la mente afiebrada con un montón de asuntos; y así la iglesia dejó de ser espiritual y fue arrastrada a un mundo de discusiones, inclusive de cosas legalistas, de teología; todo esto era teología, pero teología sin el Espíritu, teología sin el amor, teología sin la sinceridad; había trabajo seguramente, arduo trabajo, pero ¿en qué ambiente? Ya no era una cuestión de Espíritu, ya no era una cuestión de amor; la cosa se volvió palabrería.

Miren esto, aquí le explica a uno dónde fue que empezó el mal; revisémoslo de nuevo, mirémoslo bien: "Te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos...". ¡Ah! Timoteo tenía que tomar una actitud firme, "mandar a  algunos"; noten que empezó con algunos que empezaron a enseñar diferente de Pablo. Pablo enseñó en el Espíritu la economía de Dios, el consejo de Dios; ellos comenzaron a tratar otros asuntos; se desviaron del asunto central, se desviaron de las prioridades espirituales, y sí siguieron tratando cosas de Dios, no hablaban cosas del mundo, no, todos eran asuntos de Dios, pero se volvieron discusiones teológicas.

Entonces dice así: "que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención..."; entonces fíjense en que el diablo nos arrastra sin darnos cuenta a cosas que nos quitan de la espiritualidad, de andar en el Espíritu, para estar en cosas, sí de Dios, claro, se habla de Dios; la ley es de Dios, todas estas genealogías, claro, son las de Génesis, son las de Crónicas, son las de Nehemías, claro, sí; podemos decir las de Lucas, las de Mateo, pero se entró en un espíritu meramente mental, meramente almático, no espiritual; y dice: "ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que (noten) economía". Aquí la palabra "edificación" es la misma palabra "economía", que se traduce dispensación, administración, mayordomía, comisión, en otros contextos; o sea que se apartaron de la economía de Dios, se apartaron del asunto central.


El centro de la economía de Dios

¿Cuál es el asunto central de Dios? La formación de su Hijo en nosotros, la expresión de su Hijo en el cuerpo; todo lo que no sea Su mismo Hijo en nosotros, aunque sea una cuestión muy erudita, aunque sea una cuestión de discusiones, si se perdió el Espíritu, si se apagó la mecha, ya no hay luz, hay discusiones, las disputas ahogando y sofocando la economía divina; la economía divina es el lugar que le damos a Cristo para que se forme en nosotros corporativamente y se manifieste en nosotros; pero Satanás fue astuto y sembró una semillita; como había dicho el apóstol Pablo, lobos rapaces que no perdonarán al rebaño y llevarán tras sí, no al Señor, tras sí a los discípulos; la gente siendo llevada para una doctrina, para otra doctrina, para diferentes doctrinas, todo el mundo  peleando por doctrinas, y como el cristianismo, porque esto se lo dice el Espíritu a las iglesias, se ha degradado, cuando nos ponemos solamente a discutir doctrinas, hay desmedro en lo tocante a la vida.

Claro que el Señor quiere, lo dice por el Espíritu Santo también, que guardemos la doctrina; claro que el Señor también quiere que nosotros seamos cuidadosos con Su Palabra; pero ustedes están entendiendo la diferencia entre lo que es espiritual, algo que es de todo corazón, por algo que se vuelve solamente una palabrería, una discutidera de cosas, y el ambiente es una cosa tan diferente. Cuando estamos buscando al Señor, en vez de estar en adoración, en Espíritu, bajo la unción, estamos discutiéndonos unos con otros; ahí empezó la degradación de la iglesia, aquí se explica la degradación.


Ahora ¿para qué Pablo dice esto? Ahí vuelve y lo dice; ahí lo acabamos de ver. "Pues el propósito de este mandamiento...". ¿Cuál mandamiento? El encargo que le hace a Timoteo de mandar que no se distraigan en esas cosas. Ahí Pablo le dice: Te mando que mandes, te encargo que mandes, que mandes que no enseñen otras cosas, que no se dejen distraer por fábulas, genealogías, discusiones que acarrean disputa; no se dejen meter en ese espíritu, mantengan distancia de eso; lo importante no es eso, lo importante es la economía de Dios, la edificación de Cristo en nosotros. Y dice: "el propósito de este mandamiento es el amor...", ese es el objetivo; el Espíritu mismo que habló después por Juan, desde Jesús, había hablado ya por Pablo; el propósito de esto que te mando es el amor; lo importante para Dios no es discutir esas cosas, "es el amor nacido de corazón limpio". Cuán fácilmente se desliza uno del amor al legalismo; cuando hemos perdido el amor somos legalistas, salimos con cláusulas, salimos con leyes, salimos con cosas para justificar nuestra dureza. ¿Se dan cuenta hermanos? Ahí comienza la destrucción; el propósito es el amor. ¿Qué es lo que dice? ¿Has dejado qué? tu primer amor; dice: el amor es primero y es lo que dice Pablo; el propósito es el propósito que tenía Pablo, el propósito que tenía la iglesia, lo que Pablo le había dicho a Timoteo que también insistiera en eso, que era lo que Juan escribió desde Efeso: Hijitos, amaos los unos a los otros, y hablaba de los falsos que salieron enseñando de Jesucristo cosas raras, distintas. ¿Se dan cuenta? Ese fue el problema que aconteció en Efeso; entonces dice aquí: "El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio"; no otros intereses, y dice más: "y de buena conciencia". Cuando las personas se acostumbran a no andar con conciencia limpia, empiezan a perder el amor. Si yo puedo ofender, si yo puedo pecar contra el Señor y mis hermanos y no lo arreglo, sino que me acostumbro a que eso es lo normal, ahí empieza la destrucción de todo, Luego sigue la siguiente parte: "y de fe no fingida"; o sea que a veces se puede fingir la fe; hay gente que finge creer pero que no está creyendo en espíritu, no está con plena conciencia y no está amando con corazón sincero. Ese fue el agujero por donde se perdió el primer amor; ese fue el problema. ¿Se dan cuenta, hermanos? Ahí fue; ahí tenemos la epístola a los Efesios tan preciosa y la otra epístola a los Efesios tan seria, y en medio de las dos  otra epístola a Timoteo en Efeso; te rogué que te quedes en Efeso para que hagas esto en Efeso; aquí comenzó el problema; entonces por eso es muy importante entender esto para que nosotros seamos vigilantes en eso, no nos dejemos arrastrar meramente a formalismos, a fingimientos, a cosas no reales, sino que como dice el Señor: arrepiéntete; arrepentirse de haber perdido ese primer amor, ese amor sincero de corazón puro, esa buena conciencia, esa fe no fingida; si eso no se mantiene, por allí se deshace el candelero.


Consignas destructoras de Satanás

Hermanos, permítanme que yo les cuente un sueño que el Señor me dio una vez, que ilustra esto: Estaba un grupo de hermanos en el sueño; estábamos mirando una casa grande, bonita, grande, que estaba vacía todavía y que se estaba terminando de arreglar esa casa; y eran los hermanos que estaban mirando; unos miraban una esquina, otros miraban otra, todos estudiando esa casa. Yo entendía que era la casa del Señor, la iglesia, pero la casa no estaba terminada, había partes buenas, inclusive era una casa antigua, pero todavía había cosas sin terminar, una esquinita sin pañetar, alguna ventana sin poner, pero la casa era buena, era antigua, era grande, y los hermanos estaban estudiando, mirando la casa, porque era nuestra casa; pero en un momento el Señor me hizo ver por una ventana hacia afuera de la casa, hacia el infierno; entonces miré y veía que del infierno subía una escalera como de caracol y Satanás venía subiendo por esa escalera desde el infierno a meterse en la casa; entonces yo vi que él venía subiendo y subiendo; entonces comencé a decirle a los hermanos: Hermanos, prepárense, estén en oración, estén orando porque Satanás quiere infiltrarse en la iglesia, quiere causar problemas; y los hermanos no me ponían atención; entonces dije: Señor, ¿qué hago para que los hermanos me crean? Y empecé a orar: Señor, muéstrame cuál es la consigna que trae Satanás, porque él venía subiendo desde abajo, subiendo, venía rápido y traía una consigna y traía algo como si fuera debajo de la ruana; traía una consigna para meter en medio de la iglesia; y yo oraba al Señor: Señor, muéstrame qué es, para mostrarle a los hermanos, muéstrame qué es la consigna que trae Satanás; entonces el Señor me dijo cuál era la consigna que él traía, y me dijo: La consigna es, «en vez de kolyno, inquino»; esa era la consigna. Él me lo dijo dos veces: la consigna que él trae es «en vez de kolyno, inquino»; entonces yo entendí. Kolyno representa los dientes limpios, la sonrisa amable, la camaradería, la sinceridad, la comunión; y el inquino representa ese espíritu de desconfianza el uno del otro, de división; y me mostró como una salchicha, así como un salchichón lleno de sangre sucia; ese era el inquino que lo traía escondido para inyectarlo entre los hermanos; entonces yo empecé a avisarle a los hermanos y de pronto entró Satanás, pero cuando entró ya no era el mismo Satanás que yo veía de la ventana para afuera; al entrar en el salón era un hermano muy tranquilo, que quería hacer justicia en medio de la iglesia, pero tratando de hacer justicia comenzó a meter el inquino, o sea, el inquino para destruir el ambiente sano, libre, de compañerismo, de amistad, de comunión, y meter un ambiente difícil, de disensión, de contienda, de desconfianza, de mala voluntad, de venganza, de dureza, inquina; eso me lo mostró el Señor en un sueño. Claro, yo no sabía qué traía, pero el Señor me dijo, esa es su consigna, dos veces: «En vez de kolyno, inquino»; eso era lo que él venía a traer, meter un espíritu sutilmente; y lo hacía a través de los mismos hermanos, y ahí me desperté del sueño, pero con un entendimiento que espero que nunca se me apague, sino que esté alerta en esto.

Entonces fíjense en lo que dice allí en el mensaje a Efeso: hay trabajo, arduo trabajo, no soporta a los malos, y eso no se lo dice el Señor como algo malo, eso se lo dice como algo bueno; el Señor se lo dice como algo positivo. ¿Ven? Dice: "Conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos"; eso es algo que el Señor quiere en la iglesia, que ante las cosas malas no seamos indiferentes, sino que haya santidad del Señor en Cristo; "y has probado a los que se dicen ser apóstoles"; fíjense, la iglesia tiene que probar. Viene alguien y dice: Yo soy apóstol; ah, ¿usted es apóstol? Entonces nos tragamos todo enterito; no; San Pablo le dijo a los Gálatas: "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que hemos anunciado, sea anatema" (Gá. 1:8). De modo que no puede la iglesia recibir otro evangelio diferente de la revelación de Jesucristo que está en el Nuevo Testamento con los apóstoles; entonces la iglesia debe tratar los errores, pero la iglesia tiene que hacer esto no en un espíritu legalista, sino en un espíritu de amor sincero, de limpia conciencia y de fe no fingida; si no, se pierde el primer amor, se queda la cáscara, se queda el hábito, se queda la inercia y muchas cosas religiosas se hacen por inercia, se hacen por costumbre y no se hacen en Espíritu y con amor; ahí se destruye todo. Tenemos que estar vigilando; el Señor nos llama al arrepentimiento. Él dice: "3y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado"; ahí está el peligro: "4Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor"; ahí está.


Llamado al arrepentimiento

"5Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete"; o sea, recuerda lo mejor que has vivido conmigo y síguelo viviendo. ¿Qué es lo mejor que has recibido? ¿Qué es lo mejor que has vivido en mi presencia? Mantén eso, el Señor quiere eso, el Señor quiere una novia amorosa, una novia cercana a Él; Él no quiere un matrimonio acostumbrado, reseco; Él quiere el verdadero amor. "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete"; esta es la primera llamada al arrepentimiento a la iglesia; o sea que lo primero de lo  que la iglesia se tiene que arrepentir es de caer del primer amor, del amor sincero, de la fe no fingida, de la buena conciencia; no caer de ahí; y dice: "y haz las primeras obras"; ahora haces muchas obras pero no las haces como antes; antes las hacías inspirado por amor; ahora quizá las haces, hay arduo trabajo, pero las haces por costumbre, las haces porque, bueno, llegó el viernes, es el día de la reunión; hay que ir a la reunión. Entonces, hermanos, todo lo que no se haga por verdadero amor tenemos que vigilarlo. Hermanos, esto yo no se lo predico a otro, me lo predico a mí primeramente.

Dice aquí: "pues si no", si no te arrepientes y si no haces las primeras obras, el mayor nivel que tuviste, volver siempre a Él; siempre tenemos que estar volviéndonos allá; yo pienso que esa es la primera prioridad que tiene la iglesia: volverse a ese amor sincero con el Señor. Entonces dice: "pues si no, vendré pronto". ¡Qué cosa terrible! Pronto; uno piensa que puede durar mucho tiempo así; no, no, no; no mucho tiempo; arrepiéntete pronto, es pronto, porque "vendré pronto a ti"; y cuando dice "vendré", quiere decir que el Señor visitará nuestra indiferencia con el Señor, dejando que el candelero sea quitado; "y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido". ¿Para qué es el candelero? El candelero es para alumbrar con la luz del Señor; la luz es del Señor. Si el Señor se apaga, ¿qué hace el Señor con una cáscara, con una institución, pero sin vida? Lo mismo que le decía después a Sardis, es decir, el Señor no aprueba eso. Recuerden cuando decía: Os avergonzaréis de Betel, vuestra confianza; os estabais confiando en Betel, pero os apartasteis de mí; no digáis: Betel, Betel, esta es Betel, esta es la casa de Dios, dice Dios por el profeta; el asunto es Dios, no Betel; Betel es consecuencia, pero sin el Señor no hay Betel, no hay cuerpo sin cabeza, y un cuerpo sin cabeza sólo está destinado a podrirse.


El asunto del nicolaísmo

"Y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 6Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco". Este asunto de los nicolaítas es un asunto serio que hay que mirarlo; por eso tengo estos tres libros aquí al frente que son "Contra las herejías" de Ireneo de Lyon, "Stromata" de Clemente de Alejandría y la "Historia Eclesiástica " de Eusebio de Cesarea; no pude tener aquí otro autor antiguo que se llama Tertuliano, que en tres obras de él, "Contra Marción", "La Prescripción de los Herejes" y "De Pudicia", en esas tres obras él habla de los nicolaítas antiguos; entonces necesitamos ver el asunto de los nicolaítas en dos niveles: en el nivel histórico antiguo y en el nivel profético. Hay una cosa que dice aquí, que el Señor aborrece las obras de los nicolaítas. ¿Qué hubo de los nicolaítas en la historia antigua? Entonces, como les dije, hay cuatro autores antiguos: Ireneo del siglo II, lo mismo Clemente que pasó del II al III, y ya Eusebio que es un poco posterior, y Tertuliano que fue de la misma época de Clemente y de Ireneo, que hablaron de los nicolaítas antiguos.

Yo quiero leerles lo que ellos hablaron de los nicolaítas antiguos, en el sentido histórico. Primero voy a leerles el más antiguo que es Ireneo; hay dos pasajes cortos donde habla Ireneo de esto; aquí dice Ireneo en el Libro I, el 26:3, primero "Contra las Herejías"; él escribió cinco libros contra las herejías; el primero dice así: «Los nicolaítas tuvieron por maestro a Nicolás, uno de los siete primeros diáconos ordenados por los apóstoles; viven desordenadamente, son plenamente caracterizados en el Apocalipsis de Juan por cuanto enseñan que la fornicación y el comer carne ofrecida a los ídolos son cosas indiferentes; por eso es que está escrito acerca de ellos: tienes a tu favor que aborreces las obras de los nicolaítas, que yo también aborrezco». Esa es una cita de Ireneo. Hay otra cita de él que está ya no en el libro I, sino en el libro III, 11:1; dice Ireneo lo siguiente: «Esta misma fe (hablando de la fe correcta del Señor) es predicada por Juan, discípulo del Señor, que quiso con su evangelio extirpar el error sembrado entre los hombres por Cerinto, y mucho antes por los así llamados nicolaítas, una ramificación separada de la falsa gnosis y refutarla». Estas son las dos menciones que hace Ireneo, discípulo de Policarpo, el cual fue discípulo de Juan muy cercano, haciendo esta mención de los antiguos nicolaítas.


Voy a leer lo que dice Clemente de Alejandría, que fue uno de los principales maestros de la llamada escuela de Alejandría, que fue fundada por Panteno y luego dirigida por Clemente, que fue el maestro de Orígenes; Orígenes sucedió a Clemente de Alejandría. En esta obra "Strómata" que quiere decir: "tapices", Clemente de Alejandría también hace dos menciones rápidas de los nicolaítas; entonces una de esas menciones está en el libro II de Stromata, 118:1, y él dice así: «Pero no se daba cuenta el desdichado que se dejaba enredar por su propia arte refinada del placer, y evidentemente a esta opinión del sofista que se creía poseedor de la verdad, se acercaba también Aristico de Cirene. Cuando se le reprochaba el que frecuentara asiduamente a la meretriz de Corinto, respondía: yo soy quien poseo a Lays, no ella a mí; así también los que se llaman seguidores de Nicolás, aducen como nota peculiar suya, pero desviada en el sentido, la sentencia: es necesario abusar de la carne, pero aquel hombre noble (o sea, Nicolás) enseñaba que es necesario reprimir los placeres y las concupiscencias, y exterminar con esta accesis los apetitos y los impulsos de la carne. Ellos, los nicolaítas, por el contrario, se abandonan al placer como machos cabríos violentos, por así decir, contra su cuerpo, viven disolutamente, no saben que el cuerpo se descompone porque es naturaleza caduca, mientras su alma es hundida en un fango de vicio puesto que estos siguen los dictámenes del puro placer, no los de aquel hombre apostólico (Nicolás). En efecto, algunos, ¿en qué se diferencian de Sardanápalo? (el rey de Nínive) Éste es el epigrama que explica la vida, (el epigrama que hay en la tumba de Sardanápalo, rey de Nínive) todo lo que tengo lo he comido, he insultado y los placeres amorosos que probé, pero lo mejor, mi prosperidad fue abandonada, he aquí que soy ceniza y fui rey de la gran Nínive". Una vida de placer. En el libro III de Stromata, en otro pasaje sigue diciendo Clemente de Alejandría en el capítulo IV, lo siguiente: "Hemos recordado a los provocadores de la herejía de Marción del Ponto, que por oposición al Creador, rechaza el uso de los bienes del mundo. Para él, la causa de la continencia, si es que se la puede llamar continencia, es el Creador mismo, a quien este gigante en lucha contra Dios pretende hacer frente y guarda la continencia sin quererlo, porque condena la obra de la creación.... Si aplican la palabra del Señor que dice a Felipe: deja que los muertos entierren a sus muertos. Considera no obstante, que también Felipe llevaba la misma plasmación de la carne, pero no era un cadáver contaminado. ¿Cómo, pues, teniendo un cuerpo de carne, no tenía un cadáver? Porque resucitó de la tumba. El Señor da muerte a sus pasiones, lo hace revivir en Cristo. También hemos recordado el impío poseer en común a las mujeres, según Carpócrates, pero sobre la máxima de Nicolás; hemos omitido lo que sigue...».


¿Por qué es que le llamaban nicolaítas y por qué era que le echaban la culpa a Nicolás? No era que Nicolás hubiera tenido una culpa grave, sino que hubo un incidente que después otros lo interpretaron en otro sentido y lo llevaron a un extremo; entonces aquí Clemente va a contar cuál fue el incidente del diácono Nicolás que está allí en Hechos capítulo 6, en una ocasión, que después otros lo interpretaron mal y decían que Nicolás lo  había dicho así y lo había enseñado, y se fueron al extremo de enseñar libertad por esclavos de corrupción, que es lo que tanto hablan las epístolas de Pablo, de Pedro, de Judas, etc.

Entonces, ahora Clemente de Alejandría viene hablando de Nicolás, y dice: «El tenía, se dice, una bella esposa; después de la ascensión del Salvador, al ser reprendido como envidioso por los apóstoles, él condujo a su mujer en medio de ellos e invitó a que todos la tomaran por esposa, hecho coherente, dicen, con su célebre sentencia: es necesario abusar de la carne; y por coherencia con aquel suceso, con este dicho, aunque de modo simplista y literal, los seguidores de su herejía, se abandonaron con desvergüenza a la fornicación; por el contrario, yo sé que Nicolás no tuvo relaciones con ninguna otra mujer que con la que se había desposado y de sus descendientes, las hijas llegaron vírgenes hasta la ancianidad y el hijo permaneció sin mancharse. Así las cosas, al mandar a la envidiada ramera en medio de los apóstoles, era una forma de rechazar la pasión y la continencia de los placeres más ansiados y enseñaba como se debe abusar de la carne. Por eso, él rehuía, a mi parecer, conforme al mandato del Salvador, el servir a dos señores, al placer y a Dios. Por lo demás también, se dice que Matías enseñó lo mismo, o sea, a combatir la carne y menospreciarla, sin conceder ninguna licencia al placer, sino a fortalecer el alma con la fe y la gnosis. No obstante, hay quienes interpretan a la vulgar afrodita, como una mística comunión ofendiendo incluso, el nombre mismo». O sea, ahí viene hablando de ese espíritu de corrupción, de lujuria, que se vive entre algunas personas. ¿Sí se dieron cuenta de lo que dice aquí Clemente?

Eusebio no dice nada nuevo, sino que Eusebio lo que hace es citar a Clemente de la siguiente manera, en el libro III, de "La Historia Eclesiástica"; Eusebio de Cesarea, en el capítulo 29, del libro III, él dice lo siguiente: «Por aquel entonces, se consolidó también la herejía de los nicolaítas, pero duró muy poco tiempo. Esta también se menciona en el Apocalipsis de Juan. Ellos afirmaban que Nicolás era uno de los diáconos que, junto con Esteban, habían sido encargados por los apóstoles del cuidado de los pobres. Clemente de Alejandría relata lo siguiente en el libro III de Stromata. Dicen que tenía una mujer encantadora y que después de la ascensión del Salvador, acusándolo los apóstoles de ser celoso, la puso en medio y le concedió unirse con quien lo quisiera, pues dicen que aquel hecho estaba de acuerdo con este dicho: es preciso abusar de la carne. Así, siguiendo lo que tuvo lugar y lo que se dijo con simpleza y sin previo examen razonado, se prostituyeron sin ningún pudor, los que participan de esta herejía. No obstante, me consta que Nicolás no tuvo relación íntima con ninguna mujer, con excepción de con la que se había casado, y además que sus hijos, las hijas envejecieron vírgenes y el hijo se conservó puro. De esta forma su acción de poner a su esposa, de la que estaba celoso, en el medio de los apóstoles, fue una expulsión de la pasión y la continencia de los placeres más perseguidos, enseñando a abusar de la carne, porque creo que de acuerdo con la instrucción del Salvador no quería servir a dos señores, al placer y al Señor. Dicen que también Matías enseñaba lo mismo, es decir, luchar contra la carne, abusar de ella, sin concederle nada de placer y hacer crecer el alma con la fe y el conocimiento. Sea pues, esto suficiente, acerca de los que a pesar de encargarse de pervertir la verdad, lo hacen con más rapidez de lo que se tarda en decirlo».

Por estas citas, podemos tener más o menos una idea, por lo que dicen Ireneo, Eusebio y Clemente; también de eso habla Tertuliano, pero no tengo su texto aquí.


Nicolás fue un diácono de Dios, lleno del Espíritu Santo, como fue escogido. Por la Biblia no podemos decir de él nada de lo que la Biblia no dice. La Biblia habla lo siguiente de él; está en Hechos capítulo 6, y es lo único que habla en forma directa, en el aspecto histórico de Nicolás. Dice e n Hechos 6:3: "3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo". O sea que la iglesia, para evitar problemas, necesita diáconos que se encarguen del trabajo de la administración de las mesas, porque si no, había murmuración entre ellos porque unos agarraban lo mejor y dejaban a las viudas de los griegos descuidadas; entonces empezó a haber contiendas, murmuraciones, tensiones. ¿Cuál fue la respuesta? Nombrar diáconos que se encarguen de eso con el Espíritu Santo.

Entonces eso fue lo que sucedió aquí: "4Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 5Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban"; noten, ¿cuál era el requisito? Buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría; y la iglesia era de miles de personas; y que la iglesia escoja a siete, tiene que ser que estos siete eran de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. Entonces dice aquí: "y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos". Nos damos cuenta, pues, de que Nicolás era un hombre de Dios, por eso Clemente le llama un varón apostólico, porque fue nombrado por los apóstoles. Ahora, lo que dan a entender las distintas noticias, fue que en un momento equis, tuvo una equivocación en una frase, en un momento equis, que lo trataron como celoso, él queriendo decir, actuó en una frase imprudente, dijo una frase imprudente, que después fue malentendida y usada equivocadamente por otros, basándose, pero si el mismo Nicolás de los siete diáconos hizo esto, entonces quiere decir que tenemos que tener las mujeres en común y comenzaron a practicar todas esas cosas; claro que eso fue un error de Nicolás, pero Nicolás mismo lo hizo en otro espíritu, lo hizo equivocadamente, pero con una intención buena, al querer decir: no estoy atado a ninguna cosa; eso no quiere decir que los apóstoles lo hayan aprobado y la iglesia lo haya aprobado, pero los que lo aprobaron fueron los que después fueron llamados como nicolaítas porque tomaron esa práctica y por eso llegó a haber corrupción; o sea, Satanás siempre está buscando por donde introducirse. Eso entonces, en el sentido histórico, que también en otras épocas de la iglesia se ha dado. Hay grupos que se dicen ser cristianos y caen en promiscuidad. Voy a tener que hablar de los que se llaman "los niños de Dios" de Moisés David, un falso profeta, donde se mezclan las cosas religiosas con lujuria y que hasta prácticamente llevan a las chicas a practicar la promiscuidad. Entonces, esas cosas existen, son espíritus que el Señor quiere que nosotros aborrezcamos.

 El Señor dice que la iglesia en Efeso había aborrecido a las obras de los nicolaítas y que entonces nosotros tenemos también que aborrecerlas, porque tenemos que vivir lo que el Espíritu dice a las iglesias. Eso en cuanto al sentido histórico y en cuanto a la aplicación de eso a todo lo demás.


La conquista del laicado

Ahora también recordemos que esta carta a los Efesios es una carta profética, donde también los nombres tienen un significado profético; entonces el asunto de los nicolaítas no se agota ahí. Muchos hermanos, yo creo que por el Espíritu Santo, han visto otro aspecto de los nicolaítas; desgraciadamente algunos mencionan un caso y otros mencionan el otro y no mencionan los dos; es necesario mencionar los dos casos; este caso histórico que hemos mencionado y también este caso profético que vamos a mencionar aquí. La palabra "nicolaítas", viene de dos raíces griegas: Nikao, que quiere decir: conquistar, y "laos", que quiere decir el laicado o el pueblo; de manera que nicolaísmo quiere decir la conquista del laicado; o sea, un espíritu de querer tomarse el gobierno, la conquista, porque se llama conquistar al laicado; es un espíritu clericalista que al principio no existía en la iglesia; había sí apóstoles, ¿pero cuál era su actitud? Había sí profetas, evangelistas, pastores y maestros, ¿pero cuál era su actitud? La que dice Pedro: No enseñoreándose de los demás, ¿pero qué comenzó a suceder? Comenzaron a aparecer ya fuera de lo que la Biblia dice acerca de los ancianos normales, archiobispos o arzobispos; comenzaron a aparecer cardenales, comenzaron a aparecer patriarcas que querían controlar a todos los demás; pero no era así en el principio; un espíritu de conquista del laicado, un clericalismo; entonces, si el Señor le dice a Pedro, los pastores deben hacerlo sin enseñorearse de los demás, el que sea el mayor, sea como el que sirve, sin pretensiones de estar dominando; ese espíritu, también en el sentido profético por las raíces etimológicas de la palabra nicolaita, también hay que tenerlo en cuenta. El Señor aborrece todo lo que sea clericalismo de dominio, cuando se le quita el sacerdocio a los santos, cuando no se le permite a los santos tener un acceso directo a Dios, sino que se les prohíben las cosas y se quiere enseñorear de ellos; y eso sucedió terriblemente en la historia de la Iglesia. Cualquier persona que conozca la historia de veinte siglos, veintiún siglos ahora, estamos en el XXI, se dan cuenta de que hubo mucho abuso en el asunto de conquista, en el asunto de dominio. Y para terminar este aspecto del nicolaismo, quiero llamar la atención a esto: Justamente, después de ese proceso de clericado que fue surgiendo aparecieron nuevos cargos que no están en la Biblia; ustedes no encuentran en la Biblia arzobispos, no encuentran en la Biblia cardenales, no encuentran en la Biblia patriarcas, y peleando el patriarca de Constantinopla con el de Roma, y luego no encuentran en la Biblia papas, sino que eso fue un proceso que se fue dando en varios siglos, desde el siglo IV, V hasta la edad media. Cualquier persona que conozca la Biblia y conozca la historia, sabe cuál fue la marcha del pontificado. El primer papa que se colocó la triple corona diciendo tener jurisdicción en el cielo, en la tierra y en el purgatorio, se llamó precisamente, Nicolás I. ¡Qué cosa curiosa! Conquistó la triple corona: el cielo, la tierra y el purgatorio, Nicolás; entonces ahí está también tipificado el nicolaismo en estos dos sentidos; en el sentido profético por la etimología de las palabras, porque también hay que tener en cuenta que esta carta no sólo es histórica, sino que también es profética, que muestra lo que había empezado a acontecer en la iglesia primitiva, pero que el Señor aborrecía y el Señor estaba de acuerdo con que la iglesia también aborreciera lo que Él aborrecía, tanto en el sentido histórico, aquella inmundicia, aquella promiscuidad sexual, como también en el sentido profético, aquel dominio, aquella conquista, que es también una manera de cruzar los límites espirituales, de meterse con las cosas del Señor y agarrarlas para sí mismo, una cosa ajena que es también algo espiritual. Entonces eso es también aborrecido por el Señor.

Promesas a los vencedores

Ahora, entonces llegamos al último verso: "7El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias". Como el Señor quiere que atendamos lo que Él como Sumo Sacerdote aprueba y lo que Él desaprueba, para que nosotros seamos entendidos y nuestro candelero no sea destruido, sino que se mantenga incólume para el Señor, porque Él, como se presentó a la iglesia, como el que está en medio de los siete candeleros, el que tiene las siete estrellas, dice: yo soy el responsable de todo y quiero a todos estos candeleros delante de mi Padre. No quiero que tu candelero sea quitado; dice: "Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios." En medio del paraíso de Dios está el árbol de la vida. El árbol de la vida es la cosa central; el victorioso se dirige a lo central y lo central es la vida de Cristo; Cristo es el árbol de vida.

¿Cuál es la promesa? El árbol de vida, ¿por qué? ¿cuál era el problema? Que habían perdido el primer amor, habían perdido la prioridad, habían perdido la espiritualidad prioritaria y habían entrado en otras cosas. El diablo los había llevado a la periferia, a los bordes, incluso hacia fuera; entonces aquí el Señor dice: "Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida". O sea que los victoriosos se dirigen al centro. ¿Dónde está el árbol de la vida? En medio del paraíso de Dios. Adán podía comer del árbol de la vida, pero decidió irse por las ramas y comer de lo prohibido; entonces le fue cerrado el camino al árbol de la vida; pero el que se niegue a sí mismo en Cristo con la cruz a otras cosas y se dirija a lo esencial que es vivir por Cristo la vida, el Señor le dará a comer del árbol de la vida; la recompensa es según el combate que tenga la iglesia.


Historia final de Éfeso

Termino diciéndoles lo que pasó con Efeso: Por allá por el año 256 más o menos, de todas maneras en el tercer siglo, fue destruido totalmente el templo de Diana en Efeso. Ahí comenzó la destrucción de Efeso; después vinieron por el año seiscientos y pico, en el siglo VII, ya cuando Mahoma se había tomado el poder, entonces llegaron los musulmanes y destruyeron a los cristianos, destruyeron las cosas cristianas, algunas no. El emperador Justiniano había construido a la santa sabiduría, Santa Sofía, un gran templo que se llama el templo de Santa Sofía; ese no lo destruyeron, sino que le pusieron en la cúpula la media luna de los musulmanes, quitaron todo lo que era cruces, y ahora es una mezquita de Santa Sofía que fue construida por Justiniano, algo cristiano. Ahí en esa mezquita, lo que antes era un templo cristiano, se celebraron en Efeso cuatro concilios: uno primero para tratar de disciplina de los clérigos, el primer concilio en el año 200 cuando Polícrates, de quien les hablé la vez pasada, que fue un líder en Efeso, y que junto con otros hermanos dirigentes de esa región, llegaron a un concilio para tratar el asunto del movimiento clerical; eso se trató en el primer concilio de Efeso, no el ecuménico.

Luego por el año 431 se celebró el primer concilio ecuménico de Efeso, que fue un concilio cristológico donde Cirilo de Alejandría presidió, y se le opuso al nestorianismo que presentaba a dos personas en Cristo: una persona humana y una divina, y no dos naturalezas en una persona; y ahí fue cuando a María se le llamó por primera vez Teotocos o madre de Dios; no queriendo decir que Dios haya tenido una madre, sino que Dios se sometió a nacer como un hombre, como el Verbo encarnado a través de María; en ese sentido era que ellos le decían Teotocos; pero fíjense en que un espíritu que ya operaba en Efeso con Diana hizo que esa palabra que en un principio quería decir que el que naciera de María era el Verbo de Dios hecho carne, lo fue llevando en otro sentido y lo fue llevando a la mariolatría; y la mariolatría se desarrolló con una exageración de ciertas verdades que fueron habladas en el primer concilio ecuménico de Efeso, pero luego se desvió. Después, en el año 449, hubo otro segundo concilio de Efeso, que fue llamado el Concilio de los Ladrones, porque tomaron la línea de Cirilo de Alejandría, que era correcta en el sentido de que en la persona de Cristo había solamente una persona aunque con naturaleza divina y humana; ya ellos se fueron al otro extremo en el sentido de decir que Cristo tenía sólo una naturaleza; eso fue Eutiques; entonces en ese concilio, el segundo de Efeso, ellos establecieron en concilio que Cristo sólo tenía una naturaleza; los demás no lo reconocieron; entonces se llamó a ese concilio, el concilio de los ladrones. Después fue que vino el Concilio de Calcedonia donde se refutó ese concilio de Efeso, y empezaron a suceder problemas en Efeso. Después, en el año 470 y algo, hubo otro concilio en Efeso donde se trataron ya otros asuntos diferentes. Después vinieron los musulmanes en el siglo VII y destruyeron la ciudad, mataron a los cristianos, porque ellos conquistaron a la fuerza; y por último, cuando ya los musulmanes habían hecho ese trabajo, vinieron los mongoles al mando de Tamerlán; el famoso Tamerlán de los mongoles en el siglo XI, año 1050 por ahí, y arrasaron completamente la ciudad de Efeso. Hoy en día Efeso no existe; la ciudad de Efeso fue barrida, por problemas, problemas, problemas. Al no serle fiel al Señor, hermanos, se le abre una puerta a una cosa, después a otra, después a otra, hasta que viene el castigo del Señor; y fue totalmente removida la ciudad de Efeso. Antes la ciudad de Efeso era un puerto que quedaba en la desembocadura del río Coisto, allá en Anatolia, o sea en Turquía; quedaba hacia el Mar Mediterráneo, concretamente en el mar Egeo; entonces ahí era donde estaba; pero luego del río Coisto fue cayendo tanto detrito que fue alejando cada vez más la ciudad. Hoy en día donde estaba Efeso queda a once kilómetros de la desembocadura; donde antes era un puerto, ahora a once kilómetros sólo de detrito, o sea, todo lo sucio que trae el río, lo fue alejando y quedó totalmente destruido. Hoy en día, en el sitio que ocupaba la antigua ciudad de Efeso, hay una pequeña ciudad turca musulmana; o sea que realmente Efeso hoy no existe. ¡Qué cosa triste! Después de haber trabajado con amor, con fidelidad, sufrido, y sin embargo uno deja que un gusanito empiece a comerse el corazón, si uno no se arrepiente a tiempo, hermano, esto se come todo hasta terminarlo todo. Entonces, hermanos, es una lección tremenda que tenemos que aprender de esta carta del Señor al ángel de la iglesia en Efeso, del Espíritu a las iglesias. Vamos a orar a Dios, dar gracias al Señor. ☐


Continúa con: Mensaje a la iglesia en Esmirna.

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN ESMIRNA

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 14:17, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (15)


EL MENSAJE A LA IGLESIA EN

ESMIRNA


“Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto”. Apocalipsis 2:8.

Conozco tu tribulación, pero eres rico

Vamos, hermanos, al libro del Apocalipsis 2: 8-11. Es la porción correspondiente al mensaje del Señor Jesús por el apóstol Juan, dirigido al ángel de la iglesia en Esmirna. El Señor nos concede esta nueva oportunidad de volver a refrescar esta palabra en nuestros corazones, volverla a considerar. Confiemos en que el Espíritu nos pueda aumentar la luz acerca de esta palabra que hemos leído; quizás a veces pensamos que lo vimos todo y de pronto el Señor nos alumbra más; así que, tengamos un corazón abierto al Señor, que el Señor realmente nos hable. Hermanos, si el Señor no nos habla, no nos toca cuando leemos Su Palabra, somos de aquellos que no tienen oído para oír. Tener oído para oír es ser tocado cuando la Palabra del Señor nos llega. Es triste cuando la palabra del Señor pasa de largo y no nos toca; solamente cuando la palabra del Señor nos toca es cuando tiene efecto positivo, efecto espiritual, efecto transformador.

La Palabra oída sin que nos toque no nos transforma, pero el espíritu de la Palabra nos transforma. Para que la Palabra del Señor nos toque debemos tomarla como del Señor, abrirnos a ella y pedirle al Señor que nos toque hoy, ahora, con Su Palabra; el Señor nos toque. Ustedes se han dado cuenta de que a veces en la televisión hacen propagandas donde el muñeco toca la pantalla para que la gente se de cuenta y no siga acostumbrado; porque a veces uno sigue como en una inercia y cuando le tocan la campana, uno dice: Bueno, como que sí es una propaganda; ponga atención a la propaganda que le voy a decir; y así también nosotros leemos la Palabra así como cuando vemos televisión; nos tienen que tocar la pantalla para que no nos siga de largo, sino para que nos toque. Estos dos capítulos, el 2 y el 3 de Apocalipsis, son la Palabra del mismo Señor a la iglesia. El Señor en dos capítulos le dice a la iglesia lo que tiene que decir, lo que es suficiente para que la iglesia avance, para que la iglesia camine.


Aquí en este pasaje, el Señor dice algo para la iglesia que sufre. La iglesia a veces no sufre, a veces está rica, no tiene necesidad de nada, como es el caso de Laodicea, y no sabe que es pobre. En cambio aquí es al contrario; ella vive pobreza, ella vive tribulación, ella vive blasfemia de otros, ella vive ataques del diablo, y sin embargo el Señor le dice que es rica. Entonces, hermanos, vamos a leer de corrido primero Apocalipsis 2:8-11, y luego volvemos sobre nuestros pasos para masticar, para digerir lo que leímos. Dice el Señor Jesús: “8Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto”. El verso 9 lo voy a leer conforme a los manuscritos más antiguos, entonces me voy a saltar la parte que dice: “tus obras”, que sólo aparece en manuscritos tardíos; ciertos escribas quisieron uniformizar todos los saludos, entonces los uniformizaron; pero los manuscritos más antiguos dicen así: “9Yo conozco tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)”; y eso que lo diga el Señor Jesús, ¡qué consolador es! Hermanos en tribulación y hermanos en pobreza y que el Señor les diga: “tú eres rico”, como quien dice, no sabes lo que tienes y lo que tengo preparado para ti; “tu eres rico” y ya, lo considera ya; no, serás, “(eres rico), y la blasfemia...”. “9Yo conozco tu tribulación, y tu pobreza y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.” Esta expresión fuerte es de la boca del mismo Señor Jesús; el que habla aquí es el Señor Jesús. “10No temas en nada (en el griego dice: “nada temas”) lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 11El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. Este es hasta aquí el mensaje directo del Señor Jesús a la iglesia en Esmirna.


Ubicación y trasfondo histórico de Esmirna

Esmirna era una ciudad que quedaba casi a 100 kilómetros, o un poco menos, al norte de Efeso; también era cercana a la costa de la península Anatolia, lo que es hoy Turquía sobre el mar Egeo; 58, 60, 70 kilómetros hacia el norte, estaba Esmirna, entre Efeso y Pérgamo. Pérgamo quedaba más o menos a la misma distancia de Esmirna que Efeso, pero hacia el norte; Efeso hacia el sur; Esmirna también era un puerto; o sea, estaba también cerca de un valle donde otro río desembocaba de la misma manera como Efeso, la ciudad hacia el sur; una ciudad bastante antigua y una ciudad misteriosa, porque es una ciudad que varias veces se levantó de las cenizas, muchas veces fue arrasada y sin embargo, no se quedó arrasada como se quedó Efeso, como se quedó Laodicea. Incluso Alejandro Magno, cuando él murió, se dividió su reino en cuatro gobiernos, cuatro generales; a uno de ellos, a Lisímaco le correspondió esa porción del imperio de Alejandro Magno, lo que hoy es Turquía; de manera que Lisímaco levantó de las cenizas otra vez a la ciudad de Esmirna que había sido destruida.

Es curioso que cuando miramos estas ciudades de las siete iglesias del Asia Menor: Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea, solamente aquellas dos ciudades donde estaba la iglesia a la cual el Señor no le reprochó nada, solamente esas dos ciudades sobreviven hasta el día de hoy; ninguna de las otras ciudades existe hoy, ni Efeso, ni Pérgamo, ni Tiatira, ni Sardis, ni Laodicea. Laodicea fue barrida totalmente por un gran terremoto y nunca más volvió a ser levantada; a todas aquellas iglesias a las cuales el Señor las reprendió si no se arrepintieren, no sólo ellas desaparecieron, sino que las ciudades desaparecieron; esas ciudades no existen hoy.


Pero Esmirna es una de las principales ciudades que existe hoy en Turquía; se llama Izmir; Izmir se le llama a esa gran ciudad cerca de Estambul, un poco más hacia el sur, y existe hoy como una gran ciudad; el Señor conservó esa ciudad. Varias veces fue perseguida; esa ciudad también fue regalada por Atalo, que fue uno de los reyes que reinó en Pérgamo y que donó una porción de tierra de la península Anatolia, lo que hoy es Turquía, y que era el Asia Menor; se la donó a Roma; de manera que Esmirna pasó a ser de Roma; y entonces, como Esmirna quedaba en la terminación de un camino que venía desde el Oriente, que llegaba hasta ahí para luego pasar hacia Europa, entonces, cuando se venía de Europa, la primera ciudad grande en importancia a la que se llegaba, y desde donde salía influencia al resto del Asia Menor, era Esmirna.


Persecución en Esmirna

Este rey, pues, otorgó el gobierno de esta región y especialmente como cabecera a Esmirna; después la cabecera fue Pérgamo, pero en un tiempo fue Esmirna; sucedió una cosa: el Estado romano pedía que la lealtad se le demostrara adorando al emperador; de manera que por ser Esmirna un lugar importante, justamente, en Esmirna, no en las otras ciudades, pero sí en Esmirna, se estableció el templo al emperador y se estableció la adoración del emperador. Imagínense qué cosa tremendamente difícil le tocó a la iglesia en la ciudad de Esmirna, porque allá, si tú no adorabas al genio del Cesar, si no sacrificabas delante del Cesar, diciendo: ¡Ave Cesar! César es el kirios, es el Señor, entonces eras considerado traidor al Estado, traidor a la patria; entonces allí en Esmirna se desató una persecución terrible porque, aunque los hermanos le daban al César lo que era del César, el César estaba pidiendo más de lo que le correspondía, estaba pidiendo lo que le correspondía a Dios, estaba pidiendo la primera lealtad y adoración.

Los cristianos siempre son leales a la autoridad, y la reconocen como puesta por Dios, pero no pueden ir más allá de lo que Dios dice, no pueden adorar ídolos y menos hombres que se pudren y se hacen gusanos, como si fueran Dios. Entonces, los cristianos no adoraron al César, y justamente allá en Esmirna se desató una persecución donde muchísimos hermanos murieron; los cristianos eran considerados como si fueran ateos, porque no creían en los dioses del politeísmo romano. Policarpo era líder de la iglesia en Esmirna, en el tiempo cuando el apóstol Juan escribió esta carta de parte del Señor Jesús.

Juan estaba en la isla de Patmos y el Señor le dijo que le escribiera esa carta y la enviara a las siete iglesias; de manera que cuando Juan en vida envió la carta a Esmirna, quien estaba al frente de la iglesia en Esmirna, que era un discípulo de Juan, era Policarpo; Policarpo recibió esa carta de manera directa; y a los pies de Policarpo estaba Ireneo, que es también un personaje importante de la iglesia en Esmirna. Después de que murió Policarpo, que fue martirizado, entonces hubo otro hombre de Dios llamado Pionio de Esmirna, que estuvo asumiendo la dirección por parte del Señor de la iglesia en Esmirna y también fue terriblemente martirizado; en Esmirna muchos mártires murieron. Los hermanos de Esmirna escribieron un documento que, si tenemos tiempo, voy a leerles sobre el martirio de Policarpo, pero al final cuando terminemos, por lo menos 10 minutos o 15, si tenemos tiempo.


La Deidad en servicio para muerte

No debemos interpretar el mensaje a Esmirna solamente en el sentido histórico. Este mensaje fue primeramente, históricamente, de Juan a Esmirna, en mano de Policarpo; en el primer sentido gramático-histórico, esta carta fue dirigida a la Esmirna del Asia Menor; y en ese primer sentido histórico, los diez días de la persecución fueron 10 días de veinticuatro horas que se cumplieron en la historia de la iglesia en Esmirna, la Esmirna local; pero también debemos entender que este libro no es solamente una carta a una iglesia histórica, sino que es una profecía; o sea que esa iglesia histórica, las condiciones en que ella vivía, servían de profecía, de modelo, proyectaba una profecía para aquel período de los mártires en la historia de la iglesia. La palabra Esmirna justamente quiere decir: “amargura”, lo mismo que la palabra “Mara”. Cuando estuvimos viendo las jornadas, vimos la palabra “Mara”. La palabra Mara es en griego, pero inclusive tiene raíces parecidas. Mara se dice también: “Morra”, se le dice también “Mirra”. Ustedes recuerdan la mirra; eran unas plantitas de las cuales se sacaba una esencia, un perfume con el cual se embalsamaba a los muertos, y era un perfume para que la muerte fuera vencida por el perfume; o sea, la mirra es el perfume que vence la muerte; esa es la mirra. Al Señor Jesús, cuando era niño, los magos de Anatolia (porque en el griego, lo que se traduce Oriente, dice Anatolia), le trajeron tres cosas: oro, incienso y mirra; como diciendo: el oro representando la divinidad; el incienso representando el sacerdocio, el servicio, y la mirra representando la muerte; como diciendo que ellos reconocían al rey de los judíos como la deidad en servicio para muerte. Esa fue la venida del Señor Jesús: Emanuel, Dios con nosotros. El Señor se hizo hombre para salvarnos muriendo; la deidad en servicio para muerte. Oro, incienso y mirra.

En Cantar de los Cantares ustedes ven que la esposa dice que su amado es para ella como un manojito de mirra que reposa entre sus pechos; o sea que Cristo es mirra en el corazón de la amada. Aquella que es la iglesia que ama al Señor, tiene al Señor en su corazón como una cruz viviente.


Cuando uno vive en el Espíritu, negándose a sí mismo, uno vive con ese manojito de mirra entre los pechos. Si uno anda en la carne, en el yo, sin negarse a sí mismo, uno no es como una esposa amada; el Señor anda por Su lado y uno anda por el de uno; pero la amada no anda lejos del Señor, sino que sigue al Señor en la cruz, sigue al Señor en la negación de sí mismo. Constantemente el Señor permite que a nuestra vida lleguen asuntos, a veces pequeños, a veces grandes, a veces medianos, a veces inesperados, a veces bien esperados, difícilmente esperados; a veces sin que nos demos cuenta por la derecha, a veces por la izquierda, a veces por detrás, a veces de frente; todos esos casos son que el Señor los permite para conducirnos a la cruz; Él quiere darnos una nueva oportunidad de negarnos a nosotros mismos; no debemos considerar las molestias como molestias, sino como oportunidades que el Señor nos está dando ese día para negarnos a nosotros mismos; es decir, para cargar a nuestro amado como un manojito de mirra entre nuestros pechos. Dice la palabra del Señor en Cantar de los Cantares. “Mi amado es para mí un manojito de mirra, que reposa entre mis pechos” (Cnt. 1:13); o sea, la muerte a sí mismo, la muerte sacrificial, pero no la muerte, sino el olor del perfume, la fragancia que vence la muerte. La mirra es la fragancia que vence la muerte; ahí está la muerte, pero la mirra vence la muerte; o sea, la vida de resurrección en el Espíritu es la fragancia de la mirra que vence la muerte. Entonces, la iglesia en Esmirna, es la iglesia en la fragancia que vence la muerte. La palabra Esmirna viene también de Mirna, también de mirra, morra, Mara, también la palabra Marta y Mirta; todas esas palabras están relacionadas: Marta, morra, Mirta, mirra, Mara, mirna y Esmirna; todas esas palabras están relacionadas y significan eso: la amargura, el sufrimiento, pero no un sufrimiento sin sentido, sino el sufrimiento que desprende la fragancia que vence la muerte. Esmirna es mirra, es el perfume que vence la muerte; por eso es que a los muertos los embalsamaban con mirra; por eso, cuando las mujeres fueron a embalsamar al Señor Jesús, entre las especies que llevaban, llevaban mirra; claro que el Señor se les adelantó y no lo pudieron ungir; sólo María Magdalena, cuando estaba vivo, lo pudo ungir; Jesús dijo: se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.


El período de los mártires

Entonces, Esmirna, además de ser esa iglesia histórica, representa, en la historia de la Iglesia, el período específico de los mártires; ustedes saben que la historia cristiana ha tenido el período apostólico, que está representado y continuado por Efeso; entonces después vinieron aquellas persecuciones que hubo en el siglo I, en el siglo II y en el siglo III y hasta comienzos del siglo IV; todo ese período fue de grandes persecuciones; hubo muchas persecuciones pequeñas, pero comandadas, como decirlo así, desde el Estado romano, desde el César, en diez grandes persecuciones; la peor fue la última, la de Diocleciano que duró diez años; o sea que lo que allí (en Esmirna) fue diez días, en el período histórico fueron diez años y diez persecuciones; o sea que el Señor está hablando en forma profética cuando leíamos allí de los diez días. Entonces, después de ese período apostólico, viene el período de los mártires, la era de los mártires, después seguida por los otros períodos de la iglesia, de Constantino, luego el edicto de tolerancia; hubo la mezcla del cristianismo con el paganismo, con el Estado; después viene el absolutismo medieval, después la época de la Reforma, la época de los hermanos y de las misiones y la época contemporánea; esos períodos de la historia cristiana, de la Iglesia cristiana, están profetizados por el Señor Jesús, y cada período se corresponde con la situación que vivía cada una de estas iglesias, la cual proyectaba profecía de parte del Señor. Había muchas otras iglesias. Cerca de Laodicea estaba Colosas; por ahí cerca estaba también Hierápolis, estaba Filomelia, estaba Magnesia, estaba Nicea, estaba Calcedonia; todas esas eran iglesias que había, pero el Señor escogió siete, y cada una de esas siete vivía una situación por medio de la cual el Señor estaba profetizando y estaba hablándole, no sólo a esa iglesia, sino por el Espíritu a todas las iglesias y profetizando profecía. La segunda iglesia mencionada fue Esmirna y el segundo período de la historia de la iglesia fue la era de los mártires; y hay una perfecta concordancia entre la era de los mártires y el mensaje a Esmirna.

Volvamos a leer un poquito el mensaje a Esmirna. El Señor sabe cómo se presenta a cada iglesia, ya lo hemos dicho; el Señor se presenta a cada iglesia según lo que la iglesia necesita. Si tú necesitas ser pastoreado, Él se presenta como el Pastor; si estás perdido y necesitas ser salvado, él se presenta como el Salvador; pero a veces se presenta como el Señor; a veces como el Maestro, según lo que se necesite. Aquí la iglesia está pasando por una situación terrible y va a pasar más todavía; entonces el Señor se presenta como el primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió; eso es lo que necesita la iglesia que está en persecución, reconocer del Señor Jesús. La iglesia debe verlo a Él como el Primero; Él es el originador de todas las cosas, nada existe sin Su voluntad, ni siquiera una hoja de un árbol se mueve sin que Dios lo quiera, y el Primero, aquel por quien Dios creó todas las cosas, aquel que tiene que dar incluso permiso al diablo, porque el diablo no actuaría sin permiso; el diablo quería probar a Pedro y el Señor le dijo: Simón, Simón, Satanás te ha pedido para zarandearte; no podía zarandearlo sin permiso; entonces el Señor, en una situación tan terrible, cuando parece que todo está en contra de nosotros, porque no sólo había tortura, había también despojo, había también hambre, había división de las familias, destrucción; la persecución es algo terrible: fuego, espada, despojo y cautividad; es terrible la persecución; entonces el Señor se presenta a la iglesia como el Primero, el Señor le habla a la iglesia como el que tiene el control de todas las cosas; y no sólo como el Primero, porque en la historia humana hay algunos que se han subido, pero los han bajado; el Señor no sólo es el Primero, Él también es el Postrero; Él es el Último, Él es el que tiene la última palabra; a Él no se le escapa nada, Él es el Primero y Él es el Último; el Principio y el Fin; el Alfa y la Omega; entonces, la iglesia en persecución tiene que ver esto.

Siempre que estamos en una situación difícil, no es porque Dios no lo haya permitido, porque el diablo se le escapó a la mano de Dios, lo agarró por sorpresa, en un descuido Dios se durmió, entonces el diablo nos puso una trampa; no es así; debemos saber esto, que hay un Soberano que es el que permite, el que pone reyes, el que quita reyes, el que hace el día bueno y también el día de la adversidad; el que dice: Yo hiero y Yo sano; y como dice en Lamentaciones: “¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado” (Lm. 3:39). ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?” (Am. 3:6). O sea que Dios se presenta como el Soberano, como el que dirige todo, el que permite incluso a los demonios hacer hasta cierto punto algo, pero sólo hasta cierto punto.


Al Señor no se le escapan los frentes; eso se le puede escapar a algún jefe guerrillero o paramilitar que parece que gobierna, pero los frentes hacen lo que quieren por su lado; al Señor no le sucede eso, al Señor ningún frente se le escapa. Pero el Señor dice: diez días y son diez días. He aquí el diablo hará esto; el Señor podría decir: diablo, no lo hagas; pero el Señor dice: hará esto y dice porqué, para que seáis probados. Dios explica para que permite los problemas, para que seáis probados. Dios no nos evita el ser probados, Dios nos prueba, Dios quiere qué nuestro amor, nuestra fidelidad sea probada y por eso a veces permite días de adversidad; la iglesia debe saber esto, y cuando lo esté viviendo debe acordarse, Señor, tú eres el Primero y el Último, pero añade más: yo estuve muerto; el que estuvo muerto y vivió dice esto; el que habla es alguien que tiene autoridad para pedirnos que seamos fieles hasta la muerte porque Él fue fiel hasta la muerte; parecía que había sido abandonado.


Estuvo muerto y vivió

Hoy dicen, si usted se mete de Cristo va a ser crucificado, como diciendo que no se meta de Cristo; pero el Señor sí se metió de Cristo, porque si no nadie se salvaba, y Él dijo: nadie me quita mi vida, sino que yo de mí mismo la pongo; tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar, y la puso; por eso dice: yo estuve muerto; como quien dice, yo no les pido a ustedes que hagan algo que yo no hice; yo pasé primero, yo sé lo que es eso y yo estoy en ustedes para ayudarles a pasar por esto; yo pasé primero, yo estuve muerto, pero he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Yo tengo las llaves del Hades y de la muerte. Él es el que tiene el control; por lo tanto, Él puede colocarnos en una situación que a la carne no le gusta, pero que al espíritu le conviene. Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios; y esa palabra “muchas” y “necesario”, es delicada, pero es palabra de Dios. “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hech. 14:22). Como dice: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan” (2 Ts. 1:6); y también dice que nosotros estamos demostrando que somos dignos del reino por el cual padecemos; “si padecemos con Él, también reinaremos con Él”. Yo pienso que cuando estemos en la gloria, lo que más nos va a alegrar es haber estado dispuestos a caminar con el Señor por el camino más difícil y más estrecho; cuando estemos en lo más difícil, acordémonos de que esa es la base con Cristo de lo más glorioso. Si no nos acordamos de que Él es el Primero, que Él es el Postrero, que estamos siendo probados y que tenemos que salir airosos en unión con Él de esa prueba, podemos flaquear; pero Él habla esto para que no flaqueemos; hay que tener en cuenta todo esto para no flaquear en los momentos difíciles. Él tiene el control, Él me está probando, pero Él vivió para ayudarme, Él vive y porque Él vive, yo vivo, y yo sé que esto que es tan difícil va a producir fruto de gloria. Como dice Pablo: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17). Eso es lo que busca el Señor y Él quiere impresionarnos en lo profundo con sus mensajes, porque Él sabe lo que nos espera; el tiempo final no es tiempo fácil, es tiempo de dificultades, y si nos engañamos, hermanos, vamos a ser sorprendidos; pero Dios no quiere que seamos sorprendidos. “Acordaos que ya os lo había dicho antes”, dice el Señor. “Viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios”. “Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Tm. 3:12). “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia (y todas las clases de cosas que haga la llamada “justicia” contra nosotros, dice el Señor), porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt. 5:10). Grande es vuestro galardón en los cielos; por eso es que le dice a la iglesia: tú eres rico, porque grande es tu galardón.

El Señor conoce nuestra tribulación

Dice en el verso 9: “yo conozco tu tribulación”; qué bueno que el Señor diga eso: “conozco tu tribulación”. Hermanos, los manuscritos más antiguos dicen: “yo conozco tu tribulación”; no dicen: “yo conozco tus obras”. Claro, el escriba dijo: Bueno, pero aquí dijo: yo conozco tus obras, allí también, allí también; bueno, seguro fue un error de Juan, del Espíritu Santo, entonces vamos a homogeneizar las cosas y le puso: “conozco tus obras”. Eso dicen los manuscritos últimos, pero el Señor no se pone a hablarnos de obras cuando estamos en persecución; no, Él no. Porque es que cuando estamos en problemas, estamos en apretura, pensamos que Él no sabe, pensamos que Él no oye, pero Él dice: “Yo conozco tu tribulación y tu pobreza”. Uno piensa: Señor, pero no me alcanzó; Señor, está todo tan apretado.

“Yo conozco”; ¡ah! entonces algo está haciendo el Señor; si Él conoce y todavía no lo quita es porque es necesario y es para bien. Cuando el Señor dice. “yo conozco”, es para que no tengamos ese sentimiento de abandono. Señor, pero estoy en tribulación, estoy en pobreza. Yo conozco. Un hermano, como él lo ha dicho públicamente, yo lo voy a decir públicamente. El hermano Ariel, ustedes lo conocen. Una vez él nos contó que le pedía a Dios y le pedía y le pedía; parecía que el Señor no le oía. Señor, pero tú no me oyes, Señor, pero tú no me oyes; y le habló con voz audible: “Yo no soy sordo”. El miró y no había nadie por ahí cerca; eso le pasó a Ariel, él nos contó esa experiencia. El Señor no es sordo y el Señor nos ama. Fíjense en lo que estaba pensando y diciendo Job; y sin embargo, ¿qué era lo que Dios decía de Job? Satanás, ¿no has visto a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra? Eso era lo que Dios pensaba y sentía de Job, pero Job, como estaba en problemas, se le murieron los hijos, perdió los bienes, perdió la salud, los amigos, la esposa, quisieron que se suicidara, que maldijera a Dios, ¡terrible caso! Él no sabía lo que le pasaba, y él calculaba según lo que vivía subjetivamente y pensaba que Dios había sido injusto con él; decía un montón de cosas y sin embargo después dijo: Yo hablaba lo que no entendía; después entendió; ¿para qué el Señor inspiró el libro de Job? Para darnos ánimo; Él sabe, como dice la Escritura: “El hombre nace para la aflicción” (Job 5:7); eso está escrito: El hombre nace para la aflicción.

No vinimos a esta tierra a pasar vacaciones, vinimos para vencer y conocer la gloria de Dios; para eso vinimos; no solamente para pasar vacaciones; entonces hay que saber eso: que el hombre nace para la aflicción. Jesús dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn. 16:33); eso es lo que dice aquí: Confiad en mí, yo he vencido el mundo. Entonces Él dice: Conozco tu tribulación; no pienses que Dios no sabe donde te aprieta el zapato, no sabe cuánto te falta; Él sabe. “Conozco tu tribulación y tu pobreza, (pero tú eres rico)”; aun en tribulación tú eres rico, aun en pobreza eres rico; y lo dice Dios que sí sabe de verdadera riqueza.


Y dice: “y conozco la blasfemia...”. Uno dice: Señor, ¿no te das cuenta de lo que me están haciendo? Sí me doy cuenta. A veces nos hacen cosas: Conozco. “Conozco la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son”; o sea, había personas que para hacerse grandes sobre los demás, decían algo de sí mismos que no era; solamente para merecer pleitesía, merecer honra, para manipular, para controlar; entonces decían ser judíos y no lo eran. ¿Qué era lo que en verdad eran? Sinagoga de Satanás. ¡Es terrible! Porque las sinagogas eran de Dios; en las sinagogas se reunían los judíos a adorar a Dios; pero estas personas llegaron a aborrecer tanto a los cristianos que en sus propias sinagogas se hicieron instrumentos de Satanás y blasfemaban contra el Señor, contra la verdad y contra los santos; pero el Señor dice: “yo conozco”. ¿Lo permites? Sí, el Señor lo permite, pero lo conoce. Este mensaje es para que sepamos: Él es el Primero, es el Postrero, estuvo muerto mas vive, y conoce la tribulación y la pobreza y nos considera ricos. Conoce la blasfemia y luego dice: “No temas en nada”, nada temas; “no temas en nada” traduce aquí bien Reina y Valera. No temas en nada. ¡Ay Señor! porque cuando uno está frente a la tribulación, frente a la muerte, frente al despojo, frente a la pobreza, frente a la tortura, frente a la persecución, frente a la disgregación de la familia, frente a la clandestinidad, en las catacumbas como los cristianos de esa época, tú no temas; el Señor en medio de esa situación dice: “no temas”. Uno dice: Señor, pero quítame el problema y no temo; no, en medio de todo, no temas. Uno dice: ¡Uy! por fin ya tengo el salario seguro, la cuenta corriente segura, mataron a Tirofijo, mataron al Mono Jojoy, mataron al de las AUC; no, no es eso; el Señor dice: no temas, en medio de los problemas. Dice: “En nada temas lo que vas a padecer”. Vas a padecer; no temas lo que vas a padecer; o sea que el temor aumenta el padecimiento. El temor a veces es peor que el padecimiento; uno ve que le van a poner una inyección y grita, y se desmaya, y después era un chuzoncito de nada, pero el susto era lo terrible, ¿verdad? El temor. La amígdala del cerebro segregando nuestro temor, pero sí el Señor nos dice que no temamos, Él sabe, Él nos ayuda.


Debemos ser probados

Hay hermanos que han pasado terribles persecuciones. El hermano Richard Wumbrant estuvo catorce años preso en Rumania bajo el gobierno comunista; sufrió mucho; él llegó a un punto cuando se olvidó de todo y de lo único que se acordaba era del Señor Jesús; lo ponían frente a una pared, levantado con una tiza entre la nariz y la pared y no podía dejar caer la tiza de la pared, porque si no, lo golpeaban y sin dormir; cuando estaba durmiendo, lo despertaban.

¡Terrible! Dice que a él todo se le olvidó y de lo único que se acordaba era: ¡Señor Jesús! Todo se le olvidó, menos el nombre del Señor Jesús; terrible sufrimiento; sólo se acordaba del nombre del Señor Jesús; y él dice: Céntrense en el Señor Jesús, respire despacio, tranquilo, concéntrese en el Señor Jesús, no esté temiendo que me van a hacer algo, concéntrense en el Señor Jesús. El Señor dice: “10No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará (el Señor ya lo sabía y lo dejó, ¿se dan cuenta?) a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días”. Algunos, no son todos, pero el Señor ha asignado que algunos vayan a prisión; el Señor anuncia cautividad para algunos, no todos, pero algunos. Siempre hay la posibilidad de que algunos vayan, por una trampa de Satanás, a parar en la cárcel; hay esa posibilidad; porque estamos hablando no sólo de la histórica Esmirna, ni sólo de la era de los mártires, sino que el Espíritu habla esto a todas las iglesias. En cualquier momento puede suceder, pero entonces ¿qué dice allí? “Para que seáis probados”; esa es la explicación; el Señor ya explicó; debemos saber que cualquier pequeña o grande molestia, cualquier sorpresita o gran sorpresa, es para que seamos probados; no nos debe sorprender la situación; es para que seamos probados; y el deseo de Él y de todos los ángeles, es que venzamos la prueba; y Él venció, y vive, para que nosotros vivamos; ojalá confiemos, ojalá creamos. El Señor no nos deja engañar; en este mundo eso es lo normal; el camino es estrecho.


Las diez persecuciones

1. Nerón Claudio César. “Y tendréis tribulación por diez días”. Aparte de esos diez días de la Esmirna histórica, la era de los mártires constó de diez grandes persecuciones que están profetizadas allí, proyectadas en esos diez días. Cada día una persecución. La primera, la de Nerón donde murió Pablo que fue decapitado y Pedro que fue crucificado, y para no sentirse muriendo como el Señor pidió que lo pusieran cabeza abajo, que lo crucificaran cabeza abajo. Andrés murió crucificado en unos maderos en forma de una equis; por eso a la equis le llaman la cruz de San Andrés. San Lorenzo fue quemado, asado vivo; muchas otras cosas; se pueden contar multitudes de mártires. Nerón incendió la ciudad de Roma y le echó la culpa a los cristianos, y Satanás metió unos prejuicios terribles contra los cristianos. Decían que los cristianos eran ateos, decían que se reunían en secreto y que ponían un niño debajo de la harina, y a los que los iniciaban, les hacían clavar la harina con un cuchillo y apagaban las luces; no había luces de éstas, sino que habían unos candelabros y que el candelabro estaba amarrado a un perro y movían el perro y el perro tumbaba el candelabro, y ahí se empezaba a tener incesto y toda clase de orgías y comiéndose esos niños. Eso creía la gente romana, porque eso era lo que decía la gente; y lo más triste era que principalmente eran los judíos que habían rechazado a Cristo los que soltaban esos cuentos para que la gente se imaginara lo peor; pensaban que adoraban la cabeza de un asno y de las cosas peores; el diablo hizo creer a la gente y la gente que cree lo primero que le digan, que estaban acostumbrados a las luchas de gladiadores y de las fieras, ahora querían a los cristianos en el circo; y cuando Nerón quemó la ciudad de Roma, porque él se creyó un gran arquitecto y quería hacer una nueva Roma hecha por Nerón, entonces le echó la culpa a los cristianos y empezó la primera gran persecución en que murieron los apóstoles principales allí.

2. Domiciano Tito Flavio. Después, cuando el apóstol Juan, que fue en la época del Apocalipsis, vino Domiciano, que fue llamado un segundo Nerón, fue llamado un Nerón redivivo o revivido; él hizo hacer una imagen de sí mismo y mandaba que se le adorara; por eso, cuando los cristianos de la iglesia primitiva hablaban de la bestia revivida, ellos la aplicaban primeramente a Domiciano y a la adoración de su estatua, lo cual era una proyección anticipada de un tipo de la persecución final, de la bestia final; porque la bestia era, pero no es y será; es decir, tuvo un cumplimiento, pero sólo típico, porque el final está en el futuro; o sea que el lenguaje de Juan servía para proyectar la situación en el futuro. Entonces este Domiciano fue el segundo gran perseguidor y fue el que mandó a Juan a la isla de Patmos. Cuando él murió, entonces Juan fue librado de Patmos; regresó a Efeso, escribió su evangelio y escribió tres cartas más que están en la Biblia.


3. Trajano Marco Ulpio. El tercero fue Trajano; Plinio el joven, quien a la sazón servía como legado imperial en Bitinia, le escribió a Trajano una carta, diciéndole: Yo no sé si vamos a matar a todos los cristianos, sin que hayan cometido ningún error; no sé qué debo hacer, porque son cantidades y no son personas malas; ¿qué hacemos? Entonces Trajano le contestó: Bueno, si nadie los denuncia, déjelos tranquilos, pero sí los denuncian, los castigan. ¡Qué terrible justicia! Entonces Tertuliano, que era un abogado, escribió una apología, una defensa, defendiendo a los cristianos; se la dirigió a los emperadores mostrándoles cómo eran de injustos; cómo si no había por qué perseguirlos, porque eran personas sanas, normales, por qué si alguien los denunciaba los castigaban, pero si no los denunciaban los dejaban; si verdaderamente son peligrosos, había que matarlos o había que encontrarlos y castigarlos, pero si les dejaban sin buscarlos, es porque realmente tenían conciencia que eran inocentes; entonces, lo que se perseguía era el nombre cristiano, no era porque hubiera matado, o robado; es cristiano, sí, adore al Cesar: no, entonces a la muerte, directamente. Allí en la biblioteca tenemos las actas de los mártires; terrible es conocer esto, pero es bueno conocerlo, aunque es terrible. Pero eso ha sido así, y en toda la historia de la iglesia ha habido persecución en algún momento. Aquí en Colombia misma, hay hermanos de nuestra generación que están muriendo, que están siendo matados; hay hermanos en los Llanos Orientales que los han aserrado con motosierra; a un hermano le sacaron un ojo con una cuchara; a otros les hacen cavar su propia tumba y luego los matan; a algunos los queman con gasolina. ¡Cosas terribles! No estoy hablando sólo de la época aquella, también hay peligro en esta época.


4. Marco Aurelio. Fueron diez persecuciones: Nerón, Domiciano, Trajano; después vino Marco Aurelio, el famoso emperador filósofo, escritor de Meditaciones. Hoy los grandes estadistas leen a Marco Aurelio, porque en el papel, en la filosofía, era muy bueno; pero si ustedes vieran las crueldades que se hicieron contra los cristianos; un gran emperador filósofo. Séneca era un gran filósofo, fue el preceptor de Nerón, pero ¿qué hizo Nerón? De qué servía una filosofía y una ética sin Dios? Eso es lo que ha demostrado la ética sin Dios; los mejores hombres, los mejores gobernantes, los filósofos y los más rectos, fueron los peores perseguidores del Cristianismo; ninguna otra religión era perseguida. El imperio romano se jactaba de ser civilizado. Cuando iban a azotar a Pablo, Pablo dijo: ¿Se permite azotar a un ciudadano romano? Inmediatamente se asustaron, porque los romanos eran civilizados, aprobaban toda las religiones, aún los judíos estaban aprobados, menos los cristianos; los cristianos eran los únicos perseguidos, porque era delito ser cristiano; no hacer algo; si se confesaba cristiano, merecía la muerte, nada más; y emperadores como Marco Aurelio hicieron de las persecuciones más terribles; esa es la contradicción de la filosofía y ética humana; no conoce a Dios.


5. Septimio Severo Lucio. Vino el quinto que se llamó Septimio Severo, fue la quinta persecución.


6. Maximino Tracio Cayo Julio Vero. Después vino uno que, bueno, nuestro hermano Maximino se va a querer cambiar el nombre. El sexto emperador que hizo una persecución terrible, se llamó Maximino.


7. Decio Cayo Mesio Quinto Trajano. El séptimo emperador que fue también terrible, fue Decio; la séptima persecución general contra los cristianos fue la del emperador romano Decio.


8. Valeriano Publio Licinio. El octavo se llamó Valeriano, fue terrible.


9. Galerio. El noveno fue Galerio.


10. Dioclesiano Cayo Aurelio Valerio. El décimo, que fue el más terrible, él se propuso sistemáticamente barrer el cristianismo, matar a todos los cristianos, destruir las Biblias, quemarlas; diez años duró esa persecución de las más sistemáticas, de las más terribles.

Diocleciano, esa fue la última de aquellas persecuciones, y lo que hizo fue que los cristianos se multiplicaron. Como decía Tertuliano: la sangre de los cristianos es semilla. La gente veía gente correcta muriendo feliz para el Señor, glorificando a Cristo, perdonando a los verdugos, y muchos se convertían, incluso algunos jueces; algunos soldados que llevaban a los tribunales, al ver la entereza, la alegría con que los cristianos iban a la muerte, veían sus rostros llenos de luz, de confianza, se maravillaban.


 Una vez un cristiano débil negó al Señor, y uno de los soldados vio que se le quitaba una corona, y dijo el soldado: Yo quiero esa corona; y se fue y murió con el otro. ¡Qué cosa tremenda! Ninguno quite tu corona. Sucedieron historias tremendas.


Entonces dice: “Tendréis tribulación por diez días.” Ahí está, diez grandes persecuciones generales del imperio romano en la era de los mártires: Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Maximino, Decio, Valeriano, Galerio y Diocleciano, terribles personajes que persiguieron al Cristianismo; pero el Señor dice: “Sé fiel hasta la muerte”. Esa frase es importante, porque uno dice: Hasta aquí, ya no doy más. No, hasta la muerte. Yo estuve muerto, pero he aquí que vivo. Yo te daré la corona de la vida. “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Y dice: “11El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” O sea, Dios quiere hablarnos a todos, y quiere estar hablando hoy. El número 10 de las persecuciones también representa el rechazo del mundo en general, pues con el 10 se representa también a la humanidad. Y luego la recompensa es conforme a la prueba. ¿Cuál era la prueba? La muerte, la tribulación, el fuego, la espada, la cautividad, la cárcel, el despojo, te quitan las cosas, pierdes todo. “Hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Entonces, la recompensa tiene que ver con aquella clase de lucha.


La recompensa

¿Cuál es la recompensa? “El que venciere”. El Señor siempre apela a los vencedores; habrá vencedores. “El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. Como venció la primera muerte, el Señor lo exime de pasar por la segunda muerte. ¿Cuál es la segunda muerte? La segunda muerte es el lago de fuego y azufre, el lago que arde con fuego y azufre. En Apocalipsis 20, usted ve que eso lo dice así, en el verso 15: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”; y en el verso 14: “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda”. Ser echado al lago de fuego; el Hades no es todavía la Gehena, que es el lago de fuego. Las personas mueren; si muere en Cristo va al Paraíso; si muere sin Cristo va al Seol, y luego después del reino del milenio, de los mil años, vendrá el juicio del trono blanco; y todos los seres humanos, todos los que murieron, van a ser presentados en el trono blanco; lo que la persona pensó, actuó, sus intenciones, sus hechos, sus obras, están escritas en libros; se abrieron los libros. Solamente de aquellos que reconocieron sus pecados y fueron perdonados por la sangre de Cristo, han sido borrados de los libros sus pecados. Como dice el Señor: nunca más me acordaré de tus pecados; cuando los ha reconocido y pedido perdón; si no, todo está expuesto. ¿Con qué motivo hiciste las cosas? ¿Qué hiciste? ¿Qué dijiste? Todo está registrado; viene el juicio y el que no se halló inscrito será echado en el lago de fuego, y esa es la muerte segunda; o sea que la muerte segunda es la Gehena, la perdición eterna. En lo general es la perdición eterna, pero hay algo que se llama el daño de la muerte segunda.

Daño de la segunda muerte

Hay la posibilidad de que un cristiano no vencedor conozca el daño de la segunda muerte de manera temporal, dice la Escritura. Es necesario entender esto; o sea que si es un cristiano, el Señor le es fiel; pero si siendo cristiano vivió como un mundano, tiene que conocer, por lo menos en parte, lo que merece su conducta. Por eso el Señor dice: “El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”; pero no habla del que no vence. Mas ¿qué habla el Señor del que no vence? Vamos a leer eso en Mateo; vamos al evangelio de Mateo; palabras del Señor Jesús para que nosotros temamos sanamente y no vivamos como cristianos una vida irresponsable. Miren lo que dice el capítulo 5; primero les llamo la atención al inicio de la conversación: “1Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo...”. ¿A quién le está hablando el Señor Jesús? A los discípulos, a los suyos; no al mundo. Dice: Bienaventurados vosotros, los que lloráis, porque seréis consolados. Vosotros los pobres de espíritu, porque vuestro es el reino. El está hablando a sus discípulos y todo el Sermón del Monte, desde las bienaventuranzas, es todo hablando el Señor Jesús a los discípulos. Vosotros sois la sal de la tierra. Vosotros sois la luz del mundo. No penséis, vosotros, discípulos, y entonces, llega el verso 21, en el contexto del Sermón del Monte; Jesús hablándonos a los discípulos, no a los incrédulos: “21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; (está hablando a los hermanos) y cualquiera que diga: Necio, (cuanto más algo peor) a su hermano, será culpable ante el concilio; (será juzgado, incluso por varias personas) y cualquiera que le diga: Fatuo, (cómo será algo peor) quedará expuesto al infierno de fuego”. Si tú ves esa palabra en el griego, no dice Hades, sino Gehena; o sea que quedará expuesto al daño de la muerte segunda. Si no venciere, quedará expuesto al lago de fuego. Ahora, ¿será eso eternamente? No, es temporal, porque el Señor murió por la persona que creyó, pero porque creyó el Señor le es fiel, pero porque el otro fue infiel, conoce un poco lo que experimenta el perdido. Por eso a continuación dice: “23Por tanto”; fíjense en que lo que va a decir a continuación, tiene base en lo anterior; Él acaba de decir que si nosotros pecamos de esta manera contra los hermanos, o puede ser por ejemplo, con la pornografía, si uno mira una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón; y si ella se coloca para hacerse codiciar, también es responsable. Y dice: mejor es que entres en el cielo sin un ojo; se lo dice a sus discípulos; que con ambos ojos ser echado a la Gehena de fuego; eso, el paso temporal por el fuego de la Gehena, se llama el daño de la segunda muerte. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte, pero ¿y el que no venciere? es como este hermano aquí, que es un hermano, que es un discípulo, pero que trata mal, odia, aborrece a su hermano, o vive una vida libertina diciendo que es cristiano, dice que es hermano, pero se emborracha, fornica, miente, es egoísta, etc. etc., no lucha contra sí mismo, sino que se da la libertad de pecar; sí, habla del Señor, menciona al Señor, pero no corrige su vida. El que venciere, ese sí, no sufrirá daño de la segunda muerte, pero ¿y el que no venciere?

“23Por tanto, (fíjense en que Él viene hablando en continuidad; lo que va a decir a continuación, es sobre la base de lo que ha dicho, no es algo distinto de lo que Él está hablando; Él está desarrollando la misma idea) si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, (no hay que ser lerdos en esto, no hay que pensar que vamos a tener mucho tiempo. ¿Qué es ese pronto?) entre tanto que estás con él en el camino, (mientras no ha muerto ninguno de los dos o no ha venido el Señor, tenemos que arreglarnos porque si se acabó el camino, se murió el uno, se murió el otro o vino el Señor, entonces ¿qué va a pasar? Si no nos hemos puesto de acuerdo, si no hemos arreglado nuestros problemas, si no hemos confesado nuestros pecados y nos hemos arrepentido, entonces ¿qué va a pasar?) no sea que el adversario te entregue al juez.” Para que no pensemos que eso es injusto, no siempre hace correcciones inmediatas, porque entonces nadie sería libre, todo mundo estaría aterrado; cada vez que pecas te mueres, entonces todos van a obedecer a Dios, pero nadie lo va a amar. Entonces, a veces parece que Él no hace nada, pero de vez en cuando hace algo, antes del juicio, para que la gente tema. Entonces dice acá: “No sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta...” Gracias a Dios que no dijo: punto; por eso estoy diciendo que es temporal; esta cárcel es aquel infierno de fuego. ¿Se dan cuenta? El daño de la muerte segunda, no es la muerte segunda definitiva, pero lo tocará. Si la persona vivió como un impío, conocerá lo que vive un impío; pero como creyente, cuando haya pagado el último cuadrante, entonces saldrá; pero hasta que no haya pagado el último cuadrante, no saldrá de allí: “De cierto te digo que no saldrá de allí, (allí, la cárcel, y viene hablando cuál era esa cárcel: el infierno de fuego, o sea, la Gehena de fuego) hasta que pagues el último cuadrante”. Eso significa que el Señor va a hacer justicia. El salmista dice que el baldón de cada uno se volverá sobre su cabeza; como tú hiciste, se hará contigo; todo lo que salió de ti, se volverá sobre ti. Si salió odio, recibirás ese odio; si juzgaste con dureza, se te juzgará con dureza. Si fuiste misericordioso, te será misericordioso. Si no juzgaste, no serás juzgado, pero si juzgaste, serás juzgado con el mismo juicio con que juzgaste; o sea que, hermanos, el daño de la segunda muerte quiere decir, un castigo temporal; no dice que es eterno; dice: “hasta que pagues el último cuadrante”; pero sí es un castigo de siervos.


Siervos fieles e infieles

Vamos al evangelio de Lucas 12:41. Aquí se habla no de los incrédulos, sino de los siervos, de los discípulos, de los hermanos, de los hijos de Dios, de los nacidos de nuevo. Dice: “41Entonces Pedro le dijo: Señor, dices esta parábola a nosotros, o también a todos? (la parábola del siervo que debía estar esperando a que su señor venga, vivir con la expectativa de encontrar al Señor) 42Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración?” Está hablando de los siervos, del ministerio mismo; no está hablando del mundo entero.

¿Quién es el mayordomo al cual su señor puso sobre su casa, para que les dé el alimento a tiempo? Habla de siervos que tienen encomienda de Dios, y luego dice: “43Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, lo hallé haciendo así.” Ojalá nos halle el Señor dando alimento a Su casa siempre. Dice el Señor: “44En verdad os digo, que le pondrá sobre todos sus bienes. 45Mas si aquel siervo (ese mismo) dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; (voy a darme aquí una canita al aire; es por un rato, puede ser que el Señor no venga mientras estoy aquí bailando) y comenzare a golpear a los criados (tratar mal a los otros siervos del Señor) y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, (vivir para la carne) 46vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles”. ¿Cuál es el lugar de los infieles? La cárcel, la Gehena; “y le pondrá con los infieles”; a los siervos infieles; o sea que hay castigo también; no sólo recompensa para los que venzan, sino castigo para los que no venzan de entre los siervos. “47Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, (hay que prepararse para servir al Señor y ser hallado fiel; a veces no le servimos porque no nos preparamos; hay que prepararse para servirle y recibirle) ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”. Aquí no habla de eternidad, habla de parte y de muchos, no habla de eternidad, pero sí habla de castigo y duro: “48Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; (no todos tendrán el mismo número de azotes, sino según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo; y el Señor pagará a cada uno según sean sus obras) porque a todo aquel a quien se ha dado mucho, mucho se le demandará; (¡Señor Jesús! ¿Ustedes no piensan que el Señor nos demandará mucho a nosotros?) y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”. Si le dio cinco, ¿qué hiciste con los cinco? Si le dio dos, no le va a decir qué hiciste con los cinco, sino ¿qué hiciste con los dos? si le dio uno, ¿qué hiciste con el uno?


Salvo como por fuego

Vamos a 1 Corintios 3. Es solamente para terminar de ilustrar un poquito esto relativo a la corrección, el castigo, el daño que recibe el creyente no vencedor. En 1 Corintios 3:12 y siguientes, dice: “12Y si sobre este fundamento (Jesucristo, el Señor) alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, (son cosas de valor, o si no) madera, heno, hojarasca, (lo que hicimos para el Señor fue pura paja) 13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará”. El oro pasa más puro al otro lado del fuego, el fuego no le hace nada, más bien lo purifica; lo mismo la plata y las piedras preciosas, salen más preciosas; pero la madera, el heno y la hojarasca no salen al otro lado; aumentan el fuego. “14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, (estos son creyentes, están en el fundamento) recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida”. Fíjense en la palabra “sufrir” y fíjense en la palabra “pérdida”, pero no es de la salvación, es sufrimiento y es pérdida, pero no es pérdida de la salvación, sino del galardón que es el reino en el milenio; entonces si pierde el galardón que es en el milenio, ¿dónde estará durante el milenio? En la cárcel, sufriendo el daño de la segunda muerte. Entonces dice acá: “15Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 16Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, (es sufrimiento, es pérdida, pero no de la salvación, sino del galardón) aunque así como por fuego”. Salvo por fuego, es un salvo que tiene que pasar por el fuego. ¡Cosa terrible! Entonces, hermanos, yo pienso que el Señor nos ha ayudado a entender un poquito. El que venciere no sufrirá daño de la segunda muerte. El Señor no lo dice del que no venciere, pero aquí dice lo que pasa con el siervo malo, negligente, el que peca y no se arrepiente, el que no corrige sus asuntos a tiempo, entre tanto está en el camino; entonces, hermanos, pienso que esas palabras son importantes.

Pienso que por causa de la hora, ya no voy a tener el tiempo de leer lo que iba a leer. De manera que vamos a dar por terminado aquí. ☐


Continúa con: Mensaje a la iglesia en Pérgamo.

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN PÉRGAMO

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 14:05, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (16)


EL MENSAJE A LA IGLESIA EN


PÉRGAMO

“Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos, dice esto”. Apocalipsis 2:12.

Detalles de crítica textual

Vamos a abrir la palabra del Señor en el Libro del Apocalipsis 2:12-17, el mensaje correspondiente a la iglesia en Pérgamo. Mensaje del Señor Jesús a la iglesia en Pérgamo; por lo tanto, del Espíritu a las iglesias, a todos nosotros. Voy a hacer la primera  lectura de corrido como solemos hacerla y para también tener en cuenta los detalles de crítica textual basados en los manuscritos más antiguos. Entonces leo el capítulo 2 desde el verso 12 hasta terminar el mensaje a Pérgamo:
“12Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: “13Yo conozco donde moras”, (la palabra “tus obras” no aparece en los manuscritos más antiguos, sino solamente en algunos; parece que la intención de algunos escribas era igualar el saludo en todas las iglesias, pero en los manuscritos más antiguos dice:). “12Yo conozco donde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre y no has negado mi fe, ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás”. La palabra “ni aún”, sí es original, pero aún hay discusiones porque algunos manuscritos no la tienen; porque la palabra “aún,” ais en el idioma griego, es similar a la terminación ais de la palabra anterior; entonces algunos escribas al ver un ais, pensaron que ya habían escrito el segundo ais y se la saltaron, pero en otros manuscritos aparece; aquí en el Textus Receptus, que es en el que se basa Reina y Valera, está correcto ese pasaje: “ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. 14Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. 15Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas”. La expresión “la que yo aborrezco” proviene del mensaje a Efeso donde es auténtica en todos los manuscritos; algunos escribas posteriores igualaron la expresión y se la agregaron también a Pérgamo, pero no está en los manuscritos más antiguos. “16Por tanto, arrepiéntete, pues si no vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.  17El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré del maná escondido”.  La palabra “a comer”, es un arreglo, un adorno que algunos escribas hicieron posteriormente; no está en todos los manuscritos. “Y  le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. ¡Qué mensaje tremendo es ese! Tanto a la Pérgamo histórica, como al período de la Iglesia que se corresponde con el mensaje a Pérgamo.

Trasfondo histórico

Vamos primero a hablar un poquito de la ciudad de Pérgamo para tener el trasfondo histórico necesario. Pérgamo quedaba a menos de 100 kilómetros al norte de Esmirna, en la misma línea que de abajo sube de Efeso a Esmirna y Pérgamo; y luego después  vuelve hacia el oriente, hacia Tiatira, y luego va bajando otra vez hacia el sur.

Entonces Pérgamo también es una ciudad antigua, también fue una ciudad importante del imperio romano; pero lo más terrible es que en la ciudad de Pérgamo existía un cúmulo de cultos paganos mayor que en otras ciudades; allí se adoraba a muchos dioses, pero uno de los santuarios principales era el de Asclepio o Esculapio; es el mismo nombre; cuando ustedes lo lean en la historia: Asclepio, se refiere a Esculapio; es lo mismo. Esculapio era el dios serpiente; y una mujer llamada Nicágora, que era como una especie de bruja, hechicera, trajo a la ciudad de Pérgamo una tremenda serpiente y fue entronizada en la ciudad de Pérgamo; y la ciudad de Pérgamo, formando parte de la ciudad, pero hacia un lado, tiene una especie de monte alto; y ese monte era lleno de templos y de altares a las diferentes divinidades, y allí estaba el altar a Asclepio, o sea a Esculapio, o sea a la serpiente. Hasta hoy en día los médicos y los farmaceutas, no sé si los odontólogos también, tienen un símbolo de una serpiente enrollada; unos son con dos cabezas, otros con una cabeza llegando a beber de una copa; ustedes lo ven en el escudo de esas carreras; esa serpiente es Esculapio, porque allá iban a celebrar culto a la serpiente y a ser sanados por la serpiente; entonces se adoraba a la misma serpiente Esculapio; por eso el Señor dice: “donde está el trono de Satanás”. Ese altar de Pérgamo después fue robado, porque realmente muchos de los países occidentales se robaron los monumentos antiguos de Egipto, Arabia, Turquía, y se los llevaron a sus museos, al de Londres o al del Louvre en París; el caso de Pérgamo fue que el altar de Pérgamo se lo llevaron a Berlín y hoy está en el museo de Berlín; el altar del trono de Satanás se lo llevaron a Berlín.


Luego el ocultismo nazi usó mucho esas cosas; ustedes saben que los nazis fueron ocultistas; estaban vinculados con la orden de Thule, vinculados con los Iluminatis, a través de Rudolph Hess, que se suicidó en Spandau; uno de los más famosos, y mucho ocultismo; hasta hoy en día se publican aquí en Colombia muchos libros de ocultismo nazi: “El cordón dorado”,  “Kundalini”; todas esas cosas del ocultismo son muy comunes en Colombia; gente antisemita también hay aquí en Colombia; por eso hay que decir esas historias. En Berlín está ese altar de Pérgamo; o sea que allá se adoraba a Satanás directamente, y había otras deidades en ese monte donde estaba aquel altar. Por eso es que el Señor dice: “Yo sé donde moras, donde está el trono de Satanás, pero retienes mi nombre”. Hoy en día, la ciudad de Pérgamo ya no existe, fue totalmente barrida; como les dije la vez pasada, solamente hay dos ciudades de estas siete que están en pie, y son justamente aquellas a las que el Señor no les reprochó nada, que son Esmirna, que hoy día es la ciudad de Izmir, y Filadelfia; estas dos ciudades están en pie hoy; las demás no existen.

Pérgamo no existe; abajo del lugar donde quedaba Pérgamo que era una meseta, hay un pueblito que recuerda el nombre de Pérgamo que se llama Bérgama; hoy en día existe un pueblito, una aldeíta, cerca de donde era Pérgamo, que se llama Bérgama. Después vamos a ver el sentido profético.


La fortaleza de Troya

La raíz pergus quiere decir: fortaleza o torre alta, porque era como la fortaleza, ¿saben de qué ciudad? De Troya; la fortaleza de la ciudad de Troya era Pérgamo, Pérgus; la antigua Troya que ustedes conocen,  por las guerras de Troya, lo de Homero y todas aquellas cosas; entonces la fortaleza de esa ciudad que se llamaba Pérgus, es Pérgamo. Allí pues, en Pérgamo, estaba la doctrina de Esculapio, o sea del mismo diablo, y allí también se formó la escuela de Pérgamo.

Hubo una escuela famosa que se llamó la Escuela de Pérgamo que fue una escuela que tomó la línea neoplatónica; el neoplatonismo tuvo esa escuela filosófica, tuvo un lugar muy importante en Pérgamo, y de esa escuela surgió nada menos que Juliano el apóstata; no sé si ustedes saben quién era Juliano el apóstata. La persona que fundó esa escuela fue Edesio de Capadocia, pero era también un discípulo de un personaje ocultista del pasado; no sé si ustedes han oído hablar de Orfeo, todo lo que es el ocultismo de Orfeo y de los babilonios; el ocultismo babilonio de los caldeos lo trajo a Grecia un hombre que se llamó Jámblico; Jámblico fue el que pasó las teurgias caldeas a la mitología griega y a la filosofía griega; y un discípulo de Jámblico, Edesio, era el que traía toda esa línea de Orfeo y de otros de antes.

Aglaofamus fue un personaje que trajo de Egipto a Grecia los misterios Órficos y Jámblico trajo los misterios caldeos y un discípulo de Jámblico cuyo nombre es Edesio fue el que fundó en Pérgamo esta famosa Escuela de Pérgamo; o sea, el ocultismo; la vertiente ocultista pasó por Pérgamo y de esa escuela fue que surgió ese emperador romano llamado Juliano el apóstata, que fue un emperador descendiente de Constantino, que se llamó el apóstata porque quiso restituir el paganismo después de que las persecuciones imperiales, por el constantinismo, ya habían pasado. El tiempo de las persecuciones corresponde a Esmirna; después vino el tiempo del período de Constantino y una paganización del cristianismo y una cristianización pagana del imperio que corresponde a Pérgamo; sin embargo hubo un descendiente de Constantino que era de esta Escuela de Pérgamo. Quiso refutar el cristianismo y revivir de nuevo el paganismo; inclusive quisieron levantar de nuevo a Babilonia y no pudieron, porque unos rayos y relámpagos aparecieron y no pudieron restaurar a Babilonia, pero querían restaurar Babilonia. Hubo otro famoso neoplatónico también de la Escuela de Pérgamo que se llamó Salustio, el famoso Salustio; hay obras clásicas de Salustio; era de esa línea de Pérgamo. Ahora, a la iglesia en Pérgamo, como vemos aquí, aparece el Señor diciéndole algunos detalles que vamos a ver ahora mejor sobre el nicolaismo, sobre el baalamismo. La historia dice que la iglesia histórica de Pérgamo cedió al gnosticismo; desgraciadamente cedió al gnosticismo; el gnosticismo logró vencer cuando los que no se mantuvieron fieles se mezclaron con el gnosticismo.


Muy casado

Veamos ahora parte por parte el mensaje a Pérgamo en el sentido histórico, y luego en el sentido profético;  entonces empecemos por el principio: “Escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo”.  La palabra Pérgamo, que es aquella ciudad histórica, tiene un sentido etimológico que viene de per, que quiere decir mucho; en química, por ejemplo, se habla de perclorito de tal cosa; la raíz per quiere decir mucho. Hipo es poco, per es mucho.  Gamo viene de la palabra de casamiento; por ejemplo, poligamia quiere decir casado con muchas mujeres; así como una mujer casada con muchos hombres, poliandría. La palabra gameto, parte femenina de las plantas. Entonces Pérgamo quiere decir: muy casado. El Señor en este mensaje a la iglesia está diciéndole que está en una condición muy mezclada que Él va a describir aquí a continuación; pero ya al mencionar la palabra Pérgamo y escoger a Pérgamo para proyectar profecía, el Señor está diciendo que es una época de mezcla. Sucedió que Satanás no pudo vencer a la iglesia en muchos siglos de persecuciones; la primera generación de los primeros apóstoles, con Nerón y pasando por todos aquellos 10 emperadores perseguidores, que la vez pasada recordamos, terminando con Diocleciano, que fue el peor perseguidor, cuya persecución duró diez años y que se propuso acabar el Cristianismo y quemar las biblias; Satanás no pudo destruir el Cristianismo a través de la persecución; lo probó muchas veces y de muchas maneras; entonces Satanás cambió de táctica. Si no podía destruir el Cristianismo con persecución, ahora le iba a abrir las puertas del mundo, las puertas del Estado, iba a permitir que el Cristianismo escalara posiciones altas en la sociedad. Los que antes eran los templos paganos iban a ser puestos en manos de los cristianos, y Satanás comenzó a mezclar el cristianismo con el paganismo, con el poder, con la política, con el clero, con la clase alta, la élite, y comenzó la paganización del cristianismo; y ese período de paganización es el que está representado en esta iglesia de Pérgamo, la iglesia histórica y la iglesia profética de Pérgamo, en el período a partir del edicto de Nantes con Constantino.

Matrimonio idolátrico

El emperador Constantino era un pagano, un adorador del sol invicto y de Mitra. El mitraísmo era una religión muy común en el imperio romano; entonces este emperador tuvo una experiencia: él vio una cruz en el cielo y una voz le dijo: con este signo vencerás. A partir de ahí, él empezó a aprobar el Cristianismo; a partir de ahí Constantino venció a Majencio, venció a Licinio, que eran sus rivales en el imperio; y él llegó a tomar el poder del imperio romano y dictó el edicto de tolerancia, en el cual el Cristianismo ya no era perseguido, porque desde Nerón hasta Diocleciano el Cristianismo era prohibido. Ser cristiano era un delito; no era robar, matar, simplemente ser cristiano. Ahora Constantino dictó la tolerancia y luego se puso de moda el Cristianismo, se puso de moda entre los paganos, y comenzaron muchos a aceptar el Cristianismo, o por lo menos, la moda del Cristianismo. Una cosa es nacer de nuevo y otra cosa es la moda; entonces hubo cristianos legítimos a quienes el Señor mismo reconoce, pero también hubo una paganización. Por ejemplo, estaba la estatua de Júpiter olímpico con un rayo en la mano, entonces le quitaron el rayo y lo llamaron San Pedro; entonces ahora la gente va a Roma y le besa el pie a la estatua de Júpiter Olímpico, diciendo que él es San Pedro; ya tiene el pie gastado; o sea, paganizando. A las cosas paganas le fueron dando nombres cristianos. La antigua Semiramis, mujer de Nimrod que deificó a Nimrod y llegó a llamarse “la reina del cielo” en el paganismo antiguo babilónico, y que fue el origen de Isis, de Izuara, de Astarté, de Astarot, que hasta hoy en día se le llama la reina del cielo, fue cambiada por María; pero María, cuando tú lees en el Nuevo Testamento, era muy sencilla, muy humilde; pero tú veías que había una adoración a la reina del cielo que después se le fue dando a María. A María se le dio una adoración como se le daba a Dios, y hay muchas personas que casi adoran más a María que al mismo Dios y a Cristo. Si tú les mencionas a Dios, inmediatamente mencionan a María como para ponerla en el mismo plano de Dios; eso fue una paganización a partir de esa época, cuando comenzó en Efeso a ser engrandecida porque era una adoración pagana que ya existía; entonces como fue quitado el paganismo, había que tomar las fiestas paganas.

El Cristianismo y la religión babilónica

Había la fiesta del sol invicto, entonces dijeron: Cómo vamos a quitarle las fiestas a la gente, ya hace tiempo está celebrando estas fiestas. Vamos a decir que Jesús nació el 25 de diciembre, vamos a celebrar la navidad; entonces la fiesta del sol invicto es la fiesta que hoy en día es la navidad. Realmente Jesús no nació en diciembre, sino en octubre, pero bueno, hoy se le adora como si fuera la navidad, porque era la fiesta del sol invicto, la que tenía Constantino, y muchas otras fiestas. Por ejemplo, existían las vírgenes vestales que eran las que cuidaban el fuego sagrado; entonces a las vírgenes se les prohibía casarse, tener relaciones; ellas tenían que ser célibes obligatoriamente; entonces comenzó el celibato obligatorio y comenzaron las monjas y los monjes, tomando algo cristiano mezclado con algo pagano para ir adaptando lo cristiano a lo pagano, de manera que el Cristianismo se teñía de paganismo y el paganismo de Cristianismo; eso es lo que quiere decir Pérgamo: muy casado, muy mezclado; yo estoy sintetizando las cosas porque sólo lo podemos ver en los principios generales, pero si ustedes quieren ver enriquecimiento de eso, hay muchos libros donde esas cosas se explican con mucho detalle.

Por ejemplo, les recomiendo el libro “Las Dos Babilonias”  de Alexander Hislop, donde muestra que la Babilonia pagana se infiltró en el Cristianismo y cómo lo pagano se mezcló con lo cristiano.

También otra obra de Ralph Woodrow que se llama “Babilonia misterio religioso”; es otra obra donde eso está ilustrado de una manera muy buena. Hay otra obra que no la recomiendo, pero la menciono, de Madame Blavasky, donde ella demuestra la identidad de los símbolos masónicos y católicos. ¡Terrible! Mostrando cómo eso viene del paganismo antiguo y cómo llegan a ser similares, parecidos, y a veces en cosas, idénticos. Esto sólo para ilustrar lo que quiere decir Pérgamo; la situación de Satanás, ya no usando la persecución, sino usando la mezcla, usando el eclecticismo, la mezcolanza.


La espada de dos filos

Como esa era la situación, ¿cómo se tiene que presentar el Señor? el que tiene la espada de dos filos  dice esto. Ante una situación de mezcolanza el Señor se tenía que presentar como el que tenía la espada. Esmirna estaba en persecución, entonces Él se presentó como el que estuvo muerto y vivió. Pero en cambio Pérgamo estaba en mezcla, entonces Él se presentó como lo que necesita Pérgamo. ¿Qué necesitaba Pérgamo? El que tiene la espada de dos filos, la que penetra hasta separar el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne las intenciones y los pensamientos del corazón, como dice claramente allí en Hebreos 4:12. Allí el Señor tiene que separar lo que es de Dios, de lo que es del hombre, lo que es del diablo, lo que es santo de lo que es profano, lo que es precioso de lo que es vil, lo que es del Espíritu de lo que es del alma, lo que es de la carne, lo que es celestial de lo que es terrenal, lo que es diabólico, porque todo estaba mezclado; entonces ¿cómo se tiene que presentar el Señor cuando la iglesia está mezclada? ¿Cuál es la necesidad de la iglesia? La palabra del Señor que separa lo que sí es de lo que no es, lo verdadero de lo falso; esa era la necesidad de Pérgamo y así se presenta el Señor: el que tiene la espada de dos filos dice esto.

Sumo pontífice de Roma

Entonces comienza el Señor a decirle..., claro, el Señor comprende por qué Pérgamo es Pérgamo. Entonces Él empieza diciéndole: “Yo conozco donde moras”; claro, es que en Pérgamo estaba el trono de Satanás, “donde está el trono de Satanás”. Yo conozco donde moras, yo sé donde estás, estás en el ambiente de mayor eclecticismo, de mayor paganismo, de la filosofía pagana, del culto a Esculapio, etc. El Señor lo conoce, yo conozco donde moras, donde está el trono de Satanás. Fíjense en que el sumo sacerdocio babilónico que se trasladaba de sumo pontífice en sumo pontífice, porque el título “sumo pontífice” viene de Babilonia, entonces, cuando el rey Atalo III de Pérgamo, porque él era de Pérgamo, él cedió el reino de Pérgamo y parte de la línea donde él ejercía autoridad, lo cedió al imperio romano; entonces los emperadores romanos asumieron el derecho sobre Pérgamo y asumieron el sumo pontificado. Entonces el sumo pontífice de Babilonia, la vez cuando Ciro venció a Babilonia, los sumos sacerdotes de Babilonia huyeron a Pérgamo y establecieron el culto de Esculapio en Pérgamo. Entonces cuanto Atalo III entregó Pérgamo al Imperio Romano, el sumo sacerdocio babilónico que estaba en Pérgamo pasó al César de Roma; entonces el César de Roma pasó a llamarse el sumo pontífice, con las vestiduras actuales hasta hoy, que dice Apocalipsis 17 de la gran ramera, que podemos leerlo allí.  Después veremos eso con más detalle, ahora sólo para ilustrar.

La gran ramera

Apocalipsis 17:1: “1Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; 2con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. 3Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos”. Y fíjense aquí, las vestiduras que venían de esa época hasta hoy se usan en Roma. Y dice: “4Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; 5y en su frente un nombre escrito en misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”.

Ahora, si ustedes quieren ver quién es esta Babilonia en el tiempo de Juan, dice Juan en el capítulo 17, verso 18: “Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra”. ¿Quién reinaba sobre los reinos de la tierra cuando Juan vivía? Roma, era el imperio romano; entonces esta gran ramera era Roma. Del sumo pontificado babilónico pasó a los césares de Roma, y Juan está diciendo: Mírenla, se viste de púrpura, se viste de escarlata, se adorna con oro, piedras preciosas, tiene un cáliz de oro, fornica con los reyes de la tierra, concordatos, etc. Es Roma, lo dice Juan; todavía no había existido el papado; era el imperio romano cuando Juan lo señaló, pero sucedió que como el sumo pontificado de Babilonia por Pérgamo llegó a Roma, cuando Constantino aceptó el Cristianismo, sin embargo, siguió siendo el sacerdote del paganismo; todavía Constantino ejerció los dos sacerdocios, porque él usaba la religión como instrumento de la política adinerada del imperio.

Después murió Constantino y sus hijos continuaron con el sacerdocio y siguieron siendo sumos pontífices hasta que uno de los descendientes de Constantino, de la época media antigua, que se llamó Graciano, el emperador Graciano se sintió muy incómodo llamándose sumo pontífice y renunció al título de sumo pontífice. Ellos ya se habían mudado de Roma a Constantinopla. Cuando Graciano rehusó el título de sumo pontífice entonces el obispo Dámaso de Roma, que está en la lista de los Papas, asumió el título, y desde ahí fueron incluso adoptando las mismas vestiduras, esa mitra en forma de pez que era la cabeza del pez de los sacerdotes babilónicos y las mismas vestiduras; hasta hoy visten con púrpura; el colegio episcopal es púrpura, el cardenalicio es escarlata, y con oro, piedras preciosas; o sea, está perfectamente identificada en la Biblia.


Morando donde mora Satanás

Entonces, realmente, la palabra de Dios nos muestra que hubo una paganización del Cristianismo primitivo; como Satanás no pudo destruirlos con persecución, mezcló el paganismo; lo que era bíblico, comenzó a quitarlo, y lo que era pagano comenzó a ponerlo; entonces en vez de confiar en la palabra del Señor, en la Biblia, comenzaron a confiar en el sumo pontífice y ahí se apartaron de la palabra de Dios; sin embargo, se siguen llamando cristianos; entonces ¿qué les dice el Señor? Dice: “Yo conozco donde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre”; te sigues llamando cristiano; entonces yo me hago responsable, ya que te llamas por mi nombre, entonces yo tengo que hablarte, yo tengo que asumir la responsabilidad ya que te dices que crees en mí, entonces yo voy a tratar de hablarte y corregirte, porque yo a los que amo es a los que reprendo. Al que no es hijo legítimo, no se le reprende, al bastardo no se le corrige; al propio se le corrige. Dice más: “Y no has negado mi fe”; si tú ves cuál era la fe de aquel período del concilio de Nicea y los siguientes concilios de Constantinopla y de Calcedonia, era una fe cristológica correcta. “No has negado mi fe”; ahí se ve que la doctrina y lo fundamental cristológico, fue correcto; el concilio de Nicea comenzó con Constantino, pero ¿qué proclamó? La divinidad de Cristo. Luego el Concilio de Constantinopla: la divinidad del Espíritu Santo. El concilio de Calcedonia: las dos naturalezas: divina y humana de la persona de Cristo; o sea que fue correcto en cuanto al nombre y la fe del Señor Jesús; en ese sentido, el Señor aunque dice sí, está en Pérgamo, donde mora Satanás, y le va a reprender otras cosas, reconoce que es cristiano, que no negó Su nombre y que Su fe la ha guardado.

El testimonio de Antipas

Por eso dice: “y no has negado mi fe”, y dice: “ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.” O sea, en el Pérgamo histórico, hubo una persecución histórica y hubo un nombre histórico de Pérgamo que era como decir el obispo de Pérgamo que se llamaba Antipas. Hay un hermano primitivo, que se llama Simón Metafrastes; trae noticias de Antipas de Pérgamo, aquel Antipas antiguo. Él dice que fue un hombre de Dios, muy usado por Dios en Pérgamo, y que fue perseguido por los sacerdotes satanistas de Esculapio, y que ellos fabricaron un buey de bronce hirviendo y lo metieron a cocinarse dentro de ese buey de cobre hirviendo y así él se la pasó orando, adorando a Dios mientras que se cocinaba y se cocinó, y murió adorando y alabando al Señor.

Esa es la historia de Antipas de Pérgamo, como la cuenta Simón Metafrastes. Hay también otras noticias acerca de un libro antiguo que se llamaba “Los Hechos de Antipas”, pero realmente se perdió, no sobrevivió hasta hoy, no se encontró más; existió un libro “Hechos de Antipas”. Andreas de Cesarea y Arastos, ellos mencionan ese libro; entonces fue un personaje histórico, del cual algunas noticias quedaron en el antiguo Pérgamo y en la historia primitiva. Este fue un mártir de Cristo y este mártir histórico de la ciudad de Pérgamo tipifica a los que fueron fieles en medio de esa situación de mezcla; aunque hubo mezcla hubo algunos que fueron fieles y fueron perseguidos. La palabra Antipas tiene una doble etimología griega que es anti que quiere decir: en contra de, y pas que quiere decir: todo, de donde viene panteísmo. Antipas, pues, quiere decir: en contra de todo; o sea que Antipas no aceptó esa condición y estuvo en contra de ella como se dice de muchos fieles que, inclusive, cuando vieron la mezcolanza, se fueron al desierto. Ahí vivieron los monjes del desierto, y algunos fueron matados, y fueron perseguidos. Antipas tipifica a esos cristianos fieles.


Otros testigos

Ahora, la palabra Antipas es una contracción de la palabra Antípater, así como Silvano se contrae en Silas, Epafrodito se contrae en Epafras; así Antipater se contrae en Antipas, pero Antípater es contra el papado; eso es lo que quiere decir Antípater, contra el padre que se llama el padre de los padres; o sea que Antipas fue como decir el primer antipapa, el primero que no estuvo de acuerdo de la mezcla del Cristianismo con el paganismo, el primero que fue fiel, pero fue perseguido; es el inicio de aquellos remanentes que tuvieron que pasar a lo largo de la historia de la iglesia después de los períodos cuando el cesaropapismo creció en la edad media, la edad oscura; o sea, lo que después veremos en Tiatira; hubo siempre una corriente subterránea que mantuvo la fidelidad a Dios y a la Biblia y no estuvo sometida al sistema; por ejemplo, el caso de Arnaldo de Breschia, Pierre de Bruise, Enrique de Lausana, el caso de Pedro Valdo y los valdenses; pero todos ellos tenían ya desde antes esta clase de pensamiento; el más antiguo de ellos es Claudio de Turín. Claudio de Turín es de esta época, antes de pasar a Tiatira propiamente dicha.

Entonces, está muy bien proféticamente descrito el período desde Constantino hasta que surgió el papado definitivo; todavía aquí era un proceso del paganismo, todavía no había el papa como lo hubo después; sólo Nicolás I fue el que después se puso la corona del cielo, del purgatorio y de la tierra, pero eso fue mucho después. Antes el centro del Cristianismo no estaba en Roma, sino que había varios patriarcas como el de Constantinopla, como el de Jerusalén, como el de Efeso, como el de Alejandría, como el de Antioquía, que son los que hasta hoy se llaman ortodoxos, allá en el Oriente, que no aceptan el primado del papa; o sea, un papa encima de ellos, sino como era en la antigüedad, todos iguales. Entonces, aquí está perfectamente descrito ese período histórico de la iglesia.


La doctrina de Balaam

Ahora habla el Señor: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti.” Aquí me llama la atención que el Señor le diga: “pocas cosas”; no que sea poca cosa, sino que las cosas son pocas; no tengo mucho, pero lo que tengo es definido, son dos cosas que el Señor no aprueba, dos cosas principales que Él menciona aquí y son éstas: “que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.” Cuando estudiamos al Libro de las Jornadas y llegamos a la jornada 42, la de Campos de Moab, allí estuvimos mirando la historia de Balaam, en Números desde el capítulo 22; allí se nos cuenta todo lo relativo a Balaam; ahora, por causa del tiempo, no podemos leerlo todo, pero ustedes en su casa después pueden leerlo; solamente hacemos mención de Números capítulo 22: El ángel y el asna de Balaam; en el capítulo 23 Balaam bendice a Israel; en el capítulo 24: Profecías de Balaam; en el capítulo 25 Israel acude a Baal peor.

En la Biblia se habla de la doctrina de Balaam, del error de Balaam y del camino de Balaam. Se habla en Apocalipsis de la doctrina de Balaam y en 2ª de Pedro y la epístola de Judas, del error de Balaam y del camino de Balaam; estas cosas están relacionadas, aunque no son lo mismo. La historia de Balaam está aquí en Números desde el capítulo 22 hasta el 25. Él era un profeta que tenía dones proféticos, e incluso las profecías de Balaam aparecen en la Biblia y se han cumplido; allí donde dice: Profecías de Balaam, él profetizó no sólo acerca de  Israel, él profetizó acerca de los ceneos, de los asirios, y esas profecías tuvieron cumplimiento; incluso en el siglo pasado, en el siglo XX, una misión holandesa de arqueología en Peniel, Galaad, descubrió unas advertencias de Balaam escritas en un mural, y yo las incluí en el libro Sefer Gitaim; allí los hermanos las tienen. Balaam era un profeta que profetizaba cosas verdaderas y se cumplían las cosas de Balaam; incluso varias de las profecías de Balaam están registradas en la Biblia como de parte de Dios; incluso sobre aquella estrella que surgiría de Jacob; una profecía cristológica aparece precisamente en las profecías de Balaam; o sea que Balaam tenía un llamamiento, tenía un don, pero él fue impuro, sus motivos eran impuros; él quería la riqueza que se le ofrecía y quería los honores.

Balac le prometió a Balam honores y riquezas, y aunque él al principio aparentase, no, yo no puedo hablar sino lo que Dios me diga, él hizo toda la cortesía necesaria para parecer un verdadero profeta, pero en su corazón él amaba el lucro.


El error de Balaam

El Nuevo Testamento por el Espíritu Santo dice que el error de Balaam fue que él amó el lucro de la mentira, él mezcló las cosas de Dios con otras cosas; mezcló el amor al dinero, el amor a la fama; y justamente, en ese ambiente de Pérgamo, cuando Satanás empezaba a ofrecer el mundo a la iglesia para distraerla, allí está retratado Balaam, perfectamente. Entonces Balaam dijo: voy a ver qué me vuelve a decir Dios, como si Dios fuera a cambiar de opinión; ahí se demuestra que él quería ir y recibir esos regalos, y recibir esas cosas; entonces Balaam se fue, sólo que el ángel lo resistió y cuando iba a maldecir, Dios le cambiaba la maldición y tenía que bendecir porque Dios no le dejaba maldecir, sino que le cambiaba la maldición en bendición, porque Dios había bendecido a Su pueblo y dijo “Mi pueblo”.  Miren en qué contexto lo dice Dios y cómo el Espíritu nos habla también para este tiempo. Dios dijo: “¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel!” No hay iniquidad en Jacob; o sea, Dios veía a su pueblo a través de la expiación y dijo: un pueblo que no será contado entre las gentes.

Un banquete ecuménico

El pueblo del Señor es un pueblo separado, un pueblo propio de Dios que el mundo no cuenta con él, y eso se lo dijo justamente por medio de Balaam; pero entonces Balaam se ideó una manera para que el pueblo fuera maldecido; no se le podía maldecir al pueblo directamente, pero entonces se le podía mezclar. Si Dios aborrecía el paganismo y la clase de vida de aquellas naciones paganas, los moabitas y todos aquellos, entonces Balaam se inventó un banquete ecuménico en el cual se mezclaba el pueblo de Dios con el pueblo que no era de Dios y celebraban juntos; claro que allí se movía dinero, allí se movía la élite, y entonces Balaam hizo esa fiesta; le dijo a Balac que hiciera una fiesta e invitara a los israelitas. Los israelitas fueron a la fiesta y empezaron a fornicar en la fiesta, a emborracharse y a adorar ídolos, a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Es la idolatría mezclada con la verdad de la palabra de Dios.

Idolatría provocó Balaam; miren lo que dice que enseñaba Balaam, capítulo 2, verso 14: “Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación”. La idolatría y la mezcla con el paganismo fue la doctrina de Balaam; es decir, el ecumenismo; gente que lo quiere es dinero, codearse con la gente alta, aparecer por allá en el Vaticano, o en esos lugares elevados, entonces no se mantienen fieles a la verdad, a la Palabra, sino que ceden y luego quieren guiar al pueblo a eso mismo; guiar al pueblo al banquete de Baal-peor, al banquete de la mezcla, guiar al pueblo al ecumenismo. La unidad del cuerpo de Cristo es una cosa muy diferente al ecumenismo.  El ecumenismo es poner en una misma olla: sapos, culebras, asteriscos, exclamaciones, como se dibujan; eso no es la unidad del cuerpo de Cristo, al mezclar allí vudú con islamismo, con animismo, con judaísmo, con budismo, con ateísmo, con rosacrucismo y con Cristianismo; eso no es, eso es eclecticismo, eso es ecumenismo falso, ese es el banquete de Baal-peor, ese es el tropiezo, la mezcolanza; entonces el Señor nos habla en el contexto de Balaam; el Señor dice que Su pueblo es un pueblo que no será contado entre las gentes, separado para Dios; es fiel a Cristo y a la palabra del Señor. Ahora, quien ande con Cristo y en Su Palabra, andamos juntos, pero si quiere mezclar cosas paganas y cosas mundanas, hay que dejar a esa persona en lo suyo y hay que seguir con el Señor. La espada separa lo precioso de lo vil, lo santo de lo común y de lo mundano.


Denuncia del nicolaísmo

No solamente había el balaamismo, sino el nicolaísmo, que ya había sido denunciado en Efeso, que apenas eran hechos, ahora en Pérgamo, eran más que hechos, era una doctrina. Entonces dice: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas”. En Efeso había dicho: “que yo aborrezco” y que el escriba se la añadió también aquí. El nicolaísmo ya era doctrina en Pérgamo; tanto la inmundicia de la parte histórica que estuvimos estudiando, la parte histórica del nicolaísmo histórico y en el sentido profético etimológico: conquistador de los laicos, ese clericalismo que comenzó a subir, que el Señor aborrecía en Efeso; sin embargo, en Pérgamo fue tolerado y fue aceptada la doctrina nicolaíta, o sea que los hechos, las actitudes, se fueron justificando, y cuando se fueron justificando, se volvieron lo común y lo normal, y se volvió doctrina; después se volvió institución y se institucionalizó la conquista del laicado quitándole los derechos del sacerdocio al laicado y asumiéndolo un clericado exclusivo; diciendo que sólo ellos tienen la validez. Conquistar: nicolaos, conquistar a los laicos, al laicado; ese clericalismo se fue dando justamente desde Constantino en adelante; ahí fue cuando comenzó ese proceso y se justificó; por eso se llama doctrina de los nicolaítas.

En el aspecto histórico fue también una rama gnóstica que prevaleció en Pérgamo y destruyó a la iglesia en Pérgamo; entonces la ciudad fue destruida también. En el aspecto profético se muestra todo ese desarrollo de esa jerarquía que no existía en su sencillez, en el evangelio primitivo, pero que después vemos en la historia de la Iglesia; hasta llega a exigir el papa tener la autoridad para nombrar los reyes, los emperadores; de tal manera que si un emperador no se sometía al papa, el papa liberaba a los súbditos de la obediencia al emperador y todos los emperadores temblaban; eso no sucedió de un día para otro; hubo un proceso que comenzó a darse precisamente en este período que se llama Pérgamo, la iglesia católica antigua.


No tolerar a los que retienen la doctrina

Dice ahora el Señor: “16Por tanto, arrepiéntete”. Noten, aquí el Señor no le está diciendo a Balaam que se arrepienta, ni a los nicolaítas que se arrepientan, sino a la iglesia, a los cristianos que tienen la doctrina de Balaam; no que la tengan ellos, sino que toleran a los que la tienen; fíjense en lo que dijo en el verso 14: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam”. El Señor no está reprendiendo a los de la doctrina de Balaam, esos son paganos; pero a los cristianos, los que reconocen Su nombre y no niegan Su fe; sin embargo, están tolerando eso: tengo contra ti que tienes ahí, no debes tenerlos, no debes permitir eso en medio de ti, siendo cristianos, habéis tolerado esa clase de eclecticismo con el  paganismo y esa clase de clericalismo y de nicolaísmo, los habéis tolerado. Muchos cristianos legítimos, santos verdaderos, toleraban ese sistema; inclusive, grandes hombres de Dios que Dios usó en muchas cosas, tú les ves elementos paganos, aún en sus cosas. Por eso Él esta diciendo: retienes esto ahí y esto lo tengo contra ti: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas”. El Señor le habla a los más cercanos; tú no la tienes, pero retienes a los otros como si eso no fuera nada malo. Un poco de levadura leuda toda la masa. Señor, tú no aceptas eso. Entonces dice: “Por tanto, arrepiéntete”; o sea, hay que arrepentirse de tener entre nosotros los que retienen la doctrina de Balaam y la doctrina de los nicolaitas. Hay que arrepentirse. Arrepentirse quiere decir: reconocer que eso está mal y no admitirlo en nuestro medio. No ser indiferente cuando alguien lo que quiere es política, dinero, mezcolanza; nada, mantener distancia. Un pueblo que no será contado entre las gentes.

La intervención del Señor

Entonces dice: “pues si no, vendré a ti pronto”. El Señor no se demora en intervenir, y dice cómo va a intervenir. Yo sé lo que voy a hacer: “Vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos”. Noten, no dice contra ti, porque tú eres mi iglesia, tú estás soportando eso, pero yo no lo voy a soportar; si tú lo sigues soportando, entonces yo voy a tener que venir con la espada de mi boca contra ellos, ¿ven? Pero el Señor quiere que nosotros hagamos las cosas para que Él no tenga que intervenir; si no intervenimos, Él interviene. Y dice: “y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. ¿Qué era lo que se venía después del período de Pérgamo? Una guerra entre los que eran instrumentos de la palabra del Señor y los que mantuvieron esa cuestión mezclada; tuvieron que recibir el testimonio de los fieles, de los que denunciaban el clericalismo, el amor a las riquezas y todo ese montón de clericalismo que había; siempre hubo cristianos que usaron la palabra de Dios y pelearon contra ellos. Vendré y pelearé; aquí el Señor usa aquel remanente pequeño, aquel remanente como Antipas para pelear. Y dice más: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias“. El Señor habla a todas las iglesias. “Al que venciere, daré del maná escondido”. El maná escondido ¿cuál era? Cuando los israelitas recogían el maná, Dios les había dicho que recogieran sólo lo que iban a comer en ese día porque al otro día se dañaba, se descomponía. Cuando alguno recogía para el otro día se descomponía; sin embargo, Dios le dijo a Aarón que recogiera un poco de maná y lo pusiera en la urna, en el arca del pacto, que ese maná no se corrompería, sino que ese maná estaba dentro para memoria de la victoria de Dios; o sea, Dios los libertó de Egipto y les dio a comer pan del cielo. El Señor nos libertó del mundo y nos dio a comer Cristo; Cristo es el verdadero maná; o sea, el maná incorruptible representa al Cristo resucitado; al que venciere, es decir, al que deje de vivir en la carne mezclado, el que se separe a vivir por mí, “le daré el maná escondido”, o sea, la vida resurrecta; la vida resurrecta es para aquellos que se separan para Dios, aquellos que andan en el Espíritu, viven la vida de resurrección, se alimentan de la resurrección y obviamente resucitarán con Cristo. El que comiere de mí, le resucitaré en el día postrero.

El galardón en Pérgamo

Pero no solamente el Señor promete el maná escondido. El dice también. “y”, o sea, que aquí el galardón es doble: “le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. ¡Qué interesante la piedrecita blanca! En la antigüedad se votaba con piedritas blancas o negras. Por ejemplo, a los jueces se les presentaba un caso de un criminal y se le hacía su juicio; después de examinar todo, entonces venían aquellos jueces y votaban; entonces el que votaba a favor, positivamente, ponía una piedrita blanca: es inocente; el que votaba en contra, ponía una piedrita negra: es culpable. Si había, por ejemplo, siete jueces y cinco piedritas eran negras, era culpable.

Ahora, que el Señor nos diga que nos dará una piedrita blanca es como quien dice: yo voto por tu aprobación, yo te declaro inocente; si vences te declaro inocente y te declaro heredero; pero no solamente la piedrita blanca, porque la piedrita blanca todavía es muy impersonal. El Señor pondrá en la piedrita blanca que a cada vencedor le dará Su aprobación, le podrá un nombre nuevo que ninguno conoce, sino el que lo recibe; ese es el nombre nuevo de la persona. Uno de los galardones es que tendrás el nombre definitivo con el cual Dios te conoció a ti, porque conoceremos como fuimos conocidos; ahora nosotros estamos en proceso. Un día, si seguimos con el Señor, y somos vencedores, y maduramos en Cristo, un día seremos lo que Él sabía que íbamos a ser; ese día Él nos pondrá un nombre que se corresponde con lo que nosotros somos.


Una relación personal

Miren, hermanos, el hecho que ninguno conozca ese nombre, quiere decir que la relación de Dios con cada persona es muy especial; Dios no tiene relaciones en serie, como decir, Dios no nos hizo como jabones, todos iguales; salen, los van cortando y todos son iguales; no, cada persona es específica, cada persona tiene una historia especial con Dios, cada persona tiene una personalidad específica, cada persona tiene un lugar específico en el plan de Dios, algo irrepetible; no hay nadie repetido; para el Señor todos son irrepetibles; por eso nadie, sino Él mismo conocerá su verdadera identidad, la que el Señor conoce. Yo te doy un nombre. El nombre en la Biblia representa lo que la persona es; ese nombre va a decir lo que tú significas para el Señor; tú específicamente, tu lugar, porque Él tiene relación con otros, pero Él te creó a ti para tener una relación específica contigo, irrepetible; tú eres especial para Dios; si tú logras vencer y lograr aquello que Él planeó, entonces Dios te dirá cual es  el nombre que dice lo que tú significas para Él. La piedrita blanca de la aprobación de Dios viene con tu propio nombre, como quien dice: tú eres para mí esto, yo te creé para esto, a nadie más hice para esto. El que tenía que hacer esto eras tú, tú lo hiciste y eres para mí esto, y nadie más lo sabrá, ¿por qué? porque nuestra relación es íntima y personal.

Nosotros conocemos algunas cosas unos de otros, pero hay algo que es sólo del Señor y nosotros, porque esa es tu identidad, irrepetible, con una relación irrepetible que Dios tiene. Por eso, no es suficiente que haya muchos que se salven; es necesario que cada uno se salve y sea vencedor. Uno que falte es un vacío, como decía el hermano Rick Joyner: Si están todos los hijos en la mesa, cada uno es especial; no porque está éste va a llenar el lugar del otro; yo quiero que también éste venga, porque éste es así, éste tiene este temperamento, éste otro, éste otro y aquí está la silla vacía; no importa que las otras sillas estén llenas, ésta está vacía, ésta hay que llenarla y cuando se llene, éste significa para ti esto, a éste le encomiendas esto, a aquel le encomiendas otra cosa; con cada uno tienes una relación especial; y esa relación, ese significado tuyo para el Señor, ese nombre que expresa tu posición irrepetible en el corazón de Dios estará en ese nombre; porque eso es lo que en la Biblia es el nombre, decir quién es para ti.


Por eso  a veces Dios le cambiaba el nombre a las personas; antes Jacob era un engañador; el día que Jacob fue honesto, venció, entonces Dios le dijo: ya no te vas a llamar más Jacob, ahora te vas a llamar Israel; ahora el nombre Israel era lo que Jacob había llegado a ser; así como le cambió el nombre a Jacob por Israel, a Simón por Pedro, así va a hacer contigo; ahora mientras tanto, yo soy Gino, tú eres Jimena, tú eres Marlene, tú eres Jorge, tú eres Angelita, cada uno es cada uno; pero cuando llegues a ser lo que Dios esperaba que tú fueras y expresar lo que Dios esperaba de ti y venzas, ese día Dios te dirá quien eres tú eternamente y definitivamente. Ahí no serás más Jacob, sino Israel; ahí Dios te dará un nombre de vencedor: “Al que venciere le daré una piedrecita blanca”, o sea, un voto de reconocimiento, una balota positiva, ¿amén? pero con tu propio nombre, que sólo tú y el Señor conocen, nadie más; quiere decir, tu relación irrepetible con Dios, tu lugar especial y por toda la eternidad, en el reino de Dios. ¡Qué precioso esto! El que venciere le daré esto. ¡Amén! El Señor nos bendiga, hermanos. Vamos a agradecer al Señor. ☐


Continúa con: Mensaje a la iglesia en Tiatira.

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN TIATIRA

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 13:57, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (17)

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN

TIATIRA


“Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto”. Apocalipsis 2:18.

Una misteriosa Babilonia

Vamos al Libro del Apocalipsis capítulo 2, versículo 18. Estamos llegando con la ayuda del Señor a Su mensaje a la iglesia en Tiatira; es decir, Tiatira fue una iglesia histórica de aquella época del Señor Jesús, del apóstol Juan, del Asia Menor, lo que hoy se llama Turquía.

Subiendo de Efeso por Esmirna hacia Pérgamo, ahora tomamos la dirección de Pérgamo hacia el sureste, descendiendo un poquito oblicuamente desde el norte de Anatolia o Turquía hacia el sureste, unos 32 kilómetros; no es tan lejos de Pérgamo; allí estaba la ciudad histórica de Tiatira donde se dieron unas condiciones supremamente dolorosas al corazón del Señor que deben serlo también al corazón nuestro. Quizá no haya una carta que refleje más hasta donde puede caer la iglesia, inclusive a probar lo que son las profundidades de Satanás; sin embargo, el Señor Jesús la sigue tratando de Iglesia y le sigue siendo fiel y le sigue hablando y dando salida; es profunda esta carta. Esta carta a Tiatira representa el mayor descenso en la historia de la Iglesia, si miramos lo que se suele llamar “la edad de las tinieblas”, las eras de la oscuridad o del oscurantismo, y no oscurantismo en relación con el llamado iluminismo, sino oscurantismo en relación con la espiritualidad, con Cristo; porque hoy en día algunas personas usan la palabra oscurantismo desde la posición del llamado iluminismo y desde el racionalismo, pero yo no uso la palabra oscurantismo desde el iluminismo, sino desde la espiritualidad, desde la palabra de Dios. A ninguna iglesia de estas siete, el Señor le habló tanto. Si usted compara cuantos versículos le habló a Efeso, son siete; a Esmirna, una iglesia que estaba en plena persecución, le habló cuatro; a Pérgamo le habló también pocos; después ustedes los pueden comparar, pero en cambio a Tiatira le habló con una docena de versículos; es la iglesia a la que más le habla, a la que más le dirige Sus palabras; y sin embargo, la iglesia que cayó en mayor profundidad.


Antes de leer el mensaje a Tiatira, yo quisiera que leamos un pasaje que nos ilustra este proceso de las iglesias de descenso, como después también de restauración. La iglesia fue descendiendo desde Efeso por Esmirna hasta Pérgamo y por Pérgamo hasta Tiatira; y después comenzó a ser restaurada poco a poco desde Sardis, Filadelfia hasta los vencedores de Laodicea. Laodicea en sí es una iglesia contra la cual el Señor tiene muchas quejas, pero hay vencedores sobre esa situación. Para entender ese proceso de decadencia y restauración de la iglesia, vamos al libro de Joel, vamos a leer allí algunas expresiones del Espíritu Santo por este profeta. Primeramente vamos al capítulo 1; voy a leer desde el versículo 2.

Estas palabras se las dijo primeramente el Señor a Israel; esto aconteció inicialmente con Israel, antes de ser llevados cautivos a Babilonia, y luego fueron librados de Babilonia, regresados a Jerusalén; pero ustedes recuerdan que en el Nuevo Testamento también hay una misteriosa Babilonia, y también una Babilonia misteriosa de la cual salir hacia una Jerusalén celestial. La historia de Israel es tipológica; así que cuando vemos esta profecía, tiene un primer sentido primario gramático-histórico en relación a Israel y un segundo sentido alegórico o tipológico en relación a la iglesia.

Entonces vamos a verlo en los dos sentidos. Joel 1:2: “2Oid esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?” Qué buena pregunta. ¿Qué es lo que ha acontecido en los días pasados y que está aconteciendo en nuestros días? Es una pregunta del Espíritu. El Espíritu nos pregunta sobre lo que ha acontecido en el pueblo y dice aquí: “3De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación”. Dios dice que esto lo contaremos; Dios quiere que tengamos sentido de la historia, de la intervención de Dios, también del diablo y la nuestra en la historia.


El árbol comido por la plaga

Entonces dice así: “4Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado”; o sea que estamos viendo una degradación de un árbol; ese árbol representa al pueblo del Señor, pero primero viene un gusanito; has dejado tu primer amor, las obras de los nicolaítas, y comenzó ese gusanito, esa oruga, a comerse primero las hojitas; pero dice: lo que dejó la oruga... La oruga fue el primer gusanito que empieza a comer. Dice: lo que quedó de la oruga comió el saltón; después ya estamos viendo que en Esmirna aparece algo así que se llama “la sinagoga de Satanás”; en medio de la persecución empieza a comer más y luego dice: “lo que quedó del saltón comió el revoltón”; ese es otro animalito, ya vemos en Pérgamo, que a lo que antes era hechos, obras, de los Nicolaítas en Efeso, sinagoga de Satanás en Esmirna, es doctrina de Balaam y doctrina de los nicolaítas en Pérgamo; y por fin dice: “y la langosta comió lo que del revoltón había quedado”; o sea, el ataque de Satanás contra el árbol del Señor. Él dijo que Él era un árbol y nosotros éramos ramas de ese árbol. Él dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos” (Juan 15:5).

Cuando lo estaban llevando a la cruz, las mujeres de Jerusalén lloraban por Él, y les dijo: “28Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. 31Porque si en el árbol verde hacen estas cosas,¿en el seco, qué no se hará?” (Lucas 23:28,31).. El árbol verde es la vida divina en toda su preciosa manifestación; ahora, Él tenía que manifestarse en la Iglesia; nosotros somos las ramas de la vida del Señor, pero hay un ataque de Satanás contra la Iglesia, una lucha; así como el Señor fue muerto en la cruz, pero luego por la vida divina resucitó, así también la vida divina que fue dada a la Iglesia es atacada por Satanás hasta llevar a la Iglesia a las profundidades de Satanás, como vamos a ver aquí; sin embargo, como el Señor resucitó, empieza a restaurar y a recuperar lo de Dios en la Iglesia hasta vencer. Los últimos vencedores que sean vencedores de todo; pero entonces hubo un proceso de degradación hasta que la langosta se comió lo que dejó el revoltón, que se había comido lo que dejó el saltón; que se había comido lo que dejó la oruga. Ya en Tiatira vemos la condición de máxima decadencia de la Iglesia. El Señor en vez de quedarse callado fue a la que más le habló, le reconoció algunas cosas buenas y le hizo notorio los graves errores.


Crítica textual

Ahora sí vamos a leer el mensaje a Tiatira de corrido para tener en cuenta los detalles textuales, habiendo revisado esto, porque cada vez lo reviso para que los hermanos lo conozcan, pero lo importante es el texto. Después volvemos al texto sobre nuestros pasos. Leamos primero de corrido el mensaje del Señor para tenerlo todo presente al irlo comentando.

“18Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: 19Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. 20Pero tengo contra ti...” Ese “unas pocas cosas” apenas algunos manuscritos lo dicen, no todos; los más antiguos no lo dicen, pero resulta que en el griego no suena como bien entendido; entonces algunos escribas le agregaron una palabrita que allí se traduce en tres palabras como para hacerlo más gramatical. “Tengo contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel”; algunos manuscritos no dicen: “esa”, sino “tu mujer Jezabel”. Unos dicen: “esa”, otros dicen “tu”, y al comparar unos manuscritos con otros queda difícil decidir cual de los dos será el original. Si a algunos les pareció muy duro llamarla “tu mujer” y le pusieron “esa” o fue al revés que decía “esa” y lo quisieron personalizar y dijeron: “tu”. Los eruditos no saben por cual de las dos clases de manuscritos decidirse, así que les dejo a ustedes que decidan. Yo pienso que ya sea una o la otra cosa, tiene mucho que decir. “Tengo contra ti que esa (o tu) mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. 21Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. 22He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. 23Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña los riñones y el corazón; (claro, la palabra “mente” era como más entendible, pero lo que dijo Dios fue “riñones”, o sea, lo más profundo de tu ser; aquí adentro son los riñones. Los riñones y el corazón, dijo el Señor) y os daré a cada uno según vuestras obras.

24Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; 25pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. 26Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 27y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero, como yo también la he recibido de mi Padre; 28y le daré la estrella de la mañana. 29El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.


Esta iglesia de Tiatira es la primera iglesia a la cual el Señor apela primero a los vencedores. Hasta aquí el Señor había apelado a la iglesia entera. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias; apela, llama a todas las iglesias y luego menciona a los vencedores. Luego a partir de aquí, Tiatira, el Señor comienza a apelar primero a los vencedores; la iglesia llegó a una condición tan degradada que el Señor tiene que llamar a vencedores. No sé si ustedes se dieron cuenta de que aparecen varios niveles de personas en Tiatira. Por una parte, el Señor encomia las cosas buenas, y por otra parte, reprende cosas gravísimas; y sin embargo, el Señor a todos esos que llevan Su nombre de cristiano, que se dicen del pueblo del Señor Jesús, el Señor le habla a todos.


Sacrificio continuo

Usted encuentra cosas preciosísimas como las que aparecen allí en el primer versículo; dice: “Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras”.

Esto es un gran encomio y es un encomio por muchas cosas y el Señor no va a decir eso, si eso no existiera. Tanto en la Tiatira histórica como en el período de la historia de la Iglesia que proféticamente está representado por el mensaje a Tiatira, porque estas siete iglesias son una tipología profética, o sea, esas iglesias históricas, el Señor está hablando a esas iglesias históricas y por esas iglesias históricas Él está profetizando, porque este libro es una profecía de principio a fin.

Entonces tenemos que interpretarlo no sólo históricamente, sino también proféticamente. Hubo una Tiatira histórica. La palabra Tiatira quiere decir: “sacrificio continuo”; la palabra “tisiasterio”, que es de donde vienen las raíces de la palabra Tiatira, quiere decir el altar del incienso, el altar de la alabanza; entonces la palabra Tiatira significa “sacrificio continuo”. Algunos, por causa de la presencia de Jezabel en esta profecía, le han llamado “mujer dominante”; por causa de Jezabel entonces han relacionado Tiatira con mujer dominante, pero en el griego es “sacrificio continuo”. En esa época fue cuando se estableció la misa como un sacrificio repetido y en donde los alimentos, la harina, el elemento agua mezclado con la harina o el aceite, el elemento vino, fueron adorados con adoración latréutica, como si fuera Dios mismo, por causa de una doctrina que surgió en la edad media, que es la doctrina de la transubstanciación, con la cual se decía que los elementos se convertían en la carne y en la sangre de Cristo; entonces como a Dios hay que adorarlo y adorarlo en Cristo, entonces adoraron la ostia, adoraron la harina, adoraron el vino, en adoración como si fuera a Dios mismo; eso sucedió en esa época; y ese sacrificio constante de adoración, cuando se levanta, eso es lo que quiere decir la misa, un sacrificio continuo; no el sacrificio único de Cristo hecho una vez para siempre, sino continuado; entonces llegó a considerarse un sacrificio continuo, incesante y eso es lo que significa Tiatira.


Trasfondo geográfico-histórico

Ahora, Tiatira era una ciudad que se caracterizaba por las pinturas; inclusive la palabra pintura y Tiatira tienen una relación. Ustedes recuerdan que la primera convertida de Tiatira fue Lidia; ella era una vendedora de púrpura de Tiatira, solamente que en ese momento estaba en Filipos, porque ella, aunque era de Tiatira, llevaba el comercio desde Tiatira; lo que hacían en Tiatira era producir tinte.

Había una raíz de una planta que ellos utilizaban y producían unas tintas púrpuras y escarlatas, y ellos hacían unas telas y las teñían; ese era el principal negocio de Tiatira. Tiatira también está relacionada con Tiro, pues debido a la ubicación geográfica de Tiatira, y debido al comercio con Tiro, llegó a ser una ciudad importante, aunque no tan poderosa como Pérgamo, como Esmirna y como Efeso en otros asuntos. Tiatira llegó a ser fuerte en el aspecto comercial y en el aspecto militar. ¿Por qué en el aspecto militar? Porque allí hacia adentro: Esmirna, Pérgamo, Tiatira ahí estaba al límite entre el reino de Lisímaco que era hacia el norte y el de Seleuco que era hacia el sur; entonces quedaba en una situación fronteriza; y fíjense en lo curioso de la ubicación geográfica de Tiatira. Tiatira tiene una historia de cambio constante de gobierno; hay inconstancia. Ahora estaba gobernando un determinado imperio, pero como quedaba en zona fronteriza, a veces el otro imperio prevalecía, entonces dominaba a Tiatira. Tiatira estaba en un vaivén constante; a veces reinaba el rey de Pérgamo; a veces reinaban los descendientes de Seleuco, después reinaba otra vez Roma; o sea que Tiatira estaba siempre bajo diferentes gobiernos; estaba como decir en un vaivén y era un lugar fuerte en cuanto a comercio, igual que Tiro. Ustedes saben que Jezabel era hija del rey de Tiro, y ustedes saben a quién se le llama espiritualmente el rey de Tiro en la Biblia, al mismo diablo. Si ustedes lo quieren ver, vamos allí a Ezequiel capítulo 28 y ustedes se van a dar cuenta de que detrás del rey de Tiro, el rey físico, estaba el rey espiritual, los gobernadores de las tinieblas de este siglo. Ezequiel capítulo 28, mostrando que el verdadero rey de Tiro no era el títere que aparecía como político, sino el espíritu de Satanás mismo que manejaba. Vamos a verlo en Ezequiel 28, y esto lo menciono por causa de la relación con Tiro y con Jezabel y la relación con comercio, contrataciones y con Tiatira también. Ahora, ¿qué era lo que vendía Tiatira? Vendía telas de púrpura y de carmesí; el púrpura es el que viste el llamado purpurado que es el colegio episcopal, y el escarlata es del colegio cardenalicio; y justamente, eso aparece allí en Tiatira; y la misma Lidia era vendedora de las telas; pero esas telas se usaban para esas posiciones de honor en el imperio romano que después pasaron a ser de honor en las jerarquías romano-papistas.


Ezequiel 28:12: “12Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro”. Lo que va a hablar aquí es de Satanás, porque Satanás es el verdadero rey espiritual que maneja al rey de Tiro; es el personaje que expresa ese tipo de gobierno, lo que es la personalidad espiritual, el carácter de Satanás. El Señor, al identificar a Satanás detrás de este rey de Tiro, ya habla directamente al que está detrás. Le habla al que está detrás, y dice así: “el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura. 13En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornalina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14Tú, querubín grande, protector”. Ahora vemos quién era el verdadero rey de Tiro; no era el títere sino el titiritero, el querubín. El rey físico era el títere, el titiritero era el querubín; por eso Pablo habla en Efesios de los gobernadores de las tinieblas de este mundo; por eso en Daniel 10, el príncipe de Persia, titiritero, aparecía representado en el príncipe de Persia natural. El príncipe de Grecia, titiritero, el espíritu principado demoníaco, digitaba el imperio griego; aquí vemos que el que digitaba el gobierno de Tiro, el comercio y todo eso, era el mismo querubín rebelde, el mismo Satanás.


Pies semejantes al calcolíbano

Vamos otra vez a Apocalipsis 2 para seguir el mensaje a Tiatira; pero tenemos que ver todo lo que implica la palabra Tiatira, la historia de Tiatira, cómo eso tiene una influencia y cómo eso tiene también una tipología. La iglesia en Tiatira es la iglesia en una situación muy difícil; y leí lo de Joel para mostrar hasta dónde pudo degradarse la iglesia; y aún el Señor la sigue llamando iglesia. El Señor dice: Escribe al ángel de la iglesia en Tiatira, y dice que algunos llegaron a las profundidades de Satanás; eso no aparece en Efeso, ni en Esmirna, ni en Pérgamo, ni en Sardis, ni en Filadelfia, ni en Laodicea; las profundidades de Satanás aparecen solamente en Tiatira; y sin embargo, el Señor la llama “la iglesia” y es un candelero, y de oro; pero por causa de los vencedores. Vamos a leer allí muy lentamente.

¿Cómo se presenta el Señor al ángel de la iglesia en Tiatira y a la iglesia?. “El Hijo de Dios”; allá ellos tenían el culto de Apolo y el culto de una Síbila, y aquí dice: “El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego”; o sea, el que penetra hasta lo más profundo, y por eso dice: el que escudriña los riñones y el corazón, los ojos como llama de fuego. Y dice más: “y pies semejantes al bronce bruñido”; o sea, el calcolíbano, que era una de las cosas que se producían en Tiatira. En Tiatira se producía el calcolíbano que era como una especie de bronce bruñido, como una aleación que se producía justamente en Tiatira; hacían escudos de calcolíbano, de manera que la gente de Tiatira sabía lo que era ese metal y el Señor se identifica a ellos como el que tiene los pies de calcolíbano o bronce bruñido; como quien dice: ustedes conocen el proceso para que este metal salga; y yo tengo pies de eso, yo pasé por el horno, yo pasé por el juicio, yo escudriño todas las cosas. El pecado es juzgado en mí; aquí es donde más pecado se presenta; entonces Él se presenta como el que juzga el pecado, el que escudriña los riñones y el corazón; aquí dice “la mente”, pero el Señor dijo: los rines, nefrus, de donde viene la palabra nefritis, o sea, inflamación de los riñones. Esa es la palabra que el Señor Jesús usó. El que escudriña los nefrus, los riñones y el corazón. “Ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al bronce bruñido”; es el Señor que juzga el pecado. Como el problema de Tiatira era pecado hasta lo más profundo, el Señor se presenta como el que juzga el pecado y el que pasó por el juicio del pecado; es muy profundo. El Señor hace las dos cosas: por una parte, el juicio del pecado; por eso él trata con el pecado y por eso él va a castigar.

Dice: “yo la arrojo en cama”, etc. “y a sus hijos heriré de muerte”. Él es el Señor que juzga el pecado; por eso, en cuanto Hijo Él les trata los más profundos pecados. Si se arrepienten pueden ser libres. Por eso Él dice: les he dado tiempo para que se arrepientan; o sea que el Señor puede solucionar, si se arrepienten. ¡Cómo es de misericordioso el Señor! No sólo juzga el pecado, sino que Él sufrió por el pecado para librar del más profundo pecado; aún de las profundidades de Satanás el Señor puede librar porque Él es el que tiene pies como bronce bruñido; Él fue hasta el mismo Hades, el mismo Seol, y tomó las llaves del infierno y de la muerte. Entonces habla a los que son fieles en Tiatira. Ustedes van a darse cuenta de que en una situación tan terrible, sin embargo había gente fiel; este período de la iglesia corresponde a la llamada edad media; o sea, más o menos después del período patrístico. Después de Constantino ese período patrístico representa la era de Pérgamo. Luego comenzó lo que se llamó la pornocracia, el gobierno de papas corruptos, de papisas de Roma; hasta de mujeres, una llamada la papisa Juana, que era una mujer disfrazada de papa y se llamaba “Juan VIII” y era una papisa; así como aparece una Jezabel en esos tiempos de pornocracia papal, aparece una mujer llamada Marosia y y otra llamada Lucrecia Borgia, de las que ustedes han oído unas barbaridades que sucedían allá en el papado, y todas esas prostituciones y cosas; compraban el papado por medio de dinero, nombraban a un niño de ocho años de cardenal porque con el puesto de cardenal tenía muchos beneficios que todos los Estados tenían que pagar; y hubo papas hasta de once años, y hubo papas hijos de papas, una cosa terrible; o sea, la iglesia y el llamado cristianismo llegó a la más profunda degradación en la edad media; incluso hubo papas como uno de los Silvestres de quien dicen que fue mago negro; hubo varios papas que fueron acusados de brujería, otros de asesinato, de incesto; muchas cosas se dieron; por eso se habla de las profundidades de Satanás; eso se vio en la historia, en la edad media, la edad de las tinieblas, siglo VIII, siglo IX, siglo X, siglo XI, siglo XII, siglo XIII, siglo XIV, siglo XV; fueron los siglos de la peor calaña de gente que se decía cristiana, haciendo las peores cosas y se decían cristianos.


Un remanente fiel

Sin embargo, en medio de todo ese sistema, había gente santa que no estaba en esa posición, pero que toleraba a Jezabel decirse lo que no era, pero mantenían fidelidad; personas como Francisco de Asís, como Bernardo de Claraval, como los pre-reformadores anteriores a la Reforma que la vez pasada mencioné, como Arnaldo de Brescia, como Jerónimo Savonarola, como Pierre de Bruise, como Enrique de Lausana; éstos fueron líderes que estuvieron subterráneamente siendo fieles al Señor, enseñando la palabra, como también fueron Juan Hus, Juan Wicleff; todos esos grandes hombres de Dios tuvieron que enfrentarse a todo ese sistema. Entonces el Señor a un grupo le habla de ser fiel; a esos les dice el Señor: “Conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti”; aquí está lo que el Señor desaprobaba: “que toleras”. Fíjate, tú ves muchos de esos grandes hombres santos, como San Francisco de Asís, sin embargo, él mismo aceptaba el papado, aceptaba ese sistema, aunque él era un santo. Yo les conté una vez la historia como él fue y le pidió permiso al papa Julio II para que le permitiera hacer una orden para obedecer el evangelio; le pedía permiso al papa para obedecer el evangelio. El papa, como vio que a Pierre de Bruise y Pedro Valdo y los valdenses no les habían dado permiso y habían hecho las cosas a su manera, entonces él políticamente le dio permiso de obedecer el evangelio y ahí surgió la orden de los franciscanos descalzos que se vestían con túnicas, siempre se amarraban con un cordón y solamente comían lo que les daban; por eso los llamaron mendicantes, que fueron los que evitaron que se perdiera Europa para el cristianismo; porque si no hubiera habido la reacción de estos hombres, era tal la maldad que había en los altos clérigos que la gente se hubiera vuelto atea, si no hubiera sido por esos grupitos que estaban allí; como decir, los que no tenían esa doctrina que ellos llaman las profundidades de Satanás; o sea que hubo algunos que fueron fieles, pero muchos de los que eran fieles al Señor aceptaban la doctrina nicolaíta, aceptaban el catolicismo, aceptaban la jerarquía papal antibíblica; unos no, unos sí; entonces el Señor ¿qué le dice a la iglesia? “tengo contra ti que toleras...”; o sea que hay cosas que el Señor no quiere que toleremos en la iglesia, y el Señor nos lo cobra.

La Jezabel histórica y la espiritual

Fíjense en que el Señor no habló con Jezabel; Él quería que sus representantes, los que andan en Su Espíritu, fueran los que declararan lo que era Jezabel; pero ellos lo toleraron; entonces el Señor dice: “tengo contra ti que toleras que esa mujer”; otros dicen “tu mujer Jezabel, que se dice profetisa”; no que fuera, pero que se dice profetisa: “enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”. Aquí aparece primero una Jezabel histórica, una mujer llamada Jezabel o que fue llamada por el Señor Jezabel para recordar quién era la Jezabel antigua; ya hubo una Jezabel del pasado. ¿Quién era la Jezabel del pasado en tiempos de Elías? Era la hija del rey de Tiro, una mujer pagana, adoradora de Baal, adoradora de Astarté, que se casó con el rey Acab en Samaria y que instauró el culto a Baal, el culto a Astarté en Israel y persiguió a los profetas de Dios, y el último que quedó fue Elías y también lo buscaba para matarlo y le juró que mataría a Elías; le dijo: te mataré; y fue cuando Elías tuvo que huir al Sinaí caminando tremendamente y después tuvo que volverse otra vez. Esa mujer Jezabel era una pagana, pero era una pagana que estaba en autoridad sobre el pueblo de Dios, era la esposa del rey Acab y ejerció autoridad e impuso su religión sobre el pueblo de Dios. Que el Señor utilice ese nombre, está como haciendo alusión a esa situación; la situación que hubo en Israel en tiempos de Acab, cuando una mujer pagana, hechicera, hija del rey de Tiro, que ustedes saben era el títere principal de Satanás en ese tiempo, asuntos de comercio, ella se decía profetisa; no que fuera profetisa, pero se decía ser. ¿A quién está tipificando esa Jezabel aquí? A la gran ramera que leímos la vez pasada en Apocalipsis 17, y que está tipificada por esta Jezabel; es la pornocracia papal de la edad media que se decía ser como dice en Apocalipsis 18; miren lo que dice esa mujer, Babilonia la grande, Roma; dice en el verso 7: “Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón; yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto”. Eso es lo que ella dice, que está sentada como reina, no soy viuda y no veré llanto. Ella pretende ser algo, ella no es una profetisa de Dios, es falsa, no ha nacido de nuevo, ella es pagana, ella no debe ser tolerada por la iglesia, pero la iglesia estaba tolerando a esa mujer Jezabel, que se decía profetisa, ejercía autoridad sobre los siervos de Dios, seducía a los siervos de Dios a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. La fornicación material, tipifica la fornicación espiritual; la mezcla de la palabra de Dios con el paganismo, con el asunto del nepotismo, del dinero, de los parientes, de la corrupción; todo eso está tipificado en Jezabel. Jezabel tipifica a la iglesia católica romana de la edad media, de la época del oscurantismo; es la que, cuando tú lees estas palabras, no hay otra que pueda ser identificada como ella. Es que quizás ustedes no han leído la historia, pero había épocas donde inclusive hasta los cadáveres se desenterraban. Un papa desenterraba el cadáver del otro para quitarle al cadáver los dedos de la bendición y luego lo tiraban al Tíber y deshacían las ordenaciones eclesiásticas que había hecho el papa anterior; a veces había tres papas peleándose entre sí. Lo que llegó a hacer el cristianismo, fueron cosas terribles. De la gran ramera Él dice que está saciada con la sangre de los siervos; instauró la inquisición, la tortura; torturas terribles eran hechas. A una persona que estaba siendo quemada le ponían una estatua de la virgen en la nariz, diga: salve regina; el pobre muriéndose allá, le metían la estatua de María por la nariz para que invocase a María, en vez de invocar a Cristo. Si ustedes leyeran lo que fueron realmente esos años terribles, que hasta los mismos historiadores católicos lo reconocen. En Los Anales de Baronio, allí está toda esta historia que le estoy contando y los mismos lo reconocen; hubo una degradación: la langosta se comió lo que quedaba; hubo ahí savia en las raíces para que después brotara, algunos clandestinos, perseguidos, como aquellos que mencioné que hicieron algo. Pero aparece Jezabel tipificando esa época, una posición de gobierno, aquella gran ramera, Roma, Babilonia, Jezabel, que se dice profetisa; es decir, pretende hablar en nombre de Dios y la gente lo tolera, incluso los siervos, muchos lo toleraban, como les mencioné Francisco de Asís, Bernardo de Claraval, ellos toleraban el romanismo; fueron hombres fieles, pero el Señor dijo: tengo contra ti que toleras esta mujer que se dice... ¿qué decía ella? Hablar en nombre de Dios, ser profetisa, ¿qué más? Enseñaba, pero ¿qué enseñaba? Idolatría y fornicación espiritual y material; entonces ahí está retratada perfectamente la pornocracia papal de los siglos medios; está perfectamente profetizado; Jezabel que se dice profetisa y enseña a mis siervos; el Señor reconoce que siervos suyos están engañados por esta reina pagana que reina sobre el pueblo de Dios, que se dice ser profetisa y enseña a los siervos del Señor. “Y le he dado tiempo para que se arrepienta”; miren cómo es el Señor, “le he dado tiempo”. ¿Saben cuanto duró esa época? Como mil años duró el período de Tiatira, porque el período patrístico comienza a pasar hacia el período de la edad media más o menos desde los años 500 hasta el 1500, porque surgió la Reforma; ya esa es otra época que es la que sigue: Sardis; pero como duró mil años y por eso algunos católicos dicen que ese es el milenio, porque ellos reinaron sobre los reyes durante esos mil años, entonces dicen que ese es el milenio; pero fue una farsa del milenio, un pseudo-milenio, porque reinaron en forma terrible, no mártires, sino torturadores.

“21Y le he dado tiempo”; ahí está el período que más duró de todos estos períodos, es Tiatira; en el período de la iglesia el que más duró, era un cristianismo que el Señor le permitió siglos y siglos, a ver si se arrepentía, pero no ha querido arrepentirse; el Señor varias veces la llevó a arrepentirse; cuántos concilios buscando reformar esa situación escandalosa y nada, siempre la justificaban. Cualquiera que estudie la historia del catolicismo, la historia de los concilios, se da cuenta de que muchas veces se quiso reformar y nunca fue posible.

“Le he dado tiempo”; fue el período más largo de todos; el Señor le habla doce versículos, le permite casi mil años. “Le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

He aquí, yo la arrojo en cama”; esta palabra cama en el griego es clinen, de donde viene la palabra clínica; es cama de enfermedad, la arrojo en clínica; en cama pero de clínica, lecho de enfermedad, lecho de muerte, lecho de dolor; ella había fornicado en su cama, ahora en su cama va a sufrir los dolores, en la misma cama donde ella fornicó; allí en esa misma cama va a sufrir los dolores.


Juicio a la gran ramera

Vamos a ver algo de Apocalipsis aquí; después volveremos con más detalle, pero para adelantar este aspecto, veamos lo que dice de la gran ramera en el capítulo 17:16: “Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera”. Ella había fornicado con los reyes de la tierra, con los grandes concordatos; siempre los nuncios están como los decanos de los embajadores; siempre el protocolo más elevado es el del Vaticano; incluso hasta a los Presidentes se les ordena salir de espalda y no de frente; y algunos le besan el anillo y todo; fornicando con los reyes de la tierra, siempre. Ahora, ¿qué va a pasar? “éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego”. Es posible, en un próximo cónclave para elegir un nuevo papa o en un próximo concilio, le pongan una terrible bomba al Vaticano; no una bomba de esas pequeñas, sino una grande; porque dice que la gran ramera será devorada, consumida con fuego; ese es el juicio que Dios tiene para ella; es muy probable que eso pueda suceder. Ya muchas veces ha habido ataques al Vaticano, pero aquí dice: será consumida con fuego; no será un incendio solamente, sino será consumida, la quemarán con fuego. Ahora, eso no dice que procederá de Ben Laden, sino de estos diez que tienen el plan del anticristo. Dice que Dios ha puesto en sus corazones el ejercer lo que Él quiso, ponerse de acuerdo y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios. Esos reinos europeos le darán la autoridad al anticristo, a la bestia; pero como no podía venir la bestia hasta que no fuera quitada Roma, pues entonces, será quemada la ramera, que es Roma, con fuego, y entonces vendrá el anticristo; eso era lo que le decía Pablo a los Tesalonicenses.

Sabemos quién lo detiene hasta ahora, hasta que sea quitado de en medio; el imperio romano; no podía venir el imperio del anticristo, mientras estuviera el romano; y no puede prosperar ni la bestia, ni el anticristo, hasta que estos diez reinos no quemen a Roma, la ramera.

Juan dice que la ramera es Roma. Dice, esa mujer es la ciudad que reina en los reyes de la tierra, y esa era Roma, no nos equivoquemos; Roma es la gran ramera, es la Jezabel que fornica con los reyes de la tierra; incluso siervos de Dios, gente que quiere servir al Señor, pero le dan posiciones en la jerarquía y le van dando posiciones en los bancos: el Banco Ambrosiano, el Banco Vaticano, y una serie de cosas que no da el tiempo para contar; me demoraría mucho decir datos. Sin embargo, se van corrompiendo; enseña a mis siervos a fornicar, y a comer cosas sacrificadas a los ídolos; la idolatría, el paganismo se mezcló en el cristianismo desde esas posiciones, desde Roma; eso está profetizado y se cumplió tal como Dios dijo: le he dado tiempo, ¿cuánto tiempo?


Y no han querido arrepentirse: “He aquí, yo la arrojo en cama”, en clínica, en enfermedad, “y en gran tribulación”. Recuérdese que el Señor a la iglesia en Tiatira le habla de su segunda venida. “25Pero lo que tenéis, (se lo habla a los fieles) retenedlo hasta que yo venga”. ¿Qué quiere decir: “hasta que yo venga”? quiere decir que cuando el Señor venga habrá los vencedores de Tiatira que serán recompensados. Quiere decir que el estado de Tiatira, el catolicismo romano, representado en Tiatira, continuará hasta la venida de Cristo, porque el Señor le dice a los vencedores que retengan lo que tienen hasta que Él venga. Cuando el Señor venga, encontrará mucha gente en el estado de Tiatira. Mucha gente católico romana, algunos todavía en sus negocios, vaticanos, etc., hasta con narcotráfico y con suicidio de banqueros, y la pugna de los masones y el opus-dei por controlar el Vaticano; todas esas cosas, hasta que el Señor venga, porque la gran ramera será juzgada por el Señor de dos maneras: una manera, quemada con fuego; otra, el terremoto; el Señor se acordará de Babilonia y producirá un terremoto mundial; el terremoto mundial del que hemos hablado a los hermanos. Dice la Biblia que es por causa de que el Señor se acuerda de las fornicaciones de Babilonia; eso es lo que producirá el terremoto; eso lo dice la séptima copa, que es ese terremoto mundial. “22He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran“; los que adulteran con la ramera en ecumenismo, los que se meten en esas cosas, adulteran con ella; siervos del Señor mezclados con el Vaticano y sus negocios; entrarán en gran tribulación; ahí dice, los arrojo en gran tribulación a los que adulteran con ella. Hay que mantener cuidado, ¿verdad, hermanos? No hay que adulterar con Jezabel, porque entonces nos toca gran tribulación.


“Si no se arrepienten de las obras de ella”. Aquí muestra que ella es la que hace esas obras, ella es la que convida al ecumenismo, ella es la que hace los grandes negocios y es la que invita al Vaticano a los pastores, también a los brujos, también a los musulmanes y a los rabinos, y les manda el pasaje, les da dinero, “las obras de ella”, ella es la líder. Por eso dice: a los que con ella adulteran, los arrojaré en gran tribulación; a ella en cama y a ellos en gran tribulación; “si no se arrepienten de las obras de ella”. Hay que arrepentirse de las obras de Jezabel, de las obras de la gran ramera. “Y a sus hijos”; la Jezabel histórica tuvo hijos naturales, pero la Jezabel espiritual, del período de Tiatira, la gran ramera, tiene hijos espirituales, tiene seguidores, tiene muchos cardenales, muchos arzobispos, muchos obispos, muchos curas y muchas monjas y gente que les sigue: “Y a sus hijos”, éstos son los hijos de la gran ramera: “a sus hijos heriré de muerte”; por eso el Señor dijo: “Salid de ella pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y no recibáis parte de sus plagas”; las plagas son las siete copas de la ira; vienen contra la gran ramera; y si los hijos de Dios, del pueblo de Dios, no salen de Babilonia, entonces le vienen las plagas y esas plagas son muerte. “23Y a sus hijos heriré de muerte y todas las iglesias sabrán...”; cuando vean el castigo de Dios a estas personas, “todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña los riñones y el corazón, y os daré a cada uno según vuestras obras”.


Ahora, ¿quiere decir que sólo hubo esa perversidad? no, hubo gente fiel, aquí están los fieles, aquí está el remanente, aquí están aquellos cristianos que en esa época terrible tuvieron que estar en clandestinidad, protestando, enseñando y siendo perseguidos: “Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira”; aquí vemos tres niveles: vosotros, que es la iglesia en general, el promedio; Jezabel que es con la que están fornicando, y los demás que están en Tiatira, pero que son fieles. Son tres niveles: vosotros y los demás; había hablado de Jezabel y sus hijos, que ellos lo toleran; aunque no participan, lo toleran; no deben tolerarlo. “A vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina”. La enseñanza de fornicación e idolatría y de profecía de la Jezabel que pretende ser algo, pretende hablar en nombre de Dios, dice: yo soy reina, me he enriquecido, no veré llanto, no seré viuda. Los que no tienen esa doctrina. Hubo en esa época de Tiatira, en las ciudades medias, gente que no fue romanista, que no fue papista, y el Señor aquí les está nombrando: “los demás que están en Tiatira”, no ellos, los demás que están en Tiatira y no tienen esa doctrina, “y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás “. Para que el Señor Jesús hable eso, Él, que conoce todo lo que se hace en secreto y que Él diga que hubo gente que hablaba de las profundidades de Satanás, pero hubo algunos que no supieron de eso, a esos que ignoraron eso, el Señor los aprueba. El Señor dice: “y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.” Ahora, ¿cuál era la situación de estos vencedores? clandestinidad, persecución, la inquisición; entonces a éstos que no estaban en los puestos de poder, éstos que eran perseguidos y clandestinos, a éstos les dice el Señor:

“Al que venciere y guardare mis obras”, las del Señor; no es hacer lo que a nosotros se nos ocurre, sino lo que el Señor tiene preparado hacer Él con nosotros y nosotros con Él. “Guardare mis obras”; nosotros tenemos que guardar Sus obras, lo que Él preparó de antemano para Él hacer con nosotros y nosotros con Él; si lo guardamos, si no dejamos que se pierda esa oportunidad, sino que entendemos que eso lo preparó el Señor para hacerlo con nosotros y nosotros lo hacemos con Él, “Y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”; porque ellos eran los perseguidos, los degradados, los clandestinos; “le daré autoridad”; ahora la que decía ser, irá en cama de tribulación y a fuego; aquí dice: “le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero, como yo también la he recibido de mi Padre”; ¿cómo recibí autoridad de las naciones? dice el Señor: caminando mi camino; si ustedes caminan mi camino estrecho, ésta será vuestra recompensa: autoridad sobre las naciones, pero no sólo una autoridad, sin mí, sino con este complemento: “y”, es el complemento, porque no se puede tener autoridad sin este complemento: “y le daré la estrella de la mañana”; ahora Jesús, ustedes saben que Él mismo se identificó a sí mismo como la estrella de la mañana, allí en Apocalipsis 22:16; el Señor Jesús dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”. Ahora, el Señor es también el sol de justicia, pero ¿por qué no dice: le daré el sol de justicia? porque el sol de justicia es cuando Él venga en su segunda venida; pero antes de que el Señor venga en su segunda venida, Él es la estrella de la mañana. Él es el que nos alumbra en la oscuridad; esta gente fue la que tuvo que vivir en los tiempos oscuros; entonces el Señor será la luz de los vencedores en los tiempos del oscurantismo, en los tiempos de las tinieblas. “Le daré la estrella de la mañana”. Yo me daré a ellos para alumbrarlos en la oscuridad. No sólo cuando Él venga, ese es el sol de justicia. Él podría presentarse de otra manera, pero se presentó como la estrella de la mañana, el que alumbra en las edades oscuras, en la oscuridad. Por eso es que a algunos de los siervos del Señor, que fueron siervos de Dios antes de la época de la reforma, les llaman con ese nombre. En los libros de historia de la Iglesia, a Juan Wicleff le llamaban el lucero de la mañana o la estrella de la Reforma; antes de venir la época de la Reforma, hubo pre-reformadores que hicieron ese trabajo. El Señor a esos vencedores les dará Su propio ser, pero en este sentido: “le daré la estrella de la mañana”, autoridad y la estrella de la mañana; y la que dice estar en autoridad, irá en cama y en tribulación y en muerte, y los que estaban siendo perseguidos y clandestinos, manteniendo un testimonio en medio de dificultades, el Señor no les añadirá más cargas. “Le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. A nosotros nos dice esto el Espíritu; no sólo a esa época. Lo que dijo a esa época, lo que dijo a otras iglesias, nos lo dice a nosotros; hay que aprender del sentimiento del Señor acerca de estas cosas. Vamos a orar y dar gracias al Señor. ☐


Continúa con: Mensaje a la iglesia en Sardis.

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN SARDIS

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 13:21, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (18)

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN

SARDIS


“Y escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto”. Apo. 3:1.

Un mensaje profético de la Sardis histórica

Vamos al libro del Apocalipsis, que estamos estudiando los viernes con la ayuda del Señor y hoy llegamos al capítulo 3, los versículos 1 al 6 que corresponden al mensaje del Señor a la iglesia en Sardis. Hemos hecho un seguimiento de todas estas iglesias anteriores: Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira y hoy estamos llegando a Sardis; hoy estaremos viendo algo relativo a la iglesia en Sardis. Los hermanos saben, porque lo estamos leyendo en primer lugar, en un sentido gramático-histórico, que hubo  una iglesia histórica en el Asia Menor, lo que hoy es Turquía, la península de Anatolia, que se llamó Sardis.

Si ustedes se imaginan el mapa de la península de Anatolia, está Efeso, sube a Esmirna, sube a Pérgamo, luego viene Tiatira y luego desciende un poco a Sardis, después baja a Filadelfia y Laodicea.

Entonces, ahora estamos en Sardis. Sardis fue, pues, una iglesia en el Asia Menor en el tiempo en que el apóstol Juan estaba vivo, y esta carta fue enviada por el Señor a través de Juan al ángel de la iglesia en Sardis; o sea que hubo una iglesia histórica llamada Sardis; digo hubo, porque realmente ahora Sardis, la ciudad, ya no existe. Cerca de donde estaba la ciudad, existe una pequeña villa llamada Sarte que viene del mismo nombre de Sardis, pero no es aquella antigua ciudad, sino una población pequeña que tomó el nombre de la ciudad antigua; la ciudad antigua ya no existe. De estas siete ciudades solamente existen Esmirna y Filadelfia hoy en día, y son las dos únicas iglesias a las cuales el Señor no reprende; las demás no existen hoy.

Sardis es una de las que no existen, pero no solamente estamos mirando el aspecto geográfico histórico de esta condición de la iglesia en Sardis, sino que como veíamos al principio del Apocalipsis, al final del Apocalipsis se nos dice que el Apocalipsis íntegro es una profecía, por lo tanto, estos capítulos 2 y 3 de Apocalipsis son proféticos y no solamente históricos; son históricos, pero las condiciones históricas son usadas por el Señor para profetizar porque estas condiciones históricas están descritas por el Señor dentro de algo que el Señor mismo llamó profecía; por lo tanto, hay una profecía; así que leemos no solamente acerca de la iglesia histórica antigua de Sardis, donde hubo hombres tan sobresalientes como Melitón de Sardis, un gran líder de la iglesia primitiva que el Señor usó mucho y que toda la antigüedad cristiana recordaba con mucho cariño, y de él han sobrevivido algunos escritos, sino que estamos viendo a través del mensaje a la Sardis histórica, un mensaje profético; de manera que la condición de Sardis representa este quinto período de la historia de la iglesia. En la Biblia hay profecía acerca de Dios mismo. Jehová será uno y uno su nombre, es una profecía acerca de Dios; hay muchas profecías acerca de Cristo, hay profecías acerca del Espíritu, profecías acerca de Israel, profecías acerca de las naciones, profecías incluso acerca de los ángeles, profecías acerca del resto de la creación.

¡Cómo no va a haber profecías acerca de la iglesia! Estos capítulos 2 y 3 de Apocalipsis son profecía.


Resumen profético-histórico

El Señor le llama profecía a toda el Apocalipsis; de manera que si miramos  la historia de la iglesia, vemos cómo se corresponde con períodos históricos que al comparar esos períodos con la profecía  vemos como concuerdan y así lo hemos estado viendo: Efeso, relativo a la iglesia primitiva, inmediatamente después de la muerte de los últimos apóstoles; estaba todavía vivo Juan; después vino el período de las persecuciones con los emperadores romanos, aquellas grandes diez persecuciones que terminaron con la de Diocleciano, lo que está representado en Esmirna, que quiere decir amargura, prueba, persecuciones. Tendrás persecución por diez días, dice el Señor, y justamente hubo diez grandes persecuciones romanas. Después vino Constantino y el diablo cambió la táctica de ataque contra la iglesia; ahora ya no la atacó con persecución, sino mezclándola con la política del Estado, mezclando el paganismo con el cristianismo, y esa mezcla es la que aparece en Pérgamo, que eso es lo que quiere decir Pérgamo: muy mezclado, muy casado; entonces ese período que hoy día se llama el período de la iglesia católica antigua, antes del papado, el período desde Constantino y los siguientes siglos hasta comenzar en fuerte el papado, ese es el que se llama el período de Pérgamo. Después ya llegó la propia edad media, la época terrible del absolutismo papal, incluso como algunos historiadores lo han llamado: la pornocracia papal, porque hubo muchas cosas totalmente escandalosas que se hicieron dizque en nombre de Dios, negocios que se hicieron dizque perdonando los pecados; el papa autorizaba al cardenal por el poder pontificio a tener relaciones sexuales con un mozo, por ejemplo; eran cosas que sucedían a la luz pública, cosas terribles; fue un período como dice aquí, de Jezabel; esta Jezabel es la gran ramera. La gran ramera es Roma. Este período de Tiatira representa precisamente aquella época medieval que duró mucho tiempo, que representa el romanismo en su estado peor, como ha sido manifestado en la historia del cristianismo; pero el Señor permitió que hubiera otra etapa posterior a Tiatira; Dios no dejó que las cosas se quedaran en esa situación, sino que providenció la Reforma protestante para que muchas personas salieran de aquella condición babilónica y buscaran al Señor. Ese período posterior a Tiatira, posterior al papismo de la edad media, es el período de la Reforma y es el período que está representado en este mensaje a Sardis.

Los escapados

La palabra Sardis significa: escapados. Justamente, algunos escaparon de Babilonia, como el Señor dijo: Salid de Babilonia.

Babilonia es claramente identificada por el apóstol Juan como Roma. Juan dice: Babilonia es la ciudad que reina sobre los reyes de la tierra (Ap. 17:18); y en ese tiempo de Juan quien reinaba era Roma, vestida de púrpura y escarlata; en fin, su peor estado es Tiatira. Pero hubo personas que escaparon de la condición de Tiatira, salieron del romanismo; y algunos de los que salieron fueron fieles; otros de los que salieron fueron infieles; por eso vamos a ver que el mensaje a Sardis es agridulce; tiene algo de dulce por causa de los fieles, los que no han manchado sus ropas que andarán delante del Señor en ropas blancas; pero hay otros que son agrios, y nos damos cuenta de que ya en Tiatira, el Señor dice que Tiatira tenía hijos; Jezabel tenía hijos y también la gran ramera tiene también hijas; o sea que a la madre que era Roma, le nacieron otras hijas que no son precisamente Roma, que salieron de Roma, pero que no fueron fieles y por eso el Señor también les llama rameras; por eso le dice a Roma, la madre de las rameras. La gran ramera, la madre, es Roma; pero hay unas que salieron de Roma y no mantuvieron su fidelidad y el Espíritu Santo también les llama rameras. Este aspecto negativo que hace que el Espíritu Santo por Juan le llame ramera y que el mismo ángel les llame rameras a algunos que salieron de Roma, nos muestra que en el protestantismo hubo una parte fiel y una parte infiel. La parte fiel es el remanente que el Señor va a decir aquí, como vamos a leer, que guardaron sus ropas y que andarán con él en ropas blancas; pero la parte infiel, que no es precisamente Roma, sino que viene después, que salió de Roma, que escapó de Roma, que es lo que quiere decir Sardis, es la que representa ese protestantismo degradado. No porque somos protestantes vamos a decir que no hay nada malo que decir del protestantismo, porque el Señor le habla a la iglesia con claridad, le profetiza para que la iglesia se purifique y se arrepienta, porque si no se arrepiente, si sigue siendo esto que el Señor le denuncia, entonces se va a encontrar en el tribunal de Cristo con pérdida, no de la salvación, pero del galardón.


Vamos, pues, a leer en esos dos sentidos: gramático-histórico y profético, y aun en un tercero, porque este mensaje, dice el Espíritu, es para todas las iglesias; o sea que si algo de esto se da entre nosotros, en cualquier parte, el Señor nos habla con Su palabra para ayudarnos a salir de eso. Acordémonos de que esas son palabras directas del Cristo resurrecto, glorificado, que apareció a Juan y le habló estas palabras para las iglesias, para nosotros. Pongámosle, pues, atención a lo que nos dice el Señor. Vamos a hacer primero la lectura de corrido; luego les menciono un puntito de crítica textual que es muy mínimo en este caso de Sardis, y luego volvemos sobre nuestros pasos para comentar los versos. Antes de comentarlos, hagamos la lectura completa para tenerlo más claro. Ya con este preámbulo sabemos que está hablando a la iglesia histórica antigua de Sardis, al período de la Reforma y siguiente y a todas las iglesias que en cualquier situación se parezcan a lo que dice el Señor aquí.


“1Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene  los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. 2Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir, porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. 3Acuérdate, pues, de lo que has recibido, y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues sino velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a que hora vendré sobre ti. 4Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han machado sus vestiduras, y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5El que venciere será vestido de vestiduras blancas, y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 6El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Ap. 3:1-6).


Comencemos por la manera como el Señor se presenta a Sardis. Cuando el Señor se presentó a cada iglesia, Él se presentó según la necesidad de la iglesia, según la condición de la iglesia. Usted ve que hay una correspondencia entre la condición de la iglesia y el aspecto de sí mismo que el Señor le muestra, en su respectiva condición.


Reforma protestante

Sardis es como si fuera un nuevo comienzo, porque estuvimos viendo que hubo una degradación; la degradación comenzó en Efeso que dejó el primer amor; ya vemos en Esmirna la sinagoga de Satanás, ya luego vemos en Pérgamo la doctrina de los nicolaítas; en Efeso eran apenas hechos; ya en Pérgamo es doctrina de los nicolaítas, doctrina de Balaam, hasta llegar a Jezabel y las profundidades de Satanás; y habíamos visto que esa degradación de la iglesia estaba profetizada, primero en sentido gramático-histórico para Israel, pero sabiendo que Israel es figura del pueblo de Dios, que estaba profetizado en Joel.

Recuerdan que en Joel vimos el aspecto de la degradación; ahora vamos a ver cómo el Señor también dice que se saldría de esa degradación poco a poco. Veamos dos versos en Joel. La vez pasada cuando vimos la degradación o la apostasía que tomaba parte de la cristiandad, vimos que estaba representado también como en Israel, en Joel 1:4 donde decía: “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón, y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.” O sea que entró en invierno esa planta y la vida se fue a las raíces, y afuera estaba haciendo un frío terrible.

Gracias a Dios que después del invierno viene la primavera y Dios había dicho en el capítulo 2: “25Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. 26Comeréis hasta saciaros, y alabareis el nombre de Jehová vuestro Dios, el que hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. 27Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro;  y mi pueblo nunca jamás será avergonzado”. Satanás hizo de la cristiandad en las edades medias una cosa terrible, de tal manera que si no hubiera sido por algunos hombres de Dios como Pedro Valdo, como Pierre de Bruise, como Jerónimo Savonarola, como Enrique de Lausana, como Arnaldo de Brescia, incluso, como Francisco de Asís, como Bernardo de Claraval, hubiera quedado avergonzado el cristianismo. Los ángeles, dice el Señor, en su parábola de Mateo 13, decían: pero, ¿no sembraste acaso buena semilla? ¿Cómo es que tiene cizaña? Si lo que tú, Señor Jesús, que eres el sembrador, sembraste, que es la palabra de Dios, ¿cómo es que la cristiandad ha llegado a ser lo que fue, por ejemplo, en el tiempo de Alejandro VI, el papa Borgia y todos esos papas terribles? El Señor dijo: Yo restituiré. Salid de Babilonia pueblo mío; así como en Israel ellos se apartaron de Dios y fueron a parar cautivos a Babilonia, pero luego Dios sacó algún remanente de Babilonia y lo trajo de vuelta a Jerusalén y restableció la casa y restableció la ciudad, así también en el Nuevo Testamento hay una misteriosa Babilonia, que es Roma, de la cual tiene que salir el pueblo del Señor. Salid de allí; hay una salida y esa salida comienza precisamente con Sardis.


Sardis quiere decir “escapados”; son los primeros que salen cuando comienza la Reforma protestante; la justificación por la fe. Aquí es donde se habla de vestiduras blancas, porque justamente, esa es la época de la justificación por la fe; hubo personas fieles, hubo personas que realmente fueron justificadas por la fe; pero hubo en esa época otros, que como el príncipe era luterano y no católico, entonces el país era luterano; tenía nombre de ser cristiano, pero no había nacido de nuevo. Todo denominacionalismo comenzó desde la misma época de la Reforma; la misma iglesia protestante, fue en gran parte denominacional. En Italia y en Latinoamérica eran católicos; entonces la gente solamente nacía en Latinoamérica de papá y mamá, nacía de la carne, con un solo nacimiento y ya era considerado católico. Hoy cualquiera al que usted le pregunte, dice que es católico porque nació en un país católico. Si nacía en Alemania era evangélico luterano aunque nunca hubiera nacido de nuevo; bastaba con haber nacido simplemente en Inglaterra para ser anglicano, estaba en las listas; ya, si trabajaba, el Gobierno le descuenta una parte del sueldo para pagar al clero anglicano. La gente tiene nombre de que vive, pero sólo nombre, no tiene vida; sólo un remanente, unas pocas personas, es verdaderamente regenerado, verdaderamente justificado. Por eso cuando el Señor se presenta a ellos, ese es un nuevo comienzo, pero en este nuevo comienzo no está la iglesia en su principio. Un primer comienzo fue en Efeso y en Efeso aparecen también las siete estrellas, pero aparecen los siete candeleros; en cambio en Sardis, sí, aparecen las siete estrellas, pero no los candeleros; todavía la iglesia no es restaurada en su normalidad. Apenas está por comenzarse a restaurar el evangelio, la justificación por la fe, la lectura de la Biblia, pero todavía no la visión clara del cuerpo de Cristo; por eso en Efeso dice: “El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro”. La iglesia primitiva; el Señor no solamente tenía en sus manos a las estrellas del liderazgo y la obra, también el Señor se movía entre los candeleros porque las iglesias primitivas cada una era un candelero. La iglesia en Efeso era un candelero, la iglesia en Esmirna era un candelero, la iglesia en Pérgamo era un candelero, la iglesia en Sardis era un candelero, la iglesia en Jerusalén era un candelero, la iglesia en Corinto era un candelero. En el principio las iglesias son de la ciudad; tú no ves nombres, no se ponía nombre a las iglesias. El Señor dice: la iglesia en Efeso, la iglesia en Esmirna, la iglesia en Jerusalén, la iglesia en Corinto, o en Colosas, o en Filipos; lo que tenía nombre era la ciudad, y el nombre que ellos tenían era el del Señor; ellos eran cristianos.

Así que el Señor al principio tenía las siete estrellas y andaba entre los candeleros; pero en la época de la Reforma la eclesiología bíblica fue totalmente distorsionada; el papado distorsionó la eclesiología de la Biblia; comenzaron a surgir diferencias entre obispos y presbíteros que para Pablo eran lo mismo; Pablo llama a los obispos, presbíteros, ancianos  de la iglesia en Efeso y les dice: el Espíritu Santo os ha puesto por obispos (Hechos 20); escribe a Tito cómo deben ser los ancianos, porque el obispo debe ser así y así; Pablo está intercambiando obispo con presbítero, con anciano; en cambio ya por el siglo II, III, comienza ese proceso de clericalismo, donde aparecen obispos sobre los ancianos, donde los santos ya no son sacerdotes, ahora los sacerdotes son sólo los clérigos; después aparecen arzobispos sobre los obispos, luego aparecen patriarcas en las principales ciudades teniendo jurisdicción más allá de su localidad.


Inicio de Restauración

Cuando el apóstol Pablo nombra a los ancianos, dice que se estableciesen ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; la jurisdicción de los ancianos, de los obispos, es la ciudad; pero ya por la época del romanismo, que ya estaba en ciernes, aparecen diócesis episcopales que van más allá de su localidad; aparece un sistema papal; empieza a crecer; el vacío que dejó Constantino cuando se mudó para Constantinopla, que era Bizancio, después fue Estambul, dejó un vacío de poder en el pueblo romano que estaba acostumbrado por siglos a un gobierno monopolar, monolítico; entonces el obispo de Roma, especialmente León Magno, apareció como la autoridad fuerte en Roma y comenzó a ser declarado como el sucesor de Pedro, como el vicario de Cristo, y que todos tenían que acudir a él, que él tenía la última palabra; y eso se fue desarrollando hasta cuando se llegó a Bonifacio VIII. Bonifacio VIII escribió una bula, Unam Santam, donde tomaba un pasaje de Jesús que dijo a Pedro: ¿tiene alguno espada? Aquí hay dos espadas, le dijo Pedro. ¡Ah! basta ya; eso lo interpretó Bonifacio VIII diciendo que esas dos espadas eran el poder político y el poder religioso que tenía el papa; miren que exégesis papal de esos pasajes; y decía que si el emperador no era coronado por el papa no era válido, y el papa decía que tenía derecho a liberar a los súbditos del emperador, del gobierno del emperador. Miren cómo se creció ese monstruo, cómo la eclesiología simple del Nuevo Testamento empezó a enredarse y a cambiarse; empezó el nicolaísmo, la conquista del laicado, que es lo que quiere decir nicolaísmo.  Nicao, conquistar, laos: los laicos, el pueblo; el clericalismo, hasta llegar a quitarle el sacerdocio al pueblo. San Pedro decía: vosotros sois nación santa, real sacerdocio, pueblo adquirido por Dios (1 Pe.2:5); lo mismo dice Apocalipsis: nos limpió con Su sangre, nos hizo reino y sacerdotes; pero ahora ya nadie era sacerdote, nadie podía orar directamente, nadie podía leer la Biblia directamente; ahora hasta lo quemaban con todo y Biblia si leía la Biblia; en la cristiandad hasta esa locura sucedió; hubo una degradación; realmente el gusanito se comió hasta  la planta, pero el Señor dijo: “Restituiré”; comenzó con la Reforma un inicio de restauración, pero sólo un inicio. La eclesiología en la época de la Reforma todavía no fue restaurada. Por eso, miren cómo comienza: “El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas”, pero no dice que anda entre los siete candeleros; eso se lo quitó. ¿Por qué el Señor, aunque dijo una parte, no dijo la otra? Porque si decía la otra, en ese tiempo, las cosas no eran así; en el tiempo de la Reforma, la eclesiología no había sido restaurada; había la eclesiología romanista y luego comenzó la eclesiología de los príncipes, donde Enrique VIII era rey de Inglaterra y cabeza de la iglesia anglicana. El Señor no podía decir que andaba entre los candeleros, porque los candeleros no habían sido restaurados todavía; la eclesiología estaba baja, pero el Señor sí tiene sus mensajeros en su mano; aunque haya cosas que no se han restaurado, algunas ya comenzaron a restaurarse.

Escolástica de ortodoxia sin vida

Dios usó a Lutero, por ejemplo, para restaurar la justificación por la fe, la autoridad de las Escrituras, el principio de la Reforma: sólo fe, sólo gracia, sólo la Escritura; eso comenzó a ser restaurado. El Señor comenzó a hacer: os restituiré lo que comió la oruga, el saltón y el revoltón; lo primero que se restauró fue la justificación por la fe; por eso aquí en este contexto habla de personas en vestiduras blancas; eso no se habló en los otros mensajes, pero aquí se habló porque correspondía precisamente con el mensaje, la tónica del Espíritu en la época, la justificación. Sin embargo, el Señor le habla no solamente al remanente fiel; Él le habla a todos los que se hacen llamar cristianos.

“Conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto”. Eso, tener nombre, es lo que caracteriza a Sardis, lo que caracteriza el protestantismo; todo el mundo quiere ponerse un nombre. A Filadelfia, que supera la condición de Sardis, el Señor le dice: Has guardado mi nombre. Pero aquí: tienes nombre de que vives. El denominacionalismo comenzó con el protestantismo; ahí comenzaron a aparecer muchos nombres. En filosofía, el nominalismo, que es una facción de la filosofía, comenzó con Guillermo de Occam en la línea del protestantismo. Cualquiera que lee la historia de la Iglesia y la historia de la filosofía va a saber a que me estoy refiriendo, el nominalismo. ¿Qué quiere decir eso? Formulismo, formalismo, escolástica de ortodoxia sin vida, institucionalismo; tenemos un tremendo título, campanas, órgano de tubos, personería jurídica, cuello volteado, tenemos de todo y no hay vida. Eso es lo que el Señor está denunciando: las apariencias religiosas, el formulismo, el nominalismo, el denominacionalismo, el institucionalismo; todo eso está debajo profetizado. Esa es tu condición: conozco tus obras y esto es: tienes nombre de que vives, pero estás muerto. No tienes la vida del Señor en verdad; algunos sí, hay una minoría que sí, pero la generalidad tiene el nombre de cristianos; muchas personas hoy se llaman cristianas y no son cristianas. Conocí a un pastor que aquí hay dos personas que lo conocen, el hermano Aniceto Mario Franco, un siervo del Señor en Brasil; y hay una colonia luterana en el sur del Brasil, como de dos mil familias; y le decía el pastor luterano, no estoy hablando contra los luteranos, estoy contando un hecho para ilustrar; mi idea no es hablar contra nadie, sino que Dios nos hable para ayudarnos; le decía este pastor luterano a Aniceto: de todas estas dos mil familias que vinieron de Alemania a formar colonias allá en Río Grande do Sul, en el sur, y en Santa Catarina, en el Sur del Brasil, solamente 26 personas son nacidas de nuevo; sólo 26 son regeneradas; otros, como nacieron en Alemania y la religión del gobierno es el luteranismo, entonces son luteranos; no es que hayan leído a Lutero y estén de acuerdo con Lutero; llevan el nombre, pero no entienden nada. Ayer estábamos analizando una tesis que el hijo de nuestra hermana Yolanda está haciendo para la universidad del estudio de ciencias sociales;  y en esa tesis estaba estudiando unas cosas, y me la estaba leyendo para que yo le ayudara a mejorarla; y justamente él mencionaba algunas cosas en este sentido: el mero nominalismo, la mera apariencia. Puede ser un grupo de 10, 12 personas, a veces reuniéndose en una catedral gigantesca; aparece el título, aparece tal, aparece cual, pero cuando tú vas a la realidad no hay Espíritu, no hay vida; algunos pocos sí. “Tienes unas pocas personas que andan conmigo en vestiduras blancas”. Han emblanquecido sus ropas en la sangre del Cordero; hay gente verdaderamente justificada. En el movimiento protestante, de la Reforma para acá, hubo gente que verdaderamente entendió, hubo gente que verdaderamente estuvo por Cristo, comprendió la justificación, comprendió la epístola a los Romanos y fueron justificados, caminaron con Dios y fueron fieles; se puede mencionar a muchos que fueron fieles, pero muchos de los que vinieron después no lo fueron; sin embargo, tenían el nombre. Tienes nombre (ahí está, apariencia, formulismo, institucionalismo, denominacionalismo) de que vives y estás muerto.


Hay otra cosa que el Señor discierne; porque ese es el discernimiento del Señor al cual no le engañan las catedrales, los órganos de tubos y los cuellos volteados; eso no le engaña al Señor; Él habla como son las cosas, en la realidad. Otra cosa que el Señor dice: “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir, porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios”. Lo que ellos recibieron, que sí fue de Dios, se fue perdiendo y eso sucede en la historia del protestantismo; el Espíritu Santo mueve un remanente fiel, y ese remanente fiel descubre la palabra del Señor y el Señor verdaderamente saca de Babilonia y verdaderamente restaura con ese remanente; pero luego viene otra generación que solamente eran hijos, tíos, sobrinos, parientes, pero que no tienen el Espíritu del Señor, y ya a la próxima segunda y tercera generación, solamente le queda el nombre de lo que fue. Con todo lo que fue Wesley, fue tremendo, pero después de él, lo que es el metodismo, es otra cosa distinta; ahora por ejemplo, en Hamburgo, están casando en templos lujosos hechos por el Estado, con cuello volteado, todo hecho bien, formal, una ceremonia muy bonita; se casa una teóloga con una abogada, lesbianas, casadas, en pleno culto, en plena catedral. Se están casando lesbianas y son luteranos o metodistas. Hay teólogos que confiesan su ateísmo; hay teólogos que se llaman teólogos de la muerte de Dios; se pueden decir nombres propios: Altiser, Hamilton, Paul Van Buren, Robinson; algunos de ellos dicen: yo soy episcopal, cristiano y ateo. ¿Por qué ateo? Porque no cree en Dios; pero entonces si no cree en Dios ¿cómo es que es cristiano? bueno, pero es que Jesús fue un hombre que pudo traer una buena sociedad, y si la gente tiene más o menos la moral de Jesús, se puede vivir en sociedad de esa manera; él no está hablando del cielo, ni de Dios, ni de la eternidad, solamente de lo útil que es la moral de Jesús para que la sociedad pueda sobrevivir; y que es presbiteriano o episcopal porque pertenece a esa denominación.

Muchos viven de los diezmos de la denominación y enseñan en contra de la Biblia en el mismo seminario. Niegan el nacimiento virginal de Cristo, niegan la resurrección de Cristo, niegan la inspiración de la Biblia, le niegan unas cuantas epístolas al apóstol Pablo y viven de la denominación; se ponen su cuello volteado, predican sus barbaridades y blasfemias desde el púlpito, con luces de colores, con órganos de tubos. Tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Por eso el Señor no habla solamente de la gran ramera, sino que la ramera tuvo hijas también llamadas rameras, también infieles al Señor, que tienen la simiente de los hombres y no la simiente de la palabra de Dios; eso está claramente.


Institucionalismo denominacional

Ahora dice aquí: “afirma las otras cosas que están para morir”. El avivamiento recupera cosas, pero luego los siguientes que vienen, dejan que se muera; como decía el Señor: las ovejitas que vienen detrás, en vez de encontrar aguas limpias, encuentran aguas pisoteadas; en vez de encontrar pastos suculentos, encuentran pastos hollados como dice el Señor en Ezequiel 34; las generaciones siguientes no son fieles al Señor. Samuel fue fiel al Señor, pero no sus hijos; David fue fiel al Señor, pero no sus hijos. El Señor no tiene nietos, como decía el hermano David Duplesis; cada hijo de Dios tiene que recibir directamente al Señor, porque las cosas se van perdiendo y eso ha sucedido en la cristiandad. “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir”. Ya han muerto algunas, otras todavía no están muertas, ¿qué quiere decir? Como lo va a decir a continuación, que aún en el protestantismo el depósito de Dios está fragmentado e incompleto. Algunos se organizan alrededor de una experiencia, digamos, hablan en lenguas, entonces hacemos la iglesia pentecostal.

Otros dicen: no hay que bautizar a niños, sino a los adultos y nosotros bautizamos a los adultos, entonces hacemos la iglesia y le ponemos un nombre, nos identificamos con nombre: Los bautistas. Hay otros, solamente la justificación por fe, la santidad, vivir de manera metódica, entonces hacemos el metodismo. No, el gobierno de la iglesia no es de obispos, sino de muchos presbíteros, entonces hagámoslo presbiteriano y ahí empieza ese nominalismo, ponerse nombres, organizarse alrededor de porciones incompletas. El Señor no dio el don de lenguas para crear una iglesia pentecostal, sino para que toda Su Iglesia sepa que están vigentes  los dones espirituales. El bautismo no es para hacer una iglesia de bautismos; el bautismo es para todo el pueblo. Todo lo que el Señor nos da a unos y a otros, debe verterse al cuerpo y es para enriquecer a todo el cuerpo; pero ¿qué pasa cuando hay esa falta de integridad en el consejo, en el depósito de Dios? lo que dice aquí el Señor: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído”; acuérdate, retén el consejo de Dios y “guárdalo, y arrepiéntete”. ¿Arrepiente de qué? de dejar morir las cosas, de ser parcialista, de ser nominalista, de ser incompleto. Pablo escribió a la iglesia en Tesalónica: necesito volver donde ustedes, para completar la fe. La carga apostólica es que la fe sea completa; la fe que una vez ha sido dada a los santos debe ser retenida; pero acuérdate de lo que recibiste, porque no he hallado tus obras perfectas.


“Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”. El Señor está hablando que cuando Él venga encontrará algunas personas en la cristiandad, en esa cristiandad específica del protestantismo que estarán en nominalismo, en formulismo, en institucionalismo, en denominacionalismo, incompleto su testimonio, solamente cosas parciales, atomizado, dividido y así será hallado por el Señor en Su regreso. Algunos serán hallados en el estado católico romano porque a Tiatira le menciona la segunda venida. Algunos serán hallados en el estado protestante que el Señor reprende; no a todos; el Señor dice: tengo algunos pocos que son fieles; pero el Señor considera a esos fieles una minoría frente a lo común; y cuando dice: “las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas”, quiere decir que una obra que no es perfecta y que tiene partes muertas, que no están vivas, que no están incluidas, eso quiere decir la atomización, que el consejo de Dios está incompleto en los grupos atomizados del protestantismo. Y necesitamos la plenitud de la palabra, la plenitud de la comunión del cuerpo para que el Señor pueda sentirse satisfecho, como se lo dice después a Filadelfia a la cual no reprende. Filadelfia es la superación del protestantismo caído; no sólo el romanismo ha caído, también en el protestantismo ha habido caídas y esa lo delata el Señor aquí.


Ahora dice, gracias a Dios: “4Pero tienes unas pocas personas en Sardis, que no han manchado sus vestiduras”. El Señor a pesar de que habla tan fuerte porque Él tiene que decir la verdad, Él reconoce que eso no es con todos; él reconoce que hay una minoría, hay un remanente que es fiel; y es curioso, la historia de la cristiandad en el protestantismo, la recuperación progresiva de la verdad que ha habido, lo que el Señor dijo: “restituiré”, ha sido a través de remanentes; siempre fueron los remanentes los que hicieron avanzar al protestantismo de una cosa a la otra. Lutero trajo la justificación por fe, no la santificación; fue  un remanente, Wesley y los que estaban con él, los que avanzaron. Luego dentro del mismo movimiento de santidad que había en la historia de la iglesia, el metodismo, los nazarenos, etc., hubo algunos que recuperaron los dones espirituales, la sanidad, la profecía, etc., pero no fue todo; fue un remanente; y aun dentro del mismo pentecostalismo, la visión del cuerpo, el depósito de Dios, el consejo de Dios, es recuperado por remanentes; y el Señor habla acá: “tienes unas pocas personas en Sardis, que no han manchado sus vestiduras”. Aquí el Señor está diciendo que los reconoce remanentes; y lo curioso es que esos remanentes los identifica como verdaderos redimidos que no han manchado sus ropas; o sea, personas regeneradas y santificadas, que es lo que quiere decir las vestiduras blancas; son vestiduras blancas en justificación y en santificación; eso fue lo que justamente se dio en el período protestante, en el remanente. Y sigue diciendo: “y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas”. Aquí nos damos cuenta de que esta palabra “dignas” que está hablando, ya no es solamente la justificación que es por gracia, sino la santificación y la victoria para el galardón. Por eso dice: “porque son dignas”; o sea, son personas que no solamente son justificadas, sino que son vencedores, por eso se aplica la palabra “dignos”; y sigue diciendo: “y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere...” Aquí usted se da cuenta de que al igual que en Tiatira, el Señor empieza a llamar primero a los vencedores.


Apelación a los vencedores

Cuando tu ves a Efeso, el Señor llama a la iglesia primero; dice: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias; y después menciona a los vencedores. En Esmirna, primero menciona la iglesia y después los vencedores. En Pérgamo, primero menciona la iglesia, después los vencedores; pero en Tiatira, que cayó en las profundidades de Satanás, ya no se puede hablar de la generalidad; ahora solamente los vencedores primero; primero menciona a los vencedores; lo mismo acá en el caso de Sardis; el Señor tiene las siete estrellas en su diestra, pero ya no puede decir a Sardis que anda entre los candeleros como dijo al principio, porque ya no es como al principio; han muerto ciertas cosas; entonces ahora el Señor ¿qué le dice? Le dice solamente que tiene las siete estrellas, que algunos andan en ropas blancas; pero “el que venciere”, se lo dice primero; o sea que el Señor está apelando a los vencedores, a los que venzan la condición que Él reprende del catolicismo y del protestantismo, porque Él es el sumo sacerdote que tiene el deber de mantener los candeleros funcionando, y tenía una tijerita que era la despabiladera para quitar lo malo: tengo contra ti esto, ahí está la despabiladera; pero también: tienes esto, ahí está añadiendo aceite. El Señor está reprobando con la tijerita y aprobando o reforzando lo que aprueba, ¿amén? Entonces por eso llama primero a los vencedores. Hoy en día, desde la época de Tiatira para adelante, el Señor llama a los vencedores primero. Si toda la iglesia no llega al nivel que el Señor espera, por lo menos los vencedores lleguen a lo que el Señor quiere; si no todos son vencedores, que algunos lo sean, así sean pocas personas.

“El que venciere será vestido de vestiduras blancas”. Ese es el énfasis en el protestantismo, eso es lo que se le permite a los vencedores, verdaderamente redimidos, crucificados, santificados, vencedores: “será vestido de vestiduras blancas”; y aquí dice algo muy serio, que como les dije la vez pasada que lo mencionamos, requiere un estudio largo que hoy el tiempo no nos da, pero vamos a adelantar un poquito.


El libro de la vida

Otra parte de la promesa, y note a quién le promete y en qué contexto está esta promesa: está en el contexto de los vencedores.

Ustedes saben que el Señor tiene para los vencedores la recompensa del milenio; recibieron facultad de juzgar los que vencieron a la bestia, a su imagen, que pusieron su vida por el Señor; se sentarán con Cristo y reinarán mil años. El libro de la vida; para interpretar y entender bien el libro de la vida que va a decir aquí, hay que tomar todos los versículos que hablan del libro de la vida. Si tú tomas sólo este versículo del libro de la vida, tú no vas a entender bien; tú tienes que tomar todos los versículos de la Biblia que hablan del libro de la vida para entender todos esos versículos. Si tú tomas todos, te das cuenta de que hay secciones en el libro de la vida; hay cosas que están escritas en el libro de la vida desde el principio del mundo y hay un momento en que algunos son reescritos en el libro de la vida. Estos del libro de la vida que aparecen en Sardis, son en el contexto de los vencedores, en el contexto del milenio; ese es el contexto del libro de la vida; no está hablando en el contexto general del libro de la vida.

Hoy no podemos, por causa del tiempo, estudiar a fondo con todos los versos, pero adelanto estas cosas; el libro de la vida es complejo; hay que tener todos los versos que hablan del libro de la vida en la Biblia y te vas a dar cuenta de las secciones que tiene; lo que está escrito al principio del mundo, lo que se escribe después, lo que se confirma.

Entonces, con ese preámbulo el Señor añade al galardón de los vencedores en Sardis: Ser vestidos de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida; o sea que en el libro de la vida hay una sección donde están los nombres de los vencedores; no todos los cristianos son vencedores.


Si algún cristiano no es vencedor no estará en la sección de los vencedores en el libro de la vida. “No borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Fíjense en cómo el Señor también relaciona el galardón con el problema de la iglesia. ¿Cuál era el problema de la iglesia? Nominalismo. Tiene nombre de que era, pero no era; pero cuando el Señor confiesa un nombre ese sí es. Nosotros llamamos a lo malo bueno y a lo bueno malo. Dice el Señor en Malaquías que cuando Él venga la gente comprenderá quién en verdad le sirve a Dios y quién no le sirve. Hoy muchos que no le sirven aparecen como servidores, y los más fieles servidores aparecen como si fueran los peores herejes; los quemaron; a Savonarola lo quemaron, a Juan Hus lo quemaron, a William Tyndale lo quemaron, a muchos siervos del Señor los mataron, los tuvieron como lo peor. Bienaventurados sois, cuando tomen vuestro nombre como malo, porque vuestro galardón es grande en los cielos, porque así hicieron vuestros padres con los profetas. Los que están buscando nombres hoy en día, ese es un problema del protestantismo, querer aparecer. A veces sacamos tarjetas de consejeros y nos ofrecemos a aconsejar a todo el mundo; repartimos las tarjetas sin saber con qué demonio nos vamos a encontrar. No es que el Señor no nos use en una situación para una tarea, sino que nos autopromovemos; eso es típico del protestantismo; pero el Señor dice: confesaré su nombre. Cuando el Señor confiesa el nombre, ahí sí es verdad; el Señor no llama gato a la liebre, el Señor le llama gato al gato y liebre a la liebre. Entonces el Señor sabe que en el protestantismo hay ese problema de nombres, que queremos nombres, apariencias, discursos de promoción, y el Señor dice: así no es; pero si andas en vestiduras blancas conmigo, no borraré tu nombre y confesaré tu nombre; no sólo no lo borraré de esa sección de vencedores que es para el milenio, no lo borraré, sino que lo confesaré, confesaré su nombre; y dice aquí: “delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”; porque nosotros, como dice el Señor Jesús, buscamos gloria de los hombres. ¿No dice así Jesús? Como podéis vosotros ser verdaderos, si buscáis gloria unos de otros.

El que busca la gloria de Dios, ese es fiel y verdadero; por eso San Pablo decía a los Gálatas: Si buscase todavía el favor de los hombres, no sería siervo de Cristo; o sea, los verdaderos quieren ser reconocidos por el cielo aunque la tierra los tenga por lo peor. Lo importante es eso: delante del Padre que tiene siete ojos para escudriñar lo más profundo, que no se engaña con las apariencias, y delante de sus ángeles que ven todas las barbaridades que hacemos, así es. Pero el Señor dice: “confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Todos queremos que se hable bien de nosotros; a veces los políticos pagan para que digan: Bravo, doctor fulano. Sabemos que eso es pura paja, eso está comprado, eso es nominalismo; pero que el Señor hable bien de alguien, como cuando Aarón y María hablaron mal de Moisés, el Señor habló bien de Moisés, esa opinión de Dios, esa es la verdadera, no la del hombre. Entonces, eso es lo que el Señor en esta situación de nominalismo, de apariencias, de discusiones, de rivalidades, en esa condición el Señor le promete a los vencedores confesar sus nombres delante del Padre y delante de Sus ángeles; será reconocido en el cielo, aunque en la tierra, debido a tanto negocio, no hubiera sido reconocido. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”; o sea, el Señor llama a los vencedores primero. Ahora, esa es la diferencia en las tres primeras iglesias; en las cuatro últimas apela primero a los vencedores, pero luego les habla a todas las iglesias; pero les habla también:  Si alguno tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias; o sea, el Señor enseña a todas las iglesias tratando de frente con el protestantismo a través de este mensaje a Sardis, el cual profetiza esa época de la Iglesia. El Señor, hermanos, nos ayude, para que nos encaminemos bien y no se hallen en nosotros los males que el Señor reprende.


En la crítica textual sólo hay una diferencia con esta traducción, allí donde dice: “El que venciere”; en el original griego dice: “El que así venciere”; eso lo dice el griego. ¡Amén, hermanos! ☐


Continúa con: Mensaje a la iglesia en Filadelfia
.

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN FILADELFIA

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 13:12, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (19)

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN

FILADELFIA


“Y escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia:  Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”. Apocalipsis 3:7.

Crítica textual

Hermanos, vamos a dar continuidad con la ayuda del Señor, al estudio que estamos haciendo paulatinamente del libro del Apocalipsis. Estamos en el capítulo 3 y hoy nos corresponde una porción super especial, una porción con la que Dios nos quiere enseñar; es el mensaje a la iglesia en Filadelfia. Está en Apocalipsis 3:7-13. Voy a hacer una primera lectura de corrido del texto; mientras la doy, hago una pequeña acotación en cuanto a crítica textual; en este caso no es muy amplio, y después volvemos sobre nuestros pasos a considerar los versos uno por uno. Dice así el Señor Jesús a Juan el apóstol:

“7Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. 8Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. 9He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. 10Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 11He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. 12Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo. 13El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.


En cuanto a crítica textual, solamente allí en el primer verso de este mensaje, el 7, allí donde dice: “el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David”; en esta traducción, se colocó la traducción más correcta: “la llave de David”. Hay algunos manuscritos posteriores, manuscritos llamados minúsculos de siglos finales, que cambian en este lugar y dicen: “la llave del Hades”; otros dicen: “la llave del infierno, de la muerte y del Hades”. Uno solo dice por ahí: “la llave del paraíso”; pero la mayoría de los manuscritos y los  más antiguos dicen como esta traducción lo dice: “la llave de David”. El resto, todo lo demás concuerda en los manuscritos; las únicas divergencias en crítica textual es en ese puntito, pero aquí Reina Valera del 60 tiene la traducción más acertada; es decir, es más fiel a la mayoría de los textos y a los textos más antiguos. Eso entonces solamente en cuanto a crítica textual.


La ciudad de Filadelfia

Al mirar el mensaje a la iglesia en Filadelfia, empecemos a pensar un poquito en la ciudad de Filadelfia; es importante ver el sentido de la historia de la ciudad, porque Dios utilizó estas ciudades en sentido profético; todo el Apocalipsis es una profecía; por lo tanto, aquella ciudad no era solamente una ciudad histórica, aunque sí era una ciudad histórica, pero la iglesia en esa ciudad tenía unas condiciones con las cuales el Señor quería proyectar profecía. Es interesante ver el nombre de Filadelfia, de dónde viene la palabra Filadelfia, etc. Esta ciudad de Filadelfia, no la iglesia, sino la ciudad, fue fundada dos siglos antes de Cristo por un rey, Eumenes de Pérgamo; y él tenía un hermano que se llamaba Atalo, el cual era un hermano muy fiel a Eumenes, era un hermano que le apoyaba en todo en el gobierno, en el cual Eumenes podía confiar. Eumenes llamó Filadelfo a su hermano Atalo;  es decir, un hermano fraternal, un hermano en el cual se puede confiar. Por eso esa ciudad, en honor a Atalo, Eumenes la fundó y la colocó Filadelfia, puesto que era un hermano muy fiel para él, y por eso a esa ciudad la llamó con ese nombre, Filadelfia. Pero Dios sabía lo que iba a hacer cuando usara ese nombre para proyectar profecía. Aquí el Señor le habla a una iglesia histórica. Filadelfia queda más o menos a unos 120 kilómetros al sureste de Sardis. Aquí tenemos el círculo de las siete iglesias: Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, al sureste de Sardis, y Laodicea; ese es más o menos el círculo de las siete iglesias, de manera que Filadelfia es una ciudad que está a 120 kilómetros al sureste de Sardis. Esta ciudad es una ciudad que está en una meseta muy fértil; es tan fértil que realmente es una ciudad muy bendita; y lo curioso, como les decía, es que de las siete ciudades, solamente dos ciudades sobreviven hasta el día de hoy,  que son:  Esmirna, a la cual el Señor no le reprocha nada, y Filadelfia, a la cual el Señor tampoco le reprocha nada.

Columna y baluarte de la verdad

Hoy en día, esa ciudad fue tomada por los turcos en la época en que los musulmanes se extendieron; fue donde el cristianismo duró más tiempo después de la invasión de los musulmanes; y hasta el día de hoy existe un testimonio cristiano en Filadelfia; claro que en el lugar donde se reunían los cristianos en Filadelfia, los musulmanes hicieron una mezquita y le cambiaron el nombre a la ciudad y la llamaron Alá Seher, o sea, ciudad de Dios; es decir, los mismos musulmanes le llaman a Filadelfia: Ciudad de Dios. Ahora, hay una cuestión curiosa en esa ciudad; hasta el día de hoy existe una columna grandísima, muy antigua; desde la antigüedad se construyó una columna grandísima en Filadelfia; y Filadelfia está en una zona sísmica, donde tienen constantes temblores y hasta terremotos, pero esa columna que simboliza la ciudad de Filadelfia, así como la torre Eiffel simboliza a Paris y el Big Ben simboliza a Londres, así esa columna simboliza a Filadelfia; no ha caído esa columna que es tan antigua, a pesar de los terremotos que ha habido. Laodicea, que está un poquito después de Filadelfia, fue totalmente arrasada y esa ciudad no sobrevive; pero Filadelfia sobrevive hasta hoy con un nombre musulmán, Alá Seher, ciudad de Dios, y sin embargo, esa columna está en pie, ese es un símbolo. El Señor dijo que al vencedor le haría columna del templo de Dios y nunca saldría de allí; la iglesia es llamada columna y baluarte de la verdad. De todas las iglesias, a Esmirna y a Filadelfia el Señor no reprende, pero sólo a Filadelfia le abre una puerta. Esmirna está en prueba, pero Filadelfia pasó la prueba y por eso se le abre la puerta. Entonces yo creo que todas las iglesias, porque esto el Espíritu lo dice a las iglesias, todas las iglesias tenemos que aprender del mensaje del Señor a Filadelfia. Primero, porque no la reprende; segundo, porque le abre una puerta; quiere decir que esta iglesia, la de la ciudad de Filadelfia, en Asia Menor, es una iglesia conforme al corazón de Dios, una iglesia donde el Señor respalda, donde el Señor bendice; el abrir una puerta quiere decir: yo estoy contigo, no importa que tengas poca fuerza, no importa que sean pocos, no importa que sean débiles, yo les abro una puerta que nadie puede cerrar; lo que yo cierro nadie puede abrir, pero así también lo que yo abro nadie lo puede cerrar. El Señor, a la única iglesia que le abre una puerta, es a Filadelfia y no le reprocha nada; por lo tanto, todos nosotros tenemos que aprender, todas las iglesias tenemos que aprender de Filadelfia, cuales son las cosas que el Señor aprueba en Filadelfia, porque el Señor revela Su corazón, qué es lo que Él quiere de la iglesia, en la manera como Él le habla a Filadelfia.

Credencial del Santo y Verdadero

Vamos a empezar a repasar estos versos uno por uno. Vamos al primero. Como a los demás, les dice: “Escribe al ángel de la iglesia  en Filadelfia”. Ahora miren cómo se presenta el Señor a la iglesia. A cada iglesia se le presenta con una credencial diferente. ¿Por qué? porque la iglesia equis o ye está en una situación equis o ye; entonces el Señor, según la situación, se presenta a la iglesia. Él no se presenta a todas con las mismas credenciales, sino que a cada una se presenta según lo que la iglesia necesita de Él. Ahora a Filadelfia se le presenta de esta manera: “Esto dice el Santo”; es interesante esto.

Precisamente en la historia de la Iglesia, mirando proféticamente este mensaje, ustedes recuerdan cuando habíamos visto aquel pasaje de Joel que dice que lo que quedó de la oruga comió el saltón, lo que quedó del saltón  comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado, mostrando cómo la planta del Señor fue comida; pero luego el Señor dice: Os restituiré lo que comió la oruga, el saltón, el revoltón, la langosta. En la historia de la Iglesia vemos que desde la Reforma existe una recuperación; esa recuperación comenzó desde Sardis, la época del protestantismo con la justificación por la fe; pero no basta la sola justificación; no es solamente ser justificados, sino ser santificados; ustedes recuerdan que después de la época protestante, de la época luterana, de la época  del primer protestantismo, comenzó con Wesley y con otros hermanos ese énfasis en la santidad de Dios; y aquí justamente, el Señor a esa iglesia, la de Filadelfia, se le  presenta como “el Santo y el Verdadero, el que tiene la llave de David”, y explica lo que eso quiere decir, con la siguiente frase: “el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”. Esta expresión, “la llave de David”, aparece por el Espíritu Santo en el libro de Isaías 22:22.


La llave de David

Los invito a que leamos ese pasaje allí para que entendamos el contexto en el cual el Señor estrenó esta expresión en la Biblia. “Profecía sobre el valle de la visión”; está en la parte donde dice: El corrupto Sebna será sustituido por Eliaquim. Sebna era un sacerdote  al que se le habían encargado los tesoros, pero por ser infiel, fue sustituido por otro sacerdote que se llama Eliaquim. Leamos ese pasaje de Isaías 22:15-25 para tener el contexto donde aparece esta expresión clave, que sólo aparece en estos dos lugares, una en el Antiguo, que es ésta, y otra en el Nuevo, que es la que leímos en Filadelfia. “15Jehová de los ejércitos dice así: Vé, entra a este tesorero”. Fíjense en la palabra “tesorero”, porque los sacerdotes eran los tesoreros, y ellos guardaban los tesoros y tenían una llave, y esa llave se la ponían en los hombros; esa función sacerdotal de tesoreros fue instituida por David. David fue el que encargó a los sacerdotes el cuidado de los tesoros de la casa de Dios, incluso los tesoros reales. Por eso se llamaba “la llave de David”, porque eran los tesoros de la casa de Dios con los que se iba a construir el templo y eran los tesoros del rey David. El sacerdote, pues, tenía esa llave y se la ponía en el hombro; por eso se dice: la llave sobre su hombro, dice la Escritura; ellos tenían la llave en el hombro y nadie podía entrar en esos tesoros, sino el que tenía la llave, que era el sacerdote encargado. El Señor es el que tiene la llave de David; es decir, es el que tiene los tesoros de Dios, el encargado de los tesoros de Dios, el que abre y nadie cierra y el que cierra y nadie abre; o sea, el depositario de parte de Dios, de las riquezas; por eso esa palabra “tesorero” aquí es clave. Dice: “entra a este tesorero, a Sebna (pero este tesorero se mostró indigno) el mayordomo, y dile: 16¿Qué tienes tu aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?” Él empezó a hacer para sí las cosas, empezó a utilizar para sí mismo lo que era del Señor, empezó a construir su casa, construyó hasta un sepulcro, un sepulcro lujoso; hasta el sepulcro de Sebna ya estaba preparado por Sebna.

“17He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro”. Como quién dice: ni el sepulcro vas a utilizar.

“18Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor”. Él no era el Señor, él era el mayordomo, pero estaba trabajando para sí. Es como dijo el Señor en la parábola a aquel mayordomo: Da cuenta de tu mayordomía; ¿qué has hecho con lo que he puesto en tus manos? Él lo estaba usando para sí mismo, estaba malversando los bienes que el Señor le había dado. “19Te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré. 20En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías”. Éste era hermano del profeta Jeremías; Hilcías es aquel que descubrió los rollos en tiempo de Jeremías; aquí está profetizado en Isaías. “21Y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; (esa era la llave) y será padre al morador de Jerusalén y a la casa de Judá”. ¿Qué tenía que hacer el mayordomo con la llave? Tenía que usar esos bienes para beneficio del pueblo de Dios. “Será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá. 22Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá”.


El tesorero de la casa de Dios

Por aquella función que se les había delegado a estos sacerdotes como mayordomos y tesoreros de la casa de David para el pueblo de Dios, éstos eran figura del verdadero Sumo Sacerdote, verdadero mayordomo, verdadero ungido, ecónomo de Dios, que es Cristo, que es el que tiene la autoridad de abrir y nadie cierra; cerrar y nadie abre. “Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro, y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá. 23Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre”. Un clavo firme es donde se pueden colgar las cosas; en un clavo flojo no se puede colgar nada; el otro sacerdote, que era como un clavo flojo no se le puede confiar nada porque se cae. Se nos pueden confiar cosas y se mantienen o se caen; es importante esto.

“24Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, (¿qué había que colgar? La honra de la casa del Padre) los hijos, y los nietos, todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros.

25En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado; (ese era Sebna) será quebrado y caerá, y la carga que sobre él se puso se echará a perder; porque Jehová habló”.


Sebna era alguien en el cual no se podía tener confianza; se le habían entregado los tesoros y los malversó, los usó para sí mismo; en cambio Eliaquim vendría después de Sebna, y él sí sería digno de confianza, se colgaría en ese clavo firme la honra de la casa. Este capítulo nos aclara lo que significa esa expresión de Apocalipsis aquí en el verso 7 donde dice “el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David”; esas palabras las habló Isaías por inspiración del Espíritu Santo, sabiendo que aquellos sacerdotes eran figura del verdadero Sumo Sacerdote, el verdadero tesorero de la casa de Dios en quien Dios puso su confianza, colgó Su propia honra, el testigo fiel y verdadero, el Santo; por eso, con ese capítulo de fondo esta frase tiene mucho significado. Quizá si no hubiéramos leído Isaías no hubiéramos comprendido el significado de la llave de David; ahora entendemos lo que se quiere decir del Señor Jesús, que Él tenga la llave de David.


En otro pasaje dice que la tiene sobre Su hombro. “El que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”. ¿Por qué el Señor empieza a presentársele así a la iglesia en Filadelfia? Porque le va a decir de aquí a poco, que Él le va a abrir una puerta. ¡Ah! no importa las puertas que abran los hombres; esas las pueden volver a cerrar los hombres o el diablo. Ahora, no importa tampoco las puertas que cierran los hombres, si las abre Dios. Como aquí el Señor que es el que va a abrir la puerta, se presenta como el que tiene la llave y que abre y nadie cierra. Hermanos, esto es tan importante para nosotros, que tenemos que ver cuáles fueron las causas que movieron al Señor para que esté dispuesto a abrir y no dejar que nadie cierre, porque si nosotros entendemos el corazón del Señor y nos ponemos en la línea del Señor, en el Espíritu, la misma palabra va a ser para nosotros, porque esa iglesia nos representaría a nosotros si somos iguales, si cumplimos como quien dice estas expectativas del Señor; pero para que nosotros podamos decir que somos Filadelfia, tenemos que llenar estas expectativas; porque, hermanos, a veces las puertas se nos cierran porque no hacemos las cosas bien. El que abre y nadie cierra, es el Señor; lo mismo si cierra, nadie abre. Cuando Esaú lloró por la primogenitura, pudo patalear todo lo que quiera, no se le abrió; la primogenitura era de Jacob. Aun Moisés, ustedes recuerdan, cuando quiso que se le perdonara y pudiera entrar en la tierra, Dios le dijo: Basta, no me hables más de esto. Hermanos, que Dios nos cierre la puerta, es terrible; hay que llenar los requisitos del Señor para que Él nos abra la puerta.


Una puerta abierta

Ahora, el que abre la puerta, es el Santo, el separado, no sólo de lo inmundo, sino de lo común. Lo común a veces destruye las cosas; no sólo lo inmundo, no sólo el pecado, sólo lo común. “8Yo conozco tus obras; (en ese momento no dijo cuales eran sus obras, pero las aprobó, por lo que sigue a continuación) he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, (por eso se presentó como el que tiene la llave de David, que abre y nadie cierra y cierra y nadie abre) la cual nadie puede cerrar”. Quiere decir que a partir de la iglesia de Filadelfia, primero en lo histórico, luego en lo profético, hay una continuidad.

Cuando tú ves la historia de todas las siete iglesias históricas del Asia Menor, la que más perduró fue Filadelfia; aún en tiempo de los musulmanes, ahí estuvo esa comunidad; después los musulmanes se tomaron a la fuerza el lugar, establecieron una mezquita donde los hermanos se reunían, pero la comunidad sobrevive hasta el día de hoy. Hasta el día de hoy hay cristianos en la ciudad de Filadelfia, hasta el día de hoy hay una comunidad cristiana, donde en otras ciudades todo es islamismo. Pero hablando en el sentido profético, ya vimos el período primitivo, el período de las persecuciones, el período de la iglesia católica antigua, el período medieval, el período de la Reforma; Filadelfia es algo más allá de la Reforma, algo más avanzado que el protestantismo común y corriente que está representado por Sardis. Filadelfia representa, como el nombre lo dice, el amor fraternal, la verdadera comunión del cuerpo de Cristo; fileo, adelfo, eso es lo que quiere decir Filadelfia. Fileo, es el amor fraternal, el afecto fraternal; adelfo quiere decir, hermano. Filadelfia es el afecto fraternal, la comunión de los hermanos, la acción y práctica del cuerpo de Cristo. El protestantismo era nominalismo; tienes nombre de que vives pero estás muerto; en cambio, Filadelfia es amor fraternal; el énfasis ahora no es solamente salir de Babilonia, salir del catolicismo romano, sino que es vivir la realidad cristocéntrica, espiritual y bíblica del cuerpo de Cristo, vivirla en espíritu y en verdad; esa es Filadelfia.


El Señor le habla  a un período de la iglesia donde el Espíritu Santo comienza a restaurar la visión de la realidad del cuerpo de Cristo, la verdadera comunión del cuerpo de Cristo en el Señor; la iglesia en Filadelfia; y le abrió una puerta. Cuando eso comenzó a ser restaurado en el siglo XIX, a través de muchos hermanos, esa misma época coincidió con el período de las misiones. El período de las misiones coincide con el período cuando el Espíritu Santo comenzó a mostrar poco a poco el cuerpo único de Cristo; y así comenzaron las grandes misiones, los grandes misioneros en la India, en el África, en la China. ¿Cuándo fue esa época? Esta misma época que supera el protestantismo clásico y el denominacionalismo y trabaja en el plano del cuerpo de Cristo; esos son los hermanos que más trabajaron, en Nueva Zelanda, por allá en esos lugares lejanos. “He puesto delante de ti una puerta abierta”. ¿Esa es para quién? Para ella, para que ella pase, para que la iglesia salga y actúe; el Señor le abre la puerta, que salga de sus cuatro paredes, que vaya por todas partes llevando lo que el Señor aprueba. Él quiere que lo que Él aprueba, fluya. “Porque (¿por qué le puso una puerta abierta el que tiene la autoridad, el que tiene la llave de David? ¿cuál es la razón? ¿Por qué razón el Señor le abrió una puerta? ¿Queremos nosotros que se nos abra también una puerta? Miremos las razones del Señor) aunque tienes poca fuerza...”.


Eso no le importó al Señor para cerrarle la puerta; el Señor no se engaña con las apariencias. Pareciera que el papado es grande, tiene multitudes, tiene vidrios de colores, tiene monasterios y un montón de nombres raros, muchas cosas tiene, pero el Señor ¿qué dice de Roma en la Biblia? Que es Babilonia. Le dice a Juan: Ven, yo te mostraré la caída, el juicio sobre la gran ramera. El Señor tiene juicio  para la gran ramera, pero para Filadelfia tiene una puerta abierta.

¿Qué dice el Señor? ¿Por qué te abrí una puerta? “Porque aunque tienes poca fuerza...”. No importa la apariencia, no importa que sean pocos, al Señor lo que le importa es que sean fieles, que sean verdaderos; claro, eso no es para justificar que seamos pocos, no; debemos ser muchos, para eso se abre la puerta, pero lo que al Señor le importa es la fidelidad; dice aquí que eso es lo que al Señor le importa. ¿Por qué razón Él abre la puerta a Filadelfia? “Porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi  nombre”. Dos cosas claves: Has guardado mi palabra y no has negado mi nombre; dos cosas que para el Señor son importantes; si guardamos Su palabra, si somos fieles a Su palabra. Él dijo: mi palabra no sale de mí vacía; volverá y hará aquello para lo cual fue enviada; entonces el Señor le abre puerta a Su palabra a través de Filadelfia. Como tú, Filadelfia, guardaste mi palabra, yo te abrí una puerta; ¿para qué? Para que lleves mi palabra. Ahora, si nosotros empezamos a acomodarnos al siglo, a la época, a la costumbre, al mundo, a la religión, entonces somos deshonestos con la Palabra. Yo sé que si nosotros nos adaptáramos a lo común, tendríamos mucha aceptación; pero si somos fieles a la Palabra, aquellos que no están en la Palabra se van a molestar. Filadelfia es el testimonio conservador contra el liberalismo modernista.


Filadelfia es cristocéntrica

 Siempre los remanentes que aprendieron algo de la Palabra fueron perseguidos en la historia de la Iglesia; pero el Señor aprueba que seamos fieles a Su palabra; a Él lo que le importa es Su palabra; has guardado mi palabra y no has negado mi nombre; somos cristocéntricos, no tenemos otro nombre, no dejamos que otro nombre desplace el único nombre. Somos cristianos, no necesitamos ser luteranos o calvinistas o ginistas o witneslistas, o cualquier cosa de esas; Dios los guarde a ustedes, me guarde a mí y guarde a todo el mundo; nosotros somos cristianos. Siempre que se empieza a hablar a las iglesias dice: En Cristo Jesús; Pablo apóstol de Jesucristo; Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo; a la iglesia de Dios que está en Cristo. Al Señor lo que le interesa es ser el centro, ser la vida, ser el todo, ser el ambiente, lo que debemos buscar; no debemos ser identificados porque seamos pretribulacionistas o postribulacionistas o porque seamos habladores en lenguas, o anticarismáticos; ninguna otra cosa nos tiene que identificar; o porque bautizamos así o así; es el nombre del Señor, somos cristianos, para nosotros lo importante es Cristo, a quien queremos es a Cristo, lo que nos importa es buscar andar en Cristo, lo que valoramos es lo que es Cristo; no queremos ponernos otros nombres, no queremos tener nombre de vivos y estar muertos, queremos guardar Su nombre, guardar el Nombre no sólo en lo exterior, sino en el interior. El nombre representa a la persona, representa la vida; o sea, procurar andar en Cristo, ser cristocéntrico; valorar lo que es Cristo y la Palabra; esas dos cosas para el Señor son importantes; al Señor no le impresionan las otras cosas; estas son las cosas que Él muestra que a Él le impresionan; por esto te abrí una puerta, porque has guardado mi palabra y no has negado mi nombre; esas dos cosas guardemos. Seamos cristocéntricos, que nuestro todo sea Cristo, nuestro centro sea Cristo y nuestra directriz sea Su palabra; y seamos fieles a Su Palabra aunque nadie más esté de acuerdo, aunque sea difícil, aunque nos cueste, seamos fieles a la Palabra y a Su nombre; y esa es la base por la cual Él nos abrirá una puerta. Ahora, ¿quiere decir que eso es fácil? No, claro que no es fácil; miren lo que tuvo que enfrentar Filadelfia; está en el verso siguiente: “He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás”. ¡Oh! Aquí aparece otra vez la sinagoga de Satanás; las dos únicas iglesias que el Señor no reprende que son Esmirna y Filadelfia, las dos tienen que luchar con la sinagoga de Satanás; en ninguna otra parte se menciona la sinagoga de Satanás, sino en Esmirna y en Filadelfia; parece que cuando la iglesia quiere ser fiel, el diablo tiene su sustituto que se engrandece y que pretende ser algo, porque ¿qué era lo que decía esta sinagoga de Satanás? Dice: “de la sinagoga de Satanás, a los que se dicen ser judíos y no lo son”. ¡Ah! desde el principio de la iglesia hubo ese sentimiento de semitismo; no lo contrario de antisemitismo; no estoy propagando el antisemitismo, pero tampoco un judaizamiento de la iglesia. Gálatas nos muestra que había personas que querían judaizar la iglesia; guardar otra vez las fiestas; y es curioso que al mismo tiempo que el Espíritu Santo está guiando por la Palabra y cristocéntricamente, el diablo está queriendo judaizar la iglesia, gente diciendo ser judío, ser mesiánico, sin serlo;  ¿por qué? Porque entonces si son, se consideran superiores; consideran que los gentiles son inferiores y el Señor está diciendo que no es así.

Los pretendidos mesiánicos

Hay personas que dicen ser algo para pretender tener autoridad sobre los demás; como Pablo decía: yo mismo antes tenía como gran estima el ser hebreo de hebreos, fariseo de fariseos; él era como decir del linaje de Abraham, de la tribu de Benjamín; él pretendía ser algo. Hoy en día la gente le da valor a esas cosas; cómo se prende el candelabro, de derecha a izquierda; a la derecha; y están poniéndose la kippá, y un montón de cosas, judaizando otra vez de nuevo, que la gente tiene que guardar otra vez la ley de Moisés; ese fue el problema que tuvo la iglesia primitiva. Es necesario, decían aquellos fariseos, obligar a los gentiles a guardar la ley de Moisés, a circuncidarse; es decir, volver a judaizar. Es curioso que el Señor, paralelo a la iglesia en su normalidad, a la iglesia en la aprobación del Señor, al cuerpo de Cristo según el corazón de Dios, muestra cómo lo suyo es molestado, resistido, menospreciado como si Dios no lo amara, porque el pueblo amado dicen somos nosotros los judíos, aun sin serlo, diciendo que son; sin embargo el Señor le dice una cosa seria a éstos que pretende ser judíos y no lo son; dice: “Yo...” Eso sí es terrible; el Señor mismo, ni siquiera mandó un ángel, Él mismo defiende el honor de Su iglesia que le es fiel a Él y a Su palabra. “Yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo...” ¡Esto es terrible! Porque uno puede escaparse de la mano de los hombres, uno puede esconderse, pero de la mano de Dios ¿quién se esconde? Cuando Dios nos pone la mano aquí en la cerviz, eso es terrible. Hermanos, cuando no hemos visto la mano de Dios obligando a una persona a humillarse y confesar sus pecados, no hemos visto todavía la autoridad de Dios directa actuando, pero cuando Dios dice: “yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado”, ¡terrible! Porque ellos decían ser judíos, el pueblo amado, los otros eran gentiles, inmundos, perros; y ahora el Señor les muestra a éstos que pretenden ser mesiánicos, les dice que el Señor amaba la iglesia en Filadelfia, a la que no niega Su nombre y guarda Su palabra, no deja caer a tierra Su palabra, como se dice a Samuel. Hermanos, delicado ¿verdad?  “Yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado”. El Señor juró: delante de mí se doblará toda rodilla. Muchos pueden blasfemar lo que quieran por ahora hasta en el infierno, pero cuando les llegue el turno de cumplirse esta palabra, toda lengua confesará Su nombre y toda rodilla se doblará; pero no sólo el Señor hará eso respecto de sí mismo, sino que tomará la sinagoga de Satanás y la obligará a reconocer a los que Él amó, que ellos menospreciaron, como le pasó precisamente a Amán. Amán se molestaba con Mardoqueo y planeó la horca para Mardoqueo; la tenía ya lista, y el rey le preguntó: ¿Qué hay que hacer a un hombre a quien Dios quiere honrar? Y pensando Aman que era él, dijo: Pues, pónganlo en el caballo del rey y el primer ministro lo lleve diciendo: Así se hará con el hombre a quien Dios quiere honrar; pues, haz eso con Mardoqueo, le dijo el rey a Amán, y le tocó a Amán llevar a aquel a quien él humillaba, y después fue ahorcado en la horca que él había preparado para Mardoqueo (Ester 6). Hermanos, Dios sabe lo que hace, Dios tenga misericordia, y nos ayude a ser humildes, fieles y sencillos; y aquí Dios explica las razones cuando va a humillar delante de ti a aquellos que se burlan de ti, que te menosprecian. Aquí dice por qué. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia”; y la razón también por la que el Señor guardará de la hora de la prueba a los fieles de Filadelfia: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero para probar a los que moran sobre la tierra.”

Te guardaré de la hora

Cuando yo estudiaba las posiciones escatológicas, el verso más fuerte del pretribulacionismo para mí  era éste; no encontraba otro verso tan fuerte. Te guardaré, no sólo de la prueba; porque podemos estar en una prueba y ser guardados de la prueba, aun pasando la prueba, como dice un versículo: pueblo mío, entra en tus aposentos, entre tanto que  pasa la indignación; porque el Señor sale a recorrer la tierra en juicio; por eso le dice a Su pueblo que se esconda en su aposento mientras pasa la turbación; quiere decir que Su pueblo estaría  en la tierra mientras pasa  la turbación, pero estaría guardado en sus aposentos. Pero aquí el Señor dice no solamente te guardaré de la prueba, sino de la hora de la prueba, quiere decir que es probable que los hermanos fieles en el momento más difícil no estén acá. Ahora, ¿significa eso necesaria y bíblicamente el rapto o el arrebatamiento, que el Señor va a arrebatar a algunos? ¿Significa solamente eso, es la única posibilidad para entender esto? ¿No hay otro versículo donde esto pueda ser cumplido, que no sea necesariamente un arrebatamiento antes de la tribulación? Yo sí encontré un versículo, y se los quiero mostrar. Apocalipsis 14:12-13, para que ustedes vean la relación de la paciencia de la Iglesia; dice el Señor, que por la paciencia, porque has guardado la palabra de mi paciencia, es decir, porque fueron fieles, estuvieron dispuestos a soportar, a llevar la cruz, entonces por eso los guardará de la hora; y aquí hay una manera cómo en el contexto de la paciencia, Dios guarda de la hora, no necesariamente con el arrebatamiento, pero sí guarda de la hora por la paciencia; y está aquí en Apocalipsis 14:12-13, que dice: “12Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.” Has guardado mi palabra y no has negado mi nombre. “13Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí  en adelante”. ¿Cuál es este “aquí”? Se refiere al período de la marca de la bestia. Veamos el contexto desde el versículo 9: “9Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.

 Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”. Está hablando de plena tribulación. “12Aquí está la paciencia”. Esa es la paciencia, en ese contexto. “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Y en ese contexto dice: “Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí...”. ¿Cuál es este “aquí”?  Es el momento en que empieza a exigirse la marca de la bestia y todo eso: “Bienaventurado de aquí en adelante (el tiempo del tercer ángel) los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”. Si el Señor se lleva a algunos porque mueren en el Señor, descansan de sus trabajos, sus obras con ellos siguen y son guardados de la hora de la prueba.


Hay una manera de ser guardados de la hora de la prueba: Morir en el Señor. En los últimos tiempos es una bienaventuranza morir, porque dice de aquellos en la quinta trompeta, ustedes recuerdan que saldrán aquellos espíritus demoníacos del abismo, y los hombres buscarán la muerte y no la hallarán; durante cinco meses serán atormentados y querrán morir y no podrán morir, aun queriendo; y sin embargo, aquí la bienaventuranza es morir. Los impíos no pueden morir y tienen que tomarse el cáliz de la ira; beberán y no podrán rehusarse; en cambio, estos bienaventurados, cuando los otros no pueden morir, éstos sí pueden morir. “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor”. En ese contexto del tercer ángel, de la bestia, la marca de la bestia, en ese tiempo difícil: Bienaventurados de aquí en adelante los que mueren en el Señor; los otros no pueden morir, pero éstos morirán en el Señor. Descansan de sus trabajos y sus obras con ellos siguen. ¿En qué contexto será bienaventurado morir y escapar de la hora de la prueba? En el contexto cuando los otros no pueden morir, cuando está el asunto de la bestia, de la imagen. Aquí está la paciencia, y ¿qué le dice a Filadelfia? Le dice justamente eso: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia”.


El galardón de los vencedores

Vamos a otros detalles en Apocalipsis 3. “10Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”. Mientras que el mundo entero está siendo probado en una hora de la prueba, en la gran tribulación, los vencedores que guardaron la palabra de Su paciencia, son guardados de la hora de la prueba. Bienaventurados los que mueren en el Señor, porque sus obras con ellos siguen y descansan de sus trabajos: “11He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”; esa es una frase seria, aquí no está hablando de la salvación, sino de la corona. La corona es un lugar en el reino, la corona es el galardón de los vencedores. “Que ninguno tome tu corona”. Por eso más adelante dice: “Al que venciere”. ¿Qué sucede si yo no soy fiel? No está diciendo que un salvo vaya a ser perdido; lo que está diciendo es que otro puede quitar su corona. Se esperaba que fueras tú el que ocupara ese trono, pero tú no fuiste fiel, otro fue más fiel que tú. Yo esperaba que fueras tú, pero no fuiste tú, entonces otro; pero el Señor dice que no quiere que ninguno tome nuestra corona. “He aquí, yo vengo pronto, retén lo que tienes”. Se puede caer del nivel de Filadelfia y deslizarse a la condición de Laodicea, que es lo que viene después de Filadelfia. Ese estado de Filadelfia puede perdurar hasta la venida del Señor porque dice: “Yo vengo pronto”. Si retienes lo que tienes, te hallaré en el estado de Filadelfia que yo apruebo, pero si no guardas lo que tienes, te deslizas a Laodicea y otro tomará tu corona: “Al que venciere, yo le haré columna en el templo de mi Dios”. La iglesia es columna y baluarte de la verdad, y justo en esa ciudad de Filadelfia hay una columna hasta el día de hoy, y los turistas van a verla; antigua, no es nueva, no es una cosa que a alguien se le ocurrió ahora; viene de la antigüedad. Ha habido temblores, terremotos y ahí está esa columna. ¡Señor Jesús! “Lo haré columna en el templo de mi Dios”. Ese es el cuerpo de Cristo. El principio del cuerpo aparece desde el comienzo. Filadelfia: amor fraternal, guardando la palabra, guardando el Nombre, guardando la palabra de la paciencia. “Lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí”. Es una recompensa eterna, es una recompensa del reino en el templo. “Columna en el templo”. Éstos son los vencedores.

 Ahora, hoy nadie puede entrar en el templo antes de que se cumplan las 7 plagas de las siete copas de la ira de Dios. Por eso me inclino más al postribulacionismo que al pretribulacionismo.


“Y escribiré sobre él el nombre de mi Dios”; ese pertenece a Yahveh; el nombre del Señor está sobre los vencedores; “y el nombre de la ciudad de mi Dios, la Nueva Jerusalén”; éste pertenecerá a la Nueva Jerusalén, está escrito sobre él; hay unos que no estarán perdidos pero que estarán fuera, incluso reinando afuera de la Nueva Jerusalén. Dice Apocalipsis 21 y 22 que aquellos reyes de las naciones traerán su gloria y su honor a la Nueva Jerusalén y ningún inmundo puede entrar, pero esos reyes son de afuera y vienen a honrar al Señor en la Nueva Jerusalén, pero éstos no estarán afuera, sino en la Nueva Jerusalén; ellos son la Nueva Jerusalén; el nombre estará en ellos. Los vencedores de Filadelfia se aseguran lugar en la Nueva Jerusalén; ellos son la Nueva Jerusalén; el nombre de la Nueva Jerusalén está en ellos. Ahora esta otra frase misteriosa: “y mi nombre nuevo”. El Señor tiene un nombre nuevo, además de Su nombre conocido; ese nombre nuevo está aquí en Apocalipsis 19; no dice cuál es, sólo dice que tiene, además de Su nombre, un nombre nuevo; y dice Apocalipsis 19:11 el contexto: “11Entonces vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo”. En la recompensa a Pérgamo el Señor dice que al vencedor le daría una piedrecita blanca con un nombre nuevo escrito que ninguno conoce, sino el que lo recibe; eso se refiere al nombre tuyo, al nombre definitivo. En el Oriente es muy común que las personas, según la etapa de su vida, tengan un nombre; cuando ocurre un acontecimiento grande en su vida y hay un cambio, ellos adoptan un nombre de acuerdo a ese cambio; luego acontece otra cosa, se casaron y tomaron otro nombre; eso es normal en el Oriente. Jacob fue llamado Israel cuando venció. Ya no te llamarás más Sarai, sino Sara; es decir, el nombre representa a la persona en su estado. Ahora, nosotros tenemos un nombre que es el nombre provisional, no es nuestro nombre definitivo. Apocalipsis 19:12 habla del nombre del Señor que ninguno conoce; no es Jesús, porque Jesús todos los que somos salvos lo conocemos; pero hablando de lo que es un nuevo nombre, primero en nuestro sentido y luego en el del Señor, en nuestro sentido dice, que al que venciere le dará un nombre nuevo; lo que tú llegarás a ser al final como Dios te conoció; Dios conoce lo que tú vas a ser; ahora tú estás en proceso, todavía no has llegado a tú posición definitiva.

Cuando venzas y seas lo que Él esperaba que tú fueras, entonces tu nombre representará lo que tú llegaste a ser para el Señor y que Él ya sabía; entonces te dará como recompensa ese nombre. Ese nombre quiere decir que el Señor sabe quién eres tú para Él y te nombra con ese nombre; pero el Señor mismo, vino, se hizo hombre, murió por nuestros pecados, ascendió y fue hecho Señor y Cristo; y como dice aquí, recibió un nombre sobre todo nombre y nuevo, un nombre que ninguno conoce sino Él mismo; por eso dice: “y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo”. Sólo Él sabe quién es Él. Dice en 1 Corintios 2, que el espiritual juzga todas las cosas, pero él no es juzgado de nadie, que el hombre natural no discierne las cosas que son del Espíritu.

¿Qué quiere decir? que hay una jerarquía en el discernimiento; el espiritual juzga para abajo al natural y lo discierne, pero el natural no puede juzgar para arriba, no conoce al espiritual, no lo discierne; así nosotros podemos conocer a los que son como nosotros, pero a los que están en un nivel superior a nosotros, no los distinguimos bien; cuanto más el Señor Jesús está en una posición que nadie conoce lo que Él conoce; por eso Él tiene un nombre que expresa para Él lo que Él es, pero nadie conoce eso; sin embargo, al vencedor dice, que el Señor escribirá sobre él Su nombre nuevo; eso es como si el Señor se fuera revelando cada vez más profunda y más profundamente a la persona. Revelarte Su nombre, no es decir, yo me llamo Garavito, no, no es eso, ni yo me llamo tal, sino qué significa ese nombre; eso es algo muy profundo, porque, hermanos, dice que la vida eterna es que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo. Cada vez hay que conocerlo más; no bastará la eternidad para conocerlo, pero proseguiremos conociéndole y los vencedores recibirán ese nombre nuevo, como quien dice conocerán más profundamente y más de cerca al Señor. El Señor conoce todo y por eso nadie conoce Su nombre, sino Él mismo; sólo sabe Él quien es Él, de arriba para abajo; pero al vencedor, escribirá sobre él Su nombre nuevo. Ahora, amamos al Señor Jesús y es el mismo Señor Jesús; somos cristianos, pero ¿quién es el Señor Jesús ahora? Es el mismo Señor Jesús, pero está en una posición glorificada, una posición exaltada; pero Él quiere revelarse y se revela a sus vencedores. Al que venciere, sobre él escribiré mi nombre nuevo. ¡Qué misterio! “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Esto en el contexto de los vencedores. Pienso que esto que hemos leído, que hemos comentado, que hemos masticado en nuestro interior, nos habla. Dios conceda que seamos hallados entre éstos y retengamos lo que hemos recibido.☐

Continúa con: Mensaje a la iglesia en Laodicea.

EL MENSAJE A LA IGLESIA EN LAODICEA

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 13:00, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (20)


EL MENSAJE A LA IGLESIA EN

LAODICEA


“Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto”. Apocalipsis 3:14.

Laodicea es el desliz de Filadelfia

Vamos durante este tiempo a estudiar un poco la palabra del Señor. Hoy estamos llegando a la séptima iglesia, de las siete de esta profecía de Apocalipsis 2 y 3. Hoy estamos llegando a la consideración de la iglesia en Laodicea. Apocalipsis capítulo 3 desde el versículo 14.

Si ésta es la última de las siete iglesias por las cuales el Señor profetiza, quiere decir que esta iglesia representa a la iglesia de los últimos tiempos y es un mensaje bastante serio. Yo no sé cual sea más serio, si el de Tiatira o el de Laodicea; de todas maneras a Tiatira, que es tan grave, no se le dijo que se le vomitaría de Su boca, pero a Laodicea sí, si no se arrepiente; o sea que este mensaje último a las iglesias representando a la iglesia contemporánea, es un mensaje serio; no hay otra iglesia después de ésta; ésta representa la última, la iglesia de los tiempos finales. La iglesia de Efeso representa aquel período apostólico inmediatamente después del apostólico original; la iglesia en Esmirna representa el período de las persecuciones; la iglesia de Pérgamo representa aquel período después de las persecuciones, a partir de Constantino, cuando la iglesia y el Estado comenzaron a juntarse y el cristianismo adoptó parte del paganismo y el paganismo se cristianizó por fuera, pero sin una verdadera conversión; después la iglesia en Tiatira representa aquella edad media, aquellas edades oscuras de la llamada “Pornocracia”, que no vamos a hablar de ella; luego la iglesia de Sardis representa a la iglesia de la Reforma que salió de aquel período de oscuridad pero que no completó las cosas que debían ser restauradas.


Por fin la iglesia de Filadelfia representa aquella visión en el cuerpo de Cristo que supera las divisiones denominacionales;  una iglesia misionera, una iglesia cristocéntrica, una iglesia bíblica, una iglesia a la cual el Señor le abre la puerta. Pero encontramos que el Señor en este pasaje que vamos a leer, le dice a la iglesia en Filadelfia (3:11): “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”; es decir que era necesario que lo que el Señor reveló a Filadelfia para superar la condición de Sardis debe retenerse. Los vencedores lo retienen, pero los que no lo retienen caen en una situación que después es expresada en Laodicea. Laodicea representa el desliz de Filadelfia porque Laodicea ya no es otra vez el protestantismo clásico que está representado allí en Sardis. Aquí Laodicea viene después de las revelaciones claras de la centralidad de Cristo, de la palabra de Dios, de la unidad del cuerpo de Cristo, guardar la palabra de la paciencia, llevar la cruz del Señor; esto fue ya revelado en el período de Filadelfia y los vencedores llegarán hasta el fin: “He aquí, yo vengo pronto, retén lo que tienes”; es decir, los vencedores en la posición de Filadelfia serán así hallados en la venida del Señor; habrá en la venida del Señor personas que estén en la posición de Filadelfia espiritualmente hablando, así como habrá personas que estarán en la posición de Tiatira; a Tiatira se le menciona la segunda venida del Señor, por lo tanto, habrá personas que se harán halladas en la situación católicorromana expresada por Tiatira, otros hallados en la situación de Sardis, del protestantismo; otros hallados en la situación de Filadelfia. Pero algunos se deslizaron, no retuvieron lo que el Espíritu ya dio a la iglesia y entraron en una cuestión que está aquí descrita como vamos a leer en todo este mensaje del Señor a Laodicea, que retrata de manera profética estos tiempos. Yo creo que lo que el Señor dice aquí a la iglesia en Laodicea es bastante serio. Entonces vamos a hacer el seguimiento a este mensaje a Laodicea. Primero les digo que en cuanto a la crítica textual no existen variaciones en los manuscritos; todos los manuscritos lo dicen así como aparece en esta traducción, de manera que no es necesario hacer aclaraciones al respecto.


Trasfondo histórico de Laodicea

Hagamos la primera aclaración en cuanto a la ciudad de Laodicea. La ciudad de Laodicea fue fundada en el siglo III antes de Cristo, alrededor del año 250 a. C., por un rey llamado Antíoco II, Seleuco Antioco II, de la dinastía de los antíocos; en el caso de él de los seléucidas de Antíoco, antes que se dividieran. Él tuvo una esposa que él amó mucho, que se llamó Laodicé; entonces él fundó la ciudad de Laodicea en honor de su esposa Laodicé. Hay seis ciudades llamadas Laodicea, fundadas en honor a Laodicé, solamente que son distinguidas una de la otra porque esta es Laodicea de Lico; hay un río llamado Lico y esta ciudad queda al sur del río Lico, en el Asia Menor; entonces por eso es conocida como Laodicea de Lico esta de Apocalipsis; o sea que las otras Laodiceas no tienen que ver con ésta; ésta es la ciudad que fue fundada por Antioco II en el siglo III antes de Cristo. Esta ciudad llegó a ser una ciudad muy fuerte durante el imperio romano, que fue el imperio que surgió después de la era de los Antíocos. Digamos que los Romanos, como dice Daniel 11, le quitaron la hegemonía a los Antiocos y establecieron la hegemonía romana. La ciudad de Laodicea queda en un cruce de importantes vías, de manera que llegó a ser una capital muy grande; Laodicea llegó a ser una ciudad rica, una ciudad comercial, una ciudad bancaria, una ciudad donde había muchas industrias, una ciudad donde se producía mucha ropa; era una ciudad rica, era una ciudad próspera; todas las principales carreteras pasaban por Laodicea, tanto las que venían del norte, como las del oriente, como las de occidente, se juntaban allí y todo el comercio se centralizaba, de tal manera que Laodicea con el tiempo llegó a ser como una especie de  metrópolis que tenía 20 aldeas dependiendo de ella y se le llama en los documentos antiguos: “Metrópolis de Laodicea”. Exteriormente Laodicea era una ciudad próspera, una ciudad rica, una ciudad de banca, de muchos establecimientos bancarios, comerciales, industriales, y la gente seguramente estaba muy feliz; allí había trabajo, había dinero, había una vida fácil en lo económico.

Un gran terremoto

Lo curioso es que esta ciudad fue varias veces sacudida por continuos terremotos hasta que la terminaron por completo; hoy en día no existe la ciudad de Laodicea; Laodicea fue barrida por un terremoto, lo único que queda son unas ruinas, que quedan en Turquía, y los musulmanes le pusieron un nombre musulmán, que quiere decir “Castillo antiguo”, en la palabra musulmana traducida; como decir, los restos de un gran castillo que había; eso es lo único que queda, es decir, fue totalmente derruida por sucesivos terremotos hasta que hubo uno que la derribó de tal manera que nunca más la volvieron a levantar. Es curioso porque la Biblia, que habla del juicio del Señor sobre Babilonia en el tiempo final, también dice que el Señor se acordó de Babilonia, y subió la ira en el cáliz y derramó el cáliz, la séptima copa sobre Babilonia y dice que vino un terremoto a nivel mundial, que arrasó con la gran ciudad que era Roma, Babilonia, y con las otras ciudades; incluso cambió la geografía; muchas islas desaparecieron, muchos montes cambian de lugar. Eso es lo que está profetizado al final sobre Babilonia, sobre lo que es la Laodicea final, lo que llegará a ser el ecumenismo final, con una mezcla de cristianismo con ocultismo y con otras cosas. Laodicea antigua fue destruida por un terremoto, y la iglesia final, el cristianismo final que sea infiel, será destruido también por un terremoto mundial. Entonces, veamos como la historia tipifica la profecía.

Los derechos del pueblo

Ahora, sí vamos a leer el mensaje. Como no tiene comentarios textuales o variantes textuales, vamos a irlo leyendo y comentando; primero lo leemos y luego lo vamos comentando. Apocalipsis 3:14-22.

 Hacemos la lectura primero de corrido, para que el Espíritu a cada uno nos hable, y luego volvemos y comentamos con la ayuda del Señor: “Y”; ¿se dan cuenta, que no había dicho hasta aquí “Y”? Siempre era coma: Escribe al ángel de la iglesia en Efeso;  escribe a Esmirna; escribe a Pérgamo, pero ahora dice: “Y”, como quien dice, después de tantas comas, ésta es la última conjunción, entonces es la final: “Y”. Esta palabra “Y” es la palabra griega kai, que puede traducirse: también o finalmente o por fin. “14Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea”; quiere decir que existe un espíritu típicamente laodizaico dentro de la cristiandad, que está representado lógicamente en los liderazgos; pero el Señor se dirige precisamente a ese espíritu que caracteriza lo que se puede llamar la época de Laodicea. “14Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea”. ¿Qué significa la palabra Laodicea? La palabra Laodicea viene de dos palabras griegas que son: laos y dikesis, que significan: Laos, el pueblo, los laicos; la palabra laicos viene de laos que es la palabra que significa el pueblo, y dikesis, que es la palabra que significa justicia o derecho. Si usted escucha la palabra “teodicea”, quiere decir: el derecho divino; pero la palabra Laodicea, es los derechos humanos, los derechos del pueblo; quiere decir que la palabra Laodicea está representando la época final; y es curioso que el nombre de la palabra nombra el espíritu de la época y es el espíritu de los llamados “derechos humanos”. ¿Cuándo se había insistido tanto en los derechos humanos como en los últimos tiempos? digamos desde la revolución francesa para acá y la revolución americana, digamos que comenzó a introducirse el espíritu de los derechos humanos. No es que haya algo de malo en los derechos humanos, sólo que a veces los derechos humanos pretenden ir más allá del derecho divino, como si hubiera derecho a negar a Dios, como si hubiera derecho a negar la autoridad de Dios, como si hubiera derecho a negar la palabra de Dios. Llegó la época en que las personas pretenden tener más derechos de los legítimos.


La última palabra a las iglesias

Cuando decimos que el espíritu de Laodicea es un espíritu que el Señor reprende, no queremos decir que el Señor no quiere los derechos humanos. Lo que Él no quiere es que exista una anarquía donde no sea reconocida la autoridad de la palabra del Señor. ¿Amén? Pero fíjense en que en la sola palabra “Laodicea”, se nos está mostrando el espíritu tumultuoso, el espíritu anárquico, el espíritu competitivo del tiempo del fin. No fue así en Tiatira. Tiatira fue terrible, pero Tiatira fue dictatorial; hubo una dictadura cesaro-papista en la Edad Media; en cambio, compárelo con esa época y usted se da cuenta de que Laodicea y Tiatira son completamente diferentes. ¿Amén? ¿Cómo le habla el Señor entonces a Laodicea? Él está dando aquí la última palabra a las iglesias; es la última palabra del Señor a las iglesias; ya después va a hablar de los sellos, de las trompetas, de las copas de la ira, pero aquí le está hablando a las iglesias, y es la última palabra del Señor a las iglesias, y por eso a ninguna otra iglesia se le presenta como el Amén; pero aquí Él está terminando; entonces miren cómo se presenta a la iglesia: “He aquí el Amén...”; o sea, la última palabra, así es, así sea, el Señor es el Amén. En los profetas se le llama a Dios, el Dios del Amén; es como decir la Omega. Así como el Alfa es el principio, la Omega es el fin; el Señor es el principio y el fin; entonces siempre al final se dice amén. Pero el Señor dice que Él es el Amén; o sea, el que tiene la última palabra; y esta es la última palabra a la iglesia en su historia universal.

El principio de la creación de Dios

Entonces le dice el Señor: “He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto.” Esta expresión del Señor también como el principio ha dado que algunos la mal entiendan; porque había dicho el Amén y ahora dice: el Principio; en otras partes había dicho el Primero y el Último, el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin; ahora, como está al final, dice primero el Amén, pero luego dice: el Principio; porque Él no es solamente una cosa, sino la otra, el que es el final es el que es el principio. “El principio de la creación de Dios.” Esta expresión ha dado lugar a algunos malos entendidos, porque se ha interpretado de manera aislada del resto de la revelación. Que el Señor Jesucristo se presente como el principio de la creación de Dios, no quiere decir que Él sea la primera criatura de Dios, porque Él es Dios mismo. En el principio era el Verbo, el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. La expresión “el principio de la creación de Dios” quiere decir que por medio de Él todas las cosas han sido creadas, que nada tiene origen sin Él. “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho” (Jn. 1:3). Eso quiere decir que el Señor, que es el Amén, es también el principio de la creación de Dios. Si tomamos la creación de Dios en el sentido antiguo, desde la nada al ser, a la nueva creación, en los dos sentidos Él es principio de la creación de Dios; tanto de la vieja como de la nueva; las dos son la creación de Dios; Él es el origen de todas las cosas; sin Él nada tiene existencia; ahora éste es el que habla; o sea, este es el diagnóstico del Señor a la cristiandad de los últimos tiempos, la última palabra de Dios a la Iglesia.

Te vomitaré de mi boca

“15Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Palabra serísima del Señor; nunca el Señor había hablado palabras tan fuertes. ¡Qué cosa más desagradable que el vómito! Pero  ser considerados como algo que le produce al Señor vómito, quiere decir que es algo que el Señor considera asqueroso.

¿Qué es lo que el Señor considera tan asqueroso? La tibieza, que no es ni chicha ni limonada, ni fu ni fa; el Señor quiere que se sea bien definido; Él prefiere que sea frío a que sea tibio. Ahora, ¿qué quiere decir frío? Frío quiere decir que no tiene fuerza, que no tiene ánimo; Él prefiere que una persona le diga al Señor: Señor, no tengo fuerzas, no sé nada; si tú no me ayudas, no puedo nada; o que esté ferviente, caliente, en espíritu, sirviéndole al Señor genuinamente, en verdadero espíritu y verdad. Él prefiere que le estén sirviendo del todo o que estén reconociendo su total imposibilidad, su total frialdad y que esté a los pies del Señor reconociendo que no es nada; pero el pretender ser y no ser; pretender que somos calientes, pero no somos tan calientes, somos tibios, eso al Señor le resulta difícil. Siempre las cosas tibias se usaron como vomitivos; siempre se asoció el agua tibia para producir vómito. “16Pero por cuanto eres tibio, y no eres frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”; es decir, no puedo tragarte, no puedo soportarte en esta situación; como quien dice: si no vences esto..., gracias a Dios que hay vencedores de la situación de Laodicea, pero si no vences, ¿qué galardón vas a tener? El galardón es para lo que vencen; si no vences, te vomitaré de mi boca, no puedo tragarte, no puedo aceptarte en esa situación de tibieza. El Señor nos ayude. A ninguna otra iglesia se le dijo tibia, sino a Laodicea; quiere decir que el cristianismo de los últimos tiempos no es un cristianismo consagrado; la gente se dice cristiana sin ser verdaderamente cristiana. Fíjense en lo que el Señor explica que es la tibieza: “Porque (esa palabra “porque” ahí está explicando la tibieza) tú dices...” ¡Ay, ay, ay! Aquí el Señor está profetizando cuál sería la confesión positiva de la cristiandad de los últimos tiempos. Fíjense: “tú dices”; esa es una confesión positiva; no está diciendo: soy flaco, soy débil, necesito tu ayuda, no; sin ser verdaderamente fuerte, está confesando cosas que no son. ¿Cuándo en otra época se había oído hablar tanto de los derechos humanos, de la confesión positiva y de la teología de la prosperidad como en esta época? Ninguna otra época tuvo este énfasis, pero usted va por todas partes, usted prende un televisor en “Enlace” y escucha cantidad de predicaciones de todas partes y ese es su énfasis: confesión positiva, riqueza, propiedades, prosperidad, ese es el énfasis actual; y el Señor ya lo había dicho: “tú dices”; esa es tu confesión; parece confesión positiva, pero el Señor no le cree esa confesión; Él dice que esa no es la realidad: “17Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido”. ¿Qué otra época tuvo tanta riqueza, facilidades, neveras, aparatos, tecnología?  “Tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”. Si fueras frío, reconocerías tu necesidad, pero no reconoce su necesidad; está engañado, está engañándose con su propia autoimagen que no es aprobada por Dios. “Dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad.” ¡Qué terrible es esta frase! El sentirse satisfecho sin Dios, el sentirse satisfecho con la riqueza material y no con Dios, eso es terrible. Dices que no tienes necesidad de nada, te sientes satisfecho, estás feliz. ¿Cuántos parques hay hoy en día? ¿Cuándo había los parques de ahora como Disneylandia, como Orlando, Disneyworld, etc., televisión, novelas, distracción? Nadie tiene que tener necesidad de Dios; “y no sabes”; eso quiere decir ignorancia de la realidad espiritual, una épca caracterizada por la ignorancia espiritual. Puede haber cultura secular, cultura exterior, puede ser intelectual, pero no espiritual.


Riqueza material, pobreza espiritual

“No sabes que tú eres un desventurado”; un desventurado que dice ser rico, es mejor ser frío y decirle: Señor, soy un desventurado; y sepa que es un desventurado; entonces puede pedirle ayuda a Dios, pero como dice que no es, siendo, siendo desventurado dice que es rico, dice: “no sabes que tú eres”; el Señor dice: tu eres un desventurado; o sea, tu riqueza no es la verdadera bienaventuranza; tu satisfacción, tu comodidad, no es la verdadera bienaventuranza.

“No sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre”.  A la iglesia en Esmirna que pasaba persecuciones, el Señor le dice: conozco tu pobreza; pero entre paréntesis le dice: pero tú eres rico; aunque tenía pobreza material, era rico espiritualmente; en cambio éste era rico materialmente pero pobre espiritualmente. Dices que eres rico, pero no sabes que eres pobre; o sea, estás engañado; lo que tú consideras de valor, lo que tú estimas, es un engaño. Pablo decía: lo que yo estimaba como ganancia, ahora lo considero una pérdida con tal de alcanzar a Cristo. Pablo vio, pero Laodicea no vio.

¡Cosa seria no ver! “Pobre, ciego y desnudo”. No ve; cualquiera ve su vergüenza, su vergüenza es pública. “18Por tanto, (¡aleluya! Las últimas palabras del Señor a las iglesias) yo te aconsejo que de mí (porque las riquezas que tienes no son de mí, mi consejo es que de mí; tú dices que eres rico, pero esa no es verdadera riqueza; verdaderamente espiritualmente eres pobre) compres oro refinado en fuego”. Aquí el Señor usa la palabra “compres”; quiere decir: paga el precio para tener la verdadera riqueza espiritual.


Comprar es pagar el precio

Mucha gente quiere derechos humanos, quiere riquezas, quiere prosperidad; las palabras que siempre decimos: salud, dinero, amor, casa, carro, beca, todo fácil en la tierra, pero no quiere la cruz, no quiere el camino estrecho, no quiere pagar el precio, y el Señor a esta iglesia le dice: “compres”; quiere decir: paga el precio, compra oro; el oro representa el metal más valioso, que representa la naturaleza divina, lo que es legítimo de Dios, lo que es verdadera riqueza espiritual. “Compres oro refinado en fuego”; o sea, lo de Dios, que es capaz de pasar la prueba; el fuego es la prueba; esa es la verdadera riqueza, lo que no se quema cuando pasa por el fuego, esa es riqueza; pero lo que se deshace en el fuego, lo que cuando viene la prueba no permanece, es pura paja; pero lo que pasando la prueba sobrevive, esa es verdadera riqueza y esa se obtiene de pagar el precio; para obtener del Señor lo que es el Señor en nosotros y no sólo nosotros .

“De mí”, es decir, yo soy el que tengo este oro, que pasa la prueba del fuego. Yo pasé por la prueba, pasé por la muerte, mas he aquí que vivo; compra, paga el precio para tener lo mío y no te engañes con lo tuyo; compra de mi oro refinado en fuego, para que seas rico.

No es que el Señor esté en medio de una teología de la prosperidad promoviendo una teología de la miseria, no; la alternativa de la prosperidad no es la teología de la miseria, es la teología de la riqueza espiritual, esa es la alternativa, la riqueza de la cruz; esa es la alternativa a la teología de la prosperidad.


“Para que seas rico”. El Señor quiere que seas rico, pero verdaderamente rico, como Él dijo: “19No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla, ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (Mt.6:19-20). Esa es la verdadera riqueza ¿Amén? Compra, paga el precio, para que no estés satisfecho con lo tuyo ni con lo del mundo, sino con lo que yo te dé; lo mío es tu verdadera riqueza; ahí si serás verdaderamente rico.

“Y vestiduras blancas para vestirte”. ¡Qué cosa que el Señor quiera dar vestiduras blancas! ¿Qué está diciendo a la iglesia? Parece que ni siquiera se acuerda de estar justificada, parece que en medio de su prosperidad, en medio de su alegría del mundo, en medio de su disfrute de los beneficios de la tierra, se olvida de cuidar el estar en paz con Dios; porque si el Señor está diciendo que necesita comprarle vestiduras blancas para que no vean su vergüenza, quiere decir que sus pecados están siendo vistos por los ángeles de Dios, por los demonios, no sólo por Dios, y hasta por los hombres también, que aunque somos ciegos, a veces vemos.


El precio de las vestiduras

Entonces cuando dice el Señor: compres vestiduras blancas, es que mucha de la cristiandad está en pecado, está viviendo en pecado, no ha confesado sus pecados, no ha arreglado con Dios sus cuentas, se acostumbró a vivir con cuentas acumuladas en su conciencia, adormecido, narcotizado por la prosperidad del mundo. ¡Ay, Señor Jesús, qué terrible! “Compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte”. Hay que pagar el precio para andar en vestiduras blancas; es por gracia. Por eso el hermano Dietrich Bonhoeffer, que fue un mártir del Señor en Alemania, durante el tiempo de Hitler lo mataron por ser fiel a su conciencia cristiana, dijo una frase que la puso como título de un libro que él escribió, muy buen libro: “El precio de la gracia”. Uno piensa que la gracia es gratis, pero él hablaba del precio de la gracia, lo que le costó al Señor darnos la gracia y lo que nos cuesta a nosotros vivir en la gracia y no en el ego, ni en lo natural, el precio de la gracia; por eso le dice: compra oro refinado en fuego, y vestiduras blancas para vestirte. No estoy diciendo que el sacrificio de Cristo no nos perdona gratuitamente, pero para vivir en la gracia, hay que negarse a sí mismo; podemos vivir en Cristo por gracia. El que quiera, venga y beba gratuitamente del agua de la vida, pero a veces preferimos vivir en lo humano, en lo natural, en la carne y no en el Espíritu. Entonces para recibir esa gracia hay que negarse a sí mismo, primero creer, pero estar dispuesto a vivir en la fe, en el nuevo hombre.

Entonces dice: “y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez”. Esta palabra me parece tan misericordiosa, porque a veces nosotros, cuando somos un poco legalistas, queremos que el Señor avergüence en público a los otros: Ese tiene un pecado, cómo me gustaría que el Señor le destape la falta delante de todos. A veces esa es nuestra actitud y nos alegramos si alguno fue descubierto y avergonzado de lo que tenía guardado; me alegro que lo pillaron; pero el Señor no es así: El Señor dice: “que no se descubra la vergüenza de tu desnudez”.

Debe ocurrir solamente cuando es ya necesario avergonzar a las personas, como pasó con David que hizo las cosas escondidito y no se quería arrepentir; el Señor tuvo que traer a Natán, quien le increpó: Tú lo hiciste en secreto, ahora en público tus mujeres van a ser violadas; ¿por qué? porque lo había hecho en secreto; pero la intención del Señor es cubrirnos; compra de mí vestiduras blancas para vestirte, y estarás justificado y limpio; confiesa tus pecados y arrepiéntete, punto, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez, no dejes tus cosas escondidas, confiésalas al Señor; si fallaste con alguien, pide perdón y  arregla y listo, se acabó; la sangre me limpió, nunca más el Señor se acuerda, ni quiere que tú te acuerdes más; olvídate. Pero mientras lo tengamos guardado, estás desnudo, estás con unas vergüenzas visibles, paga el precio para que andes en vestiduras blancas y no se descubra; esa es la misericordia de Dios que no quiere avergonzarnos, quiere cubrirnos: “que no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y unge tus ojos con colirio, para que veas”. Quiere decir que con nuestros ojos naturales no vemos la realidad; pensamos que vemos y el Señor dice: no sabes que eres ciego. Una persona que no sabe que es ciega, es una persona que piensa que ve, pero no está viendo la realidad, está viendo alucinaciones, está obsesionado con alguna cosa, pero no conoce la realidad, por eso no sabe que es ciega. Una persona que sabe que es ciega, dice: Soy ciego, no entiendo Señor, no entiendo. Pero porque dices que sabes... ¡ Ay Señor! Es mejor decir como Job: no entiendo, yo hablaba lo que no entendía; entonces Dios le puede abrir los ojos a uno; pero si uno piensa que ya entendió todo, no sabe que está ciego.


El colirio de Dios

Tenga el Señor misericordia de nosotros, de mí y de todos nosotros.

“Unge tus ojos con colirio”; es decir, aplica a tus ojos algo que te los aclare. Tú piensas que estás viendo, pero lo que estás viendo no es la realidad, estás engañado con tus imaginaciones; el colirio es algo distinto a lo natural, el colirio es algo que opera en la vista, que no está en la persona. Nosotros necesitamos que el Señor abra nuestros ojos, unja nuestros ojos; pero el Señor dice que nosotros nos unjamos; o sea que hay que acudir al Señor para que el Señor nos abra los ojos. Cuando uno piensa que está viendo, hermanos, es tan terrible, porque uno nunca tiene la oportunidad de reconocer sus errores. Yo recuerdo cuando estaba bajo la influencia del branhamismo, durante los años 73 al 75; yo pensaba que estaba en lo correcto; yo leía, me parecía correcto lo que leía, me parecía bíblico; y mientras yo pensé eso, nunca me di cuenta del error. Un día se me ocurrió una duda que fue del Espíritu Santo; me fui aparte a un lugar a orar, y le dije: Señor, a mí esto me parece correcto, pero quizás esté equivocado y yo no me doy cuenta; tú eres el que sabes; yo quiero seguirte a ti, que tú me enseñes la verdad. Si esto que me parece la verdad, es la verdad, confírmamelo; pero si está equivocado y yo no me doy cuenta, muéstramelo. Cuando hice esa oración con sinceridad al Señor, ahí, poco a poco, el Señor empezó a mostrarme los errores en los que yo estaba metido, y poco a poco fui teniendo luz, porque era terrible soportar tantos errores de golpe. Yo iba en el bus y me venía a la mente: pero este versículo dice tal cosa y el hermano aquí, que yo estoy tan asombrado, dice otra cosa; y empezó ese conflicto; pero si él es un profeta de Dios y yo quién soy, pero la Biblia sigue diciendo esto; tenía que escoger entre lo que dice la palabra de Dios y lo que dice otra persona. Y cuando acepté eso y tuve que ser disidente por honrar al Señor y a la verdad, ahí me mostró otro poquito; si eres fiel en lo poco, se te da más. Otra cosa, aquí hay otro error, aquí en este asunto de matrimonio, divorcio y poligamia, aquí hay un error; aquí en este asunto que niega la Trinidad, aquí hay otro error; aquí en este asunto de la segunda venida de Cristo hay otro error; y me empezó a mostrar error tras error, uno tras otro; si le eres fiel un poquito y dependes de Él, y sólo confías en Él y no en tu propia prudencia, Él te puede ungir los ojos con colirio.


Es lo que dice Proverbios: “5Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. 6Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Prov. 3:5-6). Pero si uno se confía en su propia prudencia, que todo está bien, me siento satisfecho; no tengo necesidad de nada, aquí estoy contento, no va a haber más; nunca nos quedemos contentos con menos que la plenitud de Cristo; siempre busquemos más de Cristo, siempre procuremos ir más adelante; ame más al Señor que al mismo ambiente, incluso más que a la Iglesia; ame al Señor, avance al Señor, siga al Señor, busque al Señor. Señor, necesito tu luz; entonces Él, lo que es de Él, Él te lo va a confirmar, no hay problema, qué peligro hay, ninguno; lo que es de Él, Él te lo va a confirmar, pero lo que no es de Él, Él te lo va a mostrar y te va a librar. Hay que ponerlo a Él primero que todo; no temas ser disidente si es por amor al Señor y si es la palabra de Dios, porque tú no eres de nosotros antes que del Señor, tú eres del Señor. ¿Amén? Primero el Señor. Entonces cuando le dije al Señor: lo que quieras tu, ¿verdad? Yo pienso que está correcto, pero puede ser que esté equivocado y no me doy cuenta; ahí me mostró de a poquito; si fui fiel a ese poquito, me mostró otro poquito, después otro poquito y otro poquito, y así me fue mostrando y me fue sacando de errores.

Somos pasibles de errores y la gente fanática es la que piensa que ve y nunca duda que podría estar equivocado; por eso es que hay que poner primero al Señor que a nuestra autocomplacencia. Señor, si me estoy engañando, desengáñame Señor. ¿Amén? Unge mis ojos con colirio para que vea, no sea que piense que estoy viendo y soy ciego, espiritualmente ciego. Les recomiendo mucho ese libro del hermano Austin-Spark, “Ver - Visión espiritual, hombres cuyos ojos han visto al rey”. ¡Tremendo libro!


Dios castiga a los que ama

Ahora, después de esa palabra de que eres ciego, miserable, desnudo, tibio, te vomitaré, uno pensaría, pero ¿será que el Señor está enojado conmigo? Miren lo que dice: “19Yo reprendo y castigo a todos los que amo”. Cuando una persona es amada por el Señor pasa por pruebas difíciles, no porque Dios no lo ame, sino precisamente porque lo ama: “Yo reprendo”, y no sólo reprendo, “castigo”. Algunos dicen que Dios no castiga, pero aquí dice  el Señor que Él castiga a los que ama: “reprendo y castigo a todos los que amo”. Hay grados distintos en las dos palabras. Reprender es amonestarte, llamarte la atención, pero todavía no te pasa nada; pero si te ha llamado la atención y no quieres seguir al Señor, entonces tiene que pasar de la reprensión al castigo y el castigo puede ser una cosa difícil que nos acontece, pero ¿por qué? Porque nos ama, nos quiere librar de los engaños; es decir, a los que amo los reprendo y los castigo. Y dice más: “Sé, pues, celoso”. Aquí celoso es lo contrario de tibio. Tibio es que está satisfecho, no  celoso; el Señor es celoso y quiere que nosotros seamos celosos. Una persona celosa es una persona que quiere las cosas puras y no mezcladas ni tibias; lo contrario de tibio aquí es celoso: “Sé, pues, celoso, y arrepiéntete”. El Señor da tiempo a la iglesia en Laodicea, a la cristiandad de los últimos tiempos para arrepentirse y ser celoso; es decir, ser una persona que ama al Señor con cuidado: “20He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”. Esta es una de las frases más tremendas.

El Señor por fuera de la Iglesia

El Señor no dice que está adentro, sino afuera; está queriendo entrar pero nosotros estamos aquí con nuestra fiesta, diciendo cosas, estando embriagados en nuestras codicias y el Señor está tocando a la puerta.  Él no dice: estoy adentro, no, estoy a la puerta y llamo.

¡Cosa terrible! A veces tener programas, estructuras, tener de todo y no al Señor mismo; pero eso lo dice el Señor a la iglesia en Laodicea; Él quiere entrar. Ahora, en este llamamiento, Él toca a la iglesia, pero como Él sabe que no toda la iglesia va a ser vencedora, entonces habla a los individuos. Dice así: “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz”. Si alguno distingue qué es lo que verdaderamente el Señor dice y lo que Él quiere, estará dispuesto a abrirle al Señor en vez de estar engañado pensando que ve y no ve. “Si alguno oye mi voz”; porque es que algunos no oyen; si tiene oído, oye, pero si alguno oye, le abrirá al Señor. Él le habla a toda la iglesia: “Escribe al ángel de la iglesia en Laodicea”, habla al espíritu de la iglesia del tiempo final. Si en medio de ese espíritu, alguno oye mi voz, mi voz, porque es que a veces oímos muchas voces y especialmente en los tiempos finales está profetizado que se oirían muchas voces, muchos falsos profetas y hasta milagros y señales, pero no es la voz del Señor; pero si en medio de esa batahola del engaño final, alguno, uno que otro por ahí, oye mi voz y después de oír abre la puerta, no deja al Señor afuera, sino que quiere al Señor adentro, entonces el Señor dice: “entraré a él”.


La cristiandad de nombre, sin el Señor adentro, pero si me abre la puerta “entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Siempre el comer juntos era una forma como el Señor representaba la comunión; la comunión es comer juntos. “Cenaré con él, y él conmigo”, cenaremos juntos: “21Al que venciere”. Esto sí es tremendo, habrá vencedores de las condiciones de Laodicea; y si usted compara los galardones, a ninguna iglesia se le ofrece un galardón tan grande como a la iglesia en Laodicea; compare todos los galardones. A Efeso, le daré a comer del árbol de la vida. A Esmirna, no sufrirá daño de la segunda muerte. A Pérgamo, una piedrecita blanca. A Tiatira, le daré autoridad sobre las naciones. A Filadelfia, lo haré columna en el templo de mi Dios y nunca más saldrá de allí, pero a los vencedores del fin se les promete el más grande galardón; miren lo que dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, (¡que cosa tremenda!) así como yo he vencido, (al que venciere como yo he vencido) y me he sentado con mi Padre en su trono”. El Padre quiere delegarle al Hijo todo, y el Hijo quiere delegarle a los vencedores finales, todo. “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Esta sí es la verdadera riqueza, ésta si es la verdadera gloria.

“22El que tiene oído (para oír su voz) oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. El Señor nos encuentre despiertos, nos conceda arrepentirnos de la tibieza y nos conceda pagar el precio para tener oro verdadero espiritual, vestirnos verdaderamente con vestiduras blancas y tener los ojos ungidos para ver verdaderamente. Dios nos ayude. La paz del Señor Jesús sea con los hermanos. ☐


Continúa con: Excursus: Libros celestes.

LIBROS CELESTES

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 12:43, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (21)

EXCURSUS:

LIBROS CELESTES

“El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Apocalipsis 3:5.

Variedad de libros

Hermanos, en esta serie del Apocalipsis que estamos teniendo, hemos terminado el capítulo 3 del libro del Apocalipsis, hemos terminado la consideración del mensaje del Señor a las siete iglesias en Asia Menor, que es un mensaje profético del Espíritu Santo a toda la historia de la Iglesia, a todas las iglesias de la tierra; pero antes de entrar al capítulo 4, en la noche de hoy quisiera hacer un excursus; o sea, tratar un tema de lo que se trató en las edades de la Iglesia pero que no se pudo tratar más a fondo; entonces lo dejamos para tratarlo al final, puesto que en el tratamiento de cada período de la Iglesia no hubo el tiempo para tratarlo a fondo. Ustedes recuerdan que mencionamos, cuando tratábamos el mensaje a la iglesia en Sardis, que hay un verso misterioso, serio, que dice el Señor allí; entonces el excursus es para profundizar un poquito más en la consideración de lo que el resto de la palabra del Señor dice al respecto, que cuando tratamos a Sardis no lo pudimos tratar a fondo. Si ustedes se fijan en el capítulo 3, en el versículo 5 del Apocalipsis, allí decía y dice el Señor Jesús: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.” Aquí hay una frase bastante seria; aunque aquí lo dice como una promesa, lo que es serio es lo que uno se pregunta e implica. Lo que dice es que al que venciere, no borrará su nombre del libro de la vida; eso está claro, pero la pregunta que las personas se hacen es: ¿Y si un creyente nacido de nuevo no venciere, qué pasa? ¿Su nombre es borrado del libro de la vida? ¿O será que un creyente nacido de nuevo, como dice la Escritura, vence el mundo? Porque dice San Juan: “Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo”; entonces ahí es donde uno se pregunta no por lo que está escrito, sino por lo que no está escrito; y si no vencen, ¿será borrado su nombre del libro de la vida? Lógico que es una pregunta seria que merece una consideración más detenida.

Yo estuve tomando algunas notas que quisiera compartir con mis hermanos en este excursus, y tener más en cuenta algunos detalles.


La primera vez que aparece este asunto de un libro donde están nuestros nombres, y no sólo un libro, sino muchos libros donde también están nuestras obras, aparece por primera vez en el libro del Éxodo; es la primera vez en que se menciona este asunto; luego se vuelve a mencionar de una manera un poco más compleja; entonces quisiera que fuéramos a Éxodo 32:32-33; allí está Moisés, movido por el Espíritu de Cristo, intercediendo por el pueblo de Israel que había pecado con idolatría y desenfreno mientras Moisés estaba recibiendo las tablas de la ley. Cuando bajó Moisés encontró el desastre, rompió las tablas; hubo aquel juicio de parte de los levitas que se pusieron de parte de Jehová, al lado de Moisés, y Moisés se volvió a interceder profundamente, y en esa intercesión Moisés dijo unas palabras al Señor que no sabemos de donde tomó el conocimiento de eso, porque de Génesis hasta este pasaje no aparece enseñanza acerca del asunto, y la primera vez que Moisés lo menciona ya lo da como un hecho; o sea que es una revelación que tuvo Moisés y Dios le contestó como que es así, como Moisés estaba diciendo, que sí realmente existía un libro, y no sólo uno, porque vamos a ver que hay otros; pero es aquí cuando aparece por primera vez.


Dice Éxodo 32:32-33 así: “Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito”. Aquí Moisés tiene un conocimiento en la presencia de Dios, de un libro escrito por Dios donde Moisés está inscrito. Vemos que Moisés escribe que si no va a perdonar a Israel su pecado, que lo borre del libro: “Ráeme ahora de tu libro que has escrito”; aquí, por las palabras de Moisés, todavía no vemos la respuesta de Dios. Por la palabra de Moisés parece que este libro ya tenía cosas escritas, y es lo que vamos a estar estudiando, porque el libro de la vida no es una cosa simple; parece que es una cosa compleja; allí vamos a encontrar versículos que nos hablan de varios libros y versículos que nos hablan de cosas que ya estaban escritas, de cosas que se están escribiendo ahora y de cosas que se van a escribir después y también de cosas que se borran; entonces es interesante ver todas estas cosas. Cuáles son las que la Biblia enseña que ya venían escritas, cuáles son las que se van escribiendo y cuáles las que se van a escribir a partir de un momento futuro; así que no es un libro así simple. Hay pasajes donde se habla del libro de los vivientes donde por el contexto parece que están escritos incluso los impíos que rechazaron a Cristo y que son borrados por haberlo rechazado; pero ya estaban escritos en el libro de los vivientes y por rechazar a Cristo son borrados. Vamos a ver los versos ahora.


Un libro escrito por Dios

Se nos habla también del libro de la vida, así simplemente, el libro de la vida; en otra parte dice que están escritos en el libro, simplemente el libro; en otro dice el libro de la vida; otros versos dicen el libro de la vida del Cordero; entonces no es una cosa simple, es una cosa compleja. Algo que tiene ya del pasado, algo que se está escribiendo ahora, algo que se puede borrar, algo que se va a escribir después.

Entonces vamos a ver esos distintos versos. Este primero nos muestra a Moisés tener, ya en la presencia de Dios, una revelación del libro. Moisés no había hablado nunca de esto, pero ahora Moisés dice: “tu libro que has escrito”; o sea que Dios ha escrito un libro en el cual figuraba Moisés; no sabemos si éste era el libro de la vida donde estaba el nombre solo, o lo que en otros pasajes dice, los libros donde se escriben nuestras obras; aquí él lo menciona como un solo libro.

Parece que Moisés no hace diferencia  entre un libro de nombres y un libro de obras, pero él lo llama libro. Bueno, entonces nos toca quedarnos todavía con la pregunta, ¿qué libro era éste? ¿El de los nombres, el de la vida, o el de las obras? Hay también otras menciones que vamos a ver, donde se habla del libro de la verdad donde está escrita de antemano la historia que va a suceder después; eso está en Daniel, y está también el libro de las memorias donde se escribe lo que nosotros hacemos a favor de la causa del Señor y por amor a Él; eso se escribe y se está escribiendo; ese se llama el libro de las memorias; lo vamos a ver también. Por lo pronto quedémonos aquí con la respuesta del Señor que es una respuesta seria: “33Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré  yo de mi libro”; o sea que Dios sabía, porque Él es omnisciente, que en el futuro algunos nombres iban a ser raídos de ese libro; sin embargo estaban escritos porque el Señor dijo: “Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro”; coloca el raeré como en  futuro; o sea que mientras no haya pecado contra Él, no ha sido raído, pero si peca va a ser raído, y lo dice el Señor mismo. “Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro”.


El libro de los vivientes

Entonces, al respecto, yo quisiera que ustedes me acompañaran al Salmo 69, donde hay unas palabras de David por el Espíritu de Cristo, porque este es un Salmo mesiánico, donde se refiere a esas personas que estaban en el libro de los vivientes y que son raídas por rechazar a Cristo. Vamos al Salmo 69, vamos a leer del versículo 28 donde está la frase clave de lo que estamos tratando; pero quisiera que para entender mejor esa frase tengamos en cuenta el contexto del Salmo. En primer lugar dice: “Al músico principal; sobre Lirios. Salmo de David”; aquí en este Salmo hay unas frases que son mesiánicas, proféticas, donde David habla, pero es el Espíritu de Cristo en David; porque, por ejemplo, dice el versículo 19 (pareciera que fuera Cristo en la cruz): “19Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio; delante de ti están todos mis adversarios. 20El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Espere quien se compadeciese de mi, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé.

21Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre”. Todos sabemos que este es un Salmo mesiánico; aunque lo habló David, era el Espíritu de Cristo en David, prefigurando lo que iba a pasar Cristo en la cruz. “Me dieron a beber vinagre”, dijo el Señor; y eso se cumplió; pero lo curioso es lo que continua diciendo David por el Espíritu en el verso 22; o sea, el castigo que viene a los rechazadores de Cristo; dice: “22Sea su convite delante de ellos por lazo, y lo que es para bien, por tropiezo.

23Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y haz temblar continuamente sus lomos. 24Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo los alcance. 25Sea su palacio asolado; en sus tiendas no haya morador”. ¿Por qué? ¿por qué ese castigo? “26Porque persiguieron al que tu heriste, y cuentan del dolor de los que tú llagaste. 27Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia. 28Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos entre los justos”. Esta es una frase seria; aquí se habla de un libro de los vivientes donde ya estaban escritos los que iban a rechazar a Cristo; porque si no ¿cómo van a ser raídos? Pero por cuanto rechazaron a Cristo, sean raídos del libro de los vivientes; y la otra frase es con respecto al futuro: “no sean escritos entre los justos”, como si no solamente los justos vinieran escritos, sino como si fuera a haber una escritura futura de los justos; y ahora dice en cuanto al libro de los vivientes: sean raídos; quiere decir que estaban; y cuando los justos vayan a ser escritos después, otra vez, entonces no sean escritos allá; o sea que nos damos cuenta de que el asunto del libro es una cosa compleja, no es simple. Aquí habla de cosas que se escribirían en el futuro. Aquí habla de los justos; no es que no vaya a haber conocimiento acerca de los impíos.


Escritos en el polvo

Yo quisiera que ustedes me acompañaran a otro versículo que está en Jeremías 17:13; vamos a leer ese misterioso verso allí. “¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan serán avergonzados y los que se apartan de mi serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas”. ¡Cosa curiosa! Sí son escritos, pero no en los cielos; la congregación de los primogénitos está inscrita en los cielos, pero éstos que dejan al Señor, dice, “serán escritos en el polvo”; y sabemos lo que significa el polvo en la Biblia. Cuando el hombre pecó, se le dijo: “Polvo eres, y al polvo has de volver”; o sea,  volver al polvo es la muerte. Ser escritos en el polvo quiere decir que son condenados a la muerte, no solo a la muerte primera, porque casi todos los justos morirán, pero la muerte segunda es más grave, y aquí se habla del polvo; puede ser la muerte primera, pero ¿implicará también la segunda? Nos preguntamos. Dios lo sabe.

Nombres escritos en los cielos

Ahora vamos a ver otros versos en este contexto, donde se habla de la inscripción en los cielos. Está en Lucas 10:20; es para que los hermanos tengan los versos y después repasar por usted mismo este asunto: Dice que cuando vinieron los setenta regocijándose, decían: Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre; y el Señor les dice: “20Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan”.

¿Por qué no? porque habrá algunos obradores de iniquidad a quien también a veces se le sujetaron los demonios; entonces, no se alegren por echar demonios; porque algunos van a decir en aquel día: Señor, ¿acaso no echamos demonios en tu nombre? y el Señor les dirá: hacedores de iniquidad; o sea que por echar demonios, por sanar enfermos y por profetizar no hay que alegrarse. “20Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino (de esto es de lo que hay que regocijarse) regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”; no en el polvo, sino en los cielos. Esas son palabras del Señor Jesús y que solamente registra Lucas y en Hebreos. Ustedes saben que yo personalmente creo que Hebreos lo escribió Lucas también. Leamos Hebreos 12:23; vamos a ver el contexto de esa expresión de la siguiente manera. Leo desde el 22: “22Sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, 23a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos”. Lo mismo que decía Jesús, registrado por Lucas: “regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”, y aquí habla de la congregación de los primogénitos, cuyos nombres están inscritos en los cielos. Ahora, lo curioso es que aquellos del Salmo 69 que rechazaban al Mesías, fueron raídos del libro de los vivientes y no escritos con los justos; se habla de unos nombres que estaban y que serían borrados; pero esos no eran salvos porque fueron los que rechazaron a Cristo; o sea que cuando Dios hizo al hombre no lo hizo para el infierno. Dios hizo el infierno para el diablo y sus ángeles. La voluntad de Dios es que todos los hombres sean salvos, pero había personas que estaban en esta sección llamada “el libro de los vivientes”, que iban a rechazar a Cristo y su nombre iba a ser raído y no estaba en el libro por haber aceptado a Cristo, estaban porque fueron personas creadas para Dios; pero al rechazar a Cristo, fueron raídos, y aquel que dice el Señor: Aquel que pecare contra mí, a ese raeré yo de mi libro; quiere decir que ya estaba en el libro.


El censo de toda la humanidad

Entonces hay una sección del libro, del libro de los vivientes, donde estaban escritos los nombres de las personas que después iban a pecar e iban a rechazar a Cristo, e iban a ser borrados; esos vivientes no eran vivientes con la vida de Cristo, ni con la vida del Cordero, sino vivientes con la vida natural; pero Dios, seguramente, si tiene contados aun nuestros cabellos, ¿no tendrá contadas todas las criaturas que Él ha creado? Seguramente que sí también. Fíjense en que aun a Israel le mandó a hacer un censo terrenal, y hubo un censo en Sinaí, y luego, cuando se cambió la generación, Dios mandó a hacer otro censo en Moab y hubo otro censo; entonces si existen aquí en la tierra censos en los registros terrenales, ¿no habrá registros celestiales de todas las criaturas también? Entonces yo me pregunto: Atendiendo esa sección del Salmo 69:28 que habla del libro de los vivientes, donde hay nombres de personas que rechazarían a Cristo y que por eso serían raídas del libro, ¿no quiere decir que los nombres de todos los seres humanos estaban escritos para recibir al Mesías y quedarían si lo recibían, y serían borrados si lo rechazaban? Entonces, vemos que esa es una sección que no se refiere a los que han recibido a Cristo; ¿se dan cuenta? Es una sección diferente. Ahora, hemos leído que existen unos nombres escritos en los cielos por lo cual hay que regocijarse; seguramente que no es la misma sección del libro de los vivientes; ¿por qué? porque aquí se refiere a los que ya son salvos. Ahora, la Biblia habla de nombres escritos en el libro de la vida y de la vida del Cordero; vamos a ver esos versículos.

El libro de la vida del Cordero

Vamos a Apocalipsis 13:8, y vamos a compararlo con Apocalipsis 17:8. Vamos a tenerlos los dos juntos a mano, porque es necesario interpretar el uno con el otro, porque si no quizá lo vamos a interpretar mal; esa es una regla de sana hermenéutica. Una regla para interpretar sanamente es que cuando hay un pasaje conflictivo, donde no se sabe cómo interpretarlo si así o asá, se necesita buscar otros pasajes complementarios paralelos, que traten del mismo asunto para poderlos interpretar con la ayuda del otro versículo. Si leemos sólo el 13:8 y lo tratamos de interpretar solo, sin el 17, lo podemos interpretar equivocadamente. Dice Apocalipsis 13:7,8 así: “7Y se le permitió (esa es la bestia, el anticristo final) hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. 8Y la adoraron (a la bestia) todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado, desde el principio del mundo”. No sé si se dieron cuenta del tono como leí esto. Vuelvo y leo: “Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado, desde el principio del mundo”. ¿Por qué hago esta pausa en inmolado? Si no hubiera leído el 17, quizá lo hubiera leído de otra manera; lo hubiera leído así: “no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. ¿A quién se refiere este desde el principio del mundo? ¿Al Cordero, o a los que estaban escritos en el libro de la vida? Esa es la pregunta. Se puede interpretar que este desde el principio del mundo, se refiere al Cordero que fue inmolado; o se puede interpretar a los nombres escritos en el libro de la vida; miren dos manera como se puede leer.

Si sólo miramos el capítulo 13, se puede leer de dos maneras; una, cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo; o sea que aquí desde el principio del mundo se refiere al Cordero inmolado desde el principio del mundo; o se puede leer también así: escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado, desde el principio del mundo; o sea, escritos desde el principio del mundo, o inmolado desde el principio del mundo. Entonces ¿cuál de los dos vamos a escoger? Y si es inmolado desde el principio del mundo, o escritos desde el principio del mundo. Si interpretamos esto con la ayuda del 17, nos damos cuenta de que se refiere a los nombres escritos desde el principio del mundo; no al Cordero, sino a los nombres. Por eso, cuando hay un pasaje difícil, hay que tomar otro paralelo que habla de lo mismo y se interpreta.


Entonces, vamos a Apocalipsis 17:8, donde habla de lo mismo, habla de la bestia, del anticristo. Dice: “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; (ese es el anticristo del otro lado) y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será”. Entonces, por el capítulo 17 nos damos cuenta de que son los nombres que no estaban escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida, los que van a adorar a la bestia; los que no estaban. Entonces, con el 17 se nos aclara en cual sentido interpretar el 13:8. Con el 17:8 nos ayudamos a ver cuál escogemos en la balanza: Si es el Cordero inmolado desde el principio del mundo, o los nombres  escritos en el libro de la vida del Cordero inmolado, escritos desde el principio del mundo. ¿Cuál escoger? Con la ayuda del 17, somos inclinados a escoger a los nombres que no estaban escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida. En el 13 dice “en el libro de la vida del Cordero”, y aquí dice sólo “el libro de la vida”, y se refiere a los mismos; quiere decir que el libro de la vida del Cordero está en el libro de la vida. No sabemos si el Libro de la Vida sea más extenso que el Libro de la Vida del Cordero, o el Libro de la Vida tiene una sección que es la del Cordero y otra la de los vivientes, que estaban antes y que fueron borrados; por eso la palabra el libro de la vida, es algo amplio; ¿se dan cuenta? El libro de la vida, el libro de la vida del Cordero, el libro de los vivientes; pero el contexto del Salmo 69:28 del libro de los vivientes, se refiere a personas que estaban escritas, seres humanos que iban a rechazar a Cristo y por eso iban a ser borrados; o como decía el Señor a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré de mi libro; pero vemos que aquí está hablando de esos que se apartan del Señor que serán inscritos en el polvo; pero habla de otros que están inscritos en los cielos y cuyos nombres están en el libro de la vida, y de la vida del Cordero.


Desde el principio del mundo

Miremos otro detalle: ¿Cuándo fueron escritos estos nombres en el libro de la vida, o de la vida del Cordero? Ciertamente que si vemos la gramática del verso, da la impresión de que estuvieran siendo escritos a lo largo de la historia. Véalo otra vez; leamos el 17:8; dice: “.... los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será”; no dice aquí desde antes de la fundación del mundo; eso sí sería diferente; claro, en Efesios habla de escogidos desde antes de la fundación del mundo; ciertamente Dios lo sabe; “tuyos eran, y me los diste”; claro, Dios lo sabe. Si sabe cuántos son los cabellos de cada ser humano, si sabe cuántas son las hojas de cada árbol, ¿cómo no va a saber los nombres de los suyos? Si Él sabe inclusive los que han de ser muertos. Cuando consoló a aquellos bajo el altar; ellos decían: “¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?” Y les dijo: esperen hasta que se complete el número de los que han de ser muertos así como vosotros; o sea que el Señor, ya desde antes, sabía un número exacto de las personas que iban a morir. Ciertamente que el Señor conoce a los suyos desde antes. Por eso dice: “29Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”. Eso ya lo sabe Dios desde la eternidad. No estamos negando el aspecto de la presciencia de Dios, y de la elección de Dios, y de la predestinación de Dios, y de la ordenación de Dios. Creyeron los que estaban ordenados para vida eterna; y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos; no estamos negando ese aspecto; pero aquí, por la manera como está escrito, no dice que es antes de la fundación del mundo, sino desde; en el 13 también lo dice así. En el 13:8 dice de la misma manera: “desde el principio del mundo”; no antes de la fundación del mundo, sino desde; o sea que a partir del principio del mundo, los nombres fueron escritos. Posiblemente iban siendo escritos en la medida que las personas recibían al Señor o creían en Él. No quiero negar eso, que Dios conozca, que haya elegido, predestinado; lo que estamos viendo es la gramática; no habla de antes, sino desde; nombres escritos desde; o sea que desde que se fundó el mundo, los nombres han sido escritos, desde la fundación del mundo. Pero podría entenderse también que a la fundación del mundo ya estaban los nombres, y por lo tanto están escritos desde la fundación del mundo.

El libro de la vida

Ahora, miremos otros versículos que nos ayudan a entender un poquito esto. Vamos a Filipenses 4:3 donde Pablo, así como Jesús, tenía la certeza de que los nombres de sus apóstoles, aquellos 70 y otros como ellos, estaban escritos en los cielos. San Pablo aquí en la tierra ya tenía esa fe respecto de sus compañeros. Miren lo que dice Filipenses 4:3; allí habla Pablo a los Filipenses: “Asimismo te ruego a ti, (éste es Lucas) compañero fiel”. Pablo le dice a Lucas esto: “Asimismo te ruego a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas (a Evodia y Síntique, estas amadas hermanas que tenían problemas) que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, (y tenían problemas) con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres (y ese “cuyos”, yo creo que incluye a Síntique y a Evodia, junto con Lucas y Clemente y los demás compañeros) están en el libro de la vida”. Vemos que Pablo tenía la certeza de que los nombres de esos hermanos ya estaban en el libro de la vida; así como también Jesús dijo: no os regocijéis de que los demonios se os sujetan, sino que vuestros nombres están escritos en los cielos. Cosa interesante esa, ¿verdad, hermanos? Pero ahora vamos a ver unos versos donde se habla de un momento en el futuro, por el contexto parece ser en el momento de la venida del Señor, cuando se escriben otra vez los nombres. Hay unos que estaban escritos y fueron borrados por rechazar al Señor o pecar contra Él. Otros que son o están escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida y de la vida del Cordero, de los cuales Jesús reconoció a los 70 y a otros con ellos, y lo mismo Pablo reconoció a sus compañeros en el libro de la vida. Pero hay unos versos que nos hablan de una escritura futura, como si lo que ha sido escrito tuviera que ser confirmado después de todo el camino hasta la venida del Señor.

Libros dinámicos

En primer lugar, recordemos lo que ya leímos en el Salmo 69 donde no sólo dice que los rayera del libro de los vivientes, sino que no fueran escritos entre los justos; o sea, que en el futuro, Dios escribirá los nombre de los justos; es decir, es como una escritura definitiva.

Digamos que esos libros son libros móviles, incluso el de las obras; o sea, los ángeles escriben tus obras: si pecaste, allí están escritos tus pecados; si te arrepentiste y creíste en la sangre de Cristo es borrado, ya Dios no se acuerda de tus pecados; pero vuelves y pecas, vuelve y se escribe; te arrepientes y crees, vuelve y se borra; o sea, que esos libros no son inmóviles; son muy dinámicos. Dice la Escritura que los muertos serán juzgados conforme a lo escrito en los libros. Cuando viene el juicio de cada uno en el trono blanco, según lo escrito en el libro por sus obras, son juzgados. Ahora, son condenados no por sus obras, sino por no estar en el libro de la vida; por eso son condenados; ¿pero en base a qué son juzgados? A sus obras; su incredulidad y sus obras hicieron que su nombre no estuviera en el libro de la vida; es como si hubiera una relación en esas dos cosas, porque son juzgados por las obras, pero se van al lago de fuego por no estar en el libro de la vida; o sea que tiene que haber una relación.


El libro de la casa de Israel. Una inscripción futura

Entonces, vamos a ir a un versículo donde el Señor ve lo que está escrito y dice lo siguiente en Ezequiel; y después veremos la escritura futura. En el contexto de los falsos profetas, en Ezequiel 13:9 el Señor está hablando de los falsos profetas, de que cuando llegue el momento de ser escritos los nombres, ellos no van a estar allí.

Leemos Ezequiel 13:8,9, para tener el contexto inmediato: “8Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto vosotros (esos vosotros, son los falsos profetas) habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Jehová el Señor. 9Estará mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarán (nótese el futuro del verbo) en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos (futuro) en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Jehová el Señor”. Entonces está expresión del Señor: “ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel”, significa que habrá en el futuro, cuando Israel vuelva a su tierra para comenzar a recibir al Mesías y el reino mesiánico, el milenio, habrá una inscripción, pero los falsos profetas que mintieron en Israel, no estarán en la congregación, ni serán inscritos. Aquí está hablando de una inscripción futura. Por eso les decía, parece que hay cosas que ya estaban escritas, nombres que estaban escritos, cosas que se están escribiendo y cosas que se escribirán en el futuro; no es algo simple; es algo en etapas. Aquí dice en futuro: “ni serán escritos en el libro de la casa de Israel”. El Señor escribirá por etnias, porque dice la Escritura que de toda etnia, tribu, pueblo, lengua y nación, Él tiene gente. Aquí se refirió a la inscripción de los de la etnia de Israel, pero hay otros pasajes donde se refiere a la inscripción de las otras etnias; una inscripción futura.


Entonces vamos a ver eso también en el Salmo 87, en este contexto de la inscripción futura. Salmo 87:6. Vamos a leer todo el Salmo que es corto: “1A los hijos de Coré. Salmo. Cántico. Su cimiento (viene hablando de la ciudad de Dios) está en el monte santo. 2Ama Jehová las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob. 3Cosas gloriosas se han dicho de ti, ciudad de Dios.” Noten, está hablando hacia el futuro, hacia la ciudad de Dios; podemos decir, a la Nueva Jerusalén. “4Yo me acordaré de Rahab (miren esta frase del Señor; está hablando de la ciudad de Dios, pero se acuerda de otros) y de Babilonia entre los que me conocen; (habrá gente de Rahab y de Babilonia que llegará a conocer al Señor, de los cuales el Señor se acordará) he aquí Filistea (Palestina) y Tiro, (Fenicia, Líbano) con Etiopía; éste nació allá. 5Y de Sión se dirá: Éste y aquel han nacido en ella, y el Altísimo mismo lo establecerá. 6Jehová contará al inscribir a los pueblos. Este nació allí”. Fíjense en que hay una inscripción futura no sólo de Israel; Israel es, como decir, el primogénito; Sion es la capital; pero no sólo estará escrita gente de la capital, sino de Rahab, de Babilonia, de Filistea, de Tiro, de Etiopía y de los pueblos. En el mismo contexto de la inscripción de los pueblos pone en medio a Sion.

 Había dicho: “Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; he aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; éste nació allá”; o sea, Dios está diciendo: éste es de Filistea; porque ¿quién hizo a Filistea sino el Señor? ¿quién hizo a Babilonia? Estos son los de Babilonia, éstos son los de Tiro, éstos son los de Sion, éstos son los de Colombia, éstos son los de Ecuador, y no sólo naciones sino etnias; éstos son los zulúes, éstos los bantúes, éstos los paisas, éstos los costeños, etc., porque dice: etnias; la palabra nación en el sentido bíblico es la etnia. De toda tribu, pueblo, lengua y etnia el Señor tiene gente escogida; pero lo curioso es que aquí aparecen siendo inscritos en el futuro. Los falsos profetas no serán inscritos en el libro de la casa de Israel, como sí los inscritos para Israel y la ciudad santa están en una sección del libro que corresponde a Israel; pero hay otra sección que corresponde a Tiro, otra sección que corresponde a Babilonia, otra que corresponde a Filistea, otra que corresponde a cada uno de los pueblos, a cada una de las lenguas, etc. Entonces nos damos cuenta de que este libro no es algo simple. Desde el principio del mundo se está escribiendo y viene escrito, pero se escribirá algo específico a partir de la venida del Señor para el reino del milenio y la Nueva Jerusalén; otros ya venían escritos, pero al llegar el juicio final, no aparecieron escritos, fueron raídos. Hay dos causas por las que el Señor menciona que los rayera del libro: porque rechazaron al Señor y porque pecaron contra Jehová. Entonces, hermanos, esos versículos son interesantes, ¿verdad?


Los libros de las obras

Vamos a tomar unos minutos para ver otros versos que se refieren a los otros libros; porque cuando hablamos de éstos, es necesario también hablar de los otros para no hacer la confusión; ¿amén? Entonces, vamos a ver primero en Daniel, capítulo 7, donde por primera vez se mencionan esos libros de las obras por los cuales se va a juzgar a las personas. Daniel 7:10. Es el capítulo que trata de la profecía de las bestias y al final del reino del Señor. Después de describir todas las bestias, presenta la venida del Señor, en el verso 9, cuando el Anciano de días pone los tronos y se establece el juicio para el milenio y llega en el versículo 10, en el contexto del juicio, y dice: “Un río de fuego procedía y salía delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos”. Aquí habla no de un solo libro, sino de varios libros en el día del juicio; ¿amén? Este verso es desarrollado en Apocalipsis. Entonces, vamos a Apocalipsis 20:12,15.

Apocalipsis 20, se refiere con Daniel 7. En el contexto del juicio del trono blanco, después del milenio, leemos Apocalipsis 20:11,12: “11Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

12Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios, y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto”; o sea que este otro, que es el de la vida, es distinto a otros; y eso de las obras no es uno solo, sino son varios. Hay varias cosas registradas en el libro, y no es un solo libro, sino muchos libros; mínimo cada persona tiene un libro o una biblioteca. Todos nuestras intenciones, palabras, pensamientos; se dice que cada palabra que decimos será juzgada; eso está en un libro; o sea que hay ángeles que están tomando nota todo el día; hay unas bibliotecas inmensas en los cielos para cada uno de los millones y millones de personas que existimos.


Y del juicio dice: “los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”. Todas nuestras obras están escritas en libros. “13Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Ahora, esto me hace pensar en unas preguntas que se las dejo a ustedes. Aquí en el juicio del trono blanco todo mundo va a ser juzgado por sus obras, pero los que no se hallen en el libro de la vida van a ir al lago de fuego; pero mi pregunta es: ya que no se va a juzgar solamente por el libro de la vida, sino por los libros de las obras, y el que no se halle va al lago de fuego; y el que sí se halle, es mi pregunta, ¿será que habrá algunos que no calificaron por el tribunal de Cristo, pero que después del milenio son juzgados en el trono blanco y sus nombres sí están en el libro de la vida? Sólo hago la pregunta, porque no podemos doctrinar con silencios; ¿calificará en el trono blanco? ¿O será que ninguno de los que van al trono blanco, estará en el libro de la vida? Esa es la pregunta que les dejo; porque aquí dice así: “el que no se halló inscrito en el libro de la vida...”; pero ¿será que al decir: “el que no se halló”, está implicando que algunos sí se hallaron en el trono blanco? Por eso no podemos dogmatizar basados en el silencio, pero sí podemos preguntar, por eso lo dejo a nivel de pregunta, sólo a nivel de pregunta.


El libro de la verdad

Volvamos ahora a Daniel, para ver otros libros donde había cosas escritas antes de que sucedieran, ese libro donde la historia está escrita de antemano; a ese libro se le llama el libro de la verdad.

¡Qué cosa misteriosa! La historia que ha de acontecer en el futuro ya escrita en el libro de la verdad, antes de que acontezca. ¿Qué cosa misteriosa son estos libros, verdad? Pero estamos hablando de esos libros; hay que leerlo, hay que tenerlo en cuenta y no confundirlo con otros; por eso lo leemos. Daniel capítulo 10:21. Aquí se le aparece el ángel para revelarle toda la profecía de los capítulos 11 y 12; pero antes de revelarle toda la historia que está profetizada en los capítulos 11 y 12; miren esta declaración del ángel, Daniel 10:21: le dice el ángel a Daniel: “21Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe. 1Y yo mismo, en el año primero de Darío el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo. 2Y ahora yo te mostraré la verdad. He aquí que aún habrá tres reyes en Persia, y el cuarto se hará de grandes riquezas más que todos ellos; y al hacerse fuerte con sus riquezas, levantará a todos contra el reino de Grecia. 3Se levantará luego un rey...”; y luego tal y luego, y sigue todo el capítulo 11 describiendo la historia hasta la venida de Cristo. Ya estaba escrita la historia en el libro de la verdad y el ángel le dice: Ven Daniel, yo te voy a mostrar lo que está escrito en el libro de la verdad; o sea que hay cosas que se están escribiendo, cosas que se van a escribir y cosas que ya estaban escritas.


Ahora, no sólo de esto de la historia se dice que ya estaba escrita; no solamente la historia, digamos social, política o religiosa; la historia biológica de tus células estaba escrita. Vamos a leer eso en el Salmo 139:16; vamos a leer desde el 13 para entender el contexto; miren lo que dice desde el 13, donde está hablando David por el Espíritu Santo a Dios: “13Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. 14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. 15No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. 16Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. 17¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!” Aquí por el Espíritu Santo, David está diciendo que todas sus células en embrión,  su formación en el vientre de su madre desde que se unió prácticamente el esperma con el óvulo, empezó la multiplicación de las células y la formación del pequeño fetito, todo ya estaba escrito en el libro de Dios. En tu libro estaban escritas todas estas cosas; es como si Dios notificara que conoce el ADN; y cómo no, de todos los seres humanos, y se desarrolla según un plan de Dios escrito. En tu libro estaban escritas todas estas cosas; o sea que había cosas que estaban escritas en el libro de Dios, toda nuestra formación, la de cada uno de nosotros; pero Job dice una cosa misteriosa. Vamos al libro de Job, al capítulo 13:26; pienso que no voy a leer sino ese verso para no confundir a los hermanos. Dice Job de Dios en el capítulo 13:26: “¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi juventud?” Miren esa frase de Job: “¿Por qué escribes?”; y ahora lo dice en presente, escribes contra mí amarguras; o sea que Job sufría cosas, pero él consideraba que lo que él estaba sufriendo era que Dios lo estaba escribiendo o que lo había escrito; o sea, que lo que Dios escribía a Job le sucedía. Entonces, hay cosas que van a ser escritas en el futuro, otras que se están escribiendo, otras que estaban escritas; había  nombres escritos, vivientes escritos, la historia estaba escrita; la formación, el desarrollo de la vida de cada uno en el vientre de su madre estaba escrito; y hay cosas que se están escribiendo desde el principio del mundo y que se están escribiendo ahora, y cosas que se van a escribir en el futuro; o sea que estos son libros bien profundos.


El remanente de Israel

Ahora, miremos otra vez Daniel, pero vamos a otro verso. Daniel 12:1: “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”. Aquí habla de gente que será libertada en el futuro de Israel; digamos los 144.000 sellados de las tribus de Israel, los que serán libertados a la venida del Señor, cuando se levante Miguel como en Apocalipsis 12; pero dice que esos estaban ya en el libro, y que inclusive, cuando Juan oyó el número de los sellados, eran 144.000 de las tribus de Israel; 12.000 de tal tribu, 12.000 de tal tribu, 12.000 de tal tribu; quiere decir que eran escogidos, porque si hubiera sido dejado solamente al libre albedrío sin la elección, podrían ser 25 allá, 37 allá, 58 allá, 1500 acá; pero no, son 12.000, 12.000, 12.000, 12.000. Es lo que dice Pablo: un remanente escogido por gracia; o sea que eso también está escrito en el libro. Dice aquí, “todos los que se hallen escritos en el libro”; o sea que esos que van a ser libertados ya estaban escritos; como los que van a ser salvos ya están ordenados para vida eterna y habían de ser salvos; “tuyos eran y me los diste, y han guardado tu palabra, y han creído que yo salí de Dios”. Tuyos eran y me los diste. ¡Qué misterioso! Dios lo sabe todo y sin embargo está escribiendo. Hay cosas escritas desde la eternidad y cosas escritas según nuestras obras y cosas que han de ser escritas; o sea que hay una combinación de la eternidad con el tiempo, de la elección divina con la responsabilidad humana; todo eso está escrito junto; es un libro complejo, ¿verdad? Son libros complejos.

Libro de memoria

Vamos a ver otro aspecto de lo que está siendo escrito. Vamos a Malaquías 3:16. Esto es muy precioso, esto también está escrito.

Leamos Malaquías 3:13-16, para tener el contexto: “13Vuestras palabras contra mi han sido violentas, dice Jehová. (Algunos israelitas, muchos) Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti? 14Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? 15Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. (Él sabe lo que muchos dicen) 16Entonces (mientras unos decían eso, otros decían lo siguiente) los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová y para los que piensan en su nombre. 17Y serán para mi especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. 18Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve”. Aquí se llama libro de memorias. Cuando tú hablas con un hermano de querer seguir al Señor, de luchar aunque el mundo esté tirando la toalla y rebelde contra el Señor. No, sigamos al Señor; Dios oyó y fue escrito libro de memoria. “Serán para mi especial tesoro”. Qué precioso, ¿verdad?


Todo está escrito

Ahora, miremos otras cosas que también Dios oye. Isaías 65:6; no solamente Dios oye y se escribe lo bueno y el ánimo que se dan unos a otros los fieles, sino también se escribe lo que los infieles se animan para el mal; eso también se escribe. Isaías 65:6; allí en todo ese pasaje habla del castigo a los rebeldes, y mire de quiénes habla aquí desde el verso 3: “3Pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos; 4que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas; 5que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú; éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día. 6He aquí que escrito está delante de mí; no callaré, sino que recompensaré, y daré el pago en su seno.” Aquí otra vez se ve la relación del galardón y las obras, y lo escrito en los libros de las obras, el galardón negativo, ¿verdad? O sea, el castigo: he aquí está escrito delante de mí; o sea que lo bueno está escrito, lo malo está escrito. Ahora, si nos arrepentimos con fe en Cristo, dice Dios, que echará al mar del olvido nuestros pecados y nunca más me acordaré de ellos; pero si nosotros no confesamos nuestros pecados, siguen escritos y nos encontraremos con ellos en el juicio; en el tribunal de Cristo, unos, y en el juicio del trono blanco, otros. El hecho es que todo está escrito.

Miremos otros versos más para terminar aquí, del Señor Jesús, lo que Él haría. También estaba escrito, no sólo las profecías, sino como dice aquí el Salmo 40:6-8: “6Sacrificio y ofrenda no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. 7Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; 8el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado. Y tu ley está en medio de mi corazón”. Lo mismo dice Hebreos 10:5-7, referidos precisamente a esta profecía; esa es una profecía donde se cambia el Antiguo Pacto por el Nuevo Pacto. Hebreos 10:5-7: “5Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. 6Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron (lo que era según el Antiguo Pacto). 7Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mi”. Esto también estaba escrito en libros; la gloria de Dios está escrita, no sólo en libros, está escrita en los astros, está escrita en la noche. Dice: mira las estrellas, ellas te contarán, el cielo anuncia la obra de sus manos y una noche envía mensaje a otra noche; hay un mensaje escrito también en los cielos de parte del Señor; o sea que, hermanos, Dios es soberano, Dios conoce todas las cosas; todas nuestras células están manejadas por Dios, lo que se desarrolla está escrito; aun la historia está escrita; y sin embargo, no quiere decir que haya determinismo; hay preconocimiento, pero hay responsabilidad y libertad; pero Dios no tiene que esperar para saber; Él sabía qué es lo que haría Judas; ya estaba escrito lo que haría Judas; y sin embargo, Dios no obligó a Judas; Judas fue libre y lo hizo, pero ya Dios lo sabía y por eso estaba escrito. En eso se conoce que Dios es Dios, que conoce totalmente el futuro; y sin embargo, el hecho de que haya cosas que se estén escribiendo y que se vayan a escribir, quiere decir que el preconocimiento de Dios no implica determinismo; es decir, que cada uno tiene que hacer lo que está escrito, no; está escrito porque Dios sabía que se iba a hacer, pero cada cual es responsable y por eso Dios hace responsable a las personas y las juzga; y por eso se están escribiendo cosas, se están borrando cosas, se están escribiendo nuevas y se van a escribir nombres en el futuro.


Otra cosa que está escrita en los libros. Salmo 56:8; se van a alegrar que esto está escrito en los libros de Dios. Miren lo que dice aquí David: “Mis huidas tu has contado; (cuando huyes, Dios cuenta) pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?” Hasta tus lágrimas están escritas, ¡aleluya! ¡Qué belleza! Hasta tus lágrimas están escritas, gracias al Señor, ¿amén? Hay cosas que no debemos dejar borrar de esos libros, pero hay cosas que debemos borrar rápido, arrepintiéndonos con fe en Cristo de nuestros pecados, amén, gracias al Señor.


Un poco de crítica textual

Bueno, hermanos, hemos visto ya los versos claves; solamente voy a ir a un último verso donde la traducción Reina Valera dice libro de la vida, pero solamente aparece en la Vulgata y en las traducciones latinas; en ningún manuscrito griego aparece esto; y terminamos allí.

Apocalipsis 22:19: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida”. Así dicen todos los manuscritos griegos y todas las versiones, excepto la Vulgata latina y algunos manuscritos latinos; es decir, el texto griego, todos los que existen, todas las demás versiones en otros idiomas, en copto, boharico, sahídico, brasmúrico, en el siríaco; todos esos son idiomas antiguos; en ningún manuscrito, dice, excepto en el latino, “libro de la vida” en este contexto. Esta es una última acotación de crítica textual, donde dice: “Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”; o sea, el que quitare de las palabras de la profecía del Apocalipsis, Dios quitará su parte del árbol de la vida. Ahora, eso es diferente del libro de la vida, porque el libro de la vida, el que no esté en el libro de la vida, ¿a dónde va? al lago de fuego; pero los vencedores que entren a la Nueva Jerusalén, ellos tendrán acceso al árbol de la vida; pero las naciones tendrán acceso a las hojas, pero no estarán en el infierno, tendrán acceso a las hojas, no al fruto, a los doce frutos, sino solamente a las hojas. Ahora, claro que aquí dice, parece que no es sólo al fruto, sino incluidas las hojas, porque dice el árbol. Dice: “Si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”. Todos los manuscritos griegos (el Apocalipsis se escribió en griego) dicen: “Árbol de la vida”. Todas las versiones que se hicieron antiguas, dicen: “Árbol de la vida”; solamente la Vulgata Latina que tradujo Jerónimo y algunos manuscritos latinos dicen: “Libro de la vida”; pero tenemos que escoger. ¿Vamos a escoger la traducción de Jerónimo que es apenas una traducción tardía del siglo IV, o vamos a escoger los manuscritos antiguos griegos, que el libro del Apocalipsis se escribió en griego, y todos dicen: “árbol de la vida”? hay otras traducciones en español que dicen: “Árbol de la vida”, pero esta traducción Reina-Valera basó el Apocalipsis en un manuscrito tardío del siglo XV, el códice 1, que no era sino uno solo que usó Erasmo para traducir el Apocalipsis, y no completo; estos versos, incluso, se añadieron después por Erasmo.

Entonces, por eso, personalmente, escojo la traducción “árbol de la vida”; dejo que ustedes hagan su propia decisión. Vamos a parar aquí hermanos. ☐


Continúa con: El Trono y los veinticuatro ancianos.

Blog alojado en ZoomBlog.com