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EL MENSAJE A LA IGLESIA EN PÉRGAMO

Por cristianogiv - 11 de Julio, 2006, 14:05, Categoría: General


Aproximación al Apocalipsis (16)


EL MENSAJE A LA IGLESIA EN


PÉRGAMO

“Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos, dice esto”. Apocalipsis 2:12.

Detalles de crítica textual

Vamos a abrir la palabra del Señor en el Libro del Apocalipsis 2:12-17, el mensaje correspondiente a la iglesia en Pérgamo. Mensaje del Señor Jesús a la iglesia en Pérgamo; por lo tanto, del Espíritu a las iglesias, a todos nosotros. Voy a hacer la primera  lectura de corrido como solemos hacerla y para también tener en cuenta los detalles de crítica textual basados en los manuscritos más antiguos. Entonces leo el capítulo 2 desde el verso 12 hasta terminar el mensaje a Pérgamo:
“12Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: “13Yo conozco donde moras”, (la palabra “tus obras” no aparece en los manuscritos más antiguos, sino solamente en algunos; parece que la intención de algunos escribas era igualar el saludo en todas las iglesias, pero en los manuscritos más antiguos dice:). “12Yo conozco donde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre y no has negado mi fe, ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás”. La palabra “ni aún”, sí es original, pero aún hay discusiones porque algunos manuscritos no la tienen; porque la palabra “aún,” ais en el idioma griego, es similar a la terminación ais de la palabra anterior; entonces algunos escribas al ver un ais, pensaron que ya habían escrito el segundo ais y se la saltaron, pero en otros manuscritos aparece; aquí en el Textus Receptus, que es en el que se basa Reina y Valera, está correcto ese pasaje: “ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. 14Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. 15Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas”. La expresión “la que yo aborrezco” proviene del mensaje a Efeso donde es auténtica en todos los manuscritos; algunos escribas posteriores igualaron la expresión y se la agregaron también a Pérgamo, pero no está en los manuscritos más antiguos. “16Por tanto, arrepiéntete, pues si no vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.  17El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré del maná escondido”.  La palabra “a comer”, es un arreglo, un adorno que algunos escribas hicieron posteriormente; no está en todos los manuscritos. “Y  le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. ¡Qué mensaje tremendo es ese! Tanto a la Pérgamo histórica, como al período de la Iglesia que se corresponde con el mensaje a Pérgamo.

Trasfondo histórico

Vamos primero a hablar un poquito de la ciudad de Pérgamo para tener el trasfondo histórico necesario. Pérgamo quedaba a menos de 100 kilómetros al norte de Esmirna, en la misma línea que de abajo sube de Efeso a Esmirna y Pérgamo; y luego después  vuelve hacia el oriente, hacia Tiatira, y luego va bajando otra vez hacia el sur.

Entonces Pérgamo también es una ciudad antigua, también fue una ciudad importante del imperio romano; pero lo más terrible es que en la ciudad de Pérgamo existía un cúmulo de cultos paganos mayor que en otras ciudades; allí se adoraba a muchos dioses, pero uno de los santuarios principales era el de Asclepio o Esculapio; es el mismo nombre; cuando ustedes lo lean en la historia: Asclepio, se refiere a Esculapio; es lo mismo. Esculapio era el dios serpiente; y una mujer llamada Nicágora, que era como una especie de bruja, hechicera, trajo a la ciudad de Pérgamo una tremenda serpiente y fue entronizada en la ciudad de Pérgamo; y la ciudad de Pérgamo, formando parte de la ciudad, pero hacia un lado, tiene una especie de monte alto; y ese monte era lleno de templos y de altares a las diferentes divinidades, y allí estaba el altar a Asclepio, o sea a Esculapio, o sea a la serpiente. Hasta hoy en día los médicos y los farmaceutas, no sé si los odontólogos también, tienen un símbolo de una serpiente enrollada; unos son con dos cabezas, otros con una cabeza llegando a beber de una copa; ustedes lo ven en el escudo de esas carreras; esa serpiente es Esculapio, porque allá iban a celebrar culto a la serpiente y a ser sanados por la serpiente; entonces se adoraba a la misma serpiente Esculapio; por eso el Señor dice: “donde está el trono de Satanás”. Ese altar de Pérgamo después fue robado, porque realmente muchos de los países occidentales se robaron los monumentos antiguos de Egipto, Arabia, Turquía, y se los llevaron a sus museos, al de Londres o al del Louvre en París; el caso de Pérgamo fue que el altar de Pérgamo se lo llevaron a Berlín y hoy está en el museo de Berlín; el altar del trono de Satanás se lo llevaron a Berlín.


Luego el ocultismo nazi usó mucho esas cosas; ustedes saben que los nazis fueron ocultistas; estaban vinculados con la orden de Thule, vinculados con los Iluminatis, a través de Rudolph Hess, que se suicidó en Spandau; uno de los más famosos, y mucho ocultismo; hasta hoy en día se publican aquí en Colombia muchos libros de ocultismo nazi: “El cordón dorado”,  “Kundalini”; todas esas cosas del ocultismo son muy comunes en Colombia; gente antisemita también hay aquí en Colombia; por eso hay que decir esas historias. En Berlín está ese altar de Pérgamo; o sea que allá se adoraba a Satanás directamente, y había otras deidades en ese monte donde estaba aquel altar. Por eso es que el Señor dice: “Yo sé donde moras, donde está el trono de Satanás, pero retienes mi nombre”. Hoy en día, la ciudad de Pérgamo ya no existe, fue totalmente barrida; como les dije la vez pasada, solamente hay dos ciudades de estas siete que están en pie, y son justamente aquellas a las que el Señor no les reprochó nada, que son Esmirna, que hoy día es la ciudad de Izmir, y Filadelfia; estas dos ciudades están en pie hoy; las demás no existen.

Pérgamo no existe; abajo del lugar donde quedaba Pérgamo que era una meseta, hay un pueblito que recuerda el nombre de Pérgamo que se llama Bérgama; hoy en día existe un pueblito, una aldeíta, cerca de donde era Pérgamo, que se llama Bérgama. Después vamos a ver el sentido profético.


La fortaleza de Troya

La raíz pergus quiere decir: fortaleza o torre alta, porque era como la fortaleza, ¿saben de qué ciudad? De Troya; la fortaleza de la ciudad de Troya era Pérgamo, Pérgus; la antigua Troya que ustedes conocen,  por las guerras de Troya, lo de Homero y todas aquellas cosas; entonces la fortaleza de esa ciudad que se llamaba Pérgus, es Pérgamo. Allí pues, en Pérgamo, estaba la doctrina de Esculapio, o sea del mismo diablo, y allí también se formó la escuela de Pérgamo.

Hubo una escuela famosa que se llamó la Escuela de Pérgamo que fue una escuela que tomó la línea neoplatónica; el neoplatonismo tuvo esa escuela filosófica, tuvo un lugar muy importante en Pérgamo, y de esa escuela surgió nada menos que Juliano el apóstata; no sé si ustedes saben quién era Juliano el apóstata. La persona que fundó esa escuela fue Edesio de Capadocia, pero era también un discípulo de un personaje ocultista del pasado; no sé si ustedes han oído hablar de Orfeo, todo lo que es el ocultismo de Orfeo y de los babilonios; el ocultismo babilonio de los caldeos lo trajo a Grecia un hombre que se llamó Jámblico; Jámblico fue el que pasó las teurgias caldeas a la mitología griega y a la filosofía griega; y un discípulo de Jámblico, Edesio, era el que traía toda esa línea de Orfeo y de otros de antes.

Aglaofamus fue un personaje que trajo de Egipto a Grecia los misterios Órficos y Jámblico trajo los misterios caldeos y un discípulo de Jámblico cuyo nombre es Edesio fue el que fundó en Pérgamo esta famosa Escuela de Pérgamo; o sea, el ocultismo; la vertiente ocultista pasó por Pérgamo y de esa escuela fue que surgió ese emperador romano llamado Juliano el apóstata, que fue un emperador descendiente de Constantino, que se llamó el apóstata porque quiso restituir el paganismo después de que las persecuciones imperiales, por el constantinismo, ya habían pasado. El tiempo de las persecuciones corresponde a Esmirna; después vino el tiempo del período de Constantino y una paganización del cristianismo y una cristianización pagana del imperio que corresponde a Pérgamo; sin embargo hubo un descendiente de Constantino que era de esta Escuela de Pérgamo. Quiso refutar el cristianismo y revivir de nuevo el paganismo; inclusive quisieron levantar de nuevo a Babilonia y no pudieron, porque unos rayos y relámpagos aparecieron y no pudieron restaurar a Babilonia, pero querían restaurar Babilonia. Hubo otro famoso neoplatónico también de la Escuela de Pérgamo que se llamó Salustio, el famoso Salustio; hay obras clásicas de Salustio; era de esa línea de Pérgamo. Ahora, a la iglesia en Pérgamo, como vemos aquí, aparece el Señor diciéndole algunos detalles que vamos a ver ahora mejor sobre el nicolaismo, sobre el baalamismo. La historia dice que la iglesia histórica de Pérgamo cedió al gnosticismo; desgraciadamente cedió al gnosticismo; el gnosticismo logró vencer cuando los que no se mantuvieron fieles se mezclaron con el gnosticismo.


Muy casado

Veamos ahora parte por parte el mensaje a Pérgamo en el sentido histórico, y luego en el sentido profético;  entonces empecemos por el principio: “Escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo”.  La palabra Pérgamo, que es aquella ciudad histórica, tiene un sentido etimológico que viene de per, que quiere decir mucho; en química, por ejemplo, se habla de perclorito de tal cosa; la raíz per quiere decir mucho. Hipo es poco, per es mucho.  Gamo viene de la palabra de casamiento; por ejemplo, poligamia quiere decir casado con muchas mujeres; así como una mujer casada con muchos hombres, poliandría. La palabra gameto, parte femenina de las plantas. Entonces Pérgamo quiere decir: muy casado. El Señor en este mensaje a la iglesia está diciéndole que está en una condición muy mezclada que Él va a describir aquí a continuación; pero ya al mencionar la palabra Pérgamo y escoger a Pérgamo para proyectar profecía, el Señor está diciendo que es una época de mezcla. Sucedió que Satanás no pudo vencer a la iglesia en muchos siglos de persecuciones; la primera generación de los primeros apóstoles, con Nerón y pasando por todos aquellos 10 emperadores perseguidores, que la vez pasada recordamos, terminando con Diocleciano, que fue el peor perseguidor, cuya persecución duró diez años y que se propuso acabar el Cristianismo y quemar las biblias; Satanás no pudo destruir el Cristianismo a través de la persecución; lo probó muchas veces y de muchas maneras; entonces Satanás cambió de táctica. Si no podía destruir el Cristianismo con persecución, ahora le iba a abrir las puertas del mundo, las puertas del Estado, iba a permitir que el Cristianismo escalara posiciones altas en la sociedad. Los que antes eran los templos paganos iban a ser puestos en manos de los cristianos, y Satanás comenzó a mezclar el cristianismo con el paganismo, con el poder, con la política, con el clero, con la clase alta, la élite, y comenzó la paganización del cristianismo; y ese período de paganización es el que está representado en esta iglesia de Pérgamo, la iglesia histórica y la iglesia profética de Pérgamo, en el período a partir del edicto de Nantes con Constantino.

Matrimonio idolátrico

El emperador Constantino era un pagano, un adorador del sol invicto y de Mitra. El mitraísmo era una religión muy común en el imperio romano; entonces este emperador tuvo una experiencia: él vio una cruz en el cielo y una voz le dijo: con este signo vencerás. A partir de ahí, él empezó a aprobar el Cristianismo; a partir de ahí Constantino venció a Majencio, venció a Licinio, que eran sus rivales en el imperio; y él llegó a tomar el poder del imperio romano y dictó el edicto de tolerancia, en el cual el Cristianismo ya no era perseguido, porque desde Nerón hasta Diocleciano el Cristianismo era prohibido. Ser cristiano era un delito; no era robar, matar, simplemente ser cristiano. Ahora Constantino dictó la tolerancia y luego se puso de moda el Cristianismo, se puso de moda entre los paganos, y comenzaron muchos a aceptar el Cristianismo, o por lo menos, la moda del Cristianismo. Una cosa es nacer de nuevo y otra cosa es la moda; entonces hubo cristianos legítimos a quienes el Señor mismo reconoce, pero también hubo una paganización. Por ejemplo, estaba la estatua de Júpiter olímpico con un rayo en la mano, entonces le quitaron el rayo y lo llamaron San Pedro; entonces ahora la gente va a Roma y le besa el pie a la estatua de Júpiter Olímpico, diciendo que él es San Pedro; ya tiene el pie gastado; o sea, paganizando. A las cosas paganas le fueron dando nombres cristianos. La antigua Semiramis, mujer de Nimrod que deificó a Nimrod y llegó a llamarse “la reina del cielo” en el paganismo antiguo babilónico, y que fue el origen de Isis, de Izuara, de Astarté, de Astarot, que hasta hoy en día se le llama la reina del cielo, fue cambiada por María; pero María, cuando tú lees en el Nuevo Testamento, era muy sencilla, muy humilde; pero tú veías que había una adoración a la reina del cielo que después se le fue dando a María. A María se le dio una adoración como se le daba a Dios, y hay muchas personas que casi adoran más a María que al mismo Dios y a Cristo. Si tú les mencionas a Dios, inmediatamente mencionan a María como para ponerla en el mismo plano de Dios; eso fue una paganización a partir de esa época, cuando comenzó en Efeso a ser engrandecida porque era una adoración pagana que ya existía; entonces como fue quitado el paganismo, había que tomar las fiestas paganas.

El Cristianismo y la religión babilónica

Había la fiesta del sol invicto, entonces dijeron: Cómo vamos a quitarle las fiestas a la gente, ya hace tiempo está celebrando estas fiestas. Vamos a decir que Jesús nació el 25 de diciembre, vamos a celebrar la navidad; entonces la fiesta del sol invicto es la fiesta que hoy en día es la navidad. Realmente Jesús no nació en diciembre, sino en octubre, pero bueno, hoy se le adora como si fuera la navidad, porque era la fiesta del sol invicto, la que tenía Constantino, y muchas otras fiestas. Por ejemplo, existían las vírgenes vestales que eran las que cuidaban el fuego sagrado; entonces a las vírgenes se les prohibía casarse, tener relaciones; ellas tenían que ser célibes obligatoriamente; entonces comenzó el celibato obligatorio y comenzaron las monjas y los monjes, tomando algo cristiano mezclado con algo pagano para ir adaptando lo cristiano a lo pagano, de manera que el Cristianismo se teñía de paganismo y el paganismo de Cristianismo; eso es lo que quiere decir Pérgamo: muy casado, muy mezclado; yo estoy sintetizando las cosas porque sólo lo podemos ver en los principios generales, pero si ustedes quieren ver enriquecimiento de eso, hay muchos libros donde esas cosas se explican con mucho detalle.

Por ejemplo, les recomiendo el libro “Las Dos Babilonias”  de Alexander Hislop, donde muestra que la Babilonia pagana se infiltró en el Cristianismo y cómo lo pagano se mezcló con lo cristiano.

También otra obra de Ralph Woodrow que se llama “Babilonia misterio religioso”; es otra obra donde eso está ilustrado de una manera muy buena. Hay otra obra que no la recomiendo, pero la menciono, de Madame Blavasky, donde ella demuestra la identidad de los símbolos masónicos y católicos. ¡Terrible! Mostrando cómo eso viene del paganismo antiguo y cómo llegan a ser similares, parecidos, y a veces en cosas, idénticos. Esto sólo para ilustrar lo que quiere decir Pérgamo; la situación de Satanás, ya no usando la persecución, sino usando la mezcla, usando el eclecticismo, la mezcolanza.


La espada de dos filos

Como esa era la situación, ¿cómo se tiene que presentar el Señor? el que tiene la espada de dos filos  dice esto. Ante una situación de mezcolanza el Señor se tenía que presentar como el que tenía la espada. Esmirna estaba en persecución, entonces Él se presentó como el que estuvo muerto y vivió. Pero en cambio Pérgamo estaba en mezcla, entonces Él se presentó como lo que necesita Pérgamo. ¿Qué necesitaba Pérgamo? El que tiene la espada de dos filos, la que penetra hasta separar el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne las intenciones y los pensamientos del corazón, como dice claramente allí en Hebreos 4:12. Allí el Señor tiene que separar lo que es de Dios, de lo que es del hombre, lo que es del diablo, lo que es santo de lo que es profano, lo que es precioso de lo que es vil, lo que es del Espíritu de lo que es del alma, lo que es de la carne, lo que es celestial de lo que es terrenal, lo que es diabólico, porque todo estaba mezclado; entonces ¿cómo se tiene que presentar el Señor cuando la iglesia está mezclada? ¿Cuál es la necesidad de la iglesia? La palabra del Señor que separa lo que sí es de lo que no es, lo verdadero de lo falso; esa era la necesidad de Pérgamo y así se presenta el Señor: el que tiene la espada de dos filos dice esto.

Sumo pontífice de Roma

Entonces comienza el Señor a decirle..., claro, el Señor comprende por qué Pérgamo es Pérgamo. Entonces Él empieza diciéndole: “Yo conozco donde moras”; claro, es que en Pérgamo estaba el trono de Satanás, “donde está el trono de Satanás”. Yo conozco donde moras, yo sé donde estás, estás en el ambiente de mayor eclecticismo, de mayor paganismo, de la filosofía pagana, del culto a Esculapio, etc. El Señor lo conoce, yo conozco donde moras, donde está el trono de Satanás. Fíjense en que el sumo sacerdocio babilónico que se trasladaba de sumo pontífice en sumo pontífice, porque el título “sumo pontífice” viene de Babilonia, entonces, cuando el rey Atalo III de Pérgamo, porque él era de Pérgamo, él cedió el reino de Pérgamo y parte de la línea donde él ejercía autoridad, lo cedió al imperio romano; entonces los emperadores romanos asumieron el derecho sobre Pérgamo y asumieron el sumo pontificado. Entonces el sumo pontífice de Babilonia, la vez cuando Ciro venció a Babilonia, los sumos sacerdotes de Babilonia huyeron a Pérgamo y establecieron el culto de Esculapio en Pérgamo. Entonces cuanto Atalo III entregó Pérgamo al Imperio Romano, el sumo sacerdocio babilónico que estaba en Pérgamo pasó al César de Roma; entonces el César de Roma pasó a llamarse el sumo pontífice, con las vestiduras actuales hasta hoy, que dice Apocalipsis 17 de la gran ramera, que podemos leerlo allí.  Después veremos eso con más detalle, ahora sólo para ilustrar.

La gran ramera

Apocalipsis 17:1: “1Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; 2con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. 3Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos”. Y fíjense aquí, las vestiduras que venían de esa época hasta hoy se usan en Roma. Y dice: “4Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; 5y en su frente un nombre escrito en misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”.

Ahora, si ustedes quieren ver quién es esta Babilonia en el tiempo de Juan, dice Juan en el capítulo 17, verso 18: “Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra”. ¿Quién reinaba sobre los reinos de la tierra cuando Juan vivía? Roma, era el imperio romano; entonces esta gran ramera era Roma. Del sumo pontificado babilónico pasó a los césares de Roma, y Juan está diciendo: Mírenla, se viste de púrpura, se viste de escarlata, se adorna con oro, piedras preciosas, tiene un cáliz de oro, fornica con los reyes de la tierra, concordatos, etc. Es Roma, lo dice Juan; todavía no había existido el papado; era el imperio romano cuando Juan lo señaló, pero sucedió que como el sumo pontificado de Babilonia por Pérgamo llegó a Roma, cuando Constantino aceptó el Cristianismo, sin embargo, siguió siendo el sacerdote del paganismo; todavía Constantino ejerció los dos sacerdocios, porque él usaba la religión como instrumento de la política adinerada del imperio.

Después murió Constantino y sus hijos continuaron con el sacerdocio y siguieron siendo sumos pontífices hasta que uno de los descendientes de Constantino, de la época media antigua, que se llamó Graciano, el emperador Graciano se sintió muy incómodo llamándose sumo pontífice y renunció al título de sumo pontífice. Ellos ya se habían mudado de Roma a Constantinopla. Cuando Graciano rehusó el título de sumo pontífice entonces el obispo Dámaso de Roma, que está en la lista de los Papas, asumió el título, y desde ahí fueron incluso adoptando las mismas vestiduras, esa mitra en forma de pez que era la cabeza del pez de los sacerdotes babilónicos y las mismas vestiduras; hasta hoy visten con púrpura; el colegio episcopal es púrpura, el cardenalicio es escarlata, y con oro, piedras preciosas; o sea, está perfectamente identificada en la Biblia.


Morando donde mora Satanás

Entonces, realmente, la palabra de Dios nos muestra que hubo una paganización del Cristianismo primitivo; como Satanás no pudo destruirlos con persecución, mezcló el paganismo; lo que era bíblico, comenzó a quitarlo, y lo que era pagano comenzó a ponerlo; entonces en vez de confiar en la palabra del Señor, en la Biblia, comenzaron a confiar en el sumo pontífice y ahí se apartaron de la palabra de Dios; sin embargo, se siguen llamando cristianos; entonces ¿qué les dice el Señor? Dice: “Yo conozco donde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre”; te sigues llamando cristiano; entonces yo me hago responsable, ya que te llamas por mi nombre, entonces yo tengo que hablarte, yo tengo que asumir la responsabilidad ya que te dices que crees en mí, entonces yo voy a tratar de hablarte y corregirte, porque yo a los que amo es a los que reprendo. Al que no es hijo legítimo, no se le reprende, al bastardo no se le corrige; al propio se le corrige. Dice más: “Y no has negado mi fe”; si tú ves cuál era la fe de aquel período del concilio de Nicea y los siguientes concilios de Constantinopla y de Calcedonia, era una fe cristológica correcta. “No has negado mi fe”; ahí se ve que la doctrina y lo fundamental cristológico, fue correcto; el concilio de Nicea comenzó con Constantino, pero ¿qué proclamó? La divinidad de Cristo. Luego el Concilio de Constantinopla: la divinidad del Espíritu Santo. El concilio de Calcedonia: las dos naturalezas: divina y humana de la persona de Cristo; o sea que fue correcto en cuanto al nombre y la fe del Señor Jesús; en ese sentido, el Señor aunque dice sí, está en Pérgamo, donde mora Satanás, y le va a reprender otras cosas, reconoce que es cristiano, que no negó Su nombre y que Su fe la ha guardado.

El testimonio de Antipas

Por eso dice: “y no has negado mi fe”, y dice: “ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.” O sea, en el Pérgamo histórico, hubo una persecución histórica y hubo un nombre histórico de Pérgamo que era como decir el obispo de Pérgamo que se llamaba Antipas. Hay un hermano primitivo, que se llama Simón Metafrastes; trae noticias de Antipas de Pérgamo, aquel Antipas antiguo. Él dice que fue un hombre de Dios, muy usado por Dios en Pérgamo, y que fue perseguido por los sacerdotes satanistas de Esculapio, y que ellos fabricaron un buey de bronce hirviendo y lo metieron a cocinarse dentro de ese buey de cobre hirviendo y así él se la pasó orando, adorando a Dios mientras que se cocinaba y se cocinó, y murió adorando y alabando al Señor.

Esa es la historia de Antipas de Pérgamo, como la cuenta Simón Metafrastes. Hay también otras noticias acerca de un libro antiguo que se llamaba “Los Hechos de Antipas”, pero realmente se perdió, no sobrevivió hasta hoy, no se encontró más; existió un libro “Hechos de Antipas”. Andreas de Cesarea y Arastos, ellos mencionan ese libro; entonces fue un personaje histórico, del cual algunas noticias quedaron en el antiguo Pérgamo y en la historia primitiva. Este fue un mártir de Cristo y este mártir histórico de la ciudad de Pérgamo tipifica a los que fueron fieles en medio de esa situación de mezcla; aunque hubo mezcla hubo algunos que fueron fieles y fueron perseguidos. La palabra Antipas tiene una doble etimología griega que es anti que quiere decir: en contra de, y pas que quiere decir: todo, de donde viene panteísmo. Antipas, pues, quiere decir: en contra de todo; o sea que Antipas no aceptó esa condición y estuvo en contra de ella como se dice de muchos fieles que, inclusive, cuando vieron la mezcolanza, se fueron al desierto. Ahí vivieron los monjes del desierto, y algunos fueron matados, y fueron perseguidos. Antipas tipifica a esos cristianos fieles.


Otros testigos

Ahora, la palabra Antipas es una contracción de la palabra Antípater, así como Silvano se contrae en Silas, Epafrodito se contrae en Epafras; así Antipater se contrae en Antipas, pero Antípater es contra el papado; eso es lo que quiere decir Antípater, contra el padre que se llama el padre de los padres; o sea que Antipas fue como decir el primer antipapa, el primero que no estuvo de acuerdo de la mezcla del Cristianismo con el paganismo, el primero que fue fiel, pero fue perseguido; es el inicio de aquellos remanentes que tuvieron que pasar a lo largo de la historia de la iglesia después de los períodos cuando el cesaropapismo creció en la edad media, la edad oscura; o sea, lo que después veremos en Tiatira; hubo siempre una corriente subterránea que mantuvo la fidelidad a Dios y a la Biblia y no estuvo sometida al sistema; por ejemplo, el caso de Arnaldo de Breschia, Pierre de Bruise, Enrique de Lausana, el caso de Pedro Valdo y los valdenses; pero todos ellos tenían ya desde antes esta clase de pensamiento; el más antiguo de ellos es Claudio de Turín. Claudio de Turín es de esta época, antes de pasar a Tiatira propiamente dicha.

Entonces, está muy bien proféticamente descrito el período desde Constantino hasta que surgió el papado definitivo; todavía aquí era un proceso del paganismo, todavía no había el papa como lo hubo después; sólo Nicolás I fue el que después se puso la corona del cielo, del purgatorio y de la tierra, pero eso fue mucho después. Antes el centro del Cristianismo no estaba en Roma, sino que había varios patriarcas como el de Constantinopla, como el de Jerusalén, como el de Efeso, como el de Alejandría, como el de Antioquía, que son los que hasta hoy se llaman ortodoxos, allá en el Oriente, que no aceptan el primado del papa; o sea, un papa encima de ellos, sino como era en la antigüedad, todos iguales. Entonces, aquí está perfectamente descrito ese período histórico de la iglesia.


La doctrina de Balaam

Ahora habla el Señor: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti.” Aquí me llama la atención que el Señor le diga: “pocas cosas”; no que sea poca cosa, sino que las cosas son pocas; no tengo mucho, pero lo que tengo es definido, son dos cosas que el Señor no aprueba, dos cosas principales que Él menciona aquí y son éstas: “que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.” Cuando estudiamos al Libro de las Jornadas y llegamos a la jornada 42, la de Campos de Moab, allí estuvimos mirando la historia de Balaam, en Números desde el capítulo 22; allí se nos cuenta todo lo relativo a Balaam; ahora, por causa del tiempo, no podemos leerlo todo, pero ustedes en su casa después pueden leerlo; solamente hacemos mención de Números capítulo 22: El ángel y el asna de Balaam; en el capítulo 23 Balaam bendice a Israel; en el capítulo 24: Profecías de Balaam; en el capítulo 25 Israel acude a Baal peor.

En la Biblia se habla de la doctrina de Balaam, del error de Balaam y del camino de Balaam. Se habla en Apocalipsis de la doctrina de Balaam y en 2ª de Pedro y la epístola de Judas, del error de Balaam y del camino de Balaam; estas cosas están relacionadas, aunque no son lo mismo. La historia de Balaam está aquí en Números desde el capítulo 22 hasta el 25. Él era un profeta que tenía dones proféticos, e incluso las profecías de Balaam aparecen en la Biblia y se han cumplido; allí donde dice: Profecías de Balaam, él profetizó no sólo acerca de  Israel, él profetizó acerca de los ceneos, de los asirios, y esas profecías tuvieron cumplimiento; incluso en el siglo pasado, en el siglo XX, una misión holandesa de arqueología en Peniel, Galaad, descubrió unas advertencias de Balaam escritas en un mural, y yo las incluí en el libro Sefer Gitaim; allí los hermanos las tienen. Balaam era un profeta que profetizaba cosas verdaderas y se cumplían las cosas de Balaam; incluso varias de las profecías de Balaam están registradas en la Biblia como de parte de Dios; incluso sobre aquella estrella que surgiría de Jacob; una profecía cristológica aparece precisamente en las profecías de Balaam; o sea que Balaam tenía un llamamiento, tenía un don, pero él fue impuro, sus motivos eran impuros; él quería la riqueza que se le ofrecía y quería los honores.

Balac le prometió a Balam honores y riquezas, y aunque él al principio aparentase, no, yo no puedo hablar sino lo que Dios me diga, él hizo toda la cortesía necesaria para parecer un verdadero profeta, pero en su corazón él amaba el lucro.


El error de Balaam

El Nuevo Testamento por el Espíritu Santo dice que el error de Balaam fue que él amó el lucro de la mentira, él mezcló las cosas de Dios con otras cosas; mezcló el amor al dinero, el amor a la fama; y justamente, en ese ambiente de Pérgamo, cuando Satanás empezaba a ofrecer el mundo a la iglesia para distraerla, allí está retratado Balaam, perfectamente. Entonces Balaam dijo: voy a ver qué me vuelve a decir Dios, como si Dios fuera a cambiar de opinión; ahí se demuestra que él quería ir y recibir esos regalos, y recibir esas cosas; entonces Balaam se fue, sólo que el ángel lo resistió y cuando iba a maldecir, Dios le cambiaba la maldición y tenía que bendecir porque Dios no le dejaba maldecir, sino que le cambiaba la maldición en bendición, porque Dios había bendecido a Su pueblo y dijo “Mi pueblo”.  Miren en qué contexto lo dice Dios y cómo el Espíritu nos habla también para este tiempo. Dios dijo: “¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel!” No hay iniquidad en Jacob; o sea, Dios veía a su pueblo a través de la expiación y dijo: un pueblo que no será contado entre las gentes.

Un banquete ecuménico

El pueblo del Señor es un pueblo separado, un pueblo propio de Dios que el mundo no cuenta con él, y eso se lo dijo justamente por medio de Balaam; pero entonces Balaam se ideó una manera para que el pueblo fuera maldecido; no se le podía maldecir al pueblo directamente, pero entonces se le podía mezclar. Si Dios aborrecía el paganismo y la clase de vida de aquellas naciones paganas, los moabitas y todos aquellos, entonces Balaam se inventó un banquete ecuménico en el cual se mezclaba el pueblo de Dios con el pueblo que no era de Dios y celebraban juntos; claro que allí se movía dinero, allí se movía la élite, y entonces Balaam hizo esa fiesta; le dijo a Balac que hiciera una fiesta e invitara a los israelitas. Los israelitas fueron a la fiesta y empezaron a fornicar en la fiesta, a emborracharse y a adorar ídolos, a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Es la idolatría mezclada con la verdad de la palabra de Dios.

Idolatría provocó Balaam; miren lo que dice que enseñaba Balaam, capítulo 2, verso 14: “Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación”. La idolatría y la mezcla con el paganismo fue la doctrina de Balaam; es decir, el ecumenismo; gente que lo quiere es dinero, codearse con la gente alta, aparecer por allá en el Vaticano, o en esos lugares elevados, entonces no se mantienen fieles a la verdad, a la Palabra, sino que ceden y luego quieren guiar al pueblo a eso mismo; guiar al pueblo al banquete de Baal-peor, al banquete de la mezcla, guiar al pueblo al ecumenismo. La unidad del cuerpo de Cristo es una cosa muy diferente al ecumenismo.  El ecumenismo es poner en una misma olla: sapos, culebras, asteriscos, exclamaciones, como se dibujan; eso no es la unidad del cuerpo de Cristo, al mezclar allí vudú con islamismo, con animismo, con judaísmo, con budismo, con ateísmo, con rosacrucismo y con Cristianismo; eso no es, eso es eclecticismo, eso es ecumenismo falso, ese es el banquete de Baal-peor, ese es el tropiezo, la mezcolanza; entonces el Señor nos habla en el contexto de Balaam; el Señor dice que Su pueblo es un pueblo que no será contado entre las gentes, separado para Dios; es fiel a Cristo y a la palabra del Señor. Ahora, quien ande con Cristo y en Su Palabra, andamos juntos, pero si quiere mezclar cosas paganas y cosas mundanas, hay que dejar a esa persona en lo suyo y hay que seguir con el Señor. La espada separa lo precioso de lo vil, lo santo de lo común y de lo mundano.


Denuncia del nicolaísmo

No solamente había el balaamismo, sino el nicolaísmo, que ya había sido denunciado en Efeso, que apenas eran hechos, ahora en Pérgamo, eran más que hechos, era una doctrina. Entonces dice: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas”. En Efeso había dicho: “que yo aborrezco” y que el escriba se la añadió también aquí. El nicolaísmo ya era doctrina en Pérgamo; tanto la inmundicia de la parte histórica que estuvimos estudiando, la parte histórica del nicolaísmo histórico y en el sentido profético etimológico: conquistador de los laicos, ese clericalismo que comenzó a subir, que el Señor aborrecía en Efeso; sin embargo, en Pérgamo fue tolerado y fue aceptada la doctrina nicolaíta, o sea que los hechos, las actitudes, se fueron justificando, y cuando se fueron justificando, se volvieron lo común y lo normal, y se volvió doctrina; después se volvió institución y se institucionalizó la conquista del laicado quitándole los derechos del sacerdocio al laicado y asumiéndolo un clericado exclusivo; diciendo que sólo ellos tienen la validez. Conquistar: nicolaos, conquistar a los laicos, al laicado; ese clericalismo se fue dando justamente desde Constantino en adelante; ahí fue cuando comenzó ese proceso y se justificó; por eso se llama doctrina de los nicolaítas.

En el aspecto histórico fue también una rama gnóstica que prevaleció en Pérgamo y destruyó a la iglesia en Pérgamo; entonces la ciudad fue destruida también. En el aspecto profético se muestra todo ese desarrollo de esa jerarquía que no existía en su sencillez, en el evangelio primitivo, pero que después vemos en la historia de la Iglesia; hasta llega a exigir el papa tener la autoridad para nombrar los reyes, los emperadores; de tal manera que si un emperador no se sometía al papa, el papa liberaba a los súbditos de la obediencia al emperador y todos los emperadores temblaban; eso no sucedió de un día para otro; hubo un proceso que comenzó a darse precisamente en este período que se llama Pérgamo, la iglesia católica antigua.


No tolerar a los que retienen la doctrina

Dice ahora el Señor: “16Por tanto, arrepiéntete”. Noten, aquí el Señor no le está diciendo a Balaam que se arrepienta, ni a los nicolaítas que se arrepientan, sino a la iglesia, a los cristianos que tienen la doctrina de Balaam; no que la tengan ellos, sino que toleran a los que la tienen; fíjense en lo que dijo en el verso 14: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam”. El Señor no está reprendiendo a los de la doctrina de Balaam, esos son paganos; pero a los cristianos, los que reconocen Su nombre y no niegan Su fe; sin embargo, están tolerando eso: tengo contra ti que tienes ahí, no debes tenerlos, no debes permitir eso en medio de ti, siendo cristianos, habéis tolerado esa clase de eclecticismo con el  paganismo y esa clase de clericalismo y de nicolaísmo, los habéis tolerado. Muchos cristianos legítimos, santos verdaderos, toleraban ese sistema; inclusive, grandes hombres de Dios que Dios usó en muchas cosas, tú les ves elementos paganos, aún en sus cosas. Por eso Él esta diciendo: retienes esto ahí y esto lo tengo contra ti: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas”. El Señor le habla a los más cercanos; tú no la tienes, pero retienes a los otros como si eso no fuera nada malo. Un poco de levadura leuda toda la masa. Señor, tú no aceptas eso. Entonces dice: “Por tanto, arrepiéntete”; o sea, hay que arrepentirse de tener entre nosotros los que retienen la doctrina de Balaam y la doctrina de los nicolaitas. Hay que arrepentirse. Arrepentirse quiere decir: reconocer que eso está mal y no admitirlo en nuestro medio. No ser indiferente cuando alguien lo que quiere es política, dinero, mezcolanza; nada, mantener distancia. Un pueblo que no será contado entre las gentes.

La intervención del Señor

Entonces dice: “pues si no, vendré a ti pronto”. El Señor no se demora en intervenir, y dice cómo va a intervenir. Yo sé lo que voy a hacer: “Vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos”. Noten, no dice contra ti, porque tú eres mi iglesia, tú estás soportando eso, pero yo no lo voy a soportar; si tú lo sigues soportando, entonces yo voy a tener que venir con la espada de mi boca contra ellos, ¿ven? Pero el Señor quiere que nosotros hagamos las cosas para que Él no tenga que intervenir; si no intervenimos, Él interviene. Y dice: “y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. ¿Qué era lo que se venía después del período de Pérgamo? Una guerra entre los que eran instrumentos de la palabra del Señor y los que mantuvieron esa cuestión mezclada; tuvieron que recibir el testimonio de los fieles, de los que denunciaban el clericalismo, el amor a las riquezas y todo ese montón de clericalismo que había; siempre hubo cristianos que usaron la palabra de Dios y pelearon contra ellos. Vendré y pelearé; aquí el Señor usa aquel remanente pequeño, aquel remanente como Antipas para pelear. Y dice más: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias“. El Señor habla a todas las iglesias. “Al que venciere, daré del maná escondido”. El maná escondido ¿cuál era? Cuando los israelitas recogían el maná, Dios les había dicho que recogieran sólo lo que iban a comer en ese día porque al otro día se dañaba, se descomponía. Cuando alguno recogía para el otro día se descomponía; sin embargo, Dios le dijo a Aarón que recogiera un poco de maná y lo pusiera en la urna, en el arca del pacto, que ese maná no se corrompería, sino que ese maná estaba dentro para memoria de la victoria de Dios; o sea, Dios los libertó de Egipto y les dio a comer pan del cielo. El Señor nos libertó del mundo y nos dio a comer Cristo; Cristo es el verdadero maná; o sea, el maná incorruptible representa al Cristo resucitado; al que venciere, es decir, al que deje de vivir en la carne mezclado, el que se separe a vivir por mí, “le daré el maná escondido”, o sea, la vida resurrecta; la vida resurrecta es para aquellos que se separan para Dios, aquellos que andan en el Espíritu, viven la vida de resurrección, se alimentan de la resurrección y obviamente resucitarán con Cristo. El que comiere de mí, le resucitaré en el día postrero.

El galardón en Pérgamo

Pero no solamente el Señor promete el maná escondido. El dice también. “y”, o sea, que aquí el galardón es doble: “le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. ¡Qué interesante la piedrecita blanca! En la antigüedad se votaba con piedritas blancas o negras. Por ejemplo, a los jueces se les presentaba un caso de un criminal y se le hacía su juicio; después de examinar todo, entonces venían aquellos jueces y votaban; entonces el que votaba a favor, positivamente, ponía una piedrita blanca: es inocente; el que votaba en contra, ponía una piedrita negra: es culpable. Si había, por ejemplo, siete jueces y cinco piedritas eran negras, era culpable.

Ahora, que el Señor nos diga que nos dará una piedrita blanca es como quien dice: yo voto por tu aprobación, yo te declaro inocente; si vences te declaro inocente y te declaro heredero; pero no solamente la piedrita blanca, porque la piedrita blanca todavía es muy impersonal. El Señor pondrá en la piedrita blanca que a cada vencedor le dará Su aprobación, le podrá un nombre nuevo que ninguno conoce, sino el que lo recibe; ese es el nombre nuevo de la persona. Uno de los galardones es que tendrás el nombre definitivo con el cual Dios te conoció a ti, porque conoceremos como fuimos conocidos; ahora nosotros estamos en proceso. Un día, si seguimos con el Señor, y somos vencedores, y maduramos en Cristo, un día seremos lo que Él sabía que íbamos a ser; ese día Él nos pondrá un nombre que se corresponde con lo que nosotros somos.


Una relación personal

Miren, hermanos, el hecho que ninguno conozca ese nombre, quiere decir que la relación de Dios con cada persona es muy especial; Dios no tiene relaciones en serie, como decir, Dios no nos hizo como jabones, todos iguales; salen, los van cortando y todos son iguales; no, cada persona es específica, cada persona tiene una historia especial con Dios, cada persona tiene una personalidad específica, cada persona tiene un lugar específico en el plan de Dios, algo irrepetible; no hay nadie repetido; para el Señor todos son irrepetibles; por eso nadie, sino Él mismo conocerá su verdadera identidad, la que el Señor conoce. Yo te doy un nombre. El nombre en la Biblia representa lo que la persona es; ese nombre va a decir lo que tú significas para el Señor; tú específicamente, tu lugar, porque Él tiene relación con otros, pero Él te creó a ti para tener una relación específica contigo, irrepetible; tú eres especial para Dios; si tú logras vencer y lograr aquello que Él planeó, entonces Dios te dirá cual es  el nombre que dice lo que tú significas para Él. La piedrita blanca de la aprobación de Dios viene con tu propio nombre, como quien dice: tú eres para mí esto, yo te creé para esto, a nadie más hice para esto. El que tenía que hacer esto eras tú, tú lo hiciste y eres para mí esto, y nadie más lo sabrá, ¿por qué? porque nuestra relación es íntima y personal.

Nosotros conocemos algunas cosas unos de otros, pero hay algo que es sólo del Señor y nosotros, porque esa es tu identidad, irrepetible, con una relación irrepetible que Dios tiene. Por eso, no es suficiente que haya muchos que se salven; es necesario que cada uno se salve y sea vencedor. Uno que falte es un vacío, como decía el hermano Rick Joyner: Si están todos los hijos en la mesa, cada uno es especial; no porque está éste va a llenar el lugar del otro; yo quiero que también éste venga, porque éste es así, éste tiene este temperamento, éste otro, éste otro y aquí está la silla vacía; no importa que las otras sillas estén llenas, ésta está vacía, ésta hay que llenarla y cuando se llene, éste significa para ti esto, a éste le encomiendas esto, a aquel le encomiendas otra cosa; con cada uno tienes una relación especial; y esa relación, ese significado tuyo para el Señor, ese nombre que expresa tu posición irrepetible en el corazón de Dios estará en ese nombre; porque eso es lo que en la Biblia es el nombre, decir quién es para ti.


Por eso  a veces Dios le cambiaba el nombre a las personas; antes Jacob era un engañador; el día que Jacob fue honesto, venció, entonces Dios le dijo: ya no te vas a llamar más Jacob, ahora te vas a llamar Israel; ahora el nombre Israel era lo que Jacob había llegado a ser; así como le cambió el nombre a Jacob por Israel, a Simón por Pedro, así va a hacer contigo; ahora mientras tanto, yo soy Gino, tú eres Jimena, tú eres Marlene, tú eres Jorge, tú eres Angelita, cada uno es cada uno; pero cuando llegues a ser lo que Dios esperaba que tú fueras y expresar lo que Dios esperaba de ti y venzas, ese día Dios te dirá quien eres tú eternamente y definitivamente. Ahí no serás más Jacob, sino Israel; ahí Dios te dará un nombre de vencedor: “Al que venciere le daré una piedrecita blanca”, o sea, un voto de reconocimiento, una balota positiva, ¿amén? pero con tu propio nombre, que sólo tú y el Señor conocen, nadie más; quiere decir, tu relación irrepetible con Dios, tu lugar especial y por toda la eternidad, en el reino de Dios. ¡Qué precioso esto! El que venciere le daré esto. ¡Amén! El Señor nos bendiga, hermanos. Vamos a agradecer al Señor. ☐


Continúa con: Mensaje a la iglesia en Tiatira.

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