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7 de Agosto, 2006

FUENTES DEL LIBRO DE CRÓNICAS

Por cristianogiv - 7 de Agosto, 2006, 23:56, Categoría: General


APROXIMACIÓN A CRÓNICAS (2) a, b, c, d


SEGUNDA PARTE


FUENTES DEL LIBRO DE
CRÓNICAS


Las fuentes de que se valió el autor del libro de Crónicas fueron indudablemente abundantísimas. El  examen de la evidencia interna lo demuestra muy claramente. Se podría enunciar ia clasificación de esas fuentes atendiendo a las fuentes explícitamente citadas en el libro, a las fuentes evidentes no citadas, a fuentes desconocidas tampoco citadas, y a fuentes de fuentes. Por otra parte, podría simplificarse una clasificación entre fuentes inmediatas y fuentes mediatas. Además debemos considerar las investigaciones contemporáneas al y del autor del libro de Crónicas, otros libros de su época; es decir, su bibliografía contemporánea. Comencemos examinando por la evidencia interna las fuentes explícitamente citadas en el libro bajo inspiración divina.


A. Citas explícitas

En orden de aparición

1.- REGISTROS ANTIGUOS acerca de los descendientes de Judá, de su dominación en Moab, de su regreso a Lehem, etc.

"21Los hijos de Sela hijo de Judá: Er padre de Leca, y Laada padre de Maresa, y las familias de los que trabajan lino en Bet-asbea; 22y Joacim, y los varones de Cozeba, ,Joás y Sarof, los cuales dominaron en Moab y volvieron a Lehem, según registros antiguos" (1 Cr. 4:21,22).

2. CENSO RUBENITA por descendencias en tiempos de Jeiel y Zaca.rías, principales.

"Y sus hermanos por sus familias, cuando eran contados en sus descendencias, tenían por príncipes a Jeiel y a Zacarías" (1 Cr. 5:7).

3. CENSO GADITA en días de los reyes Jotam de Judá y Jeroboam II de Israel, reyes contemporáneos.

"Todos estos fueron contados por sus generaciones en días de Jotam rey de Judá y en días de Jeroboam rey de Israel" (1 Cr. 5:17).

4. CENSO ISACARITA por linajes en tiempos de David.

"2Los hijos de Tola: Uzi, Refaías, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Semuel, jefes de las familias de sus padres. De Tola fueron contados por sus linajes en el tiempo de David, veintidós mil seiscientos hombres muy valerosos. 5Y sus hermanos por todas las familias de Isacar, contados todos por sus genealogías, eran ochenta y siete mil hombres valientes en extremo" (1 Cr. 7:2,5).

5. CENSO ISRAELITA general, por genealogías, incrustado en tiempos del regreso del exilio de Babilonia ya en el libro de los reyes de Israel. "Contado todo Israel por sus genealogías, fueron escritos en el libro de los reyes de Israel. Y los de Judá fueron transportados a Babilonia por su rebelión" (1 Cr. 9:1).

6. LISTA DE MANASÉS Del tiempo de David.

"De la media tribu de Manasés, dieciocho mil, los cuales fueron tomados por lista para venir a poner a David por rey" (1 Crónicas 12:31). Lo cual seguramente tuvo su paralelo en todo el ejército de David (1 Cr. 12:1,2, 8,14, 19,21 ,23, por ejemplo).

7. CASTIGADO CENSO DE DAVID POR JOAB.

"4Mas la orden del rey pudo más que Joab. Salió por tanto, Joab, y recorrió todo Israel, y volvió a Jerusalem y dio la cuenta del número del pueblo a David. 5Y había en todo Israel un millón cien mil que sacaban espada, y de Judá cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada. 6Entre éstos no fueron contados los levitas, ni los hijos de Benjamín, porque la orden del rey era abominable a Joab" (1 Cr. 21:4-6).

8. CENSO LEVITA según las postreras palabras de David.

"24Estos son los hijos de Leví en las familias de sus padres, jefes de familias, según el censo de ellos, contados por sus nombres, por sus cabezas, de veinte años arriba, los cuales trabajaban en el ministerio de la casa de Jehová. 27Así que, conforme a las postreras palabras de David, se hizo la cuenta de los hijos de Leví de veinte años arriba" (1 Cr. 23:24,27).

9. LAS SUERTES SACERDOTALES ESCRITAS POR SEMAÍAS.

"Y el escriba Semaías hijo de Natanael, de los levitas, escribió sus nombres en presencia del rey y de los príncipes, y delante de Sadoc el sacerdote, de Ahimelec hijo de Abiatar y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas, designando por suerte una casa paterna para Eleazar, y otra para Itamar" (1 Crónicas 24:6).

 10. REGISTROS DEL AÑO 4O DE DAVID.

"En el año cuarenta del reinado de David se registraron, y fueron hallados entre ellos hombres fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad" (1 Cr. 26:31b).

11. REGISTRO DE LAS CRÓNICAS DEL REY DAVID.

"22Estos fueron los jefes de las tribus de Israel. 23Y tomó David el número de los que eran de veinte años abajo, por cuanto Jehová había dicho que él multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo. 24Joab hijo de Sarvia había comenzado a contar; pero no acabó, pues por esto vino el castigo sobre Israel, y así el número no fue puesto en el registro de las crónicas del rey David" (1 Cr. 27:22-24).

12. LIBRO DE LAS CRÓNICAS DE SAMUEL VIDENTE, CRÓNICAS DEL PROFETA NATÁN, CRÓNICAS DE GAD VIDENTE.

"29Y los hechos del rey David, primeros y postreros, están escritos en el libro de las crónicas de Samuel vidente, en las crónicas del profeta Natán, y en las crónicas de Gad vidente, 30con todo lo relativo a su reinado, y su poder, y los tiempos que pasaron sobre él, y sobre Israel y sobre todos los reinos de aquellas tierras" (1 Cr. 29:229.30).

13. CENSOS DE EXTRANJEROS DE DAVID Y SALOMÓN.

"Y contó Salomón todos los hombres extranjeros que había en la tierra de Israel, después de haberlos ya contado David su padre y fueron hallados ciento cincuenta y tres mil seiscientos" (2 Cr. 2:17).

14. LIBROS DEL PROFETA NATAN, PROFECÍA DE AHÍAS SILONITA, PROFECÍA DEL VIDENTE IDDO CONTRA JEROBOAM HIJO DE NABAT.

"Los demás hechos de Salomón, primeros y postreros, ¿no están todos escritos en los libros del profeta Natán, en la profecía de Ahías silonita, y en la profecía del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat?" (2 Cr. 9:29).

15. PROFECÍA DE AHÍAS SILONITA A JEROBOAM HIJO DE NABAT, que no debe confundirse con la profecía del vidente Iddo contra Jeroboam I.
"Y no escuchó el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para que Jehová cumpliera la palabra que había hablado por Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat" (2 Cr. 10:15).

16. LIBROS DEL PROFETA SEMAÍAS, DEL VIDENTE IDD0, REGISTRO DE LAS FAMILIAS.

"Las cosas de Roboam, primeras y postreras, ¿no están escritas en los libros del profeta Semaías y del vidente Iddo, en el registro de las familias? Y entre Roboam y Jeroboam hubo guerra constante" (2 Cr. 12:15).

17. HISTORIA DE IDDO PROFETA.

"Los demás hechos de Abías, sus caminos y sus dichos, están escritos en la historia de Iddo profeta" (2 Cr. 13:22).

18. LIBRO DE LOS REYES DE JUDÁ Y DE ISRAEL.

"Mas he aquí que los hechos de Asa, primeros y postreros, están escritos en los libros de los reyes de Judá y de Israel” (2 Cr. 16:11).

19. NÚMERO DE LOS VALIENTES DE JOSAFAT.

"13Tuvo muchas provisiones en las ciudades de Judá, y hombres de guerra muy valientes en Jerusalem. 14Y este es el número de ellos según sus casas paternas: de los jefes de millares de Judá, el general Adnas, y con el trescientos mil hombres muy esforzados" (2 Cr. 17:13,l4).

20. PALABRAS DE JEHÚ BEN-HANANI, LIBRO DE LOS REYES DE ISRAEL.

"Los demás hechos de Josafat, primeros y postreros, he aquí están escritos en las palabras de Jehú hijo de Hanani, del cual se hace mención en el libro de los reyes de Israel" (2 Cr. 20:34).

21. HISTORIA DEL LIBRO DE LOS REYES.

"En cuanto a los hijos de Joás, y la multiplicación que  hizo de las rentas, y la restauración de la casa de Jehová, he aquí está escrito en la historia del libro de los reyes. Y reinó en su lugar Amasías su hijo" (2 Cr. 24:27).

22. LIBRO DE LOS REYES DE JUDÁ E ISRAEL.

"Los demás hechos de Amasías, primeros y postreros, ¿no están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel?" (2 Cr. 25:26).

23. LISTA DEL EJÉRCITO DE UZÍAS POR JEIEL, MAASÍAS Y HANANÍAS.

"Tuvo también Uzías un ejército de guerreros, los cuales salían a la guerra en divisiones, de acuerdo con la lista hecha por mano de Jeiel escriba, y de Maasías gobernador, y de Hananías, uno de los jefes del rey" (2 Cr. 26:11).

24. ESCRITOS DEL PROFETA ISAÍAS BEN-AMÓS.

"Los demás hechos de Uzías, primeros y postreros, fueron escritos por el profeta Isaías, hijo de Amoz" (2 Cr. 26:22).

25. LIBRO DE LOS REYES DE ISRAEL Y  JUDÁ.

"Los demás hechos de Jotam, y todas sus guerras, y sus caminos, he aquí están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá" (2 Cr. 27:7).

26. LIBRO DE LOS REYES DE JUDÁ E ISRAEL.

"Los demás de sus hechos (de Acaz), y todos sus caminos, primeros y postreros, he aquí están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel" (2 Cr. 28:26).

27. PROFECÍA DEL PROFETA ISAÍAS BEN-AMOZ, LIBRO DE LOS REYES DE JUDÁ Y DE ISRAEL.

"Los demás hechos de Ezequías, y sus misericordias, he aquí todos están escritos en la profecía del profeta Isaías hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Judá y de Israel" (2 Cr. 32:32).

28. LAS ACTAS DE LOS REYES DE ISRAEL, PALABRAS DE LOS VIDENTES.

"18Los demás hechos de Manasés, y su oración a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Jehová el Dios de Israel, he aquí todo está escrito en las actas de los reyes de Israel. 19Su oración también, y cómo fue oído, todos sus pecados, y su prevaricación, los sitios donde edificó lugares altos y erigió imágenes de Asera e ídolos, antes que se humillase, he aquí estas cosas están escritas en las palabras de los videntes". (2 Cr. 33:18,19).

29. LIBRO DE LAMENTOS, LIBRO DE LOS REYES DE ISRAEL Y DE JUDÁ.

"25Y Jeremías endechó en memoria de Josías. Todos los cantores y cantoras recitan esas lamentaciones sobre Josías hasta hoy; y las tomaron por norma para endechar en Israel, las cuales están escritas en el libro de Lamentos. 26Los demás hechos de Josías, y sus obras piadosas conforme a lo que está escrito en la ley de Jehová, 27y sus hechos, primeros y postreros, he aquí están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá". (2 Cr. 35:25-27).

30. LIBRO DE LOS REYES DE ISRAEL Y DE JUDÁ.

"Los demás hechos de Joacim, y las abominaciones que hizo, y lo que en él se halló, está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá; y reinó en su lugar Joaquín su hijo". (2 Cr. 36:8).

31. LA PALABRA DE JEHOVÁ POR BOCA DE JEREMÍAS Y POR MEDIO DE SUS MENSAJEROS.

"11De veintiún años era Sedequías cuando comenzó a reinar, y once años reinó en Jerusalem. 12E hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios, y no se humilló delante del profeta Jeremías, que le hablaba de parte de Jehová. 15Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. 16Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio” (2 Cr. 36:11-12, 15-16).

Indudablemente el autor tenía aquí en mente no sólo las profecías de Jeremías, sino otros libros de profecías también, como los de Ezequiel (Ezq.17:12,13,l4,15), Daniel (Daniel l:1,2), y los de Oseas en días de Uzías, Jotam, Acaz, Ezequías, todos de Judá, y Jeroboam II de Israel (Os. 1:1). También los libros de Amós en días de Uzías y Jeroboam II (Am. 1:1), de Miqueas en días de Jotam, Acaz y Ezequías (Mq.1:1), de Sofonías en días de Josías (Sof. 1:1), de Jonás en días de Jeroboam II (2 Re. l4:25), y los de Joel y Habacuc. Los llamados profetas menores y otros, formarían quizás una colección semejante al libro Palabras de los Videntes.

"20Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él (de Nabucoconosor) y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas; 21para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos. 22Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los Persa..." (2 Cr. 36:20-22).

32. DECRETO DE CIRO

"22Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 23Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalem, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová Díos con él, y suba". (2 Cr. 22b,23).

Recordemos el Cilindro de Ciro y la Crónica de Nabonides; también los papiros de Flefantina.

Estas, pues, las fuentes de Crónicas citadas explícitamente.


B. El importante trasfondo mosaico


Además de estas fuentes citadas tan explícitamente y que reflejan el erudito trabajo del autor de Crónicas, se cita la constante presencia del Libro de la Ley de Moisés a lo largo de las vicisitudes y aciertos del pueblo de Israel y sus reyes, durante el período de la monarquía. Esta presencia constante es sumamente importante. Las fuentes arcaicas a las que acude el autor son testigos de la tremenda incidencia del libro de la Ley de Moisés en los acontecimientos narrados en aquellas fuentes. Esto, claro está, que es indudablemente una prueba formidable tanto de la importancia de la Ley en todo el período anterior a la época en que se escribió Crónicas, como también de su innegable antigüedad.

Veamos algunos ejemplos de la constante presencia de la Ley de Moisés a lo largo del período anterior a la escritura de Crónicas, según los autores contemporáneos a lo narrado en las fuentes de su narración.

- DE LA PREDAVÍDICA PRÁCTICA SACERDOTAL DE LOS DESCENDIENTES DE AARÓN

"Mas Aarón y sus hijos ofrecían sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del lugar santísimo, y hacían las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moisés siervo de Dios había mandado" (Crónicas 6:49).

- DE LA PRÁCTICA LEVÍTICA EN TIEMPOS DE DAVID

"Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová" (1 Cr. 15:15).

- DE LA PRÁCTICA SACERDOTAL EN TIEMPOS DE DAVID

"39Asimismo al sacerdote Sadoc, y a los sacerdotes sus hermanos, delante del tabernáculo de Jehová en el lugar alto que estaba en Gabaón, 40para que sacrificasen continuamente, a mañana y tarde, holocaustos a Jehová en el altar del holocausto, conforme a todo lo que está escrito en la ley de Jehová, que él prescribió a Israel" (1 Cr. 16:39,40).

- INSTRUCCIONES DE DAVID A SALOMÓN

"11Ahora, pues, hijo mío, Jehová esté contigo, y seas prosperado, y edifiques casa a Jehová tu Dios, como él ha dicho de ti. 12Y Jehová te dé entendimiento y prudencia para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu Dios. 13Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes" (1 Cr. 22:11-13). Esta última frase es típica del libro de Josué.

- ESTABLECIMIENTO DAVÍDICO DEL RITO MOSAICO

"28Y (los hijos de Leví) estaban bajo las órdenes de los hijos de Aarón para ministrar en la casa de Jehová, en los atrios, en las cámaras, y en la purificación de toda cosa santificada, y en la demás obra del ministerio de la casa de Dios. 29Asimismo para los panes de la proposición, para la flor de harina para el sacrificio, para las hojuelas sin levadura, para lo preparado en sartén, para lo tostado, y para toda medida y cuenta; 30y para asistir cada mañana todos los días a dar gracias y tributar alabanzas a Jehová, y asimismo por la tarde; 31y para ofrecer todos los holocaustos a Jehová los días de reposo, lunas nuevas y fiestas solemnes, según su número y de acuerdo con su rito, continuamente delante de Jehová; 32y para que tuviesen la guarda del tabernáculo de reunión, y la guarda del santuario, bajo las órdenes de los hijos de Aarón sus hermanos, en el ministerio de la casa de Jehová" (1 Cr. 23:28-32).

- ORDEN DE AARÓN EN TURNOS SACERDOTALES DAVÍDICOS

"Estos fueron distribuidos para su ministerio, para que entrasen en la casa de Jehová, según les fue ordenado por Aarón su padre, de la manera que le había mandado Jehová el Dios de Israel" (1 Cr. 24:19).

- EXHORTACIÓN DAVÍDICA A LA CONGREGACIÓN DE ISRAEL CUANDO ENTREGABA EL REINO A SALOMÓN SU HIJO

"Ahora, pues, ante los ojos de todo Israel, congregación de Jehová, y en oídos de nuestro Dios, guardad e inquirid todos los preceptos de Jehová vuestro Dios, para que poseáis la buena tierra, y la dejéis en herencia a vuestros hijos después de vosotros perpetuamente" (1 Cr. 28:8).

- EL ARCA SALOMÓNICA, EXACTAMENTE LA MISMA ARCA MOSAICA

"En el arca no había más que las dos tablas que Moisés había puesto en Horeb, con las cuales Jehová había hecho pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto" (2 Crónicas 5:10). Esta declaración es sumamente importante, pues si bien el edificio y sus utensilios no eran lo mismo sino una réplica desarrollada del tabernáculo antiguo, sin embargo el arca y las tablas del pacto eran las mismas, y cuya historia señála el hilo central del programa teocrático divino.

- UTENSILIOS SALOMÓNICOS PARA EL TEMPLO CONFORME A LA ORDENANZA MOSAICA

"19Así hizo Salomón todos los utensilios para la casa de Dios, y el altar de oro, y las mesas sobre las cuales se ponían los panes de la proposición; 20asimismo los candeleros y sus lámparas, de oro puro, para que las encendiesen delante del lugar santísimo conforme a la ordenanza" ( 2 Cr. 4:19,20).

DEDICACIÓN SALOMÓNICA DEL TEMPLO CONFORME AL MANDAMIENTO MOSAICO

"12Entonces ofreció Salomón holocaustos a Jehová sobre el altar de Jehová que él había dedicado delante del pórtico, 13para que ofreciesen cada cosa en su día, conforme al mandamiento de Moisés, en los días de reposo, en las nuevas lunas, y en las fiestas solemnes tres veces en el año, esto es, en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de las semanas y en la fiesta de los tabernáculos" (2 Cr. 8 :12,13).

- APELACIÓN MOSAICA DE ABIAS RECLAMANDO LA LEGITIMIDAD DEL REINO TEOCRÁTICO DE JUDÁ CONTRA JEROBOAM I

"10Mas en cuanto a nosotros, Jehová es nuestro Dios, y no le hemos dejado; y los sacerdotes que ministran delante de Jehová son los hijos de Aarón, y los que están en la obra son levitas, 11los cuales queman para Jehová los holocaustos cada mañana y cada tarde, y el incienso aromático, y ponen los panes sobre la mesa limpia, y el candelero de oro con sus lámparas para que ardan cada tarde; porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehová nuestro Dios, mas vosotros le habéis dejado. 12Y he aquí Dios está con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres, porque no prosperaréis" (2 Cr. 13:10-12).

- LA ENSEÑANZA MOSAICA DE JOSAFAT

"7Al tercer año de su reinado envió sus príncipes Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que enseñasen en las ciudades de Judá; 8y con ellos a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías; y con ellos a los sacerdotes Elisama y Joram. 9Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la ley de Jehová, y recorrieron todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo". (2 Crónicas 17:7-9). (Véanse por ejemplo las instrucciones de Josafat a los jueces, y también la alusión de Josafat a la historia de Israel en tiempos de Moisés. 2 Cr.19:4-11; 2 Cr.20:10).

- DISPOSICIONES MOSAICAS DEL SACERDOTE JOIADA EN TIEMPOS DE LA CAIDA DE ATALIA

"Luego ordenó Joiada los oficios en la casa de Jehová, bajo la mano de los sacerdotes y levitas, según David los había distribuido en la casa de Jehová, para ofrecer a Jehová los holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés, con gozo y con cánticos, conforme a la disposición de David" (2 Cr. 23:18).

- OBEDIENCIA DE AMASÍAS A EXPRESO PRECEPTO MOSAICO

"Pero (Amasías) no mató a los hijos de ellos, según lo que está escrito en la ley, en el libro de Moisés, donde Jehová mandó diciendo: No morirán los padres por los hijos, ni los hijos por los padres; mas cada uno morirá por su pecado" (2 Cr. 25:4).

- PREVARICACIÓN ANTIMOSAICA DE UZÍAS

"Y se pusieron (los sacerdotes) contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios" (2 Cr. 26:18).

- EZEQUÍAS RESTABLECE EL SERVICIO MOSAICO

"15Estos reunieron a sus hermanos, y se santificaron, y entraron conforme al mandamiento del rey y las palabras de Jehová, para limpiar la casa de Jehová. 35bY quedó restablecido el servicio de la casa de Jehová" (2 Cr. 29:15,35).

"Y determinaron hacer pregón por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que viniesen a celebrar la pascua a Jehová Dios de Israel, en Jerusalem; porque en mucho tiempo no la habían celebrado al modo que está escrito" (2 Cr. 30:5). Tal convocación implica conocimiento anticipado de los convocados.

"12En Judá también estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes, conforme a la palabra de Jehová 16Y tomaron su lugar en los turnos de costumbre, conforme a la ley Moisés varón de Dios; y los sacerdotes esparcían la sangre que recibían de manos de los levitas. 18Y comieron la pascua no conforme a lo que está escrito. 21Celebraron la fiesta solemne de los panes sin levadura por siete días" (2 Cr. 30:12,16,18,21).

"3El rey contribuyó de su propia hacienda para los holocaustos a mañana y tarde, y para los holocaustos de los días de reposo, nuevas lunas y fiestas solemnes, como está escrito en la ley de Jehová.

4Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalem, que diese la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehová" (2 Cr. 31:3,4). En el caso de Ezequías debe notarse, en atención a las fuentes, que para el restablecimiento del culto mosaico hubo un edicto (2 Cr. 31:5). Igualmente, para llevarse a cabo el edicto entre los sacerdotes hubo una inscripción de sacerdotes, levitas y sus familias en tiempos de Ezequías (2 Cr. 31:18).

- APELACIÓN DEL CRONISTA A LAS PALABRAS DE YAHWEH EN TIEMPOS DE MOISÉS
El autor de Crónicas, explicando inspiradamente las faltas de Manasés, vuelve a dos lugares comunes y centrales de obligada referencia: la ley de Moisés y el Pacto de Dios con David y Salomón:

"4... la casa de Jehová, de la cual había dicho Jehová: En Jerusalem estará mi nombre perpetuamente. 7... en la casa de Dios, de la cual había dicho Dios a David y a Salomón su hijo: En esta casa y en Jerusalem... 8... nunca más quitaré el pie de Israel..., a condición de que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, los estatutos y los preceptos, por medio de Moisés" (2 Cr. 33:4,7,8).

- HALLAZGO DEL LIBRO DEL PACTO EN TIEMPOS DE JOSÍAS Y RESTAURACIÓN CONFORME A ÉL

En su crónica basada en las fuentes del Libro de los Reyes de Israel y de Judá, el autor de Crónicas afirma: "14Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés. 15Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. 18Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey. 21Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro. 24... las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá". (2 Crónicas 34:14,15, 18,21,24).

Esta certificación del Espíritu de Dios mismo mediante Hulda profetisa acerca de la autenticidad y veracidad del libro es importantísima, como todo lo que viene del Santo Espíritu de Dios, siempre acorde con Su Palabra escrita.

"26Jehová Dios de Israel ha dicho así: Por cuanto oíste las palabras del libro, 27y tu corazón se conmovió, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová. 30Y subió el rey a la casa de Jehová, y con él todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalem, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el más pequeño; y leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa. de Jehová. 31Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. 32E hizo que se obligaran a ello todos los que estaban en Jerusalem y en Benjamín; y los moradores de Jerusalem hicieron conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres. 12Tomaron luego del holocausto para dar conforme a los repartimientos de las familias del pueblo, a fin de que ofreciesen a Jehová según está escrito en el libro de Moisés; y asimismo tomaron de los bueyes. 18Nunca fue celebrada una pascua como esta en Israel desde los días de Samuel el profeta" (Esta última frase es útil en la consideración de las fuentes). (2 Cr. 34:26,27,30, 31,32; 35:12,18).

Todas estas citas demuestran que el período monárquico cubierto por Crónicas descansa en el mosaísmo.


C.  El punto de referencia davídico


La auténtica divinidad del origen de la Revelación determina la identidad. La identidad es base de la legitimidad, y la legitimidad lo es de la autoridad. La autoridad es fundamento del orden, y éste de la justicia; ésta de la estabilidad, y ésta del bienestar integral que consiste en alcanzar el propósito del Altísimo, el cual es ser conocido, contenido, expresado, disfrutado y representado por el hombre corporativamente en este universo donde ya existe la rebelión y el mal que deben ser enfrentados y tratados; entonces también en el cielo nuevo y en la tierra nueva. Este es, pues, el hilo que sigue la historia sagrada.

El florecimiento de la Revelación Divina con Abraham, Isaac y Jacob, hacen a esta trilogía un punto de referencia de identidad al que retornará el reconocimiento de la legitimidad hasta que madure un nuevo punto de referencia en el desarrollo progresivo del Plan Divino.

Es por eso que desde el período posterior inmediato al punto de referencia de la trilogía mencionada, Dios mismo se identifica como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. A esa identidad de Su Revelación a ellos y de Su obra en tales individuos, se va refiriendo la legitimidad hasta que madure el nuevo punto de referencia, desarrollado ahora desde lo individual y clánico hasta lo nacional. Es entonces cuando aparece Moisés a quien Dios utiliza para organizar la Teocracia en esta nueva etapa. La revelación se amplía del nivel del Génesis al nivel del resto del Pentateuco, seguido por la Conquista de Kanaán y el período de los Jueces. La Ley de Dios por mano de Moisés es ahora el contenido que identifica la legitimidad, a la que ahora se retorna como nuevo punto de referencia. Dios se identifica ahora Él mismo como el Dios de Israel, y refiere siempre a Su pueblo a Sus estatutos.

La Revelación, no obstante, sigue avanzando y la Teocracia debe ahora guiar a un nuevo período, el de la monarquía. El campo de acción y de aplicación se amplía. La tipología escatológica del tabernáculo se amplía hacia el templo, la Ciudad de Dios y el reino.

Aparece entonces un nuevo punto de referencia, nunca desplazando al anterior, sino más bien ampliándolo y desarrollándolo, cumpliéndolo. Ese nuevo punto de referencia donde se fortalece la identidad y desde donde se reconoce la legitimidad, es ahora David.

El Pentateuco recoge el contenido de la revelación mosaica recapitulándola en el libro de Deuteronomio. El conjunto de los profetas primeros y postreros, según el canon hebreo, en sus documentos históricos, sapienciales y proféticos, recoge el nuevo contenido, ampliado y desarrollado del mosaico, confirmándolo sin enajenarlo, y recapitulándolo en Crónicas. Así que el libro del Deuteronomio recapitula el punto de referencia mosaico, y el libro de Crónicas recapitula el punto de referencia davídico.

Un nuevo compromiso divino aparece con David, y nuevas disposiciones de origen divino enriquecen ahora la Teocracia. Se verá entonces a partir de David, un retorno del reclamo de legitimidad a este nuevo punto de referencia ampliado del mosaico y a él indisolublemente ligado. Leíamos ya de esa conjunción en 2 Crónicas 23:18 referida a los tiempos del sacerdote Joiada, y en 2 Crónicas 33:4,7,8, referida a los tiempos de Ezequías. Tanto Joiada como Ezequías fueron sobresalientes teocraticistas fieles al legítimo punto de referencia, tanto mosaico como davídico. Veamos, pues, algunos ejemplos de este nuevo punto de referencia, el davídico:

- ESTABLECIMIENTO DAVÍDICO DEL SERVICIO DEL CANTO

"Estos son los que David puso sobre el servicio del canto en la casa de Jehová, después que el arca tuvo reposo" (1 Crónicas 6:3l).

- PACTO DAVÍDICO

"15Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David. 23( Y dijo David:) Ahora, pues Jehová, la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, sea firme para siempre, y has como has dicho" (1 Cr. 17:15,23). El nuevo punto de referencia será, pues, una nueva revelación divina, como consta en lo subrayado.

- APLICACIÓN TIPOLÓGICA DEL PACTO DAVÍDICO A SALOMÓN
(Decimos "tipológica" en virtud de la suma de toda la Revelación bíblica, que era lo que Dios tenía en mente al desarrollar por etapas Su Plan.)

"Ahora pues, hijo mío, Jehová esté contigo, y seas prosperado, y edifiques casa a Jehová tu Dios, como él ha dicho de ti" (1 Cr. 22:11).

- PROCLAMACIÓN PÚBLICA DEL NUEVO PUNTO DE REFERENCIA

"6Y (Jehová) me ha dicho: Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios; porque a éste he escogido por hijo, y yo le seré a él por padre. 7Asimismo yo confirmaré su reino para siempre, si él se esforzare a poner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este día" (1 Cr. 28:6-7). Vemos también aquí la conjunción davídico-mosaica de los puntos de referencia en este período de la revelación divina.

- SOLEMNE INVOCACIÓN POSTRERA DE DAVID

"17Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente. 18Jehová. Dios de Abraham. de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esa voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti. 19Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos" (1 Crónicas 29:17-l9). Esta porción es bellísima porque muestra la parte humana y popular de la alianza. Es, pues, una alianza teocrática popular que toma la forma de una monarquía teocraticista. En la cita anterior se nota la triple conjunción de los tres puntos de referencia: el abrahámico-isaácico-jacóbico, el mosaico y el davídico.

- INVOCACIÓN SALOMÓNICA

"8Y Salomón dijo a Dios: Tú has tenido con David mi padre gran misericordia, y a mí me has puesto por rey en lugar suyo. 9Confírmese pues, ahora, oh Jehová Dios, tu palabra dada a David mi padre; porque tú me has puesto por rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra" (2 Crónicas 1:8,9).

- DEDICACIÓN SALOMÓNICA DEL TEMPLO

"8Mas Jehová dijo a David mi padre: Respecto a haber tenido en tu corazón deseo de edificar casa a mi nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazón. 14Jehová Dios de Israel, (sigue diciendo Salomón) no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su coriz6n; 15que has guardado a tu siervo David mi padre lo que le prometiste; tú lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como se ve en este día. 16Ahora, pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: No faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú has andado delante de mí. 17Ahora, pues, oh Jehová Dios de Israel, cúmplase tu palabra que dijiste a tu siervo David" (2 Crónicas 6:8,l4-17).

- PACTO DE DIOS CON SALOMÓN

"12Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. 13Si yo cerrare los cielos para que  no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 15Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; 16porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. 17Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos, 18yo confirmaré el trono de tu reino como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel. 19Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, 20yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos. 21Y esta casa que es tan excelsa, será espanto a todo el que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? 22Y se responderá: Por cuanto dejaron a Jehová Dios de sus padres, que los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso él ha traído todo este mal sobre ellos" (2 Crónicas 7:12-22). Este pacto es la explicación de todas las vicisitudes posteriores de la azarosa historia de Israel. Este pacto salomónico está en conjunción con el deuteronómico.

- MANDATO Y ORDEN DAVÍDICOS

"Y constituyó los turnos de los sacerdotes en sus oficios, conforme a lo ordenado por David su padre, y los levitas en sus cargos, para que alabasen y ministrasen delante de los sacerdotes, cada cosa en su día; asimismo los porteros por su orden a cada puerta; porque así lo había mandado David, varón de Dios" (2 Crónicas 8:l4).

- APROBACIÓN DE JOSAFAT

"3Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales, 4sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel" (2 Crónicas 17:3,4). Vemos aquí que el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que llegó a ser el Dios de Israel, es llamado aquí el Dios de David, ancestro de Josafat.

- MEMORIA DIVINA DE DAVID EN TIEMPOS DE JORAM DE JUDÁ
(Interpretación inspirada del cronista).

"Mas Jehová no quiso destruir la casa de David, a. causa del pacto que había hecho con David, y porque le había dicho que le daría lámpara a él y a sus hijos perpetuamente" (2 Crónicas 21:7). El Mesías, Jesucristo, es, pues, la lámpara de David y de sus hijos perpetuamente.

- PACTO DEL PUEBLO RESPECTO A LOS HIJOS DE DAVID EN TIEMPOS DE ATALÍA Y DE JOIADA

"3Y toda la multitud hizo pacto con el rey (Joás) en la casa de Dios. Y Joiada les dijo: He aquí el hijo del rey, el cual reinará, como Jehová ha dicho respecto a los hijos de David. 18Luego ordenó Joiada los oficios en la casa de Jehová, bajo la mano de los sacerdotes y levitas, según David lo había distribuido en la casa de Jehová, para ofrecer a Jehová los holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés, con gozo y con cánticos, conforme a la disposición de David" (2 Crónicas 23:3,18).

- INSPIRACIÓN DIVINA DE LAS DISPOSICIONES DE DAVID

Ezequías "25puso también levitas en la casa de Jehová con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natán, porque aquel mandamiento procedía de Jehová por medio de sus profetas". Y el verso 27 habla de “los instrumentos de David rey de Israel. 30Entonces el rey Ezequías y los príncipes dijeron a los levitas que alabasen a Jehová con las palabras de David y de Asaf vidente" (2 Crónicas 29:25,27,30). He aquí el mover del Espíritu que mediante Ezequías hizo que se compilara el precioso libro de los Salmos ya desde su época.

Algo similar hizo Ezequías con los Proverbios (Prv. 25:1). Proverbios capítulos 1 a 9, y Proverbios capítulos 10 a 24, fueron seguramente dos compilaciones (Prv. l:11; 10:1) de proverbios salomónicos hechas anteriormente a la de los varones de Ezequías. Los capítulos 25 a 29 fueron recopilados en tiempos de Ezequías; el capítulo 30 es una profecía de Agur Ben-Jaqué a Itul y a Ucal (Prv. 30:1); y el capítulo 31 es una profecía de la madre del rey Lemuel a éste (Prv. 31:1), lo cual es apropiadísimo que provenga de labios femeninos, porque se habla exhortativamente, desde el versículo 10, acerca de la mujer virtuosa, la cual exhortación más excelente es si proviene de una madre, y no de un varón al que acusarían de machista. ¡Sabio es el Espíritu de Dios!

- PLOMADA DAVÍDICO-MOSAICA MIDIENDO A MANASÉS

"7Además de esto (Manasés) puso una imagen fundida que hizo, en la casa de Dios, de la cual había dicho Dios a David y a Salomón su hijo: En esta casa y en Jerusalem, la cual yo elegí sobre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre; 8y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra que yo entregué a vuestros padres, a condición de que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, los estatutos y los preceptos, por medio de Moisés" (2 Crónicas 33:7,8).

- APROBACIÓN DE JOSÍAS

"Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda" (2 Crónicas 34:2).

En la consideración de las fuentes es importantísimo tener en cuenta este punto de referencia davídico junto con el importante trasfondo mosaico. Estos constituyen el fuerte, el pilar fundamental de la teocracia monárquica, y son la fuerza que la inspira y la sostiene.
Una monarquía teocraticista no puede aparecer de un día para otro, sino después de una larga labor didáctica y concientizadora. Esa referencia continuada a Moisés y a David a lo largo de todo el período de la monarquía, demuestra indudablemente la legitimidad de su fuente, pues era ella la medida para la legitimidad de la monarquía. La investigación arqueológica ha demostrado fuera de toda duda la historicidad del período monárquico revalidando así los relatos de Crónicas.

Crónicas, a su vez, apela a fuentes que proceden de testigos contemporáneos a los hechos, y a compilaciones hechas de documentos anteriores, las cuales se hicieron en virtud de su legitimidad más fácilmente próximas a la erudición de los escribas y videntes antiguos, especialmente de los embebidos por el impulso espiritual teocraticista, fiel guardián de la identidad ancestral y de su legitimidad.

Estas consideraciones deben también tenerse en cuenta, al igual que otras, para no dejarse arrastrar por el espíritu de escepticismo que el subjetivismo antiarqueológico de la escuela de Wellhausen ha introducido en el campo de ia crítica, debido a presupuestos del siglo XIX, ya refutados por los hechos y la investigación del siglo XX.

El Edicto de Ezequías acerca de los sacerdotes y levitas (2 Crónicas 31:5), y la inscripción de éstos y sus familias (2 Crónicas 31:18), se dieron obviamente con el respaldo ético y legítimo de sus puntos de referencia antiguos. Tal edicto y tal inscripción bien pudieron ser fuentes conocidas directamente, que al igual que las demás contemporáneas y anteriores a éstas, desmontan completamente los supuestos de la hipótesis documentaria en cuanto a su asignación subjetiva de fechas postexílicas y macabeas.

Respecto de lo cual debe también recordarse la puesta al día de nombres de lugares, hecha en copias de documentos más antiguos, lo cual era una práctica normal en un tiempo en que predominaban criterios más razonables de confiabilidad que los prejuiciados y apriorísticos de la critica apóstata de los que no quieren creer; actitud, por otra parte, ya profetizada (2 Pedro 3:3-7; 2 Tesalonicenses 2:3; 2 Timoteo 4:3,4).


D. Sustento veterotestamentario


El libro de Crónicas, escrito basado en fuentes arcaicas, en tiempos del regreso del exilio babilónico y de la restauración de la ciudad de Jerusalem en días de Nehemías, es un libro que recapitula el teocraticismo de todo el Antiguo Testamento. De manera que el sustento veterotestamentario en las fuentes del libro de Crónicas no puede ser menos que evidentísimo. Veremos, pues, a continuación, Dios mediante, referencias que evidencian el sustento veterotestamentario de Crónicas. Seguiremos más o menos el orden del Canon Hebreo que impuso su autoridad en las conciencias de los participantes del Concilio Judaico de Yabneh; el mismo canon descrito ya antes por Flavio Josefo en su libro "Contra Apión".

El Canon Hebreo consta, pues, de un conjunto de 22 libros según las 22 1etras del alefato hebreo, que sin embargo agrupan los 39 libros reconocidos del Antiguo Testamento en las versiones protestantes donde están excluidos los deuterocanónicos, también llamados apócrifos, que el Concilio Tridentino de la Contrareforma incluyó en su canon por decisión de menos de la mitad de un centenar de hombres romanopapistas contrareformistas. Tengamos además en cuenta para nuestros propósitos en este apartado, que Crónicas es anterior al período de los Macabeos, y por lo tanto éste no está cobijado por su historia.

El canon alefático hebreo de las 22 letras es, pues, más o menos el siguiente:

1. Alef: Génesis.
2. Bet: Éxodo.
3. Guímel: Levítico.
4. Dálet: Números.
5. He: Deuteronomio.
6. Vau: Josué.
7. Zain: Jueces y Ruth.
8. Jet: 1 y 2 Samuel.
9. Tet: 1 y 2 Reyes.
10. Yod: Isaías.
11. Kaf: Jeremías y Lamentaciones.
12. Lámed: Ezequiel.
13. Mem: Los Doce: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías.
14. Nun: Job.
15. Sámec: Salmos.
16. Ayim: Proverbios.
17, Pe: Cantares.
18. Tsade: Eclesiastés.
19. Cof: Daniel.
20. Resh: Esther.
21. Sin: Esdras y Nehemías.
22. Tau: 1y 2 Crónicas.

No hemos seguido un orden estricto, pues hay pequeñas variantes de orden en las recensiones; sin embargo, la posición de Crónicas al fin de todo el canon alefático si es la que le corresponde en la tradición hebrea. Pues bien, a esta colección veterotestamentaria acudió ya en su tiempo el autor de Crónicas, con la única posible excepción de Esther (aunque Mardoqueo aparece en Esdras 2;2 también; el libro de Esdras empalma con el final de Crónicas). Del conocimiento del Antiguo Testamento extrae el autor de Crónicas, sin mencionarlo casi nunca explícitamente, datos importantes para su libro, lo cual confirma la existencia del canon veterotestamentario en tiempos bastante tempranos.

Concretemos las referencias:

De Génesis. Toma del Libro de las Generaciones de Adam su descendencia por Seth hasta el Diluvio (Génesis 5:1-32). De las Generaciones de Noé toma los descendientes de Jafet, Kam y Sem hasta Abraham (Génesis 10:1-32). Igualmente toma de Génesis los descendientes de Abraham: Ismael, Isaac y los hijos de Cetura; también los descendientes de Esaú (Gn. 25:1-6, 12-18; 35:22-26; 36:1-43). Igua1nlente torna la noticia de la pérdida de la primogenitura de Rubén y su traspaso a José y de la principalía a Judá (Gn. 35:22; 49:8-12). Igualmente acerca del pacto concertado con Abraham y del juramento a Isaac (Gn.12:7; 26:3; 28:13) y su deambular protegido (Gn. 20:3-7), lo cual realmente se debe al haber incrustado parte del Salterio donde se mencionan estos últimos hechos (1 Cr.16:16-22). Toma también las promesas divinas de multiplicar a Israel como las estrellas del cielo (Gn.15:5; 22:17; 26:4) citadas en 1 Crónicas 27:23. En la alusión de las palabras de Salomón citadas en Crónicas con respecto a ser Israel un pueblo numeroso como el polvo de la tierra, se alude a Génesis 13:16; 28:l4. La promesa de Génesis 15:18 a Abraham de que su descendencia tendría la tierra desde Egipto hasta el Eúfrates es cumplida en tiempos de Salomón (2 Cr. 9:26). Igualmente la profecía de Isaac a Esaú (Gn.27:40) se cumplió en días de Joram de Judá (2 Cr.21:8).

De Éxodo. La descendencia inmediata de Leví (Ex.6:16-19; 1 Cr. 6:6,16-19), alusión de la presencia de Dios en el arca entre los querubines (Ex. 25:22; 1 Cr. 13:6). La orden mosaica de parte de Dios de llevar el arca sobre barras (Ex.25:l4; 1 Cr.15:15). La. memoria de la consagración de Aarón (Ex. 28:1; 1 Cr.23:13). La mención del altar de bronce hecho por Bezaleel hijo de Uri Ben-Hur (Ex. 38:1-7; 2 Cr.1.5). Se evidencia la continuidad en la tipología de los utensilios del santuario (Ex.25:18-40; 26:31-34; 27:1,2; 30:17-21; 2 Cr.3:3-l4; 4:l-8). La repetición del solemne incidente de la llenura del santuario por la gloria de Dios en nube (Ex.40:34,35; 2 Cr.5:1,13,l4). Alusión al mandamiento mosaico sobre las fiestas y sus ofrendas (Ex. 23:l4-17). Cita de la alusión al mandamiento mosaico sobre la ofrenda levítica para el tabernáculo hecha por Joás de Judá a Joiada (Ex.30:11-16; 2 Cr.24:6). Memoria de los sacerdotes en tiempos de Uzías de que sólo a los aaronitas correspondía presentar el incienso (Ex.30:.7,8; 2 Cr.26:18). Obediencia de la pascua de Josías a la ordenanza mosaica (Ex.12:1-24; 2 Cr.35:13,17).

De Levítico. Explicación de la muerte de Saúl por causa, entre otras, de consultar a una adivina, lo cual se prohíbe en Levítico 19:31; 20:6; (1 Cr. 10:13). Memoria de la muerte de Nadab y Abiú (Lv.10:1,2; l Cr.24:2). Repetición del solemne incidente del consumo del holocausto por el fuego divino, así como con Aarón también en tiempos de Salomón (Lv.9:23,24; 2 Cr.7:1).

De Números. El rito del ministerio aarónico en tiempos de David (Nm.3:5-9; 1 Cr.23:28-32). La celebración salomónica sobre la ordenanza mosaica sobre las fiestas y las ofrendas (Nm.28:9-29; 2 Cr.8:13). La exclusividad del sacerdocio aarónico para ofrecer el incienso, aludida por los sacerdotes a Uzías en sus tiempos (Nn.3:10; 2 Cr.26:18). La celebración provisional de la pascua en el segundo mes para los que no estuvieron listos en la celebración ordinaria, según mandato mosaico de Dios acatado en el Consejo de Ezequías y sus príncipes (Nm.9:9-11; 2 Cr.30:2,3). Cumplimiento de Ezequías a las disposiciones acerca de las ofrendas, las fiestas y los días, las porciones sacerdotales y levíticas, los diezmos, etc. (Nm.18:12,13,21; 28:1-29,39; 2 Cr.31:3-5).

De Deuteronomio. La alusión davídica para la exclusividad levítica para llevar el arca (Dt.10:8; 1 Cr.15:2). Y los utensilios (1 Cr.23:26). Alusión a la desobediencia salomónica al precepto deuteronómico para los reyes para que no amontonen riquezas (Dt.17:16,17; 2 Cr.1:15; 9:27,28). Ni caballos para sí obligando al pueblo a volver por ellos a Egipto. Recuerdo de la colocación de las Tablas del Pacto dentro del arca por Moisés, las cuales eran conservadas allí en tiempos de Salomón casi cinco siglos después (Dt.10:5; l Re. 6:1; 2 Cr. 5:10).

Equivalencia de la petición salomónica a Dios respecto a la atención divina, a las peticiones en el santuario donde el nombre de Dios es invocado conforme a las palabras de Moisés (Dt.12:11; 2 Cr.6:20).

Celebración salomónica de las fiestas y ofrendas mosaicas (Dt.16:16; 2 Cr.8:13). Mención de Josafat y la asamblea del incidente del no paso de Israel por Moab y Amón cuando venían de Egipto (Dt.2:4-19; 2 Cr.20:10). Arenga de Josafat con reminiscencias deuteronómicas acerca de situaciones de guerra (Dt.20:1-4; 2 Cr. 20:15-17).

Mandamiento deuteronómico obedecido por Amasías de Judá (Dt.24:16; 2 Cr.25:4).

Todas estas antiguas alusiones a Deuteronomio y el resto del Pentateuco en tiempos de David, Salomón, Josafat, Amasías etc. según fuentes contemporáneas a ellos como Samuel, Natán, Gad, Ahías Silonita, Iddo, Josafat Ben-Ahilud cronista de David (2 Sam.15:16), Jehú Ben-Hanani y los antiguos cronistas de los libros de crónicas de los reyes de Israel y de Judá citados en Reyes, fuente de nuestro Crónicas canónico, que no debe confundirse a las fuentes del Libro de los Reyes, todos estos contemporáneos a los hechos y fuentes de Crónicas, demuestran por las alusiones deuteronómicas y pentateucas en general, que el libro de Deuteronomio, recapitulación del Pentateuco, es realmente antiquísimo y proviene del punto de referencia auténticamente mosaico. Todo esto refuta la subjetivista hipótesis documentaría que pretende atribuir al Código Deuteronómico una fecha muy posterior conjeturada quizá contemporánea a nuestro Crónicas canónico; y en los más extremistas contemporánea o los Macabeos; lo cual, como se ve, es completamente improcedente. Vemos, pues, en las citas aducidas, que están representadas de Deuteronomio y el resto del Pentateuco sus pasajes sacerdotales, estatutarios, histórico-narrativos y celebracionales, los cuales son el marco de referencia necesario que se implica en las citas y alusiones de los personajes de las fuentes de Crónicas y del cronista mismo.

De Josué. Mención del incidente de Acán que perturbó a Israel debido al anatema (Jos.7:1; 1 Cr.2:7). La distribución de los simeonitas en sus aldeas (Jos.19:2-8; 1 Cr.4:28-33). La posesión de Jerusalem por los jebuseos antes de David (Jos.15:63; 1 Cr.11:4). Exhortación davídica a Salomón con lenguaje del libro de Josué (Jos.1:6-9; 1 Cr.22:13). Las ciudades de los levitas (Jos.21:1-42; 1 Cr.6:54-81).

De Jueces. La mención del juez Jair y de las 23 de las 30 ciudades suyas galaaditas (Jue.10:3; 1 Cr.2:23). El autor de Crónicas aclara el dato de Jueces, pues Jueces habla de 30 ciudades de Jair, en cambio en Crónicns se limita a 23 las de Galaad; es decir, presumiblemente los otras 7 ciudades fueron posteriores a Jair, pues 1 Crónicas 2:22 dice que Jair tuvo 23 ciudades, pero Jueces 10:3 dice que los 30 hijos de Jair tuvieron 30 ciudades. En vida de Jair, pues, hubo 23; muerto él, sus hijos fundaron 7 ciudades más reconocidas también a Jair. Jueces 1:21 al igual que Josué 15:63 es también fuente para Crónicas para confirmar la presencia jebusea dominante en Jerusalem antes de David (1 Cr.11:4).

De Ruth. La ascendencia de David desde Fares (Rut 4:17-22; 1 Cr. 2:5-15).

De Samuel. Los hijos de David en Hebrón y en Jerusalem y los años de su reinado en esos lugares (2 Samuel 3:2-5; 5:4,5) y la mención de Betsabé (o Betsua) (2 Samuel 11:3; 1 Cr.3:5). Las prevaricaciones de Saúl (1 Sam. 13:8-l4; 15:1-24; 1 Cr.10:13) y su consulta a la adivina de Endor (1 Sam. 28:7,8; 1 Cr.10:13). Mención de Quiriat-Jearim donde estaba el arca antes de que David intentara traerla (1 Sam.7:l,2; 1 Cr.13:5,6). El regreso jubiloso del pueblo a su casa y de David a bendecir la suya después de llevar el arca a Jerusalem (2 Sam.6:19,20; 1 Cr.16:43). La captura de Rabá  por Joab en nombre de David mientras éste estaba en Jerusalem (2 Sam.11:1; 12:26-31; 1 Cr. 20:1-6). La mención de Goliat y del asta de su lanza, y de los otros gigantes vencidos por los hombres de David (1 Sa.17:4-7; 2 Sam.21:l8-22; 1 Cr.20.5-8). El Pacto de Dios con David, mencionado también por éste a Salomón (2 Sam.7:1-16; 1 Cr.17:1-l4; 22:8-10; 28:2-7). La estadía bendita del arca en casa de Oded-Edom (2 Sam.6:11; 1 Cr.13:14; 26:4,5). El censo de David por Joab, abominable a éste y castigado por Dios con peste (2 Sam. 24:1-15; 1 Cr.21:1-24). La colocación por David del arca en una tienda en Jerusalem cuando la trajo de Quiriat-Jearim y de casa de Obed-Edom (2 Sam.6:1-17; 1 Cr.13:5-l4; 15:24 a16:1; 2 Cr.1:4). Mención de las cosas que David había dedicado (2 Sam.8:11; 1 Cr.18:11; 2 Cr.5:1). Estadía del arca en Sión, ciudad de David (2 Sam.6:16; 1 Cr.15:29; 2 Cr.5:2). Memoria salomónica del pacto davídico (2 Sam.7:1-13; 2 Cr.6:4-9). Expresión rebelde "¡cada uno a su tienda!", común, por lo visto, en la época del inicio de la monarquía en momentos difíciles, como por ejemplo, el uso dado a la expresión por Seba Ben-Bicri en su sublevación; repetida luego por el pueblo en la opresión de Roboam y causa en parte de la división del reino (2 Sam. 20:1; 2 Cr.10:16). Memoria de la promesa divina de poner Su nombre en Su santuario dada a David y recordada en la ocasión de desaprobar a Manasés de Judá (2 Sam.7:13; 2 Cr.33:4). La muerte de Saúl, el reino de David, sus valientes, sus relaciones con Hiram de Tiro, su derrota a los filisteos, amonitas y sirios, sus dominios, sus oficiales (1 Sam.31:1-13; 2 S. 5:1-12,17-25; 8:1-18; 10:l-19; 20:23-26; 23:8-39).

De Reyes. Años del reinado de David en Hebrón y en Jerusalem (1 Re.2:11; 1 Cr.3:4; 29:27). Incursiones del rey asirio Teglat-Falasar llevando cautivos de Israel a Asiria (2 Re.15:18,19; 17:6; 1 Cr.5:6,26). Entre tales cautivos estuvo Beera rubenita, según fuente desconocida del autor de Crónicas, a menos que se trate del censo rubenita en tiempos de Jeiel y Zacarías príncipes. Entrega del reino por David a Salomón en la vejez de aquel (1 Re.1:1-40; 2:12; 1 Cr.23:1; 28 y 29). Reinado de Salomón (l Re.3:3-15; 5:1-18; 6:1-38; 7:13-51; 8:1-66; 9:1-28; 10:1-29; 11:4l-43; 2 Cr.1 a 9). División del reino entre Roboam y Jeroboam I (1 Re.12:1-24). Invasión de Sisak (1 Re.10:16,17; l4:21-31). Reinados de Abías (1 Re.15:1-8) y de Asa (1 Re.15:1-24). La profecía de Micaías a Acab y la derrota de éste (1 Re.22:1-40). Reinados de Josafat (1 Re.22:4l- 50) y de Joram de Judá (2 Re.8:16-24). Mención de la expresión "Lámpara de David" (1 Re.11:36; 2 Cr.21:7). Reinado de Ococías de Judá y su muerte por Jehú seguida por la usurpación de Atalía (2 Re.8:25-29; 9:27-49; 11:1-21). Reinados de Joás de Judá (2 Re.12:1-21), de Amasías (2 Re.l4:1-22), de Uzías (2 Re.15:1-7), de Jotam (2 Re.15:32-38), de Acaz (2 Re.16:1-20), de Ezequías (2 Re. 18:1-3,13-17; 19:1-37; 20:1-21) con la invasión de Senaquerib. Reinados de Manasés (2 Re.21:1-18) con mención del pacto salomónico (1 Re.9:3-5), de Amón (2 Re.21:19-26), de Josías (2 Re.21:5; 22:1-20; 23:1-23,28-30) con e1 cumplimiento de una profecía de un varón de Dios en tiempos de Jeraboam acerca de Josías con nombre propio, quien quemaría los huesos de los sacerdotes de los lugares altos en el altar de Betel (l Re.13:1-3; 2 Cr.34:5). Reinados de Joacaz (2 Re.23:31- 35), de Joacim (2 Re.23:36,37; 24:1-7), de Joaquín (2 Re.24:8-17), de Sedequías (2 Re.24:18-20). la cautividad de Judá (2 Re.25:8-21).

De Isaías. Aunque ciertamente el autor de Crónicas es posterior al profeta Isaías quien pone en boca de Dios (41:8) la divina expresión "Abraham mi amigo", sin embargo no podemos tomarla como fuente para hacerla estereotipo de la misma expresión en 2 Crónicas 20:7, puesto que allí aparece en boca de Josafat, anterior a Isaías, y la selección de los hechos y palabras de aquel hecha en Crónicas proviene de fuentes anteriores a Crónicas, como son las palabras de Jehú Ben-Hananí (2 Cr.20:34). La expresión divina en  Isaías, ya usada antes por Josafat, y que expresa uno de los puntos más ricos en toda la revelación, era quizá ya normal en el ambiente no escrito de la historia sacra. Posteriormente el apóstol Santiago (2:23) se refiere a esa bienaventuranza de Abraham que fue llamado "amigo de Dios", de lo cual hay, pues, dos testigos: de parte de Dios, Isaías; y de parte del hombre, Josafat. Isaías en cambio si es fuente para el reinado contemporáneo de Uzías, seguido por los de Jotam, Acaz y Ezequías de Judá en su propio tiempo (Isaías 1:1). Por ejemplo, Isaías se refiere a la incursión de Rezin de Siria con Peka Ben-Remalías de Israel contra Jerusalem en tiempos de Acaz, de lo cual 2 Crónicas 28:5,6 hace referencias. También Isaías sirve de fuente para la invasión de Senaquerib a Judá (Isaías 36:1-22; 2 Crónicas 32:1-23; 2 Re.18:13-37) con la liberación de Ezequías, su enfermedad y su recepción a los enviados de Merodac-Baladán (Is.37:1-38; 38:1-22; 39:1-8).

De Oseas. Profetizó en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías reyes de Judá, y Jeroboam II de Israel (Os.1:1). Es seguramente aludido, al igual que los demás profetas del período monárquico en pasajes tales como 2 Crónicas 36:15,16.

De Amós. Profetizó también en días de Uzías de Judá y Jeroboam II de Israel (Am.1:1). Aludido también en 2 Crónicas 36:15,16.

De Miqueas. Profetizó igualmente en días de Jotam, Acaz y Ezequías reyes de Judá (Mq. 1:1). Ver 2 Crónicas 36:15,16.

De Jonás. Profetizó en días de Jeroboam II (2 Re. 14:25).

De Sofonías. Profetiz6 en días de Josías de Judá (Sof. 1:1).

De Nahum. La profecía de Nahum es anterior a la caída de Nínive, la cual ocurrió más o menos alrededor del año 612 antes de Cristo, y que se describe en una tableta cuneiforme descifrada en 1923 y publicada por C. J. Gadd. Nabopolasar rey de Akkad, según dicho documento, y Ciáxares rey de los Medos, marcharon sobre Nínive la cual cayó. Nahum profetizó unos días antes, quizá contemporáneo con Sofonías en días de Josías. Sofonías también profetizó contra Nínive (Sof.2:13-15) después de Jonás, quien profetizó igualmente contra Nínive en días de Jeroboam II (2 Re.l4:25).

De Habacuc. Profetizó un poco antes de las famosas incursiones caldeas (Hbc. 1:6), lo cual fue cumplido en días de Nabucodonosor de Babilonia y Joacim de Judá (2 Re.24:1,2). En la apócrifa Historia de Bel y el Dragón se ubica a Habacuc como contemporáneo de Daniel en Babilonia (Adiciones Apócrifas a Daniel 14:33).

De Joel. El libro de Joel no presenta muy clara evidencia interna para. determinar su fecha; pero al haber sido traducido al griego en la Septuaginta, demuestra que por lo menos es anterior al año 280 a.C. Pero claro está que puede remontarse mucho más atrás en el tiempo. Joel 1:15 se corresponde con Isaías 13:6. Joel 2:20 da la impresión de ser anterior a las incursiones babilónicas. Joel 3:l demuestra que es anterior al retorno de la cautividad babi1ónica y posiblemente anterior a ella misma. Esto es lo más posible, pues desde Joel 3:4 en adelante se profetiza sobre Tiro, al igual que lo hicieron Isaías 23:1-18, Ezequiel 26:1 a 28:26, Amós 1:9,10 y Zacarías 9:1-4. De manera que el libro debe ser anterior a la incursión de Nabucodonosor II sobre Tiro, con quien comenzaron a cumplirse las profecías contra Tiro, lo cual fue completándose con Alejandro Magno, Antígono, y los musulmanes, según1os antiguos testimonios de Quinto Curcio IV, Arriano, Plinio el Mayor, Nasir-t-Khusrau, Abu'l Fiela, Ibn Batutah, estudiados por Nina Jidejian, citada por J. McDowell. He aquí, pues, la razón por la que suele ubicarse a Joel entre Oseas y Amós.

De Abdías. Su profecía contra Edom es supremamente coincidente casi en sus mismos términos con la de Jeremías 49:7-22. También profetizaron contra Edom Isaías, Amós y Malaquías. Es probable que la profecía de Abdías, tan similar a la de Jeremías, y conservada por aparte, sea anterior a ésta. Abdías, pues, al igual que los anteriores profetas nombrados, forma parte de la colección de los mensajeros descritos en 2 Crónicas 36:15,16. Algunos han identificado al profeta Abdías con el Abdías del tiempo de Elías y Acab (1 Re.18:3-16).

De Jeremías. Jeremías profetizó en días de Josías, Joacim y Sedequías y obviamente en tiempos de Nabucodonosor (Jer.1:1-3; 3:6; 24:1; 25:1; 26:1; 27:1; 28:1; 29:1-3; 32:1; 34:1,8; 35:1; 36:1; 37:1; 39:1,2; 40:1; 41:1; 44:1; 45:1; 46:2; 47:1; 49:34; 51:59,60; 52:1,4,5,6,12,28-31). Jeremías también atribuyó los males del reino a Manasés y sus abominaciones (Jer.15:4), de lo cual se hace eco 2 Crónicas 33:2. Jeremías es fuente para el tiempo de Josías. Incluso su libro de Lamentos fue con ocasión de la caída del reino desde la muerte de Josías (2 Cr.35:25-27). Fuente es también para el reinado y destronamiento de Joacaz (Jer.22:11,12), para el reinado y cautiverio de Joacim (Jer.22:18,19; 26:1-6; 35:1-19; 2 Cr.36:5-8), para el reinado y cautiverio de Joaquín (Jer.22:24-34. 24:1-10; 29,1,2; 2 Cr.36:9,l0), para el reinado y cautiverio de Sedequías y de Judá (Jer. 21:1-l0; 25:11; 27:1-22; 28:1-17; 29;10; 34:1-5; 39:8-10; 52:1-3, 12-30; 2 Cr.36:11-21). Por otra parte Jeremías se hace eco de la típica frase "Jehová es bueno, para siempre es su misericordia" (Jer.33:11) que aparece en la muestra del salterio citada por Crónicas (1 Cr.16:34) y en boca de Salomón (2 Cr.5:13).

De Daniel. Daniel 1:1,2 habla del sitio de Jerusalem por Nabucodonosor en días de Joacim (2 Cr.36:6). Entre los cautivos estuvo Daniel quien interpretó sueños y visiones en Babilonia (Dn.2:1;  7:1; 8:1) y en Persia (Dn.9:1; l0:l) y fue conocido como piadoso en esos reinos, y ocupó lugares prominentes, de tal manera que aun Ezequiel, del mismo período babilónico, lo nombra de parte de Dios a la par de Noé y Job (Ezq. l4:l4,20; 28:3).

De Ezequiel. Profetizó durante la deportación de Joaquín en pleno cautiverio (Ezq. 1:1; 8:1; 20:1; 24:1,2; 26:1; 29:1,17; 31:1; 32:1; 33:21; 40:1). Ezequiel es fuente para la deportación y el cautiverio, y aun para la noticia de la rebelión huyendo a Egipto (Ezq.17:12-15; 2 Cr.36:10-13).

De Job. Citado en 1 Cr.1;44,45 proveniente de Génesis 36:33,34. Seir Horeo tuvo varios hijos, uno de los cuales fue Disán, entre cuyos hijos uno fue Uz, en cuya tierra moró Job (Gn.36:20,21,28; 1 Cr.1:38,42; Job1:1) cerca de Temán, hijo de Elifaz. Elifaz temanita fue uno de los interlocutores de Job (Gn.36:11; 1 Cr.1:36; Job 4:l) de aquella cercana descendencia. Job fue uno de los jefes o reyes de Esaú (Job 29:8-10,25; comp. con Génesis y 1 Crónicas ya citados). La expresión jefe y rey es intercambiable en este periodo patriarcal anterior al éxodo mosaico (Gn.36:31,43; 1 Cr.1:43,54). Se hace también notoria la antigüedad del libro de Job por su completa ausencia de alusiones mosaicas; hechos obviamente posteriores a su época. Job mismo expresó el deseo de que se escribieran sus palabras (Job19:23 ,24), por lo cual, pasada su desdicha, pudo ser él mismo el narrador poético fundamental de su diálogo y de su libro. Las Crónicas Pseudofilonianas llamadas también Antigüedades Bíblicas, y el Testamento de Job, son apócrifos que hacen a Dina, la hija de Jacob, esposa de Job.

De Salmos. El libro de los Salmos es una colección de varios salmistas: Moisés (90), David (3,4,5,6,7,8,9,11, 12,13,l4,15,16,17,18, 19,20,21, 22,23, 24,25, 26,27,28,29,3O,31,32,34,35, 36,37,38,39,40,4l, 51,52,53,54, 55,56,57, 58,59,60,61,62,63, 64,65,68,69,70, y quizá los anónimos entre 1 y 72 según Salmo 72:20; también 86, 101, l03, l05 según 1 Crónicas16:7; por la misma razón 96 y 106. Además l08,109, l10. De los graduales positivamente suyos 122,124, 133. También 138, 139, 140, 141,142,143, 144 y 145), Asaf (50, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, 80, 81, 82, 83), los hijos de Coré (42,44, 45, 46,47, 48,49, 84,85, 87), Hemán ezraita (88), Etán ezraita (89), anónimos (1,2, l0, 33, 43, 71, 72, 91, 92, 93, 94, 95, 97, 98, 99, 100, 102, 104, 107, 111, l12, 113, 114, 115, 116, 117, 118, 119, 120, 121,123,125, 126, 127,128,129, 130, 132,134,135, 136,137,146, 147,148, 149 y 150). Compilados en cinco colecciones: I) 1 a 41 mayormente de David; II) de 42 a 72, de David, de los hijos de Coré, de Asaf y algunos anónimos; III) 73 a 89 mayormente de Asaf, con algunos de los hijos de Coré y uno de cada uno de Hemán, Etán y David; IV) 90 a l06 mayormente anónimos, uno de Moisés, y dos de David; V) 107 a 150 con los Cánticos Graduales, algunos anónimos y uno que otro de David. De este Salterio sacó su muestra 1 Crónicas 16:7-36 tomando apartes de tres salmos: l05:1-15; 96:1-13 y 106:47,48. La estereotípica expresión "Aclamad a Jehová porque él es bueno; porque su misericordia es eterna" (1 Cr.16:34; 2 Cr.5:13; 7:3; Esd.3:11; Jer.33:11) se encuentra también en los Salmos 100:5; 106;1; 107:1; 110:1 y 136:1. El título del Salmo 60 que habla de la guerra contra Aram-Naharaim y Aram de Soba, y de la destrucción de 12.000 edomitas en el Valle de la sal por Joab, es un relato similar al narrado en 1 Crónicas 18:12, donde Abisai, en el mismo valle de la sal, destrozó a 18.000 edomitas. Dedicados tipológicamente a Salomón fueron los Salmos 72 y 127.

De Proverbios. Primera colección de los proverbios de Salomón: los capítulos 1 a 9 de Proverbios (Prv.1:1). Segunda colección de los proverbios de Salomón: los capítulos 10 a 24 (Prv.10:1). La tercera colección de los proverbios de Salomón, copiados por los varones de Ezequías rey de Judá: desde el capítulo 25 al 29 (Prv.25:1). El capítulo 30 es la Profecía de Agur, y el capítulo 31 la Profecía de la madre del rey Lemuel (Prv.30:1; 31:1). Como ya vimos, Crónicas tuvo indudablemente también como fuente al libro de los Reyes donde se informa (1 Re.4:32) acerca de los proverbios de Salomón.

De Eclesiastés. Por Eclesiastés 1:1,12 vemos que se refiere a Salomón, como se esperaría de la Sabiduría de su contenido basada en la experiencia real, gracias a Dios. Ecl.12:9 nos permite entender que Eclesiastés es también otro libro de proverbios, y por lo cual está seguramente cobijado por la información de 1 Reyes 4:32 que sirvió de fuente a Crónicas.

De Cantares. Cant.1:1 lo refiere a Salomón; y al igual que Proverbios y Eclesiastés es aludido en los Cantares mencionados en 1 Reyes 4:32 fuente de Crónicas.

De Esther. El informe de la deportación de Joaquín, quien también es llamado Jeconías (2 Cr.36:10) es referido en Ester 2:6 incluyendo en la transportación a Mardoqueo y a Esther antes llamada Hadara. Un Mardoqueo aparece también en Esdras 2:2 y Nehemías 7:7 en tiempos del retorno. Aunque Mardoqueo llegó a formar parte de la corte de Asuero en Susa (Est.8:2; 10:2).

De Esdras. Coinciden el final de Crónicas y el comienzo de Esdras (2 Cr.36:22,23; Esd.1:1-4). Igualmente coincide la mención de los moradores de Jerusalem en el retorno (1 Cr.9:2,3; Esd.2:70).

De Nehemías. Coinciden cual Esdras 2:70 los moradores al regreso, especialmente los de Benjamín y los porteros (1 Cr.9:2,3,7,17; Neh.7:73; 11:3,4,7,19).

IMPLICACIONES DE FUENTES DESCONOCIDAS Y DOCUMENTOS INCRUSTADOS EN CRÓNICAS

Por cristianogiv - 7 de Agosto, 2006, 23:32, Categoría: General


APROXIMACIÓN A CRÓNICAS (2) e, f


E. Implicaciones de fuentes desconocidas en CRÓNICAS


Una serie de pasajes en el libro de Crónicas implica necesariamente el uso de fuentes desconocidas que no son mencionadas; o por lo menos, provendrían quizá de las partes desconocidas de las fuentes citadas explícitamente, hoy aún perdidas. El hecho de que en Crónicas algunos pasajes que tienen su paralelo en otro libro bíblico se citen con añadidos o modificaciones, revela además de otra fuente, también el propósito específico de este libro particular.

Por ejemplo, en el libro de Samuel, fuente de Crónicas, cuando se narra la muerte de Saúl, se habla de que su cuerpo fue colgado en el muro de Bet-San (1 Sam. 31:10); en cambio Crónicas complementa la información con la noticia suplementaria del detalle de que la cabeza de Saúl fue colgada en el templo de Dagón (1 Crónicas 10:10).
 Esta tradición, pues, revela una fuente adicional no conocida.


Igualmente, en el evento de la toma de la fortaleza de Sión, 2 Samuel 5:6-10 parece ser fuente de 1 Crónicas 11:4-9; sin embargo Crónicas especifica, a diferencia de Samuel, la participación de Joab en la toma, lo cual calla Samuel. La participación específica de Joab refleja, pues, otras fuentes o tradiciones.


También Crónicas, a diferencia de 2 Samuel, da detalles de la lanza del gigante egipcio a quien venció Benaía; da la estatura de cinco codos (2 Samuel 23:20,21; 1 Crónicas 11:22,23). De la misma manera, al compararse las dos listas de los valientes de David, la de 2 Samuel 23:8-39 y la de 1 Crónicas 11:10-47, encontramos que aunque casi coinciden, sin embargo la de Crónicas es más larga y extensa, y suple otros nombres no hallados en Samuel, lo cual también refleja otras fuentes.


Cuando Crónicas relata la traída del arca a Jerusalem que también se narra en 2 Samuel 6:12-23, añade muchos detalles que reflejan otra fuente (1 Crónicas 15:1-29; 16:1-43). Por ejemplo, da los nombres de los levitas cantores, su servicio, sus vestiduras de lino, e incluso, en ese contexto es donde incrusta una muestra del salterio. En la oración de David con que responde al Pacto de Dios, también registrada en 2 Samuel 7:1-29, Crónicas pone en boca de David esta frase a Dios que no aparece en Samuel: "Me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios" (Cr.17:17b). En el relato de la extensión de los dominios de David, 2 Samuel 8:4 dice que David tomó de Hadad-Ezer, rey de Soba, a 1.700 hombres de a caballo y 20.000 de a pie; 1 Crónicas 18:3,4 dice que 20.000 hombres de a pie; en cambio modifica el número de los de a caballo, pero quitando la palabra "hombres"; Crónicas dice que fueron 7.000 de a caballo; es decir, que1.700 eran hombres libres y los 5.300 restantes serían jinetes suplentes o las familias de los 1.700 hombres; es decir, mujeres y niños, no "hombres". Igualmente Crónicas añade al dato de Samuel respecto al bronce tomado en las ciudades de Hadad-Ezer, que tal bronce fue usado por Salomón en los utensilios y enseres del templo erigido por Salomón (1 Crónicas 18:8; 2 Samuel 8:8). En el mismo capítulo, Crónicas especifica que oro y plata fueron tomados también de Edom, lo cual Samuel refería sólo de los sirios (1 Crónicas 18:11; 2 Samuel 8:12).


En la mención de los oficiales de David (1 Crónicas 18:14-17) que también había hecho Samuel (2 Samuel 8:15-18; 20:23-26), Crónicas añade el detalle de que los príncipes hijos de David estaban cerca del rey. Estos detallitos reflejan, pues, una tradición adicional. Crónicas agrega también importantes pasajes no contenidos en otros libros bíblicos acerca de David. Tales son, por ejemplo, los relativos al lugar para el templo (1 Crónicas 21:28-30), los preparativos para el templo (1 Crónicas 22:1-19), la distribución y deberes de los levitas y los turnos sacerdotales (1 Crónicas 23:1-32; 24:1-31), la distribución de los cantores, porteros y oficiales (1 Crónicas 25:1-31; 26:1-32; 27:1-34) y el modo de sucesión de David a Salomón (1 Crónicas 28 y 29 hasta v.25). Todos estos capítulos provienen, no de fuentes veterotestamentarias mismas, sino quizá de pasajes desconocidos de las fuentes citadas explícitamente por Crónicas para los hechos del rey David.


Crónicas había esclarecido de Samuel (1 Crónicas 19:1,2; 2 Samuel 10:1,2) que el rey de Amón, a quien David, a la muerte de aquel, envió hombres para consolar a su heredero, era Nahas, y aclara que sus siervos enviados eran embajadores. Asimismo especifica a los de Mesopotamia como los sirios de Bet-Rehob (1 Crónicas 19:7; 2 Samuel 10:6) a quienes junto con otros tomó a sueldo Hanún Ben-Nahas de Amón en batalla contra David a quien había ofendido agraviando a sus embajadores. 2 Samuel 10:17,18 dice que David mató de los sirios en Helim a la gente de 700 carros; 1 Crónicas 19:l8 explica que fue a 7.000 hombres de los carros; lo cual quiere decir que había 10 hombres para cada carro.


En el censo de David por Joab castigado por Dios con peste, Crónicas, a diferencia de Samuel, añade a la información el hecho de la amonestación previa de Joab a David antes del censo (1 Crónicas 21:3). Del resultado de tal censo Samuel informa de 800.000 fuertes de Israel que sacaban espada y 500.000 de Judá (2 Samuel 24:9); Crónicas en cambio dice 1.100.000 de Israel que sacaban espada; es decir, 300.000 más que sacarían espada aunque no eran fuertes; una reserva en caso de emergencia. De Judá censa a 470.000 dando así una cifra exacta redondeada en Samuel (1 Crónicas 21:5). Es decir, 30.000 de Judá, "hombres" de reserva que todavía no sacaban espada. El autor de Crónicas tenía por lo visto otras fuentes a mano que le permitieron reinterpretar las cifras, considerando desde otro ángulo, también válido, los datos marginales. Asimismo Crónicas explica que después de haber sido herido Israel fue cuando a David le pesó haber hecho el censo según informa el libro de Samuel (2 Samuel 24:10; l Crónicas 21:7,8). También Crónicas dice que de las alternativas presentadas a David para castigo por el censo, la del hambre era de tres años. 2 Samuel 24:13 dice haber sido siete años de hambre que asolarían a Israel. 1 Crónicas 21:12 menciona simplemente tres años de hambre, pero sin restringirlo a Israel; es decir, que de esos siete años de hambre que asolarían a Israel, tres años alcanzarían más allá de los límites de Israel. También refleja otra fuente o tradición para este incidente, la explicación añadida en Crónicas, de que el ángel visto en la era de Ornán donde se detuvo la peste fue visto por David entre el cielo y la tierra con la espada extendida contra Jerusalem; también añade que los ancianos se postraron juntamente con David en cilicio (1 Crónicas 21:16. 2 Samuel 24 calla este detalle). Crónicas añade también que el mensaje de Gad a David en aquella ocasión le fue ordenado por el ángel de Jehová. Otros detalles de la ocasión suplidos por Crónicas, según otras fuentes aparte de Samuel, es que Ornán y sus cuatro hijos también vieron a1 ángel mientras Ornán trillaba, y que sus cuatro hijos huyeron; también añade que Ornán ofreció además de bueyes y leña, igualmente trigo para la ofrenda ( 1 Crónicas 21:20-23; 2 Samuel 24:22). 2 Samuel 24:24 dice que David compró la era y los bueyes a Ornán, que es el mismo Arauna, en 50 siclos de plata. 1 Crónicas 21:25 añade que David dio por el lugar 600 siclos de oro; es decir, que la compra inicial de la era y los bueyes se extendió luego a todo el lugar aumentándose el precio. También Crónicas añade el hecho de que en aquella ocasión Dios respondió al holocausto de David por fuego desde los cielos, y explica que el cese de la plaga se debió a que el ángel volvió su espada a la vaina por dicho de Jehová (1 Crónicas 21:26,27; 2 Samuel 24:25). Tales añadidos y explicaciones reflejan, pues, una tradición e interpretación inspirada más extensa a la consignada en el libro de Samuel. No una inspiración mayor, sino una tradición e interpretación más amplia.


1 Crónicas 22 suple además unas palabras adicionales de Dios a David que éste mencionó a Salomón, y que no estaban registradas en las referencias anteriores de 2 Samuel 7 y 1 Crónicas 17; tales son que Dios había dicho a David que por derramar mucha sangre y haber hecho grandes guerras, David no le edificaría casa. También añade que David dijo que Dios le había dicho que el nombre de su hijo, varón de paz, sería Salomón, y que le daría paz alrededor en sus días.

 David, pues, atribuye a Dios estos dichos acerca de Salomón. Por Crónicas se comprende también que Salomón fue investido dos veces; la primera según 1 Reyes 1, la segunda según 1 Crónicas 29:22.

Igualmente Crónicas añade a la información de 1 Reyes 3 acerca del ofrecimiento de incienso por Salomón en los lujares altos y en especial Gabaón, la aclaración de que en Gabaón estaba el tabernáculo y el altar de bronce (2 Crónicas 1:3,5). También Crónicas añade, a diferencia de 1 Reyes, que el corazón sabio de Salomón no tendría par antes ni después de él, y riquezas y honra no sólo circunscrito a sus días, sino también después de él. Reyes, pues, circunscribe la gloria y la riqueza a la comparación de sus días; Crónicas, en cambio, generaliza en forma hiperbólica tipificando al Mesías.


Comparando con 1 Reyes, Crónicas añade "oro" a lo que se acumulaba en Jerusalem como piedras; lo cual se repite en Crónicas al inicio y al final del tiempo de Salomón (2 Crónicas 1:14-17; 9:25-28). Con respecto al comercio de Salomón con lienzos de Egipto, Crónicas añade a la información de Reyes que tales lienzos eran finos.

 Crónicas igualmente hace más explícito el contenido de la carta de Salomón a Hiram de Tiro refiriendo más claramente lo relacionado a la Casa de Dios y a lo que había de hacerse en ella; también especifica los tipos de materiales de madera y los materiales a trabajarse en la Casa; lo mismo especifica el precio a pagarse. Añade también de la información de la carta la petición por un hombre entendido para trabajar los materiales, lo cual también calla el informe acerca de la carta en 1 Reyes. También Crónicas hace más explicita la bendición de Hiram de Tiro a Salomón. Estos datos suplementarios suplidos por Crónicas según otras fuentes y tradiciones, son añadidos en virtud del propósito específico del libro centrado en la edificación de la Casa y sus vicisitudes.


De allí que sean datos suplementarios a Reyes también la mención de cebada y vino, además de trigo y aceite, de lo enviado por Salomón a Hiram; se especifica además el puerto de Jope; se solicita además sándalo. Complementa Crónicas también lo relacionado a la madre de Hiram-Abi, según 2 Crónicas 2:13,14, hijo de mujer de Dan; según 1 Reyes 7:13,14 hijo de viuda de Neftalí; es decir, que la madre de Hiram-Abi era de la tribu de Dan casada con hombre de Neftalí, y viuda ya de éste, se casó con un hombre de Tiro de quien nació Hiram-Abi. De los 3.300 capataces informados en 1 Reyes 5:16 como oficiales, 2 Crónicas 2:18 informa de 3.600 capataces extranjeros; es decir, 300 capataces no eran oficiales, significando una provisión providencial de un doceavo de capataces de facto no oficiales disponibles para la supervisión de los trabajos además de los primeros legales.


Con respecto a las columnas del templo, 1 Reyes informa que son de 18 codos midiendo desde cierta base de abajo a arriba; 2 Crónicas informa en cambio que son de 35 codos, subiendo la medida por causa quizá de contabilizar además la altura sobre las que estaban puestas. Si a los 18 codos del informe de Reyes, sumamos los 5 codos de los capiteles, tenemos 23 codos; y si a los 35 codos del informe de Crónicas restamos los 5 de los capiteles, tenemos 30 codos por columna en su base. Los siete codos de diferencia, cerca de tres de nuestros metros, corresponderían a las imponentes gradas del templo sobre las que se cantaban los cánticos graduales. Los 18 codos del informe de Reyes corresponden a las columnas sin los capiteles, vaciadas en su molde y sin colocarse. Los 35 codos del informe de Crónicas incluyen además de las columnas, sus capiteles, y la altura de la base del piso a la terminación de las escaleras a la entrada del templo donde estaban colocadas las columnas. Otros han tomado los 35 codos como sumando dos veces los 18 de cada columna y restándole sus capiteles.


La capacidad del mar de bronce es según Reyes de 2.000 batos, y en 2 Crónicas es de 3.000 batos; es decir, se llenaba dos tercios de su capacidad. También Crónicas añade al relato de Reyes más detalles del momento de entrada del arca al templo, supliendo lo relativo al fuego y la gloria llenando la casa. 2 Crónicas 7:13,14 amplía la información del Pacto de Dios a Salomón. 1 Reyes 9:23 informa de los 550 que estaban sobre el pueblo en las obras; en cambio 2 Crónicas 8:l0 aclara que 250 eran gobernadores principales sobre la gente que trabajaba en aquellas obras; es decir, había unos 300 subjefes.


2 Crónicas se explaya también en la explicación de las fiestas en que Salomón ofrecía sacrificio. 1 Reyes 9:26-28 informa de las naves hechas por Salomón en Ezion-Geber en las que envió a sus siervos con los de Hiram a Ofir de donde trajeron a Salomón 420 talentos de oro. 2 Crónicas 8:17,18 aclara que tal hechura de naves de Salomón fue por mano de Hiram quien se las envió allí y en las que los siervos de ambos fueron a Ofir y trajeron a Salomón 450 talentos de oro; es decir, 30 adicionales no contabilizados en Reyes, puesto que quizá fueron entonces pagados por Salomón como comisión. 2 Crónicas, a diferencia de 1 Reyes, añade que la reina de Sabá llamó al trono de Salomón, no sólo trono de Israel, sino también trono de Dios, llamando así a Salomón: rey para Jehová.


Acerca del reinado de Roboam, Crónicas es más explícito que Reyes y revela también otra fuente. Con respecto al reinado de Abías también se revela otra fuente; 2 Crónicas añade lo relativo a la proclamación a favor del reino hecha desde el monte. 2 Crónicas aclara lo relativo a la madre de Abiam, diciéndola ser Micaías hija de Uriel de Gabaa, la misma Maaca de Absalón, de lo cual el transcrirtor del texto de 1 Reyes 15:2 había puesto como nombre de la madre de Asa el de su abuela que le crió (1 Reyes 15:10). Con respecto al reinado de Asa, Crónicas se explaya en lo relativo a la edificación de ciudades debido a la paz; se explaya también en las reformas de Asa. 1 Reyes 15:16,32 dice que hubo guerra entre Asa de Judá y Baasa de Israel, todo el tiempo de ambos, aunque 2 Crónicas informa de las palabras de Asa refiriendo paz. Tal paz fue, pues, relativa, y en boca de Asa eran instrumento de su política ante el pueblo; sin embargo la disposición de división con Israel permaneció latente y creciente hasta manifestarse en el año 36 de Asa (2 Crónicas 16:1). Sin embargo, realmente hubo paz en el comienzo del reinado de Asa hasta que la enemistad con Israel salió a la superficie. Respecto a la información de este período, Crónicas incrusta la Profecía del Vidente Hananí a Asa, y añade a la información de Reyes que la enfermedad de los pies de Asa fue grave, y que éste no buscó a Jehová en ella sino a los médicos. Lo relativo, pues, a Asa es ampliado en Crónicas; también lo de Josafat, incrustando allí la Profecía de Eliezer Dodava de Maresa y explicando que la alianza de Josafat con Acab fue la causa de la  ruptura de sus naves.


2 Crónicas también añade datos respecto de Joram de Judá; por ejemplo, la ira de Jehová por medio de los filisteos, árabes y etiopes; y la enfermedad suya de los intestinos; incrusta además la carta de Elías a Joram. Revela, pues, también otras fuentes. Uniendo los datos de Reyes y Crónicas se aclara un poco más lo relativo a Ococías de Judá respecto de su muerte. Escondido Ococías de Judá en Samaria, huyó de Jehú, pero fue traído a éste y herido a la subida de Gur junto a Ibleam; luego escapó a Meguido para morir allí, pero lo devolvieron para ser enterrado en Jerusalem. Con respecto al tiempo de Joiada, Crónicas también revela otra fuente cuando añade los nombres de los jefes que este sacerdote juramentó a favor de Joás, acerca de quien Crónicas amplía las noticias de sus males postreros, a la vez que incrusta la Profecía de Zacarías Ben-Joiada. También explica Crónicas que Atalía y sus hijos habían destruido la Casa de Dios y gastado en ídolos las cosas consagradas. En cuanto al reinado de Amasías, Crónicas añade respecto de Reyes los detalles de los preparativos de guerra de Amasías, las profecías de dos varones de Dios, y la idolatría de Amasías.


También la historia de Uzías o Azarías es ampliada en Crónicas en lo relativo a su prosperidad por buscar a Dios, pero también su envanecimiento y temeridad al pretender ofrecer el incienso. 2 Crónicas explica, pues, la causa de su lepra con la que Dios juzgó su soberbia. Revela fuentes adicionales a Reyes también la noticia de las guerras y victorias de Jotam. Con respecto a Acaz se dan otros detalles; por ejemplo, la devolución de los cautivos por Israel, y otras derrotas; incrusta además la Profecía de Obed.


La crónica de Ezequías se encuentra en Isaías, 2 Reyes y 2 Crónicas; Isaías corresponde a 2 Reyes con pequeños recortes; sin embargo Isaías añade la escritura con la Oración de Ezequías. 2 Crónicas, basado en estos libros, los resume; sin embargo añade lo relativo al restablecimiento del culto, la celebración de la pascua y la reorganización del servicio levítico y sacerdotal; también los mandamientos de David, Gad y Natán, de parte de Dios, con respecto a los levitas músicos (2 Crónicas 29:25). Estos pasajes desconocidos a Reyes y al libro de Isaías, pueden Provenir de "los demás hechos" de las crónicas en que se basa 2 Reyes, una de las fuentes de nuestro Crónicas canónico. Respecto al reinado de Manasés, hijo de Ezequías, a diferencia de 2 Reyes, Crónicas amplifica la noticia de que no sólo a un hijo pasó Manasés por fuego, sino a sus hijos, en plural (2 Crónicas 33:6), añadiendo el detalle de que fue en el Valle de Hinom. Pero también agrega Crónicas la noticia de su arrepentimiento, humillación y restauración, haciendo mención de su famosa oración, la cual se conserva entre los apócrifos.


Respecto de Josías, Crónicas revela otras fuentes al añadir el nombre de los levitas que administraban la reparación de la Casa de Dios cuando Hilcías halló el Libro. Crónicas resume las reformas de Josías, si se compara su información con Reyes; y lo hace antes de informar acerca del hallazgo del libro de la Ley; sin embargo Reyes antepone el hallazgo de la Ley a las reformas de Josías. Crónicas, por su parte, añade los detalles y nombres de la celebración de la pascua, los cuales 2 Reyes resume. Añade también Crónicas los detalles de la muerte de Josías explicando que se debió a no atender lo que faraón Necao le habló bajo intervención divina. También informa Crónicas de la autoría, en tal época., del libro de los Lamentos por Jeremías.


Respecto de Joaquín, 2 Crónicas 36:9 dice haber comenzado a reinar a los 8 años de edad; en cambio 2 Reyes 24:8 dice que fue a los 18. Es decir, que los 10 años bajo tutores y como corregente, son reconocidos al reino por Crónicas. Su período de reino en Jerusalem antes de su cautiverio al octavo año de Nabucodonosor, fue de tres meses, a los cuales Crónicas reconoce 10 días más; es decir, no apenas 90 días redondos, sino 100 días exactos; más o menos los tres meses. 2 Crónicas 36:10 llama hermano de Joaquín a su tío Matanías Sedequías (2 Reyes 24:17) por alguna razón. Respecto de Sedequías, comparándose la información de Jeremías 52:1-3 y 2 Reyes 24:18-20, Crónicas explica la iniquidad de Sedequías y la desobediencia a los profetas, aclarándolas como causa de la cautividad; explicación que corresponde al propósito del Libro.


Al igual que con Joaquín, a quien se le reconocen 10 años bajo tutores dentro del reino en Crónicas (2 Reyes 24:8; 2 Crónicas 36:9), también a Ococías de Judá, Crónicas le reconoce 20 años más (2 Reyes 8:25; 2 Crónicas 22:2) aunque también uno solo en Jerusalem. Debemos recordar que ese fue el período cuando la dinastía de Israel asechaba sobre el trono de Judá, lo que se hizo patente con la usurpación de Atalía. El comienzo del reino de Ococías de Judá fue al terminar el año 11 y comenzar el 12 de Joram de Israel (2 Reyes 8:25; 9:29), después de haber estado 20 años bajo tutores que le reconoce Crónicas en el reino a diferencia de Reyes.


El examen, pues, de todos estos .detalles, además de mosstrar que el trabajo del cronista fue amplio, autónomo y no meramente copista, tales detalles, aclaraciones y noticias extras y suplementarias, revelan indudablemente fuentes y tradiciones desconocidas, o pasajes de las fuentes explícitamente citadas no veterotestamentarias, las cuales se usan en relación a Crónicas debido a la razón propia y particular de su aporte especial dentro del contexto de toda la Revelación Divina. Debe recordarse que en un período de restauración teocrática, como el de la escritura de Crónicas, el énfasis del Espíritu se hace más sacerdotal, lo cual explica los suplementos de Crónicas y otros aspectos. Otras particularidades de Crónicas se verán también, Dios mediante, en un capítulo a ello dedicado.



F. Documentos incrustados en CRÓNICAS

Ya en los pasajes de esta obra en I-B-3.-b-2,3,4, hicimos una relación de las profecías y cartas documentales halladas incrustadas a lo largo del libro de Crónicas, al igual que una muestra del Salterio. También en el apartado anterior (II-E), hicimos mención de las incrustaciones de profecías en pasajes particulares del libro de Crónicas relacionados con ciertos períodos históricos. Para facilitar su consideración y estudio por separado y en conjunto, transcribimos a continuación tales documentos incrustados, en su orden de aparición en el libro de Crónicas.


1. Profecía de Samuel a David
Memoria de Israel con ocasión del Pacto de Israel con David en Hebrón.

"2También Jehová tu Dios te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel mi pueblo. 3Y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová por medio de Samuel" (1 Cr. 11:2b,3b).


2. Profecía de Amasai jefe de los treinta
Con ocasión de los que vinieron a David en Siclag.

"Entonces el Espíritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isaí. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores, pues también tu Dios te ayuda" (1 Cr. 12:18).

3. Respuesta divina a la consulta de David
Con ocasión de la subida de los filisteos contra David en el Valle de Refaim cuando fue ungido rey de Israel.

"14David volvió a consultar a Dios, y Dios le dijo: No subas tras ellos, sino rodéalos para venir a ellos por delante de las balsameras. 15Sal luego a la batalla, porque Dios saldrá delante de ti y herirá el ejército de los filisteos" (1 Cr. 14:14,15). Véase también 1 Crónicas 14:110.

4. Aclamación de David a Jehová por mano de Asaf y sus hermanos
Aclamaciones con ocasión de la llegada del arca a Jerusalem durante el reino de David.

"8Alabad a Jehová, invocad su nombre, dad a conocer en los pueblos sus obras. 9Cantad a él, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas. 10Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. 11Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente. 12Haced memoria de las maravillas que ha hecho, de sus prodigios, y de los juicios de su boca, 13oh vosotros, hijos de Israel su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos. 14Jehová, él es nuestro Dios; sus juicios están en toda la tierra. 14El hace memoria de su pacto perpetuamente, y de la palabra que él mandó para mil generaciones; 16del pacto que concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac; 17el cual confirmó a Jacob por estatuto, y a Israel por pacto sempiterno, 18diciendo: A ti daré la tierra de Canaán, porción de tu heredad. 19Cuando ellos eran pocos en número, pocos y forasteros en ella, 20y andaban de nación en nación, y de un reino a otro pueblo, 21no permitió que nadie los oprimiese; antes por amor de ellos castigó a los reyes. 22No toques, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas. 23Cantad a Jehová toda la tierra, proclamad de día en día su salvación. 24Cantad entre las gentes su gloria, y en todos los pueblos sus maravillas. 25Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza, y de ser temido sobre todos los dioses. 26Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; mas Jehová hizo los cielos. 27Alabanza y magnificencia delante de él; poder y alegría en su morada. 28Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, dad a Jehová gloria y poder. 29Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad. 30Temed en su presencia, toda la tierra; el mundo será aún establecido, para que no se conmueva. 31Alégrense los cielos, y gócese la tierra, y digan en las naciones: Jehová reina. 32Resuene el mar, y su plenitud; alégrese el campo, y todo lo que contiene. 33Entonces cantarán los árboles de los bosques delante de Jehová, porque viene a juzgar la tierra. 34Aclamad a Jehová, porque él es bueno; porque su misericordia es eterna. 35Y decid: Sálvanos, oh Dios, salvación nuestra; recógenos, y líbranos de las naciones, para que confesemos tu santo nombre, y nos gloriemos en tus alabanzas. 36Bendito sea Jehová Dios de Israel, de eternidad a eternidad. Y dijo todo el pueblo, Amén, y alabó a Jehová" (1 Cr. 16:7-36. Ver también Salmos 105:1-15; 96:1-3M 106:47,48).

5. Profecía de Natán a David
Con ocasión de la intención de David expresada a Natán de edificar Casa para Jehová Dios de Israel.

"3En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo: 4Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite. 5Porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. 6Por donde quiera que anduve con todo Israel, ¿hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro? 7Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel; 8y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra. 9Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en él y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirán más, como antes, 10y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa. 11Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. 12Él me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. 13Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; 14sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme y para siempre. 15Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David" (1 Cr.17:3-15).

6. Profecía de Gad a David
Con ocasión del censo de Israel ordenado por David a Joab, que Dios abominó.

"9Y habló Jehová a Gad, vidente de David, diciendo: 10Ve y habla a David, y dile: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te propongo; escoge de ellas una que yo haga contigo. 11Y viniendo Gad a David, le dijo: Así ha dicho Jehová: 12Escoge para ti: o tres años de hambre, o por tres meses ser derrotado delante de tus enemigos con la espada de tus adversarios, o por tres días la espada de Jehová, esto es, la peste en la tierra, y que el ángel de Jehová haga destrucción en todos los términos de Israel. Mira, pues, qué responderé al que me ha enviado. 18Y el ángel de Jehová ordenó a Gad que dijese a David que subiese y construyese un altar a Jehová en la era de Ornán jebuseo. 19Entonces David subió, conforme a la palabra que Gad le había dicho en nombre de Jehová" (1 Cr. 21:9-12,18,19).

7. Profecía de David
Memoria de David con ocasión de dar instrucciones a Salomón su hijo.

"8Mas vino a mi palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. 9He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. 10Él edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre" (1 Cr. 22:8-10).


8. Profecía de David
La misma memoria anterior de David con otros detalles recordada ahora en otra ocasión, durante la sucesión de su trono por Salomón en Jerusalem, ante todos los principales de Israel.

"3Mas Dios me dijo: Tú no edificarás casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre. 6Y me ha dicho: Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios; porque a este he escogido por hijo, y yo le seré a él por padre. 7Asimismo  yo confirmaré su reino para siempre, si él se esforzare a poner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este día" (1 Cr. 28:3,6,7).


9. Sueño profético de Salomón
Con ocasión de la convocación a Israel por Salomón en Gabaón donde estaba el tabernáculo de reunión y el altar de bronce hecho por Bezaleel Ben-Uri Ben-Hur.

"7Y aquella noche apareció Dios a Salomón y le dijo: Pídeme lo que quieras que yo te dé... 11Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, 12sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti" (2 Cr. 1:7,11,12).

10. Mensaje de Salomón a Hiram de Tiro
Con ocasión de la determinación de Salomón de edificar casa a Jehová.

"3Y envió a decir Salomón a Hiram rey de Tiro: Haz conmigo como hiciste con David mi padre, enviándole cedros para que edificara para sí casa en que morase. 4He aquí yo tengo que edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, para consagrársela, para quemar incienso aromático delante de él, y para colocación continua de los panes de la proposición, y para holocaustos a mañana y tarde, en los días de reposo, nuevas lunas, y festividades de Jehová nuestro Dios; lo cual ha de ser perpetuo en Israel. 5Y la casa que tengo que edificar, ha de ser grande; porque el Dios nuestro es grande sobre todos los dioses. 6Mas quién será capaz de edificarle casa, siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo? ¿Quién, pues, soy yo para que le edifique casa, sino tan sólo para quemar incienso delante de él? 7Envíame, pues, ahora un hombre hábil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en púrpura, en grana y en azul, y que sepa esculpir con los maestros que están conmigo en Judá y en Jerusalem, los cuales dispuso mi padre. 8Enviame también madera del Líbano: cedro, ciprés y sándalo; porque yo sé que tus siervos saben cortar madera en el Líbano; y he aquí, mis siervos irán con los tuyos, 9para que me preparen mucha madera, porque la casa que tengo que edificar ha de ser grande y portentosa. 10Y he aquí, para los trabajadores  tus siervos, cortadores de madera, he dado veinte mil coros de trino en grano, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de vino, y veinte mil batos de aceite" (2 Cr. 2:3-10).

11. Carta de Hiram de Tiro a Salomón
Con ocasión del mensaje de petición de Salomón.

"11Entonces Hiram rey de Tiro respondió por escrito que envió a Salomón: Porque Jehová amó a su pueblo, te ha puesto por rey sobre ellos. 12Además decía Hiram: Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dio al rey David un hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa a Jehová, y casa para su reino. 13Yo, pues, te he enviado un hombre hábil y entendido, Hiram-Abi, 14hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fue de Tiro; el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en azul, en lino y en carmesí; asimismo sabe esculpir toda clase de figuras, y sacar toda forma de diseño que se le pida, con tus hombres peritos, y con los de mi señor David tu padre. 15Ahora, pues, envíe mi señor a sus siervos el trigo y cebada, y aceite y vino, que ha dicho; 16y nosotros cortaremos en el Líbano la madera que necesites, y te la traeremos en balsas por el mar hasta Jope, y tú la harás llevar hasta Jerusalem" (2 Cr. 2:11-16).

12. Profecía de David
Memoria de Salomón con ocasión de la dedicación del templo de Jehová.

"8Mas Jehová dijo a David mi padre: Respecto a haber tenido en tu corazón deseo de edificar casa a mi nombre, bien has hecho en tener esto tu corazón. 9Pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa a mi nombre. 16Ahora, pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le has prometido diciendo: No faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú has andado delante de mí" (2 Cr. 6:8,9,16).

13. Pacto de Dios con Salomón
Con ocasión de la edificación y dedicación de la Casa de Dios.

"12Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. 13Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 15Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; 16porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre. 17Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos, 18yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel. 19Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, 20yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos. 21Y esta casa que es tan excelsa, será espanto a todo el que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho Jehová así Jehová a esta tierra a esta casa? 22Y se responderá: Por cuanto dejaron a Jehová Dios de sus padres, que los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso; por eso él ha traído todo este mal sobre ellos" (2 Cr. 7:12-22).


14. Profecía de Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá
Con la ocasión de la invasión de Sisak de Egipto a Judá en tiempos de Roboam.

"5Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá, que estaban reunidos en Jerusalem por causa de Sisac, y les dijo: Así ha dicho Jehová: Vosotros me habéis dejado, y yo también os he dejado en manos de Sisac. 6Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehová. 7Y cuando Jehová vio que se habían humillado, vino palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalem por mano de Sisac" (2 Cr.12:5-7).

15. Profecía de Azarías Ben-Obed a Asa
Con ocasión de la buena disposición de Asa para buscar a Dios.

"1Vino el Espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed, 2y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará. 3Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara, y sin ley; 4pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos. 5En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. 6Y una gente destruía a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turbó con toda clase de calamidades. 7Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra" (2 Cr. 15:1-7).


16. Profecía del vidente Hanani a Asa
Con ocasión de la Alianza de Asa con Ben-Adad en año de su reinado cuando Baasa de Israel subió contra Judá.

"7En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y  le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. Los etíopes y los libios,¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. 9Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti" (2 Cr. 16:7-9).

17. Profecía de Micaías Ben-Imla a Acab y a Sedequías Ben-Quenaana ante Josafat
Con ocasión de la visita de Josafat a Acab en Samaria cuando éste le invitó a subir contra Ramot de Galaad, y Josafat consultó a Jehová.

"16Entonces Micaías dijo: He visto a todo Israel derramado por los montes como ovejas sin pastor; y dijo Jehová: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno en paz a su casa. 18Entonces él dijo: Oíd, pues, palabra de Jehová: Yo he visto a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba a su nano derecha y a su izquierda. 19Y Jehová preguntó: ¿Quién inducirá a Acab rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía así, y otro decía de otra minera.20Entonces salió un espíritu que se puso delante de Jehová y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué modo? 21Y y él dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Jehová dijo: Tú le inducirás, y lo lograrás; anda y hazlo así. 22Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de estos tus profetas; pues Jehová ha hablado el mal contra ti. 27Y Micaías dijo (a Sedequías Ben-Quenaana): Si tú volvieres en paz, Jehová no ha hablado por mí. Dijo además: Oíd, pueblos todos" (2 Cr. 18:16,l8-22,27).


18. Profecía de Jehú Ben-Hanani a Josafat
Con ocasión del regreso de Josafat a Jerusalem desde Samaria donde combatió a Ramot de Galaad al lado de Acab, a pesar de la advertencia de Micaías Ben-Imla.

"2Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto. 3Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios" (2 Cr 19:2,3).


19. Profecía de Jehaziel Ben-Zacarías Ben-Benaía Ben-Jeiel BénMatanías de los hijos de Asaf ante Josafat y la asamblea de Judá
Con ocasión de la subida de moabitas y amonitas en guerra contra Josafat.

"14Y estaba allí Jehaziel hijo de Zacarías, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asar, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión; 15y dijo: Oíd, ,Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalem, y tú, rey Josafat, Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. 16Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. 17No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalem, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros'' (2 Cr. 20:14-17).


20. Profecía de Eliezer Ben-Dodava de Maresa a Josafat
Con ocasión de la amistad de Josafat con 0cocías de Israel con quien construyó naves en Ezion-Geber para ir a Tarsis, las cuales se rompieron.

"Entonces Eliezer hijo de Dadava, de Maresa, profetizó contra Josafat, diciendo: Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, Jehová destruirá tus obras" (2 Cr.20:37).


21. Carta de Elías a Joram de Judá
Con ocasión de los caminos de Joram de Judá.

"12Y le llegó una carta del profeta Elías, que decía: Jehová el Dios de David tu padre ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa rey de Judá, 13sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que fornicase Judá y los moradores de Jerusalem, como fornicó la casa de Acab; y además has dado muerte a tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que tú; 14he aquí Jehová herirá a tu pueblo de una gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres, y a todo cuanto tienes; 15y a ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus intestinos, hasta que se te salgan a causa de tu persistente enfermedad" (2 Cr. 21:12-15).


22. Profecía de Zacarías Ben-Joiada a Joás y a Judá
Con ocasión del extravío de Joás a la muerte de Joiada.

"Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías hijo del sacerdote Joiada; y puesto en pie, donde estaba más alto que el pueblo, les dijo: Así ha dicho Dios: ¿Por qué quebrantáis los mandamientos de Jehová? No os vendrá bien por ello; porque por haber dejado a Jehová, él también os abandonará" (2 Cr. 24:20).


23. Profecía de un varón de Dios a Amasías
Con ocasión de haber tomado Amasías a sueldo por cien talentos de plata a cien mil hombres de Israel.

"7Mas un varón de Dios vino a él y le dijo: Rey, no vaya contigo el ejército de Israel; porque Jehová no está con Israel, ni con todos los hijos de Efraín. 8Pero si vas así, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, Dios te hará caer delante de los enemigos; porque en Dios está el poder, o para ayudar, o para derribar" (2 Cr. 25:7,8).


24. Profecía a Amasías por un profeta anónimo
Con ocasión de tomar Amasías por dioses a los ídolos de Seir luego de volver de la matanza que hizo de edomitas.

"15Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías, y envió a él un profeta, que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de otra nación, que no libraron a su pueblo de tus manos? 16Y hablándole el profeta estas cosas, él le respondió: Te han puesto a ti por consejero del rey? Déjate de eso. ¿Por qué quieres que te maten? Y cuando terminó de hablar, el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha decretado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste mi consejo" (2 Cr. 25:15,16).


25. Intercambio entre Amasías de Judá y Joás de Israel
Con ocasión de las vísperas de la batalla de Bet-Semes entre Judá e Israel donde cayó Judá.

"17Y Amasías rey de Judá, después de tomar consejo, envió a decir a Joás hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel: Ven, y veámonos cara a cara. 18Entonces Joás rey de Israel envió a decir a Amasías rey de Judá: El cardo que estaba en el Líbano envió al cedro que estaba en el Líbano, diciendo: Da a tu hija a mi hijo por mujer. Y he aquí que las fieras que estaban en el Líbano pasaron, y hollaron el cardo" (2 Cr. 25:17-18).


26. Profecía de Obed al ejército de Samaria
Con ocasión de las derrotas de Judá ante Israel en tiempos de Acaz de Judá, Peka Ben-Remalías y Zicri -de Efraim, cuando el ejército de Samaria llevaba a su tierra a los cautivos de Judá.

"9Había entonces allí un profeta de Jehová que se llamaba Obed, el cual salió delante del ejército cuando entraba en Samaria, y les dijo: He aquí, Jehová el Dios de vuestros padres, por el enojo contra Judá, los ha entregado en vuestras manos; y vosotros los habéis matado con ira que ha llegado hasta el cielo. 10Y ahora habéis determinado sujetar a vosotros a Judá y a Jerusalem como siervos y siervas; mas ¿no habéis pecado vosotros contra Jehová vuestro Dios? 11Oídme, pues, ahora, y devolved a los cautivos que habéis tomado de vuestros hermanos; porque Jehová está airado contra vosotros" (2 Cr. 28:9-11).


27. Cartas de Ezequías a Judá e Israel
Con ocasión de prepararse la Gran Pascua en tiempos de Ezequías.

"1Envió después Ezequías por todo Israel y Judá, escribió cartas a Efraín y Manasés, para que viniesen a Jerusalem a la casa de Jehová para celebrar la pascua a Jehová Dios de Israel. 6Fueron, pues, correos con cartas de mano del rey y de sus príncipes por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: Hijos de Israel, volveos a Jehová el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y él se volverá al remanente que ha quedado de la mano de los reyes de Asiria. 7No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se rebelaron contra Jehová el Dios de sus padres, y él los entregó a desolación, como vosotros veis. 8No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; someteos a Jehová, y venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro Dios, y el ardor de su ira se apartará de vosotros. 9Porque si os volviereis a Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos, y volverán a esta tierra; porque Jehová vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no apartará de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis a él. 10Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efraim y Manasés, hasta Zabulón; mas se reían y burlaban de ellos. 11Con todo eso, algunos hombres de Aser, de Manasés y de Zabulón se humillaron y vinieron a Jerusalem" (2 Cr. 30:1,6-11).


28. Mensaje y cartas de Senaquerib a Jerusalem
Con ocasión de la invasión a Judá por Senaquerib y de su intención fallida de tomar a Jerusalem en tiempos de Ezequías. Tales cartas expuso Ezequías a Jehová.

"10Así ha dicho Senaquerib rey de los asirios: ¿En quién confiáis vosotros, al resistir el sitio en Jerusalem? 11¿No os engaña Ezequías para entregaros a muerte, a hambre y a sed, al decir: Jehová nuestro Dios nos librará de la mano del rey de Asiria? 12¿No es Ezequías el mismo que ha quitado sus lugares altos y sus altares, y a dicho a Judá y a Jerusalem: Delante de este solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis incienso? 13¿No habéis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de la tierra? ¿Pudieron los dioses de las naciones de esas tierras librar su tierra de mi mano? 14¿Qué dios hubo de entre los dioses de aquellas naciones que destruyeron mis padres, que pudiese salvar a su pueblo de mis manos? ¿Cómo podrá vuestro Dios libraros de mi mano? 15Ahora, pues, no os engañe Ezequías, ni os persuada de ese modo, ni le creáis; que si ningún dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar a su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, ¿cuánto menos vuestro Dios os podrá librar de mi mano? 17Además de esto escribió cartas en que blasfemaba contra Jehová el Dios de Israel, y habló contra él, diciendo: Como los dioses de las naciones de los países no pudieron librar a su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequías librará al suyo de mis manos" (2 Cr. 32:10-15,17).


29. Profecía de Hulda a Josías
Con ocasión de la consulta de Josías a Jehová cuando leyó el libro de la Ley hallado por el sacerdote Hilcías.

"22Entonces Hilcías y los del rey fueron a Hulda profetisa, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalem en el segundo barrio, y le dijeron las palabras antes dichas. 23Y ella respondió: Jehová Dios de Israel ha dicho así: Decid al varón que os ha enviado a mí, que así ha dicho Jehová: 24He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de él, todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá; 25por cuanto me han dejado, y han ofrecido sacrificios a dioses ajenos, provocándome a ira con todas las obras de sus manos; por tanto, se derramará mi ira sobre este lugar, y no se apagará. 26Mas al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, así le diréis: Jehová el Dios de Israel ha dicho así: Por cuanto oíste las palabras del libro, 27y tu corazón se conmovió, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová. 28He aquí que yo te recogeré con tus padres, y serás recogido en tu sepulcro en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo traigo sobre este lugar y sobre los moradores de él" (2 Cr. 34:22-28).

30. Mensaje de Necao a Josías
Con ocasión de la subida del faraón Necao a la batalla de Carquemis.

"21Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya. 22Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios" (2 Cr. 35:21-22).


31. Decreto de Ciro
(2 Cr. 36:22b,23. Ya transcrito en II-A-32.

A las transcripciones anteriores las he llamado a "Documentos", según el sistema propio de transmisiones textuales de la época proveniente de tradiciones orales que en un cierto momento se fijan por escrito. "Documentos", pues, según la categoría de la época y su sistema propio de transmisiones, ya que ese era el estilo que se usaba en el período para pasar la historia de sus eventos de un siglo a otro, a diferencia de la meticulosidad escéptica de los tiempos modernos en ciertas áreas contra las que existen prejuicios y animadversión, contrastando con otras áreas donde hasta los fraudes se cantan como lo último de la producción científica, tales como en el campo de la llamada "prehistoria", la paleontología y las hipótesis evolucionistas.

Contrastando, pues, con la bienvenido facilista que se da a cualquier cosa que aparente avalar las fábulas de la evolución, por el contrario, se exige a la bibliología la más estricta historicidad, a veces con un escepticismo que raya profundamente en la más mala voluntad. Sin embargo, respecto a la transmisión tradicional histórica del período abarcado por Crónicas, para la gente de la época era normal y suficiente el estilo de crónica y las referencias propias.


Indudablemente, para tal documentación debió acudirse a registros fidedignos y a tradiciones estereotípicas nacidas de la realidad de los hechos, cuya transmisión se centraba más en el fondo que en la forma; lo cual, para ciertos menesteres, es más sabio. El fluir del Espíritu es afín a las equivalencias de fondo.

FUENTES DE FUENTES Y RELACIÓN DE ESCRIBAS EN CRÓNICAS

Por cristianogiv - 7 de Agosto, 2006, 23:13, Categoría: General


APROXIMACIÓN A CRÓNICAS (2) g, h



G. Fuentes de Fuentes en CRÓNICAS


Entre los autores humanos de las Sagradas Escrituras veterotestamentarias que sirvieron de fuente al libro de Crónicas que estudiamos, Moisés ocupa un lugar importantísimo en la tradición. Indudablemente Moisés usó fuentes anteriores a él, e incorporó a sus escritos, con selectividad inspirada, documentos antiguos conservados por la linea revelacionista de antecesores.

Para el libro de Génesis, por ejemplo, sobresale el importante documento llamado "Libro de las Generaciones de Adam" citado en Génesis 5:1: "Este es el libro de las generaciones de Adam...".

Porciones similares son Las Generaciones de Noé (Gn.6:9), Las Generaciones de los Hijos de Noé (Gén. 10:1), Las Generaciones de Sem (Gn.11:10), Las Generaciones de Taré (Gn, 11:27) y Las Generaciones de Esaú (Génesis 36:1); todo lo cual tiene los visos de registros arcaicos, conservados y acrecentados de generación en generación; lo cual es una tendencia normal de los hombres, y mucho más cuando es inspirada en virtud de un propósito divino.

Otra huella de incrustación sobresaliente es, por ejemplo, "La Historia de la Familia de Jacob" (Gn.37:2), similar a la cual pudieron serlo perfectamente las otras historias registradas en el Génesis, las cuales todas, sin embargo, pasaron por la mano de Moisés.

El círculo familiar del Señor Jesús, representado ahora en la carta neotestamentaria de su hermano Judas Tadeo Lebeo (Mateo 13:55; Marcos 6:3: 1 Corintios 9:5; Gálatas 1:19; Judas 1:1) tenía como ciertas algunas de las tradiciones registradas en el llamado Libro de Enok; de tal manera que Judas Tadeo Lebeo cita una de sus profecías en su epístola (Judas 1:14,15). Es apenas obvio que los eventos históricos generen tradiciones, las cuales al registrarse testifican de algún modo de esa vertiente que tuvo sus comienzos en los hechos.

Este Libro de Enok suple, pues, visos de aquella arcaica vertiente de tradiciones patriarcales, de las que se halla muestra también en otros libros como Apócrifo del Génesis, Libro de Adam, Vida de Adam y Eva, Testamento de Adam, Libro de Lamek, Libro de Noé, Testamento de Abraham, Testamento de Isaac, Testamento de Jacob, Testamento de los Doce Patriarcas, Testamento de Job, Libro de los Jubileos, Antigüedades Bíblicas (o Crónicas Pseudo-Filonianas), el Talmud, etc., varios de los cuales se hallaron también en las Cuevas de Qumram, y otros fueron conservados desde 1a Guenizah judaica por copistas cristianos primitivos.

Respecto del libro patriarcal canónico de Job, debemos tener presentes las siguientes expresiones: "23¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro; 24que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre!" (Job19:23, 24); lo cual revela la intención de Job y explicaría la conservación providencial de tan maravilloso poema histórico inspirado, que responde de parte de Dios al deseo expreso de Job de que sus palabras fuesen conservadas.

De la época patriarcal, por otra parte, Génesis conserva incrustados pasajes con dichos expresos de la misma boca de los protagonistas; dichos que se hicieron estereotipos, tales como el Dicho de Lamek a sus mujeres (Gn. 4:23,24), los Oráculos de Noé acerca de Kanaán, Jafet y Sem (Gn. 9:25-27), la Respuesta de Jehová a la consulta de Rebeca (Gn. 25:23), las Bendiciones de Isaac a Jacob y Esaú (Gn. 27:27-29, 39,40), y el extraordinario documento de las Profecías de Jacob a sus doce hijos (Gn. 49:1-27).

La historicidad de los relatos patriarcales, contra los subjetivismos de la crítica  literaria de la escuela de Wellhausen, está ampliamente ambientada por los hallazgos arqueológicos de Mari, Capadocia, Nuzi, Alalaj, Ras-Shamra y los textos egipcios de execración. Con respecto al período desde Adam hasta Abraham, también las tradiciones paganas conservan rasgos del recuerdo de los tiempos arcaicos inspiradamente conservados en Génesis. La versión de la Creación fue adaptada por la mente caída del hombre a sus nuevas tendencias naturales pervirtiendo el creacionismo del ex-nihilo, trocándolo a un inmanentismo panteísta e idolátrico, como el que aparece en las distintas recensiones del Enuma Elish, poema de la creación, de cuyas redacciones conocidas hasta hoy ninguna es anterior al siglo X antes de Cristo, como lo demuestra W. G. Lambert en su obra "Un Nuevo Vistazo al Marco Babilónico de Génesis"; con lo que queda demostrado que el poema de la creación hallado inicialmente en la Biblioteca de Asurbanipal no pudo influir sobre Moisés, sino que es más bien una tradición posterior y pervertida de la Creación. El texto Menfítico de la creación es apenas del año 700 antes de Cristo. En las versiones sumerias, acadias, egipcias, asirias y babilónicas, se encuentran sin embargo rasgos comunes debidos a la tradición arcaica común que avalan el lenguaje del Documento del Génesis. Se tiene también muestra de que las tradiciones hebreas y egipcias aparecen emparentadas en la Cosmogonía Fenicia conservada por el sacerdote fenicio Sanjuniation, del cuarto siglo antes de Cristo, la cual también describe Filón y notifica Eusebio.

Por otra parte, la revelación que Adam recibió de Dios mismo en cuanto a su formación física del polvo de la tierra (Génesis 3:19), constituyó el ingrediente básico de tales tradiciones arcaicas que se encuentran también en ese sentido entre los sumerios, como por ejemplo, en las palabras de Enki a Nammu, su madre, también llamada Mami en los textos cuneiformes. Lo cual explica la aplicación de tal origen al Enkidu de la epopeya de Gilgamesh. La misma tradición se encuentra en el Poema babilónico de la Creación, relacionada a la sangre, que en la terminación hebrea del nombre A-dam, tiene tal significado. La tradición egipcia khamita también conserva el recuerdo del Dios Alfarero, asimismo como el detalle del hálito de vida del que también hablan la Epopeya de Gilgamesh y el Oráculo de Nabú a Asurbanipal. Una vertiente de tal tradición de la formación del hombre se encuentra entre los Quichés, registrada en el Popol-Vuh. La tradición llamada clásica recoge el recuerdo como consta, por ejemplo, en las Sátiras de Juvenal, en las Metamorfosis de Ovidio y en Pausanías.

La tradición complementaria con respecto a Eva tiene sus representantes en Beroso, en Aristófanes y en el Rig-Veda relacionada como la tradición de los Andróginos. Aparece también más claramente conservada entre los Taaroes, los Birmanos Karenos, los Polinesios Maoríes y en la Cosmogonía Fenicia conservada por Sanjuniation. La tradición de los Birmanos Karenos fue la que permitió a Adoniram Judson evangelizar Birmania. Eliu Ben-Baraquiel Buzita de la familia de Ram también sostenía antes de Moisés la tradición de la formación del hombre del barro, en la época patriarcal premosaica, al igual que Job. La palabra "Edén" tiene sus relaciones posteriores en los textos sumerios y acadios. El poema sumerio de Eneba-Am refleja la tradición del paraíso en el que en una época vivió el hombre sin enfermedad, vejez y pecado. Similaridades se encuentran en los clásicos griegos y latinos. Valmiki en el Ramayana recuerda también una edad de oro.

El eco del Árbol de la Vida puede oírse ya distorsionado por el tiempo en la Planta de la Vida que la serpiente robó a Gilgamesh en su epopeya. La experiencia espiritualista, diríamos de muerte clínica, de Adapa, según los textos de la Biblioteca de Asurbanipal y de los Archivos de Amarna, nos hablan también de un Alimento de Vida similar al ofrecido al profeta Elías (1 Reyes 19:6-8), y a Roland Buck en nuestros tiempos, según se narra en el libro "Ángeles en Misiones Especiales". Se nos habla también del Árbol de Vida en el culto de Ningiszida en tiempos de Gudea de Lagash, que reinó entre los años 2144 y 2114 antes de Cristo. Tal culto, como los cananeos, refleja la opción ofita en pro de la serpiente a la que se daba culto, y cuyo nombre hace alusión al Árbol de la Ciencia. La dicotomía entre vida y ciencia también sobrevivió en el Relato de Adapa. En el lenguaje arcaico de la época de Gilgamesh de Uruk, tal como aparece en boca de la hieródula del poema, se oyen también pálidos ecos de la pretendida divinización por el Conocimiento. La arqueología ha desenterrado de los sumerios, de Ur y de Nippur, Cilindros con el Sello de la tentación; es decir, representando el Árbol, la serpiente y la pareja de tentados.

Es la Eva, pareja de Protogene (o Primer Generador), con éste, quienes, según la Cosmogonía Fenicia, surgieron después de la oscuridad del caos. En tal cosmogonía, Eva aparece tomando del fruto del Árbol. Los hechos, pues, que registra el Génesis, generaron tales tradiciones recogidas de diversas maneras en los textos seculares postdiluvianos desenterrados casi todos generalmente de épocas posteriores a Moisés, y a los que necesariamente debemos clasificar como tardíos, si se comparan a las fuentes mosaicas arcaicas y protocanónicas mimetizadas en el Génesis.

En otros respectos, la tradición de los Nefilim y de  los Gigantes, halla su paralelo, por ejemplo, en la de los titanes griegos y los djinns beduinos. La tradición extrabíblica del Diluvio es supremamente extensa. Las más arcaicas son la de la Epopeya de Gilgamesh, la del Fragmento Hilprecht, el texto cuneiforme del Prisma de la Dinastía Isin con la lista de reyes antediluvianos, la Epopeya de Isdubar, las tradiciones de Nínive y Nippur, y las narraciones de Beroso que conservaron Alejandro Polyhistor de Mileto y Eusebio de Cesarea. La tradición persa toma a Ararat como punto de partida para el repoblamiento de la tierra, llamando al lugar: “Koh-i-Nuh"; es decir, Montaña de Noé. Los armenios la llamaban "Apobaterion"; o sea, Lugar del Descenso, cerca de la moderna Nakhicheran, que también significa: Primer Lugar del Descenso. Beroso, Josefo y muchos otros, aún de nuestros días, narran acerca de la supervivencia del arca de Noé en tal cordillera, vista y palpada por testigos. Las investigaciones recientes han demostrado que Ararat es un volcán extinguido que se formó bajo agua.

La tradición extrabíblica diluvialista llama Ubartutu de Shurupak al último monarca antediluviano, el cual es el mismo Arradates de Sippar, según Beroso. De éste provendrían, según esta vertiente tradicional, su hijo Utnapishtim y su nieto Ziuzudra sobrevivientes del Diluvio, según el Prisma de la Dinastía Isin que rigió entre los años 2000 y 1800 antes de Cristo. Utnapishtim y Ziuzudra, que es también Xixutro, son confundidos en otras tradiciones como un mismo personaje sobreviviente del Diluvio. Todo lo cual es, pues, eco posterior del Diluvio genesíaco noético e histórico, el cual es fondo común de las tradiciones legendarias posteriores. Asurbanipal y Beroso nos hablan de escritos anteriores al Diluvio. La existencia de escritura antidiluviana también es recordada por tradiciones judías y árabes quienes la remontan, algunos a Enok, otros a Seth y al mismo Adam. La tradición enokiana la recogen entre otros, por ejemplo, el Libro de los Jubileos por una parte, y por otra, la Compilación de Al-Tabarí, muy noticiosa en cuanto a estos ciclos antiguos. No puede negarse, al compararse las muchas tradiciones similares en todos estos temas, que la versión del Génesis es la más racional e historiográfica.

La tradición extrabíblica permite identificar a partir del Diluvio una nueva lista de monarcas que alcanza su clímax con Gilgamesh en primer lugar. En orden cronológico son a saber: Meskiaggasher, durante 324 años, razonables para la época, seguido de Enmerkar de Erek; entonces Lugalbanda de Erek. Tras este período aparece Tamuz, también llamado Dumuzi y Bel-Enlil con el que parece sintetizarse la historia y el mito mediante la divinización progresiva de los héroes. Efectivamente, los héroes que fueron varones de renombre fueron elevados a la categoría de dioses gracias a la panteización y al animismo con espiritismo; de lo cual ya denunciaba con lucidez en tiempos tan antiguos como el cuarto siglo antes de Cristo el cortesano Evémero de Macedonia.

Inmediato a Tamuz fue el monarca Mebarajesh de Kish, en cuyos tiempos sucedió a Tamuz su famoso descendiente Gilgamesh de Erek, identificado ya desde la antigüedad por algunos con Nimrod, según lo recoge por ejemplo el mismo Josefo. Gilgamesh de Erek, cuyo período fue de 127 años, alrededor del año 2750 antes de Cristo fue contemporáneo de Agga de Kish. Al primero sucedió Urlugal, y al segundo Mesilin de Kish por el año 2600 antes de Cristo. Entonces siguió la hegemonía de Utalkalama Lugalkimú, que fue desplazada alrededor del año 2470 antes de Cristo por Fannatum de Laggash seguido alrededor del año 2355 a.C., por Urukagina de Laggash, y luego por Lugalzagesi de Umma, tras el cual retornó la hegemonía de Kish con Uezababa hasta la nueva hegemonía, la asiria, con Sargón I entre los años 2340 y 2284 a. C., extendida por su nieto Naran-Sin. Entonces reinó el famoso Gudea de Laggash entre los años 2144 y 2114 a. C., seguido de Utukhengal de Erek entre los años 2116 y 2110 a. C. A este período siguió el fortalecimiento de la ciudad de Ur de los Caldeos, patria de Abraham, con Urnammu de Ur (2111-2094 a. C.) y Shulgi de Ur (2092 -2046 a.C.) seguido por Mesanepada de Ur. Fue alrededor del año 1825 a.C., que retornó la hegemonía de Erek con Singamil de Uruk. El famoso Hamurabi reinó entonces entre 1728 y 1686 a.C. Otra hegemonía fuerte asiria inició Teglat-Falasar que reinó entre los años 1117 y 1077 a. C. Sobresalientes fueron también Asurbanipal II (884-858 a.C.) y Salmanasar V, padre de Sargón II (722-705 a.C.). Asurbanipal o Asnapar (669-626 a.C.) fue el gran rey asirio bibliófilo en cuya biblioteca desenterrada se encontraron los principales textos con alusiones a la creación y al diluvio.

La somera relación anterior nos muestra, pues, la línea de tintes que pudo colorear la vertiente tradicional hasta la época inmediatamente anterior a la redacción de Crónicas.

Con respecto a la tradición egipcia podríamos relacionar también someramente a Menes, fundador de Menfis y el más antiguo de los reyes egipcios. De interés resulta también el fundador de la cuarta dinastía y su sucesor, fundador de la gran pirámide. Esta Dinastía IV levantó sus efigies en Wady Maghara en la Península del Sinaí. Saites fue el rey hikso que dirigió la invasión a Egipto, y Apepi fue el rey pastor hikso que reinó en Egipto en tiempos de José hijo de Jacob. Apepi era monoteísta, como consta en el Primer Papiro Salier; sostuvo guerra contra Taaken de Tebas, pero quien lo venció fue Anhmes, fundador de la Dinastía XVIII en la que sobresalen Tutmosis I y III y el hijo de éste último, Amenhotep II. La Dinastía XIX fue fundada. por Ramsés I Ramenpeti, cuya hija Morris Termutis fue quien prohijó a Moisés. El Relato de Sinuhé corresponde a una época posterior a Amenonhat III Moeris, pues se ubica cronológicamente en tiempos de su hijo el faraón Usurtasén I. Sobresaliente, tras éste, fue el gran Sesostris, que es el mismo Usurtasén III. Amenonhat III Moeris fue del año 1960 a.C.; es decir, inmediato a la hegemonía ya citada de Ur que Mesanepada heredó de Shulgi y Urnammú. No obstante, el Relato de Sinuhé, que se ha asemejado a la huida y retorno de Moisés, es bastante diferente en notables aspectos de importancia, especialmente su final, totalmente opuesto; por lo cual lo más sabio es no relacionarlos. El nacimiento de Moisés correspondería al año 5 de Seti I Meneftah, hijo de Ramsés I Ramenpeti. En el año 11 de su reinado, Setis I Meneftah asoció al reino a su hijo Ramsés II Meriamón durante19 años. Durante esta época, Tarbis, hija del rey etíope, se enamoró de Moisés, quien después de su regreso de la campaña victoriosa en Etiopía tuvo. que huir a Madian, cuando ya Ramsés II Meriamón reinaba solo, y el cual, por un lado, tuvo que luchar contra el hijo de Deid, mientras que por otro, firmó tratado de paz con el rey Khitasir Heteo; éste era descendiente de Marasar Heteo, y éste de Saplal Heteo. La hija de este Kithasir Heteo fue Urmarnefruna, la cual fue esposa de Ramsés II Meriamón, gran edificador de ciudades y opresor de Israel. Edificó Pitom, Ramesés, Paftah, Paamón, el Gran Canal y el Muro de Ramesés. Sus hazañas son conmemoradas en el poema épico escrito en la época por Pentaour. El hijo de Ramsés II fue Meneftah, el faraón del éxodo. De la Dinastía XX sobresalió también Ramsés III. De la Dinastía XXI, Siamún contemporáneo de Salomón, quien supo mantener las relaciones. De la Dinastía XXII sobresale Sisak, quien invadió a Palestina en tiempos de Roboam de Judá.

Con estos puntos sobresalientes de interés histórico se relacionan las cronologías de modo que puedan cotejarse sus tradiciones. Habíamos dicho ya que el texto egipcio más antiguo conocido acerca de la creación es el Menfítico, apenas inmediatamente anterior a Asurbanipal, el rey bibliófilo de Asiria. Para esa época, la riqueza Sapiencial de Israel ya estaba dominada por el trasfondo mosaico y su punto de referencia abrahámico.

Aparte de la información bíblica acerca de Moisés y sus relaciones, la tradición extrabíblica, nacida de los diversos hechos, es recogida por diversos historiadores antiguos cono Keremón, Manetón, Herodoto, Gesenio, Alejandro Polyhistor, Artéfanes, Cornelio Alejandro, Apolonio Molo, Trogo Pompeyo, Ptolomeo Mendesio, Estrabón, Talo, Filón, Josefo, Tácito, Juvenal, Longino, Eusebio, y otras tradiciones grecolatinas. Hecateo de Abdera, Numenio, Sofronio, Teopompo y Teodectes son testigos primitivos del contacto entre judíos y helenos, lo que resultó trágico para los dos últimos historiadores mencionados, según Sofronio y Aristeas, lo cual fue atestiguado ante Demetrio de Falerón, bibliotecario de Ptolomeo Filadelfo, promotor de la Septuaginta, narrado lo cual fue también a Filócrates por su hermano en un tratado epistolar. La antigüedad e influencia, pues, del mosaísmo frente a Grecia es tradicional en la vertiente judía. No existen, pues, verdaderas razones de peso para impedir a la Tradición permanecer en pie en cuanto a la existencia histórica de Moisés y su paternidad fundamental del Pentateuco enriquecido por fuentes anteriores a él.

Éxodo 18:8 nos da un indicio de cómo pudo alimentarse la tradición mosaica extrabíblica entre los pueblos vecinos; allí se nos dice: "Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que había pasado en el camino y cómo los había librado Jehová". Alejandro Polyhistor recoge la tradición menfítica del cruce del Mar Rojo. La misma nación de Israel no tan solamente es heredera de la Torá, sino también de la tradición transmitida en familia, de familia en familia, y de generación en generación, de los acontecimientos vividos por sus progenitores en los tiempos contemporáneos a los hechos. Moisés no sólo escribió, sino que habló directamente al pueblo (Ex. 34:32). No sólo, pues, se leyó, sino que también se vivió y oyó. He allí, pues, el acervo de las marginalidades de la tradición. Ninguna familia se forma y crece sin tradición. Otros versos que atestiguan el inicio de tradiciones pueden ser:

"31Entonces Moisés los llamó; y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron a él, y Moisés les habló. 32Después se acercaron todos los hijos de Israel, a los cuales mandó todo lo que Jehová le había dicho en el monte Sinaí. 33Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro" (Ex. 34:31-33).

"1Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas son las cosas que Jehová ha mandado que sean hechas” (Ex. 35;1,4,30).

"Y Moisés les contó conforme a la palabra de Jehová, como le fue mandado" (Nm.3:16).

El altar fue cubierto por Eleazar con el bronce batido de los incensarios en el incidente de Coré; lo cual se hizo para "recuerdo" (Nm. 16:39,40). Los acontecimientos dieron, pues, pie para que se escribieran esas tradiciones, como consta en la cita del Libro de las Batallas de Jehová: "17Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el Mar Rojo, y en los arroyos de Arnón; 15y a la corriente de los arroyos que va a parar en Ar" (Nm. 21:14,15). Se apela, pues, incluso a la tradición popular escrita en libros extrabíblicos citados por Moisés. Se apela también a Los Proverbistas:

 "Por tanto dicen los proverbistas..." (Nm.21:27-30). Igualmente se hacen citas textuales de Las Parábolas de Balaam: Números 23:7-10, 18-24; 24:3-9, 15-19,20, 21,22,23,24).

No es, pues, de extrañarse que la apócrifa recoja tradiciones de la época en libros tales como Jubileos, Antigüedades Bíblicas (según Filón), Dichos de Moisés, Comentarios Qumramitas a las Ordenanzas (Fragmentos 2-4 de 4Q159), Asunción de Moisés, Testamento de Moisés, etc. Claro está que no podemos ni por un momento atribuir a la verdadera tradición paramosaica los supuestos libros VI y VII de Moisés, que son tratados usados en magia negra, totalmente contrarios al verdadero mosaísmo. Cierta verosimilitud debe reconocerse sin embargo a la tradición paramosaica de los historiadores ya mencionados en relación a Moisés, como igualmente a la tradición talmúdica.

Los críticos de la prosa narrativa habían proyectado sobre el Pentateuco, sus propias presuposiciones, despedazándolo en supuestos retazos, elaborando así la hipótesis documentaria, contraria a todo el acervo de la tradición, y desacreditada por los descubrimientos arqueológicos. Los estudios de Albert E. Glock ("El Primitivo Israel como Reino de Jehová") han demostrado la antigüedad de la prosa narrativa y de las tradiciones mosaicas.

George Mendenhall ("La Ley y el Pacto en Israel y el Cercano Oriente Antiguo") también ha demostrado que el modelo arcaico de los antiguos soberanos es paralelo al del pacto mosaico, como son ejemplo los Tratados de los Hititas del siglo XIII a. C. En Wright también se refuta la hipótesis acerca de los artificios de editores posteriores de la ley, pues la combinación de la histórica Confesión del Sinaí con el Pacto Mosaico se da a manera de reflexión conforme a los patrones literarios de la antigüedad expuestos por la documentación arqueológica ("La Erudición del Antiguo Testamento en Perspectiva").

El hecho de que aparezcan nombres "anacrónicos", no son en realidad anacronismos, sino la puesta al día de editores posteriores conforme a una práctica universal de la época. Las atribuciones, pues, que nuestro Señor y Maestro Jesucristo, hacía a Moisés en cuanto al fondo del Pentateuco, al igual que otros escritores neotestamentarios, se han confirmado una vez más perfectamente válidas. Moisés es, pues, el principal escriba del Pentateuco, y quien habría tenido acceso a documentos anteriores a él. La tradición que recoge la Apócrifa nos da noticias de tal tipo de documentación anterior. Por ejemplo, se ha descubierto parte del llamado Libro de los Remedios de Noé, que se escribiera en el Monte Lubar del Ararat después del Diluvio, transmitido a Sem, del cual, según la tradición, copiaron los sabios antiguos, transcribiéndolo y modificándolo, y usándolo en los comienzos de la curandería postdiluviana por los macedonios, y en el comienzos de la adivinación postdiluviana por los egipcios. Copiado para la posteridad, según los fragmentos hebreos encontrados también en Qumram, por el copista Qengar Ben-Ur Ben-Kesed. Con respecto a los escritos de Jacob nos informa la tradición recogida en el libro de Jubileos. Tradiciones acerca de José se recogen en: Rabí Amí, Bar Alí de Siria, La Leyenda de Asenet, el Targum del Pseudo-Jonatán, Pirqué de Rabí Eliezer, La Plegaria de José (recogida también por Orígenes y Eusebio), el Cuento del Príncipe Predestinado, y la Novela José y Asenet. La tradición de una sola lengua antes de la confusión de Babel está representada en los textos sumerios de Nippur, también en el antiguo historiador Higinio. De la reconstrucción de la torre de Babel se gloría Nabopolasar con una fraseología semejante a la de Gudea de Laggash, tan afín a la relatada en Génesis.

Josué 8:34 nos da pie también para comprender la continuidad de la tradición mosaica inmediatamente tras la muerte de Moisés; allí se nos dice: "34Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. 35No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos". Pues no sólo en piedra se escribía en tiempos de Josué, sino también en libros, como además consta en el hecho de que los varones, tres de cada tribu, que envió Josué a recorrer y describir la tierra, anotaron lo relativo en un libro, según está escrito:

"Fueron, pues, aquellos varones y recorrieron la tierra, delineándola por ciudades en siete partes en un libro, y volvieron a Josué al campamento en Silo" (Jos. 18:9). He allí lo antiguo de la cartografía.

A la lectura de la ley mosaica Josué prosiguió con el pacto hecho con el pueblo en Siquem: "Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem" (Jos.24;25). Todos estos hechos y los posteriores dieron lugar a tradiciones que se registraron en el famoso Libro de Jaser que se nos cita en Josué 10:13b: "¿No está escrito esto en el libro de Jaser?" Tal libro contendría, pues, lo relativo a la historia de Josué, siendo fuente arcaica. El Libro de Jaser también contenía lo relativo a David, pues de él toma 2 Samuel la endecha de David por lo muerte de Saúl, como está escrito: "17Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha, 18y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro de Jaser" (2 Samuel 1:17,18). Si el libro de Jaser se cita con relación al tiempo de Josué y al tiempo de David, es apenas razonable que contuviese también lo relativo al período intermedio de los Jueces, y que sirviese de fuente de la cual seleccionar inspiradamente lo relativo a la época. Las posteriores Crónicas Pseudofilonianas (Antigüedades Bíblicas) también se extienden en lo consideración de las tradiciones del período de los Jueces, especialmente en lo relativo a Quenaz padre de Otoniel y hermano menor de Caleb, y en lo relativo a Elcana padre de Samuel.

Igualmente había hecho en lo relativo al protagonismo de Amram padre de Moisés. Afín a las Crónicas Pseudofilonianas de Antigüedades Bíblicas, son las Crónicas de Yerajmeel conservadas en un manuscrito hebreo del siglo XIV d.C.

Es, pues, normal que a todo núcleo canónico le acompañe una periferia apócrifa que recoja el eco de las tradiciones marginales nacidas del testimonio de los contemporáneos informales depositarios del folclor, proveniente del cual se hacen también citas de vez en cuando, como por ejemplo Números 21:17,18: "17Entonces, cantó Israel este cántico: Sube, oh pozo, a él cantad; 18pozo, el cual cavaron los señores, lo cavaron los príncipes del pueblo, y el legislador, con sus báculos". Los cánticos conservados por el folclor tienen la función particular de servir de testimonio a los hechos que les dieron origen. Con ese propósito de perpetuar el testimonio, se compusieron muchos cánticos; como por ejemplo, el transcrito en Deuteonomio 32:1-44, del cual dijo Dios a Moisés:

"Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel" (Dt. 31:19). Otro cántico es el de Moisés y Myriam con ocasión del cruce del Mar Rojo (Éx.15:1-18,21). Otro, el cántico de Débora y Barac (Jue.5:1-31). Otro, el cántico de las mujeres de Israel acerca de los miles de Saúl y los diezmiles de David (1 Samuel 18:7; 21:11; 29:5), escuchado por Saúl, por los siervos de Aquis de Gat, y los filisteos, a quienes sirvió de testimonio contra David. Otro, el cántico de liberación de David (2 Samuel 22:1-51), compilado bajo el número 18 entre los demás Salmos. Además de cánticos, del folclor también se conservaron endechas y oraciones inspiradas, como el mismo Libro de Lamentaciones de Jeremías, las Endechas de David por Saúl y Jonatán, y por Abner (2 Samuel 1:19-27; 3:33), las oraciones de Ana, Jonás, y Habacuc (1 Samuel 2:1-10; Jonás 2:3-10; Habacuc 3), y Escrituras de Testimonio como la de Ezequías (Isaías 38:10-20), y la de Nabucodonosor (Daniel 4:l-37).

 También dichos como los de Sansón (Jueces l4:14,18; 15:16), y acerca de Saúl entre los profetas (1 Samuel 10:12; 19:24), y el dicho contra ciegos y cojos (2 Samuel 15:8); bendiciones como la de Moisés (Dt. 33:1-29), y la Bendición Sacerdotal Ritual (Números 6:23-26), y Palabras Postreras como las de David (2 Samuel 23:1-7). Todo este tipo de material relacionado es documentación arcaica fundamental que sirve como núcleo testimonial a la tradición de las fuentes.

Explicativo de la conservación de las fuentes y tradiciones es además la función didáctica del sacerdocio, pues la descendencia de Aarón fue también constituida para "...enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés" (Lev. 10:11).

A la par de la función didáctica y conservativa del sacerdocio, estaban las instituciones y las fiestas solemnes recordativas y tipológicas que se repetían año tras año como memorial de sus orígenes y enseñanza de principios, convocadas en sus respectivos tiempos (Lev. 23:4,37).

Otras prácticas marginales también dan testimonio de la historia antigua, como la costumbre de las doncellas de endechar a la hija de Jefté (Jueces 11:40).

Entre las fuentes del Pentateuco también debe reconocerse las listas, cuentas, conteos y censos, de lo cual se da noticia en su texto, como por ejemplo:

- Las Cuentas del Tabernáculo del Testimonio hechas por orden de Moisés (Ex.38:21);

- Las Cuentas de los nombres del Primer Censo ordenado por Dios a Moisés en Sinaí el primer día del segundo mes del segundo año de la partida de Egipto (Números l:1,2,20, 21,23,25,27, 29,31, 33,35,37, 39, 41,43,44-46; 2:32);

- La Cuenta de los levitas en Sinaí (Nm. 3:15-17,22,34,39);

- El segundo Censo ordenado por Dios a Moisés tras la mortandad por las fornicaciones del pueblo en Baal-Peor cuando acampó en Sitim (Nm.26:1,2).

El primero y el segundo censo son comparados en Números 26:63, 64. El primero fue en el Sinaí, el segundo en Moab junto al Jordán frente a Jericó. Gracias a estas fuentes pudieron asegurarse las genealogías que se continuaron por siglos, dando pie a la formación del llamado Libro de la Genealogía, donde eran empadronados, y que sirvió de fuente a Nehemías (Neh. 7:5), y en el cual se buscaba el registro sacerdotal (Neh.7:64). Los sacerdotes y levitas fueron también inscritos en días de Eliasib, de Joiada, de Jonatán y de Jadúa, hasta el reinado de Darío el Persa. Hasta los días de Johanán Ben-Eliasib eran inscritos los levitas en el llamado Libro de las Crónicas (Neh. 12:22, 23). La validez del sacerdocio y del levirato estaba, pues, estrechamente ligada a estos libros de crónicas y de la Genealogía enraizados en los censos mosaicos de Sinaí y Moab, base del Registro de Genealogías (Esdras 2:62).

Este Libro de las Crónicas no debe confundirse con el canónico que estamos estudiando, aunque en él subyace. Aquel es un libro antiguo que sirvió de base y fuente al mismo libro canónico de los Reyes, donde se nos habla del Libro de las Historias de los Reyes de Israel (1 Reyes 14:19), y también del Libro de las Crónicas de los Reyes de Israel (1 Reyes 15:31; 16:5,14,20,27; 22:39; 2 Reyes 1:18; l0:34; 13:8,12; 14:15, 28; 15:11,15, 21,26,31; 16:19); igualmente se nos habla de Las Crónicas de los Reyes de Judá (l Reyes 14:29; 15:7,23; 22:45; 2 Reyes 8:23; 12:19; 14:18; 15:6,36; 20:20; 21:17,25; 23:28; 24:5). Tales historias y Crónicas son, pues, la fuente inmediata del libro canónico de Reyes, como lo es también el Libro de los Hechos de Salomón (1 Reyes 11:41). Tal tipo de Crónicas es normal en la historia antigua como se nota en la mención del Libro de las Memorias de los padres del rey Artajerjes (Esd. 4:15), en el Libro de los Archivos de Acmeta (Esd. 6:1,2), en el Libro de las Crónicas del Rey Asuero (Est. 2:23) también llamado Libro de las Memorias y Crónicas (Est. 6:1,2). El Libro de las Crónicas de los Reyes de Media y de Persia (Est.10:;2). Los archivos reales son, pues, fuente importante para las historias de Reyes y Crónicas. De allí se obtienen cartas y otros documentos proféticos que repetidas veces son incrustados en la narración, o al menos mencionados. En el aspecto epistolar tenemos por ejemplo:

- La Embajada de Moisés desde Cades al rey de Edom (Nm. 20:14);

- La Embajada de Israel a Sehón rey de los amorreos (Nm. 21:21);

- Carta de David a Joab acerca de Urías (2 Samuel 11:14,15);

- Cartas de Jezabel (1 Reyes 21:8,9);

- Cartas del rey de Siria al rey de Israel acerca de Naamán (2 Re. 5:5,6);

- Cartas de Jehú a los principales de Jezrel (2 Reyes 10:1,6,7);

- Cartas de Merodac-Baladán de Babilonia a Ezequías de Judá (2 Re. 20:12);

- Carta de Bislam, Mitrídates y Tabel a Artajerjes (Esdras 4:7,8);

- Carta de Rehum y Simsai a Artajerjes (ibid);

- Respuesta de Artajerjes (Esd.4:17);

- Carta de Tatnai y Setar Boznay a Darío (Esd. 5:6,7);

- Carta de Artajerjes en manos de Esdras (Esd. 7:11);

- Cartas de Artajerjes por Nehemías a los gobernadores del otro lado del río y a Asaf guardia del bosque real (Nehemías 2:7,8,9);

- Intercambio de cartas entre los principales de Judá y Tobías (Neh. 6:17);

- Carta de Tobías a Nehemías (Neh. 6:19);

- Promesa escrita del remanente de Jerusalem (Neh. 9:38).

Las cartas fuente del libro de Nehemías son transcritas de su propia mano, de las palabras de Nehemías (Neh. l:1). En el libro de Esther tenemos también:

- Cartas de Asuero a las provincias (Est. 1:22);

- Cartas de Amán contra los judíos (Est. 3:12-15);

- Escritos y cartas de Mardoqueo (Est. 9:20,23);

- Segunda Carta de Ester y Mardoqueo acerca de Purim (Est. 9:29,30) y su registro en un libro (Est. 9:32).

Hemos saltado las cartas del Crónicas canónico por haber sido ya mencionadas en otro lugar (I-B-3-b-3).

Los Decretos también circulaban a la par que las cartas, como:

- El Decreto de Ciro (Esd. l:1);

- El Decreto de Darío (Esd. 6:8,11,12);

- El Decreto de Asuero acerca de Vasti (Est. 1:20);

- Los Decretos de Asuero y Mardoqueo para defender a los judíos (Est. 8:5,8-10,14) contra

- El Decreto de Amán (Est. 4:8).

Riqueza de las fuentes es también la incrustación de las profecías que por el valor de su procedencia es tendencia normal escribirlas. Aparte de las de Crónicas ya relacionadas (I-B-3-b-2 y II-F), las fuentes veterotestamentarias incluyen:

- Palabras y Visión de Natán a David (2 Samuel 7:17);

- Profecía de Ahías Silonita a Jeroboam I (1 Reyes 11:29; 14:2);

- Profecía de Semaías a Roboam (1 Reyes 12:22);

- Profecía de Yoed (según la apócrifa "Vida de los Profetas") contra el altar de Jeroboam I y acerca de Josías (1 Reyes 13:1);

- Profecía de Ahías a la mujer de Jeroboam I (1 Reyes 14:5,7);

- Profecía de Jehová por sus siervos los profetas a Manasés (2 Re. 21:10);

- Profecía de Hulda a Josías (2 Re. 22:15) registrada también en Crónicas.

- Profecías de Elías (1 Reyes 17:2,8,14; 18:1; 19:9-18; 21:17-20; 2 Reyes 9:36; 10:17);

- Profecía de un profeta anónimo a Akab (l Reyes 20:13);

- Profecía de Micaías (1 Reyes 22:17-28);

- Profecías de Eliseo (2 Reyes 3:17; 4:16,44; 5:l0; 7:1).

Además de las profecías, el autor del Crónicas canónico conocía también la autoría salomónica de gran parte de libros sapienciales, algunos canónicos, y otros no (1 Re. 4:32,33).

Ante la relación del presente numeral debemos sin embargo comprender que la fuente primordial y de mayor influencia es el Libro del Pacto mismo, el cual comenzó a formarse con la colección de las leyes y narraciones directamente mosaicas, y puesto al día por sus editores posteriores, en forma inspirada, de modo que cumpla su propósito mediante la intelegibilidad apropiada a las generaciones posteriores, especialmente en la actualización de nombres y lugares, y en la explicación de pasajes confusos, generalmente mediante cortos paréntesis explicativos. Tales puestas al día es lo que ha dado a algunos la apariencia de anacronismo, suponiendo para la composición del libro entero una fecha muy posterior. No obstante, la evidencia interna, los descubrimientos arqueológicos y la necesaria arcadía de los puntos de referencia de la legitimidad israelita, son testimonios a favor de la genuina antigüedad del libro y su procedencia fundamentalmente mosaica. El Libro del Pacto fue leído al pueblo en Sinaí por Moisés mismo (Éxodo 24:7); era obligación sacerdotal escribir las maldiciones mosaicas en un libro (Números 5:23); lo cual explica su perfecta conservación, pues debía repetirse constantemente, por ejemplo, en caso de celos. Tal contacto sacerdotal con las fuentes asegura su perennidad. El libro de Deuteronomio se presenta así: "Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab” (Dt. l:1). Cuarenta años después, tal ley fue declarada por Moisés al este del Jordán en tierra de Moab (Dt. 1:5). Y en Deuteronomio 4:44-46 se dice: "44Esta, pues, es la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel. 45Estos son los testimonios, los estatutos y los decretos que habló Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto; 46a este lado del Jordán, en al valle delante de Bet-Peor, en la tierra de Sehón rey de los amorreos que habitaba en Hesbón, al cual derrotó Moisés con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto". La proclamación deuteronómica de Moisés fue a partir de un libro escrito por ordenanza divina, y que se diferenciaba de lo no escrito (Dt.28:61).

Nada más lógico ante las puertas de la tierra prometida que una recapitulación deuteronómica directamente mosaica. "Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó con ellos en Horeb" (Dt.29:1). Todo aquello fue, pues, el contenido fundamental del Libro de la Ley encargado a Josué (Jos. 1:7,8), del cual se hizo copia en piedra en el Monte Ebal (Jos.8:32) conforme al mosaico mandamiento divino (Dt. 27:3,4,8). Y "34Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. 35No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos" (Jos. 8:34,35).

En su vejez también exhortó Josué: "Esforzaos, pues, mucho en guardar y haacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra" (Jos.23:6). El libro estuvo presente en el Pacto de Siquem antes de morir Josué (Jos. 24:25-29 ). Las Tablas del Pacto permanecieron en el arca y de allí pasaron al Templo de Salomón, como dice 1 Reyes 8:9a: "En el arca ninguna cosa había sino las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb...". Después de las peripecias de Israel, también fue hallado el Libro de la Ley, por el sacerdote Hilcías en tiempos de Josías (2 Reyes 22:8,10,11,13; 23:2,3,24), llamado "Libro de la Ley" y "Libro del Pacto", el cual fue traído por Esdras de regreso a Jerusalem tras la cautividad babilónica, y leído al pueblo (Nehemías 8:1,2,3, 5,14,18; 9:3; 13:1), llamado también "Libro de Moisés”.

El contenido fundamental del Libro del Pacto es, pues, la colección de las leyes recopiladas que aun el mismo pueblo estaba en obligación de escribir en los postes de su casa y en las puertas, atándolas como señal en la mano y en la frente (Det.6:9; 11:20). La colección de tales leyes es someramente a saber:

- Las Tablas del Testimonio escritas con el dedo de Dios en Sinaí, y dadas allí a Moisés (Ex. 31:18; 32:16), rescritas por segunda vez (Ex. 34:1,4,27-29); es decir, las palabras del pacto, los Diez Mandamientos. Además:

- La porción de Aarón y la ley del holocausto, de la ofrenda, etc., en Sinaí (Lev.7:35-38).

- La ley acerca de las bestias, aves y animales (Lev. 11:46);

- La ley para la plaga de lepra (Lev.13:59);

- La ley para el leproso limpiado (Lev.14:2,32);

- La ley tocante a la lepra (Lev.14:54-57);

- La ley para flujo, etc. (Lev.15:32,33);

- El estatuto perpetuo sobre el Día de la Expiación (Lev.16:29,34);

- Las fiestas solemnes y sus convocaciones (Lev.23:37).

Y en forma global e inclusiva de otras ordenanzas no citadas con título:

- Los estatutos, ordenanzas y leyes que estableció Jehová entre sí y los hijos de Israel en el Monte Sinaí por mano de Moisés (Lev.26:46);

- Los mandamientos (Lev.27:34). Además:

- La ley de los celos (Números 5:29);

- La ley del nazareo (Números 6:13);

- Las ordenanzas prescritas de purificación (Números 19:2,24);

- Ordenanzas acerca de los votos (Nm.30:16).

Las ordenanzas en Sinaí, tituladas, se recogen en Levítico; y los mandamientos y estatutos en Moab se recogen en Números (Nm. 36:13). En Deuteronomio se recogen además (Dt.12:1) estatutos y decretos sobre el Santuario Único, advertencias, normas sobre animales, diezmos, remisión, préstamos, esclavos, primogénitos, fiestas, justicia, rey, porciones levíticas, antipaganismo, profetas, ciudades de refugio, testimonios, guerra, expiación de asesinato, leyes, castidad, excluídos.

A lo largo del Pentateuco hay también otras que no se identifican con la frase acostumbrada de "Esta es la ley (tal)", pero que sí aparecen bajo la declaración fundamentalísima de que fueron mandadas por Jehová a Moisés. Toda esta colección de leyes, junto a sus narraciones, constituyen, pues, el meollo del libro del Pacto, de la Ley, o de Moisés. Todo este monumento de documentación escrita y tradicional es la fuente de las fuentes del canónico libro de Crónicas, sin cerrarle las puertas a otras posibles fuentes desconocidas.


H. Relación de Escribas en CRÓNICAS

La tradición judía, en lo que respecta a Enok séptimo desde Adam, ha hecho a éste el padre de la escritura, si bien existen otras tradiciones que la remontan a Seth y a Adam. Ciertamente que Asurbanipal y Beroso son testimoniantes de la escritura antediluviana. Por lo menos, parte de la tradición judía en lo que respecta a Enok era reconocida válida por el círculo apostólico del Señor Jesucristo, en el cual, principalmente Judas Tadeo Lebeo, que se hace eco de Simón Pedro Bar-Jonás, sostiene la veracidad de la Profecía Enokiana que él cita en su Epístola. De manera que puede acatarse como verosímil parte de la tradición judía en lo que respecta a los tiempos antediluvianos. Los registros del Génesis, plenamente canónicos y acatados, tienen los visos de registros arcaicos, pues se nos dan genealogías y fechas perfectamente razonables y compatibles con los descubrimientos arqueológicos. Se ha hecho a Enok el principal portador y conservador de la revelación original Antediluviana, y su principal compilador.

También la tradición conserva la notificación de escritos de Noé transmitidos a Sem, y escritos de Jacob, como consta por ejemplo en las ya citadas noticias de Quengar Ben-Ur Ben-Kesed, en las Crónicas Pseudo-Filonianas y en las Compilaciones de Al-Tabarí, entre otros.

Una información, sin embargo, absolutamente canónica, con la excepción de la Profecía Enokiana citada por Judas Tadeo Lebeo, no tenemos en las páginas de la Escritura Sagrada.

Si sabemos que Moisés fue el compositor básico de la documentación del Pentateuco, de manera que a él se reconoce ser e1 vaso usado por Dios para recoger la revelación original y darle su forma fundamental. Bajo su nombre, e1 Señor Jesús y los apóstoles, cobijan lo genérico del Pentateuco, validando así lo arcaico de la tradición judaica en ese respecto. Y eso tiene mucho valor por cuanto es evidente que tal tradición no fue aceptado en su totalidad por el Fundador del Cristianismo y sus apóstoles primitivos. Pablo mismo exhortaba a no poner demasiada atención a las fábulas judaicas. De modo que percibimos patente al Espíritu Santo entresacando lo precioso de entre lo vil. Moisés es, pues, el principal escriba de la revelación del Pentateuco.

Éxodo 24:4a nos dice: "Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová". El incidente de Amalec también fue escrito por Moisés en un libro, por orden divina: "Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro..." (Ex.17:14). Pero obviamente que entre los escritos por mano de Moisés, sobresale lo que éste copió de la Escritura directa del dedo de Dios: "Y (Jehová) dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el Monte Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios" (Ex.31:18). Por eso se nos dice también: "Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas" (Ex.32:16). Esto fue con respecto a las primeras Tablas. En relación a las segundas dice: "1Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. 4Y Moisés alisó dos tablas de piedra como los primeras..., y llevó en su mano las dos tablas de piedra" (Ex.34:1,4).

Y de la manera como el pueblo no pudo seguir oyendo directamente a Dios, sino que pidió que les hablara por medio de Moisés, así también, aunque la primera vez Dios mismo escribió con Su dedo sobre las Tablas, la segunda vez lo hizo también Dios, pero mandando a su vez a Moisés mismo escribir también. "27Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel... 28y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos" (Ex.34:27,28b). Este pacto, tanto Dios como Moisés, las dos partes, lo escribieron.

Otros escritos de Moisés no surgieron en circunstancias tan espectaculares, pero sí de las necesidades de la Jornada, como donde dice: "Este es el orden de la marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos cuando partían" (Nm. 10:28); y respecto de los espías:

"4Estos son sus nombres... 16Estos son los nombres de los varones que Moisés envió a reconocer la tierra..." (Nm. 13:4a,16a). Recuerdos tan importantes, obviamente serían registrados y compilados, bajo la directa inspiración de Dios, como está escrito: "1Estas son las jornadas de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto por sus ejércitos, bajo el mando de Moisés y Aarón. 2Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandato de Jehová. Éstas, pues, son sus jornadas con arreglo a sus salidas” (Nm. 33:1,2).

Asimismo, la relación genérica del Deuteronomio es fundamentalmente mosaica, y su narración básica aparece en primera persona, como consta por ejemplo en Deuteronomio 1:9,16,19,20, 23,29,37,41; 2:2,9,14,26,32, 33,34,35,37; 3:1,2,3,4,7,18; 4:15,21, 22,26. También allí en Moab Moisés recuerda al pueblo la experiencia en Horeb, donde Dios "...os anunció6 su pacto, el cual os mandó poner por obra, los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra" (Dt.4:13), apelando así a su propio atestiguar. "Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí" (Dt.5:22).

"9Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros... 10Y me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las palabras que os habló Jehová en el monte, en medio del fuego, el día de la asamblea.. 11Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto. 15Y volví y descendí del monte, e1 cual ardía en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos. 16Y miré..., 17tomé las dos tablas y... las quebré delante de vuestros ojos. 18Y me postré... 26Y oré a Jehová... 3E hice un arca..., y labré dos tablas... 4Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová" (Dt.9:9a,l0,11b, 15,16a,17a y c, 18a,26a; 10:3a,4).

La orden de escribir también fue dada al pueblo: "1Ordenó Moisés, con los ancianos de Israel, al pueblo, diciendo: Guardaréis todos los mandamientos que yo os prescribo hoy. 2Y el día que pases el Jordán a lo tierra que Jehová tu Dios te da, levantarás piedras grandes, y las revocarás con cal; 3y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas pasado para entrar en la tierra que Jehová tu Dios te da... 4levantarás estas piedras que yo os mando hoy, en el monte Ebal, y las revocarás con cal; 5y edificarás allí un altar a Jehová tu Dios, altar de piedras; no alzarás sobre ellas instrumento de hierro. 8Y escribirás muy claramente en las piedras todas las palabras de esta ley" (Dt. 27:1-3a, 4b,5,8).

También las enfermedades y plagas de las maldiciones fueron escritas en el libro de la ley (Dt.28:61), para repetirlas junto con las bendiciones en los motes Gerizim y Ebal (Dt.27:11-14). En Moab se recordó lo escrito (Dt.29:20,21), las maldiciones y el pacto; y aun el incidente histórico de Sodoma y Gomorra (Dt.29:23) que ya era un punto de referencia tradicional en relación al castigo. Se enfatizaban, pues, "Sus estatutos escritos en este libro de la ley" (Dt.30;10).

Los escritos se encargaban para lectura: "9Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví... 10Y les mandó Moisés, diciendo: 11...leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos...

12para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley" (Dt. 31:9a, l0a,11b,12b). También por orden divina se escribió el cántico de Moisés (Dt.31:10).

En otro lugar dice: "22y Moisés escribió este cántico aquel día, y lo enseñó a los hijos de Israel. 23Y dio orden a Josué hijo de Nun... 24Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, 25dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: 26Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti” (Dt. 31:22,23a,24-26).

También Josué acompañó a Moisés en la recitación del cántico ante el pueblo (Dt.32:44,45), el cual hubo de aprenderlo para testimonio, y está enteramente transcrito en Deuteronomio 32 al igual que el anterior cántico de Moisés y de Myriam en Éxodo 15. Será de nuevo cantado por los vencedores en el tiempo del fin (Ap.15:3).

De Moisés también se ha conservado el Salmo 90, y sus bendiciones postreras (Dt.31:1).

Josué recibió entonces el encargo, tras la muerte de Moisés, de andar conforme a toda la ley que Moisés le mandó, y no apartarse del libro de la Ley, meditando y haciendo todo lo que en él se halle escrito (Jos.1:7,8). Y conforme al mandato, edificó Josué un altar de piedras en el monte Ebal, según lo escrito en el libro de la ley de Moisés (Jos.8:31). Y "32También escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de Moisés, la cual escribió delante de los hijos de Israel.

34Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las bendiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. 35No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos" (Jos. 8:32,34,35).

A la documentación escrita por mano de Moisés, se añadió, pues, la escrita directamente por mano de Josué, lo cual era acompañado por los escritos del pueblo mismo en los postes, etc. y en su folclor, lo cual recogieron los proverbistas, y se escribió también en el Libro de las Batallas de Jehová. Y lo relativo a Josué, en el Libro de Jaser.

La delineación del territorio en tiempos de Josué también se escribió en un libro (Jos.18:10), por los designados de las tribus de Israel, en base al cual se repartió la tierra por suerte y se asignaron ciudades de refugio; con lo cual se explican las declaraciones: "51Estas son las heredades que el sacerdote Eleazar, y Josué hijo de Nun, y las cabezas de los padres entregaron por suerte en posesión a las tribus de los hijos de Israel en Silo, delante de Jehová, a la entrada del tabernáculo de reunión; y acabaron de repartir la tierra. 9Estas fueron las ciudades señaladas para todos los hijos de Israel, y para el extranjero que morase entre ellos, para que se acogiese a ellas cualquiera que hiriese a alguno por accidente..." (Jos.19:51; 20:9a).

Además, añadió Josué las palabras del Pacto en Siquem, como está escrito: "Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová" (Jos.24:26). Hubo, pues, escritos de Josué añadidos al libro de la ley.

Los copistas y editores sacerdotales y levitas encargados de conservar la ley, tenían, pues, a mano estos materiales escritos por Moisés y Josué mismos, además de los protocanónicos del folclor testimoniante, y pudieron componerlos y editarlos apropiadamente conforme a su propia tradición cercana y conforme a su propio atestiguar y el de los "ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel" (Jos.24:31). Otoniel conquistó Quiriat-Sefer; es decir, la ciudad del libro (Jueces 1:11). Ya el nombre indica seguramente las prácticas de la ciudad. De modo que Israel pudo acrecentar sus técnicas de conservación literaria. De tal época. de los Jueces se conservan, por ejemplo, el canto de Débora y Barac (Jueces 5:1) y el Cántico de Ana (1 Samuel 2:1). Antes de la monarquía florecieron las familias de los escribas (1 Cr.2:55) (I-B-3-a-1). Un joven de Sucot dio por escrito a Gedeón los nombres de los 77 principales de la ciudad (Jue.8:14); también hubo un conteo del pueblo de Israel en Mizpa en tiempos de la guerra de Benjamín por causa de la concubina de un levita (Jue.21:9). Ya Asaf el salmista hizo alusión a la historia de los Jueces (Salmo 83:9). De Asaf ya estaban recopilados los salmos en tiempos de Ezequías (2 Cr.29:30). Estos detalles nos demuestran, pues, lo normal de la escritura en todo el período de los Jueces y lo viable de la transmisión textual de la Revelación en ese período. En el libro de Ruth vemos la práctica de las leyes mosaicas del parentesco; además, el libro termina con la citación acostumbrada de los genealogías: "Estas son las generaciones de Fares"(Rt.4:18a).

Entonces comenzó la época de Samuel, del cuál también está escrito: "Samuel recitó luego al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová" (1 Sam. 10:25). Escribas sobresalientes de la Teocracia son entonces hasta aquí los mismos Moisés, Josué y Samuel. Para esa época estaría escrito ya el inspirado poema histórico de Job, cuyas palabras él mismo quería publicar (Job 19:23,24). Al autor de Crónicas le consta la existencia del Libro de las Crónicas de Samuel Vidente (1 Cr.29:29). Samuel es, pues, un importantísimo eslabón que liga la revelación mosaica con el tiempo de David, acerca del cual también se registraron crónicas (1 Cr.27:24). Su cronista era Josafat Ben-Ahilud (2 Sam. 8:16), pero también lo fueron además de Samuel y Josafat Ben-Ahilud, los videntes Natán y Gad (1 Cr. 25:29). Los salmos davídicos fueron coleccionados por etapas, al igual que otros, y desde el tiempo de Ezequías formaban ya una buena colección (2 Cr.29:30; Salmo 72:20). Los cronistas reales también escribieron Los Hechos de Salomón (1 Re. 11:41), rey de quien escribieron además sus contemporáneos los videntes Ahías Silonita e Iddo (2 Cr.9:29). La colección de escritos salomónicos fue acrecentada mediante la labor de los varones copistas de Ezequías (Prv.25:1), en cuya época existían ya otras colecciones salomónicas anteriores (Prv.1:1; 10:1; Ecl.1:1,12; 12:9; Cant. l:1; 1 Re.4:32,33). En el tiempo de Salomón las mosaicas Tablas del Pacto de Horeb estaban en el arca dentro del templo salomónico (l Re.8:9). Josafat Ben-Ahilud, cronista de David, continuó en la corte de Salomón (l Re.4:3).

Inmediato a Natán y Gad fue el profeta Semaías, quien también escribió lo relativo a Roboam, rey de quien también el Registro de las Familias da noticia (2 Cr.12:15). Iddo no solo escribió de Salomón sino también de Jeroboam I y de Abías (2 Cr.8:29; 13:22). Los videntes siguientes fueron:

Yoed (l Re.13:1: Vida apócrifa de los Profetas), Azarías Ben-Obed (2 Cr.15:1,8) y Hananí (2 Cr.16:7). El rey Josafat encargó la enseñanza del Libro de la Ley a sus príncipes Ben-Hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías; y a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías, y Tobadonías, bajo la supervisión de los sacerdotes Elisama y Joram (2 Cr.17:7-9), los cuales, para llevar adelante su labor por todas las ciudades de Judá, hubieron de llevar copias de los Libros Sagrados a su cargo (2 Cr.17:9). Hijo de Hananí fue Jehú, otro vidente, que escribió lo relativo a Josafat (2 Cr.20:34). Por esa época fueron también videntes Micaías Ben-Imla, Eliezer Ben-Dodava de Maresa y Elías Tisbita, a los cuales sucedió Eliseo Ben-Safat. Como Eliseo fue secretario de Elías, así Giezi lo fue de Eliseo (2 Re.2:20). Elías también escribió (2 Cr. 21:12); y ya hemos relacionado sus profecías y las de Eliseo (II-H), de cuya época está escrito en las Crónicas de Judá e Israel (1 Re. 22:39; 2 Re.8:23).

La Historia del Libro de los Reyes contiene el relato de los acontecimientos que siguieron, al igual que Los Escritos de Isaías Ben-Amoz, quien también escribió historia además de profecía (2 Cr.24:27; 26.22; Is.1:1 29:11,12,18). Isaías escribió por orden divina, como está escrito: "Me dijo Jehová: Toma uno tabla grande y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maher-Salal-Hasbaz" (Is.8:1). "Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre" (Is.30:8). Isaías hace también mención del Libro de Jehová (Is.34:16), mostrando así la unicidad de la Revelación.

Por aquella época el escriba del rey Uzías era Jeiel (2 Cr.26;11), y el del rey Ezequías era Sebna (Is.36:3), y ya habían profetizado también Oseas, Amós, Jonás y Miqueas (Os.1:1; Am.1:1; 2 Re.14:25; Miq.l:l).

Oseas escribió también en primera persona (Os.3:1); igualmente Amós (Am.7:1; 8:1). La Oración de Jonás Ben-Amitai de Gat-Hefer se incrusta en su libro en primera persona (Jonás 2:2-9). Lo mismo sucede con la profecía de Miqueas (Miq.7:1,8). La Visión de Abdías es anterior a Jeremías, quienes con Sofonías profetizaron en tiempos de Josías (Sof.1:1; Jer.1:2).

Jeremías escribe en primera persona (Jer.1:4; 2:1; 3:6; 13:1; 15:1; 16:1; 17:19; 27:2; 52:11-13). Además, Baruk fue su secretario escribiente: "Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc hijo de Nerías cuando escribía en el libro estas palabras de boca de Jeremías, en el año cuarto de Joacim hijo de Josías rey de Judá" (Jer.45:1).

Jeremías y Baruk registraron revelaciones por orden divina; como por ejemplo:

"1Aconteció en al cuarto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, que vino esta palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 2Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las naciones, desde el día que comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy. 4Y llamó Jeremías a Baruc hijo de Nerías, y escribió Baruc de boca de Jeremías, en un rollo de libro, todas las palabras que Jehová le había hablado. 8Y Baruc hijo de Nerías hizo conforme a todas las cosas que le mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová. 10Y Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías en la casa de Jehová, en el aposento de Gemarías hijo de Safán escriba, en el atrio de arriba, a la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová, a oídos del pueblo" (Jer.36:1,2,4,8,10). Pero Micaías Ben-Gemarías Ben-Imla informó del libro a Elisama secretario del rey Joacim y a sus príncipes, quienes enviaron por el libro a Jehudí Ben-Netanías , quien, después de indagado Baruk, trajo el libro al rey Joacim quien lo quemó; entonces "27...vino palabra de Jehová a Jeremías, después que el rey quemó el rollo, las palabras que Baruc había escrito de boca de Jeremías, diciendo: 28Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en él todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quemó Joacim rey de Judá. 32Y tomó Jeremías otro rollo y lo dio a Baruc hijo de Nerías escriba; y escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim rey de Judá; y aun fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes" (Jer.36:27,28,32 ).

La actitud de Joacim fue, pues, diametralmente opuesta a la que había tenido Josías su padre cuando el sacerdote Hilcías halló el libro de la Ley y lo dio a Safán padre de Gemarías, escriba de Josías; pues en aquel caso "8...dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó. 10Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey. 11Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos" (2 Re.22:8,10,11 ). Entonces Josías mandó consultar a Hulda profetisa acerca de lo dicho en el libro, quien por el Espíritu confirmó que acontecería lo dicho como de procedencia divina; ante lo cual Josías convocó al pueblo "Y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová" (2 Re.23:2). Entonces hicieron pacto de cumplir "Las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro” (2 Re.23:3).

Los hechos de Josías y de Joacim fueron registrados en el Libro de las Crónicas de los Reyes de Judá, en cuya época fue escriba Safán, su hijo Gemarías y su nieto Micaías (2 Re.22:8; Jer.36:11). Elisama era secretario de Joacim, y los príncipes que se mostraron favorables al libro de Jeremías fueron Elnatán, Delaía y Gemarías (Jer.36:25).

Durante la monarquía, entre Josafat y Ezequías, probíblicos, vemos, pues, las importantes gestiones teocraticistas de Elías, Eliseo, Jehú, y aun el sacerdote de Betel cautivo de Samaria (2 Re.17:28), quienes enseñaron a Israel acerca de Jehová. Joiada intervino en Judá. Desde Fzequías a Josías vemos la intervención de los videntes, quienes escribieron también lo relativo al reino de Manasés (2 Cr.33:19). A la muerte de Josías, Jeremías escribió el libro de Lamentaciones e intervino hasta adentrarse la cautividad babilónica. Respecto de las profecías contra Babilonia, también está escrito: "Escribió, pues, Jeremías en un libro todo el mal que había de venir sobre Babilonia, todas las palabras que están escritas contra Babilonia" (Jer. 51:60).

Durante la cautividad, los libros fueron conservados, como consta en el hecho registrado en primera persona por Daniel: "1En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, 2en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló el profeta Jeremías..." (Dn.9:1,2a).

También intervino Esdras. "Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés" (Esd.7:6). Se supo además rodear de hombres doctos, como Eliezer, Ariel, Semaías, Elnatán, Jarib, otro Elnatán, Natán, Zacarías, Joiarib y un tercer Elnatán (Esd.8:16), con quienes organizó el retorno a Jerusalem (Esd.8:31,32), donde se acudía a Esdras para conocer la Ley. "1Dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel.
2Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación. 3Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas. 14Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés. 18Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último; e hicieron la fiesta solemne por siete días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito" (Neh. 8:1b,2a,3a,14a,18).

El libro de Nehemías, donde esto se relata, es contemporáneo a los hechos y está escrito en primera persona por el mismo Nehemías (Neh.l:1; 13:6,14,31).

Durante la cautividad también había escrito Ezequiel mismo en primera persona (Ezq.l:4; 2:1; 3:1,3,4,10,16,22; 4:15,16; 6:1; 7:1; 8:2,6, 8,9, 12,13,15,17; 9:1,5,9; 10:1; 11:1,2,5,14; 12:1,8,17; 13:l; 14:2,12; 15:1; 16:1; 17:1; 18:1; 20:2,45; 21:1; 22:1,23; 23:1; 24:1,15; 25:1; 26:1; 27:1; 28:1,20; 29:1,17; 30:1; 31:1; 32:1; 33:1,23; 34:1; 35:1; 36:16; 37:1,3,4,7, 9,10,11,15; 38:1; 40:1-4,17,24, 28,32,35,48; 41:1,8; 42:1,13; 43:1,5,7,18; 44:1,4,5; 46:20,24; 47:1,2,6,8). Ezequiel escribió por directo mandato divino:

"1Vino a mí palabra de Jehová en el año noveno, en el mes décimo, a los diez días del mes, diciendo: 2Hijo de hombre, escribe la fecha de este día; el rey de Babilonia puso sitio a Jerusalén este mismo día" (Ezq.24:1,2). Ezequiel conocía las gestas de Daniel (Ezq.14:14,20; 28:3).

También Habacuc escribió por orden divina: "Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión y declárala en tablas para que corra el que leyere en ella..." (Hab.2:2). Escribió en primera persona (Hab.l:2,3; 2:1,2). El Comentario Qumramita a Habacuc contiene citados todos los versos de los dos primeros capítulos. La Oración de Habacuc, dirigida al jefe de los cantores (Hab. 3:19), está también en primera persona (Hab.3:2), y a él se atribuye en el texto (Hab.3:1).

La visión de Nahum de Elcos es igualmente un libro conservado (Nah.1:1). Similar a la Visión de Abdías (Ab.1:1) a quien la apócrifa "Vida de los Profetas" hace discípulo de Elías, quizá por los informes de l Reyes 18:3-16. De Joel es poco lo que se conoce, pero se le atrubuye su libro (Joel 1:1). De Malaquías se percibe por la evidencia interna (Mlq.1:8,10,13,14; 2:1; 3:4,10) que escribió en tiempos del culto restaurado. A él se atribuye la profecía (Mlq.1:1). A Hageo también se le atribuye el libro que lleva su nombre (Hag.1:1; 2:1,10,20 ). Igualmente con Zacarías (Zac.1:1,7; 7:1).

El libro de Daniel contiene pasajes donde se incrustan escritos suyos en primera persona, como los capítulos 7 a 12. Hay una porción de Nabucodonosor en primera persona (Dn.4:1-37), de quien fue tan cercano Daniel. De Ester se sabe que Mardoqueo mismo escribió acerca de lo que en él se relata (Est.9:20,32), de lo cual también se escribió en el libro de las Crónicas de los Reyes de Media y Persia (Est.10:2; 2:23; 6:1,2).

En toda esta relación se hace, pues, suficientemente patente que los hechos relatados en el Antiguo Testamento provienen de testigos contemporáneos, editados por los herederos cercanos y transmitidos con fidelidad y generalmente por personas ungidas por Dios. Aun la puesta al día de nombres de lugares, etc., y las explicaciones a manera de paréntesis, se muestran inspiradas en relación a los propósitos fundamentalmente espirituales del libro, antes que meramente academicistas.

Recordar someramente de corrido, aunque sea en forma incompleta, la siguiente lista de libros en sucesión ininterrumpida de escribas contemporáneos a los hechos, asegura la confiabilidad de los hechos narrados en el Canon y nutridos de tales fuentes de primera instancia:

- Libro de las Generaciones de Adam,

- Libro del Incidente de Amalec,

- Libro de las Batallas de Jehová,

- Libro del Pacto en Sinaí,

- Libro de las Jornadas,

- Libro de la Ley en Moab,

- Libro de Josué,

- Libro de la Distribución de la tierra,

- Libro de los Principales de Madián para Gedeón,

- Libro de Jaser,

- Libro de las Leyes del Reino, de Samuel,

- Libro de las Crónicas de Samuel,

- Libro de las Crónicas de Natán,

- Libro de las Crónicas de Gad,

- Libro de las Crónicas del rey David,

- Libro de los Hechos de Salomón,

- Libro de Ahías Silonita,

- Libro de Semaías,

- Libro del vidente Iddo,

- Libro del Registro de las Familias,

- Libro de las Historias de los Reyes,

- Libro de Jehú Ben-Hananí,

- Libro de las Crónicas de los reyes de Judá,

- Libro de1as Crónicis de los reyes de Israel,

- Libro de las Crónicas de los reyes de Media y Persia,

- Libro de la Genealogía,

- Libro de Nehemías.

El principal ensamble y puesta al día inspirados y finales pueden atribuirse a Esdras, y la compilación a Nehemías. Llegamos así entonces a la mismísima época de nuestro Crónicas canónico, donde se recapitula el punto de referencia davídico promesiánico al fin del canon alefático hebreo, en vistas mesiánico-escatológicas y tipológicas de la gran edificación neotestamentaria, meollo de la Economía Divina y pimpollo de la Revelación Teísta.

AUTORÍA DE CRÓNICAS

Por cristianogiv - 7 de Agosto, 2006, 23:01, Categoría: General


APROXIMACIÓN A CRÓNICAS (2) i


I. Autoría de Crónicas


Al hablar de autoría de un libro sagrado aparecen en vista inmediatamente dos aspectos: 1̊. el divino; debido a la intervención de Dios mediante el aliento y soplo de Su Espíritu en función de Su propósito eterno; y 2̊. el humano, debido al uso que Dios ha querido hacer del hombre completo, moviéndose a través de la personalidad humana sin disminuírla, y más bien, adaptándose Dios a las limitaciones del hombre.

De modo que frente a cualquier libro sagrado percibimos por nuestro espíritu, órgano humano de percepción de Dios y de las cosas divinas y espirituales, lo que es propio de Dios, la naturaleza de Su Espíritu y de Sus propósitos. Por otra parte, además, mediante el alma humana, órgano de percepción natural, racional y sentimental, percibimos la congeneridad propiamente humana del vaso usado por Dios, cuyo sabor humano nos es perfectamente afín en naturaleza.

Dios, pues, ha querido hablarnos en nuestro propio lenguaje, para lo cual ha hecho uso de lo típicamente humano, sin desfigurarlo en su cruda realidad, pero transparentándose Él mismo a través de sus imperfectos instrumentos.

Si somos espirituales, percibimos más fácilmente a Dios, que si somos meramente naturales, o aun peor, carnales. Porque, como enseñaba el apóstol Pablo (1 Cor.2:14), el hombre natural, animal o simplemente psíquico, no percibe los cosas que son del Espíritu de Dios, pues estas se han de discernir espiritualmente. Al acercarnos, pues, al estudio de los libros sagrados, no debemos hacerlo simplemente en forma natural, sino además y principalmente, ejercitando nuestro espíritu. Por deficiencia en acatar esta última recomendación, muchos han tropezado en lo meramente humano de los vasos usados por Dios, quedando ciegos a la bendita intervención divina, que se transparenta en todos sus movimientos y que se percibe fundamentalmente con el espíritu. Quiera Dios despertar nuestros espíritus para que le veamos, ya que Él se esconde de los que se pretenden sabios y entendidos, y se revela a los niños (Mt. 11:25; Lc. 10:21).

Nos acercamos, pues, al asunto de la autoría humana de Crónicas, dejando como conclusión del capítulo el aspecto divino.


1 - La Intervención Humana

Puesto que somos hombres, distinguimos fácilmente lo que es humano. Dios usó, pues, hombres y movimientos humanos. En atención a nuestra humana fragilidad comenzamos primero con la apariencia exterior y periférica, confiando que Dios nos permitirá y concederá penetrar en la percepción de lo de más allá del cascarón humano, y nos dejará ver también lo principal, que es de naturaleza espiritual y que apunta a la mayor sublimidad del hombre en la gloria de Dios. A la glorificación de Dios en la realización del hombre en Él.

Pues bien, en la Carta de los Moradores de Jerusalem y Judea, del Senado y de Judas Macabeo, dirigida al sacerdote Aristóbulo, maestro del rey Ptolomeo, y a los judíos en Egipto, se nos da una clave importante para hallar la autoría humana del sagrado libro de Crónicas. Tal carta se halla incrustada como anteprefacio al resumen de los cinco libros de Jasón de Cirene, que algunos suponen ser el Libro Primero de los Macabeos, aunque no tiene tales visos. El resumen se ha dado en llamar Libro Segundo de los Macabeos, y se colecciona también entre los Deuterocanónicos. Hay otro libro llamado Libro Tercero de los Macabeos, que en realidad no hace el historial de Judas Macabeo, ni de su padre Matatías Ben-Juan Ben-Simeón Joaribita, de Modín, ni de sus hermanos Juan Caddis, Simón Tassi, Eleazar Abarán y Jonatán Apfos, todos del linaje sacerdotal, sino que relata los ataques contra los judíos, de Ptolomeo Filopator, y el castigo divino que lo convirtió en tiempos de los antedichos sacerdotes Simón y Eleazar. El llamado Libro Cuarto de los Macabeos, es más bien un panegírico de los Macabeos al servicio de un ideal filosófico judeo-estoico, atribuido al historiador Josefo.

La carta mencionada, que en este momento es la que nos interesa, está, pues, insertada en el Segundo Libro de los Macabeos, entre el capítulo 1:10 y el capítulo 2:19. En un pasaje de tal carta, cuando venía hablando de cómo, al igual que en tiempos de Moisés y del tabernáculo, el fuego de Dios quemó también el sacrificio en el templo erigido por Salomón, se nos sigue diciendo allí:

"Esto mismo se refiere en los escritos y memorias de Nehemías, y se dice, además, que había reunido una biblioteca y puesto en ella los libros de los reyes, los de los profetas y los de David y las cartas de los reyes sobre las ofrendas. Así también Judas reunió todos los libros dispersos por la guerra que hubimos de sufrir, que ahora se hallan en nuestro poder. Si, pues, tuviereis de e1los necesidad, mandadnos quienes os los lleven" (2 Macb. 2:13-15).

Ahora bien, como ya lo hicimos notorio en el apartado acerca de la implicación de fuentes desconocidas (II-E), el libro de los Reyes, cuando relata (1 Re.8:12-66) la dedicación del templo por Salomón, aunque sí narra al igual que Crónicas acerca de la nube de gloria que llenó la casa (1 Re.8:l0; 2 Cr.5:l3,l4), sin embargo, Reyes a diferencia de Crónicas, nada dice del fuego del cielo que consumió el sacrificio. En cambio en 2 Crónicas 7:1 leemos que "cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas".

El relator, pues, del Segundo Libro de los Macabeos nos dice que e1 incidente del fuego del cielo consumiendo el sacrificio en tiempos de Salomón al igual que en tiempos de Moisés, está referido en los escritos y memorias de Nehemías.

En el canon alefático hebreo, los libros canónicos de Esdras y Nehemías forman un solo libro, y son conocidos en otras listas de libros canónicos como I y II de Esdras. También los apócrifos III y IV de Esdras, son llamados por algunos igualmente I y II de Esdras. De modo que el verdadero I de Esdras, es decir, el Esdras canónico, y el verdadero II de Esdras, es decir, el Nehemías canónico, forman un solo libro en el Canon Alefático Hebreo (bajo la letra 21, o sea "sin") y estaría colocado inmediatamente antes del Crónicas (I y II) canónico, con el cual finaliza tal Canon en su sección tercera o de escritos hagiógrafos o Ketubim, posterior a la primera de la Ley o Torá, y a la segunda de los profetas o Nebiim.

Crónicas, pues, es la base para Esdras-Nehemías. El final de 2 Crónicas coincide con el comienzo de Esdras. Y pasajes enteros de Crónicas (1 Cr.9:1-34), tienen su paralelo en Nehemías (Neh.11:1-36). Asimismo, las genealogías que Nehemías halló en el Libro de la Genealogía, y que incrusta en primera persona en el libro canónico que lleva su nombre, son incrustadas en Esdras (Neh.7:5-73; Esd.2:1-70); por lo que se hace patente la relación de todos estos libros entre sí.

Comparando estos hechos, con la declaración de 2 Macb.2:13, entonces los escritos y memorias de Nehemías donde aparece el incidente del fuego divino consumiendo el holocausto y las víctimas en la dedicación del templo de Salomón, corresponden perfectamente al Crónicas canónico, y a Esdras y Nehemías canónicos. Siendo los escritos y memorias de Nehemías los mismos I y II Crónicas continuado con Esdras, acerca de quien se habla en tercera persona en el canónico que lleva su nombre con excepción de un pasaje seguido a la carta de Artajerjes que éste puso un manos de Esdras (Esd.7:1-28; 8:1-36; 9:1-15). Tales escritos y memorias de Nehemías que son I y II Crónicas y Esdras se continúa con las memorias de Nehemías. Crónicas y Esdras son los escritos de Nehemías; y Nehemías es las memorias. Los escritos y memorias de Nehemías: Crónicas, Esdras y Nehemías. Las memorias de Nehemías son el verdadero II Esdras o Libro de las Palabras de Nehemías (Neh.1:1), en las que éste habla en primera persona dando cuenta de su propia intervención.

Además de los escritos y memorias de Nehemías (1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías), el Segundo Libro de los Macabeos informa de la colección hecha por Nehemías de otras libros canónicos; pues aparte del Libro de la Ley que trajo Esdras del exilio, Nehemías reunió en una biblioteca los libros de los Reyes, los de los Profetas, los de David y las cartas de los reyes sobre las ofrendas. Bajo tales denominaciones se encontraría reunido prácticamente casi todo el Antiguo Testamento, si no todo. Los Libros de los Reyes se referiría a los comúnmente llamados entre los hebreos "Los Profetas Primeros" (Nebiim Rasonim) quizá incluyendo las fuentes citadas, pero seguramente sí los canónicos de Jueces-Ruth, l̊ y 2̊ Samuel, 1̊ y 2̊ Reyes. Los libros de Samuel y Reyes también son llamados: 1̊, 2̊, 3̊ y 4̊ Reyes). En Los Profetas se incluirían los llamados entre los Hebreos "Los Profetas Posteriores" (Nebiim Acronim) o profetas mayores y menores (Isaías, Jeremías- Lamentaciones, Ezequiel, los doce: Oseas, Amós, Miqueas, Joel, Abdías, Jonás, Nahum, Sofonías, Habacuc, Hageo, Zacarías, Malaquías). Los de David, así en plural, indicarían las varias colecciones de Salmos, no sólo los compilados bajo Ezequías; y lo más probable es que cobijaría a los demás salmos, pues la tendencia era cubrir con el nombre de David a todos ellos. Cubriría, quizá también, a los escritos del hijo he David, Salomón.

Respecto de las Cartas de los Reyes sobre las Ofrendas, están incluidas e insertas en el Esdras canónico, como por ejemplo:

- Pregón por escrito de Ciro rey de Persia (Esd. 1:1-4),

- Copia de la Carta en arameo de Rehum y Simsai al rey Artajerjes (Esd. 4:11-16),

- Carta del rey Artajerjes a Rehum y Simsai (Esd. 4:17-23),

- Carta de Tatnai y Setarboznai al rey Darío (Esd. 5:7-17),

- Decreto del rey Darío tras la investigación en los Archivos de Acmeta (Esd.6;1-12),

- Copia de la carta del rey Artajerjes por mano de Esdras (Esd. 7:11-26).

El Esdras canónico, escrito de Nehemías como continuación de Crónicas, queda cobijado, pues, según el segundo libro de los Macabeos, con la asignación del libro de las Cartas de los Reyes sobre las Ofrendas; pues allí se narran las peripecias del retorno y la edificación, y la contribución de los reyes para tal efecto, como son ejemplos la de Ciro, la de Darío y la de Artajerjes.

Posteriormente, ya en tiempos de Judas Macabeo, como lo sigue narrando el pasaje del segundo libro de los Macabeos que analizamos, se recopiló todo el canon veterotestamentario nuevamente, incluyéndose seguramente a Malaquías, Ester y la historia de Daniel con sus profecías incrustadas de su propia mano.

Dios usó, pues, a Enok, Moisés, Josué, Samuel, David, Salomón, Josafat, Ezequías, Josías, Jeremías, Daniel, Esdras, Nehemías y Judas Macabeo para ser los principales compiladores del Antiguo Testamento. De entre los cuales, Nehemías fue el autor de Crónicas, al que nos aproximamos.


1. La Inspiración Divina

Como ya tuvimos ocasión de decir (I-A), el libro canónico de Crónicas cae, según el Nuevo Testamento, bajo la designación de Escritura Sagrada inspirada por Dios, e inquebrantable. Respecto de la inspiración tenemos varios aspectos:

(1). Cuando las mismísimas y directas palabras de Dios son registradas literalmente como en los pasajes de las siguientes referencia:

Génesis 1:3-6,8-11,14,15,20,22,24,     26 ,28,29;
   "    2:3,16,18;
   "    3:9,11,13,14,16,17-19,22;
   “    4:6,7,9,10-12,15;
   “    5:2
   “    6:3,7,13-21;
   “    7:1-4;
   “    8:15-17,21,22;
   “    9:1-7,8-17;
   “    11:6,7;
   “    12:1-3,7;
   “    13:14-17;
   “    15:1,4,5,9,13-16,18-21;
   “    17:1-16,19-21;
   “    18:9,10,13,14,17-21,26,28-32;
   “    20:3,6,7;
   “    21:12,13;
   “    22:1,2,11,12,16-18;
   “    24:7;
   “    25:23;
   “    26:2-5,24;
   “    28:13-15;
   “    31:3,11-l3,24,29;
   “    32:9,12,24.31;
   “    35:1,9-12;
   “    46:2-4;

Éxodo 3:4-10,12,14-22;
   “    4:2-9,11,12,14-17,21-23, 17;
   “    5:1;
   “    6:1-8,10,11,26,29;
   “    7:1-5,8,9,14-19;
   “    8:1-5,16,20-23;
   “    9:1-5,8,9,13-19,22;
   “    10:1-6,12,2l;
   “    11:1-72,9;
   “    12:1-20,43-49;
   “    13:1;
   “    14:1-4,15-18,26;
   “    16:4,5,11,12,23,28,32;
   “    17:5,6,14;
   “    19:3-6,9-13,21,22,24;
   “    20:l-17,22-26;
   “    21:1-36;
   “    22:1-31;
   “    23:l-33;
   “    24:1,12;
   “    25:1-40;
   “    26:1-37;
   “    27:1-21;
   “    28:1-43;
   “    29:1-46;
   “    30:1-38;
   “    31:1-17;
   “    32:7-10,33,34;
   “    33:1-3,5,14,17,19-23;
   “    34:1,5-7,10-27;
   “    35:1-19,30-35;
   “    36:1:
   “    40:1-15;

Levítico 1:1-17;
     “    2:1-16;
     “    3:1-17;
     “    4:1-35;
     “    5:1-19;
     “    6:1-30;
     “    7:1-34;
     “    8:1-3;
     “    10:8-12;
     “    11:1-47;
     “    12:1-8;
     “    13:1-59;
     “    14:1-57;
     “    15:1-33;
     “    16:1-34;
     “    17:1-16;
     “    18:1-30;
     “    19:1-37;
     “    20:1-27;
     “    21:1-23;
     “    22:1-33;
     “    23:1-43;
     “    24:1-22;
     “    25:1-55;
     “    26:1-45;
     “    27:1-33;

Números 1:1-15,48-53;
     “    2:1-31;
     “    3:5-15,40,41,44-47:
     “    4:1-35;
     “    5:1-3,5-31;
     “    6:1-27;
     “    7:4,11;
     “    8:1-19,23,26;
     “    9;1-3,9-14;
     “    10:1-10,29;
     “    11:16-20,23;
     “    12:4-8,14;
     “    13:1,2;
     “    14:11,12,17,18,20-35;
     “    15:1-31,35,37-41;
     “    16:20,21,23,24,30-38,44,45;
     “    17:1-6,10;
     “    18:1-32;
     “    19:1-22:
     “    20:7,8,12,23-26;
     “    21:8,16,34;
     “    22:9,12,20;
     “    23:7-10,18-24;
     “    24:3-9,15-24;
     “    25:4,10-13,16-18;
     “    26:1,2,52-56;
     “    27:6-14,18-21,23;
     “    28:1-31;
     “    29:1-39;
     “    30:1-16;
     “    31:1,2,21-30;
     “    32:10-12;
     “    33:50-56;
     “    34:1-12,16-29;
     “    35:1-34;
     “    36:5-9;

Deuteronomio 1:6-8,35-40;
    “    2:1-7,9,13,17-19, 24,25,31;
    “    3:2,26-28;
    “    4:10,21;
    “    5:5-21,22,28-33;
    “    6:1,4-25;
    “    7:1-20;
    “    9:12,13;
    “    10:1,2,11-22;
    “    11:1-32;
    “    12:1-32:
    “    13:1-18;
    “    14:1-29;
    “    15:1-23;
    “    16:1-22;
    “    17:1-20;
    “    18:1-22;
    “    19:1-21;
    “    20:1-20;
    “    21:1-23;
    “    22:1-30;
    “    23:1-25;
    “    24:1-22;
    “    25:1-19;
    “    26:1-19;
    “    27:3,8,12-26;
    “    28:1-68;
    “    29:1-29;
    “    30:1-20;
    “    31:2,14-21;
    “    32:48-52;
    “    34:4;

Josué   1:1-9;
   “    3:7,8;
   “    4:1-3,15,16;
   “    5:2,9,14,15;
   “    6:2-5;
   “    7:10-15;
   “    8:1,2,18;
   “    10:8;
   “    11:6;
   “    13:1-7;
   “    20:1-6;
   “    24:2-13;

Jueces 1:2;
   “    2:1-3,20-22;
   “    5:23;
   “    6:8-12,14,16,18,20,22,23, 25,26;
   “    7:2-5,7,9-11;
   “    10:11-14;
   “    13:3-5.7.9-11,13,14,16,18;
   “    20:18,23,28;

1 Samuel 2:27-36;
       “    3:4.6.8.10-14:
       “    8:7-9,22;
       “    9:15-17;
       “    10:18,19,22;
       “    15:1-3,10,11,18;
       “    16:1,2,7,12;
       “    23:11,12;
       “    30:8

2 Samuel 2:2;
       “    5:19;
       “    7:4-16,29;
       “    12:1-12;
       “    21:1;
       “    23:3,4;
       “    24:11,12,16;

1 Reyes 2:4;
       “    3:5,11-14;
       “    6:11-13;
       “    8:18,19;
       “    9:2-9;
       “    11:11-13,29-39;
       “    12:22-24;
       “    13:1-3;
       “    14:5,7-16;
       “    16:1-4;
       “    17:2-4,8,9,14;
       “    18:1;
       “    19:5,7,9,11,13,15-18;
       “    20:13,14,22,28;
       “    21:17-24,28,29;
       “    22:17,19-28;       

2 Reyes 1:3,46,15,16;
       “    3:15-19;
       “    4:16,43;
       “    7:1,2;
       “    8:8,10.12;
       “    9:1-3,6-10,12,25,26,36,37;
       “    10:30;
       “    13:15-19;
       “    17:13,35-39;
       “    19:6,7,20-35;
       “    20:1,4-6,16-18;
       “    21:7,8,10-15;
       “    22:15-20;
       “    23:27.

Hasta aquí con respecto a la Ley y a los profetas primeros. Con respecto a los profetas postreros podemos señalar entre otras las siguientes citas:

Isaías   1:2,18;
   “    3:16;
   “    8:1;
   “    14:24;
   “    16:14;
   “    40:1;
   “    43:1;
   “    45;1;
   “    49:8;
   “    50:1;
   “    56:1;
   “    66:1,5;

Jeremías 1:4;
     “    2:1;
     “    3:6,11;
     “    4:1;
     “    5:9,14,15,18,22:
     “    6:6,9,16,21,22;
     “    7:1,3,21;
     “    8:1,4;
     “    9:7,20,23;
     “    10:2;
     “    11:1;
     “    12:14;
     “    13:1,12,15;
     “    14:1,10,11,14,15;
     “    15:1;
     “    16:1;
     “    17:19;
     “    18:1;
     “    19:1,15;
     “    21:1,22;
     “    25:1,15,27;
     “    26:2;
     “    27:2,22;
     “    28:14;
     “    30:1;
     “    31:27;
     “    32:1,14;
     “    33:1,2;
     “    34:1,8,12,13;
     “    35:1,12,13,17,19;
     “    36:27;
     “    37:6,7,15;
     “    40:1;
     “    44:2;
     “    45:1;
     “    46:1;
     “    47:1;
     “    48:1;
     “    49:1,7,23,28,34;
     “    50:1;
     “    51:1,58;

Ezequiel (ya relacionados algunos versos en II-H).

Oseas 1:2; 3:1; 4:1;

Joel 1:1; 2:12;

Amós 1:3,9,11,13; 2:1,4,6; 3:1,9; 5:1; 7:1; 8:1;

Abdías 1:1;

Jonás 1:1;3:1; 4:4,9,10;

Miqueas 1:1; 4:6; 6:1;

Nahum 2:13; 3:5;

Habacuc 2:2;

Sofonías 1:1; 3:20;

Hageo 1:3; 2:1; 3:10,20;

Zacarías 11,7; 6:9; 7:1,8; 8:2,6; 9:1; 11:4; l2:1;

Malaquías 1:l,2; 3:13.

Y con respecto a los otros escritos, por ejemplo:

Job 38:1-4l; 39:1-30; 40:1-24; 41: l-34; 42:7,8;

Salmos 2:7-9; 110:1,4;

Proverbios 8:12,14,17,22-36.

Entonces, ahora sí, con este trasfondo tras el final del canon alefático hebreo, citamos los pasajes de Crónicas donde se registran directas palabras divinas:

A David:

"Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel mi pueblo" (q Cr. 11:2).

A David:

"10Sube, porque yo los entregaré en tus manos... (a los filisteos cuando se reunieron contra David al oír que había sido ungido rey sobre todo Israel) 14No subas tras ellos, sino rodéalos, para venir a ellos por delante de las balsameras. 15Sal luego a la batalla, porque Dios saldrá delante de ti y herirá el ejército de los filisteos" (1 Cr. 14:10,14,15).

A Israel:

"A ti daré la tierra de Canaán, porción de tu heredad" (1 Cr. 16:18).

A Abimelec:

"No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas" (1 Cr. 16:22).

A David:

"4Tú no me edificarás casa en que habite.  5Porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo.  6Por dondequiera que anduve con todo Israel, ¿hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro?  7Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos:  Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel; 8y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra.  9Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en él y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirán más, como antes, 10y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; más humillaré a todos tus enemigos.  Te hago saber además, que Jehová te edificará casa. 11Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. 12Él me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. 13Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; 14sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre" (l Cr. 17:4-14).

A Gad y a David:

"10Ve y habla a David, y dile: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te propongo; escoge de ellas una que yo haga contigo. 12Escoje para ti: o tres años de hambre, o por tres meses ser derrotado delante de tus enemigos con la espada de tus adversarios, o por tres días la espada de Jehová, esto es, la peste en la tierra, y que el ángel de Jehová haga destrucción en todos los términos de Israel" (1 Cr.21:9-12).

A David:

"8Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. 9He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. 10Él edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre" (1 Cr 8-l0).

A David:

"3Tú no edificarás casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre. 6Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios; porque a éste he escogido por hijo, y yo le seré a él por padre. 7Asimismo yo confirmaré su reino para siempre, si él se esforzare a poner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este día" (1 Cr. 28:3,6,7).

A Salomón:

"7Pídeme lo que quieras que yo te dé . 11Por cuánto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, 12sábiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti" (2 Cr. 1:7,11,12).

A David:

"8Respecto a haber tenido en tu corazón deseo de edificar casa a mi nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazón. 9Pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa a mi nombre. 16No faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú has andado delante de mí" (2 Cr.6:8,9,16).

A Salomón:

"12Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. 13Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta para que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 15Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; 16porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. 17Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos, 18yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel. 19Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, 20yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos. 21Y esta casa que es tan excelsa, será espanto a todo el que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? 22Y se responderá: Por cuanto dejaron a Jehová Dios de sus padres, que los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso él ha traído todo este mal sobre ellos" (2 Cr.7:12-22).

A Semaías y a Roboam:

"3Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá; y a todos los israelitas en Judá y Benjamín, diciéndoles: 4Así ha dicho Jehová: No subáis, ni peleéis contra vuestros hermanos; vuélvase cada uno a su casa, porque yo he hecho esto" (2 Cr.11:3,4).

A Roboam y a los príncipes de Judá:

"12Vosotros me habéis dejado, y yo también os he dejado en manos de Sisac. (Pero cuando se humillaron): 7Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalem por mano de Sisac. 8Pero serán sus siervos, para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es servir a los reinos de las naciones" (2 Cr.12;5,7,8).

A Micaías Ben-Imla:

"18Oíd, pues, esta palabra de Jehová: Yo he visto a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda. 19Y Jehová preguntó: ¿Quién inducirá a Acab rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía así, y otro decía de otra manera. 20Entonces salió un espíritu que se puso delante de Jehová y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué modo? 21Y él dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Jehová dijo: Tú le inducirás, y lo lograrás; anda y hazlo así" (2 Cr.18:18-22).

A Judá, a Jerusalem y a Josafat:

"15Oíd Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalem, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. 16Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por lo cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. 17No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalem, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros” (2 Cr.20:14-17).

A Joram de Judá:

"12Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa rey de Judá, 13sino que hes andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que fornicase Judá y los moradores de Jerusalem, como fornicó la casa de Acab; y además has dado muerte a tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que tú; 14he aquí Jehová herirá a tu pueblo de una gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres, y a todo cuanto tienes; 15y a ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus intestinos, hasta que se te salgan a causa de tu persistente enfermedad" (2 Cr. 21:14-17).

A Judá y Jerusalem:

"¿Por qué quebrantáis los mandamientos de Jehová? No os vendrá bien por ello; porque por haber dejado a Jehová, él también os abandonará” (2 Cr. 24:20).

A David y Salomón:

"7En esta casa y en Jerusalem, la cual yo elegí sobre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre; 8y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra que yo entregué a vuestros padres, a condición de que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, los estatutos y los preceptos, por medio de Moisés" (2 Cr. 33:7,8).

A Josías:

"24He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de él, todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá; 25por cuanto me han dejado, y han ofrecido sacrificios a dioses ajenos, provocándome a ira con todas las obras de sus manos; por tanto, se derramará mi ira sobre este lugar, y no se apagará. 26Mas al rey de Judá que os ha enviado a consultar a Jehová, así le diréis: Por cuanto oíste las palabras del libro, 27y tu corazón se conmovió, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová. 28He aquí que yo te recogeré con tus padres, y serás recogido en tu sepulcro en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo traigo sobre este lugar y sobre los moradores de él" (2 Cr. 34:24-28).

(2). Todas las citas textuales del numeral anterior que son palabras de Dios mismo registradas en Crónicas nos muestran evidentemente la esencia espiritual del mensaje divino. La transmisión de tal quintaesencia a través de vehículos humanos, es lo más importante; es decir, la substancia del mensaje radica más en el fondo que en la forma, como corresponde a realidades espirituales vivenciadas por los hombres. Sin embargo, aun así, debemos respetar, siguiendo a Jesucristo, cada jota y cada. tilde.

Ahora bien, respecto de la inspiración divina, tenemos el siguiente segundo aspecto: Además de las citas textuales de palabras de Dios mismo, también se hace patente la inspiración en el registro de palabras y acciones de sus mensajeros, que son uno con el sentir divino, y de lo cual son numerosos los ejemplos a lo largo de toda la Sagrada Escritura.

(3). También se evidencia la inspiración en el registro movido por el Espíritu de Dios, por el aliento de Dios, de la historia y experiencia de los hombres en diversas situaciones, de modo que sirvan como material didáctico inspirado.

(4). Aun es inspirado el registro de las palabras y hechos de los enemigos de Dios, pues exponen sus principios y otras cosas, y hacen patentes sus maquinaciones.

(5). Es inspirado también la selectividad de los datos tomados de otras fuentes, e inspirada la variedad de narraciones de un mismo suceso o acontecimiento, pues refleja el objetivo de Dios mediante el testimonio desde diversos ángulos de varios testigos. O varios ángulos de un mismo testigo.

(6). Es también inspirada la recopilación de los libros y su puesta al
día hasta el texto canónico definitivo, de la misma manera como lo fue en su escritura, pues en tales libros Dios conserva para nosotros lo que le interesa en relación a la posteridad de Su pueblo. Por eso se dan repetidos casos en que cuando el registro fue destruido, Dios mismo mandó que se repitiera de nuevo, como son ejemplos el caso de las segundas Tablas de Piedra dadas a Moisés (Ex. 34:1), y el caso de las palabras de Dios dictadas por Jeremías a Baruk (Jer.36:28). Esa providencia se observa también en el mandamiento apocalíptico de no quitar ni añadir palabra a la profecía de la Revelación de Jesucristo (Ap.22:18,19); mandamiento que se asemeja a otros de las Sagradas Escrituras (ej.: Prv. 30:6).

(7). Es también inspirada y providencial la conservación a lo largo de los siglos de las Escrituras Sagradas recopiladas. Como providencial es también la confirmación arqueológica de los asertos divinos y humanos de las Sagradas Escrituras.

No debemos permitir que la evidente humanidad de la instrumentalidad usada por Dios ciegue nuestros ojos para no ver la divina intervención del soplo de Su Espíritu hablando, moviendo a escribir Sus palabras y hechos, y algunos de ciertos otros personajes, a la vez que dirigiendo el registro, su compilación y su confirmación.
La inspiración y providencia divinas en todos estos respectos son los que han dado unidad a la Biblioteca Divina, a pesar de haber sido escrita mediante tan variada cantidad de hombres y mujeres, y en tan amplia gama de circunstancias, épocas y lugares.

El libro de Crónicas, con su puesto de cierre en el Canon Alefático Hebreo, es heredero, como recapitulación veterotestamentaria que es, de todo el acopio de inspiración y providencia divinas que fluyeron a lo largo de todo el período del Antiguo Pacto. Sirve, pues, de base para toda la edificación mesiánica que habría de emprenderse en el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento en pleno, en virtud de su alud revelacional progresivo, y además de contenedor del factor profético escatológico, sirve también como maqueta tipológica de las realidades espirituales del Nuevo Testamento. Y puesto que el punto de referencia abrahámico se desarrolló en el mosaico, y éste, a su vez, en el davídico, Crónicas, que recapitula este último contenido manteniendo la esencia de los anteriores, es tipo inspirado de la edificación neotestamentaria centrada en el misterio de Cristo.

Aproximarnos, pues, al libro de Crónicas, en la vertiente de su inspiración espiritual, resulta de una gran utilidad en relación al avance del gran propósito divino que se desarrolla por etapas a lo largo de la Historia verdaderamente Sagrada.

El acopio de fuentes que desemboca en Crónicas, le dan una solidez y una confiabilidad exquisitas, sobre las que puede asentarse una aproximación espiritual perfectamente válida, útil, necesaria, como se desprende de la misma existencia del libro, y de su ubicación dentro del Canon Mesiánico; es decir, el aprobado y usado por Jesucristo, quien citaba implícitamente en panorama tal canon y su recapitulación paralipómena, en su mención desde Abel hasta Zacarías (Mateo 23:35).

ÉPOCA DEL LIBRO DE CRÓNICAS

Por cristianogiv - 7 de Agosto, 2006, 20:04, Categoría: General


APROXIMACIÓN A CRÓNICAS (3)


TERCERA PARTE


ÉPOCA DEL LIBRO DE
CRÓNICAS


El título de esta parte “Época del Libro”, es adrede ambiguo, por cuanto intenta cobijar bajo él a varios aspectos. Ya que nuestra aproximación, sin despreciar lo académico, intenta ser fundamentalmente espiritual, no nos basta simplemente hacer mención de ciertas fechas. Aunque ciertamente, Dios mediante, haremos uso de ellas, en cuanto realistas e históricos, deseamos penetrar otra realidad más importante que se esconde tras los velos históricos en los que suele enredarse, y a veces bastarse la investigación meramente académica. Es por eso que al hablar de “Época del Libro” nos referimos bajo ese título a varias y distintas cosas a la vez.

Por una parte, cierto es que nos referimos a la época en que el libro fue escrito, lo cual ha quedado seguramente claro en el apartado referente a la autoría humana del tal, en tiempos y por manos de Nehemías, según se desprende del segundo libro de los Macabeos, del Baba Bathra, y de la Gemará; los dos últimos dependiendo probablemente del primero.

Pero también queremos referirnos, al hablar de “Época del Libro”, al amplio panorama histórico que abarcan sus crónicas y genealogías, lo cual se hace patente al comenzar con la mención de Adam seguida en parte por lo de la Tabla de las Naciones y otras genealogías, hasta culminar en la época del exilio o cautiverio babilónico en tiempos de Nabucodonosor, y el anuncio del retorno con el decreto de Ciro, habiéndose prácticamente saltado el período mosaico excepto en lo genealógico. Y apenas mencionado el de los Jueces; deteniéndose un poco más en la monarquía y principalmente en la de David y Salomón, Ezequías y Josías. Es por ello que, Dios mediante, incluiremos en esta parte una cronología. Pero ésta, en función de lo espiritual, no se restringirá a la mera monarquía, pues también incluimos bajo la denominación de “Época del Libro” al aspecto de su radio de influencia en sus tres vías: de recepción, de emisión y de transición. Recepción en cuanto a fuentes y trasfondo histórico general; lo cual ya se ha visto. Emisión, en cuanto a la época de su autoría. Y transición en cuanto al tránsito de la influencia de su historia y de su anticipación profética. Y puesto que esta influencia lo es también de tipo espiritual, queremos incluir en la cronología algunos aspectos que desde el punto de vista de la fe, deben ser incluidos, máxime cuando hacen referencia al asunto de fondo, del cual Crónicas es alegoría y punto de referencia de la legitimidad.

En definitiva, el libro de Crónicas no puede ni debe desprenderse de su conexión con todo el conjunto de las Sagradas Escrituras y de su hilo central relacionado al propósito eterno de Dios y a las etapas interconectadas de su desarrollo.

De manera que comenzamos con la primera parte de una cronología sacra global. Repetimos, sacra, no necesariamente secular, aunque sí coherente con los datos de la historiografía. Veremos, Dios mediante:

I - El Dios Eterno siempre presente

II - Cosmogonía

III- Origen del mal

IV- Historia Natural, y

V - Historia sagrada del hombre en la línea central del plan divino.

Todo, claro está, simplemente bosquejado. A partir, pues, de la siguiente página, una cronología sacra.


A. Cronología Sacra

1 - El Dios Eterno siempre presente

Yahveh Elohím es Eterno (Gn. 21:33; Neh. 9:5).

Su luz inaccesible (1 Tim.6:16).

Sus juicios insondables (Rom.11:23; Job 33:13).

Sus caminos inescrutables (Rom.11:33; Job 36:26).

El Verbo, Sabiduría Divina, engendrado inmanentemente desde la eternidad (Prv.8:23,24,25).

Sin principio (Heb.7:3).

Es coexistente y coinherente con el Padre desde la eternidad (Jn.1:1,2; 17:5; 1 Juan 1:2; Isaías 9:6).

El Espíritu Eterno es coexistente y coinherente con el Padre y el Hijo desde la eternidad (Hb.9:14)

Hay un solo Dios que es amor eterno (1 Juan 4:8).

Autosuficiente (Salmo 50:12,13; Hchs.17:25).

Nadie con Él, sólo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo ante sí mismo (Dt.32:39).


2 - Cosmogonía

En la eternidad, con relación a Su futura creación, acompañó a Dios:

Su beneplácito (Ef.1:9)

Su propósito eterno (Ef.1:9; 3:11; Rom.8:28; 9:11).

El designio de Su voluntad (Ef.1:11).

Su presciencia (1 Pd.1:2; Rom.8:29).

Su elección (Ef.1:4).

Su predestinación (Rom.8:29,30; Ef. 1:5,11).

El Cordero expiatorio fue destinado desde antes de la fundación del mundo (1 Pd. 1:20).

La gracia dada desde antes de los tiempos de los siglos (2 Tim.1:9).

Su misericordia desde la eternidad (Salmo 103:17; Is. 54:8).

La preparación de antemano (Rom.9:23; Ef. 2:10).

La ordenación para vida eterna (Hchs.13.48).

El evangelio eterno (Ap.14:6).

El amor eterno por Su esposa (Jn.17:23).

La ordenación de los pasos del hombre y el destino de los impíos (Salmo 37:23; Rom.9:22; Prov.16:4; 1 Pedro 2:8).

El principio en el Verbo y por el Verbo (Col.1:16, 18; Jn.1:1-3).

La creación de la nada, ex-nihilo, por Su Palabra (Ap.4:11; Salmo 33:6,9; 148:6).

Creados en el principio los cielos y la tierra (Gn.1:1; Hb.11:3; Neh. 9:6). Y todo el ejército de los cielos por las palabras de Su boca (Sal.33:6; Gn.2:1). Tronos, dominios, principados, potestades (Col.1:16).

Los primores de sus tamboriles y flautas estuvieron preparados para el día de la creación de Lucero, un querubín grande y protector (Ezq.28:13). El querubín grande y protector fue creado perfecto (Ezq.28:13,15). Era el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura; su vestidura era de toda piedra preciosa, de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilio, ónice, zafiro, carbunclo, esmeralda y oro (Ezq.28:12,13). Yahveh Elohim le puso en el santo monte de Dios (Ezq.28:14). Y estuvo en el santo monte de Dios, y en Edén, el huerto de Dios . Perfecto era en todos sus caminos y en medio de las piedras de fuego se paseaba; era hermoso, sabio y esplendoroso (Ezq. 28:13,14,15; 10:1,2; Ex. 24:10; Ap. 4:6; 15:2; Ezq. 28:17. Era el hijo de la mañana y su nombre Lucero (Is. 14:12). Tenía a su cargo la adoración con el sonido de las arpas, las flautas y los tamboriles; es decir, los instrumentos de cuerda, viento y percusión (Is. 14:11; Ezq. 28:13). Como querubín grande y protector, y sacerdote adorador, era una potestad superior entre otras a quien el mismo Miguel Arcángel respetaba (Ezq. 28:13,14; Judas 1:8,9). Tenía un principado y un trono (Col.1:16; Ef. 3:10; 6:12; Is. 14:13; Jn. 14:30). Como querubín era uno de los portadores de la gloria de Dios (Sal.99:1; 18:10; Ezq..10:2; Ex..25:19, 1 Sam.4:4; Hb.9:5). Tenía ángeles bajo su gobierno (Ap. 12:7,9). Eran multitud sus contrataciones (Ezq.28:16,18).


3 - Origen del mal

Lucero, entonces, de sí mismo, y por su propia cuenta, a causa de su hermosura se enalteció su corazón, buscando su propia gloria, y dijo en su corazón: “Subiré al cielo, en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Jn. 8:24; Ezq.28:17; Jn. 71:8; Is.14:13,14).

No permaneció en la Verdad. Se hizo engañador (Jn.8:44; Ap.12:9; 20:3). A causa de su esplendor corrompió su sabiduría (Ezq.28:17). De suyo habló mentira y llegó a ser padre de la mentira (Jn.8:44). Se llenó de iniquidad e injusticia y pecó; se halló maldad en él (Ezq.28:16,15). Hizo inicuas sus contrataciones y multiplicó sus maldades; profanó su santuario (Ezq.28.18).

El envanecimiento entenebreció los razonamientos del corazón corrompiendo la sabiduría y engendrando la mentira y la impiedad; ésta fue injusta contra la verdad y estableció la necedad cambiando la gloria del Dios incorruptible por la vanagloria de lo corruptible, quedándose entregado a una mente reprobable, a pasiones vergonzosas, a lo que no conviene, atestado de males y mereciendo el juicio divino (Ro.1:18-32). Con la iniquidad de sus contrataciones arrastró a la tercera parte de los ángeles, un tercio de las estrellas del cielo (Ap.12:3,7-9; Ezq.28:18). Se engrandeció hasta el ejército del cielo y echó y pisoteó parte del ejército y de las estrellas (Dn.8:10).

Llegó a ser quien sería el homicida del principio, Satanás adversario de Dios, diablo acusador de los escogidos de Dios, el destruidor y ladrón que vendría para robar, matar y destruir, el tentador (Jn.8:44; Ap.12:9,10; Job 1:9-11; 2:4,5; Jn.10:10; 1 Tes.3:54:16).

Las huestes malignas se deslizaron de su anterior dignidad angélica (Judas 1:6). Yahveh Elohim sacó entonces fuego de en medio del querubín caído y le consumió (Ezq.28:18).

Yahveh Elohim lo arrojó de entre las piedras de fuego, y le echó del monte de Dios (Ezq.28:16).

Lucero es derribado (Is. 14:15).

Cae del cielo (Is.14:12).

Es cortado y arrojado por tierra (Ezq.28:17; Is.14:12).

Es puesto por escarmiento para los reyes (Ezq.28:17; Is.14:9).

Puesto en ceniza sobre la tierra, destinado a arrastrarse y a comer polvo (Ezq. 28:18; Gn.3:14).

Lucero es derribado hasta el Seol a los lados del abismo (Is.14:15).

Desciende al Seol su soberbia (Is.14:11).

Desciende al Seol el sonido de sus arpas (Is.14:9).

Es hecho espantoso (Is,14:9; Ezq.18:19).

Pero aún no es sellado en el abismo (Ap.20:2,3).

Se hace el emperador temporal de la muerte, pero es destruido por Cristo (Hb.2:14; Ap.1:18).

Tiene cierta medida de libertad antes de ser plenamente ejecutado todo el juicio al que está destinado (Job.1:7; 2:2; Lc.22:31; Mt. 25:40; Mt.8:29; Ap.20:10).

Desde entonces trata de consolidar el reino de las tinieblas (Mt. 12:25,26; Col.1:13), pero ya comenzó a sufrir el juicio de Dios (Job.40:9-13).

Dios sella las estrellas (Job 9:7).

Dios hace que no haya luz en los cielos (Jer. 4:23)

Dios manda al sol que no salga y éste no sale (Job 9:7).

Dios remueve la tierra de su lugar y hace temblar sus ejes quedando ésta asolada y vacía (Jer.4:23).

Asolamiento y vaciedad son resultados de juicios (Is.34:10; Jer.4:23).

Tinieblas son resultados de juicios (Ex.10:21,22; Ap.16:10).

La tierra llegó a ser desolada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo antes de completarse los siete días de la composición y hechura, no creación, de la tierra y los cielos (Gn.1:2; Is.45:18; Gn.1:2; Is.45:18; Gn.2:4).

Dios había primero creado los cielos y la tierra de la nada por Su Palabra, (Gn.1:1; Salmo 148:5), pero luego de la caída de Lucero a la tierra ésta llegó a estar desolada y vacía, en tinieblas, entonces Dios la compone y a los cielos (Is.13:12; Ezq.28:17; Gn.2:2; Job 9:6; Jer.4:23; Is. 45:18; Gn.2:4).

Primero fue creación de la nada; después hechura y composición con material preexistente (Gn1:1; Salmo 148:5; Gn.1.2-31), y además creación adicional (Gn.1:21,27).

La creación de la nada por la Palabra de Dios es primero cielos, entonces tierra (Gn.1:1). La hechura y composición es primero tierra, entonces cielos (Gn.2:4).

Dios no había creado la tierra en vano, desolada y vacía, pues es un Dios de orden y no de confusión (Is.45:18; 1 Cor.14:33). Cuando Dios comenzó de nuevo a trabajar con la tierra, ya los hijos de Dios, sus ángeles fieles, existían y se regocijaban (Job.38:4-7).

Antes de completarse el primer día en que Dios hizo la luz, ya la tierra que Dios había creado de la nada existía en estado de asolamiento, y también las aguas o fluídos o plasma del universo, y su faz (Gn.1:2, 3,6,7; Salmo 148:4). También existía antes de completarse el día uno, el abismo y su faz, y el ángel del abismo que ya habría caído (Ap.9:11; Is.14:15; Gn.1:2). ¿Pues, de quién debía el futuro hombre guardar el Edén, sino de la serpiente antigua que es el diablo y Satanás? (Gn.2:15; Ap.12:9).

Existían, pues, antes de completarse el día uno, los restos de la creación original en la que Lucero se rebeló y comenzó a ser juzgado (Gn.1:1,2; Is.14:13,14; Ezq.28:16-19).

También existía antes de completarse el día uno, el remanente fiel, de la creación original que fue testigo de la hechura y composición de la tierra (Job.38:4-7).


4 - Historia Natural

La tierra ha sido, pues, creada, formada y compuesta (Is.45:18).

Cuando la tierra creada de la nada por la Palabra de Dios llegó a ser desolada y vacía, y las tinieblas cubrían la faz del abismo, el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas antes de completarse el día uno (Gn.1:2). Y Yahveh Elohim trazaba el círculo sobre la faz del abismo (Prov.8:27), y ordenaba las medidas de la tierra trazando sobre ella cordel (Job 38:5).

Lo que ahora se llama tierra después del tercer día de la composición, era antes diferente (Gn.1:2,10).

Dios entonces dijo que fuese la luz y ésta fue (Gn.1:3).

A esta luz Dios la vio buena y la separó de las tinieblas llamándola día, y a las tinieblas noche. (Gn.1:4,5).

Este día nombrado por Dios es la luz creada en el universo antes de la hechura y colocación de las lumbreras y estrellas (Gn.1:5,14-19). La luz es este Día Cósmico relacionado al universo. Dios mismo llamó a la luz creada antes de la hechura y colocación de las lumbreras y estrellas: Día. (Gn1:5). Este días cósmico no es otra cosa sino la luz creada esparcida en el universo, sin restringirse meramente al movimiento de rotación de nuestro plantea. Asimismo, Dios llamó noche fue a las tinieblas y no a otra cosa (G.1:5). Trátase, pues, de la, noche cósmica; la oscuridad de la invisible materia negra de las estructuras primigenias del universo queda incluida en ese nombre.

Cuando Dios separó la luz de las tinieblas (Gn.1:4), entonces puso límite a la luz (Job.26:10; 38:20), y puso límite a las tinieblas (Job 26:10; 38:20). Y el límite o fin de la luz y las tinieblas coinciden con el límite de la superficie de las aguas, las cuales están también sobre los cielos (cual fluido y plasma del universo) (Gn.1:4; Job 26:10; Salmo 148:4). En hebreo cielo y aguas tienen una pronunciación similar; Shamayim y Mayim respectivamente. Además Mayim o aguas se refiere también al estado fluido y disperso anterior a la formación de los océanos que fueron llamados por Dios mares cuando las aguas de debajo de la expansión fueron reunidas; pero eran también aguas antes de la reunión oceánica, y aguas también aquellas sobre la expansión de los cielos (Gn.1:2,6-10).

Y puesto que hay límites para la luz y para las tinieblas (Job 38:20), entonces la luz tiene su habitación (Job38:19), y las tinieblas tienen su lugar (Job 38:19).

La superficie de las aguas universales implica la existencia de la faz de las aguas (Job 26:10; Gn.1:2).

El abismo se relaciona a las aguas (Jonás 2:5; Ex.15:5).

Y como ha habido faz de las aguas (Gn.1:2), ha habido faz del abismo (Gn..1:2). La faz sobre la que estaban las tinieblas (Gn.1:2), y el límite de la luz (Job 38:20, configuran el lugar de las tinieblas (Job 38:19). Y a éstas tinieblas fue a las que Dios llamó noche (Gn.1:5).

Y puesto que la luz y las tinieblas tienen límite, tienen también casa (Job 38:20). Y si la luz tiene habitación y casa, a la vez que las tinieblas tienen casa y lugar, entonces la luz tiene también camino y por ese camino se reparte (Job 38:19,20,24).

Separadas ya la luz y las tinieblas podía haber también tarde y mañana en sentido relativo al universo, antes de la hechura y colocación de las lumbreras y estrellas (Gn.1:5)

Y fue la tarde y la mañana un día (Gn.1:5).

Esta tarde y esta mañana del día uno lo fueron en relación al día y a la noche cósmicos y universales y en relación a la materia y al espacio de los cielos, las aguas y la tierra antes de su configuración actual (Gn.1:2). Dios entonces hizo expansión entre las aguas y separó las aguas de las aguas, las que estaban sobre la expansión y las que estaban bajo la expansión. A esta expansión Dios le llamó cielos (Gn.1:6-8).

Existen cielos de los cielos y aguas sobre los cielos (Salmo 148:4). A todos Dios les puso leyes inquebrantables (Salmo 148:6).

Estas aguas sobre los cielos constituirían el fluido del plasma universal del cual se formarían sistemas estelares por hechura de Dios. Aun la tierra proviene del agua y por el agua subsiste (G.1.&-8,14-18; 2 Pedro 3:5). De la nada, por la Palabra de Dios, ha surgido toda materia, energía y orden en el universo (G.1:1). Ahora, las aguas del fluido universal relacionadas a la luz cósmica y a los elementos anteriores y en relación a los espacios de la expansión, se fueron ordenando configurando los cielos, por orden divina (Salmo 148:5; Gn.1:2-8). Dios extiende el norte sobre vacío y cuelga la tierra sobre nada (Job 26:7).

Esta configuración de los cielos y de la tierra era diferente a la que apareció un poco después de que los elementos se condensaran en los astros (Gn.1:16,17). La primera etapa separó la luz de las tinieblas y cuando se completó fue el día uno (Gn.1:4,5). Dios hizo por Su Palabra que de las tinieblas resplandeciese la luz (2 Cor.4:6), y que lo que se ve fuese hecho por la Palabra de Dios de lo que no se veía (Heb.11:3).

La segunda etapa fue la configuración de los cielos preestelares con la materia y el espacio de entre las aguas del plasma universal (Gn.1:6-8). Cuando se completó el perfil de esta etapa fue el día segundo (Gn.1:6-8). Segundo en relación al primero (Gn.1:8). La tarde y la mañana del día segundo lo fueron en relación al estado preestelar de la configuración de los cielos, y no necesariamente en relación al sol, la luna y las estrellas que serían hechas y colocadas después (Gn.1:14-19). Durante esta segunda etapa, la porción de materia que configuraría nuestro planeta, aquella bajo la expansión de los cielos, los elementos en las aguas del plasma universal que nos corresponden, estaban concentrándose en un estado preoceánico aún difuso y separándose de las demás en relación a su ubicación en el universo; es decir, los elementos de nuestro planeta, en esta segunda etapa, se reunieron en función de su propia gravitación quedando así separados de los que formarían otros cuerpos celestes.

Esto fue cuando separó Dios las aguas que estaban bajo la expansión de las demás, colocándose a la tierra en su lugar según medidas. La materia para que se formaran los demás astros ya estaba también en el universo siendo preparada por Dios para hacer, conformar y colocar los astros en su lugar (Job 38:5; Gn.1:7). La materia fue creada de la nada en un principio, pero con ella hizo Dios los sistemas estelares del universo.

En el principio Dios creó los cielos y la tierra. Las combinaciones de materia, espacio, tiempo y luz siguiendo movimientos según su camino establecido por Dios cual leyes naturales, sirvieron para que la gravitación colaborase en separar y ubicar los elementos en relación también con la temperatura, la densidad y la velocidad, preparando la actual configuración del universo. Dios, pues, separó las aguas que estaban sobre la expansión de las que estaban debajo de la expansión; es decir, acondicionó nuestro planeta para la aparición de la vida. Y fue Dios quien llamó a la expansión “cielo” (Shamayim, pronunciación semejante a Mayim, aguas) (Gn.1:3-8). Hubo, pues, un movimiento de separación y expansión que sirvió para ir configurando el estado actual del universo. Cuando la categoría de expansión se configuró definitivamente (categoría, no medida), entonces se completó el día segundo. La expansión es cielos en plural, shamayim (Gn.1:6-8). Dios entonces juntó en un lugar las aguas bajo la expansión y a la reunión de las aguas Dios mismo llamó mares (Gn.1:9,10). Antes de juntarse así las aguas oceánicas, el peso de las aguas combinado con la gravitación no daban aún lugar para la formación de las placas continentales; pero una vez reunidas las aguas en un lugar, lo seco se descubrió conforme a la Palabra de Dios, y fue a esto seco a lo que llamó Dios tierra (Gn.1:10).

A partir de esta definición divina la tierra llegó a significar algo diferente y actual, a diferencia de la misma palabra aplicada a un período anterior (Gn.1:1,2,9,10). Antes de juntarse las aguas, obviamente ellas estaban dispersas en otro estado; aquellas bajo la expansión en un estado preoceánico. Las aguas sobre la expansión no fueron juntadas como aquellas bajo la expansión, de modo que podrían continuar en un estado más disperso en el universo (Gn.1:7,9; Salmo 148:4). Nótese que para las aguas debajo de la expansión hubo un lugar donde fuesen reunidas, después de lo cual Dios las llamó mares (Gn.1:9): es decir, antes de esto las aguas debajo de la expansión no eran aún mares, ni estaban reunidas en un lugar; es decir, se hallaban en una dispersión preoceánica a nivel planetario (Gn.1:7,9). Existía, pues, un estado de las aguas, cual fluidos primordiales, diferente a las aguas actuales que observamos en los mares y en la tierra. El estado gaseoso y el llamado cuarto estado de la materia, el plasma, eran comunes (Gn.1:2,6,7).

Obviamente que esas aguas en ese estado anterior resultaron de la creación original ex-nihilo por la palabra divina y que resultaron luego en conjunción con las tinieblas del caos primordial afin al comienzo del juicio sobre la anterior rebelión angélica, antes de la luz de tipo actual (Gn.1:1,2; Heb.1:3). Sobre las aguas en aquel estado, diferente al actual, acontecieron tres eventos fundamentales aparte del inicial creador, y aparte también del subsiguiente caótico. Estos tres eventos fueron 1) el mover del Espíritu Divino sobre la faz de aquellas aguas primordiales caóticas y en tinieblas. 2) La separación de las aguas a éste y otro lado de la expansión, y 3) la reunión de las aguas bajo la expansión en un lugar; no aquellas sobre la expansión.

Estos eventos implican un estado preoceánico de las aguas en dispersión siendo controlado por el mover en círculo del Espíritu, el cual trazaba el círculo sobre la faz del abismo (Gn.1,2,6,7,9,10; Salmo 148:4; Pr.8:27). Ese movimiento en círculo fue ordenando poco a poco el caos universal creando órbitas, gravedades, densidades, gradación de velocidades, etc. Hubo, pues, fuentes de las muchas aguas, fuentes del abismo y abismo en plural (Prv.8:24,28). Y así como fueron afirmados los cielos arriba, también fueron afirmadas las fuentes del abismo (Prv.8:28). Dios dio, pues, mandamiento a las aguas y puso al mar estatuto. Estableció también los fundamentos de la tierra y al ordenar que se descubriese lo seco formó los montes y collados de la tierra, ahora recién así llamada por Dios, y que proviene del agua y por ella subiste (la tierra seca) (Prv.8:29; Gn.9,10; 2 Pd.3:5). Hizo, pues, Dios, el principio del polvo del mundo (Prv.8:26). Lo que antes de este día era llamado tierra se refería más bien a la materia del universo que preexistía creada por Dios, antes del establecimiento de lo seco en nuestro planeta. Fue a esto seco a lo que Dios llamó tierra, designando, como ya dije, con esta palabra, algo diferente a su significado anterior. De la tierra Dios hizo también su parte habitable (Gn.1:1,2,10; Prv.8:31).

Ya en esta etapa, Dios mandó a la tierra producir hierbas verdes, sementeras que den semillas, árbol de fruto que dé fruto según su género y que esté su semilla en él sobre la tierra. Y fue así, pues la tierra produjo hierba verde que da semillas, semilla según su género y árbol que da fruto cuya semilla está en él según su género. Dios hizo, pues, toda planta del campo antes de ser en la tierra y toda hierba del campo antes de nacer. La tierra contiene desde entonces la orden divina de producir. Dios hizo, pues, que el reino vegetal se desenvolviese en la tierra con vapor de agua y luz cósmica y no necesariamente con luz meramente solar. Cuando la tierra comenzó a producir vida botánica primeramente, por la palabra de Dios, se completó el tercer día. En relación a los períodos anteriores, y día en relación a la luz cósmica universal, no todavía en relación al estado actual del sistema solar (Gn.1:11,12,13,14-19). En el reino botánico también ha habido una progresión sobre la tierra, del tercer día al séptimo (Gn. 1,11, 12,19,30; 2:5). Luego, hubo también una degradación posterior a partir de la maldición que sujetó la creación a vanidad (Gn.2:5-9; 3:18,19; Rom. 8:20,21). De modo que han habido posibilidades restringidas dentro del reino vegetal para que ciertas formas de vida se produzcan en la tierra sin necesidad del estado actual del sistema solar (Gn.1:12), pues el sol no es la única fuente de calor y luz en el universo; no es la única fuente de luz ultravioleta necesaria a las plantas. Es más bien el plasma universal la mayor fuente de luz ultravioleta, y es de sus nebulosas que se forman los astros. Tales nebulosas del plasma universal emiten luz en forma de radiación ultravioleta. No existe ninguna evidencia científica que impida concientemente reconocer el establecimiento de la tierra con cierta pequeña anterioridad en relación con el estado actual del sistema solar (Gn.1:2,,14-19). De hecho, aunque los planetas tienen menos masa, sin embargo tienen muchísimo más ímpetu angular. El momento angular del sol es muchísimo menor al de los planetas. En la nebulosa de Hubble se presenta el caso de la estrella R. Monocerotis que al estar rodeada de nubes de polvo estelar, sirve de ejemplo presente a una condición de sol “oscuro”, según lo examinaron Low y Smith, y lo publicaron en su trabajo “Observaciones infrarojas de un sistema planetario”. Observaciones semejantes relacionadas a la hipótesis del sol oscuro han sido adelantadas por G. P. Kuyper. La biología que intenta estudiar los tipos de vegetación más antigua halla que ésta pudiera ser la producida en condiciones de un sol oscuro. Para el desarrollo de vida más compleja era necesario el oxígeno liberado por las plantas producidas a partir del tercer día. Desde este día Dios plasmó en el reino vegetal las leyes de la genética, el código del ADN (Gn.1:11,12).

Al concluirse el día uno ya había Dios separado la luz de las tinieblas y tal luz fue llamada por Dios día, y tales tinieblas noche (Gn.1:3-5). En el universo la luz siempre ha tenido habitación y las tinieblas lugar desde que Dios las hizo así (Job 38:19). De manera que el día y la noche cósmicos son permanentes y simultáneos en relación a la totalidad del universo. (Gn.1:5), pero ahora, a partir del tercer día, y en relación exclusiva a nuestro planeta, se hacía necesario separar el día de la noche (Gn.1:14). En el primer día fue separada la luz de la tinieblas universalmente,(Gn.1:4), pero tras el tercer día lo que fue separado en relación a la tierra fue el día de la noche (Gn.1:14,18).

Para hacer separación, y para señalar sobre la tierra estaciones, días solares y años terrícolas, hizo Dios al sol y a la luna y los colocó en la expansión, en relación con las medidas exactas adaptadas a las necesidades de la tierra (Gn.1:14-18; Job 38:5)), para la vida más compleja que Dios crearía sobre ella (Gn.1:20,21,25,27). También hizo las estrellas, las configuró como son para nosotros actualmente (Gn.1:16). Todos estos astros fueron relacionados a la tierra, en la que se llevaría a cabo el propósito del Creador (Gn1:14-18; Is.45:18).

 La luz que señorearía en la tierra durante el día de rotación planetaria sería de ahora en adelante el sol (Gn.1:16). Dios, pues, lo hizo. No se usa aquí la palabra crear, pues ya su materia había sido creada en el principio por Dios; pero se usa el verbo hacer porque ahora determinada materia y energía sería condensada a la manera actual centralizando luz y calor en el sol con reflejo en la luna, en función de la rotación de nuestro planeta (Gn.1:1,16,17; 2:4). Tal condensación por la hechura de Dios, tan íntimamente relacionada por medidas apropiadas en relación con la vida en la tierra, haría que en relación a ella, la luz que es el día cósmico fuese separada mediante el sol para el día de rotación planetaria, sus meses, sus años, y sus estaciones (Gn.1:5,16,17; Job 3(.5). Así fue, pues, separado el día de la noche plantarios. El día planetario apenas fue separado por el sol a partir del día cuarto (Gn.1:18,19). Efectivamente, cuando el sol comenzó a señorear en el día y la luna de noche, a la manera actual, entonces fue completado el día cuarto. De manera que el cuarto día fue para nuestro planeta el primero en que la tierra se relacionó con el sol y la luna a la manera de hoy (Gn.1:18,19). Todo lo anterior a este día tiene una cronología propia y distintiva en relación a los días, meses, años y estaciones presentes, y en relación a la posición y disposición terrícola intergaláctica, pues tales cosas comenzaron a funcionar según el estado actual a partir del cuarto día (Gn.1:16-1).

De manera que cuando se habla de “tarde y mañana” en períodos anteriores a la hechura y colocación del sol, la luna y las estrellas actuales para alumbrar y servir a la tierra a partir del cuarto día, se habla referido al lenguaje inspirado por un Dios eterno e intemporal que asevera el curso especial de la tierra, y referido a un estado protosolar, protolunar y protoestelar (Gn.1:16-19;Ap.4:11; Neh.9:5,6). Y sin embargo, cuando leemos de “tarde y mañana” debemos acatarlo así, puesto que el Dios del universo tiene la relatividad en sus manos y aquellos fueron momentos especiales y extraordinarios de los cuales sólo Él puede hablar con propiedad ya que ninguno de nosotros estaba allí cuando Él fundaba la tierra (Gn.1:5,8,13,19,23,31; Is.48:13; Job 38:4). Simplemente acatamos a la íntegra revelación con todas sus implicaciones; aunque éstas pudiesen resultar en parte incomprensibles por nuestras limitaciones actuales. Por eso escrito está también que el hombre no puede alcanzar la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin (Ecl.3:11;8:17). Dios, pues, ha puesto ordenanzas en los cielos, guiándolas como a la Osa Mayor, y atando las ligaduras de las Pléyades y del Orión cual lo hace la ley de la gravitación universal (Job 38:31,32,33,,37). Es Él quien inclina los odres de los cielos (Job 38:37).

Completadas estas cosas en el día cuarto y siendo nuevos condicionantes sobre la tierra (Gn.1:18,19), entonces pasó Dios a hacer seres vivientes acuáticos y marítimos. Dios, pues ordenó a las aguas que éstas produjeran ciertos reptiles, seres vivientes y aves marinas. Esta orden no restringió la producción a hacerlos fructificar y multiplicarse según su género, sino que su bendición dejaría quizás abierta las puertas a la variación genética (Gn.1:20-22). Aunque claro está que las aguas produjeron los monstruos marinos, los seres vivientes y las aves marinas que Dios creó según su género; es decir, que muchísimos géneros diversos irrumpieron repentina y simultáneamente en los mares y en la expansión sobre la faz de la tierra. Las aves marinas producidas por las aguas se multiplicarían sin embargo en la tierra (Gn. 1:22), a semejanza de las otras aves formadas por Dios de la tierra (Gn.2:19). Hay mayor variación genética en los seres marítimos que en los terrestres según las ordenes de Dios (Gn.1:20-25).

Hay también, pues, aves de origen marino y aves de origen adámico (Gn.1:21; 2:19). De tal manera llegó a completarse el día quinto (Gn. 1:2,23).


5 - Historia Sagrada del hombre en su Línea Central

Año 1
Creó Dios al hombre que se había propuesto, a su imagen, conforme a su semejanza, y le dio señorío sobre los peces del mar, las aves de los cielos, las bestias y en todo animal que se arrastra sobre la tierra y que se mueve en ella, y sobre toda la tierra para sojuzgarla (Gn.1:26,227,28), y le dio por comida toda planta que da semilla sobre la faz de la tierra, y todo árbol de fruto con semilla. Todo esto aún en pleno sexto día (Gn.1:29-31). Formó, pues, Dios a Adán y haciéndole un ser viviente con espíritu, alma y cuerpo (Gn.2:7; 1 Tes.5:23). Entonces lo colocó en el huerto del Edén al oriente frente al Árbol de Vida y le prohibió el árbol de la ciencia del bien y del mal, dándole todos los demás para comer (Gn.2:9,16,17). Le trajo entonces Dios a Adam, para que los dominase, a los animales vivientes, y él comenzó a nominarlos, pero sin encontrar en ellos una compañía idónea (Gn.2:19,20). Dios, entonces, en el mismo día sexto, un poco más tarde, formó de la costilla de Adám a Eva mientras éste dormía y se la presentó como compañera (Gn.1:27,31; 2:21,22). Entonces los bendijo Dios y les mandó fructificar, multiplicarse, llenar la tierra, sojuzgarla y señorear. El hombre debía labrar y guardar el huerto (Gn. 1:28; 2:15).

d. año 1
Así vivieron en Edén con inocencia por algún tiempo (Gn.2:25).

a. año 100
La serpiente antigua tienta a Eva (Gn.3:1), la engaña (1 Tim.2:14),
Eva incurre en trasgresión (1 Tim.2:14),
Eva da a Adam del fruto del Árbol de la Ciencia del Bien
y del Mal (Gn.3:13),
y los ojos de ambos se abren conociendo su desnudez (Gn.  3:6,7);
se cosen delantales de hojas de higuera y se esconden de Dios entre los árboles, pues Dios se pasea al aire del día (Gn.3:8).

c. 100
Dios llama a Adam y les interpela (G.3:9-13),
maldice a la serpiente antigua (Gn.3:14),
profetiza enemistad entre ésta y la mujer, y entre la simiente suya y su Simiente (Gn.3:15);
profetiza la victoria de la simiente de la mujer sobre la serpiente y su simiente (Gn.3:15).
Castiga a la mujer con dolores y sometimiento (Gn.3:16), y al hombre con maldición de la tierra, trabajos difíciles y vuelta al polvo (Gn.3:17-19).
Adam domina a Eva (Gn.3.20).
Dios les viste con túnicas de pieles y les expulsa del Edén impidiéndoles el acceso al Árbol de la Vida mediante querubines, hasta el tiempo de la victoria mediante la Simiente prometida de la mujer (Gn.3:21-24; Ap.2:7; 22:2).
La tierra maldecida es sujeta, a la vez, a vanidad y a esperanza, con gran parte de la creación excepto los ángeles escogidos y su medio (Gn.3:17; 5:29); Ro. 8:20-22).

c. 100
Nace Caín (Gn.4:1),

a.128
nace Abel (Gn.4:2),

a. 130
Nacen también hijas Gn.5:4).
Abel llega a ser pastor de ovejas (Gn4:2),
Caín llega a ser labrador de la tierra (Gn.4:2);
ambos ofrecen diversas ofrendas a Dios (Gn.4:3,4).
Abel es aprobado y Caín reprobado (Gn.4:4,5)
Caín se ensaña y es advertido por Dios (Gn.4:5-7).
Caín mata a Abel (Gn.4:8);
Caín es maldecido por Dios y se hace errante (Ge.4:11-16);
Caín sale con su mujer al oriente de Edén (Gn.4:16).

Nace Enok Cainita (Gn.4:17).
Caín edifica ciudad al nombre de su hijo primogénito (Gn.4:17).

130
Nace Seth (Gn.5:3,4).

d. 130
Nacen otros hijos e hijas de Adam (Gn.5:4).

a. 235
Nace Irad Cainita (Gn.4:18).
 
235
Nace Enós Setita y luego comienza la invocación a Yahveh (Gn. 4:26; 5:6).

a. 325
Nace Mehujael Cainita (Gn.4:18).
 
325
Nace Cainán Enosita (Gn. 5:9).

a. 395
Nace Metusael Cainita (Ge. 4:18).
   
395
Nace Mahaleel cainanita (Ge. 5:12).

a. 460   
Nace Lamek cainita (Ge. 4:18).

460
Nace Jared mahaleelita (Ge. 5:15).

a. 622
Nace Jabal de Ada ganadero (Ge. 4:4,20).
c. 622 Nace Jubal de Ada músico (Ge. 4:21).
d. 622 Nacen Tubal-Caín, artífice, y después su hermana Naama, de Zila (Ge. 4:22).
Lamek cainita profiere su dicho violento (Ge. 4:23-24).

622 
Nace Enok setita (Ge. 5:18).
687  Nace Matusalem (Ge. 5:21).
d. 687 Ya ha comenzado el nomadismo pecuario, el arte musical de cuerda y viento (Gé. 4:20-22).
 
874   Nace Lamek setita (G{e. 5:25).
930   Muere Adam (Gé. 5:5).
a. 987   Enok setita profetiza (Gé. 5:23,24; Judas 14).
987  Enok setita es traspuesto por Dios y desaparece (Gé.5:23, 24; Heb. 11:5).

1042  Muere Seth (Gé. 5:8).
1056   Nace Noé (Gé. 5:28).
1140   Muere Enós (Gé. 5:11).
1235   Muere Cainán (Gé. 5:14).
1290   Muere Mahalaleel (Gé. 5:17).
1422   Muere Jared (Gé. 5:20).
c. 1536   Dios anuncia el Diluvio a Noé (Gé. 6:3).
d. 1536   Noé pregona justicia y construye el Arca (Gé. 6:3; Heb. 11:7; 2 Pd.2:5).

c.1557 
Nace Sem (Gn. 11:10).
1558  Ya han nacido Sem, Jafet y Kam (Gé. 5:32).
1651  Muere Lamek setita (Gé. 5:31).
1656   Muere Matusalem (Gé. 5:27).
1656   Día 10, segundo mes, Noé entra con su familia y animales al Arca (Gé. 7:1,4).
1656  Día 17, segundo mes, comienza el Diluvio sobre la tierra (Gé. 7:6,13).
1656  Día 27, tercer mes, se completan cuarenta días continuos con sus noches de lluvias (Gé. 7:12).
1656  Día 17, séptimo mes, se completan 150 día de estar toda la tierra bajo el agua (Gé. 7:24).
1656  Día 27, octavo mes, el Arca reposa sobre los montes de Ararat (Gé. 8:4).
1656 Día 1,décimo mes: se descubren las cimas de los montes (Gé. 8:5).
1656 Día 10, undécimo mes: Noé abre la ventana del Arca (Gé. 8:6).
1656 Día 17, undécimo mes: Noé vuelve a enviar la paloma (Gé. 8:10).
1656  Día 24, undécimo mes: la paloma no vuelve más al Arca (Gé. 8:12).

1657 Día 1, primer mes: las aguas se secan de sobre la tierra y Noé quita la cubierta del Arca (Gé. 8:13).
1657 Día 27, segundo mes: Noé sale del Arca sobre la tierra seca (Gé. 8:14:16).

d. 1657
Se inicia pequeña dispersión.
1658  Nace Arfaxad semita (Gé. 11:10).
1693  Nace Cainán 2º Salå semita (Lc.3:36);(Gé. 11:12).
d. 1693 Comienza la Babel de Nimrod y su torre (Gé. 11:2).
1723   Nace Sala II (Gn.11:12, LXX corregido en 100 años, conforme al tezxto, Masorético).
1753  Nace Heber semita (Gé. 11:14).
1787 Nace Peleg y en sus días la tierra es repartida (Gé. 10:25; 11:16).
1817 
Nace Reu (Gé. 11:18).
1849   Nace Serug (Gé. 11:20).
1879   Nace Nacor serugita (Gé. 11:22).
1908   Nace Taré (Gé. 11:24).
1978   Ya han nacido Abram, Nacor y Harán tareítas (Gé. 11:26).
1988    Nace Sarai, mujer de Abraham (Gn. 17:17).
2023  Muere Cainán II Sala (Gn.11:13 LXX).
2026 
Muere Peleg (Gé. 11:19).
2027  Muere Nacor serugita (Gé. 11:25).
2049   Comienza la hegemonía Kedorlaomer (Gé. 14:1-5).
 
2053 
Abram sale de Harán y llega a Kanaán (Gé. 12:4: Hech. 7:4).

2056 
Muere Reu (Gé. 11:21).
2062   Se rebelan Bera de Sodoma, Birsa de Gomorra, Sinab de Adma, Semeber de Zeboim y Bela de Zoar, contra Kedorlaomer de Elam y sus aliados (Gé. 14:4).
2063 
Kedorlaomer y sus aliados derrotan a los refaítas, a los zuzitas, a los emitas, a los hornos, a los amalecitas, a los amorreos, a Sodoma y Gomorra, y toman cautivo a Lot; entonces Abram con 318 criados lo rescata (Gé. 14:5-16).
2064 
Nace Ismael (Gé. 16:16).
2077  Abram, Ismael y los criados de Abram se circuncidan (Gé. 17:1).

2078  Nace Isaak (Gé. 21:5).
2079   Muere Serug (Gé. 11:23).
2081  Pacto de Abraham con Abimelek (Gé. 21:8).
2096  Muere Arfaxad (Gé. 11:13).  
2113  
Muere Taré en Harán (Gé. 11:32).
2115  Muere Sara (Gé. 23:1).
2118   Matrimonio de Isaak y Rebeca (Gé. 25:20).
2138  
Nacen Jacob y Esaú (Gé. 25:26).
2153   Muere Abraham (Gé. 25:7).
2156   Muere Sala II semita (Gé. 11:15).
2178   Matrimonio de Esaú con Judit y Basemat (Gé. 26:34
2180   Jacob huye de Esaú (Gé. 28:1).
2187   Jacob desposa a Lea (Gé. 29:20).

2188   Muere Sem (Gé. 11:11).

c. 2189  
Nace Rubén (Gé. 29:27).
c. 2190   Nace Simeón.
c. 2191   Nace Leví.
c. 2192   Nace Judá.
c. 2193  Nace Dan.
c. 2194  Jacob ha completado la semana por desposar a Raquel (Gé. 29:27).
c. 2194  Nace Neftalí.
c. 2195   Nace Gad.
c. 2196   Nace Aser.
c. 2197   Nace Isakar.
c. 2198  Nace Zabulón.
c. 2199  Nace Dina.
c. 2200   Nace José.
c. 2200  Jacob huye de Labán (Gé. 31:41).
c. 2201   Nace Benjamín.
2201  Muere Ismael (Gé. 25:17).
c. 2217  José es vendido (Gé. 37:2).
2217   Muere Heber (Gé. 11:17).
c. 2218   Judá toma por mujer a la hija de Súa (Gé. 38:1,2).
d. 2219   Nace Er.
d. 2220  Nace Onán.
d. 2221  Nace Sela.
c. 2222   José está en casa de Putifar (Gé. 39:20).
c. 2228   José en la cárcel interpreta sueños (Gé. 41:1).
c. 2230  José es presentado a Faraón (Gé. 41:46).
c. 2235   Nace Manasés hijo de José (Gé. 41:50).
c. 2237   Nace Efraim hijo de José (Gé. 41:50).
c. 2240   Se cumplen 7 años de vacas gordas (Gé. 41:50).
2242   José se da a conocer a sus hermanos siendo Visir de Egipto (Gn.45:6,11).
c. 2247  Se cumplen los 7 años de vacas flacas (Gé. 41:54).
d. 2251  Muere Er.
d. 2252  Muere Onán.
d. 2256   Judá toma a Tamar.
2258   Muere Isaak (Gé. 35:28).

2268  
Jacob entra con 70 personas a Egipto (Gé. 47:28).
2285  Muere Jacob (Gé. 47:28).
2310   Muere José (Gé. 50:22,26).
d. 2318  Nace Coat (Ex. 6:18).
c. 2328  Muere Leví (Ex. 6:16).
d. 2451  Nace Amram (Ex. 6:20).
c. 2580  Nace Myriam (Ex. 2:4).
2585  Nace Aarón (Ex. 7:7; Gé. 47:28; Hech. 7:6).
  
2588  Nace Moisés (Gé. 47:28; Éx. 7:7; Hch.7:6).
2628  Moisés mata a un egipcio y huye a Madián (Hch.7:23).
2630  Nace Caleb (Jos.14:10).
2668  Yahveh Elohim aparece a Moisés en la zarza y lo envía a Faraón (Ex. 7:7).
2669  Día 1, mes de Abib: Israel sale de Egipto (Ex. 12:40,41; Hch. 7:6).
2669  Día 15, segundo mes, viernes: Israel llega al desierto de Sin y Dios da el Maná (Ex. 16:1,23).
2669  Día 1, tercer mes: Israel llega al Sinaí, donde Dios les da las leyes (Ex. 19:1).
2670  Día 1, primer mes, Abib: el Tabernáculo es erigido en el desierto y la Nube lo cubre (Ex. 40:1,17; Nm. 9:15).
2670  Día 14, mes de Abib: Celebran la Pascua en el desierto (Nm. 9:1,3,5).
2670  Día 1, segundo mes: Dios ordena tomar el primer censo de Israel en Sinaí (Nm. 1-2).
2670  Día 20, segundo mes: La Nube se alza del Tabernáculo camino de 3 días (Nm. 10:11).
2670  Día 23, segundo mes: La nube se detiene en Tabera, y piden carne (Nm. 10:33; 11:3).
d.2670  Día 23, 2̊ mes: Dios da codornices y les castiga en Kibrot-hataava (Nm. 11:34);
entonces el pueblo parte a Hazerot (Nm. 11:35);
y luego al desierto de Parán tras la murmuración de Myriam y Aarón (Nm. 12:16);
Moisés envía doce espías a Kanaán (Nm. 13:1,16,20);
d.2670  Día 3, 4̊ mes: Los espías regresan después de 40 días, y por el mal informe de 10 de ellos, el pueblo se rebela y es castigado con 40 años de peregrinación en el desierto (Nm. 14:34); allí mueren los 10 espías; Israel es derrotado en Horma por los amalecitas y kananeos; ocurre las rebelión de Koré: Dios señala a Aarón; ya ha dado otras leyes (Nm. 13:25; 14:34ss-20).
2671  Abib: Israel llega al desierto de Sin; muere Myriam (Nm. 20:1). Edom rehúsa el paso a Israel que entonces va de Cades a Hor (Nm. 20:14-22).
2709  Día 1, 5̊ mes: Aarón muere en Hor; Dios separa a los levitas (Dt. 10:8; Nm. 20:23-29; 33:38,39).
2709  6̊ mes: El pueblo termina el duelo por Aarón; vence a Arad Kananeo; rodea Edom; Moisés levanta la serpiente de bronce; acampan sucesivamente en Obot, Ije.Abarim, Zered, TransArnon, Beer, Matana, Nahahiel, Bamot y Pisga (Nm. 20:29; Dt. 2:14). Luego derrotan a Sehón amorreo (Nm. 21:4-20), a Og de Basán y acampan frente a Jericó antes del Jordán (Nm. 21:21 a 22:1). Balaam hace tropezar a Israel en Sitim y son diezmados (Nm.25). Dios entonces ordena un segundo censo, ahora en Moab (Nm. 26:1).
2709 Día 1, 11̊ mes: Moisés recapitula la ley en Moab, el Deuteronomio (Dt.1:3); luego compone el Cántico de Moisés, instala a Josué, ve Kanaán y muere (Dt. 31:2 a 34:7).
2710  Día 10, mes de Abib: Josué cruza el Jordán con el pueblo, luego se circuncidan en Gilgal (Jos. 4:19).
2710  Día 14, Abib: Celebran la Pascua en los llanos de Jericó (Jos. 5:10).
2715  Caleb recibe Hebrón (Jos. 14:7,10).
c.2740  Muere Josué (Jos. 24:29; Jue. 2:8).
c.2748 Israel cae bajo la hegemonía de Cusan-risataim rey de Mesopotamia (Jue. 3:8);
c.2756  es liberado Israel a los 8 años por Otoniel (Jue 3:11);
c.2788  termina en Israel la judicatura de 40 años de Otoniel (Jue. 3:11).
c.2806  Terminan los 18 años en que Israel estuvo bajo el gobierno de Eglón de Moab (Jue. 3:14).
c.2886  Terminan los 80 años de reposo que tuvo Israel tras la liberación que tuvo mediante Aod Ben-Gera, quien había matado a Eglón de Moab por el año 2776 (Jue. 3:15,30,31). A Aod le sucedió Samgar Ben Anat (Jue. 3:31).

c.2906  Débora y Barak se levantan contra Jabín de Kanaán que los había oprimido por 20 años (Jue. 4:2,3).
c.2946  Termina el período de 40 años de reposo de Israel con Débora (Jue. 5:31).
c.2953  Terminan los 7 años de opresión bajo los madianitas (Jue. 6:1).
a.2993  Israel bajo el liderazgo de Gedeón (Jue. 8:28).
d.2996  Abimelek cae ante la sublevación de Siquem (Jue. 9:22).
c.3019  Hasta aquí el liderazgo de Tola Ben-Fúa sobre Israel (Ju. 10:2).
c.3041  Hasta aquí bajo el liderazgo de Jair galaadita (Ju. 10:3).
c.3059  Hasta aquí la opresión bajo los filisteos y amonitas (Ju. 10:8).
c.3065  Hasta aquí bajo el liderazgo de Jefté (Ju. 12:7).
c.3072  Hasta aquí bajo el liderazgo de Ibzán de Belem (Ju. 12:9).
c.3081  Nace Elí (1 Sam. 4:15).
c.3082  Hasta aquí bajo el liderazgo de Elón zabulonita (Ju. 12:11).
c.3090  Hasta aquí bajo el liderazgo de Abdón Ben-Hilel piratonita (Ju. 12:14).
c.3130  Dios ha visitado ya a Manoa padre de Sansón para que termine la opresión filistea (Ju. 13:1).
c.3150  Sansón derrota a los filisteos y muere (Jue.15:20; 16:31).
c.3169  El arca de Dios está siete meses entre los filisteos (1 Sam. 7:2).
c.3170  El arca vuelve de los filisteos a Kiriat-Jearim por 20 años (1 Sam. 7:2).
c.3190  Samuel unge a Saúl por rey sobre Israel (Hch. 13:20,21).
3190  Nace Is-boset (2 Sam 2:10).
3192  Saúl guerrea contra los filisteos (1 Sam. 13:1).

3200  Nace David (2 Sam. 5:4).
3225  Nace Mefi-boset de Jonatán (2 S.4:4).
a.3230  David ya ha vencido a Goliat y ha huido de Saúl; ha escrito por lo menos los salmos 56, 34, 57, 142, 52, 54, 27, Samuel muere (2 S. 5:4; 21:12,13; 22:1,9,19; 24:3). La muerte de Samuel fue anterior a la toma de Abigail por David, y anterior a su reinado (2 S. 25:1; 26:1).
3230  Muere Saúl; David comienza a reinar en Hebrón (Hch. 13:21).
3232  Is-boset ha reinado ya dos años en Israel (2 S .2:10).
3237  David toma Jerusalem habiendo ya reinado 7 años en Hebrón (2 S. 2:11; 5:6).
3237  David lleva el arca a Jerusalem, extiende sus dominios,
escribe el Salmo 60 (2 S. 6:1 a 10:1; 8:13). Comienza a reinar Hanun amonita.
3268  Nace Roboam (1 R. 14:21).
3270  Muere David y asume Salomón (2 S. 2:11).
3274  Mes 2̊: Salomón comienza a edificar el templo (1 Re. 6:1).
3281  Mes 8̊: Salomón termina el templo y la gloria de Dios desciende (1Re. 6:37,38).
3294  Salomón termina su propia casa (1 Re. 7:1).
3310  Muere Salomón y asume Roboam en Judá y luego Jeroboam I en Israel (1 Re. 11:42).
3315  Sisak de Egipto ataca a Roboam (1 Re. 14:25).
3327  Muere Roboam (1 Re. 14:21).
3328  Ha comenzado a reinar Abías de Jodá (1 Re. 15:1).
c.3330  Muere Abías y asume Asa de Judá (1 Re. 15:2,9).
c.3332  Muere Jeroboam I de Israel y asume Nadab (1 Re. 14:20).
c.3334  Muere Nadab y asume Baasa de Israel (1 Re. 15:25).
c.3357  Muere Baasa y asume Ela (1 Re. 15:33).
c.3358  Zimri conspira y mata a Ela y asume el reino, pero muere (1 Re. 16:8, 10,15).
c.3359  Asume Omri en Israel (1 Re. 16:23).
c.3370  Muere Omri y asume Akab (1 Re. 16:23,29).
d.3370  Ministerio del profeta Elías tisbita (1 Re. 17:1).
3371  Muere Asa de Judá; luego asume Josafat (1 Re. 22:41).
c.3392  Elías, mediante fuego del cielo, vuelve el corazón de los hijos de Israel a Dios; mata 450 profetas de Baal; huye de Jezabel: trae la lluvia de nuevo. Micaías profetiza a Akab.
c.3393  Muere Akab y asume Ococías de Israel (1 Re. 16:29).
c.3397  Muere Josafat y asume Joram de Judá (1 Re. 22:51).
c.3398  Muere Ococías de Israel y asume Joram de Israel (2 Re. 1:17).
d.3398  Elías envía carta a Joram de Judá. Elías es sucedido por Eliseo, y Ben-adad de Siria sitia a Samaria y luego es sucedido por Hazael de Siria (2 Re. 8).
c.3401  Muere Joram de Israel y asume Jehú en Samaria (2 Re. 3:1).
c.3404  Muere Joram de Judá y asume Ococías de Judá (2 Re. 8:17).
3405  Muere Ococías de Judá y asume Atalía en Jerusalem (2 Re. 8:25).
c.3411  El sacerdote Joiada entroniza a Joás de Judá; muere Atalía en Jerusalem (2 Re. 11:4).
c.3428   Muere Jehú de Israel, luego asume Joacaz de Israel (2 Re. 10:36).
c.3429  Joás de Judá aún no repara las grietas del templo (2 Re. 12:6).
c.3444  Muere Joacaz y asume Joás de Israel (2 Re. 13:1).
c.3450  Muere Joás de Judá y asume Amasías de Judá (2 Re: 13:10).
c.3450  Profecías de Jonás (2 Re. 14:25).
c.3460  Muere Joás de Israel y asume Jeroboam II (2 Re. 14:23).
d.3460  Comienzan a profetizar Oseas y Amós (Os. 1:1; Am. 1:1).
c.3478  Muere Amasías de Judá y asume Uzías (2 Re. 14:17).
c.3500  Muere Jeroboam II y asume y muere Zacarías de Israel (2 Re. 15:5). Luego asume y muere Salum de Israel (2 Re. 15:13): luego asume Manahem de Israel (2 Re.15:17).
c.3504  Muere Manahem y asume Pekaía de Israel (2 Re. 5:23).
c.3530  Muere Pekaía y asume Peka de Israel (2 Re. 15:27).
c.3534  Muere Uzías y asume Jotam de Judá (2 Re. 15:32,33). Isaías ve al Señor (Is.6:1) en el templo y es comisionado.
d.3534  Profecías de Miqueas (Mq.1:1).
Rezim de Siria ataca sin éxito a Jerusalem (Is.7:1).
c.3550  Muere Jotam de Judá y asume Acaz de Judá (2 Re: 15:33).
Profetizan Isaías, Oseas y Miqueas (Is.1:1; Os. 1:1; Mq. 1:1).
c.3558  Muere Peka y asume Oseas de Israel (2 Re. 15:30).
3565  Muere Acaz y asume Ezequías de Judá (2 Re. 16:2).
3565  Isaías profetiza contra Filistea (Is. 14:28).
d.3565  Ezequías hace reformas en Judá (2 Re. 18:1,2).
3569  Salmanasar de Asiria sitia a Samaria (2 Re. 17:6).
3571  Cae Samaria y son llevados cautivos , muere Oseas de Israel (2 Re. 17:1).
3579  Senaquerib de Asiria invade Judá (2 Re. 18:13).
3579  Hasta aquí profetizó Oseas (Os. 1:1).
c.3579  Merodac-Baladán de Babilonia envía embajada a Ezequías (Re. 20:12).
3594  Muere Ezequías y asume Manasés de Judá (2 Re. 21.1).
3649  Muere Manasés y asume Amón de Judá (2 Re. 21:9).
d.3649  Profecía de Sofonías (Sof.1:1).
3651  Muere Amón y asume Josías de Judá (2 Re. 22:1).

3664  Jeremías comienza a profetizar (Jer. 1:2,3).
3668  Se inicia hegemonía del imperio caldeo (Jer.27:6).
3669  Es hallado el libro del pacto por Hilcías y Josías celebra la pascua (2 Re. 22:3).
3672  Nace Sedequías.
3682  Muere Josías y asume y muere Joacaz de Judá (2 Re. 23:31).
Asume Joacim de Judá (2 Re.23:36).
Jeremías es amenazado de muerte por profetizar (Jer. 20:1).
Profecía de Habacuc (Hab 1:1; 2:2).
c.3686  Comienza Nabucodonosor a reinar en Babilonia. (Jeremías profetiza el cautiverio de 70 años (Jer. 25:1).
Jeremías envía el rollo de las profecías de Joacim quien lo quema. Se vuelve a escribir el rollo.
Jeremías profetiza a Baruc.
3693  Muere Joacim y asume Joaquín de Judá (2Re. 24:8).
3694  Día 7, 10̊ mes: Nabucodonosor sitia a Jerusalem y coloca a Sedequías como gobernador, llevándose 23.000 cautivos de Judá.
Jeremías profetiza contra Elam (2 Re. 24:18; Jer. 49:34).
3695  Día 9̊, mes 4̊: Prevalece el hambre en Jerusalem (2 Re. 25:3).

3696  Nabucodonosor sueña el sueño de la estatua que le interpreta el profeta Daniel (Dn. 2:1).
c.3696  Profecía de Joel (Jl. 1:15; 2:20; 3:1).
3698  Día 5, mes 4̊: Ezequiel ve la gloria de Dios y es llamado (Ezq. 1:1).
3698  Día 12, mes 4̊: Ezequiel es hecho atalaya y profetiza otro sitio de Jerusalem (Ezq. 3:16).
3698  Quinto mes: falsa profecía de Hananías, respuesta de jeremías (Jer. 28:1,8). Sedequías, en viaje a Babilonia con Seraías recibe profecía de Jeremías contra Babilonia (Jer.51:59).
3698  Séptimo mes: Muere Hananías (Jer.28:7).
3700  Día 5, mes 6̊: Ezequiel tiene la visión de las abominaciones y ve la muerte de los culpables y el abandono del templo por Dios (Ezq. 8:1).
3701  Día 10, mes 5̊: Ezequiel profetiza el modo de actuar con Israel (Ezq. 20:1).
3703  Día 10, mes 5̊: Comienza el nuevo sitio de Jerusalem por Nabucodonosor (Ezq. 24:1,2).
3703  Día 10, mes 9̊: Ezequiel ve la parábola de la Olla hirviente (Ezq. 24:1).
3704  Jeremías estando preso compra la heredad de Hananael (Jer. 32:11).
3704  Día 1̊, mes 3̊: Ezequiel profetiza contra Egipto (Ezq. 29:1).
3704  Día 7̊, mes 5̊: El templo es quemado y son llevados 832 cautivos (2 Re. 25:8).
3704  8̊ mes: Israel mata al gobernador Gedalías (2 Re. 25:15).
3704  Día 12, mes 10̊: Ezequiel vuelve a profetizar contra Egipto (Ezq. 29:17).
3705  Día 1̊, mes 1̊: Ezequiel profetiza contra Tiro (Ezq. 26:1).
3705  Día 10̊ , mes 5̊: Nabuzaradán quema el templo (2 Re. 25:8).
3705  Comienzan los 70 años de cautiverio.
3705  Día 1, mes 12: Ezequiel vuelve a profetizar contra Egipto por tercera vez. (Ezq. 31:1).
3705  Día 1̊, mes 12: Ezequiel vuelve a predecir caída de Jerusalem (Ezq. 33:21).
c.3705  Jeremías cesa de profetizar.
3709   Nabuzaradán lleva 745 cautivos de Judá.
3713  Nace Darío el Medo (Dn. 5:31).
3719  Día 10, mes 1̊: Ezequiel ve la visión del templo (Ezq. 40:1).
3721  Ezequiel profetiza por cuarta vez contra Egipto entregándolo a Nabucodonosor (Ezq. 32:1).
3730  Día 27, mes 12: Evil-Merodac de Babilonia saca a Joaquín de la cárcel y lo honra (2 Re. 25:27).
3775  Asume el imperio Ciro el Persa. Fin de los 70 años de cautiverio (2 Cr. 36:22).
3776  Daniel recibe de Gabriel la profecía de las 70 semanas (Dn. 9:1).
3778  Daniel ve las visiones de sus capítulos 10 al 12 (Dn. 10:1).
3787  Zorobabel echa los cimientos del templo (Esd. 3:8).

3803  Muere Ciro y asume Cambises (Heródoto).
3810  Muere Cambises y usurpa el trono el mago Esmerdis (Heródoto).
3812  Muere Esmerdis y asume Darío Histaspes el persa. (Heródoto).
3813  Se suspende la obre de reedificación del templo (Esd. 4:24).
3813  Día 1̊, mes 6̊: Hageo profetiza exhortando a la reedificación (Hag. 1:1; Esd. 5:1).
3813  Día 21, mes 7̊, Hageo profetiza la gloria del nuevo templo (Hag. 2:1).
3813  Mes 8̊: Zacarías llama a volver a Dios (Zac. 1:1,7).
3813  Día 24, mes 9̊: Hageo reprende la infidelidad del pueblo y hace promesas a Zorobabel (Hag. 2:10).
El mismo día Zacarías ve la visión de los cuatro jinetes (Zac. 1:7).
3815  Zacarías profetiza sobre el ayuno, la restauración, el castigo de las ciudades vecinas, el Mesías y el futuro de Israel (Zac. 7:1).

3818  El templo es terminado (Dn. 9:25).
3850  Muere Darío Histaspes el persa y asume Jerges I (Heródoto).
3853  Asuero sustituye a Vasti por Ester (Est. 1:3).
3862  Mes 1̊: Amán se propone destruir a los judíos (Est.3:7).
3862  Día 13, mes 1̊: Amán escribe cartas contra los judíos (Est. 3:12).
3862  Día 23, mes 3̊: Mardoqueo, habiendo sustituido a Amán gracias a la denuncia de Ester, ordena la defensa judía (Est. 9:1).
3862  Días 14 y 15, mes 12: Se establece la fiesta de Purim (Est. 9:17).
3870  Artajerjes II da la orden de restaurar Jerusalem (Neh. 2:1).
3882  Nehemías vuelve por segunda vez a Jerusalem (Neh. 13:6).
c.3882  Nehemías escribe Crónicas.
d.3882  Comienza el período intertestamentario desde Malaquías hasta Juan el Bautista.

4320  Jesucristo nace en Belén de Judá (Lc. 3:23; Dn. 9).

4350  Jesucristo inicia su ministerio público en Palestina (Lc. 3:23).

4353  Jesucristo entra el día de la visitación en un burrito a Jerusalem tras las 69 semanas de años de la profecía de Daniel 9:26.
d.4353  Después de la muerte y resurrección de Jesucristo, mediante la cruz se abre el camino para los gentiles, y los apóstoles después de anunciar el evangelio a los judíos, lo anuncian entonces a los gentiles.
Se inicia, pues, la plenitud de los gentiles.
Desde Jesucristo hasta nuestra época en el siglo XX d.C., han pasado muchos años lunares de 360 días.


B. Anticipación Profética

El libro de Crónicas, como escrito en tiempos de Nehemías a manera de historia selectiva inspirada, contiene el registro de la intervención profética coyuntural de Dios en los diversos acontecimientos de la historia de Israel. La mayoría de las intervenciones proféticas, siendo de carácter primariamente coyuntural, tuvieron su cumplimiento incluso antes de que se escribiera el libro, como puede comprobarse en las citas de las palabras directas de Dios registradas en la Sección II-(I)-2.-(1), y en las anteriores indicaciones de lugares proféticos del libro de la sección I-(B)-3.-b-2/.

Respecto de las profecías de tipo coyuntural, no debe sin embargo pasarse por alto el hecho de los métodos didácticos de Dios, quien utiliza las coyunturas para dar a conocer principios de su propia naturaleza, y que convierten la ocasión de tales coyunturas para dar una moraleja de tipo ya no meramente coyuntural, sino más bien trascendente. Con la ayuda de tal tipología axiológica es con la que se disciernen las lecciones espirituales fundamentales del libro; y de en medio de todas esas lecciones sobresalen los conceptos claves del libro que son precisamente aquellos que convierten a esta preciosa recapitulación veterotestamentaria que es Crónicas, en maravilloso tipo de la Economía Neotestamentaria de Dios, en la que se revelan los asuntos fundamentales del propósito de Dios en el universo.

Pero además del registro de los eventos coyunturales de pronunciamiento y cumplimiento proféticos, de valor histórico y axiológico, existe también en Crónicas otro tipo de profecía trascendente y fundamental que alcanza y supera nuestro propio tiempo, siendo de sentido eminentemente escatológico. Y es que, aparte del nombre de David, tipo de Cristo, y aparte de las seguridades dadas a Israel respecto de su propia tierra, el libro de Crónicas contiene las profecías mesiánicas fundamentales que remiten el Reino del Mesías, el Reino Eterno, a la legitimidad del punto de referencia davídico. Sí, de tal punto brota la legitimidad del reino Mesiánico, puesto que el Mesías es llamado raíz y linaje de David. (Ap 22:16), en cuanto que Dios providenció y se comprometió respecto de David. No sin razón se avocaban los apóstoles Mateo y Pablo a hacer tal reconocimiento y proclama:

“Libro de la Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abra-ham” (Mt.1:1).

“1Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 2que él había prometido antes por sus profetas en las Santas Escrituras, 3acerca de Su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne...” (Rom. 1:1-3).

Y en la segunda epístola a Timoteo, en la que se ha dado en llamar el Testamento de Pablo, dice éste: “Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio” (2 Tim.2:6).

Para el efecto de tal reconocimiento y proclamación se escribieron las genealogías en Mateo y Lucas; y para que las tales se pudiesen escribir como señales y credenciales de legitimidad, fue que Dios providenció la tabla de las naciones en Génesis y su recapitulación en Crónicas, y otros registros. Crónicas, pues, como recapitulación del punto de referencia davídico, credencial de la legitimidad mesiánica, contiene la trascendenal profecía que da sentido escatológico a toda la historia sagrada, y bajo cuya influencia vivimos hoy y viviremos siempre. El libro de Crónicas salta pues desde su época y rige aún los destinos de la nuestra, según compromiso de Dios mismo: “11Y cuando tus días (de David) sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. 12Él me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. 13Yo le seré por padre y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; 14sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre” (1 Cr. 17:11-14).

Salomón, en forma apenas típica, edificó el santuario en Jerusalem, pero Jesucristo sentado a la diestra del Padre eternamente, edifica la Iglesia, la Casa de Dios, para la eternidad. Es en la misma proyección en la que se escribieron los salmos mesiánicos, no hechos mesiánicos meramente por el cristianismo, sino incluso así reconocidos por el judaísmo anterior, como se atestigua, por ejemplo, en Qumram y otras partes.

Inequívoca e inevitablemente nos hallamos bajo la época de influencia del libro de Crónicas, dentro de la continuidad de la cronología sacra y universal. Aproximarnos, pues, al fondo de su revelación sigue siendo prioritario.

Pero no sólo respecto de la Iglesia cual casa mesiánica nos anticipa proféticamente Crónicas. Hemos mencionado ya también que el compromiso divino ha cobijado también la tierra de Israel como objeto de seguridades para la descendencia de Jacob. Al pueblo de Israel dijo Dios: “A ti te daré la tierra de Canaán, porción de tu heredad” (1 Cr. 16:18).

El libro de Crónicas nos anticipa, pues, proféticamente el reino eterno del Mesías, la edificación de la Iglesia por el Mesías como Casa de Dios acerca de la cual nos presenta el tipo en la construcción salomónica, y por último también nos anticipa Crónicas la reserva de la tierra de Canaán a favor de Israel, lo cual se ve en el retorno, y se verá en el Milenio y en la Nueva Jerusalem.

UBICACIÓN DEL LIBRO DE CRÓNICAS

Por cristianogiv - 7 de Agosto, 2006, 19:54, Categoría: General


APROXIMACIÓN A CRÓNICAS (4)


CUARTA PARTE


UBICACIÓN DEL LIBRO DE
CRÓNICAS


No pensamos que sea sin importancia la ubicación del Libro de Crónicas; al contrario, aludimos constantemente a su carácter de recapitulación supletoria fundante veterotestamentaria tipo de la Economía Divina.  Con respecto de su ubicación necesitamos hacer uso de evidencias internas y externas.  Las evidencias internas nos dan la clave cronológica que ubica dentro del contexto histórico, en sus varios sentidos, el sitio del libro, lo cual se aclara con el contenido de la parte anterior relacionada con la época del libro respecto de su escritura, del período que abarcan sus historias, y de la proyección profética que anticipa y tipifica.  Las evidencias externas nos ayudan por su parte a ubicar el sitio del libro en el Canon, lo cual nos aclara su carácter de recapitulación preparatoria conectiva.

Para ubicar el libro dentro del Canon, siendo que existen varias ordenaciones según la diversidad de versiones, acudimos preferencialmente al Canon Alefático Hebreo, y esto por una razón inspirada: el Canon Hebreo es aquel que el mismo Nuevo Testamento reconoce como canónico e inspirado.  El apóstol Pablo escribió: "¿Qué ventaja tiene pues el judío?, o ¿Qué aprovecha la circuncisión? Mucho en todas maneras.  Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la Palabra de Dios" (Rom.3:1,2).

Y en otro lugar más adelante en la misma epístola escribe: "...mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas..." (Rom. 9:3b,4).

Y luego por el Espíritu Santo, hace Pablo deudores de los santos de  Jerusalem, a los gentiles de Macedonia y Acaya: "...deudores a ellos; porque... los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales..." (Rom.15:27).

Y aunque esto último se refiere fundamentalmente a la deuda con los pobres de Jerusalem santos en Cristo, no puede desconocerse la conexión de estos con la tradición preparatoria judaica.  Pero es que incluso el tropiezo y la trasgresión de Israel ha redundado en la salvación de los gentiles y en la riqueza del mundo; la exclusión pasajera de aquellos gentiles es la riqueza del mundo; la exclusión pasajera de aquellos es la reconciliación de éste.  Las primicias y la raíz del olivo son, pues, santas, y tal raíz es la que sustenta a las ramas injertadas de los gentiles (Ro. 11:11-18).

De modo que a los judíos confió Dios la Palabra del Señor Jehová respecto del culto del Antiguo pacto.  El libro de Crónicas es parte de tal Palabra, de tal culto, de tal pacto, de tales promesas; así que no podemos menos que acudir al canon alefático hebreo.

Ahora bien, dentro de la misma historia de la exégesis judaica han existido varias escuelas como: la judío-palestinense-rabínica en sus principales vertientes de Hilel y Shamay; también la escuela judío-esenia del Quram representada en los documentos del mar Muerto; la escuela judío-alejandrina o alegórica representada en Aristóbulo y Filón; y otras posteriores a Cristo, como la Karaíta adicta a la Masorah y promotor del texto Masorético, representada en Hanan Ben-David; la cabalística o mística del Zohar de Moisés de León; y la judío-española-prerenacentista representada en Abraham Ben-Ezra, Salomón Isaak Jarchi, David Kichi, Isaak Abarbanel, Elías Levita, de gran influencia sobre Nicolás de Lira y Reuchlin.  El reduccionismo samaritano representado en su Pentateuco, no fue precisamente cobijado por Jesucristo.  Cuando conversaba con la Samaritana acerca de la típicas diferencias entre la tradición judía y la samaritana, Jesús dijo a la mujer: "Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos porque la salvación viene de los judíos".  (Jn.4:22).

De modo que las diversas tradiciones resultantes de la división del reino en tiempos de Jeroboam, no fueron igualmente aprobadas por Jesús, el cual más bien reconoció legitimidad a la vertiente de Judá, aquella cobijada por la providencia profética (Gn. 49:10), y por la providencia histórica en la conservación genealógica del cetro.  La otra vertiente, la de las siete tribus que resultó en Samaria, se vio asaltada de constantes golpes de estado, de variedad de cortas dinastías y de ilegitimidad genealógica.

El canon del Mesías es, pues, el canon de Su Iglesia.  Lucas nos registra el uso por Jesús del típico canon alefático hebreo del que hace mención Josefo en su libro "Contra Apión".  Jesús resucitado dijo a los suyos en una de sus apariciones: "Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas, y en los salmos" (Lc.24:44b).

Y cuando apareció a Cleofas y a otro discípulo: "...comenzando desde Moisés y siguiendo por todo los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían" (Lc.24:27).

La primera parte, la ley, es obviamente el Pentateuco; la segunda parte, los profetas, se refiere a los primeros y postreros.  Loa Salmos son una referencia amplia a los Ketubim o Escritos que conforman la tercera parte de las escrituras judías y que también son llamados Hagiógrafos o libros santos, consistiendo de Salmos, Proverbios, Job, Cantares, Ruth, lamentaciones, Esther, Daniel, Esdras, Nehemías, 1̊ y 2̊ de Crónicas.  Leíamos en Lucas que las declaraciones de Jesús provenían de todas las Escrituras (Lc.24:27).

Ahora bien, reagrupando, como lo hace Josefo según la costumbre del tiempo de Jesús, los libros bajo la designación de las 22 letras del alefático hebreo, tenemos que, como  ya lo expusimos en la Sección II-D Ruth, se numera con Jueces, y Lamentaciones con Jeremías; Esdras y Nehemías hacen un sólo libro, al igual que 1̊ y 2̊ de Crónicas son uno solo.  Crónicas es, pues, el último de los Ketubim y el libro con que se cierra el Canon alefático hebreo.

Tal posición del libro de Crónicas, al final del canon alefático hebreo, y teniéndose también en cuenta su contenido particular según su propio propósito, nos lo descubren como una recapitulación supletoria fundante; es decir, que provee los elementos de juicio necesarios a la legitimidad del reino restaurado en función del Mesías venidero.

Recapitulación, porque subsume el aporte veterotestamentario en el punto de referencia davídico en relación a la legitimidad mencionada.

Supletoria, porque según su propósito específico recuenta la historia supliendo, por un lado, los detalles en otras partes omitidos, pero aquí necesarios; también omitiendo lo que no es necesario que en su caso particular distraiga su propio propósito; así como el evangelio de an Juan es supletorio de los tres evangelios sinópticos, añadiendo y omitiendo lo necesario a su propio aporte particular. Es precisamente este carácter de supletorio lo que hizo que en la traducción Septuaginta se le diera al libro de Crónicas el título de "Paralipónemos"; es decir, "omisiones", en cuanto omite cosas ahora innecesarias que ya están en otro lugar, y suple omisiones de otros libros, además de confirmar lo que se consideraba apropiado reforzar.

Fundante, en cuanto su aporte fundamental en lo histórico sirve para consolidar los derechos del Reino en un período de restauración como el de Esdras y Nehemías.  El libro es también tipológico puesto que se corresponde con la edificación y sus vicisitudes de la Casa de Dios que en el misterio de Cristo corresponde a la Iglesia, vaso que cual Cuerpo de Cristo, ocupa en Él un lugar central en los propósitos del Altísimo.

No debemos nunca perder de vista que todo lo que hace Dios, Su mano detrás de la historia y Su aliento detrás de la inspiración, lo hace en función de sus propios objetivos.  Así que una vez percibidos éstos, sirven de clave para la intelección de todas las partes, y a su vez, las partes entendidas, clarifican mucho más la nitidez de los objetivos etc.  Los objetivos de Dios son la razón para las constantes recapitulaciones que continuamente aparecen en la Palabra divina escrita.  Dios no quiere que nos perdamos en los meros detalles, que aunque necesarios sólo hallan su razón de ser en el contexto total. 

Las recapitulaciones constantes cumplen la función de recordarnos
continuamente el sentido general en que deben interpretarse los detalles.  Las recapitulaciones clarifican, verifican y confirman las directrices y la quinta esencia del testimonio.  Ejemplos de recapitulación tenemos en varias porciones bíblicas; tales son los casos de: Deuteronomio, que significa segunda ley, el cual, como ya dijimos, al final del Pentateuco y de la jornada del desierto, recapitula la ley con vistas a la preparación de la toma de Canaán para la edificación del Reino.  Con Deuteronomio se funda de allí en adelante el pleno punto de referencia mosaico mediante el cual se determina la legitimidad del andar posterior del pueblo de Dios en su progresión hacia los propósitos de Dios.  En base a ello Josué realizó la pascua en Gilgal habiendo circuncidado a la nueva generación antes de la toma de Jericó; y luego de la toma de Canaán estableció en orden las ciudades de refugio y las de los Levitas; es decir puso a punto el sistema judicial.  De modo que a los legisladores siguen los generales que aseguran el espacio para los jueces.  Entonces tenemos el Reino.

Elifaz temanita presentaba ante Job la experiencia de los antiguos (Job 15:1-35), y Dios mismo apela ante Job a las maravillas de la creación (Job 38;39;40; y 41).  El discurso de despedida de Josué con profecía de Jehová registrado en el capítulo 24 del libro que lleva su nombre, es también una perfecta recapitulación recordatorio con el fin de acentuar el reconocimiento de los caminos de Dios por parte del pueblo, de modo a comprometerlo animadamente en la búsqueda de las posibilidades latentes del Reino que avanza.  El cántico de Débora con Barak en Jueces 5:1-31 también compromete a los jueces del pueblo recordándoles la reciente victoria proporcionada por Jehová. 

El cántico de Ana en 1 Sam.2:1-10 refleja la quintaesencia del concepto teísta de la madre de Samuel destilado de las experiencias de Dios por parte de Israel y de ella misma.  Muy similar es el Magníficat de María registrado en Lucas 1:46-55.  También Samuel hace una recapitulación en su discurso al pueblo con ocasión del nombramiento de Saúl. (1 Sam. 12:1-5).  Al hacer Dios pacto con David por boca de Natán le recuerda como Él ha morado con Israel en tiendas, en el tabernáculo (2 Sam. 7:5-17).  El Salmo 78, de Asaf, es una preciosa recapitulación; igualmente el 105, el 106, el 114, el 135, el 136 y el 148 principalmente.  Recapitulación hallamos también en las oraciones de Daniel, Esdras y Nehemías (Dn.9:1-19; Esd. 9:1-15; Neh 1:1-11; 9:1.37).  Tales recapitulaciones despiertan el espíritu para la restauración y desbrochan una vez más el camino para el avance del pueblo.

En el Nuevo Testamento, aparte de lo que implican las genealogías en Mateo y Lucas, hallamos también magistrales recapitulaciones, por ejemplo, en la Apología de Esteban (Hchs.7:1-60), y en la exhortación de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia (Hchs.13:14-4).  Otro tanto acontece con el capítulo 11 de la epístola a los Hebreos, para unos probablemente de Apolos de Alejandría, varón elocuente y poderoso en las Escrituras por las que a los judíos convencía del mesianazgo de Jesucristo; para otros puede ser de Lucas.  El Apocalipsis es la culminación donde desembocan todos los desarrollos de a lo largo de la historia bíblica.

El libro de Crónicas, con su puesto de cierre en el Antiguo Testamento según el canon alefático hebreo, subsume la historia desde Adam hasta el regreso del exilio concentrándose en el mesiánico punto de referencia davídico, de manera que su recapitulación supletoria veterotestamentaria resulte de preparación típica de toda la Economía Neotestamentaria.  Allí se concentra la suma de la legitimidad mesiánica; allí se tipifica la conquista definitiva del terreno para la edificación de la Casa de Dios, y allí se tipifica, cuál en la erección mosaica del tabernáculo y en la visión del templo por Ezequiel, la edificación de la Casa de Dios, la del verdadero Salomón, hijo de David, la Iglesia de Jesucristo.  Y en las vicisitudes del reino se aprenden los principios que se mueven tras la edificación, y la decadencia, tras la división, las reformas y la restauración.

Y así como en lo general el libro de Crónicas es pieza clave del contexto de la suma de la revelación teísta escrituraria, también en lo coyuntural es pieza clave para la intelección de las etapas particulares.  Es por eso que vemos en el canon alefático hebreo a Crónicas después de Esdras y Nehemías.  Esdras y Nehemías, junto con Hageo y Zacarías, son los libros claves de la restauración; allí encontramos los principios claves de ésta.  Sin embargo, no puede darse una restauración sin el sustento de un punto de referencia legitimario, y el tal precisamente es el que aporta Crónicas al recapitular supletoriamente el legítimamente punto de referencia davídico.  La restauración con Zorobabel, Josué hijo de Josadac, Hageo, Zacarías, Esdras y Nehemías es rubricada como legítima gracias a la legitimación que le da Crónicas.  Crónicas efectivamente es la firma final que rubrica la legitimidad de la restauración con la que se prepara definitivamente la venida del Mesías.  De allí que Crónicas se ubique perfectamente al cierre del canon alefático hebreo.  Sus palabras entroncan al final con el principio del libro de Esdras para legitimarlo.  Para tal legitimación le fue necesario a Crónicas subsumir, recapitular y cumplir principalmente a los libros de Génesis, Samuel y Reyes.  Génesis es subsumido por cuanto la tabla de las naciones que ubica en su contexto a la simiente de Abraham resulta indispensable a la identificación mesiánica, expectativa propia de la restauración postexílica.  Y puesto que la razón de ser del Pentateuco ya estaba recapitulada en Deuteronomio, lo que hacía falta confirmar y suplir era lo respectivo al reino mismo, por lo cual Crónicas reelabora según su propio aporte particular los libros de los reinos; es decir, Samuel y Reyes, concentrándose en la línea de Judá, por la que dijo el Mesías venía la salvación (Jn.4:22).  Y concentrándose también en lo relativo al culto coordinado en el santuario de Dios, la obra del ministerio de la casa de Dios, puesto que la obra del Mesías es la edificación de una casa para Dios.  "Él me edificará casa" es el objetivo de Dios (1 Cr. 17:12).  Y siendo tal casa edificada por el Mesías Jesucristo, la Iglesia, Crónicas, al final del canon alefático hebreo , a la par que recapitula el antiguo pacto y legitima la restauración necesaria, adereza el mantel para la mesa del Nuevo Testamento, pues después de Crónicas aparece Mateo enraizando en aquel la genealogía del Mesías, que dispersa en Génesis, Jueces, Ruth, Samuel, Reyes y otros libros, es juntada para Mateo y Lucas en el libro de Crónicas.

El evangelio, principio del Nuevo testamento, descubre la raíz de David arraigada en Crónicas, recapitulación veterotestamentaria.  He allí, pues, la verdadera ubicación del libro, y nos la da el canon alefático hebreo conforme a la disposición divina que reconoce Pablo en su trabajo de levantar la carpa de Dios: la Iglesia.  Así que el primer evangelio del Nuevo Testamento, Mateo, descansa en el último libro del Antiguo Testamento, Crónicas.  Por un lado, el Pentateuco, los libros Sapienciales, los libros proféticos y los libros históricos, tienen su entronque terminal en Crónicas.  El punto de referencia davídico, hemos dicho ya, incluye en sus entrañas los anteriores, el mosaico y el abrahámico; convergen allí en Crónicas. 

Los sapienciales, mayormente pertenecientes a David, Salomón, Asaf, los hijos de Coré, los varones de Ezequías y otros, entroncan perfectamente en la cronología de Crónicas al igual que los libros proféticos y los otros históricos.  En Crónicas están, pues, las terminales de todo el Antiguo Testamento.  Por otro lado, así como los evangelios del Nuevo Testamento, también los Hechos del Espíritu Santo por los apóstoles y las epístolas de éstos, son la edificación propia que se sustenta y tipifica en Crónicas.  Apocalipsis es, como dijimos, la culminación, la cosecha definitiva.  La raíz y el linaje de David que se menciona en los evangelios, los Hechos, las epístolas y el Apocalipsis, que se sirven irrefutablemente de Crónicas, tienen en este libro su terreno y abono.

Queda establecido, pues, que Crónicas es una mirada retrospectiva del programa divino desde el principio, hecha en el tiempo de la restauración de la casa de Dios y de la ciudad de Dios.  Sirve para fundamentar derechos y amonestar sobre todo desvío del programa divino por parte de su pueblo.  Aunque Crónicas comienza desde Adam, no se detiene en los sucesos del Exodo desde Egipto, ni en la conquista de Canaán, sino principalmente en la Casa de Dios y el reino.  A diferencia de Reyes, que contiene los relativo a los profetas primeros, las historias de Elías, Eliseo y otros profetas, Crónicas no contiene tales historias, y por lo tanto no se  ubica, como Reyes, entre los profetas, sino al final de los hagiógrafos, puesto que es una necesaria recapitulación didáctica de los hechos divinos en tiempos de restauración con fines de expectativa mesiánica.

Por ello el final de 2 Crónicas entronca con el comienzo de Esdras, indicando que los libros de Crónicas son fundamento para entender mejor Esdras y Nehemías, libros de restauración.

2 Crónicas enfatiza el templo y el reino podando los otros incidentes.  La recapitulación de Crónicas en tiempo de restauración hace primariamente las podas y añadiduras necesarias al período específico de restauración dentro del programa divino.  Uno de los propósitos de Crónicas es, pues, fundamentar la restauración de la casa de Dios y la ciudad de Dios, el templo y el reino.  Al fin del Antiguo Testamento Dios proyecta tipológicamente tal estructuración para la perfecta intelección del camino legítimo de la Iglesia, que es la verdadera casa que habría de edificar el Mesías hijo de David para Dios el padre.

PARTICULARIDADES DEL LIBRO DE CRÓNICAS

Por cristianogiv - 7 de Agosto, 2006, 19:03, Categoría: General


APROXIMACIÓN A CRÓNICAS (5)


QUINTA PARTE


PARTICULARIDADES DEL LIBRO DE
CRÓNICAS


Para identificar con nitidez los propósitos del autor humano del libro de Crónicas, según se sintió movido por el Espíritu de Dios, debemos poner atención a las particularidades que aparecen en sus datos al comparar estos con aquellos que suplen otros libros canónicos, especialmente Samuel y Reyes. Al estudiarse histórica y académicamente los datos de unos y otros libros comparativamente, para dilucidar más específicamente la exactitud de los eventos acaecidos, resaltan a la vista las particularidades específicas de este libro al que Jerónimo denominó Crónicas, pero que la Septuaginta, precisamente por las características del libro, llamó "Omisiones"; es decir, "Paralipómenos". El título dado por la Septuaginta encaja perfectamente con las particularidades del libro, las cuales son de varias clases: tiene paralelos, hace aportes especiales o añadiduras, como consta ya en la sección II-E relativa a las fuentes desconocidas del libro; hace además aclaraciones, pero también, en comparación con otros datos de los libros canónicos, hace recortes o supresiones especiales.

De tales particularidades se pueden hacer inducciones válidas, como resulta del propósito de tales particularidades. Sin embargo, tales inducciones deben mantenerse dentro de los debidos límites de respeto a la inspiración del libro, pues se ha dado el caso de personas incrédulas y con ánimos adversos y maliciosos, que apresuradamente han negado la fiabilidad histórica del libro y por ende su inspiración, debido a que no pudieron sortear las dificultades que a primera vista presentan las particularidades del libro. Desde el principio debe comprenderse que tales particularidades caen bajo la inspiración divina y de ella proceden, y constan abiertamente a la luz de cualquier investigación detenida. Exceptuamos considerar inspirado, sin embargo, a cualquier error de transcripción que uno que otro copista hubiera podido haber cometido en el curso de transmisión textual. No podemos afirmar que todos los copistas a lo largo de la historia hayan sido inspirados también. Respecto de las particularidades en general, el propósito en el caso de Crónicas es el de enfatizar otros aspectos que no habían sido enfatizados en el caso de otros libros cuyo propósito en sus datos era diferente, aunque ambos perfectamente complementarios. Es por ello que en ningún momento utilizo la expresión "discrepancias", sino apenas "particularidades", pues eso es lo que son, en perfecta afinidad al propósito específico del libro. Identificar, pues, abiertamente tales particularidades, como ya lo hicimos con respecto de sus añadidos en la sección que estudió el hecho del uso de fuentes desconocidas, resulta útil para afinar la descripción de los eventos históricos, y para comprender los móviles del autor humano que movido por el Espíritu de Dios quiso hacer sus propios énfasis especiales. Tales énfasis, y también lo que descarta y lo que confirma, sirven para clarificar el sentido específico del libro, su propósito particular en el contexto de la suma de la revelación. Y puesto que ya en sección pretérita señalamos las particularidades de tipo supletorio en forma de añadidos, nos detendremos ahora en sus aclaraciones y recortes especiales, y en la forma de sus paralelos. De tal manera, como dije, se harán más nítidos sus móviles.

Al compararse las genealogías de la tabla de las naciones en Génesis y en Crónicas, se hace evidente que Crónicas realiza especiales podas; aunque subsume los datos de Génesis, no obstante los recorta; aunque en otros casos, como en el de los valientes de David o en el de los levitas, y otros, los aumenta respecto del libro de Samuel. Por ejemplo, respecto de la tabla de las naciones en Génesis, Crónicas menciona de los jafetitas solamente a los hijos de Gomer y Javán; igualmente, sólo menciona la descendencia de Seth, pero no la de Caín. De los camitas no son mencionados los hijos de Fut, en cambio sí son mencionados los hijos de Raama cusita a diferencia de sus hermanos cuyos hijos no son mencionados. Hay un Seba hijo de Cus y un Seba hijo de Raama cusita. En la primera sección de los hijos de Cus no se enumera a Nimrod, el cual se menciona como engendrado por Cus más adelante, al igual que Génesis 10:7,8. De los semitas sólo se menciona la descendencia de Arfaxad. De Heber sólo se hace amplia mención de los hijos de Joctán. Hay un Seba semita hijo de Joctán y un Hávila semita hijo de Joctán; también un Hávila cusita.

Abraham vino de Arfaxad, no por Joctán, sino por Peleg. Las genealogías muestran las podas del árbol genealógico y la separación y conservación de la linea escogida. Ubican también a los pueblos relacionados de una manera u otra con el pueblo escogido. ¡Solemne amonestación es ver las podas, y la separación y conservación de la línea escogida! ¡Todo se hace en función de la economía divina!

Debido a diversas traducciones debemos clarificar varios nombres.

Obal y Ebal joctanita es el mismo. Raama cusita tuvo dos hijos: Seba y Dedán. También de Abraham por Cetura vino Jocsán cuyos dos hijos también se llaman Seba y Dedán. Existen pues, Seba hijo de Cus, Seba hijo de Raama cusita, Seba hijo de Joctán de Heber semita, Seba hijo de Jocsán de Abraham por Cetura, y Seba el nombre del pozo abierto por los criados de Isaac (Gn. 26:33).

Al mencionarse en 1 Crónicas los hijos de Abraham, se cita a Isaac antes que a Ismael aunque éste nació primero; no así con Jacob y Esaú de Isaac. Isaac era de la libre, no Ismael. En la genealogía de Crónicas no se dice "Jacob" sino "Israel", según el nuevo nombre puesto especialmente por Dios. Los madianitas vienen de Abraham por Cetura, a donde huyó Moisés contactando a Reuel Jetro, sacerdote de Madián.

Amalec es hijo de Elifaz de Esaú. Los hijos de Seir aparecen abruptamente en el registro de Esaú, sin mencionar de dónde vienen y quién es Seir. Los hijos de Esaú mencionados no son los mismos hijos de Seir mencionados. Aparecen: Timna entre los hijos de Elifaz de Esaú, y Timna hermana de Lotán hijo de Seir. De los hijos de Esaú relacionados en 1 Crónicas, Elifaz es de Ada hitita, Reuel de Basemat ismaelita, y Jeús, Jaalán, y Coré, de Aholibama hevea (Gn. 36:1-5).

Timna aparece también en Génesis 36:12 como concubina de Elifaz y madre de Amalec. Esaú moró en el monte de Seir. Seir es horeo (Gn.36:20). Por medio de Timna hermana de Lotán hijo de Seir, y por medio de Elifaz hijo primogénito de Esaú y de Ada hitita, emparentaron Esaú que es Edom, y Seir. El hijo fue Amalec. Timna aparece como hija y concubina de Elifaz, como hermana de Lotán hijo de Seir, y como hermana y madre de Amalec. Si Timna y Lotán son hermanos de diferente padre, entonces serían hermanos de madre. A la misma mujer se llegó Seir engendrando a Lotán, y Se llegó Elifaz engendrando a Timna. Luego Elifaz se llegó a su hija Timna y nació Amalec, siendo éste hijo de Timna su madre y a la vez su hermano, pues el padre de ambos fue Elifaz. Amalec aparece, pues, como resultado de promiscuidad, adulterio e incesto. La madre de Elifaz, Ada hitita, era cananea entre quienes había gigantes. Los amalecitas y los amorreos eran mezclas cananeas que derrotaron a Israel en Horma (Nm.14:45; Dt. 1:44). Las mezclas de Esaú trajeron juicio a su descendencia (Abd.1:9,10,19). Los jefes que reinaron en Edom antes de que hubiese rey en Israel, no se trasmitían el reinado por herencia. Uno de los jefes fue de nombre Timna. Timna puede ser un nombre usado sobre hombres y mujeres, en dicho caso, quizá Timna hija de Elifaz podría ser otra persona; pero si no, aquella Timna reinó en tierra de Edom, ocupando el noveno puesto en la lista de jefes reinantes.

En Crónicas, los hijos de Israel no aparecen en orden cronológico estricto como en Génesis, sino que primero son mencionados cronológicamente los hijos de Lea, luego Dan hijo de Bilha concubina de Jacob y sierva de Raquel, luego los dos hijos de Raquel y por último los dos hijos de Zilpa sierva de Lea. El Mesías viene por Lea.
El registro de Crónicas corta a Caín y sólo registra la descendencia de Set. Menciona primero a Jafet y último a Sem en sus descendencias.

Las descendencias primero de Ismael, segundo de Esaú, y finalmente la de Israel. Facilita, pues, la continuidad genealógica mesiánica. Sí, las descendencias de Sem e Israel se citan de último en esta secuencia porque con ellas es que continúa la línea. Los descendientes de los doce hijos de Israel empiezan sin embargo por Judá hasta los descendientes de David y Salomón, y los que regresaron del cautiverio babilónico. Luego se vuelve con Judá, y entonces Simeón, Rubén, Gad, Leví, con Aarón, Isacar, Benjamín, Neftalí, Manasés, Efraín, Aser, y otra vez Benjamín. Judá y Benjamín se encaran dos veces; eran las tribus del remanente.

Como Rubén perdió la primogenitura (Gn.49:4), la doble porción de la primogenitura pasó a José. Del primogénito de Lea al de Raquel; pero el cetro pasó a Judá (Gn.49:8-10), la tribu del Mesías. Vimos que Judá y Benjamín constituyen el remanente y su descendencia es encarada dos veces en Crónicas. Los primeros hijos de Israel fueron Rubén y Simeón; pero Rubén profanó el lecho de su padre, y Simeón turbó a Israel con la venganza de Dina. Los hijos tercero y cuarto fueron Leví y Judá. El sacerdocio pasó entonces a Leví y el reino a Judá; la doble porción de la primogenitura a José (1 Cr. 5:1). El reino y el sacerdocio actual se juntan en el orden de Melquicedec. El sacerdocio aaronita de leví se quiebra con el antiguo pacto para dar lugar al nuevo.

En medio de tanta genealogía, el Espíritu Santo llama la atención en 1 Crónicas 2:7, recordando el incidente de Acán. La prevaricación en el anatema trae turbación al pueblo de Dios. No se dice en ese registro la ascendencia de Carmi que sí figura en Josué 7:1.

La descendencia de Judá se centra en la ascendencia del Mesías por David.

Aram de Hezrom es el mismo Ram. Caleb de Hezrom es el mismo Quelubai. Por Caleb se llega a Bezaleel, artífice del Tabernáculo.

1 Crónicas 4:10 interrumpe las genealogías para subrayar la invocación a Dios de Jabes.

Entre los hijos de David hay dos Elisamas y dos Elifelet (1 Crónicas 3:6-8).

De Josías se citan 4 hijos a diferencia de los demás del registro (1 Crónicas 3:15). En el monte de Seir también moró Simeón (1 Crónicas 4:42), en cuyo territorio había camitas a quienes Simeón tomó la tierra.

Regresando a 1 Crónicas 5:1, se enfatiza de nuevo el asunto de la primogenitura. Rubén pierde la primogenitura por profanar el lecho de su padre, y la recibe José con doble porción; pero el principal y príncipe de facto fue Judá. El Mesías viene por Judá. La doble porción legal de la primogenitura fue de José, pero el principado de facto fue de Judá. El Mesías no viene del legalismo de José, sino de la realidad de Judá conforme a la profecía de Jacob (Gn. 49:8-12; Salmo 78:67,68). Rubén perdió la primogenitura por profanación (1 Cr. 5:1).

 Simeón y Leví fueron apartados por su ira maldecida (Gn. 49:5-7).

Judá llegó a ser el principal por profecía y de él viene la línea del Mesías. Es el cuarto hijo después de tres, y a él es encargado el cetro.

 En 1 Crónicas 5:3 a Rubén, aun después de registrarse que los derechos de su primogenitura fueron dados a José, se le sigue llamando primogénito (pero sin derechos). Rubén fue el primero de Lea, y José el primero de Raquel. Al hablarse en Hebreos 12:13,16,23 de la congregación de los primogénitos, vemos que la primogenitura es una cosa importante. La doble porción sigue en José incluso en Apocalipsis y Ezequiel. ¡Solemnes lecciones las de Esaú y Rubén! Esaú vendió y Rubén fornicó. "Que no haya fornicario y profano" (Hb.12:16). El principal de los rubenitas fue transportado por el rey asirio Teglat-Falasar.

Dios excitó el espíritu de Pul y Teglat-Falasar, reyes de Asiria, para llevar cautivos a las dos tribus y media que estaban en la Transjordania, por pecar en idolatría (1 Cr.5:26). Pero, de la misma manera, despertó después el espíritu de Ciro para hacer retornar al pueblo (Esd. 1:1). Dios usa el espíritu del hombre; incluso de los inconversos, para llevar adelante sus propósitos.

Al igual que en el caso de las genealogías, el hecho que se citen fuentes de las historias de los reyes, pero que, como en aquellas, se haga poda de personas y sucesos, demuestra que lo importante es únicamente aquello relacionado con el programa divino. Al estudiarse, por ejemplo, los descendientes de Leví, se centra obviamente la genealogía en la línea de Aarón primeramente. Catorce sumos sacerdotes desde Aarón a Jonatán antes de la edificación de la casa de Dios en Jerusalén por Salomón. Nueve sumos sacerdotes de la línea de Azarías hasta Josadac en tiempos del cautiverio bajo Nabucodonosor. Entre los levitas aparece Elcana y Samuel; sin embargo, el Elcana padre del profeta Samuel aparece como efrateo (1 S. 1:1). Quizá pór morar en esa tierra en la dispersión de los levitas entre las tribus de Israel. En tal caso Samuel sería sacerdote si se refiere a él el registro de 1 Crónicas 6:27, 28. Pero si Samuel era de otra tribu, Efrateo (1 S.1:1), entonces su sacerdocio no levítico sería por nazareato, lo cual quizá sería una provisión adicional de Dios en tiempos de decadencia. Efrata está relacionado a Belén de Judá; en tal caso, Samuel preaunciaría entonces a Cristo sacerdote, profeta y rey.

El servicio levítico de los cantores (1 Cr.6:33), emparentaría en cierta relación con el Nuevo Testamento en el respecto de cierta clase de ayudantes (1 Co.12.28). Respecto de los turnos por sorteo, cuando a alguno tocaba algo en suerte, lo tal era de parte de Dios (Prv.16:33).

Véase también el caso de Matías en Hechos 1:15-26. A los coatitas encargados del traslado de las cosas del Santísimo, correspondió en suerte Hebrón; es decir, a Aarón coatita. Lo cual se corresponde con el hecho espiritual de que a quienes encaran las cosas del Espíritu corresponde comunión. Los coatitas en Hebrón estaban rodeados de los de Caleb. El espíritu de fe se relaciona, pues, con la vida en el Espíritu y la comunión espiritual. La principal ciudad de refugio es Hebrón, la de los aaronitas rodeados de Caleb. A los coatitas dieron los de Judá, Benjamín y Manasés; es decir, las tribus del remanente más cercanas a la casa de Dios. Es el remanente el que apoya la labor espiritual sacerdotal.

48 fueron las ciudades de los levitas, entre las que se hallaban las de refugio. No en toda la oficialidad religiosa se encuentra refugio (Jos. 21:41). 48 = 6x8; es decir, 6 representando al hombre, y 8 representando a la resurrección, da 48 representando el servicio de Dios con refugio. 6x8 = 48, lo cual significa que el hombre halla refugio mediante el servicio de la resurrección. También 48 = 4x12. 4 número de la creación y 12 número de la consumación del plan de Dios. 4x12 = 48, la creación realizada en el plan de Dios es un refugio.

De tales ciudades de los levitas, 23 fueron entregadas a los coatitas.

Los coatitas transportaban lo relativo a las partes internas del tabernáculo. (Nm. 3:31; 4:15). 23 es también el número cromosomático del código genético humano y tales 23 son los que llevan desde el interior las características genéticas del cuerpo que es el templo del Espíritu Santo. 13 fueron entregadas a los gersonitas, quienes estaban a cargo de la parte exterior del tabernáculo (Nm.3:25), que representa a la carne que está vendida al poder del pecado, representado numéricamente en la temática bíblica con el número 13. 12 a los meraritas encargados de los enseres intermedios (Nm.3:36). 12=3x4, la relación de la creación con su Creador.

Y de tales 48 ciudades de los levitas, 6 eran ciudades de refugio; es decir refugio a la medida de la necesidad humana. Tales ciudades levíticas de refugio fueron: 2 de Coat: Hebrón y Siquem (comunión y fortaleza); 2 de Gerson: Golán y Cedes (cautivo, santuario); 2 de Merari: Beser y Ramot (veta y alturas). A los coatitas aaronitas entregaron Judá, Benjamín y Simeón (Jos. 21:4); a los otros levitas coatitas no aaronitas les entregaron ciudades Efraín, Dan y Manasés (Jos.21:5). La ciudad Holon es la misma Hilei; Aim es Asan y Almón es Alemet. En Josué 21:13-19 se citan 9 ciudades de Judá y 4 de Benjamín; es decir, 13. En 1 Crónicas 6:55-60 se citan 11 ciudades de Judá y Benjamín, faltando citarse 2, aunque en 1 Crónicas 6:60 sí se declara que son 13. Faltó, pues, citarse por nombre a Juta de Judá y a Gabaón de Benjamín. En Josué 21:20-26 las 10 ciudades dadas al resto de Coat fueron 4 de Efraín, 4 de Dan y 2 de Manasés; en 1 Crónicas 6:61 las 10 se atribuyen resumidamente por la practicalidad de la convivencia a Manasés, y no se citan, como sí en Josué. Aunque luego se cita Efraín (6:63) con la ciudad de Jocman que es Kibsaim, para Coat.

A Gerson dieron ciudades Isacar, Aser, Neftalí y Manasés. A Merari dieron Rubén, Gad y Zabulón. De Dan de dieron para el resto de Coat cuatro ciudades (Jos.21:23,24): Elteque, Gibetón, Atalón y Gad-rimón, de las cuales sólo se citan en 1 Crónicas 6:69 a las dos últimas sin mencionar que fueron dadas por Dan. Crónicas, pues, resta méritos a Dan, ,la tribu que en Ezequiel aparece más lejos de la casa de Dios, al extremo norte, y que habiendo idolatrado, fue borrado el nombre de su tribu bajo el cielo y no aparece entre los 144.000 de Apocalipsis 7.

Las dos ciudades dadas por Manasés al resto de Coat, según Josué 21:25 y 1 Crónicas 6:70, fueron Taanac que es Aner, y Gat-rimón que es Bileam. A Gerson dio Manasés a Beestera (Jos.21:27) que es Astarot (1 Cr. 6:71). Y Isacar dio a Gerson: Cedes, Jarmet y Enganin (Jos.21:28,29) que son Cisón, Ramat y Anem respectivamente (1 Cr. 6:72,73). Vemos, pues, que Crónicas actualiza los nombres municipales para fines de identificación contemporánea. Aser dio a Gerson: Miseal y Helcat que son Masal y Hucoc (Jos. 21:30,31; 1 Cr. 6:74,75). Neftalí dio a Gerson: Hamot-Dor y Cartán que son Hamón y Quiriataím (Jos. 21:32; 1 Cr. 6:76).

Zabulón dio a Merari: Jocneam, Naal, Dimna que es Rimón, y Carta que es Tabor (Jos. 21:34,35; 1 Cr. 6:77). Crónicas no menciona las dos primeras. ¿Por qué tampoco aquí fueron confirmadas? ¿Quizá era el deber darlas, pero en la vida práctica no se hizo? ¿O se hizo de mala manera de modo que ante Dios no tiene ningún valor? Con respecto a lo que Rubén y Gad dieron a Merari coinciden Josué y Crónicas.

¿Tiene algo que ver la distribución de las tribus en la economía divina? ¡Obviamente que sí! En Apocalipsis 21 vemos la consumación del plan de Dios en la Nueva Jerusalén; y allí vemos los nombres de las tribus en las doce puertas de la ciudad de Dios; de modo que también en el Pentateuco vemos a las tribus ordenarse alrededor del tabernáculo, lo cual es tipológico. Génesis prepara el terreno y siembra la semilla inicial; Éxodo erige el tabernáculo; Levítico coordina el servicio del tabernáculo, la obra del ministerio de la casa de Dios; y entonces Números censa y organiza al pueblo como ejércitos alrededor del tabernáculo y su servicio santo y coordinado. Deuteronomio recapitula la ley, preparando para Josué, Jueces y Samuel la toma del terreno, para que una vez distribuidas las tribus se establezca el reino con la casa de Dios en el centro.

En Números 2, el campamento de las tribus se distribuye en la cruz de las coordenadas norte, sur, este y oeste, cercando el tabernáculo. Leví está en el centro.

En el norte: 1. Dan, 2. Aser, 3. Neftalí.

En el sur: 1. Rubén, 2. Simeón, 3 Gad.

En el este: 1. Judá, 2. Isacar, 3. Zabulón.

En el oeste: 1. Efraín, 2 Manasés, 3. Benjamín

Las banderas las llevan los primeros de cada lado comenzando por Judá en el oriente y siguiendo en el orden de las manecillas del reloj, Rubén al sur, Efraín al occidente y finalmente Dan al norte.

             N.
            Dan
            Aser
            Neftalí
    Efraín                Judá
O.    Manasés            Levi        Isacar     E.
    Benjamín            Zabulón
            Rubén
            Simeón
            Gad
             S.

Por su parte, en la visión de Ezequiel, la tierra se distribuye así:

En el centro: el santuario, y los más cercanos: los hijos de Sadoc; entonces inmediatos a ellos en el sur: los levitas.

E inmediatos al santuario en el norte: el terreno de la ciudad

Al Este y Oeste del santuario: el terreno del príncipe. (Vemos aquí la centralidad de la autoridad sacerdotal y real).

Luego, hacia el norte: 7 tribus

y hacia el sur: 5 tribus.

Al norte, comenzando en orden por la más cercana al centro hacia la más lejana en el extremo norte, así: Judá, Rubén, Efraín, Manasés, Neftalí, Aser, Dan.

Al sur, comenzando de la más cercana al centro hacia la más lejana, así: Benjamín, Simeón, Isacar, Zabulón, Gad.

            N.
            Dan
            Aser
            Neftalí
            Manasés
            Efraín
            Rubén
            Judá            
        El terreno de la ciudad
    El Príncipe - El santuario - los hijos de Sadoc - el Príncipe
            Los levitas.
            Benjamín
            Simeón
            Isacar
            Zabulón
            Gad
            S.

Las puertas de la ciudad en Ezequiel 48:31-34, así:

Al Este:   1. José,       2. Benjamín, 3. Dan.
Al sur:     1. Simeón, 2. Isacar,       3. Zabulón.
Al Oeste: 1. Gad,       2. Aser,         3. Neftalí
Al Norte: 1. Rubén,    2. Judá,        3. Leví.

            N.
            Rubén
            Judá
    Gad        Leví        José
O.    Aser                Benjamín    E.
    Neftalí                Dan
            Simeón
            Isacar
            Zabulón
            S.

 Vemos, pues, de Números a Ezequiel, una variación en la distribución de los nombres. No necesariamente se corresponden los campamentos en Números con las puertas de la ciudad, en Ezequiel, lo cual puede ser significativo. ¿Qué motivó el cambio? ¿La conducta? ¿La redención? ¿El ideal divino?

Por su parte, en Apocalipsis 7, el orden de mención de los 144.000 sellados de las tribus de Israel es el siguiente: Judá, Rubén, Gad, Aser, Neftalí, Manasés, Simeón, Leví, Isacar, Zabulón, José, Benjamín. Faltan Dan y Efraín.

La tribu de José aquí mencionada es de los otros hijos de éste (Gn.48:6) y no de Manasés ni Efraín.

A su vez, en Exodo 28:9,10, en las dos piedras sacerdotales de ónice se graban 6 y 6 de los nombres de los hijos de Israel por orden de nacimiento. Las 12 piedras del pectoral (Ex. 28:17-21) forma 4 hileras horizontales de tres cada una, así:

Primera hilera : Sárdica, topacio, carbunclo.
Segunda hilera: Esmeralda, zafiro, diamante.
Tercera hilera:  Jacinto, ágata, amatista.
Cuarta hilera:   Berilo, ónice, jaspe.

Cada una tiene su nombre respectivo según el orden de nacimiento (Gn.29:32-35; 30:1), así:

1. Rubén, Simeón, Leví.
2. Judá, Dan, Neftalí.
3. Gad, Aser, Isacar.
4. Zabulón, José, Benjamín.

De modo que la piedra correspondiente a cada uno de los hijos o tribus de Israel es la siguiente:

        Ruben =    Sárdica
        Simeón =    Topacio
        Leví =        Carbunclo
        Judá =        Esmeralda
        Dan =        Zafiro
        Neftalí =    Diamante
        Gad =        Jacinto
        Aser =        Agata
        Isacar =        Amatista
        Zabulón =    Berilo
        José =        Ónice
        Benjamín =    Jaspe

Rubén es el primero con Sardio; Benjamín es el último con jaspe. En Apocalipsis 4:3, el que estaba sentado en el Trono, el Primero y el Último, era semejante a piedra jaspe y se sardio (cornarina en Reina Valera, sardio en el texto griego); el primero y el último, siendo sárdica o sardio la primera piedra y jaspe la última. En Apocalipsis 4:3 se menciona primero jaspe, el Último, pues es el Libro de la Consumación. El ónice es José; tiene la primogenitura; el pueblo de Dios es la congregación de los primogénitos (He. 12:23); a la primogenitura corresponde la doble porción como a José. La primogenitura se refleja en las dos piedras de ónice en los hombros.

El orden de la profecía de Jacob (Gn. 49:1-47) es el siguiente: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Zabulón, Isacar, Dan, Gad, Aser, Neftalí, José, Benjamín. De Neftalí sólo se registran en Crónicas sus hijos, no sus nietos.

El orden de los 12 cimientos del muro de la Nueva Jerusalén en Apocalipsis 21:19, 20 es el siguiente:

Jaspe, zafiro, ágata (o calcedonia), esmeralda, ónice (o sardónica), cornalina, (o sardio), crisólito, berilo, topacio, crisopraso, jacinto, amatista.

Tales cimientos llevan escritos los nombres de los 12 apóstoles del Cordero. Existen en el Nuevo Testamento cuatro listas de éstos 12 apóstoles: Mateo, Marcos, Lucas y Hechos. Sintetizando el orden de los apóstoles de entre estas cuatro listas., corresponderían al nombre de ellos las siguientes piedras preciosas del fundamento:

Pedro
    Jaspe
Jacobo Zebedeo Zafiro
Juan Calcedonia
Andrés Esmeralda
Felipe Sardónica
Bartolomé    Sardio
Mateo
Crisólito
Tomás Berilo
Jacobo AlfeoTopacio
Judas Tadeo Crisopraso
Simón Zelote Jacinto
Matías   Amatista

Los 12 apóstoles juzgarán a las 12 tribus de Israel, según las piedras cada tribu corresponde a un apóstol, así:

Rubén        Sárdica        Bartolomé
Simeón       Topacio        Jacobo Alfeo
Leví           Carbunclo     Mateo
Judá          Esmeralda    Andrés
           Dan           Zafiro           Jacobo Zebedeo
Neftalí       Diamante     Judas Tadeo
        Gad           Jacinto         Simón Zelote
Aser          Agata           Juan
Isacar       Amatista       Matías
Zabuló      Berilo           Tomás
José          Ónice           Felipe
Benjamín  Jaspe           Pedro


El honor de tales galardones se corresponde también en Crónicas con la mención honorífica de los valientes. Hemos visto que el libro Primero de Crónicas se explaya en el Reino de David mencionando la destrucción de sus enemigos por sus valientes; de éstos se resalta también la defensa de la pardela de cebada tipo de la resurrección, la traída del agua del pozo de Belén rodeado de guarniciones, tipo del Espíritu de Cristo; agua que David, autoridad delegada, ofreció a Jehová. Se mencionan también las victorias sobre leones y gigantes.

Todo esto es muy significativo. Varios valientes se asocian a Joab (1 Cr. 11:20, 26, 39). Abisaí, su hermano , fue jefe de los 30 y blandió a 300 con su lanza. Por su parte, Jasobean hijo de Hacmoni (1 Cr. 11:11), caudillo de los 30, blandió contra 300 y también los mató. En otra ocasión mató 800, siendo el mismo Joseb-Basebet el Tacmonita, según 2 Sam. 23:8. Eliazar de Dodo Abolita en Pasdemia defendió cebada. Sama de Age Ararita en Dehí defendió lentejas símbolo del precio de la primogenitura. Aunque no se menciona el hecho en Crónicas.

Compárense las dos listas de valientes de David:

Según 2 Samuel 23:8-39

Joseb-Basebet Tacmonita
Adino Eznita
Eleazar Dodo Aholita
Sama Age Ararita
Abisai hermano de Joab Servita
Banaía Joiada
Asael hijo de Joab
Elhanán Dodo de Belén
Sama Harodita
Elica Harodita
Heleb Paltita
Ira Iques Tecoíta
Abiezer Anatotita
Mebunai Husatita
Heleb Baana netofatita
Hitai Ribai de Gabaa benjaminita
Benaía Piratonita
Hidai Gaas
Abi Albon Arbatita
Azmavet Barhumita
Eliaba Baalbonita
Jonatán Jasenita
Sama Ararita
Ahiam Sariar Ararita
Elifelet Alasbai Maaca
Eliam Ahitofel Gilonita
Hezrai Carmelita
Paarai Arribita
Igal Natán de Soba
Bani Gadita
Seteo Amonita
Naharai Beerotita
Ira Itrita
Careb Itrita
Urías Heteo
Salmón Ahohita
Maharai Netoiatita 


  Según 1 Crónicas 11:10-47

Jasobeam Heacmoni
Eleazar Dodo
Abisai hermano de Joab
Banaía Joiada
Asael hijo de Joab
Elhanán Dodo de Belén
Samot Harodita
Heles Pelatonita
Ira Iques Tecoíta
Abiezer Anatotita
Sibecai Husatita
Ilai Ahohita
Maharai Netofatita
Heled Baana netofatita
Hitai Ribai de Gabaa benjaminita
Benaía Piratonita
Hurai Gaas
Abiel Arbatita
Azmavet Brahumita
Eliaba Saalbonita
Jonatán Sage Ararita
Ahiam Sacar Ararita
Elifal Ur
Hefer Mequeratita
Ahías Pelatonita
Hezro Carmelita
Naarai Ezbai
Joel hijo de Natán
Mibhar Hagrai
Selec Amonita Naharai Beerotita
Ira Itrita
Gareb Itrita
Urías Heteo
Zabad Ahlai
Adina Siza Rubenita
Hanán Maaca
Josafat Mitnita
Uzías Astarotita
Sama Aroerita
Hotam Aroerita
Jehiel
    Jediael Simri
Joha Simri Pizita
Eliel Mahanita
Jerebam Elnaam
Jo Savia
Itma Mooabita
Eliel
Obed
Jaasiel Mesobaita.

1 Samuel da 37 valientes; Crónicas da 51; es decir, 14 más.

Por su parte, 1 Samuel cita la lista al fin, pero 1 Crónicas al inicio del reino como base del ejército. Entre los valientes que vinieron a David en Siclag había encargados mínimo de 100, máximo de 1.000, en tiempos de acuartelamiento por culpa de Saúl, y en el fuerte del desierto. Estos cruzaron el Jordán desbordado. David se une en paz a sus ayudadores y deja en manos de Dios cualquier posible traición.

Dios le confirma sus ayudadores. David pasó un tiempo rechazado por Saúl, reclutando valientes para el reino de Israel en la tierra de los filisteos. Mientras David esperaba en Siclag Dios fortalecía su ejército.

Dios mismo quería reinar sobre su pueblo, pero éste escogió un rey humano al que Dios desechó, ungiendo a David perseguido, más fortalecido, mientras esperaba para representar a Dios y no al hombre en el reino. Sus etapas fueron: 1. Siclag. 2. Hebrón. 3.Jerusalem. La preparación de Siclag sirvió para que luego David recibiera en Hebrón el reino de Saúl y lo sometiera a Jehová en Jerusalem. De los que vinieron de Zabulón a David en Hebrón se resalta que vinieron dispuestos a pelear sin doblez de corazón, a diferencia de otros que apenas estaban listos para la guerra. Sin embargo 1 Crónicas 12:38 declara a todos con corazón perfecto. Así, pues, las genealogías se podan en aquello que no tiene relación directa con lo central del plan divino, en cambio la lista de los valientes, por las que ese plan se desarrolla, resulta acrecentada. Ese es el sentido del registro.

Pero no sólo genealogías son podadas; hemos dicho que Crónicas también recorta eventos que en otros lugares sí son registrados. Comparando, por ejemplo, 2 Samuel y 1 Crónicas, Crónicas no registra que haya sido dado aviso a David de la bendición en casa de Obed-Edom por causa del arca. Tampoco registra el sacrificio de 6 pasos y tampoco el efecto de esterilidad en Mical por causa de su menosprecio; en cambio detalla Crónicas detalles del servicio de los levitas cantores y sus vestiduras de lino, incrustando incluso parte de un salmo en el registro; el 105 que citado en 1 Crónicas 16:13 dice: "hijos de Israel su siervo"; mientras que en el Salmo 105:6 dice: "descendencia de Abraham su siervo". Y comparando 1 Cr. 16:16 y el salmo 105:9 vemos que "el pacto que concertó con Abraham" es "la palabra que mandó para mil generaciones". Además, el registro de Crónicas recorta los versos 16-45 donde se recapitula la estadía de Israel en Egipto, y el Éxodo. Se complementa sinembargo con porciones de los salmos 96 y 106. El salmo 96:8 es modificado en 1 Crónicas 16:29 exhortando a venir a Dios mismo en vez de meramente a sus atrios.

La segunda parte del v. 13 del salmo 96: "juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su verdad", no se cita en el registro de Crónicas, el cual continúa con el final del salmo 106:47,48; salmo que habla de la rebeldía de Ismael. Según Crónicas entonces los salmos 96, 105 y 106 pueden atribuirse a David por mano de Asaf y de sus hermanos. El registro que se hace en Crónicas de esos salmos subraya principalmente la alabanza por el pacto, recortando lo referente a las vicisitudes de Israel. Centra además el culto a Dios en el Santuario, para lo cual calla el camino del desierto y la bendición en casa de Obed-Edom y el sacrificio de 6 pasos. El tiempo en que se escribió Crónicas es de restauración y por lo tanto todo culto debe centrarse en su lugar definitivo, y no en ninguno provisional.

La derrota de los filisteos se registra para mostrar la fidelidad de la ayuda de Dios cuando se espera en Él. El corazón de David, por su parte, está centrado en la centralidad del arca. En 2 Samuel 7 se dice que Dios había dado reposo de los enemigos alrededor de David. Más tarde, en el registro del pacto de Dios con David, pregunta Dios: "¿tú mes has de edificar casa en que more?", y Dios pide que pregunte a las tribus (según Samuel), a los jueces (según Crónicas), si Él ha mandado tal cosa. Crónicas, pues, siendo fiel al principio de autoridad centralizada restaurada que promociona, interpreta que la pregunta de David a las tribus debe hacerse a través de sus jueces. En Crónicas se sustituye a veces el nombre de Jehová según Samuel por el de Dios según Crónicas. Crónicas también calla de 2 Samuel, lo que allí se dice en cuanto a que si el hijo de David hiciese mal, le castigaría con vara y azotes de hombres. Samuel se refiere a Salomón, pero Crónicas lo calla pues apunta al Mesías, el verdadero hijo de David, que no peca ni hay engaño en su boca. En la misma tónica Crónicas calla lo que Samuel explaya acerca de Saúl.

Otras aclaraciones centralizantes, que pasan del tipo salomónico a la realidad divina del Mesías, hacen que por el Espíritu Santo Crónicas modifique el sentido primario y tipológico de las palabras donde en 2 Samuel 7 se dice en lla promesa: "tu casa", "tu reino", "tu trono estable eternamente" y diga más bien ahora: "mi casa", "mi reino", "su trono". Con lo cual además se resalta la mutualidad de la Casa y el Reino. Otra modificación aclarando el sentido aparece en el pasaje donde en Samuel David dice a Dios: "¿es así como procede el hombre? Señor Jehová?. Crónicas da en su lugar el sentir siguiente: "Me has mirado como a un hombre excelente". También, lo que en Samuel es para David hallar valor, en Crónicas es hallar motivo para hablar a Dios; y sin embargo, Crónicas calla de Samuel la confesión davídica "tus palabras son verdad".

Hemos visto ya también que en repetidas ocasiones Crónicas pone al día el nombre de los lugares, como cuando Gat y sus villas tomado a los filisteos por David es Meteg-Ama (1 Cr. 18:1; 2 Sam.8:1). Beta y Betorai son Tibhat y Cum (2 Sam. 8:8; 1 Cr. 18:8).

Crónicas calla lo que hizo David con los moabitas midiéndoles cordel para muerte o vida, según la mayor o menor estatura respectivamente; es decir, se deshizo de los gigantes. También calla Crónicas el registro de Samuel acerca de quién es hijo Adad-Ezer.

Igualmente, cuando Samuel habla de "pagar tributo", Crónicas interpreta como "traer presentes a David", identificando presentes por tributos. La extensión de la autoridad del reino manifiestase en tributos con forma de presentes. De la misma manera, Pablo, por ejemplo, reconocía el derecho al respeto y al sustento material a aquellos que trabajan en lo espiritual gobernando bien (1 Tim. 5:17).

Al igual que nombre de ciudades, también nombres de personajes son actualizados, como pudimos constatarlo en la lista de valientes de David. También el Joram de 2 Sam. 8:10 es Adoram hijo Tay rey de Hamat (1 Cr. 8:10). Mientras que Samuel decía que Joram hijo de Toy llevaba ciertos utensilios en la mano, Crónicas refiere que Toy envió toda clase de utensilios de oro, plata y bronce. Los regalos de Toy representan el reconocimiento por haberse vencido al enemigo. 2 Samuel menciona el sometimiento de las naciones de los sirios, moabitas, amonitas, filisteos, amalecitas, y la de Hadad-Ezer rey de Soba, dedicando ellos a Jehová: oro, plata y bronce. Crónicas interpreta tal sometimiento como que se ha tomado de las naciones, pero clarificando que los sirios mencionados eran los que de Edom allí había. Crónicas calla además la fama ganada por David. Josafat hijo de Ahilud, cronista en Samuel, es canciller en Crónicas; lo cual pueden ser dos oficios de la misma persona, o un doble oficio análogo en la época. Y es verdad que las funciones de cancillería requieren conocimiento y registro de las crónicas. Tales funciones pueden ser pues afines. Así también en Samuel se registra a Seraías escriba, mientras en Crónicas a Sausa secretario.

Crónicas poda el pasaje de la bondad de David a Mefiboset y calla los incidentes de Betsabé, de Amón y Tamar, de Absalón, de Seba, y las últimas palabras de David. No es necesario recontar las faltas. Por su parte, el registro de las palabras postreras de David es suficiente en Samuel. Crónicas se centra en el templo podando los incidentes y sublevaciones, lo cual en su caso refleja en los registros el interés básico por la línea central del propósito de Dios que es lo más importante, en lugar de distraerse con lo meramente circunstancial. Dios no quiere que nos detengamos en los errores sino que fijemos la vista en la meta.

1 Crónicas 19:1, a diferencia de Samuel, también poda el nombre de Nabaas y calla la acusación de espionaje para destruir la tierra que hicieron los príncipes de Hanun-Nabas a los siervos de David (según Samuel), a quienes Crónicas interpreta embajadores. Igualmente calla Crónicas el que la barba les fuera cortada a la mitad, pero les habría de "crecer", en vez de "nacer" según Samuel. Los tomados a sueldo por los amonitas de Hanun-Nahas fueon, según Samuel, sirios de Bet-Rehoh, 2.000 sirios de Soba, de Maaca 1.000, y de Istob 12.000. Crónicas especifica que fueron 32.000 carros de a caballo de Mesopotamia, Siria, Maaca y Soba. Es decir, los sirios de Soba y de Mesopotamia iban en carros y a pie. Según Samuel, los de a sueldo acamparon en el campo; Crónicas aclara que delante de Medeba.

Crónicas calla el mensaje de Joab a David para que éste viniese a tomar a Rabá para que llevase el nombre de David y no el de Joab.

Crónicas calla, pues, que David combatió y tomó a Rabá con el pueblo que quedaba. Crónicas dice que Joab batió a Rabá y la destruyó; calla que los cautivos fueron puestos a trabajar en hornos de ladrillos. En la captura de Rabá por Joab vemos la fidelidad de Joab quien a David reconoció la corona. Las incursiones a las ciudades de Amón reflejan también la extensión del reino. Crónicas calla el caso del cansancio de David con el consiguiente peligro ante el gigante Isbi-Benob vencido por Abisai Sarvia. Crónicas, en cambio, clarifica que el Goliat Geteo del que 2 Samuel 21:19 dice que mató Elhanan Jaoré-Oregim de Belén, no es el mismo Goliat al que mató David, sino el hermano suyo de nombre Lahmi. Así como David mató a Goliat, también cuatro valientes mataron a cuatro gigantes: Abisaí Sarvia a Isbi-Benob, Sibecai Husatita a Saí de Gob, Elhanan de Belén a Lahmi y Jonatán Simea, al de 24 dedos. La victoria de David fue emulada por sus valientes, así como la victoria de Cristo se cumple en los vencedores.

Por otra parte, Crónicas explica que la ira de Jehová mencionada en 2 Samuel 24:1 la desarrolla Satanás (1 Cr. 21:1), en el caso del censo castigado. Allí donde Samuel dice "rey", Crónicas especifica y desmitifica "David". Samuel cuenta desde Dan hasta Berseba; Crónicas desde Berseba a Dan, explicando no sólo el espacio sino también la dirección hacia la periferia. Samuel apenas pone en boa de Joab la pregunta "¿por qué se complace en esto mi Señor el rey?", pero Crónicas detalla el acento represivo de Joab: "¿para qué procura mi Señor esto que será pecado para Israel? Crónicas, a diferencia de Samuel, calla acerca de los capitanes del ejército en el censo.

Mientras Samuel dice que salieron a hacer el censo, Crónicas explica que Joab recorrió a Israel y volvió a Jerusalem, callando el itinerario de los censadores y el tiempo que tomaron. El censo de Israel en Samuel es de 800.000 fuertes que sacan espada, y de Judá 500.000 redondos. En Crónicas el censo es de 1"100.000 que sacan espada en Israel; es decir 300.000 no precisamente fuertes y quizá añadidos en un nuevo conteo. En Judá 470.000 exactos. 30.000 menos de esta franja indecisa. Si bien Samuel registra que a David le pesó haber hecho el censo, Crónicas aclara que fue después de haber sido herido Israel.

En cuanto al castigo propuesto a David, el libro de Samuel habla de huir y ser perseguido por 3 meses por los enemigos; Crónicas interpreta el huir como ser derrotado. Igualmente, cuando Samuel habla de "peste en la tierra", Crónicas aclara que tal peste es " espada de Jehová" y que el ángel de Jehová haga destrucción en todos los términos de Israel. Es, pues, la peste, la espada del Ángel de Jehová.

Así los asirios muertos por la espada del Ángel de Jehová en otra ocasión, el historiador Beroso llama muertos por peste. Cuando David escoge caer en manos de un Dios misericordioso antes que en manos de sus enemigos, Samuel pone en boca de David: "caigamos"; Crónicas afina el verdadero sentir y dice: "caiga". David prefiere caer en manos de un Dios misericordioso que corrige, y no en manos de hombres. Prefiere el castigo de Dios sin intervención de los hombres.

Los 3 castigos de Dios propuestos eran correctivos, pero sólo 1 de los 3 es por medio de los hombres. De los otros 2, uno es largo: el hambre. El otro corto: la peste. David prefiere, pues, el castigo corto sin intervención de los hombres. Dios muestra su misericordia concediendo aún a David el tipo de corrección que este escoja. Dios corrige la jactancia y la vana confianza que motivaron el censo, lo cual aparta de la dependencia de Dios. También corrige la obstinación ante la amonestación.

El libro segundo se Samuel responsabiliza, por el Espíritu Santo, a Jehová por permitir la incitación a David; pero Crónicas, también por el Espíritu Santo, aclara que tal incitación fue llevada a cabo por Satanás. Es decir, Dios se responsabiliza a través de su propia Palabra inspirada escrita por haber permitido tal incitación para llevar a cabo su plan.

Crónicas calla el dato de 2 Samuel, de que la peste comenzó en esa misma mañana (quizá aquella en que Gad el vidente fue a David) , y que fue hasta el tiempo señalado. Los 70.000 que perecieron en todo Israel por el error del censo fueron menos que el diezmo. No debemos pensar que murieron inocentes por otro culpable. Bien sabe Dios cuan culpables podrían haber sido los que los que habrían de haber caído por aquel censo y su peste. Con la peste Dios trilla y quita lo extraño para su obra. No es, pues, raro el que la peste se halla detenido en la era de Ornán que es Arauna, en la trilla del trigo; tal trilla del trigo es análoga al suceso y señala la lección.

Crónicas calla que Arauna dijo al rey que Jehová le fuera propicio. Fue Dios quien detuvo exactamente al ángel en la era de Ornán, y fue Dios quien mandó por Gad a David edificar allí altar. Después de la trilla viene el altar. El sentido de la prueba y del castigo es producir la consagración. Aquel llegó a ser el lugar escogido por Dios para levantar la Casa de Dios y el altar del holocausto. En el sitio donde se manifiestan las muchas misericordias de Dios para suspender el juicio, allí se levanta primero el altar y luego su casa.

Extranjeros fueron quienes sirvieron en las canteras para labrar las piedras para edificar la casa de Dios. 1 Reyes 3 dice que Salomón ofrecía incienso en lugares altos, entre ellos Gabaón. Él ofrecía mil holocaustos en el altar de allí. 2 Crónicas aclara que en Gabaón estaba el tabernáculo provisionalmente, y además que el altar era el de bronce. Crónicas calla acerca de los lugares altos. También calla en la petición de Salomón los méritos que aquel reconoce a David, según 1 Reyes. Calla también la mención que hace Salomón de su juventud y de no saber cómo entrar y salir. Mientras el libro de Reyes dice que Salomón pidió que se le diera corazón entendido para juzgar al pueblo y para discernir lo bueno y lo malo, 2 Crónicas dice: sabiduría y ciencia para presentarse delante del pueblo. Las dos cosas son equivalentes y se definen mutuamente. Crónicas calla de reyes la frase que expresa que la petición de Salomón agradó a Dios. Lo que en 1 Reyes 3:11 es inteligencia para oír juicio, en 2 Crónicas 1:11 es sabiduría y ciencia para gobernar a "mi pueblo". El Señor dice "mi pueblo", mostrando que se trata de su casa. 2 Crónicas calla la promesa condicional de alargar los días de Salomón (1 Re.3:17) si anda en los pasos de David. También calla que al despertar Salomón vio que era sueño, y que se presentó ante el arca en Jerusalem e hizo sacrificios y banquetes. No conviene en tiempos de restauración de la casa de Dios recordar los sacrificios que se hacían fuera de ella.

Respecto de callar el modo de hablar de Dios en sueños, lo más importante es ¿Quién habló y no de qué forma; no cómo, pero sí quién? En comparación a Reyes, Crónicas recorta del registro de Salomón los pasajes de las dos mujeres y del niño muerto, los jefes que tuvo, los otros edificios, y la apostasía de Salomón. También había callado como afirmó su reino, su matrimonio con la hija de Faraón, y los escritos que compuso y sus disertaciones. Lo importante aquí en Crónicas es el templo y el reino, no los incidentes. Por otra parte, el incidente de que Salomón acumulaba también oro en Jerusalem, lo que calla Reyes, es repetido dos veces en Crónicas para testimonio; al principio y al fin del tiempo de Salomón (2 Cr. 1:14-17; 9:25-28).

La sabiduría de Salomón se ve en la edificación de las ciudades de los carros, los cuales compraba con plata a Egipto y comerciaba con otros reyes. Es decir, Salomón controló la hacienda y controló la defensa por medio de las ciudades de los carros. El que estos hayan sido traídos de Egipto y comprados por plata representa la liberación y el fortalecimiento por medio de la redención. Los instrumentos son redimidos del pecado y del mundo para ser convertidos en armas de justicia. El comercio de los carros con los reyes vecinos representa el control de Salomón sobre el asunto de el poderío y la defensa del reino. De aquello debe asirse nuestra mano. Había más o menos 10 jinetes por carro. El precio era de 4 caballos por carro.

En la edificación se usó madera para la casa. Había un capataz para más o menos 42 trabajadores, unos cargadores y otros cortadores. En total, 80.000 cortadores y 70.000 cargadores. Más cortadores que cargadores. En los grupos congregacionales de la iglesia suele haber líderes, y también evangelistas y apacentadores representados por los cortadores y cargadores respectivamente. La madera para la casa de Jehová venía por un lado, de Salomón de Israel; y por otro lado, de Hiram de Tiro, gentil. Así también la iglesia, la casa de Dios, se edifica con judíos y gentiles. La aceptación de los gentiles, según Hechos de los Apóstoles cap. 10, se verificó en Jope, donde Dios mostró a Simón Pedro la visión de los lienzos para recibir a los gentiles. Fue también en la región de Tiro donde Jesús concedió las migajas a la greco-cananea-siro-fenicia (Mt.15:21-28; Mrc.7:24:-30).

Así tipológicamente, la madera gentil que envío Hiram de Tiro a Salomón para la Casa de Dios en Jerusalem, entraba por Jope, aquel mismo puerto en el que Pedro recibió la orden de recibir a los gentiles de parte de Dios.

Por su parte, Salomón aportaba, trigo, cebada, vino y aceite para recibir la madera. De la misma manera los hombres somos comprados para la Iglesia de Dios mediante la obra de Cristo tipificada en el trigo de la muerte, la cebada de las primicias de la resurrección, el vino del gozo de la salvación y el aceite del don del Espíritu Santo. Cristo fue molido por nuestros pecados cual el trigo que cae a tierra para fructificar. La cebada es el cereal que se cosecha primero como las primicias de la resurrección; el vino de las uvas machacadas es la nueva vida regenerada y el aceite es la investidura del poder de lo alto.

Crónicas calla la leva de 30.000 de Israel; ¿qué importa el brazo humano? Lo que importa es la obra divina; sin Su ayuda, ¿de qué jactarnos? En cuanto a las medidas de los cimientos de la casa, la longitud es tres veces el ancho, mostrando la Divinidad en humanidad, pues el largo es de 60 codos, la medida del varón perfecto quien es el fundamento. Efesios 3:18 nos habla de las medidas de Cristo, su longitud y anchura, altura y profundidad. La altura del pórtico es de 6 veces el ancho y el largo del pórtico, lo cual significa a Cristo, el Varón Perfecto, en perfecta humanidad con la puerta. El oro dentro del pórtico significa a Dios en Cristo. La casa de madera y oro representa, pues, a la divinidad en humanidad, Dios en Cristo y la inhabitación de Dios en la Iglesia. La casa está esculpida de palmeras, cadenas y querubines, que representan la relación de la victoria y la gloria. El oro del Santísimo es de 600 talentos, que representa la perfecta unión de Dios y el hombre. Los clavos son también de oro y su peso depende de su ubicación. Los querubines del Santísimo cubrían toda la anchura de la casa. Las medidas de la casa se corresponden a las de Su gloria. Una casa para que allí more Su gloria.

El fulgor de la Nueva Jerusalén es de jaspe; brilla con la gloria de Dios, con el mismo jaspe del que estaba sentado en el trono (Apo.4 y 21). Crónicas, con relación a Reyes, calla la fecha del comienzo de la edificación de la casa: año 480 = 8 x 60 = resurrección en humanidad. 480 años bajo el gobierno de Dios. Los años de opresión en los intervalos de los Jueces no se cuentan. Reyes da la fecha de la iniciación de la edificación, el factor humano.  Crónicas la calla, pues le interesa el factor divino, la predestinación antes de la fundación del mundo.

Crónicas calla la altura de 30 codos, un cuarto de la altura del pórtico. El pórtico es cuatro veces más alto que la casa, porque Cristo no es sólo cabeza de la Iglesia, sino también de todo varón, de todo principado y potestad, de todas las cosas dado a la Iglesia; en fin, de toda la creación, representada en el número 4.

Crónicas también acorta algunos detalles, comparado con 1 Reyes. Calla, por ejemplo, las entalladuras de calabazas y los botones de flores, calla el pórtico y las ventanas estrechas por fuera y amplias por dentro, etc. Comparado con la Versión Nacar-Colunga, nuestro Crónicas de la versión Reina Valera de 1960 calla otros detalles. La versión Nacar-Colunga agrega en 1 Reyes 7:16 que las columnas eran huecas y de cuatro dedos de espesor las paredes. En tal obra salomónica que rastreamos, en ciertos detalles, se nos dice que no se supo el peso del bronce (2 Crónicas 4:18); así, no se puede medir el sacrificio de Cristo en el que llevó el precio del juicio a nosotros debido. Los elementos en el templo son una ampliación de aquellos en el tabernáculo, puesto que la identificación de Dios avanza. Crónicas calla los detalles de las basas y ruedas de la fuente. La capacidad aparece aumentada para mostrar la apertura divina al arrepentimiento. El tercio restante, que corresponde al cuerpo que entra en el lavatorio, es apenas la mitad del agua que lo purifica.

Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Los detalles de la fuente que calla Crónicas, indican que Dios no es legalista para con los que se arrepienten. En el caso de Felipe en Samaria, primero se bautizaron en agua y después, cuando vinieron Pedro y Juan, recibieron la investidura del Espíritu Santo; en cambio en casa de Cornelio, primero recibieron el Espíritu Santo y luego se bautizaron.

Ahora bien, cuando Salomón trasladó el arca a la Casa, había 120 sacerdotes con trompetas; así también había 120 personas cuando el Espíritu Santo descendió a la Iglesia como un viento recio en el día de Pentecostés, y ellos comenzaron a proclamar las maravillas de Dios. A diferencia de 1 Reyes 8:51, 53,57-61, Crónicas calla la mención de Salomón de haber sido sacado Israel de Egipto, del horno de fuego.

Calla también el desagrado de Salomón por las ciudades dadas por Hiram. Tampoco se detiene Crónicas, como sí Reyes, a especificar lo malo, la idolatría, abominaciones y sodomía de las demás naciones; sin embargo en 2 Crónicas 12:14 sí declara la razón por la que se hizo lo malo: el no disponer el corazón a buscar a Dios. Cuando no hay tal disposición, el resultado es, pues, malas obras (Ro. 1:28; Ef.4:18,19).

Asa y su reino tuvieron paz de Dios, porque aquél destruyó los ídolos y quitó los altares y los lugares altos, exhortando a Judá a buscar a Dios. Las ciudades fueron edificadas porque había paz; así, en Hechos 9:31 las iglesias eran edificadas y fortalecidas, pues tenían paz.

Crónicas calla la relación de fechas de Asa y Jeroboam I, lo que no hace 1 Reyes 15. Reyes muestra los histórico, pero para lo espiritual, ¿qué necesidad hay de saber de todo lo que pasa en el mundo? Baste apenas lo mínimo necesario para la causa del reino.

Crónicas, pues, amplía lo relativo a Josafat de Judá y calla lo relativo a Israel, excepto las profecías de Micaías a Acab. Como lo demuestra lo hecho por Josafat, es importante en tiempo de reformas restauradoras, el registro y el ejemplo de la enseñanza de la Palabra en las ciudades y en los recorridos de enseñanza. El registro enseñado asegura los mojones indicadores e impide la nebulosidad. Crónicas, además de ampliar la lista de los valientes de David, enumera también los valientes de Josafat, registrando que Amasías se ofreció voluntariamente a Dios. El pueblo debe tener constantemente en frente el buen ejemplo de los valientes de Dios. Debe hacerse provisión para tal resaltación ejemplificante, pero sin leyendas ingenuas. Jehú, hijo de Hananí, vidente y de familia de videntes, amonestó de parte de Dios a Josafat por ayudar al impío y amar a quien aborrece Dios. Fue, pues, un error la alianza de Josafat con Acab. Donde en 1 Reyes 22:27 dice "pan de angustia y agua de aflicción", 2 Crónicas 18:26 dice: "pan de aflicción y agua de angustia", mostrando la identidad del sentir del hebraísmo usado.

Crónicas calla el número de los 32 capitanes de carros que cuenta Reyes de la batalla donde murió Acab de Israel; en cambio aclara que cuando Josafat gritó, Dios le ayudó; pero calla lo relativo a la muerte de Acab, la sangre en el carro y el estanque de las rameras, y la lamida de los perros de su sangre, según profecía de Elías.

Crónicas sigue callando la relación de fechas de los reinos de Judá e Israel, a diferencia de 1 Reyes 22:41, pues, como dijo el Mesías, la salvación viene de los judíos. 2 Crónicas 20:33 aclara 1 Reyes 22:43 diciendo que sacrificar y quemar incienso en los lugares altos es lo mismo que no enderezar el corazón al Dios de los padres. Es una implicación parafrásica.

Crónicas calla también lo relativo al reinado de Joram y Ococías de Israel, y los sucesos de Elías y Eliseo en aquellos parajes. 2 Crónicas 21:7 aclara que Dios por fidelidad a David soportó a Joram de Judá.

En días de Josafat, Edom estaba gobernada por gobernador (1 Re. 22:47), pero Edom se rebeló en días de Joram; también Libna. Las conquistas anteriores se perdieron por la infidelidad. Jehová despertó la ira de los filisteos, árabes y etíopes contra Joram, el cual murió sin que lo desearan, y no fue sepultado con los reyes; sin embargo aparece en la genealogía de Cristo, por la fidelidad de Dios a su palabra empeñada a David (Mt.1:8; 2 Crónicas 21:7). Sin embargo Ococías de Judá, Joás y Amasías sus descendientes, no son contados ni mencionados en la genealogía de Cristo. Ococías sólo reinó un año haciendo lo malo ante Dios, y fue juzgado por Dios mediante Jehú Nimri. Estando, pues, bajo el juicio de Dios junto a la parentela de Acab, no fue contado en la genealogía de Cristo.

2 Crónicas calla la mayor parte de la gestión de Jehú, pues Crónicas se concentra en Judá. Atalía, hija de Acab y Jezabel, esposa de Joram y madre de Ococías, usurpó el trono de Judá por seis años, pero Joiada sacerdote lo recuperó al año séptimo para Joás, el cual restauró la casa de Dios bajo tutela de Joiada, pero muerto Joiada, Joás desmparó la casa y se volvió a la idolatría. Zacarías hijo de Joiada profetizó contra ellos que Dios los abandonaría y que demandaría lo hecho por Joás, quien los mató. Joás no es contado tampoco en la genealogía del Mesías, ni sepultado con los reyes.

Aunque 2 Crónicas amplía las noticias de los reyes con respecto a los males postreros de Joás, y la profecía de Zacarías hijo de Joiada, no obstante calla detalles de la restauración de las grietas y la administración del dinero y las ofrendas. Pues como dice el dicho, a veces el codo borra lo que se escribe con la mano. Tales reparaciones no provendrían de un corazón íntegro. ¿Puede acaso Dios contar con nuestras apariencias?

2 Crónicas explica que Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios y gastado en ídolos las cosas consagradas. El esfuerzo de Joiada fue bueno, y bajo el sacerdocio la casa y el reino fueron restaurados; pero perdida la influencia del sacerdocio, el reino se apartó, y el juicio de Dios vino sobre el reino de Ococías y Joás. La autoridad del reino está relacionada con la influencia benéfica del sacerdocio. Estos dos aspectos, sacerdocio y autoridad del reino, se relacionan. Perdida la influencia del sacerdocio espiritual, la autoridad del reino se resquebraja, pues esto se relaciona con la cercanía de Dios.

Recordemos lo dicho en el apartado referente al interés sociopolítico. Esta es la lección en tiempo de Joás. La gesta de Joiada juzgó a Atalía. Su desaparición debilitó a Joás. Por eso 2 Crónicas amplifica las noticias de la gesta de Joiada registrando los nombres de los que colaboraron en la recuperación del reino.

Amasías hizo lo recto, pero no de todo corazón; por eso también Amasías se volvió a los ídolos de Edom y menospreció la profecía de Jehová, por lo cual Dios decretó destruirlo y cayó ante Joacaz de Israel y conspiraron contra él en Jerusalem. Tampoco es contado en la genealogía del Mesías. No oír la amonestación de Dios después de haberse vuelto a la idolatría, es señal del decreto del juicio de Dios.

De la genealogía del Mesías son excluidos Ococías, Joás y Amasías descendientes de Joram, cumpliéndose así la sentencia de Dios de visitar el pecado hasta la tercera generación del los que le aborrecen.

Azarías es Uzías. 2 Crónicas amplía su historia, la de su prosperidad por buscar a Dios, pero también su envanecimiento y temeridad al pretender ofrecer incienso. 2 Crónicas explica la causa de su lepra con que Dios juzgó su soberbia. Sin embargo sí entra en la genealogía del Mesías. La corrección de Uzías sirvió a Jotam, quien en parte restauró la casa de Dios, y edificó ciudades y fortalezas e hizo conquistas. Hizo lo recto y aprendió la lección de Uzías. No entró soberbiamente al Santuario de Jehová. Sin embargo el pueblo continuaba corrompiéndose (2 Crónicas 27:2); sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos (2 Reyes 15:35). 2 Crónicas calla que en días de Jotam Dios empezó a enviar contra Judá al rey Rezom de Siria y a Peka de Israel. Calla también muchos de los malos hechos de Acaz, a la vez que da otros detalles, como la profecía de Obed, la devolución de los cautivos por Israel, y otras derrotas. Sin embargo Acaz sí aparece en la genealogía del Mesías entre Jotám y Ezequías, que sí hicieron lo recto.

2 Crónicas sigue callando lo relativo a los reyes de Israel y la caída de Samaria. Recorta el nombre de la madre de Manasés. 2 Reyes dice que Dios habló a Manasés y al pueblo por medio de los profetas. 2 Crónicas simplemente dice que Dios habló. Es suficiente. 2 Crónicas calla lo que dijeron los profetas, y la sangre que derramó Manasés en Jerusalem. Añade su arrepentimiento. Manasés es contado en la genealogía del Mesías.

Crónicas recorta lo relativo a la madre de Amón y calla sus fuertes y el lugar de su sepulcro.

2 Crónicas resume 2 Reyes en cuanto a las reformas de Josías, quien derribó la idolatría de su reino. Reforma no es lo mismo que plena restauración. Josías a los ocho años de su reinado busca a Dios, a los doce se limpia de idolatría, y a los dieciocho manda reparar la casa.

Reparada la casa, se confirma el ministerio y se ponen corporativamente bajo la expiación, trabajando coordinadamente (2 Cr. 35:15). Crónicas explica que la muerte de Josías se debió a no atender lo que el faraón Necao de Egipto le habló bajo intervención divina. Es decir, que Josías no vio la mano de Dios tras las circunstancias y entró en combate contra Necao, siendo que éste le advirtió que no era con él la guerra. Cosa seria es meterse por sí mismo en problemas a los que uno no ha sido llamado por Dios a participar. 2 Crónicas aclara la razón del tipo de muerte de Josías: intervenir obstinadamente sin ver la mano de Dios impidiéndole a través de las explicaciones de Necao.

2 Crónicas calla que Joacaz hizo lo malo, dónde fue preso, que murió en Egipto, y que su hermano Joacím Eliaquím pagó del pueblo tributo a Faraón. Ninguno de los dos es contado en la genealogía del Mesías.

Joacaz sólo reinó tres meses haciendo lo malo, y fue destronado por Faraón, y a él pagó tributo. Después de Joacaz, Joacím fue hecho rey por Faraón. Joacím hizo lo malo también en su reinado y fue llevado cautivo a Babilonia. 2 Crónicas calla las diversas tropas enviadas contra Joacim, en cambio añade el detalle de que los utensilios de la casa de Dios fueron llevados al templo que tenía Nabucodonosor en Babilonia. Crónicas se centra, pues, en lo relativo al templo. Calla los detalles de 2 Reyes respecto a la venida de Nabucodonosor a llevar cautivo a Joacím y al resto de personas.

2 Crónicas resume los detalles de la caída de Jerusalem y Judá, callando la huida a Egipto de un remanente, y los honores que recibió Joaquín en Babilonia.

2 Crónicas enfoca la casa de Dios y pasa rápidamente sobre la cautividad. Le interesa la restauración. El libro termina con la orden de Ciro de edificar casa a Dios en Jerusalem, tal como el comienzo de Esdras. El final de Crónicas y el comienzo de Esdras entroncan la historia mostrando que el registro de Crónicas es una base para los libros de restauración: Esdras, Hageo, Zacarías y Nehemías.

LECCIONES DEL LIBRO DE CRÓNICAS

Por cristianogiv - 7 de Agosto, 2006, 18:42, Categoría: General


APROXIMACIÓN A CRÓNICAS (6)



SEXTA PARTE


LECCIONES DEL LIBRO DE
CRÓNICAS



En lo científico y académico era necesaria la aridez del capítulo anterior, pues de la comparación minuciosa resultan las evidencias que resaltan la psicología propia de los motivos del cronista, los cuales últimos es necesario tener en cuenta antes de aprovechar bien las lecciones principales del libro. Si bien es cierto que durante las consideraciones de las particularidades del libro se van desgranando destellos aleccionadores que anticipan ya este capítulo, no obstante, resulta conveniente ahora enfocar nuestra atención en aquellas lecciones principales que saltando desde el campo meramente analítico y académico alcanzan la esfera del espíritu donde encuentra su utilidad más propia el libro del que nos ocupamos.

Las lecciones de la historia destilan principios que trascienden lo coyuntural y nos iluminan e inspiran en el tránsito presente que apela a nuestra responsabilidad.

Ese es, pues, el destino fundamental del libro: aleccionarnos de tal manera que estemos preparados para una colaboración eficaz con Dios en su santo propósito.  Para succionar, pues, la materna leche de tales lecciones, necesitamos primero renovar nuestra revisión panorámica del libro, y entonces, ubicados sus principales departamentos, masticar más lentamente los nódulos principales.


A.  Panorámica

Hemos dicho ya que Crónicas es una mirada retrospectiva del programa divino desde el principio, hecha en el tiempo de la restauración de la casa y la ciudad de Dios.  Por una parte, pues, sirve como lección para fundamentar derechos y amonestar sobre todo desvío del programa divino.

Decíamos que Crónicas aparece entre los hagiógrafos, y no como el libro de Reyes que aparece entre los profetas primeros en el Canon Hebreo que contiene las historias de Elías, Eliseo y otros profetas. 

Aunque Crónicas comienza desde Adán, no se detiene en los sucesos del éxodo de Egipto ni en la conquista de Canaán, sino principalmente en la casa de Dios y el reino.  Tal trabajo de recapitulación bíblica nos muestra que Dios no desea que perdamos de vista el panorama general con su línea central.  Es una recapitulación didáctica de los hechos divinos en tiempos de restauración.

Bajo la autoridad del reino se separa, pues, el terreno para la casa de Dios; se preparan los materiales y distribuyen los servicios de la obra del ministerio de la casa de Dios.  Esta enseñanza se obtiene principalmente de los capítulos finales y específicos del libro primero de Crónicas.  Se ve, pues, la línea de Dios prosiguiendo con el programa del reino:

- elección,
- conquista,
- entronización del Arca,
- extensión,
- preparación para la edificación.

Antes de la edificación está, pues, la elección.  Eso nos lo muestran los primeros capítulos genealógicos y los primeros incidentes de la vida de David.  Pero también, antes de la edificación y después de la elección están además, como he dicho, la conquista del terreno, la entronización del Arca, la preparación de los materiales, la distribución del servicio; todo, bajo la autoridad del reino, de la obra del ministerio de la casa de Dios.  Todo este trabajo precede a la edificación misma de la cual se trata específicamente en el libro segundo de Crónicas.  El libro primero precede, pues, al segundo, y es necesario aprender las lecciones del primero para emprender las labores del segundo, que son edificación y restauración en las vicisitudes.

Primero se debe, pues, traer el Arca a su lugar, y entonces sí se procede a edificar luego.  Primero el Arca, segundo la edificación.  La lucha es, pues, para entronizar el Arca, la presencia de Dios; lo cual, una vez hecho, debe extenderse el dominio de su influencia destruyendo a los enemigos alrededor y preparando el terreno y los materiales para la edificación, ordenando el servicio de la obra bajo la autoridad del reino, para tal edificación. Cristo debe ser entronizado en nuestra vida ganando influencia desde el centro hacia la periferia, convirtiéndonos en materiales para su casa, el Cuerpo de Cristo, vehículo suyo para señorear sobre todas las cosas.

Los primeros capítulos del libro primero de Crónicas, del 1 al 10, muestran en las genealogías e incidentes, la elección y la primogenitura.  De los capítulos 11 al 16, se nos muestra el proceso de la entronización de la autoridad del reino; una vez conseguido lo cual, desde el capítulo 17 al 29 se muestra la intención divina acerca del edificio capital, para lo cual se extienden los dominios, juzgando toda jactancia y vana confianza (como en el caso del censo), de donde se obtiene el terreno para la casa.  Preparándose luego los materiales para la edificación, cuya administración está a cargo del ministerio de la casa.


B.  Principios de Servicio

1.  El servicio debe hacerse bajo la autoridad del reino y conforme a la elección.

2.  El servicio implica apartamiento y dedicación.

3.  En el servicio trabaja el grande junto con el pequeño, el maestro con el discípulo.

4.  El servicio se realiza en coordinación.

5.  El servicio se realiza dentro de un encargo específico.

6.  El servicio se realiza con valor y esfuerzo.

7.  El servicio de reparación se realiza por medio de la consagración de los conquistado.

Del libro primero de Crónicas destilamos, pues, tales principios de servicio como fundamental lección de la panorámica de tal primera parte.

Después de narrarse lo relativo al servicio del templo, se narran los oficiales del ejército, en la misma secuencia así como después del libro de Levítico viene el libro de Números.  En Levítico se organiza el servicio santo del tabernáculo primero, y entonces en Números se organiza después el ejército de las doce tribus alrededor del tabernáculo.  Asimismo en Crónicas se organiza el servicio del templo, y entonces las doce divisiones del ejército por los doce meses, bajo el mando de doce de los valientes de David.  Jesús también tuvo doce apóstoles.  Había un jefe de división y en las divisiones varias compañías, cada una con su capitán.  Y un jefe de capitanes. 

También, aparte de las doce divisiones, las tribus tenían sus jefes de los que se registran doce, pero dos son de Manasés, uno de Efraín, y no se mencionan de Gad ni Aser hijos de Zilpa.

Sobre la hacienda y servicios de provisión material había también encargos, y éstos son los últimos en ser mencionados.  En el Nuevo Testamento, la casa de Dios también tiene diáconos.  Es de anotarse el orden de mención que revela una jerarquía de valores, dejando para el final lo referente a lo material.  Se busca, pues, primeramente el reino de Dios y lo demás viene añadido.  Se concluye sin embargo la relación con los consejeros cercanos del rey.  En el Nuevo Testamento, dice Pablo (1 Co.4:9), Dios exhibe a los apóstoles como postreros.  Dios incluye en su edificación las ofrendas voluntarias hechas bajo autoridad (1 Cr. 29:5-9), y asimismo toda forma de servicio de los voluntarios e inteligentes, pero bajo autoridad (1 Cr. 28:21).  La obra es grande porque es para Dios.  Las paredes se cubren de plata, vestidas de redención.

El final de 2 Crónicas entronca con el comienzo de Esdras, lo cual indica que los libros de Crónicas apuntan a ser un fundamento para entender mejor Esdras, Hageo, Zacarías y Nehemías.  El libro primero de Crónicas nos muestra, pues, la preparación para la edificación de la casa y el reino.  Pero el libro segundo de Crónicas nos muestra las vicisitudes de tal casa y reino, enseñandonos principios de colaboración con Dios en su causa, y exponiendo las razones de las vicisitudes.  El libro segundo de Crónicas enfoca la casa de Dios y pasa rápidamente sobre la cautividad.  Le interesa la restauración.  El libro termina con la orden de Ciro de edificar casa a Dios en Jerusalem, tal como el comienzo de Esdras.  El final de Crónicas y el comienzo de Esdras entroncan la historia mostrando que el registro de Crónicas es una base para los libros de restauración.  Las vicisitudes se deben a la infidelidad.  Lo importante es superarlas y restaurar el reino sacerdotal de Dios.


C.  La Poda del Árbol

En la sección V sobre “Particularidades del Libro” hicimos notoria la poda que se hace de nombres y eventos en las genealogías y narraciones al compararse Crónicas con Génesis, Josué, Samuel y Reyes principalmente.  Es evidente que el Espíritu Santo, interesado en registrar y corroborar algunos aspectos, no obstante hace notorias las podas en aquello que, usando al autor humano de Crónicas, no interesa a la vertiente central de la causa que origina el libro.  Pero no sólo se evidencian las podas genealógicas y narrativas en la comparación de las fuentes canónicas veterotestamentarias; también, cuando Crónicas acude a otras fuentes contemporáneas a los hechos y las cuales cita textualmente como consta en la sección II-A de esta obra, igualmente hace el Espíritu Santo podas de acontecimientos que no interesan a la causa.  Tales podas se evidencian con la reiterada frase: “y los demás hechos de...”.  Veamos algunos ejemplos:

“Los demás hechos de Salomón, primeros y postreros, ¿no están escritos en los libros del profeta Natán, en la profecía de Ahías sulanita, y en la profecía del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat?”  (2 Cr. 9:29).

“Los demás hechos de Abías, sus caminos y sus dichos, estáne escritos en la historia de Iddo profeta” (2 Cr. 13:22).

“Los demás hechos de Josafat, primeros y postreros, he aquí están escritos en las palabras de Jehú hijo de Hanani, del cual se hace mención en el libro de los reyes de Israel” (2 Cr. 20:34).

“Los demás hechos de Amasías, primeros y postreros, ¿no están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel?” (2 Cr. 25:26).

“Los demás hechos de Uzías, primeros y postreros, fueron escritos por el profeta Isaías hijo de Amoz” (2 Cr. 26:22).

“Los demás hechos de Jotam, y todas sus guerras, y sus caminos, he aquí están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá” (2 Cr. 27:7).

“Los demás de sus hechos (de Acaz), y todos sus caminos, primeros y postreros, e aquí están escritos en el libro de los Reyes de Judá e Israel” (2 Cr. 28:26).

“Los demás hechos de Ezequías, y sus misericordias, he aquí están escritos en la profecía del profeta Isaías hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Judá e Israel” (2 Cr.32:32).

“18Los demás hechos de Manasés, y su oración a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Jehová el Dios de Israel, he aquí todo está escrito en las actas de los reyes de Israel.  19Su oración también, y cómo fue oído, todos sus pecados y su prevaricación, los sitios donde edificó lugares altos y erigió imágenes de Asera e ídolos, antes que se humillase, e aquí estas cosas están escritas en las palabras de los videntes” (2 Cr. 33:18,19).

“Los demás hechos de Joacím, y las abominaciones que hizo, y lo que en él se halló está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá” (2 Cr. 36:8).

Vemos, pues, con estos ejemplos, que prácticamente todo el período de la monarquía con la casa de Dios, desde Salomón hasta la cautividad, está cubierto con la reiterada señalización de tales podas evidentes de acontecimientos.  No todos los acontecimientos interesa al Espíritu Santo que sean registrados canónicamente. Si alguien se interesa por otras minucias históricas acerca de Salomón, Abías, Josafat, Amasías, Uzías, Jotam, Acaz, Ezequías, Manasés, Joacim, bien puede acudir a explayarse y corroborar lo dicho en las fuentes de Natán, Ahías silonita, Iddo, Jehú, Isaías, los videntes y los libros de los reyes, todos contemporáneos a los hechos.

Ahora bien, leímos que de Uzías y Ezequías (2 Cr. 26:22; 32:32) escribió Isaías.  Y es verdad.  Al acudir al libro canónico del profeta Isaías encontramos allí narraciones acerca de estos dos reyes, en especial de Ezequías (Is. 36 a 39).  Por lo tanto, si realmente Isaías se extendió en narrar ciertos acontecimientos de la vida de Ezequías tal como lo indica el libro de Crónicas canónico, podemos igualmente confiar en los documentos de Natán, Ahías, Iddo, Jehú, etc., por Crónicas citados, que estaban igualmente a la mano de cualquier investigador interesado en los días de Nehemías, de modo que pudiese consultar, explayarse y corroborar lo referente a los hechos narrados en Crónicas.

Una prueba extrabíblica de la existencia de tales documentos es el ejemplo de la Oración de Manasés, la cual, a pesar de no figurar en la colección canónica, sí se ha conversado desde las Actas de los Reyes de Israel y las Palabras de los Videntes hasta el presente en los Códices A (Alejandrino) y T (de la Didascalía Siriaca en las Constituciones Apostólicas), en la Vulgata, en el Manuscrito del Salterio Mozárabe del siglo XI, en la versión latina de la Políglota Complutense.  Desde Dídimo de Alejandría es citada en las obras patrísticas.  Hay fragmentos árabes y etiópicos, y versiones armenia y eslava.  He aquí la traducción española de La Oración de Manasés hecha por Diez Macho:

Señor Todopoderoso, Dios de nuestros padres Abra-ham, Isaac y Jacob y de su justa descendencia, que has hecho el cielo y la tierra con todo el universo, que has encadenado el mar con tu temible y glorioso nombre, ante quien todo se estremece y tiembla por tu poderosa presencia, porque insoportable es la majestad de tu gloria e irresistible la cólera de tu amenaza contra los pecadores, pero inmensa e insondable la piedad de tu promesa; porque Tú eres Señor Altísimo, compasivo, paciente y rico en misericordia, y te levantas de las maldades de los hombres.  Pues tú , Señor, conforme a la generosidad de tu bondad has prometido arrepentimiento y perdón a los que han pecado, y por la abundancia de tu misericordia has fijado penitencia a los pecadores para que se salven; tú en efecto, Señor Dios de los justos, no estableciste penitencia para los justos, para Abraham, Isaac ,y Jacob, que no pecaron contra ti, sino que estableciste penitencia para mí, el pecador; porque he cometido pecados más numerosos que las arenas del mar; se han multiplicado mis faltas, Señor, se han multiplicado y no soy digno de tener la mirada y ver la altura del cielo a causa de la multitud de mis faltas.  Y ahora, Señor, me encuentro justamente castigado y merecidamente afligido, pues heme aquí cautivo, doblegado por cadena de hierro demasiado fuerte para poder erguir la cabeza a causa de mis pecados, y no hay alivio para mí porque he irritado tu cólera y el mal ante ti he obrado al haber establecido abominaciones y multiplicado ultrajes.  Y ahora inclino la rodilla de mi corazón suplicando tu generosidad.  He pecado, Señor, he pecado y mis faltas yo conozco, pero te pido suplicante: ¡Aparta de mí tu enojo y no me hagas perecer junto a mis faltas ni, eternamente resentido, me prestes atención a las maldiciones ni me condenes a los abismos de la tierra!  Porque tú eres, Señor, el Dios de los que se arrepienten y en mí mostrarás tu bondad ya que, aunque siendo indigno, me salvarás conforma a tu mucha misericordia, y te alabaré por siempre en los días de mi vida, pues himnos te entona todo el ejército de los cielos, y tuya es la gloria por los siglos. Amén”.

Otro ejemplo, pues, de la real existencia de lo mencionado como “los demás hechos”, no incluidos en el texto canónico.

El libro canónico de los Reyes alterna en sus relatos los acontecimientos de interés relativos a los reyes tanto de Israel como de Judá; Crónicas, en cambio, omite generalmente lo acontecido con los reyes de Israel, y se concentra en el reino de Judá, la tribu cuyo cetro no sería quebrado, según la profecía de Jacob (Gn.49:10), la raíz y el linaje de David, apuntando al Mesías que a la samaritana declaró que la salvación viene de los judíos (Jn.4:22). En las vinculaciones de Josafat, Crónicas menciona negativamente a Acab.

Antes de Josafat reinó Asa en Judá, en cuya época Baasa de Israel subió contra Judá. Crónicas no menciona, pues, a este Baasa de Israel, después del cual le sucedieron Ela, luego Zimri, luego Omri y entonces Acab. Pero Crónicas omite sus nombres plenamente en su relación. Ela y Zimri reinaron por poco tiempo. Sin embargo, el reino de Omri, padre de Acab, fue desde el punto de vista secular, muy sobresaliente; tanto que el mismo Israel llegó a ser conocido oficialmente como el “País de Omri”, y a sus sucesores, incluso a Jehú que derribó la dinastía, se le llamó “Casa de Omri”. La Estela de Mesa de Moab registra que Omri había señoreado sobre Moab, lo cual callan tanto Reyes como Crónicas. Acab, su hijo, participó de la famosa batalla de Qarqar contra el rey de Asiria, según consta en los Anales de Salmanasar III; sin embargo tales hazañas no interesan a la causa de los libros canónicos.

La “Casa de Omri” es, pues, mencionada en la Estela de Mesa, que se halla en el Mueseo de Louvre, y que ha sido publicada por Dussand, Gressmann, Albright, Pritchard, Michaud y Michaeli. Es también mencionada la “Casa de Omri” en los Anales de Salmanasar III, publicados por Luckenbill, Dhorme, Pritchard, Michaeli, Messershmidt y Michel. Y mencionada en el obelisco del mismo Salmanasar y en la inscripción de Adad-Nirari III en Kalaj, publicados respectivamente por Pritchard, Parrot y Michaeli, y entonces por Rawlinson, Lucjenbill y Oppenheim. No obstante toda la evidencia documental acerca de eventos en los tiempos de Omri y su llamada Casa, las Sagradas Escrituras son muy escuetas acerca de él, y Crónicas ni siquiera lo menciona. Esto demuestra, pues, que Omri no andaba en la corriente del Espíritu de Dios, y sus hechos nada tenían que aportar a la economía divina.  Pero es que incluso en el Nuevo Testamento  encontramos indicios de que la providencia de Dios no se interesó en conservar para los siglos de la historia de la Iglesia la carta de Pablo a los laodicenses (Col.4:16), ni una anterior a la primera a los Corintios (1 Co. 5:9,11), ni una del apóstol Juan a la iglesia donde pastoreaban Gayo, Demetrio y Diótrefes (3 Juan 9); la actitud de Diótrefes sería quizás una de las razones para que tal carta se perdiera; pero la providencia divina no lo estorbó, como sí lo hizo en otros casos, como en el de las segundas tablas, el rollo en tiempos de Josías y las profecías de Jeremías.

Tales providencias y tales podas son, pues, una solemne lección. Habíamos dicho antes que las genealogías en Crónicas muestran las podas del árbol genealógico, y la separación y conservación de la línea escogida. Ubican también a los pueblos relacionados de una manera u otra con el pueblo escogido. En efecto, es una solemne amonestación ver tales podas y tal separación y conservación de la línea escogida. Todo es hecho en función de la economía divina. El orden cronológico apunta previsoramente al Mesías y a su causa.

En medio de las genealogías se destacan en vez de los podados, eventos como el memorial recordatorio y admonitorio de la prevaricación en el anatema que trajo turbación al pueblo de Dios: el incidente de Acán (1 Co.2:7).  También se resalta en medio de genealogías la invocación a Dios de Jabes y la respuesta de Dios (1 Co.4:9,10). Quizás muchos lectores de la Biblia prefieran saltarse la lectura atenta de tales nombres en las genealogías, lo cual seguramente no harían si fuere el propio nombre de ellos y el de sus seres queridos el que apareciera registrado allí. Detrás de cada nombre hay una larga historia de acontecimientos cotidianos, después de todo lo cual sólo queda el nombre de un eslabón en la cadena.

Cuántas cosas intrascendentes ocurren en la vida de las personas, las cuales no merecen la pena ser recordadas. Lo que se recuerda de la vida de Abraham no son sus negocios sino sus altares; aquellos momentos de especial relación con Dios. Muchos pasan a la historia como tiranos cual Lamek cainita; como ganaderos cual Jabal; y como artistas cual Jubal, o como artífices cual Tubal-Caín; pero pocos pasan a la historia como invocadores de Dios cual Enós setita y el Jabes de Crónicas; y por haber caminado con Dios como Enoc hijo de Jared.

Cuántos eventos, cuántos hechos que no vale la pena recordar, menos considerar. Si algún empedernido erudito se interesa en las minucias laberínticas de tal o cual historia o personaje, pues, “los demás hechos” estarán escondidos en papeles o en trastos perdidos.

Pero si alguien se interesa en conocer a Dios y colaborar eficazmente con el propósito de su economía, entonces hallará las directrices claves en los registros providenciados por el Espíritu Santo.

Debe reconocerse a Witness Lee el ser uno de los personajes de la historia eclesiástica contemporánea que más ha insistido en sus publicaciones acerca de la economía divina, en perseverar sin distracciones en lo que respecta al meollo del propósito de Dios.

Escribía Pablo a Timoteo: “3Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, 4ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por la fe, así te encargo ahora” (1 Tm.1;3,4).

Ni las genealogías ni las fábulas, ni los vientos de doctrina a la moda, deben distraernos de la edificación de Dios. Lo que importa en medio de todo es la economía divina. La palabra “edificación” en el recién citado pasaje paulino, según la versión Reina-Valera revisión de 1960, es una de las traducciones de la palabra griega οικνομία transliterada “economía”. En el Nuevo Testamento, según la versión española que usamos a lo largo de esta obra, “economía”, se traduce parcialmente de diferentes maneras: dispensación (Ef.1:10; 3:9), administración (Ef.3:2; Col.1:25), mayordomía (Lc.16:2,3,4), comisión (1 Co.9:17), y edificación (1 Tm.1;3,4). Cada una de esas traducciones señala apenas un aspecto de esa gran palabra: Economía, del griego οίκος: casa, y νομος: ley; es decir, la ley de la casa, la norma del hogar. El concepto de economía divina en el Nuevo Testamento es uno de los fundamentales, estrechamente ligado al propósito eterno de Dios, si se estudian los pasajes claves en que aparece.

La economía divina se refiere al plan que Dios desarrolla, por medio del cual el Dios trino se dispensa al hombre tripartito y corporativo que es la casa de Dios, para que contenido y expresado allí Dios mismo, el hombre corporativo, el nuevo hombre, el Cuerpo de Cristo, señoree en nombre de Dios como canal de su autoridad en el universo, desplazando toda rebelión enemiga, y asentando el reino.

De eso trata la economía divina, y de eso es de lo que no debemos distraernos, y para eso es que la providencia de Dios solemnemente poda personas y eventos. Jesucristo dijo: “1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará para que lleve más fruto” (Juan 15:1,2). Si el agricultor no corta las ramas y pimpollos inútiles, éstos se robarán la sabia de la planta en perjuicio de los frutos.  Para que la sabia se concentre en los pámpanos fructíferos, es necesario que el labrador ejecute sus solemnes podas.

El enemigo hace lo contrario, distrayéndonos de las prioridades, como el que planta tabaco, que para desviar a los costados para las hojas la fuerza de la planta, decapita el cogollo directivo.

Esta es, pues, la grandilocuente lección histórico-práctica que nos aporta Crónicas en las podas genealógica y de “los demás hechos”. 

Toda actividad que no sirva a la causa de la economía divina, y que en su lugar intente más bien estorbarla, debe ser podada sin miramientos.  Dios mismo aparta del camino lo que estorbe sus propósitos.  Todo se doblegará ineludiblemente a Su santa causa.  Esa es la lección que puede resumirse en las palabras de Dios por Habacuc “13¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos , pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano. 

14Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Hab.2:1314).  Por eso tampoco conviene que truhanerías y necedades, así como cosas vergonzosas y deshonestas, ensucien nuestras mentes y bocas (Ef.4:19; 5:3,4).


D.  La Centralidad del Arca y del Santuario

El libro de Crónicas nos enseña ciertas implicaciones relacionadas con el Arca; si recordamos su historia lo veremos.  Por ejemplo: Cuando el Arca tuvo reposo, se multiplicó la alabanza desde David, lo cual continuó  durante y después de la casa de Dios por Salomón.  La costumbre de tal ministerio continuó.  Antes de esto, había habido un tiempo en que el Arca no tuvo reposo y tampoco había el servicio especial del canto (1 Cr. 6:31,32).  Se asocia el canto al reposos del Arca.  El Arca sólo reposa en el Santísimo.  El Espíritu de Cristo nos da reposo cuando andamos en el espíritu y dentro de la comunión del Cuerpo de Cristo; lo cual se tipifica con el reposo del Arca en el tabernáculo y el templo.  Fuera de esa situación experimentamos inquietud en vez de reposo.  Cuando hay reposo la alabanza a Dios se multiplica.

Recordemos, por otra parte, que de la tribu de Leví, los coatitas fueron los encargados de trasladar las cosas del Santísimo cuando el tabernáculo había de mudarse en sus avances, y que a los coatitas específicamente  aaronitas correspondió providencialmente la ciudad de Hebrón, cuyo nombre significa “comunión”.  Y recordemos también que Hebrón está rodeada y fortificada por los de Caleb, el espíritu de fe.  Todo esto nos da a entender que a quienes encaran diligentemente las cosas del Espíritu, el traslado del Santísimo donde está el Arca, corresponde comunión, que es la Hebrón de los aaronitas.  Y que el espíritu de fe, como el de Caleb, está relacionado a la vida en el Espíritu y a la fe espiritual.  Así como los de Caleb moraban en estrecha relación con los de Aarón en Hebrón, así quien se ocupa del mover de Cristo en el espíritu, del Arca en el Santísimo, morarán en la comunión espiritual del Cuerpo de Cristo y en el espíritu de fe.  Recordemos que la principal ciudad de refugio fue la Hebrón de los aaronitas rodeados de Caleb.  Sólo en personas que anden en el Espíritu del Señor, de fe, y de comunión plena en el Cuerpo de Cristo, se hallará solaz.  El gobierno del Arca desde el Santísimo es la prioridad que determina todos los demás beneficios.

Cuando murió Saúl recién entonces Israel se juntó a David y reconoció los hechos de David mientras Saúl reinaba. Recién también entonces reconoció además más íntegramente la comisión de Dios a David. Este, pues, esperó en Hebrón hasta la muerte de Saúl y el reconocimiento del pueblo. Verdaderamente los ungidos de Dios deben esperar hasta que Dios mismo remueva el obstáculo que rivaliza contra la autoridad que Dios mismo les ha delegado, y entonces despierte el reconocimiento del pueblo. Apenas allí llega el momento de ir a Jerusalem a representar el reino. Una vez que el pueblo reconoció a David, éste entonces desalojó a los jebuseos y tomó la fortaleza de Sion. Mientras el pueblo no reconozca claramente la autoridad delegada, distinguiéndola de las voces rivales que deben morir, no estará preparado para ser guiado a la conquista de las fortalezas. Sin las lecciones de autoridad aprendidas en Números, los ejércitos de las tribus no podrían conquistar a Canaán.

David, por su parte, honró a sus colaboradores por sus méritos. David representa a Cristo el Conquistador que edifica a Sion. Joab representa a la iglesia vencedora que le colabora edificando el resto de la ciudad. David reinó primero en Hebrón sobre Judá, que sería el remanente; y luego la autoridad del reino en él representada se extendió al resto de Israel (2 S.5:5). El Arca dirige las conquistas, y ella misma se dirige al puesto central desde donde delega entonces su representación en e1 reino que se extiende. Quienes son llamados a luchar por la centralidad del Arca, aunque sólo fuere desde una cueva como la de Adulam, recibirán de Dios compañeros de remanente con cuya colaboración se llegará a Hebrón y se reinará en nombre de Dios desde Jerusalem.

Los valientes que vinieron a David en Siclag, que no era precisamente lugar de fama ni de facilidades, sino por el contrario, lugar de encierro en el desierto y de hostigamiento por parte de Saúl, estos valientes de Siclag cruzaron el Jordán desbordado, no cuando era fácil hacerlo, sino cuando las condiciones eran las más difíciles. Estos comenzaron a encargarse mínimo de 100, máximo de 1,000. David, por su parte, se une a sus colaboradores y deja en la mano de Dios cualquier posible traición. No se preocupa de ser traicionado porque espera que sea Dios mismo quien le confirme sus ayudadores. Cristo sobrellevó al Iscariote.

En la época en que se preparaban las conquistas para la entronización de1Arca, David pasó un tiempo siendo rechazado por Saúl, pero mientras tanto reclutaba valientes para el reino de Israel en tierra de los filisteos. Mientras David esperaba en Siclag, Dios fortalecía su ejército. Dios mismo quería reinar sobre el pueblo, pero el pueblo se había escogido un rey de hechura humana, al que Dios desechó, ungiendo al David perseguido mas fortalecido mientras esperaba para representar a Dios y no al hombre en el reino. El orden es, pues, el siguiente:

1) Siclag,
2) Hebrón,
3) Jerusalem.

En Hebrón David recibió el reino de Saúl y lo sometió a Dios en Jerusalem. Tras las conqutistas entronizó allí el Arca; o sería mejor decir: el Arca se entronizó a sí misma valiéndose de David. En tiempos de Saúl no se había hecho caso del Arca, pero la intención de David era traer el Arca a ellos, para lo cual fue entrenado con correcciones de parte de Dios, de modo que pudiese hacerlo correctamente. En cuanto al proceso de entronización del Arca en el Santuario en Sion en Jerusalem, vemos tres niveles:

1) Saúl no hace caso del Arca;

2) David intenta traerla equivocadamente en bueyes  tal como lo habían hecho los filisteos;

3) David aprende la lección y el Arca es traída correctamente.
Más adelante David se siente entonces confirmado cuando ve que su propia casa es edificada. En la traída fallida del Arca, Dios juzgó a Uza; en la traída posterior Dios ayudó a los levitas santificados (1 Cr.15:26). El Arca llevada por los levitas era la manera de todo Israel llevar el Arca (1 Cr.15:28). El encargo no le había sido entregado a la maquinaria de los bueyes, sino a los levitas por la carga de la Palabra sobre los hombros, sobre el corazón, el peso de la gloria divina.

Puesto que a Crónicas le interesa la centralidad del Arca en tiempos de restauración, vimos que calla del registro del libro de Samuel el informe de que a David se había dado aviso de que Dios había bendecido la casa de Obed-Edom por causa de la presencia allí del Arca. Antes de las conquistas puede haber bendición, no se niega, en lugares provisionales; pero la hora indica ya que hay que olvidarse de las bendiciones en lugares provisorios y buscar la bendición en el lugar central y definitivo, en la Casa de Dios en Jerusalem. Por eso el silencio providencial al respecto de tal bendición donde Obed-Edom; ahora el negocio es en Jerusalem; de nada sirve recordar bendiciones cuyo recuerdo puede estorbar el compromiso con pasos más avanzados del programa Divino. El corazón de David está centrado en la centralidad del Arca de Dios, en la entronización de ella en su lugar definitivo.

David quería edificar casa a Dios, pero Dios se le adelanta por Natán y le dice que es Dios quien le edificará casa a David, y que es un descendiente de David a quien Dios será Padre y el cual a Dios será por Hijo. Este edificaría casa al Nombre del Señor y sería confirmado eternamente en la Casa de Dios y en el Trono del Reino de Dios. Dios dice: «Lo confirmaré en Mi Casa y en Mi Reino eternamente». Dios habla de Su casa y reino eternos cuyo Trono será eternamente del Hijo heredero de David. La casa que pensaba edificarle David a Dios de cedro no era comparable a la Casa y Reino eternos de Dios confirmados al Hijo de David. El edifica casa al Padre, y el Padre confirma el trono al Hijo. El Padre tiene misericordia del Hijo en cuanto es heredero de David, su descendiente; es decir, hombre. Por eso la resurrección de Cristo es llamada: "Las misericordias firmes a David" (Hch.13:34).

Dios hace promesas acerca del nombre de David, del lugar para plantar la habitación de Israel, sin ser removido, de humillar a los enemigos de David y de edificarle a éste casa. Dios edifica casa a David. El Hijo de David edifica casa a Dios. No obstante, Dios se refiere también a "hijos de iniquidad" (1 Cr.17:9). Dios habla también de días a cumplirse para irse con las padres; es decir, que hay días asignados por parte de Dios que deben cumplirse. Al morir, David va con sus padres. Se confirma, pues, la supervivencia del alma después de la muerte.

Al orar David después de recibir el pacto de Dios según 1 Crónicas 17:19, se declara según qué y para qué Dios hace el pacto. “Según tu corazón” se refiere al plan de Dios en la eternidad pasada. "Para hacer notorias todas tus grandezas” se refiere al propósito de Dios para la eternidad futura. Dios, pues, según su corazón, edificaría casa a David, cuyo Hijo, a quien Dios sería Padre y quien a Dios sería Hijo, edificaría también Casa a Dios. La casa es pues, mutua. El Hijo será afirmado sobre el trono.

Dios dice: "Mi Reino", "Su Reino", "Su Trono”. Dios reina sentado sobre y dando el trono al Hijo de David, pues éste le edifica casa eternamente. Una vez cumplido esto, se hacen notorias todas las grandezas de Dios, lo cual es el para qué del propósito según el corazón de Dios. Al cumplir Dios su promesa pasa de ser Dios de Israel, a ser Dios para Israel. Sí, David entendió que cuando Dios le habló de edificarle casa a David, se refería a tiempo lejano (1 Cr.17:27), para permanecer eternamente. En la Nueva Jerusalem se ve el Reino Eterno de Dios con el Hijo de David en el trono, siendo a la vez Casa de Dios eternamente y la casa de David perpetuamente.

Tal dirección se vislumbraba ya en las conquistas de David. De las victorias sobre sus enemigos alrededor, David tomó el bronce que Salomón usó en la hechura del "mar", las columnas y los utensilios broncíneos de la casa. Igualmente el oro, la plata y el bronce tomado a las naciones de alrededor fue consagrado por David a Jehová. Los materiales para la edificación posterior de la casa de Dios fueron conseguidos principalmente en las batallas de David contra sus enemigos, y con regalos debido a sus victorias. Cristo se santificó a sí mismo por nosotros; su conquista fue para edificar la Iglesia. En los lugares conquistados, David establecía guarniciones, cono en Damasco y en Edom. Las guarniciones son la extensión del reino.

Puesto que Dios daba el triunfo a David, era negocio de Dios extender el reino por medio de las batallas y las guarniciones. Cristo conquistó la victoria, pero entrega a su pueblo el permanecer firme en la posición otorgada. Después de las batallas es necesario establecer guarniciones para preservar el triunfo para Jehová. De los filisteos, por ejemplo, tomó David a Gat y sus villas. De sus conquistas  recibía tributos como presente. La extensión, pues, de la autoridad del reino se manifiesta en la forma de tributos cual presentes rendidos a Dios en manos de sus autoridades delegadas. Quien es conquistado por Cristo, todo lo pone a sus pies. En la iglesia primitiva de Jerusalem, los que habían creído ponían de sus propiedades a los pies de los apóstoles y se repartía a todos conforme a la justicia del reino.

También, espiritualmente, el apóstol Pablo reconocía el derecho al respeto y sustento material de aquellos que trabajaban en lo espiritual, gobernando bien. Eran tenidos por dignos de doble honor.

Crónicas explica que el bronce se usó en los utensilios y enseres del templo de Salomón. Crónicas enfatiza el uso en la construcción de la Casa de Dios. Toy, por ejemplo, envió por mano de Joram su hijo, toda clase de utensilios de oro, plata y bronce como regalos que representaban el reconocimiento por haberse vencido al enemigo. Se sabe que el oro representa la naturaleza divina, la plata la redención, y el bronce el juicio de Dios; el hierro su gobierno. Las naciones, pues, se fueron sometiendo.

Crónicas se explaya entonces en lo relativo al lugar para el templo, y en sus preparativos, y en el deber y distribución de levitas y cantores, porteros y oficiales, y el modo de sucesión de David a Salomón. Nos concentramos con Crónicas en el templo, olvidando con ello los incidentes y sublevaciones de que habla el libro de Samuel. Ya hemos hecho notorio que el silencio de Crónicas acerca de ciertos incidentes y sublevaciones reflejan el interés por la línea central del propósito divino, discerniendo lo que es verdaderamente importante de lo que apenas es circunstancial. Las puertas del Hades no prevalecerán contra el edificio del Cristo de Dios. El libro de Samuel registra tales hechos como lecciones amonestadoras; Crónicas, aprendidas las lecciones, sigue adelante sin enredarse innecesariamente en vanas repeticiones.

Ciertas lecciones, no obstante, han de resaltarse; por ejemplo, en la lucha contra amonitas y sirios, Joab y Abisai se apoyaron mutuamente luchando por las “ciudades de Dios”, como se llamaban las ciudades del reino de David. Tal nominación expresa que el reino de David era negocio de Dios mismo. En la captura de Rabá por Joab, se ve la fidelidad de éste al reconocer a David la corona. Las incursiones a las ciudades de Amón reflejan también la extensión del reino.

Durante las conquistas para entronizar el Arca, también se aprenden otras importantes lecciones. Recuérdese, por ejemplo, que son el castigo de la peste; Dios quitó lo que era extraño a su obra. La peste se detuvo en la era de Ornán, que es Arauna, donde se realizaba la trilla del trigo. Tal trilla del trigo es análoga a la trilla de Dios por medio de la peste. Era necesario aprender de la peste que se trataba de una trilla como aquella en casa de Ornán. Fue allí donde el ángel de Jehová ordenó levantar  altar que costó a David plata y oro.  50 siclos de plata por la era y los bueyes; 600 siclos de oro por todo el lugar.  Dios respondió al holocausto por fuego haciendo que el Ángel metiese su espada en la vaina cesando la peste.  Fue Dios quien detuvo exactamente al Ángel en la era de Ornán, y fue Dios quien mandó mediante Gad a David edificar allí altar.  Aquel memorable lugar a ser el escogido por Dios donde se levantase el altar del holocausto y la Casa de Dios, en vez del lugar alto y provisional de Gabaón donde estaban el Tabernáculo hecho por Moisés y el altar del holocausto.  Es verdad, pues, que en el sitio donde se manifiestan las muchas misericordias de Dios para suspender el juicio, allí se levanta primero el altar y luego Su Casa.  Las trillas tienen tal sentido, de la misma manera como fueron también extranjeros los que sirvieron de canteros para labrar las piedras para edificar la Casa de Dios.  He allí el sentido de las luchas y dificultades.

El sometimiento de la tierra bajo el reino de David es llamado sometimiento de la tierra a Jehová; por eso se hablaba también de “ciudades de Dios” y de “guerra de Jehová”.  La gesta de David no era en función de sus intereses personales, sino en función de los de Dios; por eso Dios se identifica con las obras de David y le llama a éste un hombre conforme al corazón de Dios.  El asunto a tratar es, pues, que así como en Génesis encomendó a Adán el someter y sojuzgar la tierra, así desde entonces, la tierra debe ser sojuzgada para Dios de modo que allí se le edifique Casa donde repose el Arca.  La tierra es el estrado de Sus pies.  El trabajo de David, tipo de Cristo, fue, pues, establecer y extender el dominio del Reino de Dios sometiéndole a Él la tierra para que de Él sean las ciudades; conseguir el terreno para la Casa de Dios y preparar los materiales para la misma.  Organizar entonces el servicio del ministerio.  Tal es el contenido fundamental del libro primero de Crónicas.  La distribución del servicio era para “la obra de la casa de Dios”.  Tal expresión muestra el negocio central. 

En el Nuevo Testamento vemos también tales expresiones como “la obra” y “la Casa”.  El apartamiento de Aarón para ser dedicado a las cosas más santas, para ministrar a Dios y bendecir en su nombre, nos recuerda el apartamiento de Pablo para el Evangelio de Dios.  El ministerio requiere apartamiento.  Se habla, pues, también del “Ministerio de la Casa de Jehová”.  Háblase entonces de “La Obra del Ministerio de la Casa de Dios”.

Se ministra en:

- La Casa de Jehová,
- los Atrios,   
- las Cámaras,
- la purificación de toda cosa santificada (1 Cr. 22:28).

Otro trabajo era, pues, la guarda del Tabernáculo, etc.  Todo servicio en la obra del ministerio de la Casa de Dios se hacía bajo las ordenes de los hijos de Aarón; es decir, bajo la autoridad delegada del Sumo Sacerdocio.  Sadoc, de los cercanos a Dios, proviene de Eleazar el tercero de Aarón.  Los dos primeros, Nadab y Abiú, fueron consumidos por servir fuego extraño.  Que Eleazar sea el tercero después de los que ofrecieron fuego extraño y que de él provenga Sadoc, muestra que el servicio cercano a Jehová proviene de la resurrección.  Todo lo que no tiene tal fuente de resurrección es fuego extraño.

El ministerio es uno, pero tiene varios ministros y varios turnos.  Sin embargo es uno, porque la obra es una, la Casa es una, y Dios es uno.

La expresión “varones principales” en 1 Crónicas 24:4 nos recuerda el Nuevo Testamento, tales como Silas y Justo.  Aquellos provienen de Eleazar, relacionando la resurrección con la cercanía a Dios y con la principalía.  Había, pues, 24 turnos en el ministerio para el sacerdocio, y cada uno entraba por orden en la Casa de Dios.  Por ejemplo, Zacarías padre de Juan el Bautista, era del octavo turno, la clase de Abías (Lc. 1:5,8,9).  El 8 es el número de resurrección y nuevo comienzo, pues Cristo resucitó el 8̊ día; o sea, el 1̊ de la semana.  Zacarías era de la octava clase preanunciando un nuevo comienzo desde Juan el Bautista, terminando el viejo orden, pues Juan era de la clase de Abías al igual que su padre, e introdujo el nuevo presentando a Cristo.

En el servicio nos dice 1 Crónicas 24:31 que en la suerte de tal de los levitas, se echaron éstas igualmente entre el principal de los padres y el menor de los hermanos, mostrando, como dijo Jesús (Mt.23.10,11), que ninguno se haga el mayor sino que cada uno sirva como el postrero.  En David y los jefes del ejército vemos la autoridad del reino, presente en el apartamiento al ministerio de los profetas músicos.(1 Cr. 25:1).

Recapitulando tenemos que bajo la autoridad del reino se separa, pues, el terreno para la Casa de Dios, se preparan los materiales y se distribuyen los servicios del ministerio de la Casa de Dios.  Esta es la enseñanza que se obtiene de los capítulos finales y específicos del Libro Primero de Crónicas.  Se ve, pues, la línea de Dios prosiguiendo con el programa; el reino.

El programa del reino, o más bien, para el reino: elección, conquista, organización del Arca, extensión, preparación de los materiales para la edificación, distribución del servicio bajo la autoridad del reino y de la obra del ministerio de la Casa de Dios.  Todo ese trabajo precede a la edificación misma que aparece con el libro segundo de Crónicas.

Se trae, pues, el Arca a su lugar, para edificar; la conquista es para la entronización del Arca de la presencia de Dios, cuya influencia extiende los dominios del Reino.  El Arca destruye a los enemigos, y bajo su guía se preparan los materiales para la edificación.  Desde ella se ordena el servicio.

En 1 Crónicas 25:2 se nota la expresión “profetizaba bajo las ordenes del rey” que muestra la sujeción del ministerio a la autoridad divina.  En 1 Crónicas 25:8 vemos el servicio en el ministerio del pequeño con el grande, así como Pablo y Timoteo.  El servicio de la música y de la alabanza estaba bajo la autoridad del reino; era por disposición del rey (1 Cr.25:6).  En cada uno de los 24 turnos para el ministerio de la alabanza, que es para la edificación de una morada para que el Dios que habita en las alabanzas habite, vemos a un número de 12. 24 es el número del sacerdocio y nos recuerda a los 24 ancianos del Apocalipsis.  12 es el número de 3 x 4, la divinidad amalgamada con la creación para realizarla; lo cual significa la edificación y por lo cual en el servicio de alabanza para que allí Dios more en medio, aparece el número 12.

Los hijos de Obed-Edom fueron porteros y oficiales.  En la casa de Obed fue donde el Arca permaneció provisionalmente en un tiempo bendiciendo, antes de venir a su lugar definitivo.  El Arca regresó por sí sola de entre los filisteos y por sí sola se introdujo en Israel permaneciendo inicialmente por sí sola en la Casa de Obed-Edom a donde fue traída por los bueyes desde el collado de Abinadab donde la hubieron de dejar los filisteos antes del establecimiento del reino.

Ahora, ya en el reino, se ven varias etapas de la entronización:

Primero, el Arca misma va a la Casa de Obed-Edom.  El collado de Abinadab fue la última etapa del Arca entre los filisteos.  Obed-Edom fue la primera etapa en el reino de David.  La entrada del Arca al reino fue, pues, por la casa de Obed-Edom: por lo cual no es mera coincidencia que los hijos de Obed-Edom sean los porteros; por lo cual dice 1 Crónicas 26:5: “Porque Dios había bendecido a Obd-Edom”, después de haber citado a sus hijos como porteros.  Así también la casa de Estéfanas fue las primicias cristianas de Acaya dedicados al servicio de los santos ( 1 Cor. 16:15); o sea, que puesto que Jehová bendijo a Obed-Edom entrando por allí la bendición a Israel, sus hijos fueron porteros de la Casa de Dios, de entre los cuales hubo varones valerosos y esforzados.  En la Iglesia primitiva generalmente eran las primicias las que llegaban a formar posteriormente el presbiterio de la Iglesia en la localidad.  Valor y esfuerzo se requieren para ser porteros y tratar adecuadamente con la gente que ha de entrar a la Casa de Dios.  He allí un privilegio de los evangelistas.  El incidente de 1 Crónicas 26:10 donde Simri es hecho jefe, muestra el principio de la santidad necesaria a la primogenitura entre los porteros.  La primogenitura implica además de elección, también victoria.  Los porteros eran guardias; por eso se los requiere valerosos, esforzados, robustos y fuertes para el servicio (1 Cr. 26:6,7,8).  También en este servicio sirven el grande junto con el pequeño.  La casa de provisiones del templo fue guardada por los hijos de Obed-Edom, como guardias de bendición.  En el servicio de la guardia, éstos se correspondían entre sí mostrando la necesidad de coordinación corporativa en la guardia (1 Cr.26:16).  En la casa de Dios los tesoros son guardados por encargo (1 Cr. 26:20,22).  El jefe de los tesoros era el nieto de Moisés.  Muchas son las generaciones de los justos que se benefician. 

Tal como los porteros de bendición, los hijos de Obed-Edom, son de entre ellos también guardas de la casa de provisiones, así también las primicias de la Iglesia por quienes entra el evangelio a una localidad suelen llegar a conformar tanto el presbiterio como el diaconado.  Los diáconos son los administradores de las provisiones.

La Casa de Dios se reparaba con lo consagrado del botín de guerra (1 Cr.26:27). En asuntos exteriores había gobernadores y jueces (1 Cr. 26:29).  En la obra de Jehová y en el servicio del rey había gobernadores del otro lado del Jordán al oriente sobre las dos tribus y media que moraban allí antes del cruce del Jordán.  Había constituídos en las cosas de Dios y del rey (1 Cr. 26:32), a lo cual también se llamaba “La Obra de Jehová” (1 Cr. 26:30), aunque no se trataba precisamente del tabernáculo o el edificio, sí empero en la esfera de influencia del reino.  Era el servicio a Dios en la política.  El reino de David es el trono del reino de Jehová (1 Cr. 28:5; 29:23), por lo cual, como vimos, las ciudades y la guerra eran de Dios.  También el plano del templo y su diseño fue de Dios (1 Cr. 28:11, 12, 19).

Había candeleros de oro y de plata, y cada candelero tenía su servicio.  Todas las iglesias locales son de redimidos, de plata, pero algunas manifiestan el carácter dorado de la naturaleza divina; otras apenas se han iniciado en la redención, y por lo tanto son todavía muy inmaduras: por lo tanto sus candeleros son de plata, pero todavía no de oro.

Todos los detalles están, pues, relacionados al programa del reino de Dios.  De Jehová son el propósito, la obra, las ciudades, el trono, el reino, el plano, la casa.  El afecto de David estaba en la casa de Dios, por lo cual fue un hombre según el corazón de Dios, ya de que Dios era su obra (1 Cr.29:3).  David reconoce que es la gracia de Dios la que encamina el corazón a Dios y conserva la voluntad del corazón en relación a Dios y a su obra.

Salomón, por su parte, es doblemente investido (2 Cr. 29:22; 1 Re.1).  Al comienzo del reinado de Salomón, el Arca está en Jerusalén, pero el tabernáculo y el altar están en el lugar alto de Gabaón.  Salomón acude primero al tabernáculo y al altar de Gabaón para consultar.  Dios bendice a Salomón porque la sabiduría que éste pidió era en relación al pueblo de Dios y no a su persona misma; es decir, en función del programa de Dios y no de otros intereses personales.  Entonces Dios añadió el resto.

En otro lugar hicimos mención de que la madera para la casa de Dios provenía de Israel y de los gentiles, de Salomón y de Hiram de Tiro.  La entrada de la madera gentil fue por Jope, de la misma manera como posteriormente fue en Jope que Dios ordenó a Pedro recibir a los gentiles en la Iglesia.  Hoy Tell-Aviv, la antigua Jope, es la puerta internacional de entrada de los turistas gentiles a Israel.  Salomón aportaba trigo, cebada, vino y aceite, y recibía madera.  De la misma manera los hombres somos comprados para la casa de Dios mediante la obra de Cristo tipificada en el trigo molido por los pecados, la cebada, que es primicias de la siega y representa la resurrección, el vino del gozo y vida de la salvación, y el aceite del Espíritu Santo. 

Hiram bendice a Dios por dar no solamente hijo sabio a David que gobierne al pueblo (según Reyes), sino que también prudente y sabio para edificar casa para Dios y para su reino (según Crónicas). 

Crónicas, a la relación de trigo y aceite, añade vino, cebada y sándalo, subrayando la exuberancia y la fragancia.

Por su parte, todas las medidas y detalles de la Casa señalan al
misterio de Cristo.  Cuando Salomón trasladó el Arca a la Casa de Dios, hubo 120 sacerdotes con trompetas.  De la misma manera, el día de Pentecostés, cuando la Iglesia, que es la Casa de Dios, fue investida con poder de lo alto, había también 120 hermanos en Cristo reunidos juntos y unánimes en el aposento alto en Jerusalem, los cuales, como con trompetas, proclamaban las magnificencias de Dios mientras la multitud que se había reunido los oía.

Crónicas se explaya más que Reyes en los detalles de la entronización del Arca, relatando lo relativo al fuego y a la gloria de Dios descendiendo a la Casa.  En Pentecostés, también se posó el Espíritu Santo como lenguas de fuego.  Así fue llena la Casa.  Por su parte, la reina de Sabá llamó al trono de Salomón, trono de Dios; y a Salomón, rey para Jehová.


E. La Prueba de las Vicisitudes

Contra la Casa de Dios intentan abatirse siempre las puertas del Hades. Y Dios lo permite para purificar los corazones y enseñar el arte de la guerra espiritual a Sus hijos. Así que, a fines del reinado de Salomón, la apostasía de éste resquebraja la Unidad del reino, el cual, en tiempos de Roboam se divide.

1. Causas de la División del Reino

Revisemos atentamente las causas que provocaron la división, de modo que seamos amonestados:

a) La idolatría de Salomón,

b) La inexperiencia juvenil de Roboam.

2 Crónicas 10:15 nos dice, por su parte, que la causa era de Dios. Aun los acontecimientos dolorosos y difíciles quedan bajo la sabia y grata soberanía Divina. Dios juzga toda desviación idolátrica.

El consejo prudente de los ancianos fue desechado y la aspereza de los inmaduros hizo al pueblo sentirse extraño, lo cual alimentó la animadversión, y la división del reino , con lo cual Dios juzgó la desviación idolátrica.

Cuando la majestad y autoridad de Dios es deshonrada como en los casos de idolatría y desconocimiento de la autoridad delegada de los ancianos prudentes, se ofende y se dispersa al pueblo como consecuencia. La aspereza es señal de inmadurez y causa de división. Infidelidad e inmadurez provocan dispersión. Tal dispersión es el juicio de Dios a tal infidelidad e inmadurez.

La causa es de Dios quien juzga, en lo cual sufre el pueblo por el pecado de sus autoridades. En la causa de Dios es prioritario la fidelidad y la obediencia, lo cual añade la unidad.

Es decir que la unidad debe ser alrededor de la fidelidad y la obediencia. La unidad de Babel alrededor de la rebelión es juzgada con dispersión. El orden de prioridades, pues, en la causa de Dios, es el siguiente:

l. Fidelidad y obediencia,

2. Prudencia, y

3. Unidad.

Si se es fiel a Dios y prudente con el pueblo, se preserva la unidad. He allí los elementos básicos, en dirección a Dios y al hombre, para preservar la unidad en el reino de Dios.

La ascendencia de Cristo vino de David por Salomón y Natán. De Salomón por Roboam vino José, padre putativo de Jesús. Pero por Natán vino María de quien nació el Cristo según la carne conforme al linaje de David.

Estrictamente hablando, la simiente de David llego al Mesías en la carne de María por Natán y no por Roboam. Sin embargo las dos líneas se tocaron en Zorobabel en tiempos de restauración del reino.
Zorobabel representaba la autoridad del reino regresando de la dispersión.

Roboam tiene, pues, parte en el linaje de la carne de Cristo apenas en Zorobabel; es decir, cuando la dispersión fue reparada. El libro segundo de Crónicas nos enseña, pues, principios de colaboración en la causa de Dios. Allí se observa la guerra de Dios, la obra de Dios, la casa de Dios, el Reino de Dios, el Trono de Dios, las ciudades de Dios, la Causa de Dios, el ministerio del tabernáculo de la casa de Dios, el agrado y el desagrado de Dios, las cosas de Dios, el plan de Dios, la gloria de Dios, el corazón y el propósito de Dios, etc. La guerra de Dios y la obra de Dios se entrelazan en el ejército de Dios. Lo que 2 Crónicas 10:15 llama "Causa de Dios", 1 Reyes 12:15 había llamado "designio de Jehová".

2. El Túnel de la División

En cuanto a la división en días de Roboam, Dios aconseja por Semaías no forzar la unión de lo que Dios ha juzgado con dispersión. No pelear con " vuestros hermanos", sino dejar a cada uno en lo suyo. A partir de la división, Judá y Benjamín bajo Roboam fueron fortalecidos y aprovisionados. Y los sacerdotes y levitas se juntaron a ellos de todos los lugares. La división fue una prueba para el pueblo que de allí en adelante, a pesar de lo confuso de la situación, debía discernir en dónde estaba pujando la corriente del Espíritu Divino en su legitimidad. Jeroboam I, en cambio, excluyó a los levitas del ministerio de Jehová, por la cual los levitas se tornaron a Jerusalén y Judá. Jeroboam I designó además sacerdotes para los lugares altos.

Los que buscaban a Dios de corazón fueron a Jerusalén a ofrecer allí sus sacrificios. A pesar de la impericia de Roboam y del pecado de Salomón, Jerusalén seguía siendo el lugar del Santuario Único ordenado por Jehová, y los que querían seguir a Dios iban allí. Es, pues, necesario mantener el terreno de la unidad en el Santuario único ordenado por Jehová; es decir, es necesario permanecer fiel a la Palabra de Dios y en la posición del cuerpo de Cristo, aun en tiempos de confusión. Jeroboam I, en cambio, fue exclusivista, excluyendo del ministerio a los llamados de Dios, a la vez que de sí mismo designaba sacerdotes para lugares altos, rivales del Santuario único. Llegó a estar relacionado con la idolatría y la demonolatría.

La división acarrea, pues, exclusivismo, presunción, rivalidad, idolatría, desobediencia a Dios, apertura a los demonios.

En Jerusalén se recibía a todos los que viniesen al terreno único de adoración y unidad para servir a Dios bajo el sacrificio y conforme a la Palabra . En Samaria, en cambio, se excluía, y se desobedecía la Palabra. La lección es que en tiempos de confusión es necesario apartarse del exclusivismo, de la rivalidad, del sectarismo y de la desobediencia a la Palabra, y se debe más bien tornarse a la Palabra y al terreno de la unidad del santuario único; es decir, a la posición central del cuerpo de Cristo, como remanente abierto a la inclusividad de todos los que vinieren a Jehová conforme a la Palabra. Así se fortalece el reino.

Consolidado el reino, no debe sin embargo dejarse la Palabra, pues esto acarrea caer bajo el dominio del mundo. Sólo el arrepentimiento y la humillación disminuyen en parte los efectos de la rebelión. Debido a la humillación de Roboam y los principales, Jerusalén no fue destruida, pero sí fueron siervos de las naciones.

2 Crónicas 12:14 nos explica que la razón de haberse hecho lo malo es el no haber dispuesto el corazón paca buscar a Dios. Cuando no hay tal disposición, el resultado es, pues, malas obras (Rom. 1:28; Efe. 4:18,19).

En el pleito de división entre Abdías de Judá y Jeroboam I, prevaleció Judá por apoyarse en Dios, a pesar de ser menos en número. El reino de Abdías fue de sólo tres años; por hacer lo malo fue cortado. Asa y su reinado tuvieron paz de Dios porque aquel destruyó los ídolos y quitó los altares y lugares altos, exhortando a Judá a buscar a Dios.

Las ciudades fortificadas fueron edificadas porque hubo paz.

Asimismo, según Hch. 2:31, las iglesias tenían paz y eran edificadas y fortalecidas. El orden es, pues, el siguiente: l̊) buscar a Dios, 2̊) recibir paz de Dios, 3̊) edificar las ciudades de Dios, y 4̊) ser fortalecidos y prosperados. Esto es lo que según 2 Crónicas 14:7 hace que poseamos la tierra.

La proclamación de Asa "para Dios no hay diferencia en dar ayuda al poderoso o al débil", muestra que la confianza en Dios no mira la fuerza del hombre. Cuando nos apoyamos sólo en Dios, el hombre no prevalece contra Él. El terror de Jehová sobre los enemigos cae sobre éstos cuando nuestra confianza es puesta en Él. Confiar en Dios es terror sobre el enemigo. La lección del capítulo de Asa es buscar a Dios. En 2 Crónicas 15:14 vemos convertirse, entonces buscar, entonces hallar. Pero cuando no se busca a Dios no hay paz, y sí hay turbación y calamidad. El fundamento de la paz social es buscar a Dios. La paz y el bienestar social son recompensa del buscar a Dios.

La conversión es destruir los ídolos y levantar o reparar el altar de Jehová en su lugar, delante del pórtico de Jehová. No sólo es importante el altar sino también su ubicación; a la entrada de la casa de Dios. No es suficiente la consagración individualista; la consagración debe hacerse en función de la casa de Dios, el cuerpo de Cristo. Así Dios estará con nosotros y se unirán a nosotros los que estaban dispersos y divididos. Aun la madre de Asa fue destituida de su dignidad por idolatría. El juicio contra la idolatría implica no complicidad ni con la parentela, amar a Dios más que a la madre, etc. Con Asa sin embargo no fueron quitados todos los lugares altos.

Pero, cuando la confianza de Asa en Dios menguó y buscó alianza con el rey de Siria en detrimento de los tesoros de la casa de Dios, entonces se turbó la paz y se oprimió al pueblo. Opresión y turbación son el resultado de alianzas indebidas basadas en esperar del hombre y no de Dios. También la enfermedad prevaleció por apoyarse en médicos hombres antes que en Dios. La lección es, pues, buscar y esperar sólo a Dios, lo que traerá paz y edificación. Lo contrario trae turbación, opresión, enfermedad y muerte. La consigna: corazón perfecto para con Dios. Lo bueno de Josafat fue precisamente eso: buscar a Dios y salir y recorrer el pueblo para llevarlo a Dios; lo cual es semejante a los movimientos de los apóstoles. Josafat puso jueces así como los apóstoles establecieron ancianos en cada ciudad. Asa buscó a Dios, quitó ídolos, reparó el altar en su lugar, y en paz edificó las ciudades; Josafat enseñó en ellas la palabra y nombró jueces en su nombre. El resultado fue victorias. El reino se afianza volviéndose a Dios, quitando lo rival a Su autoridad (ídolos, lugares altos), reparando el altar en su lugar, fortificando las ciudades con provisiones, guarniciones, enseñanza y jueces y levitas en nombre de Dios, atendiendo a lo espiritual y a lo material en sujeción a la autoridad espiritual (sacerdote Ananías) y secular (príncipe Zebadías).

 He aquí, pues, el programa de afianzamiento:

1. Conversión a Dios y centralización alrededor de Su autoridad.

2. Quitar los estorbos y rivalidades.

3. Edificar y fortalecer las ciudades con:

    a - Provisiones igual bienestar,
    b - Guarniciones igual seguridad,
    c - Educación espiritual,
    d - Administración de justicia.

La obra consiste en establecer esto. Hay relación entre los asuntos de Jehová y los negocios del Rey (2 Crónicas 19:11). Ese es el principio de la teocracia. Los asuntos de Jehová y los negocios del Rey deben ponerse en orden para poder afianzar el reino.

Al igual que Asa, que proclamó que para Dios no hay diferencia en ayudar al fuerte o al débil, también Josafat proclamó el señorío de Dios sobre las naciones (antes que Daniel en tiempos de Nabucodonosor) y Dios ayudó. Josafat proclama: En la mano de Dios hay poder y fuerza (2 Crónicas 20:6), en nuestra mano no hay fuerza, no sabemos qué hacer (2 Crónicas 20:12). Pero la guerra y la salvación son de Dios (2 Crónicas 20:15,17). La salvación de Dios es la guerra de Dios; es la quietud confiada y el atestiguar del pueblo. 2 crónicas 20:20.

La seguridad y la prosperidad provienen de la confianza en Dios. Pero cuando hubo alianza con los impíos (Ococías de Israel), entonces Dios destruyó las obras de la alianza. Los errores de Josafat fueron las alianzas con Acab y con Ococías de Israel, por lo cual fue amonestado por Jehú hijo de Hananí y por Eleazar Dodava de Maresa, respectivamente.

No debe haber alianza con los impíos. La ruptura de las naves fue por la alianza con Acab.

Por su parte, el esfuerzo teocraticista de Joiada fue bueno, y bajo él, el sacerdocio, la casa y el reino fueron restaurados; pero una vez perdida la influencia del sacerdocio, el reino se apartó y vino el juicio de Dios sobre el reino de Ococías y Joás de Judá. Recuérdese que la autoridad del reino se relaciona con la influencia benéfica sacerdotal. Sacerdocio y autoridad del reino son dos factores que se afectan. Si se pierde la influencia espiritual benéfica del sacerdocio, la autoridad del reino se resquebraja, pues el respeto a la autoridad se relaciona con la conciencia de la presencia de Dios. Esta es la lección en tiempos de Joás. La gesta de Joiada juzgó a Atalía; su desaparición debilitó a Joás. Es por ello que Crónicas amplifica las noticias de la muerte de Joiada y exalta a los personajes que le ayudaron, registrando los nombres de los colaboradores en la reparación del reino.

Respecto de Amasías, éste, aunque "hizo lo recto", no lo hizo de todo corazón, sino quizá tan sólo por la inercia del ambiente; por lo cual también Amasías se volvió a los ídolos de Edom y menospreció la profecía de Jehová, debido a lo cual Dios decretó destruirlo, y cayó ante Joacaz de Israel, y contra él conspiraron en Jerusalén. Se calla su nombre en la genealogía mesiánica. El juicio de Dios se revela cuando no se oye la amonestación que de Dios viene por causa de idolatría. La jactancia vanidosa de Amasías contra Israel por el haber tenido victoria externa (pues no contra sus ídolos) en Edom, significó la pérdida de 400 codos del muro de Jerusalén.

Respecto de Uzías, hay una doble lección: prosperidad por buscar a Dios, pero también juicio de lepra para juzgar la soberbia, envanecimiento y temeridad al pretender ofrecer incienso. No obstante, en su arrepentimiento alcanzó la gracia de ser nombrado en la genealogía mesiánica. Su hijo Jotán aprendió la lección de la corrección de Uzías y restauró en parte la casa de Dios y edificó ciudades y fortalezas, además de hacer conquistas.

La Crónica de Ezequías está en 2 Reyes, 2 Crónicas e Isaías. Isaías corresponde a 2 de Reyes con pequeños recortes; sin embargo, Isaías añade la escritura con la oración de Ezequías. 2 Crónicas, basado en estos libros, los resume; sin embargo añade lo relativo al restablecimiento del culto, la celebración de la pascua y la reorganización del servicio levítico y sacerdotal. Los mandamientos de David, Gad y Natán con respecto a los levitas músicos es reconocido como de procedencia divina (2 Crónicas 29:29). Lo añadido corresponde al ambiente de restauración en tiempos de Esdras, cuando se escribió Crónicas. Las fuentes pueden ser los "demás hechos" de las Crónicas en que se basa 2 Reyes. De Ezequías resaltan lecciones de restauración. De los puntos de restauración son importantes los siguientes:

1) Reparación de la puerta de la Casa de Dios ( 2 Cr.29:3).

2) Dedicación a Dios y a su servicio de los ministros con su correspondiente sostenimiento (2 Cr.29:11; 31:4).

3) Limpieza de toda inmundicia de la casa ( 2 Cr. 29:15).

4) Reparación y santificación de los utensilios antes desechados por infidelidad (2 Cr. 29:19).

5) Inclusión de todo el pueblo bajo la expiación y reconciliación; además invitarlo (2 Cr. 29:34; 30:6-11).

6) Acompañamiento del proceso con cánticos y alabanzas (2 Cr. 29:27,28). “Cuando comenzó el holocausto, comenzó también el cántico de Jehová".

7) Dios mismo fue quien preparó al pueblo (2 Cr. 29:36) y quien les dio un solo corazón (2 Cr. 30:12) y quien lo sanó (2 Cr. 30:20).

Ante la invitación de Ezequías hubo burlas, pero algunos se humillaron y vinieron a Dios según la palabra. Obsérvese que la preparación, la unidad y la sanidad vinieron de Dios. Se ve la misericordia de Dios con el pueblo y con Ezequías cuando se humillaron.

La visita de los enviados de Babilonia fue una prueba al corazón de Ezequías, quien sucumbió mostrándoles todos sus tesoros. La soberbia y la jactancia son exhibicionistas, lo cual se juzga con la usurpación por Babilonia de lo exhibido jactanciosamente. Lección: No jactarse de los tesoros ante Babilonia. Ante Senaquerib de Asiria hubo victoria porque hubo confianza en Dios. Siempre que se quiere hacer lo recto ante los ojos de Dios, es necesario tornarse de todo corazón a Su Palabra, Su expiación y Su casa; para lo cual se requiere la siguiente:

1. Humillación y reconocimiento del pecado,

2. Obediencia a las Escrituras,

3. Restauración de la Casa de Dios y del servicio de ella, lo cual se resume en estar en Cristo dentro de la comunión del cuerpo.

La expiación no es sólo individual sino corporativa. Cristo no sólo murió por pecadores individuales, sino que también se entregó a sí mismo por la Iglesia. La Iglesia, que es la casa de Dios, es asunto de Dios, pues se relaciona al Reino; por eso la lección de Ezequías nos enseña a reparar las puertas de la casa; con lo cual se discierne lo que entra y lo que sale, lo de adentro y lo de afuera, lo que pertenece y lo que no.

De allí que una vez recuperada la puerta, se hace la limpieza de la casa mediante la consagración a Dios, recuperando todo lo útil a Dios antes negligenciado. Y puesto que el servicio es el de la casa, es en función corporativa, incluyendo a todo el pueblo de Dios, aun a aquellos que se encuentran en la cautividad babilónica y en la división.

 Se les debe incluir en la expiación. Tal inclusión no sólo debe ser interior de corazón; debe también hacerse explícito a través de invitaciones concretas a servir a Dios en comunión alrededor de Cristo, en el terreno de la unidad y comunión en un solo cuerpo.

Aunque algunos del pueblo se burlarán, no obstante otros se humillarán y regresarán a la posición debida. Una vez restablecida ésta posición ante Dios, y este servicio , se puede ser aun probados, como Ezequías por Asiria y Babilonia. Es entonces cuando se hace necesaria la confianza en Dios ante los ataques, y necesaria la prudencia ante las amistades aparentes. El corazón debe excluir toda jactancia, humillándose ante Dios y esperando confiadamente sólo en Él. Esta es la enseñanza, paciencia, consolación, amonestación y esperanza de estas Escrituras para nosotros.

Dios apreció el arrepentimiento, como lo hizo en el caso de Manasés, hijo de Ezequías, el cual después de hacer muchísimo mal, fue recibido a misericordia, y cuyo reino fue larguísimo y su nombre es contado en la genealogía mesiánica. Este Manasés nació en el tiempo de gracia otorgado a Ezequías después de anunciársele su muerte.

De Josías, Crónicas resume 2 Reyes en cuanto a sus reformas derribando la idolatría en su reino; en cambio añade el nombre de los levitas que administraban la reparación de la Casa cuando Hilcías halló el libro de la ley. 2 Reyes 3:3, comparado con 2 Crónicas 34:31, muestra que el sitio del rey es junto a una de las columnas. En la otra estaba el sacerdote. Sacerdote y rey, los dos ungidos columnas del reino. Reparada la casa se confirma el ministerio, el cual coloca corporativamente al pueblo bajo expiación, trabajando todos coordinadamente.

Crónicas saca lección de la muerte de Josías por no haber visto la mano de Dios en las circunstancias que se le oponían. Los que vinieron después de Josías, siguieron en los males de sus antepasados, madurando la perversión de la cizaña. Sus reinos fueron cortos, y al fin fueron llevados cautivos a Babilonia con los utensilios de la casa de Dios. Teniendo presente Jeremías 52:1-3 y 2 Reyes 24:18-20, 2 Crónicas explica que la iniquidad de Sedequías y la desobediencia a los profetas fue causa de la cautividad.

CONCEPTOS CLAVES DEL LIBRO DE CRÓNICAS

Por cristianogiv - 7 de Agosto, 2006, 17:45, Categoría: General

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APROXIMACIÓN A CRÓNICAS (7)


SÉPTIMA PARTE

CONCEPTOS CLAVES DEL LIBRO DE
CRÓNICAS


No es suficiente echarle una simple ojeada a las lecciones de Dios; se hace necesario diferenciar los principios y establecerlos como normas en nuestra conducta. Para esto se necesita a su vez distinguir los puntos cruciales, los conceptos claves, y clavarlos de tal manera en nuestro corazón que, ojalá, por la gracia de Dios nunca se aparten de nosotros. Son los conceptos claves los que purifican lo fundamental de la visión gobernante. Sin un firme establecimiento de los conceptos claves, se desdibuja el cuadro y se pierde la efectividad e incluso la dirección. Es esa la razón por la que coloco como final capitulo en esta obra, este relacionado con los conceptos claves del libro de Crónicas.

No quisiera que al terminar de leer esta obra, algún eventual lector se fuera con una imagen equivocada.


Por causa de los ataques que ha recibido el libro de Crónicas, nos hemos tenido que tomar la molestia de ser un poco densos en algunas cuestiones secundarias de tinte académico; pero, como dijimos al comenzar esta obra, el interés de Crónicas y el propósito clave de su existencia como libro canónico es fundamentalmente espiritual.

Hemos sostenido que Crónicas es una recapitulación supletoria fundante veterotestamentaria tipo de la economía divina; por lo cual, como eslabón rubricante intertestamentario que es, conviene que discriminemos de entre todo su contexto los distinguidos conceptos claves, los cuales son aquellos que nos entregan la llave del libro y de su conexión con todo el resto de la revelación divina escrituraria.


Sin pretender ser exhaustivo, y menos fanáticamente dogmatista, presentamos a continuación una consideración de conceptos claves del libro. Son estos los siguientes:


1 - El Corazón de Dios (1 Cr.17:19; 2 Cr.7:16).

2 - El Propósito de Dios (1 Cr.17:19).
3 - La Causa de Dios (2 Cr.10:15).
4 - El Plano de Dios (1 Cr.28:11,12,13,19).
5 - La Tierra de Dios (2 Cr.7:20; 1 Cr.22:18).
6 - La Jefatura de Dios ( 2 Cr.13:12).
7 - La Obra de Dios (1 Cr.26:30).
8 -  La Congregación de Dios (1 Cr.28:8).
9 - La Guerra de Dios (1 Cr. 5:22; 2 Cr.20:15;32:8).
10 - El Ejército de Dios (1 Cr.12:22),
11 - El Terror de Dios (2 Cr.14:14; 17:20).
12 - La Salvación de Dios (2 Cr.20:17).
13 - La Paz de Dios (2 Cr.15:15).
14 - Las Ciudades de Dios (1 Cr. 19:13).
15 - Los Asuntos de Dios (2 Cr.19:11).
16 - Los Jueces de Dios (2 Cr.19:6).
17 - La Casa de Dios (1 Cr.17:12,14; 22:10).
18 - El Ministerio de la Casa de Dios (1 Cr.23:24).
19 - El Trono de Dios (1 Cr.29:23).
20 - El Reino de Dios (1 Cr.17:14; 28:5; 2 Cr.13:18).
21 - La Gloria de Dios (2 Cr.5:14)

Son estos veintiún items los que aparecen como mayores en el desarrollo de todo el programa, si bien no afloran a la superficie en el texto en un orden estrictamente cronológico secular, pues el negocio de Dios es trascendente.


Sin embargo, el aflorar de tales conceptos a lo largo de las diversas narraciones, nos revelan la directriz subyacente, y la visión gobernante. De modo que necesitamos sumergirnos a través de estas veintiuna claraboyas hacia la profundidad subyacente por donde corre el río del Espíritu. No debemos perdernos en la apariencia de los accesorios secundarios. 21=3x7. Tres (3) es número de Dios, y '7 el de Su completa obra. 21 entonces representa la incidencia de Dios para completar Su obra. Bástenos, pues,  por ahora , estas 21 señalizaciones.



A. El Corazón de Dios


"Oh Jehová, por amor de tu siervo y según tu corazón, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas" (1 Cr. 17:19).

"Porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre" ( 2 Cr 7:16).


¿Qué puede haber más central que Dios mismo y que su propio corazón? lo que Dios mismo es, su intrínseca naturaleza, es lo que a Dios mueve. Su beneplácito es inherente a su calidad. Que Dios haya tenido a bien revelar a los hombres lo que tiene en su corazón, es lo mismo que el que haya querido manifestar su propia naturaleza. Dios hace todas las cosas según su corazón. Lo que le place es lo que se propone y su naturaleza es expresa cuando obra según su corazón: Sus afectos más íntimos. El corazón de Dios está en participar sus grandezas a su casa. Su casa está en su corazón y según lo que está en su corazón realiza sus grandezas y las hace notorias.


El apóstol Pablo escribió a los Efesios: ".... Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo..." ( Ef.1:9). Del corazón de Dios brotan todos sus hechos. Él ha dado a su pueblo su propio Espíritu, el cual conoce las cosas profundas de Dios (1 Co. 2:11,12 ) y nos revela lo que Dios nos ha concedido. Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Así también, cuando Dios habla va revelando su corazón, sus afectos, su beneplácito. Y eso que a Dios le place es lo que se ha propuesto; y no existe criatura en el universo que pueda impedirle realizar lo que se ha propuesto en su corazón. La preeminencia de su Hijo es un objetivo revelado por Dios, para la cual existe entonces una creación, de entre la cual, su casa será el lugar de reposo, el Cuerpo de Cristo. Su casa, pues, como extensión de su Hijo, está en su corazón, para llevar adelante este propósito de hacer a su Hijo, primogénito entre muchos hermanos, y a éstos hacerlos coherederos suyos, conteniéndose y expresándose en ellos para a través de ellos ejercer el señorío; para esto Dios ordena las cosas, incluso las desagradables, las que sin otra visión serían incomprensibles. Es el corazón de Dios el que se ha placido en hacer notorias sus grandezas, y el que ha colocado a su casa como objeto de sus afectos.


El corazón de Dios es el inicio de todas las cosas; las iniciativas proceden de su corazón. Su corazón es, pues, fundamento de su propósito. De su corazón es que el tal brota, por lo cual no puede ser otro que este el siguiente ítem. Las palabras de Dios a David se conectan con la eternidad.



B. El Propósito de Dios


"Oh Jehová, por amor de tu siervo y según tu corazón, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas" ( 1 Cr. 17:19).

Leemos ahora el mismo verso inicial del ítem pasado, pero poniendo el acento en una frase posterior. Primero enfatizamos la existencia de un beneplácito en el corazón según el cual Dios conforma todas sus obras. Ahora el énfasis recae en el qué específico de su propósito: "Para hacer notorias todas sus grandezas". Una frase similar a esta parece ser un eco en las palabras del apóstol Pablo a los Romanos: "22¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 23y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria...." ( Ro. 9:22,23). Como también a los Efesios escribe: "...para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gloria en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús" (Ef.2:7). Las riquezas de su gloria, las riquezas de su gracia, su poder y su ira, son las grandezas de Dios que Él se ha propuesto hacer notorias, y para lo cual lleva adelante su programa. Sí, incluso su ira había de ser también mostrada, revelando la desaprobación divina contra el mal, de modo que su carácter santo fuese conocido. Por eso a Faraón dice: "Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra" (Éx. 9:16; Ro. 9:17). Dios, pues, ha permitido incluso el mal, temporalmente, con el fin de revelar su ira y hacer notorio su poder "todas las cosas ha necho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo" (Pro.16:4). Gracias a Dios que además de su ira y poder, ha querido mostrar también la gloria de su gracia y su misericordia.

La creación manifiesta el poder y la Deidad del Señor, sus atributos naturales (Ro. 1:10-20), pero la redención y el juicio muestran sus atributos morales, su carácter, su amor, misericordia, gracia y justicia. Dios manifiesta su grandísimo amor, dándonos a su propio Hijo, la complacencia mismísima de su corazón, para que vivamos por Él llegando a ser conformados a su imagen. Y esto es precisamente el misterio que se revela mediante el santuario de Dios, cuyas conquistas y preparativos están tipificados en David, y cuya edificación se trasluce en el Hijo de David. Las promesas a David, las misericordias fieles, la efectividad del trono del Hijo y la edificación por Éste de una casa para Dios constituida por herederos semejantes al primogénito, son el meollo del propósito del corazón de Dios. Por eso David habla de las grandezas de Dios haciéndose notorias. "28Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29Porque a los que antes conoció, también los predestinó paca que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos" (Ro. 8:28.29).


"Para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese" (Ro.9:11). Dios tiene misericordia y de entre los inmerecedores elige, salva y configura a la imagen de su Hijo. Esa elección permanece y ese propósito se alcanza. Los elegidos conforman entonces su Casa, que es la Iglesia, la cual está en el corazón de su propósito como esposa de su Hijo. "10Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús" ( Ef.3:l0,11). Dios se ha propuesto "10Reunir todas las cosas en Cristo, en la economía del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra. 11En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12a fin de que seamos para alabanza de su gloria...." (Ef. l:10-12 a). Así pues que en el Cristo alrededor del cual Dios se ha propuesto reunirlo y someterlo todo, la iglesia, como los miembros de su cuerpo, tiene parte y herencia. De manera que verdaderamente en la casa de Dios se hacen notorias las grandezas de su gloria y gracia. Todo este misterio subyace como ítem clave en las palabras de Dios a David registradas en Crónicas.



C. La Causa de Dios


"Y no escuchó el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para que Jehová cumpliera la palabra que había hablado por Ahías silonia a Jeroboam hijo de Nabat" (2 Cr.10:15).

Si el beneplácito que Dios abriga en su corazón se lo ha propuesto, por lo tanto todas las cosas ayudan a ese bien; todas las cosas serán encaminadas providencialmente para el logro del objetivo. Establecido el propósito y comprometido el beneplácito del Todopoderoso en él, entonces la providencia Divina interviene soberanamente en función de esa meta. Eso hace que detrás de todos los acontecimientos, detrás de todas las circunstancias, detrás de todas las coyunturas, esté la causa de Dios. Si bien los hombres actúan cada uno según su propia responsabilidad, y esta responsabilidad y su ejercicio son verdaderos y auténticos, no obstante, la soberanía y provisión y previsión Divinas se valen aun de la misma responsabilidad de sus criaturas para llevar adelante su propósito. Los móviles de la intervención soberana de Dios constituyen, pues, su causa. La causa de Dios llega a ser también la causa con la que se comprometen todos sus siervos, y resulta en el móvil de todas sus acciones. Es esa la razón por la cual el apóstol Pablo después de escribir a los efesios acerca del propósito divino, les dice: "15Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, 16no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17para que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19y cuál la supereminente grandeza de su poder paca con nosotros los que creemos" (Ef. 1:15-19a).


La causa del propósito divino y el lugar de la iglesia en el tal, se constituyeron en la causa Pablo, en la causa de su intercesión por los santos. Y entonces, habiendo intercedido por esa causa, se dedica a exponer el misterio de Cristo que es su cuerpo, la Iglesia, ocupado en lo cual cae incluso prisionero. Pero esas prisiones eran por la causa de Jesucristo. "Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles..." (Ef.3:1). El propósito de Dios fue la causa de la intercesión paulina por la Iglesia. Y la edificación de la Iglesia con judíos y gentiles incluidos en el cuerpo, que es el misterio de Cristo, fue la causa de sus trabajos y aflicciones, incluso de su prisión y martirio.


Habiendo, pues, escrito a los efesios del misterio de Cristo, del lugar y función de la Iglesia en el propósito eterno de Dios, Pablo explica que esa es la causa de su intercesión, con el fin de que ahora no sólo fuesen alumbrados según la primera intercesión del capítulo 1, sino además, llenos de toda la plenitud de Dios conforme a esta nueva intercesión en el capitulo 3: "14Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (Ef. 3:14-19). Puesto que el propósito de Dios y su beneplácito consisten en llenar a Su casa de su plenitud para expresarse desde ella, y por ella ejercer autoridad, es necesario que esa casa comprenda corporativamente el sentido y naturaleza de las medidas de Cristo, para lo cual necesita arraigarse en el amor. Pero ese amor es hijo de la habitación de Cristo en los corazones de Su pueblo, en sus intenciones, decisiones, sentimientos, pensamientos y actitudes. Lo cual no se logra sin el espíritu de fe, para tener el cual se hace necesario que el Espíritu de Dios fortalezca en gracia nuestro hombre interior. La causa, pues, de la intercesión de Pablo se enfoca en tal fortalecimiento.


La causa de Dios es, pues, la causa de cada uno de los pasos de sus siervos; puesto que Dios quiere una casa para sí, edificada por su Hijo, en Su virtud y conforme a Su semejanza, entonces, por esa causa, es necesario interceder por luz, fortaleza, fe, amor, comprensión corporativa y plenitud del pleroma divino.


Dios, por su parte, encamina todos los acontecimientos de nuestras vidas personales en función de esa causa y todos los acontecimientos históricos para que de la sucesión de tiempos florezca la economía del cumplimiento.


Esa es la causa de Dios detrás de todas la coyunturas históricas, como la de la división del reino en tiempos de Jeroboam I.



D.  El Plano de Dios


"11Y David dio a Salomón su hijo el plano del pórtico del templo y sus casas, sus tesorería , sus aposentos, sus cámaras y la casa del propiciatorio. 12Asimismo el plano de todas las cosas que tenía en mente para los atrios de la casa de Jehová, para todas las cámaras alrededor, para las tesorerías de la casa de Dios, y para las tesorerías de las cosas santificadas. 13Tambien para los grupos de los sacerdotes y de los levitas, para toda la obra del ministerio de la casa de Jehová, y para todos los utensilios del ministerio de la casa de Jehová. 19Todas estas cosas, dijo David, me fueron trazadas por la mano de Jehová, que me hizo entender todas las obras del diseño" (l Cr. 28:11,12,13, 19).

Puesto que de Dios es el beneplácito, el propósito y la causa, de Dios debe ser también el diseño, el plano, las disposiciones. Nada debe hacerse improvisadamente ni conforme a la gana de los hombres. Uza pereció porque intentó sostener el arca con su propia mano cuando ésta era traída en un carro de bueyes y no según las disposiciones divinas. Nadab y Abiú perecieron cuando intentaron ofrecer a Dios fuego extraño. En la causa del Señor todas las cosas deben hacerse conforme al plano de Dios, según el diseño trazado por la mano de Jehová. Esa es la razón de la constante amonestación de Dios a Moisés en la erección del tabernáculo: "Conforme a todo a lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis" (Ex. 25:9).


Y después de dar Dios minuciosas instrucciones acerca de la hechura del arca, de la mesa, del candelero, amonesta: "Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte" (Ex.25:40).

 Incluso la misma sabiduría e inteligencia, ciencia y arte con que el Espíritu de Dios había llenado a Bezaleel hijo de Buri para inventar diseños, debía ser utilizada para hacer las cosas conforme a todo lo que te he mandado (Ex.31:2-4,11). Es Dios mismo quien revela el modelo en el monte, y quien traza con su mano el diseño; todo esto debe ser una solemne amonestación para nosotros sus siervos. La Iglesia de Dios, que es su casa, no puede ser organizada como una empresa o negocio, o partido, o club de hombres. El Nuevo Testamento tiene el diseño normativo del camino de edificación de la Iglesia, y no es lícito pervertirlo ni desobedecerlo. Muchos supuestos "derechos canónicos" explícitos o tácitos, han pretendido erguir su cabeza a lo largo de la historia eclesiástica, los cuales no provienen de Dios y su plano en las Escrituras canónicas; no son de derecho divino, sino mero acomodo de los hombres a su infidelidad  "legalizada" y con la que se establece una "ética" no bíblica, sino apenas situacional y rival de lo normativo de las Escrituras. El plano y diseño de la casa de Dios no debe ser pervertido ni acomodado a los intereses meramente humanos. Las disposiciones de Dios son incólumes y normativas, y todo hombre, y la Iglesia como un todo, debe conformarse al plano y al diseño de Dios. El Nuevo Testamento es la constitución del Reino de los Cielos, e incluso sus ejemplos tienen la intención de dirigir nuestra conducta. En las pequeñas cosas se percibe la fidelidad o infidelidad en lo grande; por eso Moisés se preocupó de hacer todas las cosas, incluso los pequeños detalles, conforme a Dios lo había mandado: "Y vio Moisés toda la obra y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo" (Ex.39:43). Entonces la gloria de Dios llenó la casa y puso allí su voluntad. Moisés fue, pues, llamado fiel en toda la casa de Dios (Hb.3:5). Nosotros, al igual que David cuando aprendió la lección de Uza, debemos preguntarnos: "¿Cómo he de traer a mi casa el arca de Dios?" (1 Cr. 13:12). No es suficiente la buena intención de David, ni el acuerdo del pueblo y sus príncipes, ni las emociones religiosas de la danza ante Dios. Es de primera necesidad atender las disposiciones de Dios, a su plano, a su diseño. Dios no se complace tanto en los sacrificios como en la obediencia.



E.  La Tierra de Dios


"¿No está con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Porque él ha entregado en mi mano a los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de Jehová, y delante del pueblo" (l Cr. 22:18).

"19Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, 20yo os arrancaré de mi tierra que os he dado..." (2 Cr. 7:19,20a).


"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra" (2 Cr. 7:14).


Todas las cosas pertenecen a Dios y existen para que se cumpla en ellas la voluntad, el propósito de Dios. Lo mismo acontece obviamente con la tierra . "De Jehová es la tierra y su plenitud" (Sal. 24:1; 1 Co. 10:28c). Dios ha dicho: "La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo" (Lv.25:23). Dios desea establecer sobre la tierra el reino de los cielos, pues en ella existe rebelión; esa es la razón por la que el Señor Jesús nos enseñó a orar: "Venga tu reino; hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" (Mt.6:10). La economía divina debe establecerse sobre la tierra. El enemigo de Dios es derribado a tierra (Ezq.28:17; Ap.12:9). Pero Dios ha querido que sea el hombre el que, de su parte, señoree sobre la tierra: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra" (Gn. 1:26). El hombre, el género humano como un solo hombre corporativo, habría de ser, pues, un vaso para que pudiere contener a Dios, y para lo cual fue hecho a su semejanza de modo a tener afinidad con Dios. El Espíritu de Dios se une al espíritu del hombre que le recibe, del que come del árbol de la vida divina (1 Cr. 6:17; Gn 2:8,9). El contenerse de Dios en el hombre es para que éste le exprese, y para lo cual el hombre fue hecho a imagen de Dios. El espíritu humano es como un receptor que recibe a Dios, percibe su mover y comunión desde el espíritu. El alma del hombre es como un transmisor que interpreta y representa el fluir de la vida divina que proviene de Dios pasando por el espíritu humano. El alma entonces consiente y colabora con Dios dando expresión a través de su vida a la naturaleza divina. La mente interpreta, la emoción simpatiza y la voluntad ejecuta el sentir de la voluntad divina. Este contenerse y expresarse de Dios por el hombre es para que éste pueda ejercer señorío en aquella jurisdicción donde antes merodeaba el enemigo. El diablo estuvo primero que el hombre en el huerto de Dios, en el Edén (Ezq. 28:13); pero ahora es el hombre el que es colocado allí para cultivarlo, guardarlo y señorear.

El hombre ha de ser, pues, el instrumento mediante el cual Dios ejecuta el juicio contra el enemigo . Por eso el Verbo de Dios se hizo carne, semejante a los hombres, y como hombre venció a Satán aplastando su cabeza en la cruz (Gn. 3:l5; Hb.2:24). Es ahora el hombre, como un gran vaso corporativo para Dios y que llene toda la Tierra, quien ha de señorear ahora sobre los peces del mar; precisamente donde se ha paseado Apolión el rey del abismo. Y es el hombre quien debe señorear sobre las aves del cielo, precisamente donde se ha movido el príncipe de la potestad del aire. He allí una razón por la que las Escrituras callan de Dios el decirle bueno al segundo día, donde Dios separa las aguas, y produce la expansión. No dice Dios en este día segundo que vio que era bueno. En la faz de los abismos y en los aires se mueve el príncipe maligno de este mundo.

Pero cuando aparece el hombre sobre la tierra, Dios no sólo dice que es bueno, sino en gran manera bueno.


Y así como Israel debía penetrar en Canaán donde moraban los gigantes, descendientes genéticos de los nefilim, cuando los hijos de Elohim, ángeles, dejando su propia morada y dignidad, se llegaron a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos (Gn.6:1-4; Jd. 6,7), y como Israel ahora debía poseer la tierra y ejecutar el juicio de Dios sobre aquella generación maligna, así Dios colocó al hombre en la tierra, en el Edén donde había estado el querubín perverso, para que señoreara en nombre de Dios, incluso sobre todo lo que se arrastra sobre la tierra; quien habría de arrastrarse sobre la tierra era la serpiente antigua.


Es, pues, responsabilidad del hombre sojuzgar para Dios la tierra. "Y los bendijo Dios y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra" (Gn. 1:28).

"Tomó, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase" (Gn.2:15). ¿De quién habría de guardar el hombre el huerto? No de los abrojos ni de las espinas; no de la maldición sobre la tierra, porque ésta fue posterior a la caída humana. Debía guardarlo del maligno que merodeaba en ella, pues Satán sale a recorrer la tierra y a andar por ella ( Job 1:7). ¿Y cómo habría de guardarlo? Escogiendo vivir por la vida divina, alimentándose del árbol de vida, sin dar lugar a la independencia humana en su relación con Dios. Una vez que el hombre escogiera utilizar su propio ser a su propia manera, desentendiéndose de la vida y voluntad divinas, entonces abriría la puerta para que la naturaleza del maligno, que ya estaba en el universo, entrara a formar parte de su ser matándolo y haciéndolo inútil para Dios. Esto es lo que ha acontecido. No obstante, el plan de Dios permanece incólume, y el Verbo de Dios se hace Aquel hombre que Dios siempre quiso. Y por Él, la Iglesia, el nuevo hombre corporativo, se levanta para obedecer a Dios, sojuzgar la tierra y expulsar al enemigo mediante su unión con Jesucristo el Mesías. David, pues, figura de Cristo y un hombre conforme al corazón de Dios, se levantó para someter la tierra delante de Jehová. Si el pueblo de Dios no le somete la tierra al Señor, no hay ninguna razón para que permanezca en ella. Pero si el hombre se arrepiente y su pueblo se humilla, Dios sanará su tierra y en ella establecerá el reino de los cielos. He aquí, pues. la gran importancia de la tierra para Dios. Ella es el estrado de sus pies; el sitio donde se posan. No es otro en el universo. He allí también la responsabilidad humana, y del Nuevo hombre en especial, el Cuerpo de Cristo. Dios destruirá a los que destruyen la tierra (Ap. 11:18). Por eso nos explayamos en la cronología sacra y en la consideración de los gigantes [IB)3a.3] y [IIIA)2.3 4.5.].



F.  La Jefatura de Dios


"Y he aquí Dios está con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros..." (2 Cr.13:12a). En el trabajo del hombre, del pueblo de Dios, no puede éste arremeter en la batalla como le parezca. El hombre fue puesto delante del árbol de vida para que, nutrido con la naturaleza divina, pueda realizar su labor y cumplir su misión. La vida divina debe sostener y guiar al hombre. Dios mismo debe tomarlo de la mano y conducirlo. Lejos de la guianza divina el hombre está perdido y está ciego. Un ciego no puede guiar a otro ciego, pues de otra manera ambos caerán al hoyo. Dios ha de dirigir al hombre. Dios es el Jefe de su pueblo. Dios se revela por su Verbo y este Verbo es el príncipe de los ejércitos. Antes de la toma de la tierra de Canaán era necesario que Josué viera al príncipe de los ejércitos. "13Estando Josué cerca de Jericó, alzó los ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? 14Él respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? 15Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo. 1Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cercada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía. 2Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra" (Jos. 5:13 a 6:2).

Las instrucciones de Jehová, el Príncipe de los ejércitos, guiaron a Josué y su pueblo a poseer a Jericó tras juzgarlo; nuestro Capitán es Jesús; allí está la jefatura divina. La obra de Dios sólo la puede dirigir Dios. Sólo el Espíritu Divino puede vivificar y guiar a hijos e hijas de Dios; ellos son los que son guiados por el Espíritu de Dios. Las opiniones y labores humanas de nada sirven sin la jefatura divina. Si Él no edifica, en vano trabajan los edificadores; y si Él no guarda, en vano vela la guardia.


Con Abdías de Judá, estuvo la corriente de Dios, la jefatura divina (Salmo 127:1). Se necesita la mano de Dios: 2 Crónicas 30:12; 6:15; 1 Crónicas 4:10.



G.  La Obra de Dios


"De los hebronitas, Hasabías y sus hermanos, hombres de vigor, mil setecientos, gobernaban a Israel al otro lado del Jordán, al occidente, en toda la obra de Jehová; y en el servicio del rey" (1 Cr.26:30).

El servicio del pueblo de Dios bajo la jefatura divina, llevando a cabo el propósito divino conforme al plano de Dios, es llamado La Obra de Dios. Dios siempre está llevando a cabo una obra suya. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo hasta ahora trabajan. En la sinagoga de Antioquía de Pisidia Pablo concluyó su primera intervención citando de Habacuc: "Mirad, oh menospreciadores, y asombraos y desapareced; porque yo hago una obra en vuestros días, obra que no creeréis, si alguien os la contare" (Hch. 13:41; Hbc. 1:5). Si bien en el contexto coyuntural histórico de Habacuc tal obra consistía en el uso de los caldeos por Dios para refinar a Israel, Pablo toma prestada la expresión de Habacuc y le llama obra de Dios a los hechos y anuncio propios del Evangelio. De todas maneras, en uno y otro caso, se trata del gran programa multisecular divino. Se nos habla también en el Antiguo y Nuevo Testamentos de la obra del ministerio de la casa de Dios, de la edificación del cuerpo de Cristo (1 Cr.9:13,19; 23:4,24,28; 28:13,20; Ef.4:12).Crónicas nos habla también de la obra del lugar santísimo (1 Cr.6:49), la obra de los cantores (1 Cr.9:33), la obra de edificación del templo (1 Cr. 22:15,16). La obra, pues, consiste en la labor del programa divino. Por eso se ruega que Dios apresure su obra, y que su obra aparezca en sus siervos. Dios también por su parte apresura su obra. En el Nuevo Testamento el Espíritu Santo introduce técnicamente esa expresión, la obra, aplicada primeramente a la labor apostólica de predicar el evangelio, hacer discípulos, fundar, confirmar y establecer iglesias, corregir lo deficiente y constituir ancianos. Lo que en el Antiguo Testamento se simbolizaba como la obra del ministerio de la casa de Dios, y la obra de Jehová en la realización del reino, en el Nuevo Testamento es el trabajo apostólico y de los santos, de la edificación del cuerpo de Cristo hacia su plenitud paca llenarlo todo.


En Hechos de los Apóstoles se nos informa de la introducción por el Espíritu Santo de esa expresión técnica: "Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado" (Hch. 13:2b). Los cuales, enviados por el Espíritu santo que los había llamado, y apartados por el presbiterio de la iglesia local de Antioquía, realizaron en vastas regiones la obra apostólica susodicha del evangelizar, discipular, fundar iglesias y confirmarlas, corrigiendo lo deficiente, poniendo en orden lo que fuere necesario, estableciendo ancianos, administrando, etc. Hasta que retornaron a Antioquía de Siria "desde donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido" (Hch.14:26). "La obra a que los he llamado" (Hch. 13:2) y "la obra que habían cumplido" (Hch. 14:26) son expresiones que indican el comienzo y término parcial de la obra. La jurisdicción de la obra es, pues, regional, no sólo local; y tiene un centro como Antioquía de Siria, en este caso; luego Éfeso, desde donde toda la provincia de Asia recibía la Palabra del Señor; lo había sido también Jerusalén, desde donde los apóstoles, como Pedro y Juan, salían, fundaban, confirmaban, y al que regresaban. El gobierno de la obra estaba en manos de los apóstoles; sin embargo la función del ministerio de ellos y de los profetas, evangelistas, pastores y maestros, era perfeccionar a los santos para la obra del ministerio (Ef. 4:11,12), para la edificación del Cuerpo de Cristo. Como en el Antiguo Testamento se conquistaba y se establecían guarniciones, entonces las ciudades se sometían al reino de Jehová, y en Jerusalén, el lugar escogido por Dios para hacer habitar su nombre, se edificaba la casa de Dios , así también en el Nuevo Testamento, todo el pueblo de los santos bajo la dirección de la cabeza, Jesucristo, y por mano del ministerio constituido, se conquista y extiende el reino a través de la iglesia, la cual es la casa de Dios que se edifica. El primer viaje misionero de Bernabé y Pablo nos muestra lo que es la obra. El segundo viaje nos muestra la expansión de ella. Pablo no quería llevar a Marcos en este segundo viaje, porque se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra (Hch.15:38); en cambio escoge a Silas y luego a Timoteo, del cual dice Pablo a los corintios: "Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo" (1 Co.16:10). El señor, pues, a cada uno de sus siervos dio su obra (Mr. 13:34), lo cual, coordinado todo, lleva adelante la obra de Jehová que es la avanzada del reino (Jn. 4:34; 14:4). En la coordinación habiá respeto por el trabajo de cada cual. "Anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado" (2 Cor 10:16).


Para servir a Dios en la Obra se vivía (Fil.1:22), e incluso se sufría (Fil. 2:30). Notamos, pues, que la otra de Jehová, la obra del ministerio de la casa de Dios, que tan bien nos simboliza Crónicas como tipo de la economía divina y como obra verdadera veterotestamentaria, tiene su perfecta correspondencia con la obra del ministerio de los santos en el Nuevo Testamento, edificando el cuerpo de Cristo hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Díos, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Ef. 4:11-13).



H.  La Congregación de Dios


"Ahora, pues, ante los ojos de todo Israel, congregación de Jehová, y en oídos de nuestro Dios, guardad e inquirid todos los preceptos de Jehová vuestro Dios, para que poseáis la buena tierra, y la dejéis en herencia a vuestros hijos después de vosotros perpetuamente" (1 Cr. 28:8).

La congregación de Dios es el pueblo testigo que le conoce y le sirve. Dios realiza su obra entre su pueblo y con su pueblo. En los tiempos veterotestamentarios la congregación de Dios la formaban los patriarcas escogidos y entonces su pueblo Israel; por lo menos el remanente cuyo trabajo desembocó en el Mesías, en el cual por el Espíritu Santo, tiene parte la Iglesia como cuerpo. Dios, conforme a antiguas profecías, extiende a los gentiles la promesa, hecha efectiva en la participación con Cristo. Dios injerta, pues, en el olivo natural, ramas de entre los gentiles. Y ahora judíos y gentiles, dejan de serlo en la crucifixión de Cristo, donde se derriba el muro de separación, y en la resurrección surge un nuevo hombre, el cuerpo de Cristo, donde ya no hay judío ni gentil. Todos los creyentes en Cristo comprados y limpiados con su sangre y regenerados por su Espíritu, conforman ahora el cuerpo de Cristo, el misterio, y son hechos reyes y sacerdotes, un reino sacerdotal. En el Antiguo Testamento inicialmente había de ser todo Israel el reino de sacerdotes, pero en su rebelión, hubieron sólo los levitas de servir a Dios en el tabernáculo bajo la dirección del linaje de Aarón. Y aun de este linaje, los de Sadoc fueron quienes estuvieron cerca de Dios, invitados a su mesa (Ezq.48:11,12). En el Nuevo Testamento, no obstante, la sangre de Cristo hace a todo el pueblo de Dios sacerdocio real y nación santa.


Se proclama, pues, el sacerdocio universal de todos los creyentes para tener acceso directo a la presencia misma de Dios en el Lugar Santísimo (Ap.1:5,6; 5:l0; 1 Pd.2:5,9; Hb.l0:19-23). Todo el pueblo es adquirido para anunciar las virtudes del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pd.2:9); son los santos los que hacen la obra del ministerio, y para tal efecto deben ser perfeccionados por los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (Ef.4:11-13).

La migración de los santos es la semilla del evangelio (Hch. 8:4;11,19-29; 1 Tes. 1:8-l0). Todos son invitados a beber de la copa de bendición del Señor (Mt. 26:27) y a bendecirla y partir del pan (1 Co. l0:16).


La iglesia en la localidad puede declarar gentil y publicano a quien se empecine obstinadamente en su pecado contra un hermano (Mt. 18:17); y debe probar a los que se dicen ser apóstoles (Ap.2:2; Gal. 1:8,9; 2 Co. 11:4) . He allí la congregación de Dios.



I.  La Guerra de Dios


"Y cayeron muchos muertos, porque la guerra era de Dios; y habitaron en sus lugares hasta el cautiverio" (1 Cr.5:22).

"Y dijo: Oíd, Judá, y vosotros mercaderes de Jerusalén, y tú, rey Josafat: Jehová dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios". (2 Cr.20:15).


"Con él (Senaquerib) está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá" (2 Cr. 32:8).


En la sesión (III.A) 3,), en la cronología sacra, colocamos un numeral relativo al origen del mal. Puesto que existe el mal en el universo y puesto que el tal, por la serpiente, pasó al género humano, y puesto que Dios es Santo y justo, existe una guerra de Dios contra el maligno y sus huestes. Pero Dios no ha querido fulminar en un instante al enemigo . Puesto que el enemigo es una criatura que deshonró a Dios, Dios ha querido que sea la criatura la que venza al enemigo en su nombre, y que sea la criatura la que reconozca la gloria divina. Por tal motivo los espíritus malignos están dispuestos a confesar a Jesús como el Hijo de Dios, tal como aconteció en una sinagoga de Capernaum; pero lo que no quisieron fue confesar que Jesucristo vino en carne, pues al Verbo le fue aparejado cuerpo, para que en la condición de hombre, hiciera la voluntad de Dios, deshaciendo las obras del diablo y al pecado en la carne.


Y participó de carne y sangre paca destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte. Jesucristo murió como hombre, y es mediador. Y por cuanto es el Hijo del hombre Dios le ha dado el juicio de toda carne y de todo principado y potestad. Pero también a la Iglesia es dado juzgar en aquel día a los ángeles. Es a través del hombre que Dios pelea la guerra. Pero el hombre sin Dios, en su estado caído y vendido al enemigo, y enemigo él mismo, no puede añadir un ápice; por el contrario; aumentó la rebelión y hace y destruye mucho bien. Hay, pues, una guerra contra Dios y contra el pueblo de Dios. Contra la congregación de Dios se levantan las puertas del Hades, pues enemistad habría entre la simiente de la serpiente antigua y la Simiente mesiánica de la mujer, Emanuel, la simiente de la mujer. El Hijo de Dios hecho hombre desde su concepción en el vientre de la Virgen María, ha aplastado la cabeza de la serpiente en la cruz y en la resurrección. La enemistad entre estas dos descendencias es la guerra de Dios. El dragón otorga su autoridad a la bestia; la serpiente llega a ser el dragón de muchas cabezas, llega a ser la bestia con las cabezas del dragón y el río de su boca con que persigue a la mujer que da a luz al hijo varón. El mundo yace bajo el maligno, y no procede de Dios sino de la carne y el maligno.

Pero la nueva creación nace de la resurrección; del Espíritu, y combate y vence a la carne y al diablo. La simiente de la mujer extiende, pues, en el mundo, el reino de los cielos. David conquistaba en Nombre de Jehová.


Lo que significa que más bien Jehová conquistaba y sometía la tierra por mano de David. Las guarniciones retenían la tierra para el reino.

También guerreaba Dios por mano de Josafat y de Ezequías. El corazón de David, Josafat y Ezequías estaba en la casa de Dios y en su reino. Igualmente hoy la iglesia prevalece contra las huestes y las puertas del Hades, mientras se mantiene edificada sobre la roca, que es Jesucristo. El hombre fue creado para señorear en lugar del príncipe de la potestad del aire, el rey del abismo, la serpiente antigua. Pero perjudicado el hombre, la redención en Cristo lo recupera, de lo que resulta la Iglesia, el nuevo hombre, el guerrero corporativo cuya lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados y potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo.


Solamente fortalecida en el poder de la fuerza del Señor, puede aplicar la victoria de Dios en Cristo y resistir todos los dardos de fuego del maligno. Por la fe la iglesia se confía en Dios y recibe su provisión de victoria obtenida en Cristo. La guerra es de Dios. Nosotros, su pueblo, su ejército.



J.  El Ejército de Dios


"Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios" (1 Cr. 12:22).

También en Éxodo dice: "Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos" ( Ex. 14:14); y "Jehová es varón de guerra" (Ex. 15:3a). Enfatizamos que de Dios es la guerra y que Él es quien pelea por su pueblo. Sin embargo, a su pueblo, a sus pequeños, a los que escogió de entre lo necio, lo débil, lo vil, lo menospreciado y lo que no es, a su pueblo hará huestes de Jehová. Y entrena en la guerra adiestrando sus manos para la batalla. La iglesia, pues, combate.


Cuando Israel salió de Egipto, fue una congregación, pero cuando sus campamentos se organizaron en orden alrededor del tabernáculo, por sus banderas, saliendo a la guerra bajo la dirección de Dios por mano de sus jefes, entonces fue un ejército.


No es suficiente que seamos el pueblo de Dios; es menester aprender a combatir unánimes y coordinadamente. Pablo se dirigía a Timoteo no como a un mero creyente, sino como a un soldado: "3Tú, pues, sufre penalidades como un buen soldado de Jesucristo. 4Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado" (2 Tim.2:3,4). El creyente anda, mientras que el soldado marcha coordinadamente. Es diferente un tropel a una tropa.


Cada uno debemos aprender la disciplina del combate coordinado. A Timoteo habla como soldado, pero a los corintios como nación responsable del sustento y pertrechamiento de su ejército: "¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas?" (l Co. 9:7a). Es decir, la nación debe hacerse cargo de la dignidad y efectividad de su propio ejército; la nación pertrecha al ejército y lo avitualla. Eso significa responsabilidad y coordinación.


Pablo escribía a los Filipenses: "Solamente que os comportéis (la iglesia de Filipos) como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio" (Fil. 1:27). Toda la congregación de Dios, la iglesia local, no sólo debe aprender a andar en el espíritu, sino también a permanecer firmes en esa posición, cerrando todos los flancos para que el enemigo no encuentre lugar por donde infiltrarse.


Pero además de la unidad de Espíritu y de la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, se requiere también la unanimidad. Unanimidad es unidad en la esfera del alma, y no sólo en la del espíritu. Todos los creyentes poseemos en nuestro espíritu al Espíritu del Señor, sin embargo no todos son de un mismo sentir. La unanimidad es necesaria para el combate coordinado de soldados disciplinados de un solo ejército.


La Iglesia en Jerusalén llegó a estar unánime, siendo de un solo corazón y una sola alma. Es decir, que además de la unidad del Espíritu, es necesario ser de una misma mente, un mismo sentir, un mismo hablar, sin divisiones, y andar en una misma regla. Esto implica las penalidades de la cruz a que debe someterse todo soldado de Jesucristo, dispuesto a negarse a si mismo y a seguir a Cristo en sujeción a las autoridades delegadas de Dios. Ejército significa formación conforme a la autoridad, unidad, unanimidad y coordinación para el combate.



K.  El Terror de Dios


"Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jehová cayó sobre ellas; y saquearon todas las ciudades, porque había en ellas gran botín" (2 Cr. 14:24). "Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no osaron hacer guerra contra Josafat" ( 2 Cr 17:10).

Cuando el pueblo de Dios está reunido como un solo hombre en su compromiso de fidelidad a Dios, el infierno se estremece. La promesa de que las puertas del Hades no prevalecen contra la iglesia edificada sobre la Roca, fue dada precisamente a tal iglesia. Esta no es una promesa a unos individuos aislados, ni a grupos facciosos. Es una promesa a la iglesia en su fundamento. Cuando la iglesia se yergue firme en su posición espiritual e integral, las puertas del infierno ceden. La misión de la iglesia no es tan sólo predicar en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Su misión va más allá, y se trata de vivir el reino ante el mismo enemigo. Pablo escribía a los efesios "10que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor" (Ef. 3:10,11) . No sólo, pues, hasta lo último de la tierra, sino también en los lugares celestiales ante los principados y potestades; no en el futuro, sino ahora. Desde el Nuevo Testamento es la hora, pues, de adorar realmente a Dios en espíritu y en verdad.

Es fácil engañar a los hombres y a si mismo, pero no lo es tanto respecto a los demonios.


Los espíritus inmundos reprendidos por los hijos de Esceva sabían quién era Pablo y conocían a Jesús, pero ¿ellos quiénes eran? Los hombres juzgan por las apariencias, pero los demonios creen a Dios y tiemblan, y temblando salen de sus encierros cuando son echados en el nombre del Señor Jesús. El terror de Jehová, el pavor cae sobre los enemigos cuando el ejército de Dios le es fiel al Señor. Aun los hombres aprenden a respetar: "De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente" (Hch. 5:13). Esto dice de la iglesia unánime de Jerusalén, donde la santidad era un muro de fuego que espantaba a los hipócritas. Incluso dentro de la misma iglesia se dio el caso de Ananías y Safira: "Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas" (Hch. 5:11). ¿Para qué explayarnos, pues, con el caso del mago Elimas, que quedó ciego por estorbar los caminos rectos del Señor?



L.  La Salvación de Dios


"No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros" (2 Cr.20:17).

Cuando el ejército de Dios pone toda su confianza en Dios y mediante esa confianza se hace fiel, el terror de Jehová cae sobre los enemigos, y Dios mismo pelea contra ellos trayendo salvación a su pueblo. El pueblo de Dios obtiene salvación mirando a Jehová. "Miradme a mí y sed salvos" es la invitación de Dios. Si no confiamos en Él, acudimos a nuestros propios trucos, solamente para salir derrotados y avergonzados. Pero el que en Él cree y espera, no será confundido y avergonzado. La salvación sólo proviene de usufructuar con confianza y por la fe, los cuidados y provisiones de Dios. Para conocer , pues, la salvación de Dios es necesario creerle. Esa es la obra de Dios, que creamos en el que ha enviado, el Señor Jesucristo, Hijo de Dios, muerto por nuestros pecados y resucitado, del cual, invocándole, recibimos el perdón, el Espíritu, la liberación, la justificación, la regeneración, la renovación, la santificación, la configuración a su imagen, etc., además de las añadiduras.



M.  La Paz de Dios


"Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes" (2 Cr. 25:29).  Pablo escribía a los Romanos: "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" (Ro. 5:1). Si a la salvación de Dios, que es por gracia divina, el pueblo responde con fidelidad, el resultado es de paz con Dios. Y aun a los enemigos hace Dios estar en paz con nosotros.

Así como en el tiempo de Asa, Dios dio al pueblo paz, así también paz en tiempos del Nuevo Testamento: "Entonces la iglesia tenía paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y era edificada andando en el temor del Señor, y se acrecentaba fortalecida por el Espíritu Santo" ( Hch. 9:31). Ese es el producto del reino de Jesucristo, Príncipe de Paz (sin negar las persecuciones antes de su regreso). La Iglesia debe rogar a Dios por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad (l Tim. 2:1).



N.  Las Ciudades de Dios


"Esfuérzate y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le parezca" (1 Cr. 19:13).

La paz, la salvación y la obra de Dios debe alcanzar a toda ciudad. A cada aldea debe llegar el testimonio de Dios. Y aquella ciudad que no lo reciba, ni el polvo de ella se quede en los pies de los siervos de Dios, pues su castigo será menos tolerable que el de Sodoma y Gomorra (Mt.10:14,15). Los hombres creados sociables por Dios, se agrupan en ciudades. Dios quiere alcanzar las ciudades y establecer en cada una de ellas un candelero. Los valientes de David lucharon por las ciudades de Dios. Josué guió al pueblo a tomarse ciudad por ciudad para el reino de Dios. Así también, por orden del Señor y con el auxilio de Cristo resucitado y ascendido, la iglesia universal se extiende por todos los municipios, apareciendo en cada uno como la iglesia local. Cada iglesia local, es un candelero en la ciudad. La guerra del Espíritu de Dios es para conquistar las ciudades para el reino de los cielos; para que la vida de Dios, que es la de la iglesia, se extienda en la ciudad, sale la tierra, y alumbre el mundo sin poderse esconder, y fermente toda la masa. En todo el Nuevo Testamento vemos una sola iglesia por ciudad, un solo candelero por localidad.

Puesto que Dios es uno, Cristo uno, el Espíritu uno, el evangelio uno, la iglesia universal una, por eso cuando ella se toma una ciudad, no debe haber en ella más que una iglesia local. Todos los hijos de Dios limpiados con la sangre de Cristo y regenerados por Su Espíritu, que habitan en un municipio, localidad, aldea o ciudad, conforman la iglesia local de esa ciudad, y deben vivir en unidad, juntos y unánimes, en un mismo Espíritu y bajo una misma administración. El Nuevo Testamento no concede ni una sola excepción a esta regla. No hay ni siquiera un verso donde conste que en una ciudad había más de una iglesia. Es la iglesia en Jerusalén, la iglesia en Antioquía, la iglesia en Corinto, la iglesia en Cencrea, la iglesia en Cesarea, la iglesia en Efeso, la iglesia en Esmirna, la iglesia en Pérgamo, la iglesia en Tiatira, la iglesia en Sardis, la iglesia en Filadelfia, la iglesia en Laodicea, la que está en Babilonia, la iglesia de los Tesalonicenses, la de los Filipenses, la de los Colosenses, etc.; siempre una sola iglesia por ciudad. Es contrario a la Palabra de Dios dividir a los santos de una ciudad en varias sectas supuestamente "iglesias"; las iglesias en casa de Aquila y Priscila, de Ninfas, de Filemón, eran la iglesia de la ciudad reunida en tal casa; los colosenses donde Filemón, la iglesia de Efeso reunida en casa de Aquila y Priscila, y la de Laodicea en casa de Ninfas. Colosas, Efeso y Laodicea son, cada una, una sola ciudad con un candelero, la iglesia de la localidad. Esa es la manera bíblica y espiritual de tomarse las ciudades para Dios. No importa si en Jerusalén habían muchos creyentes, muchísimos ministros y muchas reuniones en varias casas y lugares. La iglesia de Jerusalén, no obstante, es una sola en la que estaban juntos y unánimes, con un solo corazón y una sola alma. El plural "iglesias" apenas aparece en provincias, como Judea, Galacia, Macedonia, Asia, los gentiles, los santos. Pues ninguna iglesia local, ningún candelero, puede ocupar más de una ciudad. Cada ciudad debe venir a la luz de Dios bajo su respectivo candelero. La interrelación regional y universal es tarea de la obra apostólica, pero la jurisdicción de cada candelero es su ciudad.

 Incluso en el caso de los santos en Roma, Pablo al saludarlos en el capitulo 16 de su epístola a los Romanos, una sola vez llama iglesia a la reunión de los santos en casa de Aquila y Priscila; allí se realizaban las reuniones principales y de administración. Los demás grupos no son llamados iglesias, sino simplemente "los santos que están con ellos". Es decir, los muchos grupos en la ciudad eran la sola familia de los santos, la que en tiempos primitivos fue conocida como la iglesia de Roma, en singular, a la que Ignacio de Antioquía escribió una epístola, y la que por Clemente escribió a los Corintios otra; a la que se refieren Eusebio, Ireneo, Tertuliano y otros: la iglesia local de Roma. La hegemonía extralocal posterior desde comienzos del medioevo es contraria al Nuevo Testamento y a la historia eclesiástica primitiva. La iglesia local es aquella a la que Jesús dijo que se habría de oír en caso de llevarse a ella asuntos de pleito entre hermanos.



Ñ.  Los Asuntos de Dios


"Y he aquí el sacerdote Ananías será el que os presida en todo asunto de Jehová, y Zebadías hijo de Ismael, príncipe de la casa de Judá, en todos los negocios del rey; también los levitas serán oficiales en presencia de vosotros. Esforzaos, pues, para hacerlo y Jehová estará con el bueno" (2 Cr. 19:11).

Puesto que Dios ha otorgado a su congregación la administración de su plan, existen asuntos de Dios que bajo divina autoridad competen a la labor del pueblo bajo la autoridad del sacerdocio. El sacerdocio es para ministrar a Dios habiéndose acercado a Él. En su presencia y de su revelación brota la autoridad delegada que se entiende de resolver los asuntos atinentes al programa divino. Hay cuestiones doctrinales, cuestiones morales, cuestiones litúrgicas, cuestiones judiciales, cuestiones históricas, cuestiones académicas, cuestiones gubernamentales y administrativas. etc. Todas estas cuestiones que deben resolverse y tratarse en el seno de la comunidad en relación al programa divino, son los asuntos de Dios. La congregación de Dios debe atender a tales asuntos y conducirse honradamente dentro de ellos. A la iglesia en la localidad corresponden, pues, asuntos en los que debe ocuparse. En el apartado sobre la congregación de Dios resaltamos sus principios y responsabilidades. Establecidos los parámetros canónicos de doctrina y conducta, en base a ellos se determina la responsabilidad que podríamos llamar judicial; es decir, la que atañe a la disciplina de Dios mediante la iglesia en la localidad. La congregación de Dios, el ejército de Dios, no debe ser irresponsable en el ejercicio de tales responsabilidades. El Señor reprende, por ejemplo, a la iglesia en Tiatira por tolerar los excesos de Jezabel. La disciplina presenta también grados según las condiciones; Pablo escribía a su colaborador Tito: "Esto habla, exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie" (Ti. 2:15).


Es decir, que para un buen entendedor pocas palabras bastan; suficiente con hablar. Pero en caso de menosprecio a Dios y a la autoridad de su verdad y Espíritu, delegada a quienes para tal servicio haya elegido, entonces el tono se hace más autoritario. Asimismo dentro de la disciplina eclesial hay formas de tratamiento: ayudando (Fil.4:2,3), haciendo volver del error (Stg. 5:19,20), restaurando con espíritu de mansedumbre (Gal. 6:11), amonestando a los ociosos (1 Tes. 5:14; 2 Tes. 3:6-15), haciendo que se oiga a la iglesia después de haber amonestado a solas y luego con testigos (Mt.18:16-22), sometiendo los pleitos al juicio de los santos de mayor estima (1 Co. 6:1-11), tratando el divisionismo (Ro.16:17,18; Ti. 3:10,11; 1 Tm. 6:3-5; 3:1-5;  Jd.22,23), guardándose (2 Pd. 3:17; Fil.3:2; Mt. 7:15-20), no juntándose (1 Co. 5:9-13), entregando a Satanás (1 Co. 5:1-8 ; 2 Co. 2:5-11; 1 Tm. 1:18-20), tapando la boca (Ti. 1:10-13; 2:15), probando los espíritus ( 1 Jn. 4:1-6), no dando la bienvenida (2 Jn. 1:7-10).


Lo anterior en relación a la iglesia local en su disciplina interna. En cuanto a la disciplina en el ámbito de la obra apostólica, se trata también con los ancianos que pecan (1 Jn. 5:19-20), se resuelven los casos no resueltos de una iglesia local (2 Co. 13:1,2,10; 2:5-11). Las relaciones entre obreros se ven, por ejemplo, en Tito 1:10-13; 3:10,11; 1 Tm. 1:18,20; 6:3-5; 2 Tm. 3:1-5. Aun los apóstoles son probados por las iglesias locales (Ap. 2:2; Gal. l:6-9; 2 Co. 11:1-4).

Pero también el Señor mismo disciplina a sus iglesias en general (Ap. 2 y 3 ). Reprende el que se deje el amor primero, el que se retenga el nicolaísmo y el balaamismo, el que se tolere el jezabelismo, el que no se guarde lo recibido y el que se sea tibio. Además de estos asuntos de Dios, están los ya mencionados doctrinales, litúrgicos, financieros, etc.; lo que la iglesia ate o desate en nombre del Señor, así será.



O.  Los Jueces de Dios


"6Y dijo a los Jueces: Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juzgáis. 7Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho" (2 Cr. 19:6,7).

No puede establecerse el reino si el mal se levanta con impunidad. También sin dirección se dispersa al pueblo. Así como Josafat estableció jueces en las ciudades de Dios, también en el Nuevo Testamento fueron establecidas autoridades. Dios delega su autoridad, la cual debe representar a Dios fielmente sin excederse ni retraerse. Moisés, al golpear dos veces la roca, en vez de meramente hablarle como Dios había dicho, se excedió y le fue prohibido entrar a Canaán. Saúl, al contrario, por no hacer juicio contra Agag y el anatema, se retrajo de representar la indignación de Dios y fue desechado y reemplazado por David, un hombre según el corazón de Dios. La autoridad de los ungidos de Dios no radica, pues, en sí mismos, sino en Dios mismo. Son canales del Espíritu de Dios que hablan por Él conforme a la Palabra de Dios, sin pretender llevar a nadie hacia sí mismos, sino hacia Dios, representando Su voz y sentir. La autoridad es del Espíritu, el cual habla por Su Palabra.


Ahora bien, tal Espíritu y Palabra divinos moran y se expresan a través de los escogidos de Dios. Tal manifestación es el ministerio, y su medida constituye la delegación de autoridad. La autoridad delegada, pues, representa al Señor, y su responsabilidad es hacerlo con fidelidad. En la obra del Señor, en el cuerpo de Cristo, la delegación de autoridad recae en los apóstoles. El Señor Jesús mismo es el apóstol de nuestra  profesión (He. 3:11), no haciendo nada por sí mismo, sino actuando y hablando en el nombre del Padre. Los doce apóstoles del Cordero, testigos oculares del ministerio público de Jesucristo, entre quienes había columnas, son el cimiento de los muros de la santa Ciudad de Dios. Aparte de los doce apóstoles del Cordero, Efesios 4:10-12 habla también de apóstoles edificadores del Cuerpo de Cristo constituídos tras la ascensión del Señor Jesús a lo largo de la historia de la Iglesia para edificarla hasta la medida perfecta.


Tales fueron Jacobo, Pablo, Bernabé, Silvano, Timoteo, Apolos, Andrónico, Junias y otros semejantes a éstos. Y en la obra también, como en la iglesia local, existen diáconos, en la obra existen apóstoles delegados por las iglesias para administrar los donativos extralocales.


Por su parte, en cada localidad donde está establecida la iglesia, debe establecerse un presbiterio y un cuerpo de diáconos. El presbiterio es la junta de obispos o ancianos. La labor apostólica de la obra, como ya hemos dicho, consiste en evangelizar, discipular, fundar iglesias, establecerlas y confirmarlas, corrigiendo lo deficiente, instruyendo, enseñando, ordenando, estableciendo ancianos y amonestando a los ancianos que pecan, tratando en concilio las dificultades doctrinales, y manteniendo la diestra de compañerismo con los demás equipos apostólicos, para edificar así el cuerpo de Cristo en unidad. Por su parte, en la iglesia local, el presbiterio de obispos, cuya jurisdicción es la ciudad de sus labores, sus funciones son las de predicar, enseñar, apacentar, asistir, presidir, gobernar, juzgar, administrar, tratar asuntos doctrinales, representar a la iglesia local en los concilios y ante los apóstoles, delegar, enviar apóstoles por el Espíritu Santo. Las dificultades internas de la iglesia local no deben llevarse ante los incrédulos (1 Cr. 6:1-5) sino solo ante los santos de mayor estima, los cuales son los ancianos, cuya función, además de supervisar como obispos, es juzgar con equidad, de parte de Dios, en los pleitos internos.


He aquí, pues, los jueces de Dios que trabajan juntamente con la iglesia, la congregación de Dios. Los diáconos son aquellos que se ocupan de atender las necesidades de tipo material entre los santos de la iglesia. Dignos son todos estos, del respeto y sustento de la iglesia.



P.  La Casa de Dios


"Él edificará casa a mi nombre, y él me será a mi por hijo, y yo le seré por padre" (l Cr. 22:10a).

"12Él me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. 14Lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre" (l Cr. 17:12,14).


El Hijo de David, Aquel quien al Padre Dios edifica Casa, es el Señor Jesucristo. Él dijo: "Y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mt.16:18). La Iglesia es la Casa de Dios, como escribe el autor a los Hebreos: "Pero Cristo, como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza" (He.3:6).


La familia de Dios es el templo de Dios: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" (l Co. 3:16).

"Nosotros (los apóstoles) somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios" (1Co. 3:9). "Y ¿qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?  Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2 Co. 6:16). "Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales a Dios por medio de Jesucristo" (l Pd.2:5). "Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí" (Ap. 3:12a). La Casa de Dios es la iglesia de Dios. Su edificación está tipificada en todo el Antiguo Testamento. Jacob al despertar del sueño en que vio de parte de Dios que una escalera descendía del cielo hasta donde él estaba recostado, ungió la piedra, y la llamó Beth-El, casa de Dios. Moisés erigió el tabernáculo, David preparó el templo de Dios y Salomón lo construyó. Joiada, Josafat, Ezequías y Josías lo repararon, Zorobabel lo restauró.


Hageo y Zacarías animaron la restauración, Esdras y Nehemías extendieron su influencia reedificando alrededor de él la ciudad, los muros de la Jerusalén caída. En el Nuevo Testamento tenemos ya la realidad, la edificación del cuerpo de Cristo para que en él more y se contenga Dios, y desde él se exprese, y su autoridad fluya llegando a todos los confines de la tierra, como el río que vio Ezequiel que salía del trono de Dios, del Lugar Santísimo de la casa de Dios cuyo nombre es Jehová Shama, Dios presente allí. Esta edificación es el sentido de todo el libro primero de Crónicas, y los principios del segundo. Sus vicisitudes son el resto del libro, y su restauración es el libro de Esdras al que Crónicas funda como recapitulación supletoria rubricante y fundante.


Todos los detalles del tabernáculo y de la casa, y de la visión gloriosa de Ezequiel, se refieren a los pormenores de la edificación en Cristo del misterio. El misterio de Cristo es su cuerpo, la incorporación de Cristo en la iglesia como esperanza de gloria, haciéndola su esposa, carne de su carne y hueso de sus huesos. El cuerpo es uno solo. La división está prohibida y es pecado . La Casa debe restaurarse para que sea llena de toda la plenitud de Dios.



Q.  El Ministerio de la Casa de Dios


"Estos son los hijos de Leví en las familias de sus padres, jefes de familias según el curso de ellos, contados por sus nombres, por sus cabezas, de veinte años arriba, los cuales trabajan en el ministerio de la casa de Jehová" (l Cr. 23:24).

El ministerio de la Casa de Dios consiste en el servicio coordinado de los siervos de Dios ejerciendo el sacerdocio real para que la presencia y gloria de Dios sea atendida y expresada en el reino de Dios. Dios desea morar en su casa y expresarse desde allí extendiendo la influencia de su autoridad desde allí hacia el resto de la creación, hasta los límites del reino. El ministerio es el servicio coordinado para que esto sea así. No hablamos aquí de la diversidad de ministerios de que nos habla Pablo en su epístola a los Corintios (l Co. 12:5). Aquello se refiere a los distintos servicios que prestan los siervos de Dios, los cuales son de varias clases: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Cada uno presta un servicio particular distintivo. Pero el ministerio de la casa de Dios, en singular, es el servicio coordinado de todos los santos en la edificación del cuerpo de Cristo, la casa de Dios, para que ésta sea llena de la plenitud de Dios, de modo que ésta sea expresada en gloria corporativamente cual capital neojerusalémica del universo. El Nuevo Testamento no sólo nos habla en plural de ministerios, sino que se refiere también en repetidas ocasiones en singular al ministerio. Pablo escribía a los Efesios: "11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros; 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, 14para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor" (Ef. 4:11-16).


La obra del ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo, el singular y corporativo ministerio de la casa de Dios, se dirige a la plenitud de Cristo, para que sin fluctuar, el cuerpo en forma coordinada sea edificado en el todo de Cristo y de Su amor. Este ministerio es, pues, corporativo. Por eso los apóstoles tenían conciencia, no sólo de haber recibido cada uno en particular un ministerio, sino también de que el servicio de cada uno era apenas una parte del ministerio corporativo que entre todos habían recibido.

Como el Padre envió al Hijo, el hijo por el Espíritu Santo envía al cuerpo, cuya representación es el apostolado. Esta conciencia corporativa del ministerio, compartido por el colegio apostólico, se nota en las palabras de Pedro con ocasión del remplazo de Judas Iscariote por Matías. Decía Pedro: "Y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio" (Hch. 1:17) Y los apóstoles cuando oraron unánimemente por Matías, dijeron: "Para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar" (Hch. 1:25).


De modo que cada uno apenas tenía una parte del ministerio corporativo. El colegio en pleno era el depositario del ministerio de la casa de Dios. Pablo también hablaba en esos mismos términos: "Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos" (2 Co. 4:1); el plural del nosotros, comparte el singular del ministerio.


Tal ministerio tiene varios aspectos y se le denomina según ellos de varias maneras. En contraste con el ministerio del Antiguo Pacto, Cristo tiene un mejor ministerio: "Pero ahora, tanto mejor ministerio es el suyo" ( He.8:6a). El ministerio de Cristo, el del Espíritu y el de la Iglesia, es el ministerio del Nuevo Pacto, el ministerio del Espíritu, el ministerio de justificación, el ministerio de la reconciliación. El ministerio, singular, del Antiguo Pacto, era un ministerio de la letra, de condenación y de muerte (2 Co. 3:6,7,9); en cambio el ministerio del Nuevo Pacto (2 Co. 3:6) es el ministerio del Espíritu (v.8), el ministerio de justificación (v.9) y el ministerio de la reconciliación (2 Co. 5:18). Tal ministerio es corporativo y tiene el fin de edificar para Dios una casa reconciliando, justificando, vivificando y edificando, de modo que Dios pueda morar en Espíritu y hacer notorias sus grandezas. Todos los santos son equipados para trabajar en la obra del ministerio (Ef.4:12).



R.  El Trono de Dios


"Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre, y fue prosperado, y le obedeció todo Israel" (1 Cr. 29:23).

El trono, pues, en que se sentaron David y Salomón, no sólo fue el trono de ellos, sino el trono de Dios; es decir, ellos estaban allí no para representarse a sí mismos sino a Dios. Por eso Saúl fue desechado, porque no representó fielmente la autoridad de Dios.

Cuando Dios llena su casa y establece a sus ungidos, Él delega su propia autoridad. Que al trono de Salomón se le llame, trono de Jehová, significa que la autoridad divina había sido delegada a Salomón y que éste no reinaba en su propio nombre, sino en el de Dios. Es por ello que cuando la persona o el pueblo, la casa, a la que Dios delega autoridad, se pervierte, Dios la desautoriza y la hace a un lado con el fin de no ser mal representado. ¡Qué solemne admonición y responsabilidad! Cuando Dios levanta su casa y la llena, es para poner allí su propia autoridad en forma delegada. "Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová" (Hag.1:8).


El Padre, que envió al Hijo, mora en Él; y con Él viene; el Espíritu Santo, con el Padre y el Hijo, viniendo en el nombre del Hijo que viene en el nombre del Padre, mora en la iglesia, la cual va a las naciones en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Quien recibe a los enviados del Espíritu en nombre del Hijo, recibe al Hijo; y el que recibe al Hijo recibe al Padre. Lo que dos o tres de la iglesia, aten o desaten en nombre del Hijo en la tierra, es atado o desatado en el cielo. A quien la iglesia por el Espíritu Santo remita o retenga los pecados, le son remitidos o retenidos (Jn.20:22,23; Mt. 18:19). Esa es la autoridad divina que el Padre por el Hijo y por el Espíritu Santo delega a la Iglesia. Cuando Pedro en el día de Pentecostés proclamó remisión de pecados a quienes creyesen en Cristo, arrepintiéndose y bautizándose, desde ese día, las puertas del reino están abiertas y Dios honra la proclamación apostólica. Cuando Pedro y Pablo castigaron, el uno a Ananías y Safira, y el otro al mago Elimas, el cielo ejecutó el castigo con muerte en un caso y con ceguera en otro.

El trono de Dios está en la Casa de Dios. Allí su autoridad está delegada.



S.  El Reino de Dios


"Sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre" (1 Cr.17:24).

"Y de entre todos mis hijos(porque Dios me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel" (1 Cr.28:5). "Y ahora vosotros tratáis de resistir al reino de Jehová en mano de los hijos de David" (2 Cr.13:8a).


El reino es la esfera a la que llega la influencia de la autoridad del trono. La casa es para el trono, y el trono es para el reino. Dios delega su autoridad a la casa para que desde ésta se extienda la influencia divina por todo el reino;  Zorobabel restauró primero la casa, entonces Nehemías, la ciudad y el reino. La autoridad de Dios no debe confinarse a las cosas cúlticas de la casa, sino que debe ejercerse sobre todos los aspectos de la vida. El reino es la economía Divina en la que todos los aspectos de la vida y en la que todo tipo de relaciones se realizarán según la virtud y la voluntad de Dios.


Dios quiere el señorío del hombre sobre las obras de sus manos. La naturaleza y el sentir divino, el fluir de su Santo Espíritu, debe permear por medio del canal del hombre corporativo, el nuevo, la casa, el cuerpo de Cristo, todos los flancos de la realidad, no sólo los espirituales. Lo espiritual, lo psíquico, lo biológico y lo físico deben venir bajo el gobierno del Espíritu.


El reino abarca no sólo el área de la fe, sino de toda la conducta. Todos los aspectos del pensamiento y del quehacer humanos deben reflejar el reino. El reino se da cuando la vida divina es expresada en la comunidad humana. Las relaciones de la Trinidad son la virtud y modelo de las relaciones de los miembros del cuerpo de Cristo. Y las relaciones intrínsecas de la iglesia son la luz del mundo, la sal de la tierra y el fermento de toda la masa. El ministerio de la casa es para que la autoridad del trono conforme el reino. El trabajo es el reino en vistas de la gloria Divina. Que el nombre del Padre sea santificado y que su reino venga y que su voluntad se haga en la tierra como en el cielo. Que la Iglesia discipule a las naciones para Dios. No sólo individuos, sino naciones: Toda la estructura nacional debe ser influenciada por la autoridad del trono de Dios en la iglesia.



T.  La Gloria de Dios


"Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios" (2 Cr. 5:14).

La gloria de Dios es el fin último de todas las cosas. Todo es de Dios, por Dios y para Dios. En vano se afanan las naciones, puesto que la tierra, dice Jehová, será llena del conocimiento de su gloria (Ro.11:36. He.2:13,14). "A Dios sea gloria en la iglesia por los siglos de los siglos" (Ef.3:21).

El beneplácito y propósito de Dios se centraba en la manifestación de su gloria. Llenar con ella Su casa y expresarse desde ella. Esa es la línea central que muestra toda la tipología. La obra de Dios es para realizar Su propósito, lo cual resulta al fin de la edificación. "16Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. 17Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo. 18Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.


19Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el" (Gn. 28:16-19 a). El aceite sobre la piedra simboliza el misterio final de Bet-el. Jesús también hablo a Natanael, diciéndole que vería el cielo abierto y ángeles que subían y descendían sobre el Hijo del Hombre. He allí la escalera al cielo.


Y de la misma manera como en Bet-el el aceite ungió la piedra, en el desierto, en tiempos de Moisés, cuando el tabernáculo terminó de ser erigido conforme a las instrucciones divinas: "34Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. 35Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él y la gloria de Jehová lo llenaba" (Ex. 40:34,35). Cuando la gloria de Dios está presente, no hay lugar para el hombre. Dios lo llena todo. Lo mismo aconteció en tiempos de Salomón al erigir el templo. La gloria lo llenó y los sacerdotes no podían entrar.


Cuando Israel se rebeló, la gloria abandonó la casa y el pueblo fue llevado en cautividad y el templo derruido. Pero en ese mismo tiempo Dios mostró a Ezequiel una visión del futuro de la gloria de Dios, en el templo: "1Me llevó luego a la puerta, a la puerta que mira hacia el oriente; 2y he aquí la gloria del Dios de Israel, que venía del oriente; y su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía a causa de su gloria. 4Y la gloria de Jehová entró en la casa por la vía de la puerta que daba al oriente. 5Y me alzó el Espíritu y me llevó al atrio interior; y he aquí la gloria de Jehová llenó la casa" (Ezq. 43:1,2,4,5). La puerta del oriente representa a Cristo, el Hijo de David, que edifica casa para el Padre. Zorobabel reedifica la casa, de lo cual había profetizado el profeta Hageo tipológicamente con miras a los tiempos mesiánicos: "6Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; 7y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. 9La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos" (Hag. 2:6,7,9a).


La verdadera casa es el misterio de Cristo. Por eso el Señor tomó a tres testigos de entre sus apóstoles y se transfiguró ante ellos y "34vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. 35Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd" (Lc.9:34b,35). A tal experiencia se refería Pedro apóstol: "16Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. 17Pues cuando ál recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Mijo amado, en el cual tengo complacencia. 18Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo" (2 Pd.1:16-18). Por lo cual también el apóstol Juan decía: "(Y vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre)" (Jn.1:14b). La culminación del programa divino es la manifestación de Su gloria desde Su casa.


En Apocalipsis 4:3 nos dice que el aspecto de Aquel que estaba sentado en el trono, era semejante a piedra de jaspe y de cornalina. Este pasaje corresponde exclusivamente al Dios de la creación. Sin embargo, en Apocalipsis 21:11, la gloria de Dios aparece transfigurándose a través de su diáfana Esposa, la Nueva Jerusalén: "10Y me llevó en el Espíritu (escribe Juan) a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 11teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal" (Ap. 21:10,11). La gloria, pues, que el Padre ha dado al Hijo, el Hijo da a la iglesia (Jn.17:22). El misterio de Dios es Cristo (Col. 2:2), y el misterio de Cristo es la iglesia (Ef.3:4-6; 5:32; Col. 1:26,27). En la venida de Cristo seremos manifestados en gloria (Col. 3:40) y reinaremos con Él dando lugar a su expresión y reino.


Este es el sentido teleológico de toda la santa Palabra de Dios y obviamente la culminación de esta aproximación a Crónicas. ¡A Dios sea la Gloria en la Iglesia que el Hijo de David ha edificado al Padre, por los siglos de los siglos! Amen.


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