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EL EFOD

Por cristianogiv - 12 de Octubre, 2006, 13:01, Categoría: General

 

 

 

 

 

 

Capítulo XXIX

 

EL EFOD[1]

 

 

La responsabilidad sacerdotal

A6Y harán el efod de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra primorosa. 7Tendrá dos hombreras que se junten a sus dos extremos, y así se juntará. 8Y su cinto de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. 9Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; 10seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos. 11De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor engastes de oro. 12Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Yahveh sobre sus hombros por memorial. 13Harás, pues, los engastes de oro, 14y dos cordones de oro fino, los cuales harás en forma de trenza; y fijarás los cordones de forma de trenza en los engastes@ (Éx. 28:6-14).


El efod es el que sostiene al pectoral y es el que sostiene el manto del efod. Las vestiduras todas representan al Señor Jesús, el Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec; y nosotros, como Cuerpo de Cristo, como miembros de Cristo, fuimos hechos por la sangre de Cristo, reyes y sacerdotes, y aprendemos en Éxodo de Cristo y de todo esto que representa a Cristo, para nuestro propio ejercicio sacerdotal. La responsa­bilidad del pueblo del Señor está sobre los hombros del sacerdote. El sacerdocio no sólo es responsable por sí mismo, sino que fue puesto por Dios para interceder ante Dios por el pueblo de Dios. Para realizar esto se tiene que estar en unión con Cristo, con el oro; es decir, que uno no puede ser responsable, no puede interceder y ocuparse de esta parte del ministerio, si no es por causa de la presencia del Señor en la persona. Solamente con oro, con azul, con púrpura, con carmesí y con lino torcido es que se puede ejercer la responsabilidad del sacerdocio, el ministerio de llevar la carga, de soportar; y si somos sacerdotes, tenemos que ser responsables, y por ser responsables tenemos que soportar. El pueblo del Señor no llegará delante del Señor si nosotros no asumimos la responsabi­lidad, y si no soportamos, soportándonos unos a otros, como dice la Palabra. Si no se soporta no se puede llevar el pueblo al Señor.

Debemos ser como el Señor, que sostuvo a Pedro cuando cayó en la prueba. El Señor le dijo: Yo he rogado para que tu fe no falte. Esta es la intercesión del Señor en favor de Pedro. A31Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás te ha pedido para zarandearte como a trigo; 32pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos@ (Lc. 22:31,32). Pero el Señor desea que nosotros intercedamos los unos por los otros. Por tanto dice en 1 Juan 5:16: ASi alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida@. Dice que pedirá a Dios, y Dios le dará vida; hay que sostenerlo. Así vemos unos anillos de oro que sostienen el efod del pectoral, y una cinta de azul que los mantiene unidos; eso es para sostenerlo, para que esté sujeto y bien colocado en el efod, para que no quede torcido sino en su lugar, y esta cinta de azul, que representa lo celestial y al Señor, que está sentado a la diestra del Padre en los cielos intercediendo por nosotros, para sostenernos, para que no nos falte la fe, para que sigamos agarrados y sostenidos del Señor.

 

El sacerdocio y el candelero


El efod tiene también un cinto de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido; las hombreras son grandes, y bajan tanto por delante como por detrás; y este cinto une por medio de las piedras el pectoral, y todo queda sujeto. El cinto sacerdotal está sobre el pecho, como lo vemos en Apocalip­sis, donde aparece el Señor como Hijo del Hombre, como un Sumo Sacerdote en medio de los candeleros. AY en medio de los siete candele­ros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro@ (Ap. 1:3). Recordemos que la responsabilidad del sacerdote era mantenerse ocupado en Dios y en las cosas de Dios, no en otras cosas; mantener los candeleros encendidos delante de Yahveh, mientras transcurría la noche. Cuando llegaba la tarde, los sacerdotes tenían que prender los candeleros y velar que éstos no se apagaran; y tenían unas herramientas llamadas despabila­deras, para cortar un pabilo que estaba humeando, para que no se apagara el candelero, y que esta parte seca, que no tenía aceite, no echara humo sino que la luz toda fuera uniforme y el pabilo estuviera mojado de aceite y no ahumara. Nosotros, como sacerdotes, debemos estar siempre en el lugar santo antes de que amanezca el día, antes de que el Señor venga. La Iglesia con su sacerdocio, porque somos casa espiritual y sacerdocio santo, debe estar trabajando; los sacerdotes en el nombre del Señor Jesús, haciendo que estén iluminados los candeleros. Hay veces en que el candelero está humeando; hay veces en que el ambiente no está limpio, diáfano; hay algo que enrarece el ambiente y está pesado, y es porque está echando humo el candelero; entonces toca usar las despabila­deras para cortar las partes que echan humo en el pabilo, porque está seco; es decir, que todos necesitamos añadir aceite al candelero.


Hermanos, si nos reunimos sin aceite, el candelero no alumbra; por lo tanto debemos reunirnos y estar delante del Señor, y recibir el ungimiento del Señor y quitar todo lo que está seco, para que el ambiente no esté pesado, sino que esté limpio, con luz grande y diáfana. El Señor Jesús aparece aquí moviéndose en medio de los candeleros. Él está moviéndose entre las iglesias de las localidades, y añade aceite; así vemos que unas veces el Señor consuela, otras anima, levanta, fortalece, pero hay otras veces en que el Señor toma las despabiladeras y corta. Tengo esto contra ti, que has dejado tu primer amor, retienes a los nicolaítas, etcétera; o sea que hay veces en  que está quitando lo que enrarece el ambiente, lo que hace humear el candelero, y añade aceite. Como cuando dice: He puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; lo que tienes retenlo hasta que yo venga. Hay veces en que habla de cosas positivas, y otras veces habla de cosas negativas. Hay veces en que añade aceite y otras en que corta lo que está seco. Aquí en Apocalipsis lo vemos ejerciendo el oficio sumo sacerdotal; pero como había un sumo sacerdote, también estaban los hijos del sumo sacerdote que servían juntamente con él y los levitas, así también la Iglesia participa del real sacerdocio del Nuevo Testamento, bajo la dirección del Sumo Sacerdote, que es Jesucristo.

A12Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 13y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro@ (Ap. 1:12,13).

Lo curioso es que se ve la Iglesia antes de ver al Hijo del Hombre. La gente no oye la voz de Cristo primero, sino a través de la Iglesia. La gente primero ve a la Iglesia, cómo es la Iglesia, y después sí, en medio de la Iglesia se mueve el Señor. La gente nos mira primero a nosotros, y según seamos nosotros, va a poder ver al Señor.

 

La seguridad del ejercicio sacerdotal

El Señor aparece ceñido por el pecho, porque el efod, el pectoral y el manto del efod que cubre todos los vestidos, están atadas por el cinto, que mantiene todas las vestiduras en su lugar. Si este cinto estuviera en la cintura, el efod quedaría flojo y se podría correr de un lado a otro; por esto este cinto es para mantener todo en su lugar, y representa la seguridad del oficio sacerdotal, de la intercesión del Señor. Es por ello que el apóstol Pablo dice en Romanos 8:31-39:


A31)Qué, pues, diremos de esto? Si Dios es por nosotros, )quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, )cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33)Quien acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34)Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35)Quién nos separará del amor de Cristo? )Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. 37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro@.

Por lo cual estoy seguro. En este contexto hay un ambiente de seguridad del ejercicio de la intercesión, de llevar la carga del pueblo como sacerdote. El que nos amó, y se presentó ante el Padre intercediendo por nosotros; y es tan firme esto, tan seguro; Él no es vacilante, nunca se le va a caer ese manto, nunca se le van a caer esas hombreras, nunca se le va a aflojar ese pectoral, todo está asido con el cinto y este cinto está en su lugar. Todo está asegurado y este cinto representa la seguridad del ejercicio sacerdotal del Señor. Esto lo recordamos en otros pasajes.

A17Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; 18para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, 20donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec@ (He. 6:17-20).

Dice que interpuso juramento, o sea la firmeza, la seguridad. En el capítulo 7 de Hebreos habla del sacerdocio de Melquisedec, y en el verso 15 nos está infundiendo certeza de que Él no es algo voluble, sino que Él sabe lo que está haciendo, sosteniendo a Su pueblo, dándole la seguridad y firmeza de Su Palabra y del sacerdocio.


A15Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdocio distinto, 16no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia. Sino según el poder de una vida indestructible. 17Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. 18Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 19(pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. 20Y esto no fue hecho sin juramento; 21porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdo­te para siempre, según el orden de Melquisedec. 22Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. 23Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 24mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdo­cio inmutable; 25por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interce­der por ellos. 26Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; 27que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. 28Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre@ (He. 7:15-28).

Este pasaje lo hemos transcrito para que nos dé una seguridad, y para que no seamos vacilantes interpuso juramento, porque Su sacerdocio es firme, es indestructible, es seguro, y esta seguridad está representada por el cinto del efod, que tiene todas las vestiduras en su lugar.

 

La primogenitura

A8Y su cinto de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. 9Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; 10seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden del nacimiento de ellos@ (Éx. 28:8-10).

Estas piedras son de ónice. En el mismo capítulo de Éxodo, refiriéndo­se al pectoral, encontramos hileras de piedras preciosas.

A17Y lo llenarás (al pectoral) de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbun­clo; 18la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; 19la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; 20la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro@ (Éx. 28:17-20).


En esta lista vemos que el ónice es el penúltimo en ser mencionado. El ónice aparece una vez en el pectoral, pero hay dos ónices en las hombre­ras; una en cada hombrera. )Qué representan estas dos piedras de ónice sobre las dos hombreras? Representan la primogenitura. Fijémonos en el detalle que en las piedras de ónice están grabados los nombres de las tribus de Israel, por orden de nacimiento. En la piedra de la derecha aparecen seis nombres: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan y Neftalí; en la piedra de ónice de la izquierda continúan grabados los siguientes nombres: Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín. Cada uno de estos nombres tiene una piedra preciosa puesta en el pectoral, pero la piedra de José es el ónice. La primera piedra que se nombra en el verso 17 es la sárdica, la cual corresponde a Rubén, y la última es el jaspe, que corresponde a Benjamín (verso 20). Ahora, )quién es el primero y el último? El Señor Jesucristo.

AY el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda@ (Ap. 4:3).

La cornalina es el mismo sardio, como lo vemos en el texto griego. Es interesante que el Señor se represente como una piedra de jaspe y otra de sardio, porque Él es el primero y el último. Entonces la primera piedra es el sardio y la última es el jaspe. Rubén era el primero de los hijos de Israel, y Benjamín era el último; es decir, el primero y el último en el pueblo de Israel. Ellos sabían cuál era la piedra de cada tribu. En el caso de Apocalip­sis, presenta primero el jaspe porque el Apocalipsis es el final, y es la omega; en cambio Génesis es el alfa. Vemos a la Iglesia semejante a una piedra de jaspe.

ATeniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal@ (Ap. 21:11).

Esto se debe a que el jaspe representa un aspecto del Señor, como el último, como el omega; todo es de él, por Él y para Él; entonces el alfa es el principio y la omega es el final o el último. Aquí la Iglesia es la Nueva Jerusalén, es la consumación del plan divino, y por eso aparece la piedra de jaspe. Entonces la piedra de ónice es la penúltima, y el penúltimo de los hijos de Jacob, por orden de nacimiento, es José. La orden del Señor es que el pectoral del juicio fuese llenado de cuatro hileras de piedras, cada hilera con tres piedras, las cuales correspondiesen a los nombres de las tribus de Israel, así:

 

Primera hilera:

 

Segunda hilera:

 

Tercera hilera:

 

Cuarta hilera:

 

Sárdica = Rubén

Topacio = Sime­ón

Carbunclo = Leví

 

Esmeralda = Judá

Zafiro = Dan

Diamante = Nef­talí

 

 

Jacinto  = Gad

Ágata = Aser

Amatista = Isacar

 

 

 

Berilo = Zabulón

Ónice = José

Jaspe = Benjamín

 


El ónice representa a José, pero como hemos dicho, esta piedra no aparece sólo en el pectoral, sino también en cada una de las hombreras del efod, porque este ónice representa la primogenitura, debido a que el primogénito es el más responsable de todos. La primogenitura debía haber sido para Rubén porque él fue el primer hijo de Lea, pero Rubén se subió al lecho de su padre y se acostó con Bilha, una de las concubinas de su padre[2], y por causa de este pecado Rubén perdió la primogenitura. La primogenitura tenía derecho a tres cosas: 1) al sacerdocio; ahora éste paso a Leví; 2) a ser rey, lo cual pasó a Judá, 3) la doble porción, lo cual pasó a José, debido a que José fue el primogénito de Raquel, la esposa que había escogido Jacob; entonces José es el que tiene la doble porción de la primogenitura; a eso se debe el que José haya tenido dos tribus, porque tenía derecho a la doble porción: la tribu de Efraín y la tribu de Manasés, que son los dos hijos de José. En cambio, cuando se lee en el capítulo 7 de Apocalipsis lo relacionado con el cántico de los 144.000, vemos que falta la tribu de Dan. )Por qué? Porque Dios había dicho que toda tribu, familia o persona que adorara los ídolos, su nombre sería borrado de debajo del cielo, y cuando vino la división del reino, en tiempos de la muerte de Salomón, al dividirse el reino entre los seguidores de Roboam y Jeroboam, éste puso un ídolo en Dan, y a las gentes les dijo que esos eran sus dioses que los habían sacado de la tierra de Egipto. A28Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. 29Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. 30Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan@ (1 Re. 12:28-30). La tribu de Dan era la que estaba más lejos por los lados del norte de Jerusalén, y en vez de bajar hasta Jerusalén a adorar, adoraban sus ídolos allí en Dan, y en consecuencia se cumplió la promesa de Dios de borrar el nombre. Al ser borrada la tribu de Dan, aparecen las tribus de José y de Manasés. )Por qué no aparece la tribu de Efraín? Porque también ellos fueron dados a adorar ídolos, como dice el libro de Oseas 4:17: AEfraín es dado a ídolos; déjalo@. Por lo tanto aparecen la tribu de José y de Manasés; es decir, dos tribus. En total no son 12.000 sellados sino 24.000 sellados; o sea la doble porción del derecho a la primogenitu­ra.

Por esto es que la primogenitura es la que lleva la mayor responsabili­dad; los primogénitos son los herederos del reino, del sacerdocio y la doble porción; son los más responsables, y por esto las hombreras del efod representan la responsabilidad de la primogenitura. En la Biblia se habla de la congregación de los primogénitos. Como la doble porción de la primogenitura pasó a José, y José está representado por ónice, entonces por eso la doble porción de la primogenitura está representada en las dos piedras de ónice en las hombreras. Por lo tanto es que son de ónice y no de diamante o de jaspe, sino de ónice; cada cosa tiene su significado. Además, José es figura de Jesús Cristo.

 

Las grabaduras

A9Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; 10seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos. 11De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor engastes de oro@ (Éx. 28:9-11).


Dice que serán como grabaduras de sello en las piedras. APonme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama@ (Cantares 8:6). Aquí encontramos a la esposa del esposo. En el Antiguo Testamento, Dios es el esposo, y la esposa es el pueblo de Israel; en el Nuevo Testamento, Cristo es el esposo, y Su esposa es la Iglesia. Grabadura es algo para que no se borre lo escrito; para que permanezca escrito para siempre, para que no haya nada que lo quite o lo borre. En el versículo 5, el esposo dice de la esposa: A)Quién es esta que sube del desierto, recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te desperté; allí tuvo tu madre dolores, allí tuvo dolores la que te dio a luz@. Por eso aparece en el verso 6 lo que ella le responde, APonme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo@. Vemos la similitud con los nombres grabados en las dos piedras de ónice y las doce piedras que estaban sobre el pectoral; y esto se llama justamente pectoral porque está cerca del corazón, tanto sobre los hombros como sobre el pecho están grabadas estas piedras. Ella le dice: APonme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo@, para que no te olvides de mí nunca; eso es lo que quiere decir el Señor: nunca te olvidaré ni te dejaré; porque lo que se borra se olvida, pero estas grabaduras no se pueden borrar, no se pueden olvidar. Ponme como una marca, para que no te olvides de mí. El amor está unido con los celos, los celos sanos. Vamos a ver los celos del Señor por Su Iglesia.

A4(Oh almas adúlteras! )No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5)O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?@ (Santiago 4:4-5).

Dios es celoso. Aquí dice que el Espíritu de Él, nos anhela a nosotros, y no solamente nos anhela sino que nos anhela celosamente; o sea que nos llama adúlteros si amamos al mundo; si amamos otra cosa Él está molesto, lo mismo que cuando un esposo ve a su esposa coqueteando con otro, él se incomoda. No está tranquilo, se enoja y puede ponerse bravo, y con razón )verdad? Entonces fijémonos en cómo el Espíritu Santo nos anhela con celos, y Él quiere que estemos solamente con Él, y con celos. Esto es lo que quiere decir esas grabaduras de sello. Así también como el Señor le dijo a Israel: AYo soy Yahveh tu Dios, fuerte, celoso@[3]; yo te quiero para mí, no quiero que andes coqueteando con dioses ajenos a mí. El amor verdadero es celoso. En Cantares dice que los celos son como brasa de fuego, hirviendo, y por eso el Señor hizo hombres y mujeres y les hizo tener experiencias para que entendamos al Señor.

A12Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Yahveh sobre sus dos hombros por memorial@.


Esto representa la responsabilidad de la primogenitura, pues sobre sus dos hombros llevará la carga del pueblo. Esto lo lleva el sacerdocio, y así mantener al pueblo delante de Dios. Nosotros los sacerdotes debemos entender esto muy bien. Cuando vimos los sacrificios espirituales del sacerdocio del Nuevo Testamento, mis hermanos recordarán que vimos en Romanos 15:16, mirando el texto griego que decía Pablo, Asacerdotan­do el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable@; es decir, que sacerdotar el evangelio es todo un compromiso, como decía Pablo: APorque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro@ (Colosenses 2:1). Es la lucha sacerdotal de Pablo; Asacerdotar el evangelio@ no es solamente predicarlo, sino interceder, discipular y presentar la Iglesia como una virgen pura a Cristo. Es una responsabilidad seria lo del sacerdocio, y no debemos olvidar que todos nosotros somos sacerdotes; que no es una clase clerical especial, sino que cada uno de los hijos de Dios somos sacerdotes y tenemos que llevar esa carga de tener al pueblo frente al Señor, de que el candelero esté siempre encendido; que si hay algún pabilo enrareciendo el ambiente, no dando buena luz, vengan las despabiladeras y lo corten, haciéndolo todo en nombre del Señor, como carne de la carne y hueso de los huesos de nuestro Sumo Sacerdote, que es Cristo, según el orden de Melquisedec. Todo esto es muy práctico. No es totalmente para que nosotros entendamos el significado de estas piedras y estas cosas, sino para que realmente nosotros nos apersonemos de nuestra identidad sacerdotal con su trabajo.

 

Los engastes de oro y los cordones

A13Harás, pues, los engastes de oro, 14y dos cordones de oro fino, los cuales harás en forma de trenza; y fijarás los cordones de forma de trenza en los engastes@.


Claro, para que las piedras puedan estar allí, tienen que estar engastadas; el engaste es la corola donde se pone la piedra preciosa. Y si es de oro es que representa la naturaleza divina, porque solamente Dios puede mantener en su lugar al pueblo del Señor, atado, unido; solamente la naturaleza divina es la que hace que las piedras sean parte de las vestiduras; nosotros somos parte de las vestiduras del sacerdocio, Su pueblo, porque estamos unidos a la vestidura por medio de los engastes de oro. La naturaleza divina es la que nos mantiene unidos al Señor. Somos hijos de Dios, participantes de la naturaleza divina; no estamos separados de Él, sino unidos a Él como Su vestidura, gracias a la naturale­za divina. Somos el Cuerpo de Cristo por causa de la naturaleza divina de que somos participantes, y esto es lo que representan los engastes de oro. Para entender lo de los cordones, leemos en Eclesiastés 4:8-12.

A8Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos de sacian de sus riquezas, ni se pregunta: )Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo. 9Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero (ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 11También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas )cómo se calentará uno solo? 12Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto@.

Los tres dobleces del cordón son los que forman la trenza; es decir, es estar entrelazados. Así como nosotros en nuestro espíritu estamos entrelazados con el Señor; nosotros estamos en Él y Él en nosotros. Estos cordones son para sostener el pectoral desde los engastes. Cuando veamos el pectoral, éste tiene unos anillos. Los cordones son los que sostienen el pectoral, atando los anillos del pectoral a los engastes de las piedras de ónice en los hombros; es decir, estas piedras de ónice son como unos botones grandes donde cuelgan los cordones y sostienen el pectoral. Los cordones son para sostener, para no dejar caer, y son una trenza firme, así como nosotros estamos trenzados con el Señor y Él en nosotros, y por eso Él nos puede sostener. Por eso es que el efod y el pectoral tienen que estar unidos, nunca separados, como veremos luego. Y lo que une al pectoral y el efod es la trenza de oro y el cordón de azul; es decir, nosotros en Él y Él en nosotros. Ahí está la trenza que forman los cordones que son para sostener, para atar, para amarrar, para que no se vaya uno por un lado y otro por otro lado, sino que estén las dos cosas juntas; nosotros en Él y Él en nosotros. Por esto es que dice, Ay fijarás los cordones de forma de trenza en los engastes@.

Vamos a considerar otro aspecto respecto de los hombros, ya que éstos representan la responsabilidad, y esta responsabilidad representa que se puede confiar en esas personas. Si a nosotros no se nos puede confiar ninguna carga, es imposible que se nos pueda confiar el sacerdocio. Si nos quebramos, no estamos realmente hechos de oro, de azul, de púrpura y de lino torcido.


AEscribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre@ (Ap. 3:7).

Leyendo este versículo a simple vista, esto no tiene ninguna relación con el efod, pero fijémonos en la tremenda relación que tiene. La llave de David era la llave de la casa de David, que llevaba el tesorero. El tesorero a quien se le confiaba los tesoros de la casa de David; y este tesorero era el que tenía la responsabilidad de los tesoros, y la llave de David se ponía en el hombro. Esto lo vemos en Isaías 22:20-22:

A20En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquín hijo de Hilcías, 21y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá. 22Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá@.

Leyendo desde el verso 15, Sebna era el tesorero, y había sido infiel, y el Señor dice que le quitaría la responsabilidad, y se la daría a Eliaquim el hijo de Hilcías, y éste fue aquel sacerdote que encontró el rollo del templo en tiempos de Jeremías: pero vuelve otra vez el funcionamiento de la casa de David desde el rey Josías. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro, significa que la responsabilidad de los tesoros está sobre los hombros de aquel tesorero encargado de los tesoros. La llave es para que nadie pueda abrir, cuando está cerrado, y robarse las cosas, y también para que nadie pueda cerrar cuando el tesorero abre la puerta para entrar y utilizar las cosas; es decir, esa es una responsabilidad del ministerio. Nótese que dice que pondré la llave de la casa de David sobre su hombro, lo que representa el hombro, la responsabilidad, la confianza, que se puede colgar en él como en los clavos, que son para colgar, porque eso también está representado aquí, lo que simbolizan esos clavos. Sebna era un tesorero irresponsable, como se lee desde el verso 15-19:

A15Yahveh de los ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile: 16)Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña? 17He aquí que Yahveh te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro. 18Te echaré a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu Señor. 19Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré@.


Aquí vemos que la mayordomía es una responsabilidad, y el sacerdo­cio es una mayordomía. Sebna era irresponsable; él era el mayordomo y era él el que tenía que tener la llave, pues cuando se cierra, nadie entra, y cuando se abre, nadie cierra. Pero, )qué has hecho tú? Has sido irrespon­sable. Entonces )qué dice el Señor? Yo te arrojaré de tu lugar y de tu puesto te empujaré; en aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías, quien era el sumo sacerdote; él fue el que descubrió los rollos en tiempos de Josías, y Eliaquim era el hijo de Hilcías; es decir, era otro sacerdote encargado de los tesoros, porque los sacerdotes se encargan de los tesoros de la casa. Pero aquel tesorero, Sebna, fue irresponsable, entonces le fue quitado el cargo de la tesorería, y esto es cosa seria. Nosotros somos los sacerdotes. Si el sacerdote administraba bien los tesoros, era porque era padre de los moradores de Jerusalén, en cambio al otro no le importaban los tesoros de los moradores de Jerusalén. Ahí está lo que significa la llave de la casa de David sobre el hombro; es decir, la responsabilidad de la casa, la administración de los tesoros para que no se usen mal y para que se cubra a los moradores de Jerusalén. Eso fue lo que pasó cuando Pablo preparó aquella ofrenda para los santos pobres en Jerusalén. Él estaba ejerciendo esa parte del sacerdocio. Luego vemos cómo continúa en Isaías, los versos 23-25:

A23Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre. 24Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros. 25En aquel día, dice Yahveh de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado; será quebrado y caerá, y la carga que sobre él se puso se echará a perder; porque Yahveh habló@.


Fijémonos en para qué son los clavos del tabernáculo. Un clavo firme es un clavo sobre el que se puede colgar, sobre el que se puede confiar cosas y no las echa a perder; pero si confiamos un trabajo y no se hace, se daña, se cae, eso es una vergüenza, no es una honra; pero llevar la responsabilidad, ser responsable, eso es una honra y no una vergüenza. El clavo es para que se cuelguen ahí las cosas; por eso dice: AY lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre@. Sebna era el clavo hincado en lugar firme, pero sería quitado, y en su lugar sería puesto o clavado Eliaquim el hijo de Hilcías; es decir, que ya vemos lo que representan las hombreras, la responsabilidad del sacerdote. Nosotros somos muy irresponsables, y tenemos que tomar conciencia de esto, porque decimos: Ah, yo no tengo ganas de ir al culto; mejor me quedo durmiendo; y por no hacer nosotros lo que nos corresponde es que no se hacen las cosas, no se trabaja para el Señor, no se cuida el candelero, no se cuidan los tesoros, no se administra a los moradores de Jerusalén, no se hace lo que se tiene que hacer. Entonces, como sacerdotes, pongámo­nos el cinto para que las hombreras no se muevan de su lugar y puedan sobrellevar la carga, y eso significa realmente ser responsables.



[1]Enseñanza a la iglesia de la localidad de Usaquén, Bogotá D.C., Colombia, en noviembre 15 de 1992. Transcripción: Emilia de Rodas.

[2] Referencia Génesis 35:22

[3] Éxodo 20:5

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