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EL OLEO DE LA SANTA UNCION

Por cristianogiv - 12 de Octubre, 2006, 12:41, Categoría: General

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo XXXIV

 

EL OLEO DE LA SANTA UNCIÓN[1]

 

 

 

El aceite de la unción.

Éxodo significa la salida, la salida del mundo; después de salir de Egipto pasamos por las aguas de la muerte y por el bautismo del Mar Rojo; vamos caminando por el desierto hacia la tierra de Canaán; vamos aprendiendo de Dios en cada jornada de este peregrinar.  El Señor nos ha sacado para ser un pueblo santo, un pueblo sacerdotal.  El sacerdote de Dios también ministra al Señor usando aceite de la unción y el incienso.  Hoy queremos explicar este asunto.  Seguimos estudiando el libro de Éxodo.


A22Habló más Yahveh a Moisés, diciendo: 23Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscien­tos cincuenta, 24de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin.  25Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la santa unción.  26Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, 27la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, 28el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base.  29Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado.  30Ungirás también a Arón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes.  31Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo:  Este será mi aceite de la santa unción por vuestras generaciones.  32Sobre carne de hombre no será derrama­do, ni haréis otro semejante, conforme a su composición; santo es, y por santo lo tendréis vosotros.  33Cualquiera que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será cortado de entre su pueblo@ (Éxodo 30:22-33).

Este pasaje nos da una descripción detallada del aceite de la unción.  Notemos que el tabernáculo, el candelero, los utensilios, los sacerdotes, deben ser ungidos con este aceite de la santa unción; pero tiene una composición muy especial, pues con este aceite Dios está simbolizando al Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, el Espíritu de Yahveh, el Espíritu de Cristo.  Hay que notar que este aceite no es solamente el mero aceite de olivas, sino que tiene una composición de especias especiales, y notemos que en el aceite va otra medida, la medida partida en dos, la de la mitad, pues su composición es: una medida de mirra de 500 siclos; 250 de canela aromática; 250 de cálamo aromático, y, la tercera medida que es 500 siclos de casia; de modo que hay tres medidas de 500 siclos. )Cuál es el significado de todo esto?

El aceite simboliza el Espíritu Santo.  En la parábola de las diez vírgenes, cinco de ellas, las prudentes, tenían aceite para sus lámparas.  A las cosas sin unción, les falta aceite. El aceite en toda la Biblia representa el Espíritu Santo, porque es el aceite de la unción santa, y la unción es el Espíritu; por lo tanto el aceite es el Espíritu Santo.  Este aceite de la santa unción, lleva tres medidas de 500 siclos en cuatro especias, o sea que el aceite no viene solo, sino que se hace con tres medidas de 500, así: primera medida, 500 siclos de mirra; segunda medida, 250 siclos de canela aromática y 250 siclos de cálamo aromático; y tercera medida, 500 siclos de casia.  Son tres medidas.  El número tres (3) en la Biblia es el número de Dios.

 

Las tres Personas en el aceite


Dios es el Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; por eso es que aparecen tres medidas de 500 en el aceite, porque el Espíritu Santo dice en Juan 16:13-14, así: APero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.  Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber@.  De modo que el Espíritu no viene por sí solo; Él viene a hablar lo que oyere; Él toma de otro y trae.  El Espíritu Santo toma lo que es de Cristo; o sea que el Espíritu Santo no viene solo, no es sólo aceite, sino que el Espíritu toma lo que es del Hijo y lo que es del Padre.  De acuerdo al versículo 15, el Espíritu Santo no hablará por Su propia cuenta, sino que tomará lo del Hijo; es decir, Jesús dice que el Espíritu Santo toma lo del Hijo, y como el Hijo vino en el nombre del Padre, como todo lo del Padre es del Hijo, entonces por eso dice que ATodo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber@ (v.15).  Las cosas del Espíritu se tienen que discernir por medio del espíritu.

A15Si me amáis, guardad mis mandamientos.  16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.  18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.  19Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.  20En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.  21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.  22Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, )cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?  23Respondió Jesús y le dijo:  El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a Él, y haremos morada con él.  24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió@ (Juan 14:15-24).


El Señor dice, vendré a vosotros, y eso significa que el Espíritu de verdad no viene solo, sino que trae lo que es del Hijo, y el Hijo lo del Padre.  El que tiene al Hijo tiene también al Padre, y el que recibe al Hijo, recibe asimismo al Padre.  ATú, oh Padre, en mí, y yo en ellos[2]@, dice el Señor; y eso es lo que hace el Espíritu, nos trae al Padre y al Hijo.  No tenemos solamente al Espíritu Santo; tenemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; las tres medidas.  Sigue diciendo en los versos 19 y 20, que todavía un poco, y el mundo no me verá mas, dice el Señor, pero en aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en mi Padre. )Cuál es ese día?  El día que venga el Espíritu de verdad.  El que recibe al Hijo, recibe al Padre, porque Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.  No me ha dejado solo el Padre, dice el Señor, el que me envió conmigo está; es decir, que el Padre viene a través del Hijo, y el Hijo viene por el Espíritu.  Compárese los versículos 21 y 22 con Éxodo 30:32-33.  El aceite de la unción no puede ser derramado al mundo, a cosas y personas extrañas a la Iglesia, pues es un óleo santo.  En el verso 23, el Señor usa el plural: Vendremos y haremos morada con él; es decir, que cuando viene el Espíritu Santo, no viene solo, porque viene en nombre del Hijo, y el Hijo por el Padre.  Entonces el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son tres medidas.

Tenemos que fijarnos en el detalle que la medida del medio está dividida en dos partes, porque el Padre no fue crucificado en la cruz, como tampoco lo fue el Espíritu Santo; y el que fue crucificado en la cruz, el que fue rasgado y partido en dos, como el velo del templo, fue el Hijo; por esto es el símbolo de Cristo.  La segunda medida viene dividida en dos: 250 siclos de canela y 250 de cálamo; en cambio las medidas de mirra y casia son completas, 500 siclos.  La primera y tercera medidas son completas, pero la del medio está dividida en dos.

Acerca del velo en el tabernáculo, hay dos textos paralelos en Éxodo 26:31-32 y 36:35-36, que dicen que el velo estaba sostenido por cuatro columnas.  Cuando se pone un velo sostenido por cuatro columnas, quedan la primera y la segunda formando una porción; la segunda y la tercera forman una segunda porción; la tercera y la cuarta forman una tercera porción.  Entonces no fue la primera ni la tercera, sino la porción del medio, la segunda porción, en la que se rasgó el velo de arriba abajo, la que tipifica al Señor Jesús, porque el Señor Jesús es la segunda Persona de Dios.  Es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pero el que murió en la cruz, el que rasgó el velo, fue el Señor Jesús, la segunda Persona.

 

Los elementos

Mirra.  El aceite tiene estas tres medidas; la primera es de mirra.  La mirra representa la muerte, porque siempre que leemos algo sobre la mirra, está relacionada con la muerte.  Por ejemplo, cuando los magos vinieron a adorar al niño, le trajeron tres regalos: oro, incienso y mirra.  Oro que representa la deidad; el incienso, el servicio, y la mirra, la muerte.  Dios manifestado en carne para morir por nosotros.  La Deidad represen­tada por el oro; el servicio a Dios representado en el incienso, y la mirra que representa la muerte.  Cuando el Señor Jesús murió, fueron las mujeres al sepulcro para embalsamarlo con mirra.


El Espíritu Santo nos comunica y nos aplica todo lo que el Señor Jesús logró en Su muerte.  El Señor Jesús en Su muerte hizo muchas cosas: Murió para perdonar nuestros pecados, para limpiarnos de la mancha del pecado; no es lo mismo perdonar que limpiar.  Por ejemplo, si Claudia viene toda embarrada y me pide perdón; yo le digo, sí, te perdono, pero tengo que proceder a limpiarla, tengo que quitarle todas las manchas.  Por eso es que la Biblia nos habla del perdón de los pecados y de la limpieza de la mancha del pecado.  No sólo nos habla del perdón de los pecados, que es olvidarse de lo que se hizo, de lavar y limpiar la mancha del pecado, sino que también nos habla de la libertad del pecado; es deir, que el poder del pecado ya no puede obrar en nosotros, si el poder de la vida de Cristo Jesús opera en mí; por lo tanto, una cosa es perdón, otra es limpieza y otra es liberación.

Canela.  Cuando tomamos agua de panela con canela, ésta le da un aroma y un sabor deliciosísimos.  La Biblia habla que después de la muerte, viene la fragancia, porque la muerte es para tener fragancia.  Por esto cuando María de Betania quebró el vaso de alabastro, el nardo puro dio su fragancia[3]; o sea que después de la mirra viene la canela.

AMas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento@ (2 Corintios 2:14).

Somos triunfantes en Cristo, y Él obra a través de nosotros para manifestar el olor de Su conocimiento; es decir, que abre camino a través de ese olor, pero para eso es necesaria la cruz manifiesta en todo lugar.  Cuando al Señor se le conoce, se manifiesta un olor espiritual.

ALlevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos@ (2 Corintios 4:10).

Siempre llevando la cruz, negándonos a nosotros mismos, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos mortales, para que la vida de Jesús pase a través de nosotros.  La canela tiene que estar con la mirra; o sea que el Señor murió para liberar la vida.  El Señor dice: Muertos en la carne, pero vivificados en Espíritu; aquí está la canela.

Cálamo.  La otra mitad de la canela es el cálamo; y este es una caña que se levanta entre el fango o barro, y representa la resurrección, porque Cristo murió por nosotros para darnos vida; pero resucitó entre los muertos.  El Espíritu toma lo que es de Cristo, Su vida, muerte y resurrec­ción; todo lo que Cristo logró en la cruz y la resurrección, lo toma el Espíritu Santo y nos lo aplica.  Por eso es que el óleo de la unción es para la Iglesia.  La vida de Dios la trae el Espíritu, el Espíritu trae al Padre, el Espíritu trae al Hijo, y el Espíritu nos hace disfrutar de lo que el Señor consiguió en la cruz, lo que el Señor consiguió en la resurrección.


Casia.  La casia, que es la tercera medida, es como una especie de resina que ahuyenta las serpientes, y la resina representa también la obra del Señor y el poder del Espíritu Santo de Dios para liberarnos de Satanás.  El Señor resucitó y se sentó sobre todo poder en el cielo.  Él tiene poder para ahuyentar las serpientes que es el diablo y sus demonios, en nombre del Señor Jesús.  En la Biblia no sólo se habla del Espíritu Santo, sino también del Espíritu de Cristo.

 

El Espíritu aplicando el aceite

APorque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación@ (Filipenses 1:19).

Es la expresión del apóstol, la suministración del Espíritu de Jesucristo.  En la Biblia hemos oído hablar simplemente del Espíritu, pero otros pasajes hablan del Espíritu de Dios.  Por ejemplo, cuando en Génesis se refiere a la creación, dice: AEl Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas[4]@.  En el capítulo 2, ya cuando entra en acción el hombre, Dios se revela como persona; ya no sólo es Dios, sino Yahveh Dios, porque Yahveh es el nombre personal de Dios; no se trata de un Dios indefinido, es un Dios personal, que tiene conciencia de Sí mismo.  Yo soy el que soy, y esto quiere decir Yahveh.  Por eso es que cuando Dios se revela a los hombres, en Isaías dice: AEl Espíritu de Yahveh el Señor está sobre mí@ (Isaías 61:1).  Cuando decimos Espíritu de Dios, es en la relación de Dios con la creación, pero cuando es Espíritu de Yahveh, es el mismo Espíritu, pero hay un entendimiento mayor, el de la relación personal con los hombres.  Cuando el Señor está haciendo Su trabajo personal, el Padre hace Su trabajo, el Hijo hace Su trabajo, el Espíritu Santo hace Su trabajo, se llama Espíritu Santo.

Al resucitar el Señor, dice la Palabra del Señor que si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él, y nos habla la Palabra de la suministra­ción del Espíritu de Jesucristo, porque no es solamente el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo está representado por el aceite, pero Él dice que no hablará por Su propia cuenta, sino que tomará de lo mío (del Hijo) y os lo hará saber, como lo hemos visto en Juan 16:14,15.  El Espíritu toma lo que es del Hijo, y el Hijo toma lo que es del Padre.

A19Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.  20Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros@ (Mateo 10:19-20).

Aquí está el Espíritu del Padre, el cual está representado por la primera medida.

AY por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: (Abba, Padre!@ (Gálatas 4;6).


Aquí está la segunda medida; es decir, que el Espíritu toma lo que es del Padre y del Hijo, y no sólo en la divinidad, sino todo lo que el Hijo logró a nuestro favor en el Calvario.  Si el se hizo hombre fue para desarrollar en Su persona la humanidad a su máxima expresión; por eso es que Él no apareció de golpe; porque muchos dicen que por qué Jesucristo tuvo que esperar nueve meses en el vientre de María y luego crecer como un niño y esperar treinta años en una carpintería. )Porque no se apareció de repente en el templo, diciendo: Yo soy el Mesías?  Si hubiera hecho eso, no hubiera podido ayudar a la humanidad, porque Él tenía que desarrollarse como hombre, criarse como hombre y ser probado como hombre, aprender como un hombre, desarrollarse com un hombre.  Él dijo: APor ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad@ (Juan 17:19).  Él tenía que ser tentado para socorrer a los que son tentados; Él tenía que aprender la obediencia, para transmitirnos la obediencia, porque era el Creador, que no tiene que obedecer sino mandar, pero al despojarse, siendo en forma de Dios, no escatimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, se hizo semejante a los hombres y tomó la posición de siervo[5], porque Él tuvo que tomar esa posición.  En Hebreos nos dice que aprendió la obediencia, y por lo que padeció fue que Él aprendió[6], y creció en sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres, como lo dice en Lucas 2:52.

)Para qué sirvió el Señor Jesús?  Para en Su propia humanidad llevar a la humanidad a su máxima expresión, y por eso Él fue el varón perfecto, la clase de hombre que Dios quiere.  Ese hombre es Jesucristo; pero luego este Jesucristo tenía que cargar con el pecado de todos nosotros, con la mancha del pecado, con el diablo, con la incircuncisión y muchas otras cosas, y tenía que derramar Su Espíritu; por eso que el Espíritu no había venido antes en este sentido.

 

Ríos de agua viva

A37En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.  38El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.  39Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado@ (Juan 7:37-39).


Primero era la fiesta de la Pascua, luego las primicias; luego venía Pentecostés; es decir, que primero Él tenía que morir, que resucitar, que ascender al cielo para que el Espíritu pudiera descender.  )Por qué tenía que ser este orden, mis amados hermanos?  Porque el Espíritu de Dios estaba esperando que Jesucristo consiguiera en Él todo lo que nosotros necesitamos.  Si el Espíritu venía antes de que Jesús resucitara, no podía tomar los valores de la resurrección de Jesucristo para transmitirnoslos; Cristo tenía que morir primero, tenía que resucitar, tenía que ascender; Él no podía venir porque Cristo no había sido aún glorificado; pero cuando fue glorificado, cuando en la persona del Señor Jesús se manifestó plenamente la gloria de Dios y la vida de Dios, ahora Jesucristo llevó al hombre a la máxima expresión, lo sentó a la diestra de Dios Padre, y entonces el Espíritu Santo dice que ya no hay nada más que añadir; ya está compuesto todo el óleo de la santa unción.  Antes era solamente aceite de olivas y no tenía mirra, pero cuando murió Jesucristo, le fue agregada la mirra, y la canela; pero sin ser resucitado, pues le falta el cálamo y hace falta la casia.  Pero ahora ya lo tiene todo; el aceite de la unción tiene todo lo que es de Cristo; por eso ya no sólo se le llama el Espíritu Santo, sino que se le llama el Espíritu de Jesucristo; porque todo lo que es de Él y lo que es del Padre, lo trae el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo tiene la función de comunicar a la Iglesia al mismo Padre, al mismo Hijo y todo lo que el Hijo logró en Su humanidad, en Su crucifixión, en su resurrección y en su ascensión, y al ser glorificado, el Espíritu toma todo lo que es de Cristo y todo lo que es del Padre y lo suministra a la Iglesia.  Y el Padre y yo vendremos, ya no os dejaré huérfanos.  Aquí tenemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y al Hijo resucitado.  Todo lo que el Señor vivió es para nosotros.  A veces pensamos que la vida de Jesús es una historia del pasado, que no es conmigo; no.  Él vivió para que yo viviera, Él es mi vida.  ACuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria@ (Colosenses 3:4).  Porque Él se encarnó para poder dársenos como alimento, y digerirlo, y formarse en nosotros y transformar­nos; y así como Él vivió, vivimos nosotros; así como Él murió, morimos a nosotros mismos, por gracia de Él y con la ayuda de Él.


Uno muchas dice de sí mismo que es malo y que no puede negarse a su propia fuerza y cuenta; pero para esto está el Espíritu, el aceite de la unción, para que sea aplicada la mirra.  Señor, qué miserable soy; mira lo que siento, mira lo que pienso; mira, Señor, mi egoísmo, mira mi avaricia, mira mi pereza, mira mi lujuria; Señor Jesús, ten misericordia de mí, no quiero esto que vivo.  El Señor Jesús dice: AEl que a mí viene, de su interior correrán ríos de agua viva; eso dijo del Espíritu@.  Y el Espíritu empieza a aplicar la mirra, y esto que fue tan miserable empieza a ser resistido por la mirra.  Porque, imagínense, es como si tuvieras un elixir y en este elixir hay dos clases de elementos: unos con los antibióticos, que son los que atacan todas las infecciones, todos los cuerpos extraños, malignos; y otros que tienen las vitaminas, proteínas, que ya no son para atacar los males, sino que suplen lo necesario a la vida y a los tejidos.  Esto es lo que hace el Señor.  El Espíritu nos da los antibióticos de la crucifixión, y las vitaminas de la resurrección, de la ascensión.

El Espíritu de Dios es el que aplica todo lo de Cristo y se hace real en nuestra vida, en nuestra experiencia, todo lo que Jesús vivó Él solo.  El solo murió para que yo pueda morir con Él, resucitó para que yo resucite con Él, ascendió para que yo ascienda con Él, y tú, la Iglesia, el Cuerpo de Cristo; es decir, que el grano de trigo no está solo; la vida de Él, en otros produjo muchos granos iguales a Él.  Porque la intención de Dios es que seamos idénticos, seamos conformados a Su imagen y semejanza; o sea que Dios está detrás de algo grande y glorioso.  Para eso Él se reveló, para eso Jesús nació, creció, vivió en el trabajo de la carpintería, para desarro­llar las posibilidades nuestras.  En Su vivir y en Su morir, para liberarnos de todo lo que Dios no quiere, y resucitar y empezar de nuevo con una vida que renuncia al pecado, a la carne, al diablo, al mundo, a la muerte, y ascender al cielo para estar con Él y reinar con Él.  Y quien aplica todo esto, quien nos trae la mirra, quien nos trae la canela, el cálamo, la casia, es el óleo de la unción, las especias con el aceite de la unción, es el Espíritu de Jesucristo.

El aceite de la unción nos trae lo que es de Cristo, y la Palabra dice que el aceite de la unción baja por la cabeza de Aarón, desciende sobre la barba, y baja hasta el borde de sus vestiduras[7].  La cabeza es Cristo, la barba es el ministerio y el resto de sus vestiduras es todo el Cuerpo de Cristo.  El aceite de la unción de Dios, baja y nos va transmitiendo y recubriendo de lo que el Señor es.  Grande es esta verdad.  Esto no es sino por Él yendo al Padre.  El que a mí viene, de su interior correrán ríos de agua viva, y esas aguas vivas son el Espíritu Santo.  El Espíritu estaba esperando que Él fuera glorificado. )Para qué?  Para que el aceite de la unción fuera compuesto y tuviera toda la composición y todas las medidas completas, para podérselas aplicar a la Iglesia.  La Iglesia no está huérfana, la Iglesia tiene al Padre, tiene al Hijo y al Espíritu; la Iglesia tiene a Cristo resucitado.


Habiendo muerto, habiendo cortado con todo lo negativo, ha resucitado, ha ascendido, y el Espíritu toma esas realidades y las transmite a la Iglesia, para que la Iglesia sea el Cuerpo de Cristo; por eso es que no vemos lo exterior.  Al hablar de la Iglesia, lo que nos interesa es la naturaleza interna de la Iglesia, la unción con este ungüento, con este aceite de que estamos hablando, con él ungirás el tabernáculo de Dios.  Ungirás el candelero; este es el candelero de Dios; ungirás los vasos del ministerio; estos son los vasos del ministerio; ungirás a los sacerdotes; estos son los sacerdotes; la unción de Dios para Su Iglesia, estos sacerdotes, a este candelero, a esos vasos del ministerio y a este tabernáculo.  Así que, hermanos, recibamos Su bendición y la unción de Dios. Amén.

 

Breve introducción al incienso

A34Dijo además Yahveh a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, 35y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo.  36Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti.  Os será cosa santísima.  37Como este incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será cosa sagrada para Yahveh.  38Cualquiera que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su pueblo@ (Éxodo 30:34-38).

Cristo es el perfumador; lo que Él hace en Su pueblo es el arte del perfumador.  Aquellas especias aromáticas mezcladas con el incienso puro que representa la oración de los santos, es la obra del Señor.  Las especias se machacaban.  Cuando el Señor fue machacado para ser recibido, no fue la oración sola, sino la oración con las especies machacadas en el nombre del Señor.

Recordemos que el incienso representa las oraciones, y había el incienso de la mañana y el de la tarde, y en los momentos especiales de culto, pero había una porción de incienso que estaba siempre en el Lugar Santísimo, que representa la oración constante en espíritu; es decir, ese orad sin cesar, permanentemente, aunque no sea necesariamente el momento de culto, pero es la carga principal que estaba percibiendo en el espíritu.


Lo sagrado es lo que es para Yahveh; tan pronto deja de ser para Yahveh, pierde su carácter de sagrado.  Lo santo o lo santísimo quiere decir totalmente separado para uso exclusivo de Dios.  Cuando Dios no es el fin, el objetivo deja de ser santo.  Por eso dice: ACualquiera que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su pueblo@.  La oración no es para olerla sino para Yahveh.  A veces nosotros decimos:  Este canto que vamos a cantar me gusta, pero no se lo cantamos a Dios, sino que lo cantamos porque nos gusta a nosotros; entonces estamos componiendo un incienso para el hombre.  Cuando el canto no es para el Señor sino para nuestro gozo y nuestra alegría, entonces estoy haciendo un incienso no para Dios sino para mí.

Cuando algo santo es profanado, es cambiar su objetivo, o sea que no es el Señor el objetivo, así sea bueno; aunque no esté ni fornicando, ni robando, ni asesinando, ni matando solamente; pero está quitando el objetivo, que es Dios, se está poniendo uno mismo en el centro.  Lo que yo tengo que sentir es tan espiritual y sutil, que voy a olerlo yo, pues es evidente que cuando se hace para Yahveh, también lo olemos, pero el objetivo íntimo es lo que cuenta.



[1]Enseñanza a la iglesia de la localidad de Ubalá, Cundinamarca, Colombia, en agosto 16 de 1992. Transcripción: Arcadio Sierra Díaz.

[2] Juan 17:21

[3]Cfr. Juan 12:1-11

[4] Génesis 1:2

[5]Cfr. Filipenses 2:7,8

[6]Cfr. Hebreos 5:8

[7]Cfr. Salmo 133

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