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LAS MEDIAS MEDIDAS DEL ARCA DEL PACTO

Por cristianogiv - 12 de Octubre, 2006, 14:43, Categoría: General

 

Capítulo VII

 

LAS MEDIAS MEDIDAS

DEL ARCA DEL PACTO[1]

 

 

El tabernáculo de reunión

Lectura bíblica: Éxodo 25:10

AHarán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio@.

Con la ayuda del Señor vamos a meditar en esto, a acercarnos a Él con temor, como es debido; con Su ayuda. El Señor dice, harán; el Señor no dice haré, sino harán, y dice, también. Hasta aquí el Señor había hablado prácticamente de materiales. Solamente en los versos 8 y 9 de este mismo capítulo, dice:

A8Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. 9Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis@.

El diseño del tabernáculo y el diseño de todos sus utensilios. Lo primero que ha mencionado entonces es el Arca, que corresponde al mueble más importante del tabernáculo, porque representa lo esencial, representa lo prioritario, representa al mismo Señor, representa liderazgo, representa el trono, representa el gobierno de Dios, la voz de Dios, la palabra de Dios. AHarán también@. Cuando aquí dice Aharán@, es porque el Señor se está refiriendo por una parte a Su pueblo. Este tabernáculo, en el contexto general de la Biblia, es llamado el tabernáculo de reunión. Ya esa sola frase debe ser para nosotros una clave: el tabernáculo de reunión. O sea que es una casa para Dios, para recibir a Dios, para corresponder a Dios. Digamos que la carga de todo este primer verso que está relaciona­do con el tabernáculo, con ese solo título que se le da, tabernáculo de reunión, se está dando en el sentido que para Dios tiene, y que Él quiere que para nosotros tenga. Esa frase, tabernáculo de reunión, implica relación, alianza; por eso también se le llama el arca del pacto, y esa palabra pacto o alianza, y la palabra reunión, son las palabras claves.


)El tabernáculo de qué? No dice de sacrificios, no dice de alabanzas, no dice arca de otra cosa. Dice, por una parte, del testimonio, y por otra parte, de la alianza; y al tabernáculo se le llama tabernáculo de reunión. Y en ese nombre, tabernáculo de reunión y arca de la alianza, está concen­trado lo esencial de la revelación, porque ese es el nombre que se le da a todo el tabernáculo de reunión. Y al mueble principal que representa lo principal, se le llama arca del pacto, de la alianza. Todo esto tiene que ver con una relación; y eso es lo que explica las medidas que aparecen en el versículo 10. Por eso es que dice Aharán@; por eso es que Dios no dice Aharé@, porque es una relación; es algo entre el Señor y Su pueblo y entre Su pueblo y el Señor.

Desde el principio, lo que el Señor quiere es vivir en nosotros y que nosotros lo vivamos a Él, que Él nos viva a nosotros; porque Él también quiere vivir nuestra vida. Él quiere alegrarse entre nosotros; Él quiere que nosotros lo vivamos a Él, pero también Él quiere ser nuestro vivir. Una parte es Él como vida, y otra parte es Él como vivir. Él quiere meterse con nosotros y que nosotros nos metamos con Él; y por eso nos pide a nosotros que le hagamos un arca, y da las medidas del arca. Pero todas las medidas del arca son medias medidas. Son medias porque es para completar, es para una reunión. Cuando nosotros vemos el arca, y cuando vemos las medidas del arca, y vemos que esas medidas son medias medidas, es como si tú encuentras una naranja por la mitad. Si aquí hay una media naranja, es porque hay alguna otra media naranja en otra parte; eso es lo que explica el propósito de Dios; es como dos medias naranjas que se tienen que juntar para ser una sola naranja.

La parte nuestra es la parte que Él nos pide que nosotros le hagamos en el tabernáculo de reunión, que es Su santuario. Entonces fijémonos en las medidas. Cuando el Señor dice AHarán también@, lo dice por causa de que había dicho primero, Aharán un santuario@, y también dice unos utensilios. Pues como ya había mencionado de hacerle el santuario, ahora habla de hacerle el arca, y de hacérsela de madera de acacia.

 

El pueblo hace el arca


Dios le pide a Su pueblo que le haga un arca; ahora, nosotros sabemos que el arca representa a Cristo. )Cómo nos puede pedir Dios que le hagamos el arca? Pero Él dice: Me harán ustedes el arca. Fijémonos primeramente en que antes que el Señor Jesús fuera concebido como hombre en el vientre de la virgen María, vino el ángel Gabriel y le dijo: A(Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres@.[2] Luego le empieza a decir lo que va a acontecer en ella. A34Entonces María dijo al ángel: )Cómo será esto? pues no conozco varón. 35Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios@ (Lucas 1:34,35). Así que ella dijo lo que debe decir la Iglesia: A38Hágase conmigo conforme a tu palabra@. Ella puso ese acontecimiento, esa cooperación, esa colabora­ción: AHágase conmigo conforme a tu palabra@.

Dentro del tabernáculo tenía que hacerse el arca; ahora, ciertamente que Cristo es el aspecto divino, es el Hijo del Padre engendrado del Padre, de Su misma substancia, de Su misma esencia, como está claramente visto en la doctrina de toda la Biblia, tomada en su sentido apropiado, ortodoxo. Pero la cosa no termina ahí. Dios quería que ese Hijo participara de la humanidad, pero uno dice: Bueno, pues hasta ahora estamos viendo sólo la persona del Hijo. )Cuál es la parte del pueblo? Porque Él le dice al pueblo: harán también un arca.

Fijémosnos en lo que está representando María. Podríamos decir que ella está representando aquella mujer de Génesis capítulo 3, que debía dar a luz una simiente de la mujer que aplastaría la cabeza del dragón. Hasta aquí vemos la Cabeza del Cuerpo. Pero cuando entendemos que la voluntad de Dios es que aquel mismo Hijo eterno, Verbo eterno de Dios que se encarnó en el vientre de la virgen María, ese mismo Cristo debe ser formado en la Iglesia, entonces entendemos por qué el pueblo le debe hacer un santuario. Así como María le tuvo que decir: AHágase conmigo conforme a tu palabra@, y comenzó la encarnación, la Iglesia al igual que María debe decir al Señor, hágase en mí conforme a tu palabra. Ese Ahágase@ es el consentimiento de la Iglesia, es la cooperación de la Iglesia, es la colaboración con Dios, es el esfuerzo en la gracia, para que ese mismo Cristo que nació de María, se forme en el interior de la Iglesia. Y no se va a formar, si no coopera la Iglesia. Por eso aquí aparece Dios dándole un lugar al pueblo, para que el pueblo le haga el arca. No que nosotros engendremos al Hijo. Él es engendrado del Padre sin principio desde la eternidad y engendrado por el Espíritu Santo en lo humano, desde que María dijo: Hágase; pero ahora el mismo Cristo, Verbo de Dios, que se encarnó en el vientre de la virgen María, debe formarse en la Iglesia; y ese es el lugar que tiene el pueblo de Dios, y esa es la responsabilidad del pueblo del Señor, para que en su interior sea una sola arca hecha por el pueblo. Harán también; no solamente van a hacer el santuario exterior como Iglesia, sino que Cristo se va a formar interiormente como Iglesia. Así como dice:


ALa mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo@ (Juan 16:21).

Y comienza a hablar Jesús de ese fenómeno espiritual; ese parto de la Iglesia. Por eso es que aparece allí en Apocalipsis 12, una mujer que tenía dolores de parto, para dar a luz un hijo varón. María es parte del pueblo de Dios, de ese remanente de Dios, con el cual Dios cuenta. Dios quiere contar con ese remanente para realizar sus cosas. Él podría hacer sus cosas solo, pero no quiere. Él quiere hacer las cosas con el hombre; eso es lo que está representando en la responsabilidad del pueblo y en las medidas.

 

Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre

Harán también un arca en lo más íntimo de la Iglesia, en su espíritu; en el Lugar Santísimo debe el pueblo hacerle un arca. No sólo que nosotros creemos en Cristo, sino que cooperamos para que Cristo sea formado en nosotros; por eso el apóstol Pablo comienza a decir que él sufre dolores de parto hasta que Cristo sea formado en la Iglesia[3]. Cristo formado en la Iglesia significa también hacerle un arca; y cuando dice de madera de acacia, pues ya entendemos qué representa la madera, la madera de acacia representa lo humano, la naturaleza humana. Después vemos que la naturaleza divina está representada por el oro, el cual cubre la parte de madera; pero el Señor quiere madera en el arca. Él se hizo hombre para que la humanidad fuese realizada en Él. Nuestra realización humana a partir de Cristo, ha tomado de Su humanidad también, no sólo de Su divinidad, que es ciertamente el Verbo Divino. Pero debido a que el Señor se hizo hombre, dijo:

APor ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad@. (Juan 17:19).

Él no se santificó para sí solo, sino que Él realizó la naturaleza humana en sus máximas posibilidades en Su persona. La naturaleza humana asumida por el Verbo de Dios, llegó a su máxima posibilidad en la persona del Hijo de Dios, pero eso sucedió no sólo para que Dios tenga a este hombre, que es Su Hijo Jesús, que es el Verbo hecho hombre, sino para tener otros hombres, varones y mujeres, semejantes a Él; y fue lo que Él logró. Él se santificó para santificarnos. Dice la Palabra que Él habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación.


Él es el que santifica y nosotros somos los santificados. Ahora, Él en lo divino no puede ser perfeccionado; pero Él fue concebido como un hombre, fue gestado como un hombre, solamente que sin participación del hombre; por el Espíritu Santo, pero como hombre fue concebido. Es decir, la primera célula tenía naturaleza humana; divina también, pero naturaleza humana. Concebido, gestado, nacido, crecido en estatura, en gracia, en sabiduría, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, varón perfecto, llegó a ser autor de eterna salvación, llegó a ser compartido a nosotros, lo que Él logró en Su humanidad, incluso glorificarla, y ahora se forma en nosotros. Y Cristo no es solamente Dios, sino el Dios que se encarnó para ser también nuestra vida y también nuestro vivir, e igualmente somos conformados a Su imagen.

Cuando la Biblia dice: AHagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza@, la manera como Dios conforma al hombre a su imagen, es en Cristo, quien es Su imagen. La manera como somos conformados a Cristo es a través de la cooperación voluntaria; porque Él dijo: Todo esto me lo van a hacer voluntariamente; el que voluntariamente quisiere, traerá estos materiales que les voy a pedir, y me harán esto. El primer requisito, lo primero que menciona Dios es que sea voluntario, que sea de todo corazón, y ahí sí empieza a decir lo que Él quiere; y aquí dice Dios lo que con Él es. Esos son los materiales que quiero, y estos son los instrumentos o utensilios. Los utensilios son como una extensión de tus manos, de tus piernas, de tus ojos. Tú no puedes fritar o asar con tus manos; necesitas utensilios. Asimismo el Señor tiene una casa con utensilios; todos esos utensilios representan también nuestra parte. AHarán también@; esa es la responsabilidad del pueblo en cooperar con el Señor para que Cristo sea formado en nosotros.

 

La obra perfecta de Cristo

AHarán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio@.

Nunca debemos tomar un versículo aislado de todo el contexto de la palabra del Señor. La Palabra del Señor es una revelación completa; la verdad es la suma de la Palabra; así que cuando nos encontramos en la Biblia con ciertas medidas, con ciertos números, debemos entenderlo en relación con toda la numerología interna de la Biblia exclusivamente. Si esta numerología tiene o no relación con otra, la de afuera, eso no nos importa. Lo que nos importa es que ésta, que es inspirada y que es suficiente en sí misma, tiene un sentido y un significado interno bíblico; no vamos a interpretarlo con categorías extra bíblicas, sino con categorías solamente bíblicas. Si el Espíritu Santo quiso adoptar algunos categorías extra bíblicas en forma selectiva, eso es prerrogativa del Espíritu Santo. No nos vamos a meter con la numerología de afuera, de los pitagóricos, ni de la Cábala; solamente con la propia de la Biblia.


ADos codos y medio@; esa es la mitad de cinco, y la anchura un codo y medio, y la altura de codo y medio; esa es la mitad de tres. El número tres (3) y el número cinco (5) son números bíblicos; son números que tienen sentido en la Biblia. El número tres representa lo divino: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo; en muchas partes Él se representa en tres; el tercer día y Su Trinidad. Esa palabra, Trinidad, pues, fue incorporada por Teófilo de Antioquía en la terminología cristiana, para simplificar con una sola palabra el misterio, el contenido. El número cinco, también tiene significado; así como el tres representa la divinidad, el cuatro representa que Dios no se quedó solito, sino que Él creó; y ahora existe una creación. Después del tres viene el cuatro, porque el cuatro está representando la creación. Ahí vemos los querubines con cuatro rostros, los llamados cuatro ángulos de la tierra; cuando aparece la adoración a Dios por la creación, en Apocalipsis, que es el libro que consuma, la revelación aparece en el capítulo cuatro; pero cuando Dios es adorado por la redención, ese es el capítulo cinco; porque el número cinco es el número de la gracia. Después de que fue hecha la creación y cayó, hubo que redimirla; entonces esa es otra obra de Dios, que en sí es uno, dos y tres, y Su creación es cuatro. Como ella cayó, entonces hubo que redimirla, y es un quinto paso, es un cinco. El número cinco es el número de las medidas de la cruz. Aquí mismo, en el capítulo 27 de Éxodo, habla del altar de bronce. El altar de bronce era donde se sacrificaba el cordero, y eso representa la cruz de Cristo, representa la gracia de Dios, o la obra de la redención.

AHarás también un altar de madera de acacia de cinco codos de longitud, y de cinco codos de anchura; será cuadrado el altar, y su altura de tres codos@ (Éxodo 27:1).

Notemos que el número cinco aparece allí en las medidas de la gracia, en las medidas de la cruz, en las medidas del altar de cinco codos de longitud y de cinco codos de anchura. Eso muestra la obra perfecta de Cristo. AConsumado es@; Dios es la base de la redención de Su pueblo, por la muerte de Cristo sobre el altar. Por eso el altar tiene una altura de tres codos y tiene una anchura y longitud de cinco codos. En la Biblia, el número cinco es el número de la gracia. Pero lo curioso es que aquí el arca del pacto aparece con medias medidas, para mostrarnos que Dios tiene otra media naranja que tiene que poner aquí junto en este lugar, y por eso las medidas son la mitad.


Volviendo al capítulo 25, vemos en el verso 10 que la longitud será de dos codos y medio (mitad de 5), y su anchura de codo y medio (mitad de 3), y su altura de codo y medio; es decir, medias medidas. Eso es lo que hemos estado hablando, lo que es realmente esa arca; y por eso se le llama arca del pacto. Pero, )cómo puede haber un pacto con una sola parte, cómo puede haber una alianza con una sola parte? Para que haya pacto, para que haya alianza, tiene que haber otra parte; de lo contrario no sería pacto, no sería alianza. Es como un matrimonio. )Cómo se va a casar un hombre solo? Entonces el hombre es una mitad y la mujer es la otra mitad. Dios es una mitad y su esposa es la otra mitad; y por eso, porque es una alianza, porque es un arca del pacto y alianza de relación, no puede tener medida completa; tiene que tener sólo medias medidas. Porque la media medida nos enseña que hay la otra media medida, que es el otro contratante, o digamos, el otro contrayente.

(Qué precioso es comprender que eso es lo que Dios quiere! Dios puede hacer las cosas Él solo, pero Él no lo quiere así. Cuando Él dijo: ANo es bueno que el hombre esté solo@, estaba tipificándose a Sí mismo, con Adán. ALe haré ayuda idónea@. )Qué dice Romanos 5? Que Adán es figura del que había de venir. Entonces Dios quiere representarse a Sí mismo y a Su pueblo en el arca del pacto. Por eso se le llama tabernáculo de reunión y arca del pacto. Eso es el sentido muy práctico de este versículo; no es solamente para comprender más o menos intelectualmen­te; así no es la cosa, no. Esto es para comprender la cooperación que Dios quiere de Su pueblo. Vosotros haréis también un arca de madera de acacia, con estas medidas; como diciendo, ustedes ponen su parte y yo pongo la mía. Eso se llama cooperar o colaborar.

 

El principio de cooperar con Dios

Vamos a ver en 2 Tesalonicenses un versículo que nos ilustre ya en forma más explícita este principio de cooperación con Dios. Cuando entendemos estas dos partes, podemos poner juntos versículos que a veces parecen contradictorios, porque a veces parece que es Dios el que hace, pero a veces parece que somos nosotros los que hacemos. Así son todas las cosas de Dios. Miremos al Señor Jesucristo. Él es Dios y hombre verdadero. La Biblia es inspirada por Dios pero escrita por los hombres, y aparece el estilo de Pablo distinto del de Pedro, y éste distinto al de Amós, y el de Amós diferente al de Salomón; ahí se ve perfectamente la parte humana. Pero es también inspirada por Dios; es perfectamente humana y perfectamente divina. La Escritura es inspirada por Dios, pero realizada a través de instrumentos humanos, que no son autómatas.


Muchos otros misterios están aquí tipificados; a veces hay discusiones, pero )al fin qué? Dios es soberano, pero la cosa es si yo soy o no responsable, y si Dios es soberano o no; pero las dos cosas son ciertas: Dios es soberano y nosotros somos responsables. A veces dice Pablo: El justo es justificado por la fe, sin las obras; pero entonces dice Santiago: Veis que no solamente sois justificados por la fe sino por las obras. No es que se contradigan, sino que son dos medias naranjas que se correspon­den. A veces hay versículos que dicen lo que Dios hace en nosotros; y hay versículos que dicen que nosotros hagamos. Hay versículos que dicen que Él nos purifica, y hay versículos que dicen que se purifican a sí mismos. Hay versículos que dicen que el Señor haga en nosotros el querer y el hacer, y hay versículos que dicen, fortaleceos vosotros mismos en el Señor. )Y al fin qué? )Me fortalezco yo, o me fortalece el Señor? Hay versículos donde no nos examinamos, sino que Él nos examina; y otros donde nosotros mismos nos examinamos. Esas son contradicciones a la mente natural; y es por eso que dicen: No, la Biblia se contradice; aquí dice que Dios no se arrepiente, y luego dice que se arrepintió. )Cómo es la cosa, al fin se arrepiente o no? A la mente natural son contradicciones, pero al espíritu no lo son, porque es que la jurisdicción de la razón y la mente natural es en un plano temporal, transitorio, donde hay caos, hay defectos; pero la realidad divina es diferente.

Él es; no que era al principio, o que va a ser el principio, no. El es el principio y fin; es al mismo tiempo el primero y el último, Él es el alfa y también la omega. Lo que a la mente natural son contradicciones, en el plano espiritual son correspondientes; y por eso es misterio. Para la mente natural Cristo es divino o es humano; esto lo hace Dios o lo hago yo. La Biblia la escribió Dios o es sólo cosa de Pedro, o sólo cosa de Juan, o es sólo cosa de Dios. Algunos dicen: No, es sólo cosa de Dios, no hay nada de Juan aquí; y otros dicen: Eso es cosa de Juan, no hay nada de Dios aquí. )Jesucristo es sólo hombre, o no es Dios? No, es Dios y es hombre verdadero. La Escritura es inspirada por Dios y escrita por los hombres; Dios hace con nosotros y nosotros hacemos con Dios. Nosotros en Él, y Él en nosotros. Entendamos bien esto, porque a veces especialmente malentendemos un lado de la mística y nos olvidamos de lo que significa cooperar con Dios; caemos en la pasividad. Hay una fe activa y una fe que es pasiva. La fe pasiva quiere que Dios haga todo. Yo quise, dice el Señor, pero tú no quisiste. Pero, Señor, si tú querías, entonces )por qué no lo haces? Tú dices que quieres que todo hombre sea salvo, que venga al conocimiento de la verdad, entonces )por qué no lo haces? Yo quiero, y quiero que los hombres quieran. Por eso hizo a los hombres con capaci­dad de querer; claro que con la caída esa capacidad fue afectada, pero con la gracia es devuelta. Devuelta no quiere decir anulada, quiere decir recuperada para cumplir su función; es decir, una cooperación activa. A veces no sabes si fue Dios en ti, o si fuiste tú en Dios. A veces tienes clara conciencia que Dios empezó, pero cuando dices )cómo empezó Dios? )No vas a saber tú la decisión que tomaste? Resulta que el negocio de Dios es Tú negocio; tu negocio es el de Dios y resulta Dios metido contigo y tú metido con Él, y al fin no sabemos si esto es del esposo o de la esposa, pues )cómo vamos a saber si es del esposo o de la esposa?


Esto de separación de cuerpos y de bienes, no existe en el reino de Dios. Todo lo tuyo es mío y lo mío es tuyo. Ese es el negocio, ese es el misterio. Lo tuyo es tan importante para Dios, que se mete en tu vida, en tus cosas, y al fin resulta que tu negocio era el negocio de Dios, y el negocio de Dios llegó a ser también tu negocio. Hay que entender esas dos cosas siempre juntas. A veces te olvidas de eso y quieres que sólo Dios quiera, pero Él quiere que tú quieras. A veces quieres tú sólo, y Él no quiere. Ahí está el problema. Media naranja con media naranja; de ahí las medias medidas del arca; porque es un arca de alianza, de pacto, de relación, en un tabernáculo de reunión. Nosotros en Él, por causa de Él en nosotros. Y ese nosotros es todo tu ser, todas tus funciones, toda tu razón, toda tu voluntad, todas tus emociones, pero en Él. Él en ti, es Él en tu alma, en tu corazón; Él pensando y tú pensando, y al fin eres tú pensando con Él y Él contigo, eres tú queriendo con Él y Él contigo.

 

Cristo glorificado en Sus santos

ACuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)@ (2 Tes. 1:10).

)Él ser glorificado? )Acaso ya no fue glorificado? Él ya es glorificado en Sí mismo, pero Pablo dice que el que nos llamó, nos predestinó y ya nos glorificó.[4] Lo dice en pasado, nos glorificó. )Cuándo? Cuando Él asumió nuestra naturaleza, la humana, y Él resucitó, fue glorificada la naturaleza humana en Su persona; y ahora Su Espíritu toma todo lo que es de Él y lo aplica a nosotros; y eso comienza a formarse hasta que un día, lo que es Él, aparezca en nosotros. Por eso dice: ACuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos@. Detengámonos un poco en esto. Una vez el Señor estaba en una situación difícil. Tenía que beber una copa que el Padre le dio a beber; y Él en vez de ponerse a lamentarse o entristecerse, dijo: ALa copa que el Padre me ha dado, )no la he de beber?@ (Juan 18:11); para eso yo vine al mundo.

A28Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. 29Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno@ (Juan 12:28-29).


El Padre fue glorificado en el Hijo, y el Hijo, que es la Cabeza del Cuerpo, tiene que ser glorificado en Sus santos. La gloria que el Padre recibió del Hijo, la quiere recibir de la esposa del Hijo; por eso creó la esposa en el Hijo, y le dio el Hijo a la esposa, para que el Hijo se forme, y en un sentido místico nazca de esa mujer. Ahí hay versículos raros, donde aparece que el mismo esposo es el Hijo; como si fuese un misterioso incesto (perdonen esta palabra). En el Cantar de los Cantares podemos leer sobre ese misterio.

A)Quién es ésta que sube del desierto como columna de humo, sahumada de mirra y de incienso y de todo polvo aromático?@ (Cantar 3:6).

(Qué distinto es esto ahora!  En el capítulo 1, era como un caballo de Egipto, pero algo ha pasado ahora; sigue la operación del Espíritu. Ahora es semejante a una columna de humo y dice: Sahumada de mirra; ahora viene el olor de Cristo, cuando se niega a sí misma para cooperar con el Señor. Y continúa diciéndole: A7He aquí es la litera de Salomón; sesenta valientes la rodean@. Salomón representa aquí al Amado, al Hijo de David, pero él tiene una litera, donde reina, donde se sienta. Esta que parece una columna de humo es donde se sienta Salomón. Es como decir su trono donde él deambula en amor. Miremos cómo es la litera. Tienen que ser valientes los que van llevando el peso, como si fuera del Arca, y es de Salomón, o sea, el mismo Arca en este caso espiritualmente hablando.

El hijo de David es Salomón, y dice de los fuertes de Israel: A8Todos ellos tienen espadas, diestros en la guerra; cada uno su espada sobre su muslo, por los temores de la noche@. No son todos aquellos que no han sufrido, que no han peleado, no; así no se puede llevar la litera de Salomón; hay que ser valiente, fuerte y diestro en la guerra. A9El rey Salomón se hizo una carroza de madera del Líbano. 10Hizo sus columnas de plata, su respaldo de oro, su asiento de grana (así como el propiciato­rio), su interior recamado de amor (qué linda esta palabra) por las doncellas de Jerusalén. 11Salid, oh doncellas de Sion, y ved al rey Salomón con la corona con que le coronó su madre en el día de su desposorio (aquí hay un misterio), y el día del gozo de su corazón@. Su madre es la que lo dio a luz, pero )cuándo fue que lo coronó su madre la que le dio a luz? El día de su casamiento; mire qué místico es este lenguaje. O sea el día en que él se casó; es decir, que se unió con esa esposa, que estaban él por allá y ella por acá, pero se fueron acercando hasta que llegó el día de la boda; el día del desposorio, cuando se hacen una sola carne, cuando él y ella llegan a ser uno. El día de su desposorio es cuando su madre, o sea la que lo da a luz, lo corona.

 

Cristo formado en nosotros


)Cuándo es el Señor coronado por nosotros? )Cuándo le damos a luz? Cuando se está formando en nosotros, y nosotros somos esa mujer, la que está dando a luz un varón. Por eso Jesús dijo que tendríamos dolores como la mujer. Y por eso aparece en Apocalipsis esa mujer con dolores de parto, para dar a luz. )Cuándo es que da a luz? El día de la boda; ese es el día de la coronación. Mientras el Señor todavía no se forme en nosotros, todavía no gobierne en nosotros, pues entonces no le hemos puesto la corona. Que corone al Señor su madre, ya no es solamente en el sentido de Israel o de María; ahora es aquella que está preñada para dar a luz al varón perfecto, aquel niño que tiene que nacer, ese Cristo que tiene que formarse en nosotros, que tiene que ir reinando. El día que lleguemos a ser uno, es cuando nos casamos y es cuando lo coronamos; por eso es que es en el día del desposorio que su madre lo corona. Esa es la relación mística.

Al volver a Tesalonicenses, leemos: ASer glorificados en sus santos@. No sólo ser glorificado; Él ya lo es en sí mismo; pero Él quiere ser glorificado en sus santos. La gloria que el Padre le dio a Él cuando Él fue glorificado, ahora Él la da. Ahora Él debe ser glorificado en Sus santos. AEn esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto. Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti@ (Juan 15:8; 17:1). Qué misterio; cuando el Hijo es glorificado por el Padre, es cuando el Hijo glorifica al Padre. Cuando nosotros glorificamos al Hijo y lo coronamos, es cuando Él nos glorifica y llegamos a ser uno. Qué misterio. Es una unión, es un casamiento, es una reunión, es una alianza. ACuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)@ (2 Ts. 1:10). Ser admirado en todos los que creyeron. Cuándo Cristo venga.

Dice en Colosenses 3:4: ACuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

Ahora seguimos en 2 Tesalonicenses: 11Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder@. Por lo cual asimismo, ya que ese es el supremo llamamiento, digamos la suprema vocación; no existe vocación más excelsa que la vocación de la Iglesia. Esta es nuestra vocación; no es la de ser abogados, ingenieros o cualquier otra cosa. Si aquello va a ser el destino, el proceso tiene que ser en función de ese destino. )Para qué oramos? Para que nuestro Dios os tenga por dignos. Esta es una palabra muy misteriosa, que Dios os tenga por dignos de su llamamiento; ese es el llamamiento, el supremo llamamiento, la suprema vocación.


Este propósito de bondad no se refiere al de Dios, sino al de los santos, pero cumplido por Dios. Tú te propones una bondad que Dios cumple. Me propuse, dice Pablo, tal cosa en espíritu. No dice solamente en espíritu me propuse, sino que añade, para que no haya en mí sí y no, sino que nuestro sí sea sí , y en Él amén. O sea que el Señor es el que hace sí a nuestro sí, y amén a nuestro amén. Eso significa que Él es el que cumple el propósito de bondad y la obra de fe. Obra es un ejercicio del alma, pero en unión con Cristo. Obra es una cooperación, es una concurrencia de Dios contigo, y de ti con Él. Dios cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con Su poder. Por causa de ese misterio, de esa vocación, no cesamos de orar para que Dios os tenga por dignos. Porque a veces lo que tú dices, Dios no lo comparte; tus propósitos Dios no los puede cumplir; tus obras en fe Él no las puede cumplir. Pero si te tiene por digno, si le has hecho el arca como Él la quiere, y todo el tabernáculo como Él lo quiere ver, la gloria puede venir y llenarlo; es decir, cumplir toda obra de fe con Su poder A12para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo@.

Así es glorificado el Señor Jesucristo en espíritu, con esa cooperación de nosotros en Él. Yo quise pero tú no quisiste; mas ahora debemos decir, tú quisiste y nosotros también, porque Él lo que hace por Su gracia, quiere premiarlo como si fuera nuestro mérito. Claro que todos sabemos que lo hizo Él en nosotros, pero Él quiere que creamos, como si lo hubiéramos hecho nosotros; nos quiere premiar, tan bueno que es Dios. Es Él en nosotros, pero nosotros nos movemos en Él. Eso es un misterio.

 

Esfuérzate en la gracia

Todo eso se puede hacer por gracia. La gracia es para recuperar la cooperación del hombre. Por eso dice: Aesfuérzate en la gracia@. Esto no es arminianismo; esto no es pelagianismo; esto es en la gracia. Pero esfuérzate tú, Timoteo.

AFortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza@ (Ef. 6:10). AY todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro@ (1 Juan 3:3).

En caso de que no sea Él quien nos purifica, qué herejía está diciendo el apóstol Juan. El no nos está diciendo ninguna herejía; él está diciendo la otra cara de la misma moneda. Es que la moneda tiene las dos caras; nos desequilibramos cuando vemos una sola cara, pero este verso 25:10 de Éxodo, nos da una síntesis del negocio, el misterio del casamiento de las dos medias naranjas, de la alianza, del pacto de la casa de Dios.



[1]Enseñanza en la localidad de Teusaquillo, Santafé de Bogotá D. C., Colombia, 12 de enero de 1996. Transcripcióm: Maximino Ramírez.

[2]Lucas 1:28

[3]Cfr. Gálatas 4:19

[4]Cfr. Romanos 8:30

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