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VISION GENERAL DE LAS VESTIDURAS SACERDOTALES

Por cristianogiv - 12 de Octubre, 2006, 13:02, Categoría: General

 

Capítulo XXVIII

 

VISIÓN GENERAL

DE LAS VESTIDURAS SACERDOTALES[1]

 

 

Pueblo adquirido por Dios.

En reuniones pasadas hemos estado tratando algunos aspectos relacionados con el sacerdocio y vamos a continuar en esta serie tratando hoy la parte de las vestiduras, y para ello iniciamos en el capítulo 28 del libro de Éxodo; pero antes vamos a mirar unos versículos en Éxodo 19. Esto lo hacemos puesto que si estudiamos solamente el capítulo 28, podríamos tener la imaginación de que el sacerdocio es solamente para ciertas personas especiales. Realmente en Israel llegó a ser así; allí en Israel el Señor quiso inicialmente que todo el pueblo fuera de sacerdotes, y la prueba de esto la tenemos en Éxodo 19:3-6:


A3Y Moisés subió a Dios; y Yahveh lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: 4Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 5Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel@. )Quiénes son esos vosotros? Todo el pueblo de Israel, como se desprende de todo el contexto. Aquí el Señor se está refiriendo no solamente a la tribu de Leví, ni solamente a la casa de Aarón, sino a la casa misma de Jacob; y cuando dice a la casa de Jacob, se refiere a las doce tribus, a todo su pueblo en general y no solamente a la tribu de Leví y a Aarón. Ese vosotros es todo el pueblo de Israel. O sea que el deseo inicial de Dios es que todo su pueblo fuera de sacerdotes, no solamente la casa de Aarón y sus descendientes; no solamente la tribu de Leví, sino todo Su pueblo; pero por causa del pecado, la infidelidad del pueblo, solamente quedó la tribu de Leví trabajando de una manera más directa en el tabernáculo, y de entre los levitas, solamente de la línea de Coat, porque Leví tuvo tres hijos: Coat, Gersón y Merari; y de la línea de Coat vino Aarón y solamente Aarón y sus descendientes llegaron a ser sacerdotes. Es decir, Dios quería hacer el trabajo con todos pero le toca hacerlo solamente con un grupo, con un remanente; pero lo que Dios instruye para este remanente de ejercer el sacerdocio, su intención era para todo el pueblo.

En el Nuevo Testamento, incluso con estas mismas palabras que usa el Señor para todo el pueblo de Israel en el versículo 6, AVosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa@, son las mismas palabras, repito, que el Espíritu Santo por mano del apóstol Pedro en su primera epístola utiliza, ahora relacionado con la Iglesia, al pueblo integro del Señor en el Nuevo Testamento.

AMas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable@ (1 Pe. 2:9). Ya el Señor no habla exclusivamente al pueblo de los judíos, sino a los creyentes en Jesucristo; claro que inicialmente los creyentes fueron judíos, y Pedro escribe su carta a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Asia y Bitinia; eran creyentes que estaban en las tierras de las naciones de los gentiles. Aquí vemos ese real sacerdocio, esa calidad de nación santa, y vemos que es de todo el pueblo del Señor en el Nuevo Testamento; o sea que este real sacerdocio empezó a ser real sacerdocio del Nuevo Testamento. Ya no es del Antiguo Testamento, que era una introducción, una preparación; el deseo de Dios es que Su Iglesia, que es el pueblo de Dios en general, no solamente los judíos, llegase a ser un pueblo de reyes y sacerdotes; de manera que aquí recordamos a Apocalipsis donde nos dice que con Su sangre nos hizo reyes y sacerdotes de toda tribu, lengua y nación.

A9Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre los has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10y los has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra@ (Ap. 5:9,10). O sea que aquí vemos que el sacerdocio es real; y el sacerdocio del Nuevo Testamento está compuesto por personas de todas las razas, de todas las tribus, de todas las clases sociales; ya no es una casta como llegó a ser en el Antiguo Testamento debido a que el mismo pueblo le fue infiel a Dios; pero la intención de Dios no era mantener solamente una casta sino que todo Su pueblo fuese de esa casta, la casta de Dios. La casta de todos los hijos de Dios, son hechos, por la sangre del Cordero, reyes para reinar con Él y sacerdotes para Dios el Padre. Con este preámbulo, hermanos, nos vamos a leer Éxodo 28. Obviamente que estamos leyendo sobre las vestiduras sagradas para Aarón y sus hijos, para que ellos ejercieran el sacerdocio más perfecto que había en el Antiguo Testamento; pero sabemos que estas cosas son figura de las cosas celestiales; es decir, que si hay un real sacerdocio en el Nuevo Testamento, entonces el sacerdocio del Antiguo Testamento tiene algo tipológico que enseñar.


Ellos quizás en el Antiguo Testamento cuando se vestían, cuando las elaboraban de cierta manera, cuando celebraban ciertos ritos, ellos lo hacían seguramente obedeciendo ciegamente a lo que Dios había mandado, pero sin entender su sentido y significado, como lo dice 2 Corintios 3:15,16: "15Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos (no de la Iglesia, sino de los que seguían a Moisés; es decir, del pueblo judío). 16Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará". Es decir, en la conversión a Cristo, aquellas figuras llegan a mostrarnos su sentido espiritual; mientras no nos convirta­mos al Señor, aquello sigue siendo ritos incomprensibles, mandamientos que hay que obedecer pero sin descubrirle su verdadero sentido, y por eso es que dice que cuando se lee a Moisés hay un velo, que solamente se lee la primera apariencia, pero al convertirse a Cristo ese velo se quita y muestra lo que está detrás de la primera apariencia; o sea su verdadero sentido espiritual. Ahora nosotros somos los sacerdotes del Señor, todo el pueblo del Señor es real sacerdocio, y ya no tipológico sino el verdadero. Pero entonces al leer a Moisés tenemos que leer detrás del velo, es decir, no solamente detrás del rito, sino captar lo espiritual detrás de ello que nos lo da la conversión a Cristo.

 

Las vestiduras de los sacerdotes.


Bajo este título estudiemos los capítulos 28 y 39 de Éxodo; es una referencia respecto de las vestiduras, y vamos a tener en cuenta estos dos pasajes, porque en el capítulo 28 se nos da el mandamiento de Dios y en el 39 se nos da la obediencia a Dios. En esta y en otras instrucciones, el Espíritu de Dios ha sido muy minucioso, y a pesar de haber dado minuciosamente estas instrucciones, Él sigue instruyendo en la obediencia minuciosa a estas instrucciones, y por eso no le fue suficiente al Espíritu decir las instrucciones y luego resumir en un solo versículo, diciendo: Y Moisés hizo lo que le ordené fielmente, y ya hubiera dicho todo; pero fijémonos en que el Espíritu Santo sigue insistiendo en que se relatara la ejecución de sus instrucciones con la misma minuciosidad con que se dieron; entonces vemos que en el capítulo 39:1-31, está la obediencia a las instrucciones. Si se va comparando verso por verso con el capítulo 28, vemos que es casi una repetición, y eso no le importó al Espíritu que tuviera apariencia de repetición, sino que esta repetición nos recalca constantemente la obediencia minuciosa que Él requiere para el ejercicio del sacerdocio. Observemos esto: que no se puede ejercer el sacerdocio sin las vestiduras y sin cierta consagración; por eso es que aunque el deseo de Dios es que todo el pueblo sea sacerdote, algunos no llegan a serlo porque les falta ponerse las vestiduras y consagrarse. Por lo tanto debemos entender muy bien esto de que el plan divino es que todo Su pueblo sea real sacerdote, pero que todo Su pueblo pueda serlo, no significa que todos lo ejerzan; lo ejercen los que se ponen las vestiduras y se consagran. Entonces necesitamos ver cuáles son las vestiduras de los sacerdotes y su manera de consagrarse para poder ejercer fielmente el ministerio sacerdotal. Leemos en Éxodo 28:

A1Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar hijos de Aarón@. Primero leemos que inicialmente eran 4 los hijos de Aarón, pero después leemos en Levítico 10 el pecado de Nadad y Abiú, y perecieron por no ejercer bien el sacerdocio y por ofrecer fuego extraño a Dios; de manera que nos damos cuenta de que el ejercicio del sacerdocio es muy delicado. Dios llamó a los cuatro hijos de Aarón, pero Dios juzgó la desobediencia; lo que dejó escrito. En Éxodo 28 están las instrucciones, y en Éxodo 39 está la obediencia de Moisés a estas instrucciones, pero en Levítico 10 está la desobediencia a esas instrucciones, y el juicio sobre esa desobediencia. O sea que son tres pasajes que tenemos que tener muy en cuenta. Existen en la Biblia otros pasajes relativos a la desobediencia a esas instrucciones, como por ejemplo el caso del rey Uzías, que no obedeció esas instrucciones, y llegó el juicio de Dios.

A2Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura". Vestiduras sagradas quiere decir que es algo santo, que no es de uso común, y que no debemos permitir que lo común tome el lugar de lo santo; que la costumbre y el hábito tomen la realidad del Espíritu, que es algo sagrado y santo y que tiene que ser separado para el Señor; que si es algo que se mezcla con todo lo demás como si fuera un rito de la vida corriente y cotidiana, entonces esas vestiduras están siendo profanadas. Las vestiduras, como vemos en el versículo 2, son llamadas "sagradas"; es decir que no es la vida cotidiana, es un ejercicio santo y reverente delante del Señor. Las vestiduras deben expresar honra y hermosura. Cuando empecemos a ver todos los detalles de estas vestiduras, nos damos cuenta de que todas nos hablan de Cristo, porque nuestras vestiduras son Cristo.

A fin de que entendamos que estas vestiduras se refieren a Cristo cubriéndonos, vamos al libro de Gálatas 3:27: APorque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos@. Fiémonos en que aquí se habla de algo que se llama revestimiento; primero ser bautizado en Cristo; los sacerdotes primero tenían que venir a la fuente de bronce y lavarse las manos y los pies y luego ponerse las vestiduras, y cuando salían de la fuente de bronce, esto representa el bautismo; nosotros por la fe en el Señor nos identificamos con Él a través del bautismo, y ya somos hechos sacerdotes por la sangre de Cristo. Por eso dice que todos los que hemos sido bautizados en Cristo, de Cristo estamos revestidos. 0 sea que el bautismo es para el revestimiento.

 


Las vestiduras de Cristo

En la Palabra, cuando habla del viejo hombre y del nuevo hombre, se utiliza vestiduras tanto en el viejo como en el nuevo; pues nosotros teníamos una vestidura que nos habíamos hecho nosotros mismos como hombres viejos; así como hizo Adán. Adán, el hombre viejo, él mismo se vistió con hojas de higuera, pero luego Dios le quitó esas vestiduras y lo vistió de pieles, porque Adán también estaba destinado a ser sacerdote de Dios. Dios le quitó unas vestiduras y le puso otras vestiduras; con esas otras vestiduras sí se puede ministrar al Señor, pero con las vestiduras de la hoja de higuera, con las vestiduras del hombre viejo, no se puede ministrar al Señor. Dice en Efesios 4:22-25:

"22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros@. La pasada manera de vivir se refiere a la actitud común, no sacerdotal, no de separación para Dios, sino de vivir común, mundano, humano. Por una parte las vestiduras del viejo hombre tienen que ser despojadas. El viejo hombre trata de vestirse con vestiduras que no son suficientes a los ojos de Dios, representadas por los delantales de hojas de higuera (de Adán); pero aquí en el verso 24 dice: "Vestíos del nuevo hombre"; o sea que las vestiduras del sacerdocio del Nuevo Testamento son el nuevo hombre que proviene de la resurrección de Cristo. Fijémonos bien en que estas vestiduras se refieren a Cristo, al nuevo hombre. La mentira de que habla el versículo 25, es parte de las hojas de higuera.


A5Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 9No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos@ (Col. 3:5-11). Este pasaje está íntimamente relacionado con el pasaje que acabamos de ver en Efesios. Casi con las mismas palabras leemos la vida antigua y la nueva. Lo terrenal es lo que proviene de la tierra, lo necesariamente natural, lo que es apenas adámico. Aquí se nos dan unas pautas claves para estas vestiduras sacerdotales, cuando dice que debemos revestirnos del nuevo hombre, donde no hay fornicación, ni impureza, etcétera, sino que Cristo es el todo. Eso significa que esta vestidura nueva es Cristo, y en esta vestidura nueva ya no hay nada de raza, nada relativo a clase, nada relativo a sexo, sino que todo es proveniente de Cristo. Si uno está revestido del viejo hombre, con ira, enojo, malicia, etcétera, ya no puede servir en el sacerdocio. Si yo acabo de pelear contigo, no puedo ministrar al Señor ninguno de los sacrificios espirituales que los sacerdotes del Nuevo Testamento debemos ministrar. Vamos a ministrar alabanza y no podemos, porque no estamos vestidos con las vestiduras sagradas, y no estamos consagrados; por lo tanto debemos ir a la fuente de bronce y bañarnos, juzgarnos a nosotros mismos y arrepentirnos allá en el atrio, donde los sacerdotes ponían las manos sobre los corderos o becerros, diciendo sus propios pecados. Lavarnos, limpiarnos a través de la sangre, y entonces sí vestirnos con las vestiduras del nuevo hombre para poder ministrar al Señor, y para no ofrecer al Señor un fuego extraño, que es juzgado por Dios. Cuando nos dejamos llevar por la inercia del servicio religioso, por cumplir el horario, por la apariencia exterior, realmente lo que hacemos es un traslado hacia una forma de actuar, en vez de despojarnos del viejo hombre a través de la cruz de Cristo, en la cual murió, y vestirnos del nuevo hombre a través del Espíritu de Cristo, limpiados con Su sangre y revestidos de Cristo. Por el anterior camino, hermanos, hacemos cosas religiosas pero que no son verdaderamente agradables a Dios; hacemos lo que hicieron Nadab y Abiú, o lo que hizo Uzías, pero no lo que verdaderamente quería Dios que le hicieran Eleazar e Itamar. En el verso 10 de Colosenses 3, se habla de una renovación gracias al nuevo hombre, hasta el pleno conocimiento, donde no hay griego ni judío, etc. Nótese cómo se relaciona este verso de Colosenses con el mismo lenguaje de Pablo en Gálatas 3. En Colosenses habla de ser revestidos del nuevo hombre, donde no hay griego ni judío; y en Gálatas 3:27 dice que todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos; y luego en el versículo 28 dice que ya no hay ni judío ni griego, esclavo ni libre, varón ni mujer. Eso significa que las vestiduras son Cristo mismo. Lo que dice Gálatas, lo dice Pablo a los Colosenses 3:11, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircunci­sión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo y en todos.

A12Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados de entrañable misericordia, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. 14Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto@ (Colosenses 3:12,14). Vemos, entonces, que había vestiduras interiores, otras intermedias y otras superiores. Había unas que se ponían primero, más íntimas, otras que seguían, otras después, como las túnicas, y por último, una capa que era una vestidura que iba por encima de las demás. )Cuál es la vestidura que está sobre todas las demás? El verso 14 dice, y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto; es decir, que ese manto de azul celestial cubre todo lo demás.


Personas que no han manchado sus vestiduras

Estamos leyendo la tipología en el Antiguo Testamento, para que a la luz del Nuevo Testamento, cuando leamos la tipología en el Antiguo, ya no miremos sólo la apariencia, sino que tomemos el sentido completo. Hemos visto que había sacerdotes con vestiduras propias del Nuevo Testamento, y que estas vestiduras son Cristo Jesús; además, hemos visto que hay cosas que cubren a todas las demás.

A4Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 6El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias@ (Ap. 3:4-6). Hay personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras. Sardis representa el período de la Reforma. Las vestiduras que llevamos ahora, se refiere a las vestiduras terrenales; pero esas personas que no han manchado sus vestiduras, andarán (en el futuro) andarán con el Señor en vestiduras blancas. Esto significa que si tú ahora no manchas tus vestiduras, serás luego vestido de vestiduras blancas. Esto es muy importante porque esto está dicho en una promesa de recompen­sa. Cristo es nuestra vida, y cuando Cristo se manifieste, seremos también manifestados con Él en gloria[2]; es decir, que cuando el Señor venga, la gloria que nosotros tendremos en recompensa será aquella que hayamos trabajado en vida antes de la transformación. Pablo dice en 1 Corintios 15:41, que una estrella Adifiere de otra en gloria@, y así será en la resurrección. También se nos habla de que algunos siervos de Dios no serán recompensados en la tierra, para tener mejor resurrección; quiere decir que las vestiduras gloriosas y eternas con que tú vas a aparecer allá, las vas hilando acá; es lo que permitas de Cristo formarse en tu ser, lo que serán tus vestiduras en aquel día. Por eso hay dos etapas de las vestiduras; una cosa es andar delante de ti, y otra es andar delante de mí. Y luego el Señor dice: Los premiaré con vestiduras blancas. Entonces lo que tú vivas acá aparecerá allá; lo que tú dejes que Cristo se forme en ti, significará el peso de honra que tú llevarás allá. Por eso es que la Palabra habla del peso de gloria, y por eso habla de que una estrella es diferente de otra en gloria. )Por qué? Porque no todos acá en la tierra hemos estado vestidos bien; lo que nosotros trabajemos acá será lo que aparecerá allá. Por lo tanto, vemos acá que se habla de vestiduras en un sentido doble: lo que hoy llevamos en espíritu y en alma, y lo que aparezca en nuestro cuerpo también.


A1Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. 4Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida@ (2 Co. 5:1-4). Mientras estamos en el peregrinaje, estamos aquí trabajan­do, para aparecer vestidos al otro lado, en la venida del Señor. El desear ser revestidos con nuestra habitación celestial, esa habitación celestial es Cristo en nuestro cuerpo, como dice en Colosenses 3:4: ACuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria@. En 2 Corintios 5:4 habla de estar revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Favor leer todo el contexto hasta el versículo 9. Vemos que las vestiduras estaban hechas de camadas de azul, púrpura y carmesí; había unas camadas de rojo, otras de púrpura, otras de azul, porque lo mortal tiene que ser revestido por lo celestial; por eso lo que viene a revestir es el azul.

A7Gocémonos y alegrémonos y demosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplande­ciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos@ (Ap. 19:7-8).

 

Vestiduras para honra y hermosura

Habiendo visto ya lo relacionado al Nuevo Testamento, volvemos al capítulo 28 de Éxodo. Vimos en el versículo 2 que las vestiduras sagradas para Aarón, eran para honra y hermosura. Por esta frase, Apara honra y hermosura@, fue que nos detuvimos a explicar el por qué estas vestiduras son para honra y hermosura; porque es la aparición de Cristo a través de la Iglesia. Cristo apareciendo en Sus sacerdotes, revestidos de Cristo, despojándonos del viejo hombre y vistiéndonos del nuevo; vestirse del nuevo hombre es vestirse de Cristo; por eso las vestiduras son para honra y hermosura. La honra es la autoridad del Señor, y la hermosura es la gloria del Señor. El Señor manifestándose tal como Él es para ejercer la autoridad, porque aquí vemos la relación entre Areal@ y Asacerdocio@. Real, porque es para ejercer autoridad, y esto se relaciona con la honra; y la hermosura, porque es para expresar al Señor; por esto, quien se viste de Cristo, se viste para expresar honra y hermosura, para expresar a Cristo, y ejercer autoridad en nombre de Cristo. AY tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdo­te@ (Éx. 28:3).


)Quiénes tienen que hacer las vestiduras? Son los sabios de corazón entre el pueblo del Señor. Ellos tienen que hacer las vestiduras; por eso dice la Palabra: despojaos del viejo hombre, revestíos del nuevo. )A quién está dirigido esto, sino a los santos de la Iglesia? Pero como no todos son vencedores, entonces dice que por lo menos lo sean los sabios de corazón.

A4Las vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón. Hagan, pues, las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes@.

Nótese que son varias cosas las que integran las vestiduras; todas son Cristo, pero cada una refleja un aspecto distinto de Cristo. Cristo es el todo del nuevo hombre, que es las vestiduras del sacerdocio del Nuevo Testamento. AY llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua@ (Éx. 29:4). Aquí no se encuentran zapatos. )Por qué no usaban zapatos? Precisamente porque son sacerdo­tes, y el piso es sagrado. Fue lo que le sucedió a Moisés en la zarza ardiendo, cuando el Señor le dice: Quítate tu calzado de tus pies, porque lo que pisas es sagrado, santo. A Josué también le sucedió; quítate las sandalias de tus pies. Esto quiere decir que como el sacerdocio es para Dios el Padre, para vivir delante de Dios Padre, por eso los sacerdotes van descalzos, porque se camina en terreno santo. Si nosotros fuésemos personas comunes y corrientes, que anduviéramos por el mundo, tendríamos que estar protegidos de los peligros del camino; por eso usamos zapatos; pero como el Señor desea que estemos cerca del Él, que siempre estemos pisando terreno santo, por eso no usamos zapatos en las vestiduras.

 

Descripción de las vestiduras

Hacemos una descripción de las vestiduras. El pectoral era el que se colocaba en el pecho con las piedras preciosas, y que representaba al pueblo, y venía unido o atado al efod, que era unas hombreras que se juntaban la derecha con la izquierda y con el pectoral. En el efod, se llevaba las piedras de ónice con los nombres del pueblo del Señor; es decir, la carga del pueblo del Señor sobre los hombros del sacerdocio y sobre su corazón. A este pectoral se le llamaba el pectoral del juicio; es decir, que cuando había dudas de que si esto era o no de Dios, se ponía delante el sacerdote, en el pectoral, lo que se llama el Urim y Tumin, que significa luces y perfecciones. Cuando se decía la verdad, había una luz y señal entre las piedras para significar que eso era de Dios; y cuando algo no era de Dios, también había señales del Urim y Tumin, que significaba que eso no era de Dios. También los sacerdotes tienen que tener en su corazón discernimiento para hacerlo, y discernir si algo es de Dios o no es de Dios.


Figurémonos que la vestidura que menciona es el pectoral, donde iba el Urim y el Tumin, para que haya diferencia entre lo santo y lo profano; el Urim era el que daba la sentencia si algo era de Dios o si no era de Dios. Si algo no era de Dios, lo decía el Urim y Tumin, y lo mismo si era verdad. Así nosotros debemos discernir lo que es de Dios o no es de Dios, porque esta era una de las tareas que se le daba a los sacerdotes, la de enseñar al pueblo a diferenciar entre los santo y lo profano; por esto se necesita tener sensibilidad en el espíritu, y así nosotros, como sacerdotes, debemos ser sensibles a la voz del Espíritu Santo. No debemos estar mezclando lo de Dios con lo profano, lo del espíritu con lo del alma, con lo del mundo y hasta con lo del diablo, porque éste pone trampas sutiles y encubiertas. Debemos diferenciar lo de la carne, lo del ego, lo del alma, de lo de Dios; por tanto debemos ser santos para hacer una justa elección y diferenciar a la perfección lo que es santo y lo que es profano. Los sacerdotes no tienen por qué tocar lo que es profano o inmundo; ellos están consagrados para el Señor, y ellos trabajan en las cosas santísimas y en el Lugar Santo; por eso están descalzos. A este pectoral se le llama el pectoral del juicio para hacer diferencia y entresacar lo precioso de lo vil.

El manto es el que cubre todas las vestiduras, y está atado también al efod; por eso se le llama el manto del efod, que era de azul, lo cual representa lo celestial, y por eso debemos vestirnos sobre todas las cosas, de amor, que, obviamente, es la ley de Dios, y este amor es que el cubre multitud de pecados.

La túnica bordada era la vestidura principal. La mitra es la que se colocaba en la cabeza; y en la frente había una lámina de oro en la que decía ASantidad a Yahveh@. Dios ponía la santidad en la frente, en la mente, porque si no hay santidad en los pensamientos, no hay santidad en las emociones, no hay santidad en la voluntad, no hay santidad en el camino; por eso la santidad comienza por los pensamientos, trayendo todo pensamiento sujeto a Cristo. Esto es la mitra, que cubre, protege la cabeza con la santidad; por eso en el Nuevo Testamento se habla del yelmo de la salvación[3], que es como un casco para proteger la cabeza, la mente, de todo tipo de pensamiento, porque Satanás dispara pensamientos a la mente; y el cinturón, que era para ceñir los lomos. Ya hemos visto que en la última parte del versículo 4 de Éxodo 28, el Señor dice: AHagan@; ahí le está hablando al pueblo; nosotros somos el pueblo, los que tenemos que trabajar las vestiduras sacerdotales.

 

Los materiales


A5Tomarán oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, 6y harán el efod de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra primorosa. 7Tendrá dos hombreras que se junten a sus dos extremos, y así se juntará. 8Y su cinto de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido@.

El oro es el metal más precioso, y por eso representa la naturaleza más preciosa, que es la naturaleza divina; por esto es el primer material, y por eso en el Nuevo Testamento dice: Despojaos del viejo hombre y revestíos del nuevo hombre;[4] este nuevo hombre se relaciona a la naturaleza divina. Pedro dice que somos participantes de la naturaleza divina.

El azul representa lo celestial. Este azul era utilizado para muchas cosas. Vemos el manto; el pueblo de Israel tenía que poner el azul en los bordes de sus vestidos. Los vestidos de peregrinaje por el desierto estaban bordeados de azul, porque ellos tenían que recordar que eran peregrinos; no buscar lo de abajo sino lo de arriba; es decir, que nosotros no debemos afianzarnos o afirmarnos acá en la tierra; y debemos recordar que somos peregrinos. Aquí en la tierra no tenemos morada permanente; todo lo removible será removido, y nuestro destino es el Señor.

Púrpura, que está en medio del azul y el carmesí; porque el carmesí es el rojo, el color de la sangre, es el símbolo de la redención; pero si tú mezclas el azul con el carmesí, te da el púrpura, que es el símbolo de la realeza celestial. Cristo es el Rey de reyes, el Verbo encarnado hecho Señor. Nosotros, si andamos en Cristo por la redención, viviendo por la vida que nos proviene de Dios, entonces también seremos reyes y sacerdotes.

El lino fino retorcido representa las acciones justas de los santos, porque las primeras telas de colores, representan el ser; lo segundo, el lino, representa el hacer.[5] El azul, el púrpura y el carmesí representan lo que somos en Cristo, pero el lino fino retorcido representa lo que hacemos; por eso se llama lino retorcido, lino trabajado.

 

La intercesión sacerdotal


A9Y tomarás dos piedras de ónice, y gravarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; 10seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos. 11De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor engastes de oro. 12Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Yahveh sobre sus dos hombros por memorial@.

El Señor quiere que Sus sacerdotes entren en la presencia del Señor e intercedan delante del Señor. Esto se dijo de Cristo; Él como Señor, es también Sumo Sacerdote. El capítulo 8 de Hebreos dice: AAhora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos@. El Señor Jesús se sentó a la diestra del Padre, y allí intercede por nosotros. Por lo tanto fijémonos en un detalle: es propio de los sacerdotes la intercesión. La intercesión significa llevar la carga del pueblo de Dios, la carga del propósito de Dios; por eso las vestiduras las tiene que hacer el pueblo de Dios. Hoy el pueblo de Dios tiene que vestirse sacerdotalmente, y entre esas vestiduras está el efod, que son las hombreras donde se colocan las piedras de ónice con grabaduras de sello, con los nombres de las tribus del pueblo del Señor. Nosotros como sacerdotes debemos tener la carga de la intercesión. Si nosotros no intercedemos, no estamos actuando como sacerdotes.

Hoy debemos llevar la carga, así como los levitas tenían que llevar el arca del testimonio sobre sus hombros; es decir, el peso de la gloria del Señor, el peso de la carga del Señor sobre el corazón. Por eso en las traducciones bíblicas más antiguas se lee la carga de la palabra del Señor; es decir, el Señor pone una carga, y por eso todo el pueblo del Señor es llamado a la obra del ministerio. Los ministros: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, los pastores y maestros, son para hacer funcionar a los santos, perfeccionarlos para la obra del ministerio. Todos los santos, no sólo algunos clérigos, todos los santos tienen que aprender poco a poco a llevar la carga; por lo tanto todos los santos debemos fabricar el efod, y llevar la carga del pueblo de Dios. El cinto sacerdotal del efod no se llevaba en la cintura, sino que se llevaba sobre el pecho. AY en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro@ (Ap. 1:13). Los nombres hay que grabarlos en las piedras de ónice para que no se borre y no se olvide. En Cantar de los Cantares, también la esposa le dice al esposo que la ponga como un sello en su corazón. Poner un sello es para que quede tan grabado, que no se pueda borrar, y por eso sobre el efod está la carga del pueblo, representado en esas dos piedras de ónice grabadas con los nombres del pueblo de Israel, seis nombres en cada piedra.



[1]Enseñanza a la iglesia en la localidad de Usaquén, Bogotá D.C., Colombia, en noviembre 1 de 1992. Transcripción: Emilia de Rodas.

[2]Cfr. Colosenses 3:4

[3]Cfr. Efesios 6:17

[4]Cfr. Efesios 4:22-24

[5]Cfr. Apocalipsis 19:8

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