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RITMA

Por Gino Iafrancesco V. - 19 de Diciembre, 2006, 17:59, Categoría: General

 

R I T M A[1]

“Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma”.                                                                                                                          

                                                                                                                                                                              Números 33:18

Una aclaración geográfica

Vamos al capítulo 33 del libro de los Números, para dar el siguiente paso en esta consideración del Libro de las Jornadas, las jornadas de Israel en el desierto. La vez pasada consideramos lo relativo a Hazerot.  Hoy consideraremos la siguiente jornada que está en el versículo 18.  Dice Números 33:18: “Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma.  La jornada que corresponde al día de hoy es Ritma.  Esta jornada la encontra­mos descrita tanto en el libro de Números, como en el libro de Deuterono­mio. Es interesante que el Espíritu Santo quiso contarnos dos veces esta jornada.  Las otras jornadas nos la contó una vez, pero ésta, cosa seria, no las contó dos veces.  Nos la cuenta en Números y vuelve y nos la cuenta en Deuteronomio.  Cuando tú comparas la lectura de Números con la de Deuteronomio ves que se trata de la misma jornada; sin embargo, notas que hay unas pequeñas diferencias cuando vuelve a ser contada esta jornada de Ritma en Deuteronomio, y esas diferencias no son contradiccio­nes, sino complemento.  Para entender mejor las cosas, el Espíritu cuenta dos veces el mismo asunto.  No es la primera vez que Dios hace eso, muchas historias Dios las cuenta dos veces.  Por ejemplo, en Reyes y en Crónicas se cuenta la misma historia, pero con sus diferencias; cada libro tiene su propósito y no sobra la lectura complementaria.


El Espíritu Santo nunca hace cosas de sobra, Él siempre hace lo necesario.  La vida del Señor Jesús es contada varias veces, los dichos del Señor Jesús son contados varias veces, el testimonio de la conversión de Pablo es contado varias veces; pero hemos estado leyendo estas jornadas y casi siempre bastaba una sola lectura, pero esta vez tenemos que leer la misma historia dos veces.  La que está en Números va desde el capítulo 12, versículo 16,  hasta el capítulo 14, versículo 39, y vuelve a ser contada en Deuteronomio, capítulo 1 desde el versículo 19 hasta el 40, con excepción del versículo 37.  Esta jornada en Deuteronomio se refiere a Ritma. Vamos a leerla primero en Números 12:16 hasta el capítulo 14:39.  Pero yo quisiera que para poder entenderla veamos el mapa de la península de Sinaí que tenemos aquí.  Ya leímos en Números que nos da el nombre exacto del lugar en el desierto donde se dio esta jornada. Dice: “Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma”. Dice Números 12:16:  “Después el pueblo partió de Hazerot, y acamparon en el desierto de Parán”.  Voy a mostrarles aquí, porque aquí es un gran desierto; digamos que está formado por tres desiertos y sus límites no están definidos y eso es necesario tenerlo en cuenta para poder entender un poco lo que estamos leyendo.  Permítanme un poco mostrarles acá:  En el golfo de Acaba donde está la línea oblicua del sur al nororiente de la península del Sinaí, de abajo para arriba, está aquí el desierto de Parán; luego hacia el norte cuando ya prácticamente se entra hacia el Neguev, está el desierto de Zin, diferente al desierto de Sin, que está más hacia adentro y más hacia el sur; entonces hacia el norte donde la península del Sinaí se une con el Neguev para entrar en Israel es el desierto de Zin, y el desierto que está hacia el oriente es el desierto de Parán.  Aquí donde en este mapa aparece un punto que dice: Cades-barnea, entre el desierto de Zin y  el desierto de Parán, está también el llamado desierto de Cades; o sea, el desierto de Cades está tomando parte del desierto de Zin al sur y del desierto de Parán al norte; esos tres desiertos están unidos.


La parte más al sur se le llama hacia el oriente el desierto de Parán; la de más al norte se le llama el desierto de Zin y la del interior se le llama el desierto de Cades.  Así que aquí en Cades vamos a encontrar un fenómeno y es necesario entenderlo desde el principio para después no confundirse en la lectura.  Existe una ciudad llamada Cades-barnea y el nombre de esa ciudad se extiende también al desierto, o sea que el desierto de Cades es un desierto que está alrededor de la ciudad de Cades.  Entonces hay una etapa que se da en la ciudad de Cades-barnea más adelante, pero hay otras etapas que se dan en el desierto de Cades, o sea en la parte norte del desierto de Parán o en la parte sur del desierto de Zin; y ustedes van a encontrar algunas veces que habla del desierto de Zin, otras veces del desierto de Parán, otras del desierto de Cades y piensan que son distintas cosas, hasta que las estudian bien y se dan cuenta que es lo mismo. Entonces para poder entender lo que estamos leyendo, la parte geográfica inicialmente, vamos a comprobar esto que les he estado diciendo en algunos versículos de la Biblia, por ejemplo Números 13:26, donde dice:  “Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades”. ¿Se dan cuenta?  En el desierto de Parán, en Cades, o sea no está hablando de Cades la ciudad, sino de Cades el desierto.  Ahora vamos a Número 20:16, donde dice: “Y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad cercana a tus fronteras”.  Aquí este Cades se refiere a la ciudad, o sea la que aquí aparece en un punto: la ciudad de Cades. Hay  un país que se llama Guatemala, todo el país es Guatemala, pero la capital también se llama Guatemala.  Hay un país que se llama Panamá, pero la capital se llama Panamá; aquí en Colombia hay un departamento que se llama Arauca, pero la capital se llama Arauca; lo mismo sucede con Cades.  Cades es el nombre de una ciudad fronteriza, pero también es el nombre de un desierto y ese desierto de Cades, por estar dentro del desierto de Parán y en el desierto de Zin.  A veces es llamado desierto de Parán, a veces es llamado desierto de Zin  y a veces es llamado Cades y a veces desierto de Cades; entonces ya identificamos a Cades como identificado con el desierto de Parán, una parte, la parte más norte del desierto de Parán; también vimos ahora Cades identificado con la ciudad.

Ahora vamos a Números 33, pero vamos al versículo 36, que dice: “Salieron de Ezión-geber y acamparon en el desierto de Zin, que es Cades”.  Ahora ustedes ven aquí el desierto de Zin, no el desierto de Sin, porque ese es otro más hacia el sur y dice que es Cades.  El desierto de Zin es Cades, el desierto de Parán también es Cades y Cades es también la ciudad.  A veces se le llama el desierto de Cades, vamos a ver esa cita en Salmos capítulo 29:8.  Era necesario hacer estas precisiones para entender un poco estas jornadas. Dice Salmos 29:8: “Voz de Jehová que hace temblar el desierto, hace temblar Jehová el desierto de Cades”.  Ya en el futuro habrá una etapa que se llama con nombre propio: Cades, pero se refiere a la ciudad de Cades-Barnea en la frontera.  Ahora estamos en Cades, pero no en la ciudad; estamos apenas comenzando a llegar a Cades; es decir, en la parte norte del desierto de Parán. Toda esta parte del sur al nororiente, bordeando el golfo de Acaba, subiendo desde el monte de Sinaí hacia el Neguev es el desierto de Parán; entonces volvemos ahora así a Números 12:16: “Después el pueblo partió de Hazerot”, y acamparon en el desierto de Parán”. Ahora fíjense en lo que habíamos leído antes en Números 10:12, de que Kibrot-ataava también era en el desierto de Parán.  Dice Números 10:12: “Y partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí según el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Parán”, o sea que en el desierto de Parán hay varias etapas: la primera etapa en el desierto de Parán, saliendo de Sinaí fue Kibrot-hataava; la segunda fue Hazerot, pero esa sigue siendo en el desierto de Parán; ahora salen de Hazerot  y llegan otra vez al desierto de Parán.  Es que están en el desierto de Parán, pero en Ritma, la siguiente etapa después de Hazerot es Ritma. Ritma está en el desierto de Parán, pero también a veces se le llama como si fuese Cades por causa de que esos desiertos, sus fronteras no están definidas y su nombre se extiende a veces más allá o más acá; entonces es necesario tener en cuenta eso  al principio para entender esto.  Fíjense en Deuteronomio 1, porque era necesario decir esto acá; lo que vamos a leer en Deuteronomio, después de Números, lo vamos a leer en Deuteronomio 1, desde el versículo 19  hasta el 40; esa es la jornada relativa a Ritma.


Dice Deuteronomio 1:19: “Y salidos de Horeb (Horeb es otro nombre del monte Sinaí), anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habéis visto, por el camino del monte del amorreo, como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea”.  Este Cades-barnea es el desierto, todavía es el norte del desierto de Parán.  Lo que aconteció, que aquí se dice Cades-barnea, allí se dice: desierto de Parán, es exacta­mente el mismo desierto, solamente que varía un poco el nombre. Ahora, si vamos leyendo lo que aconteció en Ritma, este punto donde dice: Acamparon en el desierto de Parán, es específicamente otro punto distinto en el desierto, distinto a Kibrot-hataava, distinto a Hazerot, ahora es Ritma.  Ese es el punto según Números 33:18.

 

Los doce espías

Entonces dice Números 13:1: 1Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 2Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón,  cada uno príncipe entre ellos.  3Y Moisés los envió desde el desierto de Parán, conforme a la palabra de Jehová; y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel”. Vamos a detener un poco la lectura allí y vamos a leer el pasaje paralelo en Deuteronomio 1. ¿Para qué?  Para que veamos el complemento de los dos relatos. Deuteronomio 1:19: “Y salidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habéis visto, por el camino del monte del amorreo, como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea”; porque la primera vez fue escrito en Números.


Dios le había dicho a Moisés que escribiera esas jornadas que fueron escritas en Números, pero luego Moisés después de 40 años volvió a recordarles estas cosas a la nueva generación, en el Nuevo Pacto , y de Moab entrar a Israel.  Entonces en esta segunda ocasión Moisés les recuerda la misma cosa, pero son dos relatos referidos a los mismos acontecimientos.  El versículo 37 es el único que no pertenece a esa ocasión, porque Moisés lo está recordando fuera de tiempo, pero dice aquí: “Anduvimos todo aquel grande y terrible desierto  que habéis visto, por el camino del monte del amorreo, como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea. 20Entonces os dije (fíjense, esto no lo cuenta en Números): Habéis llegado al monte del amorreo, el cual Jehová nuestro Dios nos da.  21Mira, Jehová tu Dios (fíjense cómo habla aquí Moisés) te ha entregado la tierra”.  Hermanos, esta frase es sumamente necesaria tenerla en cuenta para entender bien la lección de Ritma.  Esta frase es clave, aquí no está hablando Dios como algo del futuro, como algo inseguro, como algo condicional, Dios está diciendolo: “Jehová tu Dios te ha entregado la tierra”, o sea es un don de Dios, un regalo de Dios, Jehová tu Dios te la ha entregado. ¿Ahora cuál es la parte del pueblo?  “Sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes”. ¿Quién te ha hablado?  El Dios de tus padres.  “No temas ni desmayes”, y aquí dice Moisés algo que no dice en Números:  22Y vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis”. Allí en Números dice que Dios le dijo, en cambio aquí dice que el pueblo le dijo. ¿Quién es, es el pueblo o es Dios?  Son los tres: es el pueblo, es Dios y es Moisés.  Vinisteis a mi”; eso no lo contó Números, pero lo cuenta Deuteronomio, es un detalle complementario.  “Vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis”.  De manera que Dios, cuando le dio la orden a Moisés fue teniendo en cuenta la fragilidad del pueblo.  A veces Dios permite cosas porque el pueblo manifiesta temor.  Dios dice : Id, subid.  Dios no les dijo otra cosa: Yo os he dado la tierra, subid y tomad posesión; pero el temor del pueblo, dice: Bueno, pero antes de tomar posesión ¿no será bueno  como saber qué es lo que hay?  Entonces Dios les dijo: Bueno, suban; pero primero se manifestó un temor en el pueblo, y dijeron:  “Enviemos varones delante de nosotros que nos reconozcan la tierra, y a su regreso nos traigan razón del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades a donde hemos de llegar”.  Siempre queremos que otros vayan adelante, no ejercemos la fe; y ahora dice: 23Y el dicho me pareció bien”.  Claro, después Dios mismo le dice: “Y Jehová dijo a Moisés: Envía tú hombres que reconozcan la tierra”, pero aquí el pueblo le dice, a él le parece bien y Dios también le dice. ¿Amén?  Sigue diciendo: “Y tomé doce varones de entre vosotros, un varón por cada tribu”.

 

Significados de los nombres de los espías

Ahí vamos en la correspondencia de Deuteronomio con Números..  Volvamos a Números, porque en Números nos dice cuáles fueron esos varones. ¿Por qué el Espíritu Santo quiso darnos los nombres de esos varones?  Yo me puse a investigar el significado de los nombres porque de esos doce nombres, sólo dos pasaron y diez se quedaron; o sea que hay cosas seguramente que nos quiere decir Dios, que nos pueden impedir ejercer la fe; entonces veamos cuáles son esos nombres.


Vamos a Números 13:4: .4Estos son sus nombres: De la tribu de Rubén, Samúa hijo de Zacur”. ¿Saben qué quiere decir Samúa? Fama.  Fama quedó postrado en el desierto. “5De la tribu de Simeón, Safat hijo de Hori”. ¿Saben que quiere decir Safat?  Juicio, crítica, lo que también quedó postrado en el desierto. 6De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone”.  Éste si no quedó postrado. ¿Saben qué significa Caleb? Ímpetu, un hombre decidido, valiente; ¿qué nos quiere enseñar Dios? Que no hay que ser enclenques en esto de la fe. 7De la tribu de Isacar, Igal hijo de José”.  El significado de Igal es venganza; la venganza también queda en el desierto.  8De la tribu de Efraín, Oseas hijo de Nun”. Este fue Josué, y significa: salvación; Cuando Pablo le dice a Timoteo: esfuérzate en la gracia (2 Tim.2:1), ahí tenemos a Caleb y a Josué; estos fueron los que pasaron. 9De la tribu de Benjamín, Palti hijo de Rafú”. Palti es el que quiere liberarse, o sea sacar el hombro, o sea, renuencia. 10De la tribu de Zabulón, Gadiel, hijo de Sodi”, que quiere decir fortuna; a veces por estar buscando a mamón, se extravían; hay otros que no buscan a mamón, sino que ya nacen con mamón que es el siguiente: “11De la tribu de José: de la tribu de Manasés, Gadi hijo de Susi”. Gadi, no quiere decir fortuna, sino afortuna­do, o sea hay unos que buscan y otros que ya tienen, y por lo que tienen quedan enredados y tampoco avanzan. Dice la Escritura que Dios escogió a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe, y dice que algunos fueron desviados de la fe por buscar la fortuna, buscar el dinero; buscar a mamón les impidió avanzar. 12De la tribu de Dan, Amiel hijo de Gemali”.  Amiel quiere decir el pueblo fuerte; eso tiene un significado: a veces el propio pueblo, nuestra propia costumbre, el estar enraizado en nuestro propio folclor, en lo nuestro, no salimos de lo nuestro, no entramos en una situación por fe más difícil; nos gusta lo cómodo, lo propio, lo conocido, estamos en casa, estamos en nuestro país, estamos en lo nuestro; como vamos por fe, a meternos por allá, ¡como que no!  Hay que meterse; los otros dos nombres significan lo mismo pero en dos maneras, porque hay varias maneras de esconderse, porque 13De la tribu de Aser, Setur hijo de Micael”, y 14de la tribu de Neftalí, Nahbi hijo Vapsi”, los dos quieren decir: escondido, son dos maneras de esconderse; esconderse eso es la cobardía.  Y el último 15De la tribu de Gad, Geuel hijo de Maqui”, que quiere decir majestad, o sea con orgullo, soberbia, pleitesía, exigencias, todas esas cosas no nos dejan creer y no nos dejan avanzar. 16Estos son los nombres de los varones que Moisés envió a reconocer la tierra; y a Oseas hijo de Nun le puso Moisés el nombre de Josué”; es decir, se llamaba salvación y le puso Jehová  salvación, la salvación es de Jehová.

 

Tribu

 

Espía

 

Significado

 

Tribu

 

Espía

 

Significado

 

Rubén

 

Samúa

 

Fama

 

Zabulón

 

Gadiel

 

Fortuna

 

Simeón

 

Safat

 

Crítica

 

Manasés

 

Gadi

 

Afortunado

 

Judá

 

Caleb

 

ímpetu

 

Dan

 

Amiel

 

Pueblazo

 

Isacar

 

Igal

 

Venganza

 

Aser

 

Setur

 

Escondido

 

Efraín

 

Josué

 

Salvación

 

Neftalí

 

Nahbí

 

Cobardía

 

Benjamin

 

Palti

 

Renuencia

 

Gad

 

Geuel

 

Orgullo

 


Misión de los espías

17Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán diciéndo­les: Subid de aquí al Neguev, y subid al monte”.  Este aquí es Ritma, después se llamó Ritma.  No se llamaba Kibrot-hataava, se llamó después, y aquí no se llamaba Ritma, pero después de lo que pasó se empezó a llamar Ritma.  Después vamos a ver lo que significa Ritma.  18Y observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso; 19cómo es la tierra habitada, si es buena o mala; y cómo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas; 20y cómo es el terreno, si es fértil o estéril, si en él hay árboles o no; y esforzaos, y tomad del fruto del país.  Y era el tiempo de las primeras uvas”.  Miren  en qué momento Dios había provisto que sucediera esto. 21Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, entrando en Hamat”.  Quiere decir que atravesaron todo Israel hasta el monte en la frontera con Líbano; allá es Hamat; o sea, recorrieron todo el Neguev, recorrieron toda la tierra de sur a norte y volvieron; toda la tierra.


Ellos estuvieron en Ritma al principio, cuarenta días, mientras se hacía este recorrido . 22Y subieron al Neguev y vinieron hasta Hebrón (que heredó después Caleb); y allí estaban Ahimán, Sesai y Talmai, hijos de Anac (había gigantes).  Hebrón fue edificada siete años antes de Zoán en Egipto”; es decir, que era una ciudad bien antigua, que antes cuando la poseían los gigantes se llamaba Quiriat-arba.  Cuando la tomó Caleb le cambió el nombre y la llamó Hebrón,  quitó  los gigantes y le colocó el nombre de comunión, eso es lo que quiere decir Hebrón.  23Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un pallo, y de las granadas y de los higos”.  Ese Escol se lo pusieron ellos porque Escol quiere decir racimo.  Ahí fue donde agarraron esos tremendos racimos de uvas, higos, granadas, mostrando que la tierra realmente producía; esa tierra representa a Cristo.  Aquí es un informe acerca de la vida cristiana, de la vida en Cristo; eso lo dice claramente Hebreos 4, porque Hebreos 3 y 4, la última parte del 3 y la primera parte del 4, son las que se corresponden con esta jornada de Ritma; ya vamos a leerlo. Varias cosas había en esa tierra que representan la vida de Cristo; entre dos tenían que cargar un racimo de uvas, ¡tremendo racimo!   Esa tierra y sus productos representan la vida de Cristo.  Uvas, que representan la vida de Cristo, el gozo de la salvación; granadas que también representan el aspecto de Cristo en el sentido de la fertilidad; es una fruta de muchas semillas.  Los sumos sacerdotes en sus vestiduras tenían granadas, el templo era adornado con granadas, o sea que allí había granadas e higos que representan el disfrute de Cristo porque las uvas son el disfrute nuestro de Cristo y los higos son el disfrute de Cristo de nosotros.  Él fue a comer higos y no había higos, pero entonces después se fue a Betania, Betfagé, la casa de higos y ahí si comió higos; en Jerusalén no lo recibieron, no comió higos, pero en Betania lo recibieron, y ahí comió higos.

 

Retama del desierto

24Y se llamó aquel lugar el Valle de Escol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel”.  Escol es la palabra hebrea que significa racimo.  25Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días”, digamos veinte días subiendo y veinte días bajando. 26Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra”.  Lo primero que Dios menciona aquí es que la tierra sí es realmente rica, la tierra realmente es deliciosa.  27Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella”.  Es lo que después Dios dice: y probaron mis obras, pero no creyeron, por cuarenta años me probaron, experimentaron que yo soy fiel, que lo que yo prometo es verdadero, pero después no creyeron.  Fíjense Dios los envió a reconocer la tierra, hay evidencia de que la tierra es buena, pero fíjense, hermanos, aunque Dios es fiel con nosotros, a veces nosotros somos tan incrédulos y negativos que eso es lo que nos convierte en retama del desierto que eso es lo que significa Ritma.  Después vamos a leerlo más con cuidado.


28Mas el pueblo que habita en aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas, y también vimos allí a los hijos de Anac”.  Aquí está el problema, aunque Cristo es fiel, siempre estamos buscando peros; así somos nosotros, siempre buscando peros.  Este mas no tiene tilde, este mas del verso 28 de Números 10, quiere decir pero; o sea que nosotros en vez de ver lo que el Señor nos da, “os he dado la tierra”, empezamos a buscar los peros. Hermanos, ¡esta lección es muy solemne! Siempre los peros, pero “el pueblo que habita aquella tierra es fuerte y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac”.  Ahí está asustándose por gigantes como si Jehová fuera una hormiga.  ¿No es eso, hermanos?  No, no lea la Biblia porque se vuelve loco.  ¿No es eso lo que dicen?  No se consagre tanto porque lo atacan los demonios.  29Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán”.  Estaban ellos viendo los peros, ¿y Caleb? “30Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés”.  Fíjense, hermanos, subrayo la palabra callar, porque vamos a ver allí otra vez más adelante la palabra hablar; cuando estudiamos a Hazerot vimos la palabra hablar, pero ahí se habló de otras cosas; aquí también se habló y según lo que hablaron les. ¿Qué estaban hablando?  Los peros, sólo peros.  Pero esto, pero aquello, siempre peros, siempre aparecen los peros para no avanzar, para no creer en Dios. Caleb hizo callar al pueblo, ¿qué les hizo callar?  Los peros “delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos”.

 

El complejo de la langosta

Pero, otra vez, 31Mas los varones que subieron con él, dijeron; No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.  32Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores (“si lees la Biblia te volverás loco”); y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.  33También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer (ahí está el problema: a nuestro parecer, no el de Dios) como langostas; y así les parecíamos a ellos”.  Por eso hay hermanos que hablan del complejo de langosta; sale de este versículo.  Complejo de langosta es sentirse que no podemos, somos langostas.  Continuamos en el capítulo 14.

1Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche”. Ahí está, miren, cuando uno empieza a hablar mal, contagia a los demás de ese espíritu derrotista, de ese espíritu incrédulo, de ese espíritu pesimista.  El pueblo, en vez de alegrarse, lloró.  Dios dijo: os he dado la tierra y qué tierra tan tremenda, con ciudades y todo fortificado; sube, toma posesión de ella; pero el pueblo lloró como si Dios no hubiera hablado.  Os he dado, ese es problema nuestro, miramos los peros y no miramos a Dios.  Lo que le pasó a Pedro cuando quiso caminar sobre las aguas, mientras miró a Jesús anduvo, pero empezó a mirar las olas, se hundió.  2Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!”.  Ese espíritu derrotista los tomó a todos.  Miren lo que se pusieron a decir, vean dónde estuvo el problema.


3¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa?”.  Siempre hay la familia.  “No nos sería mejor volvernos a Egipto?  4Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto”.  “Eso de la vida cristiana es muy difícil; no, vamos al mundo de nuevo”. 5Entonces Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel.  6Y Josué (ahora reacciona Josué) hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, 7y hablaron (miren que en  las palabras se muestra en que espíritu estamos) a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.  (Miren esta frase aquí) 8Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel”. Si cree, se agrada, si no crees se desagrada, esta es la misma frase que usa Pablo refiriéndose a este mismo incidente en 1 a los Corintios 10:5: “Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto”, quedaron hechos retama del desierto.  Eso es precisamente Ritma. ¿Por qué leemos Corintios? Porque en Corintios es donde se nos dice que aquella historia se escribió para nosotros, entonces se refiere a nuestra actitud, es un ejemplo nuestro.

 

Nuestro reposo es Cristo

En Corintios ya leído y en Hebreos 3:7, en el Nuevo Testamento, es lo que se corresponden con la lección de Ritma, es lo que tenemos que aprender hoy en la iglesia.  Allí dice: 7Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz”.  Yo os he dado la tierra, subid y poseedla.  8No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años.  10A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos”.  Hermanos, cuando uno anda en el hombre natural está en esa agitación, en esa preocupación; hay que aprender a calmarse, estar en el Espíritu y vivir sobrenaturalmente, en fe en Dios.  11Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo”.  No se agradó Dios,.  La persona no reposa porque no cree, vive preocupada, ¿y qué será de mis niños?  En Egipto hubiéramos tenido pepinos, puerros, ajos, pero allí vamos a ser comidos como langostinos por los gigantes.


Hermanos, ese problema de la casa, ese problema de dudar que Dios está con nosotros, ese es el problema. “No entrarán en mi reposo”; eso significa andar en afán, en preocupación, ¿por qué? ¿Por qué dudáis hombres de poca fe? ¿Por qué? ¿Acaso no nos dijo Dios esto es vuestro? ¿Acaso no puede Dios sobre todo gigante? ¿No hay que confiar más en Dios?  12Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 13antes exhortaos (como Josué y Caleb) los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.  14Porque (fíjense en la buena tierra) somos hechos participantes de Cristo (esa es la buena tierra), con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio”.  Aquí es la lucha de la confianza contra la incredulidad o de la incredulidad con la confianza.  ¿Cuándo vas a participar de Cristo, a disfrutar de Cristo, a experimentar y comprobar la buena voluntad de Dios?  Mientras  retengas firme la confianza. ¿Qué es lo que el diablo quiere? Asustarte, te va a decir las peores palabras, te va a mostrar todos los peros, para que no creas, pero que no mires a Dios, porque si miras a Jehová, eres salvo.


El diablo quiere que mires al desierto, los problemas, los gigantes, siempre mirando lo peor, siempre hablando lo peor; eso es lo que oyó Jehová y no le agradó y quedaron como retama en el desierto: Ritma. “Con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, 15entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.  16¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?”  Eran creyentes. 17¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?  18¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo (y ese es Cristo), sino a aquellos que desobedecieron?”  Y aquí está la clave: 19Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad”.  Ese es el problema: la incredulidad. Entonces hermanos, sobre la base de estos versículos del Nuevo Testamento sigamos leyendo tanto en Números como en Deuteronomio. Volvamos a Números 14:6: 6Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, 7y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.  8Si Jehová se agradare de nosotros”, pero de la mayoría de ellos no se agradó Dios por lo cual quedaron postrados  y por qué no se agradó; porque no creyeron, no retuvieron firme hasta el fin la confianza en Dios.  Para ser partícipes de Cristo por medio de la fe y de la confianza y entrar en el verdadero reposo. “Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel”.  Leche para alimentar a los corderos,  y miel para alimentar también a los adultos.  9Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis”. ¿Pero cuál fue la reacción?  10Entonces toda la multitud habló de apedrearlos”. ¿Pero saben qué hace Dios?  Dios respalda a esos dos testigos suyos.  “Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel, 11y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo?”, o sea que cuando uno no cree, lo irrita. “¿Hasta cuándo no me creerán con todas las señales que he hecho en medio de ellos?”.  ¿Cuántas veces nos ha ayudado el Señor? ¿Cuántas veces hemos visto su fidelidad?

Ahora miren qué pasa entonces si no creemos. 12Yo los heriré de mortandad y los destruiré” (esa es la disciplina gubernamental de Dios para los creyentes derrotados), “y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos.  13Pero Moisés respondió a Jehová:” Aquí comienza la intercesión, aquí están los dos aspectos de Dios: la justicia y la misericor­dia, y ahora empieza el Espíritu de Cristo, aquel atributo de la misericordia divina a manifestarse por Moisés.  No que Moisés sea más misericordioso que Dios, no, es que Dios es justo, pero también misericordioso y la misericordia triunfa sobre el juicio y aquí la misericordia de Cristo, porque era el Espíritu de Cristo el que obraba en los profetas, está obrando ahora por Moisés.  Lle dijo Moisés:  “Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder; 14y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego; 15y que has hecho morir a este pueblo como a un solo hombre, y las gentes que hubieren oído tu fama hablarán, diciendo: 16Por cuanto no pudo Jehová meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto. 17Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado el poder del Señor, como lo hablaste, diciendo: 18Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable, que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. 19Perdona ahora la iniquidad de este pueblo” (Noten que la incredulidad es llamada iniquidad) “según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo, desde Egipto hasta aquí”.  Fíjense cuáles son los primeros que aparecen en el lago de fuego en la lista de Apocalipsis: Los cobardes y los incrédulos.

 

Dios introduce al que entrare


20Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho”.  Cómo necesitamos pedirle perdón al Señor por nuestros sentimientos, actitudes, palabras, pensamientos de incredulidad.  21Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, 22todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz”; o sea que su incredulidad, su desconfianza, su pesimismo, mala voluntad etc. “23No verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá.  24Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión”.

Miren qué fue lo que le agradó a Dios.  “Si se agradare de nosotros”, decía Caleb, y ¿qué fue lo que le agradó a Dios?   “Por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí”.  No era mala voluntad.  Soy Yo, dice Dios, el que los está conduciendo, es a mí a quien están siguiendo; sí, Yo soy el que los estoy conduciendo a poseer la tierra de gigantes, Yo soy el que los haré victoriosos sobre los gigantes. ¡Qué misterioso es esto! ¿Cómo? Yo le meteré donde entró, o sea que él entró y luego yo lo meto. ¿Cómo es esto?  Interesante esta frase, muy espiritual.  Si se toma naturalmente parece una contradicción de tiempo, pero si se toma espiritualmente ahí está la fe.  Cuando la persona creyó es como si ya hubiera entrado, ahora Dios cumple; por eso dice: pidiendo, creéis que lo recibisteis, os vendrá, entró y yo lo introduciré, por la fe. Entonces dice: 25Ahora bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos mañana y salid al desierto, camino del Mar Rojo”.  Sí, si hay enemigos y si ustedes no me creen, es mejor que no se metan con los enemigos.  Se vuélvanse otra vez para dar vueltas y vueltas  26Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: 27¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mi se quejan?”.  Porque es que Dios oye nuestras quejas, nuestra incredulidad“.  28Diles (oigan esta frase tan importante hermanos):  Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros”. ¡Qué frase seria, según habéis hablado!  Hablaste corrupción, hablaste desánimo, hablaste enfermedad, hablaste muerte, según lo que tú hablaste a mis oídos, así yo voy a hacer. ¿Qué fue lo que ellos hablaron? ¡Ojalá muriéramos en este desierto! Bueno, exactamente, así sucederá, vosotros lo dijisteis, eso es lo que confesaste, ¿ no?  Bueno, ahí está.  Por eso, hermanos, tenemos que corregirnos en nuestra manera de hablar, pensar, sentir, decir. ¿Amén?  Esto sí es pensamiento positivo y confesión positiva, pero no para crear nosotros cosas, sino creer en Dios, lo que Dios ha prometido.  No es creer en la confesión positiva, es creer en Dios, es creer en sus promesas, es creer en la Palabra. ¡Amén!


Según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros”. ¿Qué hablaron ellos? ¡Ojalá muriésemos en este desierto! ¿Que dice Dios?  29En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmura­do contra mi. 30Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun, 31Pero a vuestros niños” (para que no piensen que es que yo no puedo; ustedes decían que nos trajeron para que nuestros niños sean comidos), de los cuales dijisteis que serían por presa (ustedes están hablando de para qué tener niños en este mundo tan terrible), yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. 32En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto”. Es decir, que vemos los problemas mientras los pobres hijos están bajo la autoridad de padres incrédulos.  33Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. 34Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra”, cuarenta días reconociendo la tierra, cuarenta días disfrutando y aún así no creyendo “de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo”.  A veces uno dice: Pero ¿por qué estoy cargando este problema?  Porque cuando tuviste la gracia del Señor después no creíste, buscaste peros y saliste con peros y ahora estamos cargando por mucho tiempo con eso.

35Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán”.  No en el reposo, no en la leche, no en la miel, no en el gozo, no en los higos, no en las granadas, las uvas, en el desierto serán consumidos.   36Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país (los que hablaron mal), 37aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová.  38Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra.  39Y Moisés dijo estas a cosas a todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlutó mucho”.  Esa es la experiencia de Ritma como la cuenta Números.

 

Rechazo del informe de los espías


Ahora vamos a Deuteronomio porque allí hay otros detalles complemen­tarios.  Vamos a leer lo mismo pero viendo que otro detalle aparece aquí, porque Dios nos lo cuenta dos veces.  Es cosa seria que Dios esté interesado en mostrarnos de tanto en tanto por aquí y por allá siempre desde distintos ángulos, en  distintos momentos de la vida.  Deuteronomio 1:24: .24Y se encaminaron (aquí están los espías), y subieron al monte, y llegaron hasta el valle de Escol, y reconocieron la tierra.  25Y tomaron en sus manos del fruto del país, y nos lo trajeron, y nos dieron cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que Jehová nuestro Dios nos da”.  Realmente Cristo es fiel. 26Sin embargo (vean el problema de la mala voluntad, de la desconfianza), no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios; 27y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehová nos aborrece, nos ha sacado de la tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo para destruirnos”.  Verdad es que cuando la persona está bajo un mal espíritu piensa que Dios no lo quiere; dice: ¡Ah, no! Dios quiere al hermano fulano, a la hermana fulana, pero a mí no, a mi como que no me quiere.  Eso es mentira, hermano; Dios sí te quiere, puedes confiar en Dios, pero los incrédulos hebreos dicen: “Jehová nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en manos del amorreo para destruir­nos”; son palabras negativas.

28¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón (qué terrible, hasta los mismos hermanos), diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo (miren la exageración, siempre el que busca peros los hace grandes), y también vimos allí a los hijos de Anac.  29Entonces os dije (Fíjense no fue solamente Caleb, ni solamente Josué, también Moisés): No temáis, ni tengáis miedo de ellos.  30Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos”.  Uno dice: pero cómo voy a hacer, no, yo no puedo, qué comeremos, qué beberemos, qué vestiremos.  “Él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos”.  Ustedes ya tienen experiencia de la fidelidad de Dios en el desierto, en los momentos difíciles, en las dificulta­des, has visto que Jehová tu Dios te ha traído. ¿Cuántos de los que están aquí han comido tres veces, durante muchos años, se han vestido, hemos ido, venido?

31Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar. 32Y aun con esto no creísteis a Jehová vuestro Dios, 33quien iba delante de vosotros (no detrás) por el camino para reconoceros el lugar donde habíais de acampar, con fuego de noche para mostraros el camino por donde anduvieseis, y con nube de día”. Es decir, nosotros queriendo resolver las cosas y Él nos tiene preparado el lugar de descanso, y por no creerle se nos vienen los problemas. 34Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras (ahí está, palabras), y se enojó, y juró diciendo: 35No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres, 36excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos, porque ha seguido fielmente a Jehová”.


El verso 37 no pertenece a esto, porque eso fue algo que le sucedió después a Moisés y él lo está contando aquí.  El 38 sí.  38Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale, porque él la hará heredar a Israel.  39Y vuestros niños, de los cuales dijisteis que servirían de botín, y vuestros hijos que no saben hoy lo bueno ni lo malo, ellos entrarán allá, y a ellos la daré, y ellos la heredarán.  40Pero vosotros volveos e id al desierto, camino del Mar Rojo”.  Esto es lo que sucedió en Ritma. Ahora fíjense en la palabra Ritma. Ustedes saben que en España en un tiempo estuvieron los Moros y los árabes y el idioma árabe es un idioma parecido al hebreo y la palabra Ritma es una palabra que también entró al idioma español por medio del árabe y es la palabra que quiere decir: “retama”; o sea, la palabra Ritma significa retama; viene incluso del semita; ahora eso es lo que quiere decir Ritma: retama.

Para terminar vamos a leer Jeremías 17:6 y 48:6. Leamos Jeremías 17:5-8: 5Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová”.  En vez de confiar en Dios quiere confiar en la maniobra humana.  6Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.  7Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”.

¿Qué es la retama, hermanos? Retama en el desierto, es las sobras del desierto.  Ustedes ven en el desierto que hay chamizos, huesos secos, deshechos, eso quiere decir retama. Quedaron postrados en el desierto como retama por no creer. Ahora Jeremías 48:6.  Lo leo desde el 4, un poquito antes, para que vean lo que pasó con Moab: 4Moab fue quebrantada; hicieron que se oyese el clamor de sus pequeños.  5Porque a la subida del Luhit con llanto subirá el que llora; porque a la bajada de Horonaim los enemigos oyeron clamor de quebranto.  6Huid, salvad vuestra vida, y sed como retama en el desierto.  7Pues por cuanto confiaste en tus bienes y en tus tesoros (no en Dios), tú también serás tomada; y Quemos será llevado en cautiverio, sus sacerdotes y sus príncipes juntamente. 8Y vendrá destruidor a cada una de las ciudades, y ninguna ciudad escapará; se arruinará también el valle, y será destruida la llanura, como ha dicho Jehová”. ¿Por qué? por poner la confianza en otra cosa humana y no en Dios. Huid, quiere huir a su propia manera, quiere huir, salvarse de los problemas a su propia manera, pero no confiando en Dios. ¿Qué sucede?  Sed como retama, como Ritma en el desierto. Entonces, hermanos, esta lección que aparece narrada en Números y Deuteronomio es muy seria, ¿verdad? Nos llama a confiar; la verdadera vida cristiana es una vida que confía en Dios, no en nada humano, no en brazo humano. Amén. Que el Señor los bendiga.o



[1]Enseñanza a la iglesia en la localidad de Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, septiembre 1 de 2000.

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