Los
misterios de Dios están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno de
ellos es un capítulo necesario a la totalidad. No debemos olvidar ninguno de
ellos, a la vez que no debemos considerar a ninguno de ellos aislado de los
demás, ni sobredimensionarlo en detrimento de la armonía del cuadro completo.
Claro está que no se puede tratar de todo al mismo tiempo, pero debemos prever
que al considerar uno de los capítulos, al mismo tiempo se tengan también en
cuenta los demás. La razón de este preámbulo es para que podamos considerar el
misterio de Israel dentro del amplio contexto de los misterios de Dios. Éstos
comienzan y terminan con Dios mismo: el misterio de Dios a consumarse, el
misterio de Dios: Cristo, el misterio de la voluntad divina, el misterio de la
economía divina, el misterio de la piedad, el misterio del evangelio, el
misterio de la fe, el misterio de Cristo: la Iglesia, el misterio del matrimonio, el misterio
de las siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre y de los siete
candeleros, el misterio de la sabiduría divina oculta predestinada para la Iglesia, el misterio del
reino de Dios, el misterio de Israel, el misterio de las naciones, el misterio
de la mujer y de la bestia que la trae, el misterio de Babilonia, el misterio
de la iniquidad, el misterio de la final trompeta.
En
trabajos anteriores hemos dedicado tiempo a todos estos respectos,
especialmente en los libros: “La Administración Apostólica de los Misterios de Dios” y “Los
Misterios del Reino de los Cielos en las Parábolas del Señor Jesucristo”,
además de consideraciones, exhaustivas o no, de varios de los aspectos
fundamentales de la economía divina, y del lugar central de Cristo y la Iglesia en ella, que se
pueden ver en los escritos exegéticos, teológicos, antropológicos, cristológicos,
pneumatológicos, soteriológicos, eclesiológicos, escatológicos, filosóficos y
poéticos de este autor. Por eso, al tratar ahora un poco más acerca del
necesariamente contemporáneo misterio de Israel, remito a los lectores a la
ambientación complementaria de todo lo que ya antes de esto se ha tratado. No
consideraremos este misterio in vacuo
ni aisladamente, sino como algo que tiene necesariamente un apropiado lugar en
la revelación divina y que no debe ser ignorado. El apóstol Pablo, en su
sobresaliente epístola a los romanos, después de tratar de asuntos de primera
magnitud acerca del evangelio, y un poco antes de considerar aspectos prácticos
de la vida del cuerpo de Cristo, se ocupó del misterio de Israel escribiendo: “Porque
no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en
cuanto a vosotros mismos:…” (Rom.11:25a). Si, pues, alguno piensa y
siente que puede seguir ignorando esto, permítame decirle que yo personalmente,
en conciencia y comisión[1],
no puedo hacerlo. No quiero dejar de
anunciar todo el consejo de Dios que me ha sido encomendado.
Así
que pasaré inmediatamente, para esta hora coyuntural presente, a considerar el
divino tema revelado de la elección de Israel, de su lugar en la estrategia
divina, de su endurecimiento parcial en relación a la primera venida del Mesías
en aras de la inclusión de los gentiles en el misterio de Cristo, y entonces,
principalmente, por causa de la coyuntura presente, pasaremos a considerar de
su restauración tras la trasgresión y defección, de su admisión tras la
exclusión, y de su reinserción tras el desgajamiento. Ante el contexto complejo
y completo del misterio de Israel en todas las Sagradas Escrituras del Antiguo
y Nuevo Testamentos, no podemos, basados en una interpretación in vacuo de la parábola mesiánica de los
labradores malvados, pretender cerrar definitivamente el caso con una teología
del reemplazo absoluto de Israel. Ciertamente el Mesías dijo: “Por
tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a
gente que produzca los frutos de él” (Mt.21:43); pero, por el contexto
íntegro de las Escrituras, y por la sujeción del Mesías a ellas, debemos
comprender también el status
transitorio de tal declaración, y su objetivo aleccionador para Israel: para
despertarlos a celos. Tal despertamiento es el objetivo de la declaración
mesiánica, y no su exclusión definitiva de las irrevocables promesas divinas.
Tales promesas es necesario considerar atentamente. Todas ellas eran las que el
apóstol Pablo tenía presentes al escribir acerca del misterio de Israel a los
gentiles en su carta a los romanos.
Escribía
allí (Rom.11) Pablo: “Digo, pues…”, (ya que en el capítulo
10 había hablado de la contradicción parcial y temporal de Israel frente al
evangelio); “¿Ha desechado Dios a Su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo
soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín”.
(Es decir, las iglesias de Judea, Samaria y Galilea, y los convertidos
cristianos regenerados de entre los judíos por toda la tierra y la historia,
demuestran que el endurecimiento de Israel es apenas parcial y temporal). “No ha
desechado Dios a Su pueblo, al cual desde antes conoció”. (Y aquí
emplea Pablo la misma expresión que usa en relación a la presciencia divina, a
Su conocimiento anticipado, para la elección y predestinación de la Iglesia). “¿O no
sabéis qué dice de Elías la
Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor,
a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he
quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he
reservado 7000 hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así
también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si
por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si
por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo
que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado,
y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de
estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y
David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en
retribución; sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda
para siempre”. (Tal pasaje proviene de un Salmo mesiánico, donde se
profetiza que pondrían hiel por Su comida y que en Su sed le darían a beber
vinagre, como aconteció con Jesucristo, Hijo de David. El Salmo 69:23b decía: “Y haz
temblar continuamente sus lomos”; lo que Reina y Valera (1960) en
Rom.11:10b traducen inconsecuentemente: “…para
siempre”; pero debiera ser, como allá, apenas “continuamente”. Aunque claro
está que los rechazadores del Mesías, en cuanto personas, perecen para siempre;
mas Israel, como nación, tiene por gracia un remanente constante que
desembocará, por fin, en la conversión de la nación). Sigue Pablo: “Digo,
pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero
por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos”.
(El tropiezo de la nación de Israel no es para caída definitiva de la nación,
pues un remanente suyo ha recibido al Mesías; pero la trasgresión de rechazar
al Mesías en Su primera venida, dio lugar a que Dios también los provocara a
celos, abriendo la puerta de la salvación a los gentiles, tal como lo había
prometido por medio del Cántico de Moisés en Deuteronomio 32:21: “Ellos
me movieron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos;
Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, los provocaré a
ira con una nación insensata”; y muchas más cosas dice el Cántico de
Moisés al respecto, añadiendo también allí que se retendría de
raerlos por completo, para que sus enemigos no se vanagloriaran, y entonces se
arrepentiría y haría expiación por ellos y los vengaría de sus enemigos,
mandando a las naciones alabar aIsrael). Por eso continúa Pablo enseñando que la trasgresión de Israel
resultó en la riqueza del mundo, y su defección en la riqueza de las naciones. Y
evangelizaba también para provocar a Israel a celos para salvación. Y entonces
exclama: “¿Cuánto más su plena restauración?” Si la trasgresión y la
defección de Israel resultaron en riqueza para las naciones insensatas en su
idolatría, ¡qué mejor será la plena restauración de Israel! Pablo, pues, espera
la plena restauración de Israel, conforme al cuadro profético completo. Y
añade: “Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su
admisión, sino vida de entre los muertos?” Y asocia Pablo aquí la
admisión de vuelta de Israel con el lenguaje profético de Ezequiel cuando Dios
proclamó: “Así ha dicho Yahveh Adonai: He aquí Yo abro vuestros sepulcros, pueblo
mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.
Y sabréis que Yo soy Yahveh, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de
vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis,
y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que Yo Yahveh hablé, y lo
hice, dice Yahveh” (Ezq.37:12-14), en el contexto de la Visión del valle de los huesos secos.
Vemos,
pues, que Pablo hasta aquí ya ha hablado inspiradamente, y sobre la base de los
profetas, de la admisión de Israel y su plena restauración. Por lo tanto, la
teoría del reemplazo absoluto de Israel, no es consecuente con el tenor general
de las Escrituras inspiradas. Continúa entonces Pablo hablando de la santidad
de la masa restante de donde se tomaron las primicias, y de la santidad de las
ramas, gracias a la raíz. No todas las ramas fueron desgajadas, pues debemos
recordar el remanente constante; por lo tanto, mediante la fe, y por eso
hablamos abiertamente delante de Israel, habrá una reinserción nacional,
conforme a las promesas y al pacto de Dios para con Israel. El misterio de
Israel tiene, pues, en su final, tres partes principales: (1) Por sus pecados,
el pueblo escogido, Israel, sería endurecido en parte, y entonces corregido y
esparcido; (2) Serían entonces provocados a celos cuando Dios tomase un pueblo
para sí de entre los gentiles; (3) Israel sería entonces plenamente restaurado
como nación, volviendo de la dispersión, admitido al recibir la vida que viene
del Mesías por Su Espíritu, y reinsertado en el reino de Dios. Todo esto debido
al llamamiento y don irrevocables de Dios, por causa de la promesa a los
patriarcas, y del celo de Dios por Su propio Nombre.
En
cuanto al actual retorno de Israel, que es la coyuntura presente, y lo que a
esto sigue, debemos recordar varias profecías que atañen a la tercera parte del
misterio referido. Por Isaías dice Dios claramente: “En
aquel tiempo el renuevo de Yahveh será para hermosura y gloria, y el fruto de
la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel. Y
acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será
llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los
vivientes, cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie
la sangre de Jerusalén en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu
de devastación…/…Acontecerá
en aquel tiempo que la Raíz
de Isaí, estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y
Su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Yahveh
alzará otra vez Su mano para recobrar el remanente de Su pueblo que aún quede
en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del
mar. Y levantará pendón a las naciones, y juntará
los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro
confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos
de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a
Efraín; sino que volarán sobre los hombros de los palestinos al occidente,
saquearán también a los de oriente; Edom y Moab le servirán, y los hijos de
Amón los obedecerán. Y secará Yahveh la lengua del mar de Egipto; y levantará
Su mano con el poder de Su Espíritu sobre el río, y lo herirá en sus 7 brazos,
y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de
Su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel
el día que subió de la tierra de Egipto…/… Días
vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la
faz del mundo llenará de fruto. ¿Acaso ha sido herido como el que lo hirió, o
ha sido muerto como los que lo mataron? Con medida lo castigarás en sus
vástagos. Él los remueve con Su recio viento en el día del aire solano. De esta
manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el
fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar
como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las
imágenes del sol. Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad
habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí pastará el becerro,
allí tendrá su majada, y acabará sus ramas. Cuando sus ramas se sequen, serán
quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de
entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se
compadecerá de él el que lo formó. Acontecerá en aquel día que trillará Yahveh
desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de
Israel, seréis reunidos uno a uno. Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los
esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a
Egipto, y adorarán a Yahveh en el monte santo, en Jerusalén…/…Y los redimidos de Yahveh volverán, y vendrán a
Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y
alegría, y huirán la tristeza y el gemido…/…Del
oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da
acá; y al sur: no detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los
confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los
he creado, los formé y los hice…/…He aquí
éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de
la tierra de Sinim…tus edificadores vendrán
aprisa…Alza tus ojos alrededor, y mira: todos
éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo Yo, dice Yahveh, que de todos, como
de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la
multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos. Y
dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de
hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí
que yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos? Así dijo Yahveh Adonai:
He aquí, Yo tenderé mis manos a las naciones, y a los pueblos levantaré mi
bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
Reyes serán tus ayos, y sus reinas sus nodrizas; con el rostro inclinado a
tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que Yo soy Yahveh,
que no se avergonzarán los que esperan en Mi…/…Ciertamente
volverán los redimidos de Yahveh; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo
habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán…/…De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin
dinero seréis rescatados…/…Dice Yahveh
Adonai, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él sus
congregados…/…Alza tus ojos alrededor y
mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos,
y tus hijas serán llevadas en brazos…¿Quiénes
son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas? Ciertamente
a Mi esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para
traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Yahveh
tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado. Y extranjeros edificarán
tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi
buena voluntad tendré de ti misericordia…/…Reedificarán
las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las
ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones…/…Sacarédescendencia
de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por
heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí…/…¿Concebirála tierra en un día? ¿Nacerá una nación de
una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago
dar a luz, ¿no haré nacer? Dijo Yahveh. Yo que hago engendrar, ¿impediré el
nacimiento? Dice tu Dios…Y pondré entre ellos
señal, y enviaré a
los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan
arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de Mí, ni vieron mi
gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones.
Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a
Yahveh…” (Is.4:2-4; 11:10-16; 27:6-13; 35:10; 43:5b-7; 49:12,17a,18-23;
51:11; 52:3b; 56:8; 60:4,8-10; 61:4; 65:9; 66:8b,9,19-20a).
La
Raíz de Isaí, Jesucristo, el León de la tribu de Judá, Heredero de todas las
cosas, ya ha sido puesta por Dios como pendón a todos los gentiles, y por eso
Su Iglesia se encuentra en todas las naciones. Una vez castigado Israel por sus
pecados e incredulidad, el Mesías, cual pendón a las naciones, envía apóstoles
a Occidente, al Norte de África, al Asia Menor, a Siberia, a Grecia, y a las
costas lejanas, a publicar la gloria divina, y a portar la señal divina que indique
que es la hora para que se recoja a los dispersos de Israel de nuevo a su
tierra. Incluso los gobiernos de las naciones, amigos de Israel, han de colaborar
en este asunto, para que los israelitas regresen a Israel desde Irak, Egipto,
Eritrea, Etiopía, Asia Central, Kuwait, Siria, Líbano y ultramar, etc.. Los
entendidos del plan divino deben cooperar para que las legislaciones contemplen
el ayudar y apoyar al retorno de los israelitas a su tierra. Y no solo desde
los ámbitos gubernamentales, sino también desde la filantropía civil. Entonces
vuelven los dispersos de Israel a su tierra desde el Oriente, el Occidente, el
Norte y el Sur, desde Sefarad y los principados de Tarsis, y desde la China y sus países vecinos,
desde el Aquilón y desde el Austro. Las ciudades de Israel ya han sido
reedificadas, y lo seguirán siendo. Palestina estará bajo la sombra de Israel,
Jordania cederá, los gentiles ayudarán. La nación ya ha nacido, y no está más
dividida en dos reinos, sino que es una sola, y acoge a sus hijos que vuelven
desde todas las procedencias, circunstancias y mezclas. Dios corrige entonces a
sus enemigos y opresores. Todo esto lo podemos comprobar de Isaías.
Ahora
bien, en pleno tiempo de cautiverio y dispersión babilónica, también por Jeremías
profetizó Yahveh: "…Yo mismo recogeré el remanente de mis
ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas;
y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las
apacienten; y no temerán más, ni serán menoscabadas, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que levantaré a
David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y
justicia en la tierra. En Sus días será salvo Judá, e Israel habitará
confiado; y éste será Su nombre con el cual le
llamarán: Yahveh, justicia nuestra. Por tanto, he aquí que vienen días,
dice Yahveh, en que no dirán más: Vive Yahveh que hizo subir a los hijos de
Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Yahveh que hizo subir y trajo la
descendencia de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde Yo
los había echado; y habitarán en su tierra…/…Porque he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que haré
volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Yahveh, y los traeré
a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. Estas, pues, son las palabras que habló Yahveh acerca de
Israel y de Judá. Porque así ha dicho Yahveh: Hemos oído voz de temblor; de
espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he
visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de
parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel
día! Tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo
de angustia para Jacob; pero de ella será librado. En aquel día, dice Yahveh sabaot, Yo quebraré su yugo de
tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en
servidumbre, sino que servirán a Yahveh su Dios
y a David su Rey, a quien yo les levantaré.
Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Yahveh, ni te atemorices, Israel;
porque he aquí Yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de
la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no
habrá quien le espante. Porque Yo estoy contigo para salvarte, dice Yahveh,
y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te
destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin
castigo. Porque así ha dicho Yahveh: incurable es tu quebrantamiento, y
dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti
medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque
como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la
magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa
de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu
iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán confundidos
todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio;
hollados serán los que te hoyaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré
en presa. Mas Yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice
Yahveh; porque desechada te llamaron, diciendo; Esta es Sion, de la que nadie
se acuerda. Así ha dicho Yahveh: he aquí Yo hago volver los cautivos de las
tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será
edificada sobre su colina, y el templo
será asentado según su forma. Y saldrá de
ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los
multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán
menoscabados. Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de Mí
será confirmada; y castigaré a todos sus opresores. De allí saldrá su príncipe, y de en medio de ella su
señoreador; y le haré llegar delante cerca, y él se acercará a Mi; porque
¿quién es aquel que se atreve a acercarse a Mi? Dice Yahveh. Y me seréis por pueblo, y Yo seré vuestro Dios. He aquí
que la tempestad de Yahveh sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre
la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Yahveh,
hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de Su corazón; en el fin de los días entenderéis esto. En aquel tiempo, dice Yahveh, Yo seré por Dios a todas las
familias de Israel, y ellas me serán a Mí por pueblo. Así ha dicho Yahveh: el
pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba
en busca de reposo. Yahveh se manifestó a mi hace ya mucho tiempo, diciendo:
Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te
edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada
con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Aún plantarás viñas en los
montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas. Porque habrá día en que clamarán los guardas en el Monte de
Efraín: Levantaos y subamos a Sion, a Yahveh nuestro Dios. Porque así ha dicho Yahveh: regocijaos en Jacob con
alegría, y dad voces de júbilo a la
cabeza de naciones; haced oir, alabad, y decid:oh Yahveh,
salva a Tu pueblo, el remanente de
Israel. He aquí Yo los hago volver de
la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos
ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en
gran compañía volverán acá. Irán con lloro, mas con misericordia los
haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por Padre, y Efraín es mi
primogénito. Oíd palabra de Yahveh, oh
naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid:El que esparció a Israel lo reunirá y lo guardará, como
el pastor a su rebaño. Porque Yahveh redimió a Jacob, lo redimió de mano
del más fuerte que él. Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y
correrán al bien de Yahveh, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las
ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán
dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos
juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su
dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y Mi pueblo será
saciado de Mi bien, dice Yahveh. Así ha dicho Yahveh: Voz fue oída en Ramá,
llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser
consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. Así ha dicho Yahveh: reprime
del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu
trabajo, dice Yahveh, y volverán de la tierra del enemigo.Esperanza hay también para tu porvenir, dice
Yahveh, y los hijos volverán a su propia tierra. Escuchando, he oído a
Efraín que se lamentaba: - me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme,
y seré convertido, porque Tú eres Yahveh mi Dios. Porque después que me
aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me
avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.- ¿No es
Efraín hijo precioso para Mí? ¿No es niño en quien me deleito? Pues desde que
hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso Mis entrañas se
conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Yahveh.Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente
la calzada; vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a
estas tus ciudades. ¿Hasta cuándo andarás
errante, oh hija contumaz? Porque Yahveh creará una cosa nueva sobre la tierra:
la mujer rodeará al varón. Así ha dicho Yahveh sabaot, Dios de Israel: Aún
dirán esta palabra en tierra de Judá y en sus ciudades, cuando Yo haga
volver sus cautivos: Yahveh te bendiga, oh morada de justicia, oh monte
santo. Y habitará allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los
que van con rebaño. Porque satisfaré el alma cansada, y saciaré a toda alma
entristecida. En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue agradable. He aquí
vienen días, dice Yahveh, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá
de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos
para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de
ellos para edificar y plantar, dice Yahveh. En aquellos días no dirán más:
los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la
dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo
hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera. He aquí que viene días, dice Yahveh, en los cuales haré nuevo
pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice
con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto;
porque ellos invalidaron Mi pacto, aunque Yo fui como un marido para ellos,
dice Yahveh. Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de
aquellos días, dice Yahveh: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su
corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos Me serán por pueblo. Y no enseñará
más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce a Yahveh;
porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande,
dice Yahveh; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su
pecado. Así ha dicho Yahveh, que da el sol
para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche,
que parte el mar, y braman sus ondas; Yahveh sabaot es Su nombre: Si
faltaren estas leyes delante de Mi, dice Yahveh, también la descendencia de
Israel faltará para no ser nación delante de Mi eternamente. Así ha dicho
Yahveh: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los
fundamentos de la tierra, también Yo desecharé toda la descendencia de Israel
por todo lo que hicieron, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice
Yahveh, en que la ciudad será edificada a Yahveh, desde la torre de Hananeel
hasta la puerta del Ángulo. Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de
él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa. Y todo el valle de los cuerpos
muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta
la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Yahveh; no
será arrancada ni destruida más para siempre…He aquí que Yo los reuniré de
todas las tierras a las cuales los eché con Mi furor, y con Mi enojo e
indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar
seguramente; y Me serán por pueblo, y Yo seré a ellos por Dios.Y les daré un corazón, y un camino, para que Me teman
perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré
con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi
temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de Mí. Y me alegraré con
ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo Mi
corazón y de toda Mi alma. Porque así ha dicho
Yahveh: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre
ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. Y poseerán heredad en esta tierra
de la cual vosotros decís: está desierta, sin hombres y sin animales, es
entregada en manos de los caldeos. Heredades comprarán por dinero, y harán
escritura y la sellarán y pondrán testigos, en tierra de Benjamín y en los
contornos de Jerusalén, y en las ciudades de Judá; y en las ciudades de las
montañas, y en las ciudades de la
Sefela, y en las ciudades del Neguev; porque Yo haré
regresar sus cautivos, dice Yahveh.
[1] La
segunda noche de la Conferencia de Contagem del año 2007, el Señor
Jesús me visitó en sueños y me entregó una caja de herramientas sobre las que
sobresalía una llave inglesa, y me dijo: - el retorno de Israel.- Entonces
desperté. Pero, además, el ministerio del cuerpo de Cristo no puede ignorar el
neotestamentario misterio de Israel (Rom.11:25), sino que debe anunciar todo el
consejo de Dios (Hchs.20:27; .Is.66:19,20;Jer.31:7-10).